P.235. Hermano Branham, cuando hemos tenido oportunidades al principio del servicio, estoy—estoy…las quej-…Aunque tuvimos quejas. Está escrito con letra muy pequeña. Y este…“Hemos tenido quejas”, ¿no es así? [Billy Paul contesta: “Ajá—ajá”, y continúa ayudándole al Hermano Branham a leer la letra pequeña.—Editor] …tenido quejas al principio del servicio. Tenemos…(veamos)… Nosotros—nosotros—nosotros tenemos himnos, testimonios, y oraciones y peticiones de oración, cantos especiales, y t-a-l-…tal vez entramos…entramos en el mensaje a las once o…o después, pero no tenemos mucho tiempo para la Palabra. Algunas de las personas se impacientan y tienen que irse antes que se—se… antes— antes que se termine. Es…Por favor explique cuántas alabanzas, y a qué hora empezar el mensaje. Y algunas— algunas veces tenemos oraciones—peticiones de oración y termina en una reunión de testimonios, algunas cosas que— que no…no parecen estar bien en ese momento.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

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235. Hermano Branham, cuando hemos tenido oportunidades al principio del servicio, estoy—estoy…las quej-…Aunque tuvimos quejas. Está escrito con letra muy pequeña. Y este…“Hemos tenido quejas”, ¿no es así? [Billy Paul contesta: “Ajá—ajá”, y continúa ayudándole al Hermano Branham a leer la letra pequeña.—Editor] …tenido quejas al principio del servicio. Tenemos…(veamos)… Nosotros—nosotros—nosotros tenemos himnos, testimonios, y oraciones y peticiones de oración, cantos especiales, y t-a-l-…tal vez entramos…entramos en el mensaje a las once o…o después, pero no tenemos mucho tiempo para la Palabra. Algunas de las personas se impacientan y tienen que irse antes que se—se… antes— antes que se termine. Es…Por favor explique cuántas alabanzas, y a qué hora empezar el mensaje. Y algunas— algunas veces tenemos oraciones—peticiones de oración y termina en una reunión de testimonios, algunas cosas que— que no…no parecen estar bien en ese momento.

158 Ahora, espero haber entendido eso. Billy estaba tratando de ayudarme aquí. En la cinta, Uds. tienen que…alguien en nuestros medios pudiera…reunión, en el servicio, escuchando qué era esto, es Billy tratando de ayudarme a leerla, porque está escrito con letra muy pequeña, y yo no podía entenderla. Tengo la idea general, es ésta: “¿Cuántas alabanzas deberíamos de cantar antes de principiar el servicio, y a qué hora debería principiar el servicio?”

159 Ahora, la primer cosa que quiero hacer aquí, es una confesión. Y cuando estoy mal, quiero admitir que “yo estoy mal”. ¿Ven? Y yo—y—haré—haré una confesión aquí que “yo soy el primero en eso”. Porque he sido yo teniendo esos servicios largos y cosas, es lo que ha metido a la iglesia en esta rutina ¿ven?, de hacer eso, pero no debería de ser. Y ahora, recuerden, yo tengo…Yo soy…Les estaba diciendo a todos Uds. que: “El domingo por la noche, si es la voluntad del Señor, el domingo por la noche, estoy tratando de designar para mis servicios de aquí en adelante, aun si tengo que quedarme una semana extra, como treinta o cuarenta minutos a lo más para mis servicios”.

160 Porque he encontrado esto, que un servicio que… Sobresale, y el mensaje es dado en el poder; si Ud. se prolonga mucho, Ud. cansa a la gente y no lo captan. La razón que lo he estado haciendo…Yo sabía eso todo el tiempo. ¿Ven? Los oradores de más éxito, son aquellos quienes tienen exactamente…Jesús era un hombre de pocas palabras, fíjense en Sus sermones. Fíjese en el sermón de Pablo en el Día de Pentecostés, probablemente le tomó quince minutos, y él ahí dio el golpe…allí, algo que—que—que envió tres mil almas al Reino de Dios. ¿Ven?, directamente al punto. ¿Ven?

