OBRAS DEL MENSAJE


Inversiones
Shreveport, Louisiana, E.U.A.
62-1124B
1 Muchas gracias. Casi me gustaría expresar mis sentimientos. Como el hermano Palmer dijo, yo soy un buen oyente. Yo ciertamente disfruté esto en esta mañana. Yo no me hubiera perdido esto por nada, oír a estos diferentes hermanos y los que están dando estos testimonios.
El hermano que acaba de cantar ha estado yendo a nuestra iglesia allá, y yo he conocido a su madre y hermanas que han estado aquí por, oh, muchos años. Yo nunca he llegado a tiempo al Tabernáculo para oírlo cantar, y yo apenas iba a sugerirlo. Y luego aquí viene, y dijo que él iba a cantarlo. El hermano aquí dijo que él iba a cantarlo, también, entonces yo le dije: “Ud. puede cantar el suyo en esta noche”. Así que estaremos contentos de oír eso.
2 Siempre es un privilegio tan grande estar alrededor donde… la Presencia del Señor. Y por cuanto hay, como dijo nuestro hermano, que hay tanta carnalidad en nuestras diferentes denominaciones apartándonos los unos de los otros, y… Pero sí hay un Cuerpo, un Cuerpo místico de Cristo. Ese es el Cuerpo en el que todos nosotros entramos por un Espíritu, bautizados en ese solo Cuerpo. Y luego llegamos a ser ciudadanos del Reino de los Cielos.
3 Miren, creo que debemos de salir de aquí a las doce… ¿Cómo? Oh, ¿es ese todo el tiempo que yo tengo, sólo dos horas? Estoy un poco desilusionado. Uds. saben, me toma mucho tiempo decir qué estoy pensando. Pero… Y estoy muy agradecido por una audiencia que me tiene paciencia. Pero, yo sólo estaba diciendo eso. Sólo unas cuantas palabras para los hombres de negocios, y para todos los que están aquí.
Y quiero decir que ha sido un tiempo grandioso. Anoche mi corazón ardía, aún cuando llegué a casa, como ellos dicen que Juan Wesley decía al respecto, “en su seno”, al ver que nuestro Dios todavía vive. Y nosotros no tenemos que conjeturar al respecto. Él es real. Es la simplicidad de sólo aceptar lo que Él ha dicho, y verlo ser hecho una realidad.
La Palabra es una semilla. Y si esa semilla es puesta en el terreno correcto, bajo la temperatura correcta, crecerá si está germinada. Y sabemos que esta Palabra está germinada, por cuanto es Dios mismo. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Todavía es Dios. Fue hecho carne y habitó entre nosotros.
4 Estamos tan agradecidos de oír a metodistas, bautistas, presbiterianos, ortodoxos griegos, todos juntos, reuniéndose en un gran lugar. Y yo creo… Jacob cavó un pozo, y el enemigo lo corrió de allí, y lo llamó “Malicia”. Él cavó otro pozo, y ellos lo corrieron de allí, él lo llamó “Contienda”. Él cavó otro pozo y dijo: “Hay lugar para todos nosotros”. Así que yo pienso que más o menos así es la cosa.
Lutero cavó uno, y Wesley cavó uno. Ahora tenemos uno donde hay lugar para todos nosotros. Así que todos parémonos, y bebamos de este solo pozo. Si Uds. están montando un camello de una joroba, o un camello de dos jorobas, o un camello de tres jorobas, Uds. todavía pueden venir y beber. Eso es todo. Estamos en nuestra jornada.
5 Pienso que ahora, después de nuestros pequeños sentidos del humor y demás… Yo pienso que está bien. Uds. saben, aun Dios mismo tiene un sentido del humor. Pienso que deberíamos inclinar nuestros rostros un momento, antes de abordar Su Palabra para orar.
Padre nuestro, gran y poderoso Dios, de Quien nuestro cantante acaba de expresar todos nuestros sentimientos, de cuán grande eres Tú. Te abordamos en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús, nuestro Sacrificio. Y mientras nos vamos de este edificio a Tu Presencia por fe, vemos más allá de nuestro Sacrificio hacia Tu Trono, sabiendo que Él nos ha prometido que si pedimos alguna cosa en Su nombre será concedido.
Vamos a intentar leer Tu Palabra y hablar sobre Ella. Ahora permite que el Espíritu Santo tome la Palabra, y la plante en el corazón de cada uno de nosotros. Circuncida los labios que hablan, y los oídos que oyen. Y que caiga en buena tierra para producir a ciento por uno. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
6 Si… Por lo regular, a mucha gente le gusta anotar los lugares en la Escritura de donde los ministros leen. Yo quisiera dirigir su atención al Evangelio de San Marcos, el capitulo 10, comenzando con el versículo 17, para una lectura, para sacar de esto un contexto.
Al salir él para seguir su camino, vino a él uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué debo yo… para tener la vida eterna?
Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todas estas cosas las he guardado desde mi juventud.
Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Me gustaría sacar un texto de esto sobre el tema de “Inversiones”. Y pensé que esto pudiera ser apropiado para hablarles, por unos minutos, a los hombres de negocios de la ciudad, sobre las Inversiones, porque a cualquier hombre de negocios siempre, si él es un buen hombre de negocios, está interesado en buenas inversiones. Eso parece ser lo que les encanta hacer: es hacer una buena inversión, una inversión segura, porque siempre dará resultados.
7 Y en esta mañana, yo quiero hablarles a Uds. los hombres si hubiera algunos aquí, sobre la mejor inversión que yo conozco. Hace algún tiempo un ministro notable de la iglesia bautista de la cual yo vengo me hizo la pregunta. Él dijo: “Hermano Branham, oigo que Ud. anda con los hombres de negocios del Evangelio Completo”.
Yo dije: “Sí, señor. Eso es correcto”.
Él dijo: “¿Qué negocio tiene Ud. con los hombres de negocios del Evangelio Completo?”
Dije: “Yo soy un hombre de negocios”.
Él dijo: “¿Hombre de negocios?”
Yo dije: “Sí, señor”.
Dijo: “¿En qué negocio está Ud.?”
Yo dije: “En seguros”.
Y él dijo: “¿Cómo?”
Y yo dije: “Seguridad”.
Dijo: “¿Qué clase?”
Yo dije: “Vida eterna”. Si alguno de Uds. quiere discutir conmigo una póliza después de la reunión, estaré contento de encontrarme con Ud., y discutirla.
8 Hace algún tiempo… un amigo con el cual yo fui a la escuela, él es un agente de seguros, y él es un buen hombre. Yo tengo un hermano que es un agente de seguros, pero da la casualidad que yo nunca he tenido seguro. Y así que yo… Nada en contra de ello, pero… El muchacho vino en una ocasión. Su nombre era Snyder. Su hermano es un ministro bautista. Wilmer me dijo, dijo: “Billy, me gustaría conversar sobre un seguro contigo”.
Y yo dije: “Gracias, Wilmer”. Dije: “Yo conversaré sobre cualquier otra cosa, pero”, dije, “yo ya tengo seguro”.
Y él dijo: “Oh, lo siento”. Dijo: “Tú tienes ¿qué cosa?”
Dije: “Yo tengo seguridad”.
Y él… Y mi esposa me miró como si yo fuera un mentiroso. Ella se detuvo, y me dirigió su mirada, pues yo no tengo ningún seguro.
Y él dijo: “Billy, ¿qué seguro tienes?”
Dije: “Yo dije seguridad. Bendita seguridad, Jesús es mío. Oh, qué gozo anticipado de la gloria Divina. Yo soy un heredero de la salvación, comprado por Dios, nacido de Su Espíritu, lavado en Su Sangre”.
Él dijo: “Billy, eso está muy bien. Pero eso no te pondrá aquí en el cementerio”.
Yo dije: “Pero me sacará. A mí no me preocupa entrar allí; yo quiero es salir”. Así que… no me preocupa entrar allí; la cuestión es salir. Así que de eso es que yo quiero hablar.
9 Un hombre que tenga dinero quiere ponerlo en una buena inversión, por supuesto. Un hombre que tenga tanto como, digamos diez mil dólares, a él le gustaría invertirlo en algo. No lo guarden en su bolsillo porque Uds. saben que los ladrones se lo robarán. Y así que, Uds. no quieran hacer eso.
Así que, Uds. quieren… si Uds. son unos buenos y verdaderos hombres de negocios, Uds. quieren invertirlo en algo que… que pagará dividendos. Uds. querrán invertirlo en algo que gane intereses. Uds. saben sobre los talentos de la Biblia. Así que Uds. deben utilizarlo en algo que pagará dividendos, en algún buen negocio seguro.
10 Y luego, al hacer esto, Uds. no quieren invertirlo en algo que no es estable. Nadie quisiera hacer eso. Un buen hombre de negocios inteligente no pensaría tal cosa. Uds. hombres no harían eso, invertirlo en algo que… en uno de estos aquí de “hacerse rico de la noche a la mañana”, y no saben de dónde proviene. Vale más que tengan cuidado con eso. Uds. perderán todo lo que tienen, porque es una apuesta. Y apostar no es un buen negocio confiable. Se corre un riesgo. Y Uds. no quieren correr esa clase de riesgos.
Pero Uds. quieren ponerlo en algo, en alguna buena compañía estable que pague grandes dividendos; algo que es estable, confiable; algo que Uds. saben que ha dado resultados, y que se ha comprobado que dará resultados.
Cuando Uds. tienen algo así para hacer su inversión, pues entonces Uds. se sienten seguros que Uds. tienen algo que dará resultado. Uds. pueden estar seguros cuando ponen su dinero en eso. Pero si el negocio no es muy bueno, pues, Uds. no quisieran intentarlo. Algún buen plan confiable, algo que le pagaría bien…
11 Y este rico, joven rico, como le llamamos en la Biblia, él dejó pasar una gran oportunidad. Él tuvo la oportunidad de poner sus riquezas de este mundo en un plan garantizado, pero falló en hacerlo. Él no lo hizo. A él se le dio la oportunidad para ganar intereses de eso, y hacer una gran inversión. Pero él falló en aceptar esa oportunidad, tanto que… como muchos de nosotros hoy en día. Y nos damos cuenta que… Es una lástima, pero nosotros hacemos eso. Ahora, aunque este plan que le fue ofrecido había sido perfectamente vindicado que era estable…
Cuando Jesús vino a la tierra, Él probó que Él era lo que dijo que era: que Él era Dios, manifestado en carne, pues Él trajo la cosa a un reto, y dijo: “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no me creáis”.
12 Así que este joven era como esta gran edad rica de Laodicea en la que vivimos. Ellos vieron una gran oportunidad para invertir en algo, pero no es popular. Jesús no fue un Hombre popular en Sus días, sólo entre los pobres y analfabetas. La iglesia de Su día, la denominación de Su día, o las religiones sectarias, no tuvieron nada que ver con Él.
