OBRAS DEL MENSAJE


Señor, quisiéramos ver a Jesús
Denham Springs, Louisiana, E.U.A.
64-0318
1 …familiarizar la gente con lo que intentamos hacer. Ahora lo que
intentamos hacer, recuerden, es ver a Jesucristo tan presente que el corazón de
cada creyente estará estimulado, su fe, que él extenderá la mano y se agarrará
de Dios, y por lo que tenga necesidad. Porque todo lo que necesitamos, en
esta jornada de la vida, está en Cristo.
2 Igual como sus árboles aquí. Todo lo que necesita este árbol…Es un
árbol de manzana. ¿Alguna vez ha pensando en esto? Cuando ni siquiera esté
a una pulgada de altura, cada manzana que jamás estará en el árbol está allí
adentro. Mil fanegas, si hay tantos así; digamos quinientas fanegas de
manzanas, salir de un árbol; todas las quinientas fanegas estaban dentro de él
cuando fue plantado. Si no, ¿de dónde vinieron? ¿Ven? ¿Ven? Uno
solamente lo planta y luego tiene que sacar agua, sacarla de la tierra. Y tiene
que sacar hasta que consigue más de su porción luego brotan ramas, brotan
hojas, brotan flores, brotan manzanas. ¿Ven? Los brota; no los saca desde
afuera. Las brota.
3 Entonces, pues, yo pienso que Cristo es la Fuente inagotable de Vida.
Y cuando estamos plantados en Él, todo lo que hacemos es beber de aquella
Fuente de la Vida, y brotamos todo lo que necesitamos en esta jornada. Todas
las cosas que necesitamos están en Él. Y estamos plantados en Él, y sacamos
de Él, y Él es la inagotable Fuente de la Vida.
4 Pongámonos de pie ahora, si quieren, solamente un momento, en
reverencia, mientras leemos la Palabra de Dios.
5 Para nuestro pequeño tema en esta noche, como está cerca de la
temporada de la cuaresma, o el Viernes Santo, me gustaría leer una porción
del Evangelio de San Juan, empezando con el versículo doce y el capítulo
doce.
El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír
que Jesús venía a Jerusalén,
tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban:
!!Hosanna! !!Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!
Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito:
No temas, hija de Sion; He aquí tu Rey viene,
Montado sobre un pollino de asna.
Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando
Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban
escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.
Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del
sepulcro, y le resucitó de los muertos.
Por lo cual también había venido la gente a recibirle, porque había oído
que él había hecho esta señal.
Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad,
el mundo se va tras él.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le
rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a
Jesús.
6 Hebreos 13:8 dice, “Jesucristo, el mismo ayer, hoy y por los siglos.”
7 Inclinemos los rostros mientras oramos. Ahora, en este momento
solemne con los rostros inclinados, después de leer esta Palabra, ¿hay algunos
aquí que les gustaría ser recordados en esta oración y quieren que Dios haga
algo por ustedes en el tiempo de esta reunión, o hasta esta misma noche?
¿Podría hacerlo saber, mientras levanta la mano? Él sabrá lo que está debajo
de su mano.
8 Nuestro Padre Celestial, ahora estamos acercándonos a Tu Palabra.
Nos acercamos con reverencia y con oración, con las cabezas inclinadas y los
corazones inclinados, porque sabemos que Tú siempre estás fiel a esta Palabra.
Ahora oramos que nos separes de las cosas y preocupaciones de la vida y de
este mundo, que podamos servirte con corazones puros y limpios, lavados en
la Sangre del Cordero.
9 Te pedimos, Señor, ¿es esta la hora que podía brotar un gran
avivamiento aquí en esta parte del país? Si así es, Señor, estamos aquí para
servirte en cualquier manera que podamos, y solamente nos cometemos a Ti,
para aquel servicio. Y que algo pueda acontecer, Señor, que moverá los
corazones de la gente. Y podría ser que la reunión sea solamente para unos
pocos que todavía estén esparcidos aquí alrededor, que quizás pueda ser que el
último miembro del Cuerpo de Cristo será agregado justo aquí en Louisiana, y
luego las puertas estarán cerradas. Nosotros no sabemos exactamente que,
Señor, solamente estamos moviendo con cuidado, vigilando a cada paso.
10 Y oramos, Padre Celestial, que sanes a todos los enfermos y afligidos.
Mientras yo vea, acostado aquí un pobre niñito afligido, y la gente acostada
alrededor, enferma y necesitada. Dios, que puedan dejar de ver a sus
aflicciones, en esta noche, por esta semana que viene, y que no haya ni una
persona débil entre nosotros al cerrar esta reunión.
11 Bendice a los ministros, Señor, y su fina cooperación, y las cosas que
están haciendo para juntarse. Que la gente se dé cuenta de que este es el
corazón de su pastor, para intentar de meter todo, y cada don, y todo lo que
puedan que sea honrado por Dios, para que pueda ayudar a su congregación
para ver y creer y crecer. Concédelo, Padre.
12 Perdona a nuestras transgresiones. Concede cada petición debajo de
estas manos en esta noche. Señor, la mía levantada, Tú conoces mi corazón;
es la oración para la gente. Que Jesús sea conocido entre nosotros, Padre.
Danos un gran derrame de Sus bendiciones.
13 Y cuando salgamos de aquí, esta noche, que podamos decir como los
que vinieron de Emaús, aquel día después de la resurrección, mientras estamos
entrando esta temporada santa. “¿No ardía nuestro corazón en nosotros,”
dijeron, “mientras nos hablaba en el camino?” Porque lo pedimos en el
nombre de Jesús. Amén.
Pueden tomar asiento.
14 No para predicar o tomar mucho tiempo, pero solamente para poner en
orden unos pocos pensamientos aquí ahora antes de llamar la línea de oración.
En unos veinticinco minutos, supongo, llamaré la línea de oración para orar
por los enfermos. Y ahora, cada noche, el señor Borders y ellos estarán
intentando de explicarles como, y como agarrarse de una sanidad, y así.
15 Y recuerden, no estamos aquí solamente intentando de representar a la
sanidad Divina. Estamos aquí para representar a Jesucristo, y la sanidad está
en Él. Y cada atributo de Dios está en Él. Y nosotros…Él ha comprado
nuestra salvación, nuestra sanidad, y todo lo que tenemos. Y la sanidad es
algo menor, y uno nunca puede enfocarse en algo menor. Nosotros sabemos
esto. Entonces estamos…Pero estamos intentando…Jesús usó unos ochenta y
seis por ciento de Su ministerio estaba sobre la sanidad Divina, que Él pudiera
atraer la atención de la gente, luego explicar que Su propósito estaba allí. Y
esta es la misma cosa, estamos intentando de continuar Su ministerio en la
mejor manera que sabemos, creyendo que Él sigue siendo el mismo ayer, hoy
y por los siglos.
16 Ahora, sabemos que, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con
Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre
nosotros.” Así que, Dios y Su Palabra es la misma cosa. Es Dios en forma
escrita. Uno no es más que su palabra. Dios no es más que Su Palabra.
17 Entonces esta gran festividad a la cual nos estamos aproximando aquí
ahora en esta temporada, esta cuaresma, como lo dicen, y aproximando al
Viernes Santo, y luego el día de Pascua, una semana hasta la Pascua, yo creo.
Entonces estamos acercándonos a esto. Yo pensaba leer esta Escritura, que
estos griegos con los corazones hambrientos vinieron para adorar en la fiesta
de la Pascua. Y ellos no sabían que era el Cordero de la Pascua, Cristo lo iba
a ser.
18 Pero sus corazones estaban hambrientos. Ellos querían verlo.
Ellos habían escuchado tanto de Él y sabían de las grandes cosas que habían
escuchado que Él hizo. Y entonces sin duda, llegando a esta fiesta, deben de
haber leído mucho en la Escritura de lo que era Él, y Su naturaleza, y lo que Él
haría cuando venía. Entonces ellos querían ver.
19 Ellos vinieron a Sus discípulos, y les fue dado el privilegio de verlo,
por la buena voluntad y el ministerio de los discípulos. Ellos fueron traídos a
Su Presencia por Sus siervos.
20 Y ahora si Hebreos 13:8 dice que, “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy
y por los siglos,” y estoy seguro que aquí en…en Baton Rouge, que estamos
igual de hambrientos de ver a Jesús como ellos estaban para verlo en aquel
entonces. Yo…Cada hombre con la mente sana que escucha del Señor Jesús
está ansioso de verlo.
21 Oh, cuando primero oí hablar de Él, cuando era un niño, casi no podía
aguantarlo. Yo pensé, “Si Él es Dios, Él siempre era Dios, Él siempre será
Dios.”
22 Entonces intentando de ponerlo en algún gran tiempo en el pasado, o
algún gran tiempo que viene, esto solamente es la naturaleza del hombre. El
hombre siempre alaba a Dios por lo que hizo, espera lo que va a hacer, e
ignora lo que está haciendo. Esto es solamente la naturaleza del hombre.
Siempre ha sido así, y sigue así en esta noche.
23 Pero, ahora, estos griegos querían verlo, y nosotros queremos verlo.
Bueno, ahora, si Él ha resucitado de entre los muertos, y no…Él no está
muerto. Él está vivo. Y si Él está vivo, como la Escritura dice que lo es,
entonces ¿por qué no podemos verlo? Nosotros tenemos el derecho de
pedirlo. Recuerden, Él dijo, “Todavía un poco más y el mundo no Me verá
más; pero vosotros Me veréis, porque estaré con vosotros, hasta dentro de
vosotros, hasta el fin del mundo. El mundo no me verá, pero ustedes me
verán.” Y ahora si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, entonces ¿Por
qué no pudiéramos verlo nosotros?
24 Ahora si yo fuera a ir a las diferentes ideas que hemos tenido. Y
recuerden que Dios nunca hace nada fuera de lo que Él ha prometido hacer.
Ven, Él siempre hace la promesa, y luego viene para cumplirla.
25 Dios, en el principio, conociendo el fin desde el comienzo, porque Él
era infinito. Todos sabemos esto. Él es omnipresente, omnipotente, e infinito.
Ahora, si Él es infinito, entonces Él sabía todas las cosas y ahora…y
omnisciente.
26 Noten, entonces, Él asignó Sus Escrituras por las edades por venir. Y
luego cuando llegaba esta edad, pues, siempre intentamos de averiguar las
cosas de la manera que pensamos que es correcto, pero usualmente…Si Dios
ha hecho una promesa para aquella edad, Su manera normal de hacer cualquier
cosa, y nunca cambia en hacerlo.
27 Recuerden, Dios nunca cambia, nunca cambia Su manera. Porque esa
es la razón por la cual definitivamente podemos colocar a nuestra fe en lo que
Dios dijo que era la Verdad, la Biblia. Ahora uno tiene que colocar a Dios en
algún lugar.