161 Y yo—yo soy culpable. Porque, la razón que yo he hecho esto, no es porque yo no sabía, sino es que estoy grabando cintas, ¿ven?, y estas cintas serán tocadas en casas horas tras horas tras horas. Pero como Uds. se darán cuenta el próximo domingo, la razón por la cual yo lo he hecho, este próximo domingo, la razón de que yo he hecho estas cosas…Lo pudiera decir en estos momentos en la cinta. La razón de que yo he hecho esto es por este tremendo peso que está sobre mí de esparcir el Mensaje de esta hora. Ahora el Mensaje ha salido, ahora voy a designar treinta minutos o algo así, después del primero del año, para mis reuniones allá en…a dondequiera que vaya, y trataré y aun pondré la alarma de mi reloj a treinta minutos, o no más de cuarenta, a lo mucho; llegar al punto de ese Mensaje, hacer el llamamiento al altar si yo…o lo que yo vaya a hacer, o llamar una línea de oración; y no tomar mucho tiempo, porque uno cansa a la gente. Yo sé eso.

162 Pero miren aquí. Yo pienso, en el año, nosotros no hemos tenido ni una docena de personas que se hayan levantado e ido, y algunas veces los he retenido por dos y tres horas. ¿Ven? Correcto. Porque he estado grabando estas cintas que van por todo el mundo, ¿ven?; y la gente allá, se sientan por horas y escuchan Eso; y ministros, y demás, Alemania, Suiza, Africa, Asia, y por dondequiera, ¿ven?, escuchando Eso.

163 Pero, ¿ven?, para el santuario, para la iglesia…Y eso está bien. Si uno está aquí grabando una cinta, y tiene una cinta de dos horas, que se grabe un mensaje de dos horas; pero si uno no está grabando una cinta para algo como eso, entonces cortemos el mensaje, ¿ven?, cortemos el mensaje. Les voy a decir porqué, hay algunos que se llenan fácil, otros que se llenan con más tiempo, ¿ven?, así de esa manera, y uno tiene que estar en el mero centro de eso.

164 Y ahora, muchas veces arruinamos nuestros servicios con servicios de testimonios prolongados, de lo cual yo sé que soy culpable de hacerlo. Y cuando solíamos tener reuniones en la calle, y algún hermano anciano se paraba por ahí, y se paraba…Y le pedían que orara y él oraba por el presidente municipal, y por el gobernador del estado, y por el Presidente de la Unión, y—y por todos de esa manera, y por todos los pastores de los alrededores, Uds. saben, cada uno por número, y por la Hermana Jones que está en el hospital, y cosas como esas; y la gente caminando por las calles, se paraban, y luego seguían— seguían caminando. ¿Ven? El los cansaba. Bien, sólo un…

165 ¿Ven?, la cosa principal ahora, sus oraciones deben de ser en secreto, su principal, oración larga. Ore…Entre en su cuarto secreto y cierre la puerta. Allí es en donde Ud. quiere orar todo el día, toda la noche, o dos horas, ore allí. Pero aquí, cuando Ud. ha captado la atención de la gente, haga su oración corta, rápida, al punto. Concentren su servicio…Y empleen el mayor tiempo de su servicio en esa Palabra. ¡Esa es la cosa principal! Déle a esa Palabra tanto como Ud. pueda, ¿ven?, dé la Palabra a la gente.

166 Ahora, aquí está mi sugerencia. Ahora, ahora recuerden, yo he confesado de que soy culpable de promover esto. Pero a la vez les he dicho a Uds. el porqué yo he actuado de esa manera, es que estoy grabando cintas de dos horas, de un Mensaje para enviarlas a ultramar y a todas partes, ¿ven Uds.? Pero la iglesia no debería de tomar eso, esas cintas (dos horas), como patrón (el mensaje aquí en el tabernáculo), que están saliendo a distintos lugares, ¿ven?, que salen así.

