PREGUNTAS Y RESPUESTAS


114. ¿Hay dos, hay—hay dos tipos diferentes de lenguas en la Biblia? ¿Hay una diferencia entre las lenguas que se hablan al orar privadamente, y las que se hablan en la iglesia en donde la interpretación es requerida? En el Día de Pentecostés las lenguas fueron entendidas por hombres de diferentes naciones; pero en Primera de Corintios 14:2, las lenguas desconocidas fueron habladas a Dios, y no al hombre. Primera de Corintios 13:1 indica, de humanas… (C-o-r-… creo que es Corintios 13, en donde…)… de lenguas humanas y de otras angélicas.
239 ¡Oh, sí! ¿Ven? Bien, eso… Ahora, hermano, quienquiera que sea Ud., Ud.—Ud. se contestó aquí en esto. ¿Ve? ¿Ve?:
¿Hay dos lenguas diferentes? (Hay muchas lenguas diferentes. ¿Ven?) ¿Hay dos lenguas diferentes en la Biblia, dos lenguas diferentes?
240 En el Día de Pentecostés, cada nación bajo el Cielo estaba allí con sus lenguas. ¿Ven? Muy bien.
Y ¿hay diferencia entre las lenguas que se hablan al orar privadamente, y en las iglesias, en donde la interpretación es requerida? Sí.
241 Pablo también habló aquí en los Corintios, de donde Ud. está preguntando, y dijo: “Hay lenguas de ángeles y hay lenguas humanas”. Ahora, las lenguas de ángeles, es cuando un hombre está orando él—él y Dios, a solas. Pero, cuando él está hablando un—un lenguaje, debe ser interpretado en la iglesia, para edificación de la iglesia; “Aquel que hable en una lengua desconocida se edifica a sí mismo; pero aquel que habla… aquel que profetiza edifica a la iglesia”. Así que, él dijo: “Yo prefiero hablar cinco palabras con entendimiento que diez mil en una lengua desconocida, excepto, a menos que haya interpretación”. Entonces es—es hablado por la profecía, la cual edifica. ¿Ven lo que quiero decir?
242 Ahora, la… Pues, existen dos lenguas diferentes, las humanas y las angélicas. ¿Ven? Y Pablo dijo: “Aunque yo hablase en lenguas humanas y angélicas”, ¿ven?, ambas, humanas y angélicas, ambas lenguas, la que no puede…
243 Ahora, allí es en donde la gente pentecostal, los que toman las lenguas como la evidencia, me dijeron, me dijo: “Hermano Branham, Ud. está todo enredado”.
244 Dije, yo le dije: “Bien, si Ud. lo recibió de acuerdo a Hechos 2:4, entonces todos lo oyeron a Ud. hablar en el lenguaje en que ellos nacieron”.
“¡Oh!” dijo él. Y “¡No! ¡No!” dijo él.
Yo le dije: “Seguro. Sí, señor”.
245 Dijo: “Mire, Hermano Branham, Ud. está todo enredado”. Dijo: “Ud. está hablando respecto a…”. Dijo: “Hay lenguas de ‘ángeles’. Ese es el ángel del Espíritu Santo que desciende y habla a través de uno”.
246 Ahora, eso suena bien, ¿ven?, suena como si hubiera mucha verdad en eso, pero no es toda la Verdad. Cuando Satanás le dijo a Eva: Ciertamente “no morirás”, eso fue… Él le había dicho mucha verdad, pero eso no fue la Verdad. ¿Ven?
247 Ahora, él dijo: “‘Humanas y angélicas’, y el ángel de quien él estaba hablando era…”.
248 Ahora, veamos cómo esto no se acomoda con la Escritura. ¿Ven? Ahora, quiero decir más bien que no “coopera”. Perdóneme, no quise decir “acomodar” con las Escrituras. Quise decir más bien “cooperar” con las Escrituras, o “seguir, coordinar” con las Escrituras es la mejor palabra.
249 “Ahora, el hombre hablando con lenguas angélicas” dijo él, “esas son las lenguas del Espíritu Santo que” dijo, “ahora, cuando Ud., nosotros, ellos recibieron el Espíritu Santo”.
Yo le pregunté: “Ud.… ¿Cuándo?, ¿dónde Lo recibió Ud.?”.
