P.112. ¿En qué orden deben de ser usadas las lenguas y las profecías durante el servicio (¡De ninguna manera deben ser usadas durante el servicio! ¿Ven?) para glorificar a Dios (¡De ninguna manera!) y edificar la iglesia? Yo sé que la gente dice que el espíritu del profeta—Yo sé que—Yo—yo sé que las… (ge-… Creo que… No, perdóneme, “la Biblia”, B-i-b-l-i-a. Parece que decía g-e-n-t-e algo así. No.) La—la Biblia dice: “El espíritu de los profetas está sujeto al profeta”. (Exactamente.)

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

1000014543
1000014544

112. ¿En qué orden deben de ser usadas las lenguas y las profecías durante el servicio (¡De ninguna manera deben ser usadas durante el servicio! ¿Ven?) para glorificar a Dios (¡De ninguna manera!) y edificar la iglesia? Yo sé que la gente dice que el espíritu del profeta—Yo sé que—Yo—yo sé que las… (ge-… Creo que… No, perdóneme, “la Biblia”, B-i-b-l-i-a. Parece que decía g-e-n-t-e algo así. No.) La—la Biblia dice: “El espíritu de los profetas está sujeto al profeta”. (Exactamente.)

140 Hablando en lenguas espiritualmente y profetizando, son para la edificación de la iglesia, pero tienen su propio servicio. ¿Ven? Estos no deben perturbar mientras el profeta de la iglesia está… la reunión está en orden. ¿Ven? Nunca se debe interrumpir la reunión.

141 Ahora, “los espíritus de los profetas”. Tenemos—tenemos otra pregunta ahora, pongamos esta a un lado por un momento. ¿Ven?, la forma real y correcta de estos… operar estos dones… Esto da respuesta a muchos dones, ¿ven Uds.? Cuando lleguemos a ellas diremos que la contestamos aquí en esta primera, que hizo esta persona en esta aquí. ¿Ven? Esa es la número cinco:

¿Son las lenguas y profecías para ser usadas durante el servicio para glorificar a Dios?

142 Vea Ud., ahora, el ministro… si el ministro es ungido de Dios, y la iglesia está en orden, ahora, la manera correcta… Muchos de Uds. saben cómo yo—yo les he hablado acerca de “tenerla en orden”. Se supone que estos dones… Bien, esto es lo que haremos aquí en el tabernáculo, Dios mediante. Ahora, yo estoy observando, estoy viendo algo, dejando al Hermano Neville y a estos otros hermanos aquí, en orden. Ahora Uds.… Y muchos de estos hermanos son hermanos jóvenes.

143 Ahora, soy—soy un veterano para—para todos Uds. en este camino. Yo he estado treinta y un años en Esto. Hace como unos treinta años que coloqué aquella piedra allí. He tenido que enfrentarme con todo lo imaginable, y conviene que Ud. también sepa de qué está hablando, cuando Ud. lo enfrente. Y no solo eso, de conocer, más vale que Dios esté allí para respaldarlo, cuando—cuando Ud. pase por eso.

144 Ahora, la manera más exitosa de—de hacer esto, ahora podrían tener una reunión especial. Yo creo que eso fue lo que hicieron allá en Primera de Corintios 14: “Si algo le fuere revelado a uno que estuviere sentado, que el otro entonces calle”. Yo creo que fue “una reunión especial de dones”, lo cual estaría muy bien. Si quisieran tener una reunión especial en donde todas las personas con dones se reúnen una vez a la semana, los que tienen dones, y tenerla en la iglesia, eso estaría bien. Permítanles tener esa reunión, no hay… no habría predicación, sería para los dones del Espíritu.

145 No sería para las personas de afuera, ni para los incrédulos. Pues ellos vendrían, y se sentarían, dirían… Se levantaría uno y diría: “a—a”, hablando en lenguas; y el otro diría: “ua—ua”. “¿Qué está pasando”? Ellos entrarían y dirían: “¿Dónde están las alabanzas? ¿Dónde está lo demás?”. ¿Ven?

146 Pero, ahora, estos que están hablando en lenguas, muchos de ellos (e interpretando y demás), son bebés en el Evangelio. ¿Ven? No—no los vayan a ofender, déjelos—déjelos que crezcan hasta que ese don… Entre eso, Ud. puede ver cómo Satanás ha tratado de entrelazarse entre eso. Por supuesto, los veteranos, vemos—vemos—vemos eso. ¿Ven?, nosotros podemos captar eso, y Uds. vigilarán por eso.