167 Ahora, este es el orden para Uds.…Permítanme darles a Uds. un ejemplo. ¿Estaría bien una sugerencia? Yo diría que la iglesia debería de tener las puertas abiertas a cierta hora, que la congregación entre, que se estén tocando las alabanzas. Y que todos entren a adorar, no a visitar. Y no permitan que ellos platiquen después, dígales que: “Están despedidos y se salgan, no se queden hablando. Si Uds. quieren visitar, hay mucho lugar afuera. Pero este es el santuario, que se conserve limpio”. Ahora, si el Espíritu del Señor está lidiando aquí, mantengámoslo como el Espíritu del Señor. ¿Ven? Y—y se seguirá moviendo. Si Uds. no lo hacen, marquen mis palabras, se va a derrumbar; de seguro se derrumbará. Y mantengámoslo, es nuestro deber, por eso es que yo estoy aquí en esta noche. Mantengamos esta cosa alineada con estas—con estas ordenanzas.

168 Ahora miren, yo diría esto. Por lo general, a menos que nosotros demos un anuncio especial, avisando que estaremos grabando un mensaje…¿Ven? Ahora, si el Hermano Neville tiene un mensaje aquí que él va a…él tiene un mensaje que quiere dar al pueblo en cinta, o algo, anuncien: “Bien, el próximo domingo por la noche vamos a grabar una cinta de dos horas”, una cinta de tres horas, o que—o lo que sea. “Vamos a grabar una cinta de dos o tres horas”, o lo que pudiera ser, “el próximo domingo por la noche”. Y entonces la gente sabe. Y entonces cuando ellos entren, diga: “Bien, vamos a grabar un mensaje en esta noche. Y yo tengo un mensaje aquí que es uno…Lo quiero grabar y enviar. He estado…Me siento guiado a enviar este mensaje. Y va a ser grabado, puede ser dos horas, tres horas, o lo que sea”. Diga eso.

169 Pero, por lo general, es como lo que hago yo cuando voy a lugares como a esas reuniones de los Hombres de Negocio, o estoy en mis reuniones donde tengo línea de oración. Si yo me parara y diera un mensaje de tres horas, una noche antes de tener el servicio de sanidad, ¿ven Uds. en qué posición me pone? ¿Ven? La gente, a la siguiente noche su congregación se reducirá a la mitad de lo que era. ¿Ven? Porque ellos no pueden soportarlo, tienen que ir a trabajar y todo.

170 Yo sugeriría esto, que generalmente…Ahora, yo observé al Hermano Neville anoche cuando él predicó. Ahora, yo sé que todos…Ese fue un mensaje sorprendente. Yo tomé notas, las traigo aquí en mi bolsillo para usarlas en otro mensaje mío. Correcto. El Camino de Escape, ¿ven?, y ese fue un mensaje maravilloso. ¿Se fijaron cuán rápido él termino eso? ¿Ven?, como treinta y cinco minutos, ¿ven?, y él—él lo terminó. ¿Ven? Ahora, eso estuvo bien. Ahora, el Hermano Neville, sus mensajes por lo general son como ese. ¿Ven?, eso no es largo. ¿Ven? Pero en donde uno echa a perder sus reuniones, es con todos esos preliminares que están antes que uno llegue al punto. ¿Ven?

171 Ahora, y—y en donde uno hace eso…Ahora, yo sé, y ahora miren, yo no estoy diciendo eso para deshonrar a Uds. síndicos, o diáconos, o—o pastor, sino que únicamente les estoy diciendo, ¿ven?, lo que es Verdad, y de esta manera es como debe de ser. Ahora, Uds.…Lo que lo hace, ahora, todos, todos Uds. son de corazón noble, cada uno de Uds. son de corazón noble. Si no fuera así, yo pudiera decir: “Todos Uds. con excepción del Hermano Fulano de Tal, él no tiene corazón noble, todos estamos orando por él”. Pero Uds.—Uds. tienen corazones nobles, y Uds. son tolerantes, benignos, ese tipo de hombre apacible. Eso está bien, pero no se amedrenten con eso.

