PREGUNTAS Y RESPUESTAS


243. Querido Hermano Branham, ¿serán salvos todos los hijos e hijas de creyentes verdaderos, nacidos de nuevo?
114 No, hermano; no, no serán salvos. ¿Ve?, como he—como he copiado la observación de David Duplessis: “Dios no tiene nietos, ¿ve?, solamente hijos e hijas”. ¿Ve?, ellos tendrán que nacer exactamente como sus padres y madres tuvieron que nacer del Espíritu. ¿Ve? Eso es lo que hace a un hombre una persona nueva, es porque él ha nacido de nuevo, renacido. Su primer nacimiento lo trae a él a la tierra como un hombre natural; su segundo nacimiento lo trae a él como un hombre espiritual del Cielo. ¿Ve? Lo cambia, su alma, no su conciencia exterior, su ser interior, sus sentidos; él todavía siente, y huele, gusta, y oye; pero sus partes internas, sus deseos, lo que lo motiva, han sido cambiados para Dios. ¿Ve?
115 Ahora, recuerde, la única manera que esto pudiera suceder sería ésta: así como fue en el tiempo del centurión Romano. Pablo le dijo al Romano, él y Silas, cuando él quiso sacar su espada y matarse a sí mismo, porque Dios había sacudido la cárcel con un terremoto; él dijo: “No te hagas ningún mal, viendo que todos estamos aquí. ¡Levántate!” Y quiso saber qué podía hacer. El dijo: “Levántate y bautízate, invocando en—el Nombre del Señor, y tú y tu casa serán salvos”. ¿Ve? En otras palabras: “Cree en el Señor Jesucristo, tú y tu casa serán salvos”.
116 Ahora, ¿cómo? Si su casa cree de la misma manera que Ud. cree. ¿Ve? Ud. ore y encomiende sus hijos a Dios y aférrese a Dios, creyendo que ellos serán salvos.
117 Acabo de pasar la experiencia con mi Rebeca. ¿Ven? Solamente la encomendé a Dios. Cuando ella llegó a ser una “adolescente”, y ella salía con una muchacha cuando fuimos allá la primera vez, iba—iba a la casa de una muchacha para tomar lecciones de música…Y esa muchacha…Un día fui ahí, y esa muchacha estaba sentada en el piano tocando “rock and roll”. Pues, ¡eso fue demasiado para mí! Así que le dije a ella que ya no fuera allí. ¿Ven? Y entonces ella me dijo: “Bien, es el único lugar que tengo para ir a aprender música”. (Uds. saben cómo se ponen las adolescentes.)
118 Y yo dije…Cada hijo tiene que pasar por eso. Prácticamente cada uno pasa por esa edad. Uds. pasaron; yo pasé. Y tenemos que pensar con sus pensamientos.
119 Así que, unos pocos días después de que su madre la había reprendido por algo, y ella le habló con insolencia. Ahora, esa no es Rebeca en lo absoluto. Salió y cerró la puerta con fuerza, y casi derribó las cosas de la pared, y se fue a la escuela.
120 Ahora, al parecer, yo debería de haberme quitado mi cinto y haberla seguido allá afuera en el patio, y haberla traído de regreso marcada con el cinto. ¿Ven? Pero yo pensé: “Espera un momento, yo tengo que pensar con pensamientos de dieciocho años de edad”. ¿Ven? “Ahora”, le dije, “mamá, yo sé que…” Meda, ella empezó a llorar. Le dije: “Yo sé que tú has hecho todo lo que puedes hacer; yo hice todo lo que yo puedo hacer. Ahora, si está fuera del alcance de nuestras manos, nosotros tenemos que tomar el siguiente paso”.
121 Como una señora dulcemente escribió el otro día (está aquí en una de estas preguntas), decía: “Hermano Branham, Ud. no es el Mesías, ¿verdad?”
Yo dije: “No, señora”.
Ella dijo: “Nosotros creemos que es nuestro pastor, pero Ud. siempre nos apunta al Gran Pastor”.
Yo dije: “Correcto; correcto”. ¿Ven?
122 Yo dije: “Mira, cariño, tienes que escucharme. Es difícil para ti hacer esto; yo soy tu esposo. Pero la gente viene de todas las naciones y de los alrededores sólo por unas pocas palabras de consejo. Ahora, si tú…Yo hablé con ella el otro día, y ella me dejó ahí parado”.
123 Ahora, Becky nunca me hizo eso a mí. ¿Ven? Y cuando su madre le dijo algo al respecto, ella cerró la puerta con fuerza y dijo: “¿Esperas tú que yo esté sentada aquí y sea como una flor pintada en la pared toda mi vida?” Y ¡pum! Ella cerró la puerta con fuerza y se fue. Ese era el diablo.
124 Yo recuerdo, los primeros dos años de su vida ella lloraba. Ibamos a un restaurante a comer; y yo la paseaba en la calle mientras Meda comía, y luego ella la paseaba mientras yo comía. Sólo lloraba y lloraba. Y un día allá en Canadá, lloró toda la noche, y yo no podía descansar ni hacer nada; yo estando allí…Ahora. Y Algo me dijo: “Es el diablo perturbando tu ministerio”.