Pero debe haber habido algo acerca de Él, que este muchacho rico vio en Jesús que él no vio en otros. Y si él tuvo el buen sentido común para venir y preguntar qué pudiera él hacer, porque él había visto que en Jesús había una cualidad que él no había visto en nadie más. Pero ¿ven Uds.?, él era muy rico en las cosas del mundo.
13 Nosotros tenemos un hermoso cuadro de esto en la edad de Laodicea en Apocalipsis 3: “Porque tú dices que eres rico y de ninguna cosa tienes necesidad; y, sin embargo, no sabes que tú eres un desventurado, pobre, ciego, miserable, desnudo, y no lo sabes”.
¡Qué horrible pensamiento es ese! El pensar que una persona pudiera estar ciega, o estaría en la calle desnuda, esa es una cosa horrible. Pero lo peor de esto es que el hombre está en esa condición, y aun así no lo sabe. Si este hombre supiera que estaba en esta condición, trataría de ayudarse a sí mismo. Pero estando en esa condición y no saber que él está en esa condición… Y uno no puede decirle algo diferente. Ese es el cuadro que vemos hoy, que…
Muchos de nosotros vemos a Dios moviéndose en este último día. Vemos al Espíritu Santo venir entre nosotros y vindicar las mismísimas promesas de la Biblia que Cristo dijo que acontecerían. Y aun así, con nuestras diferencias denominacionales, y nuestro credo, y nuestra posición social como la que tenía el joven, rechazamos la oportunidad como él lo hace… o como él lo hizo.
Ellos tenían temor de hacer la inversión. Él prefería aferrarse a las cosas que él tenía—la popularidad, el dinero, la avaricia—en vez de poner su inversión, cuando la oportunidad tocó a su puerta, para el Reino de Dios.
14 Yo no creo que alguien que… que ama a Cristo, pudiera sentarse en una reunión que se lleva a cabo en un verdadero derramamiento Pentecostal lleno del Espíritu en este día, y ver la mismísima Presencia de Jesucristo impactar a la gente, y llevar a cabo, y hacer las cosas que Él prometió que serían hechas en este día… Y de la única manera que Uds. lo pueden hacer es rechazar la oportunidad que Dios les dio para llegar a ser parte de ello.
¡Qué cosa tan imprudente hizo este joven al rechazar esta oportunidad! Y ¡qué cosa tan imprudente están haciendo las denominaciones hoy en día! En vez de aceptar y abrazar al Espíritu Santo, y olvidar sus diferencias, ellos separan la hermandad, y tratan de arrastrar a pequeños grupos en pos de ellos.
15 Nos damos cuenta que en Apocalipsis 3, en la edad de Laodicea, en la cual nosotros estamos viviendo ahora, según mi interpretación de la Escritura, que cuando el mensaje haya venido a la edad de Laodicea (como lo hizo en cada edad, y cada edad tenía un mensajero), a la que nosotros hemos venido en este último día, y nos damos cuenta que esa iglesia era muy rica. Y ellos estaban tan en desacuerdo con Él que lo expulsaron de la iglesia porque es la única edad de la iglesia que encontramos, aun a través de…
Bueno, nosotros pensaríamos de la edad de la iglesia de Efeso, y la de Sardis, y todas las edades de la iglesia como fueron, aun hasta llegar a la edad de Filadelfia, la edad de la iglesia Wesleyana, y demás, aun en todas las edades, Él no fue expulsado. Pero en la edad de la iglesia de Laodicea Él estaba afuera, pero todavía estaba llamando, tratando de entrar a Su propia iglesia.
16 Con Su Divina Presencia, como fue cuando Él estuvo en la tierra, Dios estaba en una sola Persona.
Ahora Dios está en Su Iglesia, Su Vida dividida entre Su pueblo. Dios está viviendo entre ellos, tratando de unirlos en un Cuerpo místico de Cristo, que es llamado Su Novia. Y cuando Él está tratando de hacer eso… Y Él lo hará, pues como dijo el profeta… Salió, Su precursor de Su primera Venida, dijo: “Dios puede levantar hijos aun de estas piedras”.
Y hoy en día, cuando las bendiciones cayeron sobre los pentecostales hace años, y ellos se separaron, al parecer no teniendo la fe, Dios puede de los metodistas, y ortodoxos, y los demás, levantar hijos a Abraham de estas piedras.
Y ¿han pensado alguna vez, mis hermanos, ha alguna vez notado eso en la Escritura, que el mismo día que la virgen durmiente vino a comprar aceite, ese fue el día en que Él vino? Cuando Uds. los ortodoxos griegos, los episcopales, los metodistas, los bautistas, los presbiterianos, entrando, teniendo hambre por esto: “¿En dónde podemos obtener este Aceite?” Recuerden que fue en esa hora que el Novio vino. Observemos nuestras inversiones, en dónde darán resultados.
17 Ahora. Ellos lo expulsaron a Él de sus denominaciones. No lo querían. El joven rico se fue triste, aunque Uds. se fijan que dice aquí en la Escritura que “Jesús, mirándole, le amó”. Y Él amó a esta gente en estas organizaciones. Ellos son el pueblo de Dios. Él los amó, y Él les ofreció, y les ha ofrecido por los últimos cincuenta años la oportunidad de hacer otra inversión en Él; no en un edificio de una iglesia, sino en el poder y la resurrección de Cristo, y recibir el bautismo del Espíritu Santo.
No es popular. Ciertamente que no. Nunca ha sido popular. Cualquier cosa que Dios alguna vez haya hecho en la tierra nunca fue popular, desde el principio. Es muy impopular. Está llamado a ser de esa manera. ¿No llamó Jesús a los fariseos paredes blanqueadas? Dijo: “¿Quién de vuestros padres no ha perseguido a los profetas? Uds. blanquean sus sepulcros ahora, pero Uds. fueron los que los pusieron a ellos allí”.
Ellos la edifican sobre alguna gran cosa, el metodista sobre Juan Wesley, un gran hombre; el luterano sobre Martín Lutero, y así sucesivamente. Y ahora los pentecostales están tratando de edificarle un sepulcro a algo… que fue hace cincuenta años, que los sacó de este tipo de caos. Y ahora ellos lo están regresando directamente a esa otra vez, puliendo el sepulcro de aquellos que nosotros realmente pusimos allí. Eso es correcto.
18 Ahora, esta gran póliza de seguros en la que estoy pidiendo a cada uno que invierta hoy en día, miremos al pasado. Y todas las cosas deberían ser como cualquier otro negocio. Antes de hacer nuestra inversión, deberíamos investigar acerca de la compañía, o acerca de la cosa que estamos tratando de comprar. Y yo pienso que sería bueno en esta mañana, en estos próximos cuantos minutos, si investigáramos a algunos poseedores de esta póliza, para darnos cuenta de qué aconteció. Esa es la única manera de hacerlo cuando uno va a hacer una inversión en algún negocio.
Generalmente uno va allá y le dice a su amigo: “¿Ha…? ¿Qué de esta compañía tal y tal? ¿Qué de este negocio tal y tal?”
“Bueno, logró esto para fulano de tal. Logró esto para mengano. Y sacaron una ganancia con esto. Y estos bonos, estos cupones, cupones de banco del gobierno… y ellos sacaron una ganancia de un veinticinco por ciento”, y demás.
Es bueno invertirlo… investigarlo, y darse cuenta antes de que uno haga su inversión.
19 Así que, no exactamente como un vendedor de seguros en esta mañana, pero yo estoy hablando por uno de ellos, regresemos e investiguemos y hallemos algunos de sus poseedores, algunos de los poseedores que ello… que tenían esa cosa de la que yo he estado tratando de decirles que se aferren: esa es la Palabra de Dios, la Palabra de Su promesa sin importar la denominación o credo. Hombres y mujeres que tomaron a Dios en Su Palabra sin importar lo que alguien más pensara al respecto; queremos encontrar a algunos de los poseedores e investigarlos.
20 Comencemos allá en el pasado con un antiguo poseedor del cual puedo pensar, de hace muchos años. Su nombre era Noé. Él era un granjero rico. Y nos damos cuenta que mientras que él tenía buenas posesiones sobre la tierra, un día Dios le habló. Y normalmente cuando Dios habla, es tan contrario a los pensamientos terrenales de la cosa, es tan diferente de la tendencia moderna del día, al grado que la persona que recibe la póliza… La otra perrona que no tiene la póliza, o no sabe nada al respecto, que nunca la ha discutido, piensa que el hombre está loco al aceptarla. Siempre ha sido así.
Dios le dijo a Noé acerca de… le prometió: “Yo voy a destruir al mundo, y quiero que tú construyas un arca. Consigue la madera de tu granja, y ya no cultives más árboles de sombra, pero quiero que construyas un arca. Es para la salvación de tu casa”.
Y… Noé obediente a eso… Eso no cuadraba con sus pensamientos científicos modernos. Uds. saben, se nos ha enseñado que teníamos una mayor civilización en aquel entonces que la que tenemos hoy. Jesús dijo: “Como fue en los días de Noé, así será en la venida del Hijo de Hombre”, una civilización moderna.
21 Y se nos dice en Génesis que a ellos nunca les había caído lluvia del cielo. Dios regaba por medio de irrigación. El mundo estaba en posición vertical. No estaba inclinado. Y nosotros no teníamos lluvia.
Y aquí sale un hombre con una póliza que le había sido dada por Dios, que el juicio iba a venir, y que la única manera de escaparlo… que iba a venir un fenómeno tal como la lluvia. Agua iba a caer de los cielos. Quizás algunos de los hombres científicos modernos podían apuntar sus instrumentos hacia arriba y decían: “Podemos disparar hasta la luna por medio de un radar, y no hay tal cosa como agua en el cielo. Ese hombre está completamente loco. Déjenlo quieto. Él traerá desgracia sobre sí mismo”.
Si ese no es un cuadro del creyente del día moderno de hoy, que él es considerado totalmente demente. Él es emocional. Está loco. Yo le doy gracias al hermano aquí al extremo por su cumplido: “Yo fui lo suficientemente loco como para creer la Palabra”. Eso está bien. Yo quiero quedarme loco.
Una vez yo vi un pequeño letrero. Se me dijo acerca de un hombre allá en California que traía una placa grande aquí enfrente de él. Decía: “Yo estoy loco por Cristo”. Y en su espalda, con un signo de interrogación, decía: “¿Por quién está loco Ud.?”
22 Noé era un loco a los ojos del mundo en aquel día, por causa de Dios, y por causa de la Palabra. Pero él tenía una póliza que iba a pagar dividendos, que iba a pagarle salvando su vida.
