ES LUZ PARA LA HORA

Índice

LA GENUIINA REVELACION DE LA HORA

1.- ES UNA NESECIDAD

2.- ES UN MENSAJE NUEVO

3.- OFENDE Y ESCANDALIZA

4.- LA OYEN POCOS

5.- ES ELECCION DIVINA

6.- ESTA EN LA PALABRA

7.- ES RESTAURACION

8.- Y LA IGLESIA

9.- ES LUZ PARA LA HORA

10.- VIENE AL PROFETA

  LA GENUINA REVELACION DE LA HORA: 

 9.- ES LUZ PARA LA HORA

El mensaje de la hora es luz para los que pueden ver y entender, porque la Palabra de Dios es luz. El Salmista dice: «Lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera a mi camino«. Cuando Dios envía su Palabra es porque hay tinieblas; y la luz de la Palabra viene para disipar esas tinieblas. Cuando Dios envió su Palabra en la edad de Lutero, ¿quién puede dudar que el mundo estaba sumido en densas tinieblas? La Palabra en ese entonces la habían cubierto con dogmas y tradiciones, por tanto Dios arrojó luz sobre ella. Cuando Dios envía, pues, Su Palabra es porque hay tinieblas. El dice que su Palabra es como fuego. La primera luz que hizo impacto en la tierra, fue la luz de la Palabra hablada por Dios; cuando dijo: «sea la luz». Así que su Palabra es enviada para alumbrar en medio de las tinieblas. El mensaje de hoy ha venido para traer luz en esta edad. Quizás alguien podría decir: Con tanta luz que el mundo tiene hoy, ¿hay acaso algo más que sea necesario?

No obstante todos los adelantos científicos y las centenares de religiones llamadas cristianas, no ha habido ninguna edad que necesite más de la luz de Dios que ésta. Prueba este hecho lo que Dios dice de la iglesia de esta edad: «. . . no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo». No tiene genuina luz espiritual. No importa cuanto alarde puedan hacer las iglesias o las denominaciones: «sea Dios verdadero, mas todo hombre mentiroso.» Por esta razón, Dios dijo por boca del profeta Zacarías:  mas acontecerá que al tiempo de la tarde (la verdadera traducción dice al tiempo de la noche), habrá luz.» Esta es la promesa cierta para esta edad. Dios ha enviado su luz hoy, como en las edades anteriores. Luz de su Palabra que es el mensaje para hoy. El mensaje de hoy ha sido la luz que nos ha permitido ver con claridad muchas cosas que estaban encubiertas. Los predestinados de la hora las ven claras, las creen y las aceptan.

La luz para esta edad de la iglesia, tiene un propósito, y es revelar la Palabra para que sea conocida, porque de la Palabra han hecho muchas interpretaciones. El mundo evangélico sabe eso. Hay más de novecientas interpretaciones de la Biblia. Dios ha dejado al mundo religioso que siga su obra. Es una repetición en gran escala de lo que sucedió en el tiempo del Señor Jesucristo. En ese tiempo solamente existieron unos tres o cuatro grupos con diferentes interpretaciones: Los Fariseos, los Saduceos y los Herodianos y quizás los Esenios. Pero hoy son muchos los grupos con diferentes interpretaciones. Pasaríamos horas sacando a luz las diferencias que tienen sobre un solo punto doctrinal.    