172 Jesús también era de buena naturaleza, pero cuando llegó el tiempo de decir las cosas: “Escrito está: ‘La casa de Mi Padre es una casa de oración’, y Uds. la han hecho una cueva de ladrones”. ¿Ven? El—El sabía cuándo hablar y cuándo no. Eso—eso—eso es lo que nosotros tenemos que hacer ¿Ven? Nunca—nunca hubo una persona como Jesús, El era Dios. Y recuerden, El aun…Hablando de ser un diácono en la iglesia, ¡El—El tomó control! El trenzó algunas cuerdas, y El no esperó para encaminarlos con gentileza, El los echó con azotes, ¿ven?, de la casa de Dios. Y El estaba actuando la parte de un diácono, como un ejemplo para Uds. los diáconos. ¿Ven?, El fue su ejemplo. “Y ahora, escrito—escrito está: ‘La casa de mi Padre es una casa de oración’”. Ahora, recuerden, Jesús fue un diácono allá, Uds. saben que Jesús estaba asumiendo la parte de un diácono.

173 Cuando El asumió la parte de un pastor, ¿qué dijo El? “¡Fariseos ciegos, líderes de ciegos!” ¿Ven?, El entonces estaba asumiendo la parte de un pastor.

174 Y cuando El les dijo lo que iba a suceder, El asumió la parte de un profeta. ¿Ven?

175 Y cuando ellos requirieron que debería de pagarse tributo, El asumió la parte de un síndico: “Pedro, ve y echa el anzuelo en el río, y el primer pez que saques tendrá una moneda en su boca. Págales, ¿ven?, paga tus deudas”. Dijo, también: “Dad a Cesar lo que es de Cesar, y a Dios lo que es de Dios”.

176 El fue pastor, profeta, síndico, diácono. ¡Seguro que fue! Así que Uds. ven lo que El hizo, permitan que ese sea su ejemplo en la casa, aquí en este Tabernáculo Branham, porque nosotros queremos que sea una casa en la que El sea honrado en todo, en cada oficio, en cada lugar, que no haya de qué retractarse. Que haya mansedumbre y dulzura y bondad, pero firmes, cada hombre en su puesto del deber. ¿Ven? Esa es la manera, esa es la manera que El lo quiere. El nunca titubeó. Cuando llegó el tiempo de decir—de llamar las cosas tal como son, El las llamó. Cuando llegó el momento de mostrar gentileza, entonces El mostró gentileza. El fue dulce, bondadoso, comprensivo; pero firme, y todo estaba en su orden con El, y El hizo eso para ejemplo de Uds. Ahora, el Espíritu Santo me acaba de dar eso. Así que yo nunca pensé en eso antes, que El fuera diácono, pero El lo fue. ¿Ven? El—El actuó como diácono.

177 Ahora, yo diría esto, digamos que si sus servicios principian a las siete y media, si esa es la hora, abran su iglesia media hora antes, a las siete en punto. Que la pianista… Díganle a la organista…¿Le pagan Uds.? ¿Le pagan Uds. a la organista? ¿Se le paga?, ¿o a la pianista? Ella lo hace por su voluntad. Pregúntenle a ella con gentileza. Aun si ella quiere que se le pague por eso, denle algo por eso, díganle que la queremos una media hora antes del servicio. Y si ella dice: “No puedo hacerlo”, o algo, se queja, entonces que venga aquí y haga una cinta con música dulce de órgano. ¿Ven Uds.? Y… ponga eso en la…No tiene que estar aquí todo el tiempo, pongan su cinta. ¿Ven? Que uno de los diáconos, síndicos, o quien sea el que abre, el conserje, póngala, la cinta, y déjela tocando mientras la gente va entrando. ¿Ven? Si los diáconos no están aquí, o algo, que un síndico o alguien esté aquí para hacerlo, que la toquen por una media hora.

