HIJOS DE DIOS E HIJOS DEL DIABLO

Índice

  1. LA SIMIENTE HIBRIDA
  2. LAS DOS SIMIENTES
  3. HIJOS DE DIOS E HIJOS DEL DIABLO
  4. LA SERPIENTE
  5. EL PECADO ORIGINAL
  6. SUPERFECUNDACIÓN

HIJOS DE DIOS E HIJOS DEL DIABLO

                                                                                                   Mateo 13:24-30

1 Juan 3:10

   Las Sagradas Escrituras nos hablan de ovejas y cabritos, árboles buenos y árboles malos, trigo y cizaña, hijos de Dios e hijos del diablo. Ahora, este título de «hijos» debemos considerarlo seriamente, porque no son llamados «hijos» como un sobrenombre, sino por su origen. Este título de «hijos» demuestra de donde proceden. Unos son hijos de Dios y otros son hijos del diablo.

   Los hijos de Dios, son engendrados por Dios. «Los cuales no son engendra­dos de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios (Juan 1:13). «Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorrup­tible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre (1 Pedro 1:23); Este Engendro de Dios, es un nuevo nacimiento. «Respondió Jesús y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios (Juan 3:3). De modo que los hijos de Dios nacen de Dios porque son engendrados por El. Ellos han tenido su origen en Dios desde el principio, y han sido manifestados en la edad en que El los ha querido manifestar. Esto se puede ilustrar con la vida natural: Nosotros estuvimos en los lomos de nuestros padres mucho tiempo antes de que fuéramos hechos manifiestos en este mundo. Un hombre con capacidad para engendrar, tiene sus hijos en sus lomos, hasta que por los lazos santos del matrimonio se hacen manifiestos. Así también los hijos de Dios, estaban en Dios desde el principio y, a su tiempo, El los engendró por su Palabra. La Palabra de Dios es la simiente incorruptible que engendra los hijos que nacen en Su reino.

Así como nacemos en lo natural, también nacemos en lo espiritual, «y como trajimos la imagen del terreno, traeremos. también la imagen del celestial” (1 Corintios 15:49). Así como aparecemos con la imagen de nuestros padres en lo natural, también mostraremos la imagen de nuestro Padre espiritual. Encerramos como un misterio esa doble naturaleza: la humana y la espiritual.

2 Corintios 5:1

La casa terrestre de nuestra habitación es nuestro cuerpo que lleva la ima­gen de lo terreno, pero está reservado para los hijos de Dios una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. «Así como trajimos la imagen del terreno, traeremos también la imagen del celestial” La imagen del celestial, es la imagen de Dios, porque los hijos de Dios son semejantes a El, poseen de la naturaleza divina, armonizan con la Palabra de Dios y se conducen en el mundo como HIJOS DE DIOS.

Adam no tuvo padre terreno, pues Dios lo engendró por su Palabra, lo hizo a su imagen y semejanza, luego lo hizo participante de carne y sangre creándole un cuerpo del polvo de la tierra.

Hebreos 2:14

De modo que los hijos de Dios tienen que venir por esta línea: Espiritual­mente son engendrados por la Palabra de Dios, y humanamente vienen de Adam su padre terreno. Los HIJOS DE DIOS no pueden venir por otra vía. «Porque así como en Adam TODOS mueren, así también en Cristo TODOS serán vivificados” (1 Corintios 15:22). Todos los descendientes de Adam, mueren por causa del pecado; pero en Cristo, el postrer Adam, serán vivifica­dos por causa de Su justicia. Esta será la suerte de TODOS los que vienen por Adam.

   Si los HIJOS DE DIOS descienden de Adam, según la carne, y espiritualmente son engendrados por la Palabra de Dios, entonces ¿de dónde vienen los hijos del diablo? Esta es una pregunta que debe ser contestada, porque no podemos ser hijos de Dios y al mismo tiempo hijos del diablo. Y un hijo del diablo nunca puede llegar a ser hijo de Dios, como tampoco un hijo de Dios puede llegar a ser hijo del diablo; porque son naturalezas diferentes. Un cerdo no puede llegar a ser oveja, ni una oveja puede convertirse en cerdo.

