PREGUNTAS Y RESPUESTAS


156. ¿Es correcto que hombres y mujeres Cristianos se besen el uno al otro (¡oh!), al saludarse?
120 ¡No, señor! ¡De ninguna manera! ¡No, señor! La única mujer a quien Ud. besa, hermano, es a su esposa (¿ven?), o a su—a su hija, o…¿Ven?
“¿Es correcto que…?” Permítanme ver si la leí bien. “¿Es correcto que hombres y mujeres Cristianos se besen el uno al otro al saludarse?”
121 ¡No, señor! ¡De ninguna manera! Eso…¡Nunca vayan a empezar eso! ¡Sí, señor! ¡No, señor! ¡Apártense de las mujeres! ¡Aléjense de ellas! ¡Exacto!
122 Ahora, ellas son nuestras hermanas, pero no…Ellos hacen eso. Eso…Esa cosa aun entró en el Pentecostalismo, y se llama “amor libre”. Y cuando Ud.—Ud. se encuentre con algo como eso, apártese de eso. ¡Correcto!
123 A mí no me interesa cuán limpio sea Ud.…Ud. es mi hermano, y yo—yo creo que Ud. es—Ud. pudiera ser un hombre santificado, un hombre santo. A mí no me interesa cuán santo sea Ud., Ud. sigue siendo un hombre. Y a mí no me interesa cuán santa sea ella, ella todavía es una mujer. Apártense de eso, hasta que se casen. ¡Uds. hagan eso!
124 Recuerden, el cuerpo…Voy a hablar a ambos sexos, para que Uds. adultos me entiendan. Es un grupo mixto, pero yo soy su hermano, y esta es una pregunta. ¿Ven?
125 Cada ser humano, hombre y mujer, tienen diferentes tipos de glándulas. La mujer tiene glándulas de mujer, glándulas sexuales. El hombre tiene glándulas de hombre, glándulas sexuales. Y esas glándulas están en los labios humanos. Correcto.
126 Y aquí está otra cosa que tal vez debería mencionarse, hombres besándose el uno al otro en la boca. ¡Eso es suciedad! ¡Eso es bajeza! Y ¿qué hace eso? Da lugar a homosexuales. ¡Apártense de eso! Ud. dice…
127 Un hombre me dijo no hace mucho tiempo, me dijo: “Hermano Branham, ellos se saludaban el uno al otro con ósculo santo”. Se besaban en la parte de atrás del cuello, se abrazaban y se besaban en la parte de atrás del cuello. Eso era antes que se iniciara el saludo de mano. Eso era un saludo. Eso es lo que era. Ellos no se saludaban el uno al otro de mano; ellos se abrazaban y se besaban el uno al otro en la parte de atrás del cuello, no en los labios, ni en la cara. Eso inicia una perversión. ¡Apártense de eso! ¡Nunca hagan eso!
128 Hoy en día, nosotros nos saludamos el uno al otro de mano. Si Ud. quiere…Si Ud. tiene abrazado a su hermano y lo besa en el cuello, o él lo besa a Ud. en el cuello, eso está bien. Pero no bese Ud. a esa mujer, y no permita que esa mujer lo bese a Ud. ¿Ven? ¡Correcto! Ud. tómela de la mano y dígale: “Espere un momentito hermana, sólo un momento (¿ven?); aclaremos esto”. Así que, ahora Uds. hagan eso.
129 ¿Qué fue lo que les dije hace un rato cuando empecé? Cuando Ud. cualquier—un automóvil que viene a una velocidad de noventa millas, por hora, apártese de su camino. ¡Correcto! Cuando Ud. vea el primer desvío en algo como eso, apártese de eso; ¡Aléjese de eso! Y sólo…Ese es el terreno en donde Ud. no debería de estar. Satanás le presentará a Ud. algo que destruirá a su alma y lo mandará al infierno. ¡Aléjese de eso! Evite la apariencia misma del pecado. ¡Correcto!
130 Sea un caballero, sea una dama, como…Voy a ponerme al lado de las mujeres por un momento. Eso no es común, ¿verdad que no? Ellos—ellos dicen: “¡Ah, la mujer lo provocó! Ah, fue la culpa de la mujer. Si ella no se hubiera salido de su lugar, el hombre no se hubiera salido del suyo”. Eso es verdad. Eso— digamos que es cierto. Ella se sale de su lugar. Un hombre no puede ser malo a menos que haya una mujer mala; pero recuerden no puede haber una mala mujer sin haber un hombre malo. ¡Esto es correcto!