178 Pero a las siete y media exactamente, que suene esa campana arriba del edificio. ¿Ven? ¿Todavía tienen Uds. su campana allá arriba? Sí, muy bien, que su campana suene a las siete y media, y eso significa que no vamos a caminar para arriba y para abajo en la iglesia y saludarnos de mano con los Jones y todo eso. ¡Que el director de cantos esté en su puesto! Si no hay director de cantos, que los diáconos vean que allí…o el…vean que allí esté alguien para empezar a dirigir los cantos cuando esa campana empiece a sonar. “Abran sus himnarios, en el número tal y tal”. ¿Ven? Que sea a la hora exacta—a las siete y media.

179 Muy bien, luego tengan una alabanza congregacional, y luego tal vez una segunda alabanza congregacional, y entonces que llamen a alguien a quien ya se le haya dicho (si es posible), para que dirija la oración. Que el—el pastor,…Bien, el pastor no debería de estar allí, el—el director de cantos debería de hacer eso. Es el Hermano Capps, creo yo. ¿Ven?, él sabrá qué hacer, que—que él tenga a alguien que hable…o que él mismo dirija la oración. Que la congregación se ponga de pie para orar ¿ven?, que se ponga de pie, y que alguien dirija la oración. Ahora, si Uds. no vigilan…

180 Ahora, nosotros creemos que todos deberían de venir a la casa de Dios a orar, este es el—este es el lugar para orar. Pero cuando estén en ese santuario, conserven cuidadosamente su tiempo. ¿Ven? Si los llaman a todos a que vengan al altar, se darán cuenta que alguien se quedará allí por quince, veinte minutos, y ahí se le acaba el tiempo.

181 Que su…¿Ven?, sus oraciones son en su casa. Jesús dijo: “Cuando ores, no lo hagas como los hipócritas lo hacen, y—y una larga…tal vez una oración larga, y digas esto, eso, o lo otro, y—y todo como eso para ser vistos”. ¿Ven? El dijo: “Cuando tú ores…ora, entra en el cuarto, el cuarto secreto, cierra la puerta detrás de ti, ora a tu Padre que ve en secreto, El te recompensará públicamente”. Ahora, esa es la manera de tener una oración en secreto, eso es lo que El dijo que hiciéramos.

182 Pero cuando Ud., alguien, cuando ellos entran, que el director de cantos, diga: “Muy bien…” Después de la primera alabanza, que alguien ore, quienquiera que sea, sólo una oración corta. No se pare y ore por todos los gobernadores, y todo como eso. Si hay alguna petición de oración, denla a conocer, envíenla, que ellos la envíen. Escríbala, diga: “Aquí”. “En esta noche, mientras oramos, estamos recordando a la Hermana Fulana, y al Hermano Zutano que están en el hospital. Fulano, y Zutano, y Mengano. Recuérdelos en sus oraciones mientras oran. El Hermano Jones, nos dirigirá en oración, pongámonos de pie”. ¿Ven? Que se pongan en el púlpito. Dígales, que se acostumbren a eso: “Si Uds. tienen una petición de oración, pónganla aquí, aquí”. No esté preguntando: “¿Quién tiene una petición en estos momentos, hágalo saber…?” Y entonces, cuando menos piensa, alguien se levanta y dice: “¡Gloria a Dios!” Y Uds. saben, empieza algo así, y cuando menos piensa, algunas veces pasa media hora, antes de que ellos se sienten. ¿Ven?

183 Nosotros somos responsables por esta iglesia, no por otras; esta es nuestra responsabilidad ante Dios. Estos oficios son sus responsabilidades ante Dios. ¿Ven? La razón que yo estoy parado aquí en esta noche, diciéndoles esto a todos Uds., es porque es mi responsabilidad ante Dios; es la responsabilidad de Uds. el llevarlo a cabo. ¿Ven?

