OBRAS DEL MENSAJE


Fe Es La Sustancia
Oakland, California E.U.A
April 12, 1947
Estamos consiguiendo algunos aparatos nuevos para grabar.
2 Apenas sabemos cada noche dónde vamos a estar. Creo que es como el tercer lugar en las últimas cuatro noches, y tenemos otra ubicación creo que mañana en la noche. Pues, eso lo complica mucho, estar moviéndose de lugar en lugar, entonces difícilmente… Es como un lugar nuevo cada noche, y se hace muy difícil.
3 Confío que en algún momento cuando regrese de nuevo a Oakland, pues, tal vez podamos tener algo así como este auditorio aquí por una semana o dos, y allí podríamos tener un verdadero avivamiento y una verdadera reunión. ¿No lo creen? De hecho, creo que podríamos. Solo es que nuestro horario ha sido muy irregular.
4 Bueno, yo diría esto: Solo estamos una noche o dos aquí, y luego cien millas más allá, y cuando entendemos el asunto, y la gente se ha calmado, donde pueden comenzar a ver el movimiento sobrenatural de Dios, entonces terminan la reunión, vamos a otro lugar dos, tres, cuatrocientas millas más allá y a comenzar de nuevo, y es justo cuando la gente está llegando a la etapa de avivamiento donde pueden ser sanados y se pueden hacer muchas cosas.
5 Y creo que, después de que regrese ahora de Canadá, bueno, antes de que vayamos a México, o a cualquier parte, creo que tendremos los lugares de avivamiento, nos quedaremos como un mes en un lugar, o algo así, para que realmente podamos preparar a la gente, pudiendo quedarse lo suficiente para que algunas de las personas por las que se ha orado comiencen a entrar, y lleguen reportes de que están mejorando, mejorando así, y hayan testimonios.
6 Como en mi propia ciudad de Jeffersonville, Indiana, pues, allí no hay nada, vaya, tan pronto llegamos a la ciudad, cientos de personas acuden de todas partes, porque están—están… Uno está establecido en un lugar, y no está moviéndose así.
7 Entonces, amigos, con este son como seis meses que he estado fuera día y noche, casi.
8 Hoy tuve un día maravilloso a solas con Dios, sin nadie más que solo el Señor y yo. Y me tranquilizo más cuando estoy a solas. Y, tengo cinco reuniones más antes de tener algún descanso, cinco reuniones más. Y luego, en el mes de mayo, me tomaré un mes completo, subiendo a las Montañas Rocosas donde, vaya, solo allí cuando uno parece estar… Me gusta estar a solas con Dios, esa es la manera de… cuando Lo encuentro tan precioso para mí. Y luego regresar para entonces comenzar en Canadá.
9 Ahora, no tenemos mucho tiempo. ¿A qué hora tienen que cerrar el auditorio? ¿A las once? A las once, creo que dijeron que el auditorio está cerrando.
10 Así que, deseo hablarles esta noche solo para tomar un poco de tiempo y enseñar la Palabra de fe, y para que Uds. sepan cómo acercarse a Dios.
11 Hay muchos de estos grandes temas profundos de los cuales la gente dice que sabe mucho, pero cuando se llega a la hora de la verdad, ellos saben muy poco de eso. Ahora, es cierto. Y vamos a enterarnos de algunas de esas cosas esta noche.
12 Y a propósito, pasado mañana por la noche en el otro auditorio, voy a dar un pequeño resumen de la historia de mi vida, es por si Uds. quisieran oírla. ¿Les gustaría oírla? Veamos sus manos. Está bien. ¿Ha anunciado la ubicación del auditorio? [Cinta en blanco.—Ed.]
13 …una idea razonable, porque quiero que Uds. sean sanados, para eso estoy aquí. Yo… Es un gran sacrificio para mí estar aquí, amigos, tengo un hogar, una familia, y yo soy nuevo, solo soy un—un bebé en la obra. Solo son unos meses desde que el don de sanidad vino a mí.
14 Yo no tengo… No soy dueño de mi casa, solo vivo en dos cuartos en una casita en L. Mi esposa trae agua desde casi media cuadra, y la saca cargada de nuevo de la casa. Me han ofrecido casas maravillosas en diferentes ciudades donde me dicen: “Le construiré una casa de cinco mil dólares, se la daré”.
15 Pero, amigos, no es el dinero conmigo, yo—yo estoy… desearía no haber tenido que pensar en eso. Y esa es la razón por la que muchos de Uds. envían, me ofrecen obsequios, y yo—yo no los recibo, porque no quiero su—su economía, quiero su confianza, y—y estoy aquí para su sanidad.
16 Y como decía acerca del pequeño hogar, mi esposa y dos niños, me—me encantaría estar con ellos esta noche. Justo ahora, son las once, esa pequeña fiel está de rodillas orando por mí ahora, ella sabe que ya es hora de comenzar el servicio; esa hermosa madrecita, ella está orando por mí; el muchachito cuya madre murió cuando él apenas tenía dos años, él está orando por mí, y de alguna manera, cuando llego al púlpito, siento que sus oraciones serán contestadas, y sé que Él está cerca.
17 Uds. no saben cómo me gustaría verlos esta noche. Cuando los dejé en el avión, que venía, hace unos meses, estaban agarrados de mi abrigo y lloraban. El médico de mi iglesia me dijo que no viviría más que como un año más, dijo que al paso que yo iba, alguna noche caería de un ataque al corazón en el púlpito, y el muchachito tiene miedo de eso, así que estaba llorando, diciendo: “¡Papá, no vayas!”. Pero hay algo que llama a los enfermos y dolientes.
18 Y amigos, yo solo puedo ayudarlos si Uds. me creen, esa es la única manera en que puedo hacer algo por Uds.
19 Y me encantaría estar allí esta noche. Uds. no saben cómo me gustaría… Muchos de Uds. saben lo que es estar lejos de casa, ¿no es así? Pero yo… Es… Yo… Solo es—solo es una pequeña casucha, pero no se necesita una casa grande para hacer un hogar, es el carácter en el interior lo que hace un hogar, y estoy agradecido por un hogar.
20 Así que, Dios los bendiga, y oren por mí. Les contaré más, pasado mañana por la noche.
21 Y ahora, esta noche, amigos, por favor, mantengan a los pequeños con tanta paciencia como puedan, y lo mismo con Uds., préstenme toda su atención solo por unos momentos, y trataré de explicarles a lo mejor de mi conocimiento, la razón por la que estoy aquí esta noche y cómo es que Ud. debe acercarse a Dios para recibir su sanidad. He sufrido mucho, y sé lo que es estar enfermo, y yo—yo quiero ayudarlos, y puedo, si Uds. solo creen.
22 Deseo aprovechar esta oportunidad ahora mismo, tengo tantas cosas en mente, y estoy cansado y agotado, pero quiero agradecer al ministro, no recuerdo su nombre, de quien nos permitió tener este auditorio esta noche, creo que cedió sus servicios, el Reverendo Jack Walker. Si está en la congregación, Hermano Walker, que Dios lo bendiga, mi hermano, Ud. y su… hacer que Ud.… [Cinta en blanco.—Ed.]
23 Padre, estamos tan agradecidos por esta, otra oportunidad en esta noche de pararnos ante Tu amado pueblo, para hablarles del día y la hora en que estamos viviendo, justo antes de la Venida de Tu amado Hijo para llevarse una Iglesia, un pueblo llamado fuera que es lavado con Sangre, nacidos por segunda vez, y listos para ir a encontrarse con un Dios Santo, y se les ha extendido un puente como camino por la Sangre del Santo Cristo de Dios.
24 Bendícenos esta noche juntamente mientras esperamos Tu Divina Presencia. Y que el Ángel que Tú enviaste al cuarto esa noche para hablarle a Tu siervo, y es la razón de estar aquí esta noche, que Él se pare en el púlpito junto a Tu humilde siervo en esta noche y confirme cada palabra que se habla, y que grandes señales y prodigios sigan.
25 Bendice al ministro, Padre, el Hermano Walker, quien nos cedió el auditorio esta noche, él y los suyos, que sean bendecidos. Has que tenga éxito en Tu ministerio, un pámpano fructífero, y que tenga muchos trofeos para poner a Tus pies en ese gran Día.
26 Bendice al ministro que patrocinó este programa aquí en esta ciudad, el Hermano Morse, todos los otros ministros, los colaboradores, ¡Oh, Dios!, que sus iglesias sean llamas de fuego, testimonios para la gloria de Dios en estos últimos días malos en cuyas sombras estamos viviendo, justo antes de la venida del Justo.
27 ¡Oh, habla esta noche, Padre, en gran manera a la gente! Y que haya fe, y que el Espíritu Santo incline Sus alas sobre este auditorio esta noche, y que la virtud venga de tal manera que se hagan muchas, muchas grandes sanidades milagrosas, para que Su fama se extienda por todas las regiones a lo largo y ancho de esta costa occidental de este hemisferio. Porque lo pedimos, en Su Nombre, y para Su gloria. Amén.
28 Ahora, amigos, como he dicho, hemos viajado tantas veces. Me supongo que muchos de Uds. aquí ni siquiera han oído cómo vino el don de sanidad Divina, pero lo único que quiero que hagan esta noche es que me crean. Si creen, Uds. verán la gloria de Dios, estoy seguro. El éxito no ha sido como lo esperaba en las últimas noches, a pesar de los lisiados, afligidos, sordos, mudos, cojos… Pero ha sido muy lento, al parecer, desde que llegamos a la Costa Oeste.
29 El Hermano Charles Fuller me estaba hablando allá en Long Beach y me comentó, dijo: “Hermano Branham” dijo, “la razón” dijo, “es que esta Costa Oeste aquí tiene de todo bajo el nombre de sanidad Divina”. Dijo: “Tienen adoradores de la Llama Azul, adoración al Padre Divino y todo, todo con el nombre de sanidad Divina”. Dijo: “Es una tremenda piedra de tropiezo”.
30 Bueno, eso—eso puede que sea así, amigos, no lo sé, pero eso no contrarresta el poder de Dios para sanar. [Cinta en blanco.—Ed.]
31 …y el Sanador Divino. Y ahora, nadie puede hacer un milagro en Su Nombre que luego diga mal de Él, así lo dijo Él. Entonces, si alguien está sanando a la gente, estoy agradecido por eso. Pero en verdad creo con todo mi corazón mientras entramos en el tema esta noche, que Uds., tal vez, si Dios solo nos ayuda, que Uds. capten la visión y vean la realidad del día y el tiempo en que estamos viviendo, y entonces Uds. vean y crean.
32 Que Dios nos ayude, mientras leo ahora algunas de las Escrituras. En el Libro de Hebreos, capítulo 11, comenzaremos y leeremos los primeros tres versículos. Escuchen muy atentamente, porque mis palabras solo son las palabras de un mortal, ellas fallarán, pero la Palabra de Dios nunca fallará, Ella siempre es veraz.
Es, pues, la fe la sustancia de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve.
Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que…se veía.
Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó un testimonio…que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.
33 El sistema de amplificación está un poco fuerte, así que… Muy bien. Ahora, creo que está un poco—un poco mejor, como que hace un rebote de… Muy bien.
34 Ahora, deseo tomar mi texto del capítulo 3, el versículo 3, mejor dicho, y la última, una de las últimas partes: “Dios Testificando De Sus Dones”. Y ahora como tema, se encuentra en el capítulo 1, el versículo 1, más bien, perdónenme, el versículo 1: La fe es la sustancia de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve.
35 Este día en el que estamos viviendo es un día de paz inestable y descanso inestable, en todas partes. La gente corre de aquí para allá hablando de lo que sea que prediquen. Casi cualquiera puede conseguir seguidores, no importa lo que enseñen o piensen, alguien los escuchará. Y es un día del cual hablaron los profetas.
36 La gente, cuando tiene hambre, come de cualquier parte. Si los niños y la gente se mueren de hambre, comerán de un latón de basura, aunque antes comían de una mesa bonita, pero si tienen hambre, de alguna parte comerán. Yo creo que los verdaderos ministros del Evangelio deberían estar de pie y avanzando, deberían estar dándole a la gente las cosas correctas, carne en su debido tiempo.
37 Ahora, este tema mío de… Como les he testificado que yo no soy un predicador, simplemente tengo un don de sanidad Divina, del cual digo humildemente, que viene de Dios, yo no tuve nada que ver con que viniera, yo fui… fue preordenado por Dios años y años atrás. Yo no tuve nada que ver…[Cinta en blanco.—Ed.] …?… [Cinta en blanco.]
38 …es el fundamento para las Escrituras: la fe. “Es necesario que el que se acerca a Dios crea que Le hay, y que es Galardonador de los que diligentemente Le buscan; sin fe, es imposible agradar a Dios”.