147 No hace mucho aquí, un cierto ministro, el cual está sentado aquí ahora mismo, vino y me dijo algo y me invitó a su casa, un hermano muy precioso.

148 Yo no lo digo porque él está aquí, pues, todos Uds. son hermanos preciosos. Si no pensara así, yo le diría a Ud.: “Arreglemos eso entre Ud. y yo, primero”. ¿Ven? Correcto. ¿Ven? Yo los amo a todos Uds. y solo estoy aquí en el espíritu de tolerancia de la Biblia, ¿ve Ud.?, para—para ayudar. ¿Ven?

149 Este hermano me invitó a su casa para… algo de una cierta mujer, y esa mujer estaba errada. Y esta… Yo nunca vi a la mujer, pero la escuché en la cinta, ella dando una interpretación de lenguas, y diciendo algo. Se podía captar en ese momento.

150 Un día, otro ministro y yo, sobre la misma persona, nos sentamos en un tronco, cazando ardillas, y hablamos de eso. Y ambos ministros, aquí ahora presentes, saben cómo terminó aquello. ¿Ven?, Ud. solamente vigile.

151 Cuando Uds. los ministros estén corrigiendo a alguien en cuanto a un don, cuando Uds. los estén corrigiendo, corrigiéndolos Escrituralmente, y si ellos se ofenden, recuerden, ese no fue el Espíritu de Dios, porque el Espíritu de Dios no puede ser ofendido por Su Palabra. Él viene a Su Palabra. ¿Ven?, él siempre está dispuesto. Un verdadero santo de Dios quiere siempre dar en el blanco. Sí, señor.

152 Yo quiero ser corregido. Yo quiero que el Espíritu Santo me corrija en las cosas que estoy haciendo mal. Yo no quiero ninguna substitución. Yo—yo quiero la cosa real o nada, déjenme en paz, mejor no—no me den nada. ¿Ven? Porque yo prefiero hacer eso que traer un reproche sobre Cristo.

153 Y yo no enseñaría nada, ni diría nada, a menos que la Escritura…

154 Y si un hermano, algún hermano Cristiano me viera enseñando algo errado, yo le agradecería si él me llamara a un lado después del servicio, y dijera: “Hermano Branham, me gustaría venir a su oficina y platicar con Ud., Ud. está en error en algo”. ¿Ven? Yo—yo realmente apreciaría eso, hermano, porque quiero estar bien; es mi deseo.

155 Ahora, todos nosotros queremos estar bien, por eso es que queremos—queremos platicar estas cosas. Y ellas tienen que venir a través de la Escritura, ¿ven Uds.?, para hacer que la Escritura concuerde.

156 Ahora, el hablar en lenguas debería de ser… Ahora, un poquito después… Bueno, déjenlo seguir por un tiempo. ¿Ven? Yo les aconsejaría, solo déjenlo seguir, y permítanlo. Ahora, a Uds. ministros, Uds. pastores, dejen eso que siga hasta que estos bebés crezcan un poquito. Ahora, tal vez, tarde o temprano, si es el enemigo queriendo engañar a esa persona, eso se manifestará; no estamos muy seguros.

157 Ahora, después de esto aquí, antes que comiencen con esto, tenga allí el espíritu de sabiduría, un discernimiento de espíritus, ¿ven Uds.?, para investigar. Cuando menos piense, Ud. notará que alguien empezará a ver que hay alguna cosita errada, eso es discernimiento. Luego, y mime eso por un tiempo. ¿Ven? Luego cuando Ud. ve que el discernimiento está errando, entonces corrija la cosa. Y si esa cosa… si eso es de Dios, él soportará la corrección con la Palabra. ¿Ven?

