OBRAS DEL MENSAJE


La Manera de un Verdadero Profeta
Phoenix, Arizona, E.U.A.
63-0119
1 Gracias, hermano Borders. Permanezcamos de pie mientras oramos. Me pregunto quién tiene una petición esta noche, ¿levantaría sus manos y diría: “Señor, soy yo?” inclinemos nuestros rostros.
2 Nuestro Padre Celestial, mientras escuchamos este canto: “Señor, yo creo”. Podemos pensar en los tiempos en que, alrededor del mundo, yo he escuchado eso en tantos idiomas— “Señor, yo creo”. Solo creed. Y, Padre, rogamos que eso sea más que un canto para nosotros esta noche y llegue a ser una realidad. Que tengamos una gran fe en Ti esta noche.
Y ahora oramos por esta iglesita, por su pastor, nuestro hermano Fuller, Tu siervo, un hermano en quien tenemos confianza. Y oramos por su familia, por sus obreros aquí, por los diáconos, síndicos, y por todos los que entren por estas puerta sagradas. Rogamos, Señor, que permanezca siempre como un faro para Jesucristo. Bendice a todos los hermanos ministros que están aquí esta noche, aquellos quienes entran y salen con nosotros, a lo largo del camino. Te rogamos, Padre, que los bendigas abundantemente. Y pedimos, esta noche, por otro derramamiento de Tu Presencia sobre nosotros.
Estamos necesitados, Señor. Te necesitamos. Estamos necesitados constantemente porque estamos aquí en el campo de batalla, Señor, donde las decisiones tienen que ser tomadas. Y rogamos, Padre, que nos animes constantemente con Tu Presencia. Significa tanto para nosotros, el saber que Tú estás con nosotros. Hazte presente, Señor, y anímanos a avanzar. Sana al enfermo y afligido. Salva al perdido. Anima al desalentado. Glorifícate. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
3 Creo que fue David quien dijo: “Yo me alegré con los que me decían, A la casa de Jehová iremos”.
Billy me preguntó, hace un rato, dijo: “¿No te estas cansando un poco, papá?”
Yo respondí: “Sí. Yo he estado cansado toda mi vida”. He llegado al punto en que ya me acostumbré a ello.
Me puse a pensar: “Bueno, me estoy poniendo demasiado viejo. Ya debería descansar un poco”. Luego aparece alguien por allí, como de ochenta o noventa años, predicando por todo el país, casi lo doble de mi edad, Uds. saben. Yo pensé: “¡Vaya!, estoy avergonzado de mí mismo”.
4 Allá en el tabernáculo de donde vengo, hay una pareja anciana de apellido Kidd, vienen allí desde Ohio. Ahora, ambos están, pues en ochenta y cinco u ochenta y ocho. Y están tan viejos que ya no pueden entrar-entrar en iglesias, debido a su… Ellos no tienen suficiente voz. Pero ¿saben lo que hacen? Casi cada cinta… Esta ancianita ahorró su dinero y compró una grabadora. Y así que ella obtiene una cinta. Yo le envío las cintas. Y ella toma estas cintas, y va a los hospitales, a dondequiera que ella puede poner esta grabadora, ella y su esposito anciano, tocando esas cintas. Y entonces yo le envío un rollo grande de paños de oración por los que yo he orado. Y de vez en cuando me dicen: “Hermano Willy, se me acabaron los paños de oración otra vez”. Y luego cuando los veo, ella viene entrando a la iglesia, con su cabello blanco, con un chalecito; y él es un hombre pequeñito.
Hace como cuatro o cinco años, cuando yo estaba en el…
5 ¿Cómo se llama aquél lugar en Ohio, donde tienen esa convención cada año? Lo llaman Chautauqua. Pero no recuerdo en estos momentos. Está en los terrenos allí. Pero cuál es el nombre de la ciudad, no recuerdo. Ahora, está… Ud. está muy cerca ahora. Alguien dijo… Nosotros que pasamos exactamente por Miami. Y está cerca de Franklin. Sí. Eso es correcto.Creo que es entre Franklin… Middletown Así que, eso es correcto, Middletown, allí en el río, en los terrenos de Chautauqua allí. Eso es ese gran centro atlético, de basquetbol allí.
6 Y este hermano, oh, lo conozco por años, y el hermanito Kidd tiene, oh, yo creo que él tenía ochenta años cuando lo llevaron, y los doctores descubrieron que su próstata se había vuelto maligna. Así que este tumor simplemente lo envolvió todo. Bueno, dijeron que él tenía que ser operado. Así que cuando lo abrieron, dijeron: “Pues, no hay necesidad de operarlo. Está demasiado avanzado”. ¿Ven? Dijeron: “No hay manera de hacerlo, en lo absoluto”. Bueno, llevaron al ancianito a casa. Y, la operación, era difícil para un anciano de ochenta años. Y él sólo pesaba como, oh, creo que menos de cien libras.
Entonces la señora Kidd llamó. Yo acababa de llegar a casa, de alguna parte. El hermano Kidd se estaba muriendo. Y ella dijo: “Él quiere verlo a Ud., hermano Branham, antes de que Ud.… antes de partir”. Bueno, Billy y yo nos dimos la media vuelta. Recibimos el mensaje, una noche, como a la diez. Salimos, la mañana siguiente, como a las cuatro. Porque, a medio día del día siguiente, yo tenía que salir nuevamente. Y casi acabamos con los neumáticos de nuestro automóvil, yendo para allá.
7 El ancianito, ellos lo levantaron cuando yo llegué allí. Y él tenía u chalecito sobre sus hombros, sentado allí como un anciano patriarca. Eso me afectó mucho. Y cuando entré para verlo, él me miró. Había otra señora anciana sentada allí, había sido uno de los miembros de su iglesia desde que él predicaba en las montañas, en la región de carbón en Kentucky, donde ella lavaba por quince centavos al día, para enviar a su esposo a los campos a predicar el evangelio ¡Eso fue aproximadamente diez años antes que yo naciera; predicando el mensaje!
Y Él miró allí, y él la llamaba “abuela”, y él mismo de ochenta años de edad. Y ella pasaba de los noventa. Y así que él dijo: “Abuela, tú te ves blanca como la nieve”.
Yo pensé: “Esa es la manera para un ministro mirar a algunos de su congregación, acostado, sentado allí, muriendo. Abuela, tú te ves blanca como la nieve”. Y él miró hacia atrás. Dijo: “¿Hermano Branham?”.
Yo dije: “Sí, ¿hermano Kidd?”.
8 Él dijo: “Bueno, me imagino que ya no falta mucho para que Él envíe mi carro”. Dijo: “Hoy día me voy”.
Y yo dije: “Maravilloso, hermano Kidd”. Dije: “Así es como debe sentirse”.
Y la ancianita hermana Kidd, ¿cuántos aquí la conocen? Sí. Yo sé, oh, que muchos de Uds. los conocen a ellos. Así que él dijo…
Ella dijo: “Sí, hermano Willy, ¿no cree Ud. que Dios puede sanar a papá ahora mismo?”.
Dije: “Seguro, Él pudiera”.
Y él dijo: “¡Pues, gloria a Dios!”. Él dijo: “Si Él desea sanarme”, dijo, “yo estoy listo para trabajar otra vez”.
Yo pensé: “¡Ochenta años de edad!” y empecé a arrodillarme, y allí vino una visión. Eso lo concluyó.
Dos días después, lo llevaron de nuevo al hospital. Sus hijos trabajaban en la fuerza policíaca allí en la ciudad. Ellos no podían entenderlo. Lo llevaron de nuevo con el doctor. Y el doctor se rascó la cabeza y dijo: “Hombre, no hay un rastro de eso que yo pueda encontrar en ninguna parte, ahora, cuénteme su historia”.
Y entonces casi causa un alboroto allí en el hospital. Allá anda de nuevo con su grabadora, tocando el Mensaje. Y ellos viven allí en… allí mismo cerca de Chautauqua… y allí…
9 Ahora, tan pronto como comience Los Siete Sellos, como vimos Las Siete Edades De La Iglesia… Ella me llamó la otra noche.
Ella dijo: “Bueno, cariño, si tan sólo yo tuviera el dinero”, dijo, “a mí ciertamente me gustaría ir”.
Yo dije: “Olvídelo, señora Kidd. Su habitación está esperando. Ud. y papá vénganse”.
Ella dijo: “¡Bendito sea tu corazón!”
Y eso me hace sentir muy bien, Uds. saben, porque ellos me animan. A los ochenta y cinco u ochenta y seis años de edad, y aún está activo. Luego yo, quejándome aquí, a los cincuenta y tres. Así que, vaya, eso le da ganas a uno de cobrar valor.
10 Bueno, tenemos tanto de qué hablar, Con tal grupo amoroso al cual hablarle, pues, pudiéramos quedarnos aquí la mitad de la noche. Pero Uds. tienen que ir a la escuela dominical en la mañana. Ahora, Uds. deben asegurarse de hacer eso. Y recuerden, yo siempre he dicho, que es absolutamente un pecado enviar a sus hijos a la escuela dominical. Nunca hagan eso. Eso está mal. Llévenlos Uds. mismos, siempre. ¿Ven? Siempre vayan con ellos. Él… Y así que, ahora, eso es en la mañana.
11 Creo que mañana en la mañana estaré con otro buen hermano aquí en la ciudad. Pero no sé cuál es su nombre en estos momentos. Creo que se llama la Iglesia… Apostólica, o Iglesia Apostólica, mejor dicho. Es la Iglesia Apostólica. Yo tal vez conozca al hermano. Su nombre no está en el papel. Pero yo no sé quién sea el hermano en este momento. Luego mañana en la noche, allá… ¿Perdón? Hermano Macías. Oh, Macías. Oh, la iglesia mejicana. ¿Es correcto eso? Oh, ¿es la que tomó el edificio del hermano García cuando él lo desocupó? Bien. Eso está muy bien.
Oigan, recibí una carta, hace algún tiempo, de su hija, del hermano García, allá en California, todavía fiel. Así que, estoy muy agradecido. Y vi al hermano y la hermana García cuando estuve en San José, creo, con el hermano Borders allá. Ellos están bien. Jamás olvidaré esas noches allá en esa iglesita mejicana. Yo nunca oí tantos “Gloria a Dios” en toda mi vida. Nunca olvidaré ese: “Gloria a Dios”.
12 [El hermano Williams le habla al hermano Branham—Ed.] ¡Vaya! Gracias, hermano Williams. Qué bueno. Mil quinientos asientos, en la mañana, en su iglesia. Oigan, vénganse todos, si Uds. no van a ir… Ahora, esperen un momento. Vale más que tenga cuidado con eso. Dije algo incorrecto en ese momento. No. Con toda sinceridad, Uds. deben estar en su puesto del deber. ¿Ven? No… Ahora, eso está bien.
Y hoy me enteré que vieron una carpa. Yo estuve aquí abajo en la calle y Henshaw. O, eso es lo que era cuando yo estaba en, por aquí en Arizona, hace como treinta y cinco años, una carretera de tierra. Yo fui allí dónde ellos estaban y era la y Henshaw. Yo viví allí con algunas personas, Francisco, y ahora Uds. no reconocerían el mismo lugar. Hasta le cambiaron el nombre. Creo que ahora se llama la carretera Buckeye y, oh, cómo cambian las cosas, pero Dios no cambia.
Así que yo estaba allá y vi a un hermano que tiene una reunión de carpa. Cierto hermano allí que tiene una carpa armada. Yo fui por ahí para ver si podía verlo, pero no lo vi en ninguna parte, para decirle que nosotros no estábamos aquí para competir con él. Pero, ¡es que hay tanta gente aquí!
13 Recuerdo a Jack Shuler… Esto sería bueno para Uds. los metodistas. Yo vine aquí una vez, estaba aquí en el Madison Square Garden, y Jack estaba aquí en el—en la escuela secundaria. Y yo lo llamé. Y dije: “¿Hermano Jack?”.
Él dijo: “Sí. ¿Es el hermano Branham?”.
Yo dije: “Sí”. Dije: “Estoy llegando, pisándole los pies”.
Y él dijo: “No”. Dijo: “Es que me quedé demasiado tiempo y le estoy robando tiempo a Ud.”.
Y yo dije: “Oh, lo siento, hermano Jack”. Dije: “Yo no…”
“Ah”, él dijo—dijo: “eso está bien, hermano Branham”. Dijo: “Ellos sencillamente quisieron que me quedara”.
Yo dije: “Oh, mi grupo no lo molestará a Ud. allá, de todos modos, Jack”, dije: “porque la mayor parte del mío es pentecostal”.
Él dijo: “Por supuesto, el mío también”.
Yo dije: “Ahora, vale más que no dije que… Bob sepa eso”. Ese es su papá, Uds. saben. Y él también es metodista, Uds. saben, de hueso colorado.
“Bueno”, dijo él: “Hermano Branham, ¿no sabe Ud. lo que es un Pentecostal?”
Yo dije: “Creo que sí”.
Dijo: “Es un metodista ortodoxo”.
Eso es más o menos correcto, un metodista ortodoxo. Eso es correcto. Si la Iglesia melodista hubiera seguido adelante con su mensaje, hubiera entrado directamente a Pentecostés. La Iglesia verdadera lo hizo.
Ahora, sin, sin faltarle el respeto a su denominación, hermano. ¿Ven? porque, Pentecostés no es una organización. Ellos intentaron hacer eso, pero ciertamente han fallado en ello. ¿Ven? Es una experiencia. Sí. Pentecostés es para Católicos o Judíos, o para cualquiera. Eso obtiene… Pentecostés es una experiencia, no una organización.
14 Y ahora, si todos tienen sus Biblias abiertas, o cerca, que quisieran leer conmigo unas cuantas Palabras. A mí me gusta leer la Palabra. ¿A Uds. no? [La congregación dice: “Amén”—Ed.] Porque, después de todo, lo que yo diría puede fallar, pues soy un hombre. Pero lo que Él dice no puede fallar. ¿Ven? “Los Cielos y la Tierra pasarán, pero Mi Palabra no fallará”. ¡Oh! ¿No es eso maravilloso? [“Amén”] Su Palabra nunca fallará. ¡Qué cosa tan gloriosa es eso! Su Palabra nunca fallará.
Ahora, leamos esta noche de… y saquemos un pequeño contexto de lo que voy a tomar como texto, si el Señor lo permite. Está en el libro de Amós, la profecía de Amós. Y él vivió como setecientos y… Creo que es setecientos ochenta y siete antes de la venida de Cristo. Abramos en el capítulo tres de Amós, la Palabra del Señor por medio de Amós. Y a mí—a mí me agrada este hombre. Él fue considerado como uno de los profetas menores, pero él ciertamente tenía la Palabra del Señor.
Oíd esta Palabra que ha hablado Jehová contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto. Dice así:
A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigaré por todas nuestras maldades.
¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?
¿Rugirá el león en la selva sin haber presa? ¿Dará el leoncillo su rugido desde su guarida, si no apresare?
¿Caerá el ave en lazo sobre la tierra, sin haber cazador? ¿Se levantará el lazo de la tierra, si no ha atrapado algo?
¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?
Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.
Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?
Que el Señor añada Sus bendiciones a estas Palabras.
15 Sus ojitos deben haberse entrecerrado, mientras el sol caliente brillaba esa mañana y hacía resplandecer su barba blanca y su cabello, mientras se asomó por encima del cerro allí al norte de Samaria y observó la ciudad. Sus ropas eran bastante comunes, y sus pies estaban polvorientos. Él no tenía mucho atractivo, pero tenía “ASÍ DICE EL SEÑOR” para el pueblo. ¡Cuán distinto a nuestro evangelismo moderno de hoy! ¡Qué programa tan distinto tenemos a lo que él tenía! ¡Este hombrecito, ningún otro sino Amós, un verdadero profeta del Señor, con la Palabra del Señor, para esa generación pecaminosa!
Este hombrecito intrépido, profetizó en los días de Jeroboam segundo. Jeroboam era inteligente, muy inteligente, un hombre sabio, pero él era un idolatra. Y Jeroboam había conducido su reino a su cenit, pero él estaba en idolatría. Él lo hizo en la forma equivocada. Pero el reino había prosperado bajo Jeroboam.
16 Y, generalmente, la prosperidad causa pecado. Mucha gente mira la prosperidad como bendiciones. Lo sería, si pudiéramos manejarla correctamente. Pero por lo regular conduce al pecado, a deshonrar a Dios. El reino estaba floreciendo en su día. Y la gente…él había hecho una alianza con todas las naciones a su alrededor.
Y cómo era que Israel se había desviado en pecado horriblemente, se había apartado de Dios, se había apartado de Sus mandamientos y preceptos, y se había ido por completo tras locuras. Las mujeres andaban en las calles, con sus ropas finas e inmodestas. Los hombres andaban por allí, apostando y bebiendo. Las tabernas, como las llamaríamos hoy, los lugares de entretenimiento, estaban abiertos de par en par en la ciudad. El ministerio había hecho caso omiso al pecado, lo cual estaba por todos lados. Un lugar hermoso, un lugar magnifico para los turistas, pero estaba por todos lados. El pecado ya no era reprendido desde el púlpito. Más bien tenía rienda suelta.
17 Y cuando esta profecía salió, parecía como que no… Como que sería la última cosa que pudiera suceder. De acuerdo con lo que este profeta les dijo, sería la última cosa que pudiera sucederle a ellos, por la manera en que él maldijo a esa generación. Pero, sin embargo, dentro de cincuenta años, su reino fue barrido completamente de la tierra.
Dios habla Su Palabra. Y la Palabra de Dios es como una Simiente. Y cuando Ella es sembrada, cuando ese profeta venía con la Palabra del Señor y hablaba esas Palabras, ellas tenían que cumplirse, si eran las Palabras del Señor. Cuando la Palabra del Señor es ungida, y Ella es la Palabra del Señor, tiene que tomar Su lugar en Su sazón. Podemos verla, después de miles de años, tomando Su lugar hoy. Tiene que hacerlo, porque es la Palabra del Señor, y Ella no puede perecer.
18 Alguien hablaba conmigo el otro día, y dijo: “Génesis está errado, y los seis días de la creación, que Él dijo”.
Yo dije: “Génesis al (Génesis) es absolutamente un cosa distinta”.
El primer capítulo de Génesis dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”, punto y aparte. Cómo Él lo hizo, y cuándo lo hizo, eso depende de Él. Sí. Luego: “El mundo estaba desordenado y vacío”, luego comenzamos desde allí, para la creación. Pero: “En el principio”, cuándo, no lo sabemos. Todas esas semillas que Él tenía allí dentro cuando las aguas se retiraron, la vida volvió de nuevo a la tierra, llenó la tierra. Y cuando la Palabra de Dios es sembrada, no hay nada
19 Y este pequeño profeta intrépido vino de la nada. Lo único que se nos dice, es que él era un pastor. No sabemos quién era su padre. No sabemos quién era su madre. No sabemos de ningunos de sus descendientes, ni nada de él. Generalmente así son los hombres enviados de Dios que aparecen en la escena. Ellos vienen de la nada, y desaparecen de la misma manera. No tuvimos ningún registro de él, ni qué sucedió.que pueda impedir que suceda.
20 Este gran hombre Jeroboam, el cual era un gran poder mental, y tenía a la nación en prosperidad, no obstante, en pecado. Me pregunto, si acaso no pudiéramos tipificar eso un poquito esta noche con nuestro propio país, nuestra propia nación, en pecado de la manera en que está. Sin embargo, con la prosperidad, he oído que ya pronto nos van a dar descuento a los impuestos. Por supuesto, cualquiera puede leer entre líneas allí, se acercan las elecciones. Pero, y así por el estilo, todas estas cosas que están ocurriendo.
Israel, los predicadores, los sacerdotes, y el gobierno habían dejado atrás la Palabra de Dios, y se habían comprometido. Y esa es la razón que el país estaba en la condición en que se encontraba, aunque tenían tantos sacerdotes, y tantos predicadores como siempre habían tenido. Pero habían dejado la Palabra de Dios, se habían apartado de Ella. Y es siempre en ese tiempo, que Dios envía alguien de la nada, para hablar duro y enderezar la cosa de nuevo. Alguna persona, sin temor, se levantará con la Palabra del Señor y sacudirá el pueblo de nuevo a la Palabra.
21 Yo me estaba fijando aquí. Tenía anotado algo aquí, a lo cual tal vez me gustaría referirme otra vez. Está en el capítulo , el versículo . Me gustaría leerlo. Escuchen a este hombrecito hablar esto muy claro.
Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque menospreciaron la ley de Jehová, y no guardaron sus ordenanzas, y les hicieron errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres.
¿Pueden ver dónde estaba ubicado su mensaje? Colocándolo bien de nuevo, porque se habían desviado de la Palabra de Dios. Para cualquier lector de la Biblia, eso le hace saber a Ud. que él era un profeta verdadero. Él los puso a ellos de nuevo en la Palabra, de donde habían caído.
Oh, quizás sus iglesias habían prosperado. Ellos probablemente tenían edificios muy finos. Su ciudad era probablemente más atractiva que Phoenix. Estaba en Samaria, como todos sabemos, la cual era un gran centro turístico. Todavía lo es, un lugar hermoso.
Pero, sin embargo, ellos se habían apartado de Dios. Y Dios les envió este mensajero. ¡Qué mensaje de reprensión de parte de Dios! Este profeta los guió.
22 Ahora, Amós salió del desierto, a la ciudad de encanto. Con razón sus ojitos dados por Dios se entrecerraron mientras se asomó por encima de la colina. Él… No como lo haría un turista (damas) para decir: “Miren todas las compras que están haciendo las mujeres. Miren las nuevas modas que tiene aquí”, ni tampoco cómo pensarían algunos de los hombres: “Los casinos, y demás, eran tan grandes en la ciudad”, o porque quizás estuvieran parados en las esquinas de las calles mirando pasar el sexo opuesto, codiciando.
Pero este profeta, sus ojos se entrecerraron por causa del pecado que él vio en la ciudad. No se entrecerraban debido a cosas que él estaba admirando, pero al ver cuán lejos ellos se habían apartado de Dios, el pueblo que fue llamado y escogido. Si Uds. se fijan aquí, Él dijo: “Yo no conozco a ningún otro pueblo sino a vosotros. Yo los saqué de Egipto, y luego Uds. se alejan de Mí de esa manera”.
23 Y cuando este profeta, viniendo de atender el rebaño allá lejos en la región del norte, con la Palabra del Señor. Cómo miró él esa ciudad. Debe haberse secado el sudor. Sus ropas eran toscas. Y probablemente no tenía suficiente dinero para comprarse un habitación para esa noche. Eso a él no importaba. Él tenía un mensaje que estaba ardiendo en su corazón, y tenía que traerlo.
No sólo eso, pero la unción del Espíritu Santo que lo había impactado allá en el desierto, le había cerrado sus ojos al encanto del mundo. Y cualquier siervo de Cristo, sus ojos están cegados a las cosas del mundo. Ellos no ven esas cosas. No las buscan. Ellos tienen una sola cosa: A Cristo delante de ellos. Un mensaje debe ser llevado al pueblo, y ellos no se detienen ante nada. No se puede sacarlo de ellos quemándolos. Uds. pueden meterlos a la cárcel, prisión, lo que Uds. quieran. Pero ellos salen de allí nuevamente. Ellos están ungidos por el Señor. Sí.
24 Él observó la decadencia moral de la ciudad, la inmoralidad, y la decadencia espiritual de la ciudad.
¿Me pregunto cuántos siervos del Señor, al cruzar la montaña aquí, contemplarían a Phoenix? Uno viene aquí buscando el encanto, y el sol, y descanso, lo cual no podemos negar.
Aquí no hace mucho, la última vez que estuve aquí, sentado allá en South Mountain, mi esposa estaba sentada allí atrás, yo estaba hablando con ella.
Yo dije: “Hace como trescientos o cuatrocientos años este valle era un lugar hermoso, sin duda, cuando el Río Salado corría por aquí, y los coyotes, y demás, y el florecer del cacto. Mira cómo está… La cosa entera se ha convertido en una conglomeración de pecado”.
Y ella dijo: “Bueno, entonces ¿qué te trae aquí?”
Yo dije: “Aquí está lo que me trae aquí. Aunque en la oscuridad y el pecado que hay en la ciudad, hay también algunos testimonios del Señor, estatuas vivientes de Cristo, aquí abajo. Yo vine para poner mi hombro junto con ellos, para hacer brillar la Luz del Evangelio. Algunos de aquellos hermanitos ancianos allá en la esquina en algún lugar, trabajaron duro, y sudaron, clamando y orando, con un mensaje en su corazón. Yo vine a hacer mi parte con ellos, para hacer brillar la Luz del Evangelio de Jesucristo sin adulteración en la gran área metropolitana de esta ciudad de Phoenix”.
25 En ello, a pesar de todo, pudiera ser un lugar maravilloso; si el hombre tan sólo tomara sus logros que él ha podido alcanzar, para construir los lugares hermosos como los que hay en Camelback Mountain, en Cavalier Mountain. Cuando yo pasé por allí, pues, hace treinta y cinco años, eso era un desierto. Nosotros correteábamos burros por allí a caballo. Y en South Mountain aquí, persiguiendo burros y caballos.
26 Y ahora se ha convertido en una gran área metropolitana en esta grande y fabulosa ciudad. Está creciendo hasta llegar a las decenas de millares y millares. Se ha expandido, a tal grado que ahora la propia decadencia de las ciudades la llevan al caos. La contaminación ambiental está entrando. La humedad de Uds. es tan mala como lo es en Jeffersonville Indiana, la irrigaciónen del valle de Ohio… El hombre siempre contamina el mundo.
Cuando los indios lo tenían, era un lugar hermoso. Pero cuando llegó el hombre blanco, él trajo sus pecados, y licor, e inmoralidad. Y él ha contaminado las tierras a tal grado que ha llegado a ser nada menos que casi un pozo negro. ¡Qué cosa tan horrible de mirar! Un día de estos, Dios lo barrerá de la faz de la tierra. Y Él está escogiendo un pueblo de… en justicia, que reinará sobre la tierra, cuando Él reine como Rey. Él está ahora tomando a Su pueblo para Su Nombre, un pueblo para Su Reino.
27 Ahora, este listo e inteligente, grupo intelectual de Israel, su gran y poderoso presidente intelectual o rey, Jeroboam, quien era un hombre inteligente, ¿escucharían ellos a este profeta desconocido? Este gran mensaje que estaba ardiendo en su corazón, ¿podría él caminar por las calles, y la gente (las mujeres) se vestirían decentemente otra vez, y dejarían los hombres las tabernas y los lugares de pecado, y se convertirían a Dios ante la predicación de este hombrecito desconocido? Esa era una pregunta que pudiera haber surgido en su mente, o en la mía, cuando lo veo parado allí, y su cabeza calva brillándole al sol. Su barba blanca le colgaba alrededor de su abrigo. Mirando hacia abajo desde allí, y contemplando esa ciudad, y sus ojos se entrecerraban, y su corazón latía.
Y sin embargo, allí, él vio el Reino de Dios, que debería estar establecido allí, todo lleno de pecado. Y con una reprensión de parte de Dios, la cual reprendía desde el rey hasta el mendigo en la calle, cada sacerdote, predicador, rey, potentado, monarca, lo que él fuera, él tenía la maldición de Dios para ponerla sobre ellos. Por cuanto ellos… ¿Piensan Uds. que ellos lo recibirían a él? Oh, ¿lo entenderían?
28 Recuerden, él no tenían ninguna recomendación. Él era distinto a nuestros evangelistas de hoy. Él no tenía ninguna recomendación de parte de los sacerdotes. Ellos ni siquiera sabían quién era ese hombre. Pero había Uno que sí sabía quién era él. Y era Aquel que lo había enviado. Con eso era suficiente para él, con tal que supiera de dónde había sido enviado. Su mensaje tenía que salir, a pesar de todo.
Él no tenía ninguna credencial denominacional que lo respaldara cuando él llegó a la ciudad, para ir a la asociación ministerial, y decir: “Hermanos míos, yo soy enviado por este cierto grupo, este cierto grupo religioso. Yo pertenezco a la tal y tal.” Él no tenía eso. Él no tenía ninguna de esas cosas. Tampoco tenía una tarjeta de compañerismo para mostrar que él incluso estuviera en buen compañerismo con la asociación ministerial de la región de dónde él venía. Él no tuvo cooperación para su campaña. Él ni siquiera consultó nunca con nadie al respecto.
29 Ese hombrecito estaba parado en una situación difícil. Sería suficiente para un hombre darse la vuelta y regresarse, y volver a pastorear, continuar donde había quedado, si tan sólo hubiera pensado en eso. Pero vean, el hombre no lo pensó dos veces. Él no pensó en credenciales, ni pensó en una tarjeta de compañerismo. Él únicamente pensaba en una sola cosa, y eso era la Palabra del Señor. Dios se la había dado a él con una comisión, que él debía ir allá y profetizar. Eso era todo lo que a él le importaba.
Él tenía la Palabra del Señor, y por lo tanto, él creía que él no necesitaba credenciales, ni ninguna recomendación, ni ninguna cooperación. La única cosa que él necesitaba, era, que él tenía cooperación con Dios, y eso era todo lo que se requería. Mientras que él estuviera en la voluntad del Señor, ¿qué importaba? Con tal de que él supiera que su mensaje era de Dios, Dios vindicaría ese mensaje. Él tenía que hacerlo.
30 Y cuando él trajo el mensaje, parecía como que allí estarían todos los sacerdotes, y predicadores, y los profetas de esa edad, habrían venido y se habrían arrepentido, porque ellos habían visto la condición del lugar, visto la corrupción moral. Pero cuando él empezó a profetizar con la Palabra del Señor, Ella era extraña para ellos. Ellos no sabían nada de eso.
