S.38 50-0821  El Ángel y la Comisión 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Ángel y la Comisión

Cleveland, Ohio, EE. UU.

50-0821

1

Buenas noches… Cómo siempre…?… Es bueno estar aquí. Esa es la verdad. Bueno, Yo— estoy más cansado como nunca antes, pero aun así estoy muy feliz de estar aquí…?… en cualquier lugar para servir al Señor.

Veo una pequeña diferencia en nuestra multitud esta noche. Fue… Anoche fue una noche larga. Simplemente… Ayer fue un día muy largo. Y desde luego, eso… y la gente estaba cansada y fatigada ….? …

Y ahora, estamos comenzando otra semana, la cual es el servicio más largo que jamás he tenido en mi vida. Y confío que sea una gran bendición para todos. Estoy tan cansado como nunca antes estuve en mi vida. Eso -eso parecierá— que lo cansara a uno. Pero si tan sólo les diera un pequeño cuadro para que sepan lo que yo— a lo que me refiero. Hay….

2

Esas visiones, eso es lo que me debilita, lo— La obra Sobrenatural en un hombre natural. Alguien se encontró conmigo y me dijo sobre esa foto. Dijo: “Hermano Branham, ese no se parece a Ud”.

Yo dije: “Bueno, si dijeramos que el Ángel de Dios estuvo así de cerca a Ud. como estaba, eso probablemente lo cambiaría a Ud. un poco”. Ahora, piensen de estar bajo eso constantemente día tras día. Luego tengo que salir a algún lugar y soltar la presión. Si no, pues, uno solamente… Uno se debilita tanto que apenas puede continuar. Parece que su fuerza simplemente se va.

Y entonces otra cosa, cuando uno está en una reunión como esta, una reunión multitudinaria, cuando las personas están orando, eso me afecta no importa dónde yo esté. ¿Ven? Eso— eso lo afecta a uno. El— el Ángel del Señor está— se está— es un moviendo. ¿Ven? Y— y apresurándolos, constantemente. Pudiera parece extraño, tal vez un poco diferente de su enseñanza, pero nosotros sólo podemos testificar de lo que es verdad. Cierto.

3

Y ahora, espero regresar de nuevo en alguna ocasión a Cleveland, aquí al— para tener una reunión cuando pueda regresar otra vez. [La congregación aplaude] Muchas gracias. Muchas gracias. Y yo— trataré. Siento que es en gran medida necesaria aquí en Cleveland. Y – y mi… Si regreso, será una— será mejor. Será más facil comenzar entonces.

Esto es como ser el primero. ¿Ven? Parece que todos estaban pasando Cleveland de largo, dejándolo pasar. Pero al parecer, Algo me dijo que viniera a Cleveland. Aquí es donde debía venir.

Decian: “Bueno, Cleveland es… Bueno, la mayoría de la gente allá pertenece a esta clase de iglesias. Y entonces…”

Pero no importa donde pertenezcan, todos nosotros, estamos para oír el Evangelio. Y para ver… Y aquellos quienes luchan por la causa. Yo fui enviado a esas personas, a esos hombres quienes han resistido las tormentas. Y ellos enseñan estas cosas, y las han creído, y ansían que Eso venga. Ahora, si viene, es para todos; es para todos nosotros, en todo lugar.

4

Y yo hablaba hoy con un amigo ministro de Del Rio. Él y otro ministro acaban de llegar aquí en avión. Su avión aterrizó aquí en la— en la costa ahora en un pequeño hangar allá.

Y así que eso… Yo dije: “Bueno, nuestra- nuestra multitud no ha sido tan grande. Pero ha sido una de las reuniones más dulces en las que jamás he estado, sólo se ve tal armonía entre la gente, los ministros: todos de un corazón, unánimes”.

Mi Hermano Lindsay me dijo: “¿Se pudiera quedar unos cuántos días más?” Yo-yo quisiera hacerlo, porque estoy esperando que suceda algo por lo que he orado, y lo he visto una vez en mi vida; eso es que una congregación entera sea sanada a la vez, todos sanados de una vez. Y parece que con tal unidad, y tal cooperación en el Espíritu, que eso puede suceder.

Y a medida que la reunión comienza a – acercarse a un fin, la anticipación de la gente, ellos están-son… Saben que deben presionar de algún modo. ¿Ven? Y ellos sólo se extienden y lo aceptan sobre el— sobre el— en el suelo. Y normalmente, la última noche del servicio normalmente produce más que todos los servicios, porque es la última noche, y la gente dice: “Bueno, esta es mi última oportunidad. Tengo que lograr…”

Y todo lo que ellos tienen que hacer es alcanzar; está ahí. Tan seguro como que Dios está ahí, está ahí. Y ellos— ellos lo descubrirán, pero sólo están un poco temerosos de salir al frente. ¿Ven?