Como yo he dicho antes, pudiera ser que no cuadre con todo el movimiento científico. Ellos pudieran tratar de decir hoy en día que esto es pura emoción. Como un hermano testificó, creo que fue aquí, que él no quería emoción. Y eso es bueno. Yo pienso que hay muchas cosas radicales que van con ello, que se mueven… Yo estaba leyendo la vida de Martín Lutero, o la historia. Y decía que no era un gran fenómeno que Lutero pudiera protestar en contra de la iglesia católica, y salirse con la suya. Pero el fenómeno era que el hombre pudo mantenerse por encima de todo el fanatismo que le siguió a su avivamiento.
Eso es lo mismo que es hoy en día. No es tanto un fenómeno ver a gente saliendo de las organizaciones y cosas. Pero un hombre que puede quedarse con la Palabra, y mantenerse por encima de todo el fanatismo que trata de seguir a tal movimiento, las sensaciones, y demás que basan la fe sobre lo que es absolutamente carnal, como nuestro precioso hermano nos citó acerca del griego. ¿Ven?, ellos salen con la misma cosa: carnalidad, carnalidad, denominación, y demás.
Pero alguien que puede mantenerse por encima de eso, y quedarse con “Así dice el Señor”. Es verdad.
23 Encontramos que Noé… Que después de que Uds. han recibido esta póliza de la cual estoy hablando en esta mañana, la seguridad, la seguridad de salvación, Uds. siempre son probados. Y siempre hay… El Reino de Dios no viene con advertencia, y sabemos que Uds. son probados. Todo hijo que viene a Dios debe ser disciplinado.
Yo creo que eso es lo que pasa con muchos de nuestros pequeños Elvises y Rickys hoy en día. Ellos no tuvieron la clase correcta de disciplina. Papá me solía llevar al cobertizo, y yo recibía una buena educación, cómo comportarme. Él tenía una tabla de nogal con todos los Diez Mandamientos en la punta. Eso ciertamente que me dio disciplina.
Es una lástima que no tengamos padres y madres, más de ellos hoy en día que hagan la misma cosa, en vez de andar paseándose en automóviles deportivos, y estando afuera toda la noche, y sus hijas envueltas en algún… Uds. saben lo que quiero decir.
24 Ahora. Pero Uds. son probados, son sometidos a una prueba para ser probados. Y Noé, después de los días de su predicación, cuando él se paró en el arca de la puerta y dio… a la puerta del arca, mejor dicho, y dio el último llamado… Y Dios le dijo: “Ya terminé con ellos. Entra a la seguridad que ha sido provista”.
Yo pienso que allí es donde estamos parados. Entren a ese lugar de la zona de seguridad. El tráfico del pecado se está poniendo muy terrible, pero Dios nos dio una zona de seguridad, como estaba hablando anoche, la inoculación. Quédense allí adentro. No empiecen a extraviarse. Como dijo el hermano, Uds. pueden tambalearse y salirse de allí. Es mejor que se queden quietos. Miren, no empiecen a extraviarse a ismos y dogmas. Quédense con la Palabra. Quédense con Cristo. Conocerlo a Él es Vida. No conocer Su credo, no conocer Su libro, no conocer nada, sino conocerlo a Él es Vida.
25 Nos damos cuenta que Noé… Presentemos un pequeño drama de ello. Se estaba haciendo tarde, y Noé les dijo: “Este es su último llamado. Yo tengo la póliza aquí, la seguridad que sí va a llover. A mí no me importa qué dice la regla científica de Uds.; pero vale más que entren”.
Ellos se rieron de él. Hubo algunos que se sentaron allí cerca, por supuesto, y escucharon. Y otros ni siquiera vinieron a oírlo en lo absoluto.
Entonces Noé entró, y la puerta fue cerrada detrás de él. Noé no cerró la puerta; Dios cerró la puerta. Y así lo hará Él otra vez cuando el último miembro del Cuerpo de Cristo… No será un cuerpo monstruoso por causa de Uds. o mía. Es mejor que entremos mientras que exista la oportunidad. No tendrá seis dedos en una mano; ni siquiera tendrá dos uñas en un solo dedo. Será un cuerpo perfecto, sin mancha. Cuando ese último miembro haya sido añadido a ese Cuerpo, Dios cerrará la puerta entre el juicio y la misericordia… o entre la misericordia y el juicio, debería decir. Fíjense.
26 Entonces, después que la puerta se cerró, puedo oír a Noé decirle a su esposa, como si yo pudiera escucharlo (y de repente uno de esos, como los hermanos hablaron, hablaron en lenguas a la manera de un alambre conectado a tierra), lo oigo decir: “Ahora, en la mañana las nubes se levantarán, y estará lloviendo. Los truenos rugirán, los relámpagos destellarán, y vendrá una gran lluvia. Yo he hecho lo mejor que pude. Pero ya estoy aquí adentro, y la puerta está cerrada. Sabemos que algo sobrenatural sucedió, porque nosotros nunca cerramos esa puerta. Alguien cerró la puerta. Fue Dios”.
27 Y Uds. saben, había algunos de los creyentes fronterizos que se pararon cerca, y escucharon, lo creyeron a medias, probablemente como el joven rico. Pero ellos dijeron: “Será mejor que subamos allá. Sabemos que él era un buen anciano. Y si viniera una cosa como esa, nosotros estaremos parados allí cerca, en donde podamos conseguir… oh, nosotros podremos entrar rápidamente. Él abrirá la puerta”. Pero recuerden, Noé no tenía manera de abrir la puerta.
No sean fronterizos con Dios. No sean simplemente un buen hombre o una buena mujer. Sean llenos del Espíritu Santo, bautizados en el Cuerpo por medio del Espíritu Santo. No acepten ningún rumor al respecto. Quédense allí hasta que estén muertos y su vida sea nueva en Cristo; y su vida entera sea cambiada. No acepten solamente una emoción, una sensación, o algún… No hagan eso. Quédense allí hasta que algo realmente suceda que los cambie por completo.
28 Noé adentro, y miren, estos creyentes fronterizos se escabulleron y dijeron: “Quizás pudiera llover, como dijo el anciano. Algo sucedió, algo fenomenal”. Así también el mundo puede verlo hoy, que algo ha sucedido.
Y la primera mañana, cuando Noé se levantó y subió para mirar hacia afuera por la ventana, el sol salió tan brillante como siempre había salido. Me imagino que Noé lo verificó, dijo: “Esperen un momento. Veamos si yo estaba correcto”. Regresó a la Palabra, a su llamado, a su promesa. Todo se alineaba exactamente. “Bueno, Él simplemente lo demoró. Probablemente será mañana”.
El siguiente día salió el sol. Bueno, el creyente fronterizo, él llegó a ser un crítico también, dijo: “¿Ven?, no había nada al respecto”. Él se fue.
29 Pero entonces finalmente, después que Dios le había dado su última prueba, en el séptimo día esa mañana, los cielos estaban negros, los truenos estaban rugiendo, los relámpagos destellando. Luego gotas de lluvia bien grandes comenzaron a caer, y un mundo de gente frenética empezó a gritar y a buscar el arca. Pero era demasiado tarde, como la virgen durmiente que tocó en la puerta. Era demasiado tarde. No se esperen hasta ese tiempo. ¡Vengan hoy! Fíjense.
Y luego, después de todo esto, la lluvia se puso más copiosa. Las calles comenzaron a inundarse. Las alcantarillas se llenaron. El agua comenzó a subir. Algunos dijeron: “Nos construiremos un barco y flotaremos. Nos conseguiremos un tronco de álamo”.
30 Eso es lo que muchos están haciendo hoy en día, tratan de flotar sobre un tronco de álamo. Pero nos damos cuenta que se hundió. Ellos pensaron que podían construir un barco, y que estaría bien. Pero sus barcos se hundieron.
Eso es lo que Uds. piensan hoy en día: que nosotros podemos formar una organización, o meter allí a un montón de gente educándola; se irá de todos modos, aunque haya sido construida por Dios o no. Pero la única cosa que pasará la prueba es una iglesia construida por Dios, por medio de la Palabra, llena del Espíritu Santo. Tiene que estar construida por Dios, inspirada por Dios. El hombre no tiene nada que ver con ello. Es Dios y solamente Él.
31 Las aguas comenzaron a subir alto en el arca. La Sra. Noé y probablemente sus nueras estaban preguntándose. Noé dijo: “Quédense quietas. Dios hizo la promesa. Nuestra seguridad está completamente segura para nosotros”. Y él sabía que su construcción había sido conforme a Su instrucción.
Y yo me pregunto hoy en día si nosotros observáramos, y echáramos una mirada alrededor, y nos diéramos cuenta si nuestras construcciones son conforme a las instrucciones. Porque Él dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también”. Yo me pregunto si nuestra construcción cuadrará con las instrucciones que nos han sido dadas.
32 Pero Noé revisó. Todo, toda esquina estaba calafateada. Él dijo: “Madre, tiene que funcionar. Dios lo prometió de esta manera”.
“Pues”, dijo ella, “yo me asomé y vi a los Pérez” o algo así. Su barco se hundió. Y el de nosotros todavía está sobre la tierra“.
Se requiere un poco más de persecución, un poco más del juicio de Dios, para hacerla subir. Finalmente, las aguas llegaron a estar más y más profundas. Al poco rato toda la familia sintió algo moverse. ¡Ella dejó la tierra!
Yo sólo quiero estar en Él; uno de estos días… Yo como que me estoy cansando de este viejo lazareto. A los cincuenta y tres años de edad, uno de estos días yo espero sentir algo moverse. Nosotros queremos partir.
El arca estaba subiendo. Mientras que otros se hundieron, el arca estaba subiendo. Dios en Su Palabra había cumplido Su promesa. Satanás lo probó a él. Satanás trató de desanimarlo. Él intentó desanimarlo por medio de la gente de aquel día, de las religiones de aquel día, por medio de la ciencia de aquel día.
33 Yo leí en el periódico, creo que fue ayer, anteayer, que la ciencia ha encontrado una manera para que el hombre no tenga que morir, que tenga vida eterna. Bueno, ellos piensan que eso es algo nuevo. Nosotros hemos tenido eso por dos mil años. ¡Ellos piensan que tienen algo nuevo! Como dijo David DuPlessis: “Rusia se jactó porque ellos tuvieron a un hombre en el espacio. Pero nosotros hemos tenido Uno en el espacio por dos mil años. Nosotros estamos mucho más avanzados que ellos, ellos ni siquiera saben en dónde están”. Ciertamente. Un intercesor entre nosotros y Dios, con la seguridad: “Cuando Yo vea la sangre, pasaré de vosotros”, cuando vengan los juicios.
¿No quieren Uds. interesarse en tal póliza? Uds. deberían interesarse, porque todas las otras van a fallar. Eso es exactamente correcto.
