OBRAS DEL MENSAJE


Una Vez Más
New York, New York, E.U.A.
63-1117
1 Quiero decir que yo… [La congregación aplaude—Ed.] Yo aprecio eso. Gracias, muchas gracias. Quiero decir que yo ciertamente también amo a este hombre. El hermano José ha sido mi amigo por muchos años. Me gustaría tener la oportunidad, en algún momento, de decirles cómo nos conocimos. Pero yo—yo sólo confío que el Señor me ama, así como a José, y voy a estar bien entonces. Dios le bendiga, Hermano José. El Señor le bendiga.
Creo que íbamos a cantar “Creo Señor.” Y vamos a decirlo desde el corazón, esta noche, “Creo Señor.” Está bien.
Creo Señor, Creo Señor.
Todo es posible, Creo Señor;
Creo Señor, Creo Señor.
Todo es posible, Creo Señor.
2 Inclinemos nuestras cabezas por un momento, mientras nos mantenemos en pie. Y en este momento, también, inclinemos nuestros corazones a Él. Ahora me pregunto si hay alguien en la congregación que le gustaría ser recordado en oración, sólo levanté la mano hacia Dios, diciendo: “Dios, esto significa que aún tengo una necesidad, y estoy deseando que Tú la suplas.” Que Dios les conceda su petición.
3 Nuestro Padre Celestial, Grande y Todopoderoso Jehová, Qué formaste la tierra con Tu Palabra, y nos diste la oportunidad de morar aquí y nos permitiste decidir si queríamos vivir o morir. “Escogeos hoy.” Y nosotros elegimos entre la muerte y la Vida. Así que oró, Padre, si hay alguno aquí que no Te conoce como su amado Salvador, que esta noche Te escoja, y conozca lo que es Vida. Y si hay alguien aquí esta noche que este enfermo y desahuciado, que ellos Te escojan, esta noche, como su Sanador, y que eso signifique la restauración física de ellos nuevamente.
Oh, Tú eres tan bueno para con los hijos de los hombres, paciente, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos puedan venir al arrepentimiento. Tu envías nubes de lluvia, y produces fruto, y alimento sobre la tierra, para alimentar a Tus hijos. Y nosotros somos muy tardos, Señor, y tan destructivos, derrochadores y egoístas. Y, oh Dios, sólo perdónanos, Señor. Nosotros, suplicamos por misericordia. No queremos sólo Tu justicia o Tu Juicio; queremos Tu misericordia, Señor, por eso oramos para que podamos ser partícipes de Tu misericordia.
4 Y, Padre, en este lugar ha sido dedicado, que esta congregación aquí reunida te oiga a Ti y no a mí. Te doy gracias por este excelente compañerismo. Y yo creo, de todo corazón, que Tú vienes esta noche, habrá una gran cantidad de gente de Nueva York que se irá en ese gran Rapto. Y, Padre, oramos para que seamos luces, no debajo de una canasta, sino bajo la unción del Espíritu Santo enciendas la antorcha, para que podamos ser luz para este mundo moribundo, mientras grandes nieblas lúgubres de incredulidad están flotando por doquier. Nosotros sabemos que pronto veremos a nuestro Señor romper esa niebla, cuando la Luz empiece a brillar. Y confiamos, Señor, que Tú nos prepararás. Si hay algo que necesitemos esta noche, la suministraras a nosotros, Señor, por Tú gracia. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tú Hijo. Amén.
5 Yo no soy muy expresivo. Pero me gustaría decirle al Pastor Vick, a su pequeño compañero de trabajo allí, y al coro, un buen grupo de mujeres y hombres, y a todos los pastores, laicos, que cooperan con todos ustedes, y los visitantes de otras ciudades. Quiero darle las gracias por su apoyo esta semana, por sus oraciones y cooperación, para traer la luz del Evangelio a esta ciudad.
Y nuestros esfuerzos, el Pastor Vick así como los muchos otros pastores, somos, nosotros somos los pescadores en este gran lago. Hay peces aquí dentro que le pertenecen a Dios. No sabemos quiénes son y dónde están. Pero mientras él está en una esquina, otro en otra esquina, tendiendo la red, yo sólo vengo a unir mi red con la de ellos, con el ministerio que le ha sido dado, el mío con el de ellos, para tener mayor alcance y conseguir un—grupo un poco más grande dentro, para que podamos presentarlos a Dios, y decir: “Padre, ¿hay algún pez aquí? ¿Hay alguna simiente de vida, predestinado a estar en el Libro de la Vida, por quién muriese el Cordero?” Si ellos están allí dentro, nosotros sentimos, que cuando la Luz del Evangelio golpee, ellos van a ver esa Luz rápidamente, porque ellos están predestinados para eso.
6 Ahora nos sentimos apenados que no tengamos espacio para acomodar a la gente. Cada noche, casi, cuando he venido, ha habido grandes multitudes de personas por todo lugar de arriba a abajo en la calle, caminando, tratando de entrar y algunos llorando; algunos de otra manera, ustedes saben.
Pero yo sé que hay leyes aquí, la ley del Jefe de bomberos; y otras muchas, uno tiene que dejar libre los pasillos, etc. Y ellos no pueden ayudar. Debido a que somos, como cristianos, tenemos que hacer eso. Porque la Biblia dice, Jesús nos dijo que, “Demos al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.” Así que, es lo que haremos. Y si no obedecemos a César, es dudoso que vayamos a obedecer a Dios. Y mientras—la ley de César no interfiera con la de Dios, hemos de obedecer a Dios en primer lugar. Y entonces estos riesgos de incendio, etc, bueno, ellos saben cómo cuidar de eso, y ellos nos dieron las indicaciones.
7 Yo estaba pidiendo misericordia para el pueblo, y verlos de arriba a abajo por las calles, y lo que sucedía, y los enfermos, y tratando de entrar, y viniendo en taxis desde uno y otro lado en Nueva York, o Long Island y Jersey, o lugares diferentes, y Manhattan. Bueno, ya ven, pero nosotros—nosotros sólo podemos solicitar. Y luego, cuando me entero de que esa es la ley, por qué, él dijo: “Si el jefe de bomberos viniera y nos encuentra amontonados así, él podría cancelar las reuniones.” Así que eso detendría todo.
Quiero expresar mi gratitud a el propietario, o quién pudiera ser, o la empresa propietaria de este edificio, y a la administración por permitirnos tener este edificio, y por el custodio y la cortesía de darnos el derecho de vía. Han sido muy, muy amables. Y si ellos son…Si ellos no tienen vida Eterna en este momento, confío en que Dios les dé Vida Eterna.
8 Y ahora esto puede sonar como una declaración irracional, pero lo digo sólo porque soy celoso de Cristo. Yo oro que, si este edificio es usado en algún momento, en el fututo, para bailes o entretenimiento mundano, que el Espíritu Santo produzca tanta convicción en esas personas hasta las lágrimas. Yo oro por eso. Porque estoy seguro de que la gente, aún los propietarios de esto prefieren ver almas salvadas para el Reino de Dios, antes que cualquier otra cosa.
“Así que ustedes pueden venir siempre”, yo espero hacerlo también, eso me llena el corazón. Porque, pequeños ministerios raros no son bienvenidos entre los hermanos, especialmente por algunos en cuyas organizaciones han sido formados de tal manera que no pueden aceptarlos, ven, porque hay un sistema detrás de ellos. No es que muchos de esos preciosos hombres…
9 He conocido a sacerdotes Católicos que toman mi mano y sólo me ven a los ojos. ¿Y creen que no sé lo que pasa por sus mentes? Ese es el discernimiento, ¿lo ven?, lo que uno ve aquí. Él quería aceptarlo, pero no podía hacerlo; ven, él podría ser excomulgado, ven. Ministros protestantes, del mismo modo, hermanos finos, y ellos—ellos quieren hacerlo.
De tal modo que cuando hablo contra alguna denominación, o el sistema denominacional, eso no es contra la gente allí. Yo estoy en contra del sistema, ven ustedes, eso los mantiene separados, reteniéndonos de recibir. ¿Ven? Ellos elaboran sus declaraciones, por ejemplo, “¡Nosotros creemos esto, y punto!” Si ellos pudieran terminar eso con una coma, “Nosotros creemos esto, además de todo lo que el Señor nos pueda mostrar de Su Palabra”, eso estaría del todo correcto. Pero ellos no lo hacen de esa manera. Ustedes lo saben. No podría ser una denominación y hacerlo así, ven. Eso debería ser el mover de Dios, sucediendo todo el tiempo, ven ustedes. Y el…
10 Cada una llega a ser en una lluvia tardía para la otra. Ven, Lutero fue una lluvia tardía para la Católica. Y Juan Wesley fue la lluvia tardía para Lutero. Pentecostés fue la lluvia tardía para la denominación. Ahora los Pentecostales están organizados, ahora ¿qué va a pasar? ¿Ven?
Pero recuerden, los hijos de Dios nunca tuvieron sus carpas bien estacadas o—más o menos ajustadas, de tal manera que pudieran jalar de ellas. Y cuando el Fuego se movía, la Columna de Fuego, ellos se movían con Él. Ven, ellos se movían con la Columna de Fuego.
Pero cuando el Pilar de Fuego está haciendo algo, el Espíritu Santo hace algo, y luego, después de que el hombre con el mensaje sale de esta vida, entonces ellos dicen, ellos se organizan sobre su obra. Y la Columna de Fuego sale de allí y los deja sentados; simplemente se va en el acto. Ellos están tan estacados al punto que no se pueden mover, y, pero allí hay mucha gente—finas de corazón.
No recuerdo haber tenido tanta libertad para hablar lo que ha estado en mi corazón como la he tenido aquí.
11 Ahora, allí, ellos dicen que: “La gente de Nueva York son fríos, diferentes, informales, la gran olla fundidora, donde uno encuentra un puñado de lo peor de todas las naciones, y mueles esto y trituras lo otro, y uno obtiene Nueva York, ven.” Pero yo quiero que sepan, que aquí algunos, aquí también hay santos de Dios, ven. Eso es correcto. Es la verdad. Y donde quiera que voy, alrededor y alrededor del mundo, yo encuentro que los santos de Dios están en todas las naciones, en todas partes. Y lo extraño es…
Yo quiero decirle esto a algunos de ustedes. Como misionero, yo encuentro que cada vez que voy a una nación donde ni siquiera saben cuál es la mano derecha o la izquierda, ellos no conocen palabra alguna, ni cómo se escribe, lo único que saben es sólo matar y comer. Pero cuando esas personas reciben el Espíritu Santo, ellas hacen lo mismo que ustedes hacen, y actúan de la misma forma que ustedes, aún sin saber una sola palabra al respecto. Así pues, usted ven, es para todas las razas, todas las naciones, y todos nosotros tenemos el bien y el mal.
Y siento, en esta noche, y le doy gracias a nuestro Padre Celestial, porque yo creo tengo el privilegio de hablarle a parte de lo mejorcito del mundo en esta noche.
12 Ahora ustedes se pueden imaginar la responsabilidad, de hablar con un grupo que descansara sobra cada palabra que uno diga, y luego uno tiene que responder por lo que les dijo, en el Día del Juicio. Porque, a través del pequeño y humilde ministerio, se da a la gente la fe para saber que un ser humano no puede hacer esas cosas. Tiene que venir de Dios, en consecuencia, ellos descansaran en cada palabra que uno diga. Así que nunca trato de estructurar, pensar o escribir Escrituras y notas que sean algún pensamiento mío en particular que ponga a toda la gente eufórica. Ven, yo—yo trato de orar y pensar en algo que pueda ser constructivo para ustedes, que les ayude.