5

Y entonces yo— yo— quiero que los ministros de la congregación recuerden esto, los hermanos ministros: habrá gente en sus iglesias que han estado lisiados, que Uds. verán, ellos van a comenzar a caminar. Ahí habrá gente, que ha estado enferma, que se acercarán y dirán: “Hermano pastor, yo tenía problema estomacal. Yo no pasé en la línea de oración; pero Ud. sabe, eso me dejó”. ¿Ven? Y eso…

Y yo sé, parado aquí en la plataforma, uno sólo puede sentirlo halar y entonces se detiene. Se termina. ¿Ven? Ellos pudieran no haberlo reconocido, pero sí. ¿Ven? Sólo observen lo que sucede. Tiene que. Si ellos sólo lo creen a medias, estará bien.

6

Y ahora, hagan esto. Ahora, anoche, tuve… Desde anoche, tuve un—una gran lucha, y oro por un asunto en el que Dios ha estado lidiando conmigo sobre algo; y eso tiene que ver con una montaña de fe tan milagrosa aquí, y puede tocar sólo a unas pocas personas cada noche. Eso es algo que siempre me ha molestado.

Ahora, yo espero… no hay recién llegados; todos Uds. han estado en la reuniones antes, ¿Verdad? Uds…. Veamos cuántos han estado aquí antes, levanten sus manos en todo lugar. Pues, prácticamente… Eso está bien. Ahora, Uds. entienden la— la reunión, y cómo ella… Muchos de Uds. han estado aquí por mucho tiempo. Y muchos de Uds. han estado sentados aquí esperando que se ore por Uds.

Hoy oí que un hombre ha recibido muchas tarjetas de oración, y nunca ha entrado en la línea de oración aún. Él ha ha estado casi en la plataforma de oración y es alguien que está muy enfermo.

No tenemos control de eso. Sólo Dios lo tiene. Yo… Tal vez la fe del hombre no está correcta todavía. Pero si él cree con todo su corazón, estará bien de todos modos.

7

Y lo que siempre me he preguntado, es si pudiera ministrar a todos los enfermos. Ese ha sido el deseo de mi corazón. Lo intenté. Una vez les dije que me quedé en el púlpito por ocho días y noches. Sin poder…?… Más-miles y miles más al final de los ocho días que antes. Y jamás me fui de la plataforma. Aquí dormía, comía, y todo, justo en el púlpito por ocho días y noches. Lo hice, me tomé como ocho meses de vacaciones después de eso. Tuve que…

En otras palabras, no podía salir. Tenía una crisis nerviosa. Eso casi me mató. Entonces, yo-yo supe que debía usar un poco más de sabiduría que la que tenía. Jesús ni siquiera trató jamás de tocar a las personas así. ¿Es eso correcto?

8

Ahora, vamos a enfocarnos en nuestros corazones ahora. Y quiero decirles algo, y queremos hablar sólo por unos cuantos momentos, de corazón a corazón.

Ahora, me doy cuenta, y Uds. también se dan cuentan, y los ministros, que un hombre puede tomar un don Divino, y enviar almas al infierno con eso. ¿Sabían eso? Un don de Dios… Ahora, no me refiero a algo que Uds. se imaginan. Me refiero a que si Dios ha dado algo realmente y se los ha dado a su cargo, uno tiene que usar eso con la sabiduría de Dios.

Ahora, yo- jamás en mi visa le he hablado así a la congregación, especialmente a una congregación de una campaña de sanidad. Pero la cosa que quiero ver… Lo quiero tanto… y esa es la razón de que les estoy hablando de esta manera.

9

Ahora, recuerden, los dones Divinos pueden fácilmente meter a una persona en problemas. Que si Dios halla a alguien que Él considera que puede encomendar con un don Divino, nosotros debemos reverenciarlo con todos nuestros corazones…

Ahora, recuerden, ¿Cuántos creen que Moisés era un profeta Divino dotado de Dios? Él lo era. Todos creen eso. Pero Moisés, con ese mismo don Divino, se metió en problemas. ¿Verdad? Dios le dijo, dijo: “Ve y habla a la Roca”. Él ya había herido la Roca una vez. Dijo: “Ve y habla a la Roca”.

Y esa Roca era Cristo, ¿Es eso correcto? Y Cristo no fue herido la segunda vez; nosotros sólo le hablamos a Él ahora. Él fue herido una vez, y Él dio las aguas de Vida. Y nosotros sólo le hablamos a la Roca ahora, y Ella da las aguas. Así como de tal manera amó Dios al mundo.

La Roca en el desierto fue un perfecto de Juan 3:16: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda más tenga Vida Eterna”.

Aquellos Israelitas estaban muriendo, y la Roca fue herida y produjo vida— agua. “Y de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito. Para que todo aquel que en Él cree no se pierda (Una generación moribunda de gente) – no perezca, mas tenga Vida Eterna”, por medio de hablar a la Roca. ¿Ven?

10

Pero Moisés fue allá e hirió la Roca. Él se enojó. Él olvidó todo de su… Él perdió el control de sí mismo. Se puso todo exaltado, y emocionado, por causa de la gente… Y él sólo hirió la roca otra vez, y ella no dio sus aguas. Pero él la hirió de nuevo. ¿Es eso correcto?