Finalmente, cuando el arca por fin dio el último gran tirón y saltó, mientras que ella despegaba del fondo de la tierra, la Palabra dio resultado, y la póliza pagó los dividendos. Lo salvó a él y a su casa. Yo estoy muy agradecido por eso. Pudiéramos quedarnos en eso por mucho tiempo, pero seguiremos un poquito más.
34 Hubo otro hombre que me gustaría (un poseedor de la póliza) presentarles a Uds. en esta mañana. Sin duda que Uds. han oído de él. Su nombre era Daniel. Él adquirió esa póliza de seguro de vida, y fue llevado allá a Babilonia en sus días. Pero Daniel, por cuanto él era un poseedor de la póliza, él se propuso en su corazón no contaminar su póliza. Él no iba a contaminar su inversión.
Ahora, llegaré a lo que Uds. dijeron. Uds. tienen la póliza, pero no la contaminen. Si Uds. la tienen, dejen de mecerse y columpiarse con el mundo. Manténganse alejados de ello.
Y Daniel se propuso en su corazón que él no contaminaría su herencia con las comidas del rey.
35 Ahora, algunas de Uds. mujeres dejen que su cabello comience a crecer. Algunos de Uds. hombres, comiencen a hacer algo. Vergüenza les debería dar a Uds. predicadores que les da vergüenza decirlo. Dios tenga misericordia de Uds. Es que Uds. tienen temor de ser expulsados de su organización. ¿Qué de ser expulsado del Arca? Recuerde, hermano, es la Palabra de Dios la que dice eso.
No contaminen su inversión. Si Uds. han hecho la inversión, entonces manténganse con ella, manténganla en un lugar seguro dentro de su corazón, en su alma. Quédense con ella. No la contaminen con las cosas del mundo.
¡Iglesia, regresa a Dios! Apártate de estas cositas tras las cuales estás corriendo. Si los Unitarios lo echan fuera, Ud. se une a las Asambleas. Si las Asambleas lo echan fuera, se va a la Iglesia de Dios. Dejen de contaminar su herencia. Dejen de contaminar su inversión, debería haber dicho. Regresen. Manténganla limpia. Trabajen para Dios.
36 Pudiera mencionar, y hacerles saber que a Daniel le salvó la vida. Cuando lo echaron en el foso de los leones, los leones no se lo pudieron comer. Algo sucedió, porque el Ángel del Señor fue enviado para protegerlo. Y le salvó la vida. Y si hay algo que sea importante para cualquier mortal, es la vida. ¿Qué es más importante que la vida?
¿Cuál…? Si un doctor pudiera pararse aquí esta mañana, y habla de una capsula que él hubiera inventado por medio de la ciencia para hacerlos vivir a Uds. cien años, o mil años, pues, Uds. venderían todo lo que tuvieran para obtenerla. Seguro que lo harían. La vida es de gran estima. Pero yo les estoy tratando de hablar de una póliza, de un seguro, con el cual Uds. no viven por cien años, Uds. no viven por mil años; Uds. viven eternamente, porque es un seguro de Vida Eterna. Y nosotros querremos eso.
37 Los hijos Hebreos, ellos también tenían la misma póliza y el seguro. Y ellos ciertamente no iban a postrarse ante nada contrario a la Palabra de Dios, sin importar cuántas cosas ellos trataran de poner enfrente de ellos. “Uds. tienen que unirse a esto, o los echaremos fuera”. Ellos permanecieron fieles a la Palabra. Ellos no se postraron ante ningún ídolo. Y cuando vino el juicio, la póliza de ellos fue salvada, porque ellos eran poseedores de la póliza de la cual estoy hablando.
38 Simón Pedro—pudiéramos hablar de él por un momento, porque él fue mencionado en esta mañana. Y él es uno de los apóstoles, y el que tenía las llaves del Reino, en otras palabras, el conocimiento de cómo abrir las puertas del Reino, y hablamos de eso anoche. La llave cerraba la puerta y la abría, y oímos de eso anoche: el fundamento original. No hay manera de volver, únicamente regresando exactamente a donde Uds. comenzaron.
El hermano dijo en esta mañana… Hablando de Simón Pedro, y qué hizo él; miren de donde él comenzó. Él comenzó en Hechos. Allí es donde la iglesia comenzó, y allí es donde la iglesia tiene que regresar. Regresar a la misma receta, esa misma Palabra de Dios y seguirla hasta el final. Si la hemos dejado, entonces regresemos a Ella. La única manera de salir bien es regresar, y ser enmendados.
39 Yo tiro al blanco, tiro al blanco con precisión, y tengo muchos trofeos. Y el otro día, el Señor conociendo mi corazón, sabiendo que necesitaba un pequeño descanso, Él me permitió hacer unos disparos sobresalientes. Con un modelo común y corriente de un rifle Winchester calibre 0.22, en el campo de tiro, yo disparé nueve balas en el mismo agujero.
Dos del grupo de hombres que estaban allí parados pusieron de vuelta el trozo agujerado, dijeron: “Creo que Ud. está fallando en darle al blanco”.
¿Qué fue eso? Yo había compuesto ese rifle, y lo arreglé, y todo, hasta que toda pequeña vibración estuviera correcta. Y si falla en pegarle al blanco, algo anda mal en alguna parte.
La compañía Winchester dijo: “Ese rifle solamente disparará un circulo de una pulgada a veinticinco yardas”.
Y yo tuve nueve balas en el mismo agujero a cincuenta yardas, sin importar lo que ellos dijeron. Había funcionado antes; funcionará otra vez.
40 Eso es lo que yo digo hoy. Ellos dicen: “Uds. no pueden tener un pentecostés como ellos lo tuvieron en aquel entonces. La gente no creerá esas cosas. Uds. no pueden lograrlo. Nosotros tenemos que tener la iglesia. Tenemos que tener la organización. Tenemos que introducir la educación”, y así por el estilo.
Si funcionó allá en el pasado para pescadores analfabetas que pudieron tomar a Dios en Su Palabra, si dio en el blanco en aquel entonces, si sanó a los enfermos, si levantó a los muertos, hará la misma cosa hoy. Si las vibraciones correctas se ponen en el rifle, dará en el mero centro. Si no lo hace, regresen y revisen su rifle. Así que regresemos y tomemos la subscripción, y averigüemos en dónde estamos equivocados, es la única manera que yo conozco para hacerlo.
Pero lo logrará, porque acertó antes, acertará otra vez. Si funcionó para los apóstoles sin denominación, sin credo, sin ser metodistas, bautistas presbiterianos, o lo que sea… Funcionó para ellos el la Palabra de Dios. Funcionará para mí en la Palabra de Dios. Funcionará para Uds. por medio de la Palabra de Dios.
Pero Uds. tienen que saber en dónde están sus tornillos flojos. A veces Uds. tienen (perdónenme), tienen mucho de ellos. Algunos de ellos a veces se ponen muy apretados. Uds. tienen que aflojarlos un poco (eso es correcto), para lograr la vibración. Como un músico con su guitarra, afinando sus cuerdas, él tiene que conocer el tintineo. Un hombre lleno del Espíritu pudiera distinguir el tintineo de ello, si es algo que va más allá de la Biblia, o se queda muy atrás de la Biblia. Tiene quie estar exactamente en la Biblia, exactamente con “Así Dice El Señor”. Debe ser ajustado correctamente. Entonces dará en el centro. Entonces dará en el blanco.
41 Pedro era un pescador. Él había estado fallando en dar en el blanco por mucho tiempo. Su padre le dijo antes de morir: “Hijo, quizás… Yo soy un hombre anciano. Yo espero al Mesías. Lo hemos esperado desde el Edén. Él probablemente no vendrá en mi día, pero Él… quizás en el tuyo. Pero no seas engañado, hijo. Hay muchas cosas que aparecen todo el tiempo que dicen que son el Mesías. Pero nosotros… Cuando el Mesías venga, recuerda, nosotros tenemos que quedarnos con la Palabra de lo que el Mesías será”.
Muchos de ellos… Uds. saben que hubo muchos Jesuses que se levantaron antes de Jesucristo. Hubo lideres que se levantaron y arrastraron gente al desierto por medio de sectas y vínculos denominacionales. Pero no era la cosa correcta. Ellos perecieron en ello. Como en la contradicción de Coré, quien dijo: “¿Quién es santo? Moisés piensa que él es el único grano de arena en la playa. Hay otros hombres santos”.
Pero Dios tenía Su manera, y Dios tenía Su hombre, y Dios tenía Sus cosas. Dios tiene Su Palabra, y ¿quién puede ir contrario a Ella? Quédense con Ella. Ahora. Observen.
42 Dijo: “Simón, hijo mío, cuando el Mesías venga, Moisés, por medio de la Palabra, dijo que Él sería un profeta como él”.
Cuando Andrés había ido a ver a Jesús, él regresó y trató de decirle.
Puedo imaginarme a Pedro menando su cabeza, dijo: “Yo soy un pescador. Yo he invertido en las redes de mi padre. Yo voy a pescar. Ese es mi oficio. Y yo soy un fariseo. Así que yo sólo voy a dejar que siga siendo de esa manera. Yo voy a la iglesia. Yo soy tan bueno como cualquier otro hombre. Eso es todo. Eso está bien. Yo pertenezco a la iglesia que mi padre perteneció, o la tradición, yo simplemente me quedaré con eso”.
Pero un día, él entró a la Presencia de Éste. Y tan pronto como él entró en Su Presencia, Él le dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”. No sólo lo conocía a él, y quién era él, pero Él conocía a su anciano padre piadoso, quien lo había instruido. Y era conforme a la Palabra, un profeta. Pedro hizo una inversión. Él abandonó sus redes.
Él dijo: “Ven y sígueme. Yo te haré pescador de hombres”.
¡Qué diferente al joven rico que quería quedarse con sus riquezas! Pero él abandonó todo lo que tenía para seguir a Jesús.
43 Fue Natanael… o mejor dicho Felipe, el que fue y le dijo a Natanael. Quizás tenía un gran olivar. Él estaba allá investigándolo. Y cuando Felipe le dijo acerca de lo que había hallado, al principio él fue un poco crítico. Pero él simplemente se dejó venir a una de las reuniones. Y tan pronto como lo vio a Él… Siendo un erudito de la Escrituras, sabía lo que el Mesías habría de ser, y si estaba bien dejar de asistir a su iglesia en la cual estaba—esta gente ortodoxa que estaba desechando a Jesús, desechando la póliza y diciendo que no servía, que no era de confianza.
Que Él era un hombre haciéndose Dios; que Él era una beelzebub; que Él era un hombre salvaje; que Él no tenía antecedente alguno; que Él había nacido ilegítimamente; que Él no había asistido a las escuelas de ellos; que Él no había sido educado en sus seminarios; que Él estaba en contra de su doctrina; que Él estaba haciendo pedazos sus iglesias; y que Su doctrina estaba impidiéndole a la gente, eso es lo que ellos decían que Él estaba haciendo. Lo llamaron beelzebub, dijeron que Él engañaba a la gente por medio de Su doctrina. Ahora, eso era lo que le atribuían a Él.
