P.378. Romanos 7:14-18: “Sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que quiero hacer—no; porque no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, (a-p-u-…), que—que la ley, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí”. Esto no lo puedo entender.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

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378. Romanos 7:14-18: “Sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que quiero hacer—no; porque no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, (a-p-u-…), que—que la ley, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí”. Esto no lo puedo entender.

26 Bueno, ellos escribieron la Escritura; ese es Pablo hablándole a los Romanos. Ahora él dijo…Permítanme pulirla un poco para que Uds. puedan ver. El dijo: “En mí hay dos personas: una quiere que haga el bien, la otra quiere que haga el mal. Y cada vez que empiezo a hacer el bien, entonces el mal me impide”.

27 ¿Cuántos de Uds. en las entrevistas esta tarde experimentaron la misma cosa, y esta mañana (¿ven?), la misma cosa? Yo hablé sobre eso esta mañana, temporalmente.

28 Uno es un hombre exterior el cual es controlado por seis sentidos; uno es un hombre interior controlado por un sentido el cual es fe. Y esta fe no está de acuerdo con todos los seis sentidos si los seis sentidos no están de acuerdo con la fe. Pero uno es contrario al otro. Ahora, mientras los seis sentidos estén de acuerdo con la fe, maravilloso; pero cuando los seis sentidos no están de acuerdo con la fe, entonces dejen los seis sentidos en paz.

29 Ahora, por ejemplo aquí, Jesús hizo una afirmación, una promesa. El hombre interior dice que eso es verdad; el hombre exterior razona que eso no puede ser verdad para Uds., entonces ignoren al hombre exterior y acepten al hombre interior. Ahora, esa es la misma cosa de la que Pablo está hablando. El estaba vendido bajo la ley al pecado carnal. Cada uno de nosotros es igual. Esa es la razón de que estamos…tenemos los problemas que tenemos, de casados cuatro o cinco veces, y esto, y aquello, y lo…toda clase de pecado, y adulterios, y todo lo demás en nuestras vidas, es debido a esas cosas. Somos carnales, y esa parte debe de morir; pero luego, en el interior, somos un hombre espíritu, alma en el interior, y eso es fe en la Palabra de Dios; luego traemos nuestro cuerpo exterior bajo sujeción a la Palabra por medio de la fe, aceptando lo que Dios dijo.

30 ¿Cómo puedo tomar una espina y hacer de ella un grano de trigo? Es imposible para mí hacerlo. La única manera que puede ser es porque dentro de esa espina ha sido transmitida de un trigo espina…de una espina a un germen llamado “vida de trigo”. Luego Uds. entierran esa espina, y producirá un grano de trigo (eso es correcto. ¿Ven?), porque ha sido puesta una vida de trigo dentro de la espina. Y la vida de la espina ha sido sacada; pero la naturaleza de la espina es todavía espinosa (¿ven?), y será hasta que esta nueva vida se haya desarrollado completamente saliendo de la tierra y se haya levantado otra vez. Cuando aparece, entonces ya no es espina, sino trigo—sino trigo. Pero mientras esté aquí en la tierra y la…en la…fuera de la tierra…Y una espina, todavía es espinosa, pero tiene la naturaleza de trigo en su interior.

31 Y mientras Uds. estén en esta vida, Uds. van a ser espinosos y van a tener una naturaleza carnal que los va a molestar mientras Uds. vivan; pero en el interior de Uds., Uds. han nacido de nuevo. Y cuando Uds. sean resucitados, Uds. están en la semejanza de Cristo y todo el pecado se ha ido de Uds. ¿Ven? Esa es—ésa es la cosa.

32 ¿Puedo decir esto? Suena como un chiste. Un Indio…Ellos son gente muy chistosa. Y yo…No son chistosos; ellos son raros para nosotros [En inglés se usó una palabra que significa tanto “chistoso” como “raro”.—Traductor]; pero para ellos mismos están bien. Y si Uds. los llegan a conocer, están bien. Una vez se le preguntó a un Indio cuando fue salvo…

33 Yo recuerdo uno en Phoenix, Arizona. Billy iba a dar las tarjetas de oración. Y el sólo se paraba allí y daba tarjetas de oración. Y aquellas personas que pueden llegar allí y coger las tarjetas de oración…Mientras que las—las personas que estaban bien realmente tenían un dolor de cabeza, un dolor de muela, o algo malo con el dedo de su pie, ellos tomaban—ellos tomaban las tarjetas de oración, Hermano Ruddell. Y cuando—cuando ellos lo hacían, entonces en una línea de oración, lo único que tenía, era alguien con un dolor de cabeza, alguien tenía algo malo en el dedo del pie, y algo así. Y había gente sentada allí muriéndose con cáncer y cosas que no entraban en la línea de oración. Yo dije: “Billy, ve allá y pregunta a esas personas qué es lo que les pasa. Y si ellos no tienen cáncer, o alguna enfermedad horrible, o algo que va a matarlos, no les des esas tarjetas de oración. Pon en la línea de oración a esa gente que va a…que está a punto de morir si no reciben ayuda del Señor. Que los otros se esperen. Que pasen en una línea rápida o algo. Pero que esa gente que está a punto de morir…” Yo dije: “Pregúntales”.