131 Y Ud. quien reclama ser un hijo de Dios, ¿en dónde están sus principios? Y si la mujer no está fuera de su lugar, ¿no es Ud. un hijo de Dios? ¿No es Ud. el que está más alto, el vaso más fuerte? La Biblia dice que ella es más débil, entonces si ella es más débil, entonces muéstrese Ud. como un hombre de Dios. Dígale: “Hermana, Ud. está haciendo mal”. ¡Correcto! Yo lo he hecho, y otros Cristianos lo han hecho. Y Ud. lo hará siempre mientras Ud. sea un Cristiano, pero demuéstrelo. Ud. es un hijo de Dios. Ud. tiene—Ud. tiene más poder sobre sí mismo que lo que tiene la mujer. Si ella es más débil, reconózcala a ella como más débil. Entienda sus errores, y cosas como esas, o trate de corregirla. Dígale: “Hermana, somos Cristianos, no deberíamos hacer eso”. ¿Ve Ud.? Sea un verdadero hombre, sea un hijo de Dios, y cuídese de las mujeres.
132 Y allí fue donde comenzó la gran caída en el principio. Fue Satanás con Eva. Eso fue lo que trajo la total caída de la raza humana, fue a través de eso.
133 Y si Ud. es un hijo de Dios, sea fuerte; sea un verdadero hombre. Si Ud. no es así, quédese en el altar hasta que Ud. llegue a ser eso. Y evite la apariencia misma del pecado. Y no empiece a saludar…
134 Alguien me dijo, hace tiempo, que vieron eso en dos o tres ocasiones aquí en mi iglesia, de…No aquí en la iglesia, pero gente que viene a la iglesia. Y si Ud. está sentado aquí en esta mañana—quiero hablarle a Ud. de esto muy claramente. ¿Ven?
135 Las mujeres, jovencitas empezando a desarrollarse, estos hombres besando a estas mujeres. ¡No hagan eso! No lo… Aléjense de eso. ¡Y Ud. recuerde esto! Si ella es joven, soltera, o lo que ella sea; algún día ella será la esposa de alguien. Y Ud. no tiene ningún negocio haciendo eso. Apártese de ella. Si Ud. quiere saludarla, hágalo como un hijo de Dios, salúdela de mano y diga: “¿Cómo está Ud., hermana?” Y que con eso termine todo. ¿Ven?
136 Apártese de esas cosas; es bajeza. Y pronto lo meterá a Ud. en un lío. Ud. sólo…Oh, eso es sólo…El pecado es tan fácil, y tan apetitoso, y tan placentero. Es tan fácil de caer en el pecado. La mejor cosa que se debe de hacer, aun a la misma apariencia de eso, ¡es apartarse! ¡Huya! ¡Sea un Cristiano verdadero!
137 Y respecto a hombres besándose el uno al otro, si Ud. besa a su hermano en el cuello, y Ud. quiere hacerlo, eso está bien. No bese a ningún hombre en los labios, en la boca, o algo como eso, porque eso no está—no está bien. ¿Ven? No, eso—eso demuestra que hay algo errado para empezar. ¿Ven? Así que apártese de eso, evite eso. No—no empiecen eso aquí en este tabernáculo. No, ciertamente no habremos de tolerar eso en lo absoluto. ¿Ven?
138 Ud.—si Ud. quiere ver a su hermano, si Ud. quiere besarlo en el cuello, bien, vaya y hágalo, pero no bese a la gente en la boca, porque eso no funciona; ¡eso no está bien! Y eso solamente da lugar a la perversión. Empieza el homosexualismo y esas cosas.
139 Y solamente hay dos cosas que acontecerán en casos como esos… Si Ud. empieza… Dejar que el hombre… Yo he visto…En muchas ocasiones entre la gente, a medida que iban entrando. Lo he visto en las iglesias, cuando el predicador iba entrando, agarraba a cada hermana y la abrazaba y la besaba y la sentaba. “¡Cómo está Ud., hermana, aleluya!” Abrazaba otra por allá y la besaba. Y así se iba de esa manera por toda la iglesia. ¡Para mí eso está mal!