Sobre el Señor Jesucristo hubo diversas opiniones en el pasado; por esa razón el Maestro preguntó a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? » El quería que ellos manifestaran las opiniones que habían oído de los diferentes grupos y hombres. Por tanto ellos dijeron: «Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros; Jeremías, ó alguno de los profetas.» Ayer opinaron acerca de Cristo, la Palabra hecha carne, y hoy también las opiniones o interpretaciones son acerca de Cristo, la Palabra escrita; porque Cristo y la Palabra es lo mismo. «En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios.» «. . . y esta Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.» «… grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifes­tado en carne.  Dios, la Palabra, se vistió de carne ayer, para que el mundo pudiera ver la Palabra manifestada. Y para esta edad, la Palabra también se ha manifestado. La Palabra hecha carne se expresó ayer, pero las tinieblas de las interpretaciones falsas y las tradiciones no permitieron que fuera conocida. Las enseñanzas del Señor fueron consideradas blasfemas y heréticas, por esa razón repetidas veces quisieron apedrearlo, hasta que por fin terminaron crucificándole. Con todo, ese mensaje con su luz brilló sobre aquellos que estaban ordenados para verlo, aceptarlo y obedecerlo.

Hoy se ha repetido la historia: La iglesia tiene la Palabra encubierta con tradiciones, dogmas y diversas interpretaciones y cada grupo ha tomado su propio nombre para identificar su manera de creer. Están separados por muros denominacionales; y estos muros son sus interpretaciones, las cuales no dejan penetrar la luz. Mantienen a sus seguidores a oscuras en cuanto a Dios y su Palabra.

Las denominaciones dicen que ven y que tienen luz, pero no es la genuina luz para esta edad, porque Dios dice que la iglesia de esta edad está ciega, miserable, pobre y desnuda; y Dios no puede mentir. Las velas o lámparas que se puedan encender dentro de los muros, no significa que esto es luz del Señor, porque la luz del Señor es el mensaje para la edad. El dijo: «Yo soy la luz del mundo«. El Señor Jesucristo fue la Palabra hecha carne, entonces la Palabra es la luz. Y el que recibe esta luz, en medio de las tinieblas, ve completamente diferente a las demás personas. El Maestro dijo:»el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.» El salmista dijo: «Lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera a mi camino«, porque él sabia lo que significaba la Palabra: Es la luz, la lumbrera. La Palabra libre de interpretaciones particulares o denominacionales, siempre es luz al caminante porque le alumbra la senda para que no tropiece. Pero cuando la envuelven en harapos denominacionales, y la oscurecen con dogmas, tradiciones y credos humanos, entonces deja de alumbrar como debe. Pero Dios también en cada edad ha enviado un mensajero, y este siempre se ha encargado de sacar a la luz lo que la Palabra es en verdad, de quitar el polvo y todas las cosas que la cubren y exponer claramente la interpretación que Dios da a través de ella.

Esto es lo que el Señor ha hecho en cada edad, ha enviado su luz para disipar las tinieblas. Así hizo durante el oscurantismo al enviar a Lutero. El recibió esa pequeña porción de la Palabra: «El justo en su fe vivirá». Y eso fue una antorcha encendida para los que tuvieron ojos espirituales para ver. Lo mismo sucedió en el tiempo de Wesley: Dios iluminó su Palabra y dio una nueva luz en esa edad.

En esta edad, Dios ha hecho lo mismo, pero la miopía espiritual no ha permitido ver la Palabra, ni la obra que Dios está haciendo. Por esa razón el Señor dice a la iglesia de esta edad: «unge tus ojos con colirio para que veas». ¿Por qué no ve? Porque está ciega para ver la Palabra en su pureza; pues si pudiera ver, echara de sí lo que no debe creer, y recibiera la luz de la Palabra para la hora.

Otra expresión del Señor que nos muestra la condición lamentable de la iglesia, es ésta: «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo:» Y esta no es una expresión para predicar a pecadores, como tanto se ha hecho, sino algo que nos muestra hasta donde ha llegado la iglesia. Por esa razón el Señor dice en el mismo capitulo: «El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias». Notemos que no está hablando a los impíos, sino a los que se llaman de la iglesia.

De modo que la iglesia fue apartando al Señor en cada edad, y ha llegado hasta el punto en el cual el Señor no está adentro de la iglesia, sino afuera. Las denominaciones han echado a Cristo,  la Palabra, fuera de sus iglesias.

