OBRAS DEL MENSAJE


CAPITULO SIETE
La Edad De Sardis
Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Apocalipsis 3:1-6
Sardis
1 Sardis era la capital de la antigua Lidia. El gobierno de Sardis pasó de los monarcas lidios a los persas y luego a Alejandro el Grande. Fue saqueada por Antíoco el Grande. Los reyes de Pérgamo dominaron allí por un tiempo hasta que los romanos la tomaron. Durante el reino de Tiberio, Sardis fue desolada por plagas y terremotos. Hoy día, es un montón de ruinas sin habitantes.
2 En una época, esta ciudad fue muy importante comercialmente. El historiador Plinio dijo que en esta ciudad se inventó el arte de teñir la lana. Era el centro de comercio de teñir lana y tejer alfombras. En esa región había una considerable cantidad de plata y oro, y se dice que las monedas de oro se empezaron a fabricar primeramente en Sardis. Además tenían un mercado de esclavos.
3 La religión de esta ciudad era la adoración impura a la diosa Cibeles. Las ruinas monumentales del templo todavía se pueden ver.
4 Ud. recordará que en la edad de Pérgamo, yo dije que el concepto babilónico de “madre e hijo” conocido como Semiramis y Ninus, llegó a ser Cibeles y Deoius de Asia. Los atributos concedidos a estos dos son muy reveladores cuando los vemos lado a lado: El era el dios del sol; ella era la diosa de la luna. El era el señor del cielo; ella era la reina del cielo. El era el revelador de bondad y verdad; ella era la reveladora de gentileza y misericordia. El era el mediador; ella era la mediadora. El con la llave que abre y cierra las puertas del mundo invisible; ella con una llave idéntica, haciendo lo mismo. El como el juez de los muertos; ella parada a su lado. El siendo muerto, levantado y ascendido al cielo; ella llevada allí corporalmente por el hijo.
5 En Roma, a este mismo dios se le dio el título de “nuestro Señor”. El es llamado “el Hijo de dios” mientras que ella es llamada “la madre de Dios”.
6 Ahora, eso es lo que hallamos en las dos edades anteriores, donde el concepto de ‘madre e hijo’ alcanzó tan grandes proporciones. Pero note Ud., así como fue allá en Babilonia, cuando la adoración al hijo comenzó a disminuir en favor de la adoración a la madre, y literalmente ella comenzó a ocupar el lugar del hijo. Vemos en esta edad que la adoración pagana de Sardis era la adoración ala mujer. Es Cibeles sola, no Cibeles y Deoius. La madre literalmente ha ocupado el lugar del hijo, dotada con los méritos de la Deidad. Todo lo que tiene uno que hacer es revisar sus numerosos títulos y recordar los bellos atributos conferidos a María por la iglesia Romana, para entender de dónde vino la religión de nuestra edad presente.
7 Mientras estudiaba esta adoración a Cibeles, me quedé asombrado de dos cosas en particular. Primero era el hecho de que ella tenía una llave igual a la de Janus, lo cual le daba la misma autoridad que tenía él, (la llave de la tierra, el cielo, y los misterios); y segundo, el hecho de que los que la adoraban se flagelaban ellos mismos hasta que la sangre brotaba de sus cuerpos, igual como lo hacen hoy día los Católicos, quienes sienten que están sufriendo como el Señor.
8 El hecho de que esta es la edad en que tuvo éxito la primera y verdadera ruptura con la Roma papal, sin duda hizo que la profetisa Jezabel consolidara y pusiera énfasis en su doctrina de la adoración a María, en abierta oposición contra los Protestantes, quienes le negaban cualquier parte en el plan de la Salvación, aparte de haber hallado gracia ante Dios como la virgen escogida para traer al Niño. A medida que Lutero cristalizaba la doctrina de justificación por la fe, ellos seguían con las obras, las penitencias, las oraciones y demás medios no respaldados por la Palabra. Mientras los Cristianos libres glorificaban al Hijo, los Católicos Romanos aumentaron la deificación de María hasta que en el siglo veinte hemos visto al Papa Pío XII (en oposición a la mayoría de los grandes teólogos católicos) literalmente exaltar a María a la glorificación en un cuerpo resucitado. Esta doctrina es definitivamente la doctrina Babilónica del hijo llevando a la madre corporalmente al Cielo.
