OBRAS DEL MENSAJE


Convencido Luego Interesado
Shreveport, Louisiana, E.U.A.
62-1125M
1 Inclinemos nuestros rostros antes de seguir avanzando. Continúen con eso, Hermana Ana Jean, por favor, junto con el Hermano. Un día venía bajando de una colina un Desconocido para la gente. Miró hacia abajo una escena desarrollándose en un grupo de hombres que Él había ordenado para que echaran fuera demonios, para que oraran por los enfermos, y Él los encontró derrotados frente a un caso de epilepsia.
Tal vez Juan estaba diciendo: “Esta es la manera como lo hicimos en Capernaum”. Otro de ellos dijo: “Esta es la manera como lo hicimos en el otro lugar”. Pero no daba resultados.
El padre del niño volteó y miró a Alguien viniendo. Él corrió y se postró. Él dijo: “Señor, he traído a mi hijo a Tus discípulos, y ellos no le han podido sanar”. Dijo: “¿Puedes Tú hacer algo por él?”.
Él dijo: “Yo puedo, si puedes creer”. Ese mismo ha estado con nosotros. Él está con nosotros esta mañana. “Yo puedo, si puedes creer”.
2 Nuestro Padre Celestial, en la solemnidad de este servicio, sabiendo que el Dios al cual adoramos no es un ídolo, como los paganos que toman el ídolo y caen postrados ante él, y de un dios imaginario, y creen que una voz imaginaria viene a ellos, que él se hipnotiza para entrar en un ídolo…
¡Qué cosa tan extraña que el diablo haga una cosa como esa! Cuando en realidad Dios es un Espíritu que… Él no entra a un ídolo, pero Él entra en seres humanos, y habla Sus propias Palabras a través del hombre. Y nosotros somos Sus imágenes vivientes, creados a Su imagen, y para Su obra y Su gloria.
Y vemos a los enfermos y afligidos a nuestro alrededor. Entonces, Señor, nosotros sentimos que no hemos estado haciendo muy bien el trabajo. Hay algo en alguna parte que nosotros necesitamos, Señor. Dánoslo en esta mañana, ¿Lo harás, Padre? Al estar parados escuchando a este querido hermano hablar sobre las cosas que tuvieron hace años, en esa reunión de la Calle Azusa… Él era el hombre más pequeñito allí… quería esconderse debajo de una banca.
Dios, yo desearía poder ver eso otra vez sucediendo, en donde todos…. donde la gente no… no haciéndose grandes, pero pequeños, humillándose a sí mismos. Dios, mándanoslo a nosotros otra vez en nuestros días. Tenemos agitación, y membrecía, y demás. Pero queremos a Jesús. Te queremos a Ti, al Espíritu que nosotros sabemos que se ha reunido aquí con nosotros esta mañana. Te queremos a Ti dentro de nosotros, Señor. Nos queremos hacer a un lado. Vacíanos, Señor, y llénanos con Tu Presencia. Humilla nuestros corazones y te alabaremos a Ti.
Ahora nos hemos reunidos, Padre, para el compañerismo alrededor de la Palabra. Tú eres la Palabra. Y rogamos que Tú te repartas entre nosotros esta mañana, y nos hagas de un sólo corazón, y uno en propósito. Por causa del Reino de Dios lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.
3 En algunas ocasiones cuando escucho tales testimonios como los que yo tuve el privilegio de escuchar esta mañana por cinco minutos, desearía poder decirle a ese hermano que regrese para acá, y que simplemente me deje sentarme allá y escuchar eso, ¿ven? Él estaba hablando exactamente la misma cosa que yo quiero ver que suceda otra vez. Ese hombre sólo estaba diciendo lo que sucedió, y yo estoy tratando de decir: “Tengámoslo otra vez”. Ahora, sencillamente es eso.
Bueno, como dijo nuestro hermano, no hay nadie que pueda traerlo; se requiere de Dios. Y nosotros no lo podemos hacer hasta que Dios lo haga por nosotros. Eso es correcto. Se requiere de Dios. Allí están todas las escuelas, y todos los ministros, y toda nuestra educación, y todas nuestras denominaciones, y no importa cuánto nos estrechemos de manos y tratemos de entrar en unidad… Y eso estaría bien. Eso estaría muy bien. Pero se requiere a Dios para traer algo así. Únicamente Dios lo trae.
4 Me gustaría… esta es una escuela dominical, y, oh, en la escuela dominical normalmente a mí me gusta predicar más de tres o cuatro horas, así que yo… tenemos suficiente tiempo esta mañana, y a mí… a mí me gustaría decir que me estado fijando en algunos amigos del Tabernáculo que están aquí. Y yo no tuve oportunidad de verlos y de platicar con ellos. Y yo empiezo ahora esta mañana, habiendo un tipo diferente de luz (no una luz artificial… es una luz del sol) yo veo a algunos de mis amigos que yo…
Por primera vez he visto… Veo al Hermano Welch Evans y su esposa sentados en la parte de atrás y con la familia, de Tifton, Georgia. Cada vez que yo predico en el Tabernáculo ese hombre maneja una distancia de mil quinientas millas [2,415 Km. Trad.] él y su familia, cada domingo para escuchar el Evangelio. Hermano Welch, simplemente me gustaría que Ud. y la Hermana Evans, junto con la familia, si se pudieran poner de pie solo por un minuto. ¡Mil quinientas millas! Gracias.
5 Me acuerdo tan bien de la primera vez que vi al Hermano Evans. El Hermano Mercier dijo: “Hay un hombre que quiere conocerlo esta mañana”. Yo estaba en Filadelfia cuando eso aconteció; y cuando me estaba levantando de la cama, yo vi al hombre. Y él es un tipo de deportista: le gusta pescar. Y yo lo vi cometiendo una infracción. Así que la mañana que lo conocí, le dije a Meda al respecto.
Ella dijo: “Tú no le dirás eso a ese hombre desconocido”.
Le respondí: “Primeramente me daré cuenta cómo es él.
Así que, después de hablar con él, viendo que era un hombre verdadero, yo le dije: “A propósito, recientemente estuvo Ud. en un viaje de pesca allá en… como en un pantano. Ud. llevaba un saco lleno de pescados, y Ud. tuvo que esconderlos tres veces para evadir al guardabosques”. ¡Oh, vaya!
Me miró, dijo: “Sí, señor. Yo…”. Él se preguntaba qué era lo que yo iba a decir.
Yo dije: “Sólo hay una petición. ¿Me llevaría a ese lugar a pescar?”.
6 Su hermano había sido mordido por una víbora en ese lugar, la cual es una cascabel enana. Yo no sé si ellos las tienen aquí en Louisiana o no. Y es una cosita horrible. Y ese muchacho fue hospitalizado (él no es un Cristiano, es un poco más joven que el Hermano Evans aquí), y él tuvo que usar un aparato ortopédico en la pierna… estuvo caminando con un aro por meses.
Y así que, de regreso al mismo lugar… Uds. saben, el Señor como que me dijo que regresara a ese lugar. Y yo pesque unas de las mejores percas. (¡Oh, hermanos!) Son uno peces muy grandes. Y yo tenía uno grande enganchado, estaba tratando de sacarlo con un abejorro artificial, Uds. saben, y así que… Y era tan grande, su boca como de este tamaño y ese abejorro pequeño allí. Él se paraba en su cola (Uds. pescadores, entienden), y él arrojaba esa cosa. Y uno tiene que afianzarlo. Si no, uno lo suelta, y es algo difícil. Él estaba enojado, y lo volví a echar al agua, y lo había agarrado tres o cuatro veces. Hubiera sido un pescado como de doce o catorce libras (5 o 6 kg. Trad.].
Así que el Hermano Evans me vio. Y, oh, él sólo es un buen muchacho del campo, Uds. saben… tenía los pantalones remangados, porque se había mojado. Y así que él dijo: “Ese debe ser aquel pez grande”.
Yo dije: “Ese debe ser”. Así que volví a arrojar el anzuelo, y pesqué uno.
Él dijo: “Ese es él”.
Yo dije: “No, yo… todavía no es ese”. Era una buena perca.
7 Y nosotros llevábamos pistolitas en nuestras caderas, porque uno tiene que ir abriéndose paso entre caimanes y mocasín de agua para llegar allí… solo un pantano, en una finca de diecisiete mil acres {6,800 ha. Trad.] Y ha sido… Era un trecho que había sido dragado [ahondado y limpiado. Trad.] hacía años. Y allí era donde estábamos pescando.
Y así que, teníamos que vadear por el agua y todo lo demás para llegar allá, y caimanes, víboras, en cantidades. Por lo tanto, llevábamos con nosotros un palo y lo movíamos de un lado al otro. Si veíamos una cascabel enana, sólo le disparábamos, y luego solo caminábamos en el agua, (¿ven?), continuábamos, porque podía estar sobre un lirio, o algo, enrollada, lista para atacar.
8 Así que el Hermano Welch dijo: “Yo sacaré su pez”. Y él brincó allí sobre unos juncos u hojas grandes allí. Y al hacerlo, una cascabel enana se prendió de él, sólo como, oh, como a media milla [0.8 km. Trad.] del lugar donde su hermano había sido mordido.
Bueno, él se salió del agua de un brinco con dos agujeros en su pierna… pie, aquí arriba, en donde se le clavaron los colmillos de la serpiente. Y él dijo que sus huesos se le estaban congelando.
Ahora, si Uds. han visto su tamaño, él es mucho más grande que yo. Y yo hubiera tenido que cargarlo por dos millas en mi espalda, [3.2 Km. Trad.] para sacarlo de allí. Eso era demasiado para mí. Y nosotros estábamos sentados allí, él aguantándose, sufriendo.
Y el Señor simplemente me habló, dijo una Escritura: “Hollarán cabezas de serpientes y escorpiones; nada les dañará”.
Yo dije: “Espera un momento, Hermano Evans”. Yo puse mi mano sobre la mordedura de la serpiente en su pie. Yo dije: “Padre Celestial, estamos en un estado de emergencia. Y escrito está: Si tomaren en las manos serpientes, o si hollaren en sus cabezas, no les hará daño. Eso fue para creyentes, y este hermano es un creyente. Y yo soy un creyente. Y nosotros pedimos de Tu misericordia”.
Él como que dejó de respirar y de estar sufriendo de la manera en que estaba. Y yo pensé que estaba… que lo había hecho por respeto a la oración. Cuando yo termine de orar él se estaba riendo. Dijo: “Todo el dolor se ha ido”. Simplemente se puso el zapato, y siguió adelante.
9 A las once esa noche, ellos estaban allá afuera tomando fotos cuando nosotros llegamos al lugar en donde nos estábamos hospedando en el motel, al regresar de la finca. Su hermano administra una tienda de carnadas para pescar, sólo al cruzar la calle. Bueno, ellos estaban tomando fotos de estos tendederos grandes de las percas de bocas grandes. Y así que él dijo…
Mientras estábamos parados allí vino al tema la historia de la mordedura de serpiente. Su hermano dijo: “Es bueno ser religioso, pero no tan bueno ser un tonto”. Él dijo: “Deberías de recibir atención médica inmediatamente”, ¿ven?, porque él estuvo con un aro por el mismo tipo de mordedura.
Él dijo: “Yo fui mordido esta mañana a las once. Ya son las once de la noche. El Dios que me pudo proteger por tanto tiempo así, me puede proteger todo el resto del camino”. Así que ahí lo tienen. ¿Ven? Él todavía protege de mordeduras de serpientes.
Miren, su hermano infiel, un buen muchacho, estamos trabajando para lograr que él que llegue a ser un Cristiano. Miren, el infiel fue al hospital; la misma sangre, el mismo muchacho, hermanos, fue al hospital, estuvo hospitalizado, con un aro alrededor de su pierna; anduvo caminando con eso por mucho tiempo. Y el creyente Cristiano pisó sobre el mismo tipo de serpiente y nunca le molestó ni un poquito. Dios le bendiga, Hermano Evans.
10 Yo veo al Hermano y a la Hermana Tom Simpson sentados atrás de ellos. Y justo detrás de ellos está el Hermano y la Hermana Fred Sothmann. Ellos son canadienses, acaban de llegar. El Hermano y la Hermana Collins. Pues, aquí está el Hermano y la Hermana Dauch. Y aquí… Ahora, el Hermano y la Hermana Dauch son de Ohio. Han sido mis amigos durante muchos años. Aquí están nuestros amigos de Tennessee, manejan cuatrocientos…. Ochocientos millas [1,288 Km. Trad.] cada vez que yo predico, cuando vienen a la reunión. Todos los que están asociados con el Tabernáculo Branham, sólo pónganse de pie por un momento, sólo los que vienen al Tabernáculo. Veamos cuántos estados están representados. Texas, Louisiana, Georgia y Carolina del Norte, Nueva York, Ohio…. “ Del Norte y del Sur vendrán. Del Este y del Oeste”. ¿Es eso correcto?