158 Digamos, por ejemplo, diré que hablamos en lenguas, alguien, nosotros… este siendo un—un grupo de hombres con dones. Y Leo se parara y hablara en lenguas; luego, y el hermano aquí, Willard, diera la interpretación. Muy bien. Ahora, digamos que el Hermano Neville y el Hermano Junie y el Hermano Willard Collins, fueran los del discernimiento, ¿ven? Ahora, siendo que Leo habló… Ahora, nosotros estaríamos aquí en una reunión de santos, en una reunión de dones, y Leo hablara y Willard diera aquí la interpretación, y dijera: “¡ASÍ DICE EL SEÑOR! ‘El miércoles por la noche vendrá aquí una mujer y se comportará—se comportará violentamente. Dígale al Hermano Branham que no la reprenda, porque ella está mal de la mente. Pero dígale que la lleve a la esquina, porque fue en una esquina en donde en una ocasión ella cometió una cosa muy mala y una cierta cosa sucedió’”. ¿Ven? Eso suena muy legítimo, ¿verdad? ¿Ven? Muy bien.

159 Ahora, pero la primera cosa, Ud. sabe, en el Escritura Antigua, no importa lo que decía el profeta o lo que cualquier otro dijere, tenía que ser probado primero por el Urim y Tumim. ¿Ven? Se dirigían a la Palabra. Y si esas luces no destellaban, ellos dejaban eso. ¿Ven?

160 Y lo primero ahora, es llevarlo a la Palabra. Ahora, este hombre habló en lenguas, y sonó bien. Este acá interpretó, y sonó bien. Pero la Palabra dice: “Sea juzgado por dos o tres jueces, primeramente”. Llévenlo al Urim y Tumim.

161 Ahora, para comenzar, Willard Collins dice: “Fue del Señor”. Junie dice: “Es del Señor”. Ya son dos de los tres. Muy bien, eso se escribe en un papel, y es anunciado aquí en esta iglesia. Entonces cuando el pueblo quien ve que se lee esto antes que suceda, y luego ven que sucede, dicen: “¡Hermano, eso es Dios! ¿Ven?, ¡eso es Dios!”.

162 Pero ¿qué tal si no se cumple? Entonces, ¿qué sucede? ¿Ven? (Ahora, llegaremos más adelante a otra cosa que podría resolver aquí mismo: “¿Es toda profecía… o más bien, todas las interpretaciones y mensajes, son profecía?”.) Ahora, un momento. Bueno, ¿qué si no sucede? Entonces Leo habló en un espíritu falso; él dio una falsa interpretación; y Uds. juzgaron falsamente. Entonces ¡saquen eso de Uds.! Uds. no quieren eso. Eso está errado. Déjenlo, eso es el diablo. ¿Ven? [Cinta en blanco.—Ed.] “Yo no soy un predicador, pero soy—soy un intérprete”. ¿Ven? “Yo soy un intérprete, Señor, yo—yo no soy un predicador. Yo…”. El Hermano Leo diría: “Señor, yo no soy un predicador, pero yo—yo tengo un don de lenguas y el diablo me trastornó en eso. Dios, quita esa cosa de mí”. Ud. diría: “Señor, Tú me has dado el espíritu de discernimiento, y Te he visto hacerlo tantas veces, ¿cómo sucedió esto? ¡Padre, límpiame! ¿Qué sucedió?”. ¿Ven Uds.? Allí lo tienen, y entonces tienen eso real.

163 ¿Ven?, esa sería una reunión así de los santos. Yo pienso que así fue en la Biblia, porque Pablo dijo: “Si uno profetiza y algo se está profetizando, y algo fuere…algo le fuere revelado a uno que está sentado, guarde él su paz hasta que este otro hable primero, y luego él puede hablar. Y todos Uds. pueden profetizar uno por uno”. Ahora, eso no podría haber sido en una reunión normal, Uds. saben eso, cada uno no hubiera podido darlo.

164 Ahora, para estar seguros que es de Dios, ¿ven?, porque si solo es necedad, eso no es de Dios. Si la cosa no sucede, no es de Dios. ¿Ven? Tiene que suceder. Y—y por lo tanto, en nuestras iglesias, ¿ve Ud., hermano?, tendremos entonces una iglesia firme, ¿ven?, en donde nadie puede decir que jamás se ha dicho o se ha hecho algo…

165 Miren eso ante lo que me pone a mí, cuando estoy allá arriba frente al público. ¡Miren eso! ¿Qué si hubiera un error en eso? ¿Ven? Porque yo confío en Él. ¿Ven? Yo confío en Él. Alguien dice: “¿Teme Ud. que vaya a errar, Hermano Branham?”. No, no, ah-ah, no temo a errar. Yo Le creo a Él. Él es mi Protección. He sido ordenado para hacer esto, así que allí me quedaré.