39 Este mundo fue hecho por fe, las cosas llegaron a existencia por la fe. Dios vio esa gota de rocío suspendida allá en el aire, esa cosa como Ud. quiera llamarla, y Él simplemente habló, y dijo: “Sea la luz”, y fue la luz. Y luego Él trajo la tierra y la secó, y así lo demás. Todo eso fue hecho por un acto de fe por Dios. El mundo entero está hecho por fe.
40 Ud. está aquí esta noche por fe. Muchos de Uds. le dijeron a su patrón que regresarían mañana a trabajar. ¿Cómo sabe Ud. que lo hará? Ud. le dijo a su esposa: “Llegaré a casa después del servicio”. ¿Cómo sabe Ud. que lo hará? Ud. le dijo a una persona, quizás, que viniera, a un taxi, que lo recogiera a las once. ¿Cómo sabe que Ud. estará aquí? Ud. pudiera estar en la Eternidad antes de las once esta noche. ¿Ven? Pero todo es por fe. Todo es por fe.
41 Ahora, tanta gente habla de este tema, la fe, y saben tan poco de ella. Ahora escuchen, amigos, yo—yo los amo y quiero que vean esto. Hay tanta gente que habla de fe que no conoce un solo principio de la fe. Ahora, Uds. están juntos, y yo… quizás nunca nos volvamos a encontrar todos de este lado de la Eternidad.
42 Pero yo, si tuviera un lugar donde pudiéramos estar juntos, y pudiera gradualmente presentarles la cosa para que pudieran verla más claramente de lo que la ven ahora, porque muchos de Uds. van a pensar… Y probablemente muchos de Uds. tendrán la impresión equivocada de mí esta noche, cuando me esfuerzo en lo que puedo para que entiendan esto, y Uds. pensarán que es exaltación propia, pero no lo es, mis amados amigos, es para su beneficio, si tan solo puedo hacerles ver lo—lo que Dios ha hecho por Uds.
43 Ahora, algunos, muchas personas pasan por la línea, y dicen: “¡Oh, yo tengo fe para ser sano!”. Y, amigos, cuando pasan, sé que no tienen suficiente fe para curar un dolor de muelas. Así es. Y algunos de ellos pasan con cáncer, y dicen: “Yo tengo fe para ser sano”, ellos no tienen fe.
44 Mi lección de la Escritura esta noche dice: “Fe es la sustancia de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve”. ¿Ven?, es una sustancia, es algo directo, algo que uno realmente tiene, no algo que uno se imagina, algo que Ud. piensa que tiene, pero es un acto directo y con certeza que Ud. tiene. ¿Ven lo que quiero decir?
45 Ahora, aquí no hace mucho… Les contaré una corta historia de alguien que vino, para que puedan ver lo que es fe. La fe en sí es un don, Ud. puede tener una porción, pero hay un don de fe.
46 Es como, algunos de Uds. ungen a los enfermos al orar por ellos, y obtienen un resultado, eso no es un don de sanidad, esa es una porción de fe. Ese no es un don directo de sanidad, porque solo hay un don directo de sanidad, solo hay un don directo de fe, solo hay un don directo de—de milagros, y demás, que hubo en la Escritura, los apóstoles lo tenían, y muchos… ellos hicieron obras poderosas de… Felipe y todos ellos, era un don de sanidad.
47 Como cuando salimos de la ciudad, y mucha gente dice, lo he visto en algunos lugares después de salir, tal vez quince o veinte dicen: “El Señor me dio el don de sanidad”. Bueno, Dios bendiga sus corazones.
48 Algunos de ellos dicen: “Hermano Branham, ¿podría ponerme sus manos para que yo pueda recibir el don de sanidad?”.
49 Desearía poder, haría que cada uno de Uds. pasara por esta línea aquí esta noche, y digo que no quedaría ni una sola persona enferma en Oakland dentro de unas pocas semanas. Así es. Pero no es mío para dar. Es… [Cinta en blanco.—Ed.]
50 “…es la sustancia de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve”. Tomemos esa parte de la Escritura: “la sustancia de lo que se espera”.
51 Hay tres cosas: esperanza, caridad y fe. ¿Es así? Ahora, la esperanza es un elemento, la fe es otro elemento, y la caridad es otro elemento. La caridad es amor.
52 He visto pasar a mucha gente, gente encantadora, verdaderos Cristianos, pero sin fe suficiente para ser sanados, y pasa algún pecador y tiene fe para ser sanado. ¿Ven? Es otro elemento completamente diferente. No es lo bien que Ud. sirve a Dios, es un elemento que Ud. mismo posee. Ahora, quiero que vean esto porque es para su beneficio.
53 Aquí hace unas semanas, hace unos meses, estuve en casa solo por unas noches, y vaya, como trescientas personas se reunieron en la casa y alrededor del patio ese día, y como a las dos de la mañana mi esposa me llevó a la cama. Y estando recostado sobre la cama, mis, mis piernas se acalambraron y me dolían; recostado allí, pues, escuché una máquina llegar al frente, y dije: “¡Oh, vaya!, viene alguien”.
Y ella dijo: “Bueno, escucha, iré a la puerta”. Y mientras ella iba a la puerta, me dormí.
54 Y pude oír a alguien decir: “Bueno, el bebé ha estado enfermo por mucho tiempo”. Y el bebé lloraba hasta que ni siquiera sonaba como un ser humano, algo como, Uds. que están leyendo mi librito, Una Visión Celestial. ¿Cuántos lo han leído en—en la congregación? Veamos, Visión Celestial. ¿Ven Uds.?, algo así.
55 El pequeño, tenía como ocho, diez semanas de vida, y estaba… no dejaba de llorar. Y la madre dijo: “Bueno, yo—yo… hemos viajado todo el día y toda la noche para llegar aquí”. Dijo: “Vimos dónde el Hermano Branham estaría en casa y trajimos al bebé”.
56 ¡Vaya, el pobrecito! No pude dormir, y salí allá y oré por el bebé. Y me senté, y allí en la silla solo por un momento, hablaba con la madre; venían desde el norte de Ohio. Y mientras estábamos sentados allí, amigos, el pequeño dejó de llorar, pues, había estado llorando día y noche. ¡Oh, eso vale más para mí que todo el dinero del mundo!
57 Y allí, miré, y la madre comenzó a llorar, grandes lágrimas caían sobre la cobijita, el padre sentado allí con un par de overoles, probablemente gastó una buena parte de su sustento para venir, se acercó, me abrazó, y dijo: “Yo lo amo, Hermano Branham”.
58 Vaya, algunos de los mejores corazones que han latido están debajo de una camisa azul. Así es. No es como Ud. viste, es lo que está dentro de Ud. Así es. Y en eso, yo sabía que él era sincero, que no era hipocresía, él lo decía de corazón, él me amaba. Y miré al bebito, y a la madre, cuando entré al otro cuarto ella estaba…[Cinta en blanco.—Ed.]… estaba sonriéndonos. Y, amigos, eso vale todo, ¿no es así? Así es. Eso lo vale todo. Y luego, dijeron… Mi esposa dijo: “Bueno, te prepararé café, o algo, si quieres”.
Y ellos dijeron: “Bueno, esperaremos un poco”.
Y mi esposa dijo: “Bueno, pues…”.
“Te diré algo” dije, “me acostaré aquí en esta silla, y deja que la madre y los demás se vayan a la cama y duerman un rato”. [Cinta en blanco.—Ed.]
59 Y entonces los pusimos en la cama, y yo estaba sentado en la silla para tratar de descansar hasta el amanecer, y en ese momento llegó otro automóvil y un joven se acercó a la puerta, y dijo: “¿Hermano Branham?”.
Dije: “Sí”. Estaba tratando de despertarme.
Él dijo: “Sé que tiene mucho sueño”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él me contó, dijo: “Soy de Marengo, Indiana”. Él dijo: “Mi hermanita se está muriendo de apendicitis, la van a operar esta mañana”. Dijo: “¿Podría venir a ella?”.
60 Bueno, yo… [Cinta en blanco.—Ed.] …y en mi viejo cacharro Ford que me está esperando allá en Houston, todo el costado está golpeado por mis rodillas, donde me golpeo la rodilla así tratando de mantenerme despierto mientras voy a orar por los enfermos. He salido de una reunión, yendo a la otra, y he salido al campo con mi mano fuera de la puerta del carro, diciendo: “Dios les bendiga. Dios les bendiga”, profundamente dormido.
61 Nunca olvidaré un día viniendo de Houston, yo… había… Escuché la bocina de un carro, y supe que estaba en el lado equivocado de la carretera, solo que no podía despertar, ¿ven Uds.? Llevaba allí quince días y las noches orando por los enfermos y viendo cosas maravillosas. Pero, ¡oh, amigos!, si mi vida va a ser corta, tal vez alguien más pueda permanecer por causa de mi partida.
62 Y este hombre dijo, un joven, dijo: “Mi hermanita…”. Él me dijo que pertenecía a una iglesia; no mencionaré el nombre aquí porque no es conveniente, y yo no critico la religión de nadie. Y, bueno, esta iglesia es mi archienemiga, y ellos reclaman que no existe la sanidad Divina, y demás.
63 Y yo estaba en mi iglesia, la iglesia bautista de Milltown, donde fui a tener un avivamiento. Muchos de Uds. han visto en el librito llamado, Jesucristo El Mismo Ayer Y Por Los Siglos, una muchachita allí que pesaba veintiún kilogramos, con veintisiete años, pesaba veintiún kilogramos, llamada Georgia Carter, con tuberculosis, y ella pertenecía a esta misma iglesia. Y ella dijo… La gente del vecindario dijo: “Que…”. Ella llevaba postrada ahora nueve años y seis meses. Y dijeron: “Que ella se recupere y lo creeremos”.
64 Pero, amigos míos, ella es mi pianista en la Iglesia Bautista de Milltown esta noche. Pero, ¿creen ellos? No, aunque uno resucite de entre los muertos, no lo creen.
65 Y, por cierto, un hombre que estaba en la morgue, declarado muerto por tres médicos, cuando entré donde estaba, él maneja una locomotora de Pensilvania esta noche, y aun así ellos no creen. Es verdad. Eso es verdad. Ellos no lo creerán.
66 La hora ha llegado cuando los ojos de la gente están tan cegados con los afanes del mundo y las demás preocupaciones, que ellos ni siquiera ven a Dios. Él está en medio de ellos muchas veces y pasan de largo como sucedió en los días de Cristo, y no Lo vieron a Él.
67 Y ahora, esta señora o, mejor dicho, este hombre, él dijo: “¿Podrá ir?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Tal vez sea mejor que lo lleve”.
Yo dije: “No, trataré de mantenerme despierto”.
Y mi esposa comenzó a llorar, dijo: “Pues, cariño, te quedarás dormido en alguna parte”.
68 Yo dije: “No, estaré bien, Cariño”. Y me subí a mi carro viejo y comencé a conducir. Yo dije: “Lo seguiré”. Al conducir me pellizcaba, y me mordía los dedos, y tomaba saliva y me frotaba los ojos, y todo lo demás, tratando de mantenerme despierto. Yo sé que eso suena muy insalubre, pero yo—yo estaba haciendo lo que fuera para tratar de llegar donde la niña.
69 Y manejamos como ocho millas por un viejo camino hacia el distrito rural, y allí estaba una joven como de diecisiete o dieciocho años, y estaba tendida allí en una condición terrible. Cuando entré al cuarto, ella estaba muy nerviosa, y dijo: “¡Oh!, ¿Ud. es el Hermano Branham?”. Ella dijo…
Le dije: “¿Cree Ud., hermana?”.
70 Ella dijo: “¡Oh, sí, yo creo!”. Dijo: “¡Yo—yo—yo creo!”. Dijo: “A mí no me importa lo que diga mi iglesia”. Ella pertenecía a la misma iglesia que esta Georgia Carter pertenecía. Dijo: “A mí no me importa lo que diga mi iglesia, yo creo, yo creo”.
71 Y entonces ellos, el hombre, el padre vino, me encontró y me estrechó la mano, y él—él me llevó alrededor de la cama, y dijo: “Señor” dijo, “a ella la van a operar esta mañana”. Y dijo: “Ella, tememos que no soporte el viaje”. Dijo: “Tenemos que llevarla hasta New Albany, Indiana”.
72 Son casi sesenta y cinco kilómetros hasta el primer hospital, y tenía que hacer como ocho millas por zona rural, solo, ¡oh, vaya!, solo una hilera de cercas bajando así por donde pasaban las carretas, para llegar acá. Y bueno, yo—yo asistí y ayudé en operaciones y… [Cinta en blanco.—Ed.] …y era… Yo sabía que esa niña no podría llegar al hospital, ella se moriría antes de llegar allí. Puede haber doctores en medicina sentados presentes ahora, por lo general hay doctores que vienen a escuchar el servicio. Y su costado se había hinchado y se tornaba rojo, el apéndice para reventar y a punto de reventar en cualquier momento.