Finalmente lo escuché cantar, hermano, cantar: “Cuán Grande Es Él”, el día de ayer. Las personas que vienen de allá de Tennessee, el Hermano y la Hermana Ungren, la Hermana Downing, el hermano… y el hermano… yo nunca puedo… Myers, la Hermana Myers y Joanne, y ¡Oh, oh, vaya! Todos ellos. Yo les amo.
11 Y Uds. saben, yo tuve una visión no hace mucho tiempo, hace unas semanas, que yo estaba predicando desde el sol, y tenía una gran audiencia. Y llegará a suceder. Y yo estaba predicando, y mi audiencia era una catedral en el bosque. Y el sol sobre el cual estaba yo parado estaba alumbrando sobre muchos lugares. Y yo tenía dos puntos clímax que realizar, y yo estaba mostrándoles acerca de la sanidad Divina, acerca de las visiones, y de cómo Dios había prometido y todo. Y ellos se estaban regocijando.
Pero luego, cuando estaba listo para hacer mi primer clímax , decirles que todas estas cosas eran la Palabra. Y cuando dije eso, a todos les dio hambre. Yo sí predico bastante largo. Pero a ellos les dio hambre y querían ir a conseguir algo para comer, y empezaron a irse.
Y yo dije: “Esperen un momento. Aún no lo escuchan. Miren, yo quiero decirles de donde viene. Es la Palabra, la Palabra”. Y cuando empecé a decir… a hablar acerca de la Palabra, y de cómo se llevaba a cabo por medio de la Palabra, todos se fueron. Bueno, de esa manera es cómo ha sucedido. Y cuando estaba allí parado, esas Escrituras me vinieron… (en la visión) sentado en una silla, como a las nueve una mañana en mi hogar“.
12 Y luego, Uds. saben, nuestro Señor, cuando Él estaba… al inicio de su ministerio, cuando Él estaba sanando al enfermo, y todo… ese joven Rabí de Galilea, Él era un gran Hombre. Pero un día Él empezó a exponer la Palabra. Y cuando empezó Él exponer la Palabra, la gente se fue. Los setenta lo dejaron. Y luego Él se volteó y les dijo a los doce: “¿Queréis iros vosotros también?”. ¿Ven?
Y entonces de repente empecé a pensar en mi visión: “Sí, eso es correcto. Vean, yo tengo otro clímax, un gran clímax, que tengo que realizar, ¿ven? Pero el sol está brillando intensamente ahora. Pero las sombras de la tarde estarán cayendo dentro de poco. Todos ellos estarán regresando de nuevo. Luego yo haré de este otro clímax.
Yo levanté mi mano, y dije: “¡Gloria a Dios! Ya no tendré que estudiar más, porque mi comisión en el principio fue de quedarme con la Palabra y yo me quedaré con Eso. Y luego cuando yo comience de nuevo, yo sólo repasaré lo que he dicho, y luego esperaré ese clímax”. Y yo pensé: “No debo olvidarlo”. Y luego salí de la visión. Yo no sé qué texto era el que tenía. Pero viene otro clímax, eso es seguro.
13 Y quiero decirles a todos los que están aquí… Yo no tengo la oportunidad de verlos muy seguido en la iglesia, porque nuestra iglesia es pequeña, y estamos todos abarrotados allí como no sé qué, y cientos esperando y vienen al lugar y se tienen que devolver y así sucesivamente, de diferentes estados y cosas.
Pero cuando la Palabra empezó a salir, yo quiero decirles antes que… Yo soy un pastor asociado aquí, Uds. saben, ante esta congregación. Cuando la Palabra empezó a salir, ¿Saben Uds. qué dijo Pedro? “Señor, ¿adónde iremos?”. Quédense con la Palabra. Hubo unos cuantos que se quedaron.
14 Muchas gracias a todos por venir. Yo ni siquiera sabía que alguno de Uds. fuera a venir, no sabía que vendría alguno, porque sabía que estaría muy abarrotado aquí, y como que nos lo guardamos para nosotros mismos. Pero estamos… estamos muy agradecidos de que Uds. estén aquí. Y estos son sus hermanos y hermanas de la misma fe. ¿Ven?
Este es un grupo pequeño sentado aquí que está peregrinando igual que Uds. Somos peregrinos y extranjeros. Estamos buscando una Ciudad cuyo Arquitecto y Constructor es Dios, y estamos peregrinando. Yo estrecharía sus manos, y averiguaría lo bien que los cocineros pueden hacer… cocinar los panes. Y Uds. seguramente les darán avena de maíz. Estoy seguro de eso. Así que simplemente júntense, y dense la mano y relaciónense uno con el otro ahora mientras que están aquí. Ahora, que el Señor añada de Sus bendiciones.
15 Quiero decirles a las personas que son del Tabernáculo que están aquí, que pronto… Ahora nosotros no sabemos. Ellos no nos dejan remodelar esa iglesia hasta que compremos más terreno para poner más espacios de estacionamiento. Y nosotros no podemos comprar el terreno. Probablemente tengamos que cambiarnos. Y la iglesia… está tratando de ayudarme a salir de esta deuda de cuarenta mil dólares. Ellos van a… Tuve que pedir prestado tres mil del Tabernáculo para completar eso, parte de eso. Y es algo difícil para nosotros comprar una iglesia en este momento.
Pero yo prometí que después de las Siete Edades de la Iglesia predicaríamos sobre los últimos Siete Sellos. Si es la voluntad del Señor, vamos a hacer eso inmediatamente. Así que les notificaremos por correo cuándo va a ser, y Uds. llamen y pónganse en contacto con Billy, si quieren hacer reservaciones y demás, para que él les consiga un lugar para que se hospeden. ¿Le aman a Él? Amén.
16 El Hermano Palmer, la otra noche, el Hermano… ¿cuál es su nombre? ¿Este hombre alto de por aquí? El esposo de Judy, Ernie. Ernie. ¡Oh, vaya! Yo pensaba que Veck podía cantar ese del “Amén”. Pero él sin duda tenía una voz como de un abejorro en un frasco. Él en verdad que podía… No quise decirlo de esa forma, Uds. saben. Yo quise decir, Uds. saben, por la manera en que él puede cantarlo. ¡Oh, hermanos! ¡Oh! Él no está aquí, ¿o sí? Está bien. Mi tosca expresión, él no estuvo aquí para escucharla. Así que, eso está bien.
17 Ahora aquietémonos, ahora. Y ¿todos se sienten bien? Digan: “Amén”. Ahora, trataremos de salir exactamente al mediodía, el Señor mediante, sólo tan rápido como nosotros podamos tener unos cuantos… sólo una… Todas las clases de la escuela dominical han sido despedidas, ¿no es así, Hermano Jack? Y el servicio ha terminado, y ahora sólo vamos a tener juntos un pequeño compañerismo.
Y ¿saben Uds. qué es compañerismo? El Hermano Bosworth, ¿cuántos han oído hablar de él? Por supuesto, todos Uds. Él me dijo un día, dijo: “Hermano Branham, ¿sabe Ud. qué es compañerismo?”.
Le respondí: “Pues, Hermano Bosworth, yo creo que sí”. Creo que él fue un anciano santo que Uds. conocieron.
Él dijo: “Son dos hombres en un barco”. [La palabra “compañerismo”, en inglés es “fellowship”, que se compone de dos palabras: Fellows, que quiere decir: “hombres”, y ship, que quiere decir: “barco”. Trad.] Eso es correcto. Eso es compañerismo, la comunión cerrada de los Bautistas. ¿Ven Uds.? Uds. están sentados ahora en lugares Celestiales en Cristo Jesús. Lugares Celestiales, teniendo comunión… en Cristo, por medio de Su Palabra, teniendo compañerismo alrededor de la Palabra. ¿No es hermoso? Teniendo compañerismo alrededor de la Palabra, todo en común, sentados en una mesa, conviviendo unos con otros.
Ya la mesa lista está,
Do los santos comerán,
Cristo invita que se vengan
A cenar;
Del maná les saciará,
Y de bienes hartará;
¡Oh, que gozo con Jesús siempre estar!
Ahora, sólo abramos nuestras… nuestras copas y pasémoslas unos a otros, en compañerismo y amistad unos con otros, mientras miramos en la Palabra.
18 En el libro de San Juan, el capítulo 1, yo he escogido para esta mañana un pequeño texto conocido, del cual sacar un contexto. Y estas cintas siempre están en venta o en el estante. Yo no creo que ellos las vendan en domingo, pero si Uds. gustan ordenar una… Algo pudiera decirse que Uds. quisieran estudiar al respecto, o en una línea de oración.
Ahora, anoche… Quiero pedir una disculpa antes de hacer esto. Yo le iba a ayudar al Hermano Moore en unos bautizos anoche, pero yo comencé a entrar en esa línea de discernimiento. Y honestamente, yo casi no recuerdo haberme ido de aquí. Ahora, eso es correcto, vean. Estoy cansado. Bajé de ciento setenta libras a ciento treinta y cinco [de 76.5 a 60.8 Kg. Trad.] Así que estoy… Pero ya sin la carga sobre mis hombros, tal vez ahora yo pueda… yo pueda moverme un poquito mejor.
Como el Hermano Williams dijo la otra mañana, en el desayuno de los Hombres de Negocios, que en la clínica Mayo le dijeron: “Ud. simplemente tiene que partir, eso es todo”, hace unos cuantos años. Y tan pronto como ellos le dijeron eso, él corrió al teléfono. Le dijeron: “Ud. se va a… Ud. se está muriendo. Ud. está perdiendo eso”. Y él corrió al teléfono; hizo la llamada. Y Billy le dijo que viniera. Y ellos lo pusieron allá en la fila de emergencia. Yo entré, hablé con él unos cuantos minutos, y oré por él. Creo que ha ganado alrededor de setenta libras [31.5 Kg. Trad.] desde entonces.
Así que comentó que el doctor había dicho: “Ahora, Ud. tiene que perder algo de ese peso”.
Él dijo: “Si Dios puso esto sobre mí, yo voy a dejar que eso se quede aquí”. Así que yo creo que eso es algo muy bueno.
19 Ahora, ¿encontraron ya su Escritura, para que podamos leerla? En San Juan… el capítulo 1 de San Juan, comenzando desde el versículo 35.
Y el siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.
Y miró a Jesús que andaba por allí, y dijo: He aquí el Cordero de Dios.
Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.
Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí, (que traducido es Maestro), ¿dónde moras? (¡Qué pregunta! ¿no es así?), ¿dónde moras?
Y les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con Él aquel día, porque era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús.
Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: “Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)
Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: “Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro). [En inglés una Piedra. Trad.]
Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura. ¿En dónde mora Dios? ¿Cuál es Su lugar de morada? ¿Cómo pudiéramos saber que estamos en Su casa? ¿En dónde está? Y como Él les dijo a Sus discípulos: “Venid y ved”. Eso es lo que Él nos diría esta mañana. Él no puede cambiar. Él debe de permanecer siendo el mismo. “Venid y ved”. Ahora, deseo sacar de aquí para predicar unas cuantas notas que tengo aquí escritas. “Convencido y luego interesado”. Quiero usar eso como texto.
20 Ahora, hallamos que en este día, y sabemos, y al observar en la audiencia y el movimiento… Lo cual estamos agradecidos por nuestros amigos, y por nuestros seres amados, y nuestros compañeros hermanos y hermanas en Cristo… Pero ante todo ello, debemos admitir que hay una gran apostasía.
Cuando yo me paré allí esta mañana y añadí otro pequeño pliego de papel aquí detrás… Cuando yo oí a este bondadoso hermano hablar, yo… yo añadí algo más. Vean Uds., para probar que hay una gran apostasía, casi no hay nada de comparación hoy en día con lo que hubo en aquel entonces. ¿Ven? ¿Ven? Oh, quizás nosotros tengamos cantidades más grandes. Tenemos mejores edificios. Oh, seguro. Pero, de eso tan real, hay un distanciamiento. Sin embargo, nosotros no queremos pensarlo así.
Pero tal vez si Dios nos ha tomado a unos de nosotros (tal vez pudiéramos decir, como predicadores, o algo, nosotros pudiéramos…) Él nos levanta. Y Él comparó en el Testamento a Sus profetas… Él los llamó águilas, y Él se llamó a Sí mismo un Águila. Él es Jehová-Águila. Y yo creo que les prediqué a Uds. un sermón en una ocasión sobre “El Águila Revoloteando Su Nidada, y eso es lo que se necesita hacer. Pero el águila, tiene que hacerlo ella misma. ¿Ven Uds.?