166 Si Dios lo ha ordenado a Ud. para hacer alguna cosa, entonces Él es su Protección. ¿Ve Ud.?, Él lo protegerá a Ud. Si Él lo ha enviado a Ud., Él respaldará su palabra. Ud. entonces es un embajador. Ud. es un embajador con el don de lenguas; Ud. acá es un embajador con el don de interpretación; Ud. es un embajador con el don de discernimiento, los tres. ¿Ven lo que quiero decir? Entonces ¿qué tiene Ud.? Tiene una iglesia sólida. Ud. no temería. Pararse, sí, como ayer…

167 Acá, yo estaba en una reunión por acá. Un muchacho inglés, de Inglaterra, vino acá y estaba intentando suicidarse. El Hermano Banks vino y dijo: “Él ha estado allí por cuatro o cinco días”. Yo tenía muchas cosas por hacer, pero él me dijo: “El muchacho va a suicidarse”. El Hotel Waterview allá me estaba diciendo acerca de la condición del chico.

168 Yo entré al cuarto para orar por él. Volví a salir y dije: “Ahora, Hermano Banks, yo nunca he visto a este varón, ni sé nada acerca de él, pero le voy a decir a Ud. el problema de él antes que yo llegue allí”. ¿Verdad que así fue, Hermano Banks? Y cuando llegamos allá, el Espíritu Santo bajó directamente y le relató la causa y todo acerca de él, y dónde había estado y todo lo de su vida. Él por poco se desmaya.

169 “¿No teme Ud. errar, Hermano Branham, cuando Ud. le dice a un hombre tales cosas”? y desde la plataforma ¿decirle a un hombre que está viviendo infiel a su esposa, que tiene un bebé con otra mujer? Él lo meterá a la penitenciaría. ¡Más vale que Ud. esté correcto! ¿Ve? ¿Ve? No tema, si es Dios. Pero si Ud. no teme… Si—si no sabe que es Dios, entonces guarde su paz hasta que Ud. sepa que es Dios. ¿Verdad que sí? Esté Ud. seguro que está en lo cierto y luego siga adelante.

170 Ahora, esto es enseñanza dura, hermanos, pero Uds. son mis hermanos. Uds.—Uds.—Uds. son los ministros jóvenes que están entrando, y yo soy un hombre anciano que va a partir un día de estos. ¿Ven? Así que asegúrense que todo está—está bien.

171 Saliendo del cuarto de… Tal vez hable de esto un poco más adelante aquí. Un muchacho… Bien, les diré una parte ahora. Ayer, Banks y yo, muy ocupados (¡qué cosa!), corriendo hasta no poder más, y les—les diré lo que iba a hacer en esta reunión. Leo y Gene y un grupo de nosotros íbamos para allá y, hermanos, y dijimos que cazaríamos cerdos, a cazar jabalíes. Tienen cinco días para la caza de jabalíes en Arizona, después que las reuniones terminen, al concluir nuestra reunión. Vamos a Phoenix por un día, y tenemos que esperar cinco días antes de tener otra, cuatro días antes de ellos tener otra reunión en cualquier parte. Tenemos que estar allí mismo en Arizona. Bueno, sucede que en ese mismo tiempo abre la temporada del jabalí.

172 Así que, quería ir para disparar mi pequeño rifle, para ver si estaba bien alineado. Banks iba conmigo. Salíamos por la puerta, ya de salida por la puerta. Aquí vino un hombre caminando, pasando por alto ese anuncio: (¿ven?, decía: “Por favor no pregunte por el Hermano Branham”).

173 ¿Ven? La razón de eso… no es para la gente que está enferma. ¡Oh!, y en casa, pregúntenle al Hermano Banks, él vive enseguida de mí. La gente viene, día y noche y por todo, con niños enfermos y de todo. Nosotros nunca rechazamos a una persona así. Pero…

174 Y me llaman, Leo y ellos, de allá de la oficina, y Jim y ellos: “Tenemos alguien aquí con un bebé enfermo. Y aquí está un hombre con cáncer”. Ponemos todo a un lado y vamos a ayudarle.

175 Anoche me llamaron a un cuarto de hospital, a donde alguien me había llamado, y después que llegué allí, el hombre ni siquiera me dejó entrar. ¿Ven?, era alguien más que se había entusiasmado. Pero eso está bien, yo de todas maneras voy. ¿Ven? Porque es mi deber el ir, ¿ven? y tratar de ayudar a alguien.