73 Ahora, muchas veces he entrado con el Doctor Adair, el médico de nuestra ciudad, el que viene a mi iglesia, y hacíamos la operación y abríamos la—la incisión, y cuando reventaban sobre la mesa, y—y a veces sacábamos los intestinos y los rociábamos para lavarlos, y evitar que les entrara peritonitis, y lo cortábamos como en forma de V y poníamos un tubo allí para drenar, a veces se curaban.
74 Pero esa niña no podía… Ese apéndice se hubiera reventado y ella hubiera tenido cuarenta y ocho kilómetros o más que manejar, y se hubiera muerto antes de llegar allá.
75 Ahora, amigos, la muchacha me estaba mirando, y dijo: “¡Oh, Hermano Branham!, ¿cree que viviré?”.
Y dije: “Yo creo que sí”. Pero ella… Yo dije: “Ahora, ¿tú crees?”.
76 Ella dijo: “¡Oh, sí, sí, yo creo, seguro, no me importa lo que diga mi iglesia, yo—yo creo! Georgia Carter se recuperó” dijo, “yo también me recuperaré. Tengo miedo de la operación”, ¿ven?, actuando así. Algunos de los vecinos se habían reunido allí.
77 Ahora miren, aquí es donde quiero llegar a Uds. con esto: La muchacha pensaba que creía, así como muchos de Uds. vienen por esta línea esta noche, Uds. piensan que creen, pero ella no creía.
78 Ahora, muchas de Uds. tienen problemas femeninos, y tal vez sea otra cosa, tal vez una úlcera estomacal, y Ud.—Ud. tiene que tomar su… Ud. tiene un poco de tiempo, pero esa muchacha, esa era una emergencia, su vida estaba en juego, había que hacer algo. Así que le dije: “Hermana, no es mi intención herir sus sentimientos, pero Ud.—Ud. no cree”.
79 Ahora, es como dice el hermano aquí, cuando Ud. tiene el rostro alzado, no importa dónde esté Ud. en el edificio… No soy yo que digo esto, amigos, recuerden, les digo esto solo por su bien, no soy yo, sino Dios. Yo sé cuando Uds. alzan la cabeza, puedo sentirlo, así estén detrás de mí, donde estén, como anoche, una sentada con su cabeza alzada detrás de mí, lo supe todo el tiempo. Y, pues, eso es entre Dios y el individuo, ¿ven Uds.?, yo no puedo evitarlo, ellos—ellos estorban a la gente, muchas veces estorban las cosas.
80 Entonces, esta muchacha, ella dijo: “¡Oh, yo creo, yo creo, Hermano Branham!”. Pues, pensaba que ella creía. Ahora miren, ella tenía esperanza. Pero la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de lo que no se ve. ¿Ven lo que quiero decir?
81 Ahora, dije: “Hermana, en un caso común” dije, “podría tener un poco de tiempo y darle a Ud. tiempo, quizás Ud. tome esa cantidad de fe y salga con ella. Pero Ud. necesita atención inmediata, ya mismo, porque, voy a ser honesto con Ud., Ud. no vivirá para ver el hospital”.
82 Ahora, a los padres no les gustó mucho eso en ese momento, pero prefiero ser honesto con Uds., decirles la verdad. ¿No prefieren que yo sea sincero con Uds.? Y recuerden, amigos, no estoy luchando con carne y sangre, es una potestad espiritual, debo ser honesto ante el Dios Todopoderoso. ¿Ven? Y porque me doy cuenta del peligro de mi propia vida, y no solo la mía, sino la de Uds. Y, entonces, ella dijo que ella… ella creía, pero no creía.
83 “Bueno” le dije, “ahora mire…”. Ahora, quiero que noten esto, y quiero que sean muy cuidadosos ahora y tomen cada palabra para que puedan considerarla, de una cosita que Dios permitió allí, y yo—yo veré si Uds. tienen fe. Le dije: “Hermana, Ud. no tiene fe”.
Ella dijo: “¡Oh, Reverendo Branham, yo tengo fe para creer lo que sea!”. [Cinta en blanco.—Ed.]
84 “…si Ud. tiene fe. Quiero pedirle y mostrarle, más bien, que—que Ud. no tiene fe”. Ahora escuchen y capten cada palabra. Allí en el cuarto, colgando de un candelabro había una cuerda, y en el extremo de esa cuerda había un pequeño brazalete, y tenía… era un brazalete blanco con puntitos rojos, donde probablemente un niño había estado jugando con él, Uds. saben, balanceándolo en el cuarto. Quizás algunos de Uds. calmen a sus propios bebés de esa manera, balanceando algo así para que jueguen con eso, para entretenerlos.
85 Y vi esa pequeña pulsera colgando. Estaba… Le dije a la joven, le dije: “¿A qué distancia estás de ese brazalete?”.
Ella dijo: “Aproximadamente a cuatro metros y medio”.
86 Yo dije: “Ahora, todos Uds. los demás adultos aquí, todos Uds., solo denme la espalda”. Yo dije: “Ahora, no se va a hacer nada para lastimar a nadie, solo es que tengo que hablar con esta muchacha, porque ella tiene que captar la idea ya”.
87 Y por esa razón estoy entrando en estas cosas con Uds. esta noche, tenemos dos noches más, y hay algo que hacer, ¿ven Uds.? Ahora, yo no quiero que Uds. se vayan y digan algo errado acerca de esto, porque quizás tengan que responder en el Juicio por ello.
88 Y entonces, dije: “Algo tiene que suceder inmediatamente”. Y yo dije: “Ahora, Uds. padres, solo den la espalda”. Y algunos de los vecinos estaban sentados con ella, y todos me dieron la espalda y giraron sus sillas.
Le dije a la joven, le dije: “Ahora, me dice que tiene fe para creer por todas las cosas”.
Ella dijo: “Sí, señor”. [Cinta en blanco.—Ed.]
Yo dije: “¿Cuándo fue la última vez que comió?”.
Y ella dijo: “Como tres días” dijo, “ni siquiera puedo mantener el agua en el estómago”. Y Uds. saben lo que es el apéndice, y ella con fiebre, también.
89 Y dije: “Ahora, si Ud. cree con todo su corazón, y me prueba que tiene fe, ahora mire fijamente ese brazalete”, y está allí colgando en el aire, “y haga que ese brazalete dé vueltas y vueltas en el cuarto, luego hágalo balancearse de un lado a otro en el cuarto, y luego deténgalo, y yo creeré que Ud. tiene fe”.
Ella dijo: “¡Oh, Hermano Branham!” dijo, “¡vaya! ¿Por qué me pide algo así?”.
Dije: “Quería ver si Ud. tenía fe”. Dije: “Jesús dijo: ‘Todo es posible si uno cree’”.
90 Ahora, eso solo es pura fe, amigos. Los magos la usan muchas veces para jugar bromas y eso, reventar vasos y cosas; lo hará si Ud. cree. Pero estoy tratando de basar su pensamiento en la fe para que sepan de lo que estoy hablando. Y quiero que se queden quietos ahora para que lo capten, despiértense, para que cuando termine con eso Uds. sepan de lo que se trata.
91 Entonces ella dijo: “Pues, Hermano Branham, nadie podría hacer eso”.
Yo dije: “¡Oh, sí, cualquiera que cree!”.
Y ella dijo: “Bueno, yo no creo que alguien pudiera hacerlo”.
Dije: “Pensé que habías dicho que creías para todas las cosas”. ¿Ven cómo se atrapó allí mismo? Dije: “Ud. dijo que creía todas las cosas, quiero que lo pruebe”.
Y ella dijo: “Yo no creo que haya alguien que pueda hacerlo, eso es algo material, Hermano Branham”. Ella dijo: “¿Podría Ud. hacerlo?”.
Yo dije: “Sí, señora”.
Y ella dijo: “Pues, ¿podría ver que lo haga?”.
Yo dije: “Si lo deseas”.
Y ella dijo: “Lo deseo”.
92 Luego, por supuesto, pensé en eso, haciendo que ella lo observara, y no a mí. Como muchas veces en una reunión, tomo a cualquier niño bizco que tengan en esa reunión, Ud. lo trae aquí, sin siquiera orar por eso y solo me dejan mirarlo directamente a los ojos así, haré que sus ojos se enderecen. Pero cuando vuelvo mi rostro… [Cinta en blanco.—Ed.]
93 Y la usé a ella como ilustración. Ella regresó, pensó que no iba a regresar a través de la línea, tomando dos o tres días antes de regresar. Pero cuando ella llegó en ese momento, ella dijo: “Hermano Branham, Ud. me dijo que volviera a la línea”.
94 Hay cientos de personas amontonadas por todas partes, paradas en el… muy temprano en la mañana, entrando, empapados de afuera, entrando para que se orara por ellos. Y luego cuando Dios sanó sus ojos allí, ambos ojos se enderezaron y ella estaba normal, se fue regocijándose. ¿Ven Uds.?, esa es la diferencia entre la fe suya y la fe de Dios.
95 Ahora, entonces, por supuesto, fijando mis ojos en ese brazalete, lo cual Ud. mismo puede, si Ud. no lo duda en su corazón, y comenzó a moverse alrededor, y luego se movió de un lado a otro, alrededor, en cruz, y lo detuve.
Ella dijo: “Hermano Branham” dijo ella, “¡eso es espiritismo!”.
Dije: “Me imaginé que tal vez Ud. diría algo así”.
96 Vaya, ¿no es extraño cómo la gente profesa que conoce a Dios, y sabe tan poco de Él? ¿No es así?
97 Ella dijo: “Sabe, nosotros pertenecemos a la Iglesia de Cristo…”. ¡Ejem! Discúlpenme, no quise decir eso. Discúlpenme, personas de la Iglesia de Cristo, no quise decir eso, ¿ven? De todos modos, dijo: “Hablamos donde la Biblia habla, y callamos donde la Biblia calla”. Uds. saben, tienen ese eslogan; he cuestionado eso unas cuantas veces.
Yo dije: “Muy bien”.
Ella dijo: “No hay nada en la Biblia de algo así”.
Dije: “Yo—yo me imaginé que eso es lo que Ud. diría”. Dije: “Seguro, eso está en la Biblia”.
Y ella dijo: “Bueno, yo nunca… yo no lo creo”.
“Muy bien” dije yo, “¿no lo cree?”.
Ella dijo: “No, muéstreme dónde está eso en la Biblia”.
98 Yo dije: “Un día Jesús pasó por un árbol, Él quería encontrar fruto en él, no tenía fruto, Él le puso una maldición, y el árbol comenzó a marchitarse. Y cuando pasaron al mediodía el árbol se estaba marchitando, Pedro comentó y dijo de lo rápido que se marchitó el árbol. Él le dijo: ‘Si dijeras en tu corazón que este árbol sea arrancado y echado en el mar, y no lo dudares, les obedecería’”. ¿Lo dijo Él?
99 Dije: “Él dijo: ‘Si le dijeras a este monte: ‘Muévete’ y no lo dudaras en tu corazón, poco a poco se cumpliría’”. ¿Lo dijo Él? Seguro que Lo dijo. Le dije: “Sé que su pastor incrédulo, queriendo justificar su incredulidad, dijo que eso era una montaña de pecado. Yo—yo mismo fui a la escuela; Él estaba arrodillado junto al Monte de los Olivos, era el Monte de los Olivos. ‘Si Ud. dice en su corazón que se mueva y no lo duda…’”.
100 Yo dije: “¿Cuánta más fe…? Y Él dijo: ‘Si tuvieras fe, del tamaño de una semilla de mostaza…’”. Yo dije: “Ahora, si la fe del tamaño de una semilla de mostaza moviera esa montaña, ¿cuánta fe más pequeña tendrías que tener para mover ese brazalete?”.
101 ¿Ven lo que quiero decir? Ahora, muchas veces me he preguntado por qué Él dijo semilla de mostaza; tal vez para darles este pensamiento. La semilla de mostaza es la más pequeña entre todas las semillas, correcto, pero, no hay nada que se mezcle con la semilla de mostaza, es pura mostaza. Ud. no puede mezclarla con col rizada ni nada y hacerla crecer, todo es mostaza. Si Ud. tiene tanta fe, toda fe, no mezclada con alguna otra cosa, pida lo que quiera, le será dado. Pero no puede estar vacilando, tiene que ser mostaza genuina, si Uds. saben a lo que me refiero. Muy bien, y yo dije: “¿Cuánto más requiere?”.
