S.1094 64-0216  Identificación 

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OBRAS DEL MENSAJE

Identificación

Tulare, California, E.U.A.

64-0216

1 Mientras leemos la Palabra. Recordando, que después de este
servicio esta tarde, Uds. probablemente regresarán a sus iglesias, para el
servicio de la noche. Trataré de despedirlos temprano para que puedan
hacerlo así.

2 Escuchen. Si yo estuviera en esta ciudad, alrededor, yo asistiría a
estas—estas iglesias aquí. Realmente lo haría. No estoy diciendo… No me
dijeron que dijera esto. Allí hay hombres finos, hermanos genuinos. Y
entonces cada uno de Uds. que aceptaron a Cristo. Si ellos no obtuvieron
su nombre, por qué no los buscan Uds. a ellos, para el bautismo Cristiano.
Y permítanles que ellos los guíen hacia el bautismo de Espíritu Santo.

3 Si Ud. no tiene una iglesia, Ud. debe tenerla; ¿ve?, porque Ud.
morirá, espiritualmente, Ud. simplemente se irá apagando. Y si Ud. no
tiene una iglesia, por qué no va a ellos y habla con ellos, ellos estarían
contentos en ayudarles. Ellos son—ellos son—ellos son hermanos en
Cristo, y ellos… ellos estarían contentos de ayudarles. ¿No es correcto
eso, hermanos? [Los ministros dicen: “Correcto”—Ed.] Estarían muy
contentos en ayudarles, y de ayudarles a continuar, harían cualquier cosa
que ellos puedan por Uds. Son buenos hombres, fieles, alguien que velará
por su alma y cuidará de Uds. Hagan eso.

4 Y si Ud. aceptó a Cristo, y ellos no obtuvieron su nombre, sólo que
en alguna parte en el asiento Ud. simplemente lo aceptó a Él, por qué no
va hablar con ellos acerca del bautismo ahora, y acerca del bautismo del
Espíritu Santo. Hagan eso ahora mismo. Dios les bendiga.

5 Esta tarde queremos leer, del libro de Filipenses, el segundo
capítulo de Filipenses. Y quiero comenzar con el versículo 5.
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo
Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios.
Como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando
forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la
condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta
la muerte, y muerte de cruz.
Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un
nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se
doble toda rodilla de los que están en los Cielos, y en la tierra, y debajo
de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria
de Dios Padre.
Inclinemos nuestros rostros por un momento.

6 Señor nuestro, nos estamos acercando a Ti ahora en el Nombre
Santo que está—que tiene el Nombre del Cielo, y del cual toma nombre
toda la familia en la tierra. Y Él nos dijo, cuando estuvo aquí: “Si algo
pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo concederé”. Somos gente sencilla,
Señor, pero creemos que esa es la verdad. Creemos que recibiremos lo que
pidamos, porque si nuestra—si nuestras almas no nos condenan, si no
tenemos ningún mal sentir por lo que hemos hecho, que está errado,
entonces tenemos esta seguridad de que Dios nos oirá. Así que pedimos
por misericordia, esta tarde, para todos nosotros.

7 Y ahora estoy pidiendo que Tú le concedas a esta audiencia que está
esperando, ahora, la sanidad de cada persona que está en la Presencia
Divina. Que este pueda ser uno de los más grandes servicios de sanidad
que jamás hayamos tenido alguna vez. Que haya algo que ocurra, Señor.
No sabemos cómo sucedería, o qué más pudiera ser hecho, pero rogamos
que el Espíritu Santo tenga la preeminencia en esta tarde, para entrar en
cada corazón y en cada mente. Como acabamos de leer: “Que la mente
que estaba en Cristo esté en vosotros”. Yo ruego, Dios, que mientras
vemos que la mente es la torre de control del ser completo, la cual nos
dirige, y permite que la mente que estuvo en Cristo esté en nosotros en
esta tarde. Y Él siempre estuvo creyendo la Palabra. Y que haya ahora un
gran derramamiento de Su Presencia sobre nosotros.

8 Y yo oro por estos ministros, Señor, que han cooperado en esta
reunión, que cada una de sus iglesias sean beneficiadas con grandes
beneficios espirituales y materiales, por causa de su posición, al tratar de
llevarle a su pueblo, el Evangelio, en toda forma verdadera que ellos saben
que está siendo predicado. Y yo te pido, Padre, que Tú los bendigas. Y que
la gente los aprecie, sabiendo que—que ellos están haciendo por causa de
ellos y por la causa del Evangelio; para que ellos, a cambio, ayuden y
pongan sus hombros a la rueda, para promover la Causa que estamos
tratando de manifestar sobre la tierra, el Señor Jesús.

9 Ahora, Padre, rogamos que Tú tomes las Palabras así como las
hemos leído, y Tú eres Tu Propio intérprete, así que rogamos que la
interpretes a nuestros corazones hoy. Y cuando salgamos hoy, que
podamos decir como aquellos que venían de Emaús: “¿No ardían nuestros
corazones dentro de nosotros, mientras Él nos hablaba por el camino?”.

10 Bendice Dios, a todos estos bebés recién nacidos que han venido a
Ti. Yo ruego, en su pequeña manera tierna, que ellos puedan ser
alimentados con la leche espiritual del Evangelio, para que crezcan hasta
llegar a ser grandes estatuas de Cristo, para que puedan ser Sus portavoces
y siervos, para servirle a Él en esta gran edad de sombras en que estamos
viviendo, en las Luces del atardecer. Concédelo, Padre. Pedimos esto en el
Nombre de Jesús. Amén.
Pueden sentarse.

11 [Una hermana habla en otra lengua. Un hermano da una
interpretación —Ed.] Amén. Amén. Yo pienso que el mensaje sería para
consolar a los santos, y para exaltar… exhortar a los jóvenes convertidos
para que se acerquen más a Dios y para que continúen en la fe.
Gracias sean dadas a Dios.

12 Ahora quiero tomar este tema por un momento. Tenemos… no vamos
a poder hablar sino sólo un ratito, porque tenemos alrededor de quinientas
tarjetas de oración que hemos repartido, y hay que orar por todas ellas.

13 Así que ahora yo estoy haciendo esto de manera que pueda ayudar. Me
pregunto si mi voz no tiene un eco. ¿Me pueden oír bien allí en la parte de
atrás? A mí me suena como que está haciendo eco allá atrás. Y anoche, al
hacer el llamamiento al altar, pensé que tal vez esa era la razón por la que la
gente no podía entender, porque había un eco.

14 Ahora, en esta tarde deseo tomar este tema: Identificación.

15 Ahora, cualquiera debe saber que estamos viviendo en los días cuando
identificación es requerida. Ud. no puede, a menos que lo conozcan en un
banco, Ud. no puede cobrar su cheque a menos que Ud. tenga algo para
identificarse.

16 Yo sé que mi esposa, ella no puede cobrar un cheque. Sin embargo,
cuando recibimos nuestro cheque, nosotros lo depositamos en el banco. Pero
ella no lo hace efectivo, debido a que ella no maneja, ella no tiene número de
seguro social ni nada con qué identificarse, así que por lo tanto es una cosa
difícil para ella cobrar un cheque. Uno tiene que tener alguna identificación
oficial, y yo pienso que es simplemente ese tiempo en que estamos viviendo.

17 Si se fijan, si Uds. van a una cierta iglesia denominacional, como una
Metodista,
Presbiteriana, Luterana o algo, Ud. tiene que tener algo para identificarse si
Ud. va hablar. Ud. tiene que tener una credencial, o una tarjeta, o tarjeta de
compañerismo, o algo para identificarse de modo que ellos sepan de dónde
Ud. viene y qué va a decir en la plataforma. Ud. tiene que estar identificado.
Y—y es una edad de identificación.

18 Ahora, todo lo que ocurre en lo natural es sólo un tipo de lo que sucede
en lo espiritual. Nosotros también, la iglesia Cristiana en sí misma, la cual no
es de ninguna denominación, sino de una Naturaleza. Es el cuerpo místico de
Cristo, y ella también está identificada. Ella porta identificaciones. Jesús se
identificó.

19 Y ahora, en esta tarde vamos hablar sobre identificaciones, en los
personajes Bíblicos. Vamos a… o a identificar nuestra condición actual, con
personajes de la Biblia, de otras edades.

20 Ahora, a veces nos preguntamos cómo—cómo nos miraríamos si
tratáramos de vernos en el espejo para ver cómo nos miraríamos. Me hace
recordar una pequeña historia que oí una vez, de una familia que vivía allá en
Kentucky, de donde provengo, allá en la región montañosa donde hay…

21 Bueno, mi abuela vivió hasta los ciento diez años de edad, y ella nunca
vio sino un solo automóvil, y para negociar esa subida, para traerlo a donde
traje el mío, nos costó como ochos horas para atravesar cuatro millas,
metiendo troncos y cosas en el arroyo para cruzar. Ella nunca vio un—un—un
tren, ni nada lo suficientemente viejo. Cuando murió, hace años, ella recordó
el asesinato del presidente Lincoln, y vivió hasta los ciento diez años.

22 Y supongo que ella nunca tuvo tres o cuatro pares de zapatos, en toda
su vida. Y puedo ver los antiguos senderos, como un pequeño sendero de
mapaches subiendo al manantial, en una mañana antes del amanecer; con una
cubeta grande de cedro, con aros, aros de bronce, para sacar agua, para venir a
cocinar. Se sentaba así con los pies estirados, ante la antigua chimenea. Y con
grietas en los pies y sangrando.

23 Pero cuando ella murió, me abrazó, yo la sostuve en mis brazos y lloré,
orando por ella así. Las últimas palabras que le oí decir, fue: “Que Dios
bendiga tu pequeña alma ahora y por siempre”. Yo era un muchacho en ese
entonces. Pero ella conocía a Cristo como su Salvador, pero ellos no tenían
mucho de los bienes de este mundo.

24 Así que de esta historia viene esto, y es que esta gente nunca pudo
darse el lujo de tener un espejo. Ellos no tenían uno, y el padre sólo tenía un
pedazo de—de espejo que él había clavado en un árbol, para afeitarse, afuera.
Ellos tenían un muchachito, y él… Este pedacito de espejo, pues, él nunca
había podido subir hasta donde esto estaba, para verse. Así que él fue a la
ciudad a visitar a una de las hermanas de su madre, la cual se había casado con
un—un hombre que había venido a Indiana, y entonces ellos vivían allá. Así
que ellos tenían un hogar. Todos ellos…

25 Solía ser que en los hogares antiguos, ellos tenían un espejo en una
puerta, a veces, cuando uno entraba a los dormitorios. No sé si algunos de
Uds. recuerdan esas puertas antiguas, o no, que tenían un espejo del tamaño de
la puerta, así por dentro.

26 Así que el muchachito, él llegó a la casa de su tía, y estaba corriendo
de acá para allá como lo haría cualquier muchachito, y—y ellos se fijaron en
él. Y él—él comenzó a subir las escaleras, y, cuando lo hizo, en la cabeza de
las escaleras, cuando él se estaba acercando a la cabeza de las escaleras, él
empezó a ver otro muchachito apareciendo. Y él se detuvo y miró al
muchachito. Por supuesto, era… El le hizo señas, y este hizo lo mismo. Y él
siguió acercándose más y más, observando al pequeñito. De repente, él estiró
la mano. Miró alrededor. Sus padres lo estaban observando, porque él nunca
antes había visto un espejo. Él dijo: “Pues, ése soy yo”.

27 Así que yo me pregunto, hoy, si no pudiéramos mirar en la Biblia, y
decir: “Ese soy yo”. Mientras nos preguntamos cuál es, a cuál personaje de la
Biblia nos pareceríamos. Y tomemos eso como un pequeño texto ahora y
quedémonos con él por un rato. Y mientras miramos en la Palabra de Dios,
identifiquémonos a nosotros mismos, pues Él puso a otros allí como ejemplos
de lo que nosotros somos. Ahora, recuerden que Dios se lleva Su Espíritu…o
se lleva Su hombre, pero nunca Su Espíritu; satanás se lleva a su hombre, pero
nunca su espíritu. Así que veamos si podemos identificar nuestro estado actual
ahora con los personajes de la Biblia. Ahora, ellos, la Biblia dice: “Todas esas
cosas sucedieron, allá en aquellos días, como ejemplo para nosotros”. Ellos
son nuestros ejemplos.

28 Nuestro carácter nos moldea a la imagen de lo que somos, nuestro
carácter de vida que está en nosotros.

29 Ahora, tomen por ejemplo un pequeño germen de vida, y cuando es…
si es el germen de un—de un pájaro, producirá un pájaro. Y si es un germen
de—de trigo, producirá trigo. Un germen de maíz producirá maíz. Vean, la
vida que está en él moldea su carácter.

30 Entonces encontramos la misma cosa, como la vida de un cáncer.
Vean, un germen, un germen de cáncer, moldea un cáncer. Es una vida
maligna. La vida de un tumor moldearía un tumor, y así sucesivamente.

31 Vean, nosotros, nuestro carácter es moldeado por lo que está dentro de
nosotros, y lo de afuera solamente expresa lo que está por dentro. Lo que
somos, cómo caminamos, no importa lo que digamos, nuestra vida habla más
fuerte que nuestras palabras.
Si dijéramos: “Yo soy un creyente en Dios”.
Y yo dijera: “Bueno, ¿cree Ud. toda la Biblia?”

32 “Bueno, yo no sé”. Entonces, vea Ud., sus—sus—sus labios, su
misma… Su vida está hablando más fuerte entonces de lo que serían sus
palabras.