9 Con razón esta quinta edad continuó juntamente con las otras edades, y así proseguirá hasta terminar en el Lago de Fuego, donde la ramera y sus hijas son muertas en la muerte segunda. Allí está, la Mariolatría, la adoración a María, la adoración a Cibeles. De paso, ¿sabía Ud. que Cibeles fue la misma Astarte de quien Jezabel fue sacerdotisa e hizo que Israel tropezara por los ritos licenciosos que ella condujo? Sí, así es como ella es descrita en la Biblia. La Edad
10 La quinta edad de la Iglesia, o sea la edad de Sardis, duró desde el año 1520 hasta el 1750 d.C. Es conocida comúnmente como la Edad de la Reforma. El Mensajero
11 El mensajero a esta edad es el mejor conocido de todas las edades. Fue Martín Lutero.
12 Martín Lutero fue un brillante estudiante de disposición apacible. El estaba estudiando para abogado cuando la prolongada enfermedad y muerte de un íntimo amigo le hizo enfocar seriamente en a la condición espiritual de su vida. El entró en el convento Agustino en Erfurt, Alemania, en el año 1505. Allí estudió filosofía y también la Palabra de Dios. Vivió la vida sometida a la más estricta penitencia, pero todas sus obras exteriores no podían levantar el peso de su pecado. El dijo: “Me afligí casi hasta la muerte, buscando paz con Dios, pero yo estaba en oscuridad y no la hallé”. El vicario general de su orden, uno llamado Staupitz, le ayudó a lograr el conocimiento de que su salvación tendría que ser la experiencia de una obra interior en vez de un rito. Con este ánimo, él buscó a Dios más intensamente. Después llegó a ser un sacerdote, sin embargo todavía no era salvo. Llegó a ser un ávido y profundo estudiante de la Palabra, y de las grandes obras teológicas que existían en aquel tiempo. Fue muy buscado como predicador y maestro por sus profundos conocimientos y gran sinceridad. Para cumplir con un voto que se había hecho a sí mismo, fue a Roma. Allí vio la futileza de las obras impuestas por la iglesia que habrían de traer salvación, y entonces fue cuando la Palabra de Dios fue vivificada en su corazón: “El justo en su fe vivirá”. Al regresar a su hogar, la verdad evangélica de esta Escritura inundó su mente y fue librado del pecado y nacido en el reino de Dios. Poco después de esto, él fue elevado a doctor en Divinidad y fue comisionado: “para dedicar su vida completa a estudiar, exponer y defender fielmente la Santa Escritura”. Eso lo hizo con tal esfuerzo que su corazón y los de aquellos que le rodearon fueron profundamente arraigados sobre la verdad de la Palabra. Poco después la Palabra entró en conflicto abierto con los abusos de los credos y las doctrinas de la iglesia.
13 Por lo tanto, cuando León X llegó a ser Papa y Juan Tetzel vino vendiendo indulgencias para el pecado, Lutero no tuvo otra alternativa sino la de oponerse a esta enseñanza tan anti-Palabra. Primeramente, desde el púlpito él tronó en contra de tal cosa y luego escribió sus famosas 95 tesis, las cuales clavó en la puerta de la iglesia del castillo el día 31 de octubre de 1517.
14 En corto tiempo Alemania estaba encendida, y la reforma estaba en marcha. Ahora, que esto quede claro, Martín Lutero no fue el único que protestó contra la Iglesia Católica Romana, él solamente fue uno de muchos. Otros ya habían negado el poder temporal y espiritual de los Papas (concedido por ellos mismos) y aun entre los mismos Papas hubo pequeñas reformas temporales. Ciertamente hubo otros que enfocaron en ciertos temas, pero en el caso de Lutero, el tiempo de Dios estaba a la mano para iniciar un movimiento definitivo, que sería el comienzo de la restauración de la iglesia hacia un derramamiento del Espíritu Santo en una fecha futura.
15 Ahora, Martín Lutero era un Cristiano lleno del Espíritu y de una viva sensibilidad. Definitivamente él era un hombre de la Palabra, porque no solamente tenía una profunda pasión por estudiarla, sino también de ver que estuviera al alcance de todos, de tal manera que todos pudiesen vivir por medio de ella. El tradujo el Nuevo Testamento y lo distribuyó al pueblo. Esta obra tan laboriosa la hizo él mismo, corrigiendo un pasaje aun hasta veinte veces. Luego congregó a su derredor a un grupo de estudiantes hebreos, entre los cuales habían algunos judíos, y tradujo el Antiguo Testamento.