176 Pues, ese letrero no es con ese fin. Pero este hombre, para cuando subíamos al auto, y el Hermano Banks sabe que yo tenía que… De alguna manera yo esperé en la casa. Alguien había llegado a la casa del Hermano Banks que lo detuvo. Y tan pronto como llegó él, yo fui retenido. Y tan pronto como agarramos nuestros rifles y ya entrabamos al auto, aquí fue entrando este hombre directamente. Él entró hasta allá.

177 Y yo estaba ya listo para decirle que saliera y llamara a ese número allá (BUtler 2-1519) allá en ese letrero. [El número telefónico ha cambiado.—Ed.] Le dije: “Vamos de prisa”.

Él dijo: “Me supongo que Ud. va de prisa, señor”.

Le dije: “Mi nombre…”

178 Primero cuando lo recibí, dijo: “¿Cómo está Ud.?”. Y vi que él no sabía quién era yo.

Le dije: “Mi nombre es Branham”.

Él dijo: “¿Ud. es el Hermano Branham?”.

Dije: “Lo soy”.

179 Y dijo: “Yo—me… Yo quería conocerlo, Hermano Branham”. Dijo: “Veo que va de salida”.

Le dije: “Sí, señor, así es”.

Él dijo: “Yo sé que tiene prisa”.

Le dije: “Sí, ahora mismo, señor”.

180 Y él dijo: “Bueno, solo quiero hablar con Ud. por unos minutos”.

181 Y ya le iba a decir; y el Espíritu Santo dijo: “Llévalo al cuarto, puedes ayudarle”. Ahora, con eso, ya cambia todo. El rifle quedó a un lado, y todo así, la obra de Dios es primero. ¿Ven? Y él dijo…

182 Le dije: “Venga, acompáñeme”. Dije: “Hermano Banks, al rato vuelvo”.

Dijo él: “Se trata de mi alma, Hermano Branham”.

Le dije: “Muy bien, pase”.

Entramos por la casa, Meda dijo: “¿No te has ido todavía?”.

183 Dije: “No, no, no, tengo alguien aquí afuera”. Dije: “Mantén a los niños atrás en el otro cuarto”. Y lo llevé a mi pequeña oficina y nos sentamos. En cuanto nos sentamos…

184 Este hombre estuvo aquí en la iglesia anoche. O ¿vino, Hermano Banks? Ud. lo… Sí, bien, él debía venir anoche. Él estaba muy…

185 Lo primero, el Espíritu Santo empezó a decirle quién era él, lo que él había hecho, lo que había sucedido durante su vida, todo al respecto, ¿ven?, exactamente, diciéndole todo. Banks es testigo. No abrió su boca y solo me dijo como dos palabras; y entonces vino Aquello y le habló, dijo: “Tú has sido un vagabundo, tú en realidad vives en Madison. Acabas de venir de Evansville, Indiana. Has estado allá en aquella escuela Bíblica, una secta, te confundiste todo. Acabas de llegar a Louisville hace unos minutos. Había un hombre, y un hombre te dijo (con quien te sentaste a comer), te dijo que vinieras aquí y me vieras, y ‘él te enderezará de tu problema’”. Y dije: “Eso es ¡ASÍ DICE EL SEÑOR!”.

186 El hombre sentado, solo parpadeaba, mirándome, decía: “¡Sí, señor!”.

Yo le dije: “Eso lo sorprendió a Ud., ¿verdad?”.

Él dijo: “Sí”.

Dije: “¿Le cree Ud. al Espíritu Santo?”.

Él dijo: “Eso quiero, señor”.

187 Y le dije: “¿Quiere que le diga lo que Ud. está pensando?”.

188 Él dijo: “Sí, señor”. Y se lo dije. Dijo él: “Pues, hermano, eso es la verdad”.

Y le dije: “Cambie sus pensamientos”.

Y él dijo: “Muy bien, ya lo hice”.

Y le dije: “Esto es ahora lo que Ud. está pensando”.

Y él dijo: “¡Es la verdad! ¡Es la verdad!”.