Porque, yo no estoy aquí sólo por sus aplausos y gritos y verlos correr de arriba abajo por los pasillos. Oh, yo creo en eso, fuera de toda duda, pero hay más que sólo eso. Se tiene que tener una base para esto, ven ustedes. Yo creo que cuando uno salta, y cuando va y viene, entonces debe haber una vida tan alta como ese saltó. ¿Lo ven? Y, si no es así, no salten. ¿Ven? Así que simplemente salte siempre tan alto como usted viva. Y ahora eso es—eso es lo que debemos hacer. Porque, después de todo, ven, tu vida es habla más fuerte que tu testimonio, ustedes lo saben. Ven, la gente sabe lo que eres, por la forma en que viven y las cosas que hacen.
13 Y ahora ya he tomado mucho tiempo en esta noche. Y se supone que debería terminar, bueno, supongo, si el tiempo es correcto, en los próximos veinte minutos, y yo ni siquiera he empezado. Y yo que soy lento. Yo sólo…
Yo siempre tarde. Yo tardé en llegar aquí, yo nací un poco después de los nueve meses. Y entonces yo… Eso es correcto. Cuando yo nací, yo me excedí un poco el tiempo, me dijo mi madre. Y luego, cuando conseguí eso, la educación que me dieron, yo siempre estaba atrasado. Y cuando me casé, tuve mi esposa esperando unas tres horas hasta que le comuniqué por teléfono que estaba enfermo; llegué tarde a mi boda. Ahora si puedo llegar tarde a mi funeral, eso es lo próximo, a ver, esa es la cosa más importante de todas. Yo no digo que para un… Pero esa es la verdad.
14 Pero yo nunca he tratado de educar a las personas en Él. Yo nunca he tratado de pensar; simplemente dejo que el Espíritu Santo lo haga a Su manera.
Yo tengo dos niñas en casa. Yo estaba hablándoles, hace un tiempecito. Una de ellas es Rebeca, y la otra… Ella es la mayor. La más joven, su hermana, que le sigue, es Sara. Y ellas tienen casi cinco años de diferencia. Tiempo atrás, yo estaba en una reunión misionera, y llegue a casa un poco tarde. Y ellas son las niñas de papá. Y hasta ahora, Rebeca es ya una mujer joven, pero ella sigue siendo la hija de papi. Y yo amo a mis hijas. Y recuerdo que se sentaban y esperaban. Yo había estado fuera por varios meses. Y entonces, cuando yo venía, ellas esperaban para verme. Bueno, ellas eran pequeñas. Esto fue hace varios años, hace unos diez años. Yo había estado en el extranjero, y venia de regreso. Y el avión se retrasó, por lo que las niñas tuvieron sueño y se fueron a la cama. El “Hombre de Arena o Arenero” [ser imaginario de la cultura anglosajona, que visita cada noche el dormitorio de la gente mientras duerme, para esparcirle arena mágica en los ojos y así, los durmientes tendrán sus sueños—Trad.] se metió en sus ojos, o mejor dicho les esparció arena en sus ojos. Así que, bueno, mi esposa esperó despierta.
15 Y finalmente llegué temprano, alrededor de las tres de la mañana. Entonces yo estaba tan cansado y agotado, y no pude dormir. Me acosté por aproximadamente una hora, y me levanté, fui a la sala, y me senté en la silla. Y después de un rato, rompió el día.
Y la primera cosa, ustedes saben, oí un ruido en la habitación, y eran las dos chicas se habían despertado. Y Rebeca se despertó primero, y lo primero que ella pensó, “Papá está en casa”, y vino, salió de la cama y vino. Bueno, eso despertó a su pequeña hermana.
Yo supongo que mis hijos son como los suyos. Cuando al mayor ya no le queda la ropa, el que le sigue la hereda, así que Sara llevaba un pijama de Becky. Y ese era el tiempo cuando tenían este tipo pijamas con pies de conejo, unos pies grandotes, y eran ciertamente algo largos para—para Sara. Y ella no podía mantener el equilibrio, sus piernas eran demasiado cortas.
16 Así que Rebeca corrió y saltó sobre mi rodilla, y se lanzó con ambos brazos a mí alrededor y comenzó a abrazarme. Y, de hecho, tuve que llorar un poco. Entre tanto, la pobre Sara pensó que me había olvidado de ella, Becky le había ganado; por lo que ella parada en la puerta, y sus grandes ojos negros mirando hacia arriba, y las lágrimas sobre sus mejillas.
Así que Rebeca se dio la vuelta y dijo: “¡Sara, mi hermana!” Ella actuó algo así, yo creo, como algunas de las iglesias tratan de hacer, ustedes ya saben. Dijo: “Yo quiero que sepas que yo llegué aquí primero.” Y ella dijo… Y ella tenía ambos brazos alrededor de mí, y dijo, “Y yo tengo a papá, y no he dejado nada para tí.” Ahora, eso es lo que ellas tratan de decirnos, muchas veces, ya saben. Bueno, Becky tenía piernas largas y podía alcanzar el suelo; ella estaba bien establecida, ya saben, como muchas de las iglesias.
17 Pero la pequeña Sara, ella estaba tan herida, hasta que la me miré y le guiñé mi ojo, ustedes saben, y un gesto así. Y saqué la otra rodilla hacia fuera. Eso es lo que ella estaba esperando. ¡Y ella vino! Y ella saltó sobre mi pierna, y aunque era un poco alto para sus piernas cortas, ella se estaba moviendo como si se fuera a caer. Así que la tomé con ambos brazos, y ella puso su cabecita contra mi pecho. Y supongo, que a ella le gustó ese gesto tanto como a mí, así que yo la estaba abrazando.
Y ella se levantó, y miró a Rebeca. Y esto me gusto. Ella dijo: “Rebeca, hermana mía, quiero decirte algo también.” Ella dijo, “Puede que llegaste aquí primera y tienes a mi papá, pero quiero que sepas que papá me tiene a mí.” Así que…
Yo no soy un teólogo. Yo no tengo el tiempo suficiente para educarme en alguna escuela de teología, pero yo—yo espero que Él me tenga a mí, sí, eso es todo, para que Él me pueda usar.
18 Por último, pero no menos importante, de ninguna manera. Yo nunca he venido aquí… Y yo les pedí que no recogieran ofrenda, ven. Yo—yo no vengo para eso. Yo nunca recogí una, no lo he hecho en toda mi vida. Toda mi… Yo he sido ministro durante treinta y tres años, y nunca he tomado una ofrenda en mi vida. Y en cierta oportunidad la recogí, pero para otros ministros. Pero yo nunca he tomado alguno, en mi vida, y yo espero no tener que hacerlo.
Pero si ustedes la recogieron, eso irá, yo la tomaré y pondré en misiones extranjeras, yo no la tomaré para mí; la llevaremos a gente que no tiene los privilegios que ustedes tienen aquí, para llevar este mismo Evangelio a los que no podrían pagar mi viaje para ir a verlos. Por lo tanto… [La congregación aplaude] Gracias. Es que ellos, también, los que son menos favorecidos deberían tener el mismo privilegio que nosotros tenemos aquí. Y ningún centavo se gastará para, ya saben, beber, fumar, o… Será para el Reino de Dios. Y confío en que Dios, en que le dará una gran mención. “Por cuanto lo hicisteis a uno de estos mis pequeños, a mí lo hicisteis.” Y que el Señor les bendiga. Y voy a probar esta noche…
19 Deseo hacerles una pregunta. ¿Cuántos estuvieron en esa gran línea de oración de anoche, quienes pasaron debajo de las manos de estos ministros, quienes sienten que el Espíritu Santo ya está trabajando en sus casos? Pueden levantar sus manos. Oh, eso es maravilloso. Eso está muy bien, eso es hermoso. Él siempre lo hace. Él Obra en medio nuestro.
Ahora yo estaba pensando, esta noche, siendo que hemos tenido muchos servicios de sanidad… Y nosotros hemos visto al Señor Jesús en Su gran poder, por lo que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Y a través de toda esta semana hemos aprendido que ha habido muchas grandes señales que Él nos ha mostrado, de Su Presencia, aquí con nosotros ahora, en la forma del Espíritu Santo.
20 Ahora el próximo domingo, voy a estar en mi tabernáculo, el domingo por la mañana y por la noche, en—en Indiana. Y luego la semana siguiente, estoy en Shreveport, Louisiana, en una gran convención. Luego, después de eso, voy a Yuma, Arizona. Y de regreso pasaré por Phoenix, para los Hombres Cristianos de Negocios. Luego regresó a Indiana, para las vacaciones de Navidad.
Luego regresamos a Phoenix de nuevo, si alguno de ustedes está por allí y tiene amigos. A partir del diecinueve, ellos nos dieron ese bonito auditorio del Ramada, de cuatro mil asientos, aire acondicionado, gratis, antes de la convención internacional de los Hombres Cristianos de Negocios. Y yo hablaré dos de las cuatro noches, y el Sr. Roberts una noche y creo que el Hermano Brown una noche, creo que yo voy en la noche de apertura y la de clausura. Y luego de allí, sigue y sigue.
21 Oren por mí. Y ahora yo necesito sus oraciones. Si hay alguien que necesita de oración, ese soy yo, ven. Y Satanás seguro… Yo soy un objetivo para él, ustedes lo saben. Y yo tengo que estar en fe todo el tiempo, ese es mi escudo, para seguir en la marcha. El Señor siempre les bendiga.
Y si yo nunca les veo más hasta aquel Día, yo les veré en aquella mañana, ven, en esa Puerta. Y luego Allí, yo podré decir lo que les digo ahora, yo seguiré creyendo este mismo glorioso Evangelio, y que Jesucristo no está muerto. Pero Él está vivo en medio de Su pueblo, y Su Evangelio es el mismo. Y las cosas que Él hizo, nosotros las haremos hasta que él venga. Y también sé que Dios me va a juzgar por las cosas que he predicado. Yo voy a tener que dar cuenta a Dios de lo que diga.
22 Ahora que el Señor les bendiga. Y ahora sólo otra palabra de oración antes de abrir el Libro.
Señor Jesús, toma la palabra ahora y alimenta nuestras almas hambrientas. Estamos esperando pacientemente, Señor. Estamos en medio de grande expectación. ¡Como en el último día de la fiesta, cómo la gente se alegraba! Pensamos de Simeón en el templo, a quién el Espíritu Santo le dijo que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y allí estaba, en ese gran día, cuando las mujeres vienen para que sus hijos sean circuncidados, ofrecer el don de la purificación, y fue en ese momento que el Jesús fue llevado al templo. Y Simeón, quizás en algún lugar a un lado del edificio esa mañana, en la oficina, pero el Espíritu Santo se lo había prometido. Y allí estaba el Mesías en los brazos de su madre, el pequeño Muchachito envuelto en Sus pañales.
Y María, ellos manteniendo su distancia de ella, porque ella tenía un—un mal testimonio, la gente pensaba que “el bebé había nacido fuera del santo matrimonio.” Nadie quería tener nada que ver con esa mujer. Pero en su corazón, ella sabía lo que tenía en sus brazos. Y, Padre, que nuestro corazón esta noche tenga esa misma esperanza. No importa lo que diga el mundo, nosotros sabemos lo que ha entrado en nuestra vida.
