PREGUNTAS Y RESPUESTAS


158. Hermano Branham, por favor explique—por favor aclare si las mujeres deberían testificar o hablar en lenguas en la congregación.
161 Bien, yo creo que si la mujer es una—una predicadora en la congregación, se supone que ella no debe ser una predicadora. Pero si ella tiene un don de lenguas y habla en la congregación, en donde hay—donde hay profetas y—y los dones están reunidos, yo creo que ella tiene el derecho de hacer eso. Porque en la Biblia nos damos cuenta que ellos tenían profetisas como María y otras, pero ellas no—no tenían autoridad…Si llego a mi pequeño sermón que tengo aquí, voy a hablar de eso allí. ¿Ven?
162 Pero las mujeres, si están dotadas…Ahora bien, la manera correcta que yo creo, que cuando nos juntemos ya pronto… Cuando nuestra iglesia se establezca un poco mejor…Y—y a propósito, hay un grupo nuevo, un grupo—otra iglesia que va a unirse…?…va a juntarse con esta iglesia tan pronto como tengamos espacio aquí para ellos. Otra iglesia va a venir a unirse con esta iglesia, no como organización, sino que vienen como un cuerpo, en un grupo, a la iglesia. Y—y ellos son un grupo de gente con dones.
163 Y ahora, cuando vengan a reunirse, la cosa que debe de hacerse, es que la gente con dones debería de reunirse aparte a ciertas horas, y ver lo que el Espíritu les dice a ellos. Y luego eso pudiera decirse del púlpito. Y el pueblo…Eso es para la edificación de la iglesia.
164 Ahora, si uno habla en lenguas, y Uds. saben, no hay nadie que las interprete…Y luego cuando están en las reuniones, algunas veces hay tanta irreverencia, Uds. saben. Algunas veces…Yo he estado en mi congregación haciendo un llamado al altar, y alguien se levanta e interrumpe el llamamiento al altar hablando en lenguas. Ahora bien, ¿ven?, la persona pudiera haber estado hablando en lenguas correctamente; pudiera haber sido el Espíritu Santo, pero ¿ven?, sin haber sido enseñados qué hacer, cómo guardar su paz.
165 Yo he estado sentado en la plataforma escuchando a un predicador predicando, viéndolo llegar a un punto…¡Señor!, tenía tantos deseos de levantarme para ayudarle, yo no sabía qué hacer. Y Uds. han hecho la misma cosa, todos nosotros lo hemos hecho. Pero, ¿qué es eso? Eso es irreverencia. Quédese sentado. Considere a mi hermano.
166 Yo he escuchado—he escuchado al Hermano Neville predicar, y él me ha escuchado a mí predicar cuando hemos estado, sin duda, hemos estado…El Hermano J. T. aquí presente y todos ellos, o—y todos ellos, nos hemos oído uno al otro predicando, y pensamos: “Oh hermano, creo que me voy a levantar a ayudarle”. ¿Ve? Ud. siente el Espíritu vaciarse en Ud., pero ¿qué debe de hacer Ud.? Guardar su paz. ¿Ve? Porque el espíritu de los profetas está sujeto al profeta. ¿Ve? Correcto, guarde su paz. ¿Ve? Ud. haga eso.
167 Pero yo creo que si la mujer…La pregunta fue, si la mujer tiene un don de lenguas y desea hablar, yo creo que cuando es el tiempo correcto, ella tiene derecho de hablar, con el don de lenguas, pero no predicar o tomar ninguna autoridad sobre el hombre. Cuando ella es un predicador, por supuesto, ella está por encima del hombre.
61-1015M – Preguntas Y Respuestas