189 Le dije: “Ahora, Ud. no necesita una visión, Ud. solo necesita ser enderezado”. Y le dije algo a él allí que Ud. no quisiera que yo mencionara. Si fuera sobre Ud., no querría. Es una cosa mala que fue horrible, así que Ud. no desearía que yo lo repitiera si fuera de Ud. Y yo no repito lo que el Señor me muestra de las personas. Así que yo solo dije: “Muy bien, ¿lo hará Ud.?”.

Él dijo: “Lo haré”.

Le dije: “Siga su camino”.

190 No estuvimos allí más de diez minutos, ¿no fue así, Hermano Banks? Como entre siete y diez minutos. Volvimos a salir, veníamos por la carretera, ya en la carretera, él y yo, y Banks, y mi pequeño, José, creo que íbamos allí juntos, yendo por la carretera. Él se volvió hacia mí, y dijo: “Señor, quiero hacerle una pregunta”.

Dije: “Muy bien”.

191 Dijo: “Estoy un poco confundido”. Dijo: “¿Cómo supo Ud. todo aquello acerca de mí?”. ¿Ven? Banks iba sentado allí.

192 Y le dije: “Señor, ¿alguna vez ha escuchado Ud. de mis visiones y de mi ministerio?”.

193 Y dijo: “Yo ni había oído de su nombre hasta hace como una hora. Alguien me dijo, apenas me dijo, allá en Louisville, me dijo que viniera aquí, y yo crucé el puente caminando”. ¿Es correcto esto, Banks? Él dijo: “Yo ni conocía su nombre, ni sabía quién era Ud.”.

194 Yo dije: “En mi ministerio, es un don de Dios que Él envió”.

195 Él dijo: “Entonces si eso—eso es de esa manera” dijo él, “ahora estoy…” Dijo: “Estoy todo… estoy todo liviano ahora” dijo, “todo se ha ido”. ¿Ven? Él dijo: “Lo que es, eso fue Dios hablándome a mí a través de Ud.”.

Dije: “Correcto”.

196 Él dijo: “Ahora, entiendo en la Biblia que… Una vez yo leí en la Biblia y, dijo, que Jesús les habló a Sus discípulos”; queriendo decir: “a la gente”, ¿ven? Dijo: “Les habló a Sus discípulos y Él les dijo las cosas que ellos estaban pensando”. ¿Ven? “Percibiendo sus pensamientos”, es a lo que él se estaba refiriendo. Decía él: “Y Él dijo que era Su Padre quien hablaba a través de Él”.

Yo le contesté: “Eso es correcto”.

197 Él dijo: “Ahora, ahora, el Padre entonces acaba de usarlo a Ud., hablando a través de Ud., para decirme estas cosas y así hacerme creer que lo que Ud. me dijo era la verdad”.

Le dije: “¿Era la verdad?”.

Él dijo: “Sí”. Dije: “Entonces tiene que ser Dios”.

198 Y le dije: “Hermano, Ud. sabe más ahora sobre esto”, comentábamos el Hermano Banks y yo, “que algunos que han estado en las reuniones por diez años y todavía no lo saben”. ¡Solo con eso—ese hombre! Ahora, eso es lo que es. ¿Ven?

Y el Espíritu (ordenadamente) en lenguas, ¿es profecía para ser usada durante el servicio?

199 No. Debería de usarse de esta forma, y luego dicho en el servicio. Pero por ahora, en este tiempo presente, déjenlos hablar. Ahora, si se sale de control, entonces no es, Ud. tiene que vigilar eso. Ahora, algunas veces podría ser Dios. Y esos pequeñitos, es igual que un niño intentando caminar, ahora si él se cae cuatro o cinco veces… Pues, yo lo he visto desde que he estado aquí en la iglesia, y—y será mejor que solo lo—lo deje así. ¿Ven? Y, pero, ¿ven Uds.?, ¿qué de esto?, entonces me dirán: “Hermano Branham, ¿por qué no corrige Ud. esto?”. No, no.

200 Cuando Billy Paul, allá atrás, primero empezó a caminar, se paraba y se caía, y estaba más caído que parado. Pero él no sabía cómo caminar. Pero yo creía que él tenía un don para caminar. ¿Ven? Y yo le dejé que caminara por un tiempo. Y luego cuando él comenzaba a tropezarse con sus pies ya grandes, ahora sí se lo digo. ¿Ven Uds. lo que quiero decir? ¿Ven? Va caminando, mirando para otro lado y se tropieza con algo, le digo: “Levanta tus pies, muchacho. ¿Dónde estás?”. ¿Ven?, Ahora esa—esa es la diferencia, ¿ven?

