P.131. ¿Es mandatorio, m-a-n-d-a-…? ¿Es mandatorio que un diácono o síndico debe permanecer dentro de la doctrina de su iglesia? Sí. Eso es correcto. ¿Les es lícito a ellos añadir o quitar de las enseñanzas por razón de sus propias opiniones o revelaciones?

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

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131. ¿Es mandatorio, m-a-n-d-a-…? ¿Es mandatorio que un diácono o síndico debe permanecer dentro de la doctrina de su iglesia? Sí. Eso es correcto. ¿Les es lícito a ellos añadir o quitar de las enseñanzas por razón de sus propias opiniones o revelaciones?

No, señor. No.

486 Un diácono o un síndico deberá estar perfectamente en armonía con la—con la doctrina de su iglesia. Ellos debieran permanecer perfectamente con la interpretación de las Escrituras de su iglesia, porque si no, entonces están peleando en contra de la misma causa. Se están—se están hiriendo a ellos mismos. ¿Ven? Ud. estaría peleando…

487 Es, en otras palabras, como si—si—si yo digo que amo a mi familia y trato de darles veneno. ¿Ven?, es igual. ¿Ven?, Ud. no puede hacer eso, Ud.…

488 Un—un síndico o un diácono, cuando toman cargo de su oficio, o cualquier oficial de una iglesia que represente el cuerpo de una cierta iglesia, ¿ven?, el representa una iglesia.

489 Por eso fue que me marché de la iglesia bautista, ¿ven?, por primera vez. Yo había estado allí muy poco tiempo y ellos—ellos me pidieron que ordenara a unas mujeres predicadoras. Bien, de hecho, yo no podía quedarme allí. Yo dije: “Yo—yo me niego a hacerlo”.

490 Y el pastor me jaló aparte: “¿Qué es esto? ¡Tú eres un anciano!”.

491 Yo dije: “Doctor Davis, con todo respeto a la fe bautista, y a todo a lo cual yo he sido ordenado, yo no sabía que estaba en la doctrina de la iglesia bautista el ordenar mujeres. Esa fue una cosa que no me dijeron”.

Y él dijo: “Esa sí es la doctrina de esta iglesia”.

492 Le dije: “Señor, ¿me podrá Ud. excusar por esta noche, o me puede contestar Ud. algunas preguntas?”. ¿Ven?

493 Él dijo: “Te contestaré las preguntas”. Dijo: “Es tu deber estar allí”.

494 Yo dije: “Lo es, señor. Correcto. Yo debo participar en todo lo que esta iglesia hace. Estoy en la línea del deber, soy uno de los ancianos locales”. Y él dijo… Yo dije: “Me podrá Ud. explicar ¿por qué en Primera de Corintios 14 o 15 por allí, donde Pablo dice: ‘Vuestras mujeres callen en las iglesias; porque no les es permitido hablar’?”.

495 Y él dijo: “Pues ¡seguro!”. Él dijo: “Si… Yo le puedo contestar eso”. Dijo él: “Verá, lo que fue” dijo, “Pablo dijo… Todas—todas las mujeres estaban sentadas allá en los rincones, hablando cuando querían, como lo hacían en otras ocasiones. Y él les dijo: ‘No permitan que ellas hagan eso’. ¿Ven?”.

496 Y yo le dije: “Entonces explíqueme Segunda de Timoteo, en donde Pablo también dijo, el mismo escriba, el mismo apóstol, dice: ‘Porque no permito a la mujer enseñar, ni tomar autoridad, ¿ve?, sino estar en obediencia. Porque Adán fue formado primero, y después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada’. Ella es engañada. Ahora, yo no digo que ella quiera hacer algo errado, pero, de hecho, ella está engañada en el asunto. Ella no debe ser maestra”.

Él dijo: “¿Es esa tu opinión personal?”.

497 Dije: “A mi manera de verlo, esa es la opinión de la Escritura. Eso es lo que la Biblia dice”.

498 Dijo él: “Joven, se te podría quitar tu licencia por eso”.

499 Le dije: “Les voy a evitar el problema. Doctor Davis, simplemente la voy a entregar”. Dije: “No para faltarle al respeto a Ud.…”. Y eso sí, él no me la recibió. Lo dejó, lo dejó así.

500 Luego me dijo que tendría un debate abierto conmigo al respecto. Y le dije: “Muy bien, cuando sea”. Pero él—él nunca lo hizo.

