OBRAS DEL MENSAJE


Cuando Les Fueron Abiertos Los Ojos, Le Reconocieron
Beaumont, Texas, E.U.A.
64-0312
1 Inclinemos los rostros un momento para la oración. Mientras que esta
música pase dulcemente por estos micrófonos, Solo Creed, me pregunto si tenemos
peticiones, esta noche, que quisiéramos expresarle a Dios. Y con las manos
levantadas, prometemos que creeremos mientras levantamos las manos. Que el Señor
bendiga.
2 Nuestro Padre Celestial, estamos acercándonos a Ti, en el Nombre del Señor
Jesús, porque Tú has prometido que si lo hiciéramos de esta manera, Tú nos
escucharías. Y oramos que recibas lo que tenemos necesidad a Tu conocimiento,
Señor, y nos recompenses de acuerdo con nuestra fe. Sabemos que lo harás, porque
Tú prometiste. Hay muchas peticiones. Muchas manos fueron levantadas; también
las mías, Señor. Estoy orando solamente que te reúnas con nosotros en esta noche y
nos muestres la manera en que deberíamos vivir que lo que deberíamos hacer para
tener fe en Ti. Reciba gloria del culto, Señor, mientras que nos cometamos a Ti, en el
Nombre de Jesús. Amén.
Pueden tomar asiento.
3 Don, ¿cómo está usted? Ciertamente estoy sorprendido, en esta noche, para
ver tantos de mis amigos sentados aquí en la plataforma conmigo. El hermano Lee
Vayle era uno de los gerentes. Hermano…Bien, no puedo decir este apellido alemán,
Hierholzer. Siempre lo digo al revés. El hermano Don Ruddell y todos los hermanos
aquí, todos, los conozco a todos ellos, entonces ciertamente estoy feliz de tenerlos
aquí en esta noche para orar con nosotros mientras que estemos predicando la Palabra,
orando por los enfermos.
4 Ahora, yo pienso, mañana en la noche, y luego el domingo en la tarde, allí
atrás, luego el sábado en la noche estará en otro lugar. ¿Han estado orando hoy? [La
congregación dice, “Amén.” – Ed.] Bien.
5 Lo siento que los demoré anoche. Pero era un lugar nuevo, todo era nuevo, y
saben que se tarda en poco en acostumbrarnos el uno al otro. Como antes decía,
perdonen la expresión, “Alejar a los espantos, donde nos conocemos, para que
nosotros…todos los sentimientos extraños.»
6 A veces se juntan en lugares. Oh no, sin faltarle el respeto a este auditorio,
pero, ven, no siempre son cultos religiosos, supongo, que toman lugar aquí. Son todo
tipo de cultos. Y allí, aunque parezca muy raro, pero hay un espíritu en todo. Si uno
no tiene un espíritu dentro, está muerto. Y personas con diferentes espíritus
congregan juntos.
7 Jesús no podía sanar entre una multitud así. Él vino en Su propio país, y ellos
no le creyeron, y no podía hacer grandes milagros allí. Un día Él tuvo que guiar a un
hombre ciego hasta fuera de la ciudad antes de que pudiera lograr que viera, y
conseguirlo. Y uno con su oído.
8 Ven, a veces se tienen que juntar donde los creyentes están congregados
juntos y creer. Y este lugar ahora está dedicado al servicio del Señor Jesucristo. Y es
una iglesia ahora, tanto una iglesia como…Donde sea que la gente se junte, esto es la
iglesia. Entonces ahora, en esta noche, ciertamente somos personas muy
privilegiadas, sentimos, para estar aquí en esta noche para congregar con todos
ustedes, para orar y reconocer a Jesucristo entre nosotros.
9 Ahora, saben, los presbiterianos tienen mucho de…o los episcopalistas, creo
que es, arriba-y-abajo, arriba-y-abajo; se levantan a decir algo, se sientan; se levantan
a decir algo, se sientan. Y les voy a pedir que se pongan de pie otra vez mientras lea
la Palabra.
10 En Lucas, el capítulo 24, si pueden poner atención ahora. Es una Escritura
muy larga. Deseo comenzar con el versículo 13 de Lucas 24.
Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a
sesenta estadios de Jerusalén.
E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.
Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y
caminaba con ellos.
Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.
Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por
qué estáis tristes?
Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único
forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en
estos días?
Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue
varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;
y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia
de muerte, y le crucificaron.
Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora,
además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.
Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes
del día fueron al sepulcro;
y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de
ángeles, quienes dijeron que él vive.
Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían
dicho, pero a él no le vieron.
Entonces él les dijo: !!Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los
profetas han dicho!
¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en
todas las Escrituras lo que de él decían.
Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos.
Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace
tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos.
Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo
partió, y les dio.
Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su
vista.
Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos
hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
11 Oremos. Señor Jesús, estamos conscientes de que esta es la verdad. No hay
nada en el mundo más cierto que Tu Palabra. No hay nada en el mundo más grande
que Tu Palabra. Y oramos que reveles esta historia a nosotros, en nuestros corazones
en esta noche, y haremos que esta parte de la Escritura sea repetida otra vez, en esta
noche, que podamos reconocer el Señor Jesús como lo hicieron ellos. Solamente,
ellos le reconocieron un día después de Su resurrección, y ahora que nosotros le
reconozcamos después de dos mil años. Lo pedimos en el Nombre de Jesús y por Su
gloria. Amén.
Tomen asiento.
12 Gracias por el letrero de bienvenida en la parte de atrás de la iglesia, el
auditorio.
13 Mi tema en esta noche era: Cuando les fueron abiertos los ojos, le
reconocieron.
14 Ahora nuestro escenario en esta noche es la primera Pascua. El gran día
oscuro de la crucifixión había pasado. Nuestro Señor Jesús había venido al mundo y
se había identificado claramente como el Hijo de Dios. Todas las Escrituras que
trataban de Él, Él las cumplió. Hasta las últimas horas en la cruz habían sido
cumplidas. Ahora la resurrección había llegado, la cual también fue prometida. Pero
la gente de aquel día era algo parecido a nosotros hoy en día. Ellos había, en el
entusiasmo de lo que habían visto, lo sobrenatural y así, ellos fallaron de reconocer
toda la Escritura que se trataba de Él. Habían reconocido a algo de ello, y lo creyeron,
y algo de ello no lo habían reconocido.
15 Yo creo que se parece mucho a este día, que muchas veces aceptamos a
algunas de las cosas que Jesús ha dicho, pero no a todas las cosas que dijo. A veces la
gente dice, “Bueno, creemos esto, pero no creemos aquello.” Bueno, uno no puede
creer a esto sin creer a aquello. Ven, uno tiene que creerlo todo. Todo es Dios, o no
es nada de Dios. Y entonces todo tiene que cuadrarse bien, en su lugar.
16 Y como dije anoche, Dios ha proporcionado esto, Su Escritura, desde el
principio, antes de que existiera el tiempo, cuando Él era eterno. Él todo…Él es el
Eterno, y luego estas cosas que están pasando ahora solamente son los atributos del
pensamiento de Dios. Primero tiene que ser un pensamiento, y luego una Palabra. Y una Palabra, cuando un pensamiento es expresado, es una palabra. Y luego, se habla
y tiene que acontecer. Y todo es Dios expresándose en Sus atributos, y luego Dios
hecho material, tangible, que podemos hablar con Él, en el cuerpo de la iglesia y todo.
17 Así que, su nombre estaba en Su pensar. Así es como usted tiene vida eterna.
No lo puede tener por otra manera. Si uno tiene vida eterna, siempre existía. ¿Ven?
Usted, por otra manera, uno no puede decir, “Pues, yo pertenezco a la iglesia, yo hago
esto.” No, señor. La vida eterna nunca tuvo co-…Algo que fuera eterno nunca
comenzó y no puede terminar. Entonces usted solamente estaba en su pensar, su
nombre, quien era y quien es. Es la única manera que jamás pudiera tener vida eterna,
porque siempre existía.
18 Y ellos, no importa quienes sean, están muertos eternamente, estaban
muertos desde el principio. La Biblia dijo, “La que se entrega a los placeres, viviendo
está muerta.” Correcto. Ven, siempre ha sido muerta. Está muerta en pecado y
transgresiones.
19 Y ahora si usted estaba en la vivificación, en Su principio, esto es lo que Él
vino para redimir. Y su nombre fue puesto en el Libro de Vida del Cordero, en Su
pensar, en el principio. Él vino para redimir a todos los nombres que están en aquel
Libro; nada más, ni uno más; solamente lo que estaba Allí. Cuando se redima el
último nombre, Él se lleva Su Libro y reclama lo que ha redimido.
20 Ahora, y que cosa tan extraña sería si no pudiéramos creer todo lo que está
escrito en la Escritura, porque todo es la Palabra de Dios. Todo es inspirado, cada
parte de ello, y nosotros creemos cada parte de ello.
21 Ahora esta gloriosa escena que tenemos delante de nosotros en esta noche, es
Jesús levantado de entre los muertos, en una primavera, caminando. Levantado de la
primavera, la resurrección, la primera Flor para levantarse de entre los muertos,
¡nuestro Señor Jesús! Él era las primicias de los que durmieron. La Flor de Pascua
que brotó, el primero que sacó la cabeza después de la fría medianoche de oscuridad y
pecado; Él había pagado el precio del pecado, y Dios lo resucitó el tercer día.
Nosotros creemos esto con todo nuestro corazón, que Dios lo resucitó el tercer día, de
acuerdo con Su promesa. Y lo creemos de acuerdo con la Escritura, que Él lo levantó,
el tercer día. Él fue el primero que se levantó de entre los muertos, las primicias de
los que durmieron.
22 Y al pensarlo, aquella gran angustia por los cuatro mil años que el mundo
había tanteado en pecado, sin saber como encontrar la salida, ¡aquí está, de vuelto de
entre los muertos! ¡Qué hora, una primavera! La iglesia debía haber estado cantando
las aleluyas gloriosas. Pero en vez de esto, estaban desanimados, tristes y todo,
porque no creían todo lo que Él dijo.
23 Y es la misma cosa en esta noche, porque no creen todo lo que Él dijo y
prometió. Eso es, la iglesia está en tal condición en esta noche, en la que está, es
porque no hemos creído todo lo que Él dijo que haría. Todas las Escrituras que se
tratan de Él, no las creemos todas. Lo maltratamos, lo revolvemos, y agregan algo
más a ello.
24 Si creyéramos la cosa entera, habría una primavera de gozo en nuestras
almas, porque estamos levantados con Él en la semejanza de Su resurrección, ahora
sentado en lugares celestiales en Cristo Jesús, con todos los principados y potestades y
oscuridad debajo de nuestros pies. Tenemos un derecho, con la Sangre de Jesucristo,
nuestro Señal, que somos comprados de Dios. Que Dios pagó nuestra redención, por
medio de Jesucristo, y tenemos el derecho de usar este Señal para cualquier cosa que
pedimos y recibirla. ¡Dios lo dijo! Esto es todo. ¡Si solamente pudiéramos creer
todas las Escrituras!