23 Y en ese momento, Simeón, el único que dijo que él… El Espíritu Santo le dijo que iba a ver al Mesías. Sin embargo, era viejo, bien entrado en días, un anciano sabio, un hombre honorable, pero él creía en la Palabra del Señor para él. El Espíritu Santo vino a él, y, él fue, guiado por el Espíritu Santo, a través del edificio, en torno a esta gran cantidad de madres. Con dos millones y medio de personas en aquel tiempo, durante una noche podría haber habido nacido tantos como varios cientos de bebés. Y allí estaban, listos para la circuncisión y la purificación.
¡Y cómo el Espíritu Santo lo llevó directo hacia esta persona un poco rechazada! Lo alcanzó, tomó al Mesías en sus brazos, con lágrimas corriendo por su barba. Él dijo: “Señor, ahora despide a Tu siervo en paz, conforme a tu palabra, porque mis ojos han visto Tu salvación.”
Tambaleándose por el edificio vino profetisa muy anciana, a quien vino la Palabra del Señor, y también profetizó de Él; ciega de los ojos, pero no en el espíritu. Ella sabía que Aquel era el Mesías.
24 Señor Dios, que nuestros ojos sean abiertos al hecho de que Él sigue siendo el Mesías. Y que nosotros podamos abrazarlo, esta noche, porque hemos confesado que somos peregrinos y extranjeros de este mundo. Esta no es nuestra casa. Esta no es nuestra tierra. Somos personas que actúa diferente porque somos nacidos de Arriba.
Y nosotros sostenemos esta promesa en nuestro corazón, que podamos ver que la promesa que Jesús hizo a su Iglesia, que nosotros le veríamos antes de Su Venida, mientras vemos volver los días de Noé, “comen, beben, se casan, y se dan en casamiento, e inmoralidad de la tierra.” Luego Él dijo: “Como fue en los días de Sodoma, para los gentiles, antes de que el fuego caiga, Dios descendió y fue manifestado en carne, conociendo los secretos del corazón de la gente.” Y Él prometió que eso mismo volvería. Que tengamos ese privilegio esta noche, Gran Espíritu Santo, porque humildemente pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
25 [Lenguas e interpretación del público: “Porque el que buscas está aquí; para sabar a cientos de corazones quebrantados, para curar las heridas que molieron al Hijo de Dios. Muchos están aquí cuyas cargas aún no están despojadas, pero Jesús está aquí para decirte: Extiende tus manos. Porque él sabe el camino que tomas. Levante sus cabezas y corazones porque solo aquellos con manos limpias y corazones puros pueden estar en su precencia. ¿Quién es el Rey de la gloria? El Señor fuerte y poderoso, Él es el Rey de gloria. Levante sus cabezas en lo alto. Pon tu vista en Él porque es el mismo ayer, hoy y para siempre. Él ha dado su decreto: Sígueme”]. Amén.
Oh, yo creo ahora ser consciente de que el Espíritu está cerca de nosotros, Luz. Saliendo de la cáscara de la hora en que estamos viviendo, y el tiempo, y seamos conscientes que el Espíritu de Dios está ahora entre nosotros.
Vayamos al Libro de los Jueces, el capítulo 16, y leamos la Palabra comenzando con el versículo 23.
Y mientras buscan, yo espero que pueda decirles porque escogí este capítulo para leer esta tarde, en la clausura de esta reunión, que pueda traer algo que sea constructivo para la Iglesia. Y como siempre, Él me tiene en expectación, y espero ver lo que va a decir el Espíritu Santo, en este salón. Yo pude anotar diferentes cosas y Escrituras, y me decía a mi mismo cómo será cuando llegué allí. “¿Qué dirá Él en relación a esto?”
26 Y ahora escuchen muy atentamente, sólo traten de estar atentos a Él tanto como puedan, mientras leemos. Porque aquí, si es la voluntad del Señor, estoy tratando de exponer un paralelo, paralelo de uno y otro. Y, ahora, escuchen muy atentamente, empezamos en el versículo 23.
Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón su dios y para alegrarse; y dijeron: Nuestro dios entregó en nuestras manos a Sansón nuestro enemigo.
Y viéndolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo: Nuestro dios entregó en nuestras manos a nuestro enemigo, y al destruidor de nuestra tierra, el cual había dado muerte a muchos de nosotros.
Y aconteció que cuando sintieron alegría en su corazón, dijeron: Llamad a Sansón, para que nos divierta. Y llamaron a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos; y lo pusieron entre las columnas.
Entonces Sansón dijo al joven que le guiaba de la mano: Acércame, y hazme palpar las columnas sobre las que descansa la casa, para que me apoye sobre ellas.
Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los principales de los filisteos estaban allí; y en el piso alto había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el escarnio de Sansón.
Entonces clamó Sansón a Jehová, clamo a Dios, y dijo: Señor Jehová…, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que… de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos.
Asió luego Sansón las dos… columnas de en medio, sobre las que descansaba la casa, y él… echó todo su peso sobre ellas… su mano derecha sobre una y… su mano izquierda sobre la otra.
Y dijo Sansón: Muera yo con los filisteos. Entonces se inclinó con toda su fuerza, y cayó la casa sobre los principales, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y los que mató al morir fueron muchos más que los que había matado durante su vida.
27 ¡Qué triste espectáculo! Debe de haber sido una tarde calurosa, el sol brillando en su gran fiesta, y tres mil filisteos mirando desde las tribunas del estadio, mientras este par entraba. Los supremos comandantes en jefe, y sus finas damas muy bien adornadas con joyas, inclinados hacia delante de sus asientos, para ver mejor como el muchacho guiaba a este hombre ciego. Los pasillos habían hecho eco toda la tarde con el jolgorio de los borrachos, celebrando, (esto es lo que me duele) celebrando la victoria de su dios pez, Dagón, sobre el siervo de Jehová. ¡Qué calamidad! ¡Qué cosa había sucedido! El hombre había fallado. No, Dios no había fallado.
¡Y que debe haber estado pensando Jehová mientras miraba hacia abajo cuando todo esto sucedía! Una conglomeración de mujeres borrachas semidesnudas, bien adornadas con joyas y retocadas, y arregladas, y sus maridos borrachos bebiendo y celebrando a un dios, un dios pez, un ídolo que había conseguido vencer al siervo de Jehová.
28 El muchacho guio al hombre ciego trastabillando hasta el centro, de los pilares de aquel lugar donde todos ellos estaban, dos de estos, sosteniendo este gran entrepiso con pilares, o una grande y enorme sala que estaba inclinada hacia abajo de esta manera. Y dos grandes y enormes postes, lo cual me da una idea de cómo era la estructura; sosteniendo a la gente, tres mil supremo comandantes, y celebridades, los mejores soldados con honores, los mejores guerreros. Sólo aquellos que las celebridades eran invitados al evento, porque era una celebración.
Y frente a ellos estaba esta enorme imagen de un pez, con sangre humana debajo de él, sobre el altar, el sacrificio para este dios pez, una toda una estatua pagana que ni puede hablar, oír, ni respirar. Pero ellos—ellos, en su ignorancia, ellos estaban adorando a este dios, pensando que él les había dado la victoria, una celebración.
29 Y entonces ellos hicieron estos postes en el suelo, de tal modo que ellos puedan ver, el principal evento que estaba a punto de suceder. Había muchos entretenimientos, quizás solían tener, monos; y gladiadores batiéndose en duelo, y los gladiadores preguntando si la víctima (que estaba en el piso) debía morir o no. Y ellos tenían que ver derramarse sangre. Y todos los eventos ya habían tenido lugar, y ahora era el tiempo del principal de todos. Los preliminares se habían terminado. Y el evento principal era para burlarse de Jehová, burlarse de nuestro Dios, y todo porque su siervo le había fallado.
Vean, Él es Dios, eso es verdad, pero nosotros somos Sus siervos y nuestra comisión es hacer todo exactamente como Él dijo que debía de hacerse.
30 Entonces los encontramos, borrachos, en su condición irreverente, y ahora todos se pusieron de pie porque hubo un gran silencio, tal vez sonó una trompeta. Y ellos iban a tener el evento principal, lo que estaban celebrando, hicieron entrar al testigo de Jehová; le trajeron en medio del salón, para que todos ellos pudieren burlarse de él, haciendo escarnio de él.
Míralo, humillado, arruinado, un símbolo de una iglesia caída, espiritualmente despojada, moralmente arruinada. ¡Qué gran ejemplo de la condición de hoy!
“Sansón, este era Sansón, el gran Sansón; así que este era él, el instrumento grande y poderoso de Dios.” Porqué, muchos filisteos, me imagino, esos jefes militares allí de pie, mirando; porqué, si con tan sólo oír su nombre, el país entero era estremecido. Simplemente decían “Sansón”, eso era todo lo que tenían que hacer, sólo mencionar el nombre “Sansón” y todos temblaban al oír su nombre, y ahora le estaban mirando.
Ya saben, lo que solía ser el nombre del “Señor Jesús” tenía una gran reverencia, la gente lo honraba en gran manera. Y los que lo honraban podían echar fuera los espíritus malignos, por ese Nombre, y podría hacer que la naturaleza obedeciera a sus órdenes, a través de Su Nombre.
31 Pero yo creo que Sansón aquí, lo quiero poner en paralelo, es la iglesia local moderna… o no local, pero las condiciones modernas de la iglesia hoy en día. Es un perfecto paralelo. La iglesia ha perdido hace mucho tiempo su respeto; no porque Dios le haya fallado la iglesia, sino que la iglesia le ha fallado a Dios. No fue porque que Dios le había fallado a Sansón, sino que Sansón le había fallado a Dios. Cuando, nosotros deberíamos estar de pie en una condición tal como la iglesia fue cuando Ananías y Safira fueron traídos delante de la iglesia. Pero en lugar de eso, nos hemos comprometido desde ya mucho tiempo con las cosas del mundo y las hemos traído adentro, hasta que, hoy en día, son llamados un montón de santos rodadores, o simplemente otra denominación ordinaria, sólo una iglesia. No hay… Ya no tiene dentro la dignidad que debería tener.
32 Supongo que, mientras ellos estaban allí de pie, cuando el evento principal se estaba llevando a cabo. Por un momento vamos a ir allí por unos minutos. Y me imagino, los filisteos, muchos de los grandes guerreros de pie allí, con sus mujeres muy bien adornadas con joyas, sus brazos alrededor de ellas, haciendo un brindis a Dagón. “¡Salve, Dagón, tú has prevalecido sobre Jehová! Les hemos demostrado lo que podemos hacer. Le demostramos a este hombre, quien afirmó tanto, que no hay nada para Él.”
Este es casi el estado de la iglesia de hoy en día. Nosotros, que tenemos las llaves del reino en la mano, con todo don espiritual que Dios da al hombre, reposando en la iglesia, ya ha pasado mucho desde que nos comprometimos con credos, y demás, hasta que hemos exterminado todo el poder de Dios fuera de la iglesia, hasta el punto de llegar a ser no más que sólo un albergue.
33 Al igual que en un evento reciente, cuando un musulmán se puso de pie al lado de nuestro principal evangelista, y dijo: “Voy a traer una treintena de personas que estén enfermos y afligidos, y si tu sanas a quince de estos yo sanaré a otros quince.” Y no digo esto contra el evangelista, de ninguna manera; pero el evangelista se fue y dejó al hombre solo, sin una respuesta.
Que una decepción para nuestro Dios, porque la Palabra es Dios. Y la promesa de la Palabra es una promesa de Dios: “Estas señales seguirán a los que creen.”