28 Ahora, si Dios fuera a juzgar al mundo, y lo hará. Si dijéramos, si yo
dijera a los católicos franceses, ¿por quién creen que lo juzgará? “La iglesia
católica francesa.” El católico romano cree que lo juzgará por aquella iglesia.
Los ortodoxos, católicos ortodoxos griegos, creen que lo juzgara por esto. El
metodista diría, “Nuestra iglesia.” El bautista, “Nuestra iglesia.” “¡La
pentecostal!” Ven, sería tan confuso, hasta que uno no sabría que hacer.
29 Pero Él dijo que juzgaría al mundo por Jesucristo, y Jesucristo es la
Palabra, entonces juzgará al mundo por la Palabra. Ahora, la Biblia es la
revelación entera de Jesucristo. Esta es la revelación. Nada debe de ser
añadido ni quitado de Esto. Lo mismo será quitado, nuestra parte, del Libro
de la Vida, si añadimos o quitamos de Ella. Esta es la Palabra de Dios, y
nosotros La creemos.
30 Ahora, cada generación, cuando la iglesia usualmente lo revuelve tanto
y todo, hasta que cuando llega la hora para que la Palabra se cumpla, están
viendo hacía atrás a alguna otra generación muy atrás, lo que pasó en algún
otro día lejano, y fallan de ver lo que ha pasado en aquel día.
31 Ahora a ustedes católicos, como fallaron de ver aquellos santos. ¿Qué
tal de Juana de Arco, una francesa? Podría levantar eso, como es un territorio
francés. Recuerden, el sacerdote la quemó en la estaca, como una bruja. “Ella
era una bruja,” porque la niña era espiritual. Veía visiones y así, y ustedes la
quemaron como una bruja. Luego, después de tiempo, cuando vieron su error,
exhumaron los cadáveres de aquellos sacerdotes y los echaron al río, como
penitencia. Pero, ven, ya había pasado.
32 Y así es siempre. Nos pasa y no lo vemos.
33 Hasta a los discípulos, Jesús dijo una vez, hablando con ellos. Ellos
dijeron, “¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga
primero?”
34 Él dijo, “Ya ha venido, y no le conocieron.” Y ellos entendieron que
era Juan Bautista. Hasta aquellos discípulos, aquella voz en el desierto, y
Malaquías 3 siendo cumplido, pues, pasó justo enfrente de ellos y nunca lo
entendieron para nada. ¿Ven?
35 Y es posible que nosotros podíamos dejar que pase por encima de
nosotros, y fallamos de verlo. La manera de Dios siempre es…
36 Ahora si viniera en un sistema entero, o alguna cierta organización
como protestante, metodista, bautista, pentecostales, o algunas de sus
denominaciones lo produjera, ellos lo creerían. Bueno, entonces, los otros no
tendrían nada que ver con ello.
37 Así que Dios nunca trata, en tiempos así, con ninguna organización.
Él nunca lo hizo. Él siempre trata con un individuo, una persona, usted,
solamente aquella persona singular. Es usted, entre usted y Dios, no entre su
organización y Dios; entre usted, como un individuo. Dios siempre lo hace de
aquella manera, siempre lo ha hecho.
38 Y ahora la Biblia dice, “Él no hará nada, sin que lo revele a Sus
profetas, Sus siervos los profetas.” Y siempre, muy parecido al tiempo de
Elías y de Moisés, y todos los demás tiempos. Él lo revelaba.
39 Ahora había sido escrito en la Escritura que un…Dios iba a darles una
súper señal, una gran señal, una señal eterna, “una virgen iba a concebir.” Y
luego iba a nacer Uno, un Niño, nosotros Lo conocíamos como el Mesías.
Todas las Escrituras, todos desde Génesis para arriba, se habían unido para la
venida del Mesías.
40 Los profetas eran parte de la Palabra. Jesús dijo que eran llamados
“dioses.” Y así eran, mientras la Palabra de Dios fue traído a ellos. Él dijo,
“¿Cómo Me pueden condenar cuando digo que soy el Hijo de Dios? Y
ustedes, los…Está escrito en su ley, ‘a los cuales vino la Palabra de Dios,’
ustedes los llaman, ‘dioses.’” Ven, el…No eran los profetas; era la Palabra de
Dios. Y es la misma cosa ahora. Y era Jesús, la misma cosa, la Palabra de
Dios manifestada. Y esto siempre es la Luz de la hora.
41 Ahora si mirábamos alrededor, y regresábamos a algunas de estas
grandes iglesias, por toda la edad, y decir, “es esta, es esta,” si no tiene
cuidado, caminaremos en un resplandor en vez de una Luz. Estamos viendo
algo que pasó, hace años, viendo hacía atrás.
42 Cualquier hombre que maneja por la calle viendo al retrovisor va a
chocar. Así es. Así es. Como algunas de nuestras hermanas a los cincuenta
años que intentan verse como que tienen dieciséis. Ven, están viendo hacía
atrás.
43 ¡Miren hacía adelante! Miren a donde van. Miren a donde van, no de
donde vienen. Pablo dijo, “Olvidando ciertamente lo que queda atrás, prosigo
la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Uno
siempre tiene que ver a donde va, no de donde viene.
44 Si uno ve al retrovisor, pronto va a chocar. Esto ha sido el problema.
Es por eso Lutero chocó cuando prendió la luz de Wesley. Es por eso que
Wesley chocó cuando llegaron los pentecostales. Y si no tenemos cuidado,
los pentecostales también van a chocar, si no se ponen listos, para vigilar.
Ven, siempre están viendo hacía atrás, refiriendo a lo que alguien hizo allí
atrás. Cuando estamos…
45 Cuando, nos ordenaron que miráramos adelante, seguir adelante. Su
profecía pasó en sus días, esta pasa en este día, y la siguiente pasa el siguiente
día. Esta asignado al tiempo del fin. Y hay cosas que deberían estar pasando
ahora, de acuerdo con la Escritura, el Espíritu Santo en la tierra, derramado
sobre el pueblo.
46 Ahora, cuando Jesús vino, las escribas y ellos deben de haberlo
reconocido, pero no lo hicieron porque estaban tan llenos de sus tradiciones.
Fariseos, saduceos, herodianos, lo que sea más, ellos estaban en aquella
tradición tan profundamente hasta que la misma profecía del mismo Cristo, lo
que Él debía de ser, fallaron de verlo. Él les dijo, dijo, “Escudriñad las
Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis vida eterna; y ellas
son las que dan testimonio de mí.”
Ellos dijeron, “Somos los discípulos de Moisés.”
47 Él dijo, “Si fueran los discípulos de Moisés, Me conocerían a Mí,
porque Moisés escribió de Mí. ‘Profeta como yo te levantará Jehová tu
Dios.’”
48 .Ellos pretendieron serlo, pero no eran, porque estaban tan llenos de la
tradición. Ahora, así es como fallaron de verlo en aquel día en el cual ellos
vivían. Ahora, esto podría repetirse, saben. Siempre lo ha hecho, y podría
repetirse otra vez.
49 Ahora regresemos por unos pocos minutos. Y la única manera que
podríamos averiguar lo que es Él…
50 Ahora, hoy en día, si tomáramos a una persona ordinaria, lo que Cristo
debe de ser, nosotros…Algunos de ellos lo imaginan como un histórico, algo
grandioso. Algunos lo bajan hasta ser solamente un hombre ordinario. Y
algunos lo llevan hasta un filósofo, un profeta o algo, otro así, un buen
hombre, un maestro.
51 Pero Él, lo que fuera, todavía lo es, de acuerdo con la Escritura.
¿Ven? Ahora si nosotros fuéramos a la ciudad, para encontrarlo, e ir buscando
alrededor para ver si…Ahora, recuerden, Su promesa es que estará con
nosotros.
52 .Ahora si fuéramos a encontrar a cierto hombre en un…diríamos…yo
dijera, tal vez, “Mide los seis pies de alto.” Y usted dijera, “No, serían siete y
medio.” Otro dijera, “No, solamente medía los cuatro pies; era un pequeñito.”
Ven, estaríamos todos confundidos.
53 Bueno, ellos dirían, “Tal vez Él tendría cicatrices de clavos en la
mano.” Cualquier hipócrita podría tener cicatrices de clavos en la mano, y
marcas de espinas. Y, después de todo, Jesús está sentado en la diestra de la
Majestad en lo Alto. Pero ¿cómo podríamos saber quien era Él?”
54 Ellos no lo conocían en aquel entonces por Su vestidura. Porque Él
caminaba justo entre los hombres, aún después de Su resurrección. Y los con
quien caminaba, todavía no lo conocían. ¿Ven? No era Su vestidura. Él se
vestía como todos los demás. No era su vestidura. No era Su
comportamiento. No era Su organización. No era su tarjeta de compañerismo
que llevaba, porque no tenía ninguna. Francamente, Él no estaba de acuerdo
con ello, entonces no era esto. Ellos decían, “No sabemos de donde vino.”
55 Y el hombre ciego dijo, “Esto es algo extraño. Eres un líder de hoy, y
Él ha abierto mis ojos, y aún dices que no sabes de donde vino.” Él tenía su
propia buena teología. ¿Ven? Él dijo, “No saben lo que este hombre ha
hecho, las cosas que ha hecho, y aún se supone que son los líderes del día
ahora.” Pero lo triste, con ellos, sus ojos fueron cegados. Debe de ser así.
56 ¿Sabían que la iglesia debe de serlo también, en el último día?
“Avaros, amadores de los deleites más que a Dios, que tendrán apariencia de
piedad, pero negarán la eficacia de ella. Desde…” Esta es la misma profecía,
la misma cosa. Ciertamente lo es. En la edad de la iglesia de Laodicea, Jesús
estaba afuera de la iglesia, intentando de volver a entrar, tocando la puerta. La
única edad cuando Él fue echado de la iglesia, está en la edad de Laodicea en
la cual estamos viviendo. Entonces vemos que estamos justo de regreso donde
empezamos.
57 Ahora, la única manera verdadera para averiguar quien era Él, o lo que
es, es averiguar lo que era, ahora, porque sería igual. Ahora regresemos para
sacar algunas cosas que hizo. Todos sabemos de Su nacimiento de una virgen,
y no empezaremos con esto.
58 Pero leí de San Juan. Regresemos a San Juan, el primero capítulo, y
encontremos lo que era, y luego podemos entender lo que es ahora. Lo que
era en aquel entonces, Él es la misma cosa hoy en día. Bien. Ahora
encontramos aquí, en el principio, Él era la Palabra. “En el principio era el
Verbo.” Entonces Él sigue siendo el Verbo. ¿Ven? ¿Ven? Sí. “En el
principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel
Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros.” Bien.
59 Entonces, esto es lo que Él era en aquel entonces, Él era la promesa
vindicada de Dios para aquella edad. Esto lo hizo la Palabra. ¿Es cierto esto?
[La congregación dice, “Amén.”] Bueno, Él sería la misma cosa hoy en día, la
Palabra otra vez. ¿Ven? Y Él les dijo que vieran a esto. Esto es lo que Él era.