Eso es un cuadro tremendo de hoy – extranjero. El Mensaje del Señor, la Iglesia no sabe nada al respecto, cuando ellos oyen a la gente levantarse y dar un mensaje en lenguas desconocidas, y dar la interpretación, y decir que una cierta cosa está a punto de suceder. La gente voltea sus cabezas y se van; piensan que esa gente está loca. Si ellos ven a alguien levantarse en el Espíritu y profetizar, o dar un mensaje de parte del Señor, pues, la gente del mundo religioso hoy piensa que esa persona ha perdido la mente. Es extraño para ellos, porque están en casi la misma condición, hoy, como lo estuvo Samaria en aquel día. Pero recuerden, cuando las naciones llegan, o siempre que la iglesia de Dios llegó a estar en esa condición, Dios fue capaz de levantar un profeta con la Palabra del Señor para ellos.
31 Ciertamente, ellos lo habían olvidado, hacía mucho. Pero ellos debieron recordar, independientemente de si podían revisar sus libros para ver si tenían a un individuo que había salido de sus escuelas, con el nombre del Dr. Amós, o no. Ellos debieron haber sabido que El Dios de Abraham era capaz de las piedreas levantar hijos, o profetas, para que trajeran Su Palabra“. Y ese mismo Dios es igual de capaz esta noche como lo fue en aquél entonces. Y ciertamente que el pueblo no lo entendió.
Él puede levantar hombres, ungir hombres, para traer Su Palabra. Él puede poner la Palabra en un hombre, enviarlo, y probar que Él es Dios, a través de esa persona que se humille y se rinda a Dios, y que no tenga temor de tomar a Dios en Su Palabra. Él es capaz de hacerlo, y lo hará. Él prometió que lo haría.
Y Sus Palabras, por supuesto, fueron vindicadas a ellos en aquel día. Porque, mientras esa generación estaba aún en existencia, todo lo que Amós profetizó se cumplió.
32 Miren, yo me pregunto hoy, si Amós viniera a nosotros, ¿lo recibiríamos hoy? ¿Recibiría Phoenix a Amós? Si de aquí de alguna parte del otro lado de la montaña, en algún lado, o si de alguna parte del país, viniera un individuo mal vestido, y entrara aquí y llamaría la atención de los ministros y dijera: “Yo tengo la Palabra del Señor”, ¿piensan Uds. que lo recibiríamos? Ciertamente que no. La primera cosa que le preguntaríamos, sería: “¿Con cuál grupo esta Ud.?” Y ¿qué si él se diera la vuelta y dijera: “Con el grupo Celestial?”. Me temo que eso sería algo extraño para nosotros. Pero de esa manera fue en aquél entonces. Y quizás sería de la misma manera hoy si Amós apareciera en la escena.
33 Transportémoslo a él aquí, por unos momentos, por causa de lo que he dicho, y veamos lo que nosotros pensamos que él haría. ¿Saben Uds. lo que él haría? Yo creo que él estaría en desacuerdo con todo nuestro programa. Sí, señor. Él estaría en desacuerdo con nuestras doctrinas denominacionales. Él condenaría a metodistas, bautistas, presbiterianos, luteranos, católicos y pentecostales. Él lo abarcaría todo por completo. Cierto. Él estaría en desacuerdo con sus doctrinas denominacionales. Él iría directo a la base fundamental de la Palabra, y comenzaría en la Palabra. Él comenzaría su campaña sobre el ASÍ DICE EL SEÑOR.
34 Pues, pues, ¿creen Uds. que Phoenix lo recibiría? ¿Creen Uds. que Louisville lo recibiría; New York, Boston, Massachusetts, o donde pudiera ser, California? No, señor. Ellos mandarían al hombrecito a la cárcel tan rápido como pudieran meterlo allí. Cierto. Ellos ciertamente harían eso. Si él regresara a la Palabra, estoy seguro que ellos lo harían, porque cada grupo no estaría de acuerdo con él. No habría uno sólo que estaría de acuerdo con él, ya que ellos tienen que aferrarse a sus tradiciones para poder estar en desacuerdo con la Palabra.
Tendríamos que recordar que él es un profeta verdadero. Si él lo había sido, si él era un profeta enviado de Dios, él tendría una marca, una marca definida por medio de la cual sabríamos que él era un profeta, y es que él se quedaría con la Palabra. Porque, allí es donde venía la Palabra de Dios, era al profeta.
35 ¿Saben Uds. lo que él haría? Él sacudiría y condenaría esta generación. Él condenaría a cada mujer de cabello cortado en el país. Él condenaría cada predicador denominacional. Cierto. Él condenaría cada fumador de cigarrillo, cada mujer que usara pantalones cortos o largos. Él los haría pedazos. ¿Por qué? Es en contra de la Palabra. Exactamente correcto. ¿Piensan Uds. que lo recibiríamos? De ninguna manera. Ellos no lo recibirían.
Él condenaría la inmoralidad en la iglesia. Él sacudiría ese dedito arrugado en el rostro de esos predicadores y diría: “¿Me quiere decir que Ud. se llama a sí mismo un siervo de Dios ungido, y se para en el púlpito y le permite a sus mujeres vestirse sexy, y sexy entre los hombres, y cosas así? ¿Permite que sus jovencitas se levanten de esa manera? ¿Les permite a los hombres casarse dos o tres veces, y ser diáconos en las iglesias? ¿Me quiere decir que Ud. se aferrará a esa credencial que tiene en la mano, y rechazará la Palabra de Dios?” ¡Oh, hermanos! Él le daría paliza a toda esta cosa. Sí, señor. La inmoralidad de la Iglesia, y la inmoralidad de los miembros, él le daría paliza. ¡Vaya! Él haría pedazos a cada miembro. Cada doctrina de seminario hecha por el hombre, él haría pedazos esa cosa.
36 Ahora, ¿pudieran Uds. recibir a un hombre así? No. Ellos no lo harían. Ciertamente no lo harían. Ellos sacarían a ese individuo fuera de la ciudad tan rápido como pudieran. Pues, la asociación se reuniría y dirían: “Oigan, tenemos que hacer algo acerca de esto. Díganle a sus congregaciones que no vayan allá para oír eso”. No. No. Nosotros no lo recibiríamos, de ninguna manera. No lo recibiríamos. Cierto. Ellos no podrían hacerlo. Escúchenlo a él sacudirlos. Oh, a mí me gusta esto. Yo estoy mirando aquí abajo lo que él dijo. Él dijo: “El mismo Dios al cual Uds. reclaman servir los destruirá”.
37 Él diría esa misma cosa hoy.
Nosotros los americanos nos hemos envuelto en tantas cosas fantásticas, en tantos edificios grandes, y grandes números en nuestras organizaciones, y en toda esta fina popularidad, y ministros de seminarios que son entrenados a cómo guardar su paz y no decir nada al respecto, porque temen que serían excomulgados de la iglesia. Cierto. Él le daría paliza a eso a más no poder, porque es en contra de la Palabra. Ciertamente lo haría. Y el mismísimo Dios al cual nosotros reclamamos servir quemará esta cosa por completo, un día de estos. Él la hará volar en pedazos.
Amós no cambiaría sus palabras, si él estuviese aquí hoy. ¡Quédense allí en la Palabra! ¡Oh! ¿Qué? Escúchenlo a él decirle a ellos allá: “Dios los amó a Uds. Él los sacó. Él los hizo a Uds. un pueblo escogido”.
A mí me gustaría oírlo a él en una iglesia pentecostal una vez. Si Uds. creyeran que él es Amós, entonces quizás me dejarían quieto, por un tiempo. ¿Ven? Sí, él les diría claro. Él no reservaría nada. Él les daría paliza a más no poder, y les diría en dónde no estaban cumpliendo la Palabra.
38 ¡El Dios que los sacó a Uds. de estas morgues hechas en casa, hechas por el hombre, hace años! Hace cincuenta años, sus padres y madres salieron de tales sistemas que los tenía encerrados y que estaban llenos del mundo. Y Dios envió Su misericordia y los sacó del pecado y de esas cosas que estaban en la iglesia. Y ahora Uds. han dado la media vuelta, como hizo Samaria. Ese… Dios los sacó a ellos de esos países, y ellos se dieron la vuelta e hicieron una alianza con ese país.
Como estamos nosotros hoy, y tratando de competir con esas grandes iglesias denominacionales. Nosotros estamos construyendo escuelas más grandes. ¿Qué?… nosotros no necesitamos escuelas grandes. Eso está bien; yo no tengo nada que decir contra eso.
39 Pero cada vez que Uds. toman a un fundador o a un líder que sale en su día, pues, él hará bien en su día, pero en cuanto se va, entonces levantarán una organización por encima de su trabajo. Entonces traen a los Ricky y los Elvis, y de repente, éstos enredan la cosa para su propio bien. Y entonces este otro se levanta, e inyecta otra cosa, porque él es un gran estudiante intelectual salido de la Universidad Harvard en algún lado, o algo así. Y de repente empiezan a inyectar esto, y a sacar Esto, y a decir que Esto no quiso decir esto y aquello. Y de nuevo están en la misma cosa de antes.
40 Si Amós estuviera presente, él sacudiría la cosa hasta el suelo. Él nunca hizo su campaña basado en cuántas iglesias pudo conseguir que cooperaran con él. Él nunca edificaría Su iglesia sobre alguna organización en particular o alguna parte sectaria de la iglesia. La cosa que él haría, es que basaría su campaña sobre el “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Dios lo respaldaría como Él siempre lo hizo, probaría que es correcto. Él dijo: “Hay problemas. Hay confusiones en tu iglesia”. ¿Qué diría él hoy? ¿Qué diría él con esa Palabra de Dios puesta aquí delante de nosotros? Segunda de Timoteo , donde dice: “Ellos serían impetuosos, infatuados, amadores de deleites más que de Dios; implacables, calumniadores, intemperantes, y aborrecedores de los que están tratando de vivir correctamente; teniendo apariencia de piedad, pero que negarían la eficacia de ella”.
¿Piensan Uds. que un profeta podría levantarse en la escena y pasar por alto esa profecía?
41 Él dirá: “Ella se ha cumplido ante vuestros ojos hoy”, cómo es que la iglesia se volvería formal, y las cosas que ellos harían. Él traería a vuestra memoria esas Palabras de Dios. Él traería a su memoria lo que Dios dijo que Él haría en este día, si Amós se levantara en la escena. No sólo eso, pero Dios probaría, por medio de Amós, lo que Él prometió hacer en este día. Cierto. Él lo haría. Él lo hizo en aquel día. Él simplemente lo ha hecho. Ciertamente, nosotros no recibiríamos a Amós, si él apareciera en la escena.
42 Ahora, eso de “apariencia de piedad”, parados allí en el coro en túnica larga, y cantar como Ángeles; y a la noche siguiente bailando como diablos. Correcto. ¿Ven? Eso es exactamente la verdad. Algunos salen con grandes túnicas largas, floridas así, y lucen como alguna clase de Ser angelical; pero se paran allí y niegan la Palabra, como lo haría cualquier espíritu maligno. “Teniendo una apariencia de piedad, pero negarían la eficacia de ella”. Si uno empieza a hablar acerca del bautismo del Espíritu Santo, ellos pues, él lo correría a uno de la iglesia. ¿Ven? ¿Por qué? porque él tiene que hacerlo. Pero ellos se paran en estas iglesias y permiten que sus miembros, en el sótano, bailen el twist y el rock—and—roll.
43 Y nuestra así llamada Y.M.C.A., yo me pregunto ¿Qué significa la C? Si Ud. entra allí casi no se oye más que el Nombre del Señor usado… ¿Será la sociedad de Maldición de Hombres Jóvenes? Yo me quedé, no hace mucho, en un hotel, estaba enfrente de la Y.W.C.A. y era una desgracia ver a esas muchachitas allí afuera en el piso, como hasta las nueve, intentando quebrarse las piernas, bailando el twist. Correcto. Y todas ellas, miembros de una iglesia, cantaban en coros y enseñaban la escuela dominical. No era sino el diablo, enseñando a esos niños allí en el piso. Un sistema que ha sido inventado, llamado religión. Cierto. Un verdadero profeta le daría una paliza a eso para lanzarlo hasta los humos del infierno de donde se originó. Ciertamente.
44 ¿Piensan Uds. que Amós pudiera pararse en la plataforma y predicar el Evangelio, y mirar a un montón de mujeres con el cabello cortado y no condenarlo? ¿Piensan Uds. que él no citaría Isaías 5 , y Primera de corintios 14? Y todo… ¿lo haria, les daría duro? Cierto,que Él lo haría. Caminar por las calles y ver mujeres con esa ropita puesta, luciendo como hombres, tan apretadas que la piel está por fuera casi… caminando, torciéndose, danzando, caminando de esa manera, haciendo son con los pies, ¿Y Uds. piensan que un varón de Dios no les daría una buena paliza desde el púlpito? Cuando muy rara vez se habla de eso desde el púlpito. Y eso es en iglesias pentecostales, también. Eso es exactamente correcto.
A Amós no le importaría eso. Algunos… Él sería uno que lo diría. Él no tendría temor, por cuanto él estaba ungido por el Señor. Y si él tenía “ASÍ DICE EL SEÑOR”, tendría que ser la Palabra del Señor.
45 Él fue a Samaria, no para mirar su encanto, o para contar cuántas organizaciones había, y cuántos miembros ellos tenían.
Como dije la otra noche, parece ser, hoy, que la iglesia entera está edificada sobre… La cosa principal entre los hermanos hoy, de las iglesias, es “números, números”. Unos tratando de superar al otro. “¡Números!” Dios no cuenta números. Él cuenta carácter. Carácter es lo que Dios está buscando encontrar… alguien sobre el cual Él pueda poner Sus manos, alguien que se quede quieto lo suficiente.
46 Como ya dijimos, decisiones… En todo el año, tuvimos tantas decisiones“. Eso es piedras, ”Confesiones“. Y ¿de qué sirve una piedra sin un cantero con la cortante Palabra de Dios, para cortarlo y convertirlo en un hijo de Dios, o una hija de Dios, y colocarlo en la Iglesia donde pertenece? Rodar piedras y amontonarlas no formará el edificio. Hay que cortarlas y darles forma. Hoy necesitamos hombres, hombres ungidos, como estaba Amós, que puedan cortar el mundo de esa mujer y hacerla una hija de Dios, que corten ese mundo del hombre. Sin importar cuántos síndicos lo echen fuera, o cualquier otra cosa, él se pararía sobre el ”ASÍ DICE EL SEÑOR“.
Sí.
47 Nosotros no recibiríamos a Amós, no creo, de esta manera. ¿Qué piensan Uds. que haría Amós cuando él entrara a una iglesia pentecostal de hoy, la cual reclama ser guiada por el Espíritu Santo, y luego ver esa misma cosa en la iglesia pentecostal que reclama ser dirigida por el Espíritu Santo? [La congragación dice: “Amén”.—Ed.] Yo me pregunto.