250 Bien, él me dijo exactamente el lugar, el minuto y la hora. Yo no dudo que sí lo recibió. ¿Ven? Yo no tengo… Yo no soy su juez. ¿Ven? Él dijo: “Allí fue donde yo hablé”. Él sabía exactamente el lugar. Dijo: “Algo me sucedió a mí”.
251 Le dije: “Yo lo creo. ¿Ven? Pero hijo, eso aún no fue la evidencia que recibiste el Espíritu Santo”.
“¡Oh, sí!” Dijo él. “¡Eso, eso fue!”.
Y: “No”.
Él me dijo: “Bueno, mire, quiero decirle algo, hermano”.
252 Yo dije: “La gente en su congregación, en aquella iglesia allá en Indianapolis, en donde Ud. dice que Lo recibió, ¿esas personas lo oyeron a Ud. hablar en inglés, hablándoles a ellos de la resurrección y del poder de Dios y de todo así?”.
Y él dijo: “¡Pues no!, es que yo—yo hablé en lenguas desconocidas”.
253 Le dije: “Ud. no lo recibió de acuerdo a Hechos 2:4, porque cada… no había ni una palabra desconocida. ‘Les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra propia lengua’”.
254 “¡Oh!” dijo él, “Hermano Branham, ya veo en dónde Ud. está confundido”. Él dijo: “Verá” dijo, “hay lenguas que son lenguas de ángeles, cuando uno recibe el espíritu Santo” dijo, “entonces uno habla en lenguas y nadie tiene que interpretar eso, ese—ese es el Espíritu Santo hablando. ¿Ve? Pero luego uno tiene un don de lenguas, y eso es lo que tiene que ser interpretado”.
255 Le dije: “Entonces Ud. tiene la carreta antes que el caballo. O será que en el Día de Pentecostés ellos pusieron la carreta antes que el caballo. Porque antes que ellos recibieran el Espíritu Santo, lenguas desconocidas, ellos hablaron en lenguas que fueron entendidas”. ¿Ve? Así que, realmente…
256 En verdad existen dos lenguas diferentes. Las lenguas angélicas, que son las que habla el hombre en oración privadamente allá en alguna parte hablando con Dios, hablando con Dios en lenguas angélicas. Yo podría hablarles de un caso en estos momentos, pero no tengo tiempo. Recuerdan cuando aquella mujer llegó a aquel auditorio, allá, de donde es el Doctor Alexander Dowie, Zion. ¿Recuerdan cuando yo estuve allí? Billy había llegado allí para recogerme y llevarme a la reunión, y le dije: “Billy, mejor regrésate”. Y yo…
Él preguntó: “¿Por qué estás llorando? ¿Alguien estuvo aquí?”.
257 Le contesté: “No, señor. Regresa, dile al Hermano Baxter que él predique esta noche”.
258 Y me postré en el suelo y dije: “Señor, ¿qué está pasando conmigo?”.
259 Y de pronto escuché a Alguien en la puerta, hablando en otras lenguas. Pensé… Era alemán. Pensé: “Bueno, esa persona viene por una…”. Paré de orar, Ud. sabe, y lo escuché a él parado allí de esta manera. Y pensé: “Bueno, ¿cómo va a poder este hombre entender eso?”. Porque yo conocía al hombre que administraba ese motel, el cual quedaba como a cinco millas de la ciudad, Uds. saben. Yo tenía que salir a quedarme allá (porque había tanta gente), y era un pueblo pequeño. Y dije: “Eso sí es extraño. Jum”. Y dije: “Eso… Bueno, vaya, ¿se habrá escuchado…? ¿Qué…? Ese hombre casi ni respira”. ¿Ven?, yo estaba pensando eso, ¡por lo rápido que él estaba hablando! Bueno, dije: “Pues, ¡era yo hablando!”. Entonces me quedé muy quieto, ¿ven? no dije… solo me quedé muy quieto. Después de un rato, terminó Él de hablar, y cuando terminó, entonces sentí como que podría desbaratar a un ejército y saltar un muro.
260 Y salí, y Billy ya iba saliendo del portón y le grité: “¡Espera un minuto!”.
261 Él se regresó, venía tomándose una soda. Y me dijo: “Papá, ¿qué sucede?”.