Él era la Palabra. La Palabra hecho carne. Esto es lo que Él era. Ahora,
cuando Él llegó a ser la Palabra, y Dios bajó en la forma del Espíritu Santo, en
la forma de una paloma, y fue sobre Él, y dijo, “Este es Mi Hijo Amado, en
quien me complace morar.”
60 Luego nos enteramos, Su ministerio empezó, oraciones para los
enfermos, sanidad. A todos les caía bien. Él era bueno, lo conocían como un
buen hombre. Y luego, cuando en Su primer ministerio, lo que le identificó…
61 Recuerden, los judíos siempre creían en la sanidad divina. Ellos tenían
un estanque en la puerta aquí, de Betsaida, en la puerta, una puerta hermosa.
La gente se acostaba allí, multitudes de gente impotente que eran cojos,
lisiados, ciegos, y se metían al agua para la sanidad.
62 Dios siempre ha hecho un camino para la sanidad, entonces Su sanidad
no era exactamente lo que le atraían la atención. Había algo más que atraía su
atención.
63 Ahora nos enteramos de que si…lo que Él debía de ser, Moisés había
dicho lo que Él sería, y todos los profetas habían hablado de Él, ahora Él tenía
que ser identificado por esto.
64 Ahora esto es lo que es Él, la Palabra. Ahora, Hebreos, el capítulo
cuatro, dice que, “La Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos
filos; y penetra hasta partir las coyunturas y discierne los pensamientos del
corazón.” Esto es lo que es la Palabra.
65 Ahora, ven, cuando la Palabra venía a los profetas, ellos eran
identificados por su profecía. Dios dijo, “Si haya uno entre ustedes que es
espiritual o un profeta, yo el Señor hablaré con él en visiones, y para mostrarle
sueños y así.” En otras palabras, “interpretar sueños,” como José y ellos lo
hacían. Y estos serían sus credenciales. Y luego estos eran los credenciales
que él tenía, la Palabra inspirada por revelación, ven, la Palabra que había de
ser cumplida. Su profecía lo identificaba como un profeta, “y la Palabra viene
al profeta.”
66 Entonces cuando Jesús llegó a la escena, la Biblia dice que debía ser
un Profeta. Moisés dijo, “Levantará profeta como yo Jehová tu Dios”. E Israel siempre creía a sus profetas, porque era Dios identificándose en seres
humanos, siempre. Cualquier erudito bíblico sabe esto. Así es como Él se
identificaba, era en Sus profetas. Ellos solamente eran hombres ordinarios.
Claro, nacieron para este propósito.
67 Como todos lo sabemos, hay dones locales, de los nueve dones en la
iglesia. Pero hay oficios en la Iglesia, que Dios ha predestinado, o preordenado, “Dios ha puesto en la Iglesia: apóstoles, luego profetas, y maestros,
pastores, evangelistas,” y así, estos son los dones de Dios puestos en la Iglesia.
Luego hay nueve dones espirituales que operan en el cuerpo local, y de los
creyentes, y esos deben de ser revisados por dos o tres testigos antes de que
sean dados a la iglesia, porque a veces pueden equivocarse.
68 Pero noten estos profetas, como nacieron, como en…Creo, aquí en
Jeremías, Dios dijo, “Antes que te formase en el vientre te di por profeta a las
naciones.” ¿Ven? Moisés nació un profeta. Y Juan Bautista, mil setecientos
y doce años antes de que naciera, “él era la voz de uno que clama en el
desierto,” Isaías el profeta hablando de él. Ven, no es…Estos dones son de
nacimiento, Dios colocándolos en la Iglesia.
69 Y ahora, y durante el primer adviento de nuestro Señor, no habían
tenido un profeta en la tierra por cuatrocientos años. Malaquías era el último
profeta, y él hablaba de la venida de Juan. En el tercer capítulo de Mateo, el
cual sería Isaías, el profeta, habló de él. Y luego, también, cuando Malaquías
habló y dijo que Elías llegaría a la escena, como un precursor de Cristo.
“Mando Mi mensajero delante de Mí para preparar el camino,” como Él dijo
en Mateo 11, identificando a Juan.
70 Y la cosa extraña ahora, cuando Jesús empezó a hablar, y estaba
identificándose, veamos como lo hizo ahora. Si Él no es escritural en lo que
hizo, entonces no era el Mesías. Él tiene que venir de acuerdo con la
Escritura.
71 Ahora había un hombre nombrado Andrés, había estado asistiendo al
avivamiento de Juan, que Juan dijo que Él venía. Él es…Juan estaba tan
seguro de Su venida, dijo, “Ahora está parado entre ustedes,” porque él sabía
que iba a anunciar aquel Mesías.
72 Ahora, él nunca fue a ningún seminario para aprender lo que iba a ser
el Mesías. Él salió al desierto, y estaba allí solo, y salió. Porque él era…no
podía ser entrenado por el hombre. Tenía que ser entrenado por Dios. Porque,
ahora, su padre era un sacerdote, y era la costumbre que el hijo seguía al
negocio del padre y su educación y todo. Pero el negocio de Juan era
demasiado grande, demasiado importante.
73 Bueno, muchas de aquellas personas, él dijo, “Ahora, conocen al
Hermano tal y tal aquí, él cumple con los requisitos.”
74 Pero Juan salió al desierto y estaba con Dios hasta que definitivamente
sabía lo que sería la señal del Mesías. Cuando Él vino, él dijo, “No lo
conocía, pero Él que dijo, ‘Sobre el que ves al Espíritu descender, Él es el que
bautizará con el Espíritu Santo y Fuego.’” ¿Ven? Él sabía que estaba
definitivamente seguro que este era Él.
75 Ahora, Andrés había intentado traer a su hermano, Simón. Ellos eran
pescadores, y querían lograr que su hermano viniera a la reunión.
76 Ahora, leí una historia hace poco acerca de su vida. Ellos eran grandes
creyentes en la orden de los fariseos. Y él tenía un…El nombre de su padre
era Jonás, y él era un gran pescador también. Y muchas veces tenían que
confiar en Dios para lo que conseguían para comer, su pescado, para pagar a
las deudas y conseguir comida. Y yo leyendo un día donde el viejo padre
tomó a Simón y le dijo que se sentara, él y Andrés, y dijo, “Muchachos, yo
siempre he creído que yo viviría para ver el Mesías porvenir que hemos
esperado todos estos años. Y ahora, hijos, antes de que venga el Mesías,
quizás yo no esté, porque estoy viejo. Pero no quiero que ustedes se engañen.
Ahora habrán todo tipo de cosas levantarse antes de que Él venga.”
77 Siempre tiene que ser así, saben, como para copiar la cosa real cuando
llegue. Ven, Satanás siempre está allí afuera. Igual como antes de que vino
Jesús, ellos decían que habían otros Jesúses que se levantaron y sacaron
grupos al desierto, y perecieron, y así.
78 Pero él dijo, “Hijos, recuerden, este Mesías será identificado
escrituralmente.” Oh, ¡cómo él debería enseñar a la gente hoy en día! ¿Ven?
“El Mesías será identificado por la Escritura, porque Moisés dijo que el Señor
nuestro Dios levantaría un Profeta como él. Y Moisés es nuestro líder, y
estamos buscando. Ahora, han sido cientos de años, no hemos tenido profeta,
pero Moisés dijo que Uno venía. Y, sin duda, que este tiempo aquí sin un
profeta ha sido para identificar que cuando llegue, Él cumplirá con las
calificaciones de aquel profeta.” Todos conocemos esta Escritura.
79 Ahora nos enteramos que, más tarde, Jesús todavía no había mostrado
ninguna señal. Un día, Simón entró a Su Presencia, un poco escéptico, quizás,
del testimonio de Andrés, porque había escuchado de este salvaje ahogando
gente en el río con bautismos y cosas así. Y él no podía entrar en eso, porque
había muchas cosas pasando en Palestina en aquel tiempo.
80 Pero, un día, Simón entró en la Presencia del Señor Jesús. Ahora
veamos lo que era ayer para aquella simiente elegida, que Simón fue ordenado
a este lugar, aquella simiente. Así como…
81 .En el principio, Dios ni siquiera era Dios. Él era el gran Eterno, y allí
adentro había atributos. Los atributos eran Sus pensamientos. Y luego Él
llegó a ser una Palabra, como esta. Y una palabra expresada…Bueno, un
pensamiento expresado es una palabra. Una palabra, expresada, es un
pensamiento.
82 Y entonces, recuerden, si alguna vez usted estaba en el pensamiento de
Dios, siempre estará allí. Si usted tiene Vida Eterna, usted es la expresión o el
atributo de Su pensamiento para esta edad. Si no, usted…Solamente hay una
Vida Eterna, y siempre existía. Y usted, en Su mente, existía antes de que
hubiera un mundo. Por eso Él dijo que le escogió “antes de la fundación del
mundo.” No es lo que nosotros pensamos, lo que otra persona piense. ¡Es lo
que Dios, Eterno! Usted siempre estaba, ve, en Su pensamiento.
83 Estaba dentro de Él ser un hombre, por eso Cristo era la imagen
expresada. ¿Ven? Ahora, Él iba a ser Padre, Él iba a ser Hijo, Él iba a ser
Salvador, Él iba a ser sanador. No había nada, ni siquiera había un ángel, ni
nada. Luego, Él creó a los ángeles y luego se hizo Dios, era adorado. Luego
estas son las manifestaciones de Su pensar.
84 No hay nada mal. Todo va a salir bien. No tengan miedo. El gran
reloj de Dios está haciendo su tic tac. Estará allí, tendrá una Iglesia sin
mancha y sin arruga. Estaba en Su pensar. La cosa es, ¿estoy allí yo? ¿Está
allí usted?
85 Y aquí estaba Él, el pensamiento eterno de Dios, expresado en Su
Hijo. ¡Oh, vaya! Había Dios, Emanuel, entonces. Noten, entonces, Él era la
Palabra. Ahora aquí…
86 ¿Los estoy ensordeciendo? No quiero gritarles. A veces hablamos
afuera y lugares, y no quiero hablar demasiado fuerte. Ahora que el…El que
lo esté controlando, que me lo corten si llega a ser muy fuerte.
87 .Ahora noten, en esto, cuando vino Jesús, aquí vino Simón caminando
delante de Él. Y tan pronto que Jesús lo vio, dijo, “Tu nombre es Simón y
eres el hijo de Jonás.”
88 Oh, ¡si no se encendió el corazón de aquel pescador! Él ni siquiera
podía escribir su propio nombre, él no tenía estudio, pero él sabía que esto era
la Palabra porque discernió los pensamientos que estaban en su corazón. Allí
estaba el Mesías. Aunque la Biblia dijo que era ignorante y también sin
estudio, pero él llegó a ser la cabeza de la iglesia en Jerusalén.