501 Y entonces, un—un tiempo después, luego, cuando el Señor me habló, y cuando el—el Ángel del Señor vino a mí, entonces él—él se burló de Eso, ¿ven Uds.? Entonces yo—yo solo le dije: “Bueno, Doctor Davis, es mejor que yo me deshaga de esto aquí en este momento, ¿ve Ud.?” dije, “porque eso va a ser una carga. De todas maneras, hace poco tiempo que me ordenaron, y esto va a ser una carga para mí, así que es mejor que me deshaga de esto en este momento”.

502 Así que, si yo no me pude quedar en la iglesia bautista y enseñar la doctrina bautista y pararme firme por la creencia bautista, si yo no… si yo lo hubiera hecho solo porque era una iglesia, entonces yo estaría mal, ¿ven?, estaría escondiendo algo. Y si yo—si yo—si yo soy honesto conmigo mismo, entonces yo me dirigiría con los bautistas (mi pastor o cualquiera que pudiera explicármelo), y les pediría por alguna—alguna palabra de Vida; si él puede mostrarme correctamente dónde está en la Escritura, y a mi sentir es satisfactorio, entonces yo lo predicaría como ellos lo predican, ¿ven?, y yo sería un bautista.

503 Por eso es que soy un independiente. Por esa razón yo no pertenezco a las organizaciones, porque yo no creo en organizaciones. Y yo creo que no sea Escritural, una organización.

504 Por lo tanto, yo no puedo pertenecer a ninguna organización y sentirme justificado haciéndolo. ¿Ven? Por lo tanto, yo no recibo a la gente y los hago miembros, y cosas así, porque yo creo que hemos nacido para ser miembros, hemos nacido en la Iglesia del Dios viviente. ¿Ven?

505 Nosotros no borramos el nombre de nadie del libro, ni los excomulgamos, ni todas esas cosas, porque yo no creo que eso sea parte de nuestros—nuestros deberes hacerlo. Yo creo que es Dios quien excomulga. ¿Ven? Pero yo creo que la iglesia, si hubiera un hermano que estuviera haciendo algo mal…

506 Por ejemplo, si—si descubrieran al Hermano Neville, o al Hermano Junior, o al Hermano… algún hermano de aquí, uno de los diáconos o de los síndicos, o alguien más, haciendo algo errado, yo creo que la cosa que la iglesia debería de hacer, es reunirse y orar por este hermano. Si él todavía no se compone, entonces que un par de hermanos vayan a verlo, vayan con el hermano para reconciliarlo. Y si entonces él no recibe, entonces que se anuncie delante de la iglesia. Y si aún no la recibe, entonces es tiempo para que toda la iglesia actúe, ¿ven?, así debe hacer el pastor, los ancianos, y todo los demás. Yo no creo que ninguna directiva de diáconos tenga el derecho de echar a nadie de la iglesia, ni la directiva de síndicos, ni ningún pastor tampoco tiene el derecho de hacerlo.

507 Yo pienso que si alguien tuviera que ser sacado del compañerismo, sería por causa de vivir una vida inmoral, o algo así, que no fuera una persona calificada, como un hombre que se reuniera aquí y que estuviera deshonrando a nuestras jovencitas, o—o insultando a nuestras mujeres, y cosas así, y aun profesando ser uno de nosotros. ¿Ven? Ahora, si él viene de alguna otra parte, bueno, tenemos que hacer algo al respecto, pero, cuando es un caso de una persona como esa, una persona inmoral tratando de enamorar a nuestras esposas, o—o de insultar a nuestras hijas o, Ud. sabe, algo como eso, o hacer algo inmoral delante de ella, o llevándose a nuestros jovencitos y convirtiéndolos en pervertidos, o algo así.

508 Esas cosas deberían de atenderse, y ese fulano debería de ser excomulgado del compañerismo y no permitirle participar de la comunión, porque nosotros no debemos hacer eso. No debemos; “Si alguno come indignamente, es culpable de la Sangre y del cuerpo del Señor”, así con esa persona.

509 Pero yo creo que si algún hermano, digamos: “Bien, él—él es esto, lo otro”. Oremos por él. Correcto,

510 Nunca se me olvidará, allá en Estocolmo, Suecia, el Hermano Lewi Petrus, un gran hombre de Dios. Estábamos sentados en una mesa, unas horas antes de regresar a América. Habíamos tenido allí unas reuniones grandiosas. Y él dijo, Gordon Lindsay le preguntó: “¿Quién es el superintendente de este gran cuerpo?”. ¡Vaya!, le han ganado a las Asambleas de Dios por cientos de millas, ¿ven Uds.? Dijo: “¿Quién es el superintendente?”.