Ahora, nosotros podemos hablar acerca de los bautistas, y de los metodistas, y de los luteranos, pero, cuando llega a nuestra propia puerta sucia, ¿entonces qué de eso? Se han apartado de la Palabra de Dios. Algo salió mal, en alguna parte. Eso es exactamente correcto. Sí. Ellos vienen y hacen todas estas cosas diferentes, y reclaman ser guiados del Espíritu, danzar en el Espíritu, y a veces hasta hablar en lenguas.
48 Yo creo en hablar en lenguas. Yo creo en danzar en el Espíritu. Yo creo en gritar. Pero hay mucho más que va con eso. Correcto. Si Ud. hace todas esas cosas, y niega la Palabra, entonces algo anda mal en algún lado, recibió el espíritu incorrecto. Sí. Dios no guía a Su pueblo a tales cosas, de todos modos. No. Él no lo hace.
Yo pienso que ya es tiempo de otra manifestación, la iglesia la necesita. Se requiere una buena obra de limpieza.
49 Cuando, Juana de Arco, en los días pasados, la iglesia católica falló en reconocer que ella era una santa mientras estaba en vida, por causa de que ella veía visiones, y podía interpretar sueños, era una mujer llena del Espíritu. Y Dios usó a la damita. Y ellos pensaron que ella era bruja. Y la quemaron en la hoguera, como bruja. Uds. saben eso. Los sacerdotes católicos hicieron eso ellos mismos. Pasaron cientos de años, y ellos se dieron cuenta de que ella era una santa. Luego, cuando iban a canonizarla, ellos tenían que hacer penitencia. Así que desenterraron el cuerpo de esos sacerdotes y los lanzaron en el río, para hacer penitencia. ¿Ven Uds.?, les pasó justo al lado y fallaron en verlo. Ellos hicieron casi la misma cosa con San Patricio y todos los demás.
Con razón Jesús dijo: “Uds. adornan y blanquean las tumbas de los profetas y Uds. son los que los pusieron allí”. Correcto. Lo que necesitamos hoy es un Amós que nos traiga de nuevo la Palabra del Señor. Cierto.
50 Ahora, nuestras afirmaciones y cosas, no significan nada a menos que el Espíritu de Dios esté presente, para respaldar nuestras afirmaciones. Si nuestras vidas no cuadran con nuestras afirmaciones, entonces algo anda mal.
Juana de Arco guió a Francia a una revolución. Ellos necesitaban una revolución. Eso es exactamente lo que ellos hicieron. Ellos necesitaban una revolución, y ella la condujo. Pero después de la revolución, donde cometieron el error, entonces necesitaban una contra -revolución, para enderezar aquello contra lo cual estaban peleando.
51 Yo digo que la iglesia pentecostal es la más cercana que yo conozco a la Biblia hoy. Si no fuera, yo estaría en alguna otra. Correcto. Yo no estaría parado aquí perdiendo mi tiempo, hablándole al pueblo pentecostal, si yo no pensara que hubiera una esperanza. Correcto. Pentecostés está correcto. Pero cuando necesitamos juntarnos como pentecostales, para derribar las tradiciones, entonces necesitamos una contra-revolución. Necesitamos un contra-encuentro; no simplemente un dicho pentecostal, pero un encuentro pentecostal de limpieza.
Dios es Santo. Los que viven por Él deben vivir santamente. Él es un Dios Santo. La Biblia dice: “Sin santidad, nadie verá al Señor”. Eso es verdad. Su Vida es santa. Y si Su Vida está en Ud.; lo hace a Ud. santo. Sin eso Ud. no verá al Señor. Y miren a dónde ella se está desviando.
52 Pero somos algo así como fue Israel en aquellos días. Israel pensó que porque estaban prosperando, que todo estaba bien. Ellos hicieron una alianza, en sus días, con las otras ciudades. Y ellos tenían una alianza. El gobierno tenía una alianza con los ministros, con los sacerdotes, con los profetas. Y ellos pensaron que eso estaba bien. Y pensaron que eso era agradable delante del Señor. Pero tuvieron a un hombrecito que se levantó y los trajo de regreso otra vez. Correcto.
Sólo porque ellos prosperaron, allí es donde nosotros cometemos un error. La prosperidad no es señal de bendición espiritual. Correcto. Para nada. La prosperidad a veces es un tropiezo.
53 ¿Recuerdan lo que dijo el Señor acerca de Israel? “Cuando eras pequeña, cuando no tenías nada, cuando te encontrabas en el campo en tu propia sangre, sin nadie que te limpiara, Yo te tomé. Entonces tú me serviste. Pero cuando te hiciste lo suficientemente vieja a tal grado que pensaste que estabas bien y te sentías segura de ti misma, entonces me abandonaste”. Ellos siempre han hecho eso.
Uzías, como hablé de él en el desayuno de los Hombres de Negocios el otro día, él era un gran hombre. Él se aferró al Señor. Pero un día después que Dios lo fortaleció… Y él fue un gran ejemplo para el profeta Isaías. Pero después que él se hizo fuerte, y creció, las naciones empezaron a temerle. Él construyó sus muros y empezó a obtener cosas atractivas. Él entonces se puso engreído. Él se puso a mirar lo grande que era. Y luego trató de tomar el lugar del predicador. Y Dios lo hirió con lepra, y murió leproso. ¿Ven? Jamás deberíamos envanecernos, en nuestros corazones.
54 Y a veces, cuando vemos a nuestras organizaciones prosperar, comenzamos a pensar: “Somos el grupo grande. Somos el grupo pentecostal más grande que existe. Nosotros tenemos más que los demás”. O, “Ud. no puede llegar al cielo a menos que pertenezca a nuestro grupo”, O algo así. Cuando Ud. se vuelve de esa manera, Ud. se ha separado de la Palabra del Señor. Correcto.
Recuerde, la cobija es lo suficientemente ancha para abarcar a su hermano. Eso es exactamente correcto. Abárquelo a él.¡Oh!, cuánto necesitamos hoy un llamado a regresar a la Palabra del Señor. Miren hoy. Y nuestra nación necesita un llamado a volver.
55 Voy a hablar, una noche de estas, si puedo, yo quiero… Yo tengo una acusación. Debiera esperar hasta tener a todos los predicadores juntos. Sí. Yo quiero acusar a esta generación por la Sangre de Jesucristo, y probárselo a Uds. ¿Ven? Ahora, yo quizás tenga que salir a alguna parte para hacer eso. Pero, veremos si podemos tener un desayuno alguna mañana, sólo para ministros. Y yo-yo quiero con la ayuda del Señor, mostrar exactamente hacia dónde nos—hacia dónde nos dirigimos, en la dirección equivocada. Tenemos que regresar. No existe otra manera sino regresar. Correcto.
56 Miren a nuestra nación hoy. Miren lo que estamos tratando de hacer, la mismísima cosa que ocurrió en la edad del oscurantismo: unir a la iglesia y al estado. Miren la unidad, unión, o mejor dicho el—el Concilio Mundial de iglesias. Todas las iglesias entrando a este Concilio Mundial de Iglesias, y ellos piensan que esta es la unidad de Dios. Porque, todas las iglesias, Los Hermanos de la Unidad, hombres de iglesias fundamentales, entrarán en esta gran organización. Y eso es por falta de conocimiento en la Palabra de Dios. El profeta habló que esa cosa acontecería: “Ellos formarían una imagen a la bestia, y ésta tendría poder para hablar”.
Oh, ¿Piensan Uds. que Amós pudiera pararse en el púlpito aquí esta noche, si él estuviera en Phoenix, y fallar en clamar contra esa cosa? No es que él estaría en contra de nosotros, los hermanos, pero él estaría en contra del sistema que nos está alejando de la Palabra. Eso sería lo que él haría. “¿Cómo pueden esos hombres andar juntos?” La Biblia dice aquí, aquí en Amós. El Señor dijo: “Dile al pueblo, ¿Cómo pueden caminar dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?´”
57 Ahora, ¿cómo vamos a tomar a nuestros grupos pentecostales y entrar al Concilio Mundial de Iglesias, cuando la mitad de ellos allí, más de la mitad, el ochenta y cinco o noventa y cinco por ciento, hasta niegan el nacimiento virginal? Ellos lo niegan. Creo que el noventa y nueve por ciento de ellos niegan, ellos niegan la Sanidad Divina. Ellos niegan los principios de la Biblia. Niegan el hablar en lenguas. Únicamente el grupo pentecostal solo cree eso. ¿Y cómo vamos a unirnos con ellos en una unidad? ¿Cómo vamos a ser uno con ellos? ¿Cómo vamos a caminar con ellos sin estar de acuerdo con ellos? ¿Cómo lo van a hacer? Uds. tendrán que negar las grandes creencias evangélicas que tienen, los principios fundamentales de la Biblia, para poder caminar con ellos.
58 Déjenme decirles que Dios llama a un individuo. Él lo está llamando a Ud., como un individuo, para que se quede con Su Palabra y se quede con Él. ¿Cómo podría Dios caminar con ellos, cuando sus credos, inventados por su propia sabiduría mundana, niegan Su Palabra?
Cuando un credo acepta una doctrina de un grupo de hombres, juntos, y niega que la Palabra sea verdad, entonces Uds. apartan a Dios de Uds. Dios es Santo. Y Dios, dice la Biblia, que Él vigila Su Palabra, para vindicarla. ¿Y cómo puede Él vindicar la Palabra, cuando la Palabra no está allí?
Esa es la razón que tenemos miembros en vez de hijos. Eso es… Tenemos credo. Y todos pueden… El mundo está buscando un súper hombre. Ellos están trabajando para… Están buscando algo que les permita mantener su profesión Cristiana y vivir de cualquier manera que ellos quieran. Las mujeres quieren actuar como Hollywood y aún mantener que ellas tienen el Espíritu Santo. Los predicadores quieren construir la iglesia más grande y hacer todas estas cosas, y tener diáconos que son casados muchas veces. Y—y que ellos puedan hacer estas cositas y usar estas ropitas, que llaman la liberación de las mujeres.
59 ¿Piensan Uds. que Amós permitiría eso? No. Ciertamente que no. ¿Piensan que Amós se quedaría quieto, y se reuniría con las jerarquías y los obispos allí, y diría: “Hermanos, yo pienso que Uds. han hecho una cosa maravillosa?”
Él diría: “¡Uds. montón de renegados! ¡Impostores! ¡Negadores de la Fe!”.
Él diría lo mismo que dijo Micaías, aquel día delante de esos cuatrocientos profetas hebreos de estilo propio. Ellos dijeron: “En un número, en una multitud hay sabiduría”. Depende de cómo Ud. quiere aplicar esa Escritura. Yo puedo decir: “Judas fue y se ahorcó; vaya Ud. y haga lo mismo”. No se aplica allí. Y no se aplica, que: “En la multitud de consejeros hay sabiduría”. En tal caso la iglesia católica nos gana a todos.
60 En la Palabra de Dios hay seguridad.
La Biblia dice: “Torre fuerte es el Nombre de Jehová. A Él correrá el justo y estará seguro”. Y ése es el único lugar seguro que yo conozco. Los profetas siempre creyeron eso. Cuando Abraham murió, cuando… Cuando Job murió, él se colocó en la tierra prometida, su sepulcro. Cuando Abraham murió, él compró una parcela de terreno justo al lado del mismo lugar, junto a Job. ¿Qué hizo él? Él observó a ese profeta. Él sabía que ese era un varón de Dios, y él dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y en los postreros días Él se parará sobre la tierra. Y que después de que los gusanos de la piel hayan destruido mi cuerpo, aún en mi carne yo veré a Dios”. Sí.
Y Abraham sabía eso. Él sepultó a Sara allí. Él compró una parcela de tierra y la sepultó. Él mismo fue sepultado allí.
61 Isaac, cuando él murió, él fue llevado y sepultado allí. Isaac engendró a Jacob. Y Jacob murió allá en Egipto. Pero antes de que muriera, él llamó a su hijo profeta, José. Y él sabía que éste era un profeta, un hombre espiritual, interpretaba sueños, y veía visiones, y eran perfectas cada vez. Él dijo: “Ven aquí, José, mi hijo profeta. Pon tu mano sobre esta cadera donde el Dios Todopoderoso me tocó hace años, y cambió mi nombre de suplantador a un príncipe con Dios. Pon tus manos aquí y jura por Dios que tú no me sepultarás aquí en Egipto”. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Qué importaba eso?
Eso es lo que dicen: “¿Qué importa eso?” Nosotros juntamos muchas personas, las hacemos miembros de la iglesia, ya que no andan en las calles. Pero a veces las hacen dos veces más hijos del infierno que cuando estaban allá en la calle. Correcto. Sí importa.
62 José, cuando él murió, él hizo mención, dijo: “Algún día el Señor Dios los visitará”. Él era profeta. Él dijo: “El Señor Dios los visitará. Y no dejen Uds. mis huesos aquí, sino llévenlos allá a la tierra prometida”. ¿Por qué? Él sabía que la Primicia de la resurrección saldría de la tierra prometida. Exactamente.
Jesús, cuando Él murió, y se levantó en la mañana de la Resurrección, la Biblia dice que: “Muchos de los santos que dormían en el polvo se levantaron, y salieron de los sepulcros y aparecieron a muchos”. ¿Quiénes fueron? Abraham, Isaac, Jacob, José. ¿Por qué? Porque ellos estaban en el lugar correcto.
63 Es por eso que yo digo que sí importa. A mí no me sepulten aquí en alguna metodista, bautista, o en alguna otra iglesia. Sepúltenme en Cristo: Pues a los que están en Cristo traerá Dios con Él cuando Él venga“. Y sí importa. Claro que sí. No permitan que alguien les diga: ”Porque Ud. se une a la iglesia.
Amós jamás hubiera permitido eso. Él diría: “El mismísimo Dios al cual Uds. dicen que sirven…”. Yo diría esto en el Nombre del Señor. El mismísimo Dios al cual esta nación reclama representar destruirá a esta nación. Él destruirá a éstas iglesias. El Dios del Cielo enviará Su ira en Juicio y destruirá estas iglesias, iglesias así llamadas. Recuerde, Uds. tomen mí Palabra.
64 No hay nadie que pueda unirse a la Iglesia. Uds. se unen a una logia. Uds. no se unen a una Iglesia. Uds. nacen en una Iglesia ¿Ven? Uds. se unen a la logia metodista, logia bautista, logia católica, logia pentecostal. Pero Uds. nacen en la Iglesia del Dios vivo; y eso es por lo que Él viene, por esa Iglesia. Así que, tenemos logias, no Iglesias. Cualquier cosa puede reunirse en esa logia, hipócritas y todo lo demás. Pero déjeme decirles esto ahora mismo, de acuerdo con la Palabra de Dios, no hay un solo hipócrita en la Iglesia del Dios vivo. Allí no hay nada sino santos. Ahora, la membresía lo puede aceptar a Ud. ¿Y piensan Uds. —piensan Uds. que Amós no le daría paliza a eso? Él sacudiría esa cosa hasta su fundamento. Cierto que lo haria.
