PREGUNTAS Y RESPUESTAS


16. Por favor explique el 24—el capítulo 4 verso 25. ¿Qué es lo que esta Escritura significa, Dios quiso matar a Moisés o a su hijo? ¿Y por qué?
79 Sabemos en dónde está ese incidente, está en Exodo 4:24. Es una buena pregunta. Vamos a leerla en estos momentos. Exodo 4:24:
Y aconteció en el camino, que en una posada le salió al encuentro Jehová, y quiso matarlo.
¿Cuántos recuerdan esta historia? Bien, Dios le había dado a Abraham, muchas generaciones antes que Moisés, la señal de la circuncisión. Y ése fue el pacto que Dios había hecho, de que cada Judío debería ser circuncidado. ¿Verdad que sí? Cada hombre debía de ser…Esa fue una señal.
80 Y hoy día ¿estamos nosotros circuncidados? Sí, por el Espíritu Santo, pero no en la carne.
81 Bien, Dios había dado este mandamiento de que: “Cada varón debía de ser circuncidado”. Y Dios, cuando llamó a Moisés para que fuera a Egipto a liberar a los hijos de Israel, Moisés no había practicado en su hijo la misma señal de liberación. ¿Ve lo que quiero decir?
82 Les gustaría a Uds. oírme decir: “Todos aquí en la iglesia, cada uno de Uds., vengan y bautícense aquí con agua y los vamos a anotar en la membresía de la iglesia. Y todos nos vamos a ir a la gloria”. Hermano, eso ni siquiera es Escritural. A menos que Ud. sea nacido otra vez, y circuncidado por el Espíritu Santo…Ud. tiene que estar circuncidado. A mí no me interesa cuán bueno sea Ud., a qué iglesia pertenece Ud., cuán buenos hayan sido sus padres, excepto que Ud. como individuo haya sido nacido otra vez por el Espíritu Santo, Ud. nunca se irá en el rapto. ¿Ve? Ud. no puede irse. Pues eso es la misma señal de liberación, la circuncisión; y la circuncisión es por el Espíritu Santo.
83 El que preguntó hace esta pregunta: “¿Esta Escritura significa que Dios quiso matar a Moisés o a su hijo? ¿Y por qué?” Dios iba tras Moisés. Y Séfora fue la que lo salvó en esos momentos. Pues Séfora cogió una roca con filo, y cortó el prepucio de su pequeñito, y lo tiró a los pies de Moisés y le dijo: “Tú me eres un esposo sangriento”. ¿Verdad que sí?
84 Y Dios le hubiera quitado la vida a Moisés, pero tal vez allí estaba un Angel, que le gritó a Séfora: “¡Séfora! ¡Hazlo inmediatamente!” ¿Ve?
85 Y Séfora corrió y circuncidó al niño. Y dijo: “Moisés, tú estás tan interesado en tu jornada y en todo lo demás que tu mismo hijo no ha sido circuncidado”.
Yo me pregunto muchas veces si…Algunas veces yo he conocido gente que dice: “Oh, gloria a Dios. El Señor quiere que yo haga cierta cosa. El quiere que vaya a Africa, a India”.
86 Y yo les digo: “¿Alguna vez le ha preguntado Ud. al lechero si ha sido salvo? ¿Alguna vez le ha preguntado al muchachito que vende periódico si todavía no ha nacido otra vez? ¿Qué de sus vecinos, son salvos?” ¿Ve? Esa es la pregunta. ¿Ve? Si está en su corazón…
87 Hace tiempo me tocó conocer a una mujer en Florida. Y esa mujercita, yo no estoy juzgando. Pero con ella estaba un predicador que había predicado aquí en este púlpito. Este fulanito estaba casado en otro país, y tenía tres o cuatro hijos con su esposa. Y la mujer esta era una viuda. Y venían los dos de Texas, en un enorme automóvil Cadillac. Y la mujer entró. Y claro ella tiene el derecho de vestirse como ella quiera, eso no me hizo nada a mí, pero como mujer Cristiana, ella no debería de haber vestido de esa manera. Ella traía (¡Oh, Señor!), traía dos bolas colgadas de las orejas (o como Uds. le llaman a eso), y en su boca traía bastante pintura labial; y se había rasurado sus cejas y se había pintado otras cejas, con un lápiz. Y ella me dijo: “Hermano Branham, el Señor me está llamando a predicar a un país extranjero”.
“¿Ah, sí?”, le contesté yo.
“¡Sí!”, dijo ella: “Me va a acompañar este hombre”.
Y yo le dije: “Bueno, si el Señor la está llamando, está bien”. (Pero por sus frutos…A mí no me pareció como que… ¿Ve?)
Y ella me dijo: “¿No crees que el Señor…?”
88 “No me pregunte a mí, le dije yo. Si el Señor le dijo a Ud., Ud. haga lo que el Señor le dijo que hiciera. Pero por lo que a mí respecta, yo no creo que fue el Señor. Se lo digo con toda sinceridad”.
Y ella dijo: “¿Bueno, por qué crees así?”
“La primera cosa, le dije, Ud. como mujer casada andando con este hombre casado, juntos en esta ciudad, no se ve muy bien. Si hay algo que trae reproche, es eso. ¿Ve?” Y dije: “La primera cosa…”
89 Me pregunto, ¿qué le pasaría a esa mujer? La misma cosa tendría…Ella se quedó ociosa y actuando de esa manera sin recibir el Espíritu Santo, al igual como aquella mujer que me llamó hoy de larga distancia queriendo dejar a su esposo, para casarse con otro hombre. Tal vez en un tiempo, ella llegó a un lugar en que estaba en contacto con Dios, pero empezó a codiciar las cosas del mundo. Y yo le pregunté: “¿Recibiste el Espíritu Santo?”
Y ella me contestó: “Todavía no, pero lo estoy buscando”.
90 “Ud. reciba el Espíritu Santo primero, le dije yo, y El le dirá a Ud. con quién se debe quedar”. Correcto. ¿Ve?
…Eso es lo que es. Si Ud. no lo hace, Ud. morirá espiritualmente. Dios está hablando muchas cosas en esta noche. El ha tocado en la puerta de su corazón [El Hermano Branham da golpecitos en el púlpito.—Editor] muchas veces. Y uno de estos días El va a cerrar la puerta, y no habrá misericordia. ¿Ve?
91 Bien, seguro que Dios lo iba a matar. El dice que El le salió al encuentro. Escuchen cómo dice la Escritura:
Y aconteció en el camino que en una posada le salió al encuentro Jehová, y quiso matarlo. (A Moisés. Ahora, fíjese.)
Entonces Séfora cogió un pedernal afilado, y cortó el prepucio de su hijo, y echólo a sus pies y dijo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.
92 Correcto. Ahora, Dios no quería matar al hijo. Dios…Ese pobre pequeñito no sabía qué hacer; era inocente. Pero cuál era el problema, era el padre del niño, que lo llevaba rumbo a Egipto para libertar a los hijos de Israel bajo la señal de la circuncisión; y su propio hijo aún no estaba circuncidado. ¿Ve? Y Séfora cortó el prepucio con una piedra afilada, y lo arrojó a sus pies, y le dijo: “A la verdad tú me eres un esposo de sangre”.
54-0103E – Preguntas Y Respuestas #2
