PREGUNTAS Y RESPUESTAS


342. Nosotros—nosotros fuimos casados hace veintiún años por el juez de paz. ¿Fue—fue erróneo?
154 Sí, fue erróneo que Ud. hiciera eso. El matrimonio debe efectuarse en la casa de Dios. Pero siendo que Ud. está casado, esto es cuando Ud. está realmente casado: Ud. está casado cuando hacen votos el uno al otro, cuando se prometen el uno al otro que Uds. están…que Uds. se aceptan el uno al otro. El juez de paz pudiera darles una licencia, esos son términos legales, de vivir juntos como esposo y esposa sin ser esposo y esposa sólo por vivir juntos. Pero cuando Ud. le promete a esta muchacha, y este…Ud. le promete a ese hombre que Ud. vivirá fiel a él, y Ud. lo toma como su esposo, Uds. están casados en ese momento. Recuerden Uds., creo que fue la semana pasada que expliqué eso. ¿Ve? Cuando Ud. lo promete a ella. ¿Ve?
155 Aun en la antigua—en la antigua Biblia, si un hombre estaba desposado con una doncella, y (Uds. conocen las leyes sobre eso. Pues, era lo mismo que un adulterio. ¡Ciertamente lo era!), cuando él prometía, eso era todo.
156 Se hizo una pregunta el otro día: “¿Es una anulación— anulación—una anulación lo mismo que un divorcio?” ¿Ve? Cuando Ud. me hace esas preguntas, amigo, Ud. no sabe lo que eso me hace a mí. Yo tengo muchos amigos sentados aquí que se han casado dos o tres veces. ¿Se dan cuenta Uds. que yo le estoy hablando a mi propio hijo, Billy Paul? ¿Dispensaría yo a Billy Paul? ¡De ninguna manera! Billy Paul se casó con una muchachita, y vino, y dijo: “Papá, me voy a casar”.
157 Yo estaba lavando mi automóvil; yo dije: “Golpea tu cabeza contra la pared”, continué lavando mi automóvil.
El dijo: “Voy a casarme”.
Yo dije: “Oh, déjate de cosas”, continué de esa manera. El va y le dice a su madre, y su madre se rió de él. ¿Saben Uds. qué hizo? Huyó con una muchachita que todavía estaba en la escuela y se casó. Nosotros anulamos la boda, el padre de esta muchacha y yo. Anulamos la boda, pero sin embargo él estaba casado. El es mi hijo sentado aquí escuchándome en estos momentos. Ahora, eso es exactamente.
158 El vino a mí con la muchacha con la cual él vive ahora, mi nuera. Mi nietecito…El dijo: “¿Papá me casarías?”
159 Yo dije: “De ninguna manera”. Ese es mi propio hijo. ¿Uds. piensan que eso no me parte hasta la médula cuando yo lo cargué en mis brazos e hice todo lo que podía hacer, y he sido ambos padre y madre para él? ¿Piensan Uds. que no me mata el decir eso? Pero es la Verdad. ¡Ciertamente! Mi hijo está aquí sentado escuchándome…Mi nuera y mi nietecito están sentados aquí en estos momentos…Pero yo le digo que es errado (¿ven?), porque tengo que hacerlo. Yo estoy obligado con esa Palabra.
160 Y yo digo, ¿Ud. se casó por medio de un magistrado? Ud. debería de haber sido casado por la iglesia, por un ministro. Hacer eso es lo decente para un Cristiano. Pero siendo que Uds. ya han hecho esa promesa, y voto, y han estado casados por veintiún años, yo pienso que está bien.
Ud. dice: “Bueno, yo…”
161 La pregunta pudiera ser: “¿Debería de venir y ser casado otra vez?” Si Ud. quiere. No tenga nada en su mente que perturbe su fe, porque si algo está allí, no puede ir más lejos que hasta allí; Ud. se detiene allí mismo. Cuando ese signo de interrogación viene, allí es donde Ud. termina, allí mismo. Pero ahora, para mí estaría bien.
