Libro: Un Profeta Visita Sudáfrica
WILLIAM BRANHAM.
Por:
JULIUS STADKLEV.
Este libro fue traducido por el Hno. Julián Córdova Cervantes del idioma inglés al español, palabra por palabra tratando de conservar íntegra la edición original.
Introducción.
El escribir este libro tiene un propósito triple. Primero, David nos dice en el Salmo l05 que deberíamos «Hacer notorias Sus obras entre los pueblos». Dios hizo muchas grandes y maravillosas obras en Sudáfrica a través del ministerio del Hno. Branham y acompañantes. Oh, faltan palabras para expresar lo que El hizo en Sudáfrica estos últimos tres meses de l95l Pero la habilidad humana aún en su máximo, nunca podría completamente obrar las señales y maravillas las cuales Dios trajo a nuestros medios. Un escritor, haciendo un reporte de algunos de los servicios de las reuniones dijo: «A uno le gustaría tener palabras supernaturales para expresar el ministerio Supernatural del Señor entre la gente». Así como escribí de lo que vi a Dios hacer en Sudáfrica, yo me siento como el escritor debió haberse sentido cuando trató de escribir el amor de Dios y únicamente pudo decir:
«Aunque llenáramos el océano con tinta, y los cielos fueran pergaminos y cada hoja sobre la tierra una pluma de escribir y cada hombre un escritor para escribir el amor de Dios arriba. Vaciaría el océano y lo secaría. Y no podrían los pergaminos contener toda la extensión de cielo a cielo.»
David había visto obrar a Dios en medio de Su pueblo y así como El meditaba, esta misma otra expresión fue: «Porque Su misericordia es para siempre» (Salmo l36). Esto «para siempre» incluía nuestro día y edad. Si, Su misericordia es para siempre. Ella perduró para la mayoría de los hombres de negocios influyentes en una ciudad prospera de Sudáfrica. Eso perduró para el más insignificante nativo de una reservación africana segregada.
La primera vez que una voz supernatural habló al Hno. Branham salió de un torbellino. Esta es la misma manera que el Señor le habló a Job, ese antiguo patriarca de la edad pasada, de acuerdo al capítulo 38. Hay tantas similitudes inusuales entre la vida y ministerio de William Branham y de los profetas del Antiguo Testamento que no puede haber duda en ninguna mente honesta que El es un profeta de Dios justamente como Elías, Eliseo, Isaías, Jeremías y el resto de aquellos que habían sido reconocidos como profetas de Dios.
Por lo tanto sabiendo que verdaderamente Dios hizo obras maravillosas en Sudáfrica, probando que Su misericordia perdura para siempre y obra a través de un profeta en nuestro día, esto está escrito para: «hacer conocer Sus obras entre la gente».
En la ruta de Johannesburg a Klerkstorp el grupo del Hno. Branham viajó en dos diferentes carros. En un lugar nos detuvimos para tomar ventaja de una vista panorámica inusual. Así como salí del carro, el Reverendo A. J. Schoeman, presidente del comité nacional, vino y dijo que el Hno. Branham deseaba hablarme después de cambiar algunas observaciones con varios allí, el No Branham se volteó al Hno. Bosworth y a mí mismo, El nos dijo que el Angel del Señor le había dicho que debería ser escrito un reporte concerniente a las reuniones en Sudáfrica y que era mi responsabilidad hacer esto. En segundo lugar, este reporte es escrito de acuerdo a la petición del Angel del Señor.
El tercer propósito por lo que este libro es escrito es que Dios pudiera hablarle a Ud. a través de El. Así como lea algunas de las cosas sobresalientes de la vida pasada de William Branham y el Don que opera a través de El, que Ud. pueda también darse cuenta que El es un profeta de Dios. Por lo tanto, el mensaje que El trae no es del hombre sino de Dios: «Quien perdona todas tus iniquidades, y sana todas tus enfermedades». (Salmo l03:3) Así como Ud. lea el Servicio típico, que pueda llevar las verdades a su propio corazón y reclame las cosas por las cuales Dios ha pagado el precio supremo, la muerte de Su único Hijo primogénito. Que puedan los testimonios ser un ejemplo vivo y una inspiración a Ud. al creer en Dios. Las leyes universales de Dios establecen fe en El para que sea la fuerza más poderosa en todo el mundo. Eso no es asistir a los servicios del Hno. Branham, no es obtener una tarjeta de oración para poder entrar a la línea de oración, no es que se ore por Ud. por cualquier persona que traiga sanidad para su alma o sanidad para su cuerpo. Eso es únicamente aceptando a Cristo y Su obra terminada en el Calvario, aceptando sus promesas y escalando a ellas con una fe inmovible. Habiendo dicho esto «Sólo Creed, Sólo Creed, Todo es posible, Sólo Creed» Jesús dijo: «¿No te he dicho que si creyeres, verías la gloria de Dios?’ (Juan ll: 40).
Capitulo I ¿Quién es William Branham?
William Branham nació en una granja cerca de Berkesville, Kentucky, no muy lejos del lugar donde Abraham Lincoln había nacido aproximadamente cien años antes. Nadie está seguro de la fecha exacta por que no se llevaban registros de nacimientos en Kentucky en aquellos días. Se cree que El nació el día 6 de Abril de l909 y pesaba únicamente 5 libras. Su madre tenía quince años de edad y su padre dieciocho.
El primer día de su vida algo muy inusual sucedió, después que la partera lo había lavado y lo había colocado junto a su madre, ella fue a una ventana para abrirla. No había vidrios en las ventanas en la casa de los Branham en esos días y el aire y la luz eran regulados al abrir y cerrar estas ventanillas de madera. Estaba amaneciendo sobre los campos enviando unos cuantos rayos de luz hacia el cuarto. Con la luz vino un pequeño Halo circular como de un pié de diámetro que entró con brillantez sobre la cama a donde la mamá y el bebé estaban.
Este Halo ha sido visto por miles de personas y no hay duda que es el mismo que se muestra en la fotografía tomada en Houston Texas durante la campaña de Enero de l950. Un reporte de esta foto con una copia fotostática de las declaraciones hechas por George Lacy, un examinador de documentos dudosos de Estados Unidos, eso será encontrado al final de este capítulo. Cuando la partera y los padres vieron este Halo ellos comenzaron a llorar; ellos tenía miedo y no entendían lo que todo eso significaba. No hasta muchos años más tarde lo hicieron aquellos quienes conocían acerca del Halo y entendieron que Dios tenía Su mano sobre este hombre para un gran ministerio a la gente del mundo.
En alguna manera las religiones no fueron tomadas en consideración en la familia Branham. Su abuelo había sido Católico, pero su padre y madre aparentemente no pensaban en el cristianismo. Pero a causa del incidente inusual que sucedió en su nacimiento, su madre lo llevó a la iglesia Bautista del vecindario. Esta fue su primer visita a la iglesia y la última por muchos años.
Al principio del otoño de l909, Kentucky experimento una de sus más grandes tormentas de nieve. Entonces el padre de William Branham estaba trabajando en un campo maderero a donde tuvo que permanecer a causa de esta severa tormenta. Pronto la comida y el gas de su hogar comenzaron a escasear, su madre iba afuera y traía cualquier cosa que pudiera encontrar, que ardiera para quemarla y así evitar que su hijo y ella misma se congelaran a muerte. Ellos no tenían mucha comida a la mano y cuando su abastecimiento se hubo terminado, ella sintió que su fuerza se terminó, podía sentir que su fuerza la estaba abandonando. La ayuda tenía que venir pronto si ellos querían vivir, finalmente ella se puso tan débil que se dio cuenta de que si salía por más leña, quizá no podría retornar.
Ella tomó al bebé y lo envolvió en lo mejor que podía y lo puso en la cama esperando que la muerte viniera y los tomara a ambos. Ellos hubieran muerto si no hubiera sido por un viejo vecino piadoso, quien extrañamente se había preocupado acerca de la casa de los Branham. Investigando, se dio cuenta que no había humo saliendo de la chimenea, y la nieve era muy profunda, el anciano se encaminó a la humilde cabaña de techo de teja y encontró que la puerta estaba cerrada por dentro. El se dio cuenta de que debería haber alguien adentro y no viendo señal de calor en la cabina, El se metió. El se asustó por lo que vio cuando entró. La madre estaba casi cerca de la muerte a causa del frío y el hambre. El oró que Dios conservara sus vidas y no permitiera que esta madre joven y el hijo pasaran de este mundo. Rápidamente El reunió leña y permaneció allí hasta que tuvo un buen fuego abrazador, el cual pronto calentó el humilde hogar de dos cuartos. Enseguida se aseguró de comida para la madre y el niño y pronto ellos esaban en vías de recuperarse.
No mucho después de esto la familia Branham se movió a Utica, Indiana, y el año siguiente a una granja como a cinco millas de Jeffersonville Indiana, dos millas de donde El ahora vive. Su vida temprana fue marcada por la tragedia, pobreza e incomprensión.
Algunas de las memorias más vividas de la juventud de William Branham pertenecen a la pobreza a la cual ellos fueron forzados a vivir. Su padre trabajaba para un hacendado rico por setenta y cinco centavos al día. El se recuerda verlo venir a casa con su camisa pegada a su espalda quemada por el sol para que así su madre tuviera que tomar las tijeras y soltar eso. Su humilde hogar eran una cabaña de dos pequeños cuartos con un piso de tierra y la cocina afuera bajo el árbol manzano en el jardín.
La primera vez que Dios le habló audiblemente a William Branham fue cuando El tenía siete años de edad. El sólo se había dado de alta en una escuela rural a una cuantas millas al norte de Jeffersonville Indiana. El regresó a casa esa tarde de la escuela y estaba intentando unirse al resto de los muchachos para ir a pescar. Pero casi al salir el joven Branham, su padre lo llamó y le dijo que El tenía que acarrear agua para su destilador. Esto por supuesto fue un disgusto para El porque como un muchacho era muy aficionado de la cacería y de la pesca. Pero El se dio cuenta que desde que su padre le dijo que acarreara agua, tenía que hacerlo como se le dijo. Mientras acarreaba el agua, El se detuvo para descansar bajo un viejo álamo a la mitad del camino entre la casa y el gallinero. Repentinamente oyó el sonido de un viento soplando en las hojas. El miró alrededor y se dio cuenta de que era un día quieto, asoleado y tibio. Escuchando más detenidamente, El notó que en un cierto lugar como el tamaño de un barril, el viento parecía soplar a través de los árboles. Justamente entonces una voz vino de los árboles diciendo: «Nunca tomes, fumes o contamines tu cuerpo en ninguna manera porque tengo un trabajo para ti cuando tengas más edad». Esto lo asustó y corrió a la casa llorando, El cayó en los brazos de su madre que pensaba que había sido mordido por una serpiente. El le dijo que sólo estaba asustado y no le dijo acerca el viento soplar a través de las hojas ni de la voz. Su madre lo acostó pensando que estaba sufriendo de una conmoción nerviosa. Cuando era posible El evitaba acercarse a ese árbol escogiendo más bien dar la vuelta alrededor del otro lado del jardín
Dos semanas más tarde mientras estaba jugando en las riberas del Río Ohio, El vio una visión. El notó lo que le pareció ser un puente viniendo del lado de Kentucky hacia Indiana. Y así como el puente estaba apuntando hacia Indiana El vio dieciséis hombres que se cayeron del puente hacia el agua. El fue a casa y le dijo a su madre acerca de esto pero ella dijo que había estado durmiendo y tuvo un sueño. Pero el joven William Branham sabía que El no había estado durmiendo o que era un sueño. Aún así El no entendió lo que El había visto.
Veintidós años más tarde el puente municipal fue construido entre Lousville Kentucky y Jeffersonville Indiana, exactamente sobre este mismo lugar. Durante la construcción del puente l6 hombres perdieron sus vidas. Dios estaba hablando al joven y poniendo el fundamento para que tuviera fe en las cosas que Dios le mostraría en los años futuros. El estaba consciente del hecho de que había alguien alrededor de El que parecía siempre querer hablarle» pero habiendo sido avisado por su madre del Espiritualismo y poderes demoniacos, tenía miedo y siempre trataba de ignorarlo. Para agregar miseria y tristeza a la pobreza, su padre se convirtió en un alcohólico. William dice como un año entero El fue a la escuela y nunca tuvo una camisa que pudiera usar. El recuerda cómo es que en la clase se sentaba y miraba a los otros niños que tenían ropas y comenzó a darse cuenta que el licor le había robado de su familia las necesidades de la vida.
El leyó acerca de Abraham Lincoln quien cuando era joven se bajó de un barco en Nueva Orleans y vio a los blancos subastar a un gran negro separado de su familia. Su esposa e hijos estaban llorando, así como el hombre estaba siendo vendido como si fuera un caballo. Lincoln se dio cuenta que esto estaba mal y juró que algún día El haría algo acerca de eso aún a costa de su propia vida.
De igual manera el joven William Branham se sentó allí en la escuela y pensaba de la pobreza que su familia estaba experimentando a causa del licor. El dijo que esto estaba mal y que iba a hacer algo acerca de eso algún día aun a costa de su propia vida. El no ha olvidado su voto, aún hasta este día El lo hace y continuará haciendo todo lo que pueda para alumbrar a la gente así como del daño del efecto del licor y del tabaco.
William Branham nos dice acerca del tiempo cuando su maestra, la señora Temple le preguntó por qué no se quitaba su abrigo en la escuela. El no le podia decir que no tenia una camisa, así que le dijo tenia frío. Ella dijo: «Muy bien entonces ve allí y siéntate junto al fuego», por supuesto El tenia que hacer así como ella le había dicho, así que El fue y se sentó junto a la estufa. Y El tenia más calor que nunca y a pesar de que el sudor corría por su espalda, El aun no podia quitarse su abrigo, ella no podia entenderlo y le preguntó si El aun no se había calentado, a lo cual El contestó: «No señora». Finalmente ella concluyó que El estaba resfriándose, así que lo envió a casa.
A pesar de que a El no le importaba irse a casa de la escuela, no pudo evitar llorar. Para así esconder el hecho de que El no tenía una camisa como los otros niños, El había mentido a su maestra al decirle que El tenia frío. Finalmente El consiguió una camisa hecha de un viejo vestido que una de sus primas había dejado en su casa. El cortó el vestido, pero aún así eso no parecía una camisa. Los otros niños se rieron de El diciendo que El tenia un vestido de niña puesto. De nuevo El mintió diciendo: «No, yo no lo tengo, este es mi traje de hindú». Pero ellos no le creyeron y El se fue a casa llorando. Lloyd, un compañero de clase suyo, vendía una revista del ejército. Al vender esta revista El se unió a lo que llamaban «Los Exploradores Solitarios», y se había conseguido un uniforme de la organización. Eso fue durante la Primera Guerra Mundial y los uniformes eran muy populares. El joven William Branham ciertamente admiraba el traje de explorador porque El siempre había querido ser un soldado. Por supuesto, E no tenia una camisa, menos un traje de explorador. Así que El le pidió a su amigo: «Lloyd, cuando se te gaste eso, ¿me lo darás?». El le dijo: «Seguro, yo te lo daré Bill». El esperó y esperó, pero a pesar de que el muchacho siempre usaba el traje eso nunca parecía gastarse. Finamente El notó que Lloyd ya no usaba el traje así que se lo pidió. Por este tiempo su amigo había olvidado que le había prometido que le daría el traje y su madre lo había cortado para hacer parches. La única cosa que El pudo encontrar aún de ese traje de explorador fue una pierna, así que el joven Branham le pidió eso.
El lo llevó a casa y se lo puso. Y eso lo hizo sentir orgulloso porque era la única pieza de ropa que El tenia la que le recordaba a un soldado. El pensó en sí mismo que ciertamente ahora El era un genuino soldado porque tenía puesta una pierna. El quería usarla en la escuela pero no sabía como podia hacerlo sin que los niños se rieran de El de nuevo. Así que El decidió inventar la historia de que se había herido su pierna y estaba usando esa pierna como un vendaje. Como sea, cuando El vino a la escuela los niños no le creyeron. Ellos de nuevo se burlaron de El, y El se fue a casa.
El sábado era el día más importante alrededor de la casa de los Branham. Era el día que ellos montaban a la vieja mula Kootsie, a la carreta de madera, y el señor y la señora Branham y todos los pequeños Branham subían a ella y se iban al pueblo. Allí ellos obtendrían su ración semanal de comestibles y el tendero siempre les daba una bolsa de dulces de menta para los cinco niños.
Su padre siempre tenía que ser cuidadoso de dividir este dulce igual para evitar dificultades, porque diez ojos enojados lo miraban muy cuidadosamente. William Branham, el más grande de sus hijos hizo una practica de no comerse todo su dulce el sábado sino guardar algo de ello hasta la siguiente semana cuando El podía hacer una oferta con alguno de los otros niños. A cambio de un par de chupaditas de su dulce El podía hacer que ellos le ayudaran con las labores alrededor del lugar.
El padre de William Branham era un contrabandista de licor y eso lo hacia allí en la granja. Un domingo en la mañana a la edad de diez William Branham estaba con su padre y un vecino cerca del Río Ohio. Así como ellos hablaban a lo largo de la orilla, su padre sacó una botella de su mochila y después de tomar un trago se lo pasó a su vecino. El vecino tomó un trago y se lo pasó al joven William Branham que dijo: «No, señor, gracias, yo no bebo». El vecino contestó sorprendido: «¿Un Branham y un irlandés y no bebes?.» «No señor.» El aún insistió. Su padre replicó diciendo: «Yo tengo cuatro muchachos y un afeminado». El afeminado siendo William quien apenas había rehusado beber.
Esto lo hirió muy profundamente en su corazón tierno, porque El estaba consciente y deseaba hacer lo que era correcto. Y aquí su propio padre lo había llamado afeminado cuando rechazó tomar licor, lo cual había sido una corriente de penas y pobrezas en su propio hogar. Esto era más de lo que el joven Branham podía soportar y dijo: «Dénme esa botella y yo les mostraré que soy un Branham y que puedo beber». El tomó la botella y comenzó a ponerla en su boca. Y así como lo hizo, otra vez vino ese sonido familiar del viento. El recordó el tiempo cuando el Angel primero le habló diciéndole que nunca bebiera, fumara, o denigrara su cuerpo en ninguna manera porque El tenía un trabajo para hacer cuando fuera de mayor edad. El no había estado pensando de esto cuando lo oyó, El se asustó, arrojó la botella y comenzó a llorar. Su padre dijo: «Ve, te dije que era un afeminado».
El podía haber sido un afeminado a los ojos del mundo pero Dios estaba hablándole al muchacho. Estaba preservándole para algo más grande en el futuro, algo con lo cual El pudiera no sólo ser una ayuda a sus vecinos y a la gente que lo conocía sino una ayuda y una bendición para millones de personas alrededor del mundo. Este incidente es la más amarga y desconsoladora experiencia en su vida temprana.
Sintiendo que El no era entendido y sufriendo un complejo de inferioridad, El no tuvo muchos amigos, El era muy tímido de las niñas y no le gustaban. Los muchachos parecían no entenderlo, en lugar de juntarse con gente, El más bien tomaba su rifle y su perro y salía a cazar. Por ejemplo, los jóvenes del vecindario habían decidido darle una fiesta de cumpleaños de sorpresa pero El se dio cuenta de eso. Y temprano en la noche antes de que todos llegaran, El tomó a su perro y se fue a cazar mapaches y no regresó hasta las diez de la noche. El pensó que la fiesta había terminado para entonces y todos se habían ido a casa. En lugar de eso El encontró que todos estaban allí teniendo juegos y aparentemente disfrutando ellos mismos. Así como El miró en la ventana y los vio, decidió que no quería entrar. El no se sentía en casa, El no disfrutaba en sí mismo allí con esa gente. Así que El decidió salir al establo y dormir esa noche allí.
A la edad de catorce años El estaba cazando y tuvo un accidente lo que le causó ser hospitalizado por siete meses. A este tiempo la voz regresó a El muchas veces, pero El tenía miedo de eso así como su hermano le había prevenido del Espiritualismo y de los malos espíritus. A causa de que El tenía miedo a esta voz El siempre rehusó escuchar o responder. Pero Dios lidió con El durante esos meses mientras estuvo en el hospital, aún durante este tiempo El rechazó y rehusó escuchar a Dios.
Los otros jóvenes se reunían con las muchachas y aparentemente disfrutaban así mismos pero William Branham no parecía disfrutar con algunos de ellos. Finalmente, cuando El tenía dieciocho años de edad, El fue persuadido a tener una cita con una de las jovencitas. Así como ellos salieron a dar un paseo, se detuvieron en un pequeño café en las afueras del pueblo, y El entró a comprar una Coca Cola y unos emparedados.
Cuando El salió encontró a esta niña fumando, esta niña quien El pensaba que era una niña muy fina en cuya compañía El podía ser el más apto para disfrutar. Para El esto fue una sacudida. El no podía de algo más peor que una mujer hiciera que ponerse un cigarrillo en la boca. Y entonces El vino hacia el carro, ella le dijo: «¿Quieres fumar Billy?». El dijo: «No, yo no fumo». Y a esto ella replicó: «¿Tú no fumas?, Tú nos dijiste que tú no tomas, no bailas, y ahora dices que no fumas. ¿Qué es lo que te gusta hacer?.» El dijo: «Bueno, a mí me gusta cazar, me gusta pescar, me gusta estar en el bosque». La niña se rió y lo puso en ridículo. Así que pronto los otros muchachos se unieron con las niñas burlándose de lo que le interesaba, y de nuevo recordó del hecho de que El no era como otra gente. Finalmente la niña dijo: «Bueno, no me importa en seguir acompañada de un afeminado». Esto era más de lo que El podía soportar porque esto fue como su padre le había llamado aquel día en el río, cuando El rehusó tomar licr. El le dijo a los jovencitos: «Nadie me va a llamar un afeminado, dénme ese cigarrillo, yo lo fumaré».
El tomó el cigarrillo e iba a ponérselo en su boca cuando oyó ese sonido familiar como un viento soplando a través de las hojas. Y de nuevo la voz vino a El diciéndole: «Nunca fumes o deshonres tu cuerpo en ninguna manera, porque tengo un trabajo para ti cuando seas mayor». A esto El se asustó y no pudo poner el cigarrillo en su boca. Sabiendo que todos se reirían de El porque no fumaba, El comenzó a llorar. Salió del carro y comenzó a correr camino rumbo a su hogar. Ellos comenzaron a conducir siguiéndolo, prendiendo las luces sobre de El y riéndose y mofándose de El. Y así como ellos continuaron siguiéndolo, El dejó el camino y cruzó el campo hacia su casa, corrió tan lejos y lo más que pudo.
Finalmente agotado, El fue forzado a sentarse y aquí El clamó con su corazón salido y El deseaba morir porque El no era como la otra gente. La gente no lo entendía y El no podía disfrutar así mismo con ellos. Así que El se sentó llorando allí sobre una roca, y sintió la presencia de alguien cerca. Primero El estaba muy temeroso de voltear y mirar. Y finalmente cuando lo hizo, El no pudo ver a alguien aunque El se sentía seguro de que alguien estaba allí en los arbustos, como a cincuenta pies de la roca. El no entendía lo que eso era en ese tiempo. Así que entonces El no sólo deseaba morir pero estaba tan asustado. De nuevo El cruzó el campo llorando y corriendo tan rápido como podía.
Siendo un joven El siempre soñó de ir al Oeste. El siempre disfrutó el campo abierto y eso era allí, afuera en los campos con la naturaleza a donde El había tenido sus horas más placenteras. Así que cuando El tenía diecinueve años decidió ir al Oeste a donde quizá podía encontrar un trabajo en un gran rancho. Una mañana de septiembre le dijo a su madre que El ira a un viaje para acampar a un lugar como a catorce millas de Jeffersonville llamado el Túnel del Molino, a donde El había ido frecuentemente. El le dijo a ella esto sabiendo que si le decía que iba a ir a Oeste ella le rogaría y le persuadiría que no lo hiciera.
El no le escribió hasta que estuvo en Arizona y tenía un trabajo cerca de Phoenix. En realidad El se dio cuenta de que corría de Dios, pero no quería admitirlo. El disfrutaba la vida del rancho pero como otros placeres para El, la novela pronto se terminó y deseaba estar de nuevo en casa.
El no había estado mucho tiempo en el Oeste cuando recibío una carta de su madre informándole que su Hno. Eduardo estaba muy enfermo. El no lo tomó muy en serio porque en ese tiempo no había habido muertes en la familia Branham y El sentía que pronto El estaría bien de nuevo. Como sea, unos cuantos días más tarde, así como El regresaba al rancho de la ciudad, se le dio una nota la cual decía: «Bill, ven al pastizal del Norte, es muy importante». Y El inmediatamente caminó al pastizal y la primer persona que encontró fue un viejo llanero al que llamaban Pop. Pop tenía una expresión triste en su rostro así como El le informó a William Branham de que tenía noticias tristes para El. A ese tiempo el capataz vino y le dijo que habían recibido noticias de que su hermano Eduardo había muerto.
Estas noticias vinieron como una sacudida terrible para El, así que El comenzó a darse cuenta de que nunca más podía ver vivo a su hermano.
Y así como El permaneció allí, los eventos se movieron delante de su mente. El había resistido a Dios, El lo sabía. Aún así Dios estaba hablándole a través de la muerte de su hermano. El primer pensamiento que vino a la mente de William Branham fue si su hermano estaba listo o no para morir. Así como El se volteó y miró a través de las praderas, lagrimas salieron de sus ojos. El recordó cómo es que ellos habían trabajado juntos cuando eran muchachitos, cómo la vida había sido tan cruel y difícil para ellos. El recordó cómo ellos fueron a la escuela sin suficiente comida en sus cestos de comida, sin suficiente ropa en sus espaldas y con los talones saliéndose de sus zapatos. Ellos tuvieron que usar viejos abrigos agarrados a sus cuellos porque no tenían camisas. El recordó que un día su madre les dio palomitas de maíz en sus cestos de comida y queriendo estar seguro de que El tenía su parte, El había salido y había tomado un puño de eso antes de el receso para comer de medio día.
Y así como El permaneció allí mirando hacia el Este a través de la pradera, El de nuevo pensó: ¿Estaba su hermano listo para morir?, ¿Qué si El hubiera muerto hubiera El estado listo?. De nuevo El tuvo que admitir así mismo de que no estaba listo ni tampoco quería encontrar a su Dios.
La primera vez que William Branham recuerda que oyó una oración fue en el funeral de su hermano. El Reverendo Mc. Kinney de la iglesia de Port Fulton estaba conduciendo el servicio del funeral. Durante el servicio El dijo: «Pudiera haber alguno aquí que no conoce a Dios, si así es, ¿porqué no aceptarlo?» Esto golpeó a El, quien había regresado para el funeral. El se dio cuenta de que no conocía a Dios.
Después del funeral El no regresó al Este pero consiguió un trabajo con la Compañía de Servicios Público de Indiana. Después de trabajar con ellos dos años, probando medidores en la tienda de medidores de gas en Nueva Albany, El fue dañado con gas. Este fue el principio de su enfermedad la cual lo forzó a aceptar y escuchar a Dios. El visitó a todos los doctores que podía pero ninguno le daba alivio. Finalmente El fue llevado a un especialista en Lousville Kentucky, a donde se le dijo que su apéndice tendría que ser removido. Siendo que El no tenía síntomas de apendicitis El no podía entender esto, pero más que nunca ellos decían que la operación era necesaria para recobrarse.
El concluyó que si eso era necesario para El tener una operación, quizás El estaba más enfermo de lo que El sabía. En ese caso El quería alguien con El que conociera a Dios. Así que El llamó al pastor de la primera iglesia Bautista quien permaneció allí con El así como El fue a la sala de operación. Justo antes de que ellos comenzaran a operar, El sintió que estaba rápidamente debilitándose. El miedo entró a su mente que El nunca podría salir de esta operación sino que El sería llamado para encontrar a su Dios, y El se dio cuenta de que El no estaba listo. Por primera vez en su vida El clamó a Dios por ayuda.
Inmediatamente después de la operación El experimentó otra visión que fue el punto de viraje de su vida. El se vio a sí mismo muy adentro en un gran bosque. El sonido de un viento y las hojas moviéndose se acercaban más y más. El mismo pensó que eso era la muerte viniendo a llevárselo. Oh, cómo El clamó a Dios porque no estaba listo para encontrar a su Creador. El viento vino más cerca y más fuerte. Entonces eso pareció como si estuviera regresando en los días de su niñez, parado allí en la línea de ese árbol álamo donde El primero oyó la voz hablándole cuando El tenía siete años. De nuevo habló la voz: «Nunca bebas, fumes o deshonres tu cuerpo en ninguna manera… Yo te llamé y tu no fuiste.» Las palabras fueron repetidas tres veces. Entonces el señor Branham clamó: «Señor, si ese eres Tú, déjame regresar a la tierra de nuevo y predicaré Tu Evangelio desde las azoteas y las esquinas. Yo les diré a todos acerca de eso».
La visión terminó. El se sintió más fuerte y se dio cuenta de que la muerte no estaba cerca sino que El estaría bien. El doctor no había dejado el hospital porque El quería examinar sobre los progresos de su paciente. Cuando vio a William Branham dijo: «Yo no soy un hombre que va a la iglesia, mi trabajo es tanto que no tengo tiempo, pero yo se que Dios ha visitado a este muchacho». Evidentemente el doctor había sentido que William Branham no vivirá a través de la operación, pero El no solamente vivió a través de ella sino parecía estar más fuerte y sano en su camino a recuperación. Tampoco el doctor o William Branham lo entendían. Yo tengo confianza como siempre que El supo entonces lo que El sabe ahora, El no podía haber estado confundido sino no podía haberles explicado fácilmente al doctor y a los otros interesados.
Después de unos cuantos días El fue dado de alta del hospital y regresó a casa. El entonces comenzó a buscar a Dios hasta ese tiempo El no había tenido entrenamiento religioso; El no sabía como encontrar a Dios, El no había considerado importante la Palabra. El fue de iglesia a iglesia tratando de encontrar algún lugar a donde los cristianos le ayudaran y le instruyeran y cómo contactar a Dios.
Una noche en casa El tuvo mucha hambre por Dios y tuvo miedo de que no podría vivir a menos le encontrara. No queriendo molestar a nadie en la casa, El salió hacia un viejo tapanco de madera detrás de la casa y allí El trató de orar. El no sabía como orar, pero El levantó su corazón a Dios y clamó lo mejor que El podía. De repente apareció una luz en la forma de una cruz y una voz le habló en un lenguaje que El no entendía Entonces eso se fue. Y El se asustó y se preguntó y dijo: «Señor, si Este eres Tu, por favor regresa y háblame de nuevo». La luz volvió a entrar al tejado, así como El oró y eso apareció la tercera vez. Ahora El se dio cuenta de que había encontrado a Dios. El estaba contento, estaba agradecido.
El levantó su corazón a Dios en dádivas de gracias así como El brincó y corrió hacia la casa y pensaba que estaba corriendo en el aire. Su madre dijo: «Bill, ¿qué te sucedió?.». El contestó: «Yo no sé, pero me siento bien». En lugar de permanecer en la casa donde la gente estaba, El salió a donde El pudiera estar y El conoció al Reverendo Ray Davis, pastor de la iglesia misionera Bautista, que fue una gran bendición al Hno. Branham en los inicios de su vida cristiana. Una de las primeras cosas que El entendió es que Dios lo quería en el ministerio y por lo tanto tenía que sanarlo. Y El fue a una iglesia que creía en ungimiento con aceite y después de la oración fue sanado instantáneamente. Dándose cuenta de que los discípulos tenían algo que los ministros modernos no tenían, El le pidió a Dios que le diera lo que los primeros discípulos tuvieron. Los discípulos fueron bautizados con el Espíritu Santo, sanaron los enfermos, e hicieron poderosas obras en el nombre de Jesús. El comenzó a orar por el Bautismo delEspíritu Santo. Como seis meses más tarde recibió el bautismo, Dios le habló y le dijo que predicara la Palabra y orara por los enfermos.
Después de que William Branham se había tomado a Dios y respondido al llamado de Dios, todo parecía estar muy bien para El. El era feliz, El disfrutaba la compañía de la gente. Por primera vez en su vida El sentía que no era una oveja negra, que no era un despreciado, y que probablemente Dios podía tomar este caso sin esperanza de humanidad y hacer algo de eso.
En seis meses después de su conversión, fueron hechos planes para su primer servicio. El comenzó a tener servicios en una carpa en su propio hogar en Jeffersonville. Se estimó que había como tres mil personas que fueron a un solo servicio y un buen número fue convertido. Esto era inusual aun para un ministro notable, y eso fue en su primera campaña.
En el servicio Bautismal que siguió a la campaña, como ciento treinta personas fueron bautizadas en agua. Fue la vez que esa Luz celestial apareció sobre El así como bautizaba la persona número diecisiete. Esta Luz fue vista por una gran congregación que permaneció en las orillas del Río Ohio y el periódico sacó un artículo perteneciente a eso. La gente que fue salva en los servicios de carpa de Jeffersonville decidieron construir un Tabernáculo, el cual es ahora conocido como el Tabernáculo Branham.
Los siguientes años fueron de muchos frutos, durante ese tiempo las bendiciones de Dios descansaron sobre El. El recibió visiones y cosas que venían a acontecer. El no podía entenderlas en ese tiempo, pero así como ellas sucedían, El podía ver que Dios le había dado un cuadro correcto.
Durante los primeros años de su ministerio El conoció a Hope Brumback, la joven con la que se casó más tarde. Después de cinco meses de cortejo William Branham decidió que El le pediría que si quería casarse con El, después de todo ella era una niña muy amable y si El nunca iba a casarse con ella, El no le quitaría su tiempo. Debería de narrarles la historia de su timidez, la proposición por carta, su casamiento y otros eventos los cuales siguieron a su feliz matrimonio, así como fue dicho por el Hno. Branham en su simple y aún estilo dramático.
«Yo era un muchacho campesino y muy tímido, considerando qué tímido era, Ud. probablemente se pregunta cómo me casé. Yo conocí una niña cristiana, y pensé que ella era maravillosa. Yo amaba a esta niña y quería casarme con ella. Pero yo no tenía el nervio suficiente para pedírselo. Ella era tan buena niña para gastar el tiempo conmigo ella conseguiría alguien más; así que yo supe que tenía que pedírselo pronto. Yo sólo ganaba veinte centavos la hora y su padre quinientos dólares al mes. Cada noche que la veía yo resolvía que iba a pedírselo esa noche. Entonces venía un gran nudo en mi garganta y no podía hacerlo. Yo no sabía qué hacer. ¿Sabe lo que hice finalmente? Le escribí una carta.
Bueno, esa carta tenía un pequeño más de romance en eso que: Querida señorita»». Yo hice lo mejor para escribirle una buena carta, a pesar que era muy pobre eso. Así que en la mañana yo me alisté para ponerla en el correo. Entonces me vino el pensamiento de que tal si su madre la tomara. Aún así yo tenía miedo de dársela a ella. Finalmente reuní suficiente coraje para ponerla en el correo la mañana del lunes. Yo suponía verla el miércoles en la noche y llevarla a la iglesia. Yo estuve muy nervioso toda la semana hasta el miércoles. El miércoles por la noche yo fui a verla, y así como fui pensé qué sucedería si su madre saliera y dijera: «¡William Branham!». Yo sabía que me llevaba muy bien con el padre, pero yo no estaba seguro de la madre.»
Finalmente entré a la puerta y la llamé, ella vino y me dijo: «Oh, hola Billy entra». Yo dije: «Si no te importo yo sólo me sentaré en el porche». Yo quise estar seguro de que no me agarraran adentro. Ella dijo: «Muy bien, yo estaré lista en unos pocos minutos». A pesar de que yo tenía un viejo Ford modelo «T», ella dijo: «No está la iglesia muy lejos, sólo caminemos.» Esto me alarmó y yo estaba seguro que algo había sucedido. Fuimos a la iglesia pero ella no dijo nada. Yo estaba tan nervioso esa noche que no oí nada de lo que dijo el predicador. Ud. sabe cómo una mujer lo puede mantener en suspenso.
Después de que salimos de la iglesia comenzamos a caminar por la calle. Era una noche de luna llena. Aún ella no había dicho nada, al menos yo pensé que no había recibido la carta. Esto me hizo sentir mejor, yo pensé que quizás la carta había sido extraviada por el cartero y pronto me sentí mejor. Seguimos caminando, yo la miré cuando salimos de detrás de los árboles, sus ojos oscuros brillaban así como la luz de la luna viniendo sobre de ella. Yo pensé: «Oh bueno, ella se mira como un ángel.» Finalmente ella dijo: «¿Billy?» Yo le dije: «¿Sí?». Ella dijo: «Recibí tu carta». Oh bueno, yo pensé:
Oh, oh aquí está, vas a recibirlo ahora Bill, todo se ha acabado. Yo pensé que ella había esperado hasta después del servicio. Ella no dijo otra palabra. Entonces yo dije: «¿La recibiste?». Ella dijo: «Uh huh aa.» Yo pensé: «Vamos, apúrate». Yo no podía soportarlo. Ud. sabe como son las damas, ellas lo mantienen en suspenso. Habíamos caminado casi una cuadra y ella no había dicho nada. Finalmente yo le dije: «¿La leíste?». Ella dijo: «Uh huh aa.» «¡Whew!» Yo dije: «¿Qué pensaste de eso?, ¿Estuvo todo bien?. » Ella dijo: «Uh huh aa.» Yo deseaba que ella dijera algo. Entonces yo dije: «¿Te gustó lo que estaba escrito en ella?.» Ella dijo: «Uh huh aa»; Yo dije: «¿La leíste toda?». Ella dijo: «Uh huh aa».
Bueno, nosotros nos casamos, finalmente lo hicimos. Antes de hacerlo, decidimos que se lo pediríamos a sus padre. Yo sabía que me llevaba mejor con su papá, así que yo acordé en pedírselo. Ella iba a pedirle el permiso a su madre. Y yo traté de evitarlo lo más que podía, porque eso me ponía nervioso solo el pensar de ello. Finalmente una noche yo tuve que despedirme de ella y casi iba a salir cuando Hope me movió y me apuntó hacia su papá. Oh bueno, yo sabía lo que eso significaba. El tiempo había venido; yo no podía hacer esperar eso ya más. Así que yo le pregunté si podía hablar con El afuera del patio por un minuto. El dijo: «Seguro Bill» Cuando salimos al porche, yo dije: «Es una noche muy bonita, ¿o no Charlie?». El dijo: «Seguro Bill». Entonces yo dije: «Bueno -Uh -uh,—«. El dijo: «Si Bill, tu puedes tenerla».
Yo dije: «Gracias Charlie». ¡Oh bueno, El me ahorró un montón de problemas!. Entonces yo dije: «Ahora mira Charlie, yo no puedo darle una vida como tú». El era uno de los organizadores de la fraternidad del ferrocarril de Pennsylvania. Bueno, El ganaba muy buen dinero, y allí estaba yo ganando veinte centavos la hora con un pico y una pala. «Pero yo se una cosa», continué; «Yo nunca he visto alguien en el mundo amar como yo la amo. Yo la amo con todo mi corazón. Yo te prometo Charlie que trabajaré tanto como pueda y haré lo mejor que yo pueda para ser leal y bueno a ella. Y haré lo mejor que yo pueda para mantenerla». El dijo: «Yo preferiría que tu la tuvieras que alguien más que yo sepa porque eso es lo que cuenta, Bill. No es dinero, es cuán felices ustedes sean».
Yo estoy muy contento de que El sintió así acerca de eso. La felicidad no consiste en cuantos bienes del mundo poseen, pero que contento esté Ud. con la porción asignada a Ud. Eso es cierto. Si Ud. tiene mucho o poco, sólo darle gracias a Dios por eso.
Nos casamos y yo no creo que hubiera un lugar en la tierra más feliz que nuestro pequeño hogar. Y yo recuerdo lo que teníamos cuando comenzamos a vivir en la casa de dos cuartos. Yo compré una vieja estufa de un colector de basura por un dólar y medio y gasté veinticinco centavos para ponerle parrillas. Una dama nos dio una vieja cama que se desenvuelve. Yo fui a Sears y compré uno de esos pequeños juegos de desayuno que Ud. no tiene que pintar.
Eso no era mucho, pero amigos, eso era mi hogar y yo preferiría vivir en una choza y tener favor con Dios que vivir en la mejor casa que hay sin Su favor. Nosotros no teníamos muchos bienes de este mundo. Yo recuerdo que una vez le dije a mi esposa que yo tendría que pedirle a la iglesia que me diera una ofrenda para ayudar a pagar nuestras deudas. Antes de ese tiempo yo nunca había tomado una ofrenda en mi iglesia. Esa noche del domingo yo le pedí a uno de los ancianos que tomara su sombrero y recogiera una colecta. Pero después de que yo anuncié que lo iba a hacer, yo vi a una vieja madrecita abrir su bolso y sacar dinero de su pensión. Oh bueno, yo no tendría el corazón para quitarle su dinero. Así que yo me levanté y les dije que yo solo estaba bromeando y preguntándome si ellos lo harían. Más tarde un miembro de la iglesia me dio una viaja bicicleta la cual yo pinté y vendí.
Después de dos años un niñito vino a nuestra casa. Cuando El nació eso nos ató mejor. Cuando yo lo oí primero llorar en el hospital algo me dijo que el era un niño. Yo dije: «Señor, allí está Tu muchacho, yo lo llamaré Bill por su padre y Paul (Pablo) de la Biblia. Su nombre era ser Billy Paul». El doctor salió y dijo: «Tu niño está allí dentro». Yo le dije: «Si, su nombre es Billy Paul».
Así que nosotros éramos muy felices. Yo recuerdo que trabajábamos juntos, ella trabajaba en una fabrica de camisas tratando de ayudar para poder vivir. Yo predicaba todas las noches. Todo el día trabajaba en los hoyos. A veces cuando llegaba a casa por las noches mis manos callosas estaban congeladas y frecuentemente sangrando. Hope se sentaba y curaba mis manos en la noche antes de que me fuera a la iglesia. Entonces ella decía que quería que yo tomara unas vacaciones. Ella tenía como doce dólares ahorrados, y quería que fuera a un viaje de pesca. Así que le dije: «Muy bien, pero ¿no te gustaría también ir a pescar?.» Ella dijo: «No, yo preferiría estar aquí en la escuela bíblica de verano».
Así que yo fui al lago Paw Paw de Michigan, justamente arriba de Indiana, con un viejo amigo ministro. Mi dinero no duró mucho, yo tuve que regresar. En mi viaje de regreso yo crucé por el Río Mishawaka y vi un gran número de gente reunida para una reunión. Preguntándome que tipo de reunión era, decidí detenerme. Allí fue donde conocí a los Pentecostales. La gente se había reunido para una convención. Ellos estaban cantando: «Yo sé que fue la sangre, yo sé que fue la sangre». Muy pronto un obispo se levantó y comenzó a predicar sobre el bautismo del Espíritu Santo. Yo decidí que permanecería hasta el siguiente día. Yo no tenía suficiente dinero para un cuarto de hotel así que salí al campo y me estacioné en un campo de maíz a donde yo dormí esa noche. A la siguiente mañana me levanté muy temprano y regresé a la iglesia. Yo había comprado unos panes y leche así que mi dinero se había terminado. Cuando regresé a la iglesia, un buen número de gente se había ya reunido para la adoración de la mañana.
Esa noche había un gran número de predicadores sentados en la plataforma. El líder dijo: «No tenemos tiempo para oír a todos Uds. predicar así que vamos a pedirle a cada uno que solo se levante y nos diga su nombre». Así que cuando ellos vinieron a mi, yo levanté y dije: «Reverendo William Branham», y me senté
A la siguiente tarde ellos tenían un viejo hombre de color que se levantó y predicó. El más bien era decrépito y yo estaba un poco sorprendido de ver que ellos escogieron a tal individuo para predicar ante esa gran congregación. Y El predicó de Job siete: «Dónde estabas tú cuando Yo ponía los fundamentos de la tierra, cuando las estrellas de la mañana cantaban juntas.?. » Bueno, ese viejo individuo se fue como diez millones antes de que el mundo aún fuera formado. El cubrió casi todo en el cielo, bajó al arco iris y siguió predicando todo sobre la tierra hasta la segunda venida de Cristo.
Esa noche yo salí de nuevo al campo de maíz y dormí en la mañana, siendo que yo suponía que nadie me conocía, decidí que me pondría un viejo par de pantalones. Mi otro par se había arrugado mucho al usarlo como almohada. Este era el último día que yo podía permanecer y solo tenía suficiente dinero para comprar gasolina para irme a casa. Regresé a la iglesia y cuando yo arribé la gente estaba cantando. El ministro a cargo se levantó y dijo: «Apenas tuvimos el servicio de testimonio dirigido por el predicador más joven aquí. El próximo ministro más joven es William Branham de Jeffersonville». El dijo: «Venga aquí Reverendo Branham, si Ud. está en el edificio».
Usted puede estar seguro de que esto me sacudió. Yo miré hacia abajo y vi mis pantalones de tejido rayado así que yo solo me senté muy quieto. De hecho, yo nunca había visto un sistema publico vestido así, y yo ciertamente no quería levantarme y predicar ante esos predicadores poderosos. Ellos volvieron a llamar de nuevo: «¿Alguien sabe el paradero del Reverendo Branham?». Yo sólo me agaché en el asiento más que antes. El llamado fue nuevamente repetido. El hombre de color que estaba sentado junto a mi se volteó y dijo: «¿Sabes quién es El?». Le dije: «Escuche, yo soy el Reverendo Branham, pero yo tengo uno de estos pantalones de tejido y yo no puedo subirme a esa plataforma.»
El dijo: «A esa gente no le interesa como vistes, ellos están interesados de lo que está en tu corazón». Yo dije: «Bueno, por favor no diga nada de esto». Pero el hombre de color no esperó mucho tiempo, El gritó y dijo: «¡Aquí está El, aquí está!». Mi corazón se hundió; yo no sabía qué hacer. La noche anterior allá afuera en el campo de maíz yo había orado: «Señor, si este es el pueblo que yo siempre he querido encontrar, que parece estar tan felices y libres, Tu me diste favor con ellos». Bueno, el Señor me favoreció con ellos, pero no me gustaba levantarme ante la multitud con ese tipo de pantalón. Todos estaban mirándome y yo tenía qué hacer algo así que yo subí a la plataforma. Mi cara estaba roja y así como me voltee y vi los micrófonos, yo pensé en mi mismo: «¿Qué son esas cosas?». Yo oré: «Señor, si Tu has ayudado alguna vez a alguien, ayúdame ahora.»
Abrí la Biblia y mis ojos cayeron en el verso: «El hombre rico abrió sus ojos en el infierno». Y entonces El lloró. Allí no había cristianos, no había iglesia allí y El lloró, no había flores allí, y El lloró. No había Dios allí, y El lloró. Y así como yo prediqué yo lloré. Algo se agarró de mi y el Poder de Dios descendió sobre la congregación. El servicio siguió como por dos horas. Después de que eso terminó yo salí. Un gran individuo con botas de vaquero puestas vino y se introdujo así mismo a mí y me dijo: «Yo soy de Texas y tengo una buena iglesia allá. ¿Qué acerca de tener unas dos semanas de servicios conmigo?». Otro predicador de Florida vio y dijo: ¿Qué acerca de venir allí y tener unos servicios conmigo?». Yo tomé un pedazo de papel y anoté nombres y direcciones y en unos minutos yo tenía suficientes avivamientos alineados para todo el año. Bueno, yo estaba feliz, yo brinqué hacia mi pequeño Ford modelo «T» y me fui hacia Indiana, treinta millas por hora quince millas por hora directo y quince milla por hora para arriba y para abajo.
Cuando llegué a casa, mi esposa salió corriendo alrededor mío, y al verme me dijo: «¿Porqué estás tan feliz?.» Le dije: «Yo conocí al montón de gente más feliz que he conocido en mi vida. Ellos realmente son felices y no tienen vergüenza de su religión. Esa gente me tuvieron predicando en su convención, y etc., y yo recibí invitaciones para predicar en todas sus iglesias, ¿irás conmigo?. Ella contestó: «Querido, yo he prometido ir contigo a cualquier lado hasta que la muerte nos separe». Que Dios bendiga su corazón leal. Así que yo decidí ir y decirle a mi madre. Y cuando llegué allí le dije acerca de las invitaciones. Ella contestó: «¿Qué vas a hacer para conseguir dinero?». Nosotros sentimos que el Señor supliría. Ella puso sus brazos alrededor mío y me bendijo, y aún ora por mí. Ella dijo: «Hijo, ellos solían tener ese tipo de religión en una iglesia que yo conocí hace algunos años, y yo sé que es real.» Y amigos, lo que digo ahora, que esto sea para su educación. De que mis errores sean una lección a ustees.
Amigos y familiares me advirtieron en contra de aceptar lo que yo sabía que era el llamado de Dios para mí. Algunos dijeron que la gente que yo conocí en la convención eran gente de lo más peor. Yo más tarde descubrí, y le digo reverentemente que lo que fue llamado «basura» era la «crema de la cosecha», se me dijo que en mi vida conseguiría suficiente para comer un día y estar sin comida el próximo. Otros me dijeron que era mi trabajo permanecer allí y buscar trabajo en Jeffersonville. Mi esposa le habló a su madre y ella dijo que ella iría a la tumba con un corazón quebrantado si Hope fuera conmigo. Mi esposa lloró y yo le dije que deberíamos ir a casa y platicar de eso. Ella decidió que iría conmigo, pero yo le dije que mejor no. Queridos amigos, allí fue donde mis problemas comenzaron. Yo escuché lo que una mujer tenía que decir en lugar de lo que Dios tenía que decir. En dieciocho meses yo perdí a mi padre, mi hermano, a mi cuñada, a mi esposa, y al bebé y casi mi propia vida. Yo nunca lo olvidaré.
Durante ese tiempo yo estaba trabajando como un guardia de caza en el Estado de Indiana. La entrada de dinero que yo recibía de este trabajo era determinada por los arrestos que yo hacia. Pero yo nunca hice algún arresto. En lugar de eso yo me sentaba y platicaba con los que violaban ese deporte de caza, lo cual yo sentía que producía una más grande satisfacción que las multas que yo pudiera haber impuesto.