1 Juan 3:10

Puede ser que un hijo de Dios caiga en una trampa del diablo y cometa un pecado; como también puede un hijo del diablo imitar las cosas de Dios; sin embargo conservan naturalezas diferentes, y al fin se manifestará lo que tienen por dentro. El trigo siempre será trigo, y la cizaña siempre será cizaña. Son dos simientes diferentes, aunque son muy parecidas. Ambas viven en el mismo campo y se alimentan de la misma lluvia y dcl mismo sol, porque Dios «hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos” (Mateo 5:45). Sin embargo son simientes diferentes, las cuales se reproducen según su género, porque así lo ha decretado el Señor: «Produzca la tierra hier­ba que dé simiente; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su simiente esté en él” (Génesis 1:11). Cada simiente se reproduce según su género. Esto sucede tanto en lo natural como en lo espiritual. Una semilla de maíz producirá maíz toda la vida.

En la parábola del trigo y la cizalla, dice: «El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo…” Este sembrador representa al Hijo del hombre plantando los hijos del reino; «mas durmiendo los hombres, vino el enemigo., y sembró cizaña entre el trigo, y se fue”; este otro sembrador representa al diablo plantando sus hijos en el campo. Ambos, tanto Dios como el diablo, han plantado sus hijos, pero toda planta que no ha sido plantada por el Padre Celestial, será desarraigada (Mateo 15:13). Así que hay dos sembradores con dos simientes diferentes.

El enemigo no pudo alterar la simiente original representada en el trigo, pero introdujo otra simiente en el campo y de esa manera lo mezcló. Hoy estas dos simientes están mezcladas en el mundo, pero guardan separación en su género porque son de naturalezas diferentes. Pueden nacer juntas y vivir una al lado de la otra; pero trigo producirá trigo, y cizaña producirá cizaña. Cada simiente se reproducir conforme a su género. «Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” (1 Juan3:9). Esta simiente de Dios no sepuede mezclar, puede permanecer al lado de otra simiente diferente, pero siempre conserva su naturaleza original, porque ha sido engendrada por Dios; por tanto conserva las características de su Padre y se distingue en el mundo como hijo de Dios. Los hijos de Dios tuvieron su origen en Dios, y los hijos del diablo han tenido su origen en el diablo; porque el diablo tiene simiente y la ha sembrado en este mundo. Ahora, si los hijos de Dios, proceden espiritual­mente de Dios y en lo natural descienden de Adam, entonces los hijos del diablo tienen que proceder espiritualmente del diablo, y en lo carnal tienen que tener también su padre.

Juan 8:41

El Señor Jesucristo declaró a estos judíos, que deseaban matarle, su verdadera procedencia espiritual y también su descendencia natural. Espiritualmente eran hijos del diablo y en lo natural eran hijos del homicida desde el principio -Caín.

1 Juan 3.12

De esta manera el Señor Jesucristo muestra donde se originaron los hijos del diablo y cuando fue que este enemigo comenzó sembrando su mala simiente en el campo. Fue allá en el mismo huerto del Edén. En el mismo principio vemos la cizaña en el campo al lado del trigo: Caín con Abel. Y allá en el principio esta bestia mató a su hermano Abel. Abel descendía espiritualmente de Dios y naturalmente de Adam, y la Escritura lo declara justo. En cambio Caín es llamado hijo del diablo, pero ¿quién seria su padre carnal? porque Adam no podía producir una bestia como Caín. La naturaleza de Adam podía engendrar un justo como Abel, pero no podía producir un hijo del diablo, como tampoco el trigo puede producir cizaña.

Amén.