21 Pero, vean, no hay ave que pueda seguir a un águila. Oh, Uds. dice: “Ojo de halcón”. Si ese halcón tratara de seguir a un águila, se desintegraría en el aire. Él no pudiera seguir a esa águila si él tuviera que hacerlo, ¿ven? porque esa águila puede subir tan lejos que ese halcón no puede ni siquiera alcanzarla. Y antes que él pueda subir allá, él tiene que estar formado para poder soportarlo.
Pero entre más alto suba, mas lejos podrá ver, como los astronautas de ahora y demás, ¿ven? Entre más alto suba, mas lejos podrá ver, si es que está equipado para verlo.
Ahora, ¿de qué le serviría a un águila volar tan alto, si no pudiera ver cuando llegue allá? Así que yo pienso que de esa manera muchos de nosotros estamos tratando de elevarnos a algo, cuando en primer lugar no estamos equipados. “Oh, Dios, dame el don de esto, y haz esto, aquello y lo otro”. Uds. no lo reciben. ¿Por qué? Uds. no están equipados para eso. No les servirá a Uds. de nada cuando lleguen allá arriba. Y cuando Uds. hacen… Y si Uds. trataran de elevarse Uds. mismos, sólo producirían lo que yo le llamo hoy en día, (lo que ha dañado a nuestra iglesia más que cualquier otra cosa) una comparación carnal.
22 Anoche yo estaba en los escalones de mi motel; había una mujercita parada allí llorando. Hace como tres años, en la reunión de Chicago, ella estaba allí sentada, y acababa de tener una histerectomía total, le habían quitado todos sus órganos, y el cáncer se había esparcido en su cuerpo. El doctor la había desahuciado. Y ellos son buena gente de Arkansas, sus vecinos de aquí, y así que… Una mujercita encantadora, y su esposo es un… es un Pentecostal… No, el padre de su esposo es un predicador Pentecostal. Creo que así era, el padre de su esposo.
Y ellos habían oído de las reuniones y yo pienso que por medio del Hermano G. H. Brown o alguien, y había venido a Chicago y había entrado y estaba sentada en la parte de atrás en una condición desesperante.
El Espíritu Santo, tal como Uds. lo vieron anoche obrando, se movió sobre la audiencia y fue allá atrás a ella y le dijo. Eso era. ¿Y cuántos de Uds. me han escuchado decir: “Yo veo una sombra oscura de muerte sobre Ud.?”. Ahora, nosotros tenemos la fotografía, así como tenemos la del Ángel del Señor, de eso. Tenemos la fotografía de eso. Hace poco fue tomada. Le habló a una mujer que estaba sombreada de muerte. Ellos la tomaron. Y al hacerlo, en la fotografía, sobre la mujer estaba una capucha oscura de humo negro remolinándose, tan claro como pudiera ser. En Southern Pines, Carolina del Norte. Y allí esa… Todos Uds., la iglesia del Tabernáculo, Uds. la vieron en el tablero de anuncios, ¿la vieron? Muy bien. Allí lo tienen. ¿Ven?
23 Yo no estoy mintiendo. Estoy sujeto a mentir porque soy humano. Pero no estoy mintiendo, porque Dios está confirmando y vindicando ser eso la verdad. Cuando yo les dije que estaba una Luz, siendo un jovencito allá en el río, cuando el periódico tomó la fotografía de eso, y vean, ahora es… eso ha sido probado. Eso va más allá de cualquier sombra de duda. Todas las iglesias, toda la gente, los Cristianos, saben eso, (¿ven?). Bueno, es una sombra. Y luego cuando la muerte llega, es una sombra. Y en ese lugar esa mujer estaba sombreada de muerte.
Bueno, esta mujercita también lo estaba, y el Espíritu Santo le dijo de dónde venía. Y entonces yo lo observé de nuevo, y esa oscuridad se fue desvaneciendo, y estaba una Luz colgando sobre ella. Eso es. Yo solo dependeré mi vida en ello porque eso es. Él nunca ha estado equivocado. Así que entonces, la Palabra salió. “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Ahora, muchas veces todos Uds. que reciben estas visiones, vean, Uds. las están recibiendo de la misma manera… No es una visión y sin embargo, sí es una visión.
24 Vean, cuando la mujer tocó el borde de Su vestidura, esa fue la mujer usando el don de Dios. Vean, ella jaló de Él, porque Él dijo: “Yo me he debilitado”. Y Él en realidad no le dijo: “Yo te sano”, Él dijo: “Tu fe te ha salvado”, la palabra “sozó”, al igual que la salvación física, y la salvación espiritual… ¿Ven? “Tu fe te ha salvado”. Ahora, ¿ven?, la mujer, su propia fe hizo eso, creyente que Él era el Hijo de Dios.
Ahora, cuando Dios quiso usar su don en Lázaro, Él sólo le dio a Él una visión. Él salió, y cuando regresó Él levantó a un hombre de la tumba que ya había estado allí por cuatro días, en nuestro vocabulario diríamos para entenderlo, se estaba pudriendo. Su nariz ya se había hundido en todo ese tiempo. ¿Ven? Muy bien. Ahora… y Él nunca dijo una palabra acerca de debilitarse. Ese fue Dios usando Su don.
Lo otro fue la mujer usando el don de Dios. Así que Jesús ni quisiera sabía que ella estaba allí. Él solamente iba pasando, y Él se dio la vuelta. Ahora, Él no era un hipócrita, Uds. lo saben. Él dijo: “¿Quién me ha tocado?”. Él no sabía. Después Él encontró en dónde estaba ese tirón de fe; le dijo a ella: “Tu fe te ha salvado… tu flujo de sangre”. ¿Ven? “Tu fe te salvó”.
25 Bueno, esa es la misma cosa que sucede de esta manera. Muchas veces si eso llega a suceder… ahora observen eso. Pero en la plataforma, o en algún lugar donde yo tengo a alguien con el que puedo hablar personalmente, y ver lo que está mal en ellos… Entonces si tan sólo podemos esperar unos minutos, y ver lo que el Señor responderá al respecto…
Ahora, estén seguros que ese es Dios diciéndoles eso ahora, y no una impresión. Como dije la otra noche, hay demasiados movidas en Pentecostés. Esa es la razón que la… la sinceridad y la confianza se han perdido; es por causa de personificaciones carnales. Si estuviéramos seguros que ese fue Dios, nos quedaríamos quietos. Así que cuando decimos: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, estén seguros que Ese es Dios, no su propio pensamiento, o una impresión, o un impulso. Sepan que es Dios. Y luego, en este caso le respondió a ella y le dijo: “Perfectamente normal”, ha sido de esa manera desde entonces.
26 Hace unos días en Arkansas estaba un pequeño ministro que llegó al lugar. Y yo no estoy contradiciendo las palabras de ese muchacho. No tengo el derecho. Yo no soy Dios. Él dijo que el Señor le dio un don de discernimiento. Ahora, pues, por supuesto, ese es uno de los dones de la Escritura, seguro. Eso está bien. Pero, vean Uds., lo que él dijo era contrario.
Ella le estaba contando, testificando sobre lo que el Señor había hecho por ella.
Él dijo: “Oh, pero espera un momento. Eso ha regresado otra vez a Ud.”. Eso asustó tremendamente a la mujercita, y aquí estaba ella anoche parada allí llorando. Ella ya fue bautizada una vez, y aquí estaba ella allá abajo tratando de… Se puso la túnica, había bajado para bautizarse para poder llegar hasta donde yo estaba. Ella ya había sido bautizada, pero la iban a bautizar otra vez, solo para poder pararse allí. El Hermano Jackson estaba en el porche con ella anoche allí en mi motel. Porque ella… Ese muchacho diciéndole a ella que… Y esa mujer no tenía más cáncer que lo que tiene Jim Maguire, sentado aquí. ¿Ven?
27 Un hombre… Uno de nuestros hermanos Pentecostales estuvo en una reunión en donde otro hermanito había entrado y le había dicho a su hija que se estaba muriendo con cáncer. Bueno, él la mandó por avión. Entré en el cuarto. La sentamos allí en un caso de emergencia, y observamos al Señor. Yo la vi a ella… De eso ya hace tiempo, y la vi cargando a dos niños. “Pues”, yo dije: “Ud. no se va a morir. Ud. no tiene nada de cáncer. Ahora sólo tome… Yo pagaré por ello. Vaya con un especialista que le haga un examen, ¿ve? Ud. no tiene nada de cáncer”.
Así que pueden ver…. Y él habló en el Nombre del Señor. Este joven hizo la misma cosa. ¿Qué es? Es entusiasmo, emoción. Y al hacer eso, ¿no se dan cuenta que eso trae una confusión ante la gente, tanto así que ellos no saben qué creer? Estén seguros de lo que están hablando.
28 Este día de apostasía, y siendo que ha caído en eso, la gente está perdiendo el interés. Recuerden, el árbol sigue creciendo de todas maneras. Como Joel dijo: “Yo restauraré”. Muchos de Uds. que reciben las cintas, me gustaría que adquirieran la cinta del mensaje: “El Árbol Novia”. ¿Ven? Aunque fue cortado. Y el Árbol principal, Cristo, fue cortado. Él era el Árbol de Vida que vino del huerto del Edén y que fue colgado en un árbol cruel hecho por los romanos.
Pero ese mismo Árbol de la Vida que Él era… que un hombre come de Este y no muere… Él estaba sacando una Novia. Y cuando esa Novia surgió por el Espíritu Santo, ¿qué sucedió? Fue cortado por el catolicismo romano, en una denominación. Pero Joel prometió que Él lo restauraría de nuevo.
Comenzó a salir otra vez desde la cepa en los días del Lutero. ¿Qué hizo él? Lo organizó. Lo volvió a cortar, lo podó. El árbol siguió creciendo. Salió en Wesley. ¿Qué sucedió? Se organizó, se podó. El dueño de la viña le cortó las ramas. Ellos murieron. Muéstrenme una sola vez que una organización haya regresado otra vez. Son podadas.
En seguida vino Pentecostés, otra rama saliendo de él. ¿Qué sucedió? Se organizó, fue podada, otra vez cortada. Pero recuerden, desde el corazón de esa cepa, surgirá una Novia genuina. “Yo restauraré”, dice Dios. ¿Y en que parte del árbol… en dónde se madura primero? Es en la parte de arriba. ¿Por qué? Está más cercana al sol. Más vale que deje ese tema por el momento. Regresemos a esto otro…
29 Apostatando, sin ningún interés.
Yo puedo ver la idea que tiene la gente, y quiero hablar sobre esto porque esta es nuestra escuela dominical, y… nosotros solo… una iglesia se ha reunido aquí… dos iglesias, dos grupos pero la misma gente, para así poder explicar esto.
Hay una apostasía, y la apostasía ha traído una falta de interés. ¿Por qué hacen eso el día de hoy? Pareciera que, desde la Calle Azusa, y el derramamiento del Espíritu Santo, que la única cosa importante en la iglesia es la membrecía, obtener más miembros, aceptar cualquier cosa. Y utilizamos la doctrina que ellos tienen de hablar en lenguas para recibir el Espíritu Santo. Y muchos de los hermanos arrodillaban a las personas y las hacían repetir una misma palabra (gloria, gloria, gloria) hasta obtener una confusión en el lenguaje. Si ellos simplemente se quedaran quietos hasta que el Espíritu Santo venga…
30 Ahora, yo también creo que uno habla en lenguas. Yo lo creo. Pero si uno tiene el verdadero Espíritu Santo genuino hablando en lenguas, ¿saben qué? La Vida de Cristo seguirá en uno. Yo he visto a brujos hablar en lenguas. Yo he visto todo tipo de cosas, (siendo un misionero) bebiendo sangre en cráneos humanos, y hablar en lenguas, e invocar al diablo.
Mi anciana madre que acaba de morir hace unos meses era mitad india. Yo he estado en sus campamentos, y los he visto enrollarse una víbora así y llevar a cabo la danza del maíz y hablar en lenguas y levantar un lápiz y escribir en lenguas desconocidas e interpretarlas.
Por lo tanto pueden ver, que no hay sensación que uno pueda atribuirle al Espíritu Santo. Es por sus frutos que son conocidos. Ahora, eso no elimina el hablar en lenguas, y eso no elimina el gritar; eso no elimina… La vida de Uds. es la que da testimonio de Uds. mismos. Les dice lo qué es, su vida hablando por sí sola.
31 Ahora, en este día la gran cosa es unirse a la iglesia, la membrecía, apoyar algún programa radial. Bueno, eso está bien. Esas cosas, no las estoy criticando, pero les estoy diciendo. ¿Ven? Edifican una gran escuela en alguna parte, ¿no es así? Todos quieren edificar una escuela de teología. Ellos quieren todo el dinero que la gente pueda darles para patrocinar algo así, e invierten millones de dólares en eso. ¿Ven? Y luego, esta misma clase de personas dice que ellos creen que Jesús viene en esta generación.
