P.102. Romanos, el capítulo 7, el verso 25. , ¿»con la mente sirvo a la ley de Dios»?

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

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102. Romanos, el capítulo 7, el verso 25.

92 Tengo que…se me olvidó, miré eso el otro día cuando me la dieron, pero se me olvidó lo que era. Contestemos la pregunta de esta amada persona si podemos. Romanos 7:22, muy bien. Perdóneme, es el verso 25. Romanos 7…Volteé dos páginas al mismo tiempo. ¿Ve?

Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente—con la—la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

Bien, espere un minuto. No lo leí bien.

Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente…(Sí, está correcto.) …Yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

93 Muy bien. Esto es exactamente lo que Pablo dijo muchas veces. Cuando trato de hacer bien, el mal está presente. ¿Ve? Eso es exactamente lo que Ud. hace también. Con su mente, eso es su corazón. ¿Ve? Ahora recuerde, Ud. no piensa con su mente; ni tampoco Ud. mira con sus ojos. Ni tampoco Ud.—hace…Ud. mira con su corazón ¿Sabía Ud. eso? ¿Sabía Ud. que su corazón tiene otra persona aparte de Ud.? La ciencia encontró eso hace como cuatro años, Ud. sabe. Un pequeño compartimiento en el corazón, en donde dicen ellos que el alma vive.

94 ¿Había Ud. oído alguna vez de la subconsciencia? Ud. hace algo malo, y piensa: “Oh, no tiene importancia”, pero su subconsciencia le dice a Ud. algo diferente.

95 Ellos pueden usar un detector de mentiras, estoy viendo a mi buen amigo, el abogado Robinson, sentado allá atrás. Yo no sé si Ud. lo ha visto funcionar o no, pero yo lo experimenté, un día lo usaron en mí, en relación al Angel del Señor. Así que ellos, le ponen un detector de mentiras en Ud., y Ud. trata de confesar lo mejor que Ud. sabe, lo mejor que Ud. puede hacerlo, relatando lo más calmado y suavemente, que Ud. no hizo tal y tal cosa, un acto criminal. Ese detector de mentiras le dirá a Ud. si está mintiendo. ¿Ve? ¿Cómo? Es por la vibración de sus nervios que ellos recogen la información en ese detector de mentiras. ¿Ve? Se lo dirá a Ud. ¿Por qué? Porque el hombre no fue hecho para mentir en su principio original. Es pecado y el diablo que está en Ud. lo hace mentir. ¿Ve?

96 Ud. no, su hechura no es para mentir. Esa es la razón por la cual Ud. tiene que vivir de nuevo, porque Ud. fue hecho, fue creado para vivir para siempre, para vivir eternamente. ¿Pero ve?, el pecado entró y trajo muerte al cuerpo. Y luego, cuando el pecado entra, trae muerte al cuerpo, y luego maldición, y el cuerpo tiene que morir. Pero allí puede morar Vida Eterna, cuando este espíritu es cambiado en Ud. y Ud. ha recibido Vida Eterna. Dios levantará ese cuerpo otra vez en el día postrero. El dijo que El lo haría.

97 Así que con mi mente—la mente…El dijo en otro lugar: “Yo creo que tengo la mente de Cristo”. Ahora, con esa mente Ud. sirve—con la mente de Cristo Ud. sirve a Dios. ¿Ve?, la parte interior (¿ve?), con la parte interior, Ud. sirve a Dios. Esa subconsciencia, allí es en donde la fe reside.

98 Quiero preguntarle. Han habido muchas ocasiones en que Uds. aquí, muchos de Uds. han experimentado ocasiones en que Uds. sabían que algo iba a suceder. Parecía imposible que así fuera, pero así fue, Ud. sabía que iba a suceder. ¿Alguna vez Ud. ha experimentado eso? Eso es fe, es esa subconsciencia obrando.

Bien, si se pone un poquito caluroso aquí, Ud. puede prender ese aparato que está allá, si se pone un poquito caluroso para Ud.