184 Ahora, y cuando algo como eso…que alguien dirija la oración, y cuando lo hagan, está bien, que dirijan la oración y luego se sienten.

185 Y si Uds.—Uds. tiene un canto especial…Ahora, yo no diría esto, yo no lo apoyaría…Y si alguien quiere cantar una especial, anúncienlo en la iglesia. Dígales que: “Todas las especiales, o todo lo que se quiera cantar, que vean al director de cantos antes de que el servicio principie”. Y que lo tengan…Diga: “Bueno, lo siento hermano, me gustaría…me gustaría hacerlo, pero tengo—tengo mi especial para esta noche. Tal vez si Ud. me dice que va a estar aquí en cierta noche, yo lo incluiré a Ud. en el programa. ¿Ven?, yo tengo mi programa escrito aquí”.

186 Que—que el Hermano Capps o quienquiera que esté dirigiendo las alabanzas…Y tengan un director de cantos, no importa quién sea. Y no les permita pararse y decir…o hablen mucho, ellos están predicando, ¿ven? Que se paren allí y dirijan alabanzas, eso es su negocio.

187 Es el asunto del pastor el predicar, ¿ven?, no dirigir alabanzas. El no debe dirigir las alabanzas, el director de cantos dirige las alabanzas. El es responsable, y debería salir fresquecito bajo la unción del Espíritu Santo, de allí de la oficina, en alguna parte, cuando es el tiempo para salir. El ni siquiera tiene que estar en la plataforma cuando esto está ocurriendo. Que se quede en la oficina de allá atrás, ¿ven?, o aquí atrás, o donde sea, y el sistema de intercomunicación, le avisará ¿ven?, cuando sea la hora. Cuando él escuche ese último…si hay una especial, como un solo, un dúo, o algo, como su tercera alabanza. ¿Ven?

188 Cuando hayan tenido dos alabanzas congregacionales, la oración, su ofrenda (si Uds. van a recogerla). Y que todo hombre esté en su puesto de deber. Diga: “Muy bien, mientras cantamos esta última alabanza, si los ujieres quieren, pasen adelante para recoger la ofrenda de la tarde”. ¿Ven? Y mientras ellos terminan cantando esa alabanza, los ujieres estén parados aquí. Y diga: “Muy bien, vamos a orar”, y que oren ellos: “Queremos recordar a Fulano y a Zutano”, y lea eso, Uds. saben, así, de esa manera. “Muy bien, pónganse todos de pie. Hermano, ¿nos dirige en oración?” Entonces queda concluido.

189 Entonces mientras están ellos cantando esta segunda alabanza, o lo que Uds. estén cantando, Ud. está…recojan su ofrenda si Uds. van a recoger su ofrenda. Déjela…Yo aconsejaría que tengan su primera alabanza y luego recojan su ofrenda de la tarde, y luego pasen a su segunda alabanza, y luego terminen. Entonces que su última alabanza aquí…Que su última alabanza, ¿ven?, sea para llamar a su pastor. Y tan pronto como ese último himno sea cantado, que el órgano empiece con su—su preludio, su pastor entra. ¿Ven?, todo está en orden, todos están quietos. No hay nada más que decir. Cada diácono en su posición de deber. El pastor parado allí.

190 El sale, saluda a su audiencia, abre su Biblia y dice: “En esta noche, vamos a leer de la Biblia”. ¿Ven?, después que, está parado: “Vamos a leer de la Biblia”. Y es una cosa buena algunas veces si Ud. dice: “En respeto a la Palabra de Dios, pongámonos de pie mientras leemos la Palabra”. ¿Ven?, entonces lea: “En esta noche, estoy leyendo del Libro de los Salmos”, o del que sea. O que alguien más lo lea, el director de cantos, o el asociado, alguien allí con Ud., que él lo lea, lo que sea; pero sería mejor si Ud. mismo lo leyera, si Ud. puede. Entonces léalo de esa manera, y luego tome su texto. ¿Ve? Y para ese momento, Ud. ha empleado como treinta minutos, para entonces son como las ocho.