¿Qué no se dan cuenta, que la gente no está completamente ciega? Pues, el testimonio de Uds. lo testifica. Sus acciones hablan más fuerte que sus palabras. ¿Cómo pueden decir que Uds. creen que Jesús va a venir, y quieren edificar un edificio de un millón de dólares? ¡Y misioneros que no tienen zapatos en sus pies! Es verdad. Y porque ellos no pertenecen a cierta organización entonces no son patrocinados. Y luego dicen que nosotros creemos que la Venida del Señor está a la mano: “Él va a venir en esta generación”. La gente sabe mejor que eso, ¿ven?
Ellos no están convencidos eso es todo. Ellos no lo creen. Ellos solamente lo toman como una de sus tradiciones. Alguien dice: “¡Oh, gloria a Dios! Jesús viene muy pronto”. El otro dice: “¡Gloria a Dios! Jesús viene muy pronto”. Si Uds. creyeran eso, hubiera en la ciudad el lloró más grande que se pudiera escuchar. Es una tradición. No es una realidad para el pueblo. No es… no da resultado. Eso prueba que no da.
Ellos no están convencidos que Él viene en esta edad, y otra vez, ellos no están convencidos, que Él está con ellos… no están completamente convencidos.
Ahora, Eva no estaba completamente convencida que la Palabra de Dios era verdad. Si lo hubiera estado, ella nunca hubiera escuchado el razonamiento que Satanás le dio. Son dos grandes batallas. La primera se peleó en el cielo. Satanás fu echado de allá. Y Dios es un gran Hombre militar.
32 Ahora, Uds. pueden ver que cuando… Si una nación manda espías por todas partes para averiguar lo que el otro hombre tiene… Pues, tenemos demasiado… Aunque somos amigos con Inglaterra, existen espías ingleses aquí para ver nuestros secretos atómicos, y hay espías americanos en Inglaterra para ver lo que ellos tienen, también. No se tienen confianza uno al otro, porque si uno descubre una cosa, el otro trata de descubrir algo más para contrarrestar eso. De esa manera ellos sobreviven.
33 Dios, a Su ejército, que Él sabía… Y cada nación intenta equipar a su ejército con lo mejor. Deben hacerlo para sobrevivir. Y Dios, al equipar a Su ejército, siendo infinito, sabía cuál era la mejor armadura que había. Y ¿qué hizo Él? Él le dio a Su ejército Su Palabra. No estamos fortificados detrás de una denominación. No estamos fortificados detrás de grupos. Estamos fortificados por medio de la Palabra de Dios. Y el diablo sabía eso, así que él trató la única… y ahora… El espía, el diablo, intentando de encontrar una manera para penetrar esa pared… Él pudiera haber intentado con el placer, él pudiera haber intentado todo. Pero, ¿saben en dónde atrapó a Eva? En el razonamiento.
La Biblia dice que debemos derribar todo razonamiento. La fe hace eso. Ahora, el razonamiento. “¿No es razonable, Hermano Branham, que la iglesia está en un mejor estado hoy que lo que estuvo en la Calle Azusa, o allá en aquel tiempo?”. No, señor. Ellos se han apartado de la Palabra. Ellos se han apartado de su escudo. La Palabra es nuestra protección. Y aunque la gente no se atreve a decir que ellos no lo creyeron… Ellos lo reclaman, pero sus acciones hablan más fuerte que sus palabras.
Cuando un hombre dice. “¡Oh, gloria a Dios! Nosotros estamos esperando que Jesús regrese en cualquier momento. Mire, vamos a construir un edificio allá, que vale tantos millones de dólares”.
Ahora, Uds. saben que dos más dos son cuatro. Un niño de segundo grado sabe eso, vean. ¿Y cómo pueden creer que Él está por venir ahora, y construyendo tan grandes edificios?
34 Y sin embargo, podemos ver la misma Presencia de Cristo en pleno cumplimiento de Su Palabra. Pero no estamos convencidos que sea Él (eso es correcto), por causa de las comparaciones carnales y cosas, ha sacado a la gente de guarda. Ha llegado al punto que casi ya no hay respeto hacia los mensajes. Y simplemente cualquier cosa que se levanta ellos le llaman mensaje, cuando el mensaje debe ser puesto por escrito. Y si no sucede, Uds. tienen un espíritu malo allí.
Dios dijo: “Si hay entre vosotros alguien que es espiritual, o un profeta. Yo, el Señor, le hablaré a él. Y si no sucede, entonces no soy Yo. Pero si sucede, entonces témanle, porque Yo estoy con él”, porque Dios es Verdad.
Solamente nos levantamos. Y como pueden ver, sólo ha llegado a ser… como una porquería. Eso es correcto. Ahora, esa es una palabra muy fea para mencionarla, pero esta es escuela dominical. Enderecemos esto. Es el jubileo. Es… vean… simplemente ha llegado a ese estado. Yo lo he visto. Yo lo he visto aquí en este Tabernáculo. Yo lo he visto en mi Tabernáculo. Lo he visto por todas partes.
35 Por supuesto, tal como dijo la visión, ellos simplemente lo abandonan. Tiene que ser de esa manera. Si ellos se lo hicieron a Él, lo hicieron de otra manera, ellos lo van a volver a hacer, vean, porque han tomado el razonamiento. “Ahora, ¿no deberíamos de tener esto? y ¿no deberíamos de tener aquello?”. Eso es razonamiento y no la Palabra.
Ahora Uds. dicen: “Bueno, ¿cómo puede saberlo?”.
Bueno, llevémoslo a la Biblia, y veamos si Dios lo vindica o no. Si Dios hizo una promesa, Dios tiene que cumplir Su promesa. Si él no lo hace, Él no es Dios. Miren, Uds. no sólo pueden estar adivinándole a eso. Uds. tienen que realmente creerle a Él, y les conviene saber de qué están hablando. Ahora, ellos reclaman eso, pero sus acciones hablan más fuerte que las palabras.
36 Uds. saben, Jesús dijo: “Si me amáis, apacienta mis ovejas”. Ahora, Él nunca dijo que las trasquilaran; “apacienta”. Él nunca dijo que las educaran; Él dijo que las apacentaran. Bueno, las ovejas son alimentadas correctamente con comida para ovejas; y la comida de oveja es la Palabra. Porque: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de cada Palabra que sale de la boca de Dios”. No solamente una aquí, de vez en cuando, sino con cada Palabra—línea sobre línea, un poquito aquí y otro poquito allá, de toda Palabra de Ella. Denles alimento para ovejas.
Y la comida que ellas están buscando es la Vida. Una verdadera oveja busca la Vida. Y sólo hay una cosa que tiene Vida. Jesús dijo: “Mis Palabras son Vida”. Él es la Palabra, y Él es la Vida. “Yo soy el Camino, Yo soy la Verdad, Yo soy la Vida”. Y Él es la Palabra.
Ahora, ¿cómo le vamos a dar un credo? Pues, Uds. les están dando hierbas, hierbas denominacionales: credos en vez de comida para ovejas, la Palabra. Y ¿qué crían Uds.? Bueno, sólo lo que las hierbas producen, ciertamente.
37 Cuando Juan el Bautista…. No tenemos muchos registros de Juan. La única cosa que sabemos… que él era el hijo de un sacerdote, y su padre y madre estaban ancianos. Y cuando él estaba… Zacarías estaba haciendo su labor en el templo, estaba meciendo el incensario mientas que la gente ofrecía oraciones. Sabemos que el Ángel del Señor se le apareció y le dijo qué sucedería. Y entonces, ellos eran ancianos. Debió haber contristado los corazones de la pareja anciana cuando supieron que Juan… que ellos no vivirían normalmente para verlo a él entrar en su poder. Pero ellos sabían que él iba a ser un gran siervo de Cristo, un profeta.
Ahora, fue algo extraño. Si ese padre, sentado allí diciéndole a Juan: “Juan, mi hijo, cuando tú naciste, una cosa extraña sucedió”. ¿Ven? Una cosa extraña sucedió. Juan, habiendo nacido para esta obra, en lugar de ir a la escuela de donde había salido su papá, lo cual era absolutamente una tradición. El muchacho debió haber seguido la línea de su padre, aún… Cualquiera de Uds. que sabe, que ha leído en… sobre la iglesia de Nicea, como San Martín. Su padre fue un hombre militar. Él absolutamente… él tenía que seguir la línea de su padre y ser un hombre militar.
Y era una costumbre en aquellos días, que ellos seguían lo que sus padres hacían. De esa manera… El sacerdote del… del sacerdocio Levítico, Leví, uno seguía después del otro. Era una sucesión de sacerdotes. Y algunos eran pastores de ovejas, y algunos eran ganaderos, y todos seguían la misma línea. Pero Juan, ¡qué extraño! En lugar de que él, sabiendo que su trabajo era importante…
38 Ahora, sin duda que si él hubiera ido a la escuela de ellos, de donde había salido su papá: “Pues, este es el hijo de Zacarías. Así que les diré lo que vamos a hacer. Nosotros… Les diré lo que haremos. Lo haremos un gran hombre entre nosotros, así… porque su padre fue un gran hombre. Le daremos su educación, y su doctorado en Filosofía, y todo como esto”.
Juan sabía que si alguna vez le inyectaban eso, el perdería el verdadero valor de su llamamiento. Así que él se va al desierto y espera, porque él sabía que introduciría al Mesías. Él supo en aquel entonces la misma cosa que nosotros debemos de saber el día de hoy, cuando la venida del Mesías está a la mano, así como lo creemos el día de hoy.
Juan nunca estableció escuelas, pero él estaba interesado en la Palabra del Señor. Y después que se interesó, él sabía que tenía que estar convencido en dónde estaría el Mesías. Y él estaba tan convencido que cuando él salió, dijo: “Mas en medio de vosotros está Uno que vosotros no conocéis”. ¡Oh, hermanos! “Hay Uno ahora mismo parado entre vosotros. Vosotros no lo conocéis, pero Él es Ese. Yo lo conoceré porque estoy convencido que yo no puedo equivocarme. Dios me dijo en el desierto que yo lo conocería, porque yo vería una señal sobre Él, una señal Mesiánica”.
39 Uno de ellos pudiera haberse acercado, uno de los principales sacerdotes, y dicho: “Señor, lo consideramos a Ud. como un profeta. Aquí está el Hermano Fulano de tal. Él es un hombre maravilloso. Pues, él es uno de los mejores amigos del sumo sacerdote. Él es una persona muy fina. ¿No piensa, señor, no piensa (mire, sea honesto), no piensa que Él es el Mesías?”.
“No”.
“Pues, ¿no cree Ud. que debería hacerlo….?
“Yo no sé nada de eso”. Pero él dijo: “Yo lo conoceré a Él, porque El que me dijo en el desierto que fuera a bautizar con agua, dijo que ”sobre quién viera al Espíritu descender, Ese sería Él“.
Ahora, él no dijo: “Mira, te diré lo que vamos a hacer. Vamos a comenzar una escuela. Vamos a educar en esto a un montón de gente”. No, señor. El tiempo estaba muy avanzado. No había nada que hacer más que prepararse. Predica la Palabra, busca la señal.
40 Y luego cuando él apareció allá un día, y él estaba parado del otro lado del río predicando, y un sacerdote del otro lado dijo: “Bueno, Rabí, ¿me quiere Ud. decir que habrá un tiempo en que el sacrificio diario cesará en el templo, y ya no tendrán más corderos?”.
Él dijo: “Vendrá un tiempo cuando un Hombre será el Cordero de Dios”.
“Oh,”, dijeron ellos, “Rabí, Ud. está fuera de sí”.
Él dijo: “Hay… Oh, he aquí, allí está Él. Ese es Él”.
“¿Cómo es que está Ud. tan seguro? ¿Cómo es que Ud. está tan convencido?”.
Primero, él estaba interesado en cómo lo sabría. Y después cuando encontró exactamente cómo sería, entonces estuvo convencido que Ese era Él. Él lo vio. ¿Por qué no podemos estarlo nosotros el día de hoy? Cuando Dios profetizó que estas cosas vendrían, aún la iglesia de Laodicea, y la acción del Espíritu en este día. Deberíamos estar interesados en estas cosas y luego estaremos convencidos. No pudiera haber un error.
41 Hallamos ahora que este discípulo… Después que Juan hizo esta declaración, y lo señaló allí mismo: “He aquí el Cordero de Dios”, Andrés estaba parado con ellos. Y Andrés siguió a Jesús porque él tenía confianza en Juan, viendo su sinceridad, que él anunciaría al Mesías.
Y luego cuando él lo hizo, él dijo: “Rabí, ¿dónde moras?”.
Y Jesús dijo: “Venid y ved. Ven para que veas en dónde vivo”. Y él se quedó con Él esa noche. Él se quedó con Él hasta que estuvo convencido que Ese era el Mesías.