“Pues” dijo ella, “mire aquí, quiero preguntarle algo”. Ella dijo: “¿Fue Dios que movió eso, o fue el diablo que lo movió?”.
Yo dije: “Ninguno de los dos movió eso”.
Ella dijo: “Entonces, ¿cómo se movió?”.
Le dije: “Yo lo moví”.
Ella dijo: “Bueno, Ud. está a cuatro metros y medio o más de eso”.
Dije: “No, fue mi fe que lo movió”. ¿Ven?
102 “¡Si Ud. pide algo y no lo duda”! ¿Ven lo que quiero decir? [Cinta en blanco.—Ed.] …fe, pero Ud. tiene libre albedrío, Ud. es un ser humano, a Ud. puede molestarle eso en su corazón, yo no podría tocarle así Ud. lo necesitara. Jesús no pudo hacer muchas obras poderosas por razon ¿de qué? [La congregación dice: “Incredulidad”.] Correcto. ¿Ven lo poco que la gente sabe acerca de—lo poco que la gente sabe de la fe? Es asombroso, amigos, ver lo poco que la gente sabe al respecto, ellos hablan tanto de ella, y aun saben tan poco.
103 Y entonces ella dijo: “Bueno, ¿me quiere decir entonces…? ¿Qué parte juega Dios en eso, esa parte allí?”.
104 Le dije: “Ahora mire, un Ángel bajó al cuarto y me habló de que allá en el pasado, antes de que yo naciera, fui preordinado para tener un don de sanidad Divina. Y Él vino y me dijo en el cuarto una noche que Dios había enviado el don, y fue un don de sanidad Divina para la gente. Y que si yo conseguía que la gente me creyera, me creyera a mí, y era sincero al orar, que nada se interpondría ante la oración”.
105 Le dije: “Por tanto, habiendo hablado cara a cara con un Ser sobrenatural, yo lo creo con todo mi corazón. Y si puedo lograr que Ud. me crea con todo su corazón, eso es lo que mueve a Dios, y entonces Ud. está sana. Su fe le ha salvado”. ¿Ven lo que quiero decir? Su fe para creer le ha salvado. No por lo que Ud. se esforzó y pensó en su mente, sino por lo que Ud. realmente sabe, la evidencia misma de las cosas que no se ven. ¿Ve lo que quiero decir?
106 Entonces la muchacha dijo: “Hermano Branham, yo verdaderamente sé que hay algo más allá de lo que yo he alcanzado”. Ella dijo: “Lo intentaré con todo mi corazón, y que Dios tenga misericordia de mí”. Ella dijo: “Me permita creer”.
107 Y tomé su mano en ese momento, había una vibración brotando de ese apéndice roto, hice una oración por ella y se detuvo de inmediato. Le dije: “Dios la bendiga, hermana, su fe ahora la ha salvado”.
108 Unos momentos después, estaba en la silla y quedé dormido, ya salía el sol, y tenía que descansar un poco antes de regresar a casa, porque temía chocar en algún lugar del camino, tener un accidente. Y yo estaba sentado allí, llamaron a la ambulancia, les dijeron que no había necesidad.
109 Cuando me despertó alguien de la familia, pues, la muchacha se había levantado y se había tomado medio litro de helado. Y nunca ha pasado por bisturí desde ese día hasta hoy. Ella quedó parada en el porche y se despidió, dijo: “Adiós, Hermano Branham”. Su testimonio apareció en El Heraldo De La Verdad no hace mucho. La Sra. Edith Wright, en—en Milltown, o Depauw, Indiana, esa era ella allí. [Cinta en blanco.—Ed.]
110 Muy bien. Ahora, ¿ven lo que es la fe? Es algo… Ahora miren, amigos, yo sé que todos Uds., al menos saben esto: Este cuerpo es controlado por cinco sentidos. ¿Es así? Muy bien, tiene cinco sentidos, es todo lo que controla este cuerpo humano. Ahora escuchen muy atentamente, y préstenme su atención. El sentido, cinco sentidos, ¿es así? Ver, gustar, tocar, oler, oír. ¿Correcto? Esos cinco sentidos controlan todo el cuerpo humano. ¿Es eso cierto? Ver, gustar, tocar, oler y oír. Ahora, no hay ni uno de ellos que declare la fe. La fe es el sexto sentido, conocido por algunas personas, si Uds. quieren… telepatía mental o como Uds. quieran, o deseen llamarlo, muchos de ellos lo llaman por nombres, pero para mí es fe. Y está allí y ella está por encima de los cinco sentidos del cuerpo humano. ¿Ven lo que quiero decir? [Cinta en blanco.—Ed.]
111 …genial. La fe es el único sentido con directa certeza, y es el sexto sentido. La fe es más que la vista, la fe es más que el tocar. Ud. no toca la fe, Ud. no gusta la fe, Ud. no huele la fe, Ud. no ve la fe; “Fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven”.
112 Aquí, ¿ven esta Biblia? Ahora, yo quiero esa Biblia. Ahora, La estoy viendo. Ahora, yo La quiero. La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no veo. ¿Ven lo que quiero decir?
113 Aquí, en mi bolsillo, creo que hay una vieja navaja Barlow que he cargado por años. Ahora, yo no veo esa navaja, yo no siento esa navaja, yo no gusto esa navaja, yo no huelo esa navaja, pero sé que esa navaja está allí.
“¿Cómo lo sabe Ud.”?
Porque yo creo que está allí. Ahora, si no está allí, la fe la pondrá allí si no está allí.
114 Eso los atraganta, lo sé, pero—pero es la verdad. Si Ud. cree, todo es posible. Uds. temen confiar en Dios, amigos, tienen miedo. Ahora, tal vez dejé esa navaja sobre la cómoda donde me cambié de ropa hace un rato, pero tan cierto como que esa navaja está sobre la cómoda ahora mismo, si yo lo creo con todo mi corazón, estará en mi bolsillo. Eso los atragantó, pero Dios puede ponerla allí si uno lo cree.
115 Aquí, quiero mostrarles algo. Venga aquí, Reverendo Kidson. ¿Es esta la Hermana Morse? ¿Podría ponerse de pie por un momento? Quiero mostrarles algo, amigos. Solo párese aquí. ¿No le importa? No es un—un espectáculo público de Ud., hermana, sino que es para la gloria de Dios.
116 Ahora, miren amigos, quiero mostrarles algo. Yo creo que hay una—una mujer parada frente a mí. ¿Podría Ud. decirme que estoy errado?
[El Hermano Kidson dice: “Ud. no…”.—Ed.]
¿Qué dice?
[“¿Ud. no oye a ninguna mujer”?]
No, yo no oigo a ninguna mujer.
[“¿Ud. no toca ninguna mujer”?]
No, señor. ¿Quieren saber cómo sé que hay una allí?
[“¿Ud. no gusta a ninguna mujer”?]
No.
[“¿Cómo puede saber que hay una mujer allí”?]
Porque el sentido de la vista me dice que veo una mujer.
[“Mmm. Bueno, ¿está seguro?”.]
117 Estoy seguro que hay una mujer parada allí. ¿Cree Ud. que tengo razón? Congregación, ¿creen que estoy en lo correcto? Ahora, ¿será posible que yo esté errado? Sí. Cada uno de nosotros pudiera ser ciego, o pudiera ser una visión. Recuerden que los cinco sentidos del cuerpo no son tan directos; la fe es lo seguro.
118 Ahora, no obstante, sé que hay una mujer parada allí, porque el sentido de la vista me dice que hay una mujer parada allí. ¿Ven lo que quiero decir? Ahora, ¿piensa Ud. que podría discutirme, decirme que no hay ninguna mujer parada allí? Inténtelo una vez. Traten de decirme que no estoy mirando a una mujer parada frente a mí. ¿Creen Uds. que podrían convencerme? No, señor, porque yo sé que este sentido de la vista es directo, y estoy mirando a esa mujer, y sé que ella está parada allí, sin embargo, lo sé únicamente por el sentido de la vista.
119 Ahora quiero que se fijen, voy a cerrar los ojos, ahora siento la mano de una mujer. [Cinta en blanco.—Ed.] Puedo saber que es una mujer, ella tiene puesto un sombrero de mujer, ella tiene cabello de mujer, es una mano de mujer, yo sé que es una mujer, porque la siento. ¿Piensan que me podrían convencer de lo contrario? ¿Eh? Es algo directo, yo lo sé, que es una mujer. Estoy de espaldas a ella, pero sé que es una mujer. ¿Ven? Porque el sentido del tacto me dice que hay una mujer allí. ¿Ven lo que quiero decir?
120 Ahora, la vista me dijo que hay una allí ahora, yo no la siento, ese es el sentido de la vista. Yo sé que ella está parada allí, porque la estoy mirando. Al cerrar los ojos, sé que está parada allí ahora, porque, no porque la vea, sino porque sentí su mano, yo sé que ella está parada allí, no la veo, pero, sin embargo, la siento. El sentido del tacto declara que hay una mujer parada allí. ¿Ven lo que quiero decir?
121 Ahora, la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia, ¿ven?, directo y seguro, tal como mi vista es segura, tal como el tacto es seguro, es la evidencia de cosas que no se ven, es tan seguro como eso. ¿Ven lo que quiero decir?
122 Tanta gente trata de esforzarse y decir: “¡Oh, yo—yo tengo fe!”, pero, amigos, no está allí, si así fuera, reaccionaría. ¿Ven? ¿Saben lo que quiero decir?
123 Ahora miren… Gracias, Hermana Morse y que Dios la bendiga. Ahora miren, pues, yo vi a la mujer, mi sentido de la vista dijo que ella estaba allí, entonces supe que ella estaba allí por el sentido de la vista. Al cerrar los ojos, ya no tenía vista, entonces la sentí, y el sentido del tacto dijo que ella estaba allí. El sentido del tacto fue tan directo como el sentido de la vista, porque fue una evidencia directa.
124 Ahora, la fe es una evidencia directa de cosas que no se ven, no se sienten, no se gustan, no se huelen ni se oyen. Ahora miren aquí, voy a cerrar mis ojos ahora, observen. [El Hermano Branham bebe jugo de naranja.—Ed.] Eso era jugo de naranja.
[El Hermano Kidson dice: “Ud. no ve naranjas”.]
No, señor.
[“Y Ud. no oye naranjas”.]
No, señor.
[“Ud. no siente ninguna naranja”.]
No, señor.
[“Ud. no huele naranjas”.]
No, señor.
[“¿Qué le hace pensar que eso es naranja”?]
Porque lo probé.
[“¿Está seguro”?]
125 Estoy seguro que ese era jugo de naranja, eso no hubiera sido limón, no hubiera sido uva, no hubiera sido toronja, eso fue jugo de naranja, por el sentido del gusto, yo no lo olí, no lo oí, no lo toqué, no lo vi, sin embargo, el sentido del gusto me dijo que era jugo de naranja. ¿Creen que estoy en lo cierto?
126 Seguro que sí. ¿Por qué? El sentido del gusto probó que era jugo de naranja. Ahora, no importa cuánto me digan que era agua, sé que es jugo de naranja, yo lo probé. ¿Ven? Ud. también pudiera saborearlo, y si Ud. tiene un sentido del gusto, Ud. lo reconocería de igual manera. Y si Uds. tienen fe, saben de lo que yo estoy hablando.
127 Ahora miren aquí de nuevo, ahora miren aquí. Huelo perfume. Eso es perfume.
[El Hermano Kidson dice: “Ud. no puede verlo”.—Ed.]
No veo ningún perfume.
[“Ud. no lo oye”.]
Yo no escucho ningún perfume.
[“Ud. no gusta de él”.]
No lo gusto.
[“Ud. no lo siente”.]
Yo no lo siento.
[“¿Qué le hace pensar que eso es perfume”?]
128 Porque lo huelo. Así es. El sentido del olfato me dice que eso era perfume ante mi nariz. [Cinta en blanco.—Ed.] Pruébelo. Muy bien, sé que eso era perfume. Yo no lo vi, ¿verdad? ¿Lo vería? Tenía mis ojos cerrados. ¿Lo probé? No, no lo tenía en mi boca. ¿Lo sentí? No le puse mis manos, ni nada. ¿Cómo lo supe entonces? ¿Lo oí? No, yo lo olí, y fue una evidencia directa de que eso era perfume. Yo lo sé. [Cinta en blanco.] Ahora… [Cinta en blanco.]
129 [El Hermano Kidson dice: “…no siente la música”.—Ed.]
No, señor.
[“Ud. no saborea la música”.]
No, señor.
[“Bueno, ¿qué le hace pensar que eso es música?”.]
Yo la escucho, y sé que es música.