33 Si Ud. dice: “Yo soy Cristiano. Yo no creo en hacer… y yo creo que
todo lo que Dios dijo es verdad”. ¿Y luego vivir cualquier clase de vida
después de eso? Vean, su—su vida habla más fuerte de lo que habla su
testimonio.

34 Y, Uds. saben, ese es uno de los tropiezos más grande que tiene la
Iglesia de Dios. El contrabandista de licor, el apostador, esa gente son… todos
nosotros—nosotros sabemos para dónde van ellos, y ellos mismos lo saben.
Pero el individuo que profesa ser un Cristiano, la mujer que profesa ser una
Cristiana, y luego vive algo diferente, es la más grande piedra de tropiezo que
tiene el mundo de afuera, que—que—que hay en el mundo allá afuera, o en
cualquier parte. Es peor que cualquier cosa que el mundo pueda producir, una
persona que se supone ser un Cristiano y luego vive otra cosa distinta a eso.
Mentir, robar, engañar, y hacer cosas que él no debería hacer, es una
vergu?enza para su testimonio cuando uno ve gente que hace esas cosas allá. Y
ellos son… Nuestro carácter es moldeado allí por medio de la vida que está
dentro de nosotros.

35 Ahora, nosotros diríamos: “Jesús vino a salvar lo que estaba perdido”.
Eso es lo que Él hizo. Y ahora, tenía que haber algo para salvar a esto perdido,
así que tenía que ser un carácter diferente de lo que estaba perdido. Así que
encontramos entonces, cuando Dios miró sobre esta creación Suya, que Él
había hecho sobre la… Su… los carácteres de esta tierra; Su carácter
amoroso, Él mismo, fue moldeado en la Persona de Jesucristo, para ser el
Salvador del mundo. Él… Esto fue hecho de manera que Él pudiera pagar la
pena de muerte por nosotros, y así redimirnos. Ciertamente cumplió Juan
3:16, (¿Ven?), que “Dios”, ninguna otra persona podía hacerlo. Jesús, no
podía haber sido más nadie. No había ningún otro personaje en ninguna parte
que pudiera haber producido tal persona como Jesucristo, sino Dios Mismo.

36 Ahora, no había nada en el Cielo, que pudiera haberlo hecho. Uds.
saben, Juan miró en el—en el Libro allá, en la Biblia, encontramos que él vio
que no había nadie sobre la tierra que fuese digno de tomar el Libro, el Libro
de Redención, y no había nadie digno en el Cielo. Nadie que estaba debajo de
la tierra, o en ninguna parte, era capaz o digno de tomar el Libro, para desatar
los sellos, o de aún mirarlo. Y él lloraba, porque en este Libro estaba el Libro
de Redención, su propio nombre estaba allí, y nadie era digno.

37 Y entonces uno de los ancianos dijo: “No temas, porque el León de la
Tribu de Judá ha prevalecido, y Él es digno”.

38 Juan miró entonces para ver un—un León, y vio un Cordero, y debió
haber sido un Cordero inmolado. Era un Cordero ensangrentado. Él dijo que
estaba lleno de Sangre, porque: “Era un Cordero que había sido inmolado”. Y
un Cordero inmolado está ensangrentado, por supuesto. “Y había sido
inmolado desde antes de la fundación de mundo. Él vino y tomó el Libro”. No
había más nadie que pudiera hacerlo.

39 Porque, si Ud. siembra algo como un abrojo en la tierra… Cualquiera
de Uds. de Arkansas saben lo que es un abrojo. Y si meten eso en la tierra,
Uds. no pueden esperar recoger una cosecha de maíz de eso. No, no pueden.
Así que si Uds. tomaron un abrojo y lo pusieran con un… y lo cruzaran con
hediondilla, Uds. todavía no tendrían nada. ¿Ven? Y, (¿ven?), allí no hay
carácter sino el que producirá el mismo carácter, malo con malo.

40 Así que se requirió de algo que no era malo, que pudiera producir un
carácter como Jesucristo. Y era Dios mirando sobre Su creación, y Su Propio
carácter amoroso; viendo eso perdido, sin embargo a Su imagen hecho para Su
gloria. Y al ver eso perdido, Su Propio amor proyectó a Jesucristo. “De tal
manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito”. Eso fue Dios
manifestándose, no otra persona, pero Él mismo en forma de un cuerpo, para
redimir lo que se había perdido. No es de extrañar lo triste que debe haber sido
eso, cuando Dios miró sobre la tierra y le pesó a Él haber hecho al hombre.

41 Una vez, yo—yo tenía a mi niñita tomada de la mano, y estábamos allá
en Cincinnati, en el zoológico, e íbamos caminando, observando los animales,
y oí un gran ruido allí debajo de las—las—las jaulas donde estaban los—los
animales tales como lobos y tigres, y demás; yo bajé hasta allí. Y había una
jaula inmensa, muy grande, oh, quizás del alto de este edificio. Y acababan de
atrapar un águila, un poco, oh, unas cuantas semanas antes de eso, de un… y
la pusieron en cautiverio. Yo sentí mucha lástima por ese pobre animal. Y ella
volvía… ella es un ave enorme, y aquí estaba toda enjaulada por algo que el
hombre había hecho, la había atrapado en algo, y la había metido en una jaula.

42 Y ese enorme animal, estaba sangrando sobre la cabeza, esta gran
águila calva, esa enorme cabeza blanca; y—y sus alas, se le habían caído todas
las plumas. Y el pobre animal estaba sentada sobre su espalda; sus ojos
cansados mirando alrededor. Ella se levantaba, caminaba hacia el lado de la
jaula, y miraba hacia los cielos. De allí era que ella había venido.

43 Ella es un ave celestial. No hay nadie que pueda seguirla. Un halcón se
desintegraría, al tratar de seguirla. Nada puede seguir a esa águila. Y ella se
eleva tan alto, sus ojos se comparan con la altura, y puede ver lo que está
haciendo cuando está allá arriba. ¿De qué sirve subir allá si uno no sabe lo que
está haciendo?

44 Así que Dios asemejó Sus profetas con las águilas, los cuales pueden
prever cosas antes de que sucedan.

45 Y me fijé que estaba sangrando, y ella se posaba sobre su espalda y
miraba hacia arriba de esa manera. Allí es donde ella pertenecía, pero el
hombre la había enjaulado. Pensé: “¡Qué escena tan lastimosa!”. Ella se
levantaba y volaba… aleteaba esas alas enormes y simplemente golpeaba su
cabeza contra esas rejas, y volvía a caer al suelo. Se quedaba sentada allí,
cansada, y miraba alrededor de esa manera; miraba hacia los cielos donde ella
era libre, allá arriba, en una ocasión, y ahora estaba en una jaula.

46 Yo me paré allí y lloré. Desearía que me hubieran vendido ese animal,
yo la hubiera soltado. ¡Ver algo enjaulado! Si eso haría a un hombre, que ama
la naturaleza, como yo amo la naturaleza, si—si eso haría a un hombre llorar,
al mirar eso; y eso fue una escena lastimosa.

47 Pero, oh, permítanme darles una escena más lastimosa, y es ver a
hombres y mujeres que fueron hechos a la imagen de Dios, para llevar Su
carácter, y sin embargo están enjaulados en cosas, y enjaulados por las
trampas del mundo. Ver a una jovencita hermosa viniendo por la calle, muy…
su—su… una mujer tan bonita, y su cabello hermoso todo cortado; ver su
rostro con—con… Un rostro de forma muy bonito, con tanta pintura en él, que
uno no sabe ni a qué se parece ella. Parece como que está llena de gangrena,
con eso azul debajo de sus ojos, y—y con ojos como de lagartija, o como de
lobo, o algo así. Y verla con ropa puesta con la cual ella ni siquiera debería
ser sorprendida en la—la recámara, sola, con las puertas cerradas, con ellas
puestas, y exhibiéndose en la calle de esa manera. Y ver a hijos de Dios, que
deberían reconocer eso como su hermana, afuera en la calle, y silbando,
deseando llevárselas para propósitos errados. Ese es un cuadro lastimoso, ver
cómo satanás ha enjaulado a la raza humana.

48 No hay nada que pudiera salvarlo sino un Carácter que pudiera venir
por encima de todo eso. Eso, eso, no había nada en ello, y Eso tenía que venir
de esa Fuente pura del Dios Todopoderoso.

49 Esa hermosa damita que pudiera ser una—una verdadera reinita para
algún predicadorcito cansado, que viene y lo pone sobre su regazo, y lo abraza
y—y lo tranquiliza, no hay nada que pueda ocupar ese lugar. Eso es parte de
un hombre. No hay mano alguna que pueda tocarlo a Ud., cuando Ud. está
cansado y agotado, sino una esposa amorosa verdaderamente amable que
entiende. Los hombres saben eso.

50 Pero verla allí afuera de esa manera, ella está en una jaula donde
Hollywood la ha metido. Y—y muchas veces esas mujeres reclaman ser
Cristianas, y cantan en coros, pero están todas enjauladas con un espíritu que
ellas no pueden ver. No hay necesidad que uno trate de decírselo, a ellas,
parece como que simplemente se pone cada vez peor. ¿Ven? Allí están ellas,
una Jezabel moderna andando por las calles, y dice: “Yo quiero que Ud.
entienda, que yo pertenezco a esta, y yo…” Vean, con todo eso, esa—esa cosa
a la que ella pertenece la ha—ha separado de su recurso de vida. Aunque ella
nació para ser una pequeña reina para algún hombre, o algún hombre que
nació para ser un—un—un hijo de Dios, y pensar en lo que les ha sucedido,
oh, es una cosa terrible.

51 Entonces, vean, Dios descendió, y el carácter de Dios fue Cristo. Él, Él
fue el reflejo. Él fue Dios, hecho visible. Noten, Dios hecho visible.

52 “En el principio era Dios”. Él ni siquiera era Dios en ese entonces. No.
Dios es un “objeto de adoración”. Lo único que Él era, era el Eterno. Y en Él
había atributos. Y esos atributos eran pensamientos. Y esos pensamientos
fueron expresados en Palabras, y la Palabra fue hecha manifiesta.

53 ¿Qué es? Es Dios totalmente, llegando a ser tangible. Y Ud. es una
parte de Dios. Y Jesús vino para redimir a aquellos que fueron puestos en el
Libro de la Vida del Cordero, antes de la fundación del mundo. Estaban en los
pensamientos de Dios, y eso fue lo que Él vino a redimir.

54 Pero si la Vida no está allí, entonces ¿qué pueden ellos hacer? ¿Ven?
Ellos no lo ven. Ellos nunca lo verán. ¿Ven?

55 Y la cosa entera, como dijo Jesús: “En aquel día, vosotros conoceréis
que Yo estoy en el Padre, el Padre en Mí; Yo en vosotros, y vosotros en Mí”.
La cosa entera es Dios, haciéndose material. Como un esposo y una esposa
llegando a ser uno, juntos, Dios y Su iglesia llegando a ser Uno.

56 Ahora, se requirió algo para redimir a esta mujer caída, lo cual fue
tipificado en Eva, cuando ella cayó. “Adán no fue engañado, pero la mujer
siendo engañada incurrió en la transgresión”. Adán sabía que él estaba
haciendo lo incorrecto; ella no sabía. Esa es la razón…

57 No voy a herir sus sentimientos, pero Uds. saben que siempre me he
parado por ello. Yo no estoy de acuerdo con mujeres ministras, porque no
debe ser de esa manera. Vean, ella es el vaso más débil. Ahora, encontramos
que esta mujer fue engañada por alguien que le citó la Palabra, y sólo pasó por
alto un poquitito, y eso fue lo que causó todo el problema; por eso es que
Pablo dijo: “Aprendan en silencio en la iglesia, no se le permite a ella hablar”,
y lo demás. Ahora noten.

58 Pero, vean, todo eso está, está desplegando, mostrando en tipo, como la
Biblia entera, Dios juntándose con una Esposa redimida, una Novia que Dios
tenía en Su mente antes de la fundación del mundo. Esos eran los atributos de
Dios, siendo desplegados. Y ahora, para formar un carácter que pudiera
redimir a esta mujer, tenía que ser algo mayor que ella, para poder redimirla.
Y ¿alguna vez se fijaron…? Yo—yo… esto pudiera ser…

59 Ahora, como son algunos de mis hermanos armenios, una—una
doctrina que es legalista, ellos no estarían de acuerdo, pero déjenme…
Perdónenme por un momento, quiero proyectar esto. Si Él es el Redentor…
Miren, no digo esto para herir, o para ser diferente; yo no predico doctrina,
pero permítanme hacerles una pregunta.

60 Si Él es un redentor, Él vino, redimir es “levantar aquello que ha
caído”, redimirlo nuevamente al lugar donde estaba al principio, de modo que
ninguno será levantado sino aquellos que estaban en Sus pensamientos en el
principio. Él vino para redimir, no a esta paja para la quema que vemos por
allí profesando ser Cristianos; pero Él vino a redimir aquellos que estaban en
el pensamiento de Dios en el principio. Esto otro es simplemente algo
mezclado para mostrar la Estatua real. ¿Ven? Es solamente… es un, es un
jardín, un jardín de flores. Eso juega su papel. Pero lo que uno quiere ver es la
Estatua, la Estatua de Cristo, la cual fue Dios proyectado a la tierra en la forma
de un Hombre. ¡Amén! Esa es la Estatua que queremos ver. Esa es. Esto otro
es solamente partes mezcladas, ¿ven Uds.?