16 Sobre esta obra monumental de Lutero están basadas todas las demás obras sucesivas de las Sagradas Escrituras en Alemania.
17 Fue un poderoso predicador y maestro de la Palabra e insistió, muy especialmente en los primeros años de su ministerio público, que la Palabra era el único criterio. Por lo tanto, estaba en contra de las obras como un medio de obtener la salvación y del bautismo como un medio de obtener la regeneración. El enseñó la mediación de Cristo aparte del hombre, el cual fue el concepto original de Pentecostés. El era un hombre de mucha oración y había aprendido que cuando más tenía que hacer y más limitado era su tiempo, entonces era cuando más dedicaba su tiempo en oración a Dios para así asegurar resultados satisfactorios. El conocía lo que era batallar con el diablo, y se dice que cierto día, Satanás se le apareció visiblemente y Lutero, arrojándole el tintero, le ordenó irse. En otra ocasión, vinieron a él dos fanáticos a persuadirle a unirse con ellos para acabar con todos los sacerdotes y las Biblias, pero él discernió el espíritu en ellos y los despidió.
18 Está registrado acerca del Dr. Martín Lutero en la historia escrita por Sauer, volumen 3, página 406, que él fue: “un profeta, evangelista, uno que hablaba e interpretaba lenguas, y en fin, estaba dotado con los nueve dones del Espíritu”.
19 Lo que conmovió su corazón por el Espíritu Santo, y lo que también fue el pequeño tallo verde que significaba que la verdad estaba regresando a la Iglesia, así como fue conocida en el Día de Pentecostés, fue la doctrina de la justificación: salvación por gracia, sin obras. Yo reconozco que el Dr. Lutero no sólo creía y sólo predicaba la justificación, pero sí era su tema principal, como en verdad tenía que ser, porque esa es la doctrina básica de la verdad de la Palabra. El será conocido por siempre como el instrumento en la mano de Dios que revivió esta verdad.
20 El fue el quinto mensajero, y su Mensaje fue: “EL JUSTO EN SU FE VIVIRA”. Sin lugar a duda admitimos que él conocía y enseñaba que debemos ir de fe en fe. Su maravilloso entendimiento de soberanía, elección, predestinación y otras verdades, muestra que él fue un gran hombre en la Palabra; sin embargo, digo de nuevo (como también dicen los historiadores), que Dios lo usó para traer a la gente Su estandarte en contra de las obras: “El justo en su fe vivirá”.
21 Ahora, como ya mencioné, esta edad ha sido llamada por los historiadores: “La Epoca de la Reforma”. Eso es exactamente correcto. Tuvo que ser así, porque Martín Lutero fue un reformador, no un profeta.
22 Ahora, yo sé bien que la historia lo llama un profeta, pero eso no quiere decir que tal concepto sea correcto, porque no hay ningún registro que califique a Martín Lutero como un verdadero profeta de Dios en el gran sentido Bíblico de esa palabra. El fue un maestro muy fino, con algunas manifestaciones del Espíritu en su vida, y por esas cosas damos gracias a Dios; pero a él no le fue posible guiar la iglesia de regreso a la verdad completa, como lo sería para un hombre como el apóstol Pablo, el cual fue apóstol y profeta.
23 Ahora, al transcurrir el tiempo, vemos un gran cambio en la forma en que Lutero conducía los asuntos en los cuales estaban envuelto. Al principio fue muy amable, sin temor, paciente y constantemente esperando que Dios resolviera los problemas; pero luego gran número de personas empezaron a identificarse con su movimiento. Sus propósitos no eran verdaderamente espirituales, sino de carácter netamente político. Estos querían romper el yugo del Papa, se disgustaron con tanto envío de dinero a Roma, algunos se tornaron en fanáticos. Al poco tiempo, Lutero se encontró envuelto en asuntos y decisiones políticas que estaban fuera del dominio de la iglesia, con la sola excepción de que por medio de oración, predicación, y conducta, ella pudiera establecer un estandarte que el pueblo temiera. Estos problemas políticos crecieron hasta que Lutero fue forzado a tomar una posición insostenible de mediador entre terratenientes y campesinos. Sus decisiones fueron tan equivocadas que causó una insurrección donde miles fueron muertos. Sus intenciones fueron buenas, pero al permitirse ser mezclado de nuevo en un evangelio de iglesia y estado, tuvo que segar el torbellino.