Ahora, él era un profeta Divino enviado desde la Presencia de Dios, nacido en este mundo para ser un profeta, un profeta vindicado por señales y maravillas, la Columna de Fuego siguiéndole. Y nosotros sabemos que él era un profeta enviado de Dios.

Y Dios le había confiado ese poder, y hasta dónde sé, lectores de la Biblia… Yo no tengo mucho de erudito, porque nunca tuve sino apenas una educación en la escuela de gramática, séptimo grado en eso.

11

Miren. Pero aquí, el único lugar que puedo ver en la Biblia donde el programa de Dios fue alguna vez roto, cualquiera de todos los tipos, estaba justo ahí cuando Moisés hirió la roca la segunda vez para sacar el agua. Sin importar, si esa no era la voluntad de Dios…. Nosotros sabemos que no fue la voluntad de Dios. Admitiremos eso, cierto. Pero Moisés tenía poder para traerla fuera la voluntad de Dios o no. ¿Es eso verdad? Sabemos que fue contrario a la voluntad de Dios. Pero Dios le había confiado a Su siervo ese poder. Cuando él hirió la roca, y no…?… produjo sus aguas; mostró que no era la voluntad de Dios. Y él la hirió de nuevo; él llamó por ella. Tenía que venir. Eso es correcto. Él fue dotado con ese poder; él trajo agua. Fue contrario a la voluntad de Dios. Y Dios lidió con Moisés más tarde al respecto. ¿Es eso correcto?

12

¿Recuerdan a Elíseo? El joven se quedó calvo, estaba joven, cuando era un hombre joven. Algunos niñitos comenzaron a gritar, dijeron: “Viejo calvo, viejo calvo, ¿Por qué no subiste con Elías?” ¿Recuerdan eso?

Ese profeta ahora enojado, se volteó enojado, y maldijo a esos niños en el Nombre del Señor, y dos osas salieron de los arbustos y mataron a cuarenta y dos niñitos inocentes. ¿No es correcto? Esa no es la naturaleza del Espíritu Santo. Uds. saben eso. Pero ese profeta estaba enojado. ¿Ven? Uds. tienen que ser cuidadosos con lo que hacen.

13

Por lo tanto, cuando la gente viene aquí por sanidad, yo los estoy observando. Y veo gente algunas veces correr aquí arriba con un don Divino, si él no examina ese caso perfectamente, verdaderamente correcto…. Y si algo ha sido puesto sobre esa persona, una maldición de enfermedad, algunas veces sucede de esa manera. Algunas veces las enfermedades, y dolencias, y aflicciones son el azote de Dios para traer a la gente de regreso al Camino…?… Muy bien.

No es así todas las veces. ¿Recuerdan los muchachos a la puerta? Ellos dijeron: “¿Quién— quien pecó, él, o su padre, o su madre?” ¿Recuerdan eso?

Jesús dijo: “En este caso, nadie, sino para que las obras de Dios sean conocidas”..

14

Ahora, Uds. tienen que saber estas cosas. Ese es el por qué en cada caso, yo lo examino muy de cerca. Yo sé exactamente donde estoy parado. Y si yo pido una vez y eso no se va, entonces lo reviso atentamente. Y entonces si no veo nada, lo dejo quieto hasta que Dios me muestre que hacer. Tengo que vigilar la cosa, porque pudiera ser que hay algo puesto sobre esa persona, Dios tiene un propósito al estar allí para traerlos a cierta cosa. Uno va por ahí y quita esa cosa que Dios ha puesto, vean dónde están parados delante de Dios. Y si Dios los dotado con algo, para hacer algo con…. Uno tiene que vigilar.

Por lo tanto, hermanos, su Don divino…. Yo he dicho esto…. Muchos de mis administradores y cosas saben que esta es la verdad. Yo he ido a…. Cuando comencé al principio, yo estaban tan emocionado con eso, al punto que entraba a una ciudad y convocaba una reunión. Yo decía: “Vayan a la ciudad y tráiganme… Dejen que los ministros o alguien, tráiganme a alguien que ellos sepan que está lisiado o afligido, y permítanme tener a esa persona. Y yo les aseguro que esa persona será sanada antes que termine”. Y yo hacía retos de esa manera.

15

Fui a Phoenix una vez. E hice un reto. Ellos trajeron a una pequeña Mexicana lisiada. Oh, ella estaba horrible. Una hora y cuarenta y cinco minutos, y yo tenía a esa niña sobre la plataforma, sólo la retuve, me quedé justo con ella, y rogué que le permitiera— que Dios permitiera que la bebé fuera liberada… fuese libre. La bebé fue liberada, se fue, bajó de la plataforma allí, bajó caminando y regresó de nuevo.

Y recuerdo en Vandalia, Illinois, donde vi el gran— uno de los más grandes…?… que vi en una reunión. Y yo dije esa misma cosa. Yo dije: “Vayan y traigan a una persona y tráiganmela”.