65 Miren, cuando Israel iba en camino, hacia la tierra prometida, guiados por el Espíritu Santo, una Columna de Fuego iba delante de ellos, una Roca herida los seguía. Y allí salió Moab, que era un hermano. Recuerden, él también formaba parte de Israel. Él formaba parte, de esa descendencia Judía, porque era el hijo de Lot por medio de su hermana. Eso produjo a Moab. Y miren a Balaam, el sacerdote, salió allí e hizo un altar, ofreció la misma clase de sacrificios, tan fundamental a más no poder. ¿Ven? Y él tenía la celebridad con él. Él tenía al rey. Él tenía a todos los grandes hombres, los príncipes y los eunucos, parados allí con él.
66 Pero había Uno parado con Moisés al cual él no veía. Ése es El que se paró con Amós. Ése es El que se parará con cada persona que está aquí, en esta noche, que se parará con Dios y con la Justicia. No importa cuántos potentados, monarcas hayan aquí, no tiene nada que ver con ello. Ellos nunca podrán maldecir lo que Dios ha bendecido.
¿Por qué? Porque es una Simiente viva. Es una Palabra de Dios. Ella crecerá a Su perfección. ¡Oh, señales del Dios vivo en el campamento!
Miren, Parecía como que Israel había hecho algo incorrecto allí. Pero ellos fallan en ver esa Roca herida, y esa expiación siendo hecha por Israel. Y había un Júbilo del Rey en el campamento. ¿Por qué? Él estaba sanando a los enfermos, y haciendo grandes milagros, y señales y maravillas, y una Columna de Fuego colgaba sobre ellos. Moisés estaba siguiendo la Columna de Fuego. Los hijos de Israel iban siguiendo a Moisés. Y ellos iban camino a la tierra prometida, y no había nada que los iba a detener. Amén.
Oh, ¿no podría repetirse fácilmente hoy, si Dios pudiera tener a alguien en Su mano, bajo Su control? Esa Columna de Fuego aún está viva. Él todavía es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. La Palabra aún vive. Dios, envíanos un Amós que… que se pare por la Verdad y por lo que es correcto, y sacuda estas cosas.
Uds. dicen: “¿Pudiéramos nosotros… Qué clase de resultados piensa Ud. que él tendría?”. Bueno, él tendría unos resultados, pues él llamaría a todos aquellos que Dios había predestinado que fueran llamados. Esos son los que él obtendría. “Todos los que el Padre me ha dado vendrán”. Sí.
67 Micaías estaba delante de Acab, y Acab lo aborrecía. Todo el grupo ministerial estaba en contra de él. Y todos ellos estaban inspirados, también, pero su inspiración no cuadraba con la Palabra. Me supongo que quizás Amós le dio duro a esa misma cosa.
Cuando los sacerdotes salieron a la calle, dijeron: “Mira, espera un momento. ¿Dónde—dónde…? Muéstrame tus credenciales. ¿De cuál escuela viniste tú? ¿De qué linaje saliste? ¿Eres tú un…? ¿Quién te hizo sacerdote?”
Él diría: “Dios me hizo uno”.
“¿De qué escuela eres tú?”
“Jehová Dios. Yo tengo ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Lo escucharían ellos? Ciertamente que no. Ellos no querían oír a ese individuo. Ciertamente que no. Ellos no querían…
68 Y, sin embargo, esos hombres quizás dijeron: “Yo estoy inspirado. Bueno, yo pertenezco a la gran iglesia de los fariseos aquí. Mira cómo nos ha bendecido Dios. Nosotros colocamos altares de oro. Construimos templos. Hicimos todas estas cosas. Y, Oh, nuestra ofrenda misionera es más grande que cualquiera del resto de las iglesias en toda Judea. Bueno, nosotros hacemos todas estas cosas aquí. Nuestra gente son grandes pagadores de diezmos, y todo eso”.
Pero sin embargo Micaías, o Amós se paró allí y dijo: “El Dios que Uds. reclaman que están sirviendo los va a destruir”. Y así sucedió.
69 Ahora, yo no estoy condenando los programas misioneros. No estoy condenando las iglesias grandes. Pero, el problema de ellos es, que la gente pone sus ojos en eso, y sobre… y los quita de la Palabra. Y finalmente, eso los desvía a Uds. a esa cosa, y Uds. se hallan a sí mismos resbalándose. Regresen a esa Palabra. No se alejen de Ella. Oh, cómo necesitamos un clamor, que salga del desierto hoy. Miren, eso ciertamente es verdad. Ciertamente.
Otras razones, la gente razona. Ellos quieren razonar. Esa es la primera cosa que metió… Eso fue lo que hizo que el compañerismo de la raza humana se perdiera, es cuanto satanás introdujo el programa de razonamiento contra la Palabra siendo Verdad. Y suena muy lógico.
70 Tomemos a satanás, lo que él pudiera haberle dicho a Eva, cuando Dios los protegió por medio de Su Palabra.
Eso fue lo único que Dios le dio a Su pueblo para fortificarlos contra el enemigo, fue la Palabra. Él nunca nos dio un credo. Él nunca nos dio nada sino Su Palabra. Eso es todo. Y Dios es infinito, omnipotente, incambiable. Él no puede cambiar. Su primer programa es perfecto. Él no tiene que alterarlo nunca.
Su primera decisión, cuando el hombre pecó y cruzó ese gran abismo entre él y Dios, sin dejar ningún camino de regreso, Dios, lleno de misericordia y gracia, aceptó un sustituto. Únicamente un Dios lleno de misericordia y gracia podía hacer una cosa como esa. Él aceptó un sustituto, y ese sustituto fue sangre. Ese es el único lugar donde el hombre podría volver al compañerismo con Dios nuevamente, es bajo la sangre derramada. Y nunca ha habido un tiempo en que el hombre pudiera tener compañerismo con Dios, solamente por medio de la sangre. Y es tan cierto, donde él tiene compañerismo con Dios.
71 Ahora, Eva bajó la guardia. Eva empezó a razonar. Satanás dijo así: “Mira, tú eres… Tú no sabes. Tú todavía no has tenido ningún estudio. Yo soy el profesor del seminario aquí”. El suyo. “Y, déjame decirte, nosotros hemos aprendido algunas cosas allá. ¡Aprendimos que Dios es tan bueno! ¡Nosotros aprendimos en nuestro seminario que Dios es tan bueno! Él no espera que tú hagas todo lo que Él escribió allí. Él no espera eso”.
“Sí, pero”, dijo ella, “El Señor Dios dijo”.
Ahora, ella hubiera sido una buena predicadora, si se hubiera quedado con Eso. Y por eso es que no se le permite ser una hoy. ¿Ven? Se le prohíbe eso.
¿Qué diría Amós acerca de eso? Yo desearía poder oírlo como unos cinco minutos, y grabar su mensaje. Yo lo grabaría en cinta, y permitiría que el mundo entero lo escuchara. Sí. Entonces yo podría mantenerme callado al respecto, de allí en adelante. Noten. Sí, señor, él lo condenaría.
72 Y fíjense en lo que él dijo. Ahora, satanás dijo… Ahora, él no pudo hacer eso con Eva, Uds. saben… Él no pudo hacer eso con Adán, pero lo hizo con Eva. Así que él le dijo a Eva, miren, “Mira, tú sabes esto”. Él dijo: “Tú sabes, seguramente Dios es demasiado bueno como para hacerte daño. Dios… Ciertamente tú no morirás. Tú sabes que Él es un Dios bueno”.
Hoy día oímos mucho de eso. Él es un Dios bueno. Pero, para ser bueno, Él tiene que ser Justo, también. Eso es lo que lo hace a Él bueno. Él no es blando. Él es Dios.
Y ahora: “Dios es demasiado bueno para hacerte eso a ti”. Y él empezó, dijo: “Pues, tú serás sabia. Tú tendrás una educación. Tú serás inteligente y sabia. Tú sabrás cosas que no sabes ahora”.
¿Ven? Ella solamente tenía que conocer una cosa, y esa era la Palabra. Nosotros no tenemos que tener una Licenciatura en Letras, y un P.H.D., y un L.L.D., y todas estas otras cosas. Simplemente conocer la Palabra de Dios. El niño más sencillo, que sepa leer, puede conocerla.
73 Pero razonaron… ¿Qué obtuvieron? ¿Qué obtuvieron? Allí mismo comenzaron a decaer. Y satanás supo que allí mismo había derrotado a la raza humana. Y allí es donde él los ha derrotado desde entonces. Es por eso que Amós vino. Porque, la popularidad, y las opiniones populares, y el gran presidente o rey fino, había traído prosperidad. La gente vende sus vidas por un plato de frijoles, como Esaú. No estoy tratando de herir, sino que estoy tratando de decir la verdad.
Uds. los demócratas vendieron su primogenitura no hace mucho. Correcto. Y yo no soy Republicano. Yo soy cristiano. Pero, hermano, ¡que desgracia! Y se requería de una máquina corrupta para lograr el voto de esa manera. Pero eso es lo que América quería. Ellos lo obtuvieron.
Él normalmente les da lo que Uds. desean. Dios, dame Tú Palabra. Eso es lo que yo quiero. “Permíteme guardar Tú Palabra en mi corazón, Señor, para no pecar contra Ti”.
74 Oh, otros razonan. Pero vean, Amós no podía razonar, porque él era un profeta. La Palabra vino a él. No. Es igual con la Palabra hoy en día, Uds. deben interpretarla, dejar que el Espíritu Santo la interprete al vindicarla en su vida. Eso es lo que fue dicho, lo que, Uds. saben, Jeremías le dijo al—al profeta Ananías. Él dijo: “Cuando ese profeta habla, y lo que él dice es manifestado, entonces los profetas sabían que él estaba en lo correcto”.
75 Si Amós estuviera aquí, ¿qué piensan Uds. que él haría? Él—él se quedaría con la Palabra. Eso es lo que él haría. ¿Saben qué? Él nos diría que nosotros hemos sido enseñados fuera del fundamento de la Palabra de Dios original. Él nos diría que estamos muy lejos de la primera iglesia pentecostal. Eso es lo que él nos diría a nosotros los pentecostales. Diría: “Miren, Uds. han tenido casi cincuenta años para poner la cosa en orden, y aún no lo logran”. Oh, ¿qué diría él respecto a la fama de la denominación? Oh, seguramente le daría duro, haría pedazos las iglesias debido a la inmoralidad, y por haber aceptado credos. ¡Y por unirse a la iglesia en vez de nacer en ella!
Bueno, si Ud. nace en ella, hermano, hermana, Ud. actúa diferente. Ud. se queda con la Palabra. Si el Espíritu Santo está en Ud., Él se alimenta únicamente de la Palabra. Jesús dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra”, no parte de la Palabra, “Sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Él, siendo un profeta, él vería estas cosas en nosotros. Si Amós era un profeta…
76 .Ahora, voy a terminar, en un minuto, pero quiero hacer que estos comentarios queden bien pegados, si puedo. Quiero preguntarles algo.
Si Amós viniera aquí en esta noche y se parara en esta plataforma, si él recorriera las calles de Phoenix, él vería en nosotros, hoy, en nuestro asunto nacional, en nuestro mundo eclesiástico, él vería lo mismo que vio en Samaria: entregados completamente a la inmoralidad, alejados de la Palabra de Dios. Él vería un grupo muy religioso. Ellos eran, cada uno de ellos, Israelitas. Pero él vería una—una inmoral, inmoralidad. Él vería—él vería decadencia social y moral entre la gente. Él vería decadencia moral entre… en la nación. Él vería decadencia moral con respecto a la Palabra. Él vería adulterio en la iglesia. No me refiero… Sí, ambos; físico, y él vería adulterio espiritual.
Como ellos estarían tomando los credos de hombres aquí, como credos de hombres, y aceptándolos en lugar de la Palabra, lo cual es cometer adulterio espiritual contra Dios. Apocalipsis lo dice, que ellos, esta ramera, cometió un pecado, porque: “Con sus abominaciones ella hizo que la tierra bebiera del vino de su ira”. Sí. Vemos pues que sería totalmente distinto. Él vería eso: la decadencia moral.
77 Pero Amós nunca culpó al gobierno. Escuchen. Amós nunca culpó al gobierno, en toda su Escritura. Pero el culpó al pueblo por elegir tal gobierno. Oh, yo pudiera… ¿Están cansados? Bueno, esperen sólo un momento. ¿Ven? No culpen a su gobierno. El gobierno no puede edificar la casa sobre la roca cuando la gente elige la arena. La gente así la quiere.
78 Y muchas veces yo digo cosas en el púlpito, cuando sé que mis hermanos están sentados aquí, ministros, buenos hombres. Yo hablo con ellos, los arrincono. Y es mi deber, conociendo estas cosas, de decirles a mis hermanos. Y yo converso con ellos.
Ellos dicen: “Hermano Branham, nosotros sabemos que Ud. tiene razón, pero mi iglesia se iría”. ¿Ven? ¿Ven? Es lo que Uds. quieren…[Cinta en blanco]… ¿Ven? Uds. no pueden. Es la gente.
79 Ahora, ¿piensan Uds. que yo podría alquilar un edificio aquí por la calle y vender ese calzado antiguo de mujer, de cordones? Aquel tenía más cuero en un solo par que toda la tienda hoy día. Pero si yo los vendiera por cincuenta centavos el par, me moriría de hambre. ¿Por qué? No los desean. Si yo vendiera faldas hechas a la antigua, ¿creen Uds. que las comprarían? De ninguna manera.
Es que desean algo en lo cual se pueden vaciar, que parece piel de salchicha. Ellas simplemente quieren estar tan apretadas. Caminando por la calle, con un frio de cuatro o cinco grados, todas desordenadas y con tacones altos y la cabeza erguida. Eso es… Yo no digo eso como un chiste. Este no es lugar para chistear. Pero esa es la verdad. Yo no tengo una buena educación. Esa es la única manera en que puedo formar las palabras, Uds. saben lo que estoy diciendo. ¿Ven? Ahora, es verdad. Ellas no comprarían eso vestidos.
80 La otra noche en la plataforma, una indiecita subió allí. Yo quería estrechar su manita. Allá en la iglesia del hermano Groomer o donde haya sido. Ella tenía puesto un vestido como los que usaba mi madre. Yo pensé: “Pues, Dios la bendiga, señora”. Y el Señor la sanó allí mismo, aun antes de que ella llegara a mí. Ella… ¿Ven? Yo pensé: “Yo—yo mejor me quedaré tranquilo”. ¿Ven? “Sólo espera hasta que llegue la ocasión, alguna vez”. ¿Ven? Y allí estaba.
Bueno, uno no podría vender esos vestidos. Quizás se los vendiera a una india, y no a muchas de ellas. Están llegando a ser casi igual que las demás. Uds. tienen demasiados programas de televisión. Y sus hijos saliendo, y algunas de estas maestras modernas, blancas, entrando, y toda esta otra tontería. Fuera mejor si estuvieran por allá lejos, como Sitting Bull [Cacique Indígena] hace mucho tiempo atrás
81 En África, cuando tuvimos la raza de color allí, ¿qué hacen ellos? Van allá, esos misioneros, y todo es lectura, escritura, y aritmética. Cuando él… Pues, ellos, ellos saben más acerca de la moral, en sus tribus, que lo que Uds. pudieran, que lo que pudiera traerles el Cristianismo. Correcto.