24 No obstante todo eso, Dios usó a Martín Lutero. Que nunca se diga que sus intenciones no fueron buenas, sino que simplemente falló en sus juicios. Realmente, si los luteranos pudieran regresar a sus enseñanzas y servir a Dios como lo hizo este precioso hermano, entonces esa gente sería en verdad un reconocimiento y una alabanza al gran Dios y Salvador, Jesucristo. El Saludo El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Apocalipsis 3:1
25 Una vez más, como en las cuatro edades anteriores, el Espíritu nos está revelando nuestro bondadoso Señor por medio de la manifestación de Sus maravillosos atributos. Esta vez, mientras El está en medio de la Iglesia, lo vemos como el Ser con los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas. Ya conocemos quienes son las siete estrellas, pero nos falta hallar el significado de los siete espíritus. Esta misma frase se halla cuatro veces en el libro de Apocalipsis. …y de los siete espíritus que están delante de su trono. Apocalipsis 1:4 El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto. Apocalipsis 3:1 Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Apocalipsis 4:5 Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Apocalipsis 5:6
26 En primer lugar, sabemos con certeza que estos versículos no están enseñando una doctrina nueva y contraria a San Juan 4:24a, donde dice: “Dios es (un) Espíritu”. Pero esto es igual a I Corintios 12:8-11, donde hallamos a UN Espíritu manifestándose de NUEVE maneras. Entonces sabemos que los siete espíritus de Dios significan el único y el mismo Espíritu manifestándose en una manera séptuple.
27 Ahora, en Apocalipsis 4:5, estos mismos siete espíritus son llamados “siete lámparas de fuego que estaban ardiendo” ante el Señor. Y siendo que Juan sólo usó símbolos del Antiguo Testamento en Apocalipsis, entonces podemos acudir al Antiguo Testamento y hallar en Proverbios 20:27: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre”. Estos siete espíritus están asociados con el hombre.
28 En Juan 5:35, Juan el Bautista fue llamado “antorcha que ardía”. También en Apocalipsis 5:6, los siete Espíritus son identificados como siete ojos. Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra. Zacarías 4:10
29 Es muy claro que la palabra “estos” se refiere a hombres—que por supuesto serán hombres ungidos, llenos del Espíritu Santo, porque los ministerios de Dios no son en el poder de los hombres, sino en el poder del Espíritu Santo.
30 Juntando nuestros conocimientos Bíblicos, es evidente que los siete Espíritus de Dios se refieren al ministerio continuo del mismo Espíritu Santo en las vidas de siete hombres con los cuales Dios se identifica en una forma muy íntima. Ellos son sus ojos y también Sus lámparas. Es fácil conocer quienes son estos siete hombres, porque la frase que sigue los llama “las siete estrellas”, las cuales ya conocemos como los siete mensajeros a las siete edades. ¡Cuán hermoso es eso! ¿Ve Ud.? La estrella es para reflejar la luz durante la noche porque el sol está ausente. Así también el mensajero (tipificado como una estrella) a cada edad, era para reflejar la Luz del Señor Jesús. Todos hicieron esto por medio del Espíritu Santo.
31 Pablo fue el primer mensajero y él dijo en Gálatas 1:8, que si algún ángel, mensajero o vicario, no importara quién fuera, si el tal predicase cualquier otro evangelio, diferente del que predicó Pablo, que sea anatema. Pablo sabía que después de su partida muchos lobos rapaces entrarían. El sabía que Satanás mismo podía aparecer como un ángel de luz, cuánto más sus ministros. Entonces él advierte que este Evangelio jamás cambiaría.
32 Pablo bautizó en el Nombre del Señor Jesucristo y bautizó de nuevo a aquellos que no habían sido sumergidos de esa manera. Puso en orden a la Iglesia de Dios, y enseñó el uso correcto de los dones del Espíritu y confirmó que estos dones deberían permanecer en la Iglesia hasta el regreso de Jesús.