Lo trajeron, un muchacho que nació ciego, como de quince años. Me quedé con el muchacho, me quedé justo ahí hasta que ese muchacho recibió la vista. Y después que hice eso, me tomó el tiempo de cientos que estaban esperando que se orara por ellos, pero puse todo el tiempo en ese muchacho.

16

Y después que lo oí gritar, y él regresó… Él estaba caminando a través de la multitud; él regresó; dijo: “Le dije a mi mamá que quería ver cómo se veía el hombre que abrió mis ojos”.

Yo dije: “Espero que lo veas algún día, al Señor Jesucristo”.

Así que agarró mi corbata, dijo: “Mamá, es…” Yo tenía puesta una corbata a rayas. Dijo: “¿Es ese— ese color de esas cosas ahí. Es eso lo que llamas franjas?” Todos ellos gritando. Dijo: “Ahora, ¿Cómo llamarías el color de su traje?” Él dijo: “¿Es eso lo que ellos llaman luces allá arriba?” Nació ciego, nunca en su vida había visto…. Muchas personas se estaban desmayando en muchos lugares.

17

Fui al hotel esa noche, mi hermano Donny y mi hijito, Billy. Ellos entraron al hotel. Eran como casi las dos de la mañana. Y yo estaba acostado durmiendo, me acababa de ir a dormir, lo cual no hago mucho en la noche, siempre en oración.

En la noche, cuando todos los poderes demoniacos se cierran hacia la mañana. Cuando no están rondando, ese es el tiempo en que el Espíritu Santo entra y me habla. Salga temprano si quiere orar; levántese temprano. La mayoría de los…?… obreros se han ido…?…. demonios…. Demonios…. Y los lugares están cerrados. Eso causa cosas raras…. Uds. saben lo que quiero decir con eso.

18

Fíjense. Y yo estaban allí. Yo— yo estaba despierto— Me desperté de una vez. Y miré, y pensé: “Bueno, ya amaneció”. Yo dije: “Mira aquí. Ya amaneció allá en la…” Miré afuera y pensé: “Espera un minuto. La ventana está allá atrás. Ese es el lado de la pared”.

Y miré de nuevo; era una nube blanca, girando así. Yo dije: “Oh, ya veo”. Era el Ángel del Señor viniendo a la habitación.

Muchas veces los demonios me han seguido a la habitación. Yo he sentido su carne frotándome, y campanas y cosas, cuando me perseguían casi toda la noche.

19

Entonces— entonces me salí de la cama, y me arrodillé. Yo sabía que era un Espíritu, pero tenía que descubrir qué era primero. Y seguí esperando. Sentí que vino alrededor de la cama. Llegó; uno podía sentirlo. Les digo que les estoy hablando desde mi corazón. Es sólo como…

Ahora, yo-yo no lo siento ahora. A veces lo siento, y está parado por aquí; puedo decirlo; si está parado por acá abajo, Uds. pueden decirlo. Es sólo como una presión en el aire que está contra uno, de esa manera. Uds. sólo… Uno lo siente.

Entonces cuando Eso se acerca, cuando un paciente se acerca para que ore por él, uno puede sentirlo a Él yendo…?… [El Hermano Branham ilustra]. Fluye sobre uno. Entonces no es uno hablando; Uds. sólo quédense quietos. Él es el que habla, Él mismo habla. Entonces Él [El Hermano Branham ilustra]. deja de presionar. Y entonces quizás uno se detiene; y uno lo siente regresando una vez más.

20

Entonces vigilen, y yo veo un paciente aquí parado; y justo ahí, se mira como que arriba de ellos, y yo puedo ver las cosas que Uds. le oyen a Él decir. Uds. lo han oído decir todo lo que ellos han hecho en su vida. ¿Es eso correcto? Lo oyen incluso repetir la oración que ellos le hicieron a Dios. ¿No es eso correcto? Y toda clase de pecados y cosas que ellos han hecho, ser reveladas, ha sido perfecto cada vez. ¿Es eso correcto? Nunca falla…

¿Qué hace eso? Simplemente habla lo que estoy viendo acontecer. Sólo lo que veo, eso es lo que digo. A veces miro por encima de la audiencia; puedo sentir a algo halando. Observo bien de cerca. Entonces se interrumpe; es alguien más en el otro lado que es sanado. Quizás en esta dirección o esa dirección. Quizás yo puedo estar bien quieto y señalar a cierta persona, donde esté. Lo primero, si yo puedo entrar en ese canal, parece como que pongo al resto de ellos en algún otro lugar, no… Para mirar, Uds. saben, observando, entonces eso— eso comienza… Uno puede ver una visión abrirse entonces y comenzar así. Entonces…

21

Ahora, cuando miré y vi eso, me arrodillé en el piso y comencé a orar. Y mientras se acercaba, supe que era— que era el Ángel de Dios. Y yo puede sentir lo que era.

Y dije: “¿Qué quiere el Señor que yo haga?” Nunca dijo nada. Simplemente— sólo estuvo parado un largo tiempo cerca del pie de la cama, y yo estaba arrodillado así. Y yo dije: “Oh Padre Celestial, ¿Para qué has enviado Tu Ángel a Tu siervo?” Y yo dije: “Tu siervo escucha”. Y yo esperé.