25 Pero la cosa era, lo triste, muchos que lo conocían y lo amaban, no
reconocían que Él había resucitado de entre los muertos.
26 ¡Así es hoy en día! Muchas personas, que creen y hasta enseñan que Él
resucitó de entre los muertos, todavía no lo reconocen. Ciertamente no pueden
comprender. Y es bastante parecido un fenómeno. Es demasiado inusual. Las cosas
inusuales están donde está Dios, si es de acuerdo con Su promesa.
27 Muchos lo amaban y no lo sabían. Solo era absolutamente demasiado
inusual para ellos para creer a estos testigos que vinieron de la tumba y dijeron,
“Vimos a una compañía de ángeles que dijeron, ‘Él ha resucitado de entre los
muertos.’” “Oh, pues, nosotros…” Ven, si solamente hubieran buscado en la
Escritura; Él lo prometió, que lo haría.
28 E igual como los fariseos y los maestros religiosos de Su día, si solamente
hubieran buscado en las Escrituras, como Él dijo. “Escudriñad las Escrituras; porque
a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan
testimonio de Mí,” que dicen quien es Él.
29 Y si aquellos discípulos en aquel día solamente hubieran buscado en la
Escritura, hubieran encontrado en la Escritura que Él prometió resucitarse. Y Dios
prometió resucitarlo, y lo hizo. Aún así, Su Palabra prometida fue escrita que Él lo
haría para ellos. La Palabra dijo que Él se resucitaría.
30 Él lo había prometido, pero aún estaban tristes y todos cansados y todo. Ellos
pensaban que había perdido todo lo que tenían, y todo había fallado. Y era la hora
más oscura, supongo, que jamás habían visto. Ellos tenían esperanzas de Él, y creían
en Él, y vieron Su gran manifestación de milagros y señales y maravillas, y toda la
vindicación del Mesías. Y luego para verlo pararse allí y morirse, y que lo escupieran
en la cara, cuando Él podía discernir los pensamientos que estaban en los corazones
de la gente.
31 Pero si hago esta una expresión mundana, perdónenla. Pero, cuando todo va
mal, es cuando debe sigue creyendo.
32 Cuando pusieron un trapo alrededor de Su cara, aquellos soldados borrachos,
y pusieron un trapo alrededor de Su cara, y tomaron un palo y le pegaron en la cabeza,
dijeron, “Ahora, entendemos que eres un profeta. Si eres un profeta,” y pasaban el
palo el uno al otro, y dijeron, “dinos quien te pegó. Lo creeremos.”
33 Ven, parecían que lo atraparon en una trampa. Y ellos pensaron, “Bueno, si
alguna vez le dijesen algo, solamente los cegaría. Él los mataría, si fueran a decir
algo.” Ven, eso no es siempre el propósito de Dios en hacer las cosas. ¿Ven?
34 Cuando Él estaba en la cruz, y Caifás y el sacerdote, todos dijeron, “Si eres el
Cristo, dinos claramente. Bájate de la cruz, Te creeremos.” Ven, solamente no
podían entender como Dios podría ir a la cruz y morir. Pero esta es la razón por la
cual Dios fue hecho carne, para que pudiera morir.
35 Los fariseos le dieron el mejor cumplido que jamás recibió, cuando dijeron
que otros Él no podía… “Salvó a otros, pero no podía salvarse a si mismo.”
Ciertamente, esto fue un cumplido. Si Él se salvara a si mismo, no podía salvar a
otros. Él tuvo que darse a si mismo.
36 Por eso Dios fue hecho carne, para poder morir, para que pudiera sufrir y
tomar el penal sobre si mismo. Él no podía hacerlo mientras que era Jehová, en el
espíritu. Dios el Padre, en espíritu, no podía hacerlo. Pero cuando Dios fue hecho
carne y habitó entre nosotros, un Ser humano, entonces Él podía probar la muerte, y
toma el penal que había puesto sobre todos los seres humanos. Lo tomó Él mismo, y
pagó el precio.
37 Aún así, su Palabra prometida había prometido esta resurrección, pero ellos
no entendieron que sería así. Solamente no pudieron llegar a ello absolutamente. La
Palabra, Él era la vindicación de Su promesa. Jesús, hablando con este Cleofas y su
amigo, en el camino a Emaús, era la vindicación de Su Palabra prometida, y aún ellos
no lo entendieron.
38 Y si yo pueda decirlo hoy. Después de dos mil años de enseñanza, de
creencia, aún así Él está vivo, y la gente no puede percibirlo. Ellos no pueden
comprenderlo. La cosa principal es que han sido tan indoctrinados con otras cosas,
demasiadas preocupaciones, y demasiadas otras cosas Es por eso que no pueden
comprenderlo.
Ellos estaban muy tristes y quebrantados para poder comprenderlo.
39 Ahora, noten, ellos estaban hablando de Él. Ahora ellos estaban en el camino
hacia Emaús, ellos iban de regreso a su viejo trabajo. Y Pedro se fue a pescar y
algunos de los otros se fueron con él. Y Cleofas y su amigo dijeron, “Bueno, iremos a
Emaús.” Tal vez vivían allí, y era una jornada como de un día de Sabbat, unas millas
cruzando la colina.
40 Y esta hermosa mañana de Pascua, ¡Jesús levantado de entre los muertos!
¡Levantado! Su Palabra, la Palabra de Dios, había sido cumplida. “No permitiré que
mi santo vea corrupción, ni dejaré que mi…No dejaré su alma en el Seol, ni permitiré
que mi santa vea corrupción” era la Palabra. Noten, David habló de ello.
41 Jesús dijo, “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.” ¿Ven? “el
Hijo del Hombre se sube a Jerusalén, será entregado a los gentiles, y le escarnecerán,
le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; más al tercer día resucitará.” Él lo dijo
así, entonces esto debería ser todo.
42 Y aquí estos hombres a los cuales les dijo esto, que conocían la Palabra,
andando por el camino, triste de ello. ¿Ustedes pueden imaginar semejante cosa?
Pero ciertamente se ha repetido. Se ha repetido.
43 Nos enteramos, mientras andaban por el camino, una cosa grande de ellos,
estaban hablando de Él cuando apareció.
44 Ahora esto es el problema hoy en día, la razón por la cual yo pienso que no
aparece a muchos de nosotros, es porque no hablamos de Él lo suficiente. Tenemos
otras cosas de que hablar. Nuestra diferencia denominacional, tenemos que discutir
de esto. Tenemos que hablar de comunismo. Tenemos todo tipo de programas, y
todo lo demás, nos tiene completamente atados. No tenemos tiempo de hablar de Él.
El programa de la iglesia, quien será el pastor elegido, quien va a hacer esto, quien
hará aquello, estamos hablando de todo lo demás menos de Él.
45 . ¡Cuando deberíamos estar hablando de Él! Siempre. Esto debería ser
nuestro…Esto debería ser nuestro objetivo, esto debería ser toda nuestra vida, es en
Él.
46 Yo le dije a un hombre el otro día. Él dijo, “Vaya, ¿usted cree todo esto?”
47 Yo dije, “Señor, he pasado mi vida. Así es. Daría mi vida por ello. Quisiera
tener diez mil vidas para dar por ello. Todavía lo creo.”
48 Claro, debemos estar hablando de Él, si queremos verlo. Esto es cuando,
siempre.
49 Ellos debían haberlo conocido, pero nunca. Cuando Él empezó a caminar a
su lado, debían haberlo sabido. Recuerden, cuando habían caminado con Él por tres
años. Y aquí el…¿Pueden imaginarlo? Sus discípulos que habían caminado con Él
por tres días, aquí está caminando justo a su lado, y tan ciegos como un murciélago.
¿Por qué? Porque no conocían las Escrituras. Y, aún, Él les había dicho la Escritura.
50 Y aquí estaba, Imanuel, “hecho carne, habitando entre nosotros,” y los
fariseos no lo reconocieron. Ellos no podían entender como este Hombre…Bueno, lo
crucificaron, porque él dijo, “Violó el Sabbat y se hizo Dios.” Esta es la razón por la
cual lo crucificaron. Ahora nos enteramos que fallaron de saberlo, es porque no
conocían la Escritura.
51 Ahora estos discípulos debían haberlo reconocido, pero no conocían la
Escritura. Aquí luego Él se reveló a ellos, noten, mientras Él empezó a seguir, Él
reveló a ellos las promesas escriturales que se trataban de Él mismo para aquella edad;
no las promesas escriturales en la edad de Noe, no la promesas escriturales para otras
edades. La promesa escritural tratando de Él mismo para aquella edad, que mostró
exactamente quien era. ¿Ven?
Empezó a preguntarles, dijo, “¿Por qué están tan tristes?”
52 “Pues,” dijeron, “¿es un forastero aquí?” Viéndolo directamente en la cara.
“¿Es usted un forastero aquí y no sabe que ha pasado? Pues, Jesús nazareno, un
profeta aprobado de Dios, y esperábamos que Él sería el que libraba a Israel; y este es
el tercer día y lo han crucificado, y todas estas cosas.” Y Él solamente…
53 Él dijo, “¿Cuáles cosas pasaron?” Como si no supiera nada de ello. Ven, Él
se portó como si no supiera nada de ello.
54 . Pero ahora recuerden, cuando empezó a hablar con ellos, Él empezó a
revelarlos las promesas tratando de Él mismo. Dijo, “¿No saben como Cristo debe
sufrir primero para entrar en Su gloria?” Y luego empezó, con las Escrituras, de
Moisés y todos los profetas, y los reveló las Escrituras que trataban de Él mismo, el
Mesías. Lo que el Mesías debía de ser, las obras que debía de hacer, todo lo que
debía ser, Él lo reveló a ellos, y aún así ellos no entendieron.
55 ¡Si no se repite hoy en día! Él está haciendo lo mismo, y todavía la iglesia se
deprime en la oscuridad. Revelándolos quien es y lo que es, y aún dicen, “Bueno,
ahora, yo creo que mi iglesia enseña…” Allí lo tienen. Ven, es por eso que ustedes…
56 Regresen a la Escritura, escudriñen la Escritura. Tienen la Verdad. Nosotros
lo tenemos tan torcido. “¿Cómo sabemos que es la Escritura?” Cuando es una
Escritura prometida para aquella edad.
57 Ahora, Él no regresó para decir, “¿Recuerden a Moisés, lo que hizo?” ¿Ven?
Él los reveló la Escritura tratando de Él mismo, para aquella edad. Él era la Luz para
aquella edad.
58 Moisés era la luz de su edad. Jeremías era la luz de su edad. Era la luz de
Dios brillando para la Palabra que fue prometida para aquella edad. Cada edad tiene
su Palabra prometida. Dios manda Sus profetas y revela esta Palabra; vindica el Su
profeta primero, luego revela esta Palabra y lo hace cobrar vida.
59 Y Jesús era el Cristo. Y todo lo que pertenecía al Cristo, Él lo había
vindicado. Un nacimiento por una virgen, sanó los enfermos, discernió los
pensamientos en sus corazones, todo lo que debía hacer para ser el Mesías y, aún,
resucitado de entre los muertos, y aún no lo reconocieron. Todavía no lo saben.