Mientras tanto nuestra niñita vino a la escena, la pequeña Sharon Rose. Dios bendiga su pequeño corazón. Ella era muy querida por mí. Yo solamente amaba a esa niñita, y recuerdo cuán felices éramos juntos. Yo quería ponerle un nombre de la Biblia, yo no podía llamarla la Rosa de Sharon después de Jesús, así que yo la llamé Sharon Rose. Nosotros vivimos en una casita vieja. Yo recuerdo que yo solía venir a casa en las tardes y ella estaba sentada allí en el jardín con sus pequeñas cuatro esquinas puestas y así como yo venía alrededor de la esquina yo tocaba la sirena en el carro que yo usaba como un guarda de caza. Ella sabía que yo venía y hacia: «Goo Go go». Entonces ella agarraba sus pequeños brazos y los estiraba y yo la tomaba y la abrazaba. Bueno, ella era tan dulce como podía serlo.
Pronto mi esposa se enfermó con una infección del pulmón. Lo siguiente fue que mi hermano fue matado junto a mí. Vea, el camino del transgresor es difícil. Entonces mi padre a la edad de cincuenta y dos tuvo un ataque al corazón una noche y murió en mis brazos una hora más tarde. Sólo unas cuantas horas antes de que El muriera El estaba en una cantina y alguien le pidió que tomara un trago. El tomó el vaso pero comenzó a temblar. Sentándose El comenzó a llorar y hablaba acerca de su hijo quien estaba predicando. El prosiguió diciendo que todos esos años El había estado equivocado y que su hijo estaba correcto. El dijo: «Porque yo soy un borracho yo no quiero reflejarlo en muchachos. Este será el último trago que yo jamás tomé en toda mi vida». Entonces El levantó el vaso y trató de beber el contenido pero lo derramó sobre todo su rostro. De nuevo El lloró, levantó su sombrero y se salió. Este incidente se me fue relatado por un agente de seguros a quien yo más tarde dirigí al Señor. Poco antes de su muerte, El había dado su corazón al Señor.
Dios aún estaba hablando a mi corazón. Entonces mi cuñada murió allí mismo en su hogar. Todo parecía no estar yendo bien tampoco en mi iglesia. El camino de un transgresor es difícil. Vea, yo me seguí yendo hacia abajo. Pero cuando yo fallé, creo que Dios aún protegió Su Don. Entonces yo dije: Oh, qué puedo hacer, he cometido un error». El Ungimiento de Dios nunca realmente retornó hasta que el Angel me encontró en l946. Esos años fueron el período más oscuro de toda mi vida. Todo esto fue el resultado de no hacer lo que yo sabía que Dios quería que hiciera.
Después a mi esposa le dio pulmonía. La inundación de l937 vino de repente y ella fue atrapada en eso. Yo recuerdo esa noche. Yo nunca lo olvidaré. Los diques se rompieron allí y la ciudad iba a ser barrida fuera del mapa. Yo tomé a Hope y a ambos bebés a un hospital temporal puestos por el gobierno. Allí ellos estaban muy enfermos. Hope tenía una temperatura de ciento cinco grados. Cuando yo me había ido a orar esa noche, ella se había enfermado, yo miré hacia arriba y dije: «Señor, ten misericordia de mi esposa y sánala. ¿Lo harás Señor? Porque yo la amo». Parecía como que yo vi algo caer como una sabana negra y eso vino directamente hacia abajo así. Yo supe entonces que algo iba a suceder. Yo fui y le dije a la gente de mi iglesia. Ellos dijeron que eso era porque yo estaba muy concernido y preocupado siendo que era mi esposa. Yo dije: «No, hay una cortina negra que ha venido entre Dios y yo. Algo me ha separado de El y El no me oye».
Oh, era muy preocupante. La noche cuando rompió la tormenta, yo estaba en un escuadrón de patrullaje en el río. Yo estaba rescatando gente por todos lados, concentrándolas, apilándolas como ganado. Se me llamó entonces y se me dijo que fuera a un lugar a donde la tormenta se había partido al otro lado. Yo corrí hacia abajo muy rápidamente, oía a la gente gritar, oí una mujer gritando: «¡Ayúdenme, ayúdenme!». Yo pensé que lo que podía hacer era correr y tomar el bote de velocidad y echarlo a andar pero yo no podía evitar esas olas. El dique se había roto y esas casa de dos pisos eran removidas desde su fundamento. De todas formas yo traté de ir en contra de esas olas, pero no podía hacerlo. Finalmente me fui en una dirección y fui llevado allí así que podía conseguir una soga alrededor del poste del porche cuando yo pasé por allí. Até el bote y dejé el motor encendido para sostenerlo en contra de las olas.
Corrí hacia la casa y encontré allí tres o cuatro niñitos, los recogí y los llevé al bote. Entonces tomé a la madre y la llevé al bote y salí de allí. Era como la una de la mañana, estaba nevando y agua con nieve, así como brinqué en el bote y comencé a regresarme. Tan justo como llegué allí a la tierra a donde un grupo de gente estaba esperando para subirse al bote así como nosotros veníamos. La mujer comenzó a llorar: «¡Mi bebé, mi bebé!». Yo pensé que ella había dejado a su bebé detrás así que dejándolos yo me regresé de nuevo. Parte de la casa ya se había ido, cuando yo finalmente la alcance. Yo corrí dentro y miré alrededor tratando de encontrar a alguien. Más tarde supe que el bebé tenía como dos años de edad. Yo pensé que ella tenía un pequeño bebé allí dentro. Entonces así como oí el lado de la casa salirse, yo corrí y brinqué fuera de la ventana y caí en la tapa del porche. Cuando lo hice, yo vi mi bote partir. Yo me agarré de la soga y me subí al bote tan mojado como podía estarlo. Traté de echarlo andar pero había hielo por toda la cuerda de encendido. Yo solo tiré y tiré, pero eso no comenzaba.
La corriente me atrapó en el río y el bote iba casi a volcarse, yo no podía hacer que el motor se encendiera, yo tenía una esposa enferma y dos hijos enfermos en el hospital. Yo apenas había enterrado a mi papá unas cuantas semanas antes de eso. Y allí estaba yo. Me arrodillé en el bote y dije: «Oh Dios, ten misericordia de mí. Yo sé que yo he hecho lo malo, pero por favor querido Señor, no me permitas tener que dejar a mi esposa y a los bebés y ahogarme en este río». Yo jalé y jalé de nuevo. Y allí estaba yendo directamente a la caída de agua. Yo jalé la cuerda pero no encendía. Oré de nuevo y dije: «Dios ten misericordia» Tuve tiempo de pensar muchas cosas otra vez amigo. Le digo, cuando esa hora viene y la muerte está empujando en contra suya, Ud. pensará muchas cosas que Ud. no está pensando ahora. Yo jalé y jalé y por la gracia de Dios el motor principió. Regresé y saqué el agua de las olas de nuevo y salí hacia abajo del parque Howard, allí debajo de Jeffersonville como a las tres o cuatro de la mañana.
Y entonces ellos me dijeron que del otro lado del dique se había roto y había bajado a través de el arroyo Lanky Kank y había cortado el depósito del gobierno. Yo fui allí rápidamente y encontré las aguas que habían alcanzado el Hospital Temporal. Encontré un capitán parado allí y dije: «Capitán, señor, ¿alguien se ahogó?». El dijo: «No, nadie sé a ahogado» Dije: «Yo tenía allí mi esposa y dos niños». El dijo: «Bueno, creo que todos salieron, eso es lo que sé». Proseguí un poquito más lejos y encontré a mi pastor asociado. El arrojó sus brazos alrededor mío y dijo: «Billy muchacho, si no te veo nunca más, te veré en la mañana». Esa fue la última vez que yo lo vi. El se mató durante el tiempo de la inundación.
Más tarde encontré al Mayor Weekly quien dijo: «Reverendo Branham, su esposa y los bebés se fueron en un carro de ganado hacia Charlestown». Estaba cayendo agua nieve y así como corrí para tomar mi bote y comenzar allí a ese lugar de Lanky Kank Creek. Alguien dijo: «Oh, ese carro de ganado fue barrido fuera de los rieles allí y todos se ahogaron». ¡Oh, bueno!. Entonces alguien dijo: «No, no fue ese, El se fue y cruzó. Nosotros oímos un reporte de que se fue y cruzó».
Bueno, yo me subí a mi bote y comencé de nuevo allí. Yo vi esa corriente venir; no podía dominar esa agua. Eso me atrapó allí y yo fui empujado a un lugar llamado Port Fulton por casi siete días. Entonces yo tuve un tiempo para pensar todo eso. Entonces yo oré, oré y lloré y me pregunté si mi vida estaba muerta o viva. ¿Cómo estaban mis hijos y mi madre?. Finalmente, cuando el agua bajó crucé y comencé a caminar, yo iba por el camino y encontré un viejo amigo, el señor Hay de Charlestown, yo le pregunté: «¿Está allí mi esposa?». El dijo: «No Billy, la señora Branham no está allí, pero la encontraremos en algún lado». Yo dije: «Hubo un tren que vino con un carro de ganado lleno de enfermos». El dijo: «Eso nunca se detuvo aquí». Y fui a la oficina del despachador, El dijo: «Oh, el ingeniero que tomó ese carro de ganado estará aquí en unos pocos minutos, el estuvo aquí hace un momento». Cuando El regresó me dijo: «Si señor, yo recuerdo a una madre enferma y dos niños. Los mandé a Columbus Indiana, estaban muy enermos».
Eso fue como siete u ocho días antes y yo me preguntaba si ellos aun estaban vivos. Y yo no tenía manera de ir allí, así que sólo comencé a caminar por el camino. Yo iba a lo largo llorando allí, y un carro vino a mí. Y era un amigo mío quien dijo: «Bill, yo sé lo que tú estás buscando. Tu estás buscando por Hope, ¿o no?». Yo le dije: «Sí». El dijo: «Bueno, ella está postrada al lado de mi esposa en el Hospital Temporal Bautista en Columbus Indiana, tiene tuberculosis y está cerca de la muerte». El dijo: «Yo no sé si están tus bebés, yo nunca los vi, pero yo vi a la Sra. Branham allí. Tu no la conocerás cuando la veas. Ella ha perdido al menos veinticinco libras de peso. Ella piensa que tú estás muerto».
Oh mis amigos cuando pienso acerca de eso algo hiere en mi corazón. Subí en el carro finalmente y llegué a la iglesia Bautista la cual era usada como un hospital de emergencia. Corrí dentro, y el lugar estaba lleno. Yo grité: «¡Hope! ¡Hope!» Tan fuerte como yo podía. Miré allí y estaba una vieja camilla en la esquina y yo vi una pequeña mano huesuda elevarse y ondearla. Era ella. Su rostro estaba muy delgado y yo corrí a ella rápidamente y caí a su lado llorando. ¡Oh bueno, ella casi se había ido!. Sus ojos oscuros expresando el intenso sufrimiento que ella había pasado, me miraban a mí así como yo tomé su mano pálida y delgada en la mía y oré lo mejor que yo sabía. Pero aparentemente no había respuesta. Entonces yo sentí que una mano me tocó en la espalda que dijo: «¿Es Ud. el Reverendo Branham?». Yo le dije: «Sí señor». El dijo: «¿Podría hablar con Ud. un minuto?». Y yo dije: «Sí señor».
Caminé a un lado y El dijo: «¿No es Ud. un amigo personal del doctor Sam Adair en Jeffersonville?». Yo dije: «Nosotros hemos vivido juntos, pescado juntos, dormido juntos, y sólo somos muy buenos amigos». El dijo: «Bueno, quiero decirle que Su esposa está muriendo Hno. Branham». Yo le dije: «no-doctor, Dios no la dejará que muera». El dijo: «Bueno, lo que concierne a la ayuda médica, ella está terminada. Ella tiene tuberculosis avanzada y yo no creo que alguna cosa pueda detenerla ahora, eso se ha agarrado de ella». Y yo pregunté: «¿Están mis bebés bien?».
El dijo: «Ellos están en otro cuarto. La razón que ellos no dejan que estén alrededor de ella es por que ella tiene tuberculosis. Uno de sus bebés está muy bien, pero el otro está muy enfermo». «¿Me llevará a ellos doctor?». Yo le pedí. Yo fui allí para a ver a mi pobre pequeño Billy y a Sharon allí recostados. Los miré y entonces regresé a donde estaba Hope. Yo dije: «Querida, tú estarás bien, tu podrás venir a casa y todo estará muy bien». Yo lloré y le pedí a Dios con todo mi corazón; Yo hice todo lo que yo sabía como hacer. El doctor Adair (Dios bendiga su corazón) trabajó tan fiel como ningún hombre podía trabajar. El fue a Lousville para que viniera un especialista, un doctor Miller del sanatorio. El entró al cuarto ese día, la examinó y aconsejó ciertos tratamientos.
El doctor Adair le dijo: «Eso es lo que ella está recibiendo y eso es todo lo que podemos hacer». Yo dije: «Doctor, ¿no hay ninguna esperanza?» El dijo: «no hay ninguna esperanza, señor, al menos que Dios tenga misericordia. Yo presumo que ella es una cristiana y usted es un cristiano». Yo le dije: «si señor, ella está lista para irse, pero doctor, yo la amo. ¿No hay nada que usted pueda hacer?». El dijo: «Reverendo Branham, mis manos están atadas. Nosotros hemos hecho todo lo que sabemos hacer por la tuberculosis». Yo le dije, la miré y pensé «¿Oh, que puedo hacer?» Yo le dije a ella: «Yo creo que tú vas a estar bien, ¿o no?» Ella dijo: «Yo no sé querido, no importa, la única cosa que yo odio es dejarte a ti y a los niños». Yo le dije: «Bueno querida, yo creo que tú estarás muy bien».
Ella dijo: «Quiero hablar contigo sólo un minuto querido». Yo le dije: «Sí». Ella dijo: «¿El doctor te dijo algo?»: Yo le dije: «No me preguntes querida, yo tengo que ir a trabajar ahora pero regresaré cada ciertas horas». Yo la miré y oré y oré y pedí y rogué. Parecía como que los cielos parecían estaban con bronce ante mí. Yo no podía llegar a ningún lado.
Recuerdo que yo estaba en Scottsterg, Indiana, yendo allí un día cuando oí una noticia en el radio: «Llamando al guarda William Branham. Repórtese al hospital. Esposa muriéndose. Venga rápidamente Esposa muriendo». Oh, yo me quité mi sombrero miré hacia arriba y dije: «Padre, yo he hecho todo lo que puedo hacer. Tú sabes que estás partiendo el alma de Tu siervo, pero yo probablemente partí Tu alma cuando yo escuché lo que oí en lugar de escucharte. Por favor, no partas mi corazón en mi. ¿Dejarás que ella dure más?. Déjame hablar con ella, ¿lo harás Señor?». Prendí la sirena y fui tan rápido como podía a la ciudad, como a treinta millas de lejos. Llegué allí, arrojé el arma en el carro y corrí al hospital. Y así como venía corriendo y entrando, allí venía en- el pasillo mi viejo y querido amigo el doctor Adair. El es un doctor genuino. El me vio y rompió en llanto como un bebé y se volteó de lado. Y yo le dije: «Sammy, ¿qué de eso?». El dijo: «Bill, ella se ha ido». Yo le dije: «Oh, no doctor, no puede ser vena conmigo». El comenzó a llorar y dijo: «Bill, yo no puedo ir contigo. Hope es como una hermana para mí. Yo no puedo entrar allí y mirarla de nuevo, yo no puedo. Y aquí, llamó una de las enfermeras».
Yo dije: «No, entraré yo solo». Caminé allí y la miré. Yo nunca la olvidaré. Ella tenía sus ojos cerrados y su boca abierta. Puse mis manos sobre ella y ella se sentía muy fría con respiración. Y yo vi que ella aún no se había ido. La tomé de su mano y le dije: «Querida, ¿me conoces? Mira querida, ¿me conoces?». Yo nunca olvidaré esos grandes ojos, los cuales pertenecen a un ángel ahora, así como ella los abrió y me miró. Ella me sonrió y yo no podía contenerme. Ella se movió hacia mi para agacharse y dijo: «Estoy terriblemente débil. ¿Porqué me llamaste?». Yo le dije: «Querida, solo quería decirte algo.» Ella dijo: «Me voy Bill». Yo le dije: «Oh querida, tu no te vas a ir, ¿o sí?». Ella dijo: «Sí». Una enfermera vino hacia el cuarto así como Hope acariciaba mi mejilla ella miró a la enfermera y le dijo: «Yo espero que cuando te cases tengas un esposo como el mío. El es tan bueno para mí». Oh, amigos, eso rompió mi corazón. Yo le dije: «Tu estarás bien querida». La enfermera no podía soportar eso y se salió.
Hope comenzó a decirme acerca del paraíso, de donde yo la había llamado, qué hermoso se miraba con árboles, con amorosos y flores y pájaros cantando. Por un momento yo pensé que quizás yo no debería haberla llamado. Pero bendito sea su corazón, ella había estado gozando ese lugar por un buen tiempo ahora. Ella pareció revivir por unos pocos momentos y dijo: «Hay dos o tres cosas que quiero que tú sepas». Yo le pregunté: «¿Qué es eso?». Ella dijo:
¿Recuerdas una vez cuando tu estabas en Lousville y querías comprar ese rifle 22?. Yo dije: «Sí». Ella dijo: «¿Recuerdas que no tenías dinero para pagar el enganche?». Yo dije: «Si, yo recuerdo».
Ella dijo: «Yo siempre quise que tuvieras un rifle. Yo he estado ahorrando lo que podía para comprarlo. Yo no puedo hacerlo, pero cuando llegues a casa mira debajo del papel en la vieja cama y encontrarás el dinero que yo ahorré allí». Ustedes nunca sabrán como yo me sentí cuando fui a casa y encontré seis o siete dólares y monedas de a diez centavos que ella había ahorrado y había tomado de aquí y de allá para comprarme el rifle. Y ella dijo: «¿Me prometes que comprarás el rifle?». Yo dije: «Lo haré querida». Yo lo compré y aún lo tengo. Yo trato de conservarlo mientras viva. Después será para Billy. Ella continuó: «Quiero que me prometas que tu no vivirás soltero». Yo le dije: «Oh querida no hablas así».
Ella dijo: «No, yo no quiero que tú estés soltero y que nuestros hijos anden de pilar a poste. Consíguete una genuina y buena muchacha cristiana que será de bien a los niños, yo quiero que te cases de nuevo». Yo le dije: «Querida, yo no puedo prometerte eso».
Ella dijo: «Prométemelo, no dejes que me vaya así. Hace un momento yo iba en la tierra más hermosa a donde no hay enfermedad, ni tristeza. Eso era tan fácil y allí no había dolor, allí había seres en blanco caminando a mi lado llevándome a mi hogar. Yo te escuché allá abajo por el camino llamándome y yo regresé para ver qué querías». Amigos, yo creo que las puertas del paraíso estaban abiertas y ella estaba lista para entrar. Ella le habló a sus amados y mencionó algunos de sus nombres. Yo a menudo me pregunto cuando la muerte venga, si Dios no nos permitirá que alguno de nuestros amados vengan al río cuando nosotros estemos cruzando sobre el Jordán. Quizás Dios diga, ahora que esa madre está viniendo a casa, Ud. va hacia abajo y se para junto a la puerta y se espera hasta que ella venga. Amigos, hay una tierra más allá del Río, en algún lado en lo más lejano, quizás a millones de años de luz. Pero allí está, y nosotros estamos viajando por ese camino.
Entonces ella dijo: «Querido, tú estás predicando de ello, tú has hablado de eso, pero tú no sabes cuán glorioso es. Ahora yo me voy, me voy Bill, llévame a Walnut Ridge y entiérrame allí. No me importa irme desde que yo vi cuán maravilloso es eso».
Ella dijo: «Bill, Dios va a usarte». (Bendito su corazón, yo siempre me he preguntado si Dios pudiera haberle permitido mirar hacia nosotros así como vamos de lugar a lugar en nuestro ministerio tratando de obedecer el llamado que ella sintió que Dios enviaría).
Yo le dije: «Querida, yo seré enterrado a tu lado, junto a ti. O yo estaré de regreso aquí en algún lado en el campo de batalla, si Dios me ayuda». Yo dije: «Ahora, si tú te vas antes de mí, los muertos en Cristo vendrán primero, tú ve al lado Este de la puerta y espera allí por mí». Sus labios comenzaron a temblar, las lágrimas viniendo a sus ojos. Ella dijo: «Estoy feliz». Yo la jalé hacia mí y besé su adiós con mi última cita con ella hasta que yo la encuentre junto al lado de la puerta oriental. Por la gracia de Dios y ayuda yo estoy en el camino hoy. Y estaré allí uno de estos días. Eso es cierto.
Oh, fue difícil ir a casa después de su partida. Yo vi su viejo abrigo colgado allí. Todo me recordaba a ella. Comencé a llorar así como miré alrededor. Entonces alguien tocó a la puerta y yo pregunté quién era. Era un miembro de mi iglesia. El dijo: «Bill»,
Yo corrí al hospital, ellos me agarraron en la puerta y me dijeron: «Ud. no puede entrar allí». Yo comencé a entrar de todas maneras. La enfermera dijo: «Mire Reverendo Branham. Esa niñita morirá en unos cuantos minutos». Yo dije: «Esa es mi niñita. Tengo qué verla». Yo pensé que oía a mi pequeña bebé llamarme y yo insistí en que debía ir a verla. Ella dijo: Ud. no puede verla Reverendo Branham, ella está en aislamiento». Ella regresó y cerró la puerta. Cuando lo hizo, yo me deslicé por otro lado y fui al sótano a donde ellos la tenían en aislamiento. Era un hospital muy pobre, ella tenía un mosquito sobre su rostro, pero las moscas estaban sobre sus pequeños ojos. Yo las aparté y la miré. (Bendito sea su pequeño corazón), ella estaba teniendo un ataque. A causa del intenso dolor, sus músculos estaban todos encogidos. Yo dije:
Yo miré a esa pequeñita con sus ojos cruzados y dije: »¡Oh, Dios!» Mis fuerzas ya no me sostenían más. Levanté mi mano y dije: «Oh, Padre, Tu te llevaste a mi esposa, no te lleves a mi bebé, déjamela, por favor, querido Dios, yo te pido disculpas por todas mis errores. Yo iré a predicar, haré cualquier cosa, todo lo que Tu digas querido Señor. Por favor no te lleves a mi bebé, por favor». Entonces vino esa cortina oscura. Yo sabía que todo estaba terminado. Yo dije: «Adiós querida, los ángeles de Dios vendrán a recogerte pronto. Tu te irás para estar con tu madre. Papito tomará tu cuerpecito y lo pondrá en los brazos de tu madre. Algún día papito te verá de nuevo». Yo puse mis manos sobre su corazón y dije: «¡Oh Dios, que no sea mi voluntad sino la Tuya!».
En sólo un momento los ángeles de Dios bajaron y tomaron su pequeña alma y se fueron a la gloria con ella. El Hno. Smith, el pastor Metodista aquí, predicó en el servicio del funeral. Así como el cadáver fue bajado, El tomó polvo y dijo: «Cenizas a la cenizas, polvo al polvo, tierra a la tierra». Allí a través de los viejos árboles de pino parece venir un canto susurrando:
«Hay una tierra más allá del río, que la llamamos dulce para siempre, y solo alcanzamos esa orilla por el grado de fe, uno a uno lleguemos al portal, donde todos moraremos con el Inmortal, algún día tocarán esas campanas doradas para ti y para mí.»
¡Oh yo fui a casa con el corazón quebrantado!. Traté de ir a trabajar. En ese tiempo yo estaba haciendo trabajo eléctrico. Yo había sido entrenado como electricista. Una mañana muy temprano yo escalé un poste para quitar el medidor del poste. Yo estaba cantando: «En una colina allá lejos…» (Así como yo estaba bajando una línea secundaria. Si Ud. es un electricista, Ud. sabe de lo que estoy hablando. La línea primaria corre junto a esta) «Estaba una vieja y ruda cruz, emblema de sufrimiento y vergüenza. Y yo amo a esa vieja cruz… » Yo miraba abajo sobre la tierra y allí estaba la sombra de mi cuerpo y de el poste formando una cruz y recordándome de la Cruz donde Cristo murió. Jalé mi cinturón de seguridad muy apretadamente. Me puse muy nervioso, me quité mi guante para poner mi mano en esa corriente que corría con dos mil trescientos voltios. Eso hubiera roto cada hueso de mi cuerpo. Yo dije: «Dios, yo soy un cobarde para hacer esto». Yo dije: «Pero, Sharon, querida, papá vendrá a casa para encontrarte en nos pocos minutos. Yo no puedo soportarlo ya más».
Amigos, yo nunca sabré hasta este día qué sucedió, pero yo creo que era Dios preservando el Don. La siguiente cosa que yo supe es que yo estaba sentado al fondo del poste con mis manos cruzándolas sobre mis rodillas, llorando y respirando. Yo pensé en mi mismo: «Yo soy un miserable, yo no puedo trabajar». Yo llevé mis herramientas al camión y me fui a casa. Yo quería irme y estar con mis amados que estaban con el Señor. La vida sobre la tierra no tenía nada para mí ya más. Todo lo que yo tenía para vivir estaba en el otro mundo, sin ellos mi corazón quebrantado no encontraría el ánimo para seguir peleando. Pero yo creo que eso fue la voluntad de Dios, en sostener Su Don. El tenía un plan y eso debió obrar. Estoy seguro que eso tomó cada tragedia y pena profunda que yo tenía para ir a través de eso y traerme al lugar donde El puede usarme. Dios sabe qué es lo mejor. Mi madre me había dicho que yo viniera y viviera con ella. Otros me ofrecieron su hogar. Pero mire, yo quería permanecer donde Hope y yo habíamos ivido. Nosotros no teníamos nada sino un par de piezas de viejos muebles pero eran nuestros. Eran nuestro hogar. Nosotros habíamos estado felices juntos y yo quería permanecer con eso porque era de ella y mío. Un vecino cuidaba a Billy Paul y cuando yo estaba en casa iba a visitarlo y lo llevaba a casa conmigo.
Ese día cuando yo entré y recogí la correspondencia. La primera carta que yo vi decía: «Srta. Sharon Rose Branham». Eran sus ahorros de Navidad (ochenta centavos), Oh, yo la puse abajo y comencé a llorar, pensé en mi mismo en tomar mi pistola y quitar mi vida. Yo estaba enloqueciendo, perdí mi mente. Estaba preocupándome acerca de eso mucho. Yo comencé a llorar y a clamar hasta que fui a dormir. Yo nunca olvidaré eso. Yo soñé que yo venía a lo largo de una pradera, yo solía trabajar en un rancho en el Oeste. Yo venía allí cantando: «La rueda de la carreta está rota». Ud. la ha oído. (Allí en un rancho en venta). Y aconteció que miré a ambos lados y allí estaba una vieja carreta del antiguo Oeste con una rueda rota. La rueda de la carreta rota. Yo dije: «Si, eso es cierto». Caminando alrededor por detrás, allí vino una joven y hermosa niña rubia como de dieciocho o veinte años de edad. Ella era la niña más hermosa que yo haya visto. Me quité mi sombrero y dije: «¿Cómo está Ud. señorita?» Y yo comencé a caminar Ella dijo: «Hola papá».
Yo le dije: «¿Perdón? ¿Dijiste papá?». Ella dijo: «Si, ¿no me conoces papito?»: Yo le dije: «No». Ella dijo: «¿Qué es lo que tú enseñas acerca de inmortalidad?». Yo enseño que allí nunca habrá ninguna gente realmente vieja en el cielo o pequeños bebés. Todos seremos de una edad, quizás de la edad de Jesús cuando El murió, como treinta años. Ella dijo: «¿Qué no sabes de lo que tú enseñas acerca de inmortalidad?». Yo dije: «Si, pero ¿qué tiene qué hacer eso contigo?». Ella dijo: «Oh, papito, ¿no me conoces?. Allá abajo en la tierra yo era tu pequeña Sharon». Yo dije: «¿Sharon?». Ella dijo: «¿Dé que te estás preocupando papá?». Yo le dije: «Querida, ¿tú no eres Sharon?». Ella dijo: «Si, ¿dónde está Billy Paul?». Yo dije: «Bueno, querida, yo no te entiendo».
Ella dijo: «Yo sé que no, mamá te está buscando». Yo dije: «¡Mamá!, ¿Dónde está?». Ella dijo: «Papá, ¿no sabes dónde estás?». Yo dije: «No». Ella dijo: «Este es el Cielo». Yo dije: «¿Cielo?». Ella dijo: «Si, y mamá está allá en nuestro hogar nuevo». Yo dije:
Y yo subí. Yo no podía entenderlo, pero así como yo caminé hacia arriba de los escalones allí estaba Hope. Ella estaba tan dulce como siempre, joven, su cabello oscuro colgando hacia debajo de sus hombros. Ella estaba vestida en blanco. Así como ella abrió sus brazos hacia mí, yo sólo caí a sus pies. Yo dije: Querida, yo no entiendo esto, yo he visto a Sharon». Ella dijo: «Si, ella dijo que iba allí a esperar por ti». Yo dije: «Querida, debe haber algo aquí en algún lado. ¿No es ella una jovencita hermosa? ¿Qué nuestra hija no se ha convertido en una niña muy bonita?». Ella dijo: «Si, ella es muy dulce». Yo dije: «Oh, querida,». Ella dijo: «Tu te estás preocupando mucho ¿o no?». Yo dije: «Sí». Ella dijo: «Yo te he visto, tu has llorado, te has preocupado por Sharon y por mí. Nosotros estamos mucho mejor de lo que tu estás. No te preocupes ya más». Y yo le dije: «Hope, trataré de no preocuparme ya más querida». Ella dijo: «Ahora tu nunca me prometiste algo en tu vida, sin que tú lo hayas cumplido». Yo siempre e tratado de mantener mi promesa. Ella dijo: «Mira, prométeme que ya no te preocuparás más». Y yo dije: «Trataré de no hacerlo querida».
Ella puso sus brazos alrededor mío, entonces miró alrededor y dijo: «¿No te vas a sentar?». Y miré y allí estaba una grande silla puesta allí. Y miré hacia atrás a ella. Ella dijo: «Yo sé lo que estás pensando acerca de esta vieja silla que tu tuviste que regresar». Yo dije: «Sí». Mis pensamientos regresaron allá a nuestra vieja casa. Yo estaba tan cansado y nosotros apenas teníamos esas viejas sillas mecedoras, Ud. sabe lo que son ellas, Ud. tiene que sentarse arriba tan derecho allí sobre de ellas, y yo recuerdo que nosotros tuvimos que pagar dos dólares y un dólar a la semana. Nos compramos una y yo pagué como seis o siete dólares de ella y llegamos aun lugar donde no podíamos hacer ya los pagos. Ellos me dijeron que vendrían y se la llevarían. Yo recuerdo ese día. Hope sabía que a mí me gustaba el pay (Tarta) de cereza, (Bendito sea su corazón), así que ella había hecho un pay de cereza para mí. Y yo venía en la noche muy cansado después de predicar y me sentaba en la silla y estudiaba un momento la Bibli. Muchas veces yo me había quedado dormido sobre ella.
Y esa noche ella sabía que se habían llevado la silla, así que ella quería hacerme feliz. Esa es una genuina esposa, ese es un genuino cariño. Yo supe que ella estaba muy nerviosa acerca de algo, ella quería que yo fuera al río a pescar un poco esa noche. Yo pensé que había algo malo. Yo dije: «Vayamos al cuarto de enfrente». Yo vi su aspecto caerse, yo sabía que así como caminamos hacia el cuarto que nuestra silla ya no estaba. Ella me miró y comenzó a llorar. Pusimos nuestros brazos alrededor uno del otro y yo dije: «Oh, cariño, no podíamos evitarlo, nosotros no podíamos evitarlo». Ahora, así como ella me miró y esa grande silla allí, ella dijo: «Querido, ellos nunca vendrán y se llevarán esta. Esa es una que ya ha sido pagada». Y nosotros nos sentamos y descansamos un poco.
Oh, hermano y hermana, a veces yo me canso aquí. Me desgasto. No descanso. Yendo día y noche, cuando yo llego a casa a descansar hay gente por todos lados en necesidad desesperada. Oh Dios, ¿qué puedo hacer?. Pero yo se una cosa, uno de estos días yo voy a cruzar sobre el río. Cuando yo llegue al otro lado yo tengo un hogar allá. Yo tengo una silla que ya ha sido pagada. Los amados están esperando por mí. Y uno de estos días yo voy a cruzar sobre el Jordán y entonces puedo descansar.
El Dios poderoso fue forzado a ponerme a pasar a través de esta experiencia amarga porque yo rehusé seguir Su llamado. Los Dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Si yo hubiera escuchado a Dios en lugar del hombre, el Don probablemente hubiera comenzado a operar más pronto y por lo tanto mi ministerio hubiera sido un cien por ciento de lo que ha sido en el pasado. En la visión yo hubiera podido evitar años de pena indescriptible.
Por que yo me arrepentí y estoy diariamente permitiendo que Dios me dirija y use mi vida, El me ha restaurado, así como lo hizo con Job de la antigüedad, y yo estoy agradecido. Tómele en su corazón y dedique su vida a El. Cristo no le defraudará. Ud. nunca se arrepentirá por eso. Dios le bendiga en el Nombre de Jesús.Esta fotografía sorprendente del Hno. William Branham fue tomada en Houston Texas en Enero de l950 por los Estudios Douglas. Fue tomada durante la misma campaña en la cual el Hno. Bosworth trajo a El la petición hecha de Florence Nightingale, cuya historia es dicha en el otro capítulo diciendo como William Branham decidió hacer una visita a Sudáfrica.
Cuando los fotógrafos, el Sr. James Ayers y el Sr. Theodore Kipperman revelaron la fotografía ellos se sorprendieron de encontrar la evidencia de una luz sobre la cabeza del Reverendo Branham. Ellos nunca habían visto algo así antes y ninguno de ellos podían entender la presencia de Este halo. Al siguiente día ellos contactaron al Hno. Branham y a los otros en su grupo. Entonces se les explicó que esa fotografía es similar a esta que había sido tomada antes pero nunca tuvieron la luz tan definida así como estaba en esta foto.
El negativo fue llevado a George J. Lacy, examinador de los documentos cuestionables para ver si era o no la luz sobre la cabeza del Hno. Branham podía ser el resultado de una exposición impropia, revelado o un retocado. El Sr. Lacy estuvo de acuerdo en examinar el negativo y entonces dar su opinión concerniente a ello. Al tiempo apropiado que El iba a tener sus exámenes completos y sus conclusiones formadas, El vino hacia su cuarto de espera donde los miembros del grupo Branham, agentes de prensa y otros que estaban esperando. Y entrando al cuarto El preguntó cuál de ellos era William Branham. El Hno. Branham se paso de pie y se identiticó. El Sr. Lacy dijo. «Reverendo Branham, Ud. vivirá como el resto, Ud. morirá como todos los otros mortales pero mientras haya una civilización cristiana, su fotografía vivirá».
Esta fotografía ahora está bajo derechos de autor, una fotografía del Ser supernatural, una copia de ella cuelga en una de las paredes de Washington, D.C.
George J. Lacy
Examiner Questioned Documents
Houston, Texas
Enero 29 de l950
Reporte y Opinón
R.E: Negativo cuestionado.
En Enero 28 de l950 a la petición del Reverendo Gordon Lindsay, quien estaba representando al Reverendo William Branham de Jeffersonville Indiana. Yo recibí de los Estudios Douglas de la Av.- Rusk número l6l0, una película fotográfica revelada y expuesta de 4xS. Esta película fue reportado haber sido hecho por los Estudios Douglas del Reverendo William Branham en el Coliseo Sam Houston en esa ciudad. Durante su visita aquí en la última parte de Enero de l950.
Petición
El Reverendo Lindsay requirió que yo hiciera un examen científico del negativo ya dicho. Pidió que determinara si fuera posible, si en mi opinión había sido o no retocado o «doctorado» en alguna manera. Subsecuentemente a la revelación de la película, que había causado un golpe de luz para aparecer en la posición de un halo sobre la cabeza del Reverendo Branham.EXAMEN
Un examen macroscópico y microscópico y un estudio fue hecho de toda la superficie de ambos lados de la película, la cual era una película de Kodak Eastman. Ambos lados de la película fueron examinados bajo luz ultravioleta filtrada y fotografías de luz infrarrojas fueron hechas de la película.
Reporte y Opinón
1 Junio 29 de l950.
El examen microscópico falló en revelar retoque de la película en algún lugar cualquiera que haya sido el proceso usado en el retoque comercial. También el examen microscópico falló en revelar algún disturbio de la emulsión dentro o alrededor de la luz golpeando en cuestión.
El examen de luz ultravioleta falló en revelar cualquier cosa extraña, o el resultado de alguna reacción química sobre ambos lados del negativo. Lo cual pudiera haber causado que la luz golpeara subsecuentemente al proceso del negativo. La fotografía de infrarrojo también falló en probar alguna cosa que indicaría que algún retoque haya sido hecho a la película.
El examen también falló en revelar cualquier cosa que indicaría en cuestión era un negativo compuesto o un negativo expuesto doblemente.
No fue nada encontrado que medicara que la luz en cuestión que golpeó había sido hecha durante el proceso de revelado. Tampoco había allí alguna cosa encontrada que pudiera indicar
que eso no fue revelado en un proceso regular y reconocido. No hubo nada encontrado en las necesidades comparativas de las luces que no estuvieran en armonía.
Opinión
Basado sobre los exámenes arriba descritos y el estudio, yo soy de la opinión definitiva de que el negativo enviado para examinar no fue retocado ni era una composición o un negativo de doble exposición. Por lo tanto, yo soy de la opinión definitiva de que la luz que golpeó apareciendo sobre la cabeza en una posición de un halo fue causada por la luz al golpear el negativo.
Respetuosamente. George J. Lacey
Capitulo II DONES DE SANIDAD PLUS
Por. F.F Boswort
Por más de treinta años, durante las grandes campañas evangelísticas, yo he sobre trabajado, orando por los enfermos y afligidos durante catorce años a este tiempo, nosotros conducimos el avivamiento nacional de radio en el tiempo durante el cual recibimos como un cuarto de millón de cartas, la mayoría de ellas conteniendo peticiones de oración de enfermos y gente sufriendo, que no se hubieran recobrado sin la acción directa del Espíritu Santo en respuesta a la «oración de fe». Nosotros hemos recibido múltiples millares de testimonios sin ser solicitados, de aquellos que han sido sanados milagrosamente de cada aflicción corporal que yo no se nada acerca de eso, inclusive de la lepra. La gloria sea dada a Dios porque estos resultados son imposibles para cualquiera, menos para El. Como un resultado de esos milagros muchos millares han sido convertidos gozosamente a quienes hubiéramos fallado sino hubiera sido porque se predicó la parte de sanidad del Evangelio una vez a la semana en todas nuestras campañas vangelísticas.
Por que este ministerio de sanidad ha requerido una labor más allá de la fuerza humana, nosotros oramos tan eficazmente para que Dios levantará más obreros para ayudar en esta gran fase negligente del ministerio. Durante los cuantos años pasados, yo frecuentemente lloré de gozo sobre el Don reciente de Dios a la…
Más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. (Efesios 3:20). Porque yo nunca vi o leí de alguna cosa igual al ministerio de sanidad de William Branham.
UN ANGEL APARECE
En Mayo 7 de 1946, un Angel que le había hablado al Hno. Branham en una voz audible en intervalos desde su niñez habia el tiempo presente, finalmente le apareció, y entre otras cosas le dijo que la venida de Cristo estaba a la mano. Y el Mensajero Celestial dijo: «Yo soy enviado de la Presencia del Dios Poderoso para decirte… Que Dios te ha enviado para llevar un «Don» de sanidad a las gentes del mundo.»
En la página mil doscientos noventa y uno de la Biblia Escofield, el doctor C. I. Escofield, D.D., en sus notas sobre los ángeles dice: «A pesar de que los ángeles son espíritus (Salmos 104:4 –Hebreos l:l4), se les es dado poder para hacerse visibles en la semejanza de una forma humana (Génesis l9:l, y quizás otras Escrituras en el Antiguo y Nuevo Testamento) en Exodo 23:20, Dios dijo a Moisés: «He aquí Yo envió el ángel delante de ti
para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que Yo he guardado.» Y en Génesis 24:40 leemos: «El Señor… enviará Su ángel contigo y prosperará tu camino».
Eso es exactamente lo que Dios ha hecho por el Hno. Branham. El no comienza a orar por la sanidad de los afligidos en el cuerpo en la línea de sanidad cada noche, hasta que Dios lo unge para la operación del Don, y hasta que El está consciente de la Presencia del Angel con El en la plataforma. Sin esta conciencia El parece estar perfectamente sin ayuda.
DOS SEÑALES DADAS
Ahora note que Dios no únicamente envía un Angel para estar con Moisés, El también le dio dos perfectos milagros como señales y pruebas a la gente de que Dios le había aparecido y lo había comisionado, bajo divina guianza para ser su libertador (Exodo 4:l-3l)- La primera señal fue que la vara de Moisés se convirtió en una serpiente, y la segunda señal fue poner su mano en su pecho y al hacerlo se convirtió «tan leproso como la nieve», etc. Dios le dijo a Moisés: «Si aconteciere que no te creyeren, ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera (Exodo 4:8). En los últimos tres versos de este capítulo leemos que esas dos señales fueron repetidas: «E hizo las señales delante de los ojos del pueblo, y el pueblo oyó… e inclináronse y adoraron».
Justamente así, en adición al envió del Angel para estar y prosperar al Hno. Branham, a El también se le dieron dos perfectas señales milagrosas la que servía a levantar la fe de miles de humanos incurables al nivel a donde «El Don de sanidad».
DIAGNOSTICO SUPERNATURAL
La primera señal. Cuando el Angel le apareció al Hno. Branham le dijo que El podría detectar y diagnosticar todas las enfermedades y aflicciones; que el Don operaría al tomar la mano derecha del paciente que El sentiría varias vibraciones físicas o pulsaciones las cuales le indicarían las varias enfermedades con las cuales cada paciente estuviera sufriendo. Gérmenes de enfermedad, lo que le indicaría la presencia y trabajo de una «opresión». (Hechos 10:38). Espíritus de aflicción pueden ser sentidos distintamente cuando el espíritu de aflicción viene en contacto con el Don y eso hace que haya una conmoción física que se hace visible en la mano del Hno. Branham, así que es tan real que detiene instantáneamente su reloj de pulso. Esto hace sentir al Hno. Branham como agarrarse de un alambre con mucha corriente eléctrica en El. Cuando los espíritus opresores son lanzados en el Nombre de Jesús, Ud. puede ver la mano del Hno. Branham roja e hinchada regresar a su condición normal. Si la aflicción no es un germen d enfermedad entonces El siempre revela la aflicción al Hno. Branham por el Espíritu. Esta primer señal es la que levanta la fe del individuo a un nivel de sanidad, pero si no la segunda señal lo hace.
UN VIDENTE
La segunda señal: El Angel le dijo que el ungimiento causaría que El viera y fuera capaz de decirle a los que sufren muchos de los eventos de sus vidas desde su niñez hasta el tiempo presente. El aún dice alguno de sus pensamientos mientras vienen a la plataforma o antes de que ellos vengan a la reunión. Yo le oí decirle recientemente a una madre cuando traía a su niñita: «Dama, su hija nació sorda y muda, y tan pronto como Ud. descubrió que ella no podía oír, Ud. la llevó al doctor». Entonces el Hno. Branham le dijo a la madre exactamente lo que el doctor le dijo. La madre dijo: «Eso es exactamente correcto». La mayoría de la audiencia oye esto en el sistema de sonido. El Hno. Branham actualmente cuando ve que se establece empuja los micrófonos a un lado para que la audiencia no oiga eso, El le dice al paciente algunos pecados que no han sido confesados y olvidados en sus vidas que deben ser arreglados para que así el Don opere para su liberación. Tan pronto como tales personas prometen arreglar el pecado o ecados revelados, su sanidad viene frecuentemente en un momento antes de que el Hno. Branham tenga tiempo de orar. Estas declaraciones por el Angel son verificadas en los servicios del Hno. Branham cada noche ante los ojos de millares.
Las grandes audiencias testifican cada noche una y otra vez tres distintos tipos de milagros. Los primeros dos de ellos no sanan a los que sufren sino solo sirven como una señal para levantar la fe de los afligidos o al nivel a donde «el Don de sanidad opera para su liberación». Por supuesto, esas dos señales milagrosas son posibles solo mientras el ungimiento del Espíritu Santo está sobre el Hno. Branham para este propósito.
MAS QUE DONES DE SANIDAD
No hay duda que unos cuantos cristianos aquí y allá, durante la edad de la iglesia, y algo de el tiempo presente han sido dotados con el «don de sanidad.» El cual está entre los nueve dones Espirituales en la de Corintios Capítulo l2, el cual cada uno es definido como «La manifestación del Espíritu» (la de Corintios l2:7-II) Debería de haber laicos en cada iglesia así dotados.
Pero el Hno. Branham es un canal que es más que el mero Don de sanidad, El es también un vidente así como los profetas del Antiguo Testamento. El ve eventos antes de que acontezcan. Yo le pregunté: «¿Qué quiere Ud. decir? ¿Cómo ve Ud. eso?». El replicó: «Justo como lo veo a Ud., únicamente que yo sé que es una visión».
Justamente tan claro como uno ve cosas materiales alrededor de ellas, el Hno. Branham mientras está en oración durante el día, ve visión de algunos de los milagros especiales antes de que ellos acontezcan. El ve algunos que son llevados en una camilla de ambulancia, o que están sentados en sillas de ruedas, y puede describir cómo se ven y cómo están vestidos, etc. Mientras son mostrados. esos milagros por adelantado, El usualmente en ese momento se torna inconsciente de las cosas que acontecen alrededor de El. Ninguna vez durante los más de seis años desde que se recibió el Don han fallado estas revelaciones en producir exactamente milagros perfectos así como El ya lo había visto en las visiones. Todas esas veces El puede decir con absoluta certeza «así dice el Señor» y El nunca está equivocado. El me dijo que El simplemente actúa en lo que El ya ha visto en sí mismo hacer en la visión. El éxito de esta fase de su ministerio es exactamente un cien por ciento.
MIRANDO LO QUE NO SE VE
Cuando el Don está operando, el Hno. Branham es la persona más sensible a la Presencia y obra del Espíritu Santo y a las realidades de cualquier persona que yo jamás haya conocido. Bajo el ungimiento el cual opera por Dones Espirituales y cuando El está consciente de la Presencia del Angel, El parece penetrar a través del velo de la carne hacia el mundo del espíritu. Y parece ser golpeado una y otra vez con un sentido de lo que no se ve. Pablo escribió en Segunda de Corintios 4:l8: «No mirando nosotros a las cosas que se ven, sino a las que no se ve: Por que las cosas que se ven son temporales más las que no se ven son eternas.»
Las palabras de Pablo aquí indican que nosotros estamos viviendo ahora en dos mundos a la misma vez: El mundo de los sentidos, y el mundo del espíritu. El mundo del espíritu rodea, pone en esferas, y penetra al mundo del sentido. Ambos mundos ocupan el mismo espacio de tiempo. Las realidades materiales las cuales Pablo dice: «El que es unido hacia el Señor es un espíritu». Mientras es lleno con el Espíritu Santo, nuestros espíritus y el Espíritu de Dios son uno porque el océano fluye hacia la bahía. Entonces es que las realidades gloriosas espirituales ascienden y se convierten lo mas dominante. Nosotros vemos la verdad y realidades espirituales a través de los ojos de Dios. Y a veces estos eventos futuros parecen estar presente como una vista anticipada de una tracción de una película que viene. Jesús dijo que: «El Espíritu les mostrará las cosas que han de venir.»
MILAGROS VISTOS POR ADELANTADO
Durante los servicios en Fordwain una dama vino a la línea de sanidad cargando una niña la cual nació patituerta y su pierna estaba enyesada. Al momento que el Hno. Branham los vio, sin detenerse para orar por la sanidad de la niña El le dijo a la dama: «Oh si, ¿hará lo que yo le diga que haga?.» La dama contestó: «Yo lo haré». Entonces El le dijo a ella: «Vaya a casa y quítele eso, y cuando Ud. regrese mañana por la noche traiga a la niña y ella tendrá un pie perfecto». Los micrófonos llevaron estas palabra a todos en la gran audiencia. Se necesitó más que una hora esa noche para quitarle el yeso. Cuando la dama trajo a la niña la siguiente noche ella tenía un pie perfecto y estaba usando un nuevo par de zapatos blancos y estaba caminando. El doctor le sacó rayos X al pie y lo encontró perfecto. Yo le pregunté al Hno. Branham al otro día porqué El pasó a la dama y a la niña a través de la línea de sanidad sin orar por la sanidad de la niña. El contestó: «No era necesario porque en una visión en la tarde yo v a la niña sana». Eso alargaría este artículo mucho si yo relatara muchos otros casos mucho más maravillosos en detalle que este caso. Esta fase de su…
En el capítulo cinco de San Juan Jesús dijo: «Mi Padre hasta ahora obra y Yo obro… No puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: Porque todo lo que El hace, eso también hace el Hijo juntamente.
Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que El hace;» ¿Qué es lo que Jesús quiso decir? por supuesto, Jesús era Un vidente como los profetas del Antiguo Testamento. El vio sus milagros antes de que sucedieran. El vio al hombre que tenía una enfermedad por treinta y ocho años cuando no podía entrar al estanque cuando el Angel bajaba y removía el agua. Jesús vino y le dijo: «Toma tu lecho y anda». Jesús vio a Lázaro levantarse de los muertos antes de que El obrara el milagro. El le dijo a Natanael: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». (Juan l:48). El vio donde el burrico estaba atado sin estar allí. El le dijo a dos de Sus discípulos: «Id a la ciudad, y os esncontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle…» (Marcos 14:l2-l6). Y el residente Cristo está ahora perpetuando Sus obras a través de instrumentalidad humana de acuerdo a Su promesa para esta edad: «El que en Mi cree las obra que Yo hago también El las hará… porque Yo voy al Padre, todo lo que pidiereis al Padre en Mi nombre, esto haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo». (San Juan l4:l2-l3).