44 Pero este hombre piadoso, Natanael, tan pronto como él llegó a la Presencia de Jesús, Él dijo: “He aquí un Israelita en el cual no hay engaño”.
Él dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, Yo te vi”.
Él hizo una inversión. Allí estaba parado su sacerdote, y todos. Él no se avergonzó. Él había encontrado algo real. Había encontrado a Dios en acción. ¿Qué hizo él? él dijo…corrió y se postró a sus pies, y dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. Él hizo una inversión. Su nombre es inmortal.
Allí estaban aquellos que se burlaron de eso. Yo no sé en dónde están ellos hoy. Eso depende de Dios.
45 Consideremos una mujer. Había una mujer, posiblemente un miembro de iglesia en alguna parte, y le habían permitido andar en libertinaje. Puede que quizás también tenía cabello cortado, y lo demás. Ella seguía la tendencia del día. Pero un día ella llegó al pozo donde estaba sentado un hombre extraño, un judío, enfrente de un pequeño paisaje con cortinas en la parte de atrás. Y cuando ella llegó allí…
Y ella tenía su manera de ganarse la vida, y ella probablemente tenía varias monedas de denarios romanos en su bolsillo, en su pequeño calcetín donde ella lo cargaba. Y ella llegó allí para sacar un poco de agua. Ella había estado afuera toda la noche. Quizás como a eso de las once ella llegó allí. Yo no sé, pero digamos que fue así.
Y cuando ella llegó allí, vio a un hombre, un hombre común y corriente, no un sacerdote, no con una insignia de alguna denominación, pero sólo un hombre común y corriente. Y ella lo miró, y Él le dijo: “Dame de beber”.
Ella dijo: “Mira, Tú siendo judío, Tú sabes que eso no está bien. Yo soy samaritana”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con quién estás hablando, tú pedirías…” ¿Ven?, ella no lo reconoció por la apariencia externa. Él sólo era un Hombre, pero Él parecía ser muy firme en lo que decía. “Si supieras con quién estás hablando…” A mí me gusta eso. Como la mujercita en su persistencia, la mujercita griega que vino a Jesús…
Dijo… Él dijo: “Anda, busca a tu marido, y ven acá”.
Eso la sorprendió. Ella dijo: “Bueno, yo no tengo marido”. ¿Ven?, ella vivía en una denominación que les permitía casarse y todo lo demás, y volverse a casar, y… ¿Ven? Dijo: “Yo no tengo marido”.
Dijo: “Tú has dicho la verdad. Has tenido cinco, y tú estás viviendo con uno ahorita. Así que él no es tuyo—el primero fue verdaderamente tu marido. Tú estás viviendo así”.
Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. ¡Qué diferente del sacerdote erudito que dijo que Él era un belcebú, un adivino, o un demonio!
Dijo: “Me parece que Tú eres profeta. Ahora, nosotros sabemos… Se me ha enseñado (yo soy griega, o samaritana, mejor dicho), se me ha enseñado que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas. Esta será Su señal”.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
Inmediatamente ella hizo una inversión. Ella invirtió. Y ella corrió a la ciudad, y no podía contenerlo. Ella había encontrado la Perla de gran precio. Ella había vendido todo lo demás.
¿Saben cuál era la tradición en aquellos días? No era correcto que una mujer saliera a la calle, una mujer de ese tipo, y hablara con los hombres. Pero ¡detenerla! Traten de detenerla. Ella había hallado algo. Era real.
46 Como Natanael. No era considerado ético para su iglesia que él siguiera a ese así llamado profeta galileo, que ellos habían declarado que era beelzebub. No era correcto que él lo hiciera. No era eclesiástico. No era ético. Él sería expulsado de la iglesia por eso. Pero ¡detenerlo! Él había hallado algo real.
Esta mujer halló algo real. No era correcto que ella gritara esto en las calles. Ella era una mujer de mala fama. Ella estaba marcada. Pero ella había sido perdonada. Ella había hallado algo real, y Uds. no la podían detener. Sería como intentar apagar un incendio en un día ventoso. Ella estaba ardiendo con el gozo y la paz del perdón de pecados. Ella ya no quería el pozo de Jacob. Ella había hallado una Fuente que saltaba para Vida Eterna. Ella dejó su balde allí, y dijo: “Ya terminé con esta cosa. Yo quiero invertir en eso”. ¡Qué mujer tan inteligente era ella! Seguro. Ella había hallado algo en lo cual hacer una inversión.
47 Tomemos otro personaje. Yo iba a hablar sobre la mujercita griega por un momento. ¿Ven?, ella tenía mucha oposición. ¿Ven?, primeramente, ella… pudiera haber sido… Ella era griega; ella no era judía. Sin duda que la gente le dijo, dijo: “Mira, espera un momento. Recuerda, tu denominación no está patrocinando eso”.
A ella no le importó. Ella había oído. Ella tenía necesidad. Y cuando Uds. tienen necesidad, y Uds. oyen que hay algo para ayudarles, nada los va a detener. Si Dios está llamándolos en su corazón, Uds. no pueden detenerlo. Nadie puede. No, señor. Uds. van a ir de todas maneras.
Me puedo imaginar que todas las hermanas de la iglesia le dijeron: “Bueno, tú serás un oprobio entre la gente”. Eso no la detuvo. Ella siguió adelante.
Otro grupo se encontró con ella, le dijo: “Tu esposo es un hombre de negocios. Él te dejará si tú vas allá con ese montón de santos rodadores”. Eso no la detuvo. Ella siguió delante de todas maneras. Ella fue persistente.
48 Vale la pena ser persistentes cuando Uds. saben lo que… Cualquiera que puede lograr algo será persistente. Los hombres por todas las edades han sido persistentes, si ellos llegaron a ser algo. Washington, llamado el padre de nuestra nación, en Valley Forge, él fue persistente, sin importar qué tan congelado estaba el río Delaware. Él oró toda la noche. Él sabía que tenía que cruzar ese río, y lo cruzó. Sin importar qué aconteciera, él lo cruzó de todas maneras. Él fue persistente.
49 Y después que esta mujer llegó a Jesús… Miren esto. Aquí está lo que hace la fe verdadera. Cuando Uds. encuentran una joya, cuando Uds. encuentran esta póliza, a mí no me interesa cuánta gente trate de desanimarlos, si los expulsan de su iglesia, si hacen lo que ellos quieran, Uds. todavía son persistentes. Uds. quieren la póliza.
Así fue Jacob. No le importó lo que tuviera que hacer para obtener esa primogenitura, él la quería. Y cuando nosotros entramos en esa condición, nosotros desesperamos. Entonces somos persistentes. “Bueno, déjame decirte. Yo, haaaa… Mamá era pentecostal. Yo oraría hasta hacer contacto esta noche, pero es que estoy, oh, yo estoy muy cansado”. Ummm. Uds. necesitan algo de la toxina, es lo que necesitan, algo que los haga persistentes.
50 Ella entró apresuradamente. Se postró ante Jesús, y dijo: “Hijo de David…”
Él no era ningún hijo de David para ella. Ella era griega, gentil. Él no le prestó nada de atención a ella.
Luego, finalmente, él se volteó hacia ella, y le dijo: “Yo no fui enviado a tu denominación. Yo solamente fui enviado a las ovejas perdidas de Israel. Ellos son todos a los que fui enviado”.
Ella dijo: “Pero, Señor…”
Ahora ella lo dijo bien. No Hijo de David, sino Señor para ella. “Señor…”
Él dijo: “Y otra cosa. Uds. no son más que un montón de perrillos, y no está bien que Yo tome el pan de los hijos y se lo dé a los perrillos”.
Oh, ¿no explotaría el pentecostal por eso? “¿Piensan que le permitiré a un bautista decirme eso y salirse con la suya? No, señor. ¿O uno de la Sanidad, o uno de la Trinidad, o lo que fuera? No, señor”. Uds. hubieran alzado su nariz y se hubieran marchado. Pero no ella. Ella tenía que hacer una inversión. Ella tenía necesidad de una inversión. ¡Amén! No importaba que ella…
51 La verdadera fe genuina siempre admitirá que la Palabra de Dios es la verdad, sin importar cuáles sean las circunstancias. Ella dijo: “Es la verdad, Señor, Tú no fuiste enviado a nosotros. Es verdad, Señor, que yo no soy nada sino un perrillo. Pero permíteme darte mi versión de ello. Yo no ando buscando las bendiciones que ellos tienen. Yo ando buscando las migajas”.
“Mira, Señor, si me permitieras educarme e ir allá, y me haces un diácono en la iglesia; si me permitieras ser el presbítero estatal, yo como que lo consideraría”. ¡Hipócrita! Ud. no lo recibe. Ud. necesita venir por las migajas. Ud. quiere venir y…
“Señor, si Tú me lo das sin que hable en lenguas; o si Tú me lo dieras sin gritar; si Tú me lo das sin estas otras cosas; sólo permíteme recibirlo… Simplemente derrámalo sobre mí gradualmente, Señor, de una manera suave y cortés”.
Dios no lo hace de acuerdo a la manera suya; Él lo hace de acuerdo a Su propia manera. ¿Ven?
52 Predicando hace algún tiempo, y una señora me dijo… O, no una señora. Era una maestra de escuela dominical en la Primera Iglesia Bautista. Dijo: “Billy, yo no pude entrar en la iglesia para oírlo a Ud., pero yo estaba parada afuera”. Dijo: “Yo estaba disfrutando lo que Ud. estaba diciendo, pero esa mujer se levantó”. Y dijo: “Ella comenzó a llorar. Y se fue por el pasillo corriendo”. Ella dijo: “Todo ese ruido simplemente hizo que escalofríos me recorrieran por mi espalda”.
Yo dije: “¿Sabe qué? Si Ud. piensa que eso es ruido, Ud. está viviendo en el mundo más silencioso en el que alguna vez haya vivido. Ud. se morirá de frío si alguna vez llegara al cielo, porque si Ud. se va al cielo, hay gritos y aclamaciones y alabanzas a Dios día y noche; los Ángeles alrededor del Trono, clamando: Santo, santo, santo, eres Señor Dios Todopoderoso. Si Ud. está en el infierno, hay llantos y lamentos y crujir de dientes. Ud. está viviendo en un lugar sumamente silencioso”. Ciertamente.