El problema es que nosotros no nos quedamos lo suficiente. No estamos convencidos. Esa es la razón por la cual nuestro interés se ha ido. Esa es la razón por la que estamos tan ocupados en las cosas del mundo. Esa es la razón por la que estamos tan inquietos. Todavía no estamos completamente convencidos. Pensamos que lo estamos. Pero cuando Uds. están completamente convencidos, como el hermano anciano dijo hace un rato, algo sucede. Cuando Uds. están realmente convencidos, entonces Uds. están interesados.
42 Ahora, recuerden. Andrés, tan pronto como él fue discernid…. convencido, el se preocupó de su hermano. Él quería que su hermano supiera algo al respecto. Ud. no puede retenerlo. Ud. tiene que hacer algo al respecto. Esteban estaba convencido. Ahora nos fijamos que, cuando Uds. están convencidos entonces están interesados. Y esa es la razón por la que yo estoy tan convencido que la iglesia está en una condición de Laodicea, y esa es la razón por la que estoy preocupado al respecto.
No es porque no me gusten estas cosas, es porque estoy completamente convencido que les estoy diciendo la verdad de la Palabra de Dios. Yo observo Sus movimientos. Yo me veo a mi mismo haciendo cosas y me preguntó el por qué, y miró hacia atrás y allí está. Él me habla, y yo me pregunto: “Yo nunca pensé en eso. Pues, allí está, eso es exactamente”. Luego estoy convencido, y esa es la razón por la que estoy preocupado.
Yo no quiero que nadie se pierda. Estoy preocupado por Uds. Estoy preocupado por la gente, porque estoy convencido que Jesús es el Cristo. Estoy convencido que estamos viviendo en los últimos días. Esa es la razón que yo… Bueno, allá en el campo… Yo comencé hace muchos años. Yo pudiera haber sido un doble multimillonario. ¿Y tener yo que pedir prestado cuarenta mil dólares? Eso hubiera sido una miseria, como lo llamaríamos.
¿Por qué? “¿Por qué no lo aceptó?”. El pastor de Uds. aquí presente sabe cuántos miles de miles de miles de dólares rechazamos. ¿Por qué? Yo estoy convencido que estamos al final y estoy preocupado de la condición de la iglesia aquí en el tiempo del fin.
43 Estoy convencido sobre las mujeres cortándose el cabello. Estoy preocupado de eso. Ellas son mis hermanas. Estoy convencido sobre los hombres siendo marionetas. Estoy preocupado por mis hermanos. No es que no los ame, yo los amo a ellos. Esa es la mera prueba que los amo. No es que yo esté tratando de ser grosero con ellos. Estoy convencido, luego interesado en eso.
Ahora todos deberíamos de estar convencidos. Y cuando nosotros estamos convencidos entonces nuestras vidas empiezan a arder, así como lo dijo el hermano. Hay algo… no nos podemos quedar sin hacer nada al respecto. Ud. no tendrá descanso. Ud. simplemente, como él dijo hace un rato, él no podía dormir toda la noche. Él estaba convencido que era Dios. Él estaba interesado en recibirlo él mismo. ¿Ven lo que quiero decir? Convencido, y luego interesado. Sí.
44 Juan se quedó en el desierto hasta que supo cuál era el programa de Dios. Entonces él estuvo interesado. Él sabía su señal. Andrés se quedó toda la noche con Jesús, y luego él se interesó por su hermano. Él fue y lo trajo. Cuántas veces pudiéramos mencionar esto con sólo… pero simplemente no tenemos mucho más tiempo aquí, pero yo quiero decir estas cuantas palabras más, si tan sólo me toleran como por otros diez minutos.
Jacob tenía un sentir que él debía regresar a casa, pero él sabía que tenía que encarar a su enemigo. Él no sabía cómo lo iba a hacer. ¿Qué hizo él? Primero, él se quedó allí hasta que se asió de Dios. Y cuando él estuvo convencido que había recibido la bendición porque Dios así lo había dicho, entonces se interesó.
Primero él tuvo que quedarse allí hasta saber que algo había sucedido. Él traía una marca en su cuerpo físico que mostraba que Dios se la había puesto. El fuerte y bien grande… Bueno, de este lado del río él era Jacob, saludable y cobarde, fuerte y muy grande, y del otro lado del río él era un Israel cojeando. De este lado del río él era un hombre fuerte, un Jacob, un engañador. Y del otro lado del río él era un guerrero cojeando, sin temor de nada. Él ni siquiera quería nada de lo que Esaú pudiera darle. Él estaba convencido que había sido tocado por Dios. Cada paso lo hacía diferente.
Cuando un hombre es tan definitivamente… vean la diferencia de la marca del Espíritu Santo en su vida, luego Uds. están convencidos y están interesados. Cuando Uds. ven al siguiente hombre, a un Jacob grande y acobardado parado de esta forma: “Bueno, bendito Dios. Yo soy el Doctor Fulano de tal de este tal y tal lugar”, oh hermano, bájese y cojee entonces un poquito. Cierto.
45 Samgar, muchos de Uds…. Él era uno de los jueces de Israel, un pequeño… Muchos ministros ni aún han visto eso en la Biblia, pero él era uno de los jueces de Israel, hay un solo versículo escrito sobre él. Pero él me agrada. Él es un hombre conforme a mi corazón.
Uds. saben, los filisteos, en ese entonces cada hombre hacía según su parecer. Entonces hallamos que los israelitas habían levantado una gran cosecha, y los filisteos se habían sentado sin hacer nada en aquel lugar, y jugaban apuestas, y hacían que ellos les sirvieran. Y allí les caían por sorpresa (no había unidad entre ellos), llegaban y decían: “Bueno, tomen sus cosechas”.
Año tras año hacían la misma cosa. Un día este pequeño hombrecito… Él no era un guerrero. Él solo tenía… lo único que tenía era su cosecha. Me puedo imaginar verlo parado allá después de haber almacenado su cosecha en el granero. Él miro a sus niñitos harapientos, y su esposa necesitaba un vestido. Y tenía todo bien acomodado. Y él estaba parado allí, recargado, diciendo: “Bueno, tal vez podamos tener algo para comer este invierno”.
46 Él escuchó algo. Él miró por la ventana del granero, y allí venían mil filisteos, marchando, marchando, marchando, con piezas bien grandes de armadura sobre ellos, hombres grandes y bien entrenados con lanzas en sus manos, marchando directamente allí para llevarse lo que él tenía.
Él volteó a mirar a sus niños. Él miró a su esposa. Él se preocupó. Pero, ¿qué era él? Él estaba indefenso. Él no era soldado. Ahora, él no dijo: “Mire, espere un momento. Tal vez deba ir a la escuela, y aprender cómo combatir en duelo con los credos”. Si él hubiera hecho eso, eso sería todo de lo que él hubiera sabido. Pero hay algo que él sabía. En eso pensó: “Soy un israelita de nacimiento. Y Dios le prometió a Abraham, mi padre, que su simiente poseería la puerta de su enemigo”. ¡Amén! Eso es suficiente. ¡Amén!
Él estaba preocupado de su familia; él estaba convencido que él era un israelita. La primera cosa que él tenía en su mano, él la cogió. Era una aguijada de bueyes, una vara, con un pedacito de bronce en la punta, para quitarle el lodo al arado, arrastraba la aguijada, o la… aguijoneaba al buey mientras iba caminando.
47 ¡Y mil filisteos armados! Ud. no ve la oposición. Él estaba preocupado, y convencido. Él estaba convencido, y supo que él era un israelita. Él estaba convencido que Dios no podía mentir. Él estaba convencido que la bendición estaba sobre él. Él sabía que era una promesa de Dios. ¡Amén, hermano! Me siento bastante religioso en este momento. Él estaba convencido que era la promesa de Dios, igual como en Hechos 2:39 es la promesa de Dios.
Él estaba convencido que Dios había dicho que Su simiente, de la cual él formaba parte, que poseería las puertas del enemigo. Así que él cogió esa aguijada de bueyes y se paró allí mismo, y derribó a cada uno de ellos. ¿Por qué? Él estaba interesado, y él estaba convencido. Eso es correcto. Nunca se esperó a aprender todos los credos, y todo y cómo combatir en duelo y decir: “Yo debo ser un guerrero”.
48 Ese es el problema hoy día. Ellos no están convencidos después de haberlo aprendido. Hoy en día un joven quiere ir a la escuela. Y nuestros pentecostales, ¿qué es lo que ellos hacen? La primera cosa, ellos tienen que enviarlo a la escuela diez años para obtener su título en licenciatura en Letras (eso es correcto), de algún seminario. Y cuando él sale de allí, él tiene que aprender todos los rituales. Y cuando él sale de allí, todavía no está convencido.
Uds. saben, Dios tomó a unas personas y las convenció de la mejor manera en diez días de lo que pudiéramos hacerlo nosotros en diez años. Cuando nuestros seminaristas salen, ellos todavía no están convencidos, porque les inyectamos tradiciones. Pero entonces cuando ellos esperaron diez días en Dios, entonces estuvieron realmente convencidos. En verdad que se convencieron. Algunos de ellos en Pentecostés ni siquiera podían escribir su propio nombre. Pero ellos estaban convencidos que era Dios. Ellos sabían que lo era. Ellos podían dar sus vidas por la Causa. Ellos sabían que era Dios. Ellos estaban convencidos. Sí.
49 Por lo tanto, ellos estaban convencidos de Su mensaje. Ellos estaban convencidos de Su obra. En cualquier otra cosa ellos estaban convencidos. Ellos no tenían que salir y algunos decir: “Ahora, esperen un momento. ¿De qué escuela de enseñanza salieron Uds.? Ahora, esperen un momento. ¿Cómo van a ir allá sin una tarjeta de compañerismo? ¿Qué van a hacer Uds.?”. Ellos estaban convencidos. (Voy a decir a algo). Ellos estaban convencidos que Él era todo lo que necesitaban.
No hemos llegado a ese lugar todavía. Ellos estaban convencidos. Ellos no necesitaban una educación. Ellos estaban convencidos que no necesitaban una tarjeta de compañerismo. Ellos sabían que eran la simiente de Abraham, que Dios era capaz de llevar a cabo aquello que Él había prometido hacer. Él estaba convencido que Él era todo lo que necesitaban. Ellos no querían el líquido denominacional para embalsamar de ellos. Ellos ya habían recibido una inyección, y ellos estaban convencidos que era suficiente para encargarse de ellos. Ellos estaban convencidos que Eso era todo lo que ellos necesitaban.
Y otra cosa, como el hermanito me dijo ayer. Yo le dije, dije: “Tal vez mi gramática no sea la correcta”.
Dijo: “Bueno, le diré algo. La gente no se fija en eso. No creo que ellos le presten atención a eso”.
50 Aquellos hermanos que salieron de allá de Pentecostés, ellos estaban convencidos que Él era todo lo que necesitaban, y estaban convencidos que Eso era todo lo que la gente necesitaba, que lo necesitaban a Él. Y yo estoy convencido de la misma cosa. Yo no estoy convencido de… Ellos no sólo me dicen que tengo que hablar mejor, y tengo que hacer esto, y hacer eso, y tener mejor… permanecer quieto detrás del púlpito para hacer… Eso es psicología.
Uds. dicen: “Bueno, la mejor clase de gente está asistiendo”. La clase de Dios asistirá. Él trabaja en ambos lados de la cuerda. Yo estoy convencido que la gente no necesita una cuerda larga y grandísima de esto, eso, o lo otro. Yo estoy convencido. Porque sé lo que hizo por mí; yo estoy convencido que hará lo mismo por ellos. Sí, señor. Yo estoy convencido que Él suplirá todas sus necesidades. Estoy convencido que Él suplirá las necesidades de todos los demás.
51 Estaba leyendo no hace mucho sobre Hudson Taylor. Muchos de Uds. han leído de él, el gran misionero a China. Hubo una vez un joven que vino a él un día, de… de unos catorce, quince años de edad. Él dijo: “Sr. Taylor, yo creo que tengo un llamado en mi vida para ser un misionero, para cuando llegue a cumplir veinticinco años”, él dijo: “¿Sabe algo? Voy a entrar a su escuela, yo quiero aprender”.
El Sr. Taylor, un caballero Cristiano, dijo: “Hijo, no esperes hasta que la vela se haya consumido a la mitad. Ve en cuanto se encienda”.
¡Eso es verdad! Uds. no necesitan ser educados en esto y ser educados en eso.
Uds. dicen: “Bueno, la vela se acaba de encender”.
Sí, en cuanto se encienda.
“Bueno, yo no sé nada de teología”.
Ud. no necesita saber eso. Vaya y dígales como se encendió. Tal vez les alumbré a ellos.