EL JALON DE FE ES SENTIDO
En el caso de la mujer que tocó el borde de la vestidura de Jesús y fue sana, Jesús dijo: «Yo percibo que virtud salió de Mí». (Lucas 8:46). Cuando esto se hizo conocido leemos en Marcos 6:55-56 que: «Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos, a donde oían que estaban. Y donde quiera que entraba, en aldeas, ciudades, o heredades, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y Le rogaban que tocasen siquiera el borde de Su vestido; y todos los que Le tocaban quedaban sanos». Los milagros de las dos señales las cuales Dios manifiesta a través del Hno. Branham para levantar la fe de aquellos en la línea de sanidad a un nivel correcto, son dados también para levantar la fe de los afligidos en la audiencia al mismo nivel. Esta fe arroja la misma virtud de el Cristo morador Quien está operando el Don y sana a aquellos que están sentados en la audiencia. Eso no hace diferencia si su enfermedad es diagnosticada supernaturalmente o la persona está en la línea e sanidad, las señales son las mismas, y tienen el mismo efecto sobre aquellos que están sentados en la audiencia. ¿Por qué las señales deberían ser repetidas para cada individuo quienes ya las han visto?. Moisés no repitió sus dos señales para cada individuo Israelita. Un millar podría testificar la demostración y hace que crea a la misma vez. La fe al mismo nivel en cualquier parte de la gran audiencia extrae la virtud en el Cristo morador, Quien está operando el Don; y esto no puede acontecer sin que el Hno. Branham lo sepa. El lo siente tan distintamente como Ud. y yo lo haríamos si yo debiera tocar su abrigo, y saber la dirección donde eso viene, y El aún apunta hacia los individuos cuya fe está tocando a Cristo.
Una vez en los servicios en Lousville mientras El estaba orando por los enfermos sobre la plataforma, El sintió un jalón firme de fe desde la audiencia, y tan pronto como ese jalón cesó, El apuntó en esa dirección y dijo: «Una dama allá atrás ha sido sanada de un cáncer». Y ella lo fue.
Mientras leía la Escritura a otra audiencia, El se detuvo y apuntó a un hombre que nunca había visto antes y le dijo: «Hermano, su fe justo ahora ha sanado ese cáncer corriendo entre su rodilla y su muslo». El cáncer se secó allí mismo. Mientras estaba orando por aquellos en la sanidad divina en una reunión en Flint, El se detuvo y apuntó hacia la segunda galería a su derecha y dijo: «Yo apenas tuve una visión de una dama usando un traje azul con un cinturón rayado. Ella apenas ha sido sanada de un cáncer». La mujer se brincó sobre sus pies y con gran gozo dijo: «Yo soy la dama». Su fe obró en ella en la segunda galería lo que la fe estaba haciendo por aquellos sobre la plataforma.
Una dama joven quien había nacido con sus ojos bizcos y quien estaba atendiendo una escuela bíblica en Fordwain durante el servicio allí le dijo a la señora Boswort quien estaba atrás en el puesto de libros: «Yo no puedo ver cómo yo pueda entrar a esa línea de oración, allí hay muchos». La señora Boswort le dijo: «Tu no tienes necesidad de hacerlo, sólo siéntate aquí atrás y pídele a Dios que levante tu fe al nivel de sanidad, y tú extraerás del Don la virtud de sanidad». Ella hizo esto, y durante el servicio el Hno. Branham se detuvo y apuntó en su dirección y dijo: «Una dama joven allá atrás acaba de ser sanada de sus ojos cruzados». Sus ojos han estado bien desde entonces.
Una dama joven fue llevada hacia el servicio sobre una camilla. Ella estaba muriendo de leucemia. En dos clínicas le habían dicho que se había hecho todo lo posible en ella y que no había esperanza para que viviera. Su mente comenzó a írsele, yo me deslicé de la plataforma a su camilla y le dije que estuviera orando de que Dios levantara su fe al nivel de sanidad y que eso operaría el Don o jalaría al Hno. Branham a ella. Yo observé sus labios moverse en oración y de repente el Hno. Branham sintió el jalón de fe, saltó de la plataforma y fue a su camilla y oró por ella y dijo: «En el Nombre de Jesús levántate de tu camilla, recibe fuerza divina y sé sana». Ella obedeció y con las manos alzadas y con lagrimas de gozo y adoración fluyendo por sus mejillas, ella caminó para atrás y para adelante ante toda la gente y por los pasillos. Su hermana me dijo después; «Mi hermana está maravillosamente bien».
En el gran auditorio Fair Park de Dallas Texas, una noche cuando el pasillo de la orquesta estaba lleno de casos de sillas de ruedas y de camillas, mientras el Hno. Branham estaba ocupado orando en la sanidad divina, El estuvo sintiendo el jalón de fe a su derecha lo cual finalmente lo detuvo. Cuando El terminó con aquellos con los cuales estaba lidiando, El apuntó a un hombre sobre una camilla allí y le dijo: «Hombre, levántate, tú has sido sanado hace cinco minutos.» El se levantó alabando a Dios. Su esposa vino a El y ellos arrojaron sus brazos alrededor uno al otro y lloraron juntos en gozo. El había sido traído desde Chicago en una condición moribunda con sus pulmones siendo comidos con cáncer. El fue sanado y vino al siguiente servicio en Fort Wayne unos cuantos días más tarde para dar su testimonio. El ha acudido a otros dos servicios desde entonces. Yo podría proseguir y proseguir y escribir muchas paginas de sanidades similares de aquellos sanados mientras estaban sentados o postrados en camilla en l audiencia sin que el Hno. Branham aún los tocara.
NINGUNOS CASOS DIFICILES
No hay tal cosa como un caso difícil con Dios. Una dama de Gracia quien no tenía apertura en su garganta entró a la línea de oración. Ella no podía tragar una sola gota de agua y ninguna clase de comida. Tan pronto como el Hno. Branham oró por ella, ella bebió un vaso de agua y comió una vara de dulce. Una noche o dos después en esa misma reunión, nueve sordos y mudos vinieron a la línea de oración y los nueve fueron sanados.
Aquellos que nacieron ciegos recibieron su vista. Después de orar por uno totalmente ciego, el Hno. Branham le dijo: «Camina al púlpito y pon tu dedo sobre la nariz de ese predicador.» El caminó directo al ministro y jaló su nariz causando que la audiencia se riera.
Un misionero muy notable de Palestina en la última etapa de tuberculosis fue traído desde Yakima, Washington, en una ambulancia al Auditorio Cívico en Seattle Washington. El gobierno pagó su boleto de avión desde casa. Cuando El fue ordenado en el Nombre de Jesús que se levantara y fuera sano y así lo hizo, y dos días más tarde El estaba haciendo labores manuales en su hogar.
SANIDAD EN MASA
Justamente como un llamamiento al altar o una invitación a los pecadores siguiendo un sermón Evangelístico, así también es con la diagnosis supernatural y sanidad de aquellos en la línea de oración, la invitación está siendo dada ahora a aquellos en la audiencia quienes están preparados para aceptar su sanidad. La sanidad de uno a la vez sobre la plataforma es sólo preliminar al servicio de sanidad principal. Es solamente una lección objetiva de un sermón para ser hablado a toda la audiencia quien necesita los beneficios de la parte de sanidad del Evangelio.
Así como cientos de pecadores pueden responder a la invitación de un evangelista y experimentar el aún más grande milagro del nuevo nacimiento en masa, así también ha sido sorprendentemente demostrado que el enfermo puede ser sanado en masa por el Don de sanidad. Hacia el fin del servicio el Hno. Branham usualmente apunta rápidamente a uno tras otro diciendo: «Cristo le ha sanado.»
Alguna gente arroja sus tarjetas de oración hacia el aire, arroja sus muletas y aquellos quienes no podían pararse o caminar se paran sobre sus pies, algunos de ellos brincando y alabando a Dios de gozo. Tal demostración está más allá de alguna descripción. En un cierto servicio un muchacho en una silla quien no podía pararse o caminar, se levantó sobre sus pies alabando a Dios. Unos pocos minutos más tarde, vi un movimiento y le pedí a la multitud que lo dejara pasar a la plataforma. El caminó al micrófono y prácticamente predicó a la audiencia que estaba llorando. El Don operaba por sanidad masiva así como ya lo había hecho en la línea de oración mientras ellos eran sanados.
LOS PECADORES SE RINDEN EN MASA
Y lo mejor de todo, los pecadores son traídos bajo convicción del pecado y quieren ser salvos. En Romanos l5:l8 al l9 Pablo habló de hacer: «Para la obediencia de los gentiles con la palabra y con las obras, con potencia de milagros y prodigios, en virtud del Espíritu de Dios… Desde Jerusalén hasta Jericó.» Yo he visto como treinta mil pecadores en un solo día pararse sobre sus pies en lágrimas y dar sus corazones a Dios. No me extraña porqué Jesús dijo: «Id a toda ciudad, sanad a todos los enfermos que están allí.»
Citando los Salmos 68 y l8 el Apóstol Pablo en Efesios 4:8: «Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.» Las nuevas de este Don divino a la iglesia en seis cortos años ha viajado alrededor del mundo, y muchos llamados urgentes han venido de todas partes del mundo. Algunos sufrientes han volado a través de las aguas desde otros países por avión a los Estados Unidos para que se ore por ellos.
Antes de cerrar, yo siento que yo debo decir a aquellos que leen estas línea que no pudieron ir a una reunión del Hno. Branham que esta necesidad no impide a Ud. también ser sanado. Miles han sido milagrosamente sanados a través de sus propias oraciones. Dios desea su sanidad más que si fuera posible para que Ud. lo deseara. Jesús murió para hacerlo posible. El Calvario hace todo lo que Dios ha prometido como Su propiedad personal: «Cada ápice completamente.» Es el deseo de Dios probando y demostrándolo a las multitudes. Nuestra literatura de sanidad junto con la «oración de fe» ha traído sanidad a muchos millares. Una continua cantidad de testimonios que no son solicitados aún nos llegan de nuestros amigos de la radio y de sus conocidos. Mi libro «Cristo el Sanador» ahora en su séptima edición (250 paginas) contiene y explica claramente las verdades bíblicas que han liberado las multitudes de todo tipo de aflicciones humanas incurables en el cuerpo, cuando no había nadie presente con el Don de sanidad, ni aú un anciano para orar la oración de fe. Ellos fueron sanados por simplemente creer y actuar sobre las Escrituras concerniente a la sanidad de su cuerpo. En la misma manera que los pecadores creyeron y actuaron sobre las Escrituras concerniente a la sanidad de su alma. Mi librito titulado: «La Comisión Cristiana», la cual muestra que nuestras afirmaciones deberían ser para obtener todas las bendiciones redentivas, es obrando maravillas. Sus verdades practicadas, le traerá al cumplimiento de la promesa de Dios para sanar o para hacer cualquier cosa lo cual El prometió en la Biblia.
Reverendo F.F. Boswort.
Capitulo III ¿POR QUÉ WILLIAM BRANHAM VISITA SUDAFRICA?
Diariamente vienen al hogar de William Branham gran cantidad de peticiones de oración. Muchas de ellas son acompañadas de boletos de avión pidiéndole que venga a orar por los enfermos. Fue una de esas peticiones que causó que el Hno. Branham hiciera causar una cosa definitiva de oración perteneciente a su viaje a Sudáfrica. El había considerado Sudáfrica antes, pero el Señor siempre lo había dirigido a otro lugar. Este año El había pensado de Australia y Japón, pero el Señor definitivamente lo guió a Africa.
Durante el mes de Enero de l950, el Hno. Branham y el Hno. F.F. Bosworth estaban conduciendo unos servicios en Houston Texas. En la misma noche que la fotografía fue tomada del Hno. Branham, la que registró el halo sobre su cabeza, el Hno. Bosworth le mostró al Hno. Branham una foto de una dama que venía acompañada de una carta y de un boleto de avión de Florence Nightingale de Durban, Sudáfrica, un familiar distante de Florence Nightingale quien fundó la Cruz Roja. Ella no era mas que un esqueleto y les recordaba a Georgia Carter, una dama joven de Milltown, Indiana, quien estaba en una condición similar antes de que ella recibiera su sanidad. Por casi nueve años ella había estado sobre su espalda con tuberculosis y pesaba difícilmente cuarenta libras (como veinte kilos. Trad.) al tiempo que el Hno. Branham oró por ella.
Esta Florence Nightingale de Durban sufrió de cáncer a la entrada del estómago lo cual causaba que muriera de hambre. Ella pesaba únicamente cerca veinticinco kilos. Ella había sido alimentada a través de las venas en la glucosa hasta que ya no era posible hacer eso. Oyendo del Hno. Branham, ella clamó por El que viniera y orara por ella. Y ella le escribió para que viniera enviándole juntamente su fotografía y el boleto de avión.
Esa noche en Houston ellos oraron por ella, prometiendo a Dios que si El la sanaba completamente, ellos lo tomaría como una indicación de Dios de que ellos deberían ir a Sudáfrica.
Ocho semanas más tarde, el grupo Branham aterrizó en Inglaterra en su camino a Finlandia. El rey de Inglaterra había enviado un cable requiriendo que el Hno. Branham viniera y orara por El. Cuando el grupo Branham salió del avión, el nombre de William Branham fue llamado en el micrófono. Florence Nightingale había arribado al aeropuerto apenas quince minutos antes y aquellos con ellos habían hecho llamado para que el Hno. Branham viniera rápidamente porque pensaban que ella estaba muriéndose. El lugar estaba tan lleno que ellos fueron informados que se pusieran en contacto con El en el Hotel Picadylly. Esto fue hecho y los arreglos se prepararon para que El viniera a su hotel.
Era uno de esos días nebulosos en Abril cuando ellos llegaron al hotel donde ella estaba hospedándose. Nadie en el grupo había visto un ser humano en tal condición tan lamentable como la mujer en ese cuarto. Ella estaba tan delgada que la piel se pegaba a sus huesos. Sus corazones fueron movidos con compasión así como las lagrimas corrían por debajo de su mejilla porque ella estaba sufriendo con mucho dolor.
Todos ellos, incluyendo un ministro de la iglesia de Inglaterra al igual que sus enfermeras se arrodillaron y comenzaron a orar por ella. Así como ellos comenzaron a orar una paloma vino y se puso sobre el marco de la ventana, mirando hacia adentro como si comenzara a hacer: «Cu». Después de la oración, cuando el Hno. Branham dijo: «Amén» la paloma voló y se alejó. El ministro comenzó a hablar diciendo: «¿Vio la paloma?.» Antes de que El terminara de preguntar el Espíritu del Señor se movió sobre el Hno. Branham para hablar estas palabras: «Así dice el Señor: Ud. vivirá hermana.» Ocho meses más tarde que el Hno. Branham había orado por Florence Nightingale en Inglaterra El recibió otra fotografía de ella. Esta vez ella estaba en un cuadro perfecto de salud y pesaba 68 kilos. El había hecho su voto a Dios y ahora estaba convencido que El tenía que ir a Sudáfrica. Dios lo había llamado a Sudáfrica y ahora Su deseo era que El pudiera ser una bendición a la gente que sabía había sido llamado para ministrarles.
Mientras nosotros estabamos en Johaunesburgo y semanas antes de que nosotros viniéramos a Durban, el Hno. Branham nos dijo que nuestros más grandes servicios serían en Durban. El siempre habló de Durban con la expectación de que serían hechas grandes cosas para Dios. Más adelante en este libro Ud. encontrará un reporte de los servicios que fueron hechos allí, los más grandes servicios que jamás fueron hechos en Sudáfrica. Nosotros no tuvimos la oportunidad de conocer a Florence Nightingale mientras estuvimos en Sudáfrica porque entendemos que ella ahora vive en Inglaterra.
Capitulo IV Un Servicio Típico
Por William Marrion Branham.
Buenas tardes amigos, la gran misericordia de Dios y paz sea con todos ustedes. Mi estancia aquí en su ciudad es corta pero yo he disfrutado cada hora de ella. Yo siento en mi corazón que este no será mi último viaje a Sudáfrica. Si Dios lo permite, estaremos contentos de venir de nuevo. No hay duda que entonces Ud. aun tendrán más fe, a causa de lo que Uds. ya han visto y verán en esta noche. Yo sé que en la audiencia en esta noche hay mucha gente que ya están sanados. Ud. quizá no se dé cuenta ahora mismo pero anote lo que yo le digo. En las siguientes semanas Ud. verá gente quienes estuvieron enfermos venir a sus pastores y decir: «Ese problema del estómago se ha terminado.» «El cáncer que yo no lo tengo ya más», «y miren mi brazo, yo puedo usarlo.» Y muchas otras cosas así. Uds. verán que yo les he dicho la verdad.
Me gustaría ver un avivamiento en todas las iglesias en Sudáfrica. Todos somos uno en Cristo. Somos un Espíritu unido en un cuerpo. ¿No sería maravilloso ver las paredes de denominaciones romperse para que así actuáramos como uno en Jesucristo? Esto traerá un avivamiento.
Ahora, yo quiero leer solo una porción de la Escritura porque yo creo que el servicio no es completo sin la lectura de la Palabra. Mis palabras fallarán, así como la de cualquier hombre, pero la Palabra de Dios nunca fallará. Recuerde. La Palabra de Dios vencerá a Satán dondequiera. Cualquier tiempo y bajo cualquier condición. Cuando Jesús estuvo aquí, el Padre estaba en El y El era igual que el Padre. Como siempre, cuando El encontró a Satán, El no usó alguno de Sus Dones. El sólo dijo: «Está escrito». Cada vez que Jesús decía: «Está escrito», El vencía a Satán. Ud. tiene la promesa en la Palabra de Dios, y cada vez que Ud. use la Palabra en fe Satán le dejará. Esta es la Palabra de Dios y si lo que yo digo no corresponde con esto, entonces mis palabras no son buenas. Pero si mis palabras corresponden con la Palabra de Dios, entonces Dios las respetará, lo cual El ya lo ha hecho en nuestros servicios.
Ahora yo deseo leer del segundo Capítulo de San Lucas 2:25:
Y he aquí habla un hombre en Jerusalén, llamado Simeón, y este hombre justo y pío, esperaba la consolación de Israel y el Espíritu Santo era sobre El.Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.
Y vino por Espíritu al templo, y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para ser por El conforme la costumbre de la ley, entonces El le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios y dijo: «Ahora despide, Señor a Tu siervo, conforme a Tu Palabra, en paz; porque han visto mis ojos Tu salvación, la cual has aparejado en presencia de todos los pueblos; luz para ser revelada a los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel.
Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de El.
Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre Maria: «he aquí este es puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel y para señal a la que será contradicho; y mi espada traspasará tu alma de ti misma para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones».
Estaba también allí Ana, profetiza, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad y había vivido con su marido siete años desde su virginidad; Y era viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día, con ayunos y oraciones Y esta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor y hablaba de El a todos los que esperaban la redención en Israel.
Que el Señor Jesús agregue Sus bendiciones a la lectura de la palabra.
Quiero hablar sólo unos cuantos momentos sobre expectaciones. Usualmente Ud. obtiene lo que espera. Ahora si Ud. fue a un servicio sólo para criticar, Satán ciertamente le mostrará algo para criticar. Si Ud. viene a ser bendecido, Dios verá que Ud. sea bendecido, porque lo que Ud. está esperando Ud recibirá.
Déjeme darle un ejemplo de lo que quiero decir. Mi madre una vez me envió a una fiesta y me dijo que debería encontrar a su hermana, ella me la describió diciéndome que era de estatura corta, que tenía una frente alta, y se peinaba su cabello hacia atrás, y lo torcía en la espalda, yo fui a buscarla, y yo tenía algún tipo de concepción de cómo ella sería.
Ahora, si Ud. viene por sanidad divina, Ud. debe tener alguna idea de lo que Dios es. ¿Ud. cree eso?. Ahora, Dios es un Espíritu, pero Ud. puede entender el camino en que el se mueve. Jesús dijo que El enviaría el Espíritu Santo de regreso y El testificaría de Cristo, y traería estas cosas a nuestra memoria, lo que Jesús había dicho. El también nos mostraría las cosas venideras. El dijo: «El que cree en Mi, las obras que Yo hago, El también las hará, y más grandes que estas hará, porque Yo voy al Padre.» El también dijo que El no haría nada hasta que primero el Padre le mostrara. Entonces cuando el Padre le mostró una visión, El hizo eso. Ahora, Jesús es el mismo ayer, hoy y por siempre. Entonces nosotros deberíamos de tener las mismas clases de manifestaciones en nuestros servicios asó como en Su día Jesús dijo.
Muchas veces Uds. han oído a la gente decir: «Ver es creer.» Ud. ha oído esa expresión. Yo le probaré que eso es parcialmente correcto. Yo aquí mismo puedo ver a un hombre parado junto a mi con un traje oscuro puesto. El tiene una corbata blanca con manchas rojas en ella. ¿Cuántos creen que es verdad eso?». Seguro, Ud. puede verlo, Ud. sabe que está aquí. Ahora yo me voltearé y miraré a la otra dirección, yo no veo a ese hombre pero El está aquí de todas maneras. ¿Cómo lo se? Porque yo tengo otro sentido. Hay cinco sentidos en el cuerpo humano: Vista, tacto, olfato, gusto y oído. Ellos son separados uno del otro. Primero yo supe que estaba aquí por el sentido de la vista. Volteándome yo no puedo verle, pero yo sé que El está aquí porque yo tengo mi mano puesta sobre de El y puedo sentirle. Ahora mi sentido de la vista está inactivo, pero mi sentido del tacto está activo. Al voltearme de espaldas a El de nuevo y quitar mi mano de El, el tacto no lo declarará, pero la vista lo hará. Ud. tiene otro sentido. Escuhe, yo oigo música. ¿Cuántos piensan que estoy correcto?. ¿Lo ve Ud.?. ¿Ud. lo siente? ¿Lo huele? ¿Lo prueba?, No. Pero Ud. tiene un sentido del oído. Ahora, ver no es creer. En ese caso el oír el creer. Ahora, hay cinco sentidos.
Dios hizo al hombre a Su propia imagen-un hombre espíritu. Entonces El puso en El cinco sentidos en otro orden para contactar su esfera terrena. Ellos no tienen nada que hacer con Dios. Los cinco sentidos fueron dados para contactar la esfera terrena. Pero el alma del hombre, el espíritu, también tiene un sentido, lo cual es fe. A través de la fe el hombre contacta a su Hacedor. Los cinco sentidos nada tienen que hacer con eso. Ellos tocan la esfera terrena, pero Su Espíritu toca la esfera celestial. Así que el sentido del tacto, como yo al tocar este hombre es tan real al cuerpo. La vista es tan real al cuerpo. Es una realidad. Pero la fe es más que una realidad a su alma. Ahora escuche, la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que Ud. no ve, prueba, siente, huele u oye. Aún así es tan real, es más real que cualquiera de los otros cinco sentidos.
Qué si alguien jamás hubiera visto en su vida y de repente recibe vista en los ojos y pudiera ver. Pudiéramos pensar que esa persona estaba loca cuando El dijo que El podía ver cosas y objetos y el brillo del sol, etc. Si nosotros únicamente tuviéramos cinco sentidos, pensaríamos que esa persona está loca. Pero para El es tan real. Así lo es con la fe. ¿Diría Ud. que esta camisa es blanca? ¿Cuántos creen que esta camisa es blanca?. Eso muestra que Ud. puede ver. Ahora, si su fe dice que Ud. va a ser sanado, y eso es tan real a Ud. así como su vista la cual dice que esa camisa es blanca, Ud. está sanado. La fe lo declara. Es perfecta.
Ahora vayamos a nuestro texto por un momento. Simeón era un anciano que vivía en el templo. Se nos dice por los teólogos que El estaba en sus ochentas. Un día El tuvo una promesa por el Espíritu Santo de que El no iba a ver muerte hasta que hubiera visto al Señor Cristo. El fue alrededor a decirle a todos: «Yo no voy a morir hasta que yo haya visto al Cristo.» Y decían que El estaba loco. Ellos decían: «David y todos los profetas buscaron por Cristo, y ahora miren a ese hombre tan viejo que El es y aún El piensa que va a ver al Cristo.» El tenía derecho a creerlo porque el Espíritu Santo no puede mentir. Ahora note, El no estaba avergonzado. Eso no importaba cuánto prestigio El tuviera, cuáles fueran sus antecedentes, o cuán honorable fuera. El tenía una promesa por el Espíritu Santo que no vería muerte hasta que viera a Cristo. El no estaba avergonzado de testificarlo, porque el Espíritu Santo así se lo había dicho.
Ahora, el mismo Espíritu Santo que estaba en Simeón está aquí en esta noche. ¿Cuántos creen en sanidad divina?. Bueno, si Ud. cree eso, recuerde que David dijo: » Cuando un abismo llama a otro abismo.» En otras palabras si hay un abismo aquí llamando, tiene que haber un abismo para corresponderle. Es como esto: Antes de que hubiera una aleta en la espalda del pez, tenía qué haber primero agua para que El nadara. De otra manera, El no hubiera tenido que tener esta aleta. Antes de que hubiera un árbol para crecer en la tierra, tenía que haber primero una tierra, o no hubiera habido árboles para crecer en la tierra. ¿Ve lo que quiero decir?. Ahora, no hace mucho yo leí en el periódico de un pequeño bebé que comió el pedal de goma de una bicicleta y la goma de los lápices. Ellos lo llevaron al doctor quien lo examinó y les dijo que el pequeñito no tenía nada de sulfuro en su cuerpo. La goma tiene sulfuro en ella, así que El estaba comiéndose la goma para obtener el sulfuro. Si había algo clamando por sulfuro, tena que haber sulfuro en algún lado para responder a ese clamor. Cuando hay una creación en el corazón humano, tiene que haber un creador para crear esa creación.
Si Ud. ora por más de Dios, tiene que haber mas de Dios para ser recibido. Cuando Ud. era un pecador, su alma clamaba por Dios. Los paganos claman por Dios. Hay algo clamando por adoración. Ellos no saben lo que es adoración, así que ellos se hacen una imagen y la adoran. Eso fue ignorancia de Dios, pero eso muestra que había algo clamando por Dios, clamando por adoración. Tuvo que haber un Dios en algún lado para crear esa creación, o no hubiera habido ese deseo en ellos. Ahora Uds. quienes levantaron sus manos y dicen que creyeron de hubo una sanidad divina, y Ud. lo deseaba, tiene que haber una fuente de sanidad abierta en algún lado o Ud. no hubiera tenido ese deseo. Vea, es el abismo llamando al abismo.
Simeón había sido prometido de que vería al Cristo. Digamos que era lunes por la mañana cuando Jesús nació. Ellos no tenía los periódicos como tenemos hoy, pero la única forma que tenían para enviar un mensaje era de labio a oído. Hubo unos observadores de estrellas que vinieron y lo reconocieron por señales. Los Angeles bajaron y proclamaron Su nacimiento. Unos cuantos pastores vienen a adorarle, pero no muchos sabían. Había como dos millones de personas en Israel entonces, y probablemente esa noche hubo muchos niños que nacieron. Así como era la costumbre Judía, en el octavo día la madre tenía que venir y ofrecer un sacrificio para purificación y circuncidar al niño. Sólo imagine cuanta gente había en el templo esa mañana, todos allí revueltos. Una larga fila de madres permanecían allí con sus bebés, y allí abajo en el camino estaba una pequeña virgen con un velo sobre su rostro sosteniendo dos palominos como una ofrenda para purificación. Los ricos podían ofrecer un cordero, pero esta era la ofrenda de unaaldeana, dos jóvenes pichones. Y entonces el pequeño bebé estaba envuelto en mantillas. Allí estaba El, Emanuel tabernaculizado en carne. Ella mecía al bebé, todos se movieron atrás de ellos.
Allí en el templo estaba Simeón escribiendo. El tenía la promesa que El vería al Cristo. Puedo imaginarme viendo al Espíritu Santo descendiendo y diciendo: «Simeón, levántate. Sal fuera Simeón.» El no sabía a donde iba, pero se salió del Templo. Y ahí entre esa fila de madres caminó El, deteniéndose enfrente de la madrecita de mal nombre. El tomó al bebé en sus brazos, las lágrimas corriendo por debajo de su barba. El oró: «Señor, ahora deja que Tu siervo parta en paz, de acuerdo a Tu Palabra: ‘Por que mis ojos han visto Tu salvación….»‘
Ahí atrás en una esquina estaba una vieja mujer orando. Por años ella había estado esperando por la consolación de Israel. Ella estaba ciega y era una profetiza. A este mismo tiempo el Espíritu Santo dijo: «Ana, ponte de pie.» Y ahí vino ella, ciega, moviéndose alrededor entre la gente, dirigida por el Espíritu Santo. Ella vino al lado de María, tomó al bebé en sus brazos y bendijo a Dios. Y ese mismo Espíritu Santo que dirigió a la ciega Ana al Salvador, está aquí en esta noche para dirigirle a usted al Salvador, y Cristo de Dios, El que murió en el Calvario y envió el Espíritu Santo. Y le parece extraño a usted cuando yo les digo esto, cuando ustedes, que están hambrientos por Dios, y que haya tenido ese deseo grabado en su corazón por el Espíritu Santo. Así como El dirigió a Simeón y Ana por el Espíritu Santo, así El también le ha dirigido aquí en esta noche. Usted ha estado esperando eso. Ahora está aquí para usted. Porque hay una gente llena con sangre, brotando del lado de Emmanuel, donde todos pueden hndirse bajo la corriente y remover sus culpas y cada enfermo puede soltar su enfermedad.
«El fue herido por nuestras transgresiones, El fue molido por nuestras iniquidades, el castigo de nuestra paz fue sobre de El, y por Sus llagas fuimos curados.» Cada uno de nosotros. Y ustedes gente querida, quienes creen que hay una fuente, está aquí abierta entre ustedes, libre. Quien quiera que sea, venga y reciba su sanidad. El mismo Espíritu Santo que le dio a Simeón la promesa, le da a usted la promesa. El mismo Espíritu Santo que dirigió a Simeón a Cristo le ha dirigido a usted a la fuente de sanidad. El es el mismo Espíritu ayer, hoy y por siempre. ¿Crees tú esto? Eso es verdad. Ellos son hijos e hijas de Dios, y son dirigidas por el Espíritu de Dios. ¿Cree usted eso?
Yo sólo soy un hombre, pero yo nací un profeta para ver visiones. Hace como cinco años un Señor me apareció. El estaba vestido de blanco, y sobre El estaba una luz brillante, pesaba como cien kilos, estaba rasurado, descalzo, y usaba su cabello hasta sus hombros. El caminó hacia mí y dijo que yo nací en el mundo para orar por los enfermos. Me dijo que El era enviado del Dios poderoso para decirme esto, dijo: «Si tú eres sincero y haces que la gente crea, nada se parará ante tu oración, ni aún el cáncer.» Entonces yo le dije que yo no iría, que soy analfabeto. El dijo que así como al profeta Moisés se le dieron dos señales, así también yo recibiría dos señales, que serían testigos de lo que yo le dijera a usted. Que yo tomaría a la persona por la mano y dijo que El me hablaría a mí, me revelaría lo que sucedía con la persona. Muchas cosas podrían venir a acontecer y yo podría ver visiones. Que yo sabría los secretos de los corazones de la gente, entender su pasado y las cosas en el futuro.
Antes que El se fuera yo le pregunté cómo podrían ser esas cosas. El dijo que cuando Jesús estuvo aquí El nunca hacía nada por Sí mismo, sino lo que el Padre le mostraba primero. ¿Cuántos saben que eso es verdad? ¿Qué dice la Biblia? «Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre.» Si El es el mismo hoy, como lo fue en aquel día, entonces El sanará igual hoy como lo hizo entonces. «Aún, un poquito y el mundo no me verá más, pero ustedes me verán.» ¿Es eso cierto?
Ahora, tengo sólo un momento para dar un testimonio antes de comenzar a orar por los enfermos. Una vez en Estados Unidos mientras yo iba en un tren hacia el Sur para encontrar al Hno. Bosworth, yo recibí una visión. Yo vi a un muchachito postrado en la tierra con sus ropas todas destrozadas. Vi rocas y árboles, era un país extraño. Su cuerpecito estaba todo partido, estaba muerto. Y esa noche en el servicio le dije a la gente de esta visión. Yo dije: «Escríbanlo en su Biblia y vean si eso no acontece.»
Unos pocos días más tarde hallaron a un muchachito que se había ahogado en un dique de riego, pero El no era el muchacho que vi en la visión, quien tenía como ocho o diez años de edad, y que había sido matado en un accidente. Este muchacho que había sido ahogado era un pequeñito, de cabello negro, bien vestido. El no era el niño. Yo testifiqué eso a través de Estados Unidos y Canadá, y les dije: «Escríbanlo en su Biblia.» Eso fue escrito en miles de Biblias. Yo les dije que cuando la visión fuera cumplida y el muchacho regresara a vida eso aparecería en «La Voz de Sanidad.»
En abril de 1950, mientras estábamos en Finlandia, salimos de Helsinsky, y fuimos a Kuoplo. Un grupo de nosotros había estado en una torre de vigía, en donde podíamos ver el territorio ruso. Yo había estado orando mucho y les dije a mis directores: «Algo va a acontecer.» En el camino hacia abajo, venimos a la escena de un accidente, un carro había atropellado a dos muchachos. Uno había sido golpeado en su costado y arrojado en contra de un árbol, masacrando su cabeza y sus costillas. El carro yendo como a setenta y cinco millas por hora golpeó al otro muchacho hacia adelante, lo enrolló debajo del carro y lo arrojó hacia afuera detrás del volante, hacia arriba del aire. Algunos veinte minutos más tarde arribamos, y ahí había una gran multitud de gente, ellos lo tenían recostado allí con su abrigo sobre su rostro.
El señor Lindsay y los otros fueron y lo miraron. Pero yo no podía ir, pensé en mi propio niño y mi corazón se puso triste. Finalmente preguntaron: «¿Por qué no va?» Así que lo hice. Cuando miré al muchachito, ellos le habían quitado el abrigo de su cara. Mi corazón casi se desmaya. Pensé en mi pequeño Billy Paul miles de millas alejado de mí. Todos ellos estaban llorando. Yo comencé a voltearme cuando sentí una mano sobre mi. Dije: «Yo no entiendo por qué es esto.» (Algunas de las personas paradas ahí dijeron: «Ahí está el hombre milagro de los Estados Unidos, veamos qué es lo que hará.») Vea, la gente no entiende. Me voltee y dije: «Parece como que he visto a ese muchacho en algún lado. Veamos de nuevo.» Y ellos levantaron de nuevo su abrigo, y yo dije: «Yo he visto a ese muchacho.» Yo estaba tan excitado, yo no podía colocarlo primero. Le dije a los ministros: «¿Es El miembro de sus iglesias?» No, dijeron ellos. Entonces me di cuenta que El era el muchacho que yo había visto en una visión allá en América hce un año y medio antes.
Ustedes nunca sabrán cómo me sentí. Ahí no habría suficientes diablos en el tormento quien pudiera detenerlo. Yo dije: «Reúnanse y verán la gloria de Dios.» Y me hinqué exactamente en la manera que me fue mostrado en la visión y oré: «Dios poderoso, hace un año y medio, Tú me mostraste a este muchacho y me dijiste que El se levantaría.» Y ahí estaba El, todo quebrantado. Y dije: «Oh Señor, oye la oración de Tu siervo. Y ahora muerte, tú no puedes detenerlo ya más, porque Jesucristo dio la promesa de que este muchacho viviría.» El muchacho se puso de pie vivo y normal. Ahí estaban los hombres de negocio, los hombres importantes de la ciudad. Yo tengo declaraciones de ello confirmándolo, firmados por un notario público.
Podría seguir por horas, dándoles testimonios de cómo Dios ha sanado milagrosamente. Pero no podemos tomar más tiempo a causa de que debemos entrar al servicio de sanidad. Yo deseo que pudiera orar por cada uno de ustedes individualmente. Pero eso es imposible. Yo ofreceré una oración por toda la audiencia y todos ustedes pueden ser sanados. Así como un pecador toma la Palabra y creyendo puede ser hecho una criatura nueva. Yo debo de hacer que usted crea. Usted obtenga su sanidad por la misma fe que salva o sana su alma.
En esta noche de nuevo, como es usual, queremos llamar a la plataforma aproximadamente a diez o quince de ustedes aquí, quienes tienen tarjetas de oración. Este no es un servicio de sanidad, sino una demostración de lo que les puede suceder allí. Mi hijo Billy repartió tarjetas de oración temprano en la noche. Billy Paul, ¿Cuántos números diste esta noche? L-50 al 100. Muy bien. El dio 50 tarjetas esta noche. Y creo que llamaremos los primeros quince de L-50 hasta L-65. Mire el número atrás de su tarjeta y vea si usted tiene algunos de los número de L-50 a L-65. Si así es, venga aquí tan rápido como pueda, para que así podamos alinearle y comenzar el servicio de oración.
No piense que porque usted no recibe una tarjeta de oración que usted no va a ser sanado. Quiero que vea que eso no tiene nada que ver con las tarjetas de oración. Puedo llamar a unas cuantas personas aquí, para que así usted pueda ver el Don operando, y por lo tanto creer. También eso ayuda a traer el ungimiento sobre mí.
Mientras ellos están alistando la línea de oración, quiero decir amigos cristianos, de que yo no vengo aquí como un sanador de ustedes, yo vengo aquí como su hermano. Yo no vengo a tomar el lugar de su doctor, vengo a orar por usted por revelación Divina, mandato divino de Dios. Los dones y llamamientos de Dios son sin arrepentimiento. Los doctores son los siervos de Dios y ellos hacen todo lo que pueden por nosotros. Pero su poder y conocimiento es limitado, el poder de Dios es ilimitado. Si los doctores y enfermeras no tuvieran necesidad, ellos no estarían aquí, ellos hacen un gran trabajo para nosotros. Ciertamente aprecio lo que las enfermeras han hecho por los enfermos y débiles en estos servicios. Que pueda Dios bendecirles a todos ustedes, doctores y enfermeras por igual. Mi niñita, a quien yo dejé allá en casa, para venir a ustedes, ella quiere ser una enfermera. Y si mi hijo no se convierte en un ministro, yo deseo que El sea un doctor.
Mucha gente dice que ellos saben que Dios es capaz, pero, ¿El lo permite? En los Salmos 103, la sanidad y enfermedad es puesta en las mismas clasificaciones como perdón de iniquidades y pecado. Y así como es el deseo de Dios de perdonar pecados, es Su deseo sanar enfermedades.
Quiero orar sobre estos pañuelos. Aquí hay cientos de cartas. Cada mes yo recibo cientos de ellas de todo el mundo. Y grandes cosas han sucedido. Esto es de acuerdo a la Biblia, Hechos 2:19. Pablo sabía que Dios estaba en El, y si usted únicamente se da cuenta que Dios está en usted. Ahora, sea reverente mientras yo oro.
Misericordioso Padre, estos pañuelos están aquí en estas cajas y sobre las sillas, yo Te pido en el nombre de Tu Hijo Jesús que las bendigas. A través del país hay madres y padres y niños esperando por el retorno de esos pañuelos. Muchos están seriamente enfermos y yo oro por ellos querido Padre. Hay un pobre y viejo papá quien está ciego sentado en una casa, una madre postrada sobre una cama de aflicción, esperando que regresen estos pañuelos. Está escrito en las Escrituras que ellos fueron tomados de el cuerpo ungido de san Pablo, pañuelos y delantales, y las enfermedades y espíritus sucios salieron de la gente. Padre, sabemos que no somos san Pablo, pero Tú eres aún el mismo Jesús, quien estuvo con san Pablo y todo Tu pueblo. Oh, Dios, has eso por ellos de nuevo, para que la gente pueda saber que Tú eres Jesús, el Hijo de Dios, el Hijo de Dios, el mismo ayer, hoy y por siempre.
Tú has sido tan bueno con nosotros, Padre Celestial, y el tiempo se va tan fácilmente cuando hablamos de Jesús, hablamos de Sus obras maravillosas. Cuando El estuvo aquí sobre la tierra, dijo que un poquito y el mundo no le vería mas. Pero el mundo no lo entiende, ellos están cegados por el dios de este mundo, caminando en la oscuridad por su propio camino y en sendas pecadoras. Pero Te damos gracias, que Tú has dicho que estarías con nosotros, aún en nosotros, hasta el fin del mundo.
En esta noche, Tú puedes encontrar un corazón sincero, Tú dirigirás por Tu Espíritu. Oh Dios, en esta noche de sábado, cuando muchos están comprando, muchos están en casas de camino, lugares de mala fama, y jóvenes ahí en el piso de la cantina, y las jovencitas en el camino equivocado, bailando hacia una tumba sin Cristo. Oh, Maestro, de alguna manera dirige a esa gente en esta noche, háblales, que ellos puedan encontrar algún lugar en el buen altar a la moda antigua, y convertirse en Tus siervos, Señor.
Hay muchos aquí en esta noche, Padre, que están enfermos y necesitados. Yo siento Tu Espíritu ahora y todos sabemos que estás aquí. Tú dijiste: «Donde quiera que estén dos o tres reunidos, Yo estaré en sus medios.» Te sentimos literalmente, con sentido Espiritual, y sabemos que estás aquí.
Y ahora Padre, así como yo he testificado a esta gente concerniente a Tu Don divino, ellos sólo tienen mi palabra, al menos que Tú hables, Señor. Yo sé que Tú hablarás, vindicarás, testificarás y toda la alabanza y la gloria sea a Ti. Tú maravilloso hijo de Dios. Tú eres tan maravilloso para redimirnos a nosotros los pobres y perdidos pecadores, dignos de la muerte y separación, dignos del infierno; pero Tú nos has redimido. Oh, mi corazón salta cuando pienso en que soy redimido y tan seguro como te levantaste de la tumba. Algún día deberemos venir con un cuerpo nuevo y nunca estaremos enfermos o sufriremos ya más.
Ahora, querido Dios, bendice en esta noche a aquellos que están aquí, que pueda el Espíritu Santo sólo moverse aquí sobre la audiencia ahora, y que puedan ellos aceptarte suavemente, y que sean salvos y sanos en esta noche, porque Te lo pedimos en el nombre de Tu Hijo Jesús. Amén.
Tráigame al primer paciente. Buenas noches dama. Ahora hermana, ¿Cree usted con todo su corazón de que Dios me ha enviado para ayudarle? Yo no tengo nada por lo cual sanar. Si yo fuera un doctor le daría medicina. Yo soy el siervo de Dios y a través de eso puedo únicamente inspirar su fe para que así Dios pueda ayudarle. Yo no puedo hacer lo que Dios ya ha hecho. Soy un profeta y puedo únicamente decir lo que está mal con usted por una visión. Si puedo decirle ahora lo que está mal con usted, ¿Creerá usted ahora que Dios me envió? Antes de que viniera al servicio esta noche, usted estaba en oración. ¿Es así? Usted oraba para que fuera llamada esta noche aquí arriba. Usted ha estado sufriendo de severos dolores de cabeza por un buen tiempo. ¿Cree con todo su corazón? Entonces, vaya a casa y acepte su sanidad.
Ven joven, ¿Amas a Jesús? El Espíritu de Dios ya está en este niño. Si Jesús estuviera parado sobre esta plataforma y El te dijera, muchachito, que hay ciertas cosas malas contigo, ¿Tú le creerías? Ahora, si yo te digo, ¿Creerás que Dios me envió? Yo soy únicamente el instrumento de Dios. Yo puedo ver una visión de este muchachito enfrente de mí. Tú sufres de úlceras en la boca. ¿Es eso cierto? Si lo es, levanta tu mano; vete a casa y regocíjate porque Dios te ha sanado
¿Cómo está usted dama? ¿Cree con todo su corazón? Tienes una niña muy dulce. Yo tengo una niñita en casa sólo un poco más pequeña, su nombre es Rebeca. Pero tuve que dejar a la pequeña Rebeca para venir aquí y orar por ti. Si Jesús el Hijo de Dios estuviera aquí, (usted sabe, El ama a los niñitos), la llevaría en Sus brazos y le bendeciría. El dijo: «Dejad que los niños vengan a Mí, y no les impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos.» Si Jesús estuviera aquí en esta noche El le bendeciría, El pondría Sus manos encima, y El sabría lo que está mal contigo. ¿Crees eso? ¿Crees que Jesús puede mostrarle al Hno. Branham qué está mal contigo? Pienso que eres una niñita muy dulce.
Madre, tu bebé nació en esa condición. Es una condición nerviosa. Eso ha causado que tu bebé esté tan débil y acabada. La condición de todo su cuerpo es muy pobre. No es tanta las dificultades orgánicas, pero es una condición de desgaste general de la niña, ella es indiferente, ella no come bien y constantemente tiene resfriados muy malos, ¿O no? ¿Es eso correcto? Ahora, tu sabes que todas las cosas obran a bien para aquellos que aman a Dios, yo quiero preguntarte algo. La niña significa mas para ti que la vida misma. ¿Prometerás que si Dios deja que esta niña sea sana y saludable, la criarás no como una niña moderna, sino para la gloria de Dios, de que Dios tomará su vida en Sus manos? ¿Le enseñarás el camino y tu misma vivirás en la misma forma y serás un ejemplo ante ella de ser una genuina creyente, llena del Espíritu de Dios? ¿Harás eso? Lo que he dicho de la niña, ¿Es verdad? Ahora, creo que hay una esperanza para ella. Dios está hablando en tu hogar, entiendes lo que quiero decir, ¿O no? Aún antes yo l dije, tu lo supiste. Yo lo sentí registrado allá atrás.
Así que no tengo que decirlo. Ve y sirve a Dios toda tu vida. Yo quiero bendecir a tu niñita. Ven aquí querida. Pon tus brazos alrededor mío. Dios poderoso, Autor de la vida, Dador de toda buena dádiva. Esta pobre niñita parada aquí con su bebé de ojos azules y mirándome, me hace pensar en mi pequeña Rebeca, a muchos kilómetros de aquí a través del mar. Dios, sé misericordioso a esta niñita. Oye la oración de Tu siervo, Padre, Tú oyes la promesa del amado. Tú has dado una visión y conocías todas las cosas. Y así como ella se para en esta noche con su cuerpecito recargado sobre mí, que pueda ser eso como en el día de Elías, cuando El recargó su cuerpo sobre el niño muerto y El vino a vida. Que pueda venir salud y fuerza a esta niñita. Que puedan los resfriados y enfermedades cesar en el cuerpo de la niña, y que ella nunca olvide esta noche. Que pueda ser esta la fecha de tornarse cuando las bendiciones de Dios estarán sobre la niña. Que pueda ella servirte todos sus días y de igual manera los amados. Yo bendig a esta niñita como Tu profeta, en el nombre de Tu bendito Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Querida, no temas ahora, tú vas a estar muy bien. Todos esos resfriados y cosas van a cesar. Dios te bendiga querida.
Aquí está parada una dama a quien yo no conozco nada, pero mi Padre la conoce y El puede poner sobre mi cualquier parte de Su conocimiento. Crea con todo su corazón y usted es sana. Jesús es el mismo ayer, hoy y por siempre. [El Hno. Branham se voltea a la audiencia.-Editor] Veo a un hombre parado allá sufriendo. Veo algo que está mal con usted, pero no puedo sanarle señor. ¿Cree usted que Jesucristo puede sanarle? Si yo puedo decir lo que está mal con usted, entonces usted debería creer. ¿Es eso correcto? Usted está sufriendo con una ruptura doble, si eso es cierto, levante su mano. Ahora, si usted cree, vaya a casa y sea sano. Dios le bendiga. Tenga fe en Dios. Crea en El con todo su corazón.
Es maravilloso pararse aquí y ver la manera de nuestro Señor, cómo el Señor se está moviendo a través de la audiencia. Otro hombre con una ruptura. A El le gustaría también ser sano. ¿Es eso correcto, Señor? Si usted cree, usted puede ser sano. Sólo tenga fe en Dios. Manténgase creyendo. El le ama.
Ahí está su esposa sentada junto a usted, esa dama allí. ¿Cree que yo puede decir lo que está mal con usted, dama? ¿Cree usted que yo soy profeta de Dios? ¿Lo cree? Muy bien, usted tiene la presión de la sangre alta, ¿O no la tiene? ¿Es eso correcto? Si cree con todo su corazón, vaya a casa y sea sana. Dios le bendiga. (El Hno. Branham se voltea a la gente en la línea de oración)
Muy bien dama, usted venga. ¿Cree usted con todo su corazón? ¿Cree que Jesucristo está aquí para sanarla? Veo lo que está mal con usted y es una cosa que deseo que nunca hubiera sido. Pero esa es la primer cosa que Dios prometió sanar, la tuberculosis. Eso es cierto. Esta horrible enfermedad, hace quince años envió a la madre de Billy fuera de la tierra. Eso fue antes de que este Don fuera manifestado. Yo siempre he aborrecido la tuberculosis. Que Dios pueda darme poder esta noche para liberarle de esto: Oh Padre; se misericordioso; Dios: Padre; si yo supiera como ser sincero; lo soy ahora: Padre; yo te pido con todo mi corazón que oigas mi oración y me des fe; así como me muevo hacia este canal para encarar este demonio; quien de otra manera enviaría a esta pobre mujercita hacia una tumba prematura, y misericordioso Dios arrójalo de ella: dale a Tu siervo poder y gracia y fe ahora; así como voy a encontrar a este horrible enemigo:
Ahora; demonio llamado tuberculosis; yo vengo en este duelo de fe y reto; reclamando un Don de sanidad Divina registrado por mi y por un Señor: tú estás advertido de eso: sal fuera y déjala en el nombre de Jesucristo: sal de ella; para que ella pueda vivir: hermana; yo sólo soy un extraño a usted; pero; usted haga como yo le digo: ¿lo hará? algún día a través del mar vendrá una carta a mi diciendo: «Hno. Branham; yo soy libre ahora de la tuberculosis:» vaya usted de aquí feliz; regocijándose; comiendo lo que pueda comer; y comenzará a subir de peso y a sanar: Dios le bendiga: escríbame su testimonio a Estados Unidos.
El próximo paciente por favor, hay un Angel del Señor; quien está aquí con nosotros: Satán tratará de alejarla de que usted crea: pero el Angel del Señor quiere que usted crea, será su actitud de cual será su acercamiento hacia este problema: manténgase creyendo: usted está lista para una operación: se supone que va a haber una operación aconteciendo pronto: el problema está en su estomago: hay un crecimiento que ellos están preparando para sacar: ¿estoy correcto? entonces levante su mano; ¿cree que usted va a sanar? Dios le bendiga: vaya regocijándose; su fe la ha sanado: alabado el Señor.