[“¿Está Ud. seguro de eso”?]
130 Estoy seguro, la dama está tocando Solo Creed. ¿Creen que estoy en lo cierto? Traten de convencerme de lo contrario. Yo no lo veo, no lo gusto, no lo toco, no lo huelo, pero lo oí. ¿Estaba seguro? ¿Yo sé que es así? ¿Por qué?
131 Ahora, allí están los cinco sentidos del cuerpo. Ahora, son algo seguro, ¿verdad? Ud. lo sabe cuándo se manifiestan, Ud. lo sabe. Ahora Uds. están mirando a una congregación, Uds. saben que me están mirando a mí. Pues bien, amigos: “Fe” aquí está: “fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven”. Es seguro. Ud. lo sabe, no hay necesidad de que alguien les diga nada más al respecto, queda tan declarado como con cualquiera de estos otros cinco sentidos del cuerpo. ¿Entienden lo que quiero decir? ¿Cuántos entienden de manera general ahora lo que quiero decir? Veamos sus manos. ¿Ven? ¿Ven?
132 No es por lo que Ud. se esfuerza en hacerse creer. Ahora, por ejemplo, yo trato de hacerme creer que estoy escuchando música, yo—yo no lo haría. Tal vez me hago creer que estoy oliendo perfume, simplemente no está allí. Absolutamente tengo que hacerlo. ¿Ven lo que quiero decir? Y la fe es así de cierta. Es un acto de certeza, Ud. lo sabe. ¡Oh, vaya! Espero que lo vean, lo que quiero decir. ¿Ven?, es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven, Ud. no lo ve, no lo gusta.
133 Alguien dice: “No me siento mejor”.
134 Bueno, ¿qué sucede? ¿Por qué no se siente mejor? Si tenéis fe, conforme a vuestra fe os sea hecho. ¿Es así? ¿Ven? No importa Ud. cómo se sienta, de todas maneras está sano; no importa lo que Ud. vea, de todas maneras está sano. ¿Ven lo que quiero decir? Es un… Ud. lo sabe, no hay nada que le saque eso del corazón, Ud. lo sabe, es un acto allí con seguridad. ¡Oh, vaya!
135 Si tan solo pudieran verlo, amigos, algo sucedería. Si tan solo supieran de lo que estoy hablando, algo reaccionaría ahora mismo. ¿Ven? Es seguro. Está allí mismo, tan cierto como estos otros cinco sentidos. Estos son del hombre natural, la fe es de Dios. El hombre natural puede estar errado, pero Dios no puede estar errado. ¡Oh, vaya! Pues, eso nos haría comenzar a gritar. Piénsenlo.
136 ¿Y la gente me dice que tienen fe, y dicen que no pueden creer en sanidad Divina? Amigos, si Uds. no creen en las sanidades Divinas, están perdidos. Así es. ¿Cómo va Ud., si no puede tener la fe suficiente para que Dios remiende este cuerpo para glorificarlo a Él, cómo va Ud. a tener más fe para creer que Dios tomará esto viejo mortal y de él hacer lo inmortal para levantarlo? Esa es una sanidad Divina directa. ¡Oh, vaya!, habrá unas desilusiones terribles en el Día del Juicio, en la resurrección. Así es.
137 Fe, tenemos que llegar a tal punto en que seamos trasladados como lo fue Enoc. Así es. Fe, testimonio para apaciguar a Dios. ¿No fue Enoc…? Nuestra siguiente Escritura dice que Enoc tuvo un testimonio por fe de que él agradó a Dios. ¿Es así? Y la Biblia dice: “Sin fe es imposible agradar a Dios”. Bueno, Ud. tiene que tener la misma clase de fe para que Ud. crea, y lo sepa. [Cinta en blanco.—Ed.]
138 …un don de sanidad, no un don de milagros, aunque muchos milagros se realizan a la par con ella. Pero es un don de sanidad, la gente se sana, salen, oran por ellos, regresan, y vaya, están sanos. Esperen a que yo me vaya de la ciudad, amigos, después de que me haya ido por mucho tiempo Uds. oirán a la gente entrar a sus iglesias y decir: “Bueno, ese cáncer, se ha ido”. “Esa—esa sordera que yo tenía, pues, yo—yo oigo ahora”. “Mi aflicción, pues, se fue de mí”.
139 Solo es la simplicidad de… No es algo que Ud. mismo pueda hacer, no es emoción. Veo que la gente viene en la línea, se sobresalta y dice: “¡Oh, Dios, aleluya! ¡Amén! ¡Gloria a Dios!”. No haga eso, Ud. interfiere con la fe allí, Ud. interfiere con Dios. Acérquese en reverencia y solo levante la mano y crea. Eso es todo. Fe, Ud. no se esfuerza por ella, la fe es algo que ya está en su corazón, Ud. solo venga y crea. ¿Ven lo que quiero decir?
140 ¡Oh, amigos, vaya!, yo los amo, no les hablaría tan directamente si no los amara, pero yo los amo demasiado para verlos arreglándoselas sin esto, ¿ven? Uds.—Uds. deben entender.
141 Y ahora miren, ahora mi texto rápidamente para poder darnos prisa. Dios testificó del don de Abel. Dios siempre testifica de Sus dones. ¿Correcto?
142 Ahora quiero que se fijen, cuando los hijos de Israel estuvieron en cautiverio por cuatrocientos veinte años allá en Egipto, llevados allá por José cuando fueron allá, pasó el tiempo y se levantó un Jo-… o, un Faraón que no conocía a José. Y después el pueblo entró en esclavitud, y tuvieron que hacer casas de paja, y ladrillo, y cosas de paja y hojarasca, y entonces comenzaron a clamar a Dios por un libertador. ¿Es así? Y ellos clamaron y clamaron. Y Dios preordinó un libertador. ¿Es así? A Moisés.
143 Y cuando Moisés llegó a la edad de madurez, salió y vio a dos egipcios maltratando a un hebreo, y él mató a los egipcios y los sepultó. Y al día siguiente, cuando se encontró con unos hebreos peleando entre sí: “Pues” dijeron ellos, “¿nos vas a matar como mataste al egipcio?”.
144 Ahora miren, guarden silencio amigos, Moisés, el libertador mismo, el regalo de Dios para el pueblo, ellos no lo entendieron. ¿Ven lo que quiero decir? Ellos no entendieron a Moisés. Y Moisés pensó, seguramente, que ellos entenderían que él era su regalo para liberarlos, pero ellos no entendieron.
145 Y ahora, amigos, no me malinterpreten. Permítanme decir esto con reverencia en mi corazón, sabiendo que soy una persona destinada a la Eternidad que algún día se parará ante el Juicio: A miles de personas se les está pasando su regalo. ¿Ven? Ellos no pueden entenderlo. Y miran, y dicen: “¡Oh, él solo es un hombre!”.
146 Eso es verdad. ¿Fue Dios o Moisés el que liberó al pueblo? Fue Dios en Moisés. ¿Ven? Ellos clamaron por el libertador. Y cuando Dios les envió el libertador, ellos no lo vieron, porque fue por medio de un hombre, pero no era el hombre, era Dios en el hombre. [Cinta en blanco.—Ed.]
147 “…que mora en Mí, Él es el que hace las obras”. ¿Ven Uds.? Pero Él fue el Regalo de Dios para el mundo. Dios Lo dio a Él por Ud. y por mí. ¿No está Ud. contento por eso? Miren, Dios Lo dio. Pues, bien, la gente que creyó que Dios Lo dio a Él, pueden ser salvos, pero aquellos que no lo creen, no pueden ser salvos. ¿Es así?
148 Y no hay otra manera de entrar al Reino, solo por Él. ¿Es así? Bueno, ahora, si Ud. lo cree, Ud. puede ser salvo. Pero si Ud. no lo cree, Ud. no puede ser salvo, porque Él es el Regalo de Dios.
149 Miren, las Escrituras dicen: “Ningún hombre… Nosotros sabemos que Dios estaba con Cristo, porque ningún hombre podía hacer las obras que Él hizo, si Dios no estuviera con Él”. ¿Correcto?
150 Entonces ¿qué fue? Dios estaba testificando que Ese era Su Hijo unigénito. ¿Verdad que sí? Dios testificó eso, Él dijo: “Este es Mi Hijo”. Él dijo: “Si no Me creéis a Mí, creed por causa de la obra misma”. ¿Correcto? Él dijo: “Si alguno da testimonio de sí mismo”, Uds. saben cómo dicen las Escrituras: “pero si—si él testifica, y no es verdad lo que dice, entonces no Me creáis; pero si Yo testifico y si lo que digo es verdad, Mi Padre testificará de ello”.
151 Y si yo les hablo acerca de un don de sanidad Divina y Dios no testifica de eso, déjenlo allí, está errado; pero si Dios testifica de eso, crean que es el don de Dios para Uds. Así es. ¿Ven lo que quiero decir?
152 Lamento tener que presentar esto de esta manera, amigos, pero confío que Uds. entiendan entre líneas. Ahora fíjense, ¿ven?, es el regalo de Dios. Después de que Jesús, cuando Se fue… Él fue llevado arriba. Mucha gente vino a Jesús que nunca fue sanada, Él oró por muchos que nunca tuvieron resultados de eso, porque no creyeron, ellos no creyeron que Él era el Hijo de Dios. Ellos dijeron: “Pues, él mismo se hace Dios, él perdona pecados en la tierra. ¡Blasfemia!”. ¿Lo ven?
153 Lo dijeron de Elías, dijeron lo mismo de Moisés. “Pues, ojalá nos hubiéramos muerto allá en Egipto, en vez de ser traídos aquí para morir de hambre en el desierto”. ¿Ven?, el mensajero de Dios siempre ha sido rechazado. Uds. saben de lo que estoy hablando, ¿verdad? Espero que sí, amigos. Dios bendiga sus corazones. Yo—yo quiero que Uds. lo vean, amigos.
154 Ahora, pues, ellos estaban necesitados de un Salvador; Dios envió a Cristo al mundo como Salvador.
155 Luego, después de que Jesús se fue, muchos del pueblo amado de Dios estaban enfermos y afligidos, Dios le dio a Pedro un don de sanidad Divina. Ahora, eso… La gente era sanada porque Dios testificó por medio de Pedro del don de sanidad Divina así como Él testificó por medio de Elías como profeta, por medio de Moisés como libertador, por medio de Cristo como Hijo. Él testificó por medio de Pedro como un sanador. ¿Lo hizo Él? Y la gente captó la idea.
156 Y aun había tal cantidad de gente que Pedro no podía orar por cada uno de ellos, y ellos sabían que este apóstol era el regalo de Dios para ellos, y él no les estrechó la mano, ni dijo: “Dios los bendiga”, llevaban a la gente fuera del edificio y los acostaban en la calle para que aun su sombra al pasar sobre ellos, pues, eran sanados. ¿Es correcto? ¿Por qué? Porque sabían que Pedro era el don de sanidad enviado de Dios al pueblo. ¡Oh, espero que Ud. lo vea, amigo! Miren, Uds. ven, era el regalo de Dios. ¿Qué…? Ahora quiero preguntarles: ¿Fue Pedro quien hizo la sanidad? [Cinta en blanco.—Ed.]
157 Dios no está en las cosas materiales, Dios está en los hombres; el Espíritu Santo jamás cayó sobre organizaciones, Él cayó sobre hombres. Y mucha gente hoy dice: “Ellos no pertenecen a mi fe”. Bueno, si Ud. tiene la fe de Cristo, es todo lo mismo. A Dios no le importa de… Su organización no significa ni eso para Él.
158 Y los pueblos se han llevado a un punto en que solo es un gran mundo organizado. Y, por eso… es la razón que prefiero tenerlo en un auditorio. Si es en una—una iglesia unitaria, la trinidad no vendrá; si es una iglesia de la trinidad, la unidad no vendrá; si es en una iglesia metodista, los bautistas no vendrán; en la iglesia bautista, los metodistas no vienen. Un Cuerpo…
159 Una persona dijo: “¿Deberíamos rebautizarnos ahora para poder venir, y que se ore por nosotros?”.
160 Misericordia, eso es lo más pagano que hemos tenido. Así es. ¡No! Hermano, por un Espíritu todos somos bautizados en un Cuerpo, correcto, no importa quién sea Ud. y dónde esté Ud. Así es. Entonces no importa de qué organización sea Ud., uno no tiene que pertenecer a la iglesia bautista, o a la iglesia metodista, o a la pentecostal, o lo que sea, uno tiene que tener fe en Dios. Así es.
161 Ahora, y francamente, Ud. no tiene que pertenecer a ninguna iglesia. Pero si Ud. es sanado y vuelve a pecar, eso le volverá a Ud. peor que en primer lugar. Ud. vaya a alguna parte entonces a la iglesia, y sirva a Dios. Dios no lo sana para la gloria del diablo, Él lo sana a Ud. para Su gloria.