162 El hombre que me bautizo en el Nombre del Señor Jesucristo finalmente me corrió de la iglesia, porque yo no estaba de acuerdo con él sobre mujeres predicadoras. Eso no me hizo ser bautizado de nuevo. ¿Ve? Claro que no. ¿Ve? Eso está bien.
163 Pero sólo recuerde, estas cosas son cortantes para mí. Yo tengo amigos íntimos sentados aquí, hombres y mujeres que se quitarían su…pondrían su…se sacarían su ojo y me lo darían si yo se los pidiera (¡sí, señor!), y están casados dos veces, algunas veces tres veces, sentados aquí mismo ahora. Y mi propio hijo, mi propio nieto, mi nie-…y mi nuera que yo amo…Miren a Billy, cómo me paré a su lado y cómo él se paró a mi lado, pero el decir la verdad o la verdad, es la verdad de la verdad.
164 Yo tengo…Yo pudiera ir acá afuera hoy y llamar algunas de estas Asambleas de Dios o algunas de estas personas y decirles: “Yo he…yo estoy…estaba totalmente errado, yo no me voy a quedar con esa Palabra, voy a quedarme con Uds.” Probablemente sería una persona muy popular muy pronto con un don de Dios. Poner toda mi influencia en una de esas organizaciones, probablemente tendría un gran nombre entre ellos. A mí no me importa acerca de mi nombre entre ellos. Yo los amo, ésa es la verdad. Pero tengo que ser veraz. Yo—yo—yo sería un hipócrita si yo hiciera eso.
165 Y yo sería un hipócrita si yo me parara aquí porque mi propio hijo aquí sentado que le dio promesa a una muchacha, y yo dije…Si—si ni siquiera se celebró nunca la ceremonia para él, no importa si él vivió alguna vez con la mujer, o durmió con ella, la muchacha, o lo que fuera, cuando él hizo ese voto, él está casado, Billy Paul o no Billy Paul. ¡Esa es exactamente la verdad! El está casado cuando hizo esa promesa. Si soy yo, es lo mismo.
166 Tenemos que ser rectos. Si no puedo ser recto con mi hijo, no puedo ser recto con Uds. Si no soy recto con Uds., no seré recto con Dios. Y yo quiero que Uds. crean lo que yo les digo que es mi más sincera opinión. No lo hagan algo más, sólo díganlo de la manera que yo lo dije (¿ven?), porque yo les voy a decir la Verdad.
167 Ahora, yo no les hablo a todos Uds. de esa manera muy frecuentemente, porque Uds. son mis hijos, yo los llamo. Yo los he engendrado para Cristo a través del Evangelio. Y mientras estamos aquí juntos, solamente nuestro propio grupo sentado aquí, yo—yo los cepillo un poquito. Pero quiero decirles: ¡pero cuando Uds. vengan a mí y pregunten algo, yo les voy a decir de la mejor manera que conozco! Si está en la Palabra, a mí no me importa si me condena, yo tengo muchos nudos que deberían ser quitados de mí cepillándolos. ¡Exactamente!
168 Pero cuando Uds. me pregunten algo, yo les voy a decir. Si les digo algo, les voy a decir la Verdad. Yo siempre he tratado de vivir de esa manera. De esa manera quiero vivir y morir de esa manera, de ser recto con cualquiera.
169 Una niñita vino a mí no hace mucho tiempo; la mujer no está aquí ahora. Tom Simpson, muchos de Uds. lo conocen. Tom es un hombre amable; ninguna de su gente está aquí. Yo pienso que toda esa gente se regresó, a menos que Fred esté aquí todavía. Yo…Fred Sothmann, yo no sé si está aquí todavía o no, pero yo—yo pienso que sí. Pero Tom Simpson, ellos…él vino de Canadá con—con Fred. Y ellos…Uds. conocen al Hermano Fred, nuestro síndico.
170 Y el Hermano Tom, muchos de Uds. lo conocen aquí. Y Tom es un buen hombre; él es un hombre magnífico; y también lo es la Sra. Simpson. Si ella tan sólo escuchara lo que le digo, ella también va a caminar otra vez. Y ella está sentada lisiada en esa silla de ruedas. Ella va a caminar si tan sólo hace lo que fue dicho que hiciera. Y Uds. observen y vean si eso no es verdad. ¿Ven? Ahora. Pero ella tiene que hacer lo que se le dijo que hiciera si ella espera hacerlo.