Esta dama está sufriendo de la misma cosa: usted crea con todo su corazón: Dios la ha sanado: vaya ahora: esa es la manera de creer: Usted tiene ulceras en el estómago: ¿es eso cierto? usted puede irse a casa; usted va a ser sana: si Dios me habla y me dice lo que está mal con usted; ¿aceptará su sanidad? ¿es eso cierto? ¿entonces que ha hecho usted? ha aceptado su sanidad: ¿Es eso cierto? Dios le bendiga. Pidamos alabanzas al Señor. Ahora hermano, usted vaya y después de un rato, así como usted mantenga viendo a su doctor, El le despedirá. Usted puede escribirnos su testimonio. Dios le bendiga.
¿Cómo está señor? ¿Cree usted que es sanado ahora? ¿Cree usted? Seguro, vaya a casa y coma lo que quiera. Su problema del estómago le ha dejado. Dios le bendiga. Vaya a casa y coma. Ha pasado un buen tiempo desde que usted no ha podido comer lo que quiere. (De nuevo el Hno. Branham se voltea a la audiencia) veo algo moviéndose allá mismo. No puedo ver lo que es. Crea ahora con todo su corazón. Ahora, ¡Qué sucedería si todos creyéramos! La dama que está ahí sentada, usted tiene un problema femenino. Eso la ha dejado. Digamos alabanzas al Señor.
Hermana, ¿Le gustaría quitarse ese quiste, y que saliera de usted? Vaya a casa y sea sana. Dios le bendiga. Oh, ¿No es El maravilloso? Estoy seguro que usted puede apreciar eso porque hay como cinco mil almas tratando de acercarse al Don. Son como olas, tirando hacia atrás y hacia adelante. Yo difícilmente puedo entender lo que es. Pero sé que el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí para sanarle. Crea con todo su corazón.
Joven, que estas ahí por la pared, ¿Crees que yo soy un profeta de Dios? ¿Crees que estamos parados en Su presencia ahora? Yo no estoy leyendo tu mente. Tú sabes cuál es tu problema. Tu alimento se mantiene regresando, te cansas mucho, difícilmente puedes estar de pie. Tienes una hambre en tu corazón, tú quieres servir a Dios, tú nunca lo has servido como quieres. ¿Es cierto? Acéptalo ahora como tu Salvador, sé bautizado en el Espíritu Santo y sé sano.
Usted aquí en esta silla de ruedas. Dios lo ha sanado de su condición paralítica. Vaya a casa creyendo y confesando que Cristo lo ha hecho por usted, y que será sano completamente. Usted gozará una salud perfecta.
Muy bien, tráiganme al próximo paciente. ¿Cree usted con todo su corazón? Ella no entiende inglés. Sólo dígale que es sanada. Ella tenía problemas del corazón. Dígale que se vaya a casa y que se regocije. Ella no puede hablar inglés, pero seguro que sabe cómo tener fe. Párese aquí, Señor. ¿Me obedecerá como un profeta de Dios? Muy bien, usted tenía una artritis hace mucho, ¿O no la tenía? Ponga su mano en el aire, levante sus pies hacia arriba y hacia abajo. Camine fuera de la plataforma. Jesucristo la ha sanado. Dios le bendiga. Alabemos al Señor.
Sí hermana, usted está preocupada por su espalda, ¿O no? Muy bien, póngase de pie. Mueva su espalda alrededor, inclinese hacia adelante. Jesús la ha sanado de ese problema de espalda, no lo tiene ya más. ¡Amén!
¿Por el bebé? Dios, en el nombre del Señor Jesús te pido por esta sanidad, que sus ojitos sean normales. Déjalo Satán, yo te conjuro que dejes al niño. ¿Cuánto tiempo ha estado bizco? Bueno, ya no está bizco ahora, los ojos están completamente rectos y normales. Usted puede irse a casa regocijándose ahora. El bebé está perfectamente bien. Gracias sean dadas a Dios. Mire a este bebé, sus ojos están perfectamente rectos. Digamos alabanzas al Señor.
[El Hno. Branham se voltea de nuevo a la audiencia.-Editor] Quiero que crea con todo su corazón y mire para acá. Dios quiere sanarle y todo lo que tiene que hacer es tomarlo. Créalo y Dios está obligado a hacer que acontezca. ¿Puede usted ver cuán simple es? Veo a un hombre allí con un cáncer del estómago. Crea con todo su corazón. sólo crea.
Todos miren para acá y crean con todo su corazón. Jesucristo está aquí para sanarles, sólo tengan fe. Sí hermana, usted está sentada ahí en la esquina, nerviosa, neurótica, toda atada, ¿No es así? Póngase de pie, Jesucristo la ha sanado ¡Aleluya! Su bebé está mejor, ¿O no hermana? Ya está actuando diferente, ¿O no? Jesús lo ha sanado esta noche en el servicio. Digamos alabanzas al Señor.
¿Pueden todos oírme bien allá atrás? A voces cuando el ungimiento viene sobre mí, hace que mi rostro se sienta muy entumecido. No piense que estoy nervioso cuando estoy frotando mi cara, pero mis labios se sienten como que están muy delgados. Es un sentimiento real muy sagrado. Yo no puedo explicarlo. Yo le amo, yo sé eso, le amo con todo mi corazón.
Hay una dama sentada allí orando, sólo tratando lo mejor en sí misma. Usted hermana que está allí con un abrigo oscuro. Mire para acá y crea con todo su corazón. ¿Lo cree? ¿Me acepta como profeta de Dios? Muy bien. Aquí está su problema, hermana. Veo ahora que no hay realmente mucho mal con usted, usted tiene un demonio de presión. Eso es lo que está mal. ¿Es cierto? Usted tiene miedo y se preocupa. Usted está toda atada. Si eso es cierto levante su mano. Dios ha oído su oración. Satán no puede agarrarla. Ahora, sólo sostenga su mano arriba mientras oro.
Señor Dios, viendo su problema y conociendo que la pobre mujer está atada, Satán trata de decirle que ella está perdida. Yo vengo a Ti por misericordia, porque en los últimos cuatro minutos ella ha estado tratando duramente de entrar en contacto contigo. Ahora Padre, pido que ese espíritu deje a la mujer en el nombre de Jesucristo. Déjala salir de aquí regocijándose y feliz y sana, a través del nombre de Jesucristo. Amén. Ahora hermana, usted está terminada con eso. Usted está libre ahora, sólo tenga fe y crea con todo su corazón.
Ahora, ¿Quieren todos ser sanados allá? ¿Creen con todo su corazón? Amigos, me gustaría permanecer aquí una hora más, pero mi fuerza está cayendo rápidamente. Son las visiones y no puedo explicarlo. Y por favor créanme ahora. Si ustedes lo creen, yo les pediré que lo hagan. Ustedes se irán a casa esta noche sanos. Si yo tomo uno tras otro será lo mismo. Seguramente amigos. Usted sabe que yo les he dicho la verdad, y Dios ha testificado que les he dicho la verdad. Jesucristo sanó a todos hace como mil novecientos años.
¿Cuántos tienen fe para aceptarle ahora como su Sanador? Levante su mano. Eso es cierto, aquellos en camillas y sentados en sus sillas y todo lo demás. Usted puede ser sanado. Yo he hecho lo que el Señor me ha dicho que haga. El dijo que obrara estas señales, como Moisés el profeta lo hizo. Entonces pidió que fuera sincero cuando orara, y nada se pararía ante la oración. ¿Cree usted eso? Entonces incline su cabeza por un momento.
Nuestro Padre Celestial, oro a Ti por misericordia en esta hora, misericordia para toda la raza humana. Especialmente por aquellos muriendo aquí. Yo he testificado de Ti, oh gran Jehová, y de Tu amado Hijo, Jesús. Y el Espíritu Santo ha traído testimonio que mi testimonio es verdadero. Y ahora Padre, yo les he dicho que Tu Hijo murió por su sanidad y que el Angel del Señor me encontró y ungió a Tu siervo para ir con este Mensaje. Muévete sobre esta audiencia ahora. Que pueda la virtud sanadora del Calvario, de la sangre de sacrificio, el cuerpo y muerte de nuestro Señor Jesús venir por cada sufriente que oye mi voz. Querido Padre, bendice a todos los que están aquí ahora en oración, todos los que están creyendo el Mensaje. Permítelo, Señor. Oye mi humilde clamor a Ti. Yo oro que Tú dejarás que mi oración sea contestada.
En el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, amonesto cada espíritu enfermo, cada poder demoniaco, cada poder que tenga a la gente atada, paralítica, bizca, ciega y afligida. Satán, tú estás expuesto. Tú no puedes agarrar a esta gente. Tus poderes han sido rotos, Jesucristo triunfó sobre ti en el Calvario. Yo represento ahora el Don Divino. Y tú estás expuesto y sacado. Yo te conjuro por el nombre de mi Señor Jesucristo, tienes que obedecer, porque yo llamo Su nombre en reverencia y en santidad sobre estos enfermos. Sal fuera de ellos para que sean sanos a través de Jesucristo, el Hijo amoroso de Dios. Amén.
Ahora, mientras tienen sus cabezas inclinadas quiero que usted sólo crea así como digo estas palabras. Sé que eso necesita para vencer a Satán y yo voy a decir estas palabras. Yo quiero que usted las ore de su corazón, así como las hablo. Deje que los enfermos por todos lados en la audiencia oren estas palabras de su corazón después de que yo las diga.
Dios poderoso, Creador de los cielos y la tierra, autor de vida Eterna, dador de toda buena dádiva, envía Tu bendición sanadora sobre mí, un pobre mortal que sufre. Yo ahora acepto la muerte de Tu Hijo en el Calvario que murió por mi sanidad. Por Tu gracia, Señor, de aquí en adelante yo testificaré de mi sanidad. Está escrito que Tú eres el sumo pontífice de mi confesión, y yo confesaré mi sanidad hasta que esté completamente sano. Escúchame, oh Señor, porque me encomiendo a Ti para la sanidad de mi cuerpo, para dar alabanzas en el nombre de Tu Hijo Santo, Jesucristo. Amén.
FOTOGRAFIAS
Capitulo V REPORTES DE SUDAFRICA
En los capítulos previos ha sido introducido a William Branham, a su ministerio y al Don de sanidad, el cual opera a través de El. A usted se le ha dicho cómo El fue dirigido por el Señor para ir a Sudáfrica. Para tener un mejor conocimiento de su ministerio, yo le he dado una transcripción de un mensaje, palabra por los enfermos. En este capítulo me gustaría darle un breve reporte de las diez semanas que estuvimos en Sudáfrica.
La más grande reunión religiosa jamás hecha en Sudáfrica fue conducida por William Branham y su grupo durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de l95l. Esta fue una convicción unánime de cada persona de la cual hablo, que asistió a esos servicios. Al hablar con ministros, misioneros, oficiales públicos y otros que estuvieron interesados en el asunto Espiritual, social y moral de la gente, nosotros estuvimos seguros que los efectos de estos servicios serian sentidos por años venideros.
Cientos y cientos de miles se reunieron afuera en los lugares abiertos, en los salones, en los terrenos de espectáculos, en el hangar de aviones, y aún en un estadio de carreras en busca de Dios. Millares de millares han dado gracias a Dios por su sanidad.
Algunos fueron sanados instantáneamente, otros recibieron sanidad gradualmente. Algunos habiendo sentido el toque de Dios, podían testificar cómo en ese mismo instante y en ese lugar. Es imposible enumerar las varias formas que la gente recibió su sanidad. Ahí hubo los casos de aquellos que se levantaron para irse a casa y encontraron sus enfermedades terminadas. Para otros su sanidad fue completada en las calles, en los carros, en autobuses y taxis. Y entonces ahí hubo aquellos que fueron a casa creyendo y se dieron cuenta cuando fueron examinados por un doctor que su fe no había…
Aquellos que acompañaron a William Branham a Sudáfrica fueron: W. J. Ern Baxter, director del grupo; F.F. Bosworth, un decano en el ministerio de sanidad Divina; Willy Paul hijo de William Branham; y yo mismo. Durante la estancia de diez semanas los servicios fueron conducidos en once de las ciudades principales con un total de más de ciento veinte servicios, y una concurrencia calculada de un medio millón de personas. No hay manera de saber cuántos miles permanecieron y firmaron tarjetas de decisión para salvación personal o ni cuántos miles ahí, quienes hoy están disfrutando buena salud a causa de esta campaña.
El grupo Branham tuvo servicios en once ciudades. Un largo reporte podría ser escrito de los servicios en todas estas ciudades, pero no es posible dar todos los detalles. No es necesario, porque muchas de las cosas maravillosas que acontecieron sucedieron una y otra vez en los varios servicios a través de la unión.
Hemos tratado de hacer todos los reportes tan exactos como sea posible. Si hubiera habido alguna razón para una duda, así como las correcciones de cualquier reporte, eso hubiera sido eliminado. Nosotros preferiríamos subestimar eso que exagerar las multitudes y números que recibieron salvación, sanidad, y la concurrencia general de los servicios. Los cálculos sólo han sido dados para que así usted pueda tener un mejor entendimiento y estimar los efectos de estos servicios hechos en Sudáfrica. En el espacio de estas cuantas páginas, yo bajo ningún significado podré incluir todos los testimonios, recortes interesantes y detalles. Yo únicamente podré reportarle una sección cruzada de los servicios, ayudándole a entender lo que aconteció en las sanidades milagrosas de cuerpo y alma y que fueron testificados noche tras noche.
Sería imposible hacer un reporte apropiado sobre los servicios en Sudáfrica sin primero mencionar la maravillosa cooperación que recibimos de la Policía de Sudáfrica, la Cruz Roja, los trabajadores de la ambulancia de San Juan, y las enfermeras. Nunca hemos visto algún grupo de gente que cooperó tan diligentemente y fueron tan ayudadores. Servicio tras servicio muchos de ellos trabajaron sin ninguna paga. Por lo tanto, no se presentó la oportunidad en sí misma para darle las gracias individualmente. Pero aún así, apreciamos todo lo que hicieron y deseamos ahora darles las gracias sinceramente.
No se necesita decir que el éxito de los servicios fue muy grande debido a la fe de los cristianos, pastores, misioneros, trabajadores, laicos, quienes permanecieron detrás del grupo Branham en oración y fe. La campaña de Sudáfrica fue patrocinada por La Misión de la fe Apostólica, las Asambleas de Dios, los Pentecostales de Santidad, y la Iglesia del Evangelio completo de Dios. El reverendo A. J. Schoeman era el presidente del Comité Nacional, y el reverendo W. F. Mullan fue el secretario general. Muchos cristianos y pastores de otras denominaciones asistieron los servicios, cooperaron, y tomaron parte de las bendiciones que Dios tan libremente les dio a aquellos que creyeron.
Sudáfrica es un hermoso país, una tierra de extraños contrastes. Por ejemplo, la ciudad de Johannesburg es tan moderna como muchas de las ciudades americanas. Como a setenta u ochenta millas fuera de la ciudad y hacia el campo usted puede llegar a una reservación nativa a donde los nativos están viviendo así como ellos han vivido por generaciones, en sus pequeñas chozas.
Los primeros europeos que se asentaron en Sudáfrica fueron holandeses comerciantes, se asentaron en el cabo de la Buena Esperanza. Sus batallas no fueron con los elementos de la naturaleza, sino con los hombres de los arbustos y los Hotentotes. Más tarde los Huguenotes franceses arribaron por refugio. En l688 doscientos de ellos que habían sido llevados a la fuerza hacia Holanda, emigraron a Sudáfrica. Por l795 los ingleses comenzaron a asentarse allí. Consecuentemente hubo una lucha entre los europeos, así como las guerras sangrientas con las tribus nativas. Ellos comenzaron la «Gran marcha hacia el norte,» la cual trajo a los colonizadores hacia la parte del norte de Sudáfrica. Todo esto hace la historia de Sudáfrica muy fascinante. Sudáfrica permaneció como una colonia holandesa hasta 1902, cuando fue pasada a los ingleses como un resultado de la guerra Boer.
Este entendimiento de los antecedentes de Sudáfrica permite a uno entender a la gente y se da cuenta que Sudáfrica no es típico del continente negro, del cual es una parte. La unión de Sudáfrica tiene una población de más de tres millones de europeos y diez millones de no europeos. Y jugó un papel importante en las dos guerras mundiales.
Nosotros tuvimos todo planeado de salir del aeropuerto internacional de Nueva York, el primero de octubre de mil novecientos cincuenta y uno, arribando a Johannesburg el día tres. Así como estuvimos en el aeropuerto y listos para abordar el avión, nos dimos cuenta que William Branham y Billy Paul no podían ir porque por medio de un consejo erróneo, sus visas no habían sido completadas. Por lo tanto, W. J. Ern Baxter; P. F. Bosworth; y yo mismo salimos sin ellos.
La gente de Sudáfrica experimentó gran desánimo. Y ellos se dieron cuenta de que el Hno. Branham y su hijo Billy Paul no venían. El periódico en Johannesburg reportó que más de cuatro mil personas ya habían comenzado a partir a Johannesburg para verle. Cientos habían llenado el aeropuerto Palmietfontein para echarle un vistazo al evangelista de Estados Unidos quien había visto un Angel en l946, y quien debía de arribar para el viaje de dos meses alrededor del país.
Y así como entramos a Johannesburg pronto nos dimos cuenta de que los otros pasajeros del avión querían decir cuando ellos se referían a ella como la «ciudad dorada,» porque alrededor y debajo estaban las más grandes minas de oro en el mundo. No sólo Johannesburg, sino toda la economía Sudafricana ha sido construida sobre el oro. Sólo en poco de casi medio siglo, Johannesburg, con una población de 603, 470, se ha convertido en la ciudad más grande de Sudáfrica.
Los primeros servicios de la campaña de Sudáfrica fueron en el Tabernáculo Central en Johannesburg. Y es uno de las más grandes iglesias en la ciudad. La gente comenzó a reunirse a las siete de la mañana para el servicio de la tarde. Mucho antes de que el servicio de la tarde fuera programado, el edificio estaba lleno. Los servicios de la noche fueron en el tabernáculo del parque Maranatha porque no había auditorio en la ciudad de Johannesburg lo suficientemente grande para acomodar a las, multitudes, las cuales se calcularon sobre 10,000 cada noche.
Al primer servicio de la tarde el Hno. Baxter trajo un mensaje sobre las verdades de sanidad Divina. El atrajo la atención los versos de la Escritura, los cuales mostraban a cualquier hombre honesto que Cristo no únicamente murió por nuestros pecados, sino también pagó por la sanidad física de nuestros cuerpos.
Un hombre de Pretoria en este primer servicio vino a la conclusión de que si estas cosas eran verdad, las cuales debían ser desde siendo que ellas eran directas de la Palabra de Dios, El iría a casa y clamaría sanidad para su cuerpo, así como El había reclamado sanidad para su alma, de acuerdo a las promesas de Dios. El hizo esto. Varios días más tarde El fue a un doctor para un examen, lo cual reveló que no había ningún resto del cáncer que El había tenido y no fue encontrado.
La verdad de la sanidad Divina encontró un terreno fértil en los corazones de la gente de Sudáfrica. Esta verdad no era nueva a ellos. Andrew Murray, uno de los escritores más grandes sobre el tema de sanidad Divina, era un sudafricano, y durante su vida fue un líder de la iglesia Holandesa reformada. La iglesia Inglesa también cree y practica a una cierta extensión la oración por los enfermos. La misión de la fe apostólica, la obra pentecostal más grande en Sudáfrica, fue fundada por John G. Lake, cuya vida fue profundamente influenciada por el ministerio del Hno. F. F. Bosworth. Con esta religión como respaldo, el campo fue preparado para la cosecha.
El Hno. Baxter y el Hno. Bosworth, condujeron los servicios hasta octubre 6, cuando el Hno. Branham y Billy Paul arribaron de los Estados Unidos. Ellos estuvieron allí a las cinco de la tarde, pero el avión estaba retrasado y no arribó hasta cinco minutos después de las nueve.
Ellos pasaron a través de los oficiales de aduana, y fueron llevados al tabernáculo del parque Maranatha para concluir el servicio esa noche. El Hno. Branham habló sólo unos pocos minutos y entonces cerró con una oración por aquellos en necesidad de sanidad. Tenemos testimonios de personas quienes recibieron su sanidad esa primer noche. Entre ellas está Ernest Blom, quien había conducido desde Durban para asistir a los servicios en Johannesburg. Varias semanas más tarde El regresó a casa y fue entrevistado por un reportero de la tribuna dominical de Durban, el cual recortó la historia en un artículo en noviembre 11, de 1951.
Los días que siguieron fueron días de gran anticipación y presenciamos cosas que Sudáfrica nunca jamás había visto. Como ha sido mencionado, es imposible enumerar todas las sanidades y eventos sobresalientes que sucedieron en esos servicios. Pero me gustaría relatarles algunos de los incidentes que sobresalen en mi memoria.
Una noche ahí en Johannesburg, cuando el Hno. Branham estaba hablándole a alguien en la plataforma en la línea de oración, El rápidamente se volteó a la audiencia y apuntó a una dama joven postrada en una camilla. El dijo: «Dama, su espalda ha estado rota en tres diferentes lugares como un resultado de una caída. Jesucristo le ha sanado. Póngase de pie y acepte su sanidad:» La dama era muda, pero en fe ella se paró y alabó a Dios por la sanidad que había recibido instantáneamente. Las siguientes noches fue llamada a testificar de su sanidad, y entonces tomamos una foto de ella, de la señora Aun Weiblein, con el Hno. Branham; el reverendo A. J. Schooman; y Billy Paul.
Esa misma noche una jovencita como de catorce años de edad fue traída en una camilla por los trabajadores de la cruz roja. Ella también tenía la espalda rota y estaba llorando a causa del intenso dolor que estaba sufriendo. Durante el servicio, el Hno. Branham apuntó hacia ella y dijo: «Tu espalda ha estado rota, Jesucristo te sanó. Ponte de pie y acepta tu sanidad.» Primero la niña no podía creer lo que había oído. Ella dijo: «¿Quién, yo?» El Hno. Branham dijo: «Sí, tú.» A esto, ella se puso de pie, su madre había estado sentada sobre una silla junto a la camilla, y cuando la niña se levantó su madre se puso también de pie. Ella estaba tan contenta con gozo que se desmayó y cayó sobre la camilla de la que la niña apenas se había levantado. También tenemos su fotografía que fue tomada unos segundos antes de que la madre se desmayara.
Después del servicio la niña caminó alrededor regocijándose en la sanidad que ella apenas había recibido. Le pregunté a ella cómo había sido rota su espalda y ella dijo que había sucedido en un accidente automovilístico, hacía un año. Preguntándole cuánto había caminado desde el accidente ella dijo que no había estado sobre sus pies desde el tiempo del accidente hasta esa noche después de que el Hno. Branham apuntó hacia ella y le dijo que se levantara y reclamara su sanidad.
Estas dos sanidades fueron muy impresionantes porque mostraron la veracidad de las palabras del Hno. Branham habladas bajo en ungimiento. Si el Hno. Branham hubiera hecho un error y les hubiera dicho que Cristo las había sanado cuando no habían sido sanadas, eso podía haber sido una tragedia. Nadie con una espalda rota podría salirse de su cama y caminar, al menos que fuera sanada. En primer lugar, no sería capaz de moverse y ella se movió. El podía haber desunido algún nervio, lo que le causaría .. muerte instantánea.
Otro incidente muy inusual sucedió a dos ancianos de la iglesia Reformada Holandesa. Ellos habían venido a los servicios y observaban. Uno de ellos, así como oyó al Hno. Branham diagnosticar los casos, diciéndole a la gente lo que estaba mal con ellos. Entonces así como El testificó de los milagros siendo hechos, se convenció de que eso era de Dios. El otro anciano se sentó allí y también estaba observando al Hno. Branham diagnosticar los casos, diciéndole a la gente cosas secretas de su corazón y que en el nombre de Jesús habían sido sanados y podían levantarse e irse a casa clamando y regocijándose en su sanidad. El se convenció de que eso era el resultado de un poder demoniaco. Los dos hombres, ambos eran sinceros, pero ellos habían llegado a diferentes conclusiones. El primer anciano se fue a casa, el segundo salió a orar bajo un árbol. Mientras El estaba orando, le pidió a Dios para que le mostrara si las cosas que había visto eran de Dios o de Satán. El era sincero y acordó creer lo que le fuera revelad por Dios. Mientras estaba orando, sintió una mano sobre su espalda. El se volteó para ver quién era, pero nadie estaba ahí. En lugar de ver a alguien, El vio una visión. El vio dos nubes, y ahí entre ellas estaba su amigo anciano exactamente así como había estado sentado poquito antes cuando estaban discutiendo el ministerio del Hno. Branham. Al final de la visión El fue tan rápidamente como podía al hogar del anciano para decirle lo que había sucedido. Y así como El estaba explicándole la visión, otros miembros de la familia, quienes estaban ahí, notaron una impresión de una mano sobre su camisa. Así como examinaron la camisa, ellos encontraron que estaba chamuscada, muy plenamente dejando la impresión de una mano izquierda. Las noticias vinieron al Hno. Branham de lo que había sucedido, y El dijo: «Yo sé todo eso, yo lo vi en una visión esta tarde. Tráiganme la camisa, y mi mano izquierda cabrá perfectamente en la impresión quemada que fue dejada sobre la camisa.» Esto fue hecho y fue como el Hno. Branham abía dicho. Esa noche la camisa fue traída al servicio y cientos vieron la impresión tostada de la mano sobre la camisa.
Una noche, así como el Hno. Branham llamó a la línea de oración para que fuera formada, nos dimos cuenta que uno de los números que fueron llamados faltaban. Billy Paul había dado las tarjetas de oración muy temprano en ese mismo servicio. Así que estábamos seguros de que la persona tenía ese número y estaba ahí presente. El Hno. Branham pidió a todos que tuvieran sus tarjetas de oración para revisar su número y si ellos tenían el número que faltaba, que por favor viniera hacia adelante. Una dama entonces se paró y explicó que ella tenía ese número. Cuando ella recibió primero la tarjeta de oración sintió algo ir a través de su cuerpo. Fue algo similar a un estremecimiento eléctrico, sólo más suave, pero de duración más larga. Ella tenía cáncer en su labio que era constantemente doloroso. Después de esta sensación de estremecimiento, el dolor se fue y ella sintió que fue sanada, y por lo tanto, no fue necesario que subiera a la línea de oración.
Un anciano de la iglesia Holandesa Reformada, vino a la línea de oración, después de orar por El, el Hno. Branham le dijo que El había recibido su sanidad, y que podía irse a casa alabando a Dios. El dijo también: «Usted tiene una esposa que está en casa sufriendo con cáncer. Usted puede regocijarse, porque también ella está bien.» Más tarde, así como el hombre se acercó a su hogar vio que todas las luces en la casa estaban encendidas, y un par de carros estaban afuera. El más bien se confundió pensando qué estaba sucediendo. Así como entró a la casa vio a su esposa que estaba, fuera de la cama sintiéndose bien, dándole gracias a Dios por la sanidad de su cuerpo. Ella había llamado a algunos amigos cuando sintió que había sido sanada, y ellos vinieron allí. Todos juntos se regocijaron en la sanidad que ambos habían recibido.
Durante otro servicio en Johannesburg un muchachito como de siete u ocho años de edad, fue llamado a la línea de oración. El Hno. Branham le habló al muchacho por unos pocos minutos explicándole que el corazón débil que El tenía fue causado por una operación del demonio. Le dijo que El podía ser liberado y que algún día El estaría predicando el mismo Evangelio que ahora estaba siendo traído a la gente de Sudáfrica. Repentinamente el Hno. Branham se volteó a la audiencia y durante los próximos momentos de silencio fue evidente de que El estaba viendo una visión de algo sobre la audiencia. Entonces El apuntó directamente encima del púlpito y dijo que ahí también estaba una niñita y otro muchacho que estaban sufriendo con la misma aflicción. Todos se sintieron tensos, así como El apuntó en la dirección que El sabía dónde estaban, pero no podía encontrarlos. Y los momentos pasaron, El insistió que ahí estaban ellos. El dijo que el espíritu que estaba atando a este muchacho estaba pidiendo ayuda a otro demonio difrente en la audiencia. El continuó mirando pero no podía encontrarlo. El Hno. Baxter vino de detrás y puso su mano sobre la espalda del Hno. Branham, que hizo que El se moviera hacia adelante. Al hacer esto, el Hno. Branham vino al púlpito y pudo ver a aquellos que estaban en frente de eso. Ahí estaban los dos que El estaba buscando, un muchacho como de doce años, y una niña de un par de años menos. Ambos de ellos estaban recostados en camillas y habían estado escondidos de su vista a causa del púlpito. El oró por ellos y les dijo que ellos habían sido liberados del demonio, el cual estaba causando su corazón débil. El había visto una visión de los tres siendo sanados. Después yo entrevisté a la madre del muchacho que había estado postrado en la camilla. Ella me dijo que su hijo había estaso en tal condición que no podía sentarse más que diez minutos al día.
El ministerio del Hno. Branham es muy inusual, y así como el Hno. Bosworth frecuentemente nos recuerda que nunca ha habido algo como esto desde el tiempo cuando Cristo estuvo aquí sobre la tierra. Dios ha sido tan bueno a Su pueblo y de vez en vez nos ha dado videntes y profetas, pero podemos encontrar en los anales de la historia que nunca ha habido uno con un ministerio tal, como el Hno. Branham. Frecuentemente El ve entre treinta y cuarenta visiones al día, y nunca ninguna de ellas ha estado equivocada.
Muchas veces El ve visiones de los servicios adelante del tiempo o incidentes que acontecerán en el futuro. El a veces nos dice de estas cosas antes que pasen. Y entonces cuando las vemos, nos recordamos lo que nos había dicho.
Un poquito después en que arribamos en Johannesburg, el Hno. Branham tuvo una visión que sería al siguiente día. El Hno. Schoeman y algunos otros estarían en el centro de la ciudad. Ellos verían a un nativo parado en una esquina con una camisa azul y unos pantalones blancos. El Hno. Branham describió al nativo, aún describió la esquina y los edificios a donde el nativo estaría parado. Al siguiente día ellos fueron al centro y el Hno. Branham relató la visión a los que estaban con El. Y ellos estaban caminando por el centro, y dieron vuelta a esquina, y ahí directamente enfrente de ellos estaba este nativo vestido exactamente como el Hno. Branham lo había descrito. Lo que estaba alrededor también, estaba justamente así como había sido mencionado.
Un día el Hno. Branham vio en una visión a una niña nativa quien tenía más bien una frente alta con una cicatriz en ella. Ella estaba sentada en el piso mirando como si ella estuviera haciendo algo con sus manos. El Hno. Branham relató esta visión a otros y unos pocos días más tarde ellos salieron a dar un paseo y ahí estaba la niña por el camino vendiendo collares. Nadie en el carro primero reconoció que la niña era la que el Hno. Branham había visto en la visión. Después de que habían manejado por casi una milla y media, el Hno. Branham les preguntó si ellos no se detendrían y voltearían alrededor, porque quería ver a la niña que estaba sentada allí junto al camino haciendo y vendiendo esos collares. Ellos regresaron y se detuvieron para mirar algunos de los collares. Así como se preparaban para irse, el Hno. Branham dijo: «¿Nadie reconoce a esta niña?» Así como la miraron, ellos la reconocieron, la niña de la cual el Hno. Branham les había dicho, estando sentada en el suelo, mirando hacia abajo como si estviera haciendo algo con sus manos. Cuando ella miró hacia arriba ellos también vieron su frente alta y la marca.
La primer noche el Hno. Branham estaba en el lugar del Hno. Schoeman, el presidente del Comité Nacional. El tuvo una visión de lo que le había sucedido a la hija del Hno. Schoeman. Ella había tenido una operación en su ojo. El Hno. Branham describió la operación justamente como había sucedido. El Hno. Schoeman confirmó todo lo que había sido dicho, y era exactamente como había sucedido.
Después de cerrar una semana de los servicios en Johannesburg, nosotros nos fuimos a Klerksdorp. Esta es otra ciudad minera como a cien millas al sudoeste de Johannesburg. El primer servicio fue cancelado a causa de la lluvia, y el segundo servicio fue cancelado a causa de una tormenta y el clima frío. El domingo por la mañana Dios le habló al Hno. Branham a través de una visión asegurándole que tendríamos un clima favorable durante el resto de los servicios en Sudáfrica. Esos dos servicios fueron los únicos que fueron cancelados a causa de las condiciones del tiempo en todo el viaje de Sudáfrica, aún a través de algunos servicios fuimos conducidos en las ciudades, las cuales iban a tener su temporada de lluvia.
El domingo l4 de octubre fue un hermoso día. La gente manejó desde cientos de millas para los servicios. Se me dijo por varias de las personas de la ciudad que ese era el grupo más grande que se haya reunido en la ciudad de Klerksdorp. El Hno. Baxter trajo el mensaje del Evangelio esa noche. Y cuando El les pidió a aquellos que se pararan y por lo tanto se indicaba su aceptación de Jesucristo como su Salvador y Señor, aproximadamente 3,000 personas se pusieron de pie en respuesta al llamado. La gente en esa ciudad también testificó la obra maravillosa del poder del Señor, a través del Hno. Branham, ellos también admitieron que un profeta de otra tierra los estaba visitando. Ellos se dieron cuenta que quizá nunca volverían a ver algo como esto en toda su vida. El domingo fue uno de los días más grandes que esa ciudad jamás ha visto. Ahí había muchos que recibieron sanidad en su cuerpo y en su alma.
Estoy pensando en este muchachito que tenía once 0 doce años de edad, quien había recibido una tarjeta de oración, y cuyo número había sido llamado. Así como El subía a la plataforma noté que sus ojos estaban muy malamente cruzados o bizcos. Tan pronto como el Hno. Branham lo vio, El relató la historia de su niñita cuyos ojos habían sido cruzados a causa del intenso dolor que sufrió un poco antes de su muerte. El Hno. Branham nunca cesa de ser movido con compasión cuando El ve un niño bizco. El oró por el niño y luego le pidió que mirara hacia arriba. Así como lo hizo, sus ojos se enderezaron. El muchacho volteo a la audiencia y la gente se regocijó de que los ojos que habían estado cruzados ahora estaban perfectamente rectos. Un doctor examinó al muchacho luego que sus ojos estaban normales. Después del servicio yo obtuve una foto del muchacho, la cual ahora tenemos aquí.
Una noche después del servicio alguno de nosotros estábamos sentados en la mesa del comedor, en el lugar del pastor P. F. Fourie, uno de los pastores locales. Estábamos disfrutando unos refrigerios y el Hno. Branham estaba hablándonos acerca de las verdades Espirituales. Después de que el señor Fourie vino se unió con nosotros en la mesa, yo noté que el Hno. Branham estaba observando a cada uno de nosotros muy de cerca, como si estuviera buscando algo. Después de unos cuantos minutos se sentó hacia atrás en su silla y nos dijo que El había visto una visión esa tarde. Ahora, nosotros estábamos sentados alrededor de la mesa justamente así como nos había visto. El Hno. Boswoth sentado al final de la mesa, el pastor y el señor Fourie en el lado opuesto, y Sidney Smith y yo estábamos a un lado a un costado a través del Hno. Branham. Cada uno de nosotros estaba en la locación exacta y en la posición en la cual El nos había visto en la visión de esa tarde. Ahora El podía decir lo que Dios le había revelado. El se volteó a la señora Fourie y le relató algunos incidentes de su juventud. Así como El entró en detalles, ella se sentó allí conmovida al pensar que Dios había hablado a Su profeta concerniente a ella. El también le dijo que tenía una enfermedad del corazón y problemas del estómago causado por el nerviosismo. Después de hablar más adelante concerniente a la visión y darle palabras de ánimo, El se disculpó de la mesa y se retiró para la noche.
Nuestra siguiente parada fue de del l7 al 2l de octubre en Kimberley, la capital del diamante del mundo. Los servicios allí fueron programados en el salón Town, pero durante el primer servicio de la noche el edificio estaba lleno y había más gente afuera que adentro. El comité local se dio cuenta de que algo debería ser hecho para hacer provisión para los millares que querían asistir a los servicios. A través de la cooperación fina de la industria minera, obtuvimos el uso del estadio De Boers, el cual tenia asientos para acomodar a 6,000 personas y es clasificado como una de las arenas de deportes más finas de Sudáfrica. Sólo la eternidad revelará lo que fue complementado a causa de las facilidades agregadas.
Mientras el Hno. Bosworth estaba comiendo en un café local, un joven vino y le preguntó si El no era un miembro del grupo Branham. El le dijo que El había venido desde el sudoeste de Africa, y que su niña de cinco años estaba muriéndose de cáncer. El le preguntó al Hno. Bosworth qué se podía hacer para que así su hija pudiera recibir la sanidad, la cual El creía que Jesucristo ya había comprado. El Hno. Bosworth le explicó que aunque El no pudiera obtener una tarjeta de oración, El aún podía obtener sanidad. El le aconsejó que estuviera en oración constante para que Dios le diera al Hno. Branham una oración de su niña, quien estaba sufriendo de cáncer. El vino a los servicios creyendo en Dios, y así como El permanecía un lado orando, el Hno. Branham volteó a El y dijo: «Vaya a casa, si usted cree, su niña que está en casa sufriendo con cáncer será sana.» Después le pregunté al Hno. Branham qué es lo que vio en conexión con este hombre. Y El me dijo que había visto una visión de una niñita acostada en una camasufriendo con cáncer. Un halo colgando directamente sobre el hombre indicaba que esa era su niña.
Sidney Smith, de Durban, quien estaba viajando con nosotros a este tiempo, me relató un incidente muy sorprendente. El señor Smith sólo se había detenido en la casa a donde el Hno. Branham estaba quedándose para llevarlo al servicio. Y así como El salió de la puerta hacia la calle, El se encontró a un hombre delgado quien reconoció al Hno. Branham y le pidió que orara por El. El hombre se enrolló sus mangas para mostrar cuán delgados estaban sus brazos, ellas no eran más grandes que la canilla de un hombre. El Hno. Branham lo miró y le dijo: «Usted está sufriendo de tuberculosis, ¿Cree usted en Dios?» El hombre dijo: «Yo creo en Dios.» El Hno. Branham oró por El y habló con El unos pocos minutos. Después El le dijo: «Veamos su brazo de nuevo.» A ese tiempo cuando el hombre enrolló sus mangas, El estaba sorprendido de ver que su brazo estaba más grande y ahora parecía ser más fuerte que como había estado unos minutos antes. Este fue un caso donde Dios únicamente sanó al hombre instantáneamente, pero milagrosamnte le dio fuerza física, la cual ordinariamente retomaría gradualmente.
En cada ciudad a donde tuvimos servicios, la gente nos detenía en la calle para decimos casos de sanidad que ellos habían experimentado o habían escuchado de ellos. Yo no me recuerdo de algún pueblo donde estuvimos que no hayamos encontrado a mucha gente reportándonos las cosas que Dios había hecho por ellos a través del ministerio del Hno. Branham; así como estuvimos en Kimberley.
Experimentamos muchas cosas sorprendentes en nuestro viaje a Sudáfrica. Vimos gente parada por millares aceptando a Cristo como su Salvador. El tullido fue sano, los ciegos vieron, los sordos oyeron, los mudos hablaron, los inválidos fueron levantados de sus muletas, y los que estaban en dolor fueron libres. Pero nosotros nunca olvidaremos lo sorprendente de oír a los nativos y a los negros cantar. Sus voces quizás no eran muy bien entrenadas, pero parecía que todo lo que ellos tenían que hacer era abrir su boca y la música vendría hacia adelante. Tal resonancia, tal cosa tan bonita, era un placer oírlo. Yo conté en Kimberley alrededor de 6,000 voces unidas y produciendo música como la de un piano poderoso. Cantando los cantos de El libremente.
Este canto inspiraría a cualquiera y causaría que levantara su corazón en adoración a Dios. Hicimos alabanzas, eran cantadas, y la Palabra fue traída al corazón de la gente, hombres y mujeres se agarraron sobre las promesas de Dios. Algunos se convirtieron en nuevas criaturas en Jesucristo Jesús. Otros en necesidad de sanidad física, se levantaron en fe creyendo en Dios y recibieron sanidad para sus cuerpos.
Después de uno de los servicios un hombre vino a mí y me dijo que El había visto un Angel del Señor parado en la plataforma al lado del Hno. Branham. Yo le pedí que describiera al Angel porque otros lo habían visto y lo habían descrito y yo quería saber si la descripción era o no la misma. El dijo que era un hombre grande, como del tamaño del Hno. Baxter, rasurado y vestido en una vestidura blanca con un fleco al fondo. El permaneció directamente atrás del Hno. Branham, así como miraba a la audiencia, viendo visiones de la gente siendo sanada y apuntándoles, dándoles ánimo para que se pararan y aceptaran su sanidad.
Y uno de los servicios conducidos para los no europeos. Una india vino a la línea de oración, el Hno. Branham la miró y le dijo: «Usted no es una cristiana, usted está sufriendo de cáncer y úlceras. Usted nunca ha aceptado a Cristo como su Salvador. Cristo le sanará pero primero debe aceptarlo como su Salvador y Señor. Entonces vaya y dígale a su gente lo que El ha hecho por usted y su sanidad será completa.» El dijo: «Si usted hará eso, levante su mano derecha.» Ella levantó su mano derecha. El llamó a uno de los trabajadores personales para llevar a la dama y dirigirla a Cristo, para que ella pudiera cumplir el voto que había hecho.
La siguiente serie de servicios fueron en Bloemfontein, del 24 de octubre al 28. La palabra Bloemfontein significa fuente de flores. Y es una hermosa ciudad con sus parques, flores y amplias calles. Arribando a la ciudad, el grupo Branham fue bienvenido por un gran grupo de gente y un coro mixto cantando: «Sólo creed.» El Hno. Bosworth le dijo a la gente que ellos verían algo que ninguna persona había visto desde el tiempo en que Cristo estuvo sobre la tierra. Nunca antes en la historia de la iglesia Dios había trabajado en esta manera. Qué verdadero fue esto porque Dios obró en la ciudad de Bloemfontein como El nunca jamás lo hizo. Millares de gente habían venido por muchas millas. Yo entrevisté a un hombre que había volado del norte de Africa, aproximadamente como a 4,000 millas. Se me dijo por un policía que ellos estimaban como un millar de carros que no eran de la ciudad que estaban en Bloemfontein. De nuevo no hubo un auditorio suficiente grande para que cupieran las multitudes esperadas. El comité loca había hecho arreglos para usar los terrenos del Fair Ground que sentaba alrededor de 6,000 personas. La misma primera noche el terreno allí fue lleno con miles que estaban sentados sobre sillas y bancas tan cerca como fuera posible a la plataforma.
El Hno. Bosworth trajo un mensaje sobre sanidad Divina. Así como miles se reunirían allí en ese lugar antes de las seis de la tarde, frecuentemente los servicios comenzaban a esa hora. El explicaba las verdades de sanidad Divina como un asentamiento en la Biblia y cómo Dios estaba trabajando a través del Hno. Branham. El Hno. Baxter traía los mensajes de salvación personal. Cada vez había una tremenda respuesta a este llamado por aquellos que querían aceptar la salvación, que no habían sido traídos para ellos el Calvario. Hubo noches cuando sobre 2,000 tarjetas de decisiones fueron firmadas y entregadas. Los hombres y mujeres no responderían en tal número, o en cualquier otra cantidad, a menos que el Espíritu de Dios estuviera allí y les hablara. ¿Puede Bloemfontein o cualquier otra de las ciudades de Sudáfrica que experimentaron las bendiciones del ministerio del Hno. Branham ser la misma?
Durante el servicio de la noche del viernes en Bloemfontein, el Hno. Branham vio una visión diferente a cualquier otra que había visto antes. El había estado orado por la gente al mismo tiempo que los estaba animando para creyeran, para aceptar la sanidad, la cual Dios le había traído. Cristo había pagado por su sanidad, pero ellos no había manera de que El pudiera dársela a ellos, al menos que ellos creyeran y lo aceptaran. Entonces así como el Hno. Branham permaneció allí atrás, aún animándoles para que creyeran, El vio una larga pared levantándose sobre la parte trasera del estadio, extendiéndose a través de todo ello. Y así como esta pared continuaba levantándose, ella vino sobre la gente. Y grandes gotas de agua parecieron estar cayendo de ella. Así como esas gotas de agua bajaban, ellas siempre golpeaban directamente en la cabeza de alguien. El Hno. Branham estimó que al menos había ahí 1.500, gotas; así como El estaba convencido de que esa gente había sido bendecida, pero estaba de parte de ellos el cotinuar en su fe para poder conservar esa sanidad. El estimó que en ningún otro servicio previo hubo tanta gente sanada como esa noche en Bloemfontein.
Frecuentemente el Hno. Branham le recuerda a la gente que El no puede decir algo sino lo que se le sea revelado por el Señor. Una noche una dama vino a la línea de oración y después que el Hno. Branham vio una visión de ella. El le dijo que estuviera segura de que ella estaba preparada para encontrar a Dios. Después de hablar palabras de ánimo a ella, El le dijo que sirviera a Dios con todo su corazón. Nada fue dicho acerca de su enfermedad o si sanaría.
Después del servicio le preguntamos al Hno. Branham por qué había hablado a la dama como lo hizo. El nos dijo que El había visto una visión de una procesión de un funeral y que la mujer muy pronto moriría. No importa cuán malamente El quisiera decirle a la dama algo más, El no podía decirle algo más de lo que el Señor le había mostrado. A la siguiente mañana nos dimos cuenta que la mujer murió durante la noche.
A pesar de que la mayoría de los servicios fueron hechos para los europeos, aún así tres servicios fueron arreglados para los nativos. Ocasionalmente podíamos presionar hacia las multitudes que ya estaban programadas para tener unos cuantos servicios extras a los nativos. El sábado por la tarde el Hno. Bosworth habló en uno de sus servicios. Después de su mensaje El llamó a la plataforma a una docena de gente que habían tenido operaciones muy radicales. Esa gente tenía un oído extraído. En orden para que ellos oyeran a través de ese oído, Dios tendría que crear un nuevo oído. El Hno. Bosworth llamó a la gente quien tenía buen oído para que pudieran oír la Palabra de Dios, y por lo tanto tuvieran fe para creer para sanidad completa. El los usó como una demostración, como una ilustración a su mensaje. El les había dicho que Dios los sanaría si creían y ahora El había llamado aproximadamente a doce individuos para probar el punto que El había hecho. El usó a esos que tenían defectos de oído, mas bien que a los oros con aflicciones, porque eso era algo que era audible y visible a la audiencia. El probó su oído de ellos al poner sus dedos en su oído bueno. Y entonces susurrar algo al oído el cual había sido operado. Todos ellos que El oró pudieron oír. Después de esta demostración El dirigió a la gente a una oración masiva. Pidiéndoles que oraran después de El palabra por palabra. Ellos hicieron esto, y cientos recibieron su sanidad esa tarde.
Esto fue un fundamento maravilloso puesto para los servicios que el Hno. Branham condujo el domingo por la mañana. En el servicio hubo una multitud estimada en 5,000 personas no europeos, el cual testificamos en Sudáfrica. los nativos eran de Basutoland, y no había duda de que el grande suceso de ese servicio fue el resultado de la buena siembra de la Palabra por los misioneros que ministraron a esos nativos. Muchos de los paralíticos que habían sido cargados, venidos dentro salieron caminando. Me acuerdo de un paralítico que caminaba con sus manos y arrastraba sus piernas, pero pudo caminar rectamente en dos días. Ahí estaba un bebé enfermo que fue normal en cuatro días como así otras sanidades sobresalientes. Diferentes misioneros me reportaron que ellos creían que había un millar de gente estimado que habían sido sanados en estos servicios. Nuestro buen amigo, el misionero Kast, escribió un reporte de los servicios de los nativos en Bloemfontein, y yo voy a citar los reportes así como se me sean enviados.
SERVICIOS DEL HNO. BRANHAM PARA LOS NATIVOS EN BLOEMFONTEIN, DEL 27 AL 28 DE OCTUBRE DE 1951
Por el Misionero A. KAST
A través de la voz de sanidad el ministerio del Hno. Branham y del Hno. Bosworth eran bien conocidos aquí, y todo esfuerzo fue el anunciar esos dos importantes servicios por todo el estado libre y Basutoland. Muchos autobuses fueron alquilados y vagones especiales en todas las líneas de trenes para traer muchas almas hambrientas y sufrientes a Bloemfontein. La segunda iglesia más larga de la locación fue rentada para los servicios. Mientras otros seis grandes salones fueron usados para alojamiento.
Por meses muchas oraciones fueron hechas y enviadas al Trono de Dios, para que los servicios pudieran ser una manifestación poderosa del poder de Dios.
La primera reunión iba a ser el sábado a las dos treinta de la tarde, pero muchos ya habían arribado dos días antes, y todo el sábado por la mañana la gente rodeó la iglesia esperando entrar temprano al edificio. Siendo que la iglesia sólo podía sentar ochocientas personas, únicamente los ciegos, sordos, paralíticos, y casos extremos fueron admitidos adentro. Aún así muchos miles tuvieron que permanecer afuera. Las puertas fueron cerradas, pero a pesar de eso algunos trataron de entrar a la iglesia por las ventanas. El Hno. F. F. Bosworth arribó y se agradó de ver tan grande multitud alabando a Dios con sus cantos. La Palabra de Dios fue predicada y la fe fue creciendo al nivel a donde todos esperaban grandes cosas.
Como treinta personas que habían perdido un oído a través de la operación o alguna enfermedad, fueron llamados a la plataforma y personalmente el Hno. Bosworth oró por ellos. En cada caso la sanidad fue inmediatamente restaurada y la audiencia se maravilló de las cosas que Dios hizo a través de su humilde siervo. Muchos otros habían deseado ser llamados a la plataforma para que se orara por ellos a través de la imposición de manos, pero el Hno. Bosworth hizo los siguientes anuncios claros: «Todos ustedes pueden ser sanados de cualquier enfermedad, si usted sólo puede creer la Palabra de Dios.» El prometió orar por todos a la misma vez, pidiéndole a la audiencia que repitiera su oración. Esto fue hecho y Dios trabajó en milagros poderosos. Después de la oración el Hno. Bosworth pidió testimonios. Y muchos vinieron al micrófono a decir del poder Sanador de Dios. Todos alababan a Dios cuando una anciana dijo: «Yo vine a la reunión ciega y sorda, pero ahora yo puedo ver y oír. Cuando preguntaron cuántos recibiero el oído, hubo 67 adentro de la iglesia y afuera hubo tantos sanados que ellos no podían ser contados. Todos estaban agradecidos a Dios por lo que había hecho, esperando aún cosas más grandes al día siguiente cuando el Hno. Branham y el Hno. Baxter eran esperados para venir.