Y supe que estaba allí todavía, pero yo no sabía por qué…?… esperé, me supongo que pasaron cinco minutos. Lo sentí acercarse a mí. Y cuando lo hizo, simplemente oí esa Voz sonar bien atrás. Yo no pudiera imitar la Voz si tuviera que hacerlo. Pero la oí tan clara y audible como es mi voz para Uds. Dijo: “Estás limitando demasiado de ese don de sanidad para obrar milagros. Llegará a acontecer que la gente no te creerá a menos que se obre un milagro”.

Yo dije: “Jamás haré eso de nuevo, así que ayúdame, Dios”. Se fue de la habitación…

22

Me levanté. Me acosté en la cama, y ahí estaba, justo arriba de la cama, girando, como un montón de colores en un arcoíris, girando alrededor. Y yo lo miré, y me quedé ahí un momento. Me sentía aliviado, sentí que mi pecado me fue perdonado.

Y yo dije: “¿Le importaría a mi Señor si mi muchachito lo ve?”

Nada hacía ruido. Sólo teníamos camas dobles. Tuvimos que… Todo lugar estaba ocupado por millas a la redonda, y mi… sobre… Y teníamos camas dobles en la habitación. Y mi hermano y mi muchachito estaban durmiendo en la cama junto a mí, la cama doble. Y yo dije: “Billy, Billy”. Él no respondió. Yo dije: “Donny”. Él no respondió. Y tomé mi almohada, vigilando eso. Y yo sabía, al no responder, que estaba bien. Nunca dijo que sí. Y tiré mi almohada así, y golpeó a mi hermano, Donny. Y yo dije: “Donny”.

Él dijo: “Sí”.

Y yo dije: “Llama a Billy”.

Billy dijo… O Donny dijo: “Billy, tu papá te llama”.

Justo entonces el… Yo dije: “Billy, mira”.

Él miró, dijo: “¿Qué quieres, papi?”

Como por entonces, Donny saltó de la cama gritando: “Oh”.

Billy dijo: “Oh, papi, papi, papi”. Saltó de la cama, y saltó y dijo: “No dejes que me atrape. No dejes que me atrape”.

Y yo dije: “Cariño, no te va a dañar”.

23

Yo dije muchas veces… Yo estuve soltero cinco años. Y he sido ambos padre y madre para él, y sólo llevaba sus biberones de leche en mi bolsillo, y en la noche lo ponía bajo mi cabeza para mantenerlo caliente, para poder dárselo a él en la noche. Su madre murió cuando él sólo tenía dieciocho meses de edad. Y sólo tuve que criarlo, siendo ambos padre y madre. Yo dije muchas veces cuando iba a estar, especialmente volando, decía: “Papi, tengo tanto miedo de que te vayas y no regreses a mí de nuevo”.

Yo dije: “No, cariño, yo— yo regresaré”.

Y yo decía: “Ahora, cariño, esa es la razón por la que papi va. Ese es el Ángel del Señor que guía a papi. Él acaba de estar en la habitación hablándome, y le pedí si lo podías ver, de modo que no te preocupes por papi, y para que sepas que ese es el Ángel del Señor que guía a papi. Ese es donde la Columna…” Era como así, girando con colores…?… y…?… continuó.

Donny, él difícilmente sabía qué pensar, mi otro hermano.

Y entonces eso giró alrededor así, se fue, whew [El Hermano Branham Ilustra]…?… Entonces Él dijo…?…

24

Y yo quiero que Uds. lleguen a algo aquí, creo que Uds. personas en Cleveland saben esto…?… Uds. saben, muchos de Uds. tienen la concepción equivocada de la sanidad Divina. Ahora, este no es un don para obrar milagros. Los milagros es un don separado y diferente de la sanidad. ¿Sabían eso? La Biblia dice: “¿Tienen todos el don de sanidad? ¿Tienen todos el don de milagros?” ¿Ven? Pero los milagros son obrados. Eso es correcto. Es un milagro cada vez que alguien, una— una visión que sucede y le dice a la gente lo que está mal con ellos. Eso es un milagro. Es Sobrenatural. Eso es un milagro. Pero la sanidad…

Ahora, miren. Cuando Isaías fue a sanar a Ezequías… ¿Creen que Dios lo envió allá? ¿Creen dónde— después que él le dijo que iba a morir, pon tu casa en orden? Bueno entonces, cuando Isaías fue y lo declaró sano, pasaron tres días para que Ezequías recobrara fuerza suficiente para salir de su cama e ir a la casa de Dios para ir a adorar. ¿Es eso correcto? Y cuando Jesús declaró al Romano, o al hijo del Centurión sano, dijo: “Desde esa misma hora, él comenzó a mejorar”.