61 Ahora, esto reflejó Su carácter noble y amoroso, Dios reflejado en un
Hombre, llamado Cristo. Él era el Único que podía hacer esto. No había
ningún otro carácter en el Cielo que podía hacerlo, (¿ven?), era era Dios. Él
fue esa naturaleza sin pecado. Él era la Palabra, la naturaleza sin pecado de
Dios. Él era la Palabra expresada. Lo cual, la Palabra era en el principio.

62 Y si Ud. está en el Libro de la Vida del Cordero, Ud. era la expresión
de Dios proveniente de Su pensamiento. Él lo vio a Ud. y vio su deseo, antes
de que aun hubiese un átomo, o cualquier otra cosa, y Ud. es Su pensamiento
hecho Palabra, y expresado en lo que Ud. es ahora. Amén. Eso es Dios, en
Ud., reflejando a Cristo hoy. ¿Entienden lo que quiero decir?

63 Ahora, yo espero que eso no interfiera con nada, (¿ven Uds.?), y no
quisiera decir nada contrario a lo que Uds. han sido enseñados.

64 Pero sólo para que entiendan a lo que estoy tratando de llegar aquí, un
reflejo, que Uds. tienen que estar identificados. Y si lo están, y Uds.
estuvieron en el pensamiento de Dios en el principio, (¿ven?), y eran Su
reflejo aquí en la tierra, Uds. darán testimonio de lo Celestial, y así como Él
dio testimonio de lo Celestial, también. Y cuando Él se levantó del sepulcro, y
le fue dado un cuerpo; nosotros, cuando nos levantemos, tendremos un cuerpo
como Su Propio cuerpo glorioso.

65 La resurrección es segura. Es una garantía, y tenemos las arras de ello
ahora, a medida que él Espíritu Santo viene y nos identifica como una persona
redimida por Dios. ¡Amén! Cuando Ud. recibe el Espíritu Santo, Ud. es
sellado hasta que la jornada haya terminado. Esa es la Señal que Ud. tiene, la
cual muestra que su—su pasaje ha sido pagado. Ud. es un personaje redimido.
Satanás no tiene ningún negocio con Ud., ninguno en lo absoluto.
Simplemente levante su Señal y muéstrele: “Mi sanidad está pagada. Mi viaje
a la Gloria lo está”.

66 Una señal o ficha es lo que Ud. utiliza para viajar en una línea de
autobús, o en un avión. Su boleto es su señal. ¿Ven?

67 Tome su señal; Ud. está redimido; la Bendición, el Espíritu Santo. Y si
satanás trata de poner algo sobre Ud., simplemente muéstrele Esto. Esa es una
identificación. Amén. Ud. está identificado en la resurrección de Cristo. Ud.
está identificado en Su muerte cuando Ud. muere; Ud. está identificado en Su
resurrección. Y, por medio de eso, lo identifica a Ud., que Ud. estaba con Él
antes de la fundación del mundo, por cuanto Ud. es redimido, eso es: “traído
de vuelta”. “Todo lo que El Padre me ha dado vendrá a Mí, y ninguno puede
venir a menos que el Padre lo haya dado, (¿ven?), en el principio”.

68 Ahora fíjense, Él fue pecaminoso… mejor dicho sin pecado, para
tomar el lugar del pecador, el antídoto. Él fue sin pecado para que así pudiera
redimir a los pecadores. Dios fue expresado en Él y se identificó
adecuadamente en Él. Ahora noten.

69 Uds. dicen: “Hermano Branham, ¿dijo Ud. que Dios se identificó a Sí
mismo?” sí.

70 Miren; “En el principio”, dice San Juan 1, “era el Verbo, y el Verbo era
Con Dios”. Ahora, una Palabra tiene que ser un pensamiento antes que sea
una Palabra, porque la Palabra es un pensamiento expresado. “En el principio
era el Verbo, y el verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”, (¿ven?), “era Dios.
Y el Verbo, la Palabra, fue hecha carne y habitó entre nosotros”.

71 ¿Se identificó cómo? Miren, Hebreos 4, vean: “La palabra de Dios es
más cortante, más poderosa que una espada de dos filos, que parte”, corta
tanto yendo como viniendo, “corta, y discierne los pensamientos y las
intenciones del corazón”. Y cuando Él hizo eso, así era como eran
identificados los profetas, debido a que ellos… Dios hablaba y les decía
exactamente lo que estaba mal y lo que estaba ocurriendo. ¿Ven? Esa es la
identificación de la Palabra de la hora, siendo hecha manifiesta.

72 Él fue la plenitud de la Palabra de Dios, pues Él era la plenitud de la
Deidad corporalmente. Él era Dios en forma humana, y se requirió de Dios
para expresar tal carácter como este. Y luego esa vida amorosa tenía que ser
quitada de Él, de manera que Él pudiera Salvar a estos a quienes el previo
conocimiento de Dios vio en el principio, lo cual eran Sus pensamientos
acerca de Ud. y d mí. Jesús vino para hacer eso; Su Vida perfecta tuvo que ser
sacrificada, para redimir a esa persona. Entonces, si ellos están, y si Uds.
estaban con Dios en sus pensamientos en el principio, ¿cómo pueden negar Su
Palabra siendo Verdad, cuando Uds. son parte de Su Palabra? Amén.
Ciertamente. Vindicado correctamente, no pudiera haber ningún error al
respecto. Él dijo: “No soy Yo que hace las obras, es Mí padre que mora en
Mí”.

73 Ahora, nos damos cuenta en el gran enredo del día, la gente tiene el
entendimiento de Dios: “Dios en tres personas”. Dios, son tres atributos de
Dios, como tres oficios: Dios sobre nosotros, en el Espíritu Santo allí arriba,
en una columna de fuego; Dios se hizo carne y habitó entre nosotros, un
Hombre al que pudiéramos tocar y palpar; ahora Dios en la Iglesia. Dios sobre
Uds.; Dios con Uds.; Dios en Uds. vean, el mismo Dios, en tres
manifestaciones diferentes, pero siendo el mismo Dios todo el tiempo.

74 Fíjense, para que no hayan equivocaciones. Su naturaleza impecable
expresó la Palabra de Dios. Y de la única forma en que Ud. alguna vez pueda
expresar la Palabra de Dios, de que Ud. la crea y la observe obrar detrás de
Ud., es que Ud. tendrá que tener esa Naturaleza impecable que provino de
Dios. Antes de la fundación del mundo, Ud. fue reconocido con Él. Antes que
la Palabra pueda expresarse a Sí misma a través de Ud., se requiere de una
Naturaleza sin pecado para ser eso.

75 Tanto, a tal grado que Él era la Palabra en plenitud. La Palabra de Dios
fluía tan libremente a través de Él que aun Él podía hablar una Palabra, y
crearía. Vean, eso mostraba quién era Él. ¿Quién puede crear, sino Dios? Vean
Dios es el único creador que existe. Y Él estaba tan perfecto en armonía, Él y
la Palabra estaban tan perfectamente juntos, a tal grado que Él creó, Él aun
tenía… Él y la Palabra siendo Uno.

76 Ninguna otra naturaleza podía hacer esto. Ninguna otra naturaleza
podía. Ningún carácter, nada en los Cielos, nada más, podía hacer eso sino Él,
pues Él era el principio de ese Carácter, ¡Salvador! El Ángel no nació como un
Salvador; él fue creado un ser para adorar a Dios, no un Salvador. Pero en
Dios estaba un Salvador. Un hombre ordinario nacido de una mujer ordinaria
no podía ser un Salvador, ya que su naturaleza es carnal. ¡Pero se requirió de
Dios Mismo! Amén. Yo—yo espero que lo vean. Miren, esa era la expresión,
manifestar tal Carácter como ése. Los demás eran un carácter caído; nada
podía salvar. Los Ángeles no fueron creados para tal cosa. El hombre era un
personaje caído. Miren, cómo podría este hombre…

77 Miren, para mostrar que son aquello de los cuales Él pensó, el
Cristiano de hoy día es Sus pensamientos, esos pensamientos antes de la
fundación del mundo. Ahora recuerden: “El hombre, cuando él nació en
pecado, fue formado en iniquidad, viene al mundo hablando mentiras”. ¿Es
correcto? [La congregación dice: “Amén”. —Ed.] No hay nada en él en lo
absoluto. Así que, ¿Ven Uds.?, si Él estuvo en los pensamientos de Dios
cuando vino al mundo, Él ha venido (En los pensamientos de Dios en el
principio) para desplegar su atributo. ¿Me entienden? [“Amén”.] Entonces
Jesús vino para apartar las nubes, de manera que ese atributo pudiera
desplegarse. Amén. Eso es. Él es la Palabra expresada de Dios. Ahora, más
nada podía estar manifestándose; los otros caracteres habían fallado todos.
Entonces, (¿ven Uds.?), ¿para qué vino Jesús, para traer de nuevo esos
caracteres? No, no, ellos nacieron en pecado, fueron formados en iniquidad.

78 Él vino como un Redentor. Y redimir algo, es “traerlo de vuelta”,
Amén. ¡Traerlo de vuelta! ¡Ud. era el pensamiento de Dios! ¡Piénselo!
Pequeño Ud., pequeño yo; nadie en el mundo pudiera tomar mi lugar, nadie
puede tomar el suyo. Ud. siendo un Cristiano y lleno con el Espíritu, Dios,
antes de la fundación del mundo, lo vio a Ud. y sabía cada característica que
Ud. tiene, (¿ve?), y Jesús vino para traerlo a Ud. de vuelta. Para eso fue que
Jesús estuvo aquí, el Redentor, el cuerpo humano, para traerlo a Ud. de vuelta.
Tuvo que venir a ser humano, como un Redentor, para desplegar Sus atributos
como Salvador, vino para redimirlo a Ud. y para llevarlo a Ud. de regreso de
donde Ud. vino. Ud. estaba…

79 Cuando Ud. recibe Vida Eterna, existe únicamente una forma de Vida
Eterna. Esa es la palabra griega, Zoe. ¿Es correcto eso, hermano? [El hermano
dice: “Sí”. —Ed.] Zoe, “La Propia Vida De Dios”. Así que Ud., siendo un
hijo, Ud. llega a ser parte de esa Vida. Así que la vida que está en Ud. nunca
comenzó y nunca puede terminar. Piense en ello. No puede terminar, por
cuanto todo lo que es Eterno jamás comenzó. La vida que está en Ud. jamás
comenzó, eso es, si Ud. tiene Vida Eterna. Y eso es Dios, pues Ud. estaba en
Su Pensamiento desde lo Eterno, y ahora es expresado aquí en un ser humano,
para Su gloria. Jesús vino para redimir eso, siendo el Hijo, la plenitud de Dios
tuvo que venir y llegar a ser eso. El carácter impecable de Dios hizo eso, para
que Él pudiera redimir a esto otros pensamientos que habrían de venir a Él,
para formar una Esposa. ¿Ven lo que quiero decir? ¡Oh, es una historia
gloriosa! No vamos… no deberíamos entrar en eso, de todos modos.
Prosigamos. Muy bien.

80 Noten: “Creado”. Dios, Dios fluía a través de Él así como el viento
fluiría a través de un—un edificio, como el agua fluye bajando por un río, Él
aun había… Él y la Palabra siendo Uno. Ningún otro carácter podía hacerlo,
pues Él era el Único que nació sin lo carnal. Todos los demás vinieron por el
deseo sexual, carnal. Él nació sin el deseo carnal. Él nació virginalmente.

81 Dios se identificó con nosotros. Él tomó—Él tomó Su manera de ser,
lo que Él era, Su manera de ser como Dios, y puso Su tienda aquí
convirtiéndose en un humano. Él se hizo una tienda, un cuerpo donde vivir, y
ese cuerpo es conocido como Jesús. Dios vivió dentro de Cristo. Vean, Él se
hizo humano para salvarnos. Y Él tomó sobre Sí, nuestra forma, para así poder
moldear en nosotros Su carácter.

82 Y Su carácter era, que… Él hizo todo lo que le agradaba a Dios, y Él se
quedó con la Palabra. Para eso fue que Él nos moldeó, para que nos
quedásemos con la Palabra de Dios, hallaremos nuestra posición, y luego
saber en dónde estamos. ¡Quédense con Su Palabra! Y, piensen en ello, hemos
sido invitados a moldear nuestro propio carácter por el de Él. Ahora, nos
vamos a dar cuenta de lo que hemos hecho. Debemos moldear nuestro carácter
por el de Él, por Su propio Espíritu. Entonces nosotros, por medio de Él,
somos hijos de Dios, como acabo de expresar, al tener Su mente en nosotros,
para moldear nuestro carácter conforme al de Él, conforme a Su mente.
“Permitan que la mente que estaba en Cristo esté en vosotros”. Si esa mente
está en Ud., entonces, vea Ud…

83 Él solamente hizo lo que le agradaba a Dios. Él sabía quién era Él. Él
vino, el Hijo de Dios. Él sabía que debía ocupar ese lugar. Su carácter tenía
que ser así. Y entonces cuando Él, habiendo tomado este lugar, Él sabía lo que
se requería del Mesías, y Él siempre buscó de Dios para hacer esas cosas, y no
hizo nada hasta que el Padre le mostrara.