DOMINGO 28 DE OCTUBRE
¡Un día que no se va a olvidar! Entendiendo que en ninguna iglesia o salón de comunidad podría caber la multitud esperada. Fue decidido el tener los servicios en el campo de fútbol. Muy temprano en la mañana comenzó la obra de instalar altavoces y preparando el lugar de predicación. De nuevo muchas horas antes de que el servicio comenzara, miles llegaron al campo. Misioneros y trabajadores nacionales pronto organizaron para sentar a la multitud y poner secciones y traer a todos los inválidos al frente. A las 9:30 a.m. ya había cerca de 5,000 reunidos. Comenzamos a cantar y aquellos que oyeron la armonía maravillosa nunca olvidarán ese sonido celestial. Cuando vino el tiempo de adoración todos los hombres y mujeres y niños se arrodillaron sobre el terreno orando simultáneamente para una poderosa visitación de Dios. Fue un llanto a El y nuestras lágrimas fluyeron libremente viendo el hambre de cada corazón. Después de una buena predicación del Evangelio por un misionero, la gente fue exhortada a esperar grandescosas de Dios. Se les dijo que no era necesario que se orara individualmente por ellos, sino que uno podía recibir sanidad de cualquier lado de la audiencia. El testimonio acerca de lo que Dios ya había hecho en otro centros fortalecieron la fe de los creyentes.
A las l0:30 a.m. el Hno. Baxter y algunos otros arribaron y siguió un corto mensaje del Evangelio por Su siervo ungido. Cuando el Evangelio fue dado a rendirse a Cristo, miles de manos fueron levantados y Dios vio a cada uno de ellos. ¡Qué gran salvación! A ese tiempo, todos estaban esperando ansiosamente al Hno. William Branham. Cuando este humilde siervo de Dios arribó, El se había movido con compasión, así cuando vio los muchos paralíticos postrados enfrente de El, pero con la aseguranza de fe que El dijo que muchos de esos desafortunados estarían caminando. Diez nativos fueron llamados al frente y el Hno. Branham, por el Espíritu de Dios, les dijo a cada uno sus enfermedades y entonces oró por su sanidad, la cual fue permitida a ellos. Por este tiempo el numero de la audiencia se había elevado a 12,000 y el Hno. Branham oró fervorosamente por la sanidad de todos, ordenando a Satán que dejara a los afligidos en el nombre de Jesucristo. Dios oyó la oración y salvó al enfermo. «La oración de fe salvará al enermo y el Señor Jesús lo levantará.» (Santiago 5:l5) Ningún ojo podía ver lo que Dios trajo en esos momentos santos, no había tiempo para testimonios en los servicios, pero uno simplemente le decía al otro: «Soy sanado, puedo ver, puedo caminar, yo soy libre del dolor. ¡Aleluya!» El gran servicio vino a una terminación con un poderoso canto de alabanza.
Anteriores a los servicios, cerca de 4,000 nombres de gente fueron recibidas pidiendo por oración. Dos canastas llenas con cartas fueron llevadas a los servicios a donde el Hno. Branham pone sus manos sobre de ellas, pidiendo sanidad, por los sufrientes desconocidos. La siguiente semana oímos numerosos testimonios de cada parte de esta tierra. Desde esta estación misión «Monte Tavor», Basutoland, 50 fueron a los servicios (a ll5 millas) y a excepción de unos cuantos, todos ellos regresaron sanados. De otra villa, Thaba, Tsoeu, 23 fueron a Bloemfontein. Y durante nuestra visita a este lugar, l5 testificaron de haber recibido sanidad. Yendo un poquito más hacia el centro, Mohaleshock, el propietario de un autobús me dijo: «Yo llevé un paralítico hacia el autobús, pero cuando El regresó de los servicios, El podía caminar por sí mismo.
Muchos otros fueron maravillosamente sanados allí. Un evangelista de las montañas Basutoland nos trajo el reporte: «Casi todos los que fueron a Bloemfontein son sanados, un muchacho mudo habla ahora, el brazo de un manco ha sido ahora sanado, etc.»
Cuando arribamos a Zastron, O.F.S; cientos vinieron a nuestra iglesia local allí a causa de lo que Dios había hecho en Bloemfontein. Un ciego testificó que El vé ahora y leyó la Biblia ante nosotros. Una mujer que había sufrido durante 20 años, y no podía hacer ningún trabajo, está completamente sanada trabajando desde aquel día. Dos mujeres testificaron que ellas no podían caminar, pero lo hacen ahora. Casi la mitad de aquellos que asistieron a los servicios del Hno. Branham desde aquella ciudad fueron sanadas. De todas formas, nosotros visitamos gente que reportaba sanidades maravillosas. Otras escribieron por carta diciendo de las obras poderosas de Dios. Una mujer tomó un avión desde las montañas Basutoland y fue perfectamente sanada del asma y de la presión alta y muchas otras cosas. Ella no podía trabajar por l2 años, y ella ahora está bien. Un ministro paralizado de Kroonstad, escribió que El puede caminar ahora sin muletas. Y que otros seis miembros de su iglesia también fueron sanados.
Consideramos que al menos un millar de personas obtuvieron su sanidad durante servicios, por lo cual nosotros alabamos a Dios. A pesar de que pasaron 3 meses desde entonces, peticiones para oración nos llegaron cada semana. Todas ellas se referían a lo que había sido hecho en Bloemfontein y creían que también podían ser sanadas. Millares aquí están esperando ansiosamente y orando para un pronto retorno del grupo Branham a Sudáfrica.
* * *
De Bloemfontein nosotros viajamos al Sudoeste por casi 900 millas a la ciudad del Cabo. La ciudad del Cabo es referida a menudo por ser la entrada a Africa. El fundamento de la civilización moderna en Sudáfrica está en la ciudad del Cabo, localizada al pie de la montaña de la Mesa. Fue allí en l652 que Jan Van Riedeeck estableció la primera parada en la ruta a las Indias orientales. Hoy es una ciudad moderna con medio millón de personas, un puerto muy famoso en el mundo, la capital del parlamento de la unión, y bien conocida por su hermoso escenario.
Los servicios ahí fueron hechos en el aeropuerto Wingfield, operado por las aerolíneas sudafricanas que ofrecieron uno de los hangares libres de costos. Cada servicio tuvo de cinco a 10,000 personas de concurrencia. Aquí de nuevo como era usual, la capacidad de asientos fue llenada desde las seis de la tarde. Por lo tanto los servicios frecuentemente comenzaban a ese tiempo, dándole a la gente la oportunidad de oír un mensaje del Hno. Bosworth y del Hno. Baxter, así como también la manifestación del don operado a través de William Branham.
Los servicios para los no europeos fueron en el salón Drill de ciudad del Cabo, durante un servicio ahí, 53 personas clamaron que su vista había normalizado completamente. Muchos de ellos habían estado ciegos plenamente.
En el servicio por el domingo por la mañana, hecho para los no europeos, comenzó a las l0:00 a.m., pero la gente comenzó a reunirse a la 1:30 a.m. Ellos se sentaron ahí por horas esperando que comenzara el servicio. Entonces, cuando las puertas fueron abiertas, únicamente una parte pequeña de aquellos que se habían reunidos afuera pudieron entrar al salón, al cual sólo le cabrían 3,000 personas. En el servicio de la tarde yo platiqué con varios oficiales de policía, quienes me dijeron que ellos calcularon que al menos 50 personas se habían desmayado durante el día esperando entrar al salón.
Después del sermón titulado: «Responsabilidad y animación,» una oración masiva fue dada para todas los que tenían necesidad de sanidad. Después de orar, pedimos por testimonios, y cientos vinieron adelante y dieron testimonios, de como ellos recibieron su sanidad. Una niña que fue cargada hacia el salón, tenía una rodilla rota que no sanaba. Ella recibió su sanidad y caminó hacia la plataforma perfectamente sana, y dio su testimonio. Algunos dijeron que ellos podían oír mejor. Dos que habían estado ciegos testificaron que ellos podían ver. Su fe era muy alta.
Yo recuerdo durante el mensaje, así como estaba sentado en la plataforma observando la gente y su reacción al mensaje de fe siendo traído a ellos, noté que una dama que estaba sentada como a 20 metros de la plataforma. Yo estaba mirando sus manos. Usted podía ver por los largos nudillos y la aparente rigidez de los dedos que ella había sufrido de artritis. Ella no podía mover sus dedos, pero así como había oído la Palabra de Dios expuesta, su fe había crecido y ella miró hacia esos dedos y trató de moverlos. Primero no había prácticamente movimiento en absoluto. Ella continuó ejercitando su fe, y al hacerlo, se hizo evidente que ella podía moverlos más que como lo había hecho antes. Después de unos pocos minutos más, ella abrió y cerró su mano con facilidad. Una sonrisa vino sobre su rostro, así como se dio cuenta que estaba libre de esa condición paralítica la cual había sido causada por artritis.
Un día mientras el Hno. Bosworth estaba caminando por la calle, se le acercó una dama que asumió que El era americano y le preguntó si El estaba conectado en alguna manera con los servicios de sanidad Divina. Ella dijo que ella era una incrédula, y por lo tanto no había puesto atención a la campaña. Pero su doctor le dijo que tres o cuatro de sus pacientes habían estado en los servicios y habían recibido sanidad. Ella oyó de Espiritualismo y ciencia cristiana, y se preguntaba si esos servicios estaban patrocinados por alguno de ellos. Así como su doctor le dijo de los servicios y le aconsejó que posiblemente ella podría obtener algún bien de ellos, ella sintió que valdría probablemente la pena ir.
Mientras el Hno. Branham está bajo el ungimiento, es importante que uno haga exactamente así como El lo pide. Sus palabras ni aún son sus palabras, sino las palabras del Espíritu Santo hablando el deseo de un Dios Divino y soberano. Me gustaría citar de una carta, lo cual muestra la importancia de esto. «La dama de Wingfield» fue sanada del cáncer y se le fue dicho por el Hno. Branham que fuera bautizada y que asistiera a un servicio bautismal el jueves pasado por la noche, pero ella no fue bautizada. Ella le dijo al pastor: «Pensar que todos esos años que he sido miembro de la iglesia nunca fui salva, aunque fuera maestra de la escuela dominical, pero ahora voy a ser salva y sanada.» Ella se regocijó en su salvación y sanidad, pero olvidó lo que el Hno. Branham le había dicho que hiciera. Ella no fue bautizada. Al siguiente sábado ella murió, ella pagó el precio por su desobediencia.
Mientras el Hno. Bosworth le estaba predicando a los nativos un domingo por la tarde en ciudad del Cabo, El dijo esto: «Si ustedes; ministros nativos, creen en Dios, El le dará a uno de ustedes el don de sanidad esta tarde.» El Hno. Bosworth estaba más bien sorprendido por las palabras que El mismo había hablado, habiéndolas dicho antes de que El se diera cuenta de lo que estaba diciendo. Después del servicio El me dijo: «Yo creo que Dios me dirigió a decir esas palabras.» Si usted tiene una oportunidad de seguir esto, creo que nos daremos cuenta que había un pastor nativo ahí en esa tarde que recibió el don de sanidad.»
Yo le pregunté a alguno de los misioneros si ellos habían oído de algún pastor nativo ahí que había recibido el don de sanidad, así como el Hno. Bosworth lo había mencionado en el servicio. Uno de ellos me dijo que un pastor nativo que creía en sanidad Divina, pero a causa de la falta de fe en sus propias oraciones nunca había orado por un enfermo. Pero después de este servicio, El fue alrededor de varios que estaban enfermos y oró por ellos y muchos recibieron su sanidad. Más tarde este mismo misionero escribió una carta en la cual decía esto: «El nativo que ha recibido el don de sanidad es un nativo de Angola, portuguesa, Africa. El es tan analfabeto que El mismo frecuentemente no puede entenderse. El es sólo un joven, pero Dios ha elevado a Su siervo, y El ahora es mucho más demandado. Camiones cargados de enfermos son traídos de largas distancias para que El ore por ellos. Ayer yo pasé por el lugar donde El tiene los servicios para la gente de color y los nativos, y ahí estaba El teniendo un servicio al are libre. Otros reportes de este nativo verifican que el hecho de que Dios le dio el don de sanidad a un pastor nativo allí quien pudo creer en Dios y pararse en la fe. De nuevo yo debo citar para ustedes como un reporte escrito acerca de los servicios en ciudad del Cabo, ubicado en islas británicas por Noticias de redención y más tarde en América por el Heraldo de Fe.
NOTICIAS DE UN AVIVAMIENTO EXCITANTE DE CIUDAD DEL CABO
Por Frank G. Holder.
Nunca en la historia de la aviación internacional un hangar ha sido puesto para un uso tan beneficioso, con resultados de tan largo alcance entre los habitantes locales. Normalmente el caso del aeropuerto de pasajeros, el hangar número 3, fue repentinamente transformado hacia un «Salón del Evangelio» sentando alrededor de 4,000 adentro, y casi 2,000 afuera.
Su estructura de rejas de hierro y atmósfera no muy atractiva, dejaron mucho que desear en cuanto a la belleza arquitectónica, pero el entusiasmo entre los reunidos pronto produjo una atmósfera de expectación inusual. Este lugar está situado a varias millas afuera de la ciudad, uno podía imaginar a un moderno Juan el Bautista llamando a la congregación para salir al desierto a oír su mensaje de Dios. Agregado a este extraño arreglo eclesiástico sin dignidad, fue que las ambulancias depositaron sus camillas sobre el piso de cemento frío ante la plataforma improvisada. El tullido, el ciego y todo tipo de enfermos entraron para tomar sus lugares. La siempre engrandecida bahía enferma.
El Hno. William Branham y su grupo de los Estados Unidos habían arribado a la ciudad del Cabo con un Mensaje que podría ser proclamado con igual confirmación y dinámica celestial por señales sorprendentes y maravillas, en auditorios modernos o en un hangar de aviación. Ya las noticias habían alterado al lugar, aquellos que habían sido estremecidos en Johannesburg, en Kimberley, en Bloemfontein, y muchas otras ciudades de Sudáfrica habían arribado a ciudad del Cabo.
Desde el primer día los milagros comenzaron a acontecer, un poder pentecostal y la Gloria fue derramada por donde quiera. Las reuniones se incrementaron hasta que los asientos fueron más finos, y los milagros se convirtieron también más numerosos para registrarse. El tullido se enderezó y caminó, el sordo oyó claramente, cánceres fueron desvanecidos, los demonios huyeron y los corazones débiles fueron fortalecidos inmediatamente. Así como el Hno. Branham reveló por revelación la naturaleza de una persona, que nunca más hiciera lo malo, la fe se levantó y la gente fue sanada. El poder Sanador cayó sobre la congregación y eso únicamente necesitaba fe para tomar lo que era requerido, y eso fue poseído. Cientos de incrédulos fueron convencidos de la verdad del Evangelio y aceptaron a Cristo como su Salvador.
Ciudad del Cabo ha sido estremecida por el poder de Dios, y todo eso sucedió en cinco días. Ya sea que fuera en autobuses o caminando por las calles, uno oía incesantemente a la gente hablar de los servicios del aeropuerto de Wingfield y los milagros maravillosos.
Los servicios especiales fueron hechos separadamente para la gente de color, y entre ellos aún grandes cosas acontecieron. El poder de Dios estuvo presente para sanar, para que ellos pusieran manos uno sobre el otro y recibieran liberación. Un hombre quien había estado paralítico por muchos años decidió estirar sus piernas que habían sido sanadas. El corrió por las calles y fue atrapado por un policía que le exigía una explicación. ¡No había necesidad de decir que El lo recibió.! Afuera de las reuniones en el Parade Ground en la ciudad, la gente de color estaba recibiendo su sanidad de todo tipo de enfermedades. Nunca antes vimos una multiplicación de señales y maravillas, como tal evidencia de revelación Divina y poder. Esa es una visitación de Dios, y en medio de eso, nuestros corazones estuvieron gozándose en nuestra patria. Oramos que eso pueda agradar al Señor para que rápidamente envíe una ola grande de bendiciones sobre las Islas Británicas. Hasta que eso venga, oremos, creamos y preparemos nuestros coazones para todo lo que Dios tenga que impartir.
Noticias de Redención-Heraldo de Fe.
Los resultados de los servicios no sólo es la salvación de almas y la sanidad de los cuerpos, sino también la fe que fue inspirada por el profeta de Dios. Y esta fe está teniendo su efecto sobre el ministerio de otros obreros en el campo de Sudáfrica. muchos pastores y misioneros han reportado que su propio ministerio ha sido engrandecido como resultado de las reuniones del Hno. Branham. Esto es evidente en las siguientes cartas recibidas por el Hno. Bosworth de un misionero que reporta según la campaña hecha después de que grupo Branham regresó a los Estados Unidos.
«Estoy seguro que ustedes se regocijarán con nosotros por las obras poderosas del Señor Jesús continuando con nosotros aquí en Sudáfrica. Cuánto evalúo su libro y mensajes en Pretoria y en las campañas nativas de Orlando. Especialmente he buscado regresar a conversiones personales y ayudar en esos servicios. Ahora en la campaña Moroka, cerca de Orlando, las señales han seguido a la predicación de la Palabra en toda forma. Los enfermos fueron sanados, los sordos oyeron, los ciegos vieron, los paralíticos caminaron, toda la Gloria de nuestro Señor maravilloso. Eso fue hace sólo dos semanas.
Entonces ayer por la tarde tuvimos una gran batalla en el lugar. Mi madre que lo conoció en los primeros días de Zion, desarrolló tétano en una manera desconocida. Con sus quijadas cerradas nosotros oramos hasta que ella pudo orar con nosotros para liberación total de ese dolor tan terrible. Entonces el enemigo entró peor que nunca. Sus ojos se enrollaron, las quijadas se bloquearon más que nunca con espasmos de dolor. Finalmente entró a la inconsciencia. Rápidamente yo envié a nuestra hija Eunice a hablarle por teléfono al Hno. W.F.Mullan. Dejando su cena en la mesa El vino enseguida. Después de unas cortas palabras de oración El amonestó al enemigo en el poderoso nombre del Señor Jesús, y ¡La victoria fue ganada! Un momento más tarde ella explotó en alabanzas tremendas, hablando en otras lenguas, rompiendo todas las ataduras de la parte afectada e inmediatamente sanó y se sirvió la cena por sí misma. ¡Qué bendición! Nosotros seguro que tuvimos un maravilloso tiempo de alabanzas y acción de gracias por consevar a esta veterana de la Cruz Roja de 69 años, quien por 32 años ha estado en la línea de fuego sin pedir ninguna licencia. Estamos esperando que Dios le dé esa licencia ahora para que ella pueda ser una bendición a las iglesias locales. Ella ha sido un monumento de larga vida al poder Sanador del Señor sin aún tocar medicina desde l907; a pesar de que ella ha tenido algunas batallas notables con el enemigo. Quedando casi ciega y paralítica por un accidente de caballo, cuatro veces pulmonía, con envenenamiento temperaturas muy altas jamás registradas aquí y aún vivir; y ahora esta grande y veloz victoria. Todo lo que puedo decir es: ¡Aleluya!
Uno de los casos más sobresalientes en la sanidad en la campaña de Moroka, fue el de una mujer de 80 años que estaba casi sorda y casi ciega, así como paralizada de su lado izquierdo. El Señor sanó primero sus oídos, luego sus ojos. Y así como la fe aumentó, se le ordenó que levantara su braza en el nombre del Señor. Y fue levantado rápidamente sin ninguna dificultad. Y en un momento más tarde ella estaba caminando sin enfermedad de ninguna clase. ¡Gloria!
Otro que trajo especial bendiciones a los nativos, quienes son muy cariñosos con los niños, fue una dama bien vestida, sorda en un oído y cargando un bebé sordo de ambos oídos. Oramos primero por la madre con perfecta victoria y luego por el bebé. Así como El reaccionó al tronar de mis dedos detrás de su cabeza la gente fue tocada al ver sus ojitos primero a un lado y al otro, entonces al otro; tratando de calcular dónde estaba el ruido. ¡Alabado el Señor! Una niña como de l6 años estaba sorda de ambos oídos y fue sanada. Entonces el enemigo regresó y cerró un oído. Ella regresó hacia la línea de oración y después de amonestar al enemigo ella oyó el fino tic-tac de mi reloj de pulso. Esto fue una real bendición a la gente que había venido de la escuela bíblica Witank para ayudar a los servicios.
Detectando la fe en un muchacho como de 8 años, quien estaba sordo en un oído, yo sentí que Dios obraría en una manera que pudiera darle ánimos a la fe de la gente. Así que simplemente me acerqué el oído bueno y pregunté: ¿Puedes oírme?»» El movió su cabeza y dijo: «Sí.» «Eso fue una re-bendición para la gente. Alabado nuestro maravilloso Señor Jesús.»
Entre esa tarde y a la siguiente noche del último día, yo estaba descansando en la casa del pastor David Zolo y entró una mujer con un dolor muy fuerte, recargándose pesadamente sobre un bordón. Detectando fe en su conversación nosotros buscamos a Dios para la oración de fe, pidiéndole al Señor que la sanara de la cabeza a los pies. ¡Y El sólo hizo eso! Ella comenzó a saltar como una niña de escuela y alabando a Dios por su sanidad. Y de repente se paró y dijo: ¡Puedo ver a través de mi ojos ciego! Nosotros ni aun sabíamos que ella tenía un ojo ciego. Pero estas sólo son algunas cosas de las muchas que fueron traídas por el poder de nuestro glorioso y resucitado Señor Jesús. Que pueda ser glorificado en una manera más grande en las próximas campañas.
Muchos vinieron buscando salvación todas las noches. Muchos como 50 o 60 estaban arrodillados buscando salvación. Un hombre testificó de haber vivido una vida de pecado, pero todo eso fue ahora cambiado. Otro dijo: «Ahora yo tengo a ambos, un nuevo corazón y oídos nuevos.» El había sido salvo y sanado. Verdaderamente nuestros corazones están sobrefluyendo.
J.S.R.
A ese tiempo conducimos a Puerto Elizabeth en camino por Garden Route. Esto es clasificado por muchos por el más pintoresco paseo por toda la basta línea de Sudáfrica. A lo largo de esta ruta hay algunos árboles de mil años y creciendo a una altura de l20 pies. Hay muy pocos lugares en Africa donde las flores florecen en tal profusión como en esta ruta. En un lado de la carretera están las hermosas playas del cálido océano Indico, y en el otro lado las magníficas montañas Outeaiqua. Allí hay como 2,000 variedades de flores salvajes en esta sección. Es muy común encontrar lirios que miden ocho pulgadas.
La campaña del puerto Elizabeth fue conducida de noviembre 7 al 11. Primero los servicios fueron hechos en el salón Feather Market, pero más tarde movidos al estadio Davis. Y de nuevo aquí las multitudes fueron las más grandes vistas en la ciudad del puerto de Elizabeth. Una noche el Hno. Branham apuntó a un anciano, quien estaba postrado sobre la camilla. El le dijo: «El Señor lo sanará, usted ahora puede levantarse, recoja su sábana y camilla y camine.» El anciano se levantó y comenzó a doblar su sábana, cuando varios hombres de la Cruz Roja, que estaban siempre en los servicios y listos para ayudar a los enfermos, vinieron a ayudarle. El habló fuerte y enfáticamente y dijo: «El Hno. Branham me dijo que doblara mi sábana y mi abrigo, y eso no quiere decir que tengan que ayudarme, así que aléjense y no me molesten.» Ese fue un incidente mas bien humorístico, pero eso fue un punto. Cuando un profeta de Dios habla bajo el ungimiento, da un mandamiento, lo más importante es que debe ser hecho exactamente.
Si Nahán sólo se hubiera sumergido 6 veces en el río Jordán, hubiera recibido su sanidad. Ese era el complemento exacto de la indicación dada a El por el siervo de Dios, quien le había dicho que vería la manifestación visible de su sanidad. Así que eso era para este hombre en puerto Elizabeth. El estaba determinado a hacer todo lo que el Hno. Branham le dijo que hiciera, para que así pudiera recibir la sanidad prometida.
Otra noche el Hno. Branham apuntó a un hombre quien tenía una larga hinchazón en su rostro, y le dijo: «¿Aceptaría a Cristo como su Sanador si El me revelara lo que está mal con usted?» El hombre dijo: «Sí.» El Hno. Branham dijo: «Usted tiene cáncer, levántese y váyase a casa, que usted sanará.» Cuando el hombre había venido al salón esa noche, su rostro estaba hinchado; así que su labio de arriba estaba colgando sobre su labio inferior. Cuando El dejó el salón esa noche la mayoría de la hinchazón ya se había ido y El nos reportó días más tarde que el cáncer había caído de su rostro no dejándole huella en su cuerpo.
El Hno. Branham también apuntó a una de las enfermeras en fila de enfrente y le dijo: «Dama, usted está interesada por alguien. No es usted misma o alguna persona aquí en esta noche. Es acerca de su madre quien está en casa con una condición del corazón muy mala. Enfermera, usted puede irse a casa ahora porque su madre ha sido sanada.»
Durante el servicio del domingo por la mañana en el salón Feather Market un hindú estaba en la línea de oración, y así como vino al Hno. Branham se le fue dicho: «Tú no eres un cristiano, pero has creído estos cinco minutos más acerca de lo que has visto en esta plataforma que lo que tú has tenido en toda tu vida previa.» El hombre acentuó con su cabeza. El Hno. Branham dijo: «No puedo pedirle a Cristo que sea tu Sanador, al menos que lo tomes como tu Salvador y Rey. Si pudiera decir de lo que estás sufriendo, ¿Tomarás a Cristo como tu Salvador y Rey?» El dijo: «Sí.» El Hno. Branham dijo: «Estás sufriendo de diabetes. Si es eso cierto levanta tu mano.» El hombre levantó su mano y luego se le fue dicho que se fuera creyendo que El recibiría su sanidad.
Esa noche hablé a una dama de la Cruz Roja, quien dio testimonio de la sanidad de su madre. Ella me preguntó que si yo recordaba al hindú que había sido sanado en el servicio por la mañana. Ella era su secretaria privada y la había animado para que viniera al servicio. Cuando ella me dijo esto, yo recordé lo que el Hno. Branham había dicho durante el almuerzo. El nos había dicho cuando vio la visión del hindú con diabetes y también vio una dama europea. Aún así, eso parecía que El la había visto antes, El no la reconocía, ni aún podía distinguir en qué forma ella estaba relacionada con el hombre o su sanidad. Como esa parte de la visión no era muy clara, El no dijo nada acerca de eso en ese tiempo. La noche del jueves previo, el Hno. Branham había apuntado a esa dama, con la cual yo hablé, y le había dicho acerca de su madre, quien estaba en casa con un corazón malo. En ese tiempo ella tenía puestos su uniforme. Pero cuando ella trabajaba para el hindú y le habló de los servicios, ella estaba vestida de ropa ivil. Esta fue la dama que el Hno. Branham vio en la visión en conexión con el hindú, pero El no la reconocía; quizás porque El la había visto en uniforme.
Después de uno de los servicios un hombre vino a mí y dijo que había visto un Angel del Señor parado directamente en la espalda del Hno. Branham. Yo le pedí que lo describiera para que así yo pudiera saber si era o no la descripción similar a lo que otros habían recortado de la misma historia. El hombre me dijo que al que El había visto era considerablemente más grande que el Hno. Branham, rasurado y vestido en una vestidura blanca. Este era idéntico a la misma descripción que yo había recibido de otras tres personas concernientes al Angel, al cual ellos habían visto en la plataforma con el Hno. Branham. Este hombre también relató que así como el Hno. Branham estiraba sus manos y oraba por la gente, algo cayó de sus brazos, algo así como un fósforo. Parecía casi como agua echando chispas constantemente, saltando de su mano y brazos. Justus duPlessis, el intérprete principal durante la visita del Hno. Branham a Sudáfrica, me dijo que muchas veces mientras el Hno. Branham estaba orando por los enfermos El veía na sombra sobre el piso. Así como El la examinaba con las luces allí definitivamente no había nada para ver entre la luz y el piso; pero aún así allí estaba la sombra. El estaba plenamente convencido que esto no podía ser nada sino la sombra del Angel del Señor.
Después de uno de los servicios yo vi a un hombre cojeando sobre sus muletas en una manera muy dificultosa. Así como El salió de la puerta El se detuvo por un momento, inclinó su cabeza, arrojó sus muletas y comenzó a caminar perfectamente normal. Eso fue en Puerto Elizabeth, en que un hombre vino y me dijo que la noche anterior El había ido a casa en taxi. Actualmente se desanimó porque no había recibido su sanidad. Su corazón estaba triste y cansado porque El no estaba seguro de que El recibiría su sanidad esa noche. Así que se salió del taxi y se dio cuenta de que la condición paralítica de su cuerpo se había ido y de que podía caminar perfectamente.
La mañana que salimos de Puerto Elizabeth, el Hno. Baxter, el Hno. Branham, y Billy Paul fueron al pueblo. En su regreso en el autobús, el Hno. Branham nos dijo que había una dama en el autobús que estaba tratando de contactarlo. El apuntó a una dama de un vestido café, quien estaba sentada en el frente del autobús.
El Hno. Baxter le recordó que la dama no podía posiblemente saber que ellos estaban en el autobús porque ella estaba sentada en el frente. Ellos habían entrado y estaban sentados atrás. Nada más fue dicho de eso hasta que la dama se levantó y caminó hacia atrás del autobús y le preguntó al Hno. Branham si el era el reverendo William Branham. El dijo: «Sí dama, y usted está sufriendo de problemas femeninos y de abscesos. También usted tiene un hijo en casa quien está muy enfermo. Usted puede ir a casa ahora y ser sana, su fe le ha sanado.» Después de esto ella se volteó y comenzó a llorar de gozo.
Del Puerto Elizabeth, fuimos a Grahamstown, una ciudad muy pacífica y muy inglesa. El Comité Local había reservado para nosotros el salón de la ciudad que sentaba a 1,200 personas. La gente comenzó a reunirse a las 7:30 de la mañana para los servicios de la tarde que comenzarían a las 2:30. Antes de que el grupo Branham arribara, el Comité Local quería poner un amplificador fuera del salón para acomodar a la gente que no podría entrar al edificio. El portero dijo que esto no era necesario, porque nunca en la historia de la ciudad había habido algún servicio religioso en el salón, o en otro lado en la ciudad, donde se necesitara el sistema de sonido. Ellos estaban sorprendidos cuando vieron las multitudes llenar el edificio y cientos parados afuera.
Ahí hubo muchas sanidades, en esos dos servicios que fueron hechos en Grahamstown, pero hubo tres incidentes que me gustaría llamar la atención. Uno concerniente a un anciano confinado a una silla de ruedas. Su testimonio es incluido en el capítulo dedicado a los testimonios. El Hno. Branham apuntó hacia El y le dijo que había sido sanado y que podía levantarse. El hombre se levantó. Después yo hablé con El y le pregunté que tanto había sido desde que El había caminado. El replicó que no había caminado por dos años hasta esa noche.
El Hno. Branham también apuntó a una dama y le dijo: «Usted tiene tuberculosis, levántese y acepte su sanidad.» La dama no se movió. El dijo: «Párese, Cristo puede sanarle. Póngase de pie y acepte su sanidad.» No hubo respuesta aún allí. Entonces el Hno. Branham se volteó a alguien más del cual había visto una visión. Era otra dama recostada sobre una camilla. El le dijo: «Dama, usted ha tenido una condición del corazón muy mala. Es imposible que viva más tiempo, a menos que Cristo le sane. Si usted se pone de pie y lo acepta, Cristo le sanará.» La dama se paró y más tarde recibimos testimonio de que ella fue entonces sana. Me gustaría llamar su atención a la primera dama, quien no se paró cuando el Hno. Branham la animó que lo hiciera. Nosotros nunca hemos sabido que ella haya recibido su sanidad. No hay duda de que no la recibió porque no hizo así como el profeta de Dios le instruyó que lo hiciera.
Fue después del servicio cuando el Hno. Branham, el Hno. Baxter y Billy Paul habían dejado el auditorio. Una dama vino al Hno. Boswoth y a mi, que estábamos atrás de la plataforma. Ella estaba dirigiendo a un niño como de 6 años al Hno. Bosworth. Y ella dijo: «Yo sé que usted no puede orar por todos, pero, ¿Por favor orará por mi muchacho?» Ella explicó que desde que dio a luz a su hijo El no había podido ver muy bien. El podía distinguir a un ser humano si estuviera a tres pies de El. Algo más de cuatro o cinco pies de distancia El no podía distinguirlo. El Hno. Bosworth oró por el muchacho y luego le dijo a la madre que fuera a la esquina más lejana, como a 30 pies de donde estábamos. El le dijo que se parara allí, que no hiciera algún sonido mientras examinábamos y ver si la vista del muchacho se había incrementado. El hermano Bosworth entonces le dijo al muchacho que fuera con su madre. Inmediatamente El comenzó a caminar en la parte de atrás de la plataforma directamente hacia su madre. La madre rompió e lágrimas de gozo porque nunca antes el muchacho había podido distinguirla o cualquier otra cosa más lejos que tres o cuatro pies. Esta prueba fue repetida muchas veces. El muchacho confirmó el hecho de que sus ojos se habían incrementado grandemente por decir que podía ver a su madre en el cuarto. El estaba feliz con una sonrisa en su rostro y dijo: «Yo puedo verte madre.» Esa fue otra demostración del poder de fe.
Los servicios en el East London fueron conducidos de noviembre 14 al 18, en los campos de Rugby, el único lugar de East London que podía acomodar la multitud. El porcentaje de concurrencia fue aproximadamente de 6,000. Y en la última noche que estuvimos allí la multitud fue estimada en casi 15,000. East London es la sede del Hno. Bhengu, uno de los ministros nativos más sobresalientes de Sudáfrica. El tiene una profunda influencia sobre los que no son europeos en esta parte de Sudáfrica. Se me dijo por un oficial de policía que después de que el Hno. Bhengu había venido a su ciudad, el crimen entre los no- europeos había bajado un 30% durante los primeros 6 meses.
En la primera noche que estuvimos en East London había mucho viento al principio del servicio. Así como el Hno. Branham vino a la plataforma, el viento de repente se aquietó. Esto fue grabado en el Diario Despacho al siguiente día, y una copia de ella está aquí reproducida.
El siguiente viernes tuvimos una experiencia similar con lluvias. Parecía que los servicios tendrían que ser desbandados. Pero así como el Hno. Branham arribó al campo, eso detuvo la lluvia y en unos cuantos minutos el cielo estaba claro. Luego el domingo por la noche tuvimos otra demostración similar a la que aconteció el miércoles por la noche.
Durante un servicio conducido para los nativos, el Hno. Bosworth apuntó a un joven y le dijo que El era del hospital y que estaba sufriendo tuberculosis. Entonces El le habló al hombre que estaba sentado junto a El y le dijo que El también tenía tuberculosis. Siguió que el Hno. Branham apuntó a cinco de ellos ahí mismo en una fila, cada uno que sufría de casos malos de tuberculosis. El les dijo que si ellos continuaban creyendo que Dios les sanaría. Después del servicio yo platiqué con ellos y tomaron fotografías. Ellos me dijeron que eran del hospital de aislamiento de East London.
Mientras conducíamos de East London a Durban, el Hno. Branham tuvo una visión de una choza nativa en una cierta colina. Así como ellos continuaron en su camino, El vio a esta choza nativa. El le pidió al chofer que se detuviera. Mientras ellos estaban caminando sobre eso, el Hno. Branham apuntó hacia la choza, localizada entre otras exactamente iguales a ella. El dijo que en ella encontrarían una mujer nativa postrada en una cama muy enferma de tuberculosis. Esa dama sería una cristiana y podría hablar inglés. Y así como entraron a la choza, ahí estaba la dama nativa recostada sobre una camilla, justamente como el Hno. la había descrito. Ella dijo que había visto oración por los enfermos y que el Señor le había prometido que le enviaría un profeta de otra tierra para que orara por ella y que ella recibiría su sanidad.
Mientras viajábamos a lo largo de la costa sur de Sudáfrica, fue nuestra oportunidad de cruzarla y visitar algunas de las reservaciones nativas. Y al detenernos y platicar con los nativos encontramos que ellos eran muy amables y congeniales. Muchos de los nativos podían hablar 4 o 5 lenguajes tribales, y no era muy inusual encontrar uno que hablara inglés. Estuvimos muy impresionados por el hecho de que esa gente siempre parece estar feliz. Ellos nunca están preocupados y siempre estaban dispuestos a darnos una sonrisa cuando les tomábamos fotografías. Nosotros nunca encontramos una persona que rehusara al cooperar con nosotros para tomarles una fotografía o decirnos acerca de sus collares, artes diferentes o su tipo de vida.
Durban es una hermosa ciudad. Su aire es pesado con el perfume de cientos de variedades de flores salvajes y domésticas, que son vendidas en los mercados de flores. Allí están las playas que son mundialmente famosas. Está también el hogar de los muchachos coloridos Ricksha. Luego también, hay un mercado hindú, un lugar donde el Este encuentra al Oeste. Uno se encuentra así mismo en una atmósfera doméstica del Este, porque dentro y alrededor de Durban hay aproximadamente 200,000 indios que fueron primero importados de Asia, esclavos para trabajar en las minas. Todos los intentos de introducir ideas occidentales a esa gente han sido vanos y ellos viven como sus antepasados vivieron por cientos de años. Ahí están las fantásticas carabinas orientales y otras artesanías. Las mujeres indias usan saris de algodón, mientras muchos de los hombres indios tienen sus cabezas cubiertas por bandas rojas. La ciudad de Durban es también afectada por la población europea de aproximadamente l30.000, y la población nativa de 10.000.
Los servicios más sobresalientes de toda la campaña de Sudáfrica fueron hechos en Durban, la Miami Beach de Sudáfrica, donde los servicios fueron conducidos del 2l al 25 de noviembre. Algunos de los servicios fueron hechos en el salón de la ciudad, otros en el Hipódromo Greyville.
En la apertura del servicio del miércoles en la noche en el salón de la ciudad, una madre trajo a su hijo de 11 años en una silla de ruedas. Ella dejó a su niño en su silla enfrente a donde el resto de los enfermos estaban congregados y se sentó mucho más atrás. Cuando el Hno. Branham oró por todos los enfermos al fin del servicio, el muchacho se puso de pie. La madre pensó que alguien lo estaba sosteniendo. Cuando ellos llegaron afuera, ella preguntó y descubrió que el muchacho se había parado sin ninguna ayuda. Ella le dijo que así como El pudo ponerse de pie por sí mismo, que quizá El podía caminar. Ella le dijo que se saliera de la silla de ruedas y lo intentara. El pudo caminar por primera vez por varios años.
Aproximadamente 20,000 personas estuvieron en el servicio el jueves por la noche ahí en el hipódromo. El Hno. Bosworth trajo un mensaje sobre la salvación personal. Miles se pararon para dar a entender su deseo de aceptar a Jesucristo como su Salvador y Señor. Después de dar su mensaje sobre salvación personal, el Hno. Bosworth les habló por unos cuantos minutos sobre las verdades de sanidad Divina. Entonces El oró por ellos y los animó para que reclamaran la sanidad, la cual Cristo ya había comprado cuando El pagó por el castigo de pecado. En unos cuantos minutos cinco diferentes personas, todas ellas no habían podido caminar por años, se pusieron de pie y testificaron de su sanidad. Algunos de ellos eran niños que nunca habían podido caminar apropiadamente; otra era una dama que había estado en silla de ruedas por cinco años. Un misionero llamado Pastor Brown reportó que directamente enfrente de El estaban cuatro sordomudos. Ellos no habían podido oír nada en el servicio. Pero cuando ellos vieron a esas cino personas levantarse de sus sillas de ruedas y caminar, algunos de ellos perfectamente normales, otros de ellos luchando pero creyendo en Dios para liberación total. Ellos debieron de haberse dado cuenta de que Dios estaba sanando a la gente y que era el tiempo para que reclamaran su sanidad. Cualquiera que haya sido la conclusión, al estar ahí sentados, no oyendo, pero viendo lo que Dios estaba haciendo, Dios restauró su sanidad. Por primera vez en sus vidas ellos pudieron oír sonidos. Pastor Brown me relató que El nunca había visto a alguien tan feliz como aquellos cuatro hombres cuando se dieron cuenta de que podían oír.
El viernes el Hno. Branham fue al centro de la ciudad a comprar unos pantalones. Yendo hacia una zapatería, El fue alcanzado por un vigilante quien lo reconoció. El vigilante le apuntó a un hombre que estaba caminando ahí en el almacén, quien había entrado y comprado su primer par de zapatos en 20 años. Sus pies habían estado tan deformados que no podía usar zapatos. Durante el primer servicio en la noche ahí en Durban, cuando el Hno. Branham oró por la gente, este hombre recibió totalmente su sanidad, y ahora sus pies eran normales.
Les he mencionado antes acerca de las gentes reportándonos que vieron al Angel del Señor sobre la plataforma con el Hno. Branham. Mientras estuvimos en Durban, recibí una carta y me gustaría citarle una parte.
«Yo había estado orando por un tiempo de que Dios me permitiera ver al Angel del Señor, cuando el Hno. Branham visitó Durban. La noche del jueves 22 de noviembre, yo asistí al gran servicio hecho especialmente para los no europeos en el estadio Greyville de carreras. Después de que el Hno. Branham había estado sobre la plataforma por un corto tiempo. Y repentinamente vi la clara silueta de otro hombre parado directamente detrás del Hno. Branham. La silueta exterior tomó la forma de una luz brillante. Este hombre era más grande de estatura que el Hno. Branham. Yo quería estar seguro de que esta no era una imaginación de la mente así que mantuve mis ojos intensamente fijos en el Hno. Branham. Esta otra forma fue revelada a mi tres veces. Aparte de esto, yo también tuve el privilegio de ver cuando el Hno. Branham levantó su mano mientras predicaba, y una sustancia líquida la cual parecía como fósforo (muy brillante) saliendo de su mano y de su brazo. Yo estaba satisfecho que Dios había contestado mis oraciones. labado sea Dios por el Hno. Branham, un profeta enviado de Dios.
O.C.
Nuestro último día en Durban fue el domingo, Noviembre 25 un día que nunca olvidaremos. Esta fecha debería ser impresa en impresión roja, porque fue un día de letras rojas para millares de gentes allí y alrededor de Durban así como para todos los miembros del grupo Branham. Las actividades de ese día comenzaron a las 6 a.m., cuando los Ujieres se reportaron para servicio allí en la pista de carreras. La gente se había reunido a la entrada desde las cuatro de la mañana y cuando los Ujieres arribaron encontraron tanta gente que era difícil de dirigir a la multitud. Durante el día hubo setenta y cinco oficiales de policía en servicio y ellos pidieron ayuda para dirigir a la multitud al llamar a la fuerza civil activa. Como ya he mencionado antes, la policía Sudafricana, fue cortés, eficiente, paciente y siempre ayudadora.
El Hno. F.F. Boswort un decano en el ministerio de sanidad divina condujo los servicios de la mañana. Cuando El arribó, El vio la multitud más grande que El había visto reunida en un servicio religioso en sus cuarenta y tantos años de ministerio. El trajo a la gente un mensaje divinamente inspirado sobre las verdades de sanidad divina y explicó el Don el cual Dios le ha dado a William Branham. Un gran grado del éxito de los servicios fue el resultado del fundamento puesto por el hábil ministerio de F.F. Boswort en los corazones y mentes de la gente, concerniente a las verdades bíblicas de sanidad divina y el Don inusual el cual opera a través del Hno. William Branham.
Después de la instrucción bíblica sobre el tema, El llamó alguna gente que viniera a la plataforma para demostrar lo que El había estado enseñándoles. El pidió por aquellos que tenían una operación muy radical en algún oído, el otro oído tenía que estar bueno, así que la persona tenía que oír la Palabra de Dios y al oír la Palabra de Dios tenía que recibir fe: «La fe viene por el oír, y el oír de la Palabra de Dios.» (Romanos 10:17) Para tener fe debía de haber algo donde poner su fe. Después de probar el oído de los primeros tres casos que el Hno. Bosworth oró, encontró que cada uno de ellos podía oír con el oído que había estado sordo. Entonces ellos habían recibido un nuevo oído por el Poder Creativo de Dios. Cuando El termino de orar por la cuarta persona, nosotros probamos su oído pero encontramos que El no podía oír. Nos dimos cuenta que el hombre no había oído el mensaje o las promesas de Dios, y por lo tanto no tenía fe. Esta fue una demostración de la importancia de oír y creer la Palabra de Dios.
Antes de que el Hno. Branham viniera al servicio de la tarde, el Hno. Earl Baxter trajo un mensaje en su fácil pero aún elocuente estilo, explicando el plan maravilloso de Dios de salvación personal. Después de enfatizar el hecho de que esta salvación fue comprada por un gran precio y si ellos no recibían todos los beneficios de eso, de eso, ellos tenían que darle su fe así como Cristo había dado Su vida por ellos, El les pidió a los que querían convertirse en cristianos que se pararan. Ellos se pusieron de pie por millares. Toda la gente se levantó sobre sus pies. Aquellas secciones para los europeos y los no europeos también mostraron un gran deseo de aceptar a Jesucristo como Salvador y Señor. El Hno. Baxter se volteó a nosotros mientras estabamos sentados en la plataforma como si El dijera: «Ellos debieron haberme malentendido, no podría ser que todos esos millares quieran convertirse en cristianos. » Después de explicar la importancia de por qué se pararon El les pidió a aquellos quienes querían convertise en cristianos que movieran sus manos. Fue una vista que El jamás vio antes. Durante los tres servicios de ese día se estimó por los pastores locales que sobre treinta mil se pusieron de pie como una evidencia de su deseo de aceptar a Jesucristo como su Señor y Salvador.
Antes de comenzar el servicio de la tarde, los reportes vinieron de los que recibieron su sanidad en el servicio de la mañana, sería imposible relatar los muchos casos de las sanidades definitivas las cuales acontecieron en Durban ese día. Así como el Hno. Branham vio visiones de sanidad El apuntó afuera hacia la gente y les dijo que ellos estaban sanados. Hubo aquellos quienes se pararon de sus sillas de ruedas y caminaron, algunos por primera vez en muchos años. Hubo los sordos y mudos quienes sonrieron e hicieron sonidos locales así como ellos podía oír por primera vez en sus vidas. Allí estaban los niñitos que no entendían todo pero quienes ahora podían caminar así como ellos nunca lo habían hecho antes. Verdaderamente este fue un gran día de despertamiento Espiritual en la ciudad de Durban. De acuerdo a la fuerza policiaca de cincuenta y cinco a sesenta mil gentes vinieron a oír el Evangelio, aparte de quince mil que se habían alejado de las puertas por falta de espacio en la grande y fina pista de carreas en Sudáfrica. Dios había hablado a los corazones de millares y causó que ellos vinieran a oír el Evangelio y recibieran la sanidad para alma y cuerpo.
En la publicación de Enero-Marzo de «El Standard Bearer» publicado en Durban, tenemos reportes de tres de los pastores locales. Esos reportes no únicamente dan un buen cuadro de los servicios en Durban sino una visión general de toda la campaña.
MAPA
GRAN VISITACION A SUDAFRICA.
Por el Pastor A. H. Cooper,
Presidente del Comité Branham en Durban.
Cuando el Rev. William Branham y sus colaboradores, el Rev. Ern Baxter y F.F. Bosworth, comenzaron sus servicios sobre sanidad divina en las campañas en Sudáfrica, el cuatro de Octubre, no muchos esperaban la elevación Espiritual la cual siguió sus ministerios. Verdaderamente, el Señor ha hecho excedente y abundantemente sobre nuestras peticiones y nuestro pensamiento. Nunca antes tales servicios habían sido hechos en este país. Nunca ha habido tantas vidas siendo transformadas hacia Dios en tan corto tiempo. Nunca ha habido tal manifestación de la salvación de Dios y de Su poder Sanador siendo testificado, como es la convicción de muchos que el poderoso impacto Espiritual de sus campañas continuarán indefinidamente.
En todas las campañas el ministerio de los milagros fue evidente. Para llevar un récord de aquellos que fueron sanados estaba fuera de duda, pero cientos sobre cientos experimentaron el poder de sanidad de Cristo, y enviaron sus testimonios. Muchos experimentaron sanidad sin un toque humano. En cada campaña existieron miles y miles, excediendo por muy lejos las expectativas más altas de la gente en las varias ciudades visitadas. Más de diez mil personas son atendidas noche tras noche en los servicios de Johannesburg en el Parque Maranatha. En cada ciudad los más grandes salones se probaron que fueron inadecuados para acomodar a la congregación masiva.
Día tras día cientos de hombres y mujeres en los diferentes servicios aceptaron a Jesucristo como su Señor y Salvador como resultado de la fiel predicación conmovedora de almas del evangelista Baxter, sus inspirados mensajes a los cristianos nunca serán olvidados.
Nunca tampoco será olvidada la preciosa enseñanza de ese Apóstol de fe. El Rev. Bosworth, el cual jugó una parte importante en cada campaña en crear y estimular confianza en el Gran Médico. Una y otra vez bajo su ministerio El vio espíritus sordos ser lanzados fuera de los oídos. Ningún caso de enfermedad detuvo la fe entusiasta de este guerrero veterano. El laboró incesantemente y nosotros ciertamente aprendimos a amarlo.
EL MINISTERIO DEL HNO. BRANHAM
Ha sido bien dicho que lo único en el ministerio del Hno. Branham es el Don sorprendente el cual lo capacita para detectar y discernir las enfermedades que la gente tiene. Esta manifestación es cien por ciento perfecta. Es una cosa continua y sorprendente. Porque el Hno. Branham por el Espíritu de Dios, puede percibir en segundos sin error, lo que a veces solamente por semanas de observación en una clínica se es capaz de observar. Esta es una señal poderosa probando que Dios está visitando a Su pueblo.
Y aún más grande y más notable y más reciente manifestación en el ministerio del Hno. Branham es su Don de discernimiento y la palabra de conocimiento, la cual le da la capacidad bajo el ungimiento de instantáneamente decir a la gente los secretos de sus corazones. A veces hay secretos que la gente tiene escondidos y no ha sido confesados, los cuales le impiden a ellos recibir su sanidad. Este discernimiento sorprendente, una vez manifestado en el ministerio de Cristo y de Eliseo, es profundo, único, y glorioso; su ejercitación trae un espíritu solemne sobre los servicios, e indudablemente transporta al que lo carga de regreso a los milagrosos días bíblicos.