89 Él cayó a Sus pies. Él sabía lo que era esto. No solamente sabía quien
era, Él sabía quien era su piadoso padre anciano que había fallecido. ¿Ven?
Esto mostró que Él era la Palabra. La Palabra discierne los pensamientos que
están en sus corazones. Esto es exactamente lo que era. Jesús los veía y
percibía sus pensamientos. ¿Ven? Y esto, la Biblia dijo que, “La Palabra de
Dios es un discernidor de los pensamiento e intenciones del corazón.”
90 Esto lo hizo la Palabra, entonces, aquel Maestro-Profeta, más que un
profeta; Él era todos los profetas, más lo demás de Dios. ¿Ven? Él era
Emanuel, Dios representado en plenitud, en el Hijo Cristo Jesús. Ahora nos
enteramos, Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo a si mismo.
91 Ahora, si nos damos cuenta, luego Pedro fue convencido que aquel
piadoso padre anciano que tenía le había enseñado, y aquí estaba la evidencia
Escritural que este era el Mesías.
92 Esto era Él ayer, es Él hoy en día. ¿Cómo se identificaría más?
93 Ahora Él es un…Él no se identificó como algún gran doctor, con un
doctorado o título de derecho. ¿Ven? Él no se identificó como algún
sacerdote. La Palabra de Dios lo identificó. La Palabra hablando por Él lo
identificó. ¿Ven? Así es como ellos sabían lo que, quien era Él.
94 .Ahora había uno parado allí, llamado Felipe. Y Felipe tenía estudios
Bíblicos, Escriturales, en los pergaminos, con un tipo llamado Natanael. Y
cuando él vio a esto pasar, encendió tanto su corazón que no podía aguantarlo
ya más. Él sabía que la Cosa estaba allí. Él era solamente un Hombre
ordinario, pero ellos sabían que esto era el Mesías.
95 Entonces él corrió alrededor de la colina, eran unas quince millas si
uno midiera donde Él estaba predicando, debe de haber ido un día y regresado
hasta el siguiente. Y él fue para encontrar a su compañero que había estudiado
con él, en la Escritura; un hombre muy devoto, honesto. Ustedes los tienen
por aquí, hombres que han puesto toda la vida a estudiar la Palabra. Entonces
él había estudiado la Palabra. Y Felipe fue para encontrarlo, y quizás tocó en
la puerta. Y la esposa de Natanael dijo, “Pues, él no más salió caminando por
el huerto de olivos allí.” Él cultivaba olivos.
96 Entonces él fue, corrió de regreso para verlo y lo encontró de rodillas
debajo de los árboles, orando. Ahora un caballero cristiano siempre da,
muestra cortesía, entonces esperó hasta que terminó de orar.
97 Dijo, “Ven a ver quien hemos encontrado, Jesús de Nazaret, el hijo de
José.”
98 Y luego el devoto hebreo fino llamado Natanael dijo, “Ahora, espera
un minuto Felipe. ¿Te has vuelto loco? ¿Cómo podría haber…? ¿De dónde
dijiste? ¿Cómo dijiste que se llamaba este Hombre?”
“Jesús de Nazaret.”
99 Él dijo, “Ahora, ¿algo bueno podría salir de Nazaret?”
100 Y yo pienso que Felipe le dio la mejor respuesta que un hombre
podría darle a otro. Él dijo, “Ven a ver.”
101 No se quede en casa a criticar. Venga a averiguarlo. Escudriñe a
la Escritura. ¡Venga a ver!
102 Bueno, quizás en el camino empezó a decirlo. Dijo, “Ahora,
sabes, nosotros sabemos. Nosotros sabemos, de la Escritura, que este Mesías
va a ser un profeta, porque Moisés dijo que lo era. Y este
Hombre…¿Recuerdas al viejo pescador que no podía firmar su nombre al
recibo cuando compraste el pescado?”
“Sí.”
103 “Bueno, Él le dijo quien era.” Oh, me imagino a Felipe
diciendo…
“Ahora, espera un minuto,” o Natanael, “yo tengo que ver esto primero.”
104 Cuando finalmente llegó a donde estaba Él, se acercó con Felipe.
Felipe le trajo así como alguien le trajo a usted, llegó a Su presencia, a la
reunión donde Jesús estaba predicando. Y le vio y Él era solamente un
Hombre ordinario, vestido como cualquier otro hombre. Él no se veía nada
diferente. Y Él no se resistía. Él siempre era solamente un hombre sencillo.
105 Y Él hablaba a veces en acertijos con ellos, que no podían
entenderlo; hasta Sus discípulos. Esto no estorbaba su fe. Ven, ellos le
creyeron.
106 Noten, una vez, una gran multitud se había juntado alrededor de
Él, miles. “¡Él era un gran Hombre! Oh, este profeta de Galilea, ¡un gran
Hombre!” Él fue a cada iglesia. Todos lo querían. Pero un día, Él empezó a
predicarles la doctrina, y luego esto cambió la cosa un poco, ven. Él no era
tan popular desde allí y adelante, ven. Pero la señal acompañaba a la Voz.
107 Ahora nos enteramos que cuando Felipe llegó a donde estaba Él,
y él y Natanael. Jesús volteó y le vio a Natanael y dijo, “He aquí un israelita
en quien no hay engaño.”
108 Ahora uno dice, “Quizás la manera en que él vestía.” Todos se
vestían iguales. ¿Ven? “Y un israelita en el cual no hay engaño.”
109 Ahora esto casi le sorprendió tanto hasta que no sabía que hacer.
Él dijo, “Rabí, ¿cuándo me conociste? Pues, nunca me has visto. Esta es la
primera vez que nos hemos conocido. Y me dicen que has estado viviendo
allá en Betania, ¿y cómo me conociste?”
110 Bueno, él pensaba que cuando venía el Mesías que, “Dios tomaría
algún tipo de palanca y la jalaría, y los pasillos del cielo se caería sobre
su…en sus escaleras denominacionales allí y decir, ‘Caifás, ahora te estoy
enviando a mi Mesías.’ Él dirá, ‘Yo he llegado.’ Y los ángeles vendrían a
decir, ‘Este es Él.’”
111 Ven, por eso lo hace. Luego la gente se le pasa por alto, los que
duermen, y ellos nunca saben lo que ha pasado. ¿Ven? Noten, allí estaba Él.
Él estaba parado allí.
Él dijo, “¿Cuándo me conociste, Rabí?”
112 Él dijo, “Antes que Felipe te llamara cuando estabas debajo de la
higuera, te vi.” ¡Oh, vaya! ¡Qué ojos!
113 Él le ve a usted ahora. Él le conoce ahora. Él es precisamente el
mismo ayer, hoy y por los siglos.
114 ¡Qué ojos! Quince millas, el día antes, alrededor de las
montañas, “Te vi cuando estabas debajo del árbol.”
115 ¿Qué hizo? Él corrió y se postró y dijo, “Tú eres…Rabí, ¡Tú eres
el Rey de Israel! ¡Tú eres el Hijo de Dios!” Él lo creyó. ¿Por qué? Él era
detalladamente identificado que era la Palabra. Porque Él podía discernir los
pensamientos que estaban en el corazón. Sí. Allí estaba, parado allí.
116 Ahora habían los parados allí que no creían esto. No. Muchos de
ellos no lo creían. Había algunos de los sacerdotes y cosas parados a un lado,
dijeron, “Este Hombre es Belcebú.” Ellos…La cosa fue hecha, la Escritura
fue identificada, y luego los clérigos de aquel día tenían que responder a su
congregación. Y ellos no podían contestarlo de ninguna otra manera, más que
solamente decir que sí era o que no era, entonces dijeron, “Este Hombre hace
esto por Belcebú.” En otras palabras, “Él es un adivino, un espíritu malvado.”
Todos saben que un adivino es un diablo. Entonces dijo, “Este Hombre hace
este mal por Belcebú.”
117 Y Jesús dijo, “Ahora, yo te perdonaré por eso,” el sacrificio
nunca había sido hecho, la expiación todavía no fue hecha. Pero dijo,
“Cuando venga el Espíritu Santo, a hacerlo, una palabra en contra de Ello
nunca será perdonado, en este mundo ni en el venidero.” Entonces ven donde
nos echa hoy en día.
118 Ahora, esta era una gran cosa, pero Felipe y Natanael lo creían
con todo el corazón. Ahora esto era la manera por la cual Jesús se identificó,
ayer, de ser el Mesías. Ahora todos sabemos…Solamente unos minutos ahora.
119 Todos sabemos que solamente hay tres razas de personas en el
mundo, y estos son los hijos de Noé, Cam, Sem y Jafet; ven, y esto es judío,
gentil y samaritano. Ahora nosotros, como gentiles, éramos paganos.
Romanos y los demás en aquellos días, los anglo-sajónes, y adorábamos a los
ídolos. Pero los judíos estaban buscando a un Mesías. Y los samaritanos
estaban buscando a un Mesías.
120 Ahora, Jesús dijo cuando estaba en Su camino a Jericó, debajo de
la colina de Jerusalén. “Me es necesario pasar por Samaria.” Entonces se
subió allí a Samaria, y se sentó en la puerta en el pozo. Hay… Todavía es
como en aquel entonces. Ellos no lo han cambiado nada. Hay el viejo
panorámico como este aquí, y las viñas crecen en un muro de piedra. Y Él
solamente se sentó y mandó a Sus discípulos a esta pequeña ciudad llamada
Sicar, para buscar víveres, comida.
121 Y mientras ellos no estaban, una mujer de mala fama…Quizás,
como dije, la damita podía haber sido echada a la calle de, no delincuente
juvenil, quizás delincuente paternal. Ellos la soltaron a la calle, y quizás una
mujer bonita, y ella había hecho lo malo.
122 Y ella se subió allí para sacar su agua, porque no podía venir con
las vírgenes, ellas no…buenas mujeres honorables. Ellas no podían hacerlo.
Ellas venían por la suya primero. Luego las demás de ellas, las prostitutas y
ellas, venían en el día. Las vírgenes buscan la suya…
123 Pues, como las he visto poner este jarrón de cinco galones encima
de la cabeza, aquella gran jarra, y una en cada hombro, y caminar, hablando,
como pueden las mujeres, y nunca se les tira ni una gota. No sé como lo
hacen, pero claro que lo hacen.
124 Pero ellas, por allí, y luego ella vino para sacar su agua por el día.
Las demás de ellas se habían ido; deben de haber sido como al mediodía. Y
ella tomó las asas y las puso en la polea para bajarla y conseguir el…
125 Ven, es como un tipo jarrón de barro. Y tiene un asa alrededor.
Y ellas ponen los ganchos alrededor de las asas y, como pesa, cuando se baja
se voltea. Luego lo suben con agua. Igual como lo hemos hecho aquí a veces
en estos países y así, pero ellos tienen un tipo abrevadero que bajamos.