99 Bien, allí en esa subconsciencia (¿ve?), allí es en donde su mente…Jesús dijo: “A menos que un hombre sea nacido otra vez…” (No, no era eso lo que yo quería.) “De cierto, de cierto, os digo a vosotros, que a menos que un hombre sea nacido otra vez no verá el Reino de Dios”. Ahora, Ud. no puede ver el Reino de Dios, porque el Reino de Dios es el Espíritu Santo. “Algunos que están aquí no gustarán de muerte hasta que vean el Reino viniendo en poder”, dijo El. Entonces: “El Reino de Dios”, la Biblia dice, “está en vosotros”. El Espíritu Santo está en Uds. y Uds. no lo pueden ver con sus ojos. Así que ver significa “entender”.

100 ¿Alguna vez Ud. ha mirado a algo, lo ha mirado directamente, y dice: “Bien, no lo puedo ver”? ¿Ve? “No lo puedo ver”. Lo que Ud. quiere decir, es que no lo entiende. ¿Ve?, ¿ve? Ud. no lo entiende. Ver es “entender”. Pero con sus ojos Ud. mira todo. Pero con lo que está dentro de Ud., Ud. lo entiende, Ud. lo ve con eso. ¿Ve? Ud. mira con los ojos de Dios.

101 Y ahora, mantenga su punto. Le voy a decir algo bueno si Ud. está listo para recibirlo: El Cristiano mira a cosas que él no mira con sus ojos (¿ve?), porque miramos al invisible. ¿Ve? ¿Cómo lo mira Ud.? Con su ojo interno. Ud. lo ve por fe. Y ahora, para probar eso: toda la armadura Cristiana está hecha con cualidades invisibles. ¿Qué es una armadura Cristiana? Alguien dirá: “Ver es creer”. Esa persona nunca pudiera ser un Cristiano, porque la armadura Cristiana está hecha de esto: amor. ¿Lo ha visto Ud. alguna vez? Ud. lo ve en acción, pero Ud. nunca ha visto el amor en sí. Ud. no puede. Saque Ud. su parte de amor y déjeme ver cómo se mira. ¿Ve? Amor, amor, gozo, paz, tolerancia, bondad, mansedumbre, fe—fe, benignidad (¿ve?); toda la armadura de Dios es invisible para el ojo natural, ¡pero es entendida por el corazón! Así es como es. Así es como es.

102 Por eso Pablo dijo: “Con mi mente…(‘Y yo tengo la mente de Cristo…?…’, dijo él.) Yo sirvo a Dios con mi mente, pero con mi carne (¿cómo dice él al final?), pero con la carne, a la ley del pecado”. ¿Qué es? Mi carne dice en esta noche: “Tú estás muy cansado. Tu garganta está muy adolorida. Estuviste hoy afuera en este día ventoso. No deberías ir a la iglesia esta noche”. Esta es la ley de mi carne. “Más te vale que los llames y le digas al Hermano Neville que…Envía las preguntas y dile que él las conteste”. ¿Pero ve Ud.?, yo prometí hacerlo. ¿Ve?

103 Ahora, mi mente, en lo interior el Espíritu Santo dice: “Cumple tu promesa”.

Pero la carne dice: “Tú estás demasiado cansado”. ¿Ve?

104 Bien, la carne dice: “No hay necesidad, tú cosita linda, tú eres la cosita más bonita en toda la escuela. No le pongas nada de atención a tu madre aleluya ni al fanático de tu padre. ¿Ve? Tú eres la muchacha más bonita de toda la escuela”. “Tú eres el muchacho más bien parecido, el muchacho más guapo, el más fornido. Tú eres el más popular aquí en esta ciudad”. ¿Ve Ud.? Eso…Y Ud. somete sus miembros a eso, y ¿a dónde va a llegar Ud.? Cada vez Ud. va a llegar más cerca de su destrucción. ¿Ve?

105 Pablo dijo: “Mi carne quiere, siempre quiere someterse a eso”. Su carne también quiere. ¿Ve? Pero la ley del Espíritu de Dios en el corazón vence a la carne y hace al cuerpo obedecer a lo que el corazón dice. ¡Aleluya!