84 Ahora, si Ud. encuentra su lugar, hermana, no deseo herirle, o Ud.
hermano, pero Ud. hallará su lugar en la Palabra, como un Cristiano. No lo
que haya dicho el credo; eso está aquí abajo en esta paja para la quema que va
a ser destruida. Vea, Ud. halla su lugar como Cristiano, porque su carácter es
moldeado como el de Cristo. Ud. es Zoe, así como Él era Zoe. Entonces si la
Biblia dice que “una mujer no se corte el cabello”, ¿cómo puede Ud. hacerlo?
Si dice que “El hombre es el gobernante de la casa”, ¿cómo pueden serlo Uds.
las mujeres? ¿Qué pasa con Uds. hombres que son hijos de Dios? ¿Ven? Vean,
Uds. no hallan su lugar. ¿Ven? Vigilen ahora. En… Uds. han sido invitados a
venir y tomar el carácter de Él. Al tener Su carácter en Uds., eso lo moldea a
Uds. a tener la misma mente que Él tuvo, y Su mente era hacer siempre lo que
el Padre le había ordenado hacer.

85 Él dijo: “Escudriñen las Escritura. Ella dan testimonio de Mí”. En otras
palabras: “Si Yo no hago exactamente lo que dijo la Escritura que yo debo
hacer, entonces muéstrenme dónde”.

86 Ahora, ¿qué si Dios se parara en la plataforma hoy, y dijera: “Qué se
requiere de un Cristiano?”. Entonces ¿en dónde estaríamos todos nosotros?
Vean, el carácter no se está expresando a sí mismo.

87 Su mente era quedarse con la Palabra del Padre. La—la mente de ellos
debía… La misma mente que estuvo en ellos habría de estar en nosotros. Y si
la mente de Él está en nosotros, haremos como Él hizo. Si Su carácter está en
nosotros, seremos como Él fue. ¿Es correcto eso? [La congregación dice:
“Amén”—Ed.] Todos los profetas tuvieron eso, sabemos. Tomamos…
Tomemos por ejemplo a Noé, cómo él hizo en su día, Moisés, cómo hizo en su
día, Daniel en su día, los jóvenes hebreos, y así sucesivamente.

88 La Palabra forma el carácter de Dios en nosotros, y cualquier cosa que
trate de mezclarse con ese carácter, romperá el molde. Ud. no puede mezclar
credo con la Palabra. Ud. no puede mezclar el mundo con la Palabra. Jesús
dijo: “Tú no puedes servir a Dios y a Mammón”. Mammón significa “el
mundo,” Ud. no puede ser… O uno o el otro. “Si amáis al mundo, o las cosas
del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en vosotros”. ¿Es eso verdad? [La
congregación dice: “Amén”. —Ed.] Entonces, ¿ven Uds.?, Uds. no pueden
mezclarlo.

89 No se puede mezclar el aceite con el agua. Sencillamente no se
mezclará. Ud. puede batirlo para arriba y para abajo, hacer todo lo que quiera,
no se mezclará.

90 Y su carácter no se mezclará con el mundo, si es que Ud. está siendo
moldeado a la manera de Dios, permitiendo que la mente que estuvo en Cristo
esté en Ud. Esa es la torre de control, la dirección.

91 Ahora, miremos en el espejo de Dios, Su Palabra, e identifiquemos
nuestro carácter presente por algún personaje de la Biblia. Y miren, dentro de
unos momentos terminaremos. Identifiquémonos. Miren, Este es el espejo en
el que Uds. quieren mirarse, como hizo aquel muchachito. Mirémonos en Esto
y veamos si podemos vernos a nosotros mismos reflejados por algún personaje
Bíblico. Veamos lo que ellos hicieron bajo determinadas circunstancias, y
veamos lo que nosotros estamos haciendo hoy. Ahora, entiéndanme bien claro,
y vean cuál es su carácter actual como Cristianos.

92 Ahora, Uds. pueden juzgar. Eso no hará que nadie los juzgue a Uds.;
júzguense Uds. a sí mismos, ¿ven? Nadie los está juzgando a Uds. Yo no los
estoy juzgando. Pero simplemente reflejemos… vean cómo se refleja esto de
algunos personajes de la Biblia, mientras que los mencionamos, y vean cuál es
su carácter en este tiempo presente. Ahora fíjense la—la—la Palabra crea un
carácter, sabemos eso, ahora miremos en Su espejo e identifiquémonos por
algún—algún personaje de la Biblia.

93 Si Ud. viviese en los días de Noé, y estuviera en su carácter actual… Si
me entienden, digan: “Amén” [La congregación dice: “Amén”. —Ed.] Si Ud.
hubiera vivido en los días de Noé, teniendo su carácter actual, ¿de qué lado
hubiese estado Ud.? Tenga cuidado, ¿ve? Con su carácter actual; ahora, piense
en lo que Ud. es. Cuando los grupos… ¿Con qué grupo se habría identificado
Ud., si su carácter actual hubiera vivido en los días de Noé? ¿Se habría
quedado con el profeta y con la Palabra vindicada de Dios, en la minoría de
aquél grupito o con la opinión popular de la gente de aquél día? ¿Con cuál
carácter?

94 ¿Habría Ud. estado perteneciendo a las iglesias, y demás, que se
estaban burlando de ese profeta allá? ¿Hubiera estado Ud. caminando con un
grupo que subió allá y dijo: “Bueno, yo no tengo nada en contra de ese
anciano; él quizás tenga razón”, o hubiera estado Ud. trabajando con él allí?
Miren, piensen en su carácter ahora. ¿Qué hubiera hecho Ud. cuando todo
estaba en contra?

95 Recuerden, el mundo estaba criticando al profeta y su mensaje, y—y
todo, el mundo, fue criticado. Todas las iglesias lo estaban criticando. Toda la
ciencia había dicho: “El hombre está loco”. Como dijeron de Jesús, acerca de
comer la carne y beber Su Sangre, ellos dijeron: “El hombre es un caníbal. Él
es un vampiro”. ¿Ven? Así que ¿ven Uds. dónde los sensatos, lo que llamamos
la gente sensata de este mundo, los científicos?

96 ¿Sabían Uds., cuando obtienen más educación y más cultura, sabían
Uds. en qué lado los pone eso? Los pone del lado del diablo. La Biblia dice
que: “Los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la Luz”.

97 Miren a los hijos de Caín, cada uno de ellos llegaron a ser científicos,
vendedores de edificios, y lograron gran progreso. Pero los hijos de Set eran
todos humildes, campesinos, pastores de ovejas. ¿Es correcto eso? [La
congregación dice: “Amén”. —Ed.] Hombres de renombre, de antaño, como
fue en los días de Noé, cómo es que ellos construían y hacían, y construyeron
las pirámides y todo, científicos. Observen atentamente ahora, ¿ven? Esta
gente criticó el mensaje de ese hombre, aunque él tenía la evidencia de Dios
con él.

98 O ¿qué tal si Ud. hubiera vivido en los días de Elías; Elías, cuando él
era el pastor de aquél día? Y Jezabel, el Hollywood que estaba comenzando
hace dos mil quinientos años, con toda su pintura y modas, y que había hecho
que todas las hijas de Israel hicieran lo mismo. ¡Y el anciano parado allí y
predicando contra eso! Y todos los sacerdotes decían: “Oh, bueno, el anciano,
déjenlo quieto, él llegará a su fin dentro de poco. No hay nada en ello. Y él,
nuestro rey tan fino, que está vestido igual que nosotros, y tenemos las ropas
más finas, y siendo la nación mejor alimentada, y todo, ¿qué diferencia hace si
uno hace esto, o aquello, o lo otro? ¿Qué diferencia hace?”. Los pastores
habían estado diciendo eso.

99 Pero allí se paró un hombre, solo, con ASÍ DICE EL SEÑOR.

100 Ahora, con un carácter actual, ¿dónde se habría quedado Ud.? Cuando
lleguen a casa mírense en el espejo y verán dónde están. ¿Ven? ¿Ven? En su
condición actual, ¿en qué posición habría estado Ud. en aquél día? ¿Se hubiera
ido Ud. con la idea moderna, la denominación, la señal, el individuo: “Oh,
bueno, todos nosotros somos, muchos…” Oh, claro, todos ellos adoraban a
Jehová cada luna nueva, y gritaron y bebieron el agua de la fuente, y alabaron
al Dios del Cielo el cual los había liberado, y todo eso, pero estaban un millón
de millas fuera de la línea. ¿Dónde lo ubicaría a Ud. su experiencia Cristiana
actual en el tiempo de Elías? ¿Dónde estaría Ud. identificado? ¿De qué lado se
hubiera puesto Ud. en aquel entonces?

101 O, cuando Moisés sacó a Israel, yendo allá como un profeta
identificado, con la Palabra que Dios le prometió a Abraham el profeta, que
acontecería, y Moisés fue allá e hizo todas las señales que Dios le dijo que
hiciera. Escuchen bien ahora, vamos a terminar en un momento. Los sacó y
entraron al desierto, el mensaje, así como Uds. pentecostales salieron hace
cincuenta años de la denominación, y ellos cruzaron la—la línea allá, y se
levantó un hombre, y dijo: “Ahora, esperen un momento, hagamos de esto una
denominación”. Un individuo como Datán, “Moisés tú piensas que eres el
único en la playa. Tú crees que eres el único hombre santo entre nosotros.
Nosotros tenemos otros hombres santos, que pueden decir algo acerca de esto.
Simplemente nos haremos un pequeño grupo, y lo creeremos de esta manera,
y lo creeremos de esta manera, y lo creeremos de esta manera”.

102 Ahora, ¿en qué grupo lo identificaría a Ud. su carácter actual?
¿Hubiera Ud., en los días de—de Elías, hubiera ido Ud. allá donde Jezabel,
digamos, se había cortado el cabello y pintado su cara, y era una mujer
moderna? Ahora, piense en dónde está Ud. identificado ahora. Ud. dice: “Yo
soy Pent…” Yo no estoy diciendo lo que Ud. es. Yo estoy investigando su
carácter. Vamos por debajo de estas cositas, las cuales se pueden ver.
Estamos llegando a lo de adentro.

103 ¿Oyó Ud. al Espíritu Santo anoche, cómo clamó allá al final? Por eso
es que yo estoy diciendo lo que soy hoy. ¿Ven? Abran su enten…
Entendimiento espiritual, pueblo, es más tarde de lo que Uds. se imaginan.
¿Ven? ¿Ven? Uds. pueden… Es una manera en que una persona puede pensar
que está bien. Pero yo pensé que quizás, si el Señor me permitía hablar acerca
de esto, que ellos me perdonarían por eso, la—la asociación, o, los hermanos;
lo cual, yo sé que ellos sí. Ellos sí están de acuerdo con esto.

104 Noten. Pero, esto… Si—si Ud. puede verse a sí mismo hoy, en la luz;
si su espíritu, que está en Ud., vivió en un personaje allá en el pasado. Ahora,
mire en dónde está Ud. hoy, y verá en dónde hubiera estado allá. ¿Dónde
hubiera estado Ud. en aquel tiempo? ¿Se hubiera puesto Ud. al lado de la
organización que Datán quiso organizar? O, ¿su carácter actual lo hubiera
separado de eso, y se hubiera quedado con la Palabra? ¿Ven? Cuando parecía
que todo estaba en contra…

105 Moisés había suido vindicado cabalmente, que él tenía el Mensaje del
Señor. Dios lo había probado en cada manera, exactamente lo que Él dijo
había llegado a suceder; le dijo a Israel, allá en Deuteronomio, allá atrás:
“Dondequiera que estuvieren estas señales, Uds. deben seguir eso y
escucharlo, y oír lo que la Palabra prometió”. Él fue manifestado.

106 Y aun Datán, un líder inteligente allá en Egipto, se levantó y dijo allí:
“Tú tratas de hacerte el único que tiene algo”.

107 Ese no era el pensamiento de Moisés. Él solamente estaba haciendo lo
que Dios le había ordenado hacer. Todos ellos no tenían que ser Moisés. El
pueblo únicamente tenía que seguir lo que él dijera. Todos no tenían que crear,
y hacer milagros y cosas. Ese es el problema con la gente hoy en día.

108 Una dama me preguntó, viniendo por la carretera, el otro día, de aquí.
Ella dijo… Es Florence Shakarian, la hermana del hermano Demos, y la
hermana Williams y ellos, estaban en el automóvil. Ella dijo: “Hermano
Branham, yo ayuno y ayuno y ayuno, y todavía no puedo echar fuera
demonios”.

109 Yo dije: “Ud. no nació para hacer tal cosa. Su deber es ayunar. El
Espíritu Santo está obrando en otra persona allá para eso. Ud. no conoce el
lugar”.

110 Si tuviéramos tiempo, enseñaríamos esas cosas en reuniones largas.
Cómo es que alguien tiene una carga, así, por algo acá. Ud. no sabe, no sabe,
y no le toca a Ud. saber. Es Él haciéndolo. Ud. simplemente es sumiso a Su
llamado. Póngalo siempre en línea con la Escritura, vea si es correcto o no.

111 Ahora, nos damos cuenta, ambos… Este era Moisés que fue criticado,
y él fue—él fue criticado por este grupo, pero Dios le dijo a Moisés: “Sepárate
de él, porque me lo voy a tragar en la tierra”, y así fue. Ahora, ¿ven?, Uds.
deben conocer la hora en que están viviendo, y miren, juzguen su carácter con
lo que ellos eran.

112 O, en los días de Cristo… Quiero preguntarles ahora. Cuando ellos
tenían los seminarios más finos, los ministros más finos, los más altamente
educados, los rituales más santos, y todo lo que nosotros, lo que ellos tenían
alguna vez; y cuando Jesús llegó a la escena, Él realmente era un “renegado”,
para ellos. Pero, vean, Dios identificó Su Propio carácter en Él, al manifestar
que Él era Dios. Y Él dijo: “Si Uds. no saben Quién soy Yo, escudriñen las
Escrituras”.
Dijeron: “Nosotros conocemos a Moisés. Nosotros no…”.