33 Así mismo los seis mensajeros que quedaban por delante, por medio del mismo Espíritu Santo arderían con el mismo fuego, darían la misma luz del Evangelio de Jesucristo y las señales les seguirían. ¿Calificó Ireneo? Sí. ¿Calificó Martín? Sí. ¿Calificó Colombo? Sí. ¿Calificó Martín Lutero? Ciertamente. ¿Calificó Wesley? Sí señor, él tuvo un tremendo ministerio, y aun oró por su caballo para que se aliviara y así sucedió. Allí los tiene Ud., siete edades de la Iglesia y siete mensajeros que eran semejantes; y Pablo pronunció una maldición sobre el que se dijera ser un mensajero, y tenía un evangelio diferente y vivía en una luz distinta.
34 Ahora, esa última frase que hablé, ¿cuadra bien con el resto de la Palabra? Sí, porque en la Palabra está escrito que si algún hombre agregare o quitare de este libro, sería sujeto a las plagas de este libro y sería juzgado a condenación por Dios, Quien dijo: Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. Apocalipsis 22:18 y 19
35 Entonces vemos que los Siete Espíritus en realidad se refieren al Unico Espíritu de Dios, obrando Su voluntad y cumpliendo Su Palabra en todas las generaciones. Me gustaría ilustrar eso con la Palabra. El Espíritu de Dios estuvo poderosamente sobre Elías. Luego ese mismo Espíritu vino en una doble porción sobre Eliseo. Siglos después, aquel mismo Espíritu, el cual nosotros llamamos el Espíritu de Elías (para clasificar su ministerio), vino sobre Juan el Bautista. Algún día aquel mismo Espíritu, identificado con la misma clase de ministerio, vendrá sobre un hombre para el fin de la edad de la Iglesia Gentil.
36 Ahora, leemos de nuevo en la Biblia que dice que Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, y anduvo haciendo bien, y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo. Cuando Jesús ascendió, les dijo a Sus discípulos que esperaran hasta el Día de Pentecostés, y que al cumplirse este tiempo el mismo Espíritu que estaba sobre El regresaría y caería sobre ellos y los llenaría. Entonces aquel cuerpo ‘llamado fuera’ (la iglesia) estaría sobre la tierra, tomando Su lugar. Y como el mismo Espíritu que estaba en El, estaría en ellos, ellos harían las mismas obras. Y cualquier grupo de gente que en verdad sea el Cuerpo de Jesucristo (la iglesia verdadera), manifestará las mismas obras que manifestaron Jesús y la iglesia Pentecostal original, porque el mismo Espíritu estaría en ellos. Cualquiera otra iglesia que no tenga el Espíritu y las manifestaciones, tendrá que dar cuenta a Dios.
37 También dice aquí que estas siete estrellas, o siete mensajeros a las siete edades, están en Su mano. El los está cuidando. Uno sabe de antemano que si están en Su mano, entonces están asociados con Su poder, eso es lo que significa la mano. ¡Significa el poder y la autoridad de Dios! Ninguno de ellos vino en su propio poder o autoridad, así dijo Pablo. Ningún hombre se atrevería a hacer eso. Se necesita la autoridad de Dios y el poder del Espíritu Santo. El Evangelio se predica por medio de la autoridad de Dios en el poder del Espíritu. Todos estos hombres fueron habilitados por el Espíritu Santo. Todos se opusieron al mundo. Podían hacer eso porque estaban llenos de Dios. Fueron ENVIADOS o autorizados por Dios, NO por sí mismos ni por otros hombres.
38 Ahora ellos tenían lo que el mundo no tenía. Jesús dijo que cuando El se fuera, mandaría Su Espíritu, el cual el mundo no podía recibir. Eso es correcto. El mundo, o los sistemas mundiales, no lo podían recibir a El. Eso es la organización, el sistema mundial. Muéstreme una sola iglesia del sistema mundial que esté llena del Espíritu Santo, yo la quiero ver. Si Ud. me la puede mostrar, entonces ha encontrado un error en la Palabra. No señor. Ninguno de estos mensajeros fue organizado; o fueron echados, o salieron por su propia voluntad porque fueron convencidos del pecado de la organización. ¿Cómo puede el Espíritu Santo estar en la organización, cuando ésta es la que toma el lugar del Espíritu y las denominaciones toman el lugar de la Palabra? Recuerde, “organización” es MUERTE. No puede ser de otra manera. Si el mundo se apodera, el Espíritu se aparta.