262 Yo le dije: “Espera un minuto, espera un minuto, voy contigo”.
263 Empecé a lavarme la cara rápidamente. Y él me preguntó: “¿Qué sucede?”. Él sabe muy bien que no debe de hablar conmigo cuando voy a una reunión. Me dijo él: “¿Qué sucede?”.
264 Yo le dije: “Nada, nada, nada, en lo absoluto. Vamos a la reunión”.
265 Fuimos a la reunión, el Hermano Baxter estaba allí sentado tocando el himno: “Nada entre mi alma y el Salvador”. Vino y me dijo: “¡Fuiu! ¡Pensaba que Ud. no venía!”.
Le dije “Sh”. Pasé allí y empecé a predicar.
266 Cuando terminé, como para cuando terminé de predicar, bueno, vaya, parecía que alguien tomara control de la parte de atrás del auditorio, allí atrás en ese gran auditorio; que corrieron un micrófono adicional allá, y esta mujer allá atrás caminaba para acá y para allá por ese pasillo, gritando tan fuerte como ella podía.
267 Me informaron que ella tenía tuberculosis, y que había venido de Twin Cities, Saint Paul, y la ambulancia no la quiso traer porque ellos temían que tuviera una hemorragia pulmonar. El doctor había dicho: “Cualquier cosa la puede provocar, sus pulmones están como una colmena de abejas” dijo, “si se le rompen ella morirá; significaría el fin”. Y algunos santos consiguieron un viejo automóvil Chevrolet ’38, y prepararon el asiento de atrás, allí la colocaron y emprendieron el viaje acá. Y en el camino por allá el carro sufrió una sacudida, y le comenzó la hemorragia, y ella empezó a escupir sangre directamente, y ella… le salía por su nariz y todo así. Comenzó a debilitarse más y más, y por fin… Ella no quería morir en el auto, les dijo que pararan y que la acostaran afuera en el césped.
268 Ellos la sacaron. Y todos estaban parados alrededor de ella, orando, y de repente ella dijo que algo la tocó y se puso de pie. Y se fue gritando por esa carretera, tan fuerte como podía. Y aquí estaba ella en la iglesia, yendo y viniendo por esos pasillos.
269 Le dije: “Hermana, ¿a qué horas sucedió eso?”. Fue exactamente a la misma hora cuando el Espíritu Santo estaba hablando a través de mí. ¿Qué fue? Dones.
270 ¿Qué es eso—esa vieja zarigüeya tirada allí a la puerta del cerco para que orara yo por ella? Un animal ignorante, aun sin alma, no distingue el bien del mal; ¿ven?, no tiene alma, (tiene espíritu), pero no tiene alma.
271 ¿Qué fue? El Espíritu Santo haciendo intercesiones. Dios envió un don a la tierra, y el Espíritu Santo no pudiendo ya esperar vino y tomó control de mí y Él Mismo empezó a hablar así, Él Mismo hablando, Él Mismo haciendo intercesiones. Y averiguamos la hora, y en el mismo minuto en que ella… ellos la acostaron así en el césped, pues querían ver… Porque ellos sabían que ella se estaba muriendo, y querían poder decir a qué hora había muerto. Fue en ese mismo minuto en que el Espíritu Santo cayó sobre mí, allá y empezó a hacer intercesiones, expresiones, palabras, que no las entendía, ¿ven?, así de esa manera, expresándose. Ese es el Espíritu Santo hablando.
272 Yo no tenía por qué saber eso. ¿Ven?, no hacía falta. Ese era su… quizás su ángel. Vamos a tocar en eso en unos minutos, ¿ven?, que llegó allá y dio aquel mensaje, ¿ven Uds.?
273 Ahora—ahora, eso—eso es correcto. Son dos lenguas diferentes, una de ellas es para…
274 ¿Hay una pregunta? Muy bien, tratando de saber lo que Dios está diciendo, ¿ven? Ahora yo—yo diría, Hermano Stricker, con respecto a esto, que trate de no pensar sobre esto, ¿ve? Solamente deje que el Espíritu Santo, que Él Mismo hable. No trate de entenderlo, ¿ve?, pues, simplemente ríndase más al Espíritu. ¿Ve? Porque Ud. está tratando de—de—de decir: “Oye, ¿qué estás diciendo?”. ¿Ve? “¿Oye, me estás hablando a mí? ¿Eh?”. ¿Ve Ud.?, él… ¿ven?, él está tratando.
61-0112 – Preguntas Y Respuestas