Y está casi por llegar otro reto, u otra celebración, cuando los dioses paganos le hablen a la iglesia, y la iglesia se encuentre impotente, derrotada, desnuda espiritualmente. Ahora hay algo que ha sido hecho, y ha sido no tomar las precauciones para que el mundo no entre a la iglesia, y ya no es más que una casa de campo. Eso es con lo que nos encontramos. Yo creo…
34 No sé lo que yo habría hecho en ese caso. Yo tendría que esperar a ver que dice Dios. Pero yo creo que me habría sentido como los jóvenes hebreos, “¡Nuestro Dios puede librarnos de esto! Pero, a pesar de todo, nunca nos inclinaremos a su estatua, ya sea que Él nos libre o no.”
Pero hemos perdido el coraje; eso es lo que Sansón había hecho, perdió su poder. La iglesia ha perdido la influencia de su testimonio, que es una vida, en movimiento, el Cuerpo de Cristo. Han aceptado dogmas, las mezclaron con sus creencias, al punto que la Palabra ya no tiene la preeminencia. Como le dijo Jesús a esa iglesia impotente a la que Él vino: “Usted han tomado los mandamientos de Dios, y, con sus tradiciones, la han invalidado. Han anulado los mandamientos de Dios, por el bien de vuestras tradiciones.”
35 Tiempo atrás, en una escuela. Un buen hombre de Nueva York vino a mi casa y me dijo… Él era un hermano Bautista, y él me dijo: “Hermano Branham, yo soy un Bautista.” Yo le invite a entrar y tomar asiento, él y otro hermano. Y hablamos, por, durante mucho tiempo. Y después de un rato, dijo: “Cuando yo era un niño pequeño, fui llamado al ministerio.” Él dijo: “Mi preciosa madre anciana lavaba en una tabla de lavar, para que yo fuera a la escuela.” Y dijo: “El día que me iba para recibir mi título de Licenciado, mi Bachillerato,” él dijo, “yo pensé entonces con toda seguridad que Cristo estaría en eso, pero,”, él dijo, “Él no estaba.” Él dijo: “Y cuando recibí mi título de Doctor, entonces pensé, Cristo estará en eso, pero Él no estaba.” Él dijo: “Y cuando obtuve mi L.L.D., Doctor en Literatura, etc. ” Y dijo: “Tengo tantos grados y grados honoríficos al punto que yo podría cubrir su pared con ellos, y ¿dónde está Cristo en todo esto?” Él dijo: “Todavía estoy buscando por él.” Dijo: “Yo voy a hacerle una pregunta.” Dijo, “¿Los maestros se equivocaron?”
36 Yo le dije: “Mi hermano”, [Judíos pora comenzar], Yo dije: “Yo no estoy en posición, con una educación de séptimo grado, para decirles que los maestros están mal. Yo no podría decir eso. Yo no me siento calificado para condenar a nadie. Pero diré esto, lo que yo he hallado de Él, y Él no estaba en eso.”
Y él dijo: “He oído que usted era un Bautista.”
Yo dije: “Eso es verdad.”
Y él dijo: “Ahora entiendo que usted se volvió Pentecostal.”
Yo le dije: “No, yo sólo he recibido la Bendición de pentecostés, ven, no la denominación Pentecostal. ¡La Bendición de pentecostés!”
Y él dijo: “Bueno”, él dijo, “Yo he estado en sus reuniones. Y los he visto patear las sillas, y lanzar libros por la ventana.” Y él dijo: “No me vas a decir que ese es el comportamiento del bendito Espíritu Santo.”
Yo le dije: “Yo todavía no soy capaz de juzgar a Dios.”
Y él dijo: “Bueno”, él dijo, “sea lo que fuere… ¿Qué les hace actuar así?”
37 Yo le dije: “En mis viajes, encuentro dos tipos de personas.” Y yo dije:“Uno de ellos son los fundamentalistas, posicionalmente saben por la mecánica, que ellos son hijos e hijas de Dios.” Y yo dije: “El otro es el pentecostal, ellos con el bautismo del Espíritu Santo.” Pero yo dije: “Los fundamentalistas posicionalmente saber dónde están, pero no tienen nada de fe en la Palabra. Y los Pentecostales tiene mucha fe, pero no saben lo que ellos son.” Y yo dijo: “Es como un hombre que tiene dinero en el banco, pero que no puede escribir un cheque, y el otro puede escribir un cheque, pero no tiene dinero en el banco. Si uno sólo pudiera juntarlos.”
Él dijo: “Bueno, ¿pero, que los hace actuar de esa manera?”Le dije: “Eso es deja escapar el vapor [una forma de desahogarse—Trad.]”. Yo dije:“Ahora, no creo que eso sea necesario”, yo dije, “pero ellos tienen que desahogarse de alguna manera” Y yo dije: “Ahora siellos simplemente tomaran todo ese vapor [tensión o presión interna—Trad.] y supieran cómo enfocarlo fundamentalmente a la Palabra, comenzaría un gran mover de Dios.”
Allí es donde Satanás entró, para hacerlo puro mecánica y nada de dinámica. Y al otro lado, pura dinámica y nada de mecánica. Ven, tenemos que ponerlos juntos. Nosotros hemos obtenido el poder del Espíritu Santo, pero tenemos que volver con la Palabra para alimentar esta máquina. No la podemos alimentar con credos. No producirá la chispa; sólo la ahogará, No producirá la chispa. Esto fue hecho para la Palabra de Dios. “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra”, no sólo de una fracción de Palabra, “toda Palabra que sale de la boca de Dios.”
38 Así que aquí estamos, una Iglesia comisionada con la última comisión, la última cosa que Jesús le dijo a Su Iglesia, la última comisión que se dio, “Id por todo el mundo, y haced discípulos a todas las naciones. El que creyere y fuere bautizado, salvo; pero el que no creyere, será condenado. Y… [”Y“ es una conjunción, para unir ambas declaraciones, juntarlas”]. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, si tomasen en las manos serpientes o bebieren cosas mortíferas, no les hará daño; si ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán.“
Entonces, ¿por qué tenemos que estar delante de la presencia de algún dios pagano y tomar una derrota? Estamos de pie nuevamente como Sansón, despojados espiritualmente, moralmente arruinado, nuestras iglesias. Que ha sucedido, ellos que solían ser hombres y mujeres honorables, y hoy es terrible. Ahora vamos a ver por unos minutos algo que pensé sobre esto. Así que allí estaba Sansón, y, perdóneme, aquí está él otra vez hoy, una vez más despojado moralmente, espiritualmente. Y es también el símbolo de una nación caída. Pero estamos hablando de la Iglesia, porque Sansón era un siervo de Dios, supuestamente lo era, y la iglesia se supone que es la sierva de Dios en la tierra.
39 Muchos de los grandes guerreros que estaban allí, dejaron un rato la borrachera, mientras el licor corría por sus… probablemente sus armaduras y corazas. Y con sus brazos alrededor de sus lindas reinas repletas de joyas, o como se veían allí, y muchos de ellos viendo este espectáculo. Un muchachito llevando esta hombre grande y voluminoso, y sin ojos en sus cuencas; ellos se los habían quemado.
Eso es lo que hace el enemigo. Lo primero, cuando ellos se apoderan de uno, hacen como ellos hicieron con Sansón. Cierran tus ojos a la luz del Evangelio. Ahora, él no podía ver. No tiene ojos. Ya ha pasado buen tiempo desde que la iglesia perdió su visión espiritual, que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre, y que toda promesa es verdadera.
Y así es como ellas están en la actualidad, sin ojos, un espectáculo ridículo, en una posición vergonzosa a los pies del dios pez, cautivos de la misma nación, a la que Dios le llamó a destruir.
40 Ahora, sólo un minuto, antes de terminar. Y aquí está nuestra gente Pentecostal que, hace cincuenta años, dejó esa basura denominacional, Dios nos llamó para ser un pueblo separado. Y que encontramos, hoy, sólo docenas de organizaciones, diferentes, y todos los Pentecostales peleando entre sí. La misma cosa que Dios nos llamó a derrotar, nos ha derrotado. Si uno va a esta denominación, y tiene una reunión, el resto de ellos no quieren cooperar. Sólo de vez en cuando se puede encontrar uno. Eso es correcto. Y la denominación siempre ha sido una maldición ante los ojos de Dios. Eso no existía; Dios no la hizo. Ese nunca fue Su plan.
Dios no puede cambiar Su programa. Dios trata con individuos. Había millones en los días de Noé, pero Noé era el ungido. Había millones de personas en los días de Elías, Eliseo y Elías nunca al mismo tiempo. ¡Y así en cada generación! Había dos millones y medio en Egipto; Moisés fue el elegido. ¿Ven? Había millones en los días de Jesús. Aun, cuando Juan, el gran profeta, se levantó, cuando vio a este Poderoso venir, dijo, “Yo ahora debo menguar, mi trabajo ha terminado; Y Él tiene que crecer, Dios.” Él les señaló al Cordero.
41 Pero, ven, eso fue así por 300 años, hasta el Concilio de Nicea, y fue entonces cuando obtuvimos una organización. Pero, así como esto se levantó, también cayó. Y cada vez que llega un mensaje, y ellos lo organizan, muere espiritualmente y nunca regresa de nuevo. Así que llego a ser una cosa maldita para la iglesia de Dios, porque los hombres pusieron su mano sobre el mover del Espíritu. Siempre es así.
Luego llevan eso por ahí y obtienen ministros de seminario, y ellos se codean con el mundo, y así sucesivamente. La primera cosa que sucede como ustedes saben, ellos hacen que hombres y mujeres actúen como el mundo. La primera cosa que sucede como ustedes saben, políticos y obispos, y ellos quieren un sombrero de paja, y ellos se contradicen e instigan, discuten y pelean, al punto que el Espíritu de Dios se va de allí muy contristado.
42 Algunos de ellos recordaban haber visto a Sansón cuando la unción estaba sobre él. De pie en un campo, con mil filisteos a su alrededor, sin nada en la mano, sino una vieja y frágil quijada de mula, con la que él golpeó a través de los cascos de bronce de una pulgada de espesor, golpeando filisteos por doquiera, cuando el Espíritu del Señor estaba con él. Y muchos de ellos se tuvieron que refugiar en la peña. Y él allí de pie, diciendo: “¡Si quieren algo más de esto, salgan de allí!” Algunos recordaban haber visto eso.
Algunos de ellos quizás pudieron haber susurrado, y dicho: “¿Te acuerdas de aquella noche en Gaza, cuando se divulgó que nuestro enemigo se encontraba en la ciudad? Y trajimos al ejército, y cerramos las puertas. Y esas puertas, pesan tal vez seis o siete toneladas, esas grandes puertas de bronce, que para moverlas se necesita en conjunto cuatro o cinco carros, un traslado militar en la ciudad. Y nosotros llevamos al ejército, con nuestras lanzas y espadas, y nos pusimos de pie y dijimos: ahora lo tenemos. ¡Y cuando nos despertamos!” Él sólo caminó a través de ellos, empujándolos a diestra y siniestra; agarró la puerta con los dos postes y la levantó, y las puso sobre sus hombros, y se la llevó hasta la cima de la colina y se sentó. Eso fue cuando el Espíritu del Señor estaba sobre él. Un día…
43 Algunos de ellos podrían haber recordado cuando ellos vieron un león rugir contra él, y como pudo haber matado en cuestión de segundos.