191 Y desde las ocho como a los quince minutos para las nueve, entre treinta y cuarenta y cinco minutos, exponga esa Palabra como el Espíritu Santo se la da a Ud., ¿ve?, de esa manera, solamente colóquela allí de la manera en que El le dice que lo haga, ¿ve?, bajo la unción.

192 Entonces haga un llamamiento al altar, diga: “¿Hay alguien aquí en esta iglesia que desearía aceptar a Cristo como su Salvador? Les estamos preguntando, invitándolo a Ud. al altar en estos momentos, póngase de pie”. ¿Ve?

193 Y si—y si nadie se pone de pie, diga: “¿Hay alguien aquí que sea un candidato para el bautismo, que ya se haya arrepentido, y que quiera ser bautizado en agua para la remisión de pecados? Si quisieran venir, les estamos dando a Uds. la oportunidad en estos momentos, pueden pasar mientras el órgano todavía está tocando”. ¿Ve?

194 Si nadie pasa, entonces pregunte: “¿Hay alguien aquí que quisiera…que nunca ha recibido el bautismo del Espíritu Santo y quisiera recibirlo en esta noche, quisiera que nosotros oráramos por Ud.?” Bien, tal vez alguien venga, entonces que dos o tres pongan las manos sobre ellos, oren por ellos. Mándelos allá atrás a uno de esos cuartos, que alguien esté allí con ellos, para instruirlos en alguna parte de cómo recibir el bautismo del Espíritu Santo. Estén apartados de la congregación.

195 Si alguien viene…que quiere aceptar a Cristo y está parado allí en el altar y quiere que se ore por él, haga su…que oren. Y cuando lo hagan, Ud. solamente diga: “Inclinen sus rostros en estos momentos, vamos a orar”. Y pregunte: “¿Creen Uds.?”

196 Si hubiera una cosita que pudiera demorar a la congregación en cualquier manera, envíelos al cuarto de oración, y vaya allá con ellos, o envíe a alguien allá con ellos. Y que la congregación continúe ¿ve?, de esa manera, Ud. no los ha detenido entonces en nada. ¿Ve?

197 Y entonces mientras…antes…En un—en unos cuantos minutos, Ud. dice…Si nadie pasa, entonces pregunte: “¿Habrá alguien que quisiera ser ungido con aceite en esta noche, por enfermedad? Nosotros oramos aquí por los enfermos”.

198 “Bien, me gustaría verlo a Ud. privadamente, Hermano Neville”. “Bien, véame en la oficina. Vea a uno de los diáconos, ellos se encargarán de eso, ¿ve?” “Y tengo algo que me gustaría decirle a Ud., hermano”. “Bien, uno de los diáconos aquí lo llevará a la oficina, y nos…lo veré a Ud. inmediatamente después del servicio”.

199 “Ahora, pongámonos de pie ahora para despedirnos”. ¿Ve?, y Ud. no ha estado más de una hora y cuarenta y cinco minutos en toda la cosa. ¿Ve? ¿Ve?, una hora y treinta minutos, su servicio está terminado. Ud. llegó al punto de una manera directa y rápida; Ud.—Ud. ha dado lo que es necesario; Ud. lo ha hecho y todos están satisfechos, y se van a casa sintiéndose bien. ¿Ve? Y si no, entonces, ¿ve Ud.?, si Ud. permite…¿Ve?, Ud.—Ud.—Ud. lo hace con un buen propósito, ¿ve?, pero vea…

200 ¿Saben Uds.?, ya tengo como treinta y tres años en esta plataforma, treinta y tres años, y alrededor del mundo. Uno aprende algo en todo ese tiempo, seguramente. ¿Ven? Y si no, es mejor renunciar. Así que entonces, ¿ven?, me di cuenta de esto. Ahora, si Uds. están lidiando únicamente con Santos, hermano, Uds. pudieran quedarse toda la noche si quisieran. Pero Uds.…¿Ven?, Uds. no están exactamente lidiando con ellos, están tratando de alcanzar a estos de aquí afuera. Aquí están los que Uds. están alcanzando, Uds. tienen que obrar en el terreno de ellos. ¿Ven? Y no…Tráigalos aquí y entonces que la Palabra venga, y luego, ¿ven?, no hay ninguna queja. Si hay algo por lo cual ellos quieran verlo, bien, está bien, llévelos directo a la oficina de esa manera, pero no demore a la congregación.