53 Miren, pero la mujercita griega fue persistente. Ella dijo: “Sí, Señor. Yo admito que lo que Tú dices es la verdad. Yo no ando buscando… quizás, ser como el resto de ellos, pero yo…”
Y recuerden, ella nunca había visto un milagro. Ella nunca había visto ninguna de estas cosas. Pero había fe allí que creía que esa era la cosa que ella necesitaba para su hija. Y cuando Jesús… El primer milagro fue hecho allí en esta mujer gentil, Él dijo: “Grande es tu fe”. ¿Ven?, eso lo conmovió a Él al ver que ella era absolutamente sincera.
El problema con nosotros hoy en día, es que no somos absolutamente sinceros acerca de estas cosas. Acomodamos nuestras palabras… Tenemos temor de decir algo que no es ético. Dios prometió llenar su boca. Pónganse a Su disposición. “No os preocupéis por lo que vayáis a decir”. Pero llegamos a ser muy éticos con eso. “Si yo digo algo según… Mi denominación no lo creerá”. Ellos serán expulsados: asesinato premeditado. Sí. Hay una pena para eso, Uds. saben.
54 Hubo un hombre llamado Nicodemo. Él vio algo en Jesús que estaba bien. Él era un hombre anciano, un gran hombre en su organización. Uds. saben, él quería hacer una inversión porque él quería Vida Eterna. Y él vino a Jesús de noche. Al parecer, los bancos ya habían cerrado. Pero el Banco de Él siempre está abierto, día o noche, está abierto ahora mismo. Él encontró el Banco abierto, y Jesús le dio a él la Receta. Él quería Vida Eterna. Y allí él hizo su inversión en la Vida Eterna. Encontramos a todos estos grupos. Y se está haciendo tarde. Concluyamos.
55 Nos damos cuenta allí en Lucas 24:49, que Jesús les dijo a estas personas que habían sacrificado todo lo que tenían, y estaban inscribiéndose para esta póliza de Vida Eterna (Lucas 24:49), Él les dice que Él va a darles los dividendos de eso. Él dijo: “Ahora, para poder obtener sus dividendos, hagan a un lado todas sus diferencias, dejen de argüir si son ortodoxos griegos, o si son bautistas, presbiterianos (como dijo el hermano en esta mañana), negros o blancos, amarillos, morenos. Suban allá a la ciudad de Jerusalén, y esperen hasta que Yo lo envíe”.
Y Él tenía allá ciento veinte para inscribirse. Y ellos se inscribieron, y subieron allá para ganar los intereses de sus inversiones. De repente vino un sonido del cielo como un fuerte viento que soplaba. Se les pagó sus intereses. Siempre da resultados.
El Día de Pentecostés, había como tres mil almas que querían obtener una de las pólizas, y Pedro les dijo cómo había sido redactada. Él dijo: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para el perdón de vuestros pecados. Y luego Dios les dará el interés de ello inmediatamente. A Uds. se les pagarán los dividendos”. ¡Amén!
¿Están Uds. interesados en una póliza? Bueno, es para el que quiera (eso es correcto), el que quiera.
56 Un poquito después hubo un hombre rico llamado Pablo. Y él asolaba a esta gente, e iba camino a Damasco. Él sabía que existía un Dios, pero él pensaba que ese era un montón de santos rodadores. ¿Por qué? Él nunca había investigado a los poseedores de la póliza. Él entraba y los perseguía, hacía burla, se burlaba de ellos. Muchos d nosotros hemos hecho la misma cosa cuando lo vimos: entramos e hicimos burla de ello, y dijimos: “Un montón de santos rodadores”.
Pero un día camino a Damasco, él fue derribado. Y él miró hacia arriba y vio esa Columna de Fuego que había guiado a su padre, Moisés, y a sus padres por el desierto.
Y Él dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”
Él dijo: “¿Quién eres, Señor?”
Él dijo: “Yo soy Jesús”.
Él se dio cuenta y estaba seguro que Dios había sido hecho carne y había habitado entre nosotros. Él supo por medio de la Biblia, porque él entendía la Palabra, que Ése era verdaderamente el Mesías. Y él había visto la vindicación de ello. Y tan pronto como vio la vindicación de ello, él entonces estaba listo para recibir el efectivo, y él iba a ir a obtener una póliza. Él fue allá a Damasco, y Ananías fue, y puso las manos sobre él, y lo bautizó, y él recibió el Espíritu Santo. ¡Qué cosa tan grande es esto! Sí.
57 Cuando él vio esa Columna de Fuego, y supo que era el Señor que se había hecho carne… Ellos sabían que Ése era verdaderamente el Mesías, porque Él dijo: “Salí de Dios, y regresé a Dios”. Él vino de la Columna de fuego. Él dijo en Su enseñanza: “Antes que Moisés… antes que Abraham fuese, Yo soy”. Él Yo Soy era aquel que estuvo en la zarza ardiendo. Y aquí Él se hizo carne y habitó entre nosotros, el cual era correctamente el Mesías. Y allí Él había regresado.
Y aquello como que dejó perplejo a Pablo. Y tenemos entendido que él se fue a otras naciones y estudió la cosa a fondo por tres años antes de regresar. Y él vio que Él era la Palabra hecha carne. Cuando él hizo eso, él estaba listo, oh, para invertir toda su vida y todo lo que tenía, toda su popularidad, toda su educación.
Él dijo: “Yo me olvidé de todo lo que sabía con el fin de conocer a Cristo”. Él estaba listo para abandonar su gran enseñanza de Gamaliel. Él estaba listo para intercambiar sus documentos de la organización por efectivo. Él estaba listo, porque ellos lo habían expulsado de todas maneras. Pero él había hallado algo. ¡Amén!
Él había hallado una compañía confiable, porque Cristo había muerto y resucitado de nuevo; y aquí Él estaba de nuevo en esa misma Columna de Fuego. ¡Aleluya! (No se asusten. Eso quiere decir: “Gloria a Dios”). Él quería hacer una inversión. Él era un gran hombre de negocios. Él tenía sentido común. Así que él hizo la inversión, y llegó a ser un esclavo de amor para Cristo. ¡Oh, qué inversión hizo él! Eso es lo que todos nosotros necesitamos hacer. Eso es exactamente correcto.
58 ¡Qué decisión tan imprudente (ya para terminar) para ese joven rico! ¡Qué cosa tan imprudente hizo él! ¡Qué cosa tan falta de ética para que la hiciera un hombre de negocios! Siendo un hombre de negocios, que había sido próspero, y se le había dado la oportunidad de recibir una póliza vindicada, un hombre que… Él había visto en Él, por sí mismo, el poder del Dios Todopoderoso obrando, y supo que nadie podía hacer esas cosas a menos que dios estuviera con Él. Y a él se le dio la oportunidad de recibirlo, y por razonar la cosa él la rechazó.
Él prefirió tener la popularidad de las riquezas del mundo. Él prefirió tener el encanto en que él vivía. ¿Puedo decir esto con amor y reverencia? Eso es lo que pasa con nuestras iglesias.
59 Un rabí judío… Cuando John Rhyn fue sanado (Uds. han oído la historia de su sanidad, mendigo en la calle), yo fui llevado allá a una sinagoga en donde un rabí vino a hablar conmigo. Y él dijo: “¿Con qué autoridad le dio Ud. su vista a este hombre?”
Dije: “Yo nunca le di a él su vista”.
Él dijo: “Bueno, yo le he dado a él limosnas en las calles en muchas ocasiones”. Él dijo…
Yo dije: “Él puede ver”.
“Sí”.
Yo dije: “Jesucristo, el Hijo de Dios, le dio su vista a él”.
Él dijo: “Lejos sea que Dios tuviera un Hijo, que un espíritu tenga un hijo”. Dijo: “Lejos sea una cosa como esa”.
Yo dije: “Rabí, ¿le es difícil a Ud. creer las Escrituras?”
“Ciertamente que no. Yo soy un maestro de Ellas”.
“¿Cree Ud. a los profetas?”
Él dijo: “Sí”.
“En Isaías 9:6, ¿de quién estaba hablando el profeta?”
Él dijo: “Del Mesías”.
Yo dije: “¿Qué tendrá el Mesías… qué conexión tendrá el Mesías con Dios?”
Él dijo: “El Mesías era Dios”.
Yo dije: “Mire, Ud. le ha dado al clavo”.
Él dijo: “Uds. los gentiles no pueden dividir a Dios en tres pedazos y dárnoslo a nosotros”.
Yo dije: “Eso es católico. Ese no soy yo. Hay un solo Dios en tres oficios: el oficio del Padre, el oficio del Hijo, y el Espíritu Santo”. No tres dioses; eso forma un pagano. Y Uds. no pudieran darle eso a un judío, ni a mí tampoco.
60 Recuerden, es la Palabra que lo confirma. Eso fue concluido en el Concilio de Nicea. Ellos tomaron la otra manera. Los profetas de antaño regresaron a sus lugares con la verdad. Uds. nunca la matarán. Ella continúa. Eso es correcto.
Oigan, los hombres se rascan la cabeza y se preguntan. Simplemente vengan a Dios. Si un hombre tiene falta de sabiduría, pídale a Dios. Dios revela todas las cosas y hace que las Escrituras encajen. Fíjense.
Ahora, cuando este rabí, él dijo: “Lejos sea que Dios tuviera un hijo”.
Y yo dije: “Muy bien”.
Y él dijo: “Será…”
Y yo dije: “Muéstreme un solo lugar en donde Él falló probar… Que Él no era Dios”.
Él dijo: “Dios no sería un ladrón”.
Yo dije: “Él no era un ladrón”.
Él dijo: “Él pasó un día de reposo por los campos de trigo y arrancó espigas”.
Yo dije: “Su propia ley Levítica le dice a Ud. que un hombre puede pasar por el campo y comer lo que él quiera, pero que él no puede poner nada en un saco”. Su propia ley, él sabía eso, y se dio la vuelta y me miró. Yo dije: “John puede ver, ¿no es cierto?”
Él dijo: “Sí”. Dijo: “Sr. Branham, yo admitiré que Él era un buen hombre”.
Yo dije: “¿Lo hará Ud., rabí?”
Él dijo: “Sí, señor”. Él dijo: “Y es más, yo admitiré que Él era un profeta. Y si los sacerdotes del templo lo hubieran escuchado a Él, estaríamos en mejores condiciones hoy en día”.
Yo dije: “Rabí, ¿cree Ud. que Él era el Hijo de Dios?”
Él dijo: “No, no, no, no”.
Yo dije: “Esperé un momento. Ud. dijo que Él era un buen Hombre, Ud. puede confiar en Él. Si Él es un profeta Él no mentirá. Y Él dijo que Él era el Hijo de Dios. Ahora, ¿qué de eso?”
“Sí”. Él dijo: “Si yo predicara eso…” Estábamos en Benton Harbor. Él dijo: “¿Ve Ud. allá abajo? Yo estaría en la calle, mendingando mi pan”.