Si alguien sabe de eso, qué tan rápido un león puede matarlo a uno. Y con un gran ataque certero y un rugido, en una fracción de segundo matan un—un ñu o un búfalo de dos toneladas; con sólo una de sus patas, les rompe el cuello así, o le muerde así, y él se ha ido. Ni siquiera patean, los mata instantáneamente.
Y aquí este hombre caminando, y un león rugiendo; y él no podía hacer nada, no tenía siquiera la quijada de una mula en la mano. Pero la Biblia dice: “El Espíritu del Señor vino sobre él,” y él agarró al león y lo destrozó.
44 Pero ahora él está indefenso, despojado de todo poder. Es la misma cosa ahora, la iglesia se encuentra en la misma condición. Donde, antiguamente la iglesia solía echar fuera demonios. La iglesia fue usada para levantar muertos. La iglesia fue usada para hacer las cosas que hizo Jesús. El pecado no podía morar entre ellos, el Espíritu Santo venía y lo condenaba. Si un hombre hacia algo en secreto, y pertenecía a ese grupo Cristiano; tan pronto como él entraba, el Espíritu Santo revelaba su pecado. Él tenía que arrepentirse o morir. Pero, ya ven, ya no lo tenemos más.
Y no lo van a recibir ya más. Y cuando eso regrese, ellos trataran de llamarlo un “espíritu maligno,” para que ellos puedan recibir mucha más condenación. Algo tiene que condenarlos.
45 Fíjense, despojado del poder, ¿lo que debe haber pasado por la mente de ese hombre? Antes un tremendo guerrero, y ahora un niño tiene que guiarlo por doquier. ¿Por qué? Él está ciego. Él no podía ver. No tenía nada con que ver.
¡Dios, ten misericordia de nosotros! La iglesia está tan denominada y tan distante, hasta el mismo diablo se ha asomado para ver, para ver el cuadro espiritual que Esto es la Palabra de Dios. ¡No es un credo; Es la Palabra! Y Dios tiene el deber de producir todo lo que Él prometido en esta Biblia. Ellos dicen: “Nosotros, nosotros creemos…” Uds. no tienen ninguna creencia, si es contraria a Esto. La mente de Cristo en uno, y uno cree las cosas que Cristo escribió, porque Esto es Cristo, la Palabra. Pero miren la condición, miren el paralelo, cuando vemos eso.
¿Lo que debe haber pasado por su mente?
46 Veamos lo que pasaba por su mente.
Vimos lo que pasó por la mente de estos guerreros, el miedo que tenían de tan sólo oír su nombre. Ellos tenían miedo de hacer cualquier cosa. Ellos sólo oían mencionar Sansón, eso era todo, todo el mundo se había ido. Pero ahora está ahí, de pie, una víctima a los pies de Dagón, el dios-pez. Un Judío despreciador de ídolos, estaba a los pies de uno para ser victimizado (¿por qué?) Porque le había fallado a Dios. Sansón de pie allí, sin duda… Vamos a explorar en su mente por unos tres o cuatro minutos. Él debe haber pensado en todas las victorias que tuvo. Ahí está de pie, lo que él había hecho. ¡Como el Señor lo había bendecido, y como fue una vez un gran hombre, mientras él estaba en el Reino de Dios, manteniendo la promesa de Dios!
Ven, él había fracasado, y se había deshecho de la promesa. Esa es la misma cosa que la iglesia ha hecho, se deshicieron de las promesas. “Oh, bueno, eso es, nosotros vamos a escribir nuestro propio catecismo, esto, ya verán.” ¡Esto es Eso, la Palabra!
47 Ahora, fíjense, él tiene que haber pensado en todas sus victorias. Y entonces esto debe haber pasado por su mente, y cómo le había fallado al pueblo de Dios.
Eso debe ser vergonzoso, para un ministro que solía sentarse a leer esta Biblia y luego negarla delante de su pueblo, el mundo está lleno de muchos Lot. La Biblia dice que “los pecados de Sodoma afligían su alma justa”, pero él no tuvo el coraje de ponerse de pie y reprender el pecado. Y hay muchos hombres hoy en día…
Y esto lo digo con reverencia, con amor, pero sólo para decir la Verdad. Puede que nunca nos volvamos a ver.
48 Hay muchos hombres que leen esta misma Biblia que estamos leyendo; se sientan en su oficina, preparan su mensaje, y le huyen a estas Verdades de Dios, y de alguna manera las evitan. Tienen miedo de predicar en contra de las mujeres que se cortan el cabello. Su organización podría echarlos. No pueden hablar de sus vestimentas inmorales ni del adulterio espiritual. Ni acerca de los hombres que—que tienen una bebida social en Navidad, ni de los que salen y tienen un poco de diversión sana americana, contando chistes sucios, y encima son diáconos. Ellos saben que esas cosas están mal, pero ellos son como fue en los días de Lot. Hemos regresado a ese lugar pecaminoso nuevamente.
49 Oh, Sansón debe haber recordado, por el Espíritu Santo, cómo él le había fallado al pueblo de Dios, y cómo le había fallado al mismísimo Dios. Ahora él es un prisionero de la misma cosa para que Dios le levantó y dio poder para destruir.
Y con amor y con… Yo soy un miembro, estoy en Esto con ustedes; no miembro de una—una organización, Dios no lo quiera. Pero yo soy miembro, por la gracia, del Cuerpo de Cristo. Yo soy su hermano. Yo no tengo motivos egoístas, mi motivación no es lograr nada personal. Yo no soy más que un celoso por Jehová Dios, y lo digo con—con todo mi corazón. La misma cosa de la que fuimos llamados a salir, ustedes están metiéndolos de nuevo a eso. Y como dice la Biblia, “¡Así como la puerca vuelve a revolcarse, y el perro vuelve a su vómito!” Y si el vómito hizo que el perro se enfermará, en primer lugar, ¿no le hará más enfermo la segunda vez? Ahora, si la organización y los credos consiguieron atar al pueblo, y Dios les ha llamado a salir de eso para ser un pueblo libre, y ustedes regresan a eso y hacen la misma cosa, eso será, es un gran pecado.
50 Ahora ellos le tenían haciendo trucos para entretenerlos. Y eso es lo que se consiguió, en vez del Espíritu Santo.
Cuando alguien se levanta y se pone arrogante, el Espíritu Santo está obligado por Dios a refrenar esa cosa. Los he visto salir de la reunión, paralizados, ciegos, mudos, e incluso mueren en las mismísimas reuniones, caen muertos mientras tratan de resistirle. Dios en el Cielo sabe que es cierto. Muchos de ustedes han estado en otras reuniones y atestiguado la misma cosa.
Allí debiera haber un poder sagrado alrededor, y en la iglesia, que haga que los demonios huyan. En lugar de eso, llego a ser un hazmerreír. ¿Qué es eso? La mecánica en lugar de la dinámica.
Ahora él está haciendo trucos.
51 ¿Qué lo causó, cuál fue la causa de la caída de Sansón? Dejó que una mujer lo llevará con engaños lejos de la promesa de Dios. Eso es lo que sucedió exactamente. Todos sabemos eso. Él tenía siete trenzas. Y él fue nacido, el curso de su nacimiento, era para ser Nazareo, un tipo raro, para el Señor. Pero, ya ven, él dejó que esta mujer lo engañara al punto que rapó su distintivo.
Y eso es lo mismo que le pasó a la iglesia. Ustedes fueron nacidos como un pueblo peculiar, nación santa, un real sacerdocio. Pero, ¿qué sucedió? Han dejado que el mundo rapé sus distintivos al punto que se han convertido en uno de ellos. Han llegado a tener una denominación como ellos las tenían. Ustedes debían de distinguirse de los Bautistas o Metodistas, etc. Y ahora las Asambleas están tratando de distinguirse de los de la Unidad, y los de la Unidad están tratando de distinguirse de las Asambleas, la iglesia de Dios, y así sin parar, oh, Dios, treinta o cuarenta organizaciones diferentes. Ven, como el perro vuelve a su vómito, la misma cosa.
52 Fíjense, se ha hecho lo mismo como fue en aquel entonces, allí esta Jezabel, “la madre de las rameras”, Apocalipsis 17. Recuerden, ella fue llamada una ramera, es una mujer que es inmoral. Y la mujer siempre representa una… La iglesia está representada por una mujer. Porque, Cristo, Él viene después, es una Novia. Y ella era “la madre de las rameras”. ¿La cuál es una mujer inmoral? Ahora bien, no podría haber sido un hombre, porque eran “rameras”, ven. Es una mujer que viviría traicionando a su esposo. Y ella reclama que es la madre de todas las iglesias, y ella lo es.
¿Y que la convirtió en una ramera? Ella cometió fornicación espiritual. Ella adoptó credos en lugar de la Palabra de su Esposo. En lugar de convertirse en un precepto fidedigno, leales a su esposo, ella tomó otro libro, de credos. ¿Y qué era ella? La madre de las rameras que hicieron la misma cosa. Ahora usted no necesita más explicación para eso, ven. Ustedes ven en dónde está. ¿Qué fue eso? La organización, alejándose de la Palabra.
53 Observen ahora lo que Dalila le hizo a Sansón cuando estuvo persuadiéndole. “Oh, eres es un gran hombre. Eres poderoso. Pero, no me engañes, dime donde yace tu fuerza.” Y ella lo sedujo, y lo sedujo, hasta que finalmente le dijo. ¿Y qué hicieron ellos? La primera cosa que ella hizo, ella le había quitado su secreto.
Bueno, eso mismo ha sucedido (y ustedes, lectores y estudiantes de la Biblia) en el Concilio de Nicea. La senda antigua de Pentecostés quería quedarse con la Palabra. Pero ellos adoptaron algunas ideas paganas por medio de Constantino y los demás, y trajeron… Así como cuando Acab se casó con Jezabel y trajo la idolatría a Israel, de esa manera cuando la iglesia se casó con el Romanismo, trajo la idolatría, directamente dentro de la iglesia nuevamente.
Ahora han conseguido un montón de rameras, bajo esas mismas bases, y miren lo que está ocurriendo ahora. La madre está seduciendo, y otra vez ella va a afeitarles todos sus derechos a todos ustedes. Que Dios nos ayude para que nunca vayamos a renunciar a la Palabra. ¡Esto será Palabra o muerte! El Consejo de Iglesias, juntándose y uniéndose en compañerismo alrededor de Roma, exactamente lo que la Biblia dijo que haría.
54 En 1933, el Espíritu Santo vino una mañana y me dijo siete cosas que tendrían lugar antes de que esta nación fuere destruida. Uno de ellas es que, está en ese viejo papel allí en la iglesia, muchos lo han visto. Cómo iríamos a la guerra con Hitler y que íbamos… Cómo Alemania seria fortalecida y construirían la Línea Maginot o la Línea Sigfrido, creo que fue, once años antes de que siquiera se piense en eso. Y cómo los automóviles irían tomando forma como los huevos. Y cómo iban a permitirles a las mujeres votar y, al hacerlo, ellas elegirían al presidente equivocado. Y que se levantaría una mujer para gobernar los Estados Unidos; no en una mujer en realidad, sino una iglesia. Entonces no vi nada más que cenizas. Esto va a suceder.
Cinco de esas cosas se han cumplido a la perfección. Cómo Mussolini se levantaría e iría a Etiopía, y caería a sus pasos; y él se volvió hacia el pueblo, con vergüenza, con una mujer. Muchos, muchos años antes de que ocurriera la perfección punto por punto. Y nunca ha fallado, y no va a fallar, porque es ASI DICE EL SEÑOR. Y no es contrario a esta Biblia. Tiene que ser.
