Índice
LA GENUIINA REVELACION DE LA HORA
1.- ES UNA NESECIDAD
8.- Y LA IGLESIA
LA GENUINA REVELACION DE LA HORA:
8.- Y LA IGLESIA
«Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo;” (Apocalipsis. 3:16-17).
Al estudiar el libro de apocalipsis desde el capitulo 1 al 3 encontramos un mensaje a siete iglesias cada una de ellas, Efeso, Esmirna, Pergamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia, Laodicea, , las cuales representan el tiempo y edades de Dios lidiando con el pueblo gentil.
El mensaje que Dios envía en cada una es el mensaje que Dios esta dando a cada edad, mostrando la condición de la iglesia en su tiempo, y señala sus enfermedades; es decir, diagnostica la iglesia. En cada edad ha sido así y en esta edad final, no podía ser diferente. La mayoría de las iglesias y de las denominaciones duermen plácidamente ante tan grave situación, como si nada serio estuviera sucediendo, como si todo estuviera normal. Algunos ministros hasta creen que están progresando en sus labores, y no saben que al despertar de este sopor, tendrán sorpresas desagradables.
Entre las cosas que el Señor dice en el diagnóstico de la iglesia, hay algunas que queremos considerar. Pero primeramente debemos recordar que la iglesia comenzó en Pentecostés, la fiesta que los judíos realizaban 50 días después de la pascua. En el lapso contenido entre la Pascua y Pentecostés habían siete sábados, los cuales figuraban las siete edades de la iglesia gentil. Este tiempo está por terminarse porque Israel está en su tierra; y su regreso está representado en la fiesta de las trompetas; lo cual significa la reunión de Israel en su tierra para el gran día de la expiación; tiempo en el cual reconocerán a su Mesías, a quien rechazaron. (Todas estas fiestas podemos verlas en el capítulo 23 de Levítico.)
Ahora consideraremos el mensaje de Dios a la iglesia de Laodicea, el cual es el mensaje a la iglesia de esta edad; pues todo estudiante de la Biblia sabe que estamos en la última edad de la iglesia. En este mensaje Dios censura a la iglesia fuertemente. El dice que la iglesia de esta edad está «ciega y desnuda«. Pero ¿qué piensa de sí misma la iglesia de esta edad?
“Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo.” (Apoc. 3:17).
Esta es la pretensión de la iglesia de hoy. Se considera rica porque tiene templos, escuelas, seminarios, institutos, hospitales, librerías, emisoras, televisoras; y en algunas partes tiene industrias, compañías de Seguros, etc. Todo esto mantiene a la iglesia complacida y orgullosa. De modo que cuando dice que no necesita de ninguna cosa, incluye también el mensaje de Dios para esta edad; pues cree tenerlo todo, tanto en lo material como en lo espiritual. En lo material ya tiene todo lo que quiere, y en lo espiritual sus credos e interpretaciones establecidas; de modo que puede mantener su Biblia cerrada porque no necesita de ninguna corrección ni revelación nueva. La iglesia está en una posición donde piensa que ya conoce lo que necesita saber de Dios, sus profetas, apóstoles y de la vida cristiana.
Esta es la condición que Dios muestra para la iglesia de esta edad. Esto es lo que Dios dice acerca de lo que la iglesia cree y confiesa de sí misma. Pero una cosa es lo que la iglesia cree de sí misma, y otra, lo que Dios dice de ella.
¿Qué dice Dios de la iglesia de esta edad?
«Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosas; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo.” (Apoc. 3:17).
El Señor comienza diciéndole: «Y no conoces«. Esta expresión es muy significativa, porque Dios sabe todo perfectamente. Esto es lo mismo que llamar ignorante a la iglesia, quien se cree saberlo y tenerlo todo. Esta expresión descubre la verdadera condición de la iglesia, la cual se considera a si misma enriquecida y sabia, ignorando su verdadera condición delante de Dios.
Tenemos que considerar la importancia de este diagnóstico de Dios a la iglesia de hoy; porque estas no son palabras de hombre, sino del Todopoderoso.
La iglesia de Laodicea fue una iglesia que existió en el Asia Menor en los albores del cristianismo; y su condición interna reflejaba lo que hoy está sucediendo dentro de la llamada iglesia de Dios.
Laodicea significa «los derechos de las gentes«, y esto es exactamente lo que está aconteciendo en lo político, social y religioso. Todos están reclamando sus derechos y privilegios.
Los capítulos dos y tres de Apocalipsis contienen el mensaje de Dios a las siete iglesias del Asia Menor, las cuales figuraban los siete períodos por donde atravesaría la iglesia desde su principio hasta su fin.
El capítulo tres del Apocalipsis termina con el mensaje a la iglesia de Laodicea; y cuando se abre el capítulo cuatro, Juan miró «y he aquí una puerta abierta en el cielo«, y él oyó una voz que le dijo: «Sube acá«. No hay duda que este es el rapto del pueblo de Dios. Por lo tanto el mensaje a Laodicea es el mensaje a la iglesia de esta edad, por ser éste el último período antes del rapto.