201 Entonces, Uds. saben, hay gente que se levanta y dice: “Bien, déjenme decirles, tengamos un buen servicio de testimonios”. ¿Ven? Ahora, no estoy criticando eso, mi única intención es decirles la Verdad. ¿Ven? Mi única intención es decirles la Verdad. ¿Ven? Yo me he dado cuenta que las reuniones de testimonio…algunas veces hacen—hacen más daño que bien. ¿Ven?, realmente lo hacen.

202 Ahora, si alguien tuviera un testimonio ardiente durante el tiempo de un avivamiento, Uds. saben, Uds. están teniendo un avivamiento, Uds. saben, una reunión, y alguien se salva y sólo quiere decir una palabra, bueno, bendito sea Dios, permítanle que descargue su alma. Y vea si él…Si él quiere—si él quiere hacer eso, ¿ven?, sólo en el momento del avivamiento, que diga: “Yo solamente quiero decir: ‘Gracias al Señor por lo que El hizo por mí’. El me salvó la semana pasada, y mi corazón está ardiendo con la gloria de Dios. Gracias a Dios”, y que se siente. ¡Amén! Eso está bien, hágalo. ¿Ven?, eso está bien.

203 Pero cuando Ud. dice: “Ahora, pasen. ¿Quién sigue? ¿Quién sigue? Escuchemos una palabra, escuchemos una palabra de testimonio”. Ahora, si Uds. tienen una reunión planeada, una cierta noche para eso, ¿ven?, ténganla. “En esta noche…el siguiente miércoles por la noche, en lugar de servicio de oración, va a ser un servicio de testimonios. Queremos que todos vengan, va a ser un servicio de testimonios”. Y entonces cuando ellos vengan al—al lugar para dar testimonio, lea la Palabra, ore, y luego diga: “Ahora, hemos anunciado que esta es una noche de testimonios”. Así que deje a la gente que testifique por esa hora, o por cuarenta y cinco, o treinta minutos, o lo que sea, y entonces—entonces siga adelante de esa manera. ¿Ven lo que quiero decir? Y yo pienso que eso ayudará a su congregación, ayudará a todo, como un conjunto, si Uds. lo hacen de esa manera.

204 Ahora, se me está haciendo tarde, así que…Hermano, hermanos, esto es lo mejor de mi conocimiento. Yo veo lo que está en sus corazones, esto es lo mejor de mi conocimiento con respecto a las preguntas que Uds. hicieron. Ahora, desde ahora en adelante Uds. saben. Y si alguna vez hubiera una pregunta en su mente, acuda a la cinta. Pidan que…Escuchen la cinta. Si es para diáconos, síndicos, o lo que sea, que se toque la cinta. Que se toque allá en la congregación, si ellos quieren oírla. Muy bien. Y eso es—eso es lo mejor que yo sé, de la voluntad de Dios para este tabernáculo aquí en las calles Octava y Penn, y esa es la manera en que yo los estoy comisionando a Uds. Hermanos para que cumplan esto bajo la dirección del Espíritu Santo, con toda bondad y amor, mostrando la gracia en Uds. delante del pueblo que Uds. son Cristianos. Y Cristiano no significa un bebé que puede ser empujado por todas partes, eso significa “un hombre que está lleno de amor, pero tan—tan lleno de amor para Dios como lo está para la congregación”. ¿Ven lo que quiero decir?
    

63-1226 — Orden De La Iglesia