55 Ahora ella está seduciendo a sus hijas, seduciéndolas para que regresen a casa. Sin comprensión espiritual, desnuda, es un oasis para ella. Ellas dicen: “¡Oh, qué gran cosa!” ¡Oh, Dios mío! Y los hombres Pentecostales sentados en el concilio allá en Roma, y enviando cartas alrededor, diciendo que “fue el momento más espiritual alguna vez han tenido”. ¿Cómo puede un hombre nacido de nuevo cortar su secreto, cortar la Palabra, y vivir por un credo? Eso es exactamente lo que Dalila ha hecho hoy, corto la Palabra y ustedes están viviendo por credos.
56 Ahora, miren la derrota hoy en día, por donde viene. Ministros, en vez de ser ministros llamados por Dios para nuestro grupo Pentecostal, ustedes mínimamente tienen que tener un título de doctor antes de que ustedes puedan ir delante de un púlpito. ¿Ven? Eso es correcto. Ante todo, tienes que tener una tarjeta de compañerismo. Y si uno… Y ahora, en nuestras grandes denominaciones Pentecostales, antes de enviar un misionero, ellos tienen que llevarlo ante un psiquiatra, para ver si es capaz de resistir la prueba mental. Bueno, eso no lo digo de los Presbiterianos, sino de los Pentecostales. ¿Ven? Ahora, eso es la verdad. Ahora, yo no diría eso a menos que yo pudiera respaldarlo. Ven, ¿ven? Correcto. Díganme si esa es la calificación de un ministro.
57 La Biblia dice, que ellos nunca fueron delante de ningún psiquiatra, “Sino que ellos esperaron en la ciudad de Jerusalén, hasta que fueron llenos con poder de lo alto.” Algunos de ellos no podían ni escribir su nombre. Unos días más tarde, uno pasó por la puerta de la Hermosa, y él nunca había estado delante de un psiquiatra. Él nunca tuvo una de compañerismo, pero él dijo: “¡Pero lo que tengo!” Yo nunca he visto que una tarjeta de compañerismo produzca eso todavía.
¿Qué somos? Estamos desnudos, avergonzados delante de la Presencia del Espíritu Santo. Sin duda alguna eso cumple lo que dijo el profeta en Segunda de Timoteo 3, “Serían impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios.” Solía ser malo para nuestras mujeres Pentecostales usar traje de baño, e ir a balnearios mixtos. Eso ya no es así, ven. No, no, igualito que el mundo, de la misma manera. Todas estas cosas, ven, mundanos. Todo lo que hay en el mundo, ellos simplemente lo trajeron adentro, y los ministros han exaltado eso y permitido que sus esposas lo hagan. Y ellos han hecho todo este tipo de cosas, y mientras esta generación crece, en paralelo la siguiente viene con el mismo tipo de cosas. Solo… ¡Oh, Señor!
58 Sansón de pie allí, pensando en sus grandes victorias. Veamos hacia atrás y veremos las grandes victorias de los primeros Pentecostales. Usted no tiene que mirar dos mil años atrás, con tan sólo mirar hacia hace cincuenta años. Y, recuerden, la Iglesia Católica Romana fue la primera iglesia pentecostal. Y ellos dicen que, “La iglesia nació, y que la iglesia Romana nació en Nicea, Roma.” Quiero Escritura para eso. La primera iglesia nunca comenzó en Nicea, Roma. La primera iglesia comenzó en Jerusalén el día de Pentecostés. ¡Oh, una víctima de todos los errores! ¡Oh!
59 Luego, cuando él se dio cuenta de donde estaba parado, cuando él se dio cuenta de lo que iba a suceder.
Como yo dije, quizás nunca los pueda ver otra vez. Y no lo sé. Este puede ser mi último mensaje para ustedes. Puede que si yo… si el Señor lo permite, y yo regreso el próximo año, todos no estaremos aquí. Um-um. Algunos de nosotros se habrán ido. Y cada vez, tengo que hablar como si fuera la última vez; porque así será para algunos de nosotros. Puede que sea mí la última vez.
¡Que tal condición, es un error! Y si tan sólo nos detuviéramos como Sansón lo hiciera, y pensáramos por un momento lo que se supone que deberíamos de ser, por la Biblia de Dios. No una cosa grande, no ir, no es estar a la par con los demás; sino ser humildes, reverentes, un pequeño grupo de gente llenos del Espíritu Santo. No algo brillante; glamuroso. Hollywood brilla; el Evangelio glamuroso. Ven, nosotros queremos algo brillante, iglesias más grandes de las que algunas veces hayamos tenido. Nosotros estaríamos mejor afuera, reuniéndonos en el callejón o en un almacén, y tener el Espíritu de Dios de nuevo en nosotros otra vez. Eso es correcto.
60 Fíjense, y mientras él estaba allí de pie se dio cuenta de algo, su cabellera le había empezado a crecer nuevamente; pero eso ya no le era muy útil, porque no tenía ninguno de sus ojos. Y clamó: “Señor, venga mis ojos. Ellos me sacaron los ojos.”
Así están, hoy en día yo pudiera decir que son los credos. “Ellos me enviaron a un seminario. Y el llamado que estaba en mi corazón, del Dios vivo, ellos lo sacaron fuera de mí, diciendo: Esas cosas eran para otra edad.”
“¡Venga mis ojos!” ¿Pero qué estaba pensando Sansón? “Tal vez hay me dé una oportunidad. Jehová está lleno de amor. Él, puede ser posible que Él me escuche.”
Oh, deseo poder decirle a Sansón en esta noche, ¡Hay una oportunidad! Él está lleno de amor, perdona la iniquidad de su pueblo, de generación en generación, mostrando misericordia a miles de personas que le aman y guardan Sus mandamientos.
61 “Dame una oportunidad”, Sansón pensó: “Si sólo consiguiera vengar mis ojos. No podré ver nunca más. Eso no sucederá.”
Nosotros ya no podemos ver al gran Espíritu Santo, en nuestras grandes organizaciones, moviéndose como lo hizo en el principio. Se ha ido. Vean, ya no está allí. Ciegos y no lo saben. Jesús dijo que sería de esa manera, en esta Edad de la Iglesia de Laodicea. “Rica, dijo, Yo soy rica, y me he enriquecido, y de nada tengo necesidad.” Y no sabes que desnuda, ciega, miserable, pobre, y no lo saben.“ ¡Ven, no lo saben!
Bueno, hay un lema afuera, “1944, un millón más”, de una cierta organización. Y a través del ministerio de un gran hombre, ellos han tenido un millón más, ¿de qué? Afiliados. Eso es correcto.
62 Él sabía que tendría una oportunidad, pero el asunto con eso es, hoy en día, que la gente no parece venir consciente de que hay una oportunidad. Ellos están satisfechos de ir hacia su vieja tendencia. Ven, no hagan eso. ¡Crean a Dios! ¡Tengan fe en Él!
Ahora ellos dicen, oh, ellos, “Nada nos va cambiar.” Eso es correcto. “Nosotros aplaudimos, y todo eso, y gritamos.” Pero todos ellos son velas y no tienen ancla. ¿Ven?
¿Cómo pueden aplaudir y gritar, y negar que la Palabra es la Verdad? ¿Cómo pueden aplaudir y gritar, y cuando el Espíritu Santo camina en medio de ustedes, y dicen, “Oh, eso es una telepatía, algo que no vale la pena”?
63 Tenemos grandes reuniones, brillos, apariencias mundanas, grandes reuniones, ¿qué obtenemos? Más miembros. La iglesia Pentecostal, hace tres años, consiguió más miembros que cualquiera de las otras iglesias juntas. Eso está en Nuestro Visitante Dominical, el periódico católico. El Visitante Dominical dice que tuvieron un millón de conversos al catolicismo en ese año, y dice: “Los pentecostales tuvieron un millón quinientos mil.” Sí señor.
Todo tipo de becas, hombres aprendiendo a hablar, en las escuelas, para dar discursos, intelectuales, exhibicionistas de Hollywood, perdonen la expresión, predicándole a ese grupo llamado los nietos de los Pentecostales.
64 Dios no tiene nietos. Ellos tienen que entrar. Los padres y madres Pentecostales de antaño, bajo una experiencia, te traían adentro. Pero ustedes solo vienen a la iglesia y se sientan allí y, automáticamente eres un Pentecostal. Él no tiene nietos. Él sólo tiene hijos e hijas. No hay nietos. Usted tiene que pagar el mismo precio y obtener el mismo Espíritu Santo como ellos lo hicieron. Tienes que ser un hijo y una hija, no un nieto o nieta. Él no es tierno abuelito, complaciente, que permite a sus hijos bendecir su corazoncito con cualquier cosa. ¡Él es Dios, el Eterno! ¡Así es, hijos e hijas!
65 Todavía tenemos la musculatura, así como Sansón tenía. Él de pie allí con todo su poder. Parado allí tan musculoso como nunca lo ha sido. Y nosotros estamos así, tan grandes como nunca antes, pero estamos despojados del poder. Sansón todavía tenía los músculos fornidos, todavía tenía cada parte física que solía tener, pero el Espíritu del Señor no vino sobre él nunca más. Nosotros estamos de pie, millones de veces más fuertes, más fuerte de lo que éramos, pero ¿dónde está el Señor? Como dijo el ángel allá en los días de Gedeón, él dijo: “¿Si hay un lugar y si todavía hay Dios donde están sus milagros? ¿Dónde están las cosas que se supone Él debe hacer? ¿Dónde está mostrándose a Sí mismo, que Él está vivo, y que es el mismo ayer, hoy y por siempre? ”Eso es lo que tenemos.
66 Fíjense, Sansón oró correctamente. Sansón oró: “Señor, déjame morir con el enemigo”, cuando él se dio cuenta de lo que estaba sucediendo a su alrededor. Sus ojos se habían ido. Su fuerza se había ido. Su comunión se había ido. Pero había una de que en una reunión de oración pudiera activarla de nuevo. ¿Ven? Entonces el oró correctamente “Déjame morir con el enemigo.”
Usted debe morir con enemigo. Eso es correcto. Usted debe morir para el enemigo que te tiene en esta condición. Eso es correcto.
Sansón estaba dispuesto a pagar el precio para conseguir el poder de Dios nuevamente en él. Él vio lo que Dios le mando hacer. No ser un exhibicionista; sino para ser un siervo, para que él mismo, para que el poder de Dios pueda fluir a través de él.
67 Estamos parados, millones de veces más fuertes de lo que solíamos, pero el poder… [Cinta en blanco]… propósito.
Jesús incluso dijo: “Como fue en los días de Noé, en el que ocho, fueron salvados por agua, así será también la venida del Hijo del hombre.” Todo esto que ven caminando por las calles es carne de cañón. Eso es hierba atómica, yace allí sólo para el juicio. El Rapto viene, habrá escasamente unos pocos. “Estrecha es la puerta, y angosto el camino, y, pero pocos van a ser los que la hallan, porque espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella No todo lo que me dice: Señor, Señor, entrará allí, sino el que hace la voluntad de mi Padre.” Esos son los únicos que entran, ve; no diciendo “Señor”, ni sus finas oraciones, y avivamientos, y etc.