171 Y una de sus niñitas, niñitas dulces…Yo…Cuando ellas eran pequeñitas, las sentaba en mis rodillas y jugaba con ellas. Ellas están demasiado grandes ahora; casi son mujeres, diez, doce años de edad. Y así que, una de ellas vino a mí y ella dijo: “Hermano Branham, tuve un sueño”. Y ella me contó el sueño. Y dijo: “¿Qué significa eso?”
Yo dije: “No sé, cariño. Voy a orar, y si el Señor me lo da, te lo diré”.
172 Ella dijo: “¡Muy bien!” En unos cuantos días ella regresó, y dijo: “¿Tiene el sueño?”
Yo dije: “No, cariño, no lo tengo; El no me lo ha revelado”.
173 Como una semana o dos después ella regresó, dijo: “Hermano Branham, ¿qué de ese sueño?”
Yo dije: “Yo no sé”. Bueno, pareció como que ella estaba algo decepcionada. Yo…
174 Uds. recuerden, cuando me preguntan algo para que les diga, y yo no lo recibo del Señor, yo también me decepciono. Pero no voy a ser un hipócrita, o un mentiroso, yo voy a decirles la verdad. Si El me dice, les diré; si El no me dice, no les diré. Eso es todo lo que puedo hacer. Y yo quiero que me crean de esa manera.
175 Y ahora, yo pensaba que sabía lo que significaba el sueño en mi mente, pero cómo sabía yo. Yo tengo que volver a ver la cosa otra vez. Y ni uno de Uds. puede apuntar con su dedo a ninguna ocasión o a ningún lugar, donde yo alguna vez les dije la interpretación de un sueño en el Nombre del Señor que no fuera exactamente de esa manera. ¡Sí, señor! Nunca les he dicho algo en el Nombre del Señor sino lo que sucedió también, exactamente de esa manera, porque yo soy—yo…Es El. Y entonces no es mi responsabilidad, es El; es Su responsabilidad.
176 Yo dije: “Mira, Trudy, ¿qué si vamos a ir a Arizona? ¿Y qué si—si vengo y te digo que cuando llegaran allá, ‘ASI DICE EL SEÑOR, tu hermanito va a ser…’? El pequeño Johnny, al cual molesto con respecto a que todo el tiempo tiene su barriga abierta”. Yo dije: “¿Qué si lo atropellan en la calle? Y yo digo: ‘¿Sabes lo que va a suceder? El va a ser atropellado en la calle’. Y tú vas a venir a mí, y—y tú vas a decir: ‘Hermano Branham…’ ‘Llévenselo al Hermano Branham’, mejor dicho. Y luego tú vas a buscar, y me vas a encontrar parado en unos escalones, hablando con un hombre vestido con un traje blanco. Y luego sólo voy a poner mis manos sobre el pequeño Johnny; él va a resucitar otra vez y se irá corriendo”.
Ahora, dije: “Luego Uds. se van al Oeste, y lo primero que sucede, un día escuchas a tu madre gritando, a tu padre gritando, y miras, y el pequeño Johnny ha sido atropellado. ¿Qué harías?” ¿Ven? Uds. me creen. ¿Ven? Y yo quiero que tengan confianza en mí. Yo no voy a decirles nada solamente suponiendo; yo voy a decirles la verdad, o no les voy a decir nada. Y yo dije: “Entonces tú vienes a mí y dices: ‘Oh, el pequeño Johnny…’ O, vas adonde tu madre: ‘Oh, el pequeño Johnny fue atropellado. ¡Está muerto! ¡Está muerto!’”
177 “El doctor viene, levanta sus párpados, examina su corazón, su respiración. ‘Está muerto. Llévenselo a la morgue’”.
“¿Qué harías? Tú vas a decir: ‘¡Esperen un momento! ¡Esperen un momento! Póngalo en mis brazos; empecemos a caminar’”. ¡Amén!
“‘¿Adónde vas, Trudy?’”
“‘Yo no sé’”.
