P.405. Hermano Branham, cuando algunos de…alguien me irrita o “se para en los dedos de mis pies (Esta quizás sea una buena.) —se para en los dedos de mis pies”, como dice el viejo refrán, mi temperamento se enciende; ¿cómo puedo yo vencer esta cosa? Yo sé que el Señor tendrá que hacerlo, ¿pero qué puedo hacer yo en mi corazón? Yo no quiero esta cosa.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

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405. Hermano Branham, cuando algunos de…alguien me irrita o “se para en los dedos de mis pies (Esta quizás sea una buena.) —se para en los dedos de mis pies”, como dice el viejo refrán, mi temperamento se enciende; ¿cómo puedo yo vencer esta cosa? Yo sé que el Señor tendrá que hacerlo, ¿pero qué puedo hacer yo en mi corazón? Yo no quiero esta cosa.

94 Endulce su temperamento con oración, luego decídase. Allí…Yo no creo que haya demasiadas personas en este edificio que hayan tenido más temperamento que el que yo tenía para empezar. Oh, me—me magullaban la boca todo el tiempo. Y yo—yo—yo tomé muchas de mis comidas con un popote [Paja que sirve para tomar líquidos.—Traductor].

95 Mi madre, como Uds. saben, era mitad India y mi padre era un Irlandés, un Irlandés de Kentucky además. Y cada uno de…Ambos tenían suficiente temperamento para pelearse con una sierra circular. Y todo el tiempo mi boca estaba magullada; yo era pequeño para empezar. Y ellos simplemente me levantaban y me derribaban. Y me levantaba otra vez; y me derribaban otra vez hasta que era muy capaz…incapaz de levantarme ya. Eso era siempre. Y luego cuando era capaz de levantarme, me levantaba otra vez; ellos me derribaban otra vez. Así que de esa manera fue para mí.

96 Yo pensaba: “Yo nunca podré ser un Cristiano”. Pero cuando el Espíritu Santo vino a mi vida, eso lo hizo. No más…

97 Una mujer en una ocasión; fui a cortarle la luz. Y en ese día yo tenía cabello en la parte de arriba de mi cabeza. Ella dijo: “¡Tú pequeño idiota cabeza rizada!”

Yo le dije, yo dije: “Mujer, Ud. no debería maldecir de esa manera. Oh, ¿no tiene temor de Dios?”

Ella dijo: “Tú pequeño idiota cabeza rizada, si yo quisiera que alguien me hablara acerca de cosas como ésas, no conseguiría un tonto como tú”.

“¡Huy!” Luego me dijo un nombre grosería, grosería. ¡Oh hermanos, si eso hubiera sido un año antes! Yo siempre he dicho: “Un hombre que golpea a una mujer no era lo bastante hombre como para golpear a un hombre”, pero yo—yo quizás hubiera quebrantado eso en esa ocasión por decirle a mi madre un nombre malo como ése. ¿Pero saben qué? Ni siquiera me irritó. Yo dije: “Voy a orar por Ud.” No me molestó…Yo supe en ese momento que algo me había sucedido. ¡Sí, señor! ¡Oh, hermanos!

98 Uds. conocen las maldades que hice cuando era un niño, ¡peleando! Casi maté a cinco hombres en una ocasión. Tomé un rifle cargado con dieciséis balas, y cuando esos muchachos me golpearon porque era de Kentucky, ninguna otra razón…Ni siquiera podía sostener mi cabeza erguida. Uno me cogió de las manos de esta manera, y el otro estaba parado allí con una piedra en su mano y me golpeó en la cara, hasta que yo estaba sin vida. Nada en el mundo…

99 Me llamaron un “bebé indio de Kentucky”, porque mi madre, cuando ella era joven, en verdad parecía una India (mirando su retrato hace un rato), y ellos sabían que ella era mitad India. Y porque yo era de Kentucky y ella siendo una india, ellos me llamaban un “bebé indio, un bebé indio de Kentucky”. Y yo no tuve nada que ver en eso; yo no podía evitarlo porque había nacido en Kentucky.

100 Yo fui allá a la escuela, y no tenía ropa qué usar, y mi cabello me colgaba por el cuello. Y papá…mamá cogió el saco viejo de papá con el que él se había casado, y lo cortó y me hizo un par de pantalones para llevarlos puestos a la escuela mi primera vez. Y yo…Y ella me vistió con un par de calcetines blancos y un par de zapatos de tenis. Y ellos dijeron: “Si no pareces un ‘parlanchín’ de Kentucky”. Y—y todos…y eso…y entonces, eso continuó todos mis—todos mis días de escuela.

101 Y un par de muchachos, porque caminé por el camino con una muchachita y le cargué sus libros…Ellos no querían que yo hiciera eso, y ellos me encontraron allá y me golpearon hasta que yo simplemente estaba inconsciente. Yo les dije, que si me dejaban ir, yo prometía que me iría directamente a casa. Y así que ellos tomaron…me soltaron, me patearon cuatro o cinco veces, me derribaron, y me rasparon la cara por todas partes. Y me fui a la casa, de esa manera, a través del campo de retama.

102 Yo tenía un pequeño rifle .22 Winchester puesto arriba sobre la puerta. Extendí mi mano y tomé ese rifle lleno de balas, me fui por el bosquecito de algarrobas, y me escondí a un lado del camino hasta que estos cinco o seis muchachos pasaron por allí. Esperé hasta que llegaron, y cuando ellos venían llegando allí, hablando, dijeron: “Ese de Kentucky va a entender su posición de aquí en adelante”, continuando de esa manera.

103 Yo me acerqué con el percusor jalado hacia atrás en el rifle. Yo dije: “Ahora, ¿quién de Uds. quiere morir primero, para que no vea a los otros?” Ellos empezaron a chillar; yo dije: “No chillen, porque todos Uds. van a morir uno por uno”. ¡Y lo dije en serio! Y entonces ellos empezaron a chillar. ¡Y jalé y crujió! El rifle dio un chasquido. Metí otra bala. Crujió, dio un chasquido; otra bala, crujió, dio un chasquido. Y accionando el mecanismo expulsé dieciséis balas en el suelo. Cada una de ellas dio un chasquido. Y esos muchachos corriendo, y gritando, y tirándose hacia el otro lado de la colina, y de todo.

104 Y después de que ellos se fueron, me estuve allí parado. Cuando me enojaba tanto, al grado que yo—yo—yo no lloraba, me reía como un idiota y lágrimas corrían de mis ojos. Ahora, ese es un temperamento. Si no hubiera sido por Dios, yo hubiera sido un asesino.

105 Y recogí esas balas y las metí de nuevo en el rifle, y: “Pau, pau”; disparaban tan bien como siempre. ¡Hablar de gracia!

    64-0830E – Preguntas Y Respuestas #4