106 Mire, entonces si hace eso por un pecador, ¿no hará eso también por el enfermo? La ley del Espíritu de Dios en el corazón de los que saben que: “Por Sus llagas ya fuimos sanados”, se sostendrán con su poder para hacer que esa enfermedad en ese cuerpo les obedezcan, porque es el diablo. Así es como es. ¡Fuiu! Esto tiene crema encima, así de alta. Déjeme decirle a Ud. Eso es. ¿Ve?

107 Ahora, la ley del pecado y de la muerte obra en su carne, pero la ley del Espíritu de Vida obra en su corazón. Así que su corazón, su espíritu en su corazón hará que su cuerpo obedezca lo que se ordena. Esto es exactamente la verdad. Bien, esto es lo que Pablo dijo. Siempre la carne dice: “Estoy muy cansado; no soy capaz; no soy apto; no lo puedo hacer”.

Yo le decía a Loyce, o a Dolores, alguien que me estaba preguntando acerca del Espíritu Santo, acerca de algo o algo semejante, le decía: “¿Qué…?”

Dolores me preguntaba: “¿Qué es lo que hace sentirme de esa manera en el momento en que debería sentirme bien?”

108 “Es el diablo.”, le contesté, “El te ve que estás lista para recibir el Espíritu Santo, y dice: ‘Voy a ponerle un enfriador [El Hermano Branham hace un sonido para ilustrarlo.—Editor], la voy a abanicar un poquito, Ud. sabe, para enfriarla un poquito’. ¿Ve? ¡Pero oh, Señor, es cuando Ud. debe levantarse! Reclame sus derechos dados por Dios”. Eso es lo que Pablo estaba diciendo. ¿Ve? “Siempre cuando—”, él dijo, “cuando hago el bien, el mal está presente”.

109 Le voy a decir algo que Ud. haga. Yo me he fijado en esto, mi esposa y yo…Y voy a apresurarme, porque tengo sólo unos cuantos minutos, y aquí tengo algunas preguntas muy extensas. No quiero detenerlos muy tarde, pero quiero contestar sus preguntas lo mejor que yo pueda.

110 ¡Fíjese! Yo puedo principiar la mañana, y decir voy a…El Señor me está guiando a ir a algún lugar para tener una reunión, y hermano, si Ud. se fija todo sucede. O que yo llegue a mi casa, y las llamadas de larga distancia empiecen a llegar. Y al orar por el enfermo. Josecito se va a querer subir a mi cuello. Sara va a querer hacerme una pregunta. Becky va a empezar a tocar el piano. Y allí voy a estar diciéndoles: “¡Sh, sh, sh!” Poniendo mi dedo en mis labios: “Hey, sh, sh, sh, voy a—papi va a orar por un enfermo”.

“Mira, Papi, mira, José hizo esto…” ¿Ve Ud.? Sólo al empezar. Y tan pronto que termino de orar, ellos cogen sus juguetes y todo queda en quietud. Es el diablo. Seguro que es.

111 Y luego por otro lado corrijo a José y le digo: “José no deberías hacer eso”. Pues Ud. sabe, cuando Ud. menos piensa, ya adquirió un hábito. Y Ud. lo verá en sus hijos, ellos les mienten a Uds. Bien, ese es un espíritu de mentira en ese niño. Solamente hay un remedio para eso. La varilla de los rifles no es la idea, Ud. sabe, aquella varilla con que nos azotaban, Hermano Jess. Cuando—cuando nos metíamos en problemas sacaban la varilla de los fusiles viejos, el palo de nogal, Uds. saben de lo que estoy hablando. La varilla con que cargábamos el cañón del fusil. Esa no es la idea. Sino orar, para echar fuera ese demonio de ese niño. Correcto. La oración lo hace.

112 Si la pequeña Molly empieza a patear el piso con su piececito, y sale corriendo, y levanta su naricita al aire, Ud. pudiera azotarla hasta que le deshiciera sus ropas; y de todas maneras lo haría otra vez. Pero Ud. solamente póstrese delante de Dios y reclame el alma de ese hijo para Dios. Quédese en eso. Yo creo que es la mejor cosa que yo conozco. ¡Sí, señor! La oración, es el mejor remedio que yo conozco.

    59-1223 – Preguntas Y Respuestas