No reclamando ningún poder propio para sanar, nunca El falló en apuntar a los hombres y mujeres al Señor Jesús. Ministros de diferentes denominaciones asistieron a los servicios, algunos creyeron y fueron bendecidos, otros de nuevo descreyeron y ahora están oponiéndose.
LA CAMPAÑA HISTORICA EN DURBAN
La historia de la iglesia fue hecha en los últimos días de la campaña cuando aproximadamente cuarenta y cinco mil indios, nativos y europeos, se reunieron juntos para el servicio de la tarde en la pista de carreras. Algunos estimaron una multitud más grande. Mucho antes de que comenzara el servicio, las puertas fueron cerradas y miles fueron dejados afuera en las calles. En el servicio de la mañana aproximadamente veinticinco mil estuvieron presentes y en la noche veintitrés mil, esto es de acuerdo a una cosa muy conservadora que fue calculada por la prensa. Y estos números de multitudes perduraron por horas, bajo el calor más opresivo, siendo seguido por los vientos de un huracán y más tarde por una lluvia. Nunca, nunca aquellos que fueron privilegiados de asistir a esos servicios olvidarán la tremenda vista de inspiración, ni los gloriosos resultados que siguieron.
El impacto Espiritual en Durban de aquellos cinco días maravillosos de servicios han sido sentidos por millares de hombres y mujeres en cada estación de vida. Sudáfrica nunca ha conocido, algo así como esto.
Los servicios hechos enteramente para los europeos fueron conducidos en el salón de la ciudad, eso estaba lleno hasta su capacidad con una congregación de cuando menos cuatro mil y cientos y cientos parados afuera escuchando por las bocinas. A pesar de la lluvia, muchos de ellos permanecieron hasta el final del servicio y con manos alzadas se unieron con la gran compañía adentro que aceptó a Jesucristo como su Señor y Salvador. Gloria a Dios en las alturas. No hay palabras que el escritor pueda expresar la gratitud de los millares que fueron dirigidos a Cristo durante esta campaña y otros.
SANIDAD MASIVA
Uno de los éxitos más sorprendentes de la campaña fue la sanidad masiva. El Hno. Branham frecuentemente exhortaba a la gente a poner sus manos una sobre la otra en el poderoso Nombre de Jesús y clamar liberación para aquellos que estaban afligidos corporalmente. Sus oraciones apasionadas las cuales movieron profundamente a la gente para tener fe en Dios. Ellos fueron instantáneamente sanados de diferentes enfermedades y aflicciones. El sordo oyó, el paralítico caminó y el ciego vio. ¡Sorprendente!
Lo que es aún sorprendente es que esas sanidades sobresalientes aún están aconteciendo de acuerdo a los testimonios que el escritor ha recibido a diario. Le damos a nuestro resucitado Señor y Salvador, le damos humildemente toda el honor, la alabanza y la gloria.
«Sólo Creed, Sólo Creed, todo es posible, Sólo Creed», fueron las notas de cada campaña allí a pesar de que mil novecientos años han pasado desde que ellas fueron dichas por Cristo en el Calvario, millares sin contar en Sudáfrica han despertado al hecho de que ellas son tan verdaderas hoy así como cuando fueron primero habladas.
LA CAMPAÑA DEL HNO. BBANHAM EN DURBAN
Por el Pastor John F. Wooderson.
Por que tu no conociste el día de tu visitación… tu casa es hecha desierta. Dirigiéndome a mi propia congregación dos domingos antes de que comenzara la campaña de sanidad del Hno. Branham en Durban, yo me encontré a mi mismo mientras estaba hablando sobre este texto, constreñido por el Espíritu Santo a hacer esta declaración: «Pronto tendremos que creer que será una visitación supernatural del Dios Todopoderoso en esta ciudad. Que no sea esto dicho para alguno de Uds.: «Tu no conociste el día de tu visitación… «. ¡Entre hacia la línea de bendición! Y si Dios nos recoge durante los próximos días, colóquese así mismo sin reservas a Su disposición.»
La visita del Hno. Branham y sus compañeros, el Hno. Baxter, el Hno. Bosworth, probaron indudablemente ser un tiempo de Dios de visitación a nuestra hermosa ciudad. Cinco días únicamente… pero cinco días de los cuales nunca serán olvidados por miles sobre miles de hombres y mujeres. Es imposible estimar aún una fracción de lo que fue acompañado en ese corto espacio de tiempo. Para sumarlo todo, esta ciudad recibió la más grande elevación Espiritual que haya conocido.
A pesar de que había habido preparación considerable por muchas semanas por los servicios… dos grandes postes colocados en la ciudad, carros por todos lados llevando banderas como medios de aviso… Aún así eso no fue sino hasta el primer servicio que fue hecho en el salón de la ciudad el viernes por la tarde, el 21 de Noviembre, en que los ciudadanos de Durban se dieron cuenta de que algo inusual estaba aconteciendo. El salón estaba lleno con multitudes incapaces de entrar al servicio religioso, y siendo un día entre semana por la tarde, era algo enteramente improcedente. ¡Las noticias se regaron como un fuego ardiendo!. Esa noche, como cuatro mil personas estaban dentro del salón, un número estimado por los periódicos locales y como dos mil se quedaron afuera escuchando el servicio a través de las facilidades de un equipo de sonido. Y a pesar de que Durban experimentó una severa tormenta eléctrica muy excepcional esa noche, muchos permanecieron bajo la lluvia, protegidos por los poderes de la Palabra de ios ministrada a través del Evangelista Ern Baxter. ¡Esto no era sino el comienzo!. Y lo que siguió es difícil de describir, la confirmación de la Palabra de Dios con señales y maravillas, así como se oró por los enfermos en este primer servicio, creó una conmoción similar a la que fue en el ministerio terreno del Señor Jesús.
Desde el principio fue claro que todo el gran éxtasis estaba puesto a la salvación del alma: «Ud. puede ir al cielo con un cuerpo enfermo, pero Ud. no puede ir con una alma enferma.» Dijo el siervo de Dios en su poderosa presentación de la verdad arrastradora y convincente. Sin hacer distinción de personas, credo o color, hombres y mujeres, se dieron cuenta de que había solo un camino, y ese era el camino e Dios… a través de la fe en el Señor Jesucristo era como ellos tenían que ser salvos. Entonces no era de extrañarse de que ese mismo tiempo se diera una oportunidad para decidir por Cristo. Multitudes se pusieron de pie y alzaron sus manos para recibir una carta de decisión. Qué gran y poderoso movimiento del Espíritu de Dios buscando por los corazones aconteció, muchos desde entonces han testificado de que el hecho de que ellos sean venidos a los servicios con sus necesidades físicas, casi se habían olvidado de la conciencia del pecado y la culpa la cual vino a ellos. Dios estuvo allí y ellos lo supieron Yo personalmente hice contacto con más gente de la que yo pueda recordar quienes ahora son «nuevas criaturas en Jesucristo», gloriosos convertidos y nacidos de nuevo del Espíritu de Dios. Yo fui detenido por el editor de un periódico en la calle y El me dijo lo siguiente: «Señor Wooderson, mi hermano quien realmente era un pagano muy duro ha sido maravillosamente cambiado. Yo no puedo entenderlo, y si el Sr. Branham únicamente vino a la ciudad para que eso le sucediera… eso valió la pena.» Y esta fase de la campaña del Hno. Branham me ha traído el sentido mas profundo de gratitud a Dios por la visita de Su siervo.
¿Pero no es el ministerio de lo milagroso dado a los hombres por Dios en estos últimos días el cual sea un factor más vital y una fuerza potente en el despertamiento Espiritual de los países del mundo?. ¿No es esta la respuesta de Dios a una edad de apatía, incredulidad y escepticismo?. Bajo el ministerio honrado de Dios del Hno. William Branham las escenas más sorprendentes fueron vistas. Uno no podía evitar recordar los días del Nuevo Testamento… algunos en muletas, silla de ruedas y camillas. El Don extraordinario poseído por el siervo de Dios, el cual fue manifestado en el diagnostico de las enfermedades de los hombres y mujeres, junto con esta humildad profunda y compasión sobrepasadora por la humanidad sufriente fue una prueba convincente de que El fue indudablemente «un hombre enviado de Dios». Nunca olvidaré como vinieron esas oraciones de las profundidades más remotas de su alma, así como El llamó a Dios para «tener misericordia sobre la gente pobre y sanarlos». Y al momento de orar, la respuesta vno. Todos aquellos hombres y mujeres en bastas reuniones fueron liberados del poder de Satán en sus cuerpos. Miembros torcidos son enderezados, el ciego vio, el sordo oyó, los cánceres, crecimientos,–enfermedades del corazón fueron sanadas en el nombre de Jesús. El Hno. Branham fielmente apuntó a su gran audiencia al único recurso de sanidad, y nunca falló en desacreditar la idea de que El tenía habilidad para sanar.
La constructiva enseñanza de sanidad divina dada por el Hno. F.F. Bosworth, quien permanece como un pionero del siglo veinte del ministerio de los milagros, inspiró y estableció la fe de muchos. Su fe indudable en oración por sordomudos, y los resultados que siguieron se convirtieron en un incentivo para que millares confirmaran en Dios para su sanidad.
La historia fue hecha en Durban el domingo veinticinco de Noviembre, el día de cerrar la campaña. Lo que fue visto fue completamente más allá de la expectación de todos. En el estadio de Greysville (amablemente colocado a nuestra disposición para el veintidós y veinticinco de Noviembre) los más grandes servicios internacionales fueron jamás hechos en este país acontecieron allí. Una autoridad del estadio conservadoramente estimó a la multitud en aproximadamente cuarenta mil. Este número no incluía a los millares que estaban parados afuera incapaces de entrar. Millares y millares de hindúes y nativos permanecieron todo el día desde las cinco de la mañana bajo las condiciones más severa del tiempo… Calor excesivo por la mañana, y un viento fuerte en la tarde, y lluvia en la noche. Pero ninguno de ellos ni los miles de europeos fueron molestados por los elementos. Durante todo el día y sobre toda esta tremenda ocurrencia de gente Dios estuvo sanando los enfermos. Allá en la sección nativa, donde el Hno. Branhm casi no podía ser visto, los milagros más sorprendentes fueron reportados. Y así como el viento sopló y la lluvia cayó, hombres y mujeres escucharon con un interés tremendo al ministerio de la conmoción de almas de los siervos de Dios. ¡Qué pudo haber traído todo esto sino una Poderosa visitación de Dios mismo a esta ciudad!. Nunca fue escuchado un cantar, así como llenó el aire cuando el Hno. Baxter dirigió a la enorme congregación en sus hermosas letras del coro muy conocido: «Jesús, Jesús, el dulce nombre que yo conozco, llena mi siempre espera, consérvame cantando así como voy. » Unicamente los registros del cielo revelarán lo que aconteció en ese memorable día sin paralelo. Miles aceptaron a Cristo como su Salvador, dándolo a entender al levantar su mano y grandes números recibieron sanidad para sus cuerpos. El cantar de ese viejo himno: «Habita en mi,…» fue el clímax mas glorioso al mas grande servicio hecho en Sudáfrica.
Fueron sentimientos mezclados que siguieron al siguiente día en el aeropuerto. Así como el Hno. Branham y su grupo estaban casi listos para abordar el avión, el siguiente mensaje fue anunciado a ellos por el equipo de sonido: «¡Llamando… Rev. Branham, Rev. Bosworth, Rev, Baxter, y Billy Branham! El comité Branham de Durban en nombre de los ciudadanos de Durban quieren expresar su profunda gratitud a Dios y a ustedes, Sus siervos, por su visita a esta ciudad y las bendiciones traídas a muchos miles a través de eso, y oramos que el Señor les permitirá sus misericordias de viaje y nos lo traerá de regreso». Y cuando repasamos sólo lo que las visitas de Sus siervos habían significado para esta ciudad, sentimos que las palabras expresadas arriba son totalmente inadecuadas.
El grupo Branham se fue… ¡pero la obra permanece!, Una gran realización de los eventos a los cinco días previos vinieron sobre nosotros. ¡La ciudad estaba excitada!. Cada sección de la comunidad había sentido el impacto poderoso de esta visitación de Dios. Parecía ser un tema de conversación, hombres y mujeres quienes no tenían un pensamiento para Dios y sus reclamos se estaban tornando en requerimientos ansiosos. En la otra mano la voz del crítico se hizo más grande, y como es usual, no se hizo ningún esfuerzo para traer su ridículo y escepticismo. Pero con esta oposición hubo una tormenta de testimonios siendo derramados de cada dirección, de las bendiciones físicas y Espirituales recibidas… hasta como en el día de Cristo: «Hubo una división entre la gente». Algunos creyeron, otros no. El incrédulo siempre encontrará alguna falta que levantará su incredulidad, pero el Señor Jesucristo dijo: «Todo es posible a aquel que cree.» Y así como millares cantaron las palabras de este coro muy amado: «Sólo Creed Sólo Creed, todo es posible, Sólo Creed…» muchos estiraron la mano de fe, «tocaron el borde de Su vestidura» y fueron sanos.
CINCO DIAS DE AVIVAMIENTO INOLVIDABLE
Por el Pastor H.W Oglivie
Oh, para la pluma de cualquier escritor, intentar escribir la reciente campaña de sanidad del Hno. Branham que fue hecha en Durban del 2l al 25 de Noviembre de 1951, uno quisiera tener palabras supernaturales para expresar el ministerio supernatural del Señor entre la gente. Esta visitación remarcable de Dios, Junto con las multitudes registradas sorprendentemente las cuales llenaron el salón de la ciudad y el estadio, hicieron la visita del Hno. Branham y sus trabajadores inolvidable.
Se ha estimado que cincuenta mil Hindúes, nativos y europeos asistieron a los servicios el domingo por la tarde, el más grande número de gente reunida para un servicio religioso en Sudáfrica. El grupo de avivamiento sabiendo que ellos nunca habían visto algo así: «Dios es maravilloso», «Es maravilloso», fueron las expresiones oídas por donde quiera. El salón fue muy pequeño, y aun las sillas extras para acomodar fueron inadecuadas. Literalmente miles fueron incapaces de tener admisión. Como sea, las bocinas fueron instaladas para el beneficio de aquellos que estaban afuera y fue una vista inspiradora al ver cuantos de ellos levantaron sus manos cuando el llamado fue dado para hacer decisiones para Cristo.
Grandes fueron las manifestaciones del poder sanador de Dios y muchos con sus enfermedades incurables fueron sanados sin que las manos fueran impuestas sobre ellos, el sordo oyó, el tullido fue sanado. Otros se quitaron las abrazaderas de sus piernas y otros dejaron sus muletas y ellos se alejaron para demostrar su sanidad. Entonces hubo aquellos que se regocijaron en la re-creación de un nuevo oído, y clamaron que ellos podían oír el susurro mas leve. Verdaderamente, el poder tremendo de Dios está más allá del entendimiento humano. ¡Aleluya!
Millares de gentes en Durban y alrededor, nunca serán de nuevo los mismos después de haber asistido a estos servicios. La poderosa predicación del Hno. Baxter, la enseñanza penetrante del Hno. Bosworth, y el ministerio apasionado del Hno. Branham, han cambiado sus vidas, deseos sin nacer rotos, recaídos siendo restaurados, perjuicios removidos, fe revivida, y confianza en Dios y en Su Palabra. Muchos quienes sirvieron en pecado y a Satán, ahora le sirven al Señor. Muchos quienes sirvieron en pecado y a satán ahora le sirven al Señor. Muchos que blasfemaron el nombre de Jesús, ahora cantan sus alabanzas.
«Jesús, Jesús, Jesús,
el más dulce nombre que yo conozco,
Llena mi siempre espera,
Manténme cantando mientras voy.»
Mientras estabamos en Sudáfrica, se estaban grabando las cintas de muchos de los servicios. Estas cintas fueron dejadas con el Hno. Sidney de Durban quien las llevó a todos aquellos quienes querían usarlas para los servicios de los europeos y no europeos. Y yo aquí tengo una parte de una carta la cual se me fue enviada y que debo de citar:
«Nosotros pusimos la primer grabación de un servicio del Hno. Branham anoche en la iglesia del Evangelio Completo en Wentworth, y a pesar de que estaba eso fue derramada con lluvia, fue la más grande noche que yo creo la iglesia jamás tuvo. Estos servicios de cintas le recordó la gente que a pesar de que el Hno. Branham había partido para Estados Unidos, aún así su voz no se había ido. Ellos podrían venir y oír las oraciones poderosas que el Hno. Branham había dado en intercesión por los enfermos, ambos de cuerpo y alma.»
Después del cierre de los servicios en Durban, William Branham, Ern Baxter, y Billy Paul Branham, volaron a Salisbury, el Sudeste de Rodesia, y tuvieron servicios allí en Noviembre veintiocho y veintinueve. Los reportes de los servicios indican que esos dos días probaron ser una gran bendición a muchos millares, cientos de gentes vinieron de varias partes del Sur y del Norte de Rodesia los cuales no pudieron asistir a los servicios en Sudáfrica.
Mientras tanto el Hno. Bosworth y yo fuimos a Pretoria, a donde El ministró a la gente, predicando tres o cuatro veces al día. Pretoria es la capital administrativa de la unión ha jugado un papel importante en la historia de Sudáfrica. Hace como un siglo fue asentada por los exploradores Boers quienes vinieron del Cabo, siendo empujados hacia el Norte por los nuevos asentadores de Europa. Cerca de Pretoria permanece un gran y magnifico monumento conocido como el monumento Voertrekker. Ahí se dice en el hermoso mármol esculpido nos dice la historia de la caminata de Cape Colony. Uno no puede sino maravillarse y pararse en respeto, dándose cuenta del precio que esos pioneros tuvieron que pagar para abrir el interior de Sudáfrica a la raza blanca. Este monumento está construido sobre el patrón de los altares los cuales fueron construidos en el tiempo de Abraham. Hay una paralelo entre la partida de Abraham de Ur de los Caldeos al de los Vooertreker, quienes dejaron ciudad del Cabo y se fueron en busca de un nuev país. Ningún monumento podía significar tanto a su pueblo que lo que este monumento significa al los africanos de Sudáfrica.
El Hno. Branham, el Hno. Baxter, y Billy Paul, regresaron de Salisbury a tiempo para el servicio de apertura el sábado por la noche en Pretoria. Preparaciones muy finas habían sido hechas por el comité local. La gente había sido bien instruida y con fe y expectación. Ellos escucharon intensamente al mensaje dado por el Hno. Baxter, y luego por el Hno. Branham. El domingo fue otro día durante el cual muchos encontraron a Cristo como su Salvador y aplicaron a sí mismos la sanidad física la cual es una parte de la expiación de Cristo. Nuestros servicios en Pretoria terminaron el domingo por la noche, 2 de Diciembre, con alrededor de diez mil personas de concurrencia.
El siguiente es un reporte del Hno. Geschwend concerniente a los efectos que estos servicios dejaron entre los nativos.
Bendice alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios, El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias, El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias, el que sacia de bien tu boca, de modo que te rejuvenezcas como el águila (Salmo 103: 2-5).
Eso es con un corazón lleno de gratitud con el que testificamos de las bendiciones que recibimos a través del ministerio del grupo Branham. Realmente fue la visitación de Dios a través de Su siervo dotado. A pesar de que su ministerio a la población nativa fue limitada, a causa de las obligaciones a las comunidades europeas, nosotros le damos a Dios gracias que Su poder no fue limitado. Nosotros fuimos dirigidos a comenzar con unos servicios en una carpa grande el veintiocho de Noviembre, los cuales desde el mismo principio fueron con mucha asistencia. Cada mañana a las seis cientos de hombres y mujeres se reunieron para oración. En los servicios de la tarde y en la noche, fueron asistidos por las más grandes multitudes que hemos visto en estas partes. Las multitudes crecieron sobre seis mil (sin embargo otros estimaron que el número era más grande), cuatro carpas grandes fueron erigidas, una de las cuales fue ocupada por los Hindúes y negros de Pretoria.
La misma primera tarde que el Hno. Bosworth ministró, Dios bendijo el ministerio de Su siervo fiel en una muy remarcable manera. La predicación de la Palabra verdaderamente encontró entrada hacia los corazones de los escuchas, creando fe para la sanidad de sus cuerpos a través de Jesucristo. Después de haber orado por un número de enfermos, entre los cuales se encontraban algunos sordos y mudos, todos fueron sanados al instante con la excepción de uno quien como sea, nosotros confiamos que aún puede ser sanado. Esto por supuesto trajo la fe de los escuchas todavía a un nivel más alto. Entonces el Hno. Bosworth se volteó para orar por las multitudes, diciéndoles que pusieran sus manos de fe sobre la parte enferma de sus cuerpos, y mientras ellos se unían en oración con El, Dios en Su gracia maravillosa tocó muchos de los cuerpos enfermos y los sanó al instante.
Un hombre totalmente ciego que había estado así por diecisiete años, y un compañero de la institución nativa de ciegos, de repente comenzó a alabar a Dios gritando: «¡Kea bona, Kea bona!», (¡Yo puedo ver, yo puedo ver!) Y gracias sean dadas a Dios que El aún puede ver hoy. Una niña sorda y muda como de diez años de edad recibió su oído también así como su habla. A pesar de nunca haber hablado antes, ella tuvo que aprender a expresar las palabras, pero aprendió muy rápidamente. Una mujer que había estado paralizada de un lado por cuarenta años y nunca podía dormir del otro lado, ni tampoco podía usar sus manos, ella se encontró durmiéndose sobre el otro lado enfermo a la siguiente mañana después de que ella había sido sanada el día anterior, y también pudo usar sus manos. Uno de los evangelistas vino allí lleno de gozo y diciéndonos que El había traído cuatro enfermos, ¡y todos ellos estaban sanos!. Uno estaba sordo, otro por años había tenido el cuello y la garganta hinchada, lo cual le causó mucho dolor y lequitó su habla, pero El no estaba perfectamente sano, aparte tenía otros problemas íntimos. Una de nuestras propias siervas nativas tenía un crecimiento en su matriz por muchos años, y sus padres habían pagado tres bestias al doctor brujo para su sanidad, sin recibir ninguna ayuda. A ella le dijo por los doctores europeos que se operara, pero ella confiaba en Dios. Ahora Dios la encontró en el primer servicio de sanidad divina cuando su crecimiento desapareció, por lo cual le damos a Dios gracias.
Una anciana totalmente ciega recibió su vista, así que para que ella pueda hacer su trabajo de nuevo. ¡Alabado sea Dios!. Otra mujer había apenas pagado treinta y cinco libras y un toro blanco a uno de los doctores nativos, pero tuvo miedo que su tratamiento la mataría más que curarla. Al oír acerca de estos servicios maravillosos, ella corrió y vino a escuchar lo que Dios podía hacer. Dios la encontró y le curó todos sus problemas internos, y ella está perfectamente sanada. Una mujer que había estado ciega en su ojo y sorda en su oído derecho vino a mi y me dijo cómo Dios la había sanado de su ojo ciego y que ahora ella plenamente podía ver, pero ella quería saber por qué Dios no había sanado su oído. Mirándola yo noté un gran arete colgando de su oído muerto, mientras ella no tenía ningún anillo en el oído bueno. Esto me dio a entender que ella se había puesto ese anillo como algo para sanidad de su oído. Y yo le dije: «Ud. confió en Dios por su ojo, y El ha sanado su ojo. Pero Ud. está confiando en ese ídoo de un anillo sobre su oído para que sane su oído y por supuesto Dios no puede hacer nada por Ud. Quítese ese ídolo y confié en Dios para su oído así como Ud. confió por su ojo, y El le sanará.» Después de haber sido persuadida por otros, ella se quitó el ídolo falso, y Dios lleno de gracia la encontró y le abrió su oído. Esto fue una apertura de ojos para muchos quienes secretamente confiaban en esas medicinas paganas y amuletos de los doctores brujos.
Estuvimos contentos de ver muchos arrojar sus ídolos falsos para que así El Dios Vivo pudiera encontrarlos. También damos a Dios gracias por trabajar en sus corazones, así que ellos no estaban únicamente buscando sanidad para sus cuerpos sino salvación para sus almas. Durante dos noches un gran número vino hacia delante tirando sus cigarrillos, sus pipas de tabaco, sus amuletos paganos, sus cajas de cosas y medicinas. Aún dados con los cuales ellos solían apostar fueron traídos a la plataforma, y nosotros nos sorprendimos de ver algunos de los «Tsotis» y «amalites» y «gansters africanos» trayendo sus cuchillos con los cuales ellos solían acuchillar a la gente. Aunque nosotros no habíamos estado predicando en contra de adornos exteriores de la mujer, estuvimos tan contentos de ver a muchas de ellas quitarse sus aretes, collares, etc. rindiéndolos a Dios, mientras ellas rendían sus corazones a El. Mientras los servicios de sanidad continuaban cada tarde, Dios también continuaba obrando y sanando a muchos afligdos por Su gracia maravillosa. Una mujer paralítica quien podía difícilmente caminar, estando atada por años de sufrimiento, fue suelta de sus enfermedades y pudo caminar rectamente de nuevo. Otros quienes podían difícilmente existir por el asma, tuberculosis, y otras enfermedades también fueron sanados. Los testimonios aún están viniendo de aquellos que no testificaron en los servicios, pero que ahora están escribiendo de sus hogares diciéndonos como Dios los encontró.
Estuvimos muy apenados de que el ministerio de nuestro querido Hno. Branham fuera tan limitado pero damos a Dios gracias por su breve ministerio el domingo por la tarde, y que Dios por Su gracia preparó para tocar de nuevo muchos afligidos por Su poder Divino. La mano de Dios de bendiciones descansó mucho sobre los servicios que el Hno. Bosworth sacrificó su único día de descanso y ministró el lunes por la noche, lo cual fue un maravilloso día, la Presencia de Dios estaba tan maravillosamente manifestada en los tres servicios que hubo.
Las noticias de la maravillosa obra de Dios rápidamente se desparramaban por todo el país así que aún después de que los servicios especiales terminaron y las carpas habían sido tumbadas, grupos de gentes de todo el país seguían viniendo. Ellos vinieron por una semana completa, nuestra nueva iglesia apenas se había abierto unos cuantos meses antes en Lado Selborne, y fue llena con almas necesitadas y enfermos que buscaban al Señor para que les sanara. De tres a cuatro servicios fueron hechos cada día para romper el Pan de Vida a ellos, a pesar de que los siervos especialmente dotados de Dios habían partido nosotros nos dimos cuenta de que Dios ahora estaba con nosotros, y que El envió Su Palabra a sanarles, y Su Palabra habita en nosotros para siempre.
Es difícil de describir tales servicios. Las oraciones fervientes de muchos millares, los cánticos tan abiertos, las maravillosas predicaciones de la Palabra de Dios con poder y demostración del Espíritu Santo no pueden ser descritas, únicamente pueden ser testificadas. Nosotros no podemos darle a Dios gracias lo suficiente por la manera en que El encontró las almas necesitadas y a los cuerpos enfermos, y por los muchos quienes habían sido sanados en la audiencia aún más que aquellos por los cuales se oró personalmente. Esta fue una apertura de ojos para nuestra gente nativa. Eso fue Dios para nuestros nativos el ver que Dios podía sanar a la gente sin usar su agua santa, cenizas, usar vestidos especiales o practicar alguna de las otras cosas las cuales me recuerdan mucho a las practicas de los doctores brujos.
Le damos a Dios gracias de nuevo por esta maravillosa visitación y el ánimo que fue dado a todos nuestros cristianos nativos y trabajadores.
Habiendo sido una maravillosa lección a aquellos que ministran a los enfermos. Eso también nos ha animado mucho a mantener en oración de que El Dios poderoso, sana, salva y Su poder santificador en manifiesto como nunca antes en preparación de Su pronta venida.
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El Hno. Bosworth recibió una carta de un misionero y su esposa reportando algunas de las sanidades las cuales ellos testificaron en los servicios de Ciudad del Cabo. Esta carta es citada aquí en parte:
«Mi esposa y yo habíamos sido misioneros de las Asambleas de Dios de Gran Bretaña, en India, y durante nuestro último termino después de una guerra en el estado Hyderabad, nosotros aceptamos una invitación de las Iglesias del Evangelio Completo en Sudáfrica para tomar el ministerio allí. Y estabamos a cargo de una de sus iglesias en Ciudad del Cabo cuando la campaña del Hno. Branham aconteció. Pero Dios había estado hablándonos acerca de regresar a nuestro trabajo en India, y El abrió el camino para que nosotros regresáramos a Inglaterra a donde arribamos el once de Enero. Nosotros vamos en rededor del trabajo de las asambleas de diputación y estábamos en lista para navegar hacia la India en Septiembre dieciséis si Dios lo permite estaremos allí presentes.
Nos gustaría a ambos decirles que una gran bendición Espiritual e inspiración fue para nosotros estar en esos servicios. Yo personalmente recibí un toque en mi cuerpo (un nervio me había causado dolor en la parte trasera del cuello) Ya sea que haya sido el domingo por la noche o la siguiente mañana cuando nosotros les hablamos a Uds. y al Hno. Branham en el parque Pentecostal.
¿Y yo me pregunto si Uds. sabían que durante la oración del Hno. Branham por todos los enfermos que permanecían allí en la multitud justo antes de que El saliera de la plataforma, un niñito como de tres años de edad que había nacido ciego recibió su vista?. Yo estaba sentado justamente detrás de El, y durante la oración El comenzó a llorar y a frotar sus ojos. Cuando yo miré hacia arriba vi a su madre que estaba llorando y ella me dijo que su hijo quien había nacido ciego, había apenas recibido su vista. También, su hermano como de ocho años de edad había estado muy bizco, y en el mismo instante sus ojos fueron enderezados perfectamente.
Yo vi esos mismos niños por mi mismo, y ellos estaban llorando a causa de las brillantes luces eléctricas lastimando sus amorosos nuevos ojos!. Y yo le pregunté a la madre si ella era cristiana, y dijo que ella lo era y que pertenecía a la Iglesia Reformada Holandesa. Yo le dije que se fuera a casa y le dijera a la gente lo que Dios había hecho y viviera para Dios por el resto de su vida.
Como cinco personas en nuestra pequeña iglesia fueron sanados en la campaña, un joven de un severo problema del corazón. El era un nuevo convertido, después de una vida de disipación, su corazón estaba en una condición mala, y su rostro siempre estaba pálido a muerte, y El tenía muy mala la nariz sangrando, teniendo que estar en el hospital para esto justamente antes de la campaña. Como sea, El se entregó a sí mismo a Cristo y estaba parado atrás del hangar como un Ujier. El Hno. Branham le apuntó a El y le dijo: Ud. allá atrás, con su problema del corazón, Jesús le ha sanado ahora.»» David dijo que una luz brillante vino hacia El, El cerró sus ojos y una cosa cálida fue hacia su corazón, que parecía estar estirada y volteada, entonces el abrió sus ojos y la luz retrocedió a donde estaba el Hno. Branham. Al siguiente día su rostro había perdido su palidez, El testificó de una perfecta sanidad. Una semana o dos más tarde El tuvo que tener un examen médico para poder hacer una solicitud de trabajo en Rodesia. E nos trajo el certificado que lo pronunciaba un cien por ciento sano. ¡Alabado sea Dios!.»
Una vieja hermana de nuestra iglesia, una mujer muy fina y llena del Espíritu se sentó enfrente allí el domingo pasado en el servicio de la noche, y ella estaba orando y llorando que Dios la tocara. Ella había sufrido severos reumatismo por veintitantos años, lo que era muy penoso y ella no podía dormir por las noches. Cuando el Hno. Branham estaba orando por los enfermos El repentinamente apuntó hacia ella diciendo: «Ud. hermana, Ud. allí con el vestido rojo, ¿porqué está llorando?, Mire, Jesús ha sanado su reumatismo». Ella brincó en sus pies, estiró sus brazos alabando al Señor y ella fue sanada. Ella durmió como un niño esa noche y testificó su sanidad después en nuestros servicios.
G. Stewart
De Pretoria retornamos a Johannesburg conduciendo otra campaña en el Tabernáculo Marranada a donde concluimos así como en el viaje a Sudáfrica. Recordando lo que ellos habían visto durante esos pocos días que el Hno. Branham estuvo en Johannesburg, la fe de la gente estaba alta, así que ellos esperaron para recibir la sanidad que Dios tenía para ellos.
La sanidad de ese último servicio el cual yo siempre recordaré fue la de una dama ciega. El Hno. Branham había tenido una visión de la dama que estaba sentada allí en la audiencia quien había sido sanada. El apuntó hacia ella y le dijo que se parara y tomara su sanidad, ella no respondió. Mientras El estaba animándole que se parara, otra dama en la misma fila se puso de pie. El se volteó y la miró por unos cuantos segundos y entonces dijo: «¿Para qué se está Ud. parando? Ud. es de la religión Judía, Ud. no cree que Jesús es el Cristo. Ud. está ciega, ¿Ud. piensa que Jesucristo podía restaurar su vista?». A esto ella movió su cabeza: «Pero yo no podría pedirle a El que sea su sanador sin que primero sea su Salvador, el Mesías, El también será su Sanador si Ud. lo cree, levante su mano.» Ella levantó su mano e inmediatamente pudo ver. Mientras estabamos en el aeropuerto la mañana siguiente, casi listos para salir a Estados Unidos, un hombre vino y reportó que ella podía ver perfectamente y que estaba visitando sus amigos que no había visto por años.
Esto terminó diez semanas en Sudáfrica, tiempo durante el cual la gente había visto y oído grandes y maravillosas cosas hechas por nuestro gran y maravilloso Señor a través del ministerio de Su siervo, William Branham. La gente nunca cesó de sorprenderse como ellos vieron el Don operando a través del Hno. Branham. Así como ellos vieron discernir las enfermedades así como las necesidades Espirituales de la gente. Ellos nunca cesaron de regocijarse cuando El se volteó a la audiencia y apuntó a alguien describiendo sus enfermedades en adición a varios detalles, y decirles que Cristo los había sanado. Muchos lloraron así como vieron al paralítico caminar, al ciego ver y al sordo oír. Y muchos salieron diciendo que verdaderamente Dios había estado en nuestros medios.
Nosotros hemos alistado comparativamente pocos de los muchos milagros que podían ser reportados. Para mucha gente su sanidad significa vida en lugar de muerte. Para aquellos que se convirtieron en cristianos significa vida más abundante y compañerismo eterno con Dios. A los miles de cristianos que asistieron a los servicios, viendo a Dios obrar y sintiendo Su Presencia, significó una gran inspiración a presionar a un caminar más cerca con Dios. Todo esto fue el resultado del desarrollo de la Palabra por el Hno. Bosworth y el Hno. Baxter, la confirmación de Su Palabra por la operación del Don de Dios traído por el Hno. Branham y los fieles esfuerzos siendo puestos por los cristianos de Sudáfrica.
Al cerrar el reporte de lo que Dios hizo en Sudáfrica deseo incluir otros dos reportes que yo recibí. Uno de ellos es de un evangelista, el otro de la secretaria del comité nacional que hizo todos los arreglos para la campaña.
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REPORTE DE UN EVANGELISTA.
Por J. H. Grobler.
Estoy muy contento y agradecido a Dios por esta oportunidad de expresar mi convicción y gratitud. Tengo temor de que no tenga el lenguaje que pudiera usar adecuadamente para describir mis impresiones y experiencias.
Yo soy un evangelista quien también ha estado ministrando sanidad divina con gran éxito en Sudáfrica. Como un hecho yo fui el único evangelista de tiempo completo en la obra Pentecostal en Sudáfrica por muchos años quien ministró sanidad divina en multitudes. Yo tuve el privilegio de ver a los ciegos ver, paralíticos caminar, a los sordos oír y cualquier otra enfermedad que se pueda pensar, y ser sanados en el Nombre de Jesús a través de mi ministerio.
Cuando yo oí del Grupo Branham viniendo a Sudáfrica, yo estuve determinado de ir e investigar por mi mismo. Yo fui sin perjuicio o excepción de personas con la intención de hacer un completo estudio de lo que yo fuera a ver y a oír.
La primera cosa que me impresionó fue la predicación de la Palabra, verdadera, sólida, directa, y con poder. Fue evidente que desde el principio esos hombres no estaban aquí para demostrar algún poder para llamar la atención así mismos, sino para declarar todo el consejo de Dios. Fue presionado hacia el hogar cada noche que la salvación del alma era más importante que la sanidad del cuerpo. No me extraña que miles de almas fueron nacidas hacia el Reino de Dios cada noche. ¿Quién no podría estremecerse con tal vista, cuando Ud. tiene una pasión por las almas?. Yo nunca olvidaré la sensación de esa primera noche cuando el Hno. Bosworth tan hábilmente declaró la verdad de que sanidad divina estaba incluída en la expiación y que la gente podía ser sanada mientras escuchaba y creía la Palabra de Dios. ¡Qué inspirado fue para mi! Cuando ese querido siervo de Dios expresó esta verdad mi corazón fue estremecido y mis ojos llenos con lagrimas cálidas así como yo me dije a mi mismo: «El mismo Espíritu que me enseñó en udáfrica también ha enseñado al Hno. Bosworth en América.» A Dios sea la gloria y la alabanza.
La siguiente impresión fue el poderoso, pero aún clara y simple enseñanza del Hno. Baxter sobre la vida victoriosa. ¡Oh, cómo estremeció mi alma! Cómo yo fui levantado a Dios hasta que sentí que yo nunca quería regresar de nuevo al valle, a menos que fuera para ayudar a la pobre humanidad sufriente. Oh, cómo esas verdades preciosas confirmaron mi propio ministerio. Eso alargó mi visión, la visión que me había apasionado por años, nombrado, para estar sentado con Cristo en lugares celestiales y desde allí gobernar sobre nuestro enemigo y tener poder y ejercitarlo sobre todos los poderes del maligno.
La primera cosa que me golpeó acerca del Hno. Branham fue el amor de Dios que podía ser discernido en ese apasionado «Buenas noches amigos». Cada noche sobre la plataforma a su arribo, cuando El hablaba, yo sabía que Dios estaba con El. En su ministerio no era el ministerio de sanidad lo que me golpeó más, porque yo ya había experimentado eso en mi propio ministerio. Pero lo que me impresionó más allá de toda descripción fue la operación de los Dones de la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento y el discernimiento del espíritu. Yo estaba perplejo así como una persona detrás de otra venía ante El sobre la plataforma cada noche y en segundos El diagnosticaba la enfermedad y descubría los secretos escondidos de sus corazones sin error. Y observé la operación muy cerca, y siendo honesto con Dios yo estaba listo para admitir cualquier error hecho por El durante esas operaciones. Gloria a Dios, que yo puedo declarar que yo no encontré ninguno. Ellos eran un ciento por ciento correcto. Unicamente Dios puee hacer esto. Un incidente muy impresionante fue cuando un hombre se levantó en la audiencia y gritó: «Hno. Branham, ¿porqué poder Ud. hace estas cosas?». La respuesta espontánea surgió de sus labios en lo que pareció ser una voz supernatural, una voz tan diferente de lo que nosotros oíamos cuando El tan apasionadamente trata con los enfermos y sufriente. Sonaba fuerte y con gran autoridad divina cuando El declaró: «A través del Hombre de quien tú conoces muy poco, Jesucristo.» La respuesta fue tan estremecedora que la audiencia de aproximadamente diez mil personas, comenzaron a aplaudir. Cuando el aplauso terminó, El dijo humilde y solemnemente en la vieja voz apasionada: «Por favor, Aquellos que estuvieron allí nunca olvidarán ese incidente.
Dios se tornó tan grande para mi, tan real, tan precioso. Yo me sentí tan pequeño en Su Presencia que yo no podía sino llorar y amarle. Y les puedo asegurar que mi vida y mi ministerio han sido enriquecidos por el ministerio de estos siervos de Dios. Para mi, el Hno. Branham es indudablemente un profeta de Dios, el Hno. Baxter un evangelista, el Hno. Bosworth un maestro enviado por Dios a Sudáfrica en respuesta de muchas oraciones para un avivamiento.
CON EL GRUPO BRANHAM EN SUDAFRICA
Por W.F. Mullan.
Sería casi imposible describir las primeras expectaciones que prevalecieron en Sudáfrica así como esperábamos la visita del grupo Branham. Los días y semanas pasaron rápidamente así como nosotros hacíamos todas las preparaciones para la visita. Preliminarmente pusimos anuncios con gran éxito del que habíamos esperado. La respuesta del público creció así como la fecha de la visita se acercaba. Fuimos inundados con cartas de requerimientos y el teléfono sonaba incesantemente que uno difícilmente sabía como tener un tiempo para relajarse. Por último en el aeropuerto de Johannesburg, observando los cielos la primer vista del acercamiento del avión de PanAmerican Air Ways de Nueva York. La excitación se desarrolló así como la multitud se hizo más y más grande. Una mancha en los cielos distantes comenzó a tener forma cuando la multitud se aquietó hacia la expectativa silenciosa así como observaron el gran pájaro mecánico dando círculos en el aeropuerto preparándose para aterrizar.
Unos pocos minutos más tarde cuando las puertas del avión se abrieron y los pasajeros comenzaron a descender al suelo. El presidente y secretario del comité nacional responsables para los arreglos del grupo Branham en su visita a Sudáfrica, de nombres: A. J. Schoeman, y W. F. Mullan, tenían permiso especial de las autoridades para ir a la pista para dar la bienvenida a los miembros del grupo Branham. Todo estaba en orden, los anuncios habían sido cuidadosamente atendidos y el país estaba esperando este mismo momento.
Descendiendo del avión podía ser visto el Hno. W.J. Ern Baxter, el Hno. F.F. Bosworth seguido por un tercero. Así como ellos fueron bienvenidos el Hno. Baxter dijo: «El Hno. Branham no está con nosotros.» Entonces El explicó que el Hno. Branham que sería acompañado por su hijo Billy Paul se había dilatado en el aeropuerto de Nueva York y podía venir en el próximo vuelo. El tercer miembro del grupo era el señor Julius Stadsklep, así como el grupo salió de la pista al departamento de aduanas algunos miembros de la multitud que esperaba preguntó: «¿Quién es el Hno. Branham?». Mientras los otros miembros del grupo fueron adelante, el Hno. Mullan explicó a la multitud que el Hno. Branham no estaba en el grupo pero que estaría en el próximo avión. Esta información dejó a la gente casi sin habla. Sólo pensar que el Hno. Branham no estaba con el grupo y los servicios iban a comenzar en la mañana y eso sería al menos tres días antes de que el próximo avión arribara. Para la multitud era el más terrible y mayor desastr que aparentemente había acontecido.
La primera serie de servicios fueron hechos en Johannesburg el gran centro industrial de Sudáfrica, y el centro más largo de población. Incapaz de encontrar un lugar adecuado para tener los servicios, el comité de Johannesburg había aceptado la generosa oferta de la Misión Apostólica de Fe para usar su auditorio en el norte de las afueras de la ciudad. Pero aun el gran auditorio sería tan pequeño, entonces el comité obtuvo su permiso para agrandar el edificio. El trabajo fue tomado y ejecutado en muy corto tiempo y el auditorio se hizo más grande para acomodar aproximadamente ocho mil personas. Al dejar un lado del edificio abierto eso haría, posible ver otros dos o tres mil gentes sobre un muelle a donde ellos podían ver y oír muy bien, y en el otro lado del auditorio un poco más de tres mil a cinco mil personas podían ser sentadas en confort y podían oír pero no podían tener una visión muy clara.
El Hno. Baxter y el Hno. Bosworth animosamente encararon una cosa muy dificultosa. Ellos tuvieron que ministrar a una multitud que había sido desanimada por que no había arribado el Hno. Branham. El Hno. Baxter comenzó la serie de servicios con un ministerio que cautivó la atención de la gente y aseguró el éxito de toda la visita. El ministerio del Hno. Baxter es uno de construcción de fe. La Palabra fue muy confusa «fe» con «esperanza». El Hno. Baxter comenzó ministrando sobre «La medida de Fe». Y siguió con un mensaje estremecedor sobre «Cómo la Fe actúa.» Estos primeros cuantos días del ministerio así como nosotros esperábamos el arribo del Hno. Branham fueron de lo más ayudador. La Palabra de Dios fue ministrada a almas hambrientas y la ola de Fe fue elevada a un nivel alto. El Hno. Bosworth jugó una gran parte en los servicios así como El preparaba a la gente para oración y con gran entereza y calma aseguradora de fe llamó a todo el que había perdido el oído de un lado por una operación radical y ruda yque viniera hacia la plataforma para oración. Entonces El oró por ellos y una y otra vez vimos el Poderoso poder de Dios manifiesto en milagro de recreación así como los oídos de los sordos oyeron de nuevo a pesar de que todos los órganos habían sido removidos por operaciones quirúrgicas y que era imposible para que el oído oyera de nuevo si no fuera por el poder de Dios.
Entonces el Hno. Branham arribó. El Hno. Schooman lo encontró en el aeropuerto y lo trajo directamente al servicio con gran multitud, a donde había diez mil personas esperando con una tremenda expectación. El Hno. Mullan le dio la bienvenida en nombre de la gente de Sudáfrica. Era un momento tenso con una ávida expectación. Después de hablarle a la gente por un corto tiempo oró por ellos «en masa» y uno puede seguramente decir que esos milagros acontecieron la primera noche. El periódico de Durban «La Tribuna Dominical», reportó más tarde el caso de un joven Ernest Blom, cuya pierna estaba varias pulgadas más corta que la otra y que fue sanado en el primer servicio así como el Hno. Branham oró. La concurrencia creció rápidamente. El Domingo por la tarde las multitudes contabilizaban diez mil y el domingo por la noche doce mil. El miércoles las multitudes llegaron a catorce mil. Se hablaba de los servicios por todos lados. Desafortunadamente los servicios tuvieron que cerrarse muy pronto, porque los arreglos hbían sido hechos para que el grupo Branham procediera a la próxima serie de servicios en Klerksdorp, a cien millas de allí. Si los servicios en Johannesburg hubieran continuado más tiempo hubiera sido imposible de calcular los resultados.
En unas cuantas semanas cortas el grupo Branham visitó doce ciudades en Sudáfrica. Fue mi privilegio el acompañarles a muchas de esas ciudades y haber visto tanto que yo puedo difícilmente separar un alto punto del otro. En todos lados las multitudes vinieron juntas, así como un escritor en una revista semanal popular lo puso, la mayoría de esos quienes acudían a los servicios quedaron satisfechos de lo que ellos indudablemente vieron (señales y maravillas).
En cada centro los servicios principales eran hechos entre las comunidades europeas, pero fue hecha también una provisión para los servicios de no europeos. En Bloemfontein una noche el Hno. Baxter habló sobre el texto: «No hay diferencias». (Romanos 3:22). Cuando el llamamiento fue hecho para que hombres y mujeres decidieran por Cristo como su salvador, aproximadamente dos mil personas se pararon. Eso fue glorioso. En muchos lugares la respuesta al mensaje de salvación fue sorprendente. Literalmente cientos, y en algunos lugares miles se levantaron para dar a entender de su fe en Jesucristo como su Señor y Salvador.
Los servicios del Hno. Branham fueron hechos en variedad de lugares porque ningún salón público era lo suficientemente grande para acomodar las multitudes. Lo hicimos en un estadio al aire libre, en terrenos de foot ball, en terrenos de deportes, terrenos de espectáculos, en un estadio de carreras, y en un hangar de aeropuerto. En East London fue construida una plataforma en los terrenos de fútbol de Rugby y las gradas fueron usadas para sentar a la gente así como también el campo abierto. La plataforma usada en East London fue la especialmente usada por la familia real durante su visita a Sudáfrica.
Ahí había al menos diez mil no europeos reunidos para sus servicios en Bloemfontein y probablemente el mismo número en East London. En Durban los servicios fueron hechos en la pista de carreras y todas las nacionalidades pudieron reunirse para los servicios. Allí las multitudes totalizaron cincuenta mil personas de todas razas el domingo por la tarde, mientras miles se alejaron incapaces de poder entrar.
El Hno. Bosworth hábilmente trajo cada punto permitido a El. El ministró la Palabra de Dios a los miles de reunidos y oró por muchos enfermos y Dios bendijo su ministerio. El se hizo amar a los Sudafricanos. En todos lados el Hno. Baxter fue exaltado como un predicador notable y si después de mucho todo fuera olvidado, es indudable que tales servicios no pueden ser olvidados. El ministerio del Hno. Baxter de la palabra de Dios vivirá. Su ministerio inspiró a la gente a creer la Palabra de Dios, a actuar su fe, y sobre todo a aceptar a Cristo como su Salvador y Señor.
Y vimos en el Hno. Branham todo lo que se había reportado concerniente a El. El vino a nuestros medios tan sincero, un hombre humilde y fue muy evidente que las bendiciones de Dios estuvieron con El. Una y otra vez vimos a Dios manifestando Su poder a través del Hno. Branham. Así como la gente venía en contacto con el Hno. Branham, El inmediatamente declaraba la enfermedad con la cual ellos estaban sufriendo. Así como El oraba nosotros estabamos conscientes de su intensa simpatía con todos los que sufrían alrededor de El. A veces al estar parado en la plataforma El recogía a alguien de la audiencia y declaraba con qué enfermedad estaba siendo afligido.
Más de una vez los servicios tuvieron que ser hechos en el campo, en lo abierto nosotros estábamos sorprendidos de ver gente sentados en calma y escuchando intensamente aún cuando la lluvia comenzaba a caer. Aquí había suficiente evidencia, si alguno estaba necesitado, para probar que Dios trae gente a Si mismo cuando toda la verdad es predicada a la humanidad hambrienta.
Haber acompañado al grupo Branham a muchas de las visitas de las ciudades sudafricanas, yo puedo decir que eso fue muy evidente para mi, que la gente quien creyó fue la que más recibió.
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«De parte de Jehová es esto. Es maravilla en nuestros ojos, este es el día en que hizo Jehová. Nos gozaremos y alegraremos en El. (Salmo ll8:23-24)
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Capitulo VI TESTIMONIOS
«Tributar a Jehová la gloria debida a Su Nombre…» 1° Crónicas 16:29
Este capítulo contiene como cien de los primeros testimonios que vinieron directamente al Hno. Branham y a mi mismo. Entendemos que la gran mayoría de ellas fueron enviados al presidente local y el tiempo no nos permitió obtenerlas.
Yo no he dado todos los nombres después del testimonio porque no quiero tomar el tiempo para obtener permiso para usar todos esos nombres. De todas formas estos testimonios están en orden y su nombre completo y dirección pueden ser obtenidas. La mayoría de los testimonios han sido condensados para darle los hechos más importantes.