Y Lewi Petrus, todo un caballero, pues, le contestó: “Jesús”.

Dijo él: “Y ¿quiénes son sus presbíteros?”.

Él dijo: “Jesús”.

511 Él dijo: “Yo sé que eso es correcto” dijo, “nosotros creemos lo mismo acerca de nuestras Asambleas de Dios”. Dijo él: “Eso es correcto”. “Pero” dijo él, “digamos, por ejemplo, que un—un hermano se sale de la línea, dijo, ¿quién tiene la última palabra para sacarlo?”.

Le respondió: “Nosotros no lo sacamos”.

“Bueno” dijo él, “¿qué hacen Uds.?”.

512 Dijo: “Oramos por él”. ¡Pensé que eso fue tan dulce! Me sonó muy Cristiano a mí: “Nosotros oramos por él”. Nadie lo saca, ellos oran por él.

513 Dijo: “Bueno, ¿qué si algunos de los hermanos están de acuerdo” dijo él, “y otros ya no quieren tener compañerismo con él? Digamos que fuera un pastor, ¿ven Uds.?, uno que comienza a ser mujeriego entre… Uds. saben lo que quiero decir, y cosas como esas, y algunos de los pastores no lo quieren en sus iglesias. ¿Qué es lo que Uds. hacen, lo echan de su organización?”.

514 “No”. Dijo: “Nosotros lo dejamos quieto y oramos por él”. Dijo: “Hasta la fecha no hemos perdido uno. Siempre regresan, de alguna manera”.

515 Él dijo: “Bueno” dijo él, “ahora, qué si…”. Dijo: “¿Qué si algunos de ellos dicen que lo quieren y otros no lo quieren? Bueno ¿qué de eso?”.

516 Dijo: “Bueno, los que lo quieren, lo reciben; y los que no lo quieren, no tienen que recibirlo”.

517 Y—y pienso que esa es una buena manera de tenerlo, ¿no creen Uds., hermanos? Y de esa manera somos “hermanos”.

518 Bien, hermanos, espero que estas cosas les hayan dado una pequeña muestra respecto a alguna respuesta o algo, que nuestra reunión aquí en esta noche nos—nos haya beneficiado en algo. Estoy para salir ahora por un tiempo, voy a unas reuniones allá en el oeste. Humildemente anhelo sus oraciones.

519 Muchas de mis respuestas dadas aquí, tal vez muchas de ellas, tal vez ninguna de ellas, fueron correctas; no sé. Pero fue lo mejor que yo pude acumular en mi propia manera de pensar, ¿ven Uds.?, para tratar de explicar Eso. Quizás estas últimas, en particular, de último momento, no tuve tiempo de estudiarlas. Y simplemente no, eran… Lo que quiero decir, es que fueron Escrituras que repasamos aquí siempre, día tras día, en la iglesia. Pensé que tal vez sería algo muy dificultoso que podría causarnos tener que entrar en algo grande, pero solo fueron más bien como preguntas de iglesias.

520 Estoy muy contento de verlos firmes así, no hay ningún desorden, ningún desagrado, ninguna confusión. Ninguna pregunta debatida, diciendo: “Está mal, Esto está errado, no Lo queremos”. Fueron solamente de hermanos que querían saber algo para afirmarse mejor, eso es todo. Que… Fortalecerse, amarrarse—amarrarse la armadura un poquito más fuerte, moverla a otro agujero. Yo espero que nos podamos reunir en muchas ocasiones más como esta, ajustando la armadura.

521 Y Uds. recuerden, hermanos, mi armadura también necesita ajustarse. Así que, Uds. oren a Dios por mí, para que Dios me ayude y me ajuste la armadura un poquito, para que yo… no vaya a aflojar así con las cosas. Y la vida que yo viva y las cosas que yo haga, que las haga con mayor espíritu de humildad, y más ansioso de hacerlas. Y que Dios me dé un corazón para hacerlas como nunca lo he tenido antes. Mi oración es lo mismo para todos Uds. Dios les bendiga.