Después de que las Escrituras fueron reveladas, aún así nunca lo reconocieron, pero
Él era la Palabra prometida. Ahora recuerden que tan hermoso es esto, la Palabra que
Él estaba revelando a ellos, mostrarlo. Ellos habían caminado con Él por tres años, y
reconocieron eso, sabían que Él cumplió esta Palabra. Allí iban, caminando hacia
Emaús, “¿Así es?” ¡Huh! ¡Solamente no lo comprendieron! No lo entendieron.
60 Noten que cuando llegaron al lugar, después de que Él reveló la Palabra otra
vez, a ellos, y los mostró como Cristo debe hacer estas cosas, y aún así no lo
entendieron. Noten la reprenda que recibieron, estos predicadores, por no conocer y
reconocer la Escritura cumplida que fue cumplida delante de sus ojos. Noten Sus
palabras a ellos, “Insensatos, tardos de corazón.” Aquí estaba Dios mismo, el Mesías
resucitado, caminando junto con ellos, mostrándoles. Dijo, “Pues, ¿no entienden que
el Cristo debe hacer estas cosas? ¿No saben que debe de ser así, así, así y así?”
61 Y todo el día exponiéndoles las Escrituras, y aún así, “¿Así es?” Y no sabían
que era Él parado allí.
62 Luego Él miró alrededor. Después de que había predicado la Palabra, y les
había dicho y mostrado las cosas que debían de ser, y aún así no entendieron. Él dijo,
“Insensatos y tardos de corazón para entender, ven, entender que es una Escritura
vindicada de la hora,” la Escritura que trataba de Él en aquel día. Aún así Él estaba
con los discípulos, pero ellos no conocieron la Palabra escrita cuando la vieron
manifestada.
63 Quiero que esto se absorbe, solamente un momento. ¿Ven? Ven, no sabían
cuando el…Léanlo de la Escritura, que es una promesa para este día, y luego miren a
Dios manifestarlo, y aún decir, “Me pregunto.” La misma cosa, ven, exactamente.
Todavía estamos tratando con seres humanos.
64 Y nos enteramos que Él los reprendió bruscamente. Eran discípulos. Porque,
ellos no conocían la Palabra, que, cuando fue manifestada delante de ellos, no lo
entendieron.
65 ¿Cómo? La misma cosa ha pasado hoy en día. Pero en las mentes de la
gente…Uno siente pena por ellos, porque uno tiene un grupo yendo en esta dirección,
y uno tiene uno yendo en esta dirección, y lo único que piensan que hacer que crezca
este grupo. Es por eso que Cristo no puede revelarse a la gente.
66 Pues, la Iglesia debería ser la más…Pues, debería estar en su etapa gloriosa
ahora, en el poder de Su resurrección, grandes señales y maravillas.
67 En vez de esto, se han entretenido tanto con esto, hasta que están caminando
ciegamente hacia el Consejo Ecuménico, para tomar la marca de la bestia, y ni lo
saben; exactamente, sabiendo que Su Palabra dice que haría esto. Y ellos piensan que
es muy bueno, está bien, hace una buena oferta, y entonces lo hacen. ¿Cómo es que
dos pueden caminar juntos? ¿Qué van a hacer ustedes los pentecostales? Tendrán
que sacrificar su doctrina fundamental del bautismo del Espíritu Santo para poder
hacerlo. Ciertamente, tendrán que hacerlo. Y allí lo tienen. ¿Qué van a hacer cuando
llegue la hora? ¡Insensatamente caminando justo hacia ello!
68 Algunos de los líderes de la gente pentecostal, gente del Evangelio completo,
se paran en estos consejos, y se sientan delante del Vaticano, y en las jerarquías y todo
para decir, “Es el sentimiento más espiritual.”
69 Un hombre que está tan entumecido al Espíritu de Dios, que causaría algo
así, no me extraña que Él diría, “Insensatos y tardos de corazón para entender lo que
dijo la Escritura.” Él hablaría en esta noche, si estuviera hablando por un vaso, Él
diría la misma cosa. “Insensatos y tardos de corazón para entender como cuando la
Palabra está manifestada justo allí, y luego caminar justo hacia ello.” ¡Lo mismo
ahora!
70 Estamos demasiado ocupados con nuestros programas. Demasiados…Ellos
estaban muy ocupados, escuchándole a Él, y haciendo otras cosas. Y entonces nos
enteramos ahora, ahora tenemos tantos credos diferentes, tenemos tantos programas
en la televisión.
71 Y ahora tenemos un movimiento anti-comunista. Yo estaba escuchando a
Salvavidas, la otra mañana, dando las declaraciones documentadas de ello, que el
comunismo, pues, uno nunca podría eliminarlo. Pues, han estado aquí adentro por
años y años y años. Todos estos programas y sistemas diferentes, dijo Salvavidas,
hasta en estas campañas como para el parálisis cerebral, y cosas así en ellas, en el
movimiento anti-comunista. El movimiento anti-comunista, los comunistas están
adentro inspirándolo, solamente para averiguar quien es quien. ¡Oh, vaya! A mí no
me interesa esto.
72 A mí me interesa la Venida de Jesucristo para una Iglesia. Los ministros
deberían estar ocupados en esto, y viendo lo que las Escrituras prometieron hoy en
día. Yo no estoy buscando que se apoderen los comunistas. Yo estoy buscando a un
Reino venidero, Jesucristo, y el comienzo del Milenio. Ni siquiera (absolutamente)
interesado en el comunismo o ninguno de sus ismos, o sus ismos religiosos, ¡nada de
ello! A mí me interesa Jesucristo, y solamente Él, lograr que la gente lo vean. Él está
aquí, probándose Él mismo, aquí mostrando exactamente lo que Él dijo que haría que
los últimos días.
Ahora ellos no lo entendieron. Estaban demasiado ocupados.
73 Aún así, hoy ellos pretenden creer que Él resucitó de entre los muertos.
Todos, ¿ustedes creen que Él resucitó de entre los muertos? Los que realmente
afirman ser cristianos creen esto. Y luego Él puede venir y hacer exactamente lo que
Él dijo que haría después de Su resurrección, y todavía no lo ven. Sí, señor. ¡Oh! Es
la verdad. Ellos, ellos todavía no lo ven.
74 Los credos, los programas educacionales, ellos sacan sus ministros y los
tienen tan estudiados. Cegaría, los cegaría a sus teologías fabricadas por el hombre,
que están errados en la Palabra de Dios.
75 Como dije yo anoche, Dios no necesita ningún intérprete. Yo no puedo
interpretar Su Palabra, nadie más puede interpretar Su Palabra. Él es Su propio
intérprete. Cuando Él dijo que haría lo que sea, Él lo hace, y esto es todo. Esto es
todo. Él dijo que lo haría y lo hizo. Esto es todo. Él no necesita que nadie diga esto
es Esto, o aquello es Esto. Él lo hace, Él mismo. Nuestras interpretaciones no son
nada para la Escritura. Él habla, Él mismo, y así es.
76 Cuando en el principio, cuando Él dijo, “Sea la luz,” y hubo la luz. Esto no
necesita ninguna interpretación. “Una virgen concebirá,” ¡lo hizo! “Derramaré mi
Espíritu sobre toda carne,” lo hizo. No necesita ninguna interpretación.
77 Lo que Él dijo que haría en este día, lo ha hecho. No necesita una
interpretación; se interpreta solo. Él es Su propio intérprete.
78 Ahora, estamos tan ocupados con otras cosas, y hemos sacado a nuestra
gente. Y muchas de nuestras misiones del Evangelio Completo y cosas así, y
escuelas, dan a un hombre un examen psiquiátrica antes…un examen mental, delante
de un psicólogo, antes de que pueda hacerse un misionero, para ver si su CI es
suficientemente alto. ¿No es algo increíble? Yo podría imaginar esto en algo formal
y distante que terminó hace muchos años. Pero tan fresca como lo es Pentecostés,
¿cómo jamás podrían hacer algo así?
79 ¿Usted imagina el CI que requirieron en el Día de Pentecostés? La fe en
Dios, esto es lo que requirieron. ¡Correcto! Eso es el requisito. “Si podáis creer,
estas señales seguirán a los que creen,” Jesús dijo. Él nunca dijo que los examinaran
el CI. Él dijo, “Id por todo el mundo,” misioneros, “haced discípulos a todas las
naciones. ¡Y estas señales seguirán a los que creen!” Esto es el CI, el CI de Dios, si
tiene suficiente fe para hacer que estas cosas cobren vida y sean reales, Cristo
manifestado a la gente.
80 Pero, hoy, queremos examinarlos con algún tipo de programa educacional.
¡Vaya!
81 Examinando a Jack Ruby, el otro día, por demencia. Siguen haciéndolo. El
mundo entero está demente. Claro, el hombre está demente. Un hombre no podría
dispararle a otro sin estar demente. El mundo entero está demente. Ciertamente, lo
es. El campesino, él está demente para el hombre de negocios. El hombre de
negocios está demente para el campesino. ¿Quién está demente? Todo el grupo lo es.
82 Solamente hay una cosa sana, y esta es Jesucristo el Hijo de Dios, y Su
Evangelio tiene la respuesta para todo. Nuestros libros de psicología, y todas estas
cosas, son tonterías. Si está contrario a esta Palabra, tírenlo. La Palabra de Dios está
correcta, y todos los demás están equivocados.
83 Nosotros vemos estas cosas. ¡No me sorprende que el mundo se haya
empapado de sangre! ¡No me sorprende que las cosas son como las son ahora!
Nosotros no…Es solamente que cada vez…Me pregunto si Oswald, que asesinó a
nuestro Presidente, me pregunto si él hubiera recibido un examen de demencia. Lo
dudo. Pero, ven, ¿cómo es que un hombre puede entrar y dispararle a otro hombre,
luego tomar su vida y seguir adelante? Ahora, yo estoy en Texas, y me detendré en
eso. Pero déjenme decirles algo…el Señor se encargará de todo, algún día, en Su
Venida. Noten, usted no tiene ningún derecho para tomar la vida de ningún hombre.
No, señor. Dios es el único que tiene el derecho de tomar una vida. Es cierto.
84 Ahora miren, la Palabra verdaderamente escrito, la promesa para aquella
edad, perfectamente vindicada, y todavía no lo reconocen. Noten, solamente lo
habían reconocido como un profeta, Jesús nazareno. “Es usted el único… ¿es un
forastero aquí? Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra
delante de Dios y de todo el pueblo.” ¡Lo reconocieron como un profeta! Luego, si
lo hubieran reconocido como un profeta, un profeta está enviado para la edad en la
cual vive. Él debe manifestar la promesa de Dios. La Palabra viene al profeta. Y si
Él era el profeta, luego la Palabra prometida para aquella edad debía ser manifestada
por Él, y aún ellos no lo vieron. Simplemente no podían verlo.
85 Ellos dijeron, “Fue varón profeta, poderoso en obras,” y lo que fueron sus
obras, “poderoso en Palabra delante de Dios, y así. Él era grande y esperábamos…”
Israel tenía sus esperanzas puestas en Él; el Israel espiritual, no la iglesia de Israel,
la…solamente la nación. El pueblo, el real Israel espiritual tenía sus esperanzas
puestas en Él.