113 Les dijo: “Si hubieseis conocido a Moisés, me conocerían a Mí. Él
escribió de Mí”.

114 Ahora, Si Ud. hubiera vivido en aquél día, y hubiese sido miembro de
una buena iglesia del Concilio del Sanedrín, un pastor muy fino, ¿de qué lado
se habría puesto? ¿Qué, qué lado hubiera tomado su carácter de hoy? Piense.
Depende de Ud. ¿Qué lado, su—su carácter de hoy, lo que Ud. es, dónde se
identificaría Ud. en los días de Jesús, cuando su pastor dijo: “Oh, esas cosas
son tonterías?”.

115 Y sin embargo aquí volvió Jesús, diciendo: “La Escritura dice que Yo
debía hacer esto”, y Él lo hizo. “La Escritura dijo que Yo debía hacer esto, y
que ‘nacería de una virgen’. La Escritura dice que Yo debía hacer esto”, y Él
lo hizo. Él dijo: “Escudriñen las Escrituras y vean en dónde fallé.”

116 Pero ellos dijeron: “No le hagan caso a ese sujeto; Él está fuera de sí”.
¿Ven?

117 ¿Qué, qué carácter tiene Ud. en el presente? ¿Dónde habría estado Ud.
en aquellos días cuando Jesús estuvo en la tierra, cuando las grandes
denominaciones y teólogos estaban todos contra Él, y todos los maestros y
teólogos de aquél día estaban contra Él, todos los maestros bíblicos contra Él?
¿En contra de qué? En contra de la bien definida Palabra de Dios para esa
edad siendo manifestada, siendo identificada, Dios Mismo identificado.

118 “Su Nombre será llamado Consejero, Príncipe de Paz, Dios Fuerte, el
Padre Eterno. Una virgen concebirá y dará a luz este Hijo. El principado será
sobre Sus hombros, ¿ven?, y de Su Reino no habrá fin”. ¿Quién es esta
Persona? Un bebé, Dios, y luego Dios se hace hombre. ¿Pudieran imaginarse a
Jehová llorando como un bebé? ¿Pudieran imaginarse a Jehová naciendo en un
establo? ¿Pudieran imaginarse a Jehová jugando como un niño? ¿Pudieran
Uds. imaginarse a una iglesia que reclamaba adorarlo y lo crucificó?

119 Ahora, ¿en qué lado se identificaría Ud.? ¿Con lo que estaba diciendo
la Palabra clara y bien definida, o se habría quedado Ud. con su credo? Con su
carácter actual, ¿en dónde estaría Ud.? Ahora, allí es exactamente donde Ud.
hubiera estado. Lo que sea que Ud. es ahora mismo, eso es exactamente lo que
Ud. hubiera sido allá en el pasado, exactamente, muy claramente. ¡Oh,
hermanos!

120 Cuando, Su señal Mesiánica… Ahora, vigilen. Su señal Mesiánica
identificaba Su carácter, pues era Dios en un Hombre, la Palabra. ¿Ven lo que
quiero decir? Ella discernió los pensamientos, y les dijo a ellos todas estas
cosas.

121 [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]… la Palabra la encontró a ella.
Pero cuando la Palabra destelló por primera vez, ella lo captó. Ella era uno de
esos pensamientos de Dios, que fue manifestado. ¿Ven?

122 Pero aquellos que estaban parados allá en sus vestiduras eclesiásticas,
con toda clase de dignidad, y toda clase de… pervirtiendo la Palabra en
diferentes cosas, y obrando sin ninguna sinceridad, con tal de que
pertenecieran a la iglesia, ellos eran los que reclamaban tener Luz, y la Luz
opacó lo que tenían de luz.

123 Es como si Ud. tratara de sostener una linterna en el sol, para opacar el
sol. ¿Ven? ¿Por qué una linterna no opacará al sol, por qué no lo hará ninguna
otra luz? No existe luz que pueda opacar el sol. ¿Por qué? Porque él es la
Palabra de Dios manifestada. Dios dijo: “Sea la luz”, y esa es la Luz de Dios.
Es la Palabra de Dios manifestada. ¡Allí vino Él!

124 Ningún credo, ni denominación, ningún papa, sacerdote, o lo que
pudiera ser, o doctor en divinidad, ninguna organización, ninguna nación, ni
nada, podrá opacar la Luz de Dios manifestada. Cuando la Palabra es hablada
y Ella viene a la Luz, Ella hará lo que dijo que haría. Ningún credo puede
pararse con Ella. Nada puede pararse con Ella, sino la Luz Misma, y aquellos
que caminarán en ella. Eso es Jesucristo levantado de entre los muertos,
manifestándose Él mismo aquí entre nosotros, y nosotros caminamos en Él.
No hay nada que pueda detenerlo. “Cielos y tierra”, dijo Jesús, “Pasarán, pero
Ella no pasará”. Noten, todos los maestros de la Biblia, y así por el estilo…

125 Aunque viendo esa Palabra vindicada, Su señal mesiánica
mostrándole a esa pequeña prostituta Quién era Él… Otros que eran, que
tuvieron esos pensamientos en la mente de Dios, como Pedro y—y Natanael, y
todos aquellos que estaban en los pensamientos de Dios. Tan pronto como
destelló esa Luz, ellos la reconocieron. No tuvieron que halarlos hasta el altar,
llamarlos a que pasaran al frente y—y rogarles, y decirles que Uds. harán algo
por ellos si ellos lo hacen, y que les darán un mejor ingreso, y que Uds. verán
si pueden hablar con el jefe para conseguirles un empleo, o que los pondrían
en un puesto mejor. A ellos no les importaba. Ellos tuvieron que pelear para
mantener su lugar. “No hay nada que nos vaya a separar”, dice la Biblia, del
amor de Dios que es en Cristo”. Ni persecución, ni peligro, ni la misma
muerte, nos puede separar, por cuanto todos nosotros estuvimos, siempre
estuvimos en Sus pensamientos. Muy bien. Seguimos.

126 ¿Su estado actual lo identificaría a Ud. con los fariseos de aquél día?
¿Lo haría su estado actual? Ahora, si Ud. dijera: “No, no me identificaría con
los fariseos de aquel tiempo”, entonces ¿qué de hoy? Hebreos 13: 8 dice que
Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, ¿en qué estado lo identifica
su carácter actual de hoy? “Yo no hubiera tenido nada que ver con aquellos
fariseos. No, señor”. Mire, eso sólo es un nombre para Ud. Pero ¿qué de la
condición en la cual Ud. está, cuando Ud. lo ve a Él hoy en su iglesia así como
Él fue allá, en dónde estaría Ud. ahora? La historia se está repitiendo.

127 Los fariseos de aquel día se pararon en contra de Él por causa del
prejuicio. Y eso es lo que sucede hoy, el mundo denominacional se para en
contra de la Verdad de la Palabra, porque hay prejuicio.

128 Siendo entrevistado por un sacerdote católico no hace mucho, él me
dijo: “Ud. está tratando de enseñar una Biblia”.
Yo dije: “Eso es en lo que yo creo”.
Él dijo: “Dios está en Su iglesia”.
Yo dije: “Dios está en Su Palabra”.

129 Él dijo: “Eso era… Todas aquellas personas del principio eran
Católicas”.
Yo dije… “Pedro, Santiago, y Juan, todos ellos eran Católicos”.

130 Yo dije: “Si ellos eran…” Y él dijo:… Yo dije: “Ud., ¿qué piensa Ud.
acerca de la iglesia hoy?”.
Dijo: “Está mejor hoy de lo que estaba en aquél entonces.”

131 Yo dije: “Hagan las cosas que Uds. hicieron entonces”. ¿Ven?, el
carácter muestra exactamente lo que es.

132 ¡Los fariseos de aquél día, por razón del prejuicio! Recuerden, fue
prejuicio. ¡Ellos en verdad lo vieron! Nicodemo, unos de sus sacerdotes, lo
expresó, y dijo: “Rabí, nosotros sabemos que Tú eres un Maestro que viene
de Dios. Ningún hombre podría hacer lo que Tú haces si Dios no está con Él”.
Vean, pero por causa del prejuicio, ¡porque Él no pertenecía al grupo de ellos!

133 Si Él viniera y dijera: “Miren, Uds. los fariseos están errados; Yo soy
un—yo soy un Saduceo”, o, “Uds. los Saduceos están errados; yo soy un
Fariseo”. El Fariseo diría: “Vean, les dije que estábamos bien”. Pero Él no
vino a ninguno de ellos; pero Él se paró entre ellos.

134 Si Uds. lo hubiesen seguido a Él, para ver Sus milagros allá, y
entonces si… Y Ud. dice: “Oh, a mí me encantaría ver Sus milagros”. Y Ud.
lo siguiera a Él para ver Sus milagros.

135 Y entonces cuando Él llegó al lugar en que dejó de mostrar Sus
milagros y empezó a enseñarles… Y los setenta ministros, ordenados por
Cristo, se levantaron y se apartaron de Él porque Él dijo algo que la ciencia no
podía aceptar, o el resto de la multitud no podía aceptar. Ellos no podían
entender cómo es que ese Hombre, siendo un hombre, sin embargo se hacía a
Sí mismo Dios, descendiendo del Cielo. El Hijo del Hombre ascender de
donde había venido. Él era Dios. Seguro, Él lo era. Ellos dijeron: “Oh,
nosotros… Eso es demasiado difícil, nosotros no podemos aceptar eso.”

136 ¿Dónde quedaría Ud. identificado en aquél tiempo, ahora con el
carácter que está moldeado dentro de Ud.? Algo ha moldeado su carácter. Ud.
es alguna clase de carácter. Ud. se encontraría en alguna parte aquí. ¿Qué
hubiera hecho Ud.? ¿Qué, en su estado actual hoy, qué… dónde habría estado
Ud. en aquél tiempo? ¿Ven?

137 Los maestros estaban todos en contra de Él, y todo, y Sus milagros lo
identificaron a Él. Y cuando los setenta se levantaron, y los pastores y
ministros, se levantaron y dijeron. “Nosotros no podemos entender Eso,” ¿Se
habría Ud. marchado como aquella congregación? O ¿hubiera sido Ud. como
los discípulos: “A mí no me importa lo que ellos digan?” Vean, allí está.

138 Entonces Jesús se volteó y les dio una prueba, les dijo: “¿Se quieren ir
todos Uds. también?”.

139 Vean, ellos lo tenían a Él en una trampa. “Pues, este Hombre es un
vampiro,” dijeron, “tener que comer Su carne y Su sangre”. Ellos se
marcharon, la congregación.

140 “Bueno,” dijeron los ministros, “bueno, nosotros nos quedaremos un
poquito más, para ver de qué se trata todo esto”.

141 Y Él dijo: “Ahora, cuando veáis al Hijo del hombre identificándose Él
mismo como Dios ahora, ¿ven?, cuando veáis al Hijo del hombre subiendo al
Cielo de dónde Él vino”.
“Oh”, dijeron ellos, “esto es demasiado para nosotros,” y se fueron.
Entonces Él se volteó hacia los discípulos y les dijo: “¿Uds. también se
quieren ir?”

142 Y Pedro dijo: “Señor, ¿a quién iremos? ¿A dónde pudiéramos ir?
Nosotros sabemos que Tú, y sólo Tú, tienes Palabras de Vida”.

143 Y esa es la misma cosa hoy, “Él,” no su congregación, no su grupo.
Cristo, y sólo Él, tiene la Palabra de Vida. ¿En dónde se identifica Ud., con
alguna fábula falsa que el hombre ha inventado, o con el logro de Dios? Como
hablé el domingo pasado sobre la Cuenta Regresiva, lo que Dios ha podido
lograr, para introducir a Su Iglesia en la edad del astronauta ahora, ¿Ven? O,
¿dónde Ud…? O ¿puede Ud. ver su propia identificación hoy?

144 Noten, con el maestro popular y amoroso… Quiero hablarles a Uds.
los jóvenes por un momento. ¿Dónde se identifica Ud. jovencita, Ud. en la
escuela? Oh, Ud. puede partir granos, Ud. puede mostrar todo esto, y—y Ud.
es una profesora de ciencia y todo. Pero ¿sabe una cosa? Ellos no pueden darle
Vida a Ud.

145 La Vida viene únicamente por medio de Cristo: “Conocerle a Él,” no
conocer Su Palabra, no conocer Su Iglesia, no conocer Su Esto. “Conocerlo a
Él,” esa es la única cosa que puede darle Vida a Ud.

146 Y ahora, cuando Esto vino delante de un adolescente moderno, algo
como su muchacho pentecostal moderno, Elvis Presley, quién vendió su
primogenitura por una flota de Cadillacs y un millón de dólares de discos de
oro, y lo demás… Eso es lo que el mundo quiere. Ellos quieren un pentecostés
que le permita a la—la gente…

147 Hoy, las mujeres quieren un pentecostés que les permita cortarse el
cabello y usar pantalones cortos, o hacer cualquier cosa que ellas deseen. Y—
y simplemente mantener su—su testimonio de ser Pentecostales. Ellas, ellas
igual quieren eso. ¿Ven? “No, yo no iré a ese grupo. No, ellos tienen… Eso es
anticuado.” ¿Ven? Vean, ellas quieren eso. Es simplemente la naturaleza. Y
algunos de los hombres, que son dirigidos por las mujeres, ceden ante ellas.