Si alguna de esas mujeres allí, si ella está en la tribu Zulú, si ella espera hasta una cierta edad para casarse, y no lo ha hecho, si alguien no la ha tomado por esposa, ella tiene que salir de allí. Ella ya no pertenece a esa tribu. No, señor. Y cuando se casa, la examinan para ver si es virgen. Y si ella es hallada culpable, tiene que decir qué hombre lo hizo, y a ambos los matan, juntos.
Habría una gran matanza por aquí si tuvieran esa clase de programa. ¿No les parece? Correcto. No habría suficientes sepultureros para enterrar a todos los hombres y mujeres. Cierto. “Pero Uds. están muertos, de todas maneras, y no lo saben”. Así que ese es el problema. ¿Ven? Pero bien, tanto así, correcto.
82 Pero ¿qué hacen Uds.? Los llevan allá y les enseñan cosas de escuela; y luego uno los encuentra en la calle. Tienen sus propios pecados tribales, lo que ellos tenían; y vienen y toman los pecados del hombre blanco; y entonces son diez veces más hijos del infierno de lo que eran al principio. Lo único que ellos necesitan es a Cristo, para quedarse donde están. Correcto.
Así es con nuestros indios americanos. Si hay alguien por quien yo me compadezco, en esta nación, es por ese indio ¡Le ha tocado muy mal trato en todo esto! Yo no estoy… Yo soy una sola persona, pero estoy a favor de ellos. Sí, señor. Si el Señor alguna vez me saca del campo misionero, de lidiar de esta manera, y mi mensaje ha terminado… Si Él me permite vivir más, me iré donde los indios. Sí, señor. Sí, señor. ¡Oh!
83 Vemos pues lo que Amós haría cuando él clamó. Nuestro sistema entero sería condenado. Ciertamente no… El gobierno no puede edificar (fue mi comentario) sobre una roca, cuando la gente elige la arena.
¿Cómo van a Uds. a edificar su iglesia sobre la Roca? ¿Cómo se parará el predicador alguna vez en el púlpito y predicará la Roca, y edificará sobre los principios fundamentales del Evangelio, cuando su audiencia, algunos de su gente allí, lo expulsarán? Ahora, yo culpo al predicador por falta de valentía y el Espíritu de Dios, cuando hubiera cerrado la puerta y decir: “Busquen alguien más que aguante todo eso, yo no puedo”. Yo—yo admiro a un predicador que haría eso.
84 Pero ay de esa congregación cundo un hombre ungido de Dios trata de traerles la Palabra, y entonces ellos no se alinean con Ella. Correcto. ¿Cómo se puede tener una iglesia con los nueve dones funcionando, y todo eso, y con la iglesia no viviendo decentemente y moralmente bien, y ni siquiera desean aprender el ABC del Evangelio? Luego dicen: “¡Sí yo tuviera un mejor predicador!” Pues, la culpa es suya. Correcto.
Es la culpa de nuestra nación, de nuestros americanos, que vinimos aquí por libertad de religión. ¿De qué? Y damos la media vuelta, y colocamos en nuestra capital lo mismo de lo cual veníamos huyendo. Esta nación es muy parecida a Israel. Ellos, Israel, llegaron a Palestina, corrieron a los habitantes y tomaron la tierra. Al principio tuvieron buenos—buenos hombres que los gobernaban. Tuvieron a David, y Salomón, y a grande hombres. Finalmente, después de un tiempo, siguieron con la votación, y alegando y eligiendo, hasta que obtuvieron a un Acab, el cual se casó con una pagana.
Ahora, Acab era un individuo bastante bueno. Es… Él quería hacer lo correcto, pero no podía hacer lo correcto, por causa de esa mujer suya
85 Ahora, yo no tengo nado contra el hombre del que estaba hablando hace unos momentos. Él pudiera ser un buen hombre. Pero es el sistema de esa ramera detrás de él, que le tuerce el cuello. Esa es la cosa que lo va a lograr. Entra así quedito y calmado, de esa manera, y de repente acaba con todo.
¿Sabían que ahora mismo estamos—estamos… Nuestra deuda nacional es tan grande, al grado de que estamos pagando dinero prestado, de impuestos que se recogerán de aquí a catorce años. ¿Y qué ocurrirá cuando este sistema se caiga a pedazos?
86 Castro, seguro, yo estoy en contra de él. Él es comunista. Correcto. Estoy en contra suya. Pero él hizo una cosa buena cuando cambió la moneda y devolvió el oro, compró los bonos y devolvió el oro. Nosotros tendremos que hacer eso, de otra manera hay una sola cosa ante nuestros ojos. Por eso es que la iglesia Católica es dueña de las riquezas del mundo. Ella tiene el dinero. Ella tiene el oro, con el cual puede comprar de nuevo nuestros bonos. Exactamente.
¿Y piensan Uds. que estos comerciantes de Whiskey, y tabaco, y los grandes comerciantes del país no se venderán, para evitar perderlo todo y verse con moneda falsificada? Ellos irán y tomarán el dinero de la iglesia Católica, y entonces todo está vendido. Correcto. ¿No predice eso la Biblia: “Las riquezas del mundo”?
Yo no soy político, ni un hombre sabio, pero doy gracias al Señor que lo conozco a Él. Y eso es correcto. Allí es donde está el asunto, allí mismo. Uds. vigílenlo. Vigilen y vean si eso no es correcto. Sólo… Espero que todos vivamos para verlo, y pienso que no tendremos que vivir demasiado tiempo.
87 Pero ¿cómo van Uds. a hacerlo? ¿Cómo vamos a edificar una iglesia? ¿Cómo vamos a construir una nación? ¿Cómo vamos a construir una nación sobre esto ahora? ¿Qué vamos hacer al respecto?
Tal vez es mejor que me calle, y cambie de tema. Pero, Uds. saben, ya he dicho lo suficiente como para que sepan de qué estoy hablando. ¿Ven? Uds. saben lo que quiero decir.
88 Fíjense en lo que queremos. Uds., ¿pueden ver lo que Uds. desean? Eso es lo que Uds. obtienen. Esos son sus deseos. Miren los programas de televisión de hoy, sin editar. Antes para nuestros hijos era pecado. No les permitíamos ir al centro al cine. Pero ahora el diablo nos jugó una buena y colocó un televisor en cada casa. Y eso estaría bien, el televisor está bien, si allí tienen lo correcto. Cierto. Así es.
89 ¿Pero qué hacen? A cada hora está más podrido.
Usando el Nombre de Dios, maldiciendo, hablando mal, mujeres desnudas, actos inmorales que envenenan la mente de estos niños, al grado que hemos levantado una generación de gente de la calle, correcto, malandros. Es la pura verdad. Vale más que lo miren como es. La nación entera se está volviendo en puros malandros. Cualquier joven que anda por allí con el pantalón apenas colgado de la cadera, con la nariz en el aire, con el pelo todo por el cuello, semejante al peinado de la Sra. Kennedy, y caminando por allí de esa manera, como malandro, y ¿dicen que tales son americanos?
Se han caído de la gracia. Arrepiéntanse y vuelvan a Dios, o perecerán.
Y por eso es que deseamos a alguien que nos permita hacer cualquier cosa como deseamos. Correcto. Así sucede con las iglesias. Ellos quieren elegir un pastor, no un pastor que se pare allí y les hable claramente el Evangelio. Pero ellos desean alguien que les permita tenderse en un traje de baño, y jugar bunco en el sótano, y vivir de cualquier manera que ellas quieran, programas de televisión y de radio no censurados, sucios, y así ligando la iglesia con el mundo.
90 Con razón Amós clamaría en contra de esas cosas. ¿Piensan Uds. que la gente lo recibiría cuando están eligiendo estas cosas de esta manera?
Si el pastor predica más de veinte minutos, la junta de síndicos lo llama al cuarto y le dice: “Mire, pastor, nosotros—nosotros no lo trajimos a Ud. aquí para que hiciera algo así. Nosotros tenemos un programa de veinte minutos. Cuando eso termina, despida el servicio”.
Lo que él necesita hacer es echar ese grupo de síndicos por la puerta, y tomar la Biblia y predicar toda la noche, como hizo Pablo, y ver la resurrección de los muertos. Exactamente. Si lo botan del edificio, allá en la esquina de la calle está muy bien. “Dios es capaz de estas piedras…”
91 Televisión, cines no censurados, suciedad, inmundicia, y pone un ejemplo. Miren a nuestros niños hoy. Miren a nuestras niñas. Vean a esos muchachitos viniendo de la escuela. No tienen más de seis años de edad, siete, ocho, y encendiendo cigarrillos. ¿Por qué es eso? Porque su mamá antes de ellos probablemente lo hizo. Si ellos no lo hicieron, entonces algunos de los niños con quienes ellos se juntan. Vigilen con quién juegan sus hijos. Correcto. Aquí el otro… Hace algún tiempo, mi esposa lo sabe, estábamos sentados a la mesa. Y mi pequeño José soltó una palabra que haría que un marinero borracho se sintiera avergonzado de sí mismo. Yo me volteé y dije: “¿Qué es eso?” Y su mamá casi se desmayó. El pequeñito se veía inocente.
Él dijo: “¿Qué sucede, papá? Y grandes lágrimas en sus ojos.
Yo dije: “Jamás digas una cosa como esa”.
Él no sabía de qué se trataba todo aquello. Descubrimos que los niños en la escuela estaban usando esa palabra obsena.
Yo dije: “Cariño, eso es del diablo”.
¿Ven?, allí lo tienen, sus hijos.
Ha llegado a tal grado, hermano, que se despedazan unos a otros, tal es la conglomeración del pecado. ¡Oh, hermanos! ¡Programas de televisión, amadores del pecado, amadores de deleites! ¡Oh, vaya!
“Veinte minutos es suficiente. Yo tengo que ver el último espectáculo”. ¿Ven? “Apúrese y salga ya. Yo tengo que hacer tal cosa”. ¿Ven? Ya cumplieron con su religión. Fueron allá y eso es suficiente.
92 Pero, déjenme decirles, un verdadero hombre o mujer que ha nacido del Espíritu de Dios se quedará sentado allí, hora tras hora, bebiendo de la Palabra de Dios. No sólo eso, pero cuando eso pega en lo profundo, ancla y cambia la vida. Amén. Sí.
Son los deseos de nuestra gente. Todo nuestro programa está corrompido y decaído. Son los deseos de nuestra gente. Tomen Uds. por ejemplo a un hombre bueno, digamos que es un buen hombre, y pónganlo en una familia donde son un montón de amadores de placeres, ellos lo llevarán por una vida peor que un perro; o igual con una mujer, al colocarla en una familia toda enredada. Pues, la familia entera debería rendirse a Dios. Es nuestro deber orar, hasta que nuestros hijos sean salvos, mantener nuestra casa en orden. Sí.
Nosotros somos como Israel, que hizo una alianza con sus enemigos. Para hacer eso, ellos primeramente tuvieron que apartarse de la Palabra. Y esto nos muestra lo lejos que América se ha apartado de la Palabra.
93 Uds. saben, Uds. tienen que negar la verdad antes que puedan creer una mentira. Correcto. Así es. Eva primero tuvo que negar la Palabra de Dios antes que ella pudiera aceptar la mentira de satanás. Ellos tuvieron que apartarse de la Palabra en aquel entonces, igual hoy, permitiendo que Roma tomara el control sin hacer un solo disparo. Ellos no conocen la Palabra de Dios acerca de estas cosas. Ese es el problema.
Necesitamos que se levante un verdadero profeta, para que nos lleve de regreso a la Palabra. Correcto. Se nos ha prometido uno. Se nos ha prometido eso. Sí, ciertamente. Malaquías lo dijo. “Y Él restauraría la Fe del pueblo de vuelta a esos padres Pentecostales otra vez”.
94 Amós sabía que los amantes impíos de Israel algún día la destruirían. Ahora, permítanme decirles esto con reverencia. Así también el creyente hoy sabe que el mundo, que estos amantes impíos de América, la van a destruir. ¡Su amor por la política! Dejaré que eso se ancle por un momento. Eso destruirá a la nación.
Y el amor que tienen con el mundo, no llegando a la altura de la Palabra y tratar de hacer lo correcto, eso mismo destruirá a la iglesia. Esa es la pura verdad. Espero que se haya captado. La iglesia lo había dejado a Él, había dejado Su Palabra de Vida. El mundo entero tropieza en ello, como una piedra de tropiezo. Hoy hacen lo mismo. Sí. Si Amós estuviera aquí, él clamaría en contra del sistema entero.
95 Ahora, ya para terminar quiero decir esto en el versículo 8 (Escuchen atentamente), Él dijo: “Cuando el león ruge, ¿quién no temerá cuando el león ruge?”. Cuando el león ruge, no leones de cazar… El león es el rey de las bestias.
En África yo he estado allá en aquel desierto, en la noche bajo esa pequeña hierba, o mejor dicho bajo esas espinas. Un león se lanzará directamente al tiro de un rifle. Él no le tiene miedo a eso, pero él no se acercará a una espina. Uds. han oído la leyenda. Pero, y eso es cierto, un león no se acercará a una espina. Ellos construyen chozas de espinas de esa manera, y el león no se lanza contra ella. De otra manera podría entrar libremente.
Billy y yo… Recuerdo cuando estaba acostado una cierta noche, y escuchaba su boca haciendo ruido, así de cerca de mi cabeza, pero no se acercaba más. Y tenía esas patas así de grandes, caminando por allí.
Y se puede oír de todo, desde las hienas, la hiena que se ríe, la hiena que llora, y hasta gritan. Y se oye a los babuinos, los monos, y las jirafas, y los elefantes con sus ruidos tan raros. Uno puede oírlos a millas de distancia. E insectos y escarabajos de todas clases haciendo sus ruidos. Pero dejen que un león ruja a lo lejos, y hasta los escarabajos dejan de gritar. Ellos escuchan. ¿Por qué? Es su rey. Ellos lo escuchan.
96 La Biblia dice: “Cuando Dios… Cuando un león ruge, ¿quién no temerá? Y cuando Dios habla, ¿cómo podemos evitar profetizar?” ¿Cómo podemos evitarlo? Cuando Dios habla, el profeta clama la Palabra Hablada. Y si es la Palabra de Dios… Y cuando el león ruge, los escarabajos y todo se calla, porque ellos tienen temor. Su rey está—está hablando. Ellos tienen el sentido suficiente, la audacia, y el honor suficiente, para respetar a su rey cuando él habla.
Así que, Dios habla por medo de Su Palabra, y que toda criatura de Su creación ponga atención. Él está hablando en estos últimos días. Él está dando Su Palabra. Y que toda criatura que pertenece dentro de Su Reino preste atención a lo que Él está diciendo. Deténganse. Examínense. Él está rugiendo hoy, rugiendo por medio de Su Palabra vindicada. Él se está dando a conocer. Cuando Él ruge en estos últimos días, prestemos atención, y sepamos que hay algo a punto de suceder, sabiendo que Dios nunca hace eso sin primeramente rugir. Cuando Él ruge, algo sigue ese rugir, sí, porque entonces es que se va a presentar.Él dijo: “¿Ruge un león sin tener una razón? ¿Clama un leoncillo, saliendo de la cueva, sin haber atrapado algo?” ¿Ven?