68 Oh, yo oigo a alguien decir, “Espera un minuto, Hermano Branham, nosotros tenemos avivamientos.” Si señor. Eso es correcto. Eso es verdad. Tenemos avivamientos, y ¿qué tenemos que? Es un avivamiento denominacional, a ver si podemos conseguir algo más en la iglesia.
Y vamos a tener otro gran avivamiento, también, estamos metiendo todas las iglesias en una sola, el Concilio de Iglesias. Afirmativo, alejándose cada vez más y más de la Palabra de Dios, todo el tiempo. ¡Unidad! “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” ¿Cómo vamos a caminar con gente que niega la misma resurrección de Cristo? ¿Cómo podemos caminar con gente que dice que, “Los días de los milagros han pasado”?
Ustedes son un pueblo separado, por el Espíritu Santo. ¿Ven? El mundo lo quiere hoy… Lo que el mundo quiere hoy en día es mezcladores. Ellos quieren a alguien que pueda caminar y tenga compañerismo con el mundo y con el pueblo, y que consiga una gran cantidad de miembros, y tenga una organización social. Pero cuando el Espíritu Santo dijo: “¡Apartadme a Pablo!” Dios es un separador, no un mezclador. ¡Un separador!
69 Él sabía que su fuerza había recaído, aunque todo eso estaba allí, el gran régimen que alguna vez tuvo, él estaba allí, pero su fuerza recaída no podía hacer frente al desafío de la hora.
Y, también la Iglesia sabe eso. El evangelista sabía eso cuando el mahometano lo desafió. Su fuerza intelectual no cumplía los requisitos para el desafío de la hora, porque el diablo está suelto entre nosotros, con poderes que nada puede—se atreven a desafiar, sino el Espíritu del Dios Todopoderoso, cuando esta Palabra es hecha carne. Y esto se va a poner cada vez peor, muy malo.
Él sabía que era insuficiente. Él no podía hacerlo. Y él sabía lo que pasaría si Dios respondía a su oración.
70 ¿Yo me pregunto si estamos dispuestos en esta noche? ¿Yo me pregunto si el mundo Pentecostal está dispuesto, esta noche, para hacer ese mismo pacto con Dios? “¡Señor Dios, si eso hace pedacitos mi denominación, si me excomulgan del concilio! ¡No me importa si me quitan la tarjeta de compañerismo, y si me costará hambre, y beber agua de un arroyo y comer galletas de soda, en vez de conducir un gran automóvil con un gran salario! No me importa lo que cueste. Este sistema me llevó lejos de Ti. Llévame de vuelta otra vez, Señor. Yo creeré Tu Palabra. Venga mis ojos, que me los sacaron. Permíteme morir con eso. Amén. ¡Déjame morir a mí mismo! No me importa lo que ellos digan de mí. Yo puedo ser obispo, podría ser esto, aquello o lo otro, no importa lo que ellos digan. Traer de vuelta el poder del Espíritu Santo en mi vida. Yo he estado ciego lo suficiente.”
71 Oh, iglesia, ¿están dispuestos a eso? “Déjame morir con el resto de ellos. Que mi nombre, como reverendo, doctor, o lo que sea, perezca. Oh Dios, dame de nuevo, envíalo sobre mí otra vez, ese glorioso Poder que cayó en el Día de Pentecostés; que yo puede enfrentar el desafío de esta hora, encarar el comunismo o cualquier otra cosa que se levante. Déjame morir, Señor, con ellos.” Hay una oportunidad, ustedes ya lo saben.
¿Saben? En tal confesión, los Filisteos, estaban demasiado borrachos para darse cuenta de lo que él estaba haciendo. De pronto, cuando él vio que había una posibilidad, volvió la cabeza hacia el cielo, y las lágrimas saliendo de sus ojos ciegos. Él comenzó a mover los labios; con lágrimas cayendo de sus ojos. Ellos no lo estaban prestando atención. Ellos estaban demasiado ocupados burlándose de él. Él quería la Palabra de Dios, del Dios vivo verdadero venir al escenario una vez más. Él le había fallado. Él sabía que él le había fallado. Pero él quería ver al Dios vivo, que vive aquí, le demostrase a esa Jezabel que Él todavía era Dios.
72 Oh, sí quitaras ese almidón fuera de ti, si dejaras de actuar como una especie de estrella de cine, si ustedes se dejaran crecer el cabello, y se vistieran chapado a la antigua. “No importa lo que cueste. Yo voy a tomar el camino con los pocos despreciados del Señor. ¡Señor, déjanos ver de nuevo, permítenos ver la presencia de Dios moverse delante de esta Jezabel!”
Él era consciente de lo que sucedería si Dios respondía a su oración, pero él estaba listo y dispuesto a morir.
73 Eso es lo que nosotros tenemos que hacer. Prepárate, decídete. Cierra los ojos, deja que tus afectos… No alteren la Palabra de Dios para ti; no te hagan cambiar con respecto a Su Palabra. “No se haga mi voluntad, sino la tuya, Señor. No es lo que yo pienso respecto de eso, es lo que Tú has dicho acerca de eso.” Eso es correcto.
¿Eso es lo que le hizo clamar? “¡Señor!”
Dijo: “Muchachito, pon una de mis manos sobre ese poste. Es posible.” ¡Oh, Señor! “Guíame al puesto que sostiene esto, porque quiero descansar mis manos. Estoy cansado. He sido víctima de burlas el tiempo suficiente.” ¡Oh, Dios mio!
“Yo sé, Señor, lo que me va a costar, pero si es Tu voluntad. Dame una oportunidad. Tú que estás lleno de misericordia. Yo te falle, Señor.” Ese debería ser el clamor de la iglesia en esta noche.
“Muchachito, ¿pondrías mi mano sobre uno de los pilares?” “Sí.”
“¿Y mi otra mano sobre el otro pilar?”
“Si.”
“¿Están mis manos bien colocadas?”
“Sí, si lo están.”
Y él comenzó a orar. Y él dijo: “Señor, venga mis ojos.” En otras palabras: “Yo hice mal. ¡Pero sólo una vez más, Señor, una vez más!”
74 ¡Oh, si ese fuera la meta del movimiento pentecostal esta noche! “Yo estoy dispuesto a olvidar de si estoy de esta manera, o unidad, dualidad, trinidad. Estoy dispuesto a olvidar todas esas cosas del mundo y todo lo demás. ¡Sólo una vez más, Señor! ¡Una vez más sácame de este credo y estas cosas a las que estoy atado! ¡Una vez más! ¡Una vez más permíteme ver la aparición de Jesucristo, el mismo de ayer, hoy y por siempre! ¡Una vez más, Señor, una vez más! ”La iglesia clamaría así, aunque han sido cegados de estas cosas, cegados de sus hermanos y su razón de ser. Sólo tome el pensamiento de Dios y no argumente sobre eso. “¡Una vez más, Señor, una vez más!”
75 Entonces allí estaba ese gran corpulento incriminado, impotente e indefenso. De repente, él empezó a sentir que algo sucedía. Cada fibra de su cuerpo comenzó a llenarse con el Poder de Dios.
¡Oh, si la iglesia sólo pudiera llegar a eso otra vez, desde el predicador al diácono, los laicos, cada fibra y cada miembro del cuerpo lleno con el Poder de Dios!
Esos grandes músculos fornidos se alzaron, y él los comprimió. “¡Muera yo con ellos, Señor! ¡Muera yo con ellos! Tú me levantaste para destruirlos. Yo fui levantado alrededor de eso; déjame destruirme a mí mismo con eso, mi reputación y sea lo que sea Déjame destruirlo, pero yo quiero ver el poder de Dios otra vez”.
76 Siempre, cuando el Poder de Dios llega, los muros que has construido a tu alrededor, caen. Tus paredes denominacionales caerán, y Dios será conocido otra vez. Él es el mismo ayer, hoy y para siempre.
Cada fibra de él fue llenó con el Espíritu Santo, cada músculo fue llenó, cada pedacito de su cuerpo fue llenó con el Espíritu Santo. Esa fue la mayor victoria de Sansón.
¡Oh, Iglesia del Dios vivo! Voy a omitir el resto de mis notas, para decir esta única cosa. ¿Por qué no lo hacemos? Están listos, ¿Asambleas de Dios? Ustedes, ¿Iglesia Unida? Están listos, ¿Unitarios, Trinitarios, lo que seas? Están listos, ¿Iglesia de Dios? ¿Estás listo, de la denominación que seas, para dejar esta tontería y lo que hayas hecho? Miren dónde están, esta noche, y en qué tipo de condición están.
77 Oh Dios, derriba esos muros. “¡Una vez más, Señor!” No me importa, estamos en tiempo del fin, amigos. Ya no tenemos mucho tiempo. Será mejor que entremos en desesperación y clamemos ahora mismo. “¡Una vez más, Señor, una vez más! Sólo una vez más, en el fin del mundo, que Tu fuerza llené cada fibra de mí. Yo alejarme de todas estas cosas. Tarjetas de compañerismo, obispos, denominaciones, y todo, eso ya no significa nada para mí. Yo te quiero, Señor, más que nada.”
Piensen en eso, mientras inclinamos nuestros rostros por un momento. Me urge hacer esto. “¡Una vez más, Señor!” Todos, sinceramente, con reverencia, tan reverentes como puedan ser. Sólo ten fe, y digan en sus corazones: “¡Una vez más, Señor!”
78 Señor Jesús, el Gran Maestro de la Vida, el pastor de las ovejas, ven, Señor. Este pueblo esta hambriento y sediento. Señor, por años he deseado ver que esto suceda, tal vez sea hoy. ¡Sólo una vez más, Señor, un gran movimiento más del Espíritu! Una vez más, Señor, que la Iglesia pueda recibir la fe de rapto para entrar. Concédelo, Señor. Déjanos saber que Tú estás con nosotros, y nosotros te alabemos por eso. En el Nombre de Jesús te lo pedimos. Amén.
79 Yo sé que no son muchas palabras, sé que no ha sido una oración larga, pero él sabe cuál es mi objetivo, lo que quise decir. ¿Puede Jesús vivir entre nosotros esta noche? ¿Puede Jesús una vez más venir a nosotros y mostrar que Él es el mismo ayer, hoy y por siempre, como nos ha sido enseñado? ¿Hay enfermos o afligidos, o abatidos, aquí, que, ustedes saben que no hay tarjetas de oración (se terminaron todas anoche), pero crean en Dios, levanten la mano y digan: “Estoy necesidtado, Hermano Branham. Yo oro a Dios que Él me hablará.” Levanten sus manos, dondequiera. Eso es todo.
Ahora, aquí está la gracia de Dios para dar testimonio que lo que he dicho es la verdad, ven. Ven, un hombre puede decir algo; pero a menos que Dios lo vindique, entonces está mal. Ahora pueden creer.
Y yo quiero que me crean como Su siervo. Yo quiero que le digas a Dios… Ven, cuando Él se reunió conmigo, Él dijo, “Si consigues que la gente te crea, y eres sincero.”
80 Y, ahora, si Jesús estuviera aquí, esta noche, y si ustedes están enfermos o necesitados, lo que sea, Él no le podría curar; porque Él ya lo hizo. Pero Jesús y la Palabra es lo mismo. Él es la Palabra. Y Él dijo: “El hombre debe vivir de acuerdo a esta Palabra,” no por un credo. ¡Por la Palabra! “Y el que cree en Mí,” no creencia manufacturada, sino creer, “las obras que yo hago, él las hará también.”