162 Ahora miren, ¡cómo falla la gente! Ahora, Moisés sintió, me imagino cómo se sintió. Fue desagradable para él salir directamente y decírselo a la gente, porque pensó que sería exaltación propia. Él pensó que la gente diría: “Ahora, miren a ese hombre”.
163 Ya hemos tenido bastante de eso en el mundo hoy, hemos tenido mucha gente que ha pasado, diciendo: “Dios hizo esto y Él hizo aquello”. Pero Dios no dio vindicación de eso. Pero si Dios da vindicación, Él respetará Su don. ¿Correcto? Sí, señor, Dios honró el regalo de—de Abel. Él honró el don de Moisés, y Moisés pensó que el pueblo entendería, pero no entendieron.
164 Y hoy, ciertamente, parece que una persona no tendría que acercarse más de lo que Uds. están ahora mismo para saber de lo que yo estoy hablando. Muy bien, pero se les pasa por alto a la mayoría. Y, amigos, yo los amo, y quiero verlos recuperarse.
165 Ahora, cuando ellos pidieron un libertador, Dios envió al libertador, y ellos fallaron en verlo. Moisés fue el regalo de Dios para Israel. ¿Lo creen?
166 Más adelante, Elías el profeta, ellos eran los regalos de Dios. Muchos de ellos se levantaron, falsos profetas. En los días de Elías se levantaron falsos profetas, pero Dios testificó de la profecía de Elías. Si es de Dios, Dios testificará de ello. Y allí estaba Elías, y él era el regalo de Dios para Israel. ¿Lo creen?
167 Él incluso era el pastor de Acab, él era el pastor de Jezabel. Ella no quería admitir que él era su pastor, pero él era el hombre que le dijo dónde vivía, así es, él era su pastor. Ella lo odiaba, sin embargo, él era el regalo provisto por Dios allá para ella y para hacerle saber sus pecados, y ella falló en verlo a él. ¿Saben a lo que me refiero?
168 Jesús vino, Jesús, escuchen, Jesús fue el Regalo de Dios para Israel, para el mundo. ¿Verdad que sí? Jesús fue el Regalo de Dios: “De tal manera amó Dios al mundo que dio a Su Hijo unigénito”. ¿Lo creen? [Cinta en blanco.—Ed.]
169 Y no fueron los apóstoles. ¿Piensan Uds. que Moisés fue el—el libertador porque fue Moisés, su ingenio y su inteligencia? Pues, él dijo que era un hombre tardo de lengua. Fue Dios en Moisés, un don para el pueblo. Fue Dios en Cristo, Él dijo: “No soy Yo, es Mi Padre que mora en Mí”.
170 Por eso es que Marta dijo: “Señor” en el sermón de anoche, dijo, “yo sé que Tú eres el Cristo, el—el Hijo de Dios que habría de venir al mundo”. Ella lo creyó. Y allí la gente creyó en Él.
171 Y miren a Pedro cuando él pasaba caminando, pues, él era un mortal, él nació de carne pecaminosa igual que yo o Ud., así es. Pero la gente tenía necesidad de un sanador, así que enviaron… Dios envió a Pedro para hacer esa obra específica. Juan era amor, Pedro no tenía el amor en su corazón que tenía Juan, Juan era la agencia de amor de Dios. ¿Ven Uds.?
172 Miren aquí, cuando Él llevó a Pedro, Santiago y Juan: esperanza, fe y caridad… ¿No lo ven? Esas personas dotadas, esas tres, la esperanza, la fe y la caridad; la esperanza estaba en Santiago, él fue quien puso la Iglesia en orden, la fe estaba en Pedro, y la caridad estaba en Juan. Esperanza, fe y caridad, eran los representantes de Dios en la tierra. Y la gente se acostaba a la sombra de Pedro y eran sanos.
173 ¡Oh, amigos! ¡Oh, vaya! No piensen que les estoy gritando, amigos. Uds. pudieran pensar que estoy emocionado, pero no lo estoy. Estoy tratando de expresarles mi punto de manera que Uds. vean de lo que estoy hablando.
174 Ahora, la gente pentecostal ha estado orando, los últimos treinta o cuarenta años, por el don de sanidad. Estamos viviendo en los días cuando tenemos la mejor ciencia médica que hemos tenido, tenemos los mejores hospitales que hemos tenido, tenemos los mejores médicos que hemos tenido, tenemos las mejores drogas con las que hemos practicado, y tenemos más enfermedad que nunca.
175 Hay miles y cientos de miles de preciosos santos de Dios sufriendo esta noche, y están clamando, y clamando, y han clamado por años para que Dios restaure el don de sanidad Divina a la Iglesia, y cuando Dios movió las órbitas hace treinta y siete años, y lo preordinó y lo envió, muchos centenares de personas están pasando sin reconocerlo, amigos, ahora eso se cumple.
176 No me gusta decir esto, Dios tenga misericordia, miren, amigos, por el resto del país, allá en Phoenix, allá en Houston, allá en San Antonio, allá en Arkansas, por todo el país, miles están siendo sanados, al pasar por allí, de toda clase de enfermedad y dolencia. ¡Oakland, reconoce tu día! Algún día, los encontraré ante el Tribunal de Dios, Uds. sabrán que yo les testifiqué la verdad del Dios Todopoderoso. Uds. han clamado por eso. ¿Qué? Si Uds., de la manera en que lo respeten creyéndolo, Dios testificará de Sus dones. Así es. Él lo hizo por Abel, Él lo hizo por Elías, Él lo hizo por Moisés, Él lo hizo por Pedro, Él lo hizo por Pablo, Él lo hizo por todos, y aún lo hará hoy.
177 Cuando primero bajó Pentecostés y el bautismo del Espíritu Santo primero comenzó a bajar, la gente dijo: “Es fanatismo”, pero Dios testificó de eso, que Él era así. Por eso estoy con Uds. esta noche, porque sé que es la mano de Dios. Muchos de ellos se desviaron en ismos con eso, pero es un artículo Pentecostal genuino; Dios ha testificado de eso. Eso es verdad. Y lo mismo que Él ha hecho esta noche de otra manera… [Cinta en blanco.—Ed.]
178 Y yo estaba entrando a la farmacia, y cuando entré, noté que un individuo me miraba un poco extraño. Entré en la tienda, y salí, y tenía la tapa de la botella, y nunca lo he olvidado, y aún tenía puesto mi uniforme.
179 Y él puso su… el hombre me puso la mano sobre el hombro, me miró, él dijo: “Señor” dijo, “veo que Ud. es un oficial”. Dijo: “Pensé en hacerle una pregunta”. Dijo: “Ud. puede pensar que estoy un poco loco”.
Y dije: “¿Qué sucede, señor?”.
180 Él dijo: “Yo vivo en Paducah, Kentucky”. Dijo: “He estado bastante enfermo como por dos años”. Él dijo: “La semana pasada tuve un sueño peculiar” dijo él, “soñé que yo debía venir a Jeffersonville, Indiana, y buscar a alguien llamado Branham para que orara por mí”. Dijo: “¿Sabe Ud. si algún Branham vive por aquí o no?”.
Vaya, Uds. no saben cómo me sentí. Pensé: “¡Oh, Dios está testificando!”. Y dije: “Sí, señor”. Dije: “Sé de Branhams que viven aquí”.
Él dijo: “Sabe Ud., ¿hay alguno que ore por los enfermos?”.
Le dije: “Soy yo”.
181 Él simplemente me miró así, y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, él me tomó de la mano. Lo tomé de la mano, me quité el sombrero, recosté el sombrero, y puse la pistola en el sombrero, me arrodillé al lado de la calle y comencé a orar por él allí mismo en la calle.
182 Cuando me levanté, había madres paradas, sujetando a sus pequeños, y hombres con los sombreros en sus manos así, esperando la oración. Se han obrado muchas cosas en Jeffersonville, y ellos sabían lo que estaba sucediendo. Y cuando nos levantamos, allí estaban todos parados allí con sus rostros inclinados escuchando la oración. Me levanté, y el hermano, me abrazó, comenzó a darme palmaditas de esa manera. Yo nunca lo he vuelto a ver desde ese día. Dios lo sanó.
183 Y estando allá en Houston, Texas, en la reunión del Reverendo Kidson, y una mañana parado allí, ¡oh, vaya!, estaba pensando, orando, había, estábamos en un servicio de cinta, y había cientos de personas que venían en la línea, siendo sanadas. Y de repente una señora entró corriendo, ¡oh!, el edificio era tan amplio como este auditorio, el piso principal aquí, y la señora corrió a la parte de atrás, tenía un niño en sus brazos, y se sentó, y estaba muy inquieta. Y la línea de oración como de a cuatro de ancho pasaba así.
184 Y ella se levantó, dijo: “¡Un minuto! ¡Un minuto!”. Y todos se detuvieron. Ella dijo: “No me agrada detener esa línea de oración, pero quiero decirles algo” ella estaba muy nerviosa y temblorosa, un poco emocionada, ella dijo: “Yo vivo por allá en el lado oeste de Houston”. Ahora, Houston es una ciudad bastante grande, varias millas de ancha, y estábamos en el lado este. Ella dijo: “Esta mañana mi vecina, la madre de esta niña…”. Dijo: “Su padre fue un predicador metodista de antaño” dijo, “lleva muerto veinte años” y dijo, “antes de morir, él viajaba predicando, y diciendo que algún día Dios le devolvería los dones a la Iglesia para los gentiles, antes del fin de la dispensación Gentil, como Él lo hizo con los judíos”.
185 Y dijo: “Su hijita bebé, este es el bebé de ella” dijo, “está un poco débil”. Y dijo: “Esta mañana después de limpiar su casa, ella había puesto allí su trapeador y estaba acostada al pie de la cama y descansaba”. Y dijo: “De repente ella tuvo un sueño, vio una gran nube negra que se levantaba”. Y dijo: “Bajando de esa nube que comenzó a abrirse” y dijo, “allí venía su padre muerto. Y él le dijo: ‘Levántate y toma la niña y ve al Houston Gospel Tabernacle. El don de sanidad Divina está allí’”.
186 Bueno, ella pensó que solo era un sueño, no había oído antes del Houston Gospel Tabernacle, así que ella se quedó acostada allí por un rato, se durmió de nuevo, y lo soñó por segunda vez. Vino la gran nube negra, su padre muerto bajó caminando directamente de la nube. Ella dijo: “Bueno, qué extraño, ya soñé con papá por segunda vez”. Dijo: “Él dijo, lleva la bebé”. Bueno, ella se levantó y tomó su bebida, caminó un poco por la casa y regresó y se acostó, estaba acostada de nuevo. Y cuando lo hizo, ella lo soñó por tercera vez. Vino la gran nube negra, y su… [Cinta en blanco.—Ed.]
187 Llamaron a la oficina del registrador para ver si lo había… solo para ver del sueño. Yo no creo en todos los sueños, Uds. saben. Así que, llamó… Pero Ella dice: “Vuestros jóvenes verán visiones, vuestros ancianos soñarán sueños”. Y luego ella—ella llamó a la oficina del registrador, y él dijo: “Sí, hay un Houston Gospel Tabernacle allá lejos en el lado oeste, en la calle 67, y al oeste—calle 67 del este.”
188 Y la señora, la madre, tan débil que no podía… Ahora, la niña estaba, tenía parálisis infantil, las piernecitas lisiadas. Y ella no podía traer la niña. Pero ella le pidió a la vecina, y la vecina cambiaba de autobuses y carros, hasta que llegó y se bajó de un carro como a dos cuadras de la iglesia. Y había un oficial parado allí. Y ella le dijo: “¿Sabe Ud. dónde queda el Houston Gospel Tabernacle?”.
Dijo: “Sí, señora, allí mismo donde esa multitud de gente está parada allí en la calle”. Dijo: “Están teniendo un servicio de sanidad”.
189 Bueno, la pobre estaba tan débil cuando llegó allá, ella, se imaginan cómo se sintió, caminar directo allí y ver eso. Y ella me contó. Le dije: “Tráigame la bebé”.
190 ¡Oh, vaya! Uds. saben lo que sucedió, ¿verdad? Seguro. Y pensé, a pesar de la gente, los Ángeles del Cielo lo saben, Dios testificará de eso, Sus obras se declararán, no importa lo que la gente piense al respecto, así es. Es verdad, amigos. Dios bendiga su corazón.
