Bautismo Bíblico
TESTIMONIO APOSTOLICO
Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.
Efesios 2:20
Sabemos que la Escritura no puede contradecirse, antes guarda perfecta unidad, porque «… los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo» (2 Pedro 1:21). Hay un solo autor: El Espíritu Santo. Los hombres fueron simplemente los instrumentos. Ellos pudieron ser hombres ignorantes y sin letras, pero cuando fueron inspirados por el Espíritu Santo para hablar o escribir, entonces no podían errar, porque Dios no puede errar ni contradecirse. Esta es la base de la unidad de las Sagradas Escrituras.
La Biblia fue escrita por diferentes hombres tomados de distintas capas sociales y con muy diversos grados de instrucción, los cuales vivieron durante períodos de tiempo distantes unos de otros; sin embargo, las Escrituras guardan perfecta armonía; no hay contradicción en Ella; antes unos autores corroboran a los otros. Esto prueba que había una sola mente dirigiéndolo todo: El Espíritu Santo.
Pedro, junto con los demás apóstoles y discípulos, estuvo presente el día de la ascensión del Señor. Allí El dio, por el Espíritu Santo, sus últimas instrucciones y mandamientos. (Hechos 1:2). Entre ellos el de bautizar en agua a los creyentes, y en cuanto al bautismo del Espíritu Santo, les ordenó que esperaran hasta recibirlo:
Y estando juntos, les mandó que no se fuesen de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, que oísteis, dijo, de mí. Porque Juan á la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de esto.
Hechos1: 4-5
Y como se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos; Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados; Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.
Hechos 2:1-4
Los incrédulos se burlaron de los apóstoles, entonces Pedro, bajo la inspiración del Espíritu Santo, dio un mensaje que puso todas las cosas en su lugar. El les dijo que no estaban borrachos como ellos se suponían, sino que todo aquello era el cumplimiento de una profecía que Dios había hablado muchos años antes por el profeta Joel.
Tal fue la unción del Espíritu Santo en el mensaje de Pedro, que la multitud compungida de corazón dijo: «Varones hermanos, ¿qué haremos? Y Pedro les dice: Arrepentios, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38).
Aquí está la aparente contradicción en la Escritura en cuanto al bautismo; porque el Señor, dándoles mandamientos por el Espíritu Santo, les dijo: Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y ahora Pedro, lleno del mismo Espíritu Santo, ordena al pueblo a bautizarse en el nombre del Señor Jesucristo.
No hay contradicción en las Escrituras, ni tampoco fue un error de Pedro, como algunos suponen, porque el mismo Espíritu que dio el mandamiento en Jesús, fue quien habló por boca de Pedro. Jesús les había prometido que el Espíritu Santo vendría sobre ellos y les enseñaría todas las cosas (Juan 14:26); y esta era la promesa que estaba cumpliéndose cuando Pedro habló estas palabras.
Siendo que los apóstoles recibieron este mandamiento por el Espíritu Santo (Hechos 1:2), entonces su obediencia y cumplimiento, también tenían que venir por el Espíritu Santo; porque de esa manera ellos se convertirían en el fundamento sobre el cual se nos ordena edificar.
Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.
Efesios 2:20
Ellos tuvieron que haber experimentado un cumplimiento perfecto de la Palabra de Dios para poder ser nuestro fundamento; de otro modo, el cristianismo hubiera comenzado con un fundamento erróneo.
El cumplimiento de este mandamiento, como lo enseñaron y ejecutaron los apóstoles, es fundamento estable, porque ellos fueron guiados por el Espíritu Santo; por consiguiente, aunque parezcan diferentes las instrucciones de Mateo 28:19 con las de Hechos 2:38, sin embargo guardan perfecta armonía; porque el Señor, dando el mandamiento por el Espíritu Santo, dijo: “…bautizándolos en el nombre. . . » Y Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: » . . . bautícese cada uno de vosotros en el nombre. . . » Aquí está el énfasis de la comisión: «EN EL NOMBRE.» Porque no hay otro nombre debajo del cielo dado á los hombres en que podamos ser salvos, sino el nombre de JESUCRISTO que es sobre todo nombre.
Tan inspirado fue Mateo cuando escribió las palabras de Jesús, como lo fue Lucas cuando escribió las de Pedro. Allí hay perfecta armonía porque era el mismo Espíritu. Pedro, sencillamente, sustituyó los títulos de la Divinidad -PADRE, HIJO y ESPIRITU SANTO- por el Nombre -JESUCRISTO. Esto tampoco fue una sustitución arbitraria, sino que una expresión significa la otra; porque el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo es JESUCRISTO.
Si estas porciones de la Escritura no quieren decir lo mismo, tendríamos que admitir que hay contradicción en la Biblia, pero sabiendo que esto es imposible, tenemos que aceptar que hay perfecta armonía en ambas expresiones. El mismo Espíritu que habló en Jesús antes de su ascensión, es el mismo que habló en Pedro el día de Pentecostés.
Según el testimonio del libro de Los Hechos, todos los apóstoles bautizaron de la misma manera como lo ordenó Pedro el día de Pentecostés; y no hay registro bíblico, ni siquiera de un caso, donde alguien haya usado la fórmula de Padre, Hijo y Espíritu Santo; en cambio, son numerosos los testimonios bíblicos donde los apóstoles bautizaron invocando el Nombre del Señor.