522 Los he detenido aquí por mucho tiempo, y ya faltan cinco minutos para las once.

523 Y ahora, Hermano Neville, yo—yo tal vez… Ahora, me di cuenta que solo son novecientas y tantas millas hasta allá. No voy a salir sino hasta el lunes por la mañana. Pero quiero estar aquí el domingo para la escuela dominical, voy a venir como su invitado para escucharlo a Ud. predicar, ¿ve Ud.?, el domingo. ¿Ve? Pero… Bueno, hermano, sí, hermano. Hermano Neville, esta es la razón, hermano. Yo… Yo lo amo, y Ud. siempre ha sido tan cortés en ofrecerme el púlpito como si… como si yo fuera para Ud. un anciano con mayor rango, o algo. Pero yo nunca me he sentido de esa manera, Hermano Neville. Yo he sentido que somos hermanos.

524 Hermano Ruddell, Hermano Junie y, ¡oh!, todos Uds. hermanos. y todos Uds., somos—somos hermanos unidos, ¿ven Uds.?

525 Pero, lo que… La razón de esto, es que yo estoy un poquito ronco ahora, ¿ve Ud.?, y tengo por delante seis semanas de batalla constante, ¿ve Ud.? Y yo—yo quiero tal vez comenzar si puedo, eso sí, después de esta reunión esta noche, eso me daría viernes, sábado y domingo para descansar, antes de iniciar las reuniones allá.

526 Y Hermano Junie, tan pronto como regrese, una vez que llegue, tengo que pasar a verlo de nuevo, quiero venir. Creo que pasé por su iglesita ayer. Mi esposa me dijo: “Creo que esa es…”. ¿Está al lado del ferrocarril, allí por Glenellen Park? Me gustaría llegar allá y hablarle a esa gente de Sellersburg. Bien.

527 Hermano Ruddell, Dios bendiga su corazón. Me gustaría visitarle, Ud. tiene un grupo muy fino. Ud. permaneció allí escuchando en esta noche, absorbiéndolo como un anciano.

528 El Hermano Beeler allá, es uno de nuestros hermanos evangelistas. Espero que alguna vez, en alguna parte, pueda encontrarme en alguna de sus reuniones, hermano, pueda servir de influencia, tener algo que decir en alguna parte para impulsarlo a Ud. Siempre tengo algo bueno qué decir de Ud. a cualquiera, de Ud. y del Hermano Stricker aquí, y el evangelista.

529 El Hermano Collins aquí, quien yo creo que algún día será un ministro obrando de lleno en la obra.

530 Hombres que son hombres valientes, hombres valientes, hombres genuinos de fe. Dios sea con todos Uds., y con Uds. diáconos, y con Uds. síndicos, y con Uds. hermanos.

531 Yo creo que Uds. son… El hermano aquí, no recuerdo su nombre. Ud. es… [El Hermano Caldwell dice: “Hermano Caldwell”.—Ed.] Caldwell. Ud. es… Ud. es uno de los ancianos o algo, ¿no es así?, o un… [“Ministro”.] Ministro. [“Yo soy un ministro. Pertenecía a la Iglesia de Dios, no podía predicar el Evangelio completo y permanecer con ellos. Yo no podía predicar el bautismo en el Nombre del Señor Jesús y permanecer con ellos. Yo tenía la licencia ministerial más alta que ellos otorgan, pero las entregué. Desde que le escuché a Ud. predicar esos grandes Mensajes, las entregué, salí de la organización. Ahora yo quiero ser uno de los suyos”.]

532 Gracias, hermano. Le damos la bienvenida a nuestro compañerismo. Y nuestras—nuestras credenciales son de arriba. Nuestra vida compone nuestras credenciales, ¿ve Ud.? Esas son nuestras credenciales. “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no Me creáis”. ¿Ven? Correcto. Esas son nuestras credenciales. Y como de antaño… Como decía Howard Cadle: “No tenemos ley sino el Amor, no tenemos libro sino la Biblia, y—y ningún—ningún credo sino Cristo”. Así es. “Ninguna ley sino el Amor, ningún credo sino Cristo, ningún libro sino la Biblia”.

533 Y estamos—estamos, Hermano Caldwell, estamos contentos de tenerlo. Ud. salió de una gran organización. La Iglesia de Dios, de Anderson, me supongo. [El Hermano Caldwell dice: “De Cleveland”.—Ed.] O la iglesia de Cleveland, la Iglesia de Dios Pentecostal. [“Y yo pastoreaba por aquí en…?…”.] ¿Oh? sí. ¡Oh, sí!, yo he estado allí. Creo que estuve allí con el Hermano Neville… o con el Hermano Wood, en una ocasión, nos regalaron un perro, o un sabueso de alguien que asistía a su iglesia allá. Y estaba parado en los escalones allá y platicando, y ellos estaban hablando de Ud. Bien, estoy seguro… [“En mi iglesia”.] ¿Oh? [“Burns”.] Correcto, el Hermano Burns. Correcto. [El Hermano Caldwell relata un incidente.] ¿Oh? Sí. ¡Oh!, Berta, es verdad. ¡Oh!, es maravilloso.