25

Si Ud. tuviera una cortadaen su mano, Ud. ha hecho todo por eso, y nada, sólo siguen empeorando. Después de un rato, Uds. ponen algo en su mano; eso comienza a ayudarle. Pero no se mejoró; se está mejorando. Y cuando la maldición de la enfermedad les es quitada, no siempre es un milagro. Ahora, si algo simplemente pasa espontáneamente. Algunas veces la maldición simplemente se va, y la cura lo sigue.

Ahora, escuchen con atención, para que estén seguros. Difícilmente hay una ocasión en que dentro del espacio de setenta y dos horas después de que una sanidad ha ocurrido, sin que Satanás está de regreso en el lugar otra vez. Esa es la Biblia. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos. Entonces regresan con él siete demonios peores que él. ¿Es eso correcto? Uds. saben a medida que avanza, si él buen hombre de la casa no está ahí para detenerlo, fe para creer…

26

Ahora, yo quiero que escuchen atentamente a mi comisión. Dios sabe que quiero que esto ocurra en Cleveland. Estoy débil y cansado. Y no— no… temo decir eso. Pero amigos, ¿Se dan cuenta que estoy encarando poderes demoníacos? Y debo vivir correcto y hacer el bien. Y debo ser sincero. No me importa si los periódicos dicen que me sacaron arrastrado. Eso— eso no hace ninguna… Eso no lo detiene de ser verdadero; eso es verdadero. Pero cuando ellos mienten al respecto, eso es una mentira. Pero cuando es la verdad, es la verdad.

Ahora, deseaba poder ver una visión. Pero no puedo evitarlo. Mi fuerza, simplemente se me va. No puedo evitarlo. Y me preguntaba el por qué, eso siempre me pone tan mareado de esa manera.

Hace unos cuantos días, yo estaba leyendo la Biblia, de Daniel. Después que él tuvo aquellas visiones, él dijo que estuvo turbado en su cabeza por muchos días. ¿Recuerdan eso? Daniel. Entonces eso me dio consuelo una vez más, para ayudarme a entender.

27

Eso es cuando seres mortales… Cuando lo Sobrenatural viene sobre el ser mortal. Eso causa un conflicto con la carne. Eso es correcto. Eso debilita tanto al ser humano. Incluso Cristo, acostado en la parte trasera del barco, y aquellas olas terribles ni siquiera… Tanta virtud había salido de Él, que esas olas terribles ni siquiera lo despertaron. ¿No es eso correcto? Pero cuando despertó, entonces Él aquietó las olas y el mar.

Ahora, incluso en la forma humana, se agotó, salió… Virtud salió mientras lo Sobrenatural obró. Y Jesús, en muchos casos, fue adentro de la ciudad, y Él sanó a una persona, y dejó la ciudad: Guio a un hombre fuera de las puertas de la ciudad, le restauró su vista, y se fue a algún otro lugar. Fue a la región de Gadara, sanó a uno. Claro, ellos, había un…?… Pero después Él sanó a todo el que vino a Él una vez, para cumplir lo que fue hablado por medio del profeta Isaías: “Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias…?…”

28

Y Jesús dijo que nada podía Él hacer hasta que primero el Padre se lo mostrara. ¿Es eso correcto? San Juan… Cuando Él pasó por ese estanque de Betesda… Ahora, dejen que estas palabras penetren profundamente ahora, cuando Jesús pasó por el estanque de Betesda, ahí yacían grandes multitudes de gente que habían estado postradas allí. Ellos… Ahora, observen la clase de condición en la que estaban: cojos, paralíticos, ciegos, lisiados, secos (¿Es eso correcto?), esperando el movimiento del agua. Porque un Ángel bajaba en cierto tiempo y agitaba el agua. Y él primero con fe, que entraba, era sanado de cualquier enfermedad que tuviere.

Alguien me dijo, cuando habían al menos cinco paralíticos que abandonaron este edificio aquí, que habían estado sentados aquí paralíticos, dijeron: “Qué…” [Espacio en blanco en la cinta].

Ahora, vaya y hable a esos paralíticos de modo que creamos.

Hermano, él no lo habría creído, si Cristo Mismo estuviera parado…?… Eso es correcto. Yo no puedo hacer nada en lo absoluto. Que Dios tome la gloria, porque nada puedo yo hacer. Sólo puedo hacer lo que Él me diga que haga.

29

Si Uds. trabajaran en un banco donde hubiera dinero en abundancia, pero Uds. sólo pueden tomar lo que ellos les permiten tomar. ¿Es eso correcto? Yo pudiera tener compañerismo con Dios, donde están todos los poderes para sanar a cada persona en el mundo. Eso es verdad. Pero yo sólo puedo hacer lo que Él me diga que haga. Y no soy yo el que hace las sanidades; es su propia fe que contacta a Dios y los sana; y Él habla a través de Su don y les dice que están sanos. ¿Ven a lo que me refiero? ¿Entienden eso?

Yo no tengo nada que ver con la sanidad. Yo sólo soy un portavoz de sus oraciones a Dios. ¿Ven? Si sus oraciones han alcanzado a Dios, y Él me ha dicho que están sanos, entonces yo lo creo, y se los digo a Uds. Si Uds. lo creen, entonces Uds. están sanados. Ahora, fíjense. No importa cuales sean ahora los síntomas, Uds. lo creen.