126 Ahora nos enteramos que ella empezó a bajar esta jarra en el pozo
y escuchó a alguien decir, “Mujer, dame de beber.” Y ella miró alrededor, ella
vio un Hombre de media edad sentado allí.
127 Él debe de haber parecido un poco mayor de lo que era, porque
en San Juan 6 aquí nos enteramos de que estaban en la fiesta, estaban
diciendo…Él dijo lo que era. Y ellos dijeron, “Pues, dices que has visto a
Abraham, ¿y eres un Hombre que ni tiene más que cincuenta años?” Ven, “ni
más,” ven, Él debe de haber parecido a unos cincuenta años cuando solamente
tenía treinta. Dijeron, “Tú, Tú no tienes más que cincuenta años ¿y dices que
has visto a Abraham?”
Él dijo, “Antes de que Abraham fuese, Yo soy.” ¿Ven?
128 Entonces nos enteramos que debe de haber parecido algo anciano,
sentado allí en el muro.
129 Nosotros no sabemos exactamente como era Su aspecto. Yo no
lo sabría. Un psiquiatra o psicología nos pinta una pintura, pero Hofman uno
y Sallman y los demás, pero esto es solamente lo que piensan ellos al respeto.
¿Ven? Nosotros no sabemos exactamente como era Su aspecto.
130 Y allí estaba sentado allí y Él dijo esto. Y ahora Él se volteó, la
mujer a Él, rápidamente, para dejarlo saber, “Esta es una segregación.” Él
dijo… “Ahora, solamente un minuto.” Dijo, “Ahora, Tú eres un judío, y yo
soy una mujer Samaritana, nosotros no tenemos tratos entre si.”
131 Y dijo, Él dijo, “Pero si tú supieras con Quien hablabas, Me
pedirías a Mí de beber. Yo traigo, te doy agua que no vienes aquí a sacar.”
132 Y la conversación, ¿qué estaba haciendo? Él estaba intentando
de contactar a su espíritu ahora, ven, para ver lo que estaba dentro de ella.
Ahora el Padre le había enviado allí, igual como yo creo que el Padre me
envió aquí. ¿Ven? Pero qué, no lo sé. ¿Ven? Pero allí estaba Él, y estaba
hablando con ella.
133 Y ella dijo, “Oh, dices, ‘adorar en Jerusalén.’ Nuestros padres
adoraban en esta montaña,” y acerca del pozo y así.
134 Él dijo, “El tiempo viene, y ya es, y Dios busca a los que adoran
en Espíritu y en Verdad.”
135 La conversación siguió hasta que Él encontró lo que era su
problema. ¿Cuántos en esta congregación en esta noche saben lo que era su
problema? Claro, ella tenía demasiados esposos. Entonces Él dijo….dijo,
“Ve por tu esposo y ven acá.”
Y ella dijo, “Yo no tengo esposo.”
136 Él dijo, “Has dicho la verdad. Has tenido cinco y con el cual
vives ahora no es tuyo.”
137 Ahora miren. Miren a estos sacerdotes entrenados, fallando de
ver aquella Palabra manifestada. Cuando Él hizo esto delante de aquellos
sacerdotes, ellos dijeron, “Él es Belcebú.”
138 Miren a esta mujer en el estado que estaba, una mujer de mala
fama, tenía seis esposos, y aquí estaba allí afuera en el pozo. Y aquella mujer
en aquel estado, miren, rápidamente dijo, “Señor, percibo que eres un Profeta.
No hemos tenido un profeta por cientos de años. Percibo que eres un profeta.
Estamos buscando a un Mesías y, cuando venga este Mesías, este es Su marca.
Él va a hacer esto cuando venga.” Amén. ¡Oh, vaya!
139 Allí está. Aquella mujer, en su condición, sabía más acerca de la
Palabra de Dios que la mitad de los predicadores en el país. Así es. Así es.
Ella dijo, “Yo sé, cuando venga el Mesías, llamado Cristo, esto es lo que Él va
a hacer.” Si esto era Él ayer, es Él hoy en día. ¿Ven? Así es como Él se
identificó, al judío y al samaritano igual. ¿Ven? Noten, esto era Él ayer.
140 Ella dijo, “Yo sé, cuando venga el Mesías, Él nos dirá estas cosas,
pero ¿quién eres tú?”
Él dijo, “Soy yo que habla contigo.”
141 Ella se fue hacia la ciudad, dejando su jarra de agua. Dijo,
“Vengan a ver a un Hombre que me dijo las cosas que he hecho. ¿No es el
mismo Mesías?”
142 Esto era Su identificación a Sus judíos, y al samaritano; pero no
al gentil, ni una vez a un gentil. Pero en Lucas, el capítulo 17, Él dijo, “En los
últimos días, como era en los días de Sodoma, cuando el Hijo del hombre está
siendo revelado, como era en los días de Sodoma.” Ahora, en los días de
Sodoma ahora. Y estamos cerrando. Noten, había…
143 Siempre miren, siempre existen tres clases de personas, en todos
lugares; una de ellas es el creyente, manufacturado, e incrédulo. Están por
donde sea. Miren esto.
144 Miren a Jesús identificar al tiempo de Lot con Su venida. Ahora
miren, “Como fue en los días de Lot.” Ahora, ¿qué tipo ahora? Él se refirió
entonces. Él estaba leyendo el mismo libro de Génesis que leemos nosotros,
Jesús. “Los días de Noé,” y luego, “como en los días de Lot.” Miren hacia
atrás a ver lo que estaban haciendo en los días de Noé, y en los días de Lot,
porque es la misma Escritura.
145 Ahora notamos, en los días de Lot, había un hombre que había
sido llamado fuera de entre la gente. Y él tenía un grupo con él que representa
la Iglesia, espiritual. Y aquella Iglesia, espiritual, era el grupo de Abraham.
146 Entonces él tenía uno allí, su sobrino, que le dejó, llamado Lot, y
bajó a vivir en Sodoma. Y los pecados de Sodoma le entristecieron el alma;
pero su esposa no le dejaba hacer nada al respeto. Ella pertenecía a todos los
clubes y cosas.
147 Y hay tantos Lot sentados alrededor hoy en día y saben que la
cosa está mal. Pero la iglesia femenina a la cual pertenecen, si dijeran algo alrespeto, les quitaría su tarjeta; entonces es una manera para comer. Entonces,
nos enteramos que este…
148 Ahora esperen. Abraham estaba buscando a un hijo prometido,
¿verdad?, un hijo prometido, espiritual. [La congregación dice, “Amén.” –
Ed.]
149 Ahora, y Lot estaba abajo y se había olvidado del hijo. Él
solamente estaba viviendo con su esposa, y sus hijos, y todo allí abajo en
Sodoma. Él se había vuelto el presidente municipal de la ciudad, y él era un
gran hombre. Su esposa pertenecía a todos los clubes. Les iba muy bien.
150 Y luego noten el escenario ahora. Ahora solamente denme un
minuto o dos más, su atención, muy atentos. Miren al escenario. El mundo
nunca ha estado en aquella posición, desde entonces, como lo es ahora, este
escenario perfecto. Miren aquí, el grupo llamado fuera. Ahora, había tres
ángeles que vinieron a Abraham, y dos de ellos bajaron hasta Sodoma. Uno
de ellos quedó con Abraham, y El que se quedó con Abraham…
151 Ellos dos bajaron hasta Sodoma y predicaron arrepentimiento, y,
“¡Salgan de aquí! Salgan de ella,” él dijo.
152 Pero El que se quedó con Abraham, miren como Él se identificó a
Abraham. Ahora recuerden, Abraham era “Abram,” un día o dos antes que
eso, y Sara no era “Sara.” Ahora él es A-b-r-a-h-a-m, A-b-r-a-h-a-m, siete
letras. Y ella es S-a-r-a, cinco, gracia, ven [Sara es “Sarah” en inglés, que son
cinco letras – traductor]; no S-a-r-a-i, pero S-a-r-a, ven, Sara. Y miren a este
sentado aquí ahora, comiendo un ternero, tomando leche de la vaca, y la
mantequilla, y comiendo pan de elote. Sentado allí comiendo, hablando con
Abraham, y Él dijo, “Abraham.” ¿Cómo sabía que su nombre era Abraham?
La Palabra. Él era la Palabra, sabía. “Abraham, ¿dónde está tu esposa Sara?”
153 Las mujeres en aquellos días no se portaban como hoy, saben,
que tienen que estar en los asuntos del esposo y todo, saben. Ellas se alejaban,
ven, entonces ellas…Entonces ellas estaban…Él dijo, “Ella está en la tienda
detrás de Ti.”
154 Y Él dijo, “Yo,” ahora esto es un pronombre personal, ahora, “Yo
te voy a visitar de acuerdo a la promesa.” Fue hecho veinticinco años antes
que esto. Ella tiene noventa, y él tiene cien años. Allí está, su cabeza calva
brillando, sus canas colgando. Ella, una abuelita con un bastón en la mano,
allí atrás, un chal en el hombro. “Yo te voy a visitar, y tendrán este hijo
prometido.”
155 Miren, y Sara se rió de ello. Ella dijo, “¿Cómo podría ser? Yo
estoy vieja, y mi señor,” su esposo, “está viejo también.” Ven lo que quiero
decir, la relación familiar no había sido por años y años y años. Pues, ella
tenía noventa años y él tenía cien. Su vientre estaba muerto; la fuente de vida
de él se había secado e ido. No había más deseo. Dijo, “Yo, como una joven,
¿tener placer con mi esposo, y él también viejo?” Pues, ella se rió.
156 Y el Ángel, o el Mensajero, el Hombre con Su espalda hacia la
tiendo, dijo, “¿Por qué Sara dijo esto?” ¿Ven? ¿Qué era? Ahora miren. Y
luego, después de que el sacrificio fue hecho, Él desapareció.
157 Ahora recuerden, Abraham llamó a aquel Hombre, “Elohim.”
¿Cuántos lectores saben esto? Lo saben. Así es. “Elohim,” es decir Dios
Todopoderoso en la forma de un hombre. Él era la Palabra, porque Él podía
discernir los pensamientos. ¿Ven?
158 Dios en carne, ¿qué testifica? Que, “en los últimos días,” Jesús
dijo, “justo antes…cuando el Hijo del hombre está siendo revelado a Su
Iglesia prometida,” la Iglesia que no está allí abajo en Babilonia.
159 Nosotros tenemos una iglesia de Babilonia, saben esto, las
denominaciones. Están en Babilonia. Y tenemos a un Billy Graham y a un
Oral Roberts, y ellos allí afuera golpeándolos, también. Y recuerden,
cualquier de ustedes historiadores, que nunca ha existido un hombre en toda la
historia de las edades de la iglesia, que ha salido a Babilonia allí predicando y
su nombre terminando en h-a-m hasta ahora: Billy G-r-a-h-a-m, que son seis,
no siete. Allí, miren al mensajero allí, predicando arrepentimiento y cegando
sus ojos por el Evangelio.