86 Y, noten, que cuando lo habían reconocido como profeta, ¿a qué fue Él? Él hizo
exactamente lo que un profeta debería hacer, Él regresó en seguida a la Palabra.
¿Ven? Directamente, para mostrar. Si Él era un profeta como ellos dijeron, Él
regresa en seguida para mostrar lo que la Palabra prometió de si mismo, de aquel día.
Aún así no lo reconocieron. Siguieron caminando, totalmente ciegos, no lo
reconocieron. La Palabra prometida para su edad, Él era el profeta para manifestar
esta misma cosa.
87 Ahora miren, Él dijo, “Oh insensatos, y tardos de corazón para entender todo lo
que los profetas han dicho de Cristo, como era necesario que el Cristo padeciera estas
cosas que dijo, y que entrara en su gloria y resucitar el tercer día. Todas estas cosas
que debe hacer, ¿y aún no comprenden?” Debían haber sabido que allí estaba un
Hombre que estaba haciendo vindicación de lo que estaban diciendo que creían. Pero
aún así no podían verlo. Él era la señal segura de un verdadero profeta, siempre; de
no regresar a alguna otra palabra, de vuelta a otro, pero de probar la Palabra que hoy
está viviendo en Su promesa.
88 Ahora recuerden, antes de que Él viniera, vino Juan en la escena. Él era un
profeta. Y ¿qué era él? Un precursor del Mesías. Y él dijo, “Yo no soy el Mesías.”
Ellos pensaban que sí era, porque era un profeta. Él dijo, “Yo no soy el Mesías. Yo
ni siquiera soy digno de desatar su calzado, pero Él está parado entre ustedes.” Oh,
Juan estaba seguro que Él estaba allí, porque sabía que tenía que presentarlo.
89 Su padre era un sacerdote. Él no asistió a su seminario, para aprender como ser
sacerdote. Su trabajo era demasiado importante. Él salió al desierto, para estar a
solas con Dios. Él no quería llevar una tarjeta de compañerismo de nadie, o ellos
dirían esto, este y el otro, porque se revolverían tanto y serían influenciados por la
orden del hombre de aquel día. Su trabajo era importante. Él tenía que depender
solamente de Dios, porque él debía anunciar el Mesías.
90 Jesús dijo, “El era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis
regocijaros por un tiempo con él, disfrutaros caminar con él. Más yo tengo mayor
testimonio que el de Juan.” ¿Ven? Él es…Aún así no lo creyeron.
91 La señal clara de un verdadero profeta, subiendo, llevándoles de vuelta a la
Palabra. Ellos no pudieron entender Su manera de hablar.
92 Y, miren, la Escritura había dicho que lo iba a suceder, exactamente palabra por
palabra como fue. Hasta David, cientos de años antes que esto, unos ochocientos
años, clamó la mismísima cosa que Él dijo en la cruz. Y sin duda que en el templo
aquella mañana, quizás cantaron la misma canción, Salmos 22, “Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has desamparado?” En el templo cantando de ello, y el Dios que
pretendían servir, estaban crucificándolo.
93 ¡Así es hoy en día! El Dios que pretenden creer, que se manifiesta, ellos, ustedes
cerrarán cada puerta, nada de cooperación, nada. Ellos…es contrario a sus credos.
¡Oh insensatos, tardos de corazón para conocer el día en el cual vivimos! ¿Dios no ha
prometido esto en estos últimos días? Como esta iglesia de Laodicea sería tibia, y
Jesús afuera intentando de entrar por algo de cooperación. ¿Qué es Jesús? La
Palabra, la Palabra verdadera manifestada. Afuera, intentando de entrar, y no podía
entrar.
94 En la hora que nosotros vivimos, claro, ciegos, de la misma manera. Jesús dijo
que serían así. Los profetas dijeron que serían así. “Impetuosos, infatuados,
amadores de los deleites más que de Dios. Implacables, calumniadores,
intemperantes, aborrecedores de lo bueno, que tendrán apariencia de piedad, pero
negarán la eficacia de ella,” la eficacia de Su resurrección, Su manifestación que Él es
el mismo ayer, hoy y por los siglos. Y Él vive hoy, para siempre, para vindicar las
cosas que Él ha dicho. Yo no estoy gritándoles, pero quiero que oigan.
95 Es cierto, sus ojos todavía estaban cerrados. Noten, aunque ellos no podían creer,
había algo en ellos, que lo invitaron a entrar. Él actuaba como que iba a seguir.
96 Quizás Él actúe así con usted, en esta noche. Ahora para cerrar, voy a cerrar
temprano para poder tener una línea de oración. Él podría actuar como que va a
pasarle por alto. Quizás no llamarán a su tarjeta de oración, pero, recuerden que
quizás solamente estén probándole también a usted. Ven, Él es igual de Dios allí
afuera como lo es aquí arriba, o en cualquier otro lugar. Él comprueba esto día tras
día, noche tras noche. Él es Dios en todo lugar. ¿Ven? Él es omnipresente.
97 Ahora recuerden, Él actúa como que va a seguir adelante. Y ellos lo obligaron a
quedarse. Ahora, ellos no entendieron de que hablaba, pero aún así sus mentes
todos…Ellos no sabían qué creer.
98 Ahora hay muchas personas así en este día. Hay muchas personas aquí en
Beaumont, en esta noche. Ellos no saben qué creer. Pero, ¿saben lo que hicieron?
Ellos hicieron la cosa más sabia que un hombre pueda hacer, lo invitaron a entrar.
Eso es. Eso es. Es entonces, y solamente entonces, que Él puede revelarse, cuando lo
invitan a entrar. Delo la bienvenida, diga, “Señor Jesús, yo sé que la Escritura dice
esto. Quizás lo no entienda, pero entra en mi corazón. Yo quiero aceptarte. Yo
quiero creerte. Luego, manifiéstate a mí.”
99 Noten, lo invitaron a entrar. Ahora ellos no podían explicarlo, ellos, es una…Él
solamente…Ellos no entendieron de que hablaba. Estaba todo revuelto, para ellos.
Ellos no podían comprenderlo, pero aún así dijeron, invitaron, lo obligaron a
quedarse, “¡Debes entrar!”
Él dijo, “No, yo debería irme.”
100 “Oh, pero, Señor, ¡debes entrar! Tú, ¡debes entrar!” Y lo obligaron hasta
que, clamaron a Él, y hasta que tuvo que entrar.
101 Así es como se hace. Y luego cuando esté adentro, esto es cuando Él puede
revelarse. Él puede revelarse cuando esté adentro.
102 Noten como lo hizo después de Su resurrección. La verdadera Palabra
prometida, ven, ellos no reconocieron quien era Él. Pero una vez adentro de ellos,
luego abrió sus ojos. Así, cuando Él entró al edificio con ellos allí, abrió sus ojos
después de entrar. Él abrió sus ojos. ¿Cómo? No por levantar la mano y decir,
“Abran, que sus ojos se abran.” Sus ojos ya estaban abiertos, físicamente.
103 Como debajo en Datán, o Dotán, mejor dicho, allí abajo cuando tenían
a…Elías estaba allí abajo. Y los Sirios estaban sobre ellos, y Giezi clamó, “Padre,
¡los sirios están en todo lugar!”
104 Y Eliseo salió allí y dijo, “Más son los que están con nosotros que los que
están con ellos.” Dijo, “Señor, abre los ojos del joven.” Y alrededor de aquel anciano
profeta, y sobre la colina, había carros de fuego y ángeles de fuego.
105 Y la Biblia dijo, “Los hirió con ceguera a los sirios.” Él salió allí y dijo,
“¿Buscan a Elías?”
Dijeron, “Sí, lo buscamos a él.”
106 “Seguidme, y yo os guiaré al hombre que buscáis.” Y ellos podían ver,
físicamente, caminando por allí. Pero estaban ciegos a quien era él.
107 Y eso es, en esta noche, usted podría tener la visión de veinte-veinte en sus
ojos. Pero, su espíritu, ¿puede usted entender que es una Palabra prometida de este
día? Es la promesa de Dios. Dios entra, y luego abre sus ojos. “Oh, es Él, ¿verdad?”
Él lo prometió. Noten, adentro, Él abrió Sus ojos a quien era Él, a quien era. Ahora si
Él pueda entrar dentro de usted, en esta noche, a su línea de fe, Él puede abrir sus ojos
para mostrarle que Hebreos 13:8 es cierto, que “Él es el mismo ayer, hoy y por los
siglos.” Si Él puede entrar y abrir sus ojos, hará lo mismo ahora.
108 Igual como lo hizo para aquella mujer en el pozo, que hablamos anoche.
Ahora noten, ella sabía, por la Escritura, lo que Él debía ser. Ahora, esto era lo bueno
de esta mujer.
109 Muchos de nosotros hoy en día no sabemos, por la Escritura, lo que es hoy.
Lo ponemos en un pesebre, cada Navidad. Sí, tomamos un conejo de Pascua y lo
hacemos Su resurrección. No me sorprende que estemos tan confundidos. ¿Ven?
Correcto. No me sorprende que no sepamos donde estamos. Pero esta mujer sabía,
ella tenía en la mente, abajo en su corazón estaba aquel Simiente. Como lo he
dibujado para mi buen amigo, Jack Moore, hoy.
110 Como que estos fariseos en el lado negro aquí, su corazón estaba tan negro
allí atrás. Ellos no tenían Vida desde un principio. Cuando llegar a ser un poco más
claros, mientras subían, porque eran religiosos y ayudaban a guardar las leyes. Y
cuando la Palabra, allí atrás en el principio, estaban brillando por la Palabra, la Biblia,
a ellos; ellos estaban caminando, pero allí atrás no tenían Luz.
111 Aquí había esta pequeña prostituta de mala fama, su primera vida aquí estaba
lo más negra posible, de su vida. Ella era una prostituta. Secundariamente, abajo,
había no más un poco de Luz, porque ella tenía una concepción de lo que sería el
Mesías.
Aquí se paró Jesús, en medio de ellos.
112 Cuando Él hizo la señal mesiánico, los mostró quien era y todo, se oscureció
todo lo de aquellos fariseos. Ellos regresaron a la oscuridad. Ellos no tenían nada
aquí abajo para anclarse. Ellos le llamaron “Belcebú,” un diablo. Y la luz que tenían
se apagó, y perecieron en ella.
113 Aquí estaba esta mujer, lo más negra posible en el pecado, pero en su corazón
ella sabía lo que sería aquel Mesías. Ella sabía cual señal mostraría. Y tan pronto
como Él le dijo…
114 Él dijo, “Tráeme de beber.” Ellos dijo…Él estaba contactando su espíritu,
para ver donde estaba parada.
Y ella dijo, “No es el costumbre.”
115 Él dijo, “Si supieras con quien hablabas, me pediría a Mí de beber.” Y siguió
la conversación. Pronto Él averiguó exactamente en donde estaban sus pensamientos,
y lo que había en su corazón.