30

Ahora, observen cuando Él me encontró. Permítanme citarles esto por última vez en esta noche. Cuando Él vino a mí en la habitación… Imagínense Uds. mismos ahora, sentados en la habitación.

Mi esposa vino como a las dos o tres de la mañana. Yo había estado orando. No sabía por qué Él no me permitió regresar a casa. Una cabañita, Bien adentro en los montes…?… suelo, oscuro, milla y media de cualquier camino. Un pequeño y antiguo lugarcito para poner trampas donde yo solía ir para cazar y poner trampas…?… bien adentro en las montañas. Fui allá cuando comencé después de seis días, de Mayo 1946.

Yo iba caminando alrededor de esa casa cuando mi…?… Ella-su hermano vino y dijo: “Hermano Branham, ven a Madison conmigo”.

Yo dije: “No puedo, tengo que patrullar hoy”.

Él dijo: “Oh, vamos, venga conmigo”.

Yo dije: “No, no puedo, hermano. Hoy tengo que ir a Henryville para patrullar”.

Él… Yo dije: “Entre. Mi esposa tienen algo listo para comer”.

31

Eran casi las doce en punto, y yo estaba enrollando mis mangas, y él dijo… Iba al otro lado para lavarlas en ese lugar de dos habitaciones donde vivíamos.

Él dijo… Yo dije: “¿Vas a entrar?”

Él dijo: “No. Gracias, hermano”.

Yo dije: “Hermano Roger, entre”.

Él dijo: “No”. Dijo…

Yo dije: “Bueno…”

Dijo: “Lo veo luego”.

Yo dije: “¿Va a ir el domingo a la iglesia?”

Él dijo: “Lo veré en el domingo en la iglesia”.

Yo dije: “Muy bien”.

32

Me incliné y desabroché el cinturón del arma que tenía abrochado, pues yo iba a poner mi arma sobre el porche para lavarme. Yo tenía el… Y tan pronto como pasé bajo un árbol de arce, parecia como si el cielo entero se rompió, y sólo se abrió. Y yo había estado asustado de eso. Eso es correcto. Toda mi vida, me he preguntado que era. Me puse pálido, me caí hacia atrás.

Él saltó de su auto y corrió. Dijo: “Hermano Branham, ¿Qué pasa?”

Mi esposa salió con una jarra de agua, me dio un sorbo. Dijo: “¿Te desmayaste?”

Yo dije: “No”. Yo dije: “Estoy bien”. Yo dije: “Parecía como que cada hoja de ese árbol caía sobre mí”. Yo dije: “Eso… No sé lo que fue eso, Hermano Broy”. Yo dije: “Eso me ha seguido todos los días de mi vida”. Y yo dije: “Yo— yo creo que siendo que esa gente me ha dicho que eso es la cosa incorrecta…” Yo dije: “Recuerdo muchas veces en la Biblia, que cuando los demonios tenían que testificar del poder de Cristo… Cuando muchas veces un clérigo dijo: Pues, Él es Belcebú. Él es esto, eso, o lo otro’. Los demonios decían: ‘Sabemos Quién eres. Tú eres el Hijo de Dios, el Santo de Israel’”.

33

Yo veía cuando Pablo y Silas estaba allá en Antioquia cuando esa pequeña adivina, cuando todos los ministros allá dijeron: “Aw, ellos son impostores”.

Y esa pequeña adivina salió corriendo, dijo: “Estos son los hombres de Dios que nos dicen del Camino de la Vida”. Vean, esos demonios reconocían ese don en aquellos hombres, antes, y algunas veces, lo hicieron los maestros religiosos.

Y yo le dije a mi esposa; yo dije: “Cariño, llámalos. Diles que no sé cuándo voy a regresar al trabajo de nuevo, pues voy ahora a descubrir qué es eso o morir”. Yo dije: “Sí… Yo dije: ”Tengo como veintitrés dólares en el banco. Y te escribiré un cheque. Y me voy a ir, y no regresaré jamás hasta que descubra lo que es eso que me ha seguido todos los días de mi vida. Uno dice una cosa y el otro dice otra. Pero voy a descubrir lo que es“.

Y yo tomé mi Biblia, la pequeña vieja Biblia Scofield, como así de grande, y la puse bajo mis brazos, y partí. Y me fui y leí hasta la noche. Yo tengo una cueva a la que voy, y está bien adentro en las colinas. Pero esta es una pequeña y vieja cabaña de troncos donde yo solía poner trampas. Y yo oré y oré. Y estaba sentado allá orando, sosteniendo mi mente con un poder que llega hasta las esferas, más allá de la luna y las estrellas, y las brumas, y alcanza a Dios bien lejos más allá en algún lugar. Sentado allí meditando, pensando en Dios…

34

Se estaban haciendo como las tres de la mañana. Yo dije: “Dios, me quedaré aquí hasta que muera, hasta que algo… Yo soy un ministro. Y no me permitas estar engañando. Si quieres que haga algo, si hay algo de lo que desees hablarme… Tú me has mostrado señales y maravillas. Y la gente me ha dicho que me olvide al respecto, y que he cenado mucho, o algo así”. Yo dije: “Pero quiero que Tú me digas, Padre. Si está errado, desciende ahora y detenlo. Apártalo, de manera que no sepa más de eso”. Yo dije: “Ten misericordia, Dios”. Yo lloré hasta que mis ojos estaban hinchados. Yo dije: “Dios, yo soy sincero. Yo no sé qué hacer. No quiero fallarte. He hecho todo lo que sé hacer. Pero ¿Qué es lo que quieres que haga?”