¿Cómo puede percibir Él lo que está en sus mentes? ¿Cómo lo hizo Él? Y ellos pensaron que Él estaba leyendo sus mentes; y Él les dijo que ellos serían perdonados por eso, “Pero cuando el Espíritu Santo venga, hablar en contra de eso nunca sería perdonado.” Ahora que lo hemos visto, a través de la Biblia, y encontramos que Dios, Él mismo identificado como el Mesías, mostrando que Él era el Profeta y la Palabra. Porque, la Biblia dice, “La Palabra de Dios es más cortante que una espada de dos filos,” Hebreos 4 “, y Discierne los pensamientos que están en el corazón.” Esa es la razón por la que ellos no podían ocultar nada de Él. Y las cosas, que, así es como ellos lo supieron.
81 Así es como la mujer del pozo supo que Él era el Mesías. Ella dijo: “Señor, me parece que eres un profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá esas cosas. Eso es lo que Él hará.”
Él dijo, “Yo soy Él.”
Ella corrió y se lo dijo al pueblo: “Venid, ved a un hombre que me dijo lo que yo había hecho ¿No es este el Mesías?” Y ellos lo creyeron.
Pero de alguna manera nosotros no lo hacemos así, parece como si el mundo no quiere creer eso. Pero, Dios es rico en misericordia, hay una posibilidad que él pueda hacerlo de nuevo. Él tiene que identificarse a Sí mismo como el Mesías. Él no puede hacerlo por los samaritanos y los Judios, y dejar a los gentiles sin eso. Tiene que ser hecho, así que oren y que toquen el borde de su manto.
Y al clero. “Él es el Sumo Sacerdote ahora que se puede compadecerse de nuestras debilidades.” Eso es cierto, Hebreos 3.
“Ahora Él es el Sumo Sacerdote,” todos nosotros creemos eso, “que puede compadecerse de nuestras debilidades. Y Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.” Entonces Su vida, Sus acciones, todo lo de Él es lo mismo. “Todavía un poco, y el mundo,” kosmos, el orden, “no Me verá más,” ellos nunca lo van a ver.
82 Recuerde el Ángel que descendió, en forma de un hombre, el que habló con Abraham, el llamado fuera, la Iglesia elegida. Él nunca fue a Sodoma para hacer como sus otros compañeros que fueron allá para predicar, como Billy Graham y ellos hoy, con ese G-r-a-h-a-m otra vez, como A-b-r-a-h-a-m. ¿Ven? Cada uno, miren, tuvo su mensajero. Ellos lo tienen hoy en día, la misma cosa ha venido a suceder. Sube acá para los llamados fuera, la Iglesia, quienes no están en Babilonia, y allí es donde se hizo esa cosa misteriosa; cuando Él le dijo a Sarah, cuando ella estaba en la tienda detrás de Él, lo que había hecho mal.
Ella se echó a reír. Y Él dijo: “¿Por qué se ha reído Sara, diciendo en su corazón, que, Esto no puede ser?” Y Abraham la llamó, y ella trató de negarlo. Y Él dijo…
Miren, aquí está la gracia. Aquí está la oportunidad. Dios la hubiera golpeado de muerte, allí mismo, pero Él no podía; ella es parte de Abraham. Por nuestra incredulidad Él nos golpearía de muerte, pero Él no puede; nosotros somos parte de Cristo. La Gracia nos sostiene. ¿Ven? Pero Él todavía tiene que cumplir Su Palabra.
Ahora oren.
83 Yo no veo a nadie que yo conozca, en el edificio. Pero el Hermano Pat Tyler sentado aquí al fondo, yo lo conozco. Pero en lo que… Y creo que el Hermano Bill Dauch está sentado aquí, y su esposa. Fuera de ellos, ellos son los únicos que conozco, el hermano José. Y si el Espíritu Santo les habla a ellos, yo sólo les diré lo que Él diga al respecto, y se los diré después del servicio.
¡Pero una vez más, Señor, una vez más! “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis.” Ahora usted cree, y ve que es la misma luz que se ve constantemente…
84 Bueno, cuando vimos a través de la Edad Iglesia, allá en el tabernáculo, respecto de gran cantidad de gente. Hay gente aquí que estuvo presente allá. Esa misma Columna de Fuego vino por el lado de la pared, y dibujó las Edades de la Iglesia como las teníamos en la pizarra. ¿Es verdad eso? Muchos de ustedes estuvieron allí. Y algunos hasta se desmayaron, y todo lo demás. Yo dije: “Allí está Él ahora, si hay alguna duda”.
Ellos tienen un retrato de Eso, aquí en Washington, DC, sujeto a derechos de autor como “el único Ser sobrenatural alguna vez fotografiado.” George J. Lacy, investigador de documentos dudosos del FBI, lo examinó, cuando esa Luz estaba allí. Y él dijo: “Hermano, Sr. Branham, yo dije que esto era psicología. Yo he asistido a sus reuniones; pero el ojo mecánico de la cámara no puede captar la psicología, ven.” Dijo: “La Luz golpeó en el lente”.
Bueno, si fue Cristo el que empujó a Pablo, y le llamó “Señor”, ven, “¿Qué quieres que haga yo?” la Vida que estaba en Él será reproducida en nosotros, entonces. Ven, Él está aquí con los llamados fuera, la Iglesia.
85 Que eso vuelva a suceder, una vez más, Señor, para que este pueblo vea que Tú todavía vives, y no estás muerto, y que tampoco has dejado a tu pueblo. Ellos están aquí, pero, Señor, han tenido sus ojos perforados por una organización, una Jezabel Dalila, que los llevó de la verdadera Palabra hacia un credo. Que las paredes caigan, Padre. Concédelo. ¡Una vez más, Señor! Como le dije, hay muchos aquí que probablemente nunca vuelva a ver. Pero una vez más, Señor, permite que Jesús aparezca en medio de nosotros, en la forma del Espíritu Santo; para que Él pueda reproducir la Vida en nosotros, la que estaba en Él entonces, para cumplir Su Palabra.
Él es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades.“ Que enfermos y afligidos toquen al Maestro. Tú eres el mismo, Señor, aquel que le dijo a Simón Pedro, cuando él vino en medio de ellos, ”Por qué, tu nombre es Simón. Tú eres el hijo de Jonás.“ Tú eres el mismo, Padre. Tú no fallas. Aquel a quién esa mujercita tocó Su manto, el mismo Cristo vive esta noche. ¡Una vez más, Señor, una vez más! Por el amor de Jesús te lo pido. Amén.
86 Ahora nadie se mueva. Reverentemente, seamos sinceros y reverentes. Nosotros no conseguiremos estas cosas sin orden ni control.
Es una promesa de Dios. El Espíritu Divino del Dios vivo lo prometió en Su Palabra, y la Palabra es Espíritu y Vida. Jesús dijo que así seria. Y Él y la Palabra son lo misma, y el hombre vive por esa Palabra. Esa Palabra vive en el hombre.
Ahora, como un don. Ahora yo les voy a contar un secreto, para terminar. Ustedes han sido tan hospitalarios y amables. Yo nunca he dicho esto, no sé, en público, antes. “Hermano Branham, ¿qué es ese don?” Es un don de conocimiento, de cómo apartar a William Branham de del asunto, para que Jesucristo pueda vivir a través de ese vaso. ¡Simplemente es ponerse a un lado!
Yo no les conozco. Yo no sé nada al respecto, pero Él lo hace. Él es el Único.
87 Ahora tengan fe y crean. Digan: “Señor, ese hombre no me conoce. Y sin embargo usted dijo, un poco de tiempo, el mundo, Babilonia o Sodoma, no Te verían. Pero vosotros si me veréis, porque yo estaré con vosotros, todo el camino hasta el fin del mundo.”
Eso no ha llegado a su fin todavía. “Ustedes me verán. Vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros.” Ustedes verán Su Vida reproducida en los creyentes.
Ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, tomo el control de todo espíritu aquí, para la gloria de Dios, para que las obras de Dios se dan a conocer nuevamente, si así Él considera oportuno hacerlo.
Ni bien dije esa palabra, miré aquí en la esquina, y aquí… ¿No pueden ver esa luz que cuelga allí, ámbar, moviéndose alrededor? ¿O es que yo estoy en otra dimensión, y sólo imaginar, mi espíritu?
88 Hay una pequeña mujer sentada allí. Ella está en problemas. Ella está sufriendo con un problema estomacal. Y ella ha tenido una operación, por el cáncer, y el cáncer estaba en el pecho. Ellos removieron el cáncer, señorita. Sí. Eso es correcto.
Así que ya lo sabe. Yo no la conozco, pero ¿creen que yo soy Su profeta? Lo diré claramente: esta noche; ya vamos a terminar. ¿Me creen? ¿Creen que nos fue prometido que en los últimos días, de acuerdo a Malaquías 4, que “volvería el corazón de los hijos hacia el Padre”?
Señora Taylor, ese es su nombre. Usted puede ir a casa, Jesucristo te ha sanado.
89 ¿Qué piensa usted? Usted ha tenido una operación, también. ¿Usted cree? ¡Si lo hace, con todo tu corazón! Su operación también fue por cáncer, un tumor, en los intestinos, el tracto intestinal. Pero ahora usted está sufriendo complicaciones. Si usted creé, señora Shukwit, con todo su corazón, que Jesucristo la sanará, usted puede tener lo que pida.
¿Creen ustedes? Aquí, una dama aquí atrás, ella es una dama de color. Ella está sufriendo con algo malo en sus ojos, y en sus extremidades, sus piernas. Su nombre es la señora Washington. Póngase de pie, si lo desea. Usted está sana.
¿Qué tocó ella? Preguntan lo que ella tocó. Fue la humildad de esa mujer de color…
90 Por cierto, Eso tocó a otra mujer de color, sentada a la aquí a la derecha al fondo. Ella está sufriendo con un problema del corazón. Su nombre es la señora Harris. ¿Cree usted, señora Harris? Su problema de corazón la ha dejado.
¿Qué tocó ella? Ella nunca me tocó. Ella está a veinte metros de mí. Ella tocó al Sumo Sacerdote.
Aquí, aquí está otra mujer, estoy de espaldas, ella está sentada aquí. Ella está sufriendo con un problema del corazón, también. La señora Carter, póngase de pie, Jesucristo te ha sanado.
Bien atrás, hay una mujer con ulceras en el estómago. Su nombre es la señora P-a-o-l-i. Señora Paoli, póngase de pie, Jesucristo la sanó. Bien. Allí están.
“¡Una vez más, Señor, una vez más!” ¿Lo creen?
91 Pongámonos de pie. Confesemos nuestros pecados, y oremos, “¡Una vez más, Señor, deja caer el Espíritu Santo sobre nosotros!” Levanten las manos.
Señor Dios, de pie y avergonzados; el mundo se ha burlado de nosotros, Señor. Ayúdanos, esta noche. Que el Espíritu Santo venga otra vez y se derramé sobre el pueblo. Que Él venga ahora, Señor. Que toda persona enferma sea sanada. Que todo pecador sea salvó, todo el que está buscando sea lleno. ¡Una vez más, Señor, una vez más! ¡Sólo una vez más, Señor! ¡Una vez más deja que el Espíritu Santo caiga en el pueblo!
Levanten sus corazones ahora, y clamen, “¡Una vez más, Señor!” Todos juntos, “¡Una vez más, Señor, una vez más!”].
¡Una vez más, Señor! ¡Una vez más permite que el Espíritu Santo tome esta audiencia, y derribe los poderes del enemigo, y llené cada fibra con el bautismo del Espíritu!
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