160 Y había Uno a los llamado fuera, la Iglesia elegida, que estaba
mostrando la señal que Dios estaba en carne.
161 Jesús era Dios hecho carne. Y si Jesús está en usted, en esta
noche, todavía es Dios manifestándose en los últimos días, el Hijo del hombre
revelándose en Su Iglesia, la carne humana, revelándose. ¿Entienden? ¿Ven?
Dios, allí abajo en Su Iglesia, revelándose otra vez en la Palabra, el Hijo del
hombre siendo revelado en los últimos días, como fue en los días de Sodoma.
162 Ahora, recuerden, si Dios dio aquella señal a los judíos y los
samaritanos, que Él era la Palabra, el Profeta del cual habló Moisés, los
gentiles…Después de que tuvieron cuatro mil años para buscarlo, nosotros
hemos tenido dos mil años para buscarlo, Él tiene que identificarse en la
misma manera a nosotros, como lo hizo en aquel entonces, o lo hizo mal
cuando se identificó en aquel tiempo. Dios tiene que actuar al mismo tiempo,
en la misma manera cada vez, o actuó mal la primera vez. Si Él salva a un
hombre basado en su fe…
163 Miren, Dios nunca cambia, amigos. Cuando el hombre fue
perdido, en el Huerto de Edén, y estaba buscando misericordia, Dios tomó la
decisión de cómo iba a salvarle al hombre. Y lo salvó por la sangre derramada
de un inocente. ¿Es correcto esto? Él nunca lo ha cambiado. Hemos
construido ciudades, torres; hemos construido sistemas denominacionales,
educacionales, y aún sigue igual; tenemos denominaciones y todo tipo de
cosas. Pero Él solamente salva por medio de la Sangre. No puede cambiarlo.
Dios siempre se mantiene fiel a Su sistema, a Su Palabra. Lo que hizo la
primera vez, Él tiene que volver a hacerlo, o actuó mal la primera vez.
164 Así que, lo que prometa esta Palabra de Dios, esto es lo que tiene
que ser. Y Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Él tiene que
hacer lo mismo. Él tiene que actuar de la misma manera. Él tiene que ser el
mismo, como prometió que lo sería en los últimos días en Su Iglesia.
165 Y recuerden, esta era la última señal que la Iglesia tuvo antes de
la venida del hijo prometido. Abraham había visto muchas señales y
maravillas, pero esta era la última, la última visita antes de que vino el hijo
prometido. ¿Es correcto? Enterarse.
166 Ahora, iglesia, miren como era en aquel día. Hemos tenido todo
tipo de señales, sanidades, milagros, hablar en lenguas, profecías; pero,
recuerden, tenemos que tener una última señal justo antes…Recuerden, que
era un mundo gentil que fue quemado. Esto es lo que va a ser esta vez. Justo
antes del fuego, el Hijo del hombre se revelará. Ah, escuchen, “Un poco más
y el mundo no Me verá ya más, pero ustedes Me verán en la consumación.
Estaré con ustedes, hasta dentro, hasta el fin del mundo.” Jesucristo el mismo
ayer, hoy y por los siglos. “Señores, quisiéramos ver a Jesús.”
Inclinemos los rostros.
167 Nuestro Padre Celestial, las Escrituras nos dicen que Dios lo
levantó el tercer día. Nos dice San Juan, el capítulo 14, el versículo 12, Jesús
dijo, “El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún
mayores hará, porque yo voy al Padre.”
168 Señor Jesús, las horas se están haciendo oscuras y tenues. La
iglesia está perdida, afuera en el desierto, vagando, la gente yendo de una
organización a otra, de una denominación a otra.
169 Ven, en Tu Palabra prometida. Ven, Señor Jesús, y entra en
nosotros en esta noche. Entra en cada corazón que está aquí. Entra en mi
corazón y en mi vida. Y que Tú te identifiques con nuestra fe en Ti, en esta
noche, que Tú nos has levantado de entre los muertos. Tú eres el mismo ayer,
hoy y por los siglos. Que Te veamos, Señor, en este pequeño grupo de gente
pobre. Mientras estamos todos reunidos aquí, estamos aquí afuera porque
estamos buscando Vida. Que cosa tan grandiosa, saber que la resurrección y
la Vida están entre nosotros, identificándose, no con algo místico, pero de
acuerdo con la Palabra prometida. “Asimismo como sucedió en los días de
Noé, y como en los días de Lot, cuando el Hijo del hombre se manifieste.”
170 Yo oro, Padre, que lo concedas, en esta noche, que la gente aquí
que está enferma y necesitada. Y los que están enfermos del alma, los que
solamente se unieron a la iglesia y no saben nada acerca de recibir el Espíritu
Santo, y verlo puntuar a cada Palabra con un “amén,” que están en la Biblia.
La Biblia es un libro misterioso para ellos; no pueden entenderla. Que ellos
reciban al Intérprete de la Palabra en esta noche, que no necesita nadie que la
interprete menos Él, haciéndola real a su vida. Concédalo, Padre. Lo pedimos
en el Nombre de Jesús. Amén.
171 Quizás falle por diez minutos en esta noche, de largo.
Perdónenme. Pero solamente vamos a llamar a unas pocas de las tarjetas de
oración, dejar que oren por ellas.
172 Ahora les voy a pedir una cosa, ahora, no se levanten a moverse.
¿Quieren? Solamente quédense quietos. Menos, solamente algo como un
niñito o algo que tiene que llevarlo. Pero si solamente se queden quietos por
unos pocos minutos, solamente.
173 Y veamos que Él venga, si Él venga a identificarse en esta noche.
“Señores, quisiéramos ver a Jesús.” Y pueden ver a Su Vida viviendo,
correcto, haciendo exactamente lo que hizo en aquel entonces, porque tendría
que hacer lo mismo. ¿Ven?
174 Él dijo, “Yo soy la…” ¿Qué? Vid. “Ustedes son los…” ¿Qué?
Pámpanos. Bueno, ahora, como el…El tipo de vida que está en la Vid tiene
que estar en los pámpanos. Ahora miren, decir, aquí hoy…
175 ¿Ustedes no cultivan fruta aquí abajo, fruta cítrica y estas cosas?
[Alguien dice, “Ciruelas.” – Ed.] ¿Cómo? [“Ciruelas.”] Ciruelas. Bien.
Cultivan…
176 Miren aquí. Si su viña brota y trae un ramo de esta viña,
cualquier fruta que esté en esta viña, si esta viña saca otro ramo, será la misma
cosa.
177 Yo estaba parado con mi amigo, hace unos años, allí en Arizona,
Mr. Sharrit. Y él tenía un árbol cítrico allí, creo que tenía nueve frutas
diferentes en él. Y tenía limón, toronja, mandarina, tangelo, naranja. Yo dije,
“¿Qué tipo de árbol es ese?”
Dije, “Es un naranjo.”
“Bueno,” dije, “¿cómo llegaron allí los otros?”
Él dijo, “Los injerté.”
178 “Oh,” dije, “entiendo, Hermano Sharrit.” Dije…Yo creo que el
hermano Sharrit estaba conmigo la última vez que estaba aquí. Entonces yo
dije, “Bueno, Hermano Sharrit, ahora, para el otro año todos van a ser
naranjas, y no serán…”
179 “Oh, no. No, no. Uh-uh.” Él dijo, “La toronja rendirá una
toronja. El limón rendirá un limón.”
“Pues,” dije, “¿cómo es eso?”
Él dijo, “Todo es cítrico.”
180 “¡Oh!” Entonces lo entendí. Dije, “Así es.” Dije, “Gracias,
Señor.”
181 Ven, nosotros injertamos nuestra organización en esta Viña,
vivirá por la Viña, pero rinde el tipo de fruta que es. Pero si aquel naranja
llega a sacar otro ramo, rendirá naranjas. Y si aquella Vida viene de
Jesucristo, y ellos escribieron el libro de los Hechos detrás de aquella primera
Iglesia, si ella saca otra, escribirá otro libro de los Hechos detrás de ella, con la
misma cosa, porque tiene que ser igual. [Parte vacía en el casete. – Ed.]
182 No tengo tiempo de llegar a todos. Entonces solamente,
rápidamente ahora, mientras todavía tenemos unos minutos, empecemos del M
uno, dos, tres, cuatro, cinco. Levanten las manos, los que tienen…
183 ¿Quién tiene la M uno? ¿Está aquí? ¿La tarjeta de oración
número uno? Está seguro…Oh, M uno, ¿usted tiene tarjeta de oración uno?
¿Quién la tenía? La dama allí con el número uno, pase por aquí. ¿Aquí es
donde los traen? El número uno, venga por acá, dama.
184 El número dos, ¿quién tiene la tarjeta de oración número dos?
Justo aquí. Bien, pase justo por aquí, señor. Tres, levante la mano.
185 Ahora miren estas personas en las camillas, cuando se llame su
tarjeta llévenlos por aquí porque yo no creo que ninguno puede caminar, y el
caballero allí en la silla de ruedas. Bien.
186 Uno, dos, tres. ¿Tarjeta de oración tres? Bien, tres. Cuatro,
cuatro, tarjeta de oración cuatro. Que…Mire a su tarjeta ahora, rápidamente.
Cinco. Justo allí, levántese. Pase justo aquí, señor. Seis, tarjeta de oración
seis, seis. Siete. Es…¿Estas personas hablan francés? O, siete, bien. Ocho,
ocho. Miren, podría ser alguien sordo o algo. Ocho, bien. Bien, ahora, miren.
Miren, los ujieres miren a estas tarjetas justo allí. Ocho, nueve; nueve, diez.
Nunca saben donde están. Solamente están completamente revueltas y
repartidas por todos lados, ven. Diez. Bien. Once, once. ¿Usted tiene once,
la tarjeta de oración once? Bien, por aquí, once.
187 Doce, tarjeta de oración doce. Es pos-…¿Ellos hablan francés?
[Un hermano habla con el hermano Branham. –Ed.] ¿Cómo, cómo, qué? Oh.
Si he reunido con usted…¿Usted habla francés?…Doce.
188 Trece. Miren, podría ser alguien sordo, ven; no pueden oír,
solamente están sentados allí con una tarjeta en la mano. Trece. Catorce,
catorce, tarjeta de oración catorce, catorce. Mire a alguno, mire a su vecino,
quizás tiene una tarjeta, sentado allí sordo, saben, y no puede oír nada,
entonces nosotros…se sale mal así. Catorce. Ahora, no se pueden cambiar las
tarjetas, y tienen que ser; la persona tiene que venir por su tarjeta y quedarse
con ella. Quizás alguien se salió.
189 Bueno, quince. Bueno, paremos. Bueno, siga. Usted tiene
quince, adelante. Está bien.
190 Ahora esperemos aquí solamente un minuto, entonces, ven,
mientras nos alistamos. Bien, ahora, por favor estén muy reverentes y
siéntense quietos, solamente un momento.
