PREGUNTAS Y RESPUESTAS


282. Hermano Branham…(¿Terminé eso? ¿Contesté con respecto al bautismo del Espíritu…? Sí, de eso se trató esa, ¿no es así? Muy bien. Perdónenme, si no la contesto, perdónenme. Yo…Estas son preguntas tan maravillosas. Uno pudiera quedarse toda una noche sólo en una pregunta, hermano, y aún ni siquiera tocarla.) Yo lo aprecio a Ud. como un siervo de Dios, lo creo…y yo creo el Mensaje de Verdad. Mi esposa no quiere escucharme dice nada…decir nada sobre este Mensaje, y no quiere escuchar ninguna cinta. También yo estoy en tensión nerviosa en mi trabajo. Yo quiero que mi esposa crea también y ore por mis hijos. Hermano Branham, quiero ser amigo de Dios, quiero ser encontrado en la voluntad de Dios para mi vida. Quiero ser Su siervo. (Y la persona firma “continúa”. Esperen un momento.) Cuando yo era pequeño, yo le dije a todos que quería ser un predicador. Yo no sé lo que Dios quiere que haga. Yo estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por el Señor. Suyo en el Señor.
58 Ahora, es una buena pregunta. Y el hombre es sincero. Su esposa, su compañera que es parte de él…¿Me permiten añadir aquí algo a eso? Mis hermanos, yo digo esto en el Nombre del Señor. Uno de estos días, con la voluntad de Dios, creo que voy a hacer esa cinta sobre Casamiento y Divorcio, ¿ven?, lo haré aquí mismo en el tabernáculo. Si causa separación, tendrá que separar. Pero vamos a probar que es la Palabra del Señor.
59 Miren, mis hermanos. Escuchen esto. ¿Sabían Uds. que muchas veces toman la persona equivocada aquí en la tierra? Un bonito par de ojos cafés, o azules, o grises los seduce a una situación a la que Uds.—que Uds. no debieron de haber escuchado. Muchos hombres se dan cuenta de eso.
60 Un hombre que se va a casar, debería abordarlo primero en oración. Uds. no deberían escoger a una mujer porque es bella en el exterior, sino porque es bella en el interior, una que será una madre para sus hijos.
61 Yo sé que va a sonar mal que un ministro diga esto en el púlpito. Pero yo solía ir con—con compradores de ganado cuando estaba en el Oeste. Comprábamos ganado de cría, y querían empezar una manada. Y aprendí mucho allá que… mientras me fijaba en esos subastadores y las cosas que ellos estaban haciendo, esos compradores. Solía ir con un anciano, que venía aquí a la iglesia conmigo, y lo guié a Cristo, un perfecto infiel para empezar, el Señor Jeverez. Muchos de Uds. lo recuerdan, un ranchero de Colorado. Ibamos, y ellos se acercaban, a una vaca.
Un día yo vi una pequeña ternera de cría que la vendían por 11,000 dólares, sólo una pequeña ternera; ella aún no había sido preñada. Y le dije…y Jev dijo: “Si yo tuviera el dinero, yo compraría esa ternera”.
Y yo pensé: “El es un ranchero; él entiende su negocio”. Le dije: “Jev, ¿por qué tú…? ¿Qué la califica? Ella es una Hereford. Aquella se vendió hace un rato por 300 dólares, para mí, se miraba como una ternera más grande y todo”.
62 El dijo: “Mira, Billy, hay una cosa que tú no entiendes en la compra de ganado”. Dijo: “Yo pienso que tú deberías quedarte en tu camino predicando”. Pero dijo: “Tú no entiendes de ganado”. El dijo: “Ahora, mira aquella ternera allá”. Caminamos hacia allá. Dijo: “¿Miras esa mirada extraña en sus ojos?”
Yo dije: “Sí”.
Dijo: “Sus hijos y sus nietos, y sus tatara, tatara, tataranietos todavía van a tener esa mirada extraña”. Y dijo: “Correrán hasta empobrecerse. Nunca será una madre para sus terneros”. Y dijo: “Nunca podrás engordarlos; no podrás usarlos para carne”. El dijo: “Fíjate aquí en esta ternerita que ha sido vendida. Fíjate cuán mansa se mira. Fíjate en esa mirada apacible en su rostro, esa mirada amable, sin esa mirada en sus ojos”. Dijo: “Ella será una verdadera mamá para sus terneras; y las terneras de sus terneras, y las terneras de las terneras, continuarán siendo así”. Y dijo: “Todas ellas serán mamás, si pueden conseguir la clase correcta de semental para esa ternera, ¿ve?, eso es lo que hará a sus hijos. Pero esa mirada extraña en el rostro siempre produce una manada de ganado pobre, si un hombre está tratando de comprar ganado”.
Yo dije: “¡Sí, señor! Gracias”.
63 Y la misma cosa se aplica a las mujeres. Ud. tome a una de esas caras pintadas y de ojos de mirada extraña, que se miran como alguna clase de animal, tratando de desfigurarse ellas mismas de ser un ser humano, ella nunca llegará a nada. Todo el tiempo andará corriendo. Y Cristianismo no es la belleza en el exterior, es en el interior: de paz, quietud, adornándose ellas mismas con un espíritu tranquilo y apacible, que es de gran estima delante del Señor. Eso es lo que nosotros queremos buscar en las mujeres, y en los hombres, y quienquiera que sea. Ahora…
64-0823E – Preguntas Y Respuestas #2