191 Aquí en Camden, Arkansas, con el Hermano Adams, supongo… ¿Me pregunto si el Hermano Adams está aquí esta noche? Y allá, en su lugar, él me estaba sacando, tuvimos miles de asistentes al servicio, y me estaban sacando del servicio un día, y yo seguía escuchando a alguien gritar: “¡Ten piedad! ¡Ten piedad! Oh, ¿dónde está Ud., Reverendo?”.
Y me di la vuelta, el Hermano Adams me dijo: “No se puede detener”. Era un hombre de color, Uds. saben.
192 En Arkansas aún, si Ud. siquiera le da la mano a un hombre de color, lo meterán en la cárcel. Y allí están, es la ley que tienen allí. Ud. puede hablar con él, pero no le ponga las manos.
193 Ahora, ¡eso no está bien! No lo está. Él es tan humano como yo, o Ud., o cualquier otro. Esa es la pura verdad. Yo no sé lo que Uds. piensen de eso, pero quiero alivianar mi alma al respecto. Así es. Seguro. Yo apoyo a Abraham Lincoln, en eso.
194 Muy bien. Y miren, allí este pobre hombre de color parado allí, gritaba: “¡Oh, reverendo!”.
195 Y el Hermano Adams dijo: “Vamos, Hermano Branham”. Dijo: “Vaya, mire esa multitud” dijo, “han sacado a alguien”. Me sacaron a mí de la multitud. Ellos no quieren ser rudos, pero quieren jalar… porque, amigos, a veces uno al pasar, pueden casi matarlo pisoteado, y simplemente lo jalan a uno. Yo los amo, Dios bendiga sus corazones. Me gustaría pararme allí mismo y tocar a cada uno de ellos y orar por ellos hasta que el aliento salga de mi cuerpo.
196 Anoche cuando salí del edificio, casi tuvieron que acostarme en el auto. Aun mi corazón y todo, temblando y palpitando, así. Uds. no saben de la tensión al retener esos demonios cuando salen, están en el cuarto, y uno es responsable. ¿Qué pasa si sucede algo en el edificio? Pues, ellos lo encerrarían a uno en la cárcel, y terminarían la reunión para siempre. ¿Es eso…? ¿Ven lo que uno quiere decir? Uds. no saben la responsabilidad que hay. Y aquí, entonces… Y muy cansado después de seis meses sin parar.
197 Entonces yo—yo dije: “Espere un minuto”.
Y él estaba llorando, pobre hombre. Él tenía el sombrero en su mano, canoso. Él decía: “¡Reverendo, Reverendo!”.
Su esposa le dijo: “Tú no puedes llegar a él, cariño. Tú no puedes llegar a él”.
Y yo dije: “Espere un minuto, solo un minuto”. Y entonces miré alrededor, y lo vi a él, dije: “¿Qué sucede, señor?”. El Hermano Adams, el otro hombre me llevó de vuelta a donde él estaba. Y yo dije: “¿Qué sucede?”.
Él dijo: “¡Reverendo, Reverendo!”. ¿Ven?, él me agarró así, dijo: “¡Reverendo!”. Poniendo su mano sobre mí.
Yo dije: “¿Sí?”.
198 Él dijo: “Solo un minuto, Reverendo”. Él dijo: “He recorrido un largo camino para llegar aquí”. Él dijo: “Antenoche” dijo, “mi mami, quien ha estado muerta casi por veinte años” y dijo, “ella era una mujer Cristiana, y yo he estado ciego por más de doce años” él dijo, “y anoche, o anteanoche, soñé…[Cinta en blanco.—Ed.] …había enviado Su don de sanidad Divina, y estaba en Camden, Arkansas, y que yo no le dejara a Ud. pasar”. Dijo: “¡Reverendo, por favor no me pase de largo!”.
199 ¿Piensan Uds. que yo podría pasarlo? No me importa quién era él. Es Dios. A mí no me importa cuánto lo metan a uno en la cárcel.
200 Entonces parado allí junto a ese pobre anciano, lo tomé de las manos, sus ojos habían reventado por una explosión, lo tomé de las manos y oraba por él, su esposa llorando, las lágrimas rodando por su abrigo, caían así, ella estaba parada allí.
201 Después de que terminé de orar, él solo, sus ojos, se veía tan asombrado, él miró alrededor, comenzó a pestañear, dijo: “Cariño, ¿no es un automóvil el que está allí mismo?”. Y era nuestro carro en el que estábamos. Lágrimas rodaron por sus ojos, salían de sus ojos, él comenzó a levantar sus manos y a regocijarse.
202 ¡Oh, hermano, Dios testificará de Sus dones! Los cielos y la tierra pueden pasar, pero Dios se va a mover. Habrá alguien que va a recibir eso, sí, señor, si Ud. viene y respeta lo que Dios ha hecho por Ud. Así es. Dios testificará de Su don. Ahora mismo es tiempo de comenzar.
203 Escuchen, no hace mucho yo estuve, estuve allá en Illinois. Y escuchen, mientras hablamos de los de color, esto me vino a mente. Había… Yo estaba en un gran coliseo, muchos de Uds. saben de lo que estoy hablando, y mirando alrededor y viendo diferentes cosas, vi a un anciano de color con un pequeño anillo de cabello blanco alrededor de su cabeza, él venía así, mirando. Y después de un rato él llegó a—a una cierta cosa, se detuvo, se quitó el sombrero, lo sostuvo detrás de él, inclinó su rostro.
204 Vi que estaba orando. Y me acerqué a él después de que terminó de orar, le dije: “Señor” dije, “soy un ministro” dije, “le vi orando. ¿Qué tenía de sorprendente la caja?”.
205 Él levantó la mirada, sus pobres mejillas envejecidas, arrugadas y endurecidas, y lágrimas rodando de sus mejillas, él dijo: “Párroco” dijo él, “solo mire allí”.
206 Y me levanté y miré hacia allá, y parecía como un vestido antiguo allí. Yo dije: “Solo veo un vestido”. Y eso es lo que mucha gente simplemente ve, las señales naturales. Yo dije: “Solo veo un vestido”.
Él dijo: “¿Puede ver una especie de círculo en él, párroco?”.
Y yo dije: “Sí, señor”.
207 Y dijo: “Toque aquí en mi costado” dijo, “son las marcas de un cinturón de esclavos. Esa es la sangre de Abraham Lincoln”. Dijo: “La sangre de Abraham Lincoln me quitó el cinturón de esclavo. ¿Cómo no quitarme yo el sombrero y hacer una oración?”.
208 Yo pienso que esta noche, si un hombre de color, por las libertades y sus derechos, pudo quitarse el sombrero ante la sangre de Abraham Lincoln, ¿qué deberían hacer Uds. Cristianos con la Sangre de Jesucristo? ¿Ven? ¡Oh, amigos!, yo también esperaba encontrar más fe en Oakland y Los Angeles.
209 Les diré que las personas que lo recibieron no hace mucho, fue la gente hispana en Arizona. Ellos captaron la idea rápidamente, ellos sabían que era un regalo de Dios para ellos. Ellos vinieron directamente a la plataforma. Y yo veía a esas preciosas madres hispanas desmayarse y caer, y las sacaban de la línea antes de que pudieran llegar a mí, ellos lo creyeron.
210 Una de ellas vino, incluso tuvo un sueño, que ella… Y ni siquiera podía hablar inglés. Y ella vio a ese Ser sobrenatural parado. (Ud. tiene la carta aquí, ¿verdad? Esta es.) Muchos…
211 ¿Por qué? Dios testificará de Sus dones. ¿Es así? ¡Oh, amigos, Uds. saben de lo que estoy hablando! ¿Entienden ahora de lo que estoy hablando? Fe, créanlo. Venga, no es el hombre, es Dios en el hombre. ¿Saben lo que quiero decir? [Cinta en blanco.—Ed.]
212 …?…¡Oh, Dios!, que la gente venga esta noche así como lo hicieron en los días de los apóstoles. Que ellos vengan dándose cuenta que este es el tiempo apostólico para ellos. Esta es la hora en que lo que ellos han pedido está presente ya: El Espíritu Santo en forma de sanidad para sus cuerpos. Concédelo, amado Dios. Que muchas personas sean sanadas esta noche. Ten misericordia, Padre.
213 Y que todos los que vengan esta noche, vengan como lo hicieron cuando pasaron junto a Tu humilde siervo, Simón Pedro. Y eran puestos a su sombra y fueron sanados por completo, porque reconocieron a Dios en el hombre. Que ellos reconozcan a Dios como lo hicieron en Moisés. Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo Consigo Mismo. Que ellos reconozcan a Dios esta noche en Su pueblo. Concédelo, amado Padre. Ten misericordia ahora y bendice a cada uno de ellos.
214 Y, amado Dios, en este momento oro por mi pequeña iglesia en casa que acaba de tener servicios esta noche, clamando, rogando que yo vuelva a casa. ¡Oh, Dios, gente reuniéndose de diferentes partes del país! Cuida de mi pequeño hijo huérfano, ¿lo harás, amado Dios?
215 ¡Oh, estoy aquí esforzándome, haciendo lo mejor que puedo, amado Dios, para obedecer lo que se me dijo que hiciera! Y que la gente vea, Padre, el sacrificio que es, y lo que Tú has hecho por la gente. Y que ellos reconozcan este día y muchos sean sanos, y se recuperen de sus enfermedades y testifiquen por la ciudad. Porque lo pedimos, en el precioso Nombre de Jesucristo, Tu amado Hijo. Amén. [Cinta en blanco.—Ed.]
216 Amigos, simplemente caen de un lado a otro. ¡Oh, cómo desearía que Uds. pudieran, Uds.… yo sé que sí! Dios bendiga sus corazones. Tengo confianza en creer que Uds. la tienen.
217 Cantemos todos ahora, mientras la banda toca, y todos, Solo Creed. Todos ahora, alcen sus voces en alto. Vamos ahora:
Solo creed, solo creed,
Todo es posible,… (Me puedo parar aquí mismo. Está bien, me iré bajo la sombra detrás del micrófono…?… Solo pasaré por aquí.)
…solo creed,
Todo es posible, solo…
218 Un momento ahora. ¿Creen Uds. que Dios está entre nosotros esta noche? ¿Lo creen? ¿Creen que Él les ha enviado a Uds., quienes han clamado por liberación? ¿Creen que Él les envió sanidad? ¿Creen Uds. con todo su corazón? Entonces cantemos esto con nuestras manos en nuestros corazones diciendo:
Creo Señor, creo Señor,
Todo es posible, Señor, yo creo;
Señor creo en Ti, ¡oh, Señor!, creo en Ti,
Todo es…[Cinta en blanco.—Ed.]
219 …ha llegado. Creemos que Tú vienes pronto. Tú has enviado Tu don para glorificar a Tu Santo Hijo. Él está extendiendo Su santa mano para sanar por medio de la agencia de Su Iglesia. Ayuda a la gente que está aquí esta noche. Mientras la música suena dulce y suavemente, que la gente crea.
220 Padre, si he dicho algo errado, perdóname. Oro que permitas que la gente entienda que este es el momento en que Tú has testificado. Y que ellos sepan que Tu siervo no vino por deseo mío, fue Tu voluntad que yo viniera, Padre. Y que ellos hagan a un lado toda mente escéptica, todo pensamiento escéptico, y vengan esta noche y sean sanados. Porque lo pedimos, en el Nombre de Jesús, y para Su gloria. Amén.
221 Ahora, ¿están haciendo a un lado todo pensamiento escéptico? ¿Han olvidado todas sus ideas escépticas? ¿Va a venir Ud. a ser sanado esta noche? ¿Lo cree Ud.? Digan: “Amén”, todos los que… Dios les bendiga, amigos.
222 Ahora van a tomar una fotografía. Les diré lo que sucede con estas fotografías, las cuelgo en mi cuarto, cada noche cuando estoy en casa, oro por ellas. ¿Cuántos quieren que ore por Uds. cuando mire esta fotografía? Dios bendiga su corazón.
223 Ahora, asegúrense de no perderse el servicio de mañana en la noche, y la noche siguiente, la historia de mi vida, quiero que Uds. escuchen la noche siguiente. Y Dios los bendiga ahora mientras nos paramos reverentemente por un momento, van a tomar la fotografía. Ahora, el fotógrafo les dirá qué hacer.
[El fotógrafo dice: “Si se pudieran sentar ahora, por favor”.—Ed.]