97 Dios tiene una razón para rugir, porque Él sabe que juicio está a la mano.
Y, Su Palabra… Su Palabra es un profeta. Lo es… Esta es la profecía de Jesucristo. Es una revelación, Dios revelándose a nosotros a través de Su Palabra escrita. Y Él es la Palabra. Y, miren, esta es Su Palabra. Nada puede será añadido a Ella ni quitado de Ella, pero tiene que ser vívida y enderezada exactamente de la manera como es. No debemos quitarle nada ni añadirle. Dios sigue siendo Dios. Él está rugiendo.
Él dijo: “Cómo fue en los días de Noé, así será en la venida del Hijo del hombre. Comían, bebían, se casaban, se daban en casamiento, la inmoralidad”. “Y como fue en los días de Lot”, El vino Él mismo en un cuerpo de carne, y se vindicó a Sí mismo estando allí con Abraham. Dijo: “Así será en la venida del Hijo del hombre”. Vigilen estas cosas. Las Luces del atardecer están brillando. Oh, si tuviéramos a Amós en la escena hoy, que pudiera rugir, él le daría una buena paliza a nuestros sistemas y tradiciones, y la Palabra de Dios saldría triunfante. Oremos.
98 Padre Celestial, habla otra vez. Ruge, Señor, con el Espíritu Santo. Él es el Profeta de la hora. Él es el Profeta del día, intentando entrar en corazones de hombres y mujeres, para poder hablar la Verdad. Yo estoy tan contento de que Él está encontrando algunos. Ruego, Padre Celestial, que Él pueda encontrar muchos aquí esta noche, que Él pueda usar a alguien que esté dispuesto a ser reverente. Cuando ellos oigan el rugido del Dios Todopoderoso salir por medio de Su Palabra, el juicio está a la mano.
Cuando un león ruge es porque se va a presentar. Cada criatura sabe que vale más esconderse, porque un rey se está presentando. Dios, únicamente tenemos una zona de seguridad, cuando el Rey de reyes ruge, y esa es la Sangre de Jesucristo. Tenemos una zona de seguridad. Y hazles saber que ellos están viviendo a las sombras de la Venida de Cristo, cuando naciones se están derrumbando, y cosas están ocurriendo, de lo que son. Y, sin embargo, en Tu tierna misericordia…
99 Nosotros hemos pecado tanto, que parece como que Tú nos darías la espalda, y dejarías que nos fuéramos.
Pero, aun así, como Tú fuiste allá en el Edén, Tú hiciste una vía de escape. Tú hiciste una vía de escape para Noé. Tú hiciste una para Moisés, y para Daniel, para los jóvenes hebreos. Tú, Tú constantemente estas preparando un camino. Y aquellos que lo encuentran, caminan en la Luz de Dios y tienen Vida. Los que lo rechazan, son condenados y desechados.
Yo ruego, Padre Celestial, que no haya ninguno de esos aquí en esta noche, que sean desechados. Que ellos dulcemente oigan el rugido de Dios, el Espíritu Santo hablándole en lo profundo de sus corazones, y diciendo: “Soy Yo. No temáis. Soy Yo”. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
100 Voy a retener el llamamiento al altar por aproximadamente diez minutos. Estoy un poco retrasado. Pero creo que Billy repartió tarjetas de oración hace un par de noches, o algo así, allá en la iglesia del hermano Groomer. Y creo que él ha estado repartiéndolas anoche. Yo no las llamé. Yo no… Me supongo que él las repartió otra vez esta noche. No sé si lo hizo o no, pero llamemos algunas de esas tarjetas. ¿Está aquí el hermano Groomer? ¿Groomer? No, no. Groomer. ¿Está él aquí? ¿Por dónde comenzamos? Comenzamos desde la número… ¿No comenzamos desde la número uno, allá…?
Anoche, no tuvimos tarjetas de oración. Nosotros… Él espíritu Santo fue directamente a través de la audiencia y llamó a la gente. ¿Les gusta eso? A mí también. Y predicando duro, de esta manera, quizás freno un poco en ese sentido. Cuando le doy a la gente una tarjeta de oración, yo estoy obligado a orar por esa persona. Eso es todo. Si no tenemos ningún discernimiento, eso está bien. Pero estoy obligado a orar por la persona. Si mi hijo reparte una tarjeta de oración, yo tengo que orar por esa persona. Eso es todo. Así que, yo siento de esa manera. Yo lo haré, con la ayuda de Dios. Antes de que me vaya de esta región aquí, yo haré eso.
101 Ahora, no podemos tomar demasiado tiempo. Veamos, esa noche comenzamos desde la uno hasta la veinticinco, creo que fue. Sí, de la uno a la veinticinco. Yo… Hermano Groomer, ¿está Ud. aquí? ¿Hermano Groomer? No pronuncio eso bien. Pero creo que eso es correcto. Uno… Bueno, comencemos desde algún otro lado en esta noche. Comencemos, comencemos desde la setenta y cinco, entonces, hasta la cien. ¿Quién tiene la tarjeta de oración setenta y cinco? Levante la mano. Veamos si… Bueno, eso es correcto. Eso está bien. Muy bien, sube aque, señora. 75. 74, solo 75. Ahora 76, 77, 78, 79, 80, 81, 82, 83, 84, 85, 86, 87, 88, on to 100. Que pasen aquí. ¿Dónde está Billy Paul? Discúlpenme. De acuerdo. Vaya, baje allí. Que unos ujieres lo ayuden hasta que se metan en la línea de oración.
102 Ahora, el resto de Uds., mírenme sólo un momento. Sí. ¿Le aman? Cantemos suavemente, dulcemente, sólo un momento, mientras que algunos de Uds. hermanos ujieres bajan allí. Oh, gracias. Los metieron, allí abajo, de manera que ellos… De modo que no se confundan las filas. Yo quiero orar por estas personas. Luego, mañana, probablemente estaremos orando por los enfermos de igual manera, y así y así, hasta que comience la convención.
Y yo… Quizás el hermano Roberts tenga una línea de oración allá, también, allá en el aquel lugar. Yo estaba pensando que tal vez nosotros dos tengamos una juntos, uno en un lado, y el otro en el otro. Pero yo no sé si a él le gustaría eso o no. No he hablado con él, y es mejor que hable con él primero, ¿ven Uds.? El hermano Oral es un excelente hermano, es un verdadero siervo de Cristo. Y él sería lo suficientemente humilde como para hacerlo, pero temo meterme en eso así de esa manera con un hombre como él, ¿ven Uds.? Así que yo quizás dejo eso así. Bueno, si él me dijera, si él me lo pidiera: “Hermano Branham, venga y ayúdeme”, yo estaría encantado de hacerlo. Pero, miren, él es humilde y un hermano muy dulce. Y si él me pidiera hacerlo, yo, por supuesto, yo lo haría. Pero yo quisiera que él me lo pidiera, primero, ¿ven? Mejor no le digo nada al respecto. No se lo mencione Ud., sólo deje que él me lo pida, entonces sabré que está bien ¿Ven?
103 Pero ahora vamos a ver…
¿Cuántos toman…? Bueno, ahora, veamos. ¿Cuántas tarjetas de oración hay en el edificio? Veamos sus manos. Oh, hay muchas más, quizás ciento cincuenta más. Cuarenta, cincuenta más quizás. Oh, sí, tal vez treinta más. Muy bien. Ahora llamaremos… Vamos a llamarlos. Ahora estamos… Mantengan su tarjeta, si no es llamado. Vean, son las diez y diez, y yo quiero que estén en la escuela dominical en la mañana. Y tal vez mañana, habiendo dos servicios, pudiéramos terminar con casi todas las tarjetas que tengamos entonces, y luego empezaremos de nuevo para el lunes otra vez.
104 ¿En dónde estaremos el lunes en la noche? Oh, estaremos en Tucson. No olviden a Tucson ahora, a la convención allá. ¿Hay alguien aquí de Tucson? Sí. Seguro. El lugar más bello del mundo, cierto, Uds. debieran ser de allí. El hermano Carl Williams me va a regañar por eso, un día de estos. Cuando yo vine aquí la primera vez, ellas eran ciudades rivales, y veo que aún lo son. Yo estoy acostumbrado a eso. Nuestro equipo de pelota, de béisbol, o de basquetbol allá de donde soy, esas ciudades rivales, Jeffersonville y New Albany, ¡Oh, vaya, vaya, vaya! ¡Fiu! Casi no hay una noche en que no tengan peleas, cuando ellos tienen un partido, que no sé cómo podría ser. Ellos constantemente están en eso, yo sé, en Tucson. Pero Phoenix ha crecido más que Tucson muchas veces, creo yo, porque… Tucson, no cree que sea un tercio del tamaño de Phoenix.
105 Nosotros vamos a ir allá, porque ellos tienen gente buena y piadosa allí, estoy seguro. Adondequiera que yo he ido en el mundo, hasta en las Junglas del África, yo todavía los encuentro. ¡Oh, hermanos! Ojalá pudiera hacer que mi esposa viniera aquí y cantara ese canto para Uds. una noche: “Ellos vienen del este y del oeste, de las tierras lejanas”. Miren, ella se levantará y se saldrá cuando yo diga eso. Así que, ella le tiene un miedo terrible al hermano Rose.
El hermano Rose dijo: “La hermana Branham está aquí. Le pediremos que venga aquí y nos diga algo”.
Ella dijo: “Mi corazón dio como quince saltos”. Dijo: “Yo agache mi cabeza”. Dijo: “Bill, si alguna vez él se encuentra en la reunión”, dijo: “De veras me voy a esconder”.
Ella es muy tímida. Así que, cuando llegue a casa me va a reclamar esto.
Espero que todos Uds. los jóvenes… Yo digo esto, no porque ella está aquí. Uds. saben eso, y todos los que la conocen. Yo espero que cada jovencito en este edificio, cuando se case con su esposa, que ella sea tan dulce para él, y que Uds. sean tan felices juntos, como yo y mi esposa lo hemos sido estos años. Si hay algún crédito que se le debiera dar a la familia Branham, que sea para ella. Ella es la reina. Así es. Por una parte, ella es una verdadera madre. Y luego fíjense lo que ella tiene que soportar, ¿ven?, y luego, pues, Uds. se sorprenderían de lo que es eso. Pues, gente en la puerta, día y noche. Y ella siempre está entre mí y el público, allí en casa. Así que ese realmente es un trabajo difícil.
106 Y el pequeño Billy Paul… Yo pienso en el muchas veces yo lo cargué para allá y para acá, cuando su madre murió, era apenas un bebito. El Doctor Adair solía decirme: “Tú eres un hombre extraño”. Y yo estaba en la calle, cargándolo, y él llorando por su madre, y el clima frio, Uds. saben, yo lo sostenía en mi hombro, así.
Y no tenía suficiente dinero para mantener su… o para comprarle verdadero biberón. Yo le tenía una botella de coca-cola con un chupón sobre ella. Yo me la metía aquí, y la mantenía bajo el brazo, para mantenerla caliente. Cuando él empezaba a llorar demasiado, yo agarraba y le metía ese chupón en la boca. Dejaba que él se alimentara un rato, y volvía a meterme la botella aquí. Y yo tenía leche por todo el cuerpo, y de todo, Uds. saben. Yo lo cargaba, y así continuaba en todo, Uds. saben. De noche, oh, vaya, cómo yo trataba de arrullarlo para que se durmiera, y le pedía a alguien que viniera a vigilarlo mientras yo iba y oraba por los enfermos. Nosotros hemos andado bien lejos juntos. Espero que Él nos mantenga así.
Yo lo vi ayer, cargando a su hijito. Y pensé: “Billy, ese eras tú, hace apenas un tiempecito”. Bueno, así es como tenemos que hacer, hacernos a un lado, y darles a otros una oportunidad. Bendito sea el Nombre del Señor.
107 “¿Cuando un león ruge, ¿ven?, ¿quién no temerá?” “Y el temor de Dios es el principio de la sabiduría”. ¿Es correcto? Es lo que dijo el hombre sabio. “El temor de Dios…”.
Ahora, quiero que Uds. que están en esta línea de oración, parados allí, que saben que yo no sé nada acerca de Uds., levanten sus manos. Todos. El buen Señor siendo mi Juez; hasta donde yo sé en mi vida, yo nunca había visto a ninguno de ellos en mi vida. Ellos probablemente me han visto a mí, al estar sentados allí en la audiencia. Ahora, ¿cuántos hay allá en la audiencia, que saben que yo no sé una sola cosa acerca de Uds.? Pero, sin embargo, Ud. está enfermo, y cree que Dios, que Ud. puede tocar el borde de Su vestidura, y que Dios puede hablarme a mí para llamarlo a Ud., como Él hizo con la mujer, ¿como la mujer que tenia un flujo de sangre…? ¡Oh, vaya! Con razón prediqué tan largo. Una audiencia así, con esa clase de fe, debería hacerlo.
108 ¿Es ésta la dama? Ahora, aquí está una dama. Nosotros nos encontramos esta noche como desconocidos, y ahora ella está parada aquí. Por supuesto, ella quizás está enferma, o tal vez tenga algún otro problema. Vean, Dios hace otras cosas aparte de sanar a los enfermos, Uds. saben. Y así que… Y Él prometió suplir todas nuestras necesidades, nuestras necesidades, a veces no nuestros deseos, sino nuestras necesidades.
Ahora quiero que piensen, una sola, cuando vayan a casa, o si nunca antes lo habían leído, lean San Juan 4, y dense cuenta. Ahora, aquí…
Miren, yo no recuerdo, Permítanme decir esto. Yo creo, respecto a este ministerio, o Él me va a llevar a casa, o lo va engrandecer. Estamos aquí, plenamente en el tiempo del fin. O, me enviará a Ultramar o alguna parte donde nunca lo han oído. ¿Ven? Hay algo a punto de suceder. Sólo recuérdenlo.
109 Y escuchen, yo no soy un vendedor de cintas. Pero tengo a un buen hermano aquí que está tomando estas cintas, y ese es el señor Maguire. Creo que es James Maguire. Y su suegro, el hermano Sothmann allá atrás, ellos son los que se encargan de estas cintas. Yo quisiera, si alguno de Uds. tiene una grabadora… No voy a decir nada acerca de eso ahorita, ya que no sé nada al respecto. Pero si alguna vez les compraran una cinta, compren esa cinta: Señores, ¿Qué Hora Es? Escúchenla: Señores, ¿Qué Hora Es? Tóquenla en actitud de oración, y entonces Uds. empezarán a orar por mí. ¿Ven? cuando Uds.… Porque, entonces podrán entender el aprieto en que me encuentro en esta misma noche. ¡Qué aprieto! ¡Si solamente supieran en dónde estoy parado ahora mismo, aquí mismo! ¿Ven? Pero debo continuar. Un ganador nunca desiste, y uno que desiste nunca gana. Correcto. Yo debo practicar lo que he predicado.