140 Cuando estuve en Finlandia, cuando estuvimos allá…Uds. tal vez ya sepan esto, teníamos reuniones y yo estaba en la Y.M.C.A. [Asociación Varonil de Jóvenes Cristianos por sus siglas en inglés.—Traductor] Y allí no había jabón, no había detergentes en Finlandia. Y únicamente…Yo tenía algo de jabón para afeitar, y cada uno de nosotros tenía que tomar un baño rápido, Ud. sabe, con este jabón para afeitar. Unicamente teníamos una barra, y no había jabón en Finlandia. Ellos se lavaban con una clase de compuesto que casi le arranca la piel de su cuerpo.
141 Así que…Nos dijeron que nos iban a llevar a unos baños de vapor. Y fuimos a la Y.M.C.A. Fuimos allí para tomar un baño de vapor. Ese es el famoso baño Finlandés. Yo ya antes los había tomado, y me gustaron. Así que pensé: “Bueno, vamos a ir a…a la Y.M.C.A., así que pensé que estaría bien”.
142 Pero cuando iba en camino hacia allá, el Espíritu Santo me dijo: “No lo hagas. (Ah, es tan bueno tener al Espíritu Santo.) No lo hagas”.
[Los siguientes párrafos fueron encontrados después de la impresión original y por lo tanto no llevan número.—Editor]
Bien, y allí les dije: “Creo que no voy a tomar un baño en esta mañana”.
El Doctor Manninen y todos ellos dijeron: “Oh, Hermano Branham”, dijeron, “son cuartos enormes de vidrio”, me dijeron, “¡Es hermoso!” Me dijeron: “No es…”
Generalmente lo que ellos hacen, echan agua sobre piedras calientes y se calientan el cuerpo con vapor, y le dan golpes a uno con hojas de abedul de esta manera, y luego—y luego uno sale y se mete en agua fría. Los Finlandeses se meten a la nieve y al hielo y cosas así. Pero, por supuesto, ellos están acostumbrados a eso, son hombres vigorosos, grandes y bien hechos. Y cuando regresan se—se meten otra vez en este baño de vapor, pasan de lo caliente a lo frío, rápidamente de esa manera. Pero ellos me permitieron pararme en donde estaba el aire fresco, y luego regresarme, porque no hubiera podido soportarlo. Tenía temor que mi corazón se parara al hacer eso, pues no estaba acostumbrado a hacerlo.
Así que me—me agradaron mucho, pero Algo me dijo que no me bañara allá. Bien, mi Hermano Howard, y el Hermano Baxter, y todos ellos fueron allá, y los hermanos, y los demás, Uds. saben, todos iban comentando, Uds. saben. Así que me quedé un poquito tímido, Uds. saben, porque el Espíritu Santo me había dicho: “No lo hagas”.
Así que fuimos a la Y.M.C.A., y estando allí, llegaron todos esos hombres y me saludaron. Ellos habían publicado en los— los encabezados de los periódicos, en la primera y en la segunda página, cada día, de las reuniones. Y habían asistido allí.
Y me metí a un cuartito y me senté, y todos ellos se metieron en un cuarto para desvestirse. Y mientras ellos estaban allí…desvistiéndose, allí venía una linda muchacha Finlandesa, agradable, menudita, de pelo rubio; ellos son gente buena, son gente de una moral muy limpia. Y venía con las toallas sobre el hombro, y estaba para entrar en el cuarto. Y le dije: “¡Hey, hey, hey! ¡Deténgase! ¡Psss!” Traté de detenerla. Ella se volteó y se rió, y se metió.
[Porción no grabada en la cinta.—Editor] “…son mujeres masajistas, Hermano Branham”.
Yo dije: “A mí no me interesa lo que ellas sean. Está errado. Eso no está bien”. Y dije: “Y la misma naturaleza le enseña a Ud.”
El me dijo: “Hermano Branham, ellas desde niñas son enseñadas para ser masajistas. Al igual que las enfermeras de Uds. en América, que hacen cosas como ésas, ellas son enseñadas para eso”.
Yo le dije: “A mí no me interesa lo que ellas sean, eso está errado. Absolutamente. Ellos son varón y hembra, y ellos deben estar separados el uno del otro, y ambos estar vestidos”. Amén.
No quiero empezar en eso, porque al rato estaría predicándolo, ¿verdad? Muy bien.
61-1015M – Preguntas Y Respuestas