Pedro, el día de Pentecostés, ordenó a los judíos que se bautizaran en el nombre del Señor Jesucristo (Hechos 2:38).
Felipe, uno de los siete diáconos, lleno del Espíritu Santo y de sabiduría, descendiendo á la ciudad de Samaria, les predicaba á Cristo» (Hechos 8:5).Y cuando los samaritanos «creyeron á Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.» (Hechos 8:12).
«Y los apóstoles que estaban en Jerusalén, habiendo oído que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron á Pedro y á Juan: Los cuales venidos, oraron por ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo; (porque aun no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús
Hechos 8:14-16
Si Ud. ha creído en el Señor Jesucristo, debe bautizarse en su Nombre. Si a usted le hubiera bautizado alguno de los apóstoles, sería un gran privilegio, pero ¿cómo cree usted que ellos lo hubieran hecho? Indudablemente como lo hicieron con cada creyente: En el nombre del Señor Jesucristo. ¿Hubiera usted rechazado que los apóstoles le bautizaran en el nombre del Señor Jesucristo? Ahora, recuerde que el Espíritu de Dios no puede cambiar. Como El lo hizo ayer, lo hará siempre.
Otro caso muy claro en cuanto a esto, fue aquel que sucedió con Cornelio. El mandó a buscar a Pedro porque un ángel de Dios se lo había ordenado. Según las palabras del ángel, Pedro le diría a Cornelio lo que le convenía hacer (Hechos 10:16). Este ángel sabía que Pedro no enseñaría a Cornelio ninguna cosa contraria a la Palabra de Dios, antes le mostraría lo que le era conveniente.
Pedro les predicó a Jesucristo, y el perdón de pecados en su Nombre (Hechos 10: 38 y 43). «Estando aún hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el sermón. Y se espantaron los fieles que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, de que también sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban á Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y les mandó bautizar en el nombre del Señor Jesús.« (Hechos 10:44-48). El Espíritu Santo vindicó el mensaje de Pedro derramándose sobre aquellos gentiles; y el apóstol les enseñó lo que les convenía hacer, y les mandó a bautizarse en el nombre del Señor Jesús.
Este caso muestra la perfecta armonía que existe en las Escrituras y en el Espíritu de Dios, porque Cornelio y su familia creyeron en el nombre de Jesucristo, y también fueron bautizados en ese Nombre. El mismo Espíritu que le ordenó a Pedro que fuera con estos gentiles, también le inspiró para el mensaje y las instrucciones que debía darles. Pedro les predicó a Jesucristo y mandó a bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Esto nos corrobora una vez más que el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo es el nombre del Señor Jesucristo.
El caso de Pablo es más elocuente todavía, porque él no estuvo presente cuando los apóstoles recibieron la comisión del Señor y, sin embargo, cuando él bautizó lo hizo igual a los otros apóstoles: En el nombre del Señor Jesucristo.
Pablo se encontró con Jesús cuando iba hacia Damasco en persecución de los creyentes. Ya todos conocemos la historia cómo quedó ciego y cómo Ananías oró para que recobrara la vista. Después de este hecho, Pablo no fue a Jerusalén buscando a los que eran apóstoles antes que él, sino que se fue a la Arabia; por eso dijo:
Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio que ha sido anunciado por mí, no es según hombre; Pues ni yo lo recibí ni lo aprendí de hombre, sino por revelación de Jesucristo
Gálatas 1:11-12
Por tanto, el evangelio que Pablo enseñó y practicó no lo recibió de hombre alguno, antes como él mismo declara: «Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado» (1 Corintios 11:23). El lo recibió por revelación de Jesucristo. Por esa razón pudo decir:
Mas aun si nosotros ó un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora decimos otra vez: Si alguno os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema
Gálatas 1:8-9
Había perfecta armonía entre Pablo y los demás apóstoles, porque era el mismo Evangelio y el mismo Espíritu; pero hoy encontramos un evangelio pervertido con creencias y prácticas diferentes a las que tuvieron los apóstoles; y más bien dicen que los apóstoles se equivocaron. «Si alguno os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema.»
Este Pablo, quien recibió su evangelio por revelación de Jesucristo, se encontró con un grupo de hermanos en Efeso, los cuales eran bautizados en el bautismo de Juan, pero conocían muy poco en cuanto a Jesús, el Cristo. Pablo les dijo: «Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, es á saber, en Jesús el Cristo. Oído que hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús (Hechos 19:4-5). Cuando estos creyentes aceptaron a Jesús como el Cristo, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús.
Entonces había perfecta armonía entre los apóstoles que oyeron al Señor, y Pablo que recibió el evangelio por revelación varios años después de la ascensión del Señor. Porque el Espíritu que estuvo en Pedro, el día de Pentecostés, ordenando al pueblo que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesucristo, fue el mismo Espíritu que estuvo con Pablo cuando ordenó a los creyentes de Efeso que se bautizaran en el nombre del Señor Jesús.
No podemos hallar en toda la Escritura un bautismo que no haya sido hecho en el nombre del Señor Jesucristo o del Señor Jesús. Es decir, siempre se invocó el NOMBRE sobre el creyente que recibía el bautismo.
Dios ha restaurado esta verdad por el profeta que ha enviado en este tiempo. El que tiene oído oiga lo que el Espíritu dice por el séptimo ángel de esta edad de la iglesia: El bautismo bíblico es por inmersión en el nombre del Señor Jesucristo. Amén.