Yo dije: “Ese es un judío para Ud.” Dije: “Yo preferiría acostarme sobre mi estómago, y beber agua del río, y comer galletas saladas, y predicar la Verdad de Dios, que tener mi nombre como el de Ud. en este edificio en letras doradas, y comer pollo frito tres veces al día. ¡Sí, señor! ¡Es la verdad!”
Las lágrimas le rodaron por sus mejillas; dijo: “Lo veré después”.
Yo dije: “Veámoslo a Él ahora”. Pero él se regresó.
Luego, cuando él entró por la puerta, él se volvió y me miró, y dijo: “Dios pude levantar hijos a Abraham de estas piedras”. Él lo creyó. ¿Qué? Él tenía temor como este joven rico de hacer una inversión. Eso es correcto.
61 No solamente los rabíes, pero los ministros, los laicos, tienen temor de hacer una inversión. ¡Qué cosa tan imprudente hizo este hombre, al tomar una decisión como esa! Las iglesias hoy en día, esta popularidad, Uds. no pueden permanecer populares y estar con Cristo. Si Uds. aman a Dios, son odiados por el mundo. Eso es exactamente correcto. Popular, sí, señor, la alabanza del hombre en vez de la alabanza de Dios. Necesitan un poquito de toxina. ¡Vaya!
62 Pero este joven rico… Miren, aquí hay algo para Uds. hombres de negocios, y tengo que terminar. Fíjense ahora, para que Uds. permitan que esto penetre profundamente en sus corazones. Al haber rechazado a Jesús, eso nunca detuvo su aumento de bienes. Él siguió adelante. Sigámoslo un rato a través de la Biblia. Su flujo de bienes se hizo más grande. Y porque su negocio aumenta un poquito, nunca piense que esas son siempre las bendiciones de Dios. Los malos prosperan, Uds. saben.
Este hombre, él llegó a ser más grande. Y él llegó a un punto que era tan grande, al grado que sus establos casi se reventaban. Él tuvo que construir unos nuevos.
Miren, él pensó que él había hecho la cosa correcta al rechazar a Jesús y al no hacer una inversión en Él. Él pensó que había hecho la cosa correcta, porque en cuanto a las posesiones terrenales… (Miren, yo voy a decir esto) en cuanto a las posesiones terrenales, él pensó que había hecho la cosa correcta porque él había prosperado. Y eso es lo que piensan nuestras denominaciones. Porque ellas se organizan, y sus grupos llegan a ser millonarios, y billonarios, ellas piensan que ellas son las indicadas.
63 ¿No dice la Biblia: “Tú eres rico, y te has enriquecido (a esta edad), pero no sabes que estás desnudo, miserable, pobre, desventurado, ciego, y ni siquiera lo sabes?” ¡Qué condición tan miserable! Hombres y hermanos, no hagan una inversión en algo así. Está destinada a perecer. ¿Por qué no hacer una inversión en algo que ha sido probado por toda la Biblia? Y Uds. saben, con los textos que yo tengo anotados aquí, pudiéramos estar aquí en esta noche, todavía en estos mismos textos, probando por toda la Biblia aquellos que hicieron eso y los que los rechazaron.
Yo les estoy mostrando a Uds. una verdadera inversión que pueden hacer. Inviertan su vida, su tiempo, su dinero, su talento, inviertan todo lo que Uds. tengan en Cristo. Dios nos lo garantizó al resucitarlo a Él. Nosotros resucitaremos en los días postreros. Él lo prometió. ¿Qué más pudieran Uds. esperar ansiosamente? Díganme de cualquiera inversión que Uds. pudieran hacer, que pagaría de esa manera.
Díganme, ¿en que pudieran Uds. invertir en esta mañana, y ganar diez millones de dólares, y mañana ser un cadáver? ¿De qué les aprovecharía? ¿De qué le vale al hombre si ganare el mundo entero y perdiere su alma? ¿Qué si Ud. fuera popular, y fuera llamado Fulano de tal, y diácono, presbítero, doctor, obispo, anciano, papa, o lo que fuere que Ud. pudiera ser llamado? Eso es alabanza de hombres.
Yo preferiría que la gente me llamara santo rodador, y ser un hijo de Dios en mi corazón, con el nuevo nacimiento y el Espíritu de Cristo morando en mí, y Él probándolo por medio de la vindicación de Su Palabra y haciéndome a mí vivir. “La vida que una vez yo viví, no la vivo más”, dijo Pablo. Sin embargo, él era un maestro y un erudito. Pero él cambió su vida, cuando él se encontró con Cristo, e hizo su inversión en Cristo. Él fue un hombre distinto desde ese momento en adelante.
64 ¡Oh, aumentó en bienes! Ciertamente que este hombre se enriqueció. ¿Saben qué? Jesús le dijo, si se fijan aquí, Él dijo: “Anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres. Y ven y sígueme. Toma tu cruz y sígueme, y tendrás riquezas en el cielo”. ¿Ven? ¡Qué inversión para hacer! Pero él escogió no hacerlo.
Ahora, y la edad de la iglesia de Laodicea ha escogido la misma cosa: no hacerlo. Y recuerden, cuando él se hubo enriquecido tanto (como la iglesia se ha enriquecido hoy en día), el pobre yacía a la puerta, y sólo recibía las migajas que él barría para los perros, Lázaro, el pobre en espíritu.
Jesús dijo en Mateo 5: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Nosotros no queremos tomar ese lugar, ese lugar trillado, ese camino allá muy aparte de ser pobres en espíritu. Nosotros no queremos eso. Nosotros queremos que nos alaben, y ser alguien de importancia.
Como dijo un hermano hace un rato… Ciertamente lo selló muy bien, cuando él dijo: “¿Cómo pueden Uds. tener fe, cuando hacen acepción de personas… o mejor dicho cuando desean la alabanza de unos a otros?” No les importe lo que alguien más diga. Uds. quieren las alabanzas de Dios, el respeto de Dios para Uds. Él únicamente los respetará a Uds. mientras que Uds. guarden Su Palabra. Muy bien.
65 Ahora. Y nos damos cuenta que ese hombre pobre en espíritu yacía a su puerta, y rebuscaba las migajas. Oh, quizás, si hubiera sido el Ejército de Salvación, él le hubiera dado diez centavos cuando él pasaba por allí, o algo, para no verse tan mal. Pero yo me imagino que él invirtió grandemente en su propia iglesia, y en su organización, la cual lo mantenía siendo alguien de suma importancia.
Pero finalmente llegó el pago. Finalmente llegó allí. Él tuvo un gran servicio fúnebre.
Me imagino que salió allí un bachiller con un manto ancho puesto, y dijo: “Nuestro precioso hermano ahora está en el cielo. Oh, él hizo esto y aquello. Él es un miembro de nuestra congregación. Él está ahora en el cielo. ¡Oh, cuán agradecidos estamos por nuestro precioso hermano!”. ¡Qué distinto era aquello a la Palabra de Dios!
Jesús dijo que su paga fue cuando él estaba en el infierno. Él hizo una inversión incorrecta. Y en el infierno él alzó sus ojos, y vio al pobre en espíritu, quien había hecho su inversión, disfrutándola en el seno de Abraham. Y entonces él llegó a ser un mendigo.
Escuchen. Él era un creyente profesante. “Padre Abraham, envía a ese mendigo aquí abajo”. La cosa había cambiado. Su inversión fue hecha en la cosa incorrecta: en las posesiones del mundo y la alabanza de los hombres.
Pero este mendigo yacía allí hambriento, y él fue a estar en el seno de Abraham.
“Envía a Lázaro. Él está allí en donde él puede beber un trago de agua en cualquier momento que lo desee. Él está allí disfrutando de las bendiciones de Dios. Envíalo aquí abajo con unas cuantas gotas de agua sobre sus dedos, para que él toque mis labios resecos aquí, porque etas llamas me están atormentando”. Ese fue el pago. ¿Por qué? Por haber rechazado hacer la inversión correcta.
No hagan Uds. eso, hombres. No lo hagan, hombres de negocios. Yo tengo más confianza en Uds. que eso. Si Ud. es un hombre de negocios, venda cada perla que Ud. tenga, y compre la de gran precio. Haga su inversión en Cristo, en Su vida en Ud.
66 Ahora, nos damos cuenta que todo lo que tiene un principio tiene un fin. Y sólo hay una cosa que nunca tuvo un principio, y esa es Dios. Y cuando la Biblia habla allí (no creo que lo estoy citando mal, ante un erudito griego y un griego), la palabra “Zoe”, significa “la propia vida de Dios”. Entonces si tenemos Vida Eterna, la palabra griega “Zoe” significa que tenemos parte de la propia vida de Dios, porque llegamos a ser parte de Él. Somos un hijo e hija de Él. Entonces tenemos Vida Eterna, y eso no muere. Uds. tienen Vida Eterna.
Hay una sola forma de Vida Eterna, y esa es Dios. Dios es Eterno. Él nunca empezó; Él nunca puede tener fin. Y de la única manera que nosotros podemos ser eternos con Él, es llegando a ser parte de Él. De la única manera que yo llegué a ser un Branham, fue porque yo llegué a ser parte de un Branham. De la única manera que llegué a ser de la raza humana, es llegar a ser uno de ellos. Y de la única manera que yo puedo ser un hijo de Dios, es llegando a ser parte de Dios. Entonces tengo que nacer de Su Espíritu. ¡Amén! Eso es. Venda todos sus credos denominacionales, e invierta en la Vida Eterna.
67 Hombres de negocios, mujeres de negocios, Uds. ven por toda la Escritura, muchos otros han estado pasando por su mente. Como Uds. saben, yo tengo una manera de saber eso y de otras cosas. Venda todos sus credos, y todas sus denominaciones, y venga a encontrar la Vida. Uds. son invitados en esta mañana. Así que vengan. No lo rechacen como lo hizo él. Él fue un hombre de negocios muy tonto. Así que no sean como él.
Sean como Pablo. Vendan toda su popularidad. Él dijo: “Yo nunca vine a Uds. con grandes palabras elocuentes de mi educación, porque si lo hubiera hecho…” Entonces Uds. hubieran confiado en su habilidad, en su educación. “Pero yo vine a Uds. en el poder y las manifestaciones del Espíritu Santo, para que su fe pudiera descansar en Cristo”.
Permítanme repetir sus palabras… o no repetirlo, sino decirlo de esta manera: yo no vine representando a una organización. No vine como un erudito. Mis palabras son entrecortadas. Muchos de Uds., gente buena, que tienen educación, quizás ni siquiera entiendan; está tan entrecortado. Pero yo vine a Uds. en el poder del Espíritu, en la demostración del Espíritu Santo, que es Dios vindicando Su Palabra, para que su fe no descanse en lo que el hombre hace, sino en lo que Dios ha prometido. Inclinemos nuestros rostros.