224 Si se pararan en ese balcón, sería mucho mejor, sería mucho mejor… ¿No es así, fotógrafo? Si se ponen de pie, sería, harían una fotografía mucho más bonita, especialmente en el balcón. ¿Verdad? Se ve mejor… Muy bien, se paran los del balcón. Quieren que se paren los de los balcones, alrededor. (Así está bien…?… en la presencia del…)
225 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por esto alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de Su ofrenda. Padre Celestial, Te doy gracias por Tu testimonio ahora, testificando de lo que Tú has hecho por medio de nuestro amado Jesús. Que el Ángel que me habló esa noche en la habitación esté cerca del lado de Tu siervo en este momento para confirmar la Palabra con muchas señales y prodigios. Sabemos que Satanás está…?… Y que muchas personas sean sanadas esta noche, y que su fe se alce ahora para creer el testimonio. Y que sean sanos de toda clase de enfermedad. Somete todo espíritu a Tu siervo, para la gloria de Dios. Lo pedimos, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
226 [El Hermano Branham ora por aquellos en la línea de oración, muchas de sus palabras son imperceptibles.—Ed.]…?…
227 La voluntad de Dios es sanarla…?… justo antes del…?…
228 Tú, demonio…?… Yo te conjuro por Jesús…?… [Cinta en blanco.—Ed.]
229 Dios Todopoderoso, oro para que bendigas a nuestra hermana que está sufriendo, y que ella en este momento se dé cuenta que es …?…Tu Espíritu dará testimonio de Tu don.
230 ¡Sal de ella, tú demonio, en el Nombre de Jesucristo!
231 Ahora, ¿cómo puede Ud.…?… ¿Cree Ud. que le dije toda la verdad? ¿Cree Ud. con todo su corazón, hermana?
232 Amado Dios, es imposible que ella no sea sana, y ella dice que cree con todo su corazón. Y Tú me dijiste que si logro que la gente me crea, habiendo Tú enviado para este propósito, y siendo sincero en oración, que ninguna enfermedad podría estorbar a la oración. ¡Oh, Dios!, en más de once estados he testificado de Tu don. Y ahora, oro, Padre, que les concedas salud, …?…aquí esté abierto, para que nuestra hermana sea contada entre los que tienen fe.
233 Sal de ella, tú… [Cinta en blanco.—Ed.]…?…
234 Padre Celestial, estoy pensando en el extranjero de cómo Tú obraste con estos santos amados. ¿Cómo es que Tú…?… se humilló para creerle a Dios. Y oro que Tú bendigas a nuestro querido hermano…?… él tiene necesidad. Por favor, ¡oh, Dios!, ten misericordia de él.
235 ¡Sal de él, demonio, en el Nombre de Jesucristo!
¿Cree Ud. ahora…?…
236 Venga, crean…?… Esa es la verdad. Tú quieres estar bien ahora, ¿verdad? ¿Crees que Dios escucha la oración del Hermano Branham? Ahora vamos a orar.
237 Padre Celestial, mientras esta hermosa niña está…?… ojitos azules mirando arriba hacia el…?… y sonriendo, ella tiene fe para creer que va a recibir lo que ha pedido. Y esta vibración…?…Sé misericordioso con ella, Padre.
238 Tú, demonio, sal de ella, ¡en el Nombre de Jesucristo!
239 …?…Nuestro Padre Celestial, sé misericordioso, una hermosa niña está sufriendo esta noche, y Tú estás aquí para…[Cinta en blanco.—Ed.]…?…
240 Padre Celestial, sé misericordioso con nuestra hermana que está sufriendo…?… Tú lo sabes todo…?… ¡Oh!…?… nos damos cuenta que el Dios Todopoderoso ha ordenado…?… Señor, y Él está testificando de Su…?…
241 Tú, demonio…?…a dejarla…?… en el Nombre de Jesucristo. Amén.
242 Amado Dios…?…Yo creo lo que ellos…?… Oro, Padre, en esta noche por mi pobre hermano que está sufriendo, Satanás está tratando de quitarle la vida. Bendícelo, amado Dios…?…
243 ¡Sal de él, demonio, en el Nombre de Jesucristo!
244 Sean reverentes congregación, allá en los balcones, mantengan sus rostros inclinados, por favor. Eso ya lo había dejado, y volvió a él otra vez, y me di cuenta que había alguien que tenía la cabeza erguida…?…
245 Ahora, un momento…?…Inclinen su rostro y crean de todo corazón.
246 Padre Celestial, Tú…?…el pueblo. Siento al gran mensajero, el Ángel de Dios parado cerca del púlpito en este momento, por tanto, con toda la fe que Tu profeta tiene, mi hermano está necesitado de muchas cosas.
247 Ahora este demonio quien ha venido para enviarlo a una tumba prematura, sal de él y…?…¡en el Nombre de Jesucristo!
248 …?…Toda vibración se detuvo en mi mano…?… Vaya, Dios le bendiga con…?…
249 Si así fuera, estaría vibrando…?…[Cinta en blanco.—Ed.] Vaya, y crea, mi hermano…?…todas las cosas ahora?…?…puedo ver…?…ahora mismo. Lo veo…?… La Biblia claramente dice…?…si Ud. cree, porque todo es posible si Ud. cree…?…
250 Han pasado mil novecientos años, Él ascendió a lo Alto, y Él dio dones a los hombres, y ahora Dios aún está testificando de Sus dones. Por tanto, en obediencia a lo que fue comisionado…?…
251 Yo reprendo a este demonio. ¡Sal de él en el Nombre de Jesucristo!
252 Tal vez le dé un descanso a la congregación. Levanten la cabeza si algunos de Uds. quisieran ver. ¿Cuántos me han oído explicar acerca de las vibraciones, lo que es? Veamos sus manos. ¿Cuántos aquí entienden acerca de cómo vino el don, la vibración sobre mi mano? Veamos sus manos. Todos Uds. ven lo que es, química.
253 Solo este hombre…?…¿Ven esos…?…Pensé que yo estaba…?…esta vibración aquí. ¿Ven? Pero es…?…
254 Ahora todos inclinen sus rostros y oren…?… Ahora recuerden, esto puede pasar de uno a otro, así que asegúrense de mantener su rostro inclinado…?…
255 Padre Celestial, sé misericordioso, Dios, con nuestra amada hermana, quien esta noche tiene el derecho, Padre, de ser sana, ella ha venido a reclamar su privilegio dado por Dios de ser sana por el Salvador, Jesús de Nazaret. Por lo tanto, Padre, dale fe a Tu siervo, para que pueda subir ahora mismo, a ese sexto sentido, esa fe…?…
256 Ahora en el Nombre de Jesucristo yo te reprendo, Satanás, ¡déjala!
257 Por favor, amigos, no levanten el rostro. Ahora, es impedimento para la dama. Esto es muy… Debe ser un cáncer en lugar de un problema femenino, porque está muy, muy enojado. Ahora mantengan su rostro inclinado, en todas partes.
258 ¿Cree Ud.…?… ¿Cree Ud. con todo su corazón que puedo hacer esto por medio de Jesucristo? ¿Cree Ud. que todo lo que tiene que hacer es solo creer?…?…
259 [El Hermano Kidson dice: “Hay una alteración en el segundo balcón, ¿podría decir algo?”.—Ed.] Reverendo…?…amigo. Mantengan sus rostros inclinados…?…[El Hermano Kidson habla de nuevo.]
Amado Padre Celestial, sé misericordioso con nuestros…[Cinta en blanco.—Ed.]
260 “Hermano Branham, si algo sucede en la cinta…?…”. [Cinta en blanco.—Ed.] “…pero si hay algo grabado en la cinta”, así. Ahora, ¿qué pasaría si Ud. tuviera una necesidad…?…¿Ven Uds.? A veces me lo pregunto. Me gustaría ir a su casa, pero ni siquiera pude… por allá una persona que se estaba muriendo quería que yo fuera en un avión, que alquilara una avioneta…?… Una mujer llamando desde allá, por allá en Missouri, dijo, aferrada al teléfono y se arrodilló en un—en un teléfono llorando, rogándome que orara, para hablar por teléfono de esa manera, y que no colgara, quería alquilar una avioneta para ir directamente por allá a Missouri, donde un bebé se estaba muriendo. [Cinta en blanco.—Ed.]…?…
261 Vaya, es muy triste, pero ¿qué puede—qué puede hacer una persona? Los haría perder la cabeza al pensar…[Cinta en blanco.—Ed.]…?…cosas como esas viniendo de todas partes.
262 Yo estaba hablando con mi esposa y ella me dijo que son masas de gente y todo. ¡Oh, vaya! Me han llegado mil quinientas cartas en diez días…?… [Cinta en blanco.—Ed.]
263 Ahora, esta niña está ciega, no hay vibración en su mano. Ella está lisiada, por supuesto que no produce una vibración, solo en enfermedad de gérmenes. Ahora, tendré que creer… [Cinta en blanco.—Ed.] Yo creo que Dios la sanará. ¿Lo cree Ud.? Ahora recuerden, les he dicho…quiero preguntarles… Quiero hablar con ella un poco…?…tengo que orar por los enfermos por dos noches, tal vez dar algunos testimonios de cosas.
264 Ahora mantengan su rostro inclinado, y yo le pediré a Dios con todo mi corazón que…Recuerden, yo no soy un sanador, es Dios.
265 Jovencita, Ud. ama a Jesús, ¿no es así, querida? Bueno, voy a pedirle a Jesús que te deje recibir la vista, querida, que te haga caminar.
266 Amado Jesús, el…?…envía Tus bendiciones Divinas sobre la niña, y estos ojos que ahora están ciegos, que puedan ver de nuevo, que este cuerpo que ahora está lisiado sea sano de nuevo. Oro, Padre, que Tú lo concedas, en el Nombre de Tu amado Hijo, Jesucristo.
267 ¿Puede…?… ¿Ves las luces? ¿Ves eso? Ahora mira allá afuera. Ahora mira arriba hacia mí…?… ¿Ves allá arriba? ¿Ves eso? ¿Ves esa sombra por acá?
268 Muy bien, pueden levantar la cabeza, congregación. [Cinta en blanco.—Ed.] …?…el lente y todo estaba perfectamente como cubierto, pero hay suficiente encogimiento…Cuando algo muere, se encoge. ¿Es así? Hay suficiente encogimiento en los ojos de la niña para poder ver las luces en el salón, y puede ver mi mano delante de su cara así. Mira hacia arriba en esta dirección. [Cinta en blanco.]…?…
269 Digamos todos: “Alabado sea el Señor”.…?… ¡Oh, vaya! Ahora, vamos a poner su testimonio, que ella puede ver, en el periódico para que Uds. puedan verlo. ¿Cuál es su nombre, hermana? Lana Mae Promise. Véanlo en el periódico…?…
270 ¿Es Ud. un paciente de cáncer? Muy bien. ¿Cuántos creen ahora? Dios bendiga su corazón.
271 Ahora aquí hay un sordomudo. También tiene una vibración en su mano. Muy bien, inclinen sus rostros, todos. Ahora, aquí está la vibración. Puedo saber en qué dirección va. [Cinta en blanco.—Ed.] …?…Eso tenía que ser fe, solo mi propia fe para creerlo.
272 Ahora quiero que inclinen sus rostros, en todas partes. ¿Cuántos en esta congregación creen que puedo hacer esto por medio de Jesucristo? ¿Levantarían la mano? Muy bien. Muy bien, si todos esos creen, Uds. verán la gloria de Dios. Inclinen sus rostros, en todas partes. [Cinta en blanco.—Ed.]
273 Ud. no tiene que decírnoslo, amigo, está claro. No hay secretos con Dios, y Él revela Sus secretos a Sus siervos. Ud. ha visto las cosas que se han hecho, aun de vicios y cosas. Hubo una persona que pasó hace unos momentos que tenía un vicio, cuando miré a la persona, no quise mencionarlo. Enfermedades venéreas o vicios, no tengo por qué hacerlo, Uds. entienden, a menos que quieran que lo haga, Ud. me puede preguntar si quiere saberlo. Por supuesto, tan pronto como Ud. lo hizo, sentí esa vibración, ¿ven?, sus oídos tapados.
274 Ahora todos inclinen sus rostros, sean muy amables y quietos, y sean reverentes, y verán la gloria de Dios.
275 Padre Celestial, ¡oh!, tengo que venir rápidamente a esta ciudad y salir directamente. Y parece ser tan difícil, para cuando llevamos a la gente al punto donde están comenzando a creer, y cosas comienzan a suceder, entonces tenemos que irnos de nuevo. Oro que Tú tal vez consideres oportuno enviarnos de nuevo por acá.
276 Y ahora, parado aquí delante de mí, este hombre está parado aquí, Satanás ha tapado sus oídos para hacerlo caminar frente a un vehículo, o algo, en algún momento y que muera. ¡Oh!, tratando de hacerle daño a este pobre hermano, pero estamos aquí para sanarlo, Padre.
277 Y ahora, yo le he hablado a la gente esta noche concerniente a Tu visitación del Ángel de Dios. Y que Tú lo confirmes ahora delante de sus ojos porque esta línea de fe tendrá que…