Dios dice a la iglesia de esta edad: » … y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo«. De acuerdo con el diagnóstico de Dios, la iglesia no conoce su verdadera condición. Ella cree estar rica, saberlo todo y no tener «necesidad de ninguna cosa Sus conquistas materiales le han cegado para no ver su verdadera condición espiritual, para no percatarse de su enfermedad. La iglesia de esta edad cree que va en avance, en prosperidad, en progreso: pero de acuerdo con el diagnóstico de Dios, sabemos que está gravemente enferma y arruinada. Puede ser que la iglesia esté rica en las cosas de este mundo y en los conocimientos humanos y del siglo; pero está pobre y miserable en las cosas de Dios, en las cosas espirituales; que son las que tienen verdadero valor eterno. La riqueza genuina de la iglesia está en la Palabra y en el Espíritu de Dios, porque eso es la base de su vida.
“La bendición de Dios es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” (Prov.10:22).
Los credos y dogmas establecidos por los hombres, han despojado a la iglesia de la Palabra de Dios; por tanto las obras y frutos del Espíritu ya no se ven en ella. En cambio, la mundanalidad y las obras de la carne han penetrado hasta las raíces de la iglesia. No hay diferencia entre la llamada iglesia de Cristo y el mundo. Las mujeres que la representan, prueban esta verdad.
La iglesia de esta edad está pobre espiritualmente. Los verdaderos valores espirituales ya no se manifiestan. Su pobreza la tiene desnutrida y está al borde de la muerte; lo peor de todo es que ella no lo sabe. No conoce su verdadera condición.
También dice Dios que la iglesia de esta edad «está ciega». Esta es una tremenda afirmación, porque con toda la luz que la iglesia cree tener en este siglo de tantos adelantos científicos, jamás aceptará esta acusación de Dios. ¿Cómo puede creer la iglesia de esta edad que está miserable, pobre, ciega y desnuda con tan grandes organizaciones, con tantos institutos bíblicos, con tan excelentes teólogos y tantos programas educacionales? Pero esto es lo que Dios afirma de ella a pesar de toda su aparente grandeza. Es difícil para la iglesia ver su lamentable condición espiritual en medio de tanta prosperidad material. Ella no lo puede ver porque está ciega.
Estas son palabras muy duras, pero esto es loque Dios dice de la iglesia de esta edad. Cualquier persona que afirme lo contrario, está fuera de la Palabra. «Sea Dios verdadero, mas todo hombre mentiroso» (Rom.3:4). Así que la misma Biblia que la iglesia lee y dice creer, es la que revela su condición lamentable en esta edad. Está delante del espejo y no se puede ver en él, porque está ciega.
Esta es la razón por la cual la iglesia de esta edad no ha podido ver al mensajero ni al mensaje que Dios ha enviado para esta hora. No ha podido ver la restauración de la Palabra en medio del pueblo del Señor; lo cual El había prometido que sucedería antes de su segunda venida. Esta ceguedad es la razón por la cual los grupos llamados cristianos persiguen y desacreditan el mensaje de Dios para esta hora. En el mundo llamado cristiano se ha repetido la historia de Israel, cuya condición declaró Jesús en estas palabras:
«Y respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón lejos está de mi. Y en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, tenéis la tradición de los hombres; las lavaduras de los jarros y, de los vasos de beber: y hacéis otras muchas cosas semejantes.” (Marcos 7:6-8).
«Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no miraréis.
Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan: para que no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan y yo los sane.
Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven y vuestros oídos porque oyen”. (Mateo 13:13-16).
El mismo Espíritu que estuvo en Isaías para profetizar sobre la condición de Israel, es el mismo que estuvo en Juan para revelar la condición de la Iglesia de esta edad. ¿A qué estuvo ciego Israel? Ese pueblo estuvo ciego en cuanto a Cristo, el Verbo de Dios, la Palabra de Dios. Así también la iglesia de hoy está ciega en cuanto a la Palabra. Se jacta de sus declaraciones de fe, de las interpretaciones de sus libros doctrinales, de sus seminarios y demás progresos materiales, pero ignora su verdadera condición delante de Dios. No puede ver la sentencia de la Palabra de Dios para esta hora en que estamos viviendo. La ceguedad de la iglesia es hacia la Palabra del Señor.
Los líderes religiosos han rechazado la Palabra de Dios para esta edad. Son muchos los ministros que usan el púlpito, la radio y la prensa para desacreditar y difamar el mensaje que Dios ha enviado en esta edad para aparejar a su pueblo.
Otra condición que Dios revela de la iglesia de esta edad, es que está desnuda y no lo sabe. «Y no conoces que eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo». Una persona que ande desnuda y no lo sepa, es una persona demente, es alguien que anda fuera de sí. Y esta es la condición en que está la iglesia de esta edad, según el diagnóstico de Dios.