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La sanidad de un maestro de reumatismo y artritis y venas varicosas
Como tres años y medio yo tuve que discontinuar mi trabajo de enseñanza porque yo estaba sufriendo tanto con artritis reumática y venas varicosas. Mi problema comenzó a los once años. Y nada parecía ayudarme mucho. En Octubre seis yo fui al parque Maranatha y estuve allí por tres horas. Tuve dificultades para entrar porque el salón estaba lleno. Y finalmente fui admitido a entrar y permanecí pegado a la pared al lado derecho.
El Hno. Branham apenas había llegado del aeropuerto y uno podía ver que El estaba muy cansado después del vuelo desde los Estados Unidos. El sugirió una oración masiva para todos los afligidos. El les pidió a todos que pusieran las manos unos sobre el otro. Entonces El apuntó hacia el otro lado del salón donde yo estaba parada y dijo que había una mujer que tenía artritis. Yo era la única mujer parada en contra de la pared. Ahora, no había uno en esa basta multitud que supiera que yo tuviera artritis sino la Hna. Quinn y ella no sabía que yo estaba allí. Pero ella y muchos otros habían oído al Hno. Branham decir: «Hay una mujer con artritis». ¡Gloria aleluya!. Desde entonces yo me sentí mucho mejor. Yo fui a los siguientes servicios y vi muchas sanidades incluyendo otro caso de artritis peor que el mío. Ella vino en una ambulancia y después de que se oró por ella pudo levantarse y caminar. También estaba el caso de a niña que tenía la espalda rota y se levantó. Cuando se le fue dicho por el Hno. Branham, y etuvo perfectamente bien. Dios bendiga al Hno. Branham y a todos esos que están conectados con los servicios quienes hicieron todas las sanidades posibles incluyendo la mía.
E.S.
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Enfermedad en la Espina Dorsal haciéndose normal mientras daba gracias a Dios por lo que El había hecho por otros
Después de una larga enfermedad de dieciocho meses, yo fui dejada con una enfermedad de la espina y no podía caminar sin la ayuda de un bastón. Algunos días el dolor era aguantable, otros días no, ningunas palabras pueden explicar como al tratar de caminar mi espina dorsal podría partirse, dislocarse con intenso dolor. También sufría de las venas por veinticinco años, coágulos congelados en la corriente sanguínea. Los últimos cuatro años fui forzada a vendar mis piernas porque no podía estar parada sobre ellas.
El 7 de Octubre de 1951, mi Hermana, la señora Scott me llevó a los servicios de William Branham en el Parque Maranatha donde yo vi cincuenta y seis casos de sanidad divina de diferentes enfermedades. Una manifestación maravillosa del poder de Dios en la liberación de la pobre gente sufriente. Yo estaba tan llena de gozo al verlos ser liberados que yo lloré y lloré de gozo. Después del servicio yo estaba sentada en el carro meditando en las maravillas que había visto. Y olvidé todo acerca de mi misma mientras estaba alabando a Dios por lo que El había hecho a otros y que yo vi. Repentinamente yo sentí el poder de Dios demostrándose sobre mi espinazo. Yo fui jalada por el poder de Dios parándome sobre mis pies. Y entonces allí el Querido Señor ajustó mi espinazo y lo enderezó y todo el dolor me dejó. Yo me fui a casa alabando a Dios y testificando a todos los que encontraba. La primer cosa que hice cuando llegué a casa fue quitar las vendas de mis piernas; por la gracia yo no las he tenido que usar de nuevo. Y puedo hacer todos mis quehaceres del hogar, y no tengo más dolores y no necesito más bastón. Al presente mis rodillas están un poquito débiles pero sin dolor. Yo estoy confiando en Dios por todo lo que no es suficientemente fuerte. El es el Autor y Finalizador de toda buena obra, a quien yo le doy toda la alabanza y gloria.
A.C.G.
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Confirmando la sanidad de su hermana y diciendo de la suya
Esto es para soportar el testimonio de mi hermana la señora A.C. Gribble. Yo alabo a Dios por lo que El ha hecho por ella, ella fue traída a mi muy pero muy enferma. El Hno. Hugo puede confirmarlo. Por dieciocho meses ella estuvo bajo mi cuidado. La misma noche, durante la oración masiva, yo fui sanada de la torcedura de un tobillo y de una enfermedad del estómago. Le damos a Dios toda la gloria.
M.M.S
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Sanidad en la audiencia
Le doy a Dios las gracias porque El me sanó de un dolor continuo. Yo no estaba en la línea de oración pero yo era una de la audiencia quien creyó en Dios cuando el Hno. Branham ofreció una oración por todos nosotros. Yo alabo al Señor de que soy sana de ese dolor tan atormentador. Cuando yo oí la predicación del Hno. Branham y la manera que El oró por los enfermos, comencé a pensar de nuestro Señor Jesucristo cuando El habló a Marta diciéndole: «Si tú crees, tú verás la gloria de Dios».
H.K.M.
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Sanada de una espina lastimada
Estoy enviando dos referencias de los doctores quienes me habían dado tratamiento por mi espalda antes de que recibiera sanidad divina en el servicio del Hno. Branham en el parque Maranatha. Esos doctores me examinaron después de que yo tuviera la maravillosa sanidad de Dios, y fue mucha sorpresa el verme totalmente sanada. Nos habíamos preparado para una operación peligrosa del espinazo.
Yo recibí mi sanidad el día 11 de Octubre de 1951. Yo había estado enferma exactamente un año, y en muchas formas se me había tratado, yo estaba segura que yo iba a ser sanada después de que el Hno. Branham hablara conmigo. El Hno. Branham me dijo que yo había estado enferma por un año y me dijo exactamente como me sentía. El me dijo que El sabía que yo tenía fe fuerte y que Dios me sanaría. Yo fui sanada instantáneamente. Un año antes de recibir mi sanidad yo me deslicé en un piso de cemento pulido en nuestra cocina, y me rompí un pequeño hueso en la parte de abajo de la espina dorsal. Los efectos fueron de que yo únicamente me podía parar sobre mis pies con gran dificultad después de sentarme o acostarme. Yo tenía mucho dolor en mi espalda la mayoría del tiempo, y eso fue empeorándose en la escuela porque yo no podía sentarme o pararme por mucho tiempo. Mi sanidad fue hecha por mi fuerte fe, y hoy mi familia está agradecida y no puede nunca detenerse de hablar acerca del poder maravilloso de Dios.
Tengo rayos x mostrando el hueso roto, y estaré contento de enviarlo si lo desea.
H.J.N.
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Fui sanada del cáncer mientras estaba en la audiencia
Sólo deseo dar un testimonio breve. Jesús me encontró en una manera maravillosa, yo sufría de cáncer y los doctores hicieron lo que pudieron. Yo fui operado y aún así mi condición empeoró hasta que eso se hizo interno. Yo me pasé horas sin reposo sabiendo que era inútil sacar ayuda de los brazos de la carne, así que llamé a Dios.
Dios me habló y yo enderecé mi mano de fe y le di al Señor las gracias, El escuchó y contestó inmediatamente allí en mi silla. Yo alabo al Señor y toda la gente se paró sorprendida de lo que Jesús había hecho. Doy gracias a Dios por el maravillosos Salvador que tenemos. Esa noche Jesús vino ante mi en la Cruz, y en una suave voz habló conmigo. Jesús no solo cuelga en la cruz por sus pecados sino también por sus enfermedades.
Gracias Jesús, El quitó mis enfermedades inmediatamente así como también mis pecados.
J.K.
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El cáncer se ha ido
Y quiero aquí testificar del poder maravilloso en la sangre de nuestro preciosos Señor Jesucristo. A El sea toda la gloria y honor por siempre.
Jesús me sanó de un cáncer bajo el ministerio de nuestro Hno. Branham.
Ud. pudiera venir y ver, yo tengo en posición las placas que fueron tomadas y también el reporte del doctor. ¡Alabado sea Su Nombre!
N.J.O.
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No mas dolores en el estómago
El domingo por la tarde, cuando el Hno. Branham estaba en Orlando, yo recibí mi sanidad. Por muchos años yo había tenido dolores intensos en el estómago. Al cerrar el servicio el Hno. Branham nos dijo que pusiéramos nuestras manos uno al otro y pidiéramos por sanidad. Yo hice esto, y alabado sea Dios, yo fuí sanado. Desde aquel tiempo, son ahora casi tres meses. Y yo nunca he experimentado un dolor en mi estómago. Alabado sea El Señor.
R.P.
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El lado del rostro estaba totalmente paralizado
Estoy escribiendo esto para testificar cómo Dios sano mi rostro de una parálisis total de un lado. Yo no podía mover algunos músculos del lado derecho de mi cara y de mi cuello. Es llamado: «parálisis de campana.»
Tres semanas antes que Uds. arribaran a Sudáfrica yo vi un doctor. Como yo estoy en el servicio principal, tuve que tomar una salida por la enfermedad y fui enviado al hospital para un masaje diario y un tratamietno eléctrico. Esto fue por dos semanas sin ninguna reacción al tratamiento. Entonces se me fue edad ciertas cápsulas las cuales tuvieron buen resultado en otros casos, y así como eso, ahora es enseñado que es un «virus» lo cual causa esta parálisis.
Esto fue antes de su campaña de sanidad la que comenzó en el parque Maranatha. Yo no me tomé esas cápsulas porque yo esperaba sanidad del Señor. Le pedí al Señor que por favor me tocara así como yo tenía que reportarme al hospital después de cuatro días para ver los efectos de las cápsulas que yo no estaba tomando. Esto fue el jueves, el viernes fuimos a ambos servicios, también el sábado. El sábado por la noche me sentí mejor en mi mismo, pero el rostro aun estaba paralizado. El domingo yo le recordé al Señor de que yo tenía que reportarme al hospital el lunes, y ver lo de las cápsulas que no estaba tomando. Muchos de mis amigos también estaban orando. El domingo asistimos a todos los servicios y yo solo me mantuve aceptando mi sanidad del Señor cada vez que la oración era hecha por toda la congregación. El domingo por la noche yo podía sonreír en ambos lados de mi rostro y los otros músculos comenzaron a moverse. El lunes por la mañana yo podía ir al hospital y decirles que el Señor me había tocado y que y no tomaría más el tratamiento pero que los vería tan pronto como los servicios terminaran. Lo cual yo hice, y ellos, los doctores y las enfermeras estuvieron muy sorprendidos, al verme, y yo fui declarado sano.
J.P.P.
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Vómito intratable e hinchazón del cuello
Yo sufrí por cinco meses con un terrible vómito. Los últimos dos meses yo no podía tomar un poco de agua y comida. Yo había tenido cuatro grandes operaciones abdominales. Varios especialistas me atendieron y yo tenía dos grandes operaciones en seis meses en Kroonsdad, una tras la otra. Realmente el doctor Dyknan rehusó a hacer algo más por mi. Yo estuve en Johannesburg en el hospital Kensington varias veces atendido por especialistas. Yo también tenía una hinchazón del cuello lo cual el Señor ha sanado completamente.
Después de mi sanidad fui al doctor y me dio un certificado y decía que uno podía también ser obtenido de los especialistas.
W.J.G.
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La señora J.G., ha sido una paciente mía por muchos años. Ella había tenido cuatro operaciones abdominales en conexión con su bilis y sus órganos públicos. En adición ella tenía una hinchazón del cuello. Por aproximadamente cinco meses ella sufrió de un vómito intratable. Ella fue atendida por diferentes especialistas en Johannesburg. Ella ahora parece estar perfectamente bien.
Doctor. H. J.
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El Pastor reporta cuatro sanidades
Nosotros disfrutamos los servicios enviados por Dios por el Hno. Branham con sus sermones inspirados predicados por diferentes miembros del grupo, pero con respecto al ministerio personal de nuestro querido y amado Hno. Branham, nosotros no tenemos palabras para expresar nuestra gratitud a nuestro Padre Celestial por Su Gracia de enviárnoslo, quienes recibimos más de lo que la lengua pueda decir. Mi esposa y yo juntos con nuestra iglesia general fuimos tan inspirados y divinamente impresionado que muchos recibieron su sanidad por una simple mirada. La Hna. Fourier (mi esposa) sufría por nueve meses a causa de un resultado del nacimiento del nuestro pequeño bebé, quien está con Dios ahora, pero desde allí estaba oyendo el mensaje divino de sanidad, ella aceptó la verdad de eso y fue instantáneamente sanada. Eso fue en Klerdsorp.
El Hno. Ben Mayer de nuestra asamblea sufría de una hinchazón en la nariz muy mala, su ojo también estaba afectado por que se tornó en sangre y eventualmente tan mal que después de tres meses, eso era obvio a todos aquellos que conocían el cáncer que el hermano iba a morir de una muerte terrible. Yo le di ánimos al hermano para ir a los servicios en Kimberley y le dije acerca de la experiencia de la hermana en la ciudad anterior. El decidió ir y fue sanado en la misma manera al escuchar al Hno. Branham decirle a otros que creyeran. El también lo aceptó para él personalmente y después de viajar por ochenta millas esa noche regresando a casa, la hinchazón de la nariz se había ido y el ojo se convirtió el mismo como era antes.
Pasando otra vez de nuestro pueblo en camino a Kimberley, el grupo fue dirigido por Dios a tocar nuestro personaje así como oramos a Dios que enviara al Hno. a nosotros con un mensaje personal y también lo usara para la sanidad de nuestra pequeña Bety (de cinco años de edad) que estaba sufriendo de dolores fuertes en el abdomen con espasmos siguiéndole y también una cierta señal que nos había preocupado grandemente. Así como el Hno. Branham entró a nuestra sala, él la observó a ella y le habló en tal manera, tan gentil y amable que yo pensé que fue lo más cercano a como Jesús mismo lo hubiera hecho. El se refirió a su propia querida Becky y en ese momento yo no podía controlarme a mi mismo y dije: «Bety siempre dice que si el tío Branham orará por ella, ella podía ser sanada. Así que él dijo: «Yo voy a orar por ella.» Y poniendo sus manos sobre ella, él movió los cielos con su humilde oración de fe. Volteándose a la hermana le dijo: «Hermana no se preocupe ya más, ella está completamente sanada.» El tabién nos dijo exactamente lo que ella solía sufrir y que ese era el fin de su sufrimiento. Ella está completamente sana, alabado sea el Dios Todopoderoso. Esa señal también se ha ido. Yo estoy muy agradecido de decir también que todas ellas han sido sanadas. Así como el Hno. se fue ese día, también dijo: «Hermana, el Señor Jesús le da el deseo de su corazón.» Que contentos estamos de saber que Dios aún contesta la oración.
La Señora Wessels, de la Robyn Street, cristiana, fue señalada por el Hno. Branham en el servicio del sábado (el 20 de octubre de 1951) y le dijo que ella estaba sufriendo pero que ella estaba sanada, y así fue. Ella aún está sana. Hay unos cuantos escépticos en la ciudad, pero la gran mayoría cree que el Hno. Branham es hombre enviado de Dios. Y concerniente a nuestros propios miembros, todos sabemos eso y lo hemos aceptado con todo nuestro corazón. Mi propia experiencia es que yo creo que tengo que acercarme más a Dios que antes. Yo soy una persona diferente, y Dios está bendiciendo mi ministerio más que nunca Que puedan las bendiciones de Dios ricamente permanecer en su ministerio.
D. P. F., Pastor.
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Ahora camina perfectamente normal
Los tendones en mi tobillo se apartaron mientras estaba corriendo. Yo iba a tener una operación muy seria en mi muslo. Después de que salí del hospital aún me dolía, pero anoche sentí que el Señor me tocó mientras el Hno. Branham estaba orando por todos y le doy gracias a Dios desde las profundidades de mi corazón que yo pueda caminar perfectamente normal.
J.B.
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Leyendo acerca del ministerio inspirado del Hno. Branham, la fe de ella misma le sanó.
Por esos años yo sufrí de una severa «enfermedad del corazón» los doctores quitaron toda esperanza y dijeron que yo tenía que luchar y vivir la vida que mi corazón me permitiera vivir. Yo tenía frecuentemente ataques al corazón, también corrí a un hospital por oxígeno. Los hijos de Dios estaban orando, pero yo sentía que me estaba hundiendo lentamente. No había esperanza, hasta que al último recibimos las buenas nuevas de que el Hno. Branham iba a venir a Sudáfrica.
Mi esposo inmediatamente puso un telegrama urgente pidiendo el libro del Hno. Branham en Durban, y me lo dio y lo leí, sabiendo que cuando yo leyera el libro mi fe en Dios se incrementaría. Cuando leí el libro mi fe en Dios se hizo más fuerte y más fuerte hasta que estuve segura que podía confiar en Dios para mi sanidad. Sabiendo que el Hno. Branham venía a Sudáfrica, me di cuenta que miles vendrían para que se orara por ellos, y qué esperanza yo tenía para venir a la línea de oración. Inmediatamente comencé a ayunar y a orar, pedirle a Dios que me pusiera en la primera línea de oración, para que así el Hno. Branham pudiera hablarme personalmente. Dios contestó mi oración. El 17 de octubre de 1951, la primera noche de la campaña del Hno. Branham en Kimberley, me dieron una tarjeta de Billy Branham con el número de 3 en ella. Número del l al 15 fueron llamados en la línea de oración. Y alabé a Dios que yo era la segunda por la cual se iba a orar. El Hno. Branham dijo: «Buenas noches, hermana, usted es una creente; usted sufrió con una enfermedad del corazón. Ud. fue sanada en la mesa de comunión hace unos cuantos momentos. Usted ayunó y oró en su recámara pidiéndole a Dios que la pusiera en la primera línea, y es por la oración que usted está aquí en la primera línea de oración. Hermana, váyase, Dios le ha sanado completamente ahora.»
Alabado sea Dios, yo recibí mi sanidad instantáneamente allí, y entonces tuve la aseguranza de que Dios me había sanado.
Alabanzas y Aleluyas llenaron el salón de la ciudad cuando el Hno. Branham me pronunció sana. Todos los que me conocían sabían cómo yo había sufrido por 10 años, y ahora todos estaban alabando a Dios conmigo por mi sanidad.
El Hno. Branham me mencionó que yo había sido sanada en una mesa de comunión. Eso es verdad. Un domingo por la mañana el pastor de la iglesia del Evangelio completo de Kimberley, mi esposo oró por mí, yo estaba en un estado muy crítico. Yo desee tener comunión esa mañana. El pastor sabiendo que yo estaba muy enferma pensó que eso era imposible. Yo insistí y el pastor me llevó a la iglesia. Esta mañana fue la dedicación de los oficiales, a toda la iglesia con sus esposas se les pidió que vinieran al frente. Después de la dedicación tuvimos comunión. Me paré junto a mi esposo, quien me estaba sosteniendo, yo estaba muy débil y peleando para respirar. La congregación tenía sus ojos sobre mí, no sabiendo lo que iba a suceder. Fue servida la comunión y yo tomé el pan (el cuerpo de Cristo) Dios me sanó y salí de la iglesia sin ninguna ayuda y mi corazón estaba normal. Alabado sea Dios.
Después de que el Hno. Branham oró por mí, le pedí al doctor que me examinara y El dijo: «Vaya y regocíjese, y nunca piense que ha estado con un ataque al corazón.» Dios me ha dado un nuevo corazón, yo estoy ahora bien y fuerte, siempre yendo y testificando, diciéndole a la gente cómo me sanó Dios. Bueno, usted pregunta qué efecto hizo mi sanidad por mi vida Espiritual. Primeramente, yo le alabo a Dios porque El me sanó. Pero las palabras que el Hno. Branham habló fueron: «Tú eres una creyente.» Eso significa más para mí. Yo siempre me di cuenta de que puedo ir al Cielo con un cuerpo enfermo, pero no con un alma enferma. Por eso esas palabras significan mas que nada para mí. En segundo lugar, la gente está asombrada cuando me mira. Ellos dicen: «Usted es un milagro.» Mi esposo y yo ahora vamos a entrar al Ministerio de tiempo completo para traer a otros a este glorioso Evangelio de salvación y sanidad. Una vez más, únase conmigo y diga: «Alabado sea el Señor.»
V.O.N.
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Liberación gradual de dolores en el abdomen
Yo había estado sufriendo con dolores en costado izquierdo y en mi abdomen. Después de que el Hno. Branham oró por mí en Kimberley, yo gradualmente fui creciendo hasta que me sentí como una persona nueva. El doctor quedó sorprendido de ver cómo he progresado, gracias, porque en Dios todas las cosas son posibles.
E.J.
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Libre en toda forma de varias dolencias
Por 23 años yo había estado sufriendo y recetada de artritis, cáncer, alta presión sanguínea y una operación que no sanaría. El 21 de octubre en Kimberley, el Hno. Branham me habló. Me dijo que yo tenía cáncer y otras enfermedades, y que sólo Dios podía salvarme de la tumba. Después de orar por mi, El dijo que podía ir a casa porque yo estaba sanada.
Mi sanidad vino gradualmente y en 3 semanas todos los dolores se fueron. Y yo estuve libre en todas maneras. Mi pastor de la iglesia Reformada Holandesa le agradó oír eso, y después de hacer los exámenes que me dieron los doctores, una declaración dijo que no había cáncer o artritis en mi cuerpo. Alabado sea Dios, hizo que el Señor me sanara.
.J.B.
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Historia de W. J.B., Andalucía, edad: 54 años.
Tenía la bilis removida y más tarde otra operación por adhesiones. La pomada para el cáncer se aplicó para una hinchazón en el brazo derecho por 15 años. También tiene emplaste en el pecho izquierdo por una hinchazón en el pecho. Ella también tenía problemas con dolores en su espalda. Ahora en el examen se encontró que estaba sana, está robusta y es una mujer de apariencia saludable. Ninguna palidez u otra cosa. La marca extensiva en su brazo derecho y del pecho izquierdo están bien. No hay hinchazón en el pecho. No hay nada en el cuello o en cualquier otro lado. El hígado, el pecho, los pulmones, y su corazón y todo lo demás está normal. Ella se siente bien y no tiene síntomas.
Doctor R.N.
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La hinchazón en la cara se ha ido
Puedo testificar que Dios aún tiene el poder para sanar. Durante la visita del reverendo Branham a Kimberley, yo fui sanada instantáneamente el 21 de octubre de 1951. La misma noche cuando llegué a casa. Miré en mi espejo y pude ver la evidencia del milagro de Dios siendo obrado. Por 3 meses y medio yo había estado sufriendo por una hinchazón en el lado derecho de mi nariz. Así que la ventana de mi nariz en ese lado estaba bloqueada prácticamente todo el tiempo. Yo temía que fuera a desarrollarse en un cáncer. Mi única esperanza era alcanzar al profeta de Dios, para que así como una hija de Dios pudiera ser sanada. Alabado sea Dios, mi sanidad está completa y verdadera.
B. P. M.
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Sanado de un dolor de estómago
Quiero alabar al Señor porque me sanó de un problema de estómago, el cual me molestó toda mi vida. Por casi 20 años yo también había sufrido a causa del hígado malo. Yo he gastado casi todo mi dinero en doctores, los cuales me han dado únicamente ayuda temporal. Yo recibí sanidad inmediata de mi problema de estómago, pero mi hígado mejoró gradualmente, y ahora está perfecto. Hoy soy un hombre saludable y alabo al Señor porque me ha hecho una nueva persona.
N.W.
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Sufriendo de un problema del hígado
Cuando el Hno. Branham estaba conduciendo en los servicios en Kinterley sanidad Divina, yo recibí mi sanidad inmediatamente. Por dos años yo había estado sufriendo con problemas del hígado. No son ahora mas que 6 semanas, desde que los servicios terminaron, y esta experiencia ha fortalecido mi fe y me trajo más cerca de Dios.
R. S.
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Librada de bronquitis y de un problema de coágulos de sangre
Quiero darle gracias a Dios por la sanidad, que recibí en Kimberley, después de sufrir por más de 20 años con bronquitis y coágulos en la sangre. Yo estaba sentado en el servicio, muy consciente de la presencia del Espíritu Santo. Ni el Hno. Branham ni nadie más oró por mí, pero yo me estiré en fe y Dios me sanó. Ha pasado un mes desde aquel tiempo, y aún no hay una señal de aflicción.
B. A. J.
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Camino de nuevo
Por 4 años yo no podía caminar. El Hno. Branham me dijo que me levantara y caminara, y ahora estoy completamente sanado. Le doy a Dios todas las alabanzas, la honra y la gloria.
J.J.
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Otro más camina de nuevo.
Hace un tiempo atrás me vino una parálisis que inmovilizó todo el lado izquierdo de mi cuerpo. Mi mente también se estaba yendo. Estuve completamente inválida por 5 meses. Una noche el Hno. Branham dijo que los que creyeran serían sanados y dijo que todos los que tenían fe en su sanidad se levantaran y caminaran. Yo me levanté y caminé.
Señora N.
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La condición de la sangre ahora normal
Mi hija había estado enferma desde que tenía 8 años. Primero a ella se le removió la apendicitis, y se puso peor y peor hasta que el doctor en Kimberley la envió a Johannesburg, a donde ella sería cuidada en una clínica por l3 semanas. Ella había tenido 3 diferentes tipos de inyecciones cada 3 horas, día y noche. Y se puso más delgada y más delgada, y finalmente decidí traérmela a casa por avión, porque ella no podía soportar el viaje en tren. Entonces yo sólo confié en Dios. Más tarde, en l950 a Marlen se le removió su bazo y su corriente sanguínea se alteró (su bazo estaba l5 veces más largo que lo normal) y comenzó la hemorragia. Después de la operación aún vomitó sangre. Ella se puso muy mal en su boca, lo que el doctor dijo que era debido a la condición de la sangre. Ella había tenido muchas transfusiones de sangre, e iba a tener otra en noviembre, pero ahora ya no es necesario.
Le escribimos al Hno. Branham antes de que viniera a Sudáfrica, y el Hno. Bosworth nos envió un pañuelo ungido, el cual ella usa ahora. Hemos venido cada noche y verdaderamente puedo agradecer a Dios de que ella está completamente sanada, y estoy segura que Dios aún puso un bazo nuevo en ella.
M.W.
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Tumor fibroso
El Hno. Branham oró por mí el miércoles por la noche, me dijo que tenía un tumor fibroso en el ovario, y que a las 72 horas, desde entonces recibiría mi sanidad. El sábado por la noche, así como me senté en la audiencia y el Hno. Branham, el profeta, estaba ministrando a los enfermos, aproximadamente 72 horas después de haber orado por mí, el Señor me mostró una visión de una pequeña cruz levantándose. Lo que me golpeó más fue de que todo alrededor de la cruz estaba en oscuridad. Netamente al lado de la cruz, era como si estuviera en el aire, ahí apareció algo, lo cual puedo solamente describir como un crecimiento fibroso. Yo alabo al Señor por haberme sanado.
N. M. C.
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Tumor
Antes de que fuéramos llamados a la línea de oración yo ya había sentido que algo había sucedido. Yo sólo puedo testificar que ahora yo estoy sanado y que el Señor ha hecho el trabajo. Yo había estado sufriendo de un tumor en mis órganos femeninos por un año y cuatro meses.
H. Van E.
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Corazón reumático por 20 años
Yo tenía 3 años de edad cuando tuve fiebre reumática y esto causó un corazón reumático, de lo cual he estado sufriendo por 20 años. Vine al Hno. Branham y él oró y yo fui sana. Mis amigos y familiares están muy contentos de ver que yo estoy sanada. Mi lengua es muy corta para agradecer y alabar al Señor por haberme sanado.
J.L.O.
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La artritis se ha ido.
Yo había estado sufriendo de terribles dolores en mi cuerpo. Desde junio cuando fui golpeada con un ataque al corazón, los doctores me dijeron que permaneciera muy quieta. Y a lo largo de los servicios sentí que Dios me estaba sanado. Anoche recibí sanidad instantánea cuando salí del salón. Yo nunca podía mover mi brazo derecho hasta anoche. Tenía artritis en mis dos manos, pero ahora puedo moverlas. Le doy gracias a Dios por lo que hizo por mi, y prometo permanecer fiel hasta que El me lleve a casa a una tierra mejor.
W.M.
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El dolor en el pecho y en hombro se ha ido.
Yo estuve sufriendo por 20 años con el pecho izquierdo y también tenía mucho dolor en mi hombro izquierdo. Los doctores me operaron 3 años atrás sin ningún éxito. Fui con un doctor en Petesburgo y él me dijo que si eso seguía, tendría cáncer muy pronto. Yo decidí confiar en el Señor.
La campaña de sanidad del Hno. Branham comenzó el 24 de octubre del 51 en Bloemfontein; y la primera noche recibí una tarjeta de Billy, el hijo del Hno. Branham. Fui llamada a la plataforma para que se orara, y así como permanecí enfrente del Hno. Branham, él me miró y me dijo: «Usted es una hija de Dios, ellos la han operado.» Yo dije: «Si.» Y entonces él dijo: «Algo se está moviendo fuera de su pecho ahora, y el Señor la ha sanado Vaya a casa.» El no tocó ni oró por mi, pero él solo me habló. Desde esa misma hora fui sana. Cuando permanecí cerca del Hno. Branham, un sentimiento santo vino sobre mi y yo sentí escalofríos. El Hno. Branham es un genuino siervo de Dios, un hombre que me hace pensar en Jesús. Y yo me siento como una persona nueva. Mi vida espiritual está construida de nuevo. Yo oro mas y siento mas en testificar de mi Señor por todos lados donde voy. Mi copa está rebosante con gozo. Me siento completamente viva por mi Jesús, por lo que El ha hecho por mi. Y yo no tengo más dolores e el pecho o en mi hombro izquierdo. Yo alabo Su Nombre por eso.
S.S.
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Problema con ruptura.
Junto con el salmista en el Salmo 103 podemos exclamar: «Bendito sea el Señor, oh, mi alma y todo lo que está en mi bendiga Su santo nombre.» Mi corazón está lleno y derramándose con gratitud al Señor por lo que E1 ha hecho por mí. El conocía de todo mi problema, y ahora yo había sufrido con una ruptura por 7 años.
Y pasé por agonía, pero me mantuve confiando en Dios por sanidad. Y yo había leído en el «Confortador» que los servicios en Bloembontein comenzarían el 24 de octubre y decidí ir allí. Así como hice lo que el Hno. Branham me dijo, me había dicho que yo sentiría como que un gran peso había sido quitado de mí. Y lo noté especialmente cuando caminé, mi estómago se sintió muy liviano
Yo nunca había podido dormir en ninguna otra manera mas que de lado derecho, soportando la ruptura. Ahora esto no es necesario ya más, mis cargas y cuidados han desaparecido. Yo sólo puedo decir:
El amor de Jesús es maravilloso. Y le doy a EL toda la gloria.
J. M. H. Co-firmada por el pastor J. J. G.
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Problema del corazón y del riñón
Quiero testificar por mi amiga que tiene 12 años de edad. Esa niña estuvo enferma por 7 años. Ella tenía fiebre reumática cuando tenía 5 años y estaba adentro y fuera de la cama con problemas del corazón y otras cosas. Nosotros venimos con una fe grande a estos servicios, creyendo que el Hno. Branham iba a poder orar y Jesús la sanaría completamente. Ella obtuvo una tarjeta de oración, pero no fue llamada a la línea de oración. Y estaba desanimada. Yo sé. Pero El la tomó de la audiencia, y así como El habló acerca de su problema del riñón, yo pensé: «¡Oh, El no va a orar por su problema del corazón.!» pero El lo hizo, El lo vio también. Jesús le mostró que ella también tenía una condición del corazón, y ella sanó de ambas cosas. ¡Aleluya! ¡Alabado el Señor!
S. R.
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Problema del estómago y ruptura
Yo quiero testificar que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre. Aún obrando señales y maravillas. EL es incambiable. yo había sufrido por 4 años de mi estómago, yo había pasado muchas noches sin descanso. EL doctor me recetó medicinas, pero eran de poca ayuda. Cuando el Hno. Branham estuvo en Bloemfontein decidimos ir allí y que se orara por mí. Mientras El estaba orando por todos los enfermos, el Señor tocó y me sanó. Mi esposa también fue sanada la misma noche de una ruptura. Alabado Dios puso misericordia.
H. C. H. Co-firmada por el pastor J. J. G.
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Problema del corazón y del riñón
Quiero testificar por mi amiga que tiene12 años de edad. Esa niña estuvo enferma por 7 años. Ella tenía fiebre reumática cuando tenía 5 años y estaba adentro y fuera de la cama con problemas del corazón y otras cosas. Nosotros venimos con una fe grande a estos servicios, creyendo que el Hno. Branham iba a poder orar y Jesús la sanaría completamente. Ella obtuvo una tarjeta de oración, pero no fue llamada a la línea de oración. Y estaba desanimada. Yo sé. Pero él la tomo de la audiencia, y así como él habló acerca de su problema del riñón, yo pensé: «¡Oh, el no va a orar por su problema del corazón!» Pero él lo hizo, él lo vió también. Jesús le mostró que ella también tenía una condición del corazón, y ella sanó de ambas cosas. ¡Aleluya! ¡Alabado el Señor!
S.R.
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Problema del estómago y ruptura
Yo quiero testificar que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre. Aún obrando señales y maravillas. El es incambiable. Yo había sufrido por 4 años de mi estómago, yo había pasado muchas noches sin descanso. El doctor me recetó medicinas, pero eran poca ayuda. Cuando el Hno. Branham estuvo en Bloemfontein, decidimos ir allí y que se orara por mí. Mientras él estaba orando por todos los enfermos, el Señor me tocó y me sanó. Mi esposa también fue sanada la misma noche de una ruptura. Alabado Dios, puso misericordia
H.C.H. Co-firmada por el pastor J.J.G.
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Problema al corazón
Yo había sufrido de problema del corazón por muchos años, yo no podía ejercitar por mí mismo por la manera más leve sin sentir los efectos de eso. Pero alabado sea Dios, yo he sido sanado.
Mientras asistía a los servicios en East London el 18 de noviembre, yo acepté mi sanidad del Señor. Bajo el ministerio del Hno. Branham, el Señor me tocó y me sanó completamente. Durante los servicios que siguieron yo ayudé a cargar a los
pacientes enfermos hacia arriba y hacia debajo de las escaleras, sin sentir alguna reacción. Esto es algo que yo no podía haber hecho, al menos que Dios me hubiera sanado.
J. H. P.
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Sufriendo de anginas de pecho
Este es el momento más maravilloso de mi vida. El miércoles por la mañana yo no podía caminar en la largura del campo de fútbol sin sentir palpitaciones. Qué falta de aliento y un dolor muy intenso en mi brazo. Todos sabían que yo había sufrido de angina de pecho, cuando no puede caminar ni puede agacharse un poquito, no puede cargar una cubeta de agua o levantar unas flores; entonces no todo está bien. Así que el miércoles vine al servicio con toda la fe que de algún modo yo iba a encontrar a Dios en completa bendición. El Hno. Branham abrió su discurso, y El habló con tal velocidad de fe. Es tan maravilloso, el llamamiento fluyó a través de todo mi cuerpo y corrió por mis manos como la intensidad. Yo supe entonces que yo estaba sanado; a pesar de que yo no lo dijera, yo pensé que podía esperar para mañana, pero sabía que yo llegaría a casa y que mi cuerpo estaría mejor porque al caminar hacia mi carro fue más fácil. A la siguiente mañana caminé por la playa con mi esposa, y de nuevo sentí un viento fuerte. de nuevo hice algún trabajo en el jardín y otras cosas y hoy camino completamente bien. Yo nunca he tenido un mejor caminar en mi vida. Alabado el Señor.
S. C. H.
Joven sanado de dolores de cabeza terribles
Después de estar enfermo y recetado por 5 años, yo recibí mi sanidad en Bloemfontein el 24 de octubre. El Hno. Branham me dijo que yo estaba sufriendo de los más terribles dolores de cabeza, lo cual era verdad. Pero fui instantáneamente sanado después de que El me dijo que Jesús me había sanado y que yo podía ahora regocijarme en la sanidad que era mía. Yo tengo 14 años y a causa de lo que Jesucristo ha hecho por mí yo he rendido mi vida a EL.
A.S.
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Parálisis infantil y cáncer
Yo sufría con una parálisis infantil por más de 27 años. Ultimamente tenía cáncer interno, pero fui sanado instantáneamente después de la oración colectiva del 24 de octubre en Bloemfontein. Mi doctor dice que es un genuino milagro y está muy contento de que yo sea sano. Mi sanidad trajo a mi esposo y a mis hijos al Señor. ¡Alabado su Santo Nombre!
G.E.D.
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Tres miembros de una familia recibieron sanidad la misma noche.
Es para mi un gran privilegio poder testificar de las bendiciones y recibidas durante la campaña en Bloemfontein. Yo recibí mi sanidad el 24 de Octubre en Bloemfontein Y no puedo dar al Señor las gracias suficientemente por mi liberación. Por 5 años yo sufría fiebre reumática anualmente y al sexto año, cuando yo cumplí 10, mis nervios se rindieron. Por 6 meses estuve en un hospital, cuando tenía 12, mi rodilla derecha comenzó a hincharse. Los primeros 2 o 3 años no fueron tan malos, pero mas tarde las condiciones empeoraron. Un tiempo reciente después de caminar una milla, mi pierna se puso tan grave que por 5 o 6 días yo no pude caminar. Consulté a 12 diferentes doctores, y habíamos ido tan lejos que consultamos doctores brujos, pero ninguno podía hacer nada para ayudarme. Los doctores especialistas de Bloemfontein le dijeron a mis padres que ellos tampoco podían hacer nada o un diagnostico apropiado.
El doctor Bissert de Bloemfontein dijo que yo tenia problemas de la rodilla y que se me normalizaría a los 24 o 25 años de edad. Sólo a una semana previa que el doctor diagnosticó problemas del cartílago, el cual podía ser rectificada través de una operación.
A causa de que nosotros éramos residentes en la O.F.S., la operación tenía que ser hecha en Bloemfontein. A la siguiente semana el especialista allí rehusó operarme y yo regresé a casa muy descorazonada y desanimada en esa misma noche. Mi condición empeoró y no solo mi rodilla estaba hinchada, sino ahora toda mi pierna y mi tobillo y mi pié también. Se me dio una inyección diferente por un doctor, pensando que yo tenía hidropesía. A la segunda noche me mantuve despierta. Al siguiente día consultamos a otro doctor y me examinaron muy bien y creyeron que eran los músculos de la rodilla que se habían debilitado mucho para mantenerla en posición suficientemente alta. Que esto había causado que se llenara de agua.
| El doctor Kellerman percibió que yo debería permanecer en cama por una semana y haciendo ciertos ejercicios en la rodilla. El jueves de la siguiente semana mi mano izquierda y también mi brazo, comenzaron a inflamarse. Yo dormí por tres días y tres noches y el doctor temía que estuviera obteniendo «Enfermedad del dormir». Cuando oímos del hombre que había sido enviado por Dios a sanar a los enfermos a través de la oración, mis padres inmediatamente decidieron que me llevarían con él para la sanidad. Fue maravilloso el ver paralíticos siendo levantados de sus camillas y destiladores, y ver ambulancias saliendo vacías.
Dos hermanas de mi padre y yo recibimos nuestra sanidad el jueves por la noche. Desde ese día no tengo más dolor en mi pierna y mano y yo he podido trabajar con esa mano y caminar a donde quiero sin ningún efecto de enfermedad. Yo era un miembro de la Iglesia Reformada Holandesa de Belén, también mis padres y toda, la familia estamos agradecidos al Señor por la sanidad que me ha permitido, después de sufrir por casi doce años.
J.D.
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Enfermedad del riñón y presión alta en la sangre
Desde que tengo dos años de edad yo había estado sufriendo del riñón. Los últimos años mis manos y pies se habían hinchado. Y yo había estado sufriendo de presión alta en la sangre. Durante los servicios en Bloemfontein el Hno. Branham apuntó hacia mi y me dijo que yo había estado sufriendo de un riñón, El me preguntó si esto era correcto, y yo asenté con mi cabeza. Entonces El me preguntó que si yo creía en Dios y que si Dios me sanaría, de nuevo yo lo afirmara. EL replicó al decir que Dios ya me había sanado. A la siguiente mañana toda la hinchazón se había ido, la presión de la sangre era normal y mis riñones no me dieron ningún problema desde el 24 de octubre cuando el Hno. Branham me habló. Quiero darle las gracias a Dios por esa experiencia porque eso me ha traído más cerca de Jesús y mis padres y yo nos sentimos muy contentos por eso.
A.P.
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Parálisis infantil, apendicitis y problemas de estómago
Yo estaba sufriendo desde mi nacimiento. Yo tengo 30 años de edad. Yo sufría de parálisis infantil, no podía comer nada o comenzaba a vomitar. Yo estaba hinchada de mi pecho y tenía dolores en mi estómago, que corrían después de comer. Fui de un doctor a otro pero no había éxito. Yo usaba cualquier tipo de medicina, pero nada me ayudaba. Yo estaba muy delgada para mi edad y me miro como una niña de 8 años. EL 27 de octubre fui llamada a la plataforma para que se orara. Permanecí frente al Hno. Branham y El dijo: «Querida, ¿Crees tú?» Yo dije: «Sí.» EL dijo: «Tú sufres de una apendicitis y de un severo problema de estómago.» EL puso sus manos sobre mí y oró por mí. Yo sentí como que me levanté del suelo y un estremecimiento pasó por mi cuerpo. Supe que desde ese momento fuí sana. Ahora yo puedo comer, brincar, correr y hacer todo lo que no pude hacer antes. EL Señor Dios ha hecho eso por mí.
V.S.
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Esposo y esposa liberados
Alabado sea Dios, mi esposo y yo recibimos nuestra sanidad la misma noche. EL Hno. Branham se volteó a mí y dijo: «Ud. en la última camilla es una mujer moribunda, si no se levanta de su cama no se recobrará. Es su hígado ¿O no?. Ud. es sanada». Yo me levanté enseguida y desde entonces nunca he tenido que mirar hacia atrás. Alabado sea el Señor. Yo había estado en cama por meses con un absceso en el hígado, pero desde esa noche he estado perfectamente bien.
G.K.
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Problema del seno
Yo recibí mi sanidad en Ciudad del Cabo. Yo estaba sufriendo de problemas del seno, pero en unas semanas después se oró por mí allí y ya no hubo rastro de eso. Alabado sea Dios que he sido liberada.
R.J.K.
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Un oído muerto desde el nacimiento
Yo recibí mi sanidad el cuatro de noviembre en Ciudad del Cabo. Yo he estado sordo en mi oído derecho desde mi nacimiento pero mi oído izquierdo estaba bien. EL Hno. Bosworth oró por mí y yo recibí mi oído en ese oído derecho instantáneamente. Gracias sean dadas a Dios. Suyo fielmente.
G.A.
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Asma y Bronquitis se han ido
Desde que yo tenía como un mes de edad yo había estado sufriendo de ataques de asma y de bronquitis., y aproximadamente dos meses yo estaba en cama con una pulmonía. Después de permitírseme levantarme por el doctor yo fui dejado con un dolor muy malo en mis pulmones.
Fue un poco coincidencial que yo haya atendido a esos segundos servicios, el 11 de noviembre de 1951. Se me pidió por la señora Bandar Westhuizen si yo pudiera tener tiempo de recogerla después de que terminar este servicio, como a las diez de la noche. o hice esto, arribando al Wingbield como a las nueve cuarenta. Yo estaba justo a tiempo para oír la terminación del servicio. Algo parecía moverse en mí, lo que yo exactamente no sé, y yo decidí asistir a todo el servicio a la noche siguiente.
Yo había estado fascinado con estos servicios porque mi fe en Jesús había estado creciendo durante los servicios. Aún antes de que dejara el área, yo sentí que el dolor en mi pecho había comenzado a despertar y dentro de dos o tres día el dolor no se había ido, pero ahora está bien desde entonces. Y desde entonces yo he quitado el exceso de ropas que yo tenía que usar, considerándolas ahora innecesarias. Yo no he encontrado necesario usar esos artículos desde que no he tenido algunas señales de dificultad al respirar.
L.W.H.
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Problemas del corazón y dolores de cabeza
Yo fui sanada en ciudad del Cabo el 31 de octubre de 1951. Desde que era una niña yo siempre tenía que tomar tónicos porque yo estaba muy débil. Y cuando yo tuve dieciséis mis padres me llevaron a un doctor y El declaró que yo tenía un derrame en el corazón. Yo siempre me sentí cansada. Entonces tuve fiebre reumática cuando yo tuve diecisiete. Y esto también afectó mi corazón. Así como crecí, mi corazón se hizo más débil. Unas cuantas semanas antes de que el Hno. Branham arribara, yo sentí que gradualmente iba hacia abajo. Yo únicamente oré para vivir hasta que el Hno. Branham arribara, yo estaba segura que Jesús me sanaría. La primera noche de los servicios del Hno. Branham, después de que El hubo orado por los enfermos sobre la plataforma, El nos dijo a todos que creyéramos, y yo fui sanada instantáneamente. Me sentí como una persona nueva desde ese mismo momento.
También yo sufría de dolores de cabeza muy severos. Yo nunca podía estar entre las multitudes. Después de los grandes servicios mi cabeza estaba en tal estado que no podía ni abrir mis ojos. El viernes por la noche (noviembre dos) eso repentinamente me golpeó en el servicio de que el Señor me había sanado y yo estaba bien. Y nunca tuve un dolor de cabeza desde ese miércoles en la noche.
Yo alabo y le doy gracias a Jesús por sanarme a través del ministerio del Hno. Branham. Serán tres días mañana, y yo no puedo evitar decirle a todos acerca del poder sanador que hay en la Sangre de Jesús. Alabado sea Su Nombre.
E.S.
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Sanado de asma bronquial
¡Oh aleluya! Gloria a Dios porque hay un brillo en mi alma hoy. Jesús ha venido a morar en mi vida. Tornando la oscuridad hacia la luz del día, y la pena hacia el gozo. Oh qué maravilloso obrero es Jesús.
Por quince años yo sufrí de asma bronquial. Mientras el Hno. Branham y el grupo tenían la campaña de sanidad en Wingfield, Ciudad del Cabo Sudáfrica, yo le pedí al Señor que no me pasara sin sanar mi cuerpo. Por las mañanas salía de mi casa antes de las diez para estar seguro de tener un asiento para el servicio de la noche. En noviembre uno de 1951, mientras Billy estaba repartiendo tarjetas de oración y El pasó mi asiento sin darme una. Entonces Billy Paul regresó a mi asiento de nuevo y me dio una tarjeta de oración. En mi corazón yo le di gracias a mi querido Dios cuando supe que el Señor había contestado mi oración e iba a sanarme. Cuando la línea de oración fue llamada en esa noche. El Hno. Branham dijo: «Unicamente aquellos con las tarjetas de número F50 al F60 deben venir a la plataforma.» Yo miré al reverso de mi tarjeta y era la F54. Oh, cómo le di gracias a mi querido Señor por contestar mi oración. Mientras estaba yo parada debajo de la plataforma, mi cuerpo comenzó a estremecerse, yo difícilmentepodía escribir mi nombre y dirección en el reverso de la tarjeta. Cuando yo subí al Hno. Branham El me miró y dijo: «Mi hermana, Ud. está sanada de su asma, Ud. fue sanada mientras estaba aún parada allí abajo de la plataforma.» Oh, cómo alabo a mi Señor por sanarme.
M.H.
Declaración del doctor
24/10/45.
Este es para testificar que la señora M.H. está sufriendo de asma bronquial.
Firmado Doctor R.
8/11/51.
Esto es para certificar que yo he examinado a la señora M.H. y no puedo encontrar evidencia clínica de asma.
Firmado Doctor I.J.W.
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El corazón se fortalece de nuevo
EL cuatro de noviembre de 1951 en la ciudad de Puerto Elizabeth yo recibí mi sanidad de un corazón débil. EL Hno. Branham apuntó hacia mi y me dijo que yo había sido sanada y que podía irme a casa. Yo recibí seguridad de esto unos cuantos días después cuando yo podía notar una mejoría marcada en la condición de mi corazón. Alabado sea Dios.
M.M.
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Severa condición nerviosa
Yo deseo alabar al Señor por la sanidad la cual yo recibí en Port Elizabeth. Desde el nacimiento de mi último bebé, el cual fue hace seis años yo había estado sufriendo de una condición nerviosa y eso me afectaba mi corazón. También en el último mes yo había estado sufriendo del terrible dolor de los pies lo que me incapacitaba a caminar un poco. Yo había visto diferentes doctores pero ninguno podía realmente ayudarme. La tarde que yo recibí mi sanidad todo el dolor dejó mis pies. Yo puedo ahora comer todo, lo que yo nunca había hecho en mi previa condición nerviosa. Yo he aumentado ocho kilos durante tres semanas desde que el grupo Branham estuvo en Port Elizabeth. Yo le doy a Dios gracias por lo que el ha hecho por mi y estaré contenta si ustedes oran que Dios me haga una luz que brille como yo se que debería, pero soy demasiado débil para hacerlo de mi misma. Los mejores deseos para ustedes.
D.M.P.
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Nuevo tímpano creado
Me gustaría testificar que el Señor completamente me sanó. En 1932 yo tenía un problema de oído muy fuerte pero alabado sea Dios, cuando el Hno. Bosworth oró por mí, el Señor me dio un oído nuevo y ahora puedo oír perfectamente.
C. A. D.
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Libre de cáncer y desordenes femeninos
Yo quiero aquí testificar de que Dios me sanó durante del Hno. Branham a Port Elizabeth el siete de noviembre de 1951. Yo había estado sufriendo de mis órganos femeninos por nueve años. Yo fui de un doctor a otro pero no había alivio. Al principio del año un crecimiento comenzó en mi cuello. El doctor me aconsejó que esto fuera quitado pero esto únicamente servía para lavar el asunto. Tres meses había sido removido, yo decidí ver a un especialista del cáncer, porque la costra y la quemazón allí estaba terrible. El doctor diagnóstico que yo tenía cáncer. El removió el cáncer, que era más grande que la mitad de una corona. Pero las glándulas aún no estaban afectadas.