39 Sí, el Espíritu no es siete espíritus sino UNO. El siempre permanecerá y actuará igual; y los siete mensajeros tendrán el mismo Espíritu, enseñarán la misma Palabra y tendrán el mismo poder. Y si la iglesia es la Iglesia Verdadera, entonces tendrá el mismo Espíritu, y la misma Palabra y las mismas obras que tuvieron en el Día de Pentecostés. En cuanto a experiencia, será una Iglesia Pentecostal, y habrán lenguas e interpretaciones, profecías y sanidades. Dios estará en medio de ella y se declarará en medio de ella como siempre lo ha hecho. ¡Aleluya! Y ella no estará organizada. ¡No olvide eso!
40 Ahora podemos ver que Jesucristo se está revelando a través de las edades por medio de Su Espíritu en los mensajeros. Ellos son como fue Moisés para los israelitas; y así como él tuvo la revelación para su día, cada mensajero ha tenido el ministerio y la revelación de Dios para su día. Además, cuando vemos que los mensajeros están en Su mano, vemos al Señor identificándose con estos hombres y concediéndoles Su poder. No es suficiente que El se haya asociado con la Iglesia entera, lo cual notamos cuando lo vimos parado entre las siete lámparas de oro. Tampoco es suficiente que podamos ver el ministerio quíntuple de Efesios 4 (apóstoles, profetas, maestros, evangelistas y pastores). Porque en cada edad la iglesia se desvía, y no son sólo los laicos, sino los pastores están equivocados igual que las ovejas. Entonces llega Dios a la escena como el Gran Pastor en los ministerios de estos siete hombres para guiar Su pueblo de nuevo a la Verdad y a la abundancia del poder de esa Verdad. Dios está en Su pueblo, en todo Su pueblo. Porque si algún hombre no tiene el Espíritu de Cristo, entonces el tal no es de El, y El es la Palabra. Esa sería la Palabra reconocida en el pueblo. Pero de Su preferencia El ha puesto un liderato especial en estos hombres por medio del consejo determinado de Su propia Voluntad. Ellos aparecen una vez en cada edad. Es el mismo Espíritu en cada uno de ellos.
41 ¡Qué cosa tan distante es ésta a la herejía de Roma! Ellos tienen a un hombre de su propia preferencia, uno tras otro, y ninguno de ellos ha manifestado el poder de Dios, ni se han anclado en la Palabra de Dios; cada uno es diferente al anterior y agrega lo que desea como si él fuera Dios. ¡Dios no está en eso! Pero sí está en Su mensajero, y todo aquel que deseara la plenitud de Dios sigue al mensajero, así como el mensajero sigue al Señor por medio de Su Palabra.
42 “El que tiene los siete Espíritus de Dios, y las siete estrellas” (Apocalipsis 3:1). Así como este mismo Señor se identificó con el hombre en la encarnación, lo está haciendo nuevamente por medio de Su Espíritu dentro del hombre. “Estos son míos”, dice el Señor. Los siete mensajeros llenos del Espíritu son del Señor. Puede que sean interrogados y repudiados, y en verdad puede ser que para la mente humana no parezcan ser calificados; sin embargo, ellos son los mensajeros para sus respectivas edades. Dios usó un Abraham (él mintió), usó un Moisés (él rebeló), un Jonás (él desobedeció), un Sansón (él pecó), un David (él mató). También usó un Josué y un José. Y todos aquellos con defectos notorios exceden en número a aquellos cuyas historias parecen ser perfectas. TODOS FUERON Y SON SUYOS. Nadie puede negar esto. El los usó por medio del Espíritu Santo que puso en ellos. Ante su propio Amo permanecieron o cayeron. Y en todos ellos fue ejecutada la Voluntad soberana de Dios. Que la historia mundana se empeñe en negar esto, todavía permanecerá. El Dios Eterno todavía anda entre las lámparas de oro y envía Sus mensajeros por medio de Su Espíritu, con la Palabra, al pueblo de cada edad.
¨La gracia del Señor Jesucristo esté con vosotros¨, 1 Cor. 16:23. Leer más en: https://tabernaculoelliriodelosvalles.cl/material-de-apoyo/libros-destacados/sermones-del-mensaje/s-1212-cab-07-la-edad-de-sardis/, https://tabernaculoelliriodelosvalles.cl,