110 Ahora, yo le creo a Dios. Yo le creo a Él ahora mismo. Ahora, aquí es sobre una base. Ahora, si yo fuera nuestro Señor Jesús parado aquí, y esta mujer estuviera enferma, Uds. saben que yo no pudiera sanarla a ella si yo fuera el Señor Jesús. Yo no podría hacerlo, porque yo ya lo había hecho. Ahora, ¿cuántos saben que eso es verdad? Ven? Cierto. Él ya ha perdonado todo pecado. Él ya ha sanado a cada persona enferma. Él ya ha apropiado esa Sangre del calvario. El precio ya está pagado. Todo está pagado. Pero lo único que Uds. tienen que hacer es aceptarlo, creerlo y aceptarlo. Y Ud. no puede aceptarlo hasta que primero lo crea. ¿Ven? Crean el Evangelio.
111 Ahora, ¿pero qué si Él estuviera parado aquí, usando este traje que el buen Señor hizo que el hermano y la hermana Williams compraran para mí, hace como cinco o seis años? ¿Y qué si Él estuviera parado aquí por ese traje…usando este traje, y esta mujer estuviera parada aquí…?
Ahora, si Él tuviera cicatrices en Su mano, y dijera: “Vean, Yo Soy el Mesías. Yo… ¿Ven las cicatrices? Miren en mi frente”. Ahora, cualquier impostor pudiera hacer eso. Correcto. No lo conoceríamos por medio de eso. Y si Él estuviera parado aquí así, yo sabría que no era Él. Yo sabría que no sería. Porque, cuando Él venga, la trompeta sonará. Nosotros… Él ni siquiera vendrá a la tierra. Nosotros seremos arrebatados en el aire, para encontrarnos con Él. ¿Ven? Nosotros lo alcanzaremos a Él en el aire. “Nosotros los que vivimos y hayamos quedado seremos arrebatados juntamente con ellos, para recibir al Señor en el aire”. Él no viene a la tierra. Nosotros lo recibimos a Él en el aire.
Pero ahora, Él dijo: “Yo estaré con vosotros, hasta el fin del mundo. No os dejaré ni os desampararé”. ¿Cómo puede Él serlo? Su Vida. Entonces, si Su Vida está en mí, entonces yo le estaría representando a Él. Entonces, si así fuera, sería la misma Vida que estaba en Él, y haría las mismas cosas que Él hizo.
112 Ahora, aquí está un hombre y una mujer, como en San Juan . Él se encontró con una mujer. Él nunca antes la había visto. Ella no lo había visto a Él nunca. Y allí estaban parados, juntos. Y Él le dijo a ella (a la mujer junto al pozo), cuál era su problema. Y cuando Él hizo eso, ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres un profeta”. Ella dijo: “Pero nosotros sabemos que el Mesías, cuando Él venga, El cual es llamado el Cristo, que quiere decir: ”El Ungido; cuando Él venga, Él va hacer estas cosas, nos dirá estas cosas“.
Y Él dijo: “Yo Soy, el que habla contigo”. Ahora, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos; únicamente, el cuerpo físico… Él usa nuestro cuerpo. “Él es la vid. Nosotros somos los pámpanos”. Entonces, ese Espíritu actuaría otra vez exactamente como actuó cuando estuvo en Él. ¿Es correcto eso? ¿Los haría eso creer? Digan: “Amén”.
113 Ahora, señora, yo no la conozco a Ud., nunca en mi vida la había visto, hasta donde sé. Por supuesto, Ud. probablemente me vio en la calle o en las reuniones, y así por el estilo. Pero esta es la primera vez que nos encontramos. Ahora, si es sanidad lo que Ud. necesita, bueno, yo, si yo pudiera hacerlo, lo haría, si yo tuviera alguna manera, y si es por finanzas, si yo pudiera ayudarla, lo haría. Y si Ud. dijera pudiera ser por alguien más, si Ud. dijera: “Yo vine aquí, hermano Branham, para que Ud. orara por mi hijo, o mi hija, o por mi hermana, o mi papá”, o por alguien. Yo haría eso, ¿ven?, cualquier cosa que yo pudiera.
Y si Ud. tuviera problemas domésticos, yo diría: “Me gustaría reunirme con Ud. y su esposo, juntos, y conversar con Uds. en alguna parte que no sea aquí, ¿ven Uds.?, de manera que yo pudiera hablar con Uds. dos y ver exactamente en dónde está la falta. Entonces, cuando el Espíritu Santo revele y diga: ”Espere un momento. Ud. hizo esto aquí mismo en este cierto tiempo“. Eso lo concluye. Uds. no pueden negar eso. ¿Ven? Decir: ”Ud. hizo esto acá“. Entonces, entonces el caso queda concluido, ¿ve Ud.? Ahora, comience Ud. desde allí. ¿Ven? de esa manera, es hecho.
114 Ahora, Ud. sabe que yo le estoy hablando a Ud. con un propósito. Yo he estado predicando. ¿Ven? Y luego… Yo sólo estoy entrando en la unción para algo más, ¿ve Ud.?, para ver si el Espíritu Santo viene y obra en mí con un don Divino; eso es, las dos conciencias estando juntas, lo cual me da la gracia de Dios para ver visiones, y ver lo que está sucediendo, lo que sucederá, lo que ha sido. Uds. saben si es la verdad o no. Uds. están parados aquí delante de al menos quinientas personas, ¿ven?, o cerca de eso, trescientas, como sea. ¿Ven? Y Uds. saben que eso…Uds. saben si es verdad o no. Y si es verdad, entonces es Dios. La Biblia dice: “Si hubiere uno entre Uds., que sea espiritual o profeta, y lo que él dice se cumple, entonces óiganlo”. ¿Ven? Ahora, “Si no se cumple, entonces no lo oigan”.
115 Ahora, yo no tengo idea para qué está allí esa señora. Pero ahora dejemos que el Espíritu Santo venga, y veamos si Él no lo declara. ¿Ven? Y si eso no será lo mismo que hizo nuestro Señor… Eso sería todo lo que Él pudiera hacer si Él estuviera parado aquí mismo, porque, recuerden, es Él. Es Él. No soy yo. Yo no la conozco a ella. Lo confieso, yo no la conozco a ella. Así que, se requeriría Él. Ahora, por supuesto, la señora tiene un sentir maravilloso en su espíritu. No porque ella tenga su mano levantada.
Todos Uds. han estado en reuniones, y los ven a ellos levantar su mano, hacer así, y el Espíritu Santo los llama y les dice lo que ellos eran. ¿Ven? correcto. Eso no significa nada. Los oye gritar y clamar de esa manera, y uno les dice en ese momento: “Ud. está viviendo con la esposa de este hombre”, lo vi aquí mismo“, y todo lo demás. Bueno, Uds. saben. Uds. han estado en las reuniones y visto cómo esas cosas… y ven cómo son esas cosas. Eso no significa nada.
116 Pero la señora… parece tener un sentir maravilloso en su espíritu. Ahora, la señora está sufriendo un problema. Yo la veo, de la manera en que ella está comiendo. Ella está frente a mí ahora mismo, a la mesa, y es como una dieta o algo así, como una dieta extraña. Correcto. ¿Es cierto? Entonces levante la mano para que la gente la vea. ¿Ven? Yo vi a la señora delante de mí, haciendo algo. Lo que eso haya sido, está en la cinta. ¿Ven? Muy bien. Ahora, sólo para que Uds. sepan por qué… Ella es una persona amable. Esperen un momento.
Ahora el Espíritu está ungiendo. Ahora, permanezcan todos muy reverentes. Sigan orando. Estén en oración, porque lo vi moverse directamente sobre la audiencia en ese momento. ¿Ven? Sean muy reverentes.
Veamos a la señora nuevamente, sólo para hablar con ella. Lo que Él le haya dicho a Ud.… Sí. Aquí está. Es en una mesa. Es un problema estomacal. Y es una clase de infección o algo en el estómago. Un doctor ha estado examinando esto. Y, oiga, Ud. ha tenido este problema por mucho tiempo. Y, una vez, se le pronunció: “Úlcera, que se está levantando”. Y ahora él dijo algo. ¿Qué fue eso? Duo… Duodeno… Duodeno. yo lo oí a él decir eso. ¿Ve? Eso es correcto. Eso es exactamente correcto. Su nombre es señora McCraw. Eso es correcto. Vaya ahora, crea con todo su corazón. ¿Cree usted?
117 Después de llorar así, sentado allá atrás, señor, esos pulmones colapsados que Ud. tenía debieran sentirse mucho mejor ahora, si Ud. cree. Todo está bien ahora. Muy bien, eso lo logró. Amén. ¿Qué tocó él?
Caballero, como dos detrás de él allí, con endurecimiento de las arterias, ¡si Ud. cree también, señor!
¿Qué tocó él? ¿No puede ver esa Luz colgando allí mismo? Miren, eso Ámbar allí. Yo no conozco el hombre, nunca en mi vida lo había visto. Sólo créanle al Señor Jesús.
Ahora, en algún lado, hay un bebito aquí, un infante que tiene el cuello torcido. Allí está. Yo no la conozco a ella. Crea, hermana. El cuello de ese bebé se enderezará, si Ud. lo cree. ¿Qué tocó ella? Aleluya.
Hay algo más con respecto a un cuello. Lo vi. Es una mujer. No puedo ubicarla. Sí. Ella está sentada aquí, llorando, Sra. Riley, crea en el Señor Jesucristo, su cuello estará bien. Crea. Yo no conozco a la mujer. Nunca en mi vida la había visto. Lo único que Ud. tiene que hacer es creer en Jesucristo. ¿Creen Uds. eso? Tengan fe.
118 Yo no lo conozco a Ud., señor. Somos desconocidos uno al otro, hasta donde sé. ¿Cree Ud. que Jesucristo me puede decir cuál es su problema? Ud. sabe si sería correcto o no, ¿no es así? Si Ud. puede creer de todo corazón ahora…
Sigue yendo hacia la audiencia. ¿Cree Ud. que su esposa allí se va a poner bien, también? El problema del ojo, ella sufre de un problema en un ojo. ¿Lo cree? Ud. no es de aquí. No. Ud. es de donde hay bastante agua, un camino. Es una ciudad costera. Es California, Los Ángeles. Regrese, Sr. Bowman, y sea sanado. Y Jesucristo lo sanará.
119 ¿Creen ustedes?
Ahora, Ud… todos pueden ser sanados ahora mismo si lo creen. ¿Creen eso? ¿Qué de Uds. en la línea de oración, Uds. creen, también? Solo tengan fe, y no duden. Crean con todo su corazón, un momento.
Esta señora… la razón por la que me detuve con ella, es que ella está en una condición muy seria. Esta mujer morirá inmediatamente si algo no se hace por ella, porque está cubierta por una sombra. ¿Pueden ver esa sombra oscura sobre ella?
Oigan, Uds. saben, tenemos la sombra de la muerte sobre la gente; tomada por una cámara fotográfica, así como la del Ángel del Señor. Nosotros la tenemos colgada en nuestra iglesia; una cosa enorme, como negra, como un ciclón, suspendida sobre una mujer. Le dijeron que no tomara esa fotografía. Y el Espíritu Santo dijo: “Tómela ahora mismo”. Y tomaron la fotografía, y allí estaba. ¿Ven?
Ambos lados, aquí. Está suspendida allí mismo. Uds. del Tabernáculo, algunos de Uds. que son, que están aquí, hermano Fred y los demás, aquí está esa misma cosa colgando sobre esta mujer. Ella tiene cáncer, correcto, de la vejiga. Correcto. ¿Es correcto? Levante su mano si eso es verdad. ¿Ven? Ahora la oscuridad se ha ido, sin decir nada. Vean, solo fue la fe de ella, que lo hizo. Vaya, creyendo. Amén, amén. No lo dude. Sólo vaya y crea con todo su corazón.
120 Problema del corazón mata a mucha gente, pero no lo matará a Ud. si Ud. cree. Amén. Sólo vaya diciendo: “Gracias al Señor”. Se puede ir y ser sanado. Muy bien.
Al diablo le gustaría que Ud. tenga esta artritis toda su vida. Pero si Ud. cree con todo su corazón, Jesucristo le sanará. ¿Ud. lo cree? Siga por su camino, dando gracias a Dios.
¿Cree Ud. con todo su corazón? Puede ir y comer su cena, y ese problema del estómago lo dejará. Sólo vaya y diga: “¡Alabado sea el Señor!” Vaya, créale a Él con todo su corazón.
Ud. también tenía un problema del estómago. Crea con todo su corazón, y váyase, Y Jesucristo le sanará. Muy bien.
¿A qué le tiene Ud. tanto miedo? Ud. está afligida con nerviosismo. La tiene casi en el suelo, casi en una crisis, satanás le está mintiendo a Ud. pero ha terminado ahora, ¿Ud. me cree? Vaya, y diga: “¡Alabado sea el Señor!”.
Señor Jesús, te ruego que sanes a nuestra hermana y la hagas estar bien, en el Nombre de Jesús. Amén.
Venga, creyendo, hermana. En el Nombre de Jesucristo, yo pongo mis manos sobre ella para su sanidad.
Venga, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, yo pongo mis manos sobre el hermano para su sanidad.
121 ¿Cuántos tienen un corazón que cree, debajo de una mano que se levantará? Ahora ponga esa mano sobre alguien a su lado. Ud. dice: “¿Diría Amós eso?” Ciertamente. Esa es la Palabra del Señor. Levante su mano, crea. Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Si ponen sus manos sobre los enfermos…” no dice ni siquiera que orarían por ellos. Dice: “Si ponen sus manos sobre los enfermos, sólo poner las manos sobre ellos, ellos sanarán”.
Oremos. Señor Jesús, el Rey ha rugido con Su voz: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Señor Dios, que cada demonio grite. Que cada enfermedad salga. Que el diablo sea derrotado, y los hijo de Dios salgan de este edificio esta noche en la victoria y poder de la resurrección de Jesucristo.
122 Créanlo. Eso es correcto. Simplemente quédense con ello. Digan… sólo pongan, mantengan su mano sobre alguien, diciendo: “Señor, sánalos”. Yo quiero que oren. Yo oré. Yo quiero que oren por alguien. Ud. es—Ud. es el… Ud. es un Cristiano igual que yo. Todos somos Cristianos. Ahora ore Ud. por alguien. Ellos están orando por Ud.
Ahora, ¿cómo quisiera Ud. que alguien orara por Ud.? Ore Ud. por ellos como Ud. quiere que alguien ore por Ud. “Haced a otros, como quisieran que otros hagan por Ud.” Ore, sea sincero, así como Ud. quiere que oren por Ud.
“Y la oración de fe salvará al enfermo. Dios lo levantará. Y si han tenido alguna incredulidad, les será quitada”. ¿Por qué? “El Rey ha rugido. ¿Quién no profetizará? ¿Quién no testificará cuando el Rey ruge?” Su Palabra dice: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
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