Lo que necesitamos es un tiempo de encender la vela, con el poder del Espíritu Santo, en lugar de todo este credo hecho por el hombre, este entrenamiento teológico. Estoy convencido que eso es lo que la gente necesita. Ya sea que conozca sus abcs o no, ya sea que sepa diferenciar frijoles de granos de café o no, si él solo permite que la vela se encienda, Dios se encargará de lo demás. Correcto. Estoy convencido que eso es todo lo que él necesita.
52 El hombre ciego que Jesús sanó, él no podía discutir la teología de esos sacerdotes. Ellos vinieron, todos esos sacerdotes lo rodearon, y dijeron: “Ud. sabe, yo soy el Dr. Fulano de tal. Yo pertenezco a cierta iglesia”. Él no podía discutir la teología de ellos. Ellos dijeron: “Bueno, sabemos que este Hombre es pecador. Sabemos que lo es. Él no está de acuerdo con nuestras enseñanzas. ¿Qué es lo que Él hace? Él engaña a las personas. Él las está desviando. Sabemos que Él es un pecador”. Hermano, él no podía discutir su teología, pero él estaba convencido de que podía ver. Eso es correcto.
Yo pienso que es esa es la cosa principal hoy en día. Yo no puedo decirles en dónde yo debería estar, y si Uds. tienen que ser esto, o ser eso, pero ciertamente estamos convencidos que tenemos algo. Como la anciana de color dijo: “Hermano, yo quiero dar un testimonio”.
“Adelante Hermana”.
Ella dijo: “¿Saben algo?” Dijo: “Yo no soy lo que debería ser”, dijo ella: “Y no soy lo que quisiera ser, Pero”, dijo: “de una cosas sí estoy muy segura, yo no soy lo que era antes”.
Así que, yo pienso que eso fue muy bueno. Yo no soy lo que quiero ser. No soy lo que debería ser. Pero sé que yo no soy lo que era antes. Eso es correcto. ¿Por qué? Por lo menos la vela ha sido encendida. ¡Amén!
53 David, pues, él era el más pequeño entre el ejército aquel día, un muchachito rubio. Él era el menos entrenado. Pero él estaba convencido que el Dios al que él servía, que él había tenido una experiencia, que él podía matar a un león que lo estaba atacando, él podía matar a un oso que estaba tratando de matarlo. Y él estaba convencido que si ese filisteo incircunciso estaba haciendo estragos en su Dios y su ejército: “Él es más que capaz de entregarlo en mis manos”. ¡Amén!
Saúl dijo: “Espera un minuto, hijo. Yo te voy a dar un pequeño entrenamiento. Te daré un título de licenciatura en Letras en unos cuantos minutos. Pruébate mi escudo”.
El peso de aquello casi derrumba al pobre hombrecito. Él dijo: “Quítenme esta cosa de encima”. Él se dio cuenta que ese chaleco eclesiástico no le quedaba a un hombre de Dios. Él dijo: “Déjenme ir de la manera como yo fui antes”. Eso es correcto.
¡Oh, si esta iglesia de Louisiana fuera este día de la manera que empezó hace cincuenta años! Uds. matarían cada diablo que se les pusiera enfrente. Es la promesa de Dios. Sin embargo, Uds. tienen que estar convencidos que Cristo está con Uds. Tienen que estar convencidos, y después se interesarán por los otros.
54 Sansón fue enfrentado allá en el campo con mil filisteos. Él miró. Él no tenía nada en la mano. Él era un pequeño camaroncito de cabello rizado, como de este tamaño, con siete pequeñas guedejas colgándole sobre la espalda. Y allí venían mil filisteos rodeándolo como un enjambre.
Él miró alrededor. Él no era uno que se batía en duelos. Él no tenía una licenciatura en Letras, ni algún doctorado en Filosofía, o un doctorado en Leyes, para saber cómo encargarse de la situación. Pero él sentía algo en la espalda, él todavía tenía la promesa. Entonces él estuvo convencido. Él no había sido entrenado; él estaba convencido que Dios estaba con él, porque él tenía la evidencia, colgando allí a su alrededor.
(¡Oh, Dios! Como desearía poder hacer algo. Como desearía poderlo tener en un balde y derramárselo a cada uno en el cuello, y decirles: “Llénense con esto. Aquí está. Llénense con esto”).
55 Convencido y luego interesado de su pueblo. Moisés, un profeta fugitivo; él había perdido todas sus esperanzas. “Oh, Israel nunca será liberado. Eso fue algo que mi mamá me dijo”. Pero él trato de hacerlo por sí mismo.
Eso es lo que la iglesia está tratando de hacer, tratando de hacer que todos los unitarios sean trinitarios, que los trinitarios sean unitarios, que la Iglesia de Dios sea de Tal y tal, y que los metodistas sean bautistas. Uds. nunca lo lograrán. ¿Qué están haciendo Uds.? Usando solamente psicología, un cambio de mente. ¿Qué es? En todo el grupo, ¿acaso ven a Dios en todo el asunto?
Esa es la razón. Esa es la razón. Ellos tampoco están convencidos. Ellos están convencidos que están en una denominación, pero no están convencidos que Dios esté con ellos, o no estarían actuando de la manera en que lo hacen. Ellos dicen que lo están, pero sus palabras… sus acciones hablan más fuerte que las palabras. Por sus frutos los conoceréis, si acaso su confesión está correcta o no. Dicen creer en Dios, que Él es un gran Dios, que Él es el mismo Dios, ¿y después negar Su Palabra? ¡Oh, vaya! ¿Diciendo que es para otro día? Boberías.
56 Moisés, él necesitaba estar convencido. Él no tenía experiencia, sin embargo era un gran hombre. Él era un guerrero. Él pensaba que con el entrenamiento que tenía… Él mató a un egipcio, le echó tierra encima con los pies, y dijo: “Yo lo haré”. Y la primera pruebita que surgió: “Los días de los milagros ya deben haber pasado”. Se fue huyendo al desierto.
Pero un día Dios atrapó a ese profeta fugitivo. Él vio una zarza ardiendo. Él se paró y la observó por un rato. Y no se consumía. Camino un poquito más cerca, dijo: “Esa es una zarza muy rara. Me pregunto qué tipo de químicos le habrán rociado en las hojas. Simplemente sigue ardiendo”.
Y una Voz dijo: “Moisés, quítate los zapatos”.
“Sí, Señor”. Allí venía él.
Él dijo: “¿Por qué has perdido el interés? Yo he oído el clamor de Mi Pueblo. ¿Por qué huiste de ellos? ¿Por qué evadiste tu puesto del deber? Yo he oído el clamor de Mi Pueblo. Yo recuerdo Mi Palabra que le prometí a Abraham, el padre de ellos”.
57 Necesitamos a otro Moisés. Moisés fue convencido completamente. Él fue tan convencido al punto que al siguiente día sentó a su esposa en una mula, y al niño en su cadera, y salieron hacia Egipto para invadirla con un solo hombre. Uds. saben, cuando Uds. están convencidos les hará actuar un poco extraños para el mundo. Pero cuando Uds. están convencidos, están convencidos.
Dijeron: “¿A dónde vas, Moisés?”.
“Voy a conquistar el lugar”. Y él lo hizo. ¿Por qué? Él estaba convencido que era Dios en el asunto.
Ese es el problema con nosotros los pentecostales. Esta bendición que tenemos, la cuestionamos algunas veces. Eso es correcto, amigos. Yo no sólo estoy tratando de hablar por hablar ahora. Eso es correcto. Nuestras acciones lo prueban.
Detuvieron a Moisés, le dijeron: “Moisés, espera un segundo. Yo creo que estas equivocado, señor. Yo soy un Doctor en Divinidad”.
“Quítese de mi camino”. Él estaba plenamente convencido. Y cuando se convenció, entonces se interesó por llevar a cabo lo que Dios quería que se hiciera.
58 Y yo estoy convencido hoy que estoy tratando de hacer lo mejor posible que yo creo que Dios quiere que se haga, y es de reprender a esta edad de la iglesia de Laodicea. Me he parado solo, con Dios, pero he tratado de cumplir mi comisión. Yo no los he cruzado. He tratado de hablarles a los dos lados, y he tratado de sacar de todas partes, no uniéndome a ninguna de ellas, porque yo estoy convencido, y estoy interesado. Yo lo veo aquí mismo en la Biblia. Yo no me atrevería a leérselos, pero yo lo sé. Uds. mismos deberían saberlo.
59 Ahora, noten, siendo convencidos, y luego interesados. Y Moisés se interesó cuando escuchó la Voz de Dios hablándole, y supo que era Escritural. Cuando un hombre se paró allí mirando a esta zarza ardiendo, y oyendo a una Voz sobrenatural llamándolo, y comisionándolo, quedándose exactamente con la Escritura, a él lo convenció completamente.
Y cuando vemos a Dios prometer algo, y lo vemos acontecer de esta manera, y decimos: “Bueno, quizás fue así. Ahora yo no lo sé. Quizás la trinidad está bien. Quizás los unitarios, quizás los metodistas estén bien”. Uds. todavía no están convencidos. Eso es correcto. Uds. no están convencidos. Uds. tienen que estar convencidos, luego Uds. están interesados. Al día siguiente, él iba en camino, en acción, descendiendo a Egipto para conquistar.
60 Los jóvenes hebreos en Babilonia, ellos estaban convencidos que Dios era capaz de liberarlos. Ahora presten mucha atención. Ellos estaban convencidos que Dios era capaz de liberarlos, y luego ellos se pararon firmes. Ahora, ¿pueden ver ahora lo que estoy tratando de lograr que Uds. hagan? Ellos sabían que Él les había hecho una promesa que ellos no se inclinaran a una imagen. Él era: “Jehová vuestro Dios”, y ellos no podían inclinarse ante una imagen. Ellos estaban convencidos que esa era la Palabra de Dios. Ellos estaban convencidos que Él era más que capaz, igual que Abraham, de cumplir lo que Él había prometido. Y luego, si ellos estaban convencidos de la Palabra de Dios, Dios estaba interesado al respecto.
61 ¿Entienden lo que quiero decir? Regresen a la Palabra. Tomen esa receta que les mencioné la otra noche. Si Uds. están convencidos que esa es la Palabra de Dios, si están convencidos y saben que Él es capaz de volver a hacerlo, Él es capaz de traernos otra Calle Azusa. Si Uds. están convencidos que está exactamente con Su Palabra, entonces Dios está interesado en que Su Palabra se cumpla. Pero nosotros todavía no estamos convencidos. Correcto. No lo estamos. Si lo estuviéramos, algo estaría sucediendo.
Uds. dicen… Aquí está su objetivo. Uds. tienen un rifle en la mano, pero el percutor está inactivo. Jalan, jalan, jalan, pero el percutor está inactivo. Convénzanse, jalen hacia atrás el percutor, y luego apriétenle. Algo acontece. Salen bolas de fuego. Vean, aún no estamos convencidos.
62 Cuando ellos se convencieron que Él era capaz de pararse por Su Palabra, y que Él confirmaría Su Palabra, entonces ellos se interesaron. Igual como ahora. Si estamos convencidos, Él cumple Su Palabra. Si estamos convencidos que Dios cumple Su Palabra, Dios se interesa en poner por obra Su Palabra en nosotros, si nosotros nos interesamos al respecto.
Martha estaba convencida cuando salió corriendo, y dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no hubiera muerto”. Observen. Después que Él la había ignorado, ella era como la mujercita griega: persistente. Nosotros no somos lo suficientemente persistentes, porque no estamos lo suficientemente convencidos.
(Muchas gracias por su paciencia, pero solo esperen un poquito más, hasta que termine).
Ella estaba convencida. No importaba lo que Él había hecho, y tampoco lo que alguien más decía de Él, ella estaba convencida que la Escritura lo había identificado correctamente a Él como el Hijo de Dios. Y si Él era el Hijo de Dios, Dios trabajando en el hombre…
Si aquella mujer de la Biblia, la sunamita, podía recibir a su bebé porque Dios era… había perfectamente identificado que ese hombre era un profeta, Elías; y si Él estuvo en Su profeta, ¿qué acerca de Su Hijo? Y Su Hijo era el Dios-profeta. Así que entonces ella estaba convencida que eso estaba correcto. Tal vez cuando ella estaba haciendo los bizcochos y friendo los huevos, ella estaba pensando acerca de eso cuando su hermana trató de reprenderla.
63 Noten, ahora, piensen en ello. Ella salió corriendo y dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no hubiera muerto. Pero yo estoy plenamente convencida… yo estoy plenamente convencida aún ahora, si Tú le pides a Dios, Dios te dará lo que le pidas”.
¡Oh, hermano! ¡Si pudiésemos aceptar ese Espíritu Santo que está entre nosotros ahora mismo, de esa manera, completamente convencidos! Completamente convencidos. ¿Por qué? Ella lo había visto a Él mismo identificarse (el hijo de la mujer de Naín) Ella sabía que así era. Ella lo creyó; sin embargo, Él era un Hombre. Sin embargo, ella lo creyó.