191 Ahora, todo lo que he dicho en esta noche, ¿cuántos creen que es
una promesa de la Escritura? [La congregación dice, “Amén.” – Ed.] Así es.
Ahora, ahora, si es la verdad, es lo que sigue. ¿Ven? ¿Es la verdad?
[“Amén.”] Bueno, si es la verdad, entonces es la Palabra de Dios, entonces Él
está obligado a Su Palabra, cualquier promesa. ¿Ustedes creen esto?
[“Amén.”] Ahora si Él se revela en la misma manera que se reveló a los
judíos y a los samaritanos y dijo que lo haría otra vez en los últimos días a los
gentiles, ¿ustedes creerían? Levante la mano a decir, “Yo lo creeré.” [“Yo lo
creeré. Amén.”] Ahora hay…
192 Estas personas aquí, no supongo que haya nadie aquí que me
conoce. Yo pensé que vi alguien aquí hace poco que conocía, pero creo que
ya se fue, alguien. Todos desconocid-…¿Cuántos allí afuera saben que yo no
sé nada acerca de usted? Levanten las manos, donde sea, en los balcones,
donde sea que estén. Claro. Ahora miren mientras están alistándolos allí
abajo.
193 Había una damita una vez, y digamos que ella no tenía una tarjeta
de oración. Ella tenía algo mejor. Ella tenía fe, y ella dijo, “Yo creo al
Hombre. Si yo pueda tocar el borde de Su manto, estaré sana.” ¿Cuántos
saben que eso es la Escritura? La mujer con la sangre…[La congregación
dice, “Amén.”—Ed.] Bien.
194 Ahora veamos ahora, esta, otra Escritura, mientras, hasta que me
digan que están listos.
195 Esta mujer no tenía una tarjeta de oración, pero tenía fe. Ella
dijo…Ella no tenía ninguna Escritura para ello, como usted la tiene en esta
noche. Pero, ella no tenía ninguna Escritura, pero ella dijo, “¡Si pueda tocar
Su manto! Yo le creo al Hombre. Estaré sana.” Y ella pasó por la multitud y
tocó Su manto.
196 Ahora, ¿alguna vez ha visto el vestimento palestino? Cuelga
libremente, y también tiene un vestimento interior. Ahora, si usted tocara el
bolsillo de mi saco, yo nunca lo sentiría. ¿Ven? Y Su manto colgaba así de
lejos de Él.
197 Él nunca sintió un toque físico. Entonces, hasta Él comprobó
esto, dijo, “¿Quién Me tocó?”
198 . Y Pedro dijo, “Pues, Señor,” en otras palabras, “vas a hacer que
la gente piense que estás loco. Ven, no digas esto. ¿Ven? No hagas esto,
porque todos están tocándote.”
199 Él dijo, “Pero percibo que Me debilité.” La virtud salió de Él.
Esto es la fuerza. “Me debilité.” Y Él buscó por la audiencia, y encontró a la
mujer, le dijo acerca de su flujo de sangre y dijo que su fe le había sanado.
¿Cuántos conocen la historia? [La congregación dice, “Amén.” –Ed.] Es la
verdad.
200 Ahora, ahora los ministros, hermanos aquí arriba. Ahora, la
Biblia dijo que “Él es el Sumo Sacerdote que compadece de nuestras
debilidades.” ¿Es correcto esto? [Los ministros dicen, “Amén.” –Ed.]
201 ¿Cuántos allí afuera creen esto? [La congregación dice,
“Amén.”—Ed.]
202 “Él es el Sumo…sentado en la diestra de Dios, en esta noche, un
Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentimiento de nuestras
debilidades.” Entonces, ¿cómo se portaría si usted le tocara? Se portaría de la
misma manera como en aquel entonces, si es el mismo ayer, hoy y por los
siglos. ¿Verdad? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.]
203 Entonces, ahora, usted crea, y ore, y confíe, a ver lo que Dios
hace. A ver si puede tocar Su manto. Usted tóquelo, diga, “Señor Jesús, yo sé
que aquel predicador no me conoce. Él no sabe nada de mí, pero Tú sí.
Entonces, Señor, cuando yo Te toco, habla por medio de él.” Ahora, ¿qué es
esto?
204 Un don no es algo que uno toma como una hoz o una navaja, y
pasar por esta navaja como un don, cortando, esto no es un don de Dios. Un
don de Dios es solamente…Un don de Dios es saber como relajarse, sacarse
del camino para que Dios pueda entrar a usarle. No es algo que uno tiene en
la mano que usa para clavar. Uno solamente se quita del camino y deja que el
Espíritu Santo lo use. Ahora, ahora, ¿no es como lo hacen cuando hablan en
lenguas, ustedes los pentecostales? Solamente quitarse del camino.
205 Bien, esta es la misma cosa aquí ahora. Y si Él lo conceda, ¿lo
creerán y lo aceptarán, saber que Su presencia está aquí? Entonces no tendrá
necesidad de una tarjeta de oración.
206 ¿Qué del Juez de los cielos y la tierra? Como le dijo Abraham,
“Juez de los cielos y la tierra, ¿harías Tú mal?” ¿Ven? Si Él, en estos últimos
días, de acuerdo a Su promesa, ahora…por la semana, seguiremos metiendo la
Escritura allí, mostrándoles que es la Verdad. Y si Él está aquí con nosotros,
en esta noche, tan claro que ustedes pueden ver Sus obras y saber que Él está
aquí, como Su Palabra prometida; no algo místico, pero lo que Su Palabra
prometió que Él sería; entonces ustedes Lo creen.
207 Ahora, yo no sé ahora. A veces las visiones vienen, luego…Yo
no sé lo que estoy diciendo; entonces que el micrófono, y lo que sea, quién sea
que está controlándolo, que suba el volumen. Quiero que estén muy
reverentes solamente un momento.
208 Ahora, ¿es esta la dama? Ahora, aquí, por casualidad es una
mujer, justo lo que estaba hablando, San Juan cuatro, una mujer y un hombre
se conocen por primera vez en la vida. Yo soy un completo desconocido,
estamos completos desconocidos el uno para el otro. Si esto es la verdad,
solamente levante la mano que la gente vea, entonces nunca nos hemos
conocido en la vida. Allí está la mujer, aquí yo, solamente una cosa perfecta
de nuestro…Usted no es la mujer allí, y yo no soy el Señor, pero son dos
personas que se conocen aquí, solamente un lugarcito como ellos se
conocieron, primera vez en la vida. Ahora, si Él es el mismo ayer, hoy y por
los siglos, quizás platicaría con usted por un minuto, ven, como lo hizo con la
mujer. ¿Ven? Ahora, el Padre…
209 El otro día cuando, recientemente cuando el hermano Borders
aquí estaba, teníamos unas seiscientos y algo invitaciones en los estados
unidos aquí, más aparte los del extranjero. Él dijo, “Baton Rouge, Louisiana,
hay un grupo de hombres allí.”
210 Yo dije, “Adelante, está bien, planea una reunión allí.” Yo sentí
hacer esto. Aquí estoy. Ahora yo no sé que sigue. Yo solamente estoy aquí.
Esto es todo lo que sé. ¿Ven?
211 Ahora aquí está usted, una persona. Yo estoy predicando la
Palabra, diciendo que, “Él no está muerto. Él está vivo.” Él está vivo, y
prometió identificarse en nuestra carne, carne humana, así como lo hizo allí
atrás. ¿Ven? Todo lo que Dios era, lo derramó en Cristo; todo lo que Cristo
era, lo derramó en la Iglesia. Esto es Él, Cristo en nosotros. Ahora si el Señor
Jesús se ha levantado de entre los muertos…
212 Y yo le subiría aquí a poner las manos sobre usted, y quizás como
algunos de nuestros hermanos evangelistas, el cual es exactamente correcto, y
ponerse las manos y decir, “Su enfermedad se ha ido. El Señor le ha sanado.”
Esto estaría bien. Usted podría irse. Está bien. Ciertamente yo apoyo esto,
cien por ciento. Esto es lo que dijo la Biblia.
213 Pero ahora, ¿qué tal si Él se para aquí y le dice algo que ha hecho,
o algo que no debe de haber hecho? Si Él conoce lo que ha sido, luego le dice
lo que va a ser su futuro, y usted sabe si es la verdad o no, luego si le dice lo
que va a ser su futuro; si esto es correcto, esta también será correcto. ¿No es
así? Esto lo hace Él, ven. Ahora yo solamente estoy diciendo esto para
contactar a su espíritu. Ven, justo como Él lo hizo con la mujer en el pozo,
“Tráeme de beber.”
214 Ahora hay una cosa que quiero que se den cuenta hora. Miren a
la mujer, miren como la expresión de cara cambió, justo ahora. ¿Ven? Ella
está consciente de que algo está pasando. ¿Cuántos han visto una foto de
aquella Luz, alguna vez? Ven, está justo en la mujer ahora, ven. ¿Ven?
¿Ven? ¿Ven? Ven, es…¿Lo ven allí? Es un tipo de Luz ámbar, moviéndose.
Ahora su problema es éste…
215 Ahora, si yo pudiera sanarla, yo lo haría, pero no puedo. Yo no
puedo ayudarla. Dios es el sanador; su fe en Dios.
216 Usted es extremadamente nerviosa. Está sufriendo con una
condición nerviosa, y luego tiene algo mal con su garganta. Casi ni puede
hablar, poco más que un susurro. Es una glándula tiroides. Así es. ¿Ahora
cree usted? Ahora solamente un momento, solamente para que no piensen que
estaba adivinándolo, solamente un minuto, ven. Yo, sí, lo digo para que la
gente no piense…Usted es una linda persona y yo tengo buen contacto con el
Espíritu Santo con usted, ve. Entonces ahora, sí, le han aconsejado que se
opere, pero usted lo negó. Esto es exactamente la verdad. Usted está
esperando que Dios…Sí, señor.
217 Otra cosa, usted tiene una condición asmática que la molesta.
Esto es cierto. ¿No es así? Ahora, ve, Algo aquí la conoce. ¿No es cierto?
¿Usted cree que es Él? Entonces créalo, y vaya de la plataforma y recupere.
Y crea con todo el corazón. Amén. ¿Usted cree ahora con todo el corazón?
“¡Si puedes creer!”
218 ¿Cómo está usted, señor? Yo soy un desconocido para usted, yo
supongo. Si nosotros…[El hermano dice, “Yo lo conocí una vez antes, en
Baton Rouge.”—Ed.] Usted, usted me conoció cuando estaba aquí antes, en
Baton Rouge. Vaya, esto ha sido desde hace mucho tiempo, ¿verdad?
Supongo que han pasado unos doce años, o más, quizás más, y quizás catorce
años. Bueno, yo no sabría que, nada acerca de usted, no más de que estaba en
la reunión o algo, pero Dios lo conoce.
