LA VERDAD ESCRITURAL

Índice

  1. DEIDAD
  2. UN POCO DE HISTORIA
  3. OYE, ISRAEL: NUESTRO DIOS UNO ES
  4. TESTIMONIO APOSTÓLICO
  5. TESTIMONIO DE UNO DE LOS PROFETAS
  6. LA VERDAD ESCRITURAL
  7. DIOS EN MORPHE

La verdad escritural sobre todo creo humano

   Ya hemos visto algo del testimonio de las Sagradas Escrituras en relación a la UNIDAD DE DIOS, pero hay tantas porciones que muestran esta verdad que sería demasiado extenso considerarlas todas;  pero a pesar de este abundante testimonio de las Sagradas Escrituras, el mundo llamado cristiano sostiene la tradición de tres personas en Dios.

   Toda las Sagradas Escrituras enseñan que Dios es UNO, pero la tradición asegura que es una trinidad; de modo que existe un conflicto entre las Escrituras y las creencias tradicionales del mundo llamado cristiano. Sin duda que hay que tomar una decisión entre estas dos enseñanzas porque son diametralmente opuestas.

   Este asunto de dividir a Dios en tres personas distintas y sin embargo creer que las tres constituyen un Dios, es una cosa irrazonable. Si son tres personas y cada una de ellas es Dios, lógicamente, son tres dioses; porque una persona no puede ser a la vez tres. Una persona puede ejercer varios oficios a la vez, pero jamás podrá convertirse en más de una persona.

   Los que sostienen la teoría pagana de dividir a Dios en tres personas distin­tas, de hecho, son politeístas. Esa creencia vino del paganismo y se introdujo en el cristianismo ya pervertido, porque en el cristianismo genuino del Nuevo Testamento no existió tal enseñanza.

   Lo mismo pudiéramos decir acerca del culto a las imágenes. Dios dice: «No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en ja tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (Éxodo 2:4). Sin embargo millares de llamados cristianos rinden culto a las imágenes y tratan de probar que no hay nada malo en eso. No obstante, otros grupos también llamados cristianos que acusan a éstos de romper el segundo mandamiento, quebrantan el primero al hacer de Dios tres personas. No tendrás dioses ajenos delante de mi” (Éxodo 20:3); porque si son tres personas distintas y cada una de ellas es Dios, entonces son tres dioses, y eso es politeísmo. Eso significa tener multiplicidad de dioses delante del Señor, de quien dice la Escritura: «Jehová nuestro Dios, Jehová UNO es

   Ahora, los que sostienen esta doctrina irrazonable, argumentan que se trata de un misterio, pero la Biblia no dice nada del misterio de la trinidad; ni siquiera la palabra aparece en la Biblia. Las Sagradas Escrituras nos hablan del misterio de la piedad, Dios manifestado en carne, pero no dice nada de la ficticia doctrina de la trinidad.

No se puede explicar como el Dios de la gloria a quien los cielos de los cielos no pueden contener, vino y se hizo hombre como uno de nosotros. Esto no tiene explicación, pero las Escrituras lo enseñan como una gran realidad. Entonces lo podemos creer aunque no lo entendamos, porque lo enseña la Palabra de Dios.

Isaías 9:6

   Este niño que nació, el Hijo que nos fue dado, es el mismo Dios fuerte y Padre eterno. No hay dos padres eternos, ni dos dioses fuertes, sino UNO. Sencillamente, este único Dios fuerte tomó humanidad, nació y creció como un niño, vivió en ese tabernáculo de carne que se llamó Jesús, y murió para efectuar nuestra redención. Esta manifestación fue necesaria para poder morir y ser el Salvador de los hombres; pues Dios es Espíritu, y como tal no puede morir. Jesús nunca enseñó que El fuese otra persona fuera del Padre, antes dijo: «Yo y el Padre una cosa somos» (Juan 10:30). «El que me ha visto, ha  visto al Padre” (Juan 14:9).

   Este Dios, Padre eterno, se manifestó en el Señor Jesucristo, pero no se convirtió en una segunda persona, antes Jesús dijo: «El Padre que está en mí, él hace las obras” (Juan 14:10). También Pablo declara: «Ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí” (2 Corintios 5:19). Por esa razón, Pablo llama al Señor Jesucristo: «El gran Dios y Salvador nuestro.” (Tito 2:13), y «Dios sobre todas las cosas” (Romanos 9:5). Según las enseñanzas de Pablo, El Señor Jesucristo es el Creador de todas las cosas que existen tanto en los cielos como en la tierra (Colosenses 1:16-17). Así que para el apóstol Pablo, el Señor Jesucristo es el mismo Jehová que hizo los cielos y la tierra. De modo que el Señor Jesucristo es el misterio de la piedad: Dios manifestado en carne (1 Timoteo 3:16). Esto es un misterio, pero guarda perfecta armonía con toda la Escritura; no es una doctrina irrazonable y contradictoria como lo es la llamada trinidad.

   Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento enseñan que Dios es UNO. He aquí algunas porciones que muestran esta verdad: Deuteronomio 6:4; Deuteronomio 4:39-40; Isaías 44:6-8; Isaías 45:5-6; Isaías 45:21-22; Isaías 46:9-10; Isaías 43:10-11; Nehemías 9:6; Marcos 12:28-32; Romanos 3:30; Gálatas 3:20; 1 Timoteo 1:17; Santiago 2:19; Efesios 4:6; 1 Corintios 8:4-6; Judas 1:25.

Santiago 2:19

   Si hacemos bien cuando creemos que Dios es uno, entonces el mal está creer lo contrario, porque eso significaría contrariar la Escritura.

   Aun los demonios creen y saben que Dios es UNO; pero ellos no predican lo que saben, sino lo que pervierten; de modo que esta doctrina de la trinidad es una perversión de la verdad de Dios.

   El Señor Jesucristo hablando con la samaritana, dijo: «Dios es Espíritu.” Ahora, ¿qué Espíritu es Dios? Indiscutiblemente El es el Espíritu Santo porque la Escritura dice: «Un Espíritu” (Efesios 4:4), y no hay dos Espíritu Santo. Es un solo Dios, un solo Espíritu, un solo Señor: No son tres, sino UNO. La Escritura dice, «porque el Señor es el Espíritu”.

2 Corintios 3:14-17

 Esto es algo  terminante en la Escritura: «El Señor es el Espíritu,” o sea «el Verbo de Dios.» «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1.1). Ahora, este Verbo -Logos, Palabra-, se hizo carne y habitó entre nosotros, pero no se convirtió en una segunda persona, antes era el mismo Espíritu de Dios morando en un tabernáculo de carne; pues la Palabra de Dios es Espíritu y Vida (Juan 6:63). Dios hizo todo por el Espíritu -Palabra- de su boca. «Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca” (Salmo 33:6). Esto guarda perfecta armonía con la enseñanza de Pablo: «El Señor es el Espíritu” No hay más que un Espíritu, y este es el Espíritu Santo.

Las Sagradas Escrituras no se contradicen porque fueron inspiradas por el Espíritu Santo. Ellas enseñan claramente que nuestro Dios UNO es. Un Dios con diferentes manifestaciones; de modo que el Hijo es Dios con todos sus atributos. Por esa razón Juan dijo:

1 Juan 5:20

De esta manera queda demostrado que Dios vino manifestado como Hijo para revelarse a sí mismo como el Dios verdadero; por consiguiente, Jesucristo es Dios mismo manifestado en carne. Por ello la escritura dice que»Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). Amén.