Había una hinchazón en el lado izquierdo de mi cuello y el ardor era terrible. Yo siempre me sentía cansada y tenía un dolor de cabeza continuo. Sufrí por cuatro meses y eso empeoraba. En octubre primero consulté un especialista y El me aconsejó que yo me hiciera un tratamiento de radiación. Yo debería de haberme ido al hospital el veinticuatro de octubre pero decidí confiar en Dios por mi sanidad. Yo oré y creí que Dios oiría mi petición. Ese día de noviembre el primer servicio de esos que fueron hechos en Port Elizabeth. Yo estaba en una agonía terrible, pero fui a los servicios creyendo que Dios me sanaría. No se me fue dada ninguna tarjeta, pero esa voz suave dijo: «No es el hecho que Ud. tenga una tarjeta para que Ud. sea sanado.» Entonces repentinamente yo como que vi al Señor Jesús colgado en la Cruz y me di cuenta de que no fue solamente por sus pecados sino también por nuestras enfermedades por la cual El murió.
Mientras el Hno. Branham oró por todos nosotros colectivamente, El de repente dijo: «Hay una madre aquí enfrente de mi. Y yo oré fervientemente: «Señor, deja que esa sea yo.» El Hno. Branham continuo: «Es una madre sufriendo de cáncer y de sus órganos femeninos, sánala Señor.»
Cuando El dijo «cáncer» fue como pensar de un cuchillo que estaba trabajando en esa hinchazón, y oré que Dios mismo hiciera la operación. Instantáneamente el dolor desapareció y todo ahí en ese lado se había ido.
Al regresar a casa esa noche comencé a vomitar objetos duros, y de repente me sentí muy bien. Esa mañana mi esposo y familiares estaban sorprendidos de ver como yo me miraba. Yo alabo a Dios y le doy a EL la gloria. Yo testifico a todos los que cruzan, algunos están felices conmigo, pero otros no me creen. También estoy agradecida a Dios por el milagro que El obró.
H. K.
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Un oído totalmente sordo por cuarenta y cinco años
Yo perdí el oír de uno de mis oídos, como resultado de la explosión que aconteció cuando yo era un muchacho de diez años. Eso fue hacer cuarenta y cinco años y este oído ha sido totalmente sano.
Así como el Hno. Bosworth oró por ello, mi oído fue restaurado perfectamente. Alabado sea el Señor.
D.J.D.
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Ojos bizcos enderezados
Algo maravilloso aconteció en nuestro hogar. Nuestra pequeña niña nativa de doce años que había estado en nuestro empleo durante los últimos meses fue sanada de la bizcosidad. Ella tenía los ojos tan bizcos que uno difícilmente podía notar que ella tenía ojos del todo. Sus ojos parecían mirar hacia su nariz y estaban medios escondidos en las esquinas. La gente la miraba cuando ella estaba presente en el cuarto y cuando ella salía decían: «¿No se sienten Uds. terriblemente desafortunados de tener una niña trabajando para ustedes? Yo me siento horrible cuando la miro.» Nosotros mismos la defendíamos y la protegíamos diciendo que éramos nosotros muy malos si la hacíamos notar solo porque tenía los ojos cruzados. De hecho Dios nos había bendecido en muchas maneras desde que ella había venido a nuestro hogar.
Entonces cuando oímos que el Hno. Branham venía a Port Elizabeth. Se nos había dicho de las muchas sanidades maravillosas las cuales habían acontecido en sus servicios. Pensamos nosotros mismos: «Si el Hno. Branham puede orar por otras gentes y ellos son sanados a través de sus oraciones ¿porqué El no ora por los ojos de nuestra pequeña niña nativa?». Le dijimos a ella de su venida, y ella creyó que si ella tenía fe ella podía ser sanada. El domingo por la tarde temprano, ella fue al salón a donde los servicios estaban. Primero ella se puso muy desanimada cuando no fue escogida para ir a la línea de oración. Pero casi al fin del servicio, el Hno. Branham les dijo a todos aquellos que deseaban ser sanados que se pusieran de pie mientras El hacia una oración por todos ellos. Ella era una de los muchos que se pusieron de pié.
Ella fue a casa y estaba muy desanimada cuando se dio cuenta de que sus ojos aún estaban bizcos, pero ella decidió seguir creyendo a pesar de lo que ella viera.
Imagínese nuestro gran gozo cuando dos días después vimos que su ojo derecho estaba enderezado y perfecto y alabamos a Dios, dos días más tarde su otro ojo también fue enderezado y perfecto. ¡Alabado sea el Señor!. Antes ella miraba a las cosas y el mundo pareciera estar al revés, pero ahora ella lo puede ver perfectamente. Alabado sea el Señor.
D.G.
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Asma por quince años
Estoy contento de enviarles mi testimonio y de como Jesús me sanó con gran poder de sanidad divina. Alabado sea el Señor.
Desde que yo regresé de la campaña de sanidad yo me sentí muy bien. Y nunca solía hacer algunos trabajos fuertes, los que tenían efectos en mi pecho. Yo tenía problemas del asma por quince años. Yo puedo hacer ahora cualquier trabajo sin miedo. Le doy gracias a Jesús por sanarme.
D.M.
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Sanado de ruptura
Le doy gracias a Dios por sanarme. Una tarde del nueve de noviembre de 1951 mientras en Port Elizabeth Dios me sanó instantáneamente en uno de los servicios del Hno. Branham. Yo no fui llamado a que se orara por mi, pero el Hno. Branham dijo: Todo es posible a aquellos que creen.» Yo creí que Dios podía sanarme y El lo hizo. Yo sufrí por ocho años después de una operación de apendicitis la cual más tarde se hizo una ruptura. Yo nunca podía poner en mis pies, ni aún agacharme, pero gracias a Dios que esa misma noche yo fui sanado. Yo puedo doblarme y hacer todo lo que yo quiera lo que no hice en ocho años. Yo le doy al Señor toda la alabanza.
A.J.R.
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Sanado de una hernia del tamaño de una pelota de fútbol
Después que mi hijo nació en 1926, se me quedó una hernia del tamaño de una pelota de fútbol. Los doctores me habían operado pero no había habido éxito.
La misma noche que el Hno. Branham apuntó a mi esposo y le dijo que había estado sufriendo, y que El estaba sano, El me apuntó a mi también. El Hno. Branham me dijo que me pusiera de pié. Y me dijo de la hernia, me dijo que también aceptara mi sanidad.
Bendito sea Dios! Inmediatamente la hernia dejó mi cuerpo y ya no hay más rastro de esta hernia que era del tamaño de una pelota de fútbol. Gracias a Dios porque EL sanó y tocó mi cuerpo.
M.G.
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Pulmón seco por treinta años y funciona normalmente
Durante la Primera Guerra Mundial, yo fui gaseado en Flanders Field, y por más de treinta y cuatro años yo había usado únicamente un pulmón y el otro estaba completamente seco. Mi corazón también estaba en una mala condición. Los doctores me habían desahuciado sin esperanza y yo no podía vivir mucho tiempo.
En Noviembre 7 de 1951, fui al salón con gran expectación de que el Señor me sanaría. Cuando el Hno. Branham apuntó a mi esposa quien estaba sentada junto a mí, y dijo: «Usted está sanada.» Yo dije: ‘Señor, yo también; no me dejes detrás por favor Señor:» Entonces el Hno. Branham me dijo: «Póngase de pié.» El me dijo lo que estaba mal conmigo diagnosticando mi condición perfectamente, y me dijo que yo estaba sano. Inmediatamente yo comencé a respirar más libremente y yo puedo alabar a Dios de que estoy completamente sanado y no ha habido rastro de los efectos del gas desde los servicios en Port Elisabeth.
F.G.
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Sordo por trece años
Por trece años yo no podía oír del todo, pero yo alabo al Señor de que EL me sanó completamente. Yo puedo oír el más leve murmullo ahora. Alabado sea Dios por su toque maravilloso.
G.F.
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Dolores en la espalda y la matriz caída
Quiero enviar mi gratitud por la sanidad la cual recibí en los servicios el jueves ocho, yo sufrí por años con dolores en mi espalda y de la matriz caída. Mientras estaba sentada en los servicios yo recibí Sanidad instantánea por lo cual yo le doy gracias a nuestro Padre Celestial .
E.C.H.
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Crecimiento en el Cerebro
Yo soy feliz de poder testificar de lo que el Señor ha hecho por mi. Dos años atrás yo comencé a sufrir de un crecimiento en el cerebro. Durante 1950 yo estaba en el Hospital de Johannesburg tres veces a donde yo fui tratada por un doctor preeminente. El no podía hacer nada y me instruyó que regresara en 12 meses para ver cómo se había eso desarrollado. Todo lo que podía hacer entonces, fue recetarme un tratamiento de radio. Yo recibí únicamente un tratamiento, después los doctores declararon que ellos no podían hacer nada por mi. El crecimiento me causó considerable dolor y también dañó mi vista. Cuando una persona estaba ante mi yo solo podía discernir el rostro, pero nada mas.
La primera noche que yo estuve allí, yo tomé mi lugar en el área reservada para los enfermos. Yo creí y sabía que podía ser sanada. Después de que el Hno. Branham oró por cinco personas, él miró en mi dirección y me habló. En ese momento yo sentí algo sucediéndome y la oscuridad ante mis ojos se desvaneció. Cuando él me habló yo no estaba mirándolo, pero inmediatamente volteé mi rostro hacia él y pude verle y el dolor también había desaparecido. Son ahora tres días y no he experimentado ningún dolor y puedo ver perfectamente claro. Yo ahora vivo y duermo sin drogas y sé que son resultados de lo que El Señor ha hecho por mi. Yo nunca dejaré de agradecerle.
N.P.
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Nerviosismo y problemas de estómago
Toda mi vida he estado sufriendo con nerviosismo y problemas de estómago. Dios fue bueno con mi esposa y conmigo al permitirnos llegar a la línea de oración. Cuando yo vine al Hno. Branham él dijo: «Ud. parcialmente está sordo, nervioso y sufre de un problema de estómago. Todo eso es sanado ahora.» Una gran calma vino sobre mi y yo me he detenido de tomar las píldoras para mi estómago. Eso ha funcionado normalmente desde entonces. Mi oído está mejor también.
Yo siempre viví cerca de mi Creador, pero es maravilloso el pensar que El ha venido y me ha tocado. Yo no ceso de darle las gracias a Jesús por sanarme. Un amigo mío me prestó un libro llamado: «Cristo El Sanador.» Y todo eso fue una sacudida para mi el saber que la muerte del Señor en la Cruz fue también para la sanidad en el cuerpo así como la salvación del alma.
A.L.
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La falda muy larga cuando fue liberada de un hígado muy grande
Yo había estado postrada en cama por cinco años y nueve meses. Mi corazón y mi hígado estaban muy grandes, el hígado por once pulgadas y media. Durante el servicio de la tarde yo le pedí al Señor que me sanara, y quietamente en mi corazón yo solo me mantuve creyendo. Cuando me levanté para irme a casa, yo sentí que mi falda caía sobre mis tobillos. Yo había tenido que marrarla junta así como podía no tan cerca al lado abierto cuando vine al servicio. Ahora fue tan de repente suelta de mi cintura que los alfileres también se cayeron. A ese tiempo yo fui a casa y no había ninguna hinchazón en absoluto. Yo alabo al Señor por mi sanidad.
H.R.
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Paciente en silla de ruedas, liberado de muchas enfermedades
Yo fui sanado en la ciudad de Graham Stone el 13 de noviembre de 1951, después de sufrir de asma por quince años. Yo nunca olvidaré ese día de gozo y felicidad. Yo he gastado cientos de libras en doctores y medicinas. Y no me hizo ningún bien y eventualmente mi corazón se rindió. Mi doctor me sugirió algunas inyecciones para fortalecer los músculos de mi corazón, pero eso me ayudó muy poco.
Cuando oí que el Hno. Branham estaba viniendo a Graham Stone yo decidí que debería ir aquí y únicamente reunirme allí en toda la costa. Por quince días yo estuve en una cama contando los días y las horas. A ese tiempo yo estaba tan enfermo que yo pensé que moriría antes del día 13. Estaba tan débil que yo tuve que ser empujado a una silla de ruedas. Nosotros arribamos al salón a las 10 AM. Y permanecimos allí hasta las 11 PM.
El Hno. Branham vino muy quietamente a la plataforma como a las 9 AM. El oró por varias personas quienes vinieron a la plataforma y también algunos a la audiencia. Como a las 09:30, él apuntó con su dedo a mi y me dijo: «Ud. en esa silla de ruedas, con su asma, su corazón débil y muchas otras enfermedades, Ud. .está sanado.» ¡Alabado sea Dios! Unicamente esos que han sufrido como yo lo he hecho pueden dibujar el gozo y la gratitud de mi corazón. Desde ese momento yo comencé a probar, a pesar de estar débil en mi cuerpo y piernas, yo caminé fuera del salón. Yo le doy a Dios gracias por su misericordia y liberación de mis sufrimientos, y le alabo por enviarme al Hno. Branham diez mil millas en respuesta a mis oraciones por sanidad. Esta noche yo fui a la cama y quité las almohadas dejando solamente tres. Usualmente yo tenía que tener al menos una docena. Yo tuve el dormir mas descansado y pacífico hasta las seis treinta de la siguiente mañana.
Las noticias se regaron de que yo había sido sanado en el servicio del Hno. Branham. Amigos míos vinieron a verme, el predicador vino a verme, pero él difícilmente podía creer el cambio que veía en mi, de una cara pálida, de un hombre moribundo en cama, ahora un hombre con una mejor complexión caminando alrededor. El doctor me hizo una visita de sorpresa, sintió mi pulso y dijo: «Bueno, que hombre tan diferente. Estoy complacido de encontrará su corazón en este buen estado.» Otro doctor vino a verme. El me había atendido por tres años pero me había desahuciado a causa de mi corazón. El dijo: «que el asma lo había arruinado y que no había curación para mi.» El tubo que escuchar acerca de mi sanidad y vino a preguntarme si yo había estado en «Sanador de Fe», yo le dije: «¡Alabado sea Dios!, yo estoy sano.» El también me remarcó cuan bien yo me miraba.
Esa sanidad a afectado a mi familia y a mi mismo espiritualmente. Yo siempre dije que si tuviera mi salud mas mejor, yo podría hacer la obra de Dios. Ha sido un llamamiento para todos nosotros. Nosotros hemos estado en varios servicio para testificar de mi sanidad.
P.E.H.
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Epilepsia por quince años
Yo nunca puedo detener de alabar y dar gracias a Dios por la maravillosa sanidad, la cual yo recibí en el salón de Graham Stone en noviembre 13 de 1951. Yo recibí sanidad tanto espiritual como física. ¡Alabado sea el Señor!. No pasa un día sin que yo le diga a alguien de mi sanidad maravillosa y algunos de mis amigo desde entonces han estado en los servicios en East London y también han recibido sanidad. Mañana mi hermano y su pequeña hija saldrán de Johannesburg para ir a los servicio el día 5 de diciembre, así como ellos también quieren ser sanados, lo cual yo se que ellos serán si lo creen.
Yo había estado sufriendo de epilepsia por quince años. Yo había ido a especialistas. Y finalmente fui a Port Alfred para estar en la Costa, y nunca estuve tan bien sin pastillas que tenía que tomar regularmente. Yo siempre tuve el miedo que iba a caerme en el trabajo o en la calle. Lo que a menudo sucedía, y yo tenía miedo de ser dejada sola.
Hace como dos años antes de que el Hno. viniera a Graham Stone, comencé a sufrir con terribles dolores en la espalda de mi cabeza. Nada me podía ayudar y yo tenía miedo cada minuto de que yo fuera a desmayarme. Algo me mantuvo urgiéndome para yo ir a los servicios, lo cual yo hice. Mientras yo estaba sentada entre cientos de otros el Hno. Branham apuntó a mi y sentí como si un imán estuviera trayéndome, fue un maravilloso sentimiento y yo solo quería brincar y gritar, ¡Alabado el Señor! Yo supe al momento que yo fui sanada. Cuando el Hno. Branham dijo: «La dama con sombrero blanco-una sombra oscura viene sobre Ud.; Ud. está sufriendo de epilepsia» Así como yo sentí algo en mi cabeza y levanté mi mano el dijo: «¡Alabado sea el Señor! Ud. está sanada». ¡Oh! que sentimiento maravilloso. Yo podía ir y decirles a todos los que vieran, que creyeran y tuvieran Fe, y ellos también recibirían sanidad.
T.V.
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Asma por veinticuatro años
Me gustaría alabar al Señor por Su maravilloso poder sanador lo cual aconteció en la campaña Branham en East London el 15 de noviembre. Yo he sufrido de asma por veinticuatro años desde la edad de tres. Pero yo alabo y le doy gracias al Señor de que EL no únicamente me sanó físicamente sino Espiritualmente también. Mi sanidad aconteció la primer noche de la visita del Hno. Branham. Mi fe estaba tan fortalecida que yo fui sano sin que el Hno. orara por mi. EL Espíritu del Señor estaba tan poderosamente entre nosotros que todos y yo teníamos que hacer lo que pidiéramos.
La última noche de la campaña del Hno. Branham yo le pedí al Señor que el Hno. Branham me dijera algo. EL lo hizo, El me dijo que yo he sufrido de asma y que el Señor me había sanado. Yo me regocijo ahora en el Señor y prometo servirle hasta el fin.
G.R.
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Cáncer desaparecido
Hace como dieciséis años yo enfermé de varias enfermedades y un doctor fue llamado. Y después de examinarme me dijo que llamara al cirujano para un examen interno. El me examinó en su sanatorio y me dijo que yo tenía un crecimiento interno, el cual estaba quitándome mi fuerza y mi sangre no circulaba apropiadamente, y que yo tenía que tener una operación para removerme este crecimiento. El crecimiento eventualmente comenzó a extenderse, y por los últimos seis meses yo difícilmente podía sentarme, todo el tiempo los dolores más intensos pasaban de la parte baja a mi abdomen y a mi estructura de huesos, y de mi estructura de huesos a mi espalda.
La segunda noche de la campaña del Hno. Branham en East London el 15 de noviembre de 1951, yo estaba sentado en una pequeña bahía orando para que yo pudiera obtener una tarjeta de oración. Cuando Billy Branham pasó y me dio una, y cuando los números fueron llamados, yo fui el segundo en la línea. Así como llegué a la plataforma el Hno. Branham me dijo: «Veo que Ud. es un cristiano, Ud. tiene un crecimiento produciendo células y está creciendo más grande. Es un cáncer. Algunos días Ud. tiene una oscura colgando sobre Ud., y Ud. se siente cargado. Ud. ha sido sanado de su cáncer.» Inmediatamente cuando El dijo esto, yo tuve un sentimiento de que yo estuve sanado y cuando yo regresé a mi asiento yo sentí que mi crecimiento se había ido. Al llegar a casa, me examiné a mi mismo y alabé al Señor, el crecimiento había desaparecido.Yo tengo el mas maravilloso sentimiento espiritual, y yo me siento tan diferente hacia otra gente. Yo tengo un diferente criterio y no puedo detenerme sintiéndome muy agradecido al Señor Jesucristo por esta gran sanidad maravillosa.
E.M.
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Reporte de un hombre moribundo y los resultados de creer en Dios por cuatro meses a pesar de los síntomas
Me gustaría dar un testimonio de dos aquí en East London. El hombre estaba en un estado moribundo con tubos sobre todo su cuerpo. El Hno. Branham le dijo que había una negrura detrás de él, pero entonces él vio al Angel del Señor y le dijo a este hermano que estaba sanado. El inmediatamente se levantó, quitó los tubos fuera de su cuerpo y se fue a casa. ¡Aleluya! El ahora está en buena salud.
Una mujer a quien el Hno. Branham oró, se puso peor y peor pero ella confió en Dios y después de cuatro meses de terrible agonía se levantó una mañana liberada de la maldición del cáncer.
A.G.
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Apilamiento interno y problemas femeninos
Quiero darle gracias a Dios por su profeta, el Hno. William Branham, a visitar Sudáfrica para dar el mensaje de Sanidad Divina, y que él haya orado por mi.
Yo recibí mi sanidad en East London en la noche del 15 de noviembre de 1951. Yo había estado enferma desde el nacimiento de mi hijo, y estaba sufriendo muy malamente a veces. Yo me receté una vez cuando estaba muy enferma en dolor, pero yo fui curada únicamente por un momento y entonces sufrí más.
Después de la noche en que se oró por mi, yo gradualmente obtuve la seguridad de que había sido sanada por que la enfermedad no regresó ya nunca más. Esa misma noche el Hno. Branham me habló y me dijo: «Vaya a casa y sea sana, y no olvide su promesa a Dios de vivir toda su vida por El.» La naturaleza de mi enfermedad era apilamiento interno y problemas femeninos. Ahora yo no tengo mas dolores ni más problemas con nada. Mi pastor y otros así como mi familia, están agradecidos por mi sanidad. También estoy contenta de testificar de que yo soy una Hija de Dios y quiero servirle a El toda mi vida, porque yo nunca podré encontrar un mejor y más verdadero amigo que Jesús, quien siempre entiende mi necesidad y mi ayuda a lo largo del camino rudo de la vida.
Yo testifiqué entre los amigos y a mi esposo, quien no es salvo, y que pueda Dios que únicamente un alma a través de mi testimonio pueda encontrar su camino al Calvario. Que Dios les bendiga. Que Dios le bendiga Hno. Branham.
M.C.
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Espalda deforme ahora normal
Yo soy uno de los enfermos quien recibió sanidad a través de la obra de Jesucristo. Yo alabo al Señor de que EL lavó mis pecados. Yo recibí mi sanidad en la locación de East Bank. Eso fue el dieciocho de noviembre y yo había estado enferma por diecisiete años. Mi espalda estaba deforme desde que tenía tres años de edad pero ahora es normal. Cuando el Hno. Branham estaba orando por toda la gente, El les dijo que pudieran sus manos uno en la parte de su cuerpo que estaba afligida. Yo puse mis manos sobre mi espalda, durante la oración yo sentí algo atando mi espalda hacia atrás. Yo le pedí al hermano que estaba cerca de mi que mirara mi espalda.
EL estaba sorprendido cuando la tocó y me dijo que yo estaba sano. Mi espalda fue enderezada y aún lo hasta hoy. Yo fui instantáneamente sanado antes que el Hno. Branham cerrara su oración. Mi ministro, N. Bengu, estuvo muy complacido porque El había orado por mi muchas veces. La gente de mi iglesia se regocijó conmigo porque Jesús ha sido maravillosamente conmigo. Suyo fielmente.
E.M.
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Sordo y otras enfermedades
Cuando oí que el Hno. Branham venía a Sudáfrica, yo decidí que yo iría a East London y buscar por oración, porque yo estaba miserablemente enfermo y sordo. Yo no tuve la oportunidad de que el Hno. Branham orara por mi, pero aún así recibí mi sanidad. La primer noche que yo estuve allí algunas de las gentes yendo hacia el frente. Yo estaba sordo y no oía quien había sido llamado. Uno de los ministros me preguntó que era lo que yo quería o algo así. Le dije que yo estaba sordo y que no había oído lo que había dicho, le dije que escribiera lo que El decía. El me escribió y me dijo que mi número no había sido llamado y que yo debería de encontrar un lugar para sentarme. Imagínese mi tremendo desánimo. Yo realmente lloré cuando regresé a mi asiento. Cuando el Hno. Branham oró por los enfermos, yo también oré eficazmente de que Dios podía sanarme. Bueno, nada sucedió, pero yo sentí el toque Divino así como unos escalofríos cálidos pasaron por mi cuerpo y mi corazón latía rápidamente.
EL domingo por la mañana yo estaba realmente enfermo y yo había sufrido por siete años de los pulmones, artritis en mis piernas, y un problema en la bilis. Yo era miserable y le dije a mi familia que preferiría irme a casa y no tratar de entrar a la línea de oración. Mi hija me rogó que permaneciera hasta el lunes. Después de la comida yo noté algún ruido en mi oído, así que yo solo dije: «Gracias a Ti Dios, yo sé y creo que Tú estás sanándome.» No les dije a mis hijos nada acerca de eso. En el camino al servicio yo oí a mi hija decirle a su hermana que si su madre tenía fe ella podía ser sanada. Yo le contesté y le dije que yo tenía fe y que yo fui sanado. Ellos estuvieron muy sorprendidos al oír que yo había oído su conversación. Yo dije: «Si, alabado sea Dios, yo soy sanado y oí lo que ustedes dijeron.» Yo recibí mi sanidad instantáneamente pero yo recibí liberación del artritis y otras enfermedades gradualmente.
Ahora, gracias a Dios yo me siento perfectamente bien, mi pastor estuvo contento y alabó a Dios conmigo, que Dios haya sanado mi cuerpo, eso nos ha unido a todos más cerca al Señor. Gracias a Dios por el Hno. Branham y su ministerio.
M.M.N.
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Epilepsia por cuatro años
Mi niñita recibió sanidad en East London cuando William Branham oró por ella el dieciocho de noviembre. Ella había estado sufriendo de epilepsia por cuatro años. Nosotros la habíamos examinado por diferentes doctores. Dos quiroprácticos y también le habían dado tratamiento. Ninguno podía curar a la niña. En enero pasado mientras en Johannesburg ella tuvo tres ataques en tres horas. Llamamos a un doctor ese día y ella debería ir a una enfermería para observación. El doctor contactó a un especialista. Nosotros le sacamos rayos X lo cual mostraba que no había huesos rotos. Ella también tenía que tener otras pruebas en el Hospital General. Después de tres semanas ellos me dijeron que no tenía curación, nosotros deberíamos continuar dándole su medicina.
Leímos la historia de la vida del Hno. Branham antes de que El arribara a nuestra ciudad. Y estabamos seguros de que Dios curaría a nuestra hija a través del Hno. Branham. Estabamos muy ansiosos de verle. El domingo, el último servicio, entramos a la línea de oración. El Hno. Branham dijo: «Madre, ¿creerá Ud.?. Yo sé lo que está mal con su hija.» Yo dije: «Yo–yo lo haré». EL dijo: «Ella tiene epilepsia.» Yo levanté mi mano derecha y quería llorar. Y el Hno. Branham oró tan fervientemente. Mi niña y yo nos sentimos tan llenas de gratitud a Dios nuestro Padre y al Hno. Branham Su profeta. Entonces el Hno. Branham dijo: «Madre, ¿Ud. cree que su niña es sanada?». Yo dije: «Con todo mi corazón.» Y entonces apretó mi mano y dijo: «Ella estará bien, váyase a casa y no se preocupe. Nosotros regresamos a nuestros asientos y oramos y le dimos gracias a Dios.
Yo me di cuenta durante la campaña del Hno. Branham que yo había estado orando equivocadamente. Yo siempre creía en Dios y en orar, pero yo estaba pidiéndole y rogándole y no había aceptado la Promesa dada por Dios así como había sido hecha. Esos maravillosos servicios nos enseñaron algo que nosotros nunca habíamos aprendido antes.
P.B.
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Recobrado de tuberculosis
Yo puedo difícilmente expresar por pluma y tinta este testimonio. Yo fui admitido en el hospital checar. Insolación el veinte de agosto por tuberculosis. Mi ministro me trajo la comunión al hospital. Yo le pedí si yo podía ir a su servicio. El alegremente acordó y dijo que deberíamos hacer más de la imposición de manos. El me dijo cómo El puso las manos en un niñito muy delgado y próximo a la muerte y el alma del niñito se recobró completamente de la tuberculosis. EL doctor me dio permiso y me deseó la mejor de las suertes.
Cuando Ud. Hno. Branham entró a la plataforma, yo oré tan duro que Ud. hiciera algo por nosotros los pacientes en camillas.
Yo tenía un sentimiento de que mis oraciones estaban haciéndole hacer algo. Entonces Ud. dijo: «Pongan sus manos, unos sobre otros». Eso lo hicimos alegremente y Ud. oró tan hermosamente y dijo: «Uds. pueden irse, están sanos» Yo sentí algo obrando a través de mi cuerpo como un alambre vivo. Yo tenía tal sentimiento tan pacífico y regresé al hospital alabando a Dios. Yo esperé a que me sacaran los rayos X, y el doctor me mostró que era un suceso. Yo podía ver la diferencia cuando los viejos rayos X y los nuevos fueron comparados. Yo alabo a Dios por esto. EL doctor dijo que yo podía irme a casa y reportarme con El de nuevo en dos meses.
S.S.K.
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Familiares salvos como resultado de la sanidad
Yo no sé que decir, porque las palabra me fallan para encontrar algún lenguaje adecuado con el cual alabar a Dios.
Yo había sido un creyente nacido de nuevo por veinticinco años y Dios me había bendecido en muchas maneras. Por cinco años yo había sufrido de una dolencia interna debido a una lastimadura en el nacimiento. Esto se convirtió en algo crónico y mi sistema se tornó tan séptico y venenoso que el doctor me aconsejó que yo tuviera una operación. El partió para Inglaterra y yo fui a un hospital a donde yo fui operado al principio de 1950. La operación fue exitosa pero mi sistema estaba lleno de toxinas y de venenos.
Mientras estaba en el hospital yo experimenté un cambio peor el día nueve después de la operación. Yo eventualmente dejé el hospital y yo arribé a casa débil en mi cuerpo y de ninguna manera sano. Como un mes más tarde vino una parálisis de mis caderas para arriba incluyendo parte de mi pierna derecha. Yo tenía severas palpitaciones diariamente, algunas duraban una hora a la vez. Yo tuve dificultades en respirar y en comer y me volvía tan cansado que yo sentía que quería morir. Yo me quedé postrado en la cama por nueve meses adelgazando y debilitándome.
Después de dos semanas en esta condición y con dos doctores que no pudieron entender mi caso, yo comencé a buscar a Dios en oración eficaz. Yo sabía en mi alma que los limites de esos hombres era la oportunidad de Dios. Así que yo oré a Dios que me tomara. Yo oré por perdón, limpieza y sanidad y fe en la mejor manera que yo sabía como. Yo había leído el libro del Hno. Branham unas cuantas veces, y también estaba recibiendo su magazine de sanidad de Estados Unidos. Cuando todo había fallado, Dios en Su misericordia envió a una mujer nativa a quien yo no conozco y a quien no he visto desde entonces e inmediatamente comencé a enmendarme. Al siguiente día la parálisis se había ido y nunca ha retornado. Yo había recibido una sanidad parcial. En una condición muy débil yo fui escoltado por dos damas de regreso a Durban para un tratamiento eléctrico y un masaje. El tratamiento comenzó en octubre veinticuatro de 1950. Y yo duré hasta la segunda semana en abril de 1951, y fue dado por un reconocido masajista que vivíaen el camino Unvilo en Durban. EL me dijo que yo era uno de los peores casos que jamás había tratado para fibrosis. Este hombre vino a Puerto Shepton a verme cuando yo estaba más peor. Después de cinco a seis meses de tratamiento aquí yo comencé a aceptar y estaba listo para irme a casa. Como sea, yo continué teniendo severos dolores de cabeza y algunas palpitaciones, también el dolor de la fribrositis. Yo me preguntaba porqué Dios no me había dado completa sanidad.
En Durban viniendo bajo las poderosas enseñanzas del grupo Branham, el Espíritu me convenció de que no todo estaba bien en mi vida. Yo inmediatamente, humildemente pero alegremente rendí todo mi deseo al Señor, y el jueves noviembre veintidós de 1951 mientras estaba sentado en las gradas de la pista de carreras en Durban, yo sentí que la sanidad de Dios me tocó y supe que había sido sanado. Yo experimenté un sentimiento tibio y suave pasando a través de todo mi cuerpo y supe que esto era Dios dándome mi sanidad. Yo estoy sintiéndome bien y mejor ahora y estoy manejando nuestro carro de nuevo el cual no había tocado por dos años.
Todo mi corazón y mi alma están conmovidos hasta sus profundidades yo estoy lleno con un gran agradecimiento y pienso del amor y paciencia de Dios para un hombre pecador. Yo nunca más podré dudar de cualquier promesa de Dios. Que El me pueda desenvolver cada una de ellas: «Señor yo creo.»
Durante la campaña de Branham, Dios me dio el gozo de ver a mis dos hermanos, a sus esposas e hijos siendo recibidos hacia la familia de Dios después de años de oración por ellos. ¡Aleluya!, ¡Alabado sea Dios por la salvación! ¡Alabado sea Dios por la sanidad!
A.D.C.J.
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Católico recibe liberación de diabetes y rigidez en las piernas
Quiero agradecer al Señor porque El me ha sanado de mis enfermedades. Mientras asistía a uno de Sus servicios yo me senté y escuché porque yo quería recibir algo que Dios tenía para mi. Yo no soy protestante, yo fui criada como una católica. Pero Ud. nos aseguró que nosotros fuimos sanados por la fe y yo creí en Dios.
Yo sufría de dureza en mis rodillas y piernas por cinco años y yo había estado tomando insulina para la diabetes. Yo primero recibí indicaciones de que Dios estaba oyendo mi oración y honrando mi fe cuando la congregación se paró y cantó ese canto: «Parados en las promesas de Dios». Yo también me paré pero me sentí aturdida y se me cayeron mis lentes. Parecía, así como miro hacia atrás ahora que yo había estado en una coma mucho tiempo durante el servicio por la manera en que me sentía y yo no recuerdo nada de lo que sucedió. Y así como me levanté me fui a casa después del servicio y noté que toda la dureza de las piernas y las rodillas se había ido. Yo no necesitaba ya más el bastón. Yo fui a casa tan sacudida que olvidé todo acerca de mis diabetes.
A la siguiente mañana me hice una prueba y encontré que no había azúcar. No había necesidad de tomar insulina. Me hice la misma prueba varias veces durante el día sin ninguna huella de azúcar. Al siguiente día fui al doctor y El me dijo que El también había oído de otros reportes, pero que yo debería vigilar y continuarme haciendo las pruebas de diabetes. Alabado sea Dios, no hay rastro de diabetes en mi cuerpo y la dureza de mis rodillas con la cual yo sufría por muchos años también se ha ido. Gracias sean dadas a Dios, EL ha oído mi oración.
Señora B.
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Libre de problema del corazón
Toda la gloria sea dada a Dios por sanarme del problema del corazón. Yo sentí el toque de la mano de sanidad de Dios así como nuestro querido Hno. Branham me pidió que me pusiera de pié así como el Angel me apuntó a El. Antes mis brazos y piernas y cuerpo se sentía atados. Ahora me siento libre.
L.E.H
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Sana de problema femenino
Yo fui sanada en Durban el 22 de noviembre de 1951. Yo había estado enferma por un año, yo había estado con muchos doctores, y aún en un hospital por muchos días, pero eso no trajo ninguna mejoría en mi condición. Por la ayuda de nuestro Señor Jesús yo fui sanada. EL Hno. Branham me preguntó si yo le conocía. Le dije que no. Y el dijo que no me conocía, El dijo: «Dios le conoce.» Entonces el Hno. Branham le dijo a la gente que a El le gustaría hablarme fuera del micrófono. Cada palabra que el Hno. Branham me habló fue la verdad. EL lo hizo con la ayuda del Señor. Tengo la seguridad que yo había sido sanada cuando salí de la plataforma. La sanidad fue instantánea. Yo sufría de desórdenes femeninos. Los efectos de mi sanidad me han guiado a una vida genuina cristiana.
S.C.
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Sanada del cáncer
«Saludos en el nombre de nuestro Señor Jesús. A Dios sea la gloria, porque grandes cosas EL ha hecho.»
Es con gran gozo con el cual les escribo mi testimonio de sanidad de cáncer. Yo recibí mi sanidad en la salón de la ciudad de Durban el 21 de noviembre de 1951. Yo había tenido un problema de la matriz y por los últimos cuatro años había sido tratada por doctores y hospitales. Por los últimos dos años yo había estado muy enferma y había tenido cuatro operaciones y tres hemorragias violentas, a parte un número de otras hemorragias.
Hace como 7 meses los doctores me aconsejaron de hacerme otra operación para remover el cáncer. Ha pasado exactamente un año desde que sentí suspicacia de que tenía cáncer y le pregunté a los doctores en dos diferentes veces, y ellos me dijeron que eso era de lo que ellos temían.
Yo tuve la seguridad de mi seguridad la misma noche cuando el Hno. Branham reprendió los demonios de cáncer de mí. Yo sentí mi abdomen moviéndose hacia mi pecho dos veces y la tercera vez sentí algún viento saliendo fuera de mi boca. Entonces yo podía respirar libre nuevamente. EL Hno. Branham me dijo que yo estaba sufriendo de cáncer y que yo había tenido operaciones, y que yo era una madre sufrida. Todo lo que El me dijo fue verdad. Yo sentí un gran poder sobrenatural cerca de mí, y parecía estar en un semitrance. Mis amigos y familiares después me recordaron de algunas cosas que yo no oí. EL Hno. Branham también dijo que yo estaría enferma por 72 horas. Esa noche cuando fui a la cama tuve hemorragias. Después de 72 horas me detuve y he estado bien hasta este momento. Yo solía tener dolores terribles en mi matriz, atrás y adelante desde mi espinazo hasta mi cabeza. Los ataques a la cabeza eran migraña, y yo tenía que tener un par de anteojos que yo había usado por los últimos 10 meses. Pero me los quité desués de que salí del salón, y no los he tenido ya más. Y ya no he tenido más esos ataques crueles y locos. ¡Amén! Yo soy una criatura nueva.
Fui a una entrevista con mi doctor hace una semana, y El me dijo que yo había sido una mujer muy enferma hace unos cuantos meses y que ahora había sido un gran y definitivo cambio desde entonces. EL estaba muy contento por el cambio. Mis amigos y todos notaron un gran cambio en mi apariencia. Mi familia se está regocijando en el Señor. Mis vecinos están gratamente impresionados y están ansiosos esperando el retorno del pastor Branham. Gracias a Dios por los grandes servicios de avivamiento que Durban jamás ha conocido. F.H.G.
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Problema desaparecido del espinazo.
Quiero alabar a Dios por estas maravillosas obras. Anoche en mi cuarto recibí sanidad de mi espalda. Yo había estado enferma por un largo tiempo con problemas del espinazo, desde mi nacimiento. Ahora yo alabo a Dios porque anoche sentí el poder de Dios abajo y arriba de mi espinazo. y desde entonces no tengo nada de dolor. Yo alabo a Dios por eso.
W.M.
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Liberación de úlceras y de un espíritu maligno
Yo recibí mi sanidad en la pista de carreras de Greyville, Durban, el 22 de noviembre de 1951. Estuve enferma por los últimos dos años. Había ido al doctor por las últimas semanas, estuve en el hospital. Tengo la seguridad de que fui sana tan pronto como el Hno. Branham me tocó y me bendijo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. EL Hno. Branham me dijo que tenía úlceras y un espíritu maligno que me molestaba en la noche. EL me dijo que fuera a casa y comiera todo lo que quisiera. La sanidad fue instantánea.
Había sido hace un tiempo cuando de repente me di cuenta que no podía comer nada y cuando traté de forzarme para comer, me entró un dolor muy fuerte en el pecho y comencé a vomitar. Perdí 25 libras durante las primeras dos semanas, y otras 23. Yo no podía balancearme en mis piernas, y tenía que tomar leche. Yo la vomitaba.
Todos mis amigos y parientes dicen que el Señor Jesucristo contestó mis oraciones y me sanó y me dio una nueva vida a causa de mi fe en EL. Ellos no esperaban que yo viviera al verme tan seriamente enferma en el hospital. Yo fui sana en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y no hay nada malo conmigo. Mi dolor y vómito se han ido. Viendo extrañas cosas en la noche, tales como cosas malignas, ahora todas se han desvanecido. Le doy al Señor Jesucristo las gracias por sanarme y darme una vida nueva.
B. R.
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Ahora puedo leer
EL jueves pasado por la noche vine a los servicios en la pista de carreras en Durban. Necesitaba sanidad para mis ojos. Después del maravilloso servicio, cuando el Hno. Branham oró por todos nosotros, yo no me sentía ni un poco sanado; pero estaba convencido que debía de pararme en fe y confiar en que el Señor me había sanado.
EL viernes por la noche fui al servicio del salón de la ciudad, pero vine a casa sintiéndome muy bajo. Yo compré una fotografía del Hno. Branham el domingo como recuerdo, y mientras esperaba a que comenzara el servicio, me voltee a mirar en la descripción dentro de la hoja. Todavía no tenía mis lentes puestos y para mi sorpresa y gran gozo, descubrí que podía leer la impresión claramente. Seguí leyendo y leyendo, y cuando llegué a la réplica de la letra escrita verificando la autenticidad del negativo, vi que yo era capaz de leer hasta la impresión más pequeña. Teniendo gozo yo no quería detenerme de leer.
J.M.
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Estómago nervioso por 21 años
Yo he estado sufriendo por 21 años y últimamente mis nervios se rindieron. Mi estómago se puso tan débil y tan mal que no podía comer. EL 24 de noviembre en el salón de Durban, el Hno. Branham oró por mí e inmediatamente comencé a mejorar. Fui a casa y vi que podía comer todo sin que se devolviera. Ahora estoy perfectamente bien.
S. R.
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Corazón malo por 27 años
Yo recibí mi sanidad en Durban el 23 de noviembre de 1951. Por 27 años yo había tenido un corazón muy malo. Se estaba empeorando todo el tiempo, y finalmente mi doctor me dijo que no había más que pudiera hacer por mí. Yo no podía agacharme, estaba tan enfermo que me senté y oí el ministerio de William Branham. Yo quería morir. EL Hno. Branham escogió algunos de sus asientos y les habló. Finalmente El se volteó a mi «La dama de vestido blanco y negro,» y dijo que el Angel estaba sobre de mi.
Usted ha sufrido a causa de su corazón, pero ahora es sanada. EL Hno. Branham dijo eso. Yo pude sentir el cambio venir sobre mi, me puse de pie y alabé al Señor. Estoy agradecida por la sanidad que el Señor me ha dado.
H. B.
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No necesito mas insulina
Quiero alabar al Señor porque recibí mi sanidad durante el servicio en Durban. Por los últimos tres años he estado sufriendo con diabetes y he tenido que tomar 45 unidades por día. Yo acepté mi sanidad por fe cuando el Hno. Branham me apuntó y dijo: «Hermana, ¿Cree Ud. que yo soy un profeta de Dios? Vaya a casa y sea sana.» Desde esa vez no tengo la necesidad de tomar insulina. Y consulté a mi doctor y é tampoco pudo encontrar alguna pista de azúcar. Yo alabo a Dios por lo que El ha hecho por mi.
L.L.
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El doctor reporta corazón normal
Tengo el placer de informales que me he recuperado completamente de un severo problema del corazón que tenía. Un mes después de que Ud. oró por mi, fui a mi doctor. El estaba sorprendido de mi grande ausencia del tratamiento médico. Le contesté que por la misericordia del Dios poderoso me estoy sintiendo mucho mejor.
Después de examinarme, el doctor me dijo que no solo estaba mejor, sino completamente sana. ¡Aleluya!
R.S.
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Oído sordo se torna normal
Quiero testificar que mi oído derecho estuvo sordo por 6 años, hasta que fui sanado en Pretoria. Cuando el Hno. Bosworth dijo que la gente con un oído totalmente sordo y uno bueno podía venir adelante. Fui la tercer persona en pararme. Después de la oración el Hno. Bosworth habló a mi oído derecho y contó del uno al diez. El me preguntó si podía oír o no. Le dije: «Si.» Entonces él me contó hasta cinco y pidió que repitiera los números. Hice esto. Todo el tiempo tuve que cerrar el oído bueno, lo mejor que podía. Estaba muy feliz, cuando regresé a casa fui al teléfono y le hablé a mi cuñado y a mi hermana para decirles que ahora podía oír. Escuché con el oído que había sido sordo.
M.J.S. de B.
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Dolor en el costado izquierdo
Fue una bendición a mi alma haber podido asistir a la campaña de sanidad en Pretoria en Lady Selbourne el 2 de diciembre de 1951. Yo siempre había sufrido de un dolor en mi costado derecho desde diciembre de 1947. Yo he estado con doctores pero he encontrado alivio corto. El primero de mayo del año pasado, fui a rayos X, pero no hubo un diagnóstico satisfactorio.
El 2 de diciembre de 1951, en la tarde, cuando Ud. oró por los enfermos, yo sentí un terrible dolor en mi costado. Puse mi mano sobre el dolor cuando usted oró. Gracias a Dios, desde entonces no he sentido ese dolor en mi costado ya más. Alabado sea Dios. He podido hacer mi rutina diaria con facilidad. Indudablemente que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por siempre. ¡Aleluya!
Llevé a mi hija de 12 años conmigo, ella sufría de estremecimientos después de un ejercicio extenso, pero gracias a Dios desde nuestro retorno ella va y hace los ejercicios con facilidad y duerme profundamente. Cómo deseamos que usted regrese pronto de nuevo.
W. G.
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Pérdida de corriente del corazón, nariz sangrante y dolor en la espalda
Yo sufría con pérdida de corriente en el corazón, nariz sangrante muy frecuente, lo cual era muy difícil de detener y un dolor muy malo en mi espalda. Creo que fui sanado cuando el Hno. Branham oró por toda la gente al término del servicio el sábado por la noche. El domingo en la noche el Hno. Branham me habló y me dijo que yo había tenido pérdida de corriente del corazón y sufría de sangrado de la nariz. EL me dijo que yo era un miembro de la iglesia Presbiteriana. Todo lo que El me dijo era verdad. Desde los servicios nunca he tenido un sangrado de la nariz, ni un dolor en mi espalda. Alabado sea Dios. Eso tuvo un gran efecto sobre mi madre también.
M.C.
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Vista mala se hizo perfecta
Hace 3 años mi única hija murió en su día de boda. Gracias a Dios, ella era salva. Ese evento afectó mi vista y yo no podía leer ni una sola palabra, ni aún en la luz del día, ni podía escribir una carta.
Ese domingo que nunca se me ha olvidado, en Johannesburg, cuando vi a los enfermos sanar en sus asientos, yo decidí que esta era mi oportunidad y dije: «Señor, ahora es el tiempo, yo tomo sanidad en Tu Palabra.» Fui a dormir esa noche creyendo que algo iba a suceder.
Mientras estaba durmiendo sentí algo, como un estremecimiento ir a través de mis ojos y desperté con un grito de alabanza y victoria. A la siguiente mañana podía leer sin lentes. Nunca me los he puesto de nuevo, y hago todas mis lecturas, escrituras, y coso; y mis ojos están continuamente fortaleciéndose. ¡Le doy a Dios toda la gloria.!
J. H. G.
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Nada es difícil para Dios
Hace dos semanas que el grupo del Hno. Branham partió de nuestro país, pero las bendiciones resultantes de los servicios se están acumulando diariamente. Y queremos darle las gracias a nuestro Señor Jesús, por enviar al grupo Branham a Sudáfrica. Nosotros estamos esperando por una visita de regreso del grupo.
Nunca antes la unión de Sudáfrica había sido tan estremecida en cuanto a la religión. Hay un nuevo despertamiento a la realidad de la religión de Dios.
En nuestra familia, nosotros aún diario le damos a Dios gracias que El envió al Hno. Branham a Sudáfrica, porque si El no hubiera venido, estoy seguro que mi padre no estuviera vivo hoy. El 24 de agosto de 1951, mi padre repentinamente se enfermó y entró a un estado de inconsciencia de la mente hasta el domingo. Durante esos 3 días todos los doctores locales fallaron en diagnosticar la enfermedad repentina de mi padre. Un especialista fue llamado y El dijo que los conductos de la bilis se habían quemado y que era necesario una operación de emergencia esa misma noche. Su vida colgaba de un hilito por los 4 días siguientes en que su sistema estaba muy débil.
La crisis finalmente pasó y en la segunda semana de septiembre finalmente se le permitió a mi padre regresar a casa. El progresó por una semana muy bien, nosotros estábamos muy felices, y entonces vino el desastre. De repente El se enfermó de nuevo, El corrió al hospital y debido al serio estado en que estaba los doctores decidieron no operar hasta el martes.
Su vida de nuevo estaba en un perfil, en una semana El tuvo 2 operaciones y el doctor le dijo a mi madre que El sólo viviría unos cuantos días. Aún así nosotros no nos desesperamos. Nos mantuvimos orando, las nubes eran oscuras y parecía no haber esperanza. Oramos eficazmente a Dios que El le diera al reverendo Branham una visión, para que así El pudiera orar por mi padre y El sería sanado.
El lunes por la noche el 8 de octubre, el doctor dijo que el fin había venido. Aún así lo llevamos al parque Maranatha, a la siguiente noche lo llevamos de nuevo. Cuando los hombres de las ambulancias lo llevaron en el tabernáculo El estaba sufriendo de una peritonitis aguda, El fue llevado como un moribundo.
A través del servicio los hijos de Dios estaban orando por El, porque El era un pastor reconocido. Sentimos que El recibiría su sanidad esa noche. «Sólo creed, todo es posible, sólo creed.» Durante el servicio el Hno. Branham se volteó a la audiencia, sus ojos cayeron sobre mi padre y dijo: «Usted ha tenido una operación, dos operaciones, no, tres operaciones.» Aleluya. Nosotros habíamos orado para que el Hno. Branham le hablara a mi padre, y Dios había contestado nuestra oración. El Hno Branham oró por mi padre y le dijo que se parara. EL lo hizo, la primera vez en cinco semanas. Con lágrimas corriendo sobre su rostro El estaba alabando a Dios. Esa noche Dios manifestó Su poder en señales maravillosas y muchos recibieron su sanidad.
Después del servicio mi padre caminó de regreso a la ambulancia sin ayuda. Alabado sea Dios. AL siguiente día El se sintió mucho mejor y no tuvo inyecciones para el dolor. Un día antes El había tenido 24 inyecciones para matar el dolor. AL siguiente sábado El vino a casa del hospital y El estaba progresando diariamente.
V. R.
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«Es una cosa buena dar gracias al Señor…» Salmo 92:1
Sí, querido lector, es bueno darle gracias al Señor. EL Señor ama el ser alabado. Esos testimonios que han leído, representan sólo una fracción pequeña de los miles que fueron sanados durante la campaña de Sudáfrica. como usted ha leído acerca de lo que Cristo ha hecho por otros, puede hacerlo por usted. Crea en Dios para su propia necesidad particular. Y recuerde que usted tiene un derecho como un hijo de Dios de reclamar la sanidad, la cual es suya por la virtud de la expiación. Nosotros estamos siempre contentos de recibir sus testimonios y quizá eso inspirará a otros a creer también en Dios.
En Hechos 19:11-12, así como leemos: «Y hacía Dios singulares milagros por manos de Pablo; de tal manera que aún se llevaban sobre los enfermos los sudarios y los pañuelos de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salían de ellos.»
Todos aquellos que deseen una prenda para que ore el reverendo William Branham, de acuerdo a esas escrituras, puede obtener una al escribir a:
Rev. William Branham
Box 325, Jeffersonville, Indiana. U. S. A.

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