534 El Hermano Rook por allá, creo que ahora él es un pastor o un evangelista. ¿Es correcto? ¿O está Ud. pastoreando? [El Hermano Rook dice: “Soy evangelista”.—Ed.] Evangelista. Quiero darle un cumplido, Hermano Rook. He escuchado algo de la gran obra que Ud. está haciendo por el Señor. Ud.… Escuché que Ud. fue a Indianápolis o que iba para Indianápolis, y que tuvo servicios, y que ganó almas para Cristo. Dios sea con Ud., Hermano Rook. Realmente estoy contento de verlo. Lo he visto por acá en este tractor viejo trabajando acá afuera, en movimiento por aquí, fertilizando allá su terreno. Bien, lo veo que sale, tratando de hacer algo por el Señor. Estoy contento que Él lo llamó a Ud. al ministerio, siempre póngalo a Él delante de Ud., hermano. Dios le bendiga. No ceda en nada; sino que hágalo con toda la dulzura del espíritu que lo pueda hacer. Permita—permita que su mensaje siempre sea sazonado con la dulzura del Espíritu Santo.

535 Y Hermano Stricker… [Un hermano dice: “Les pedimos a todos Uds. las oraciones. Estamos—estamos tratando de empezar una iglesia en North Vernon”.—Ed.] ¡Oh, espero que lo consiga! Oraremos por Ud. [“Vamos muy bien, hasta ahora”.] Correcto.

Billy, ¿cuándo vas a empezar a pastorear?

536 El Doctor Goad y el Doctor Mercier por aquí, yo—yo—yo espero… como nos llamamos uno al otro. Y el Hermano Goad ha llegado a un punto en que yo… él realmente merece el título, pues ahora puede cargar los cartuchos. Sí. Y, Hermano Leo, creo que podemos permitirle que siga así, y llamarlo… dejemos que continúe con su título de—de “Doctor”.

537 Bien, “Doctor” Branham, allá atrás, mantén todo esto bien arreglado, y las luces brillando muy bien. Y—y te voy a decir algo, cuando tengamos una reunión especial le voy a hablar a la mesa directiva a ver si no pueden darte algo más de lo regular [El Hermano Branham se ríe.—Ed.], por el trabajo especial que haces cuando tienes que barrer tanto, y entrar y sacar cosas, y estarás contento.

538 Doctor Wood. Le llamé “Doctor”, me imagino que Uds. se preguntarán ¿por qué? No lo nombré mal, es que él corta madera en tantos pedazos, Uds. saben. El Señor hace crecer un árbol tan bonito, y él lo corta y hace una casa del árbol. No he visto tal cosa, así que tengo que llamarlo “Doctor”.

539 Hermano Taylor, Ud. sigue fiel en la puerta, para darle un asiento al prójimo. Yo pienso de Ud. así: “Prefiero ser un tapete en la casa del Señor, que morar en las tiendas con el inicuo”. Así es, señor.

540 Hermano Hickerson, Ud. acaba de comenzar en el Camino, y viene caminando. Yo le deseo… yo… Ud. empezó en el Camino, y viene caminando, realmente admiro su sinceridad y todo lo que Ud. está haciendo por el Señor Jesús. Que Dios siempre lo bendiga y lo haga un diácono verdadero, hermano, lo cual yo creo que Ud. es, con su casa en sujeción y todas las cosas, así como Ud. ha sido.

541 Hermano Fred, Ud. no ha estado con nosotros mucho tiempo, viniendo desde el Canadá. Ya no sentimos que Ud. sea canadiense, sentimos que Ud. es un peregrino y extranjero aquí con nosotros, un hermano, como un síndico. Ud. y el Hermano Wood, y Ud. que desempeña su oficio bien junto con el Hermano Roberson, y lo demás; el Hermano Egan, él no está aquí en esta noche.

542 Y Hermano Roberson, Ud. ha sido una—una verdadera ayuda para mí, el Hermano Roberson juntamente con otros, en este caso de los impuestos cuando fui investigado.

    61-0112 – Preguntas Y Respuestas