OBRAS DEL MENSAJE


Ceremonia Matrimonial
Tucson, Arizona, E.U.A.
January 16, 1965
1¿A quién preguntaré por esta dama para que sea la novia de este caballero?
Amados míos, nos hemos reunido aquí delante de esta congregación, en la Presencia de Dios, para unir a este hombre y a esta mujer en matrimonio santo, el cual es honroso, como fue declarado por San Pablo, entre todos los hombres. Por lo tanto, ninguno debe de entrar a esto sin consejo, ni ligeramente, sino aconsejadamente, sobriamente y en el temor de Dios.
A este estado santo, estas dos personas presentes vienen hoy para ser unidas. Si hubiere alguien aquí que pueda mostrar un causa justa del porqué ellos no deberían ser unidos legítimamente en este matrimonio santo, hablen ahora o para siempre guarden su paz.
2Yo demandaré y los haré responsable a Uds. dos, como ciertamente darán cuenta en el Día del Juicio cuando los secretos de todos los corazones sean descubiertos, que si cualquiera de Uds. sabe de cualquier impedimento por el cual no deberían ser unidos legítimamente en este matrimonio, confiéselo ahora por favor, porque tengan esto por seguro, que cualquier pareja que es unida de otra manera, aparte de lo que la Palabra de Dios permite, su matrimonio no es legal.
Pero creyendo que Uds. han considerado debidamente esta solemne obligación que están a punto de asumir, y que Uds. se han preparado para tomar esta responsabilidad reverentemente, discretamente, sobriamente y en el temor de Dios, yo les propondré a Uds. el pacto matrimonial. Uds. declararán lo mismo al unir sus manos derechas.
3¿Acepta Ud. a esta mujer para que sea su legítima esposa, para vivir juntos en este estado santo de matrimonio; promete Ud. amarla, honrarla y cuidarla, en enfermedad y en salud, en riqueza o en pobreza, y renunciar a todas las demás y unirse únicamente a ella mientras ambos vivan?
¿Acepta Ud. a este caballero para que sea su legítimo esposo, para vivir juntos en este matrimonio santo; promete Ud. amarlo, honrarlo y cuidarlo, en enfermedad y en salud, y renunciar a todos los demás y unirse únicamente a él mientras ambos vivan?
Requeriré una señal de Uds., para que este pacto que se ha hecho entre Uds., sea guardado siempre. [Dos anillos son colocados sobre la Biblia del ministro, luego son ofrecidos al novio para la novia, y a la novia para el novio—Ed.] Unan sus manos derechas nuevamente, sobre la Palabra de Dios.
4Dios Todopoderoso, Quien casaste al primer hombre y la primera mujer, en el Huerto del Edén, uniendo así a Tu Propia creación. Comprendemos hoy, que esta comisión ha sido efectuada a través de todas las edades hasta esta misma boda. Y, Padre, Tú eres el Único que puedes unir los corazones del uno con el otro. Y rogamos, Amado Padre Celestial, ya que esto se ha hecho por Tu consejo sabio, que Tú has traído a este joven cristiano y a esta joven cristiana, para unirse hoy en esta ceremonia santa, para ser marido y mujer el uno del otro, por toda la jornada de esta vida.
Rogamos que Tú los bendigas, y bendigas su hogar. Hazlos un ejemplo, Señor, en la vecindad en donde ellos establecerán su hogar. En este día en que vivimos, cuando las cortes de divorcios están tan aglomerados y están atestados de divorcios, permite que nunca sea así con este joven y esta señorita. Dios, concede que ellos sean felices, saludables. Hazlos fructíferos, Señor, y que se multipliquen, para que hinchen la tierra, así como Tú nos comisionaste que hiciéramos, en el principio. Y así como Tú bendijiste a Isaac y a Rebeca, y ellos dieron a luz a sus hijos fieles, que así sea también con esta pareja, Padre. Rogamos que los bendigas.
5Y ahora, por el poder de mi comisión que me fue dada por el Dios Todopoderoso, de ser Su siervo, y que me ha sido ministrada por un Ángel, yo declaro a este hombre y a esta mujer, marido y mujer, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios les bendiga. Están casados. Inquinemos nuestros rostros.
Amado Dios, hemos atestiguado hoy, que dos corazones todavía pueden latir como uno solo. Y acabamos de efectuar esta ceremonia, y hemos enviado a un joven y una señorita de sus hogares de procedencia, para que vayan y establezcan su propio hogar. Estamos conscientes, oh Dios, de otra gran Procesión que habrá algún día, cuando Jesús venga a recibir a Su Novia. Y como vimos a la damita parada así sin mancha, en su vestido de novia, ¡oh Dios!, que podamos nosotros mantener nuestras almas sin mancha de las cosas del mundo, para que así seamos amados por Él, Quien es nuestro Amante, cuando lleguemos a esa hora. Concédelo, Señor. Y rogamos que Tus bendiciones sean con cada uno de nosotros, y que vivamos para ese momento cuando participaremos del gran Evento que esto simboliza. Oramos en el Nombre de Jesús. Amén.
6Hermana Simpson, me gustaría felicitarla por un yerno tan fino. Parece un hombre maravilloso. Y a Ud. también, Hermano Simpson. El Señor le bendiga. ¿Está aquí la madre, o el padre del joven, cualquiera de los dos? ¡Oh!, está bien. Creo que los otros niños se ponen de pie, en felicitaciones, ¿ven?, así como nuestros hermanos allá. ¿Ven?
Bueno, perece como que pudiéramos continuar y tener culto. ¿No es cierto? Con todos reunidos así, este sería un buen tiempo para predicar, ¿no les parece?, después que ya están casados.
Bueno, ahora tengo que salir para Phoenix, y regresar allá para comenzar un poco. Los servicios continúan en el salón de baile Westward Ho, mañana en la tarde. Hasta entonces, que el Señor les bendiga a todos.
Hermano Dauch, realmente es bueno volverle a ver. Es bueno ver que haya venido. ¿Dónde está la hermana? ¡Oh, qué bueno! ¡Oh, sí!, mirándolo directamente a Ud. ¿Cómo está Ud.? ¡Oh, qué bueno!
Extraido MessaheHub
