OYE, ISRAEL: NUESTRO DIOS UNO ES

Índice

  1. DEIDAD
  2. UN POCO DE HISTORIA
  3. OYE, ISRAEL: NUESTRO DIOS UNO ES
  4. TESTIMONIO APOSTÓLICO
  5. TESTIMONIO DE UNO DE LOS PROFETAS
  6. LA VERDAD ESCRITURAL
  7. DIOS EN MORPHE

 

Deuteronomio 6:4-5

Con relación a la Deidad, hay una gran verdad en la Palabra del Señor y hay mucha contradicción por causa de las añadiduras e interpretaciones humanas, las cuales tienen que ser quitadas para que pueda  pe­netrar la luz de la Palabra revelada.

Para todo hebreo ortodoxo, Jehová es UNO, porque ese es el testimonio de la Palabra en todo el Antiguo Testamento. «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es;” por tanto nadie podrá hacer que un verdadero israelita crea que Dios está dividido en dos o tres personalidades. Así también debiera ser con cada cristiano que confiesa creer la Palabra del Señor; porque Dios no cambia. 

«Porque yo Jehová, no me mudo” (Malaquías 3:6).

Pero lamentablemente, el mundo cristiano ha dividido en tres personas a Dios; han hecho de las manifestaciones de Dios, tres personalidades distintas, y argumentan que estas tres personas forman un solo Dios. Esto no tiene una explicación sensata y queda fuera de lo inteligentemente concebible, porque si son tres personas diferentes, aún siendo de idéntica sustancia, son tres dioses; de otra manera el lenguaje habría perdido su significado. Pero la Escritura prueba todo lo contrario de esta enseñanza que por varios siglos se ha infiltrado en el cristianismo; la cual, como muchas otras, el mundo la tiene como verdadera. Ahora, una doctrina no es verdadera porque tenga mucho tiempo ni porque la mayoría la profese, sino porque sea parte de la Palabra de Dios; por esa razón tenemos que ir a la Palabra para hallar la verdad.

Veamos algunas partes de la Escritura con relación a esto: «Gracia sea con vosotros, y paz del que es y que era y que ha de venir, y de los siete Espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y príncipe de los reyes de la tierra” (Apocalipsis 1:4-5). «Yo soy el Alpha y la Omega, principio y fin, dice el Señor, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8). Estas descripciones son de UNA y la MISMA persona. El Todopoderoso que es y que era y que ha de venir, es la Deidad.

Los apóstoles no creyeron en tres dioses o tres personalidades en Dios; ellos mantuvieron la unidad de la fe, creyendo y predicando en armonía con la Escritura y con la revelación que el Espíritu Santo les dio:

Efesios 4:5-6

En ninguna parte la Escritura declara que los tres oficios de Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo), sean tres personas; porque si así fuera, dejaría de ser UN DIOS; y la Escritura dice enfáticamente: UNO ES.

Ahora veamos este asunto de la unidad de Dios, en la encarnación de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Mateo 1:18

La Escritura dice claramente que María se halló haber concebido del Espíritu Santo, de modo que el Espíritu Santo fue quien engendró a Jesús. Ahora, Jesús llamó a Dios su Padre, pero como el mundo religioso le da una personalidad al Padre, y otra al Espíritu Santo, entonces ¿a quién de los dos llamaba El su Padre? ¿acaso tenía Jesús dos padres. Uno a quien El llamaba Padre y el otro aquel que lo engendró? ¿Ve usted el enredo que hacen los religiosos al personificar las manifestaciones de Dios? Porque para los que creen que Dios el Padre es una persona y el Espíritu Santo otra, Jesús tuvo dos padres: Aquel a quien El llamaba Padre y el Espíritu Santo quien lo engendró. Esto es inconcebible, pero así queda entendido al decir que el Padre es una persona distinta del Espíritu Santo.

Según las Sagradas Escrituras, Dios el Padre es el mismo Espíritu Santo, porque Dios es Espíritu. Entonces hay perfecta armonía en la Palabra: Jesús llamó Padre a aquel que lo engendró; de otro modo, hubiera tenido dos padres.

Esto está claro, si Jesús llamó a Dios su Padre, y la Escritura dice que Maria concibió del Espíritu Santo, siendo el padre el que engendra, queda entendido que el Espíritu Santo es el mismo Padre. Cuando le dan una personalidad al Padre y otra al Espíritu Santo, tergiversan la Escritura y causan muchas dificultades; sin embargo no hay dificultad en la enseñanza de la Escritura: El Padre y el Espíritu Santo es la misma personalidad. Esto guarda perfecta armonía.

Jesús dijo: «Yo y el Padre una cosa somos” (Juan 10:30). También dijo: «El que me ha visto, ha visto al Padre” (Juan 14:9). De modo que Jesús y el Padre son UNO y la MISMA PERSONA. Entonces PADRE, HIJO y ESPÍRITU SANTO son la misma personalidad.

1 Juan 5:7

   La revelación de la Escritura nos muestra UN DIOS, una sola personalidad, pero con diferentes manifestaciones. El Todopoderoso, el que Es, que Era y que ha de venir, Alpha y Omega, Principio y Fin, es UNO y la misma persona.

Jesús dijo: «El Padre que está en mí, él hace las obras» (Juan 14:10). También dice la Escritura: «Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándole sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Corintios 5:19). Ahora, ¿cuál Dios estaba en Cristo? Pues habiendo UN SOLO Dios, tenemos que creer que ese era quien estaba en Cristo. No se le puede dar otra personalidad a Dios por el hecho de haber tomado humanidad. Esto en verdad es un misterio, pero no da base para convertir a Dios en varias personas.