No era tanto que fuese Él; era Dios. Él era un Hombre-Dios. Ella sabía que Él calificaba en las Escrituras. Él era el Mesías. Dios lo había probado, y vindicado por Su Palabra. Y como Él dijo: “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no me creáis. No soy Yo. Es Mi Padre que mora en Mí. Él hace la obra. Yo no hago nada hasta que primero lo vea a Él hacerlo”.
Ella estaba convencida, y ella dijo: “Señor, aunque él esté muerto, aunque él esté sepultado, aunque él hieda, pero aún ahora si Tú le pides a Dios, Dios te lo dará”.
Se levantó y le dio una verdad que nunca se había hablado de Él antes: “Yo soy la Resurrección y la Vida”. ¿Ven? Ella le dio en el punto exacto, entonces. Él podía avanzar con ella. Y cuando la iglesia le dé al punto exacto, entonces Uds. subirán más“.
64 Así como yo he dicho con respecto a las mujeres… Y un hombre me dijo, dijo: “Deje en paz a esas mujeres con respecto al cabello y cosas como esas, y a estos hombres con respecto a sus denominaciones, y demás”. Y dijo: “¿Por qué no les enseña cómo recibir dones? La gente cree que Ud. es un profeta.
Y le dije: “Yo no reclamo ser eso”.
Dijo: “Pero la gente piensa que Ud. es de esa forma”. Dijo: “Ellos lo creen”. Dijo: “Yo mismo lo creo”. Dijo: “¿Por qué no les enseña cómo obtener cosas para ayudarle a Dios?”.
Yo dije: “Espere hasta que ellos aprendan su abcs. Entonces les enseñaremos álgebra”. Correcto. Y cuando acepten…
Martha: “Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios que había de venir al mundo”.
“Yo soy la Resurrección y la Vida”. Entonces ella obtuvo una revelación. “El que cree en Mi, aunque esté muerto, vivirá. Todo aquel que vive y cree en Mí, nunca morirá. ¿Crees esto?”.
Ella dijo: “Sí, señor”. ¡Oh, vaya!
“¿En dónde le pusisteis?”. Ella estaba convencida que Él era capaz de hacerlo.
65 Jairo estaba convencido que si Jesús ponía Sus manos sobre su hija enferma, que ella sanaría, sin importar lo que su iglesia dijera al respecto. “Mi muchachita está ya a punto de morir. Sólo ven, pon Tus manos sobre ella. Yo estoy convencido”. Él era como un creyente secreto. “Pon Tus manos sobre ella, y vivirá”.
Y luego llegó el recado: “Ella está muerta”. Su corazón le comenzó a saltar.
Jesús iba en camino, dijo: “¿Qué no te dije, que si tú tan sólo crees, tú verías la gloria de Dios?”. Él estaba convencido. “Sigamos caminando”, completamente convencido.
66 El soldado romano, siendo romano, reconoció que Ese era Dios. “Yo estoy convencido que Tú tienes poder sobre todo demonio. Estoy convencido que Tú eres el Hijo de Dios. No soy digno de que Tú entres bajo mi techo. Pero si yo tan sólo pudiera oírte decir la Palabra, estoy convencido que mi siervo vivirá”. ¡Amén!
¡Dios ten misericordia! Si un pagano podía aceptar eso, y estar completamente convencido de lo que había visto a Jesús demostrar como Mesías, y él un pagano romano, ¿qué de una iglesia, una iglesia pentecostal que ha estado operando por cincuenta años y aún no está convencida? Cincuenta años en Louisiana, un derramamiento tras derramamiento, y aún así…
El soldado romano, un pagano, dijo: “Solo habla la Palabra. Eso es todo lo que quiero saber, es lo que la Palabra diga”. Yo les doy la receta. Eso es lo que la Palabra dijo, ¿están convencidos? El romano estaba interesado en su hijo, y él estaba convencido que si él podía hacer que Jesús dijera la Palabra, y eso sería la Palabra de Dios, eso sería suficiente. Eso es correcto. Él estaba convencido.
67 La mujer con el flujo de sangre, aunque nadie lo había hecho, pero ella estaba completamente convencida que si tocaba el borde de Su manto, que ella sería sanada. Ella tuvo que dejar su hogar, estaba débil. ¡Cómo pudiera ilustrarlo por un momento! Abriéndose paso y pasando por Brigham Young [Universidad en Utah que lleva el nombre de este líder Mormón. Trad.] y por todo el resto de ellos, allí mismo a través de esa gente… “los días de los milagros ya pasaron”. Ella se metía por entre sus piernas, y pasaba apretadamente a través de ellos, con su cuerpecito débil. Y ella estaba completamente convencida. “Si yo tan solo pudiera… Él ni siquiera tiene que hablarme. Si de alguna manera yo puedo tan solo lograr un toque de Él, mi flujo de sangre se detendrá”. Ella estaba convencida.
68 La mujer junto al pozo estaba convencida que Él era el Mesías cuando ella vio la señal Escritural. Dijo: “Señor, paréceme que Tú eres profeta. (Ahora, estamos terminando) Paréceme que Tú eres profeta”.
Él sabía… Él le dijo: “Ve, y llama a tu marido”.
Y ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Cinco has tenido”.
Ella dijo:“Señor, yo sé… Estoy completamente convencida que Tú eres profeta. Pero hemos sido enseñados… Nosotros no hemos tenido profeta por cientos de años, y yo sé que Tú eres profeta. Ahora voy a averiguar algo. Sabemos hasta donde podemos ver en la Escritura, que el siguiente que ha de venir es el Mesías. Y cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas. Ahora, si Tú eres profeta, Tú me vas a decir la verdad, porque la Palabra del Señor viene al profeta. Y yo te he visto hacer una señal. Es una señal rara. El Mesías va a hacer esa señal”.
Él dijo: “Yo soy Él”.
Ella estaba convencida. Ella no le siguió cuestionando. Observen. Rápidamente ella bajó su cántaro, y estaba interesada de que alguien más lo supiera. ¡Amén! Ella estaba convencida. ¿Qué? Ella había visto la señal Escritural. Y ella oyó a ese Hombre, que ella sabía que era un profeta (y la Palabra está con el profeta), y sabía que era la verdad, que Él no le diría una mentira. Y ella estaba convencida que Él era un profeta, y ella vio la señal Mesiánica. Y cuando Él le dijo a ella que Él era el Mesías, eso fue suficiente. Ella estaba convencida, y ella estaba interesada por su pueblo. Ella se fue corriendo por las calles diciendo “Venid, ved a un Hombre. El Hombre me dijo lo que yo he estado haciendo. ¿No es Éste el Mesías?”. Ella estaba convencida. Seguro.
69 Pedro estaba convencido, sentado allí sobre ese tronco, cuando él llego allí con Andrés, y Jesús le dijo a él: “Simón, tu padre es Jonás”. Él se convenció. Eso no había sido hecho desde el último profeta. Él se convenció que Ese era Él.
Felipe se quedó allí mirando eso: “¡Qué cosa, eso es extraño!”. Él estaba convencido. Cuando estuvo convencido, se interesó. Él tenía a un hermano allá llamado Natanael. Ellos habían estudiado las Escrituras juntos. Él estaba interesado que Natanael supiera algo al respecto.
Mírennos hoy a nosotros. Por cuando no está organizado, o en una agrupación, o pulido de la manera que nosotros lo queremos, todavía no estamos convencidos. La confirmación es la Palabra de Dios.
Felipe, un miembro de una iglesia también, pero él se convenció; y luego estuvo interesado por su hermano, así que se fue corriendo allá y le dijo: “Ven, ve a quién hemos hallado: al Mesías”. Y él empezó a hablar con Felipe por el… o a Natanael por el camino, y Natanael quería verlo por sí mismo. Así que él fue a la reunión. Y cuando llegó a la reunión, y vio que se llevó a cabo, él quedó completamente convencido. Pero nosotros no lo estamos. No, no.
El movimiento Pentecostal de hoy en día todavía no está convencido. No. Si lo estuvieran, ellos estuvieran interesados. Uds. todavía están en la condición de los fariseos: organizados, no convencidos. Si Uds. estuvieran completamente convencidos, estuvieran interesados. Esos fariseos, ellos podían ver y saber que eso era verdad, pero ellos no estaban completamente convencidos porque sus maestros les habían enseñado y apartado de eso. Y eso es lo que pasa hoy en día, demasiados maestros fariseos de las organizaciones tratando de apartar a la gente, porque no está organizado. Exactamente. Pero aquellos con un corazón sencillo lo ven.
70 Deseo preguntarles algo. Voy a insertar un pequeño pensamiento aquí. Uds. pensarán que es Bautista, pero no lo es; es la Biblia. Miren. Allí estaban esos eruditos bien entrenados, miraron esa señal que Él había hecho y le llamaron un demonio. Pero aquí está una prostituta, pero en ella yacía esa simiente de Dios predestinada. Ella nunca había visto algo así. Y tan pronto como esa Luz tocó la simiente, brotó la Vida. ¿Por qué? Para comenzar tenía Vida en ella.
71 En el otoño del año, las semillas mueren, y caen de nuevo a la tierra. Pero sólo dejen que ese sol les dé. Si el germen de vida está allí, brotarán a vida. Esta mujer, en su estado horrible, ella era predestinada. Su nombre había sido puesto en el Libro de la Vida del Cordero antes de la fundación del mundo. Y cuando ella vio esa Luz de Dios brillar, nada pudo detenerla. Brotó a vida, cuando los sacerdotes educados…
Ellos dijeron: “Bueno, ese es el santo padre Fulano de tal”.
Juan 8:44
A mí no me importa quién fuera. Jesús dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer”.
Esa prostituta dijo: “Tú debes ser el Mesías”. Y cuando Él le dijo que Él era, ella se convenció. ¿Qué? Esa semilla predestinada, cuando por primera vez le brilló la Luz, ella lo reconoció.
Y hoy en día, cuando estamos yendo (perdonen esta expresión)… y veo esa obra de Dios, el Espíritu Santo desciende y empieza a manifestar algo, una simiente predestinada sentada allí, lo capta. Uds. no se lo pudieran quitar con nada.
El resto de ellos se irán diciendo: “¿Me preguntó qué clase de truco es ese? Debe de haber algún tipo de engaño en eso en alguna parte”.
72 Pero esa simiente predestinada no pregunta nada. Está completamente convencida que es Dios moviéndose conforme a Su promesa en la Biblia. Realmente deberíamos estar un poco más avanzados en el camino que la Calle Azusa. La iglesia debería estar aquí arriba. Aquí comenzó llorando y clamando y acercándose a Dios. Y ha caído muy lejos de eso, y aquí hay algo, aquí arriba, en donde la iglesia debería estar para alcanzarlo. ¿Ven? Pero, sin embargo, ellos todavía no están convencidos. ¿Ven? Esa es la razón por la que no están interesados. Eso es correcto. Cuando Natanael lo vio, él quedó convencido.
73 Estaré cerrando ahora mismo. Tengo a varios más aquí a los que quiero referirme, pero quiero hablar sobre Uds. y de mí por unos minutos.
¿Qué de nosotros? Aquí estamos celebrando los cincuenta años de Pentecostés en Louisiana. Y en realidad las señales que nunca pasaron en el inicio son mayores que en… Son mayores hoy. Eso era arar la tierra, preparándola para que la Verdad genuina fuera sembrada en ella. Y cuando alguien venía sembrando la Simiente, Uds. la organizaron y ahogaron la Cosa. Las personificaciones carnales llegaron para imitar.
¿No pueden ver que esa fue la obra del diablo al tratar de cegar sus ojos? ¿No saben que hubo falsos Jesuses que se levantaron justo antes de que el Cristo verdadero viniera? Es sólo para quitárselos. Es el diablo tratando de quitarles la cosa. Es la misma cosa hoy en día, tratando de quitárselos. Hombres con formas erradas y credos y cosas, tratando de imitar, ¿cómo lo puede hacer? La Biblia dice que ellos lo harían, como Janes y Jambres que resistieron a Moisés. Pero dijo: “Su insensatez será manifiesta”.
Moisés tenía una sola cosa qué hacer: permanecer fiel a su comisión. Y finalmente llegó el tiempo cuando ellos tiraron al suelo sus varas y trataron de hacer la misma cosa. Luego la vara de Moisés se las tragó. ¿Se han puesto a pensar alguna vez adónde fueron a parar esas varas? Muy bien.
74 Convencidos. Cuando estamos convencidos, entonces vamos a estar interesados. Pero venimos, y la reunión continuará. Y Cristo desciende, y es probado por la Palabra, y hace la misma cosa que Él hizo, mostrando que es un día cuando la iglesia tiene que ser cortada a pedazos por cuanto tiene a Cristo afuera, lo organizaron sacándolo de entre ellos, alejándolo a Él de ellos de esta manera, parado afuera todavía llamando a la puerta.