35

Y allí en oración, de repente, vi una Luz parpadeando. Miré alrededor. Pensé: “Bueno, aquí. ¿Viene alguien con una lámpara? No puede ser un auto viniendo aquí. Ahora, ¿Dónde fue eso?”

Y miré, y se estaba esparciendo sobre el piso, haciéndose más y más grande.

Yo dije: “¿De dónde…?…” Levanté la vista, y justo ahí arriba colgaba esta Misma Cosa que Uds. ven en esta foto allí, whem, whew [El Hermano Branham Ilustra], girando y girando y girando, esa Luz haciéndose más y más grande. Y yo me volteé y miré, y oí algo haciendo [El Hermano Branham ilustra], caminando tan claro, como a este ritmo…?… caminando lentamente. Oí unos pasos acercarse, descalzos. Y miré, viniendo a través de las viejas tablas del piso, vi debajo de esta Luz que bajaba, vi que era un— un hombre descalzo. Vi una túnica blanca…?…

Imaginen lo que uno sentiría. Yo dije: “Oh, Dios mío”.

Miré de esa manera; se acercó. Y cuando vino a la Luz completa, era un Hombre que tenía Sus manos cruzadas así. Pesaba como doscientas libras, y como de tez oscura, más parecido a – con rasgo Mexicano, Uds. saben, como el Hispano, o una persona de tez oscura, rostro suave, sin barba, tenía cabello negro que le caía a Sus hombros, tenía una túnica blanca puesta. Y Sus rasgos, uno puede hablar de eso. Uno de esos era tan dócil; y parecía que si Él hablaba, pondría el mundo al revés.

36

Y caminó directo hacia mí tan suavemente. Y yo estaba mordiendo mis dedos hasta que casi estaban sangrando. Yo me hacía hacia atrás. No podía levantarme. Yo… Honestamente, estaba muy asustado. Yo— yo simplemente no me podía mover. Y Uds. también lo estarían. No piensen… Ahora, sólo imaginen estar bien adentro en el campo así uno sólo, y mirar alrededor, y Eso ahí parado a su lado así. Yo estaba mordiendo mis dedos. Y Él se me acercó y me miró, tan patético, a veces decaído. Él dijo: “No temas”.

Y cuando dijo eso, supe que era la misma Voz. Era la primera vez que lo miraba como un Hombre. Yo lo había visto en ese torbellino de fuego: Yo había oído en la— el torbellino en un arbusto. Y había visto todas aquellas cosas. Y o había oído hablarme, mostrarme visiones. Pero cuando me habló las primeras palabras…

No es imaginación, es una Voz audible. Igual como oyen la mía. Y un hombre tan real como estoy aquí parado. Pues, yo hubiera podido estrechar manos con Él si Él hubiera extendido Su mano. Yo lo pude haber palmeado en el costado. Él es tan natural como— como cualquiera pudiera ser.

37

Y me miró. Él dijo: “No temas, porque soy enviado de la Presencia del Dios Todopoderoso”, dijo: “para decirte que tu nacimiento y tu vida peculiar ha sido para indicar que debes llevar un don de sanidad Divina a los pueblos del mundo”. Y dijo… Ahora, escuchen. “Si eres sincero cuando ores y haces que la gente te crea, nada se interpondrá ante tu oración, ni siquiera el cáncer”.

Ahora, detengámonos allí en gran parte del Mensaje. Les diré el resto en unos instantes. Él dijo: “Ahora, tú… Yo he aparecido (en otras palabras) de Dios para decirte que tu nacimiento peculiar (que tuve, ahí está sentada mi madre que puede decirles), y vida peculiar, (Eso es correcto. Nadie nunca me entendió), ha sido para indicar que debes llevar un don de sanidad Divina a los pueblos del mundo”. Educación de séptimo grado, pobre, ¿cómo podría alimentar al mundo, un pequeño predicador bautista local allí en la ciudad? Él dijo: “Si eres sincero cuando ores…”

38

Ahora, recuerden. El don nació aquí. No tuve nada que ver con que viniera. Nadie— nadie, amigos. No dejen que nadie los engañe. Los dones son enviados solo de Dios. Solo Dios, es el preconocimiento…

Ahora, hay nueve dones espirituales en la iglesia. Pudieran estar en, como en este hombre esta noche, y en ese de allí, así sucesivamente. Pero la profecía de ese tipo, y demás, debe tener dos o tres testigos