219 Y es una Luz. Yo tengo que verlo, a ver a donde va, ven, a los
demás personas. Esto, está ungiendo. Ahora si el Señor Jesús quiere…Aquí
estamos…Yo creo que la última persona era una mujer. Ahora es solamente
como un sueño, ven, uno que soñó algo.
220 . Ahora, ahora usted es un hombre. Y ahora cuando Jesús conoció
a un hombre, Simón Pedro, cuando Él se identificó. Su nombre era Simón, en
aquel entonces. Le llamó Pedro. Dijo que después de esto su nombre sería
Pedro. Si el Señor Jesús me dice lo que sea su problema, ¿me creerá de ser Su
siervo, y creer que Él está presente?
221 ¿Cada hombre aquí creerá la misma cosa? [La congregación
dice, “Amén.”—Ed.] Quizás lo conocen aquí, porque es de la ciudad.
222 Yo veo algo, como que se emocionó de algo. Es, sí, lo es, porque
es una sangre, algo mal con la sangre. Usted sangre de las entrañas. [El
hermano dice, “Amén.”—Ed.] Esto es exactamente la verdad. Se hace
úlceras allí, también. ¿Ven? Ahora, así es, ¿no es cierto? [“Amen.”] ¿Creen
ahora? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.]
223 Así es como lo hubiera hecho nuestro Señor. ¿No es así? Es Él
haciéndolo. ¿No lo cree? [El hermano dice, “Amén.”—Ed.] Qué tal
si…Jesús le dijo a Simon lo que era su nombre. ¿Qué tal si Dios me dijera lo
que era su nombre, me creería? [“Amén.”] Bien, señor. Lewis Carrie.
[“Amén.”] Esto es exactamente la verdad. Amén. Tenga fe en Dios.
224 ¿Ustedes creen? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.] Él es el
mismo ayer, hoy y por los siglos.
225 Ahora yo soy un desconocido para usted, hermana. Yo no la
conozco, yo nunca la he visto, en mi vida. Usted solamente es una mujer
parada aquí. Más joven que yo, nacidos separados por millas, y separados por
años. Pero Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¿Usted cree esto? [La
hermana dice, “Sí.”—Ed.] ¿Usted cree esto?
226 Ahora, sabe, pararse a un lado de un hombre, de su hermano aquí,
no lo haría sentirse así. Usted sabe que tiene que haber algo más, en aquella
Presencia, muy dulce, humilde, manso. ¿No es así? Si es así, para que lo sepa
la audiencia, solamente levante la mano para que vean. Ven, estoy viéndola
directamente, aquella Luz haciendo círculos justo alrededor de ella.
227 La dama está parada aquí por alguien más. Ella no está aquí por
si misma. Es por una hija. Así es. Usted cree que Dios me puede
decir…Usted planea traer aquella muchacha a la reunión. ¿Pero usted cree
que Dios me puede decir lo que le pasa? ¿Usted creerá y pondrá aquel
pañuelo sobre ella, y creerá que se sanará? Está en su espalda. Así es. Esto
es exactamente. Vaya, crea ahora. Póngale esto, se sanará. Bien, solamente
créalo.
228 ¿Creen con todo el corazón? “¡Si puedes creer! Al que cree todo
le es posible.”
229 ¿Cómo está usted? Nosotros somos desconocidos el uno para el
otro, supongo. Yo no le conozco, usted no me conoce a mí, pero el Señor nos
conoce a los dos, entonces siendo un hombre y una mujer conociéndose por
primera vez. Ahora, nuestro Señor dijo aquella única cosa a aquella mujer y
toda la ciudad creyó. Ellos no…Él no lo hizo ya más. Él solamente lo hizo
una vez, y toda la ciudad creyó.
230 Ahora no tenga miedo. No hay nada que le va a molestar. Le va
a ayudar, ve, porque yo no creo que sea un crítico o…aquella vibración de lo
que…el Espíritu del Señor no vendría así. Usted es una creyente, entonces no
tiene para que estar alarmada de nada.
231 Usted está sufriendo de una ruptura. Esto es exactamente la
verdad. ¿Y usted cree que el Señor Jesús le sanará de esto? ¿Qué tal si le digo
algo más que le pasa, la haría fuerte para creer? Usted tiene un nudo. Si
puedo decirle…No está en la mejilla. Está en la espalda. Si es así, mueva la
mano. Bien, ahora crea. Vaya, crea correctamente y recupérese.
232 ¿Ustedes creen ahora, todos, con todo el corazón? [La
congregación dice, “Amén.”—Ed.] Ahora esto debería hacer que todos se den
cuenta de que están en la Presencia de Dios. Bien.
233 Señor, ¿usted cree que Dios puede sanar aquella artritis y hacerlo
sano? [El hermano dice, “Sí.”—Ed.] Si lo cree, solamente siga caminando,
diciendo, “Gracias, Señor Jesús.”
234 Ahora venga para acá, dama. La veo intentando de levantarse de
la cama también, muy lentamente, artritis también. Si creerá con todo el
corazón, Dios le sanará. ¿Usted lo cree? Bien, solamente siga caminando,
diciendo, “Gracias, Señor Jesús. Ciertamente lo creo, con todo el corazón.”
Bien.
235 Venga, señor. Una condición de nerviosismo y cosas, y la
próstata. Y artritis, también; y ponga esto en ella, crea con todo el corazón.
Recupérese, también. Ahora solamente siga caminando, creyéndole a Dios. Y
estará bien, si solamente puede creerlo. Bien.
236 Venga para acá, dama. ¿Usted cree que yo soy Su siervo? Sí, lo
cree. ¿Usted cree que Dios puede sanar este problema del corazón que tiene?
[La hermana dice, “Sí.”—Ed.] Bueno, solamente siga caminando, diciendo,
“Gracias, Señor. Te doy gracias por sanarme de mi problema del corazón.”
Bien.
237 Venga, señor. ¿Usted cree que lo que ve es la Verdad? Qué tal si
yo dijera que estaba sano su problema del estómago, allí abajo, y que fuera a
comer su cena. ¿Usted lo creería? Bien. Vaya, coma su cena, va a estar bien.
238 Usted debe…Usted está bajo una sombra, la cáncer. ¿Usted cree
que Dios le sanará y le hará sano? Bien, solamente siga caminando, diciendo,
“Gracias, Señor Jesús. Yo creo que todo se acabará.”
239 También un corazón nervioso. ¿Usted cree que Dios lo sanará y
lo hará bien? Solamente siga caminando, diciendo, “Gracias, Señor Jesús,” y
créalo con todo el corazón.
240 Venga para acá, dama. Mire aquí. Su cosa principal…Usted
tiene varios problemas, un problema de damas. Pero su cosa principal es un
problema del corazón que le está molestando mucho. ¿Usted cree que Dios le
sanará y le hará bien? Solamente siga, diciendo, “Gracias, Señor Jesús. Yo
creo con todo el corazón.” Bien.
241 Venga, señor. Usted tiene dos o tres problemas, complicaciones.
Pero la cosa principal que me quiere pedir oración, o preguntar, es aquella
artritis que tiene. Mire al artritis…Solamente siga moviéndose, creyendo, y
nunca tendrá que tomar este bastón. Amén. Créalo con todo el corazón.
242 Usted tiene problemas del estómago. Ha causado, le ha tenido
por mucho tiempo, es una condición nerviosa haciendo un estómago con
úlceras. Usted toma cualquier cosa, que es como café o algo, se amarga en la
boca y cosas así. Vaya, crea ahora, y no le molestará ya más. Jesucristo le
sanará.
243 nVenga, dama. Usted cree que Jesucristo…Solamente un minuto.
Solamente un minuto.
244 ¿Usted cree que Dios sana aquel seno nasal, sentado allí, y le sana
del seno? ¿Usted lo cree con todo el corazón? La dama sentada allí con el
vestido de cuadros. ¿Usted cree que Dios le sanará y le hará bien de ello?
Usted tenía más fe de lo que pensaba que tenía. Está bien. Ya se acabó.
Usted crea.
245 ¿Qué piensa usted? ¿Usted cree que Dios le sanará y le hará bien
de aquella condición nerviosa, sentado allí, aquel hombre? [El hermano dice,
“Sí, señor.”—Ed.] ¿Sí, lo cree? Ahora ¿a Quién tocó? Nunca me tocó a mí.
Usted le tocó a Él. Esto es lo que le hizo. Amén.
246 Usted se cayó sobre el regazo y tenía problemas con los ojos. Sus
ojos se están poniendo tan mal que casi ni puede moverse. ¿Usted cree que
Dios le sanará? Créalo y puede tenerlo. Amén. Le reto que lo crea.
247 Problema, problema del estómago le acaba de dejar. ¿Usted lo
cree? Ahora vaya en su camino y regocije, y diga, “Gracias, Señor,”
recupérese.
248 Esta damita sentada aquí, con el vestido tipo verde. Usted está
intentando de tocarle a algo. Está orando. ¿Usted cree que Dios me puede
decir de que está orando? ¿Si se deshace de este problema de la vesícula, cree
que estaría bien? La dama, algo rellenita allí, con un vestido puesto, grande.
¿Usted cree que Dios le sanará del problema de la vesícula, si pudiera creerlo?
Dios le concederá, y puede irse y estar sana. Amén.
249 Usted tiene que creerlo. Solamente puede hacerlo mientras crea.
¿Cuántos de ustedes quieren creer con todo el corazón? [La congregación se
regocija—Ed.]
250 Ahora, “Señores, quisiéramos ver a Jesús.” Él se ha levantado de
entre los muertos. Él está vivo hoy. Está aquí en Su Iglesia, mostrando que se
acerca Su venida.
251 El mundo se va a quemar como lo fue en los días de Sodoma.
Los átomos ya se han juntado en misiles y cosas para prenderlo. Y antes de
que esto pase, el Hijo prometido llegará, en Persona, Jesucristo, para llevar a
Su Iglesia a Casa. ¿Ustedes creen esto con todo el corazón? [La congregación
dice, “Amén.”—Ed.]
252 ¿Ustedes creen que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos?
[La congregación dice, “Amén.”—Ed.] ¿Cuántos creen ahora que Su
Presencia está aquí, y creen que hizo esta declaración, “Estas señales seguirán
a los que creen; si ponen las manos sobre los enfermos, se sanarán”?
Levanten las manos.
253 Ahora pongan las manos el uno sobre el otro, donde esté la gente
enferma, pongan las manos. Sí, estoy tarde, me temo que harán que cierre.
Pongan, pongan las manos, ahora ustedes oren el uno por el otro. No ore por
si mismo, ore por el sobre el cual tiene las manos. Ahora Él está aquí para
sanar a cada uno de ustedes. ¡Créanlo!
254 Padre Celestial, nosotros creemos ahora con todo el corazón, que
en la Presencia de Jesucristo, el Hijo de Dios, que el diablo ha perdido su
poder, su influencia, y Jesucristo vive ahora.
255 ¡Sal, Satanás! Que estas personas sean sanas para el Reino de
Dios.
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