116 Ella sabía en este momento que, cuando venía el Mesías, el Mesías tenía que
ser Dios. Dios es la Palabra. La Palabra es el discernidor de los pensamientos en el
corazón. Esto es lo que había en los profetas. Aquella mujer sabía más que lo que
saben la mitad de los predicadores en América en esta noche, así es, es exactamente la
verdad, y ella en aquella etapa. Pero, ven, ella fue ordenada a la Luz, ¡y tan pronto
que brilló esta Luz!
117 Y ella pensaba que Él solamente era un hombre ordinario, quizás una
proposición. Ella dijo, “Pues, nuestros padres adoraban en esta montaña. Y Usted
dice que en Jerusalén, siendo judío,” y así, la conversación….
Él dijo, “Ve y trae a tu marido, y ven acá.”
Ella dijo, “Yo no tengo marido.”
Dijo, “Has dicho la verdad. Has tenido cinco.”
118 ¡Miren! Aquella mota de Luz de saber quien era Él, parecía que podría ser
cierto. “Señor, percibo que eres profeta. Yo sé, cuando venga el Mesías, esto es lo
que hará Él.”
Él dijo, “Soy yo.”
Ella dijo, “¡Es todo!” ¿Ven?
119 Toda su oscuridad fue hecho blanco. Toda la blancura de los fariseos fue
hecho negro, por rechazarlo. Esto es la diferencia, brillando la Luz por medio de la
Palabra. ¿Ven? Porque su nombre había sido puesto en el Libro del Cordero de la
Vida antes de la fundación del mundo, ella lo reconoció inmediatamente. Se requería
aquel pequeño Simiente, que estaba tirado detrás de todo este polvo vulgar y todo
esto, y lo limpió.
120 Por eso vino Él, para limpiarlos a estos quienes el Padre le había dado antes
de la fundación del mundo. Amén. Me siento religioso, cuando sé que esto es la
verdad. “No es el que quiere, ni el que corre; es Dios.” Amén. No es cuanto uno a
hacho, o cuanto no hizo. Ningún hombre le buscó a Dios; Dios le buscó a usted.
121 Y cuando la Luz destelló, aquellos fariseos dijeron, “Oh, eso, yo he
escuchado estas cosas antes. Él es Belcebú. Es un adivino.” Luego todo se
oscureció.
122 Y esta pequeña mujercita, negra aquí arriba, y blanca aquí abajo. Ella dijo,
“Yo sé cuando venga el Mesías. Estoy buscándolo. Cuando Él viene, Él hará esto.
Usted debe ser Su profeta.”
Él dijo, “No, yo soy Él.”
123 Ella dijo, “Vengan a ver un Hombre que me dijo las cosas que he hecho. ¿No
es esta la Palabra que discierne los pensamientos que están en el corazón? ¿No es el
mismo Mesías?” Ella debería estar en los Estados Unidos predicando en esta noche,
aunque esté en contra de esto. Ella debería estar aquí haciendo algo así, mostrando a
algunos de estos tipos lo que es el Mesías.
124 Noten, una vez adentro, se abrieron sus ojos. Luego, por la Escritura, Él se
reveló. Ahora Él abrió sus ojos.
125 Luego cuando ella dijo esto, Él entró. Ella, el…¿Qué es lo que entró? La
revelación; este Simiente que estaba aquí abajo, ¡cuando aquella Luz del Hijo se
volteó hacia el! [En inglés, las palabras para sol e hijo se pronuncian iguales. Así es
que es a la vez “Luz del Hijo” y “luz del sol.” – Traductor.] Uno puede tomar una
semilla y enterrarla debajo de una piedra.
126 Yo vi, hace poco, donde tenían semillas de girasol que tenían en un paquete
por casi cuatro mil años, en Egipto. Tomaron esta semilla y algo del trigo que estaba
en el almacén que José puso allí, todos estos años. Y cuando fue puesto en el suelo, y
cuando el sol le pegó, cobró vida. El germen de vida se permaneció allí.
127 Oh, hermano, ¡cuando fuimos ordenados de Dios, antes de la fundación del
mundo, para ser hijos e hijas de Dios! Cuando aquella Luz le pega, no hay ninguna
denominación, ninguna barrera de iglesia, no hay ningún criticismo, no hay nada que
lo detiene. Cobrará vida, porque Dios dijo que lo haría.
128 Ellos lo reconocieron. Sus ojos se abrieron y ella lo sabía. Ella lo conoció,
una vez adentro. Ella conocía la Escritura, por eso le reconoció a Él.
129 Estos discípulos después de Su resurrección, no conocían la Escritura, y por
eso no lo reconocieron.
130 Y así es como los fariseos no lo sabían. Él dijo, “Escudriñad a las Escrituras.
Piensan que tienen Vida Eterna, yo…Ellas son las que les dice quien soy yo.”
131 Oh, ¡la vindicación de Su Ser! Luego cuando la promesa está vindicada, sus
ojos fueron abiertos, y lo reconocieron.
132 También, la misma cosas que abrió ojos, también cerró ojos. Los que se
burlaron de ello, eternamente los puso de vuelta a donde estaban en el principio, ven,
cerró sus ojos.
133 Los ojos de Pedro fueron abiertos por la misma cosa. Él estaba buscándolo.
Los ojos de Natanael. Jesús dijo que los conoció antes de la fundación del mundo, y
que habría estos mensajeros.
134 Ahora delante de todo esto, en esta edad en la cual estamos viviendo, ¿qué ha
hecho a sus ojos? Ahora esta es la pregunta, no lo que hizo a los de ellos. ¿En cuál
lado está usted, en esta noche? Ahora usted tiene que estar asociado con los fariseos,
o asociado con los apóstoles, o los creyentes. Ahora ha hecho algo para usted. Usted
está justo delante de ello. Ha hecho algo. Si usted hubiera vivido en aquel día, ¿qué
hubiera hecho? ¿Cómo es que su estado presente lo identifica? ¿Dónde lo hace a
usted? Piénselo.
“Bueno, mi iglesia…” Esto es lo que dijeron los fariseos. ¿Ven?
135 ¿Usted está listo para reconocer a Jesucristo por el poder de Su resurrección?
¿Está dispuesto a abandonar a todo para caminar con Él? ¿Está listo para creerlo,
llevando a Su Luz y Vida a otros? ¿Qué ha hecho? Mientras que Él está revelado en
estos últimos días, Él lo prometió.
136 Ahora usted dice, “Hermano Branham, el Mesías fue revelado en aquel
entonces. Yo sé que la Escritura lo dijo.”
137 Bueno, el mismo Mesías está prometido de revelarse hoy en día. ¡La misma
cosa! Ahora, Hebreos 13:8, ahora escuchen, lo identifica como “el mismo ayer, hoy y
por los siglos.” Juan 14:8…dijo que a “el que en Mí cree, ven, las obras que yo hago,
él las hará también.” Juan 14:9…aquí encontramos, Él dijo, “Un poco más y la orden
mundana, kosmos, no me conocerá ya más. Estarán completamente ciegos. No Me
verán ya más. Luego un poco y no Me verán, pero sus ojos estarán abiertos, porque
ustedes Me verán; porque estaré con ustedes, hasta dentro, hasta el fin del mundo.”
“El mismo ayer, hoy y por los siglos.”
138 Lucas 17:28 dijo. Jesús dijo que “en los últimos días, la escena del mundo
sería como era cuando los gentiles fueron destruidos en Sodoma y Gomorra.” No en
el tiempo de Noe, como el diluvio (Él citó a los inmorales de aquel día), pero Él dijo,
“Como lo fue en los días de Sodoma.” Ahora esto era un mundo gentil que fue
destruido con fuego. Dios puso un arco iris en el cielo, nada más de “agua,” pero esta
vez es fuego. Ahora el mundo gentil está listo para la destrucción.
139 Él prometió que habría una gran perversión en la tierra. Si alguna vez ha
visto algunas de las películas, la manera que las mujeres se visten allí, este azul
debajo de los ojos, parece que tenían gangrena. ¡Miren lo que hacen hoy en día! La
inmoralidad, la perversión, oh, algunas de las cosas más horribles, y esta nación está
sumergida en ello. Es la primera en el mundo de divorcios. Nuestras mujeres han
perdido su estándar moral. Han quebrado la columna de la nación. Y todos ellos, la
mitad de las cosas que forman la fundación de América, es el sexo; todo, su güisqui,
sus tabacos, y todo lo demás. Y los doctores diciendo, “Es veneno. Los matará.”
Siguen chupándolo, comoquiera. Lo harán, aún así. No tienen ningún sentido de la
advertencia.
140 Y las Escrituras dicen que no corten el cabello y cosas así. Y no estoy
hablando de aquellas mujeres del mundo; esto es carne de cañón, comoquiera. Pero
estoy hablando de ustedes mujeres pentecostales. Ustedes saben más que esto. La
Biblia dijo que el cabello de Sansón lo apartó; un nacimiento nazareno lo apartó a la
Palabra de Dios. Mujeres, hará lo mismo para ustedes, una persona apartada. Y un
nazareno está apartado a la Palabra, fuera de la cosas del mundo. Y uno lo predica, y
lo clama, y lo grita, y regresa el siguiente año y es peor de lo que era cuando estaba
allí. No queda nada más que el juicio divino de Dios, las bombas atómicas y misiles y
cosas, para todo el mundo.
141 Los comediantes en la televisión, y decir, y la radio y cosas están silbando y
cantando y contando chistes sucios, y diciendo maldiciones y cosas horribles que ni
siquiera debería estar permitido, y todas las revistas y cosas están llenas de mujeres
desnudas e inmorales, todo, intentando de complacer la mente, intentando de relajarle
a usted. Me recuerda de un niñito silbando en las tinieblas, pasando por el
cementerio, intentando de hacerse pensar que no tiene miedo. Usted está aterrado, y
lo sabe. Usted sabe que el juicio le espera, y viene porque ha blasfemado al Espíritu
Santo, y ha rechazado el Jesucristo resucitado. Exactamente. Sus ojos están cerrados.
No lo saben.
142 Sodoma y Gomorra. Jesús dijo, “Como lo fue en Sodoma y Gomorra.”
Como les repetí anoche, nunca ha existido un tiempo en la historia que ha sido
preparado como este. Miren, Lot…
Siempre hay tres clases de personas.
143 Lot representó a la iglesia, nominal. Él está allí afuera en Sodoma, donde las
mujeres tenían el cabello corto, y tenían grandes cosas, y él era uno de los principales
hombres de la ciudad, y grandes cosas así, y, “Déjenme pasar.” Pero, actualmente,
abajo en su corazón, le irritaba el alma. Él sabía más que esto; él había estado con
Abraham.
144 Abraham nunca se bajó en ello, en el principio. Él era el elegido a quien
Dios dio una promesa, que estaba buscando un hijo venidero, un hijo prometido.
145 Sodoma estaba en sus asuntos todavía. Y, recuerden, aquellos dos ángeles se
bajaron allí a predicar.
Uno se quedó con Abraham y aquel grupo.
