LAS DOS SIMIENTES

Índice

  1. LA SIMIENTE HIBRIDA
  2. LAS DOS SIMIENTES
  3. HIJOS DE DIOS E HIJOS DEL DIABLO
  4. LA SERPIENTE
  5. EL PECADO ORIGINAL
  6. SUPERFECUNDACIÓN

LAS DOS SIMIENTES

     Juan 8:38-44

Dentro del género humano existen dos simientes. Esta verdad está clara­mente identificada en las Escrituras; sin embargo, la creencia general es que todos proceden de Adan.

En la porción de la Escritura que encabeza este mensaje, el Señor Jesucristo discernió que aquellos judíos religiosos procuraban matarlo; El les reveló las intenciones de sus corazones y a la vez la procedencia de su simiente. Esto originó una polémica, porque ellos aseguraban que descendían de Abraham, mientras que el Señor les decía: 

Juan 8:39-40

Así que ellos afirmaban ser hijos de Abraham y a la vez procuraban destruir aquel a quien Abraham sirvió y obedeció cuando se le manifestó en carne en su tienda: Abraham le recibió, le preparó comida, comió con El y le creyó su Palabra; pero estos religiosos estaban haciendo todo lo contrario de lo que hizo Abraham. Por tanto, Jesús les mostró su verdadero origen: «Vosotros hacéis las obras de vuestro padre,” pero ellos no solamente lo ignoraban, sino que no estaban dispuestos a aceptarlo. «Dijéronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicación, un padre tenemos que es Dios” (Juan 8:41).

¿Qué quisieron los judíos decir cuando negaron ser hijos de fornicación? ¿Por qué aseguraban no haber nacido de fornicación? ¿Qué tenía esto que ver con lo que ellos estaban discutiendo?

Esto se remonta al Edén. Ellos sabían que en el principio se había introducido una simiente por fornicación y entendieron que Jesús les estaba diciendo que descendían de esa simiente, pero ellos no lo quisieron aceptar, antes dijeron: Un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais, porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió (Juan 8:41-44). Si no eran hijos de Dios ¿entonces quién era su padre? Ellos tenían que tener un padre. La mayoría de los reli­giosos creen que TODOS son hijos de Dios, pero esto no tiene respaldo escritural.

   El Señor Jesucristo le dijo a aquellos judíos religiosos, la crema de la sociedad hebrea: «Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de mentira”  (Juan 8:44). Esta es una afirmación bastante dura. Aquellos religiosos que guiaban al pueblo en las cosas espirituales, quienes aparentaban ser los exponentes de la santidad, eran nada menos que hijos del diablo. Solamente el Señor Jesucristo con el conoci­miento de todas las cosas, podía revelar el verdadero origen de esta gente.

   Ellos querían cumplir los deseos de su padre, querían cometer homicidio. Ellos eran hijos del maligno, eran hijos del homicida: Hijos de Caín, el cual vino por fornicación. Ellos no quisieron aceptar esa procedencia, pero el Señor les dijo que de allí venían. Eran hijos del homicida -Caín hijo del maligno-que mató a su hermano Abel; y estos judíos religiosos tenían el mismo deseo de su padre.

1 Juan 3:10-15

   Aquí presenta Juan un caso concreto de las dos simientes. Dos hermanos, hijos de la misma madre, pero de diferentes padres: Abel hijo de Adam, Caín hijo de la serpiente antigua. Abel era justo, un hijo de Dios, pero las obras de Caín eran malas porque era hijo del maligno. Así que hubo una madre -Eva-pero dos padres. Después consideraremos esto con más detalles. De modo que desde el mismo principio entraron estas dos simientes y se han mezclado de tal manera que sólo Dios conoce el verdadero origen de cada ser humano.

   Los judíos aun sabiendo que Caín era hijo de Eva, rehusaron identificarse con él cuando dijeron«Nosotros no somos nacidos de fornicación;” pero el Señor les mostró cuan engañados estaban, y les reveló los deseos malignos de sus corazones. Ellos tenían los mismos deseos y las mismas inclinaciones de su padre. Está comprobado por las Escrituras que existen dos simientes, las cuales se han mezclado y multiplicado en el mundo.

   Esta es la razón por la cual el Señor Jesucristo llamó «generación de víboras” a aquellos religiosos, lo cual era lo mismo que decirles “descendientes de la serpiente” Juan el Bautista también les dijo: «Generación de viboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira que vendrá? haced pues frutos dignos de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros: A Abraham tene­mos por padre…”  (Mateo 3:7-9). Juan les dijo claramente que aunque pretendían ser hijos de Abraham, eran hijos de la serpiente antigua.

   Judas también nos habla de esta naturaleza bestial que se introdujo dentro del género humano«Pero éstos maldicen las cosas que no conocen; y las cosas que naturalmente conocen, se corrompen en ellas, como bestias brutas” (Judas 1:10). La naturaleza bestial no vino de Adam, sino de la serpiente. «Y Jehová Dios dijo á la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida” (Génesis 3:14). Esta bestia, el más astuto de todos los animales del campo, era un animal erecto que conversó con Eva y la engañó, pero perdió su forma original cuando Dios la maldijo. Desde entonces se arrastró por el suelo, pero antes había sido diferente. Cuando esta bestia consumó el mal por la influencia diabólica, entonces sembró su simiente en Eva. Por esa razón dijo el Señor: «Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3:15). Esto en verdad es un simbolismo que se cumplió en la cruz del Calvario donde el Señor Jesucristo recibió la herida que selló la condenación definitiva de Satanás, pero a la vez, esta ene­mistad quedó demostrada allí mismo entre Caín y Abel, porque este hijo del maligno se levantó contra Abel y lo mató, pero Dios lo sustituyó con Seth que representa la resurrección: «Y conoció de nuevo Adam á su mujer, la cual parió un hijo, y llamó su nombre Seth: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otra simiente en lugar de Abel, á quien mató Caín” (Génesis 4:25). De modo que Seth era otra simiente; una simiente diferente a la de Caín. La simiente de la serpiente es bestial y se conoce por su oposición a la simiente de Dios. Sin embargo, ambas simientes rinden culto a Dios, y son religiosas. Caín y Abel, ambos, vinieron a traer ofrendas y a rendir culto a Dios. Muchos creen que por ser religiosos, ya son de Dios; pero esto es una gran equivocación; porque Caín, Coré, Balaam, Judas, etc., fueron grandes religiosos. Entre los religiosos está también la simiente del maligno. Ellos son muy religiosos.

Este misterio estaba encubierto hasta este tiempo, para el cual Dios había prometido un profeta que sacaría a la luz todas estas verdades. Esto no es algo inventado por la mente de un hombre, sino Dios revelando los secretos escondidos en su Palabra.

Amen.