201 Ahora, déjenlos—déjenlos que se tropiecen y déjenlos que se encuentren con algunos obstáculos. Ahora, cuando tengan que corregirlos, si ellos se molestan, entonces Ud. mismo sabe que no fue Dios; porque el Espíritu de Dios se sujeta. Como escribieron aquí hace poco: “El espíritu de profecía está sujeto al profeta”. ¿Ven? Correcto.

[El Hermano Stricker dice: “Hermano Branham, quisiera ser corregido”.—Ed.] Muy bien, hermano. [“Muchas veces yo he estado en los cultos y he escuchado el hablar en lenguas y la interpretación, y en la mayoría de los casos me he sentido muy mal al respecto. Y me marchaba a mi casa y parecía que me arrepentía por todo el camino. ¿Fue así porque yo sentí que no fue Dios, o fue porque estaba fuera de orden?”.]

202 Pudiera haber sido, hermano, pudiera haber sido cualquiera de las dos. ¿Ve? Yo diría… Ahora, esto—esto es William Branham, ¿ve?; hasta que no entre a la Escritura, entonces sigo siendo yo diciéndolo, ¿ve Ud.? Ahora, esto diría yo, Hermano Stricker, que podría ser cualquiera de las dos. Podría ser que estaba fuera de orden; podría ser que algo estaba mal con Ud.; podría ser que algo estaba mal con la persona; algo mal con el mensaje; o así cualquier cosa que lo haría a Ud. sentirse mal.

203 Ahora, ahora solo permítame ayudarlo un poquito aquí, Hermano Stricker. ¿Ve? Siempre… Nunca juzgue nada por las sensaciones, ¿ve Ud.? Júzguelo mas bien por los atributos, ¿ve Ud.?; por el fruto que da, ¿ve Ud.? Porque algunas veces…

204 Por supuesto, comprendemos que sí hay cosas que uno siente, esa sensación de temor. Yo mismo la he tenido, y déjenme decirles, empiezo a apartarme, muy—muy delicadamente, Ud. sabe. Pero no digo nada. Solo lo dejo así quieto porque no sé lo que podría ser, ¿ven?, hasta que yo sé lo que es.

205 Bueno, como mucha gente dice: “¡Fuiu! ¡Hermano, sé que yo tengo el Espíritu Santo! ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios!”. Y aun ellos no tendrían el Espíritu Santo. Podrían hablar en lenguas, y todo lo demás, y gritar y danzar en el Espíritu, y aún no tener el Espíritu Santo. Pues, la lluvia cae sobre el justo y el injusto. No es por las sensaciones, sino que es por sus frutos.

206 Digamos que hubiera… ¿Recuerdan mi visión sobre eso? ¿Cómo es que…? Hebreos 6, ¿ven Uds.?: “La tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, por los cuales es labrada, pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, y su fin es el ser quemada”.

207 Perdónenme, dejaré entrar un poquito de aire, sé que todos están soñolientos y se están cansando. Así que, tendré que apurarme un poquito más en estas, o no llegaré a ellas. Esto tiene… Estamos en la base de—de todo, aquí mismo en este puñado. Pero ellos… ¿Ven?, el…

208 Aquí está un—un campo lleno de trigo. Y en ese campo está sembrado hediondilla, cizaña, o cualquier otra hierba, cizaña. Bueno, la sequía está en proceso. Ahora, ¿acaso a la hediondilla y la cizaña no les da tanta sed como al trigo? Y ¿qué clase de lluvia…? ¿será una lluvia especial que cae sobre el trigo, y luego una lluvia especial que cae sobre la cizaña? ¿Es correcto? No, la misma lluvia cae sobre ambas. ¿Verdad que sí? El mismo Espíritu cae sobre el hipócrita, cae sobre el Cristiano, el mismo. Pero ¡por su “fruto”! ¿Captaron eso, hermanos?