Hoy predomina la mezcla dentro de la iglesia; y sabemos que Dios no admite mezclas porque esta es la obra del enemigo. Eso fue lo que hizo él enemigo con Eva en el principio, le mezcló la Palabra; y ella fue engañada y comió y trajo muerte. Hoy la iglesia, figurada en Eva, está haciendo lo mismo: Ha sido engañada y está alimentándose de mezclas en lugar de la Palabra pura de Dios.

El Señor le dice a la iglesia de esta edad: «Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.» La mezcla del agua fría con caliente, produce el agua tibia. Por lo tanto, la tibieza que hoy impera en las iglesias, ha sido el producto de mezclar la Palabra de Dios con las enseñanzas de los hombres -las interpretaciones humanas-. Las iglesias no tienen la Palabra pura, ni tampoco la quieren. 

El Señor le dice a la iglesia de esta edad: «¡Ojalá fueses frío, ó caliente!”  Con estas palabras El reta a la iglesia a ser una cosa u otra: Ser completamente de la Palabra o declararse como un grupo completamente pagano y apartado de Dios. Esto nos hace recordar la disyuntiva en la cual el profeta Elías puso a Israel: «Si Jehová es Dios, seguidle, y si Baal, id en pos de él». Hay una perfecta relación en estas palabras; pero la iglesia no despierta, antes sigue complacida en su mezcla, con un poco de Dios y otro poco de las tradiciones humanas; algo de Dios y parte de las costumbres del mundo y del paganismo. Por esta razón, Dios ha pronunciado una sentencia para la iglesia de esta edad: «Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca». Despierte amigo y hermano, porque esto es la sentencia de Dios a la iglesia de este tiempo. Su tibieza ha hecho que Dios la vomite de su boca.

Ahora, ¿qué tiene Dios en su boca? Su Palabra. «No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda Palabra que sale de la boca de Dios, En la boca de Dios está su Palabra pura, sin mezclas ni alteración de ninguna clase; pero por cuanto la iglesia la ha mezclado esto ha producido náuseas al Señor, y esta es la razón por la cual la ha vomitado de su Palabra.

Por esta razón, El dijo: «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: porque la Palabra de Dios en su pureza no está dentro de las iglesias. El Señor no está dentro de las denominaciones, El está afuera llamando a los predestinados, a sus ovejas, quienes tienen capacidad espiritual para oír su voz y seguirle. Es un llamamiento individual. Porque El no está lidiando con grupos; pues las iglesias como denominaciones u organiza­ciones no pueden aceptar el mensaje de Dios para la hora, porque los muros denominacionales no dejan entrar la luz ni oír la trompeta; pero aquel que oye la voz de Dios, sale fuera de estos sistemas humanos, y entonces recibirá luz de Dios.

Jesús dijo: «Juan era antorcha que ardía«. Pero a Juan le costó la cabeza alumbrar con esa luz; y así también los que hoy se acogen a esta luz, les puede costar mucho porque la luz resplandece en las tinieblas. Pero también hay muchos temerosos que no quieren venir a esta luz, porque no quieren llevar el vituperio de Cristo, no pueden sufrir la persecución contra la Palabra; pero ella no dejará de alumbrar, porque si ha alumbrado en las edades anteriores, también alumbrará en esta edad. Esta luz de la Palabra está separando a los verdaderos hijos de Dios, de las tinieblas denominacionales y de esta mezcla que Dios aborrece. El dice que la tibieza es mezcla. La luz de la Palabra los está separando del engaño en que hoy vive la inmensa mayoría del cristianismo, de viejas tradiciones que invalidan la Palabra de Dios, y los está separando de las interpretaciones humanas, las cuales contradicen la Palabra. ¡ BENDITA LUZ DE DIOS PARA ESTA EDAD!  ¡ BENDITA LUZ DE SU PALABRA QUE ALUMBRA NUESTRO CAMINO PARA QUE PODA­MOS VIVIR RECTAMENTE! LUZ QUE HAN RECIBIDO LOS QUE TIENEN OJOS PARA VER. LOS QUE AHORA SE GOZAN Y SE REGOCIJAN PORQUE SABEN QUE ESTA LUZ VA EN AUMENTO CADA DÍA.