148 Pero: “Dios puede de estas piedras…” Alguien tiene que esparcir la
Luz. Y tenemos hombres hoy que no tienen temor de esparcirla, también.
Suceda lo que suceda.

149 ¿En dónde se identifica Ud.? ¿Con qué grupo está Ud.? ¿Ven? ¿En
dónde está Ud. parado? Noten.

150 Este joven, él se identificó con su propia iglesia; el precio era
demasiado grande. Así que si—así que si Uds. recuerdan su última
identificación, donde identificamos a este joven gobernante que tuvo la
oportunidad de venir y seguir a Jesús. Él fue y se quedó con su iglesia, y
siguió. Él era un buen muchacho, dijo que había guardado los mandamientos y
hecho todas estas cosas. Y él sabía tanto como el resto de ellos, así que él
simplemente aceptaría esa idea. Él rechazó seguir a Jesús, y su última
identificación, lo hallamos a él en el infierno, clamando que Lázaro fuera y le
llevara un poco de agua.

151 O, su identificación, ¿podría Ud. identificarse con el grupo donde
estaba Judas? Él empezó a caminar con Jesús. Él comenzó bien, como
comenzaron los pentecostales hace años. Pero la mismísima cosa de la que
salieron, la organización, las madres y los padres de Uds., este grupo joven se
dio una vuelta e hizo de ellos una organización igual de la que salieron.
¿Ven? ¿Con qué tipo de grupo está Ud.?

152 Ahora, la Biblia dice que esta Edad de la Iglesia de Laodicea… Judas,
Uds. saben, cargaba la…. Él vio las posibilidades de obtener algo grande con
lo que él tenía. Él estaba identificado con Jesús. Así que él pensó, que con eso,
él cargaba la bolsa, y él podía ganarse un dinero extra al venderlo a Él por
treinta monedas de plata.

153 Eso es exactamente lo que hizo la Edad de la Iglesia de Laodicea. La
Biblia lo dice: “Tú eres rica, y dices, ‘yo he enriquecido, y tengo bienes en
abundancia, y no tengo necesidad de nada’. Y no sabes que eres
desventuradas, miserable, ciega, desnuda; y no lo sabes.” Esa es la
Pentecostal, la última Edad de la Iglesia.

154 ¿En dónde está Ud. identificado? Dicen: “Yo soy pentecostal”.
¿Pueden ver en dónde está identificada? Echándolo a Él afuera, ciertamente,
porque ellos son ricos, no tienen necesidad…

155 “Oh”, Uds. dicen: “¿rica?” Pues, Uds. solían pararse aquí afuera y
pagar tres dólares a la semana por una casita en la esquina. No es que yo esté
tratando de justificar eso; pero si se requiere de eso para predicar la Palabra
completa, tomen eso. Ciertamente. Ahora pagamos cincuenta millones de
dólares para seminarios, y grupos, y grandes cosas, y hay otros lugares
invirtiendo billones y millones de dólares en grandes edificios, para abrir
camino, y predicando que Jesús viene pronto. Y misioneros que yo conozco,
en el campo, sin zapatos en sus pies. Amén. Levantando ofrendas para más
misioneros; y un hermanito sin nada en sus pies, sino un par de sandalias, eso
es todo lo que él tenía, y las levantó y las puso de ofrenda para otro misionero.
¡Oh, vaya! ¿En dónde queda Ud. identificado?

156 ¡Pentecostales! No me quedaré demasiado en ese punto, pero Uds.
saben lo que quiero decir. ¡Oh, hermanos! Vendimos… ¿Vendimos qué?
Vendimos nuestra primogenitura por popularidad. Quisimos ser como los
Metodistas. Uds. quisieron ser como los Bautistas y Presbiterianos. Esa es la
clase de edificios que Uds. tienen. Uds. construyen un seminario, y como una
incubadora, Uds. producen unos predicadores que les permitirán hacer
cualquier cosa que Uds. quieran, y aún llamarse “Pentecostés”. Esa es una
mentira. ¡Correcto! Recuerden, recuerden, esa fue la mismísima cosa que hizo
que Judas se volviera popular entre el resto de los ministros, él lo vendió a Él
por treinta monedas de plata.

157 Él, ¿qué lo hizo cambiar a él? Él en verdad dudaba de los reclamos de
Cristo siendo la Palabra. Él podía ver a ese Hombre, comer con Él, pescar con
Él allá, y todo lo demás; y Él siendo la Palabra, él no podía creerlo. Él no
podía creer que Él era Dios; pero lo era. El carácter de Judas causó que él
hiciera esto. ¿Ha hecho el carácter suyo lo mismo? Recuerden, Judas era muy
religioso.

158 Yo fui a África, y ellos dijeron: “Pues, Elvis Presley, nosotros
tenemos sus canciones aquí en todas partes, él canta”.

159 Pat Boone y ellos, no se les debería permitir mencionar el Nombre.
¡Inmundicia y suciedad! Es hipocresía. “Sepárese de pecado el que invoca el
Nombre de Cristo”. ¿Ven? Pero allí lo tienen. ¿Pueden ver a dónde hemos
llegado? El pecado es tan traicionero, entra tan astutamente, que Uds. no saben
que está allí hasta que ya lo tiene atrapado a Ud., ¿ven?, y entonces lo tiene a
Ud. en sus garras. ¿Ven cuál fue la identificación final de Judas?

160 Y, mi hermano, porque la iglesia en la cual Ud. asiste es más grande
que la otra en la esquina, pero ellos están predicando la Verdad, y Uds. no,
¿ven en dónde los pone eso a Uds.? Eso es ese espíritu de Judas. ¿Saben cuál
fue su última identificación? Fue colgarse de un sicómoro.

161 ¿O se encuentra Ud. identificado con los verdaderos discípulos de
Cristo? Miren, ya vamos a terminar, con toda seguridad. ¡Fieles a Él y Su
Palabra, en medio de toda la crítica! ¿Puede Ud. identificarse con Pedro en el
día de Pentecostés?

162 Cuando todos ellos lo vieron, dijeron: “Miren ese montón de gente
loca. Están todos borrachos”.

163 Pedro se puso de pie y dijo: “Varones de Jerusalén, y los que habitáis
en Judea, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Estos no están ebrios como
vosotros suponéis; pues esta es la tercera hora del día. Pero esto es aquello, la
Escritura, que fue hablada por el profeta Joel”. ¿Qué era? La Palabra de Dios
siendo manifestada. Él dijo: “Arrepentíos, cada uno de vosotros, y bautícese
en el Nombre de Jesucristo para el perdón de vuestros pecados, y recibiréis el
don del Espíritu Santo. Para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y
para los que están lejos”. ¿Para cuántos? “Para cuantos el Señor nuestro Dios
llamare”. Él nunca los llamó a todos, Uds. saben. Pero aquellos que son
llamados saben qué hacer. Muy bien. Muy bien.

164 O, con Pablo, o cuando Ud. estaba con Pablo cuando él—él—él
Demas amante de la popularidad lo abandonó a él, por las cosas del mundo, su
compañero; si Ud. hubiera visto a toda la gente riéndose de Pablo, y oír a
Pablo decir: “Tráeme un capote”. Un hombre con un ministerio como el que él
tuvo, y tenía un solo abrigo.

165 Pues, Demas pensó: “Él debería haber tenido un gran colegio Bíblico,
y todo esto organizado en todas partes, y en una gran asociación. Pues, él
podía sanar a los enfermos. Él era un profeta. Pues, él debería tener toda clase
de dinero, millones allí, y aquí el hombre tenía únicamente un solo abrigo”.

166 Dijo: “Se está poniendo frío aquí. Dile que me traiga el abrigo cuando
él venga”.

167 Y Demas, viendo esto, se fue con el mundo, y dejó a su pobre
hermanito para que se las arreglara él sólo. ¿Se atrevería Ud. a pararse y ver a
Jesús allá, con frío, verlo a Él necesitado, y Ud. apartarse de Él?

168 ¿Recuerdan a San Martín? Muchos de Uds. hermanos lo recuerdan,
los escritos de San Martín. Él estaba en Toras, Francia, y él no era Cristiano.
Su madre era una Cristiana. Él era primo de—de Ireneo. Y, entonces, esto fue
varios cientos de años después de la muerte de los apóstoles, cuando ellos
todavía estaban tratando de mantener íntegra la Palabra; y la iglesia católica se
estaba desviando en dogmas, y ellos no estaban de acuerdo.

169 Y San Martín, iba pasando por una puerta, donde… una tarde fría, y
allí estaba un pobre mendigo tirado allí, muriéndose de frío. Nadie le daba un
abrigo. San Martín se quitó su propio abrigo, lo cortó por la mitad, y envolvió
al abrigo en él, y siguió su camino. Ellos se burlaban de él. “Qué soldado más
tonto es ese. Él incluso está quebrantando las reglas de nuestro ejército. Él está
haciendo todo esto. Un hombre con la mitad de un abrigo envuelto alrededor
de él, para ese mendigo.

170 Esa noche mientras él estaba acostado en su cama, fue despertado por
un ruido. Y cuando alzó la vista, allí estaba parado Jesús envuelto en ese
pedazo de abrigo. Él sabía que lo que le había hecho a ese mendigo, él se lo
había hecho a Cristo. Esa fue su conversión.

171 ¿Se quedaría Ud. parado viendo el Evangelio sufrir hoy? ¿O se iría
Ud. con la multitud amante de la popularidad, como hizo Demas? ¿Va Ud. a
pararse por Él, ya sea que viva o que muera? Como dijo Pedro: “Estoy listo
para ir a la cárcel, o dónde sea, contigo”. Sí.

172 Cuando el tema surge en la iglesia, de si las mujeres deberían cortarse
el cabello, o qué deberían hacer, como ellos hicieron en Corintios, ¿qué lado
toma Ud. entonces? ¿Qué hubiera hecho el estado actual suyo en aquel
entonces? Piénselo, hermana. Cuando, Pablo dijo: “No le permito a la mujer
enseñar ni usurpar ninguna autoridad, sino estar en obediencia”.

173 Ellos escribieron y le dijeron, dijeron: “Bueno, la iglesia acá, el
Espíritu Santo nos dijo…”.

174 Él dijo: “¿Qué? ¿Salió de vosotros la Palabra de Dios? ¿Y sólo a
vosotros ha llegado? Si alguno se cree profeta, reconozca que lo que yo digo
son los mandamientos de Dios”. Él dijo, en Gálatas 1:8, “Si un ángel viene del
Cielo y dice alguna otra cosa, sea maldito”.

175 ¿Qué lado tomaría Ud. si ese asunto surgiera en su iglesia? ¿Uh?
Descubra su estado actual ahora. Yo sólo estoy tratando de preguntarle en
dónde está Ud. Oh, hermano, démonos prisa. Pablo bajó de una gran posición,
Uds. recuerdan. Ud. dirá: “Pero, hermano, yo—yo soy un hombre de distrito.
Yo soy un—yo soy un…” A mí no me interesa lo que Ud. sea. Yo le estoy
preguntando a Ud. cuál es su posición actual, su carácter actual. ¿Qué, qué
está haciendo por Ud.? ¿En dónde se identificaría Ud.?

176 Pablo, recuerden, venía de una gran educación bajo Gamaliel.
Gamaliel fue su gran maestro, y él era algo grande, hubiera sido un hombre
importante. Pero él se humilló, para ver que la Palabra de Dios pudiera crecer
continuamente, y dio su vida por ella.

177 Moisés bajó de un trono, de ser un Faraón, para llevar la Palabra de
Dios a través del desierto.

178 Jesús bajó del Cielo, para darles Vida a Uds. ¿Con cuál grupo se
identifica Ud.? Oh, para hacer una manera de reflejarse a Sí mismo, ¡como
una Luz destellante! ¿Para qué haría Él eso?

179 Ahora, allí… Permanezcan quietos apenas un minuto más, unos
minutos más, si desean que se ore por Uds. Sé que los estoy reteniendo
mucho. Ahora mismo faltan veinte minutos para las cinco. Saldremos a las
cinco, si el Señor lo permite. Escuchen. ¿Con qué grupo se identificaría Ud.?
Quiero preguntarles algo.

180 Jesús vino para encender la Luz. El flash produce la foto. Vean, para
que Él pudiera, para que Ud. pudiera ser reflejado, o mejor dicho para que Él
pudiera ser reflejado en Ud.; cuando su foto es tomada, se vería como la de Él;
cuando la gente lo mira a Ud., ellos ven la Palabra de Dios viviendo otra vez.
Para eso fue que Él vino, para hacer esa cámara, por medio de Su Sangre
santificadora, para traer la Palabra cerca de Ud. Por esta causa Él dijo, San
Juan 14:12, “Las obras que Yo hago vosotros también las haréis”. “Y si
alguno me siguiere, niegue su credo, niéguese a sí mismo, niegue el mundo,
tome su cruz y sígame”.

181 O ¿es Ud. hallado identificado en algunas de las Escrituras donde el—
en alguna de las Escrituras donde el… con aquellos que no se quedaron?
¿Dónde queda Ud. identificado, a fin de cuentas? La cámara ya ha tomado la
foto. Ud. está identificado en alguna parte. Ud. está sentado aquí esta tarde,
cada uno de nosotros… Ahora escuchen, Uds. están identificados en algún
lado. La cámara ya ha tomado la foto. Ud. sabe quién es Ud. Ella ha tomado
su foto en algún lado. Ahora, ¿en dónde está Ud. parado? Ud. es el juez.