68 Solemnemente, Señor, nos paramos en el umbral, en donde una decisión debe ser hecha, en este gran tiempo de jubileo el cual estamos celebrando, allá en el Tabernáculo Vida, de Tu visitación hace cincuenta años a Tu pueblo. Y nosotros lo hemos repasado en su totalidad, según nuestra… mi mejor manera de saberlo, y dependiendo del Dios que conoce el corazón del hombre, que Él lo revelará de la manera adecuada en la que se ha querido decir; para que los hombres puedan ver cómo regresar, y de la única manera que se logra es venir a la verdad de la Palabra. Te ruego, Padre Celestial, que ninguno de nosotros sea tan tonto como para rechazar una inversión como esa.
Que nosotros invirtamos nuestro tiempo, nuestro talento, y todo lo que nosotros tenemos, para las alabanzas de Dios, sabiendo esto, que no importa si nosotros ganáramos a todo el mundo y perdiéramos nuestras almas, ¿qué bien nos hizo? ¿Qué bien nos hace la alabanza del hombre cuando el fuego atómico esté quemando la tierra? ¿Qué bien sería hoy en día cuando quizás nuestras lápidas sean desenterradas en alguna arena, cuando los vientos aullando… cuando este mundo sea lanzado allá hacia el sol, sacado de su lugar, como fue antes de la destrucción antediluviana; y lanzado… en vez de ser alejado del sol, sea acercado al sol? No más agua, sino fue esta vez. Cuando las arenas aúllen por toda la tierra antes del gran Milenio, y nuestras lápidas aparezcan: “el Dr. Fulano de tal, el hermano Zutano, o el obispo Mengano”. ¿Qué bien nos hará eso cuando nuestras almas estén allá en algún lugar en la eternidad?
69 Y así tiene que ser. Los vivos saben que ellos tienen que morir. Y como hombres y mujeres, muchachos y muchachas, en esta mañana, Señor, todos nos damos cuenta que nosotros no estamos aquí para ser vistos u oídos por los hombres. Estamos aquí en la agonía del Calvario. Estamos aquí con el Espíritu Santo, llorando en nuestros corazones, como lo hizo nuestro Señor por ser rechazado en Jerusalén. Y nuestros espíritus en esta mañana lloran por un mundo perdido.
Danos sabiduría para saber cómo abordarlos, Señor. Nosotros no queremos que se pierdan. El mismo Espíritu dentro de nosotros nos condenaría si deseáramos que ellos se pierdan. Pero que el Espíritu Santo constantemente llore, clame, hasta que nosotros pongamos todo esfuerzo con nuestro talento, con nuestro tiempo, con nuestro dinero, con todo lo que tenemos, no importa cuán pequeño sea, te lo ofrecemos a Ti. Ayúdanos, Señor, a llevar este gran mensaje a un mundo moribundo.
Yo tengo muy poco, Señor, que pueda ofrecerte, ninguna habilidad, ninguna personalidad, nada en lo absoluto. Pero yo sólo tengo mi alma, Señor, mi voz. Y todo es tuyo. Y yo estoy seguro que habla por toda esta audiencia. Úsala, Señor. Si tuviera dinero, fuera tuyo. El tiempo que yo tengo, te pertenece a Ti; todo, mi todo en todo… Ayúdame, Señor, y ayúdanos a todos nosotros. Nosotros queremos hacer una inversión esta mañana en el Reino de Dios.
70 Perdona nuestra pereza. Cuán perezosos hemos sido, para buscar este gran tesoro. Y cómo el Espíritu Santo en nosotros debiera tener el mismo interés que tuvo cuando estuvo en Cristo, siempre haciendo la voluntad del Padre y Su mandato. Y Él vino a salvar a los perdidos. Danos el deseo, Señor. Que ese ardor nunca se vaya de nuestro seno, como dijo Tu gran siervo Juan Wesley. Que nunca se vaya. Que aumente y aumente hasta que nos lleve a caer de rodillas para rogar y persuadir. Que nos lleve a caer de rodillas para salir a las carreteras, a los atajos, a las esquinas, a los negocios, a todas partes, a las iglesias, y adonde podamos entrar para presentar esta Vida Eterna a los hombres y a las mujeres de hoy. Y cuando todo haya terminado, que nos reunamos en Tu casa.
Mientras que nos sentamos aquí en esta mañana, mirando al otro lado de esta mesa, vi al hermano Holzer, un santo anciano piadoso… oí de él trabajando con ese arado; y pienso de mí mismo como un muchachito descalzo con un par de cuerdas sobre mis hombros, detrás de un viejo arado. Este gran santo Tuyo de California estuvo en la Calle Azusa, viendo a esos hombres con sus hombros encorvados debido al trabajo pesado en el campo. Me senté con ellos en este desayuno. Yo prefiero estar aquí que estar con el presidente: sentado con este grupo de piadosos.
71 Nuestros ojos, a medida que nosotros, gente más joven, miramos y vemos a nuestros padres y madres, cómo ellos pelearon para ganar el premio y navegaron por mares sangrientos. Ayúdanos, Señor a seguir desde donde ellos lo están dejando. Concédelo, Señor.
Y algún día cuando nuestra vida termine, y nos sentemos, quizás ya no en un desayuno como este; pero nos sentaremos en una cena que será servida en el cielo algún día. Entonces el Rey, en toda Su gloria, con Sus mantos majestuosos venga caminando, y nosotros extendamos nuestras manos al otro lado de la mesa para estrecharlas unos con otros. “Muy contento de verlo, hermano”. Lágrimas de gozo rodarán por nuestras mejillas.
Pero el Rey dirá: “La batalla ha terminado. Uds. hicieron lo mejor que pudieron”. Luego con Sus manos, Él enjugará toda lágrima de nuestros ojos, y dirá: “Entren en los gozos del Señor, que han sido preparados para Uds. desde antes de la fundación del mundo”, cuando nuestros nombres fueron puestos en el Libro de la Vida del Cordero.
Señor, ayúdanos a estar agradecidos Contigo. En el Nombre de Jesucristo, que te sirvamos. Amén.
72 Mientras que tenemos nuestros rostros inclinados sólo momento, ¿cuántos en esta mañana, en la Presencia de Su augusto Ser, en este momento solemne del examen del Espíritu Santo en nuestros corazones, si Uds. realmente nunca han recibido Vida Eterna, permitan que el Señor y yo veamos sus manos levantarse, mientras que los demás mantienen sus rostros inclinados. ¿Lo harían Uds.?
Levanten sus manos y digan… Dios lo bendiga. Dios lo bendiga, a Ud., por todo el edificio. Levanten sus manos y digan… Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. “Yo quiero Vida Eterna”. Dios los bendiga, jóvenes y ancianos. Eso está bien. “Yo quiero invertir todo lo que tengo. Quiero invertir mi alma. Quiero invertir mi tiempo. Quiero invertir todo lo que yo tengo, para heredar la Vida Eterna. Yo siento que Cristo me está llamando para hacer eso, y lo voy a hacer hoy”.
Dios lo bendiga. Y Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Sí. Silenciosamente. Dios lo bendiga, mi hermano. Dios la bendiga, mi hermana. Eso es correcto.
“Dios, yo quiero hacer una inversión en esta mañana. No estoy levantando mi mano para que el ministro pueda verme; yo estoy levantando mi mano para que Tú puedas verme. Tú conoces mi corazón. Yo quiero hacerlo. Yo quiero vender todo lo que tengo. Quiero vender toda mi popularidad, toda la posesión terrenal de ideas en cuanto a cosas”.
73 Ahora bien, yo no me estoy refiriendo a que regalen su propiedad. No quiero decir eso. Lo que quiero decir es las cosas a las que Uds. se están aferrando que los están apartando de esta inversión. Hombres de negocios, yo no me refiero a que dejen su negocio. Dios los colocó a Uds. en eso; quédense con eso. Pero pongan sus remuneraciones en la obra de Él de alguna manera. “Yo haré mi inversión, hermano Branham”.
¿Habrá otro? Ha habido una docena o más. ¿Habría… otro? Dios lo bendiga, señor. ¿Otro antes que oremos? Dios la bendiga, jovencita. Esa es una gran decisión. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga, mi hermano, allá.
¿Habría ministros aquí? Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Eso está bien. “Estoy listo, hermano Branham. A mí no me importa. Yo voy a quedarme con la Palabra de Dios, cueste lo que cueste. Sé que no es popular, pero me quedaré con Ella, y que Dios me ayude. Haré mi inversión en esta mañana. Yo seré un hombre de negocios para Dios. Yo invertiré el talento que tengo para Su gloria, y para Su Reino, y dejaré de venderlo para las riquezas del mundo”.
Dios lo bendiga, mi hermano cristiano. Dios lo bendiga, mi hermano ministro. Dios lo bendiga, mi hermano ministro. Eso está bien. “Yo lo haré”.
74 Dios le bendiga, mi hermano ministro. “Yo lo haré”. Dios le bendiga, mi hermana. Dios le bendiga, mi hermana. “Yo venderé todo. Me quedaré con la Palabra”. Dios lo bendiga. Dios la bendiga, mi hermana allá atrás. Dios lo bendiga, mi hermano. Dios la bendiga, mi hermana. Así se hace. Él la ve. Dios los bendiga, mis hermanos. Uds. dos allí sentados. Dios lo bendiga a Ud. por aquí, y a Ud. allá. Dios lo bendiga, mi hermano, a Ud., mi hermana. Eso es correcto. A Ud., mi hermano.
Recuerden, mientras que están en oración, Uds. desafían toda ley de ciencia cuando levantan sus manos. Uds. dirán: “Hermano Branham, eso no hará ningún bien”. Sí lo hace, si Uds. lo hacen en serio. Depende de cómo Uds. lo hagan. Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna”, no el que pretende creer, sino el que realmente lo cree, y lo dice en serio.
La ciencia dice… Según la ciencia, la gravedad de la tierra hace que sus manos se mantengan hacia abajo. Pero Uds. tienen un espíritu dentro de Uds. que tomó una decisión, porque había otro Espíritu junto a Uds., el Espíritu de Dios que dijo: “Levanta tus manos”, y Uds. desafiaron la ley de la ciencia, y sus manos se levantaron hacia su Hacedor. Si Uds. lo hicieron en serio, Él puso el nombre suyo en esa inversión, en esta mañana.
75 Ahora, Padre celestial, ellos son Tuyos. Ellos son trofeos del mensaje, los trofeos de la Palabra, los trofeos de Jesucristo. Tú dijiste: “Nadie los puede arrebatar de la mano de Mi Padre. Él me los dio”. No hay nadie lo suficientemente grande para hacer eso. Guárdalos, Padre. Envíalos como tizones arrebatados del fuego, y hazlos luces ardientes para Tu Reino. Yo los encomiendo a Ti en el Nombre de Jesucristo. Amén.
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