El dijo: “Bueno, tú dijiste: ‘Sólo mezcla las tarjetas y dáselas’. Eso es lo que estaba haciendo”.

Yo dije: “Pero estás haciendo que esa gente llegue allá adelante de ellos, y ellos toman…Esos pobres inválidos y cosas no pueden cogerlas”.

“Muy bien, lo voy a hacer”.

El fue allá; estaba un Indio anciano (y ellos son muy raros), él no se iba a sentar en una silla. Le dieron una silla, pero él se sentó en el suelo en la carpa. Tenía un sombrero puesto; no se lo quería quitar; tenía una pluma en la parte de atrás de él, nada más estaba sentado allí.

Billy se acercó a él, y él pasó al lado, y él dijo: “¿Quiere una tarjeta de oración?”

“Mmm”.

El dijo: “¿Qué le pasa, Jefe?”

El dijo: “¡Yo enfermo!”

El dijo: “¿Pero qué es lo que le pasa?”

El dijo: “¡Yo enfermo!”

El dijo: “¡Pero quiero saber qué le pasa a Ud.!”

El dijo: “¡Yo enfermo!”

34 Eso es todo lo que él podía sacarle, dijo: “Muy bien, voy a volver después de un rato”. Así que Billy anduvo alrededor preguntándole a la gente. El anciano Indio veía que esas tarjetas de oración se estaban haciendo menos y menos. Cada vez que él las sacaba de su bolsillo había un poquito menos. Así que después de un rato, el anciano Indio se levantó, y fue allá, y le dio a Billy unos golpecitos en la espalda para recordarle que él también estaba en esto. El dijo—él dijo: “Jefe, ¿qué es lo que le pasa?”

El dijo: “¡Yo enfermo!”

El dijo: “Bueno, Jefe, Ud. tiene que decirme. Mi papá me dijo que no diera estas tarjetas a gente que iba a…sólo tuviera, como dolor de estómago, y dolores de cabeza, y cosas. ‘Dáselas a gente que esté muy enferma’”. Dijo: “¿Qué tan enfermo está Ud. Jefe?”

El dijo: “¡Yo enfermo!” El lo sentó otra vez y antes de que él…sus tarjetas estaban ya por terminarse. Un par de minutos…El continuaba observando esas tarjetas. El regresó y lo tocó ligeramente otra vez. El extendió su mano. Billy le puso la tarjeta en su mano, dijo: “Jefe, vaya y escriba allí: ‘Yo enfermo’”.

35 El se metió a la línea de oración, y yo estaba orando por él, y yo dije; “¿Cree Ud., Jefe?”

El dijo: “Eso es correcto”.

Y yo dije: “Bueno, ¿cree Ud. que Dios lo va a sanar?”

El dijo: “Eso es correcto”.

Yo dije: “¿Va a ser un buen muchacho?”

El dijo: “Eso es correcto”.

Me encontré con él como una semana después. Creo que el Hermano Fred Sothmann estaba allí. Fue cuando ellos…y cuando la reunión de carpa estaba llevándose a cabo. Era Phoenix. Y yo lo encontré un poco después en la semana; yo dije: “¿Está Ud. bien, Jefe?”

El dijo: “Eso es correcto”. Me vine a dar cuenta, hablé con…¿Cuál era el nombre de ese misionero allá, aquel anciano con un bigote blanco, allá a los Apaches? No puedo pensar en su nombre. Oh, él es un buen hombre. Su esposa fue sanada de cáncer, Uds. saben. El dijo: “Hermano Branham, eso es todo lo que él puede decir”. Dijo: “Yo le enseñé a decir: ‘Yo enfermo’. Eso era lo único que él podía decir: ‘Eso es correcto’”. Así que eso es—eso es todo, ¿ven Uds.? “Eso es correcto. ¡Yo enfermo!”

36 Alguien me contó que él tuvo a uno, una vez, que se había convertido, recibió el Espíritu Santo, y le dijo a él: “¿Cómo le va?”

Y él dijo: “Muy bien y muy mal”.

El dijo: “Bueno, ¿qué quiere decir con muy mal y muy bien?”

El dijo: “Bueno, desde que yo recibir el Espíritu Santo”, dijo él, “han habido dos perros en mí, y uno de ellos es un perro negro y el otro es un perro blanco”. Y dijo: “Ellos discuten todo el tiempo”. Dijo: “Ellos gruñen y pelean el uno con el otro”. Y dijo: “El perro blanco quiere que haga el bien; el perro negro quiere que haga el mal”.

Dijo: “Bueno, Jefe, ¿cuál de ellos gana la pelea?”

37 Dijo: “Eso depende de a cuál Jefe alimenta más”. Así que yo pienso que ésa es una buena respuesta aquí. ¿Ven? Eso solamente depende de la pelea del cuerpo que está en Uds.; depende a cuál le proveen Uds., a cuál naturaleza le proveen Uds., la naturaleza carnal tras las cosas del mundo, o la naturaleza espiritual tras las cosas de Dios. Eso lo hace.

    64-0830E – Preguntas Y Respuestas #4