182 Que Dios nos ayude a estar tan identificados, en Él, que reflejemos Su
Vida en la nuestra. Escuchen, el orfebre solía tomar el oro y golpearlo, y él se
mantenía golpeándolo y golpeándolo, y lo volteaba y lo golpeaba, hasta que
veía su propio reflejo en él. Entonces era oro puro; toda la escoria había sido
sacada a golpes. Que el Espíritu Santo, hoy, y en esta reunión, en las horas que
han de venir, que Él pueda tomar esta Palabra y golpearla, en nuestro corazón,
hasta que todas las dudas, todos los credos, y todas las cosas contrarias a Dios,
hayan desaparecido, de tal manera que nosotros podamos, (escuchen ahora)
para que nosotros, la Iglesia, podamos reflejar Su resurrección.

183 Escuchen. Sólo una pequeña historia ahora, y luego tengan listas sus
tarjetas de oración.

184 En Carlsbad, Nuevo México, muchos de Uds. han oído de esa enorme
caverna allá, ¿ven?, debajo del suelo. Uno baja como una milla, en un—en un
ascensor. Éste desciende hasta abajo, una milla debajo del suelo. Es tan
oscuro, que uno pone su mano así, y no puede ver nada, simplemente es tan
oscuro. Y una pequeña familia que fue allí una vez, y—y el muchachito iba
caminando con el guía, y el guía fue allí, y de repente, apagó la luz, y la
muchachita empezó a gritar. Ella estaba atemorizada.

185 Más o menos así está la pequeña Novia ahorita, la cual tiene que
tomar Su posición. Se ve oscuro. El Concilio de Iglesias los va a meter a Uds.
dentro de esa cosa, o Uds. van a tener que tomar una posición y salir. Uds.
tendrán que reflejar su carácter. ¿Qué hará Ella en ese tiempo?

186 ¿Qué va a suceder cuando Uds. no puedan comprar ni vender, cuando
ellos tengan una unión de iglesias? Ahora, Uds. dicen: “Cuando eso suceda…”
No, no, para entonces el flash ya habrá tomado su foto. Su carácter ya los ha
identificado. Uds. ya están en ello. ¿Ven? Uds. saben lo que la Biblia dice
acerca de eso. Ellos vendrían y dirían: “Sí, Señor, vamos a entrar ahora”. Pero
es demasiado tarde. La puerta está cerrada. ¿Ven?
¿Qué va sucederle a la pequeña Novia?

187 Yo pienso en eso en esta pequeña historia. Uds. saben, cuando esa
muchachita estaba gritando, saltando y brincando, en histeria, estaba casi
muerta del miedo, cuando vio que eso sucedió. Y en esa oscuridad como de
media noche, de repente la luz se apagó. El muchachito dijo, gritó, con toda su
voz, y dijo: “No temas, hermanita, tenemos un hombre aquí que puede
encender las luces”.

188 No temas, hermanita, tenemos un Hombre aquí que puede encender la
Luz, (¿ven?), que puede hacer que la Palabra de Dios haga exactamente lo que
Ella debe hacer. Ese Hombre es Jesucristo. Permitan que su carácter refleje
con el de Él.
Oremos.

189 No temas, hermanita, tenemos un Hombre aquí que puede encender
las Luces. Donde sea que Ud. esté, donde quiera que Ud. haya visto su lugar
en esta tarde, yo dejaré eso con Uds. Su carácter actual hará que se vean a sí
mismos en alguna parte a lo largo del camino. Lo cual, pudiéramos haber
continuado por horas y horas en ello. ¿Cuál es su carácter actual? Ahora
oremos, y Uds. oren también. Ahora recuerden, yo quizás no vuelva a verlos,
Uds. quizás no vuelvan a verme, hasta que nos encontremos allá. Ahora en su
estado actual, a mí no me importa quién sea Ud. En su estado actual, yo
mismo me pongo allí, también, ¿qué refleja mi carácter en esta tarde? ¿Dónde
estoy identificado?

190 Padre Celestial, escudriña nuestros corazones en este momento. Sólo
se requiere de un momento de tiempo, un cambio. Permite que la mente de
Cristo entre en nosotros. La Biblia dice: “Que la mente que estaba en Cristo
esté en vosotros”. Eso cambia nuestro carácter. Y en este sermón prolongado,
si lo llamara así, esta tarde, sólo mi manera humilde de mostrarle al pueblo lo
que yo creo, que Tú quisieras que nosotros sepamos. Dios, permite que la
mente que estuvo en Cristo esté en mí. Y si en algún momento yo he fallado
en acentuar Tu Palabra con un “amén”, y luego seguirla, entonces, Señor,
cámbiame, hazme de nuevo. Yo soy Tu siervo; quiero serlo, Señor. Ayúdame
Tú. Ayuda a cada uno aquí, Señor.

191 Y ahora, yo los encomiendo a Ti. Si hubiere aquellos aquí, Señor, que
estuvieron en Tus pensamientos antes de la fundación del mundo, seguramente
esto los está despertando. Confío que cada uno de ellos estuvo. Y Allá, Padre,
sabremos cuando Tú vengas, y el gran Libro sea abierto, entonces
entenderemos. Y si hay algunos que se han descarriado, que se han desviado
de la Senda, yo ruego, Dios, que hoy Tú los traigas de nuevo, los traigas de
nuevo a esa Senda de Justicia y Vida. Estamos en Tus manos, Señor. Haz con
nosotros cómo Tú veas conveniente. Yo entrego esta audiencia a Ti, como
trofeos de la reunión, en el Nombre de Cristo. Amén.

192 Ahora, no tenemos tiempo para el llamamiento al altar, pero quiero
que el llamamiento al altar sea en su corazón. ¿Dónde está Ud. identificado, en
su condición actual?

193 Ahora, después de haber predicado de esa manera, voy a pedirle al
Espíritu Santo, si Él quiere, que me ayude sólo un momento ahora, hasta que
pueda obtener la unción para orar por los enfermos. Estas palabras que he
dicho, permite que sean verdad, Dios. Lo cual, ellas son verdad.

194 Ahora, manténganse todos en sus asientos y sean muy reverentes por
un momento, por favor, para que vean y hacer contacto con Él. Si estoy
concentrado en algo, luego alguien se mueve, eso lo distrae a uno. Es bastante
difícil. Parece que, si esa sola mujer allá en—en Sicar… Eso ocurrió una sola
vez. Jesús no lo repitió vez tras vez.

195 Pero la gente Armenia tiene que ser entretenida, Uds. saben, esa es—
esa es la naturaleza de nosotros. Nosotros simplemente… Preferimos
quedarnos en casa y mirar televisión, más entretenimientos del que hay en la
Iglesia. ¿Ven? Eso es, ¿ven?, eso es entretenimiento. Eso es lo que nosotros
queremos. Se ha infiltrado en la Iglesia. Dios no lo entretiene a uno. Él
simplemente le trae a uno Su Palabra. ¿Ven?

196 Él le dijo eso a aquella mujer, ellos tuvieron que creer la palabra de
esa prostituta al respecto. Pero la ciudad entera estaba lista, ¿ven?, ellos
estaban en los pensamientos de Dios antes de la fundación del mundo.

197 Ahora, que Dios lo repita otra vez, en esta tarde, es mi humilde
oración. Al dejarlos, pueda Él dejar esto con Uds. Oren.

198 ¿Cuántos allá en la audiencia…? No veo a una persona allí que yo
conozca. Todos los que están en esta multitud, y que yo no… quizás,
probablemente hay tarjetas de oración por todo el lugar. Pero Uds. que están
sentados allá, que están enfermos o tienen una necesidad, o algo, y Uds. saben
que yo no sé nada acerca de Uds., levanten sus manos, en cualquier lugar
donde estén. ¿Ven? Son todos.

199 Que el Señor nos ayude ahora en esto. Miren, que nadie se mueva. No,
por favor, nadie se mueva. Esta es una—una cosa tremenda.

200 Ahora, no hay necesidad de que yo diga, de que yo trate de explicarlo,
no hay manera de hacerlo. Ahora, la Biblia dice, lo cual es la Palabra, que: “Él
es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. ¿Es
correcto eso?

201 Ahora, a veces la fe es desconocida para Ud.; Ud. la tiene y no lo
sabe. Si uno se esfuerza por entrar en algo, errará, y pasará por encima. Es tan
humilde y sencillo. ¿Ven? “Y Él es el Sumo Sacerdote que puede
compadecerse de nuestras debilidades”. Entones, si Uds., lo tocaron a Él, Él
actuaría igual como lo hizo antes. ¿Es correcto eso? [La congregación dice:
“Amén”.—Ed.] Ahora vigilen.

202 ¿Ven a esta mujer sentada aquí abajo? Yo—yo no la conozco. Ella
sólo está sentada allí, pero de alguna manera ella está en contacto con Dios.
Porque, en la dimensión que estoy mirando ahora, yo veo a la mujer, y ella
está consciente de que algo está sucediendo. Ella está orando por sus hijos los
cuales no están aquí. Eso es correcto. Yo no la conozco a ella. Nunca había
visto a la mujer, pero ella estaba muy preocupada por unos hijos.

203 ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? ¿Cree Ud. eso, que Jesucristo está
aquí, el Espíritu Santo Quién…? Fíjense, ¡Si podemos hacernos a un lado!
¿Ven? Ahora, sanarla, yo no puedo. ¿Ven? O, darle su deseo, yo no puedo.
Vea, eso tiene que venir de Dios, a menos que Él me dijera algo. Ahora, pero
si Él puede revelarme cuál es el problema con ese niño, o lo que sea, ¿Ud.—
Ud. creerá que yo soy Su siervo? Sí.

204 Ahora, toda la audiencia, si Uds. desean… La dama está sentada justo
aquí. ¿Se pondría de pie? Ahora, con la Biblia puesta aquí delante de mí, yo
no conozco a la mujer. Nunca la había visto. Ahora, miren, volvemos
nuevamente a Sicar ahora.

205 Por favor, todos sean reverentes. ¿Ven? cuando uno ve algo… Vean,
es un espíritu, y se mueve, y eso me molesta.

206 Sí, la dama tiene tres hijos por los cuales está orando, y todos tres
están cubiertos por una sombra. Es decir, ellos no son Cristianos. Ellos no son
salvos. Eso es correcto. Uno de ellos es una muchacha, y ella tiene una llaga
en su pierna, arriba. Eso es correcto, ¿verdad? Uno… algo mal con sus ojos,
uno de los muchachos. Otro tiene problemas del corazón, y es alcohólico. Eso
es cierto. ¿Es ése su deseo? ¿Es eso lo que Ud. quiere de Dios? [La hermana
dice: “Amén”.—Ed.] Entonces, le pido, en el Nombre de Jesús, que Él le
conceda su deseo. ¿Necesita—necesita Ud. algo más?

207 Aquí está una dama, tan pronto dije eso, la molestó. Ella está sentada
justo aquí atrás. Ella está sufriendo de artritis. Su nombre es Sra. Thomason;
ella no sabrá… Sí. Yo soy un desconocido para Ud. Yo no la había visto
nunca en mi vida, pero esa es Ud. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo, señora?
¿Cree Ud. que lo que yo he dicho es cierto, y que viene de parte de Dios? Ud.
está sufriendo de artritis.

208 Ese es su esposo sentado allí a su lado. Él también está sufriendo. Él
tiene algo mal en sus—sus venas, se llama “endurecimiento de las arterias”.
Eso es correcto. Él también tiene algo mal con sus pies. Eso es correcto. Y,
luego, Ud. está tratando de dejar la bebida. Ud. quiere hacerlo. Ud. es
alcohólico, pero está tratando de dejar la bebida. ¿Cree Ud. que yo soy Su
siervo? ¿Me aceptará Ud. como el siervo de Dios? Entonces yo lo liberto a
Ud. de eso, en el Nombre de Jesucristo. ¿Cree Ud., Señor? Entréguele su
corazón a Cristo, hable con los ministros acerca del bautismo, y la cosa se irá
de Ud. Sólo crea.

209 ¿Cree Ud.? “¡Si puedes creer!” Tienes algo mal en tu costado, ¿no es
así, cariño? Si crees de todo corazón, Dios lo sanará.

210 Sentada allí, la que sigue, Ud. tiene diabetes. ¿Cree Ud. que Dios le
sanará esa diabetes, y le hará estar bien?

211 Problema del corazón; ¿cree Ud. que Dios sanará el problema del
corazón? Muy bien, señor.

212 También, problema del corazón, el siguiente. ¿Cree Ud. que Dios
sanará el problema del corazón, el que sigue? Eso es correcto. ¿Cree Ud. que
Él hará eso? Sí.

213 Esta señora corpulenta sentada aquí. Hace unos momentos, cuando yo
estaba predicando, y venía hablando de uno identificándose, ella me estaba
mirando directamente. Ud. fue sanada en ese momento. Ud. tenía problemas
del riñón. Si eso es correcto, póngase de pie. ¿Ve? Bueno, Ud. como que…
¿No fue ese un sentir extraño que vino a Ud. cuando yo dije eso acerca de
identificarse? Y Ud. tuvo una sensación extraña, me miró directamente. Fue
allí que sucedió. Váyase a casa ahora, Ud. está sana. Sólo crea a Dios, eso es
todo.
Vean, la Palabra es hecha manifiesta.