“‘¿Qué tienes?’ Tienes a tu hermanito muerto en tus brazos. Sigues caminando por la calle. La gente dice: ‘¿Está loca esa muchacha?’ ¡No, señor!” Ella tiene ASI DICE EL SEÑOR. ¿Qué va a suceder?
178 “Lo primero que sucede, le dices a tu padre y a tu madre: ‘Esperen, vamos a encontrar al Hermano Branham. El estará parado en los escalones hablando con un hombre vestido con un traje blanco. Allí está él parado allí mismo. Observen qué sucede’. Sin una duda en tu mente. Caminas hasta allá y dices: ‘Hermano Branham, ¿recuerda lo que me dijo?’”
“Sí, Trudy. ‘¡Johnny, despierta!’ Salta y se va calle abajo”.
179 “Pero qué si yo sólo suponiendo te digo algunas cosas que yo pienso que están correctas, y te digo de esa manera, ASI DICE EL SEÑOR, y no está correcto, y no sucede, nunca llega a suceder; entonces tú estarías muerta de miedo del niñito. Tú no sabrías si traérmelo o no”.
180 Dios me envió aquí para ayudarlos y quiero ser una ayuda para Uds. Y no importa si corta, duele o lo que sea, tengo que decirlo de todas maneras.
181 Pero ahora sobre el caso de matrimonio y divorcio, les he pedido a Uds. como hermano, esperen hasta que escuchen de mí. ¿Escucharon? Continúen como han vivido. (Estoy tomando demasiado del tiempo allí.)
182 “Nos casamos hace veintiún años (sí)…por el juez de paz”. Querida hermana, querido hermano, una vez un vendedor me estaba contando que entró a una iglesia (él era un Cristiano), allá en Connecticut o en alguna parte allá arriba, una iglesia muy grande, sólo entró a orar. No era…El era un Pentecostal, pero él entró allí a orar. Y dijo que cuando él entró allí y se arrodilló en la iglesia para orar…dijo que andaba viajando, estaba cansado, algo nostálgico, él es un vendedor, y estaba vendiendo cosas, y dijo que él…a fábricas. Y él entró allí para—para hacer algunas compras o algo, y luego pasó por la iglesia, pensó: “Iré…Creo que voy a entrar a orar”. La puerta estaba abierta; dijo que él entró. No oyó a nadie, así que se arrodilló y empezó a orar. Después de que estuvo orando allí, se quedó como una hora, dijo, directamente oyó unas puertas cerrarse de golpe o algo; él pensó que era un guardián o algo de la iglesia. Dijo, después de un rato él notó, que venía…El escuchó a alguien hablando. El se acercó allá y miró, y miró alrededor para ver si era el guardián. Era un hombre y una mujer parados delante del altar cogidos de las manos el uno del otro, dijo: “Yo te tomo, amada, para que seas mi legítima esposa”. ¿Ven?
Ella dijo: “Yo te tomo, amado, para que seas mi legítimo esposo”.
“Pues”, dijo él, “esta es una cosa extraña”, dijo, este Pentecostal, él dijo, “este hombre y esta mujer se están casando sin un predicador”. ¿Ven? Así que él se sentó y esperó; y después de que ellos hicieron sus votos de vivir fieles el uno al otro, solamente la muerte los separaría, pusieron sus brazos alrededor el uno del otro, se besaron, se dieron la vuelta y salieron sonriendo. El dijo: “¡Un momento!” El dijo: “Estoy algo curioso; soy un forastero”. Dijo: “¿Se estaban casando Uds.?”
Dijo: “¡Sí!”
“¿Sin un predicador?”
El dijo: “¡No!” Dijo: “Hemos estado casados cuarenta años”. El dijo: “Nos casamos aquí mismo en este altar hace cuarenta años, y cada año regresamos y renovamos nuestros votos”. Esa es una buena idea. ¿Ven?
183 Pero en cuanto a estar casado, cuando Ud. le promete a ella, ella toma su palabra; Ud. toma la palabra de ella; y Dios toma la palabra de Uds. dos. ¿Ven? Pero simplemente no prometan a menos…[Termina un lado de la cinta.—Editor]
64-0830M – Preguntas Y Respuestas #3