Ahora, pareciera que si Él fue echado fuera, Él simplemente se iría. Pero no, Él todavía está llamando a la puerta, como fue en los días de Noé, paciente, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos puedan venir al arrepentimiento: allí parado, llamando a la puerta, atento por si puede oírlo a Ud. decir: “Bienvenido sea, pásele”. No, no se lo dijeron.
Entonces Él dijo: “Yo los vomitaré de mi boca”. Correcto. Y Uds. ven la reprensión dura de la Palabra y el Espíritu. Uds. ven al Espíritu Santo descender y efectuar cosas que nunca han sido conocidas desde los días del Señor Jesucristo y Sus discípulos. Y nos quedamos sentados y lo miramos y nos vamos. ¿Estamos realmente convencidos? ¿Es sólo por los panes y pescados?
75 Jesús los alimentó. ¿Quién pudiera crear pan, sino Dios? El mismo Dios que puso pan en los cielos, e hizo que llovieran sobre ellos. Aquí estaban hebreos parados allí viéndolo a Él partir el pan y dándoselos a ellos de esa manera, multiplicando los panes. El mismo Panadero que los había horneado en el cielo era el mismo horneándoselos aquí en la tierra, y repartiéndoselos. Y ellos dijeron: “Eso es maravilloso. ¡Ah! Ya tengo el estómago lleno, Señor. ¡Qué barbaridad! Esa fue una gran reunión”.
Jesús dijo: “Pero esperen un momento. Tengo algo que decirles. Si el grano de trigo no cae en la tierra…”. Empezó a predicarles todos esos sermones y a volverlos a la Palabra.
Dijeron: “¡Ah! Eso es demasiado duro para entenderlo. Nosotros ya no queremos más de eso”. Y ellos se empezaron a ir.
Y algunos de sus clérigos dijeron: “Ahora, ¿a quién pudiéramos conseguir que creyera una cosa como esa? Nosotros también nos iremos”.
Él sólo se quedó allí mirándolos. Esos doce, ese grupito fiel, como un polluelo al lado de su mamá. Él se volteó y les dijo: “¿Queréis iros también vosotros?”.
Pedro dijo: “¿A dónde iremos, Señor?”. ¿Ven?
¿Qué no les dijo Él a ellos: “Yo los conocí antes de la fundación del mundo?”. Esa es la Vida que brilló sobre esa simiente. No hay manera alguna de quitarla. Es Vida Eterna. “Le daré Vida Eterna y lo levantaré en el día postrero”. Todos los que Él antes conoció, Él los llamó. A todos los que llamó, justificó. Todos los que justificó, ya los glorificó. “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le llamaré, y todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí”.
“¿Entonces para qué esta predicando, Hermano Branham?”.
Yo no sé quiénes son, Él lo sabe. Mi negocio es sembrar semillas. Yo no sé en dónde están cayendo, pero yo solamente las siembro. Dios lo está confirmando. En donde sea que caigan, le da de esta manera, rápidamente viene a vida, si está en buena tierra. Si está sobre la roca, yo no puedo evitarlo. Alguna fundación denominacional, yo no puedo evitarlo. La única cosa que puedo hacer, es seguir sembrando las semillas. Yo sé que Él viene. Lo creo. Quiero vivir para eso. Estoy convencido que Él viene. Estoy convencido que Él viene pronto. Lo estoy.
76 Una palabra más, por favor. Jesús estaba convencido que Él resucitaría al tercer día. Mírenlo a Él. Solamente una Escritura en la Biblia para respaldarlo, y esa fue dicha por un hombre que al final cayó. Pero David en el Espíritu…
Un día Él dijo: “¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es Hijo?”.
Y ellos dijeron: “Él es el Hijo de David”.
Él dijo: “¿Entonces por qué dijo David…? (ahora quiten la parte carnal) ¿Por qué David en el Espíritu le llamó Señor: Dijo el Señor a mi Señor, siéntate a mi diestra?”.
En Apocalipsis Él dijo: “Yo soy la Raíz y el Linaje de David. Yo fui antes que Él; Yo soy Él; y Yo soy ahora”. Desde entonces ellos ya no le volvieron a preguntar nada. Era demasiado enredoso. Ellos no lo entendieron. Su entrenamiento teológico no los había traído a eso. Y aún no lo pueden hacer. Lo han intentado por mucho tiempo; y todavía no pueden explicarlo. Solamente es revelado a aquellos a los cuales les será revelado.
77 Jesús estaba completamente convencido. Él dijo… caminó ante ellos y les dijo: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Destrúyanlo. Hagan lo quieran con él. Yo lo levantaré en tres días. ¿Por qué? Él estaba completamente convencido. Él sabía quién era. Él conocía lo que Dios había prometido.
¡Oh, si pudiéramos leerlo con nuestros nombres escritos allí! “Por Sus llagas hemos sido sanados”. Por Su promesa yo he sido salvo. Por Su Sangre yo soy una parte de Él. Por Su promesa yo resucitaré en el día postrero. Él conocía que estaba siendo leído de Él en la Escritura. Él conocía Su posición. Nadie le tenía que decir algo al respecto, sin embargo Él no andaba por allí alardeando al respecto. Eso mostró lo que Él era.
78 Juan no anduvo alardeando sobre lo que él era, con su pecho erguido. “Yo soy el Dr. Fulano de tal. Yo tengo Tal y tal”. No, no. Juan solamente salió como un hombre ordinario. De igual manera Jesús. Sus obras testificaban lo que eran. Eso es correcto. Sus obras hicieron eso.
Por lo tanto, Él no hacía eso. Él solamente caminó por el lugar y dijo… Ellos dijeron: “Deberíamos colgarlo. Deberíamos quitarlo de nuestro medio”.
Él dijo: “Destruid este templo y yo lo levantaré al tercer día”.
¿Por qué? Él sabía que David había dicho: “No dejaré Su alma en el Seol; ni permitiré que Mi Santo vea corrupción”.
79 ¿Y cómo puede la gente creer, o alguien creer…? ¿Cómo puede la iglesia Católica creer…? Muchos de nosotros… el nacimiento inmaculado, nosotros lo creemos. Pero cuando se refiere a… Nosotros sabemos que la célula de sangre vino de Dios. Nosotros sabemos que Dios creó la célula de sangre que trajo el nacimiento virginal. Y no solamente la célula de sangre pero también Él creó el huevo de la mujer, porque ninguna carne es santa. Si ese hubiese sido el huevo de María, entonces ella hubiera tenido que tener algún tipo de sensación para hacer que el huevo descendiera. Pero ella no sabía nada al respecto. Simplemente el Espíritu Santo le hizo sombra. Si fuera así, ¿ven Uds. lo que le atribuirían a Dios que le hizo a una mujer?
¡Gloria! Él era Dios. “Porque no permitiré que Mi Santo, Su cuerpo…”. ¿Cómo pudiera ser santo a través un deseo sexual? Ahora, si así fuera, todos nosotros seríamos santos. No hay personas santas. No hay un monte santo, no hay una iglesia santa. Es el Espíritu Santo, un Dios santo en una iglesia, en un monte. No personas santas, un Dios santo en las personas. Esa carne fue de Dios, Dios el creador.
80 Jesús estaba interesado. Él sabía y estaba convencido que resucitaría en el último día, de acuerdo a la promesa de la Escritura. Cerraré diciendo esto. Se está haciendo muy tarde. Permítanme decir una sola cosa, y después terminaré. Estoy completamente convencido que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Estoy completamente convencido que esto de lo que estamos hablando, y que hemos visto aquí, es el Espíritu Santo. Estoy plenamente convencido.
81 Un hombre dijo el otro día, dijo… o, fue una joven la que lo dijo, con la que estaba hablando. Ella dijo… Yo dije… Ella salía allá vestida como cualquier cosa, y yo le estaba hablando a ella. Ella tenía parientes que iban a otra iglesia, que se suponía que eran Cristianos. Yo dije: “¿No se avergüenza de sí misma?”.
Ella dijo: “Ah”, dijo: “Sr. Branham…”. Masticando su chicle de esta manera y parecía como algo que había salido de África. Pudiera haber sido una jovencita bonita si hubiera estado vestida como un ser humano.
Y ella se quedó allí, y dijo: “Sr. Branham, por supuesto, allí esta… Mire, Ud. es un hombre de mediana edad. Seguro. Ud. no lo creería, pero nosotros somos jóvenes”.
Yo dije: “Mire aquí. Cuando yo ni siquiera tenía su edad, yo aún estaba convencido que esto era lo correcto. Yo he dedicado toda mi vida en esto. Yo sólo desearía el haber tenido un millón de vidas para dedicarlas en esto”.
82 Yo estoy completamente convencido que Jesús es el Hijo de Dios. Estoy completamente convencido que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Estoy completamente convencido que un Ángel vino al lugar que les he platicado… Antes de que Ud. pudiera venir, Él lo confirmó, y dijo que era la Verdad, y ha probado ser la Verdad.
Yo estoy completamente convencido que esa sombra de muerte… el otro día, cuando le decía a la gente, y verla sobre en aquel lugar… Las cámaras científicas y cosas, han probado estas cosas. Yo estoy completamente convencido que mi mensaje viene de Dios. Yo estoy completamente convencido que no es mi mente carnal envanecida. Es la Palabra de Dios.
Yo estoy completamente convencido, absolutamente convencido que es Jesucristo el mismo ayer, y hoy y por los siglos. Estoy completamente convencido que Él está aquí ahora mismo. Estoy completamente convencido que Él acampa en humanos. Estoy completamente convencido que Él responde nuestra oración, si estamos interesados, convencidos, y abrimos nuestras vidas a Él. Inclinemos nuestros rostros.
83 Señor, la convención ya está a punto de terminar. Te hemos visto moverte, Señor. Oh, te hemos visto por todo el trayecto. Te hemos visto durante todos estos años. Te vemos más poderoso, la iglesia debilitándose. Señor, toma estas cuantas palabras, ¿lo harás, Señor? Yo no puedo hacer más con esto, Padre.
Pero, oh, yo estoy seguro, Señor, que si ellos estuvieran convencidos… Si todos estuviéramos convencidos, no habría quietud en ninguna parte. Como nuestro precioso hermano anciano… Cuanto Tú primero derramaste Tu Espíritu en la forma del bautismo antes que estos grandes oficios fueran introducidos… Porque ahora es el tiempo. El enemigo ha venido como un río. Tú estás levantando bandera contra él.
Señor, yo oro por ellos. Que estas cuantas palabras en esta mañana caigan en los corazones de las personas. Permite que no caigan en terreno pedregoso. Permite que caigan en buena tierra, y que la Luz de Vida Eterna alumbre sobre esa semilla predestinada. Estoy seguro que lo hará, Señor. Tú lo prometiste, y nos dice que hagamos esto, y Tú te encargarás del resto. Y estoy seguro que así sucederá.
84 Así que yo te lo entrego a Ti, te entrego esta audiencia. Yo mismo me pongo entre ellos como Moisés lo hizo por su pueblo. Señor, yo soy uno de este pueblo. Dios, he tratado con mi mejor esfuerzo de ser honesto. Tú das testimonio de mí. Yo he dicho la verdad, y Tú eres mi Testigo al probarlo. Yo he dicho la verdad.
Yo amo a estas personas, Señor, a esta gente pentecostal. Muchos se están yendo, Señor. Las diferencias denominacionales los están apartando. Yo amo a este metodista, bautista, lo que sean. Yo les amo, Señor. Yo soy uno de ellos. Por favor, Señor, yo oro por cada alma. Oh, Dios, permite que la Luz caiga en esta mañana sobre la gente, y que ellos puedan verlo.
Permite que esta cinta, a medida que sale atravesando toda la nación, y alrededor del mundo, que pueda encontrar su lugar de alojamiento. Dirígela, Señor, exactamente al lugar donde esas semillas yacen. Yo no sé en dónde están. Pero cuando esta Verdad del Evangelio, vindicada por Dios, caiga sobre ella, estoy seguro que saldrá a vida.
85 Ellos son Tuyos, Padre. Yo me encomiendo junto con ellos a Ti para la obra del Evangelio en los últimos días. En el Nombre de Jesús. Amén.
… de mí, Señor;
Haz lo que quieras
Tú el Alfarero,
Yo el barro soy.
Dócil y humilde,
Anhelo ser;
Cúmplase siempre,
En mí Tu querer.
Inclinemos nuestros rostros y meditemos solo en eso.
Haz lo que quieras…
¿Están convencidos? ¡Oh, hermanos! El Espíritu Santo se está moviendo como una Luz.
Tú el alfarero,
Yo el barro soy.
Dócil y humilde,
Anhelo ser, (no mi voluntad, Señor, sino la Tuya),
Cúmplase siempre,
En mí Tu querer.
Mensaje extraido de Messagehub