214 Señor, eso le quitó el aliento. ¿Cree Ud. que Dios le puede sanar de
ese problema del corazón, y ponerle bien? El hombre de cabello canoso, el
individuo de buena apariencia sentado allí, ¿cree Ud. que Dios sanará el
problema del corazón? Ud. sí cree. Su esposa está sentada allí en este
momento. ¿Cree Ud. que yo le puedo decir lo que anda mal con su esposa, con
la ayuda de Dios? ¿Cree que Dios me puede decir cuál es el problema con
ella? Es anemia, una condición de la sangre. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que
Dios los sanará a los dos ahora? ¿Lo cree? ¿Lo acepta?

215 Ahora la dama sentada al lado de ella. ¿Ven eso bajando allí? Esa
dama tiene un problema en la espalda. ¿Cree Ud. que Dios sanará el problema
de la espalda, señora, y la hará estar bien?

216 El hombre que está a su lado tiene artritis. ¿Cree Ud. que Dios lo
sanará del artritis, señor? ¿Ud. lo acepta? ¿Sí? Tiene una mano levantada. Muy
bien.

217 ¿Qué de esa damita sentada allí mirándome directamente, al lado
suyo? Sí, ella está orando por su madre. Ella está en el hospital, con una
infección. Eso es correcto.

218 Ud. levantó la mano, justo al lado de ella, hermana. No era la madre
por la que Ud. estaba orando. Esta señora está orando por su madre en el
hospital. Y, pero, Ud., su papá, él tiene cáncer, y Ud. está orando por Él. Eso
es correcto. ¿Ven?

219 La señora que sigue tiene problemas de los pulmones. ¿Cree Ud. que
Dios sanará el problema de los pulmones?

220 Ahora, vean, eso ya me tiene casi como ciego, al ver pasar algunas
veinte o treinta personas.

221 ¿Qué… dónde queda Ud. identificado ahora? ¿Queda Ud. identificado
diciendo: “Yo soy un creyente. Yo creo en Dios. O, yo creo que esto es Él?”
¿Se identi…O, identifíquese con esa Palabra, diga: “Dios lo prometió. Lo que
Jesús hizo allá, Él lo hizo otra vez hoy. Y yo creo que estamos viviendo en los
días de Sodoma, y justo antes de la destrucción del mundo. Y Jesús prometió
que Él se manifestaría Él Mismo otra vez como se manifestó en Sodoma,
como Él estuvo haciendo allá, y como está haciendo ahora”. ¿Uds. lo creen?
[La congregación dice: “Amén”.—Ed.]

222 Entonces, todos Uds. que tienen tarjetas de oración, en esta fila aquí,
esta sección aquí, pónganse de pie contra la pared, hacia allá. Salgan de sus
lugares, párense contra la pared, todos de este lado.

223 Ahora, que los que están en esta sección de los que tienen tarjetas de
oración, la sección del medio, se paren en este pasillo, párense en esta
dirección. No, no se muevan ahora, (¿ven?), párense allí en el pasillo. Vean,
vayan exactamente…

224 Ahora esperen. Quiero que esta, esta multitud de acá de este lado, se
pasen en esta dirección, miren, den vuelta por acá. Quiero que esta multitud
dé la vuelta por acá; regresen por el pasillo, regresen por allá, vengan
alrededor y únanse por aquí.

225 Ahora todos los que están en esta otra sección, que tienen tarjetas de
oración, pónganse de pie en este pasillo, por acá. Correcto. Salgan aquí, y
vayan hacia la parte de atrás, y únanse detrás de éstos.

226 Ahora, o Uds. van a ver un completo fracaso, o van a ver la Gloria de
Dios. Ahora, ¿dónde se identifica Ud. hoy? ¿Con creyentes, o tienen Uds. que
ser entretenidos?, ¿o van a creerle a Dios? Algunos de ellos en el tiempo de la
Biblia, cuando aún la sombra de Pedro, un pescador que no sabía firmar su
nombre, la sombra de ese hombre, eso mostró la misma señal que Ud. vieron
aquí hoy, pasaba sobre la gente y ellos eran sanados. ¿Cuántos saben que eso
es verdad? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]

227 Ahora, hermanos, Uds. no han quedado afuera. Mientras esto está aquí
de esa manera, eso hará que vuelva. Y sólo párense aquí. [El hermano
Branham se volteó y les habló a los ministros. Espacio en blanco en la cinta—
Ed.]

228 Si hubiere un pastor aquí que cree en orar por los enfermos, yo no
quiero dejarlos a Uds. pensando, (yo parado aquí como un evangelista y con
un don de discernimiento, y así de esa manera, y la hora profética en la que
estamos viviendo), hacerlos pensar que su pastor no es tanto como cualquiera.
Él es un siervo de Cristo, con la misma autoridad que yo tengo o que alguien
más tiene. Nuestra autoridad es Jesucristo. Y voy a pedirles que bajen aquí y
oren conmigo mientras que estamos orando.

229 Ahora, cada pastor aquí que cree en sanidad Divina y desea pararse
con nosotros aquí, ¿quiere venir y hacer… tomar su posición conmigo aquí
mientras que estoy orando por los enfermos, cualquiera de Uds. pastores que
deseen venir? Este grupo de pastores, pastores patrocinadores, yo les pregunté
a ellos allí; dije: “No importa lo que sea el pastor, o a qué iglesia pertenezca”.
Si Ud. es Presbiteriano, Luterano, o un sacerdote Católico, venga aquí y
párese con nosotros si Ud. cree el Mensaje de Cristo, que Ud. cree en Sanidad
Divina. Venga aquí y ponga sus manos sobre ellos. Seguramente Uds. no—
Uds. no se separarían, como siervos de Cristo, Uds. no se separarían de su…
de seres humanos, no importa si pertenecen a su—su—su parroquia o no. Uds.
no se separarían de ellos. Uds. creerán. Miren, Uds. son bienvenidos a venir
aquí y ayudar junto conmigo, poniendo manos sobre estas personas enfermas,
para que ellos sean sanados.

230 Muy bien. Creo que las filas ya están listas para empezar. Quiero que
los ujieres ahora ocupen sus lugares, para que ayuden con la gente.

231 Ahora, para que no… para que todos entiendan, escuchen atentamente
ahora. ¿Me oyen? Digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”. —Ed.]
Díganlo otra vez. [“Amén”.] Miren, voy a darles…

232 Ahora, no puedo tomar a cada persona, pararme allí y orar con ellos, y
tener discernimiento. Yo vería como cinco o seis más, y ellos me estarían
sacando del edificio. Uds. saben eso.

233 Jesús, una mujer lo tocó a Él, y Él se volteó y le dijo cuál era su
problema, y todo al respecto. Y Él dijo: “Virtud ha salido de Mí,” fuerza; una
sola persona. Y ése era Dios, manifestado en carne.

234 Esto es apenas un pequeño don, (¿ven?), para manifestarlo a Él, un
don prometido para este día. Note, amigo.

235 Pedro, una vez, fue llamado a la escena donde había una mujer muerta
llamada Dorcas. Todos los que lo recuerdan, digan: “Amén”. [La
congregación dice: “Amén”.—Ed.] Y él fue y se arrodilló, y oró. Después…
Escuchen ahora, Uds. que están en la línea de oración. Después que él oró, fue
y puso las manos sobre Dorcas, y ella volvió a la vida. ¿Es correcto eso?
[“Amén”.]

236 Ahora, hermanos, yo quiero que Uds. y esta congragación se una
conmigo. Miren aquí, parados aquí, hay como quinientas personas, o quizás
más, parados aquí, esta tarde, para que se ore por ellos. Ahora oremos una
oración de fe, cada uno de nosotros. Y entonces cuando la gente pase, cuando
Ud. ponga sus manos sobre ellos, póngalas allí, con fe, y sucederá. Yo voy a
creer. Yo soy…Yo, con todo mi corazón, yo voy a creer.

237 Nuestro Padre Celestial, ahora la gran marcha comenzará por aquí.
Cientos de personas pasarán por aquí, y debajo de las manos de estos
ministros. Permíteles comprender, Señor, que ellos sólo están pasando bajo la
cruz. Ellos están pasando debajo de… donde la Sangre fue derramada para
hacer esto, lo que nosotros estamos haciendo, para hacerlo real. Pues, Aquél
que colgó sobre la cruz, dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre
los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Y permite que la gente lo acepte.

238 Tú prometiste que salvarías a todo el que “quiera”. Tú no puedes
salvar el mundo, porque todo el que “quiera” no te creerá. Tú entraste a una
ciudad, y muchas obras poderosas no pudiste hacer, por causa de la
incredulidad.

239 Tampoco podrás Tú ayudar a una sola persona que pase por esta línea,
a menos que ellos estén dispuestos, de lo profundo de su corazón, a
identificarse ellos mismos con los creyentes y con la Palabra de Dios, de que
la cosa ha terminado. Que esta gran identificación venga ahora, para que
cuando cada una de estas personas pase bajo las manos de estos ministros, que
el Espíritu Santo coloque en sus corazones que ellos han cumplido el mandato
de Dios, y que puedan salir de aquí regocijándose, sanados, por la causa del
Reino de Dios. Nosotros te obedecemos, Señor, en este acto, en el Nombre de
Jesucristo. Amén.

240 Quiero que alguien, Roy, ven aquí si puedes, y canta sólo creed.
Quiero que el resto de Uds., con sus rostros inclinados, y todos orando.

241 Miren, estos son madres, padres, e hijos, pequeños, bebés enfermos,
gente muriendo de cáncer. Si fuera Ud., Ud. quisiera alguien que fuera
sincero. Y nosotros queremos esa sinceridad.

242 Miren, inclinemos todos nuestros rostros ahora. Voy a bajar aquí entre
mis hermanos, para orar por los enfermos. [El Hermano Branham y los
ministros ponen manos sobre los enfermos y oran por ellos en la línea de
oración. Espacio en blanco en la cinta—Ed.]

243 Saben, ha sido un tiempo sumamente maravilloso en este
compañerismo. Y he notado algo esta tarde, no sé si Uds. lo notaron o no. El
noventa por ciento de esas personas que fueron sanadas, fueron sanadas aun
antes de que llegaran adonde yo estaba. Ellos estaban gritando y aclamando, y
alabando a Dios antes de que ellos llegaran allí.
Ahora vamos a orar por estos pañuelos.

244 Señor Jesús, sabemos que en la Biblia, ellos dijeron: “Ellos tomaban
del cuerpo de San Pablo…” No porque él era Pablo, sino porque él era Tu
siervo, Señor, él era Tu embajador, y nosotros sabemos que ellos dijeron que,
“enfermedades y dolencias salían”. Mucha gente no puede asistir a la reunión,
pero ellos enviaron un pañuelo para que los representara. Dios, permite que el
Ángel del Señor… Él fue Aquél que miró sobre el Mar Rojo y—y éste se
atemorizó, e Israel prosiguió a su promesa. Concede, Señor, que esto sea igual.
Que estos pañuelos, al ser puestos sobre los enfermos, sanen al enfermo. Por
la causa del Reino de Dios, en el Nombre de Jesús, yo lo pido Amén.

245 Ahora, sólo quiero decir una palabra o dos a Uds., pues realmente los
aprecio. Aprecio a estos ministros tan finos, a lo largo de la línea; ellos han
puesto de su tiempo para ayudar, y de todo. Y tal vez Uds. pudieran haber
pensado, hermanos, que mientras el discernimiento estaba aconteciendo, y lo
demás, aquí abajo, que yo no sabía acerca de qué estaban Uds. orando. Pero el
Señor me recordó de ello. Yo sé lo que…

246 No te preocupes por tu mamá. Ella estará bien.

247 Y Ud. sentada allí, con esa sinusitis y problema femenino. Yo lo supe,
todo el tiempo. Ud. se va a mejorar. No se preocupe.

248 Vean, eso estaba detrás de nosotros, lo mismo que estaba aquí en
frente, y Él sabe todo al respecto. ¿Ven? Ahora, Uds. han pasado por la línea
de oración, y el mismo Dios que me ungiría antes del servicio, aquí está Él
haciendo lo mismo. ¿Ven? Es… Y Él es simplemente el mismo ayer, hoy, y
por los siglos.

249 ¿Le creen Uds. a Él? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Oh, ¿no
es Él maravilloso? [“Amén”.] ¿No es esto algo tremendo? Sí.

250 ¿Cuántos conocen este canto: “Bendita sea la unión que enlaza
nuestros corazones en el Amor Cristiano?” ¿Pudiera darnos la nota de eso,
hermana? Yo—yo quiero cantarlo. No sé por qué, pero cantémoslo. Párense
muy reverentes delante de Él ahora y canten, cantémoslo juntos ahora.
Bendita sea la unión que enlaza
Nuestros corazones en el amor Cristiano;
El compañerismo de mentes semejantes
Es igual a lo Celestial.
Ése es uno de los viejos tiempos.
Cuando nos separamos, (Levantemos nuestras manos)
Nos da un dolor por dentro;
Pero aun estaremos unidos en corazón;
Y esperamos vernos otra vez.

251 ¿No aman Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”—Ed.] Hasta,
hasta que nos encontremos, ahora, todos juntos, “Hasta que nos encontremos
otra vez”. Todos juntos ahora.
¡Hasta que nos encontremos, hasta que nos encontremos!
Hasta que nos encontremos a los pies de Jesús;
¡Hasta que nos encontremos, hasta que nos encontremos!
¡Dios sea con Uds. hasta que nos encontremos otra vez!

252 Inclinemos nuestros rostros ahora para orar. Le voy a pedir al pastor
aquí, hermano, si puede venir; y si Ud. tiene algo que decir, hermano, o lo que
Ud. quiera decir, o despedir a la audiencia. Hasta que los vea otra vez, que
Dios sea con Uds. Oren por mí. Yo le amo. Amén.

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