¿De qué debe estar vestida la iglesia? Está escrito:
“Mas vestios del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en sus deseos.” (Romanos 13:14)
Jesucristo es el Verbo, la Palabra de Dios; por consiguiente, la iglesia debe estar vestida de la Palabra de Dios. Debe vivir y practicar la Palabra de Dios en toda su pureza. Por tanto si está desnuda, entonces está sin la Palabra. Pero las iglesias de hoy tienen la Biblia, y la predican, y dicen que la creen; pero Dios dice que están desnudas, porque junto con la Biblia tienen sus interpretaciones privadas, sus dogmas y mandamientos de hombres, sus tradiciones y costumbres paganas que han anulado entre ellos la Palabra de Dios. La iglesia de hoy está como Eva, quien fue despojada de la Palabra de Dios en el huerto del Edén, cuando recibió la perversión del enemigo.
Esta perversión que hoy enseñan como Palabra de Dios, ha hecho que la iglesia se crea que está vestida; pero éste es un ropaje humano con el cual el diablo mantiene engañada a la iglesia de esta edad. Y ella no sabe que delante de Dios está desnuda.
Mientras Eva se mantuvo en la Palabra, estaba vestida con la luz de la Palabra, pero al recibir la perversión del enemigo, se halló desnuda, y en seguida procuró vestirse; pero estas vestiduras humanas no le sirvieron, y Dios les vistió -Adan y Eva- de una manera correcta, con pieles de animales que fueron sacrificados, lo cual figuraba a Cristo, la Palabra, quien se hizo carne para consumar nuestra redención. Hoy la iglesia está peor que Eva, pues ella reconoció que estaba desnuda, y Dios la vistió; pero la iglesia de esta edad pretende probar que está vestida, rica y que no tiene necesidad de nada. ¿Por qué esta pretensión de la iglesia? Sencillamente porque ignora su verdadera condición.
Esta es una afirmación muy fuerte contra la que hoy se llama la esposa del Cordero, la iglesia que predica que se va con el Señor. ¿Cómo puede el Cordero de Dios unirse con una iglesia en semejante condición? He aquí la amonestación del Señor a la iglesia de hoy:
«Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.” (Apoc.3: 18).
Si la iglesia fuera obediente, se vestiría con la Palabra del Señor. Dejaría todos los harapos humanos y tomaría el ropaje de Dios. ¿Por qué no lo hace? Porque cree que está vestida. Y ¿por qué cree así? Porque está ciega y no puede ver su verdadera condición.
«Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, o caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.” (Apoc.3:15-16).
El Señor dice que la iglesia de esta edad es tibia. Tibieza es mezcla. Mezcla del bien con el mal; de la Palabra de Dios con los preceptos de los hombres. Esta es la verdadera condición de las llamadas iglesias cristianas en esta edad. Han mezclado las cosas de Dios con las cosas del mundo; y viviendo de esta manera, se consideran espiritualmente bien para recibir al Señor. No pueden ver su condición lamentable.
Eva en el principio tuvo la Palabra del Señor, pero vino el enemigo y la engañó mezclándole la Palabra con su propia interpretación, lo cual ella recibió. Pero si ella se hubiese mantenido en la Palabra, no hubiese caído. Lo mismo ha sucedido con la iglesia hoy: Dios le dio su Palabra en el principio, pero los hombres con sus interpretaciones y añadiduras la han pervertido, y han apartado a la iglesia de la verdad de Dios. Esta es una obra diabólica; porque el diablo está interesado en mantener al pueblo apartado de la Palabra de Dios.
«He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apoc. 3:20).
Con esto revela el Señor que El no está dentro de la iglesia de esta edad El está fuera de todos estos sistemas denominacionales que predominan hoy; que se llaman a sí mismos la iglesia de Dios. El desde afuera llama a sus verdaderas ovejas, y las saca de estas organizaciones humanas para traerlas a su Palabra.
La iglesia de esta edad con su actitud, dogmas y tradiciones, ha echado fuera a Cristo, la Palabra. Ellos aborrecen este mensaje de Dios que censura su condición deplorable. Ellos quieren mensajes que les halaguen y aprueben su manera de pensar.
La Palabra está fuera de la iglesia de hoy, porque las enseñanzas humanas, tradiciones y dogmas han tomado su lugar en la iglesia. Esta es una situación triste y lamentable, pero es lo que Dios afirma de la iglesia de esta edad. No es la afirmación de un hombre, sino de Dios. Sabemos que es difícil de aceptarla, pero «nada podemos contra la verdad, sino por la verdad». Eso es lo que Dios dice de la iglesia de esta edad, la cual se considera próspera y engrandecida.
Este es el diagnóstico de Dios para la edad presente. El ha diagnosticado cada una de las edades de la iglesia que ya han pasado. Esta no podía pasar por alto. La censura más fuerte es la que Dios hace a la iglesia de Laodicea, porque este ha sido el período de mayor mezcla y de mayor corrupción espiritual.
Este es un retrato fiel de lo que hoy se ve dentro de los grupos denominacionales. El mundo y las prácticas paganas han tomado el lugar de Dios en las iglesias, sin embargo, siguen hablando de prosperidad y de conquistas, como si Dios aprobara esa adoración con apariencia de piedad. Amigo, eso no es lo que Dios busca, El busca sus verdaderos adoradores, aquellos que le adoran en Espíritu y en verdad. Aquellos que le adoran obedeciendo su Palabra y viviendo en ella. Amén. Dios le bendiga.