   Pedro nos amonesta que debemos estar atentos a la Palabra profética, la cual alumbra como una antorcha en lugar oscuro, sabiendo que pronto el día esclarecerá y el lucero de la mañana resplandecerá en nuestros corazones.

Las ovejas de Dios no recibirán ninguna cosa que no sea la Palabra de Dios. El Maestro dijo: «Escudriñad las Escrituras». El no nos ordenó que escudriñáramos los libros de los hombres, sino su Palabra porque en ella es donde está la vida. Los hombres pueden equivocarse y en verdad se han equivocado, porque las muchas divisiones que hay dentro del cristianismo prueban que están en error; pues son más de novecientos grupos con diferencias entre sí; por lo tanto no pueden tener la verdad.

Así que la verdad está en la Palabra de Dios pura y sin ninguna mezcla; pero las iglesias no la quieren así, sino mezclada con las interpretaciones humanas. El profeta Isaías dice: «. . . a los que temen mi nombre, a los que tiemblan a mi Palabra, les nacerá el Sol de Justicia La luz de la justicia que brillará, luz que será muy pronto experimentada en su plenitud por aquellos que la están recibiendo. ¡Qué esperanza bienaventurada! Los que han recibido esa luz, deben permitir que bri­lle en ellos porque él dijo: «Vosotros sois la luz del mundo:» ¿Quienes son la luz del mundo? Los que han recibido la luz de la Palabra, porque fue la Palabra que dijo: «Yo soy la luz del mundo«, y los que tienen la Palabra son luz del mundo. Esta es una luz pura, una luz que no tiene mezclas con cosas humanas. El hombre o la mujer que ha recibido esa luz, debe reflejarla, debe vivirla y ponerla sobre el candelero. No debe esconderla {debajo del almud; debe ser carta leída de todos los hombres. «Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conoci­miento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”.  ¡Qué palabras más preciosas! El Dios que en el principio habló e hizo que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que ha resplandecido en los corazones de sus hijos en esta edad, para la iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz del Señor Jesucristo. ¡Qué palabras más preciosas para esta edad! ¡Qué palabras más buenas para nosotros! Nos dice además la Escritura: «Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros.» Esta es una expresión muy significativa.

Así que Dios ha dado luz de su Palabra en esta edad; luz que brilla en medio de densas tinieblas. Mientras que este mundo está envuelto en esta ceguedad espiritual, Dios que había anunciado esta situación, ha dado el mensaje de luz para Su pueblo.

La Palabra ha venido por medio de un profeta, el cual había sido prometido por Dios para esta edad. DEL ELÍAS QUE HABÍA DE VENIR, el Señor dijo: «A la verdad, Elías vendrá primero, y restituirá todas las cosas». Este Elías había de venir primero, antes de la Segunda Venida del Señor y antes del «día grande y terrible de Jehová«. El Señor dijo: «Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos lo que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, el cual no  les dejará ni raíz ni rama«. Pero antes de esta Gran Tribulación, Dios ha prometido al profeta Elías, para que convierta el corazón de los hijos a la fe de los padres, de los apóstoles. El tornará al pueblo de Dios al fundamento de los apóstoles y profetas: CRISTO, LA PALABRA, LA PRINCIPAL PIEDRA DEL ANGULO. Esa es la luz para esta edad, la única luz que puede sacar a la iglesia de la situación lamentable en que se encuentra. Esta luz está brillando hoy, y todo aquel que abre su corazón y la recibe, no andará en tinieblas mas tendrá la lumbre de la vida. Amén.


Aquí tenemos un estudio mas profundo acerca de un profeta verdadero, uno genuino en esta edad.
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