125 Yo dije: “Dame esa niña”. Dije: “Satanás, en el Nombre de Jesucristo, quita tus manos de ella”. Ella paró en esos momentos y nunca más lloró. Ella es la hija más tranquila que yo tengo. Desde esa misma hora eso se fue. Ud. tiene que obtener eso…¡Ud. tiene que tener eso en Ud., antes de que pueda hacerlo!
Y entonces cuando ella—y entonces, eso—ella empezó eso. Y yo hablé con Meda como por una hora. Le dije: “Meda, déjala sola”.
“¿Yo? ¡Esa es mi hija!”
126 Le dije: “¿No es mía también?” Muy bien. Le dije: “Si ella se estuviera muriendo esta mañana, tuvieras que encomendarla a Dios para su destino eterno. ¿Por qué no la encomendamos a Dios ahora para su viaje terrenal?”
Y ella dijo: “Bueno, ¡esa es mi hija!”
Yo le dije: “Es mía también”.
Le dije: “Ahora, puedes quitar tus…”
“¿Que yo no le diga nada a ella?”
127 Yo le dije: “Yo nunca dije eso. Vamos a dejar de regañarla, solamente aconsejarla. Ella necesita una amiga, y tú eres la que debe de ser su amiga, tú y yo. Nosotros somos sus padres”.
128 Estos muchachos de hoy necesitan un amigo. Si ellos tuvieran una madre y un padre que se quedaran en la casa y los cuidara, en lugar de salir aquí a las cantinas yendo de aquí para allá toda la noche y cosas así, no tendríamos—no tendríamos delincuencia juvenil. ¿Ven?
129 Ellos se apartaron de la Biblia; todos iban a la iglesia y hacían juegos de bunco y cosas como esas y…¿Ven? Uds. están tratando de pulirse como los dominios de Satanás allá en Hollywood. Uds. nunca pudieran traer Hollywood a la iglesia, tienen que—quiero decir meter la iglesia a Hollywood, tienen que traer a Hollywood al terreno de Uds. ¿Ven? No ir a sus dominios, dejen que ellos vengan aquí. Nosotros tenemos algo de lo cual ellos no saben nada.
130 Así que allí nos arrodillamos y la encomendamos a Dios. Yo dije: “Yo sé que ella tiene dieciocho años de edad—los cumplirá en unos días, y ella—y una muchacha a su edad pensará acerca de novios, y nosotros la hemos mantenido aquí”. Dije: “Yo—yo no he querido verla casarse. Yo quiero ponerla aquí en la oficina, para que haga el trabajo. Yo quiero verla llena con el Espíritu Santo y—y—y que viva de esa manera”.
Y ella…Pues, todos queríamos eso. Ella dijo: “Pues, no podemos hacer eso”. Dijo: “Ella no escuchará eso”.
131 Yo dije: “¡Espera un momento! Hemos hecho todo lo que pudimos, ahora ponla en las manos de Dios, encomiéndala”. Y dije: “Entonces cuando ella haga algo, di: ‘Becky, amor, tu madre no quiere que hagas eso, pero yo soy tu amiga; permaneceré a tu lado’. ¿Ven? Que ella sepa que tú la amas. Ella va a encontrar a alguien que la ame, y pudiera ser la mujer incorrecta”. ¿Ven? Yo dije: “Se tú la mujer que la ame”. Dije: “Cariño, eso suena algo crudo, pero la gente viene de todas partes, y pone citas para entrevistas personales, y cosas”. Dije: “Soy tan común; somos comunes el uno para el otro, porque somos esposo y esposa, pero nunca dejemos que eso suceda. Tú debes de recordar, ¡esto es en el Nombre del Señor!”
Así que ella dijo: “Muy bien”.
Nos arrodillamos y la encomendamos a Dios. Dijimos que quitaríamos nuestras manos de ella.
Esa tarde ella entró; ella dijo: “Bueno, ¡me imagino que todavía estás diciendo que no voy a ir allá!”
132 Meda dijo: “No, yo nunca dije nada al respecto”. Dijo: “Tú sabes, tu madre no quiere que hagas eso; y tú sabes que eso casi mató a tu papá cuando él te escuchó allá tocando esa música ‘boogie woogie’, o lo que haya sido, con esa muchacha”. Dijo: “Ahora, él no quiere que tú hagas eso, y nosotros no queremos que tú hagas eso, Becky, pero lo acabamos de encomendar al Señor. Quiero que sepas que te amamos. Cualquier cosa que tú hagas, nosotros todavía te amamos”.
Ella gritó, dijo: “¡Yo voy a ir de todas maneras!”
Le dijo: “Muy bien, cariño”. Y se fue. Dijo: “Muy bien, voy a tener la cena lista para cuando tú regreses”. ¡Ella nunca fue! No, ella nunca fue desde entonces. ¿Ven?
133 No mucho tiempo después de eso, ella conoció a George; George es un Cristiano. Eso—eso arregló el asunto.
134 Ella estaba tratando de decirle a la Sra. Wood el otro día acerca de eso. Ella dijo: “Oh, me porté terriblemente mal”. Dijo: “Mi papá y mi mamá me encomendaron al Señor”. Dijo: “Terriblemente mal”. Pero eso—eso fue malo para nosotros; no queremos que sea más malo que eso. ¿Ven? Déjelo así. Muy bien.
64-0823M — Preguntas Y Respuestas #1