1 Timoteo 3:16

   Por esa razón el apóstol Pablo llama al Señor Jesucristo «el gran Dios y Salvador nuestro.” No que El fuera otro Dios, sino que Dios estaba en Cristo.

Tito 2:13

   El también reconoce al Señor Jesucristo como «Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos” (Romanos 9:5), y como el Creador de todas las cosas: «Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fué criado por él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten” (Colosenses 1:16-17). Juan también lo llama «el verdadero Dios, y la vida eterna (1 Juan 5:20).

   Todo esto es el gran misterio que envuelve a Dios como una persona con distintas manifestaciones, porque Dios tiene diferentes oficios; y a través de ellos toma su posición para cumplir lo que El se propone conforme a sus designios y a la relación que El ha establecido para con los hombres en las diferentes edades.

Grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne.

Este es Jesucristo nuestro gran Dios y Salvador. Jesús es Dios manifestado en carne. Esto no lo hace otro Dios, ni otra personalidad. Es el único y Todopo­deroso Dios habitando en un tabernáculo de carne. Como también lo enseña Juan: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:1 y 14). Además está escrito: «Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participo de lo mismo para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo (Hebreos 2:14).

Es una temeridad de los hombres querer convertir a Dios en varias personas, siendo que el mismo Señor Jesucristo dijo: «Yo y el Padre una cosa somos.” «El Padre que está en mí, él hace las obras.» «El que me ha visto, ha visto al Padre.” Todo esto es lo mismo que decir: «Dios estaba en Cristo.» En sus designios Dios quiso manifestarse como hombre en un tabernáculo de carne que se llamó JESUS; pero esto no lo hacía otro Dios ni otra persona, sino el mismo Dios de la gloria manifestado en carne: «Emmanuel, Dios con nosotros.»

La Biblia enseña desde el Génesis hasta el Apocalipsis que Dios es UNO; en ninguna parte dice que hay dos o tres personas en Dios, porque si son tres personas y cada una de ellas es Dios, entonces, lógicamente, son tres dioses. Y esta es una doctrina netamente pagana.

Si fueran tres personas. ¿Cuál de los tres sería el mayor? ¿Cuál de los tres existió primero? ¿Cómo vinieron las otras dos? ¿Cuál de ellas creó las otras dos? ¿Cuál de los tres tiene inmortalidad? Porque Pablo dice: «El Bienaven­turado y solo Poderoso, Rey de reyes y Señor de señores; quien solo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; á quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno” (1 Timoteo 6:15-16). ¿Cuál de los tres es éste que tiene inmortalidad, porque la Escritura dice que solo UNO tiene inmortalidad? Entonces ¿cómo vinieron los otros dos? ¿Ve usted en que dificultad se encuentran los que hacen personali­dades separadas de las manifestaciones de Dios?

En Dios no hay más que una SOLA PERSONALIDAD, pero con diferentes manifestaciones según sus propósitos. Dios como espíritu no puede morir, pero teniendo que efectuar la Redención de su pueblo, tuvo que tomar humanidad para poder morir por nosotros. Jesucristo hombre, el Tabernáculo de Dios, murió como muere nuestro cuerpo, el tabernáculo en el cual vivimos; pero Su Espíritu salió y volvió a Dios. «Salí del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre” (Juan 16:28).

Entendemos que esto es un misterio porque la misma Escritura lo dice: «Sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifes­tado en carne” Siendo un misterio, solamente por revelación divina podemos entenderlo.

Mateo 11:27

Tratar de conocer a Dios por el razonamiento humano o por las interpretaciones y tradiciones de los hombres, harían del único Dios dos o tres personas; pero por la revelación divina, Dios es UNO con diferentes manifes­taciones. Tres personas en Dios es una doctrina antibíblica. Los hebreos nunca creyeron así, aun cuando el Señor se les manifestó en diferentes maneras. Se manifestó como un hombre a Abraham y aun comió con él, también se le presentó como un sacerdote en Melquisedec; a Jacob se le presentó como un ángel que luchó con él, y así se le apareció a Manoa, Gedeón, etc. A Josué se le presentó como un guerrero y al pueblo de Israel en el desierto en una columna de nube de día y en una columna de fuego de noche. Alprofeta Elías se le manifestó como un silbo apacible. Pudiéramos seguir mencionando las diferentes maneras como Dios se manifestó a los hebreos; sin embargo ellos no le dieron diferentes personalidades a estas manifestaciones de Dios, antes se mantuvieron con la enseñanza del profeta Moisés: «Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” Para ellos esto era definitivo y final.

Lo mismo podemos decir en cuanto a los apóstoles. El solo Dios, el verdadero Dios y la vida eterna, el Dios y Salvador nuestro, el Dios Todopo­deroso, el Dios Creador, para ellos era UNO y la MISMA PERSONA. El Nuevo Testamento no enseña que Padre, Hijo y Espíritu Santo tengan perso­nalidades separadas. Allí no hallamos nada en cuanto a primera, segunda y tercera persona. Para los apóstoles no habían tres dioses sino uno; sin embargo, hoy la mayoría de los llamados cristianos creen en un Dios trino, aunque esto es antibíblico, porque la palabra trinidad ni siquiera se halla en la Biblia; pues es una invención humana introducida a la religión, una enseñanza sin apoyo escritural.

Los apóstoles, quienes tuvieron contacto directo con el Señor Jesucristo, sabían que El no era una segunda persona, sino Dios manifestado en carne; el único Dios de la gloria manifestado en forma humana. Juan lo llamó el verdadero Dios y la Vida Eterna, Pablo lo declara el gran Dios y Salvador nuestro; por consiguiente, la trinidad no es más que una teoría, una invención humana que se ha introducido por muchos siglos en el cristianismo. La Escritura sigue diciendo: «Oye, Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová UNO es” Amén.

Amen.