209 La evidencia del Espíritu Santo es Su fruto, el fruto del Espíritu. Bien, eso… Bien, pues, Ud. dice: “Yo soy un tallo, yo soy una cizaña. Soy un tallo al igual que el trigo es un tallo”. Pero, ¿qué clase de vida está en Ud.? La vida en eso produce espinas, siempre discutiendo y rebajando y, siendo “duro”, infame y vil, y todo así. ¿Ven lo que quiero decir? Arrogante, ¿ven?, ese no es el fruto del Espíritu. El fruto del Espíritu es mansedumbre, paciencia, bondad, ¿ven?, todo eso. ¿Ven?

210 Él puede decir: “Bien, yo puedo gritar igual como Ud. ¡Bendito sea Dios, el Espíritu Santo cae sobre mí!”. Todo eso podría ser exactamente la verdad, pero la vida que él vive no respalda lo que él está hablando. ¿Ven? Él era una cizaña, él era una cizaña aun para empezar.

211 Bien, ahora vamos a entrar a una gran pregunta, ¿ven?, sobre elección, ¿ven Uds.? Así que, eso… Ud. tiene que ser eso. Uds. entienden.

212 Ellos eran cizaña para empezar; él era un trigo para empezar. Así que era un tiempo de sequía; la lluvia caía sobre el justo y el injusto. ¿Bien, lo entendieron?

[Un hermano pregunta: “¿Qué de los frutos de un predicador, eso… que está predicando la Palabra?”.—Ed.]

213 En eso, ¿el predicador?, aun si él se para allá arriba y predica la Palabra como un Arcángel, ¿ve?, entiende todos los misterios de la Biblia, y fuera un muy buen pastor, va y visita a las personas y esas cosas, él aun podría estar perdido. ¿Ve? Es su fruto que lo dice cada vez, hermano. ¿Ve? No importa lo bueno que sea o lo que él sea, él tiene que tener el Espíritu Santo en su vida. ¿Ve?

214 Ahora, no dijo Jesús: “Muchos vendrán a Mí en aquel día y dirán: ‘Señor, ¿no profeticé (prediqué), en Tu Nombre, y obré milagros en Tu Nombre?’”. Este había hablado en lenguas, había hecho milagros, había dado interpretación, las cosas misteriosas de Dios, y todas esas cosas allí; Él dijo: “Apartaos de Mí, obradores de iniquidad, Yo nunca os conocí”. ¿Ven lo que quiero decir?

[El Hermano Taylor pregunta: “¿Qué del hombre que trae el—el mensaje incorrecto? Quiero decir, él—él piensa que está bien, pero él está predicando error”.—Ed.]

215 Bien, yo creo que ese hombre es sincero, al igual que el hermano que está sentado aquí, queriendo regresar… remediar esas cosas así. Si ese hombre es elegido de Dios, y si a él en alguna ocasión se le presenta la Verdad, él—él La reconocerá. ¿Ve?, “Mis ovejas oyen Mi Voz”. Entien-… ¿Ve lo que quiero decir, Hermano Taylor? ¿Es esto a lo que Ud. se refería? ¿Ve?

216 Ahora, por ejemplo, digamos que el Hermano Crase, digamos que él fuera un predicador bautista y que él jamás conocía nada acerca del bautismo del Espíritu Santo, ni tampoco conocía nada de estas cosas, los dones del Espíritu, pero que él fuera un buen predicador bautista muy fiel. ¿Ven? Pero de repente, Esto le es presentado. Y yo creo que cada hijo de Dios será… En cada edad se tirará la red hasta que Él lo obtenga. El Reino no puede venir hasta que la Voluntad de Dios se haya cumplido. Correcto. Y ni uno solo perecerá, ¿ven Uds.? Ahora, ¿ven?, así es.

217 Y el Reino de los Cielos es como un hombre echando una red al mar y sacándola. Cuando la sacó, traía en ella de todas clases. Pero él conservó el pescado, y las tortugas y las tortugas de agua regresaron al agua. Él la echó nuevamente y pescó más, tal vez sacó un pescado. Pero Él siguió arrojando la red hasta que todos fueron sacados. ¿Ven ahora lo que quiero decir?

218 Pero ese pez era un pez desde un principio. Solamente fue puesto al servicio del Maestro, eso fue todo; lo puso en otro lago que era mejor, más claro. Pero Él aún seguía pescando con su red en este lago de ranas hasta sacar todos los róbalos. ¿Ven lo que quiero decir? Ud. entiende lo que quiero decir, Hermano Taylor. Ud. ya debe saber por aquel lago que tiene allá.

    61-0112 – Preguntas Y Respuestas