146 Ahora, miren, ellos fueron allí a predicar. Y, recuerden, desde que nosotros
hemos estado en estas edades de la iglesia, nunca ha habido un hombre enviado a la
iglesia con el apellido que terminaba en h-a-m hasta ahora. G-r-a-h-a-m, el mensajero
de la hora, a la iglesia en Babilonia, allí abajo en Sodoma. El gran evangelista está
haciendo un gran trabajo, también. Él está regañándolos por todos lados. Ellos no le
ponen ninguna atención. Él dijo, “Tengo treinta mil conversos en seis semanas;
regreso seis semanas después y no tengo ni treinta.”
147 ¿Cuál es el problema? Ellos no van a ningún lado. Se suben masticando
chicle, fumando cigarrillos y todo lo demás para hacer un confesión, o lo que se dicen
“una decisión.” Esto está bien, dejen que el evangelista lo lleve como Dios le diga.
148 Para mí, no es una decisión. ¡Es un nacimiento! Uno tiene que nacer. Tiene
algo que tiene que pasar.
Pero aquí estamos, allí, h-a-m.
149 Noten, aquí arriba en la colina, había Uno que se quedó con Abraham, pero
miren el tipo de señal que mostró. Y esto fue el…Dios le había mostrado a Abraham
señal tras señal, pero esta fue la última antes de que viniera el hijo prometido; la
última. El Hombre, Él tenía la apariencia de un hombre. Era solamente un Hombre
ordinario, vestido; polvo en Su ropa, dijo que había estado en una jornada, Abraham
le lavó los pies.
150 Y luego cuando Él se sentó allí con la espalda hacia la tienda, ahora miren, Él
dijo, “Abraham.” Un día o dos antes, él había sido Abram, y ella había sido Sarai, Sa-r-a-i. Ahora ella es S-a-r-a, “princesa.” Él no es Abram. Abraham, “el padre de las
naciones.” Él tuvo que cambiar su nombre. Noten, Él dijo, “Abraham, ¿dónde está tu
esposa, Sara?”
151 Ahora recuerden, él tenía cien años, y ella tenía noventa. Dijo, “Ella está en
la tienda detrás de usted.”
152 Él dijo, “Te voy a visitar de acuerdo con la promesa.” ¿Ven? Y estos con los
veintiocho días, con Sara.
153 Y Sara se rió, es decir, en la manga, dijo, “Yo, una anciana, ¿tener placer con
mi señor, y él también anciano?”
154 Él dijo, “¿Por qué Sara dudó esto, diciendo en su corazón, ‘¿Cómo pueden
ser posibles estas cosas?’” Y ella lo negó.
Pero Él dijo, “Sí, lo dijiste.”
Jesús dijo, “Como lo fue…”
155 Ahora miren. ¿Cómo es que Abraham reconoció esto? Ahora, Abraham le
dijo “Elohím.” ¿Cuántos saben que esto es la verdad, lectores de la Biblia? Sí, señor.
Elohím es el todo suficiente, el mismo gran Creador. ¿Por qué le llamó Elohim?
Porque podía discernir los pensamientos que estaban en el corazón. Esto es la
Palabra. Hebreos 4 dijo, “La palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos
filos; y penetra hasta partir las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos
y las intenciones del corazón.”
156 Esto es como, los profetas, Jesús los dijo, “dioses.” Así es como Jesús se
comprobó, y aquella mujer sabía que Él era la Palabra, Él podía discernir los
pensamientos. Y Jesús dijo, “Como lo fue en los días de Sodoma, así será el día en la
venida del Hijo de Hombre, cuando el Hijo del Hombre se manifieste.”
157 ¿Qué ha hecho a sus ojos? ¿Él puede entrar en esta noche? Espero que sí
puede. Solamente recuerden, que estemos reverentes y creamos con todo el corazón.
158 Él prometió, recuerden, Malaquías 4, saldría un Mensaje que “restauraría otra
vez la fe de los padres, voltear a los hijos hacia los padres.” Oh, profesores
pentecostales, que Dios abra sus ojos cegados en este día, fuera de sus inferencias de
denominaciones, y sus credos y cosas que son tan egoístas y discutiendo, y miren
hacia el Hijo de Dios cuando está aquí. Dos mil años, Él todavía está vivo y entre
nosotros en esta noche, vindicando Su promesa.
159 Que Dios, en esta noche, cuando nos junte como los hizo con ellos en Emaús,
cerrar las puertas y revelarnos algo a nosotros. Recuerden, la razón por la cual ellos
sabían que era Él, lo hizo igual como lo hizo antes de ser crucificado; y luego
despareció de su vista para apartarse de ellos. Lo hizo así. Que Él venga en esta
noche, entre nosotros, y abrir nuestros ojos, por revelarse a nosotros, por las mismas
cosas que hizo cuando estaba aquí en la tierra, porque Él lo prometió. Él es el mismo
ayer, hoy y por los siglos. Que el Señor nos ayude a verlo cuando aparezca a
nosotros.
Inclinemos los rostros. [Parte vacía en el casete—Ed.]
160 ¿Cuál es mi objetivo? ¿Cuál es mi motivo hacia mi objetivo? Señor Dios, yo
no puedo decir sí ni no. Tú eres Él que impulsa esto. Tú lo prometiste, y oro que
dejes que la gente vea y entienda en esta noche. Déjalos, una vez, Señor, abrir los
corazones muy abiertos y decir, “Entra Señor, ahora revélate a mí.” Y que sus ojos se
abran entonces, para darse cuenta.
161 Que no falte ningún pecador en el edificio en esta noche, como un incrédulo.
Oh, quizás haya los aquí que sería…que simplemente se resentirían que yo los llamara
pecadores. Pero, Padre, Dios, tú llamaste a los fariseos, que eran religiosos y
religionistas devotos, “diablos,” dijiste, “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y
las obras de vuestro padre queréis hacer,” porque ellos no reconocieron la Palabra
vindicada, el Mesías. Ellos podían creerlo a Él, en el espíritu; pero cuando en la
carne, no. Y aún, su Escritura dijo que Él sería “Dios con nosotros.”
162 Padre, yo oro en esta noche que lo concedas otra vez. ¿Hay algunos aquí que
necesitan que sean abiertos sus ojos? Dalos el colirio de ojos que prometiste en
Apocalipsis 3, en la edad de Laodicea; comprar colirio, para que sus ojos sean
abiertos en esta noche, que puedan reconocer la hora en que estamos viviendo, y la
vindicación de la promesa de Dios en esta hora. Lo pedimos en el Nombre de Jesús.
Amén.
163 ¿Cuáles tarjetas de oración? K. ¿Dónde…? Comenzamos del uno anoche,
¿no es así? [Alguien dice, “Sí, señor,”—Ed.] Pero no tenemos mucho tiempo, unos
quince o veinte minutos aún. Comencemos…y él repartió la tarjeta de oración K.
Ahora guarden sus tarjetas, vamos a llegar a cada una de ellas.
164 Esta, algo ahora, después de hablar…Antes solía que, quien hablaba, ellos
hablaban. Ustedes recuerden esto, yo solamente entraba y empezaba la línea de
oración. Era mucho más fácil. Pero hoy, yo tengo que hacer algo diferente. ¿Ven?
Y yo tengo que traer Esto, es todo. Si se recibe…Yo solamente puedo sembrar una
Semilla. Yo no puedo hacer que cobre vida. Tiene que caerse en el suelo indicado.
165 Saben, Su propia Semilla, dicen que Él sembró. Algunas se cayeron por el
camino, no sirvió de nada. Algunas cayeron entre espinos, pero, y en los pedregales.
Pero algunas se fueron a la buena tierra. Esto era el Hijo de Dios.
Yo solamente puedo sembrar Semillas, la misma manera. ¿Ven?
166 Que Él tome mi ignorancia y lo ponga a un lado; y tome mi corazón, que yo
Le creo a Él, y mire abajo para ver si Lo amo o no; y luego perdonarme de todos mis
pecados, y usarse en cualquier manera que pueda sacar gloria de mí. Vida o muerte,
no importa, no más glorifique a Él.
167 Ahora les pido a todos, en el Nombre del Señor Jesús, por favor tomen
asiento por unos minutos. No caminen alrededor. Esto siempre va a ser así. ¿Usted
puede imaginar la expectativa de la apariencia de Jesucristo?
168 Ahora si yo saliera aquí, como un hombre, a decir, “Yo soy el Señor Jesús,”
tenía el cabello largo; nosotros no sabemos si así lo tenía o no. “Tengo cicatrices de
clavos en las manos,” sí, cualquier hipócrita puede hacer esto. “Yo tengo aceite y
sangre, y cada….” Aún, esto no ha…La Escritura no prometió esto.
169 ¿Cómo lo conocería a Jesús? No…Uno dice, “Bueno, lo conocería por Su
retrato.” No, alguna psicología pintó esto. Nosotros no sabemos cual aspecto tenía
Él. ¿Ven? Yo no sé lo que era. Esto es, ven, tiene que ser así.
170 Rebeca no sabía cual aspecto tenía Isaac, pero era amor aún así. ¿Ven? Ella
no sabía cual era su aspecto; solamente tenía que ir. ¡Los tipos! Ella lo vio y lo amó.
Estaba dispuesta a ir, comoquiera, sin importar el aspecto.
171 Pero ¿cómo podría reconocerlo? Jesús dijo, “Se conocen por sus frutos.”
Ahora si Jesús estuviera aquí, Él no estaría en una forma física así como yo, porque
este cuerpo está sentado en la diestra de la Majestad, pero Su Vida está aquí.
172 Y, recuerden, esta es la última promesa, la última señal que la iglesia recibe,
antes de la señal prometida—el Hijo prometido regresa. Esta Escritura no puede ser
rota, saben. Inmediatamente después de Sodoma, el hijo prometido llegó y Sodoma
fue quemada. ¡Así será otra vez!
173 Llamemos de la tarjeta de oración, digamos como a… ¿Qué hicimos, uno a
quince, anoche? Tomemos otros quince, ochenta y cinco a cien. Tarjeta de oración
K. ¿Era esto, K? K, ochenta y cinco, ¿quién la tiene? Levante la mano. Sí, ¿está en
algún lado? Ochenta y cinco, pase por aquí. Ochenta y seis, ochenta y siete, ochenta
y ocho, ochenta y nueve, noventa, en K. Noventa, noventa y cinco, cien, fórmense
acá abajo, mientras que hable con el resto de la audiencia, solamente un momento.
174 ¿Cuántos aquí no tienen una tarjeta de oración? Y realmente están sinceros y
quieren que Dios les ayude, levanten las manos. “Yo no tengo una tarjeta de oración,
Hermano Branham.” Ahora miren. Ahora no se muevan. ¡Shh! Solo dejen a los que
están saliendo subir aquí, solo un minuto. Estén muy reverentes ahora, solamente
unos pocos minutos.
175 Piensen, estamos en la Presencia del Juez del cielo y la tierra. ¿Qué tan
reverente estaría si pudiera verlo parado aquí? Estaría de rodillas, gritando, llorando,
todo. Pero Él está aquí. Él lo prometió, “Donde dos o tres están reunidos en Mi
Nombre…” Esto no significa, porque ha dicho, “Aquí hay un Nombre.” Esto quiere
decir, “…en Su Nombre, yo estoy en medio de ellos.” Noten.
176 Ahora ¿todos están aquí, que llamé? No. K, ochenta y cinco, ¿fue lo que
hablé, o noventa? [Alguien dice, “Ochenta y cinco.”] Ochenta y cinco, ochenta y
cinco a cien, párense por aquí. Si usted no puede venir, al-…
177 Hay una persona en una camilla aquí, alguien revise su tarjeta. Quizás el
hombre no puede caminar. Vean si es éste su número. Yo veo que tiene una tarjeta
de oración en la mano. Si es él, pues, pueden empujarlo en la línea de oración. K,
ochenta y cinco a cien. Si hay alguien que no puede levantarse, quizás alguien sordo;
miren alrededor a las tarjetas, el uno al otro. Y mientras hacen esto, mírenme a mí,
los demás de ustedes.
178 Ahora, ¿creen que, “Él, en el principio, era el Verbo y el Verbo estaba con
Dios, y el Verbo era Dios; y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros?” “El
mismo ayer, hoy y por los siglos.” ¿Ustedes creen esto? Entonces, lo que la Palabra
siempre ha hecho, era un discernidor de los pensamientos del corazón. Por esto estas
personas sabían que Jesús era el Mesías. ¿Es cierto esto? ¿Cuántos saben esto?
179 Ahora, aquí una mujercita, una vez, que ella creía que si pudiera tocar Su
manto sería sana. ¿Ustedes recuerden la historia? Ahora, recuerden, ella solamente
creyó. Él estaba en forma física en aquel entonces.
180 Y, recuerden, Él solamente lo hizo esta única vez. Él solamente le dijo a la
mujer lo que había hecho; ella tenía demasiados esposos. Y aquella ciudad entera de
Sicar creyó en Él, por causa del testimonio de la mujer, y ella una prostituta.
181 Y ahora no creerán si un ministro piadoso, ordenado de Dios, con el
Evangelio, los puede decir. Todavía no lo hacen, no quieren creerlo. ¿Ven? ¿Ven?
¡Solamente tan leve, oscuro! Honestamente, el mundo entero, parece que tiene
presión en él. Solamente, no sé como explicarlo, pero está aquí. Amigos,
¡despierten! Es más tarde de lo que pensamos.
182 Ahora usted siéntese allí y mire hacia Él. Ahora la Biblia dijo, en Hebreos 4,
que “Él es un sumo sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades.” ¿No
es así? Ahora si Él es este Sumo Sacerdote, y usted lo ha tocado, tocaría como
aquella mujer tocó. Ahora, Él no sintió el toque físico; dijo, “percibo que Me
debilité.” La virtud salió de Él. Ahora si Él sigue siendo el Sumo Sacerdote, usted
todavía puede sacar virtud de Él, porque Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
183 Entonces ¿cómo lo hace? Como Dios dijo. En los días de Sodoma, ¿cuál era
aquella señal? Dios, Elohím, en hombre que comió, bebió. ¿Entienden esto? Jesús
era Dios en hombre. Es por eso que Él discernió sus pensamientos, ¡Dios en hombre!
Repetido otra vez, dijo que sería repetido otra vez en los últimos días. “Cuando Él se
manifestara, sería como lo fue en los días de Sodoma.” Docenas más docenas de
Escrituras que han sido estudiadas. Pero no tiene la interpretación; Dios lo
interpretará si es correcto. Él comprobará que es correcto. Ahora tengan fe y crean.
Una palabra de Él debería ponerlo en orden.
184 Ahora, Padre Celestial, esta es Tu Palabra, lo mejor que yo conozco. Ahora todo
está en Tus manos, Padre. Me cometo a Ti, con esta audiencia. Que sea esta noche,
cuando salimos de aquí, que digamos, “¿No ardieron nuestros corazones en nosotros,
mientras que nuestro Señor Jesús, en la forma del Espíritu Santo, habló con nosotros
mientras que estuvimos allí?” Concédalo, Padre. Oro en el Nombre de Jesús, por Su
gloria. Amén.
185 Ahora tengan fe, crean. Yo creo que el hermano Pearry va a mover esto aquí,
en solo un minuto.
186 Y ahora, recuerden, yo no conozco estas personas. Son…Yo conozco estos
ministros aquí, conozco a cada uno de ellos, pero yo no veo ninguna otra persona que
yo conozco. Yo sé que hay algunos allí afuera que yo conocería. Si no me equivoco,
pienso que este es el hermano Pat Tyler sentado justo aquí; no estoy seguro, sentado
justo…
187 En la línea de oración, si yo no, yo sé que no sé nada de ustedes, levanten las
manos. Ustedes que están en la línea de oración aquí, que tienen la tarjeta para venir,
levanten las manos. Sí, señor. Ahora, allí afuera, saben lo mismo.
188 Ahora aquí está la Verdad. Si Él ha resucitado de entre los muertos, entonces
Él prometió que Dios sería manifestado en carne humana. Ahora, no importa cuanto
me unja a mí, usted tiene que estar ungido con la fe para creerlo. ¿Ven? Se requiere a
los dos de nosotros. Usted…La mujer que tocó su manto, ella tuvo que creer. Él
hubiera pasado. ¿Ven? Ella tuvo que creerlo. ¿Ven?
189 ¡Es Dios! Ahora si alguien piensa, “Un don es como una gran navaja. Dios
le da a uno un don, y lo puede tomar y cortarlo y hace lo que…” Usted tiene la
concepción errada de un don. Un don es saber como sacarse del camino y dejar que
Dios haga lo que quiere hacer. Ven, es saber como relajarse, que Dios pueda usarle
en la manera que Él quiera. Solamente sacarse del camino. ¿Ven?
190 Ahora yo no conozco a ninguna de estas personas, no conozco a esta persona
aquí. Aquí hay una dama parada aquí, casi le parece a la preciosa mía que acaba de
pasar a la Gloria, hace poco. ¿No sería yo una cosa horrible, si mi madre pudiera ver
desde la Gloria en esta noche, pensar que yo vendría aquí para engañar a una pobre
persona así? ¿Cuál objetivo tendría yo? Yo sería demente. Yo estoy aquí para
intentar de ayudarle, dama.
191 Y la única cosa que yo puedo hacer es solamente hacer lo que soy
comisionado a hacer. Yo no puedo hacer que la gente crea. Yo no puedo hacer que
nadie crea. Solamente, yo tengo…
192 Yo no soy un teólogo. No ni siquiera soy…no soy un…Yo no me llamo un
predicador, ven, porque no tengo estudio. Un predicador hoy en día es alguien que
tiene su licenciatura de arte y su doctorado. Pues, yo ni sé que sean estas cosas.
193 Alguien me preguntó el otro día, dijo, “Usted no usa correctamente sus
nombres y pronombres.”
194 Dije, “Yo no sé que sean. Yo no sé.” Yo no sabía lo que era un nombre o
pronombre. Yo no podría decirle, para salvarme la vida, la diferencia entre un
nombre y un pronombre. Yo puedo decirle.
195 Pero una cosa que sé, lo conozco a Él, el poder de Su resurrección. Esto es
todo lo que me importa, ven. “Él” es quien yo quiero conocer. “A conocerlo es
Vida.” Y esto es lo que yo quiero, Vida, vivir. Es por eso que usted está aquí, la
Vida, vivir.
196 Ahora, dama, si el Señor Jesús me revele algo que ha hecho, algo que no
debía haber hecho, algo de por qué está aquí. Como lo hizo a la mujer, le dijo lo que
le pasaba; tal vez decir lo que le pasa, si hay, luego sabrá si es la verdad o no. Será
testigo de esto. ¿Esto le haría…? Usted sabría que hay Algo, algo tuvo que venir de
algún lado. No podría ser natural. Tendría que ser sobrenatural. Bien. ¿Le causaría
a creer que esta Palabra que he dicho, sería Dios interpretando Su Propia Palabra,
luego sería Dios vindicando?
197 ¿La audiencia creerá lo mismo? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.]
Estén reverentes ahora. Ahora recuerden, estén muy reverentes.
Dice usted, “¿Se está demorando, hermano Branham?”
198 Sí, claro. Yo no conozco a la mujer. Tiene que requerir a otra cosa, al Ángel
del Señor, el mismo Espíritu Santo.
199 Aquel Pilar de Fuego que guió a los hijos por Israel, Israel por el desierto.
Ven, cuando Él estaba allí, era Jesús. “Moisés tuvo por mayores riquezas el vituperio
de Cristo que los tesoros de los egipcios.” Él renunció a Egipto.
200 Cuando Jesús estaba aquí en la tierra, dijo, “Vengo de Dios, y voy con Dios.”
Él se murió, fue enterrado, se resucitó y se ascendió.
201 Y Saulo, en su camino a Damasco, fue derrumbado por esta misma Luz. Y
aquel judío nunca le hubiera dicho a alguna luz extraña, “Señor.” Y él dijo, “Señor,
¿quién eres?” Él sabía que era el Señor quien guió a su pueblo por el desierto.
202 Él dijo, “Soy Jesús.”
“El mismo ayer, hoy y por los siglos.”
203 Ahora si aquella misma Luz está entre nosotros, ven, entonces se vindica por
producir lo que produjo allí. Ahora si Él hará esto, nos hará creer y estar felices, ¿no
es así? Que Él lo conceda. Usted es…
204 Solamente logro que usted diga algo. Ven, cuando usted…Cuando uno se
aparta, se levanta mucho; y solamente cualquier palabra que diga, lo que sea. Ve,
usted es un ser humano, tiene un espíritu. Y lo que sea aquel espíritu, tan pronto que
unja, yo veo, yo puedo ver justo lo que es que en cual dirección se va, por el…Es un
don de Dios. Así es como Él lo hizo, dijo a la mujer. La misma cosa, exactamente la
misma cosa.
205 Ahora usted está aquí porque está de parte de alguien más. Usted quiere
oración para alguien más, y esta otra persona está en el hospital. Sí. Y es
tuberculosis. Y es su esposo. Así es. Y otra cosa que vi, él está sombreado a muerte.
Hay un espíritu oscuro sobre él, porque no es un cristiano. Así es. ¿No es eso la
verdad? ¿Ven? Él no es un cristiano. Él está sombreado a muerte. Y usted está
interesada de que sí reciba a Cristo.
206 Y veo que usted ha tenido algún problema, también. O, esperan que usted
tenga tuberculosis, o algo así. Así es, tuvo una radiografía o algo. Acaban de sacarle
radiografías para tuberculosis. Así es, ¿no es así?
207 Ahora, ¿usted irá y creerá con todo el corazón? Ahora justo como usted ha
creído, lo que usted creyó, Esta estaba ahora que lo sabe, justo como usted lo creyó;
vaya con él, dígale lo que sucedió aquí, y quizás aquel espíritu oscuro se irá; él se
salvará, y luego se levantará a venir a casa. Ahora crea con todo el corazón ahora.
Dios le bendiga.
208 ¿Ustedes creen? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.] Eso, usted puede
juzgarlo como quiera. Ahora es su decisión.
209 ¿Cómo está usted, dama? Supongo que somos desconocidos el uno para el
otro, pero ¿usted cree que Dios podría revelarme sus problemas? [La hermana dice,
“Sí, señor.”—Ed.] Y si Él lo haría, le causaría a creer grandiosamente, ¿no es así?
Aquel hombre subió de aquí, o veo. Usted lo creía hace unos minutos. No, usted está
parada aquí por alguien más, también, que es su esposo. [“Sí, señor.”] ¿Usted cree
que el Señor Jesús pueda revelarme lo que le pasa a su esposo? ¿Usted lo cree?
Tiene una hernia. Así es. Y hay un niño aquí que tiene una aflicción, por el cual
usted está orando también. ¿Usted cree que esto también pasará? Bien. ¿Usted cree
con todo el corazón ahora? Justo como usted ha creído, que sea…Ve, yo no puedo
sanar. Yo solamente puedo pronunciar, ve, lo que veo. Y usted crea con todo el
corazón, será como usted lo ha creído. Usted créalo, y que el Señor le bendiga. Dios
le bendiga.
210 Solamente no duden. Tengan fe. Solamente muy reverentes. Ahora si
empiezan a…No empiecen a moverse. Ven, están sentados muy bien. Quédense así
y escuchen, por unos minutos.
211 ¿Cómo está usted, señor? Yo no lo conozco, somos desconocidos el uno al
otro, pero tenemos que vernos en el juicio de Cristo y responder por nuestra
apariencia aquí en esta noche. Usted cree esto, ¿no es así? Ciertamente lo cree. Yo
solamente miro una Luz, señor, ve, su unción, el Espíritu Santo.
212 Ahora, usted está sufriendo con su estómago. Su estómago está
molestándolo. Así es. Y usted quiere deshacerse de algo, un vicio. Y eso es lo que
realmente causa su estómago, se convertirá pronto en cáncer si no lo deja, de fumar.
¿Usted cree que Dios se lo llevará y sanarlo? ¿Lo creerá? ¿Usted cree que si yo le
pusiera las manos ahora…mientras que este Algo que usted sabe que le parece
misterioso? Pero aquella unción de Cristo, si lo le pido que le quite esta cosa de usted
y sanarle, usted puede dejarlo e irse. ¿Usted creer esto? [El hombre dice, “Yo creo
esto.”—Ed.] Venga aquí. Venga aquí, señor.
213 Satanás, basado en nuestra fe, la Presencia de Jesucristo, quien les venció a ti
y a todos los tuyos, yo le cargo a este diablo que está mandando a este hombre a un
sepulcro prematuro, con estos cigarrillos, sal de él, en el Nombre de Jesucristo.
Amén.
214 Váyase ahora y que se acabe con esto. Crea y viva como sabe que debería
vivir.
215 ¿Ustedes creen? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.] Solamente sigan
creyendo.
216 ¿Cómo está usted? Una dama que parece ser muy amigable, ¿usted cree que
Jesucristo es el Hijo de Dios? ¿Usted cree que yo soy Su siervo? La razón que yo
digo esto, cuando Él… ¿Alguna vez usted ha leído mi libro? Dijo allí, “Si puedes
lograr que la gente te crea.” Ven, esta es la cosa principal, usted tiene que creerlo.
Usted solamente….No hay ninguna otra manera de acercarse a Dios pero, por medio
de un don, más que creerlo.
217 Como lo dijo Marta, “Yo creo que eres el Hijo de Dios. Si hubieses estado
aquí, mi hermano no habría muerto.” ¿Ven? Ella se aproximó de la manera correcta.
Cuando ella tenía el derecho de regañarle por fallar de venir, pero no lo hizo. Ella
vino con reverencia, y ella consiguió lo que pidió.
218 Ahora ¿usted cree que Dios está presente y sabe todas las cosas? ¿Usted cree
que Él es capaz de revelarme las cosas que le pasan? El problema está en el
estómago. Usted tiene complicaciones, muchas cosas están mal. Y usted tiene
complicaciones, que es un bulto en el estómago. Es cierto, de esto. Así es. Bien.
Señorita Whitley, usted bájese por allí, crea con todo el corazón, y se sanará. Bien.
¿Extraño que le llamé por nombre? Él le conoce también a usted, ve.
219 ¿Cómo está usted? Ahora usted tiene un problema femenino, que muestra
que está en los ovarios, es un quiste en los ovarios. ¿Usted cree que Jesucristo puede
remover este quiste? Yo debería contarle lo que le pasó a mi esposa, hace poco. Ven,
cuando… ¿usted escuchó el testimonio? Bueno, ¿lo suyo no puede ser como el de
ella? Bien, así será si solamente lo cree con todo el corazón.
220 Mire aquí, damita. Lo suyo es un problema femenino, también, un desorden
femenino. ¿Usted cree que Jesucristo está presente para hacerle bien y sanarle? ¿Y
usted cree que se quitará, se acabará, usted se sanará y estará…vivir una vida normal?
Bien. Vaya, créalo ahora, será justo así.
221 ¿Usted cree que Dios puede sanar también a la diabetes de azúcar, y sanarle?
Bien, solamente siga caminando por la plataforma diciendo, “Yo le creo a Él.” Y
usted se recuperará si solamente lo cree. Una transfusión de sangre del Calvario lo
cumplirá.
222 Ahora hay algo que ha pasado en la audiencia, casi no lo capté.
223 Una dama sentada justo aquí, mirándome, está sufriendo con un problema en
el estómago. ¿Usted cree que Jesucristo la sana?
224 Justo a un lado de ella está una dama que tiene un problema del corazón.
Justo allí detrás con el…Justo detrás, el sombrero oscuro puesto, con el problema del
corazón.
225 Usted lo tenía, también. Usted lo tenía. Ve, yo vi que lo tenía. Las dos están
libres ahora. Jesucristo las sana a las dos. Bien, sigan en el camino entonces, y Dios
las bendiga. Tengan fe, crean con todo el corazón.
226 A su edad, tiene complicaciones, muchas cosas mal. Pero una de las cosas
principales por la cual quiere oración, es su corazón, también. ¿Usted cree que le hará
bien de este problema del corazón y le sanará? Bien. Váyase, creyéndolo, diciendo,
“Gracias, Señor,” y tendrá su sanidad.
227 Un nerviosismo le ha molestado por mucho tiempo, dándole una próstata,
levantándose en la noche, pero una de las cosas principales que tiene, es esta diabetes.
¿Usted cree que Dios puede sanarle de esto y hacerle bien? Solamente siga adelante,
diciendo, “Gracias, Señor Jesús. Yo creo que con todo el corazón.
228 Dios puede sanar cualquier tipo de enfermedad sanguíneo, anemia, o
cualquier otra cosa. ¿Usted cree esto? Bien. Solamente siga, y Dios le sanará.
Créalo.
229 ¿Cómo está usted? Lo veo intentando de levantarse de la cama, muy
lentamente, el artritis casi le gana. Pero ¿usted cree que le va a dejar en esta noche y
ahora va a estar bien? Solamente siga caminando por la plataforma, diciendo,
“Gracias, Señor, Jesús,” y crea con todo el corazón.
230 ¿Usted cree con todo el corazón? Déjenlo seguir. Él estaba sanado allí,
comoquiera, entonces, solamente…Pero, ¡él lo pescó, él mismo!
231 Venga. ¿Usted cree que el Señor Jesús puede sanar los problemas del
estómago y sanarle y mandarle a casa a comer? Siga adelante y créalo, y Jesucristo le
sanará.
232 Venga, dama. ¿Usted cree que los problemas de espalda…. ¿? …problemas
y cosas le dejarán mientras que pase por esto? Siga moviéndose, diciendo, “Yo Te
doy gracias, Señor Jesús.”
233 ¿Qué piensan ustedes? ¿Esto ha hecho algo para sus ojos, por el día?
¿Ustedes creen con todo el corazón? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.]
¡Solamente miren que vaya allí, con la gente!
234 Ahora, ustedes en la audiencia, ustedes crean, a ver lo que Jesucristo el Hijo
de Dios, si sigue siendo el Hijo de Dios.
235 Sí, estas personas yendo, sentándose, todos están contentas; viéndose el uno
al otro, regocijándose, platicándose de las grandiosas cosas que el Señor ha hecho.
236 Damita sentada aquí, sufriendo con un problema de la espalda. Sentada justo
aquí, con el cabello algo canoso; no, la dama detrás de usted. Usted tocó Algo, ¿no es
así? Usted sabe que no fui yo. Era Él, el Sumo Sacerdote. ¿Usted cree con todo el
corazón que su espalda no le molestará ya más?
237 ¿A usted le gustaría bajarlos a los cigarrillos y decir, “Nunca los levantaré
nunca más, señor,” la dama sentada a un lado de ella? Usted lo intentó por mucho
tiempo, pero no puede tener la fe sobre ello, por algo. ¿Usted cree ahora que tiene la
fe sobre ello? Levante sus manos y diga, “Yo lo creo ahora.” Bien, no fume ya más.
Regrese a casa y esté sana. Haga lo que debería hacer. “¡Si podéis creer!”
238 La damita sentada aquí con el abrigo rojo puesto, mirándome, sufriendo con
artritis. ¿Usted cree que Dios le sanará, dama? ¿Sí lo cree? Bien. Usted puede
recibirlo. Bien.
239 ¿Esto le emocionó, hermana sentada por allí? La dama tiene complicaciones.
Ella lo va a fallar. Dios, ayúdame. Señora Cox, ¿usted cree? Bien. No…Él pensaba
que iba a salir con esto, pero no lo hizo. Pero usted lo tiene.
Digamos, “Gloria al Señor,” amigos. No saben…
240 Señor, usted tiene cáncer, ictericia amarilla. Usted no puede vivir, acostado
allí. Así es. Yo no, yo no puedo sanarle. Pero usted no podía esconder el problema
que tiene. Ve, está allí. Usted no puede vivir sentado allí, usted sabe esto, porque ya
está perdido. Ellos dicen que está en su estómago, y sí está. Está en el hígado, lo cual
está causando que surja la ictericia. Pero ¿Usted cree con todo el corazón y listo
ahora, como estos hombres que se acostaban en el portón allí abajo en Samaria, decir,
“¿Por qué sentarnos aquí hasta morir?”? Usted va a morir, acostado allí. Usted
solamente tiene una oportunidad, y esto es aceptarlo mientras que esté en Su presencia
y creerlo con todo el corazón. ¿Usted hará esto? Entonces, en el Nombre de
Jesucristo, créalo con todo el corazón, y levantarse, llevar su camilla e irse a casa,
dándole gracias y alabando a Dios.
241 ¿Usted cree esto? Oh, Dios le dará fuerzas, no se preocupen de esto. Si
él…Allí está, va a llevar su camilla, doblarla e irse a casa.
242 ¿Los demás de ustedes creen esto? Pónganse de pie ahora. ¿Qué tiene que se
paren? A mí no me importa que sea lo que tiene, levántese. Levante las manos ahora
y alábelo.
243 Señor Jesús, ¡están en Tus manos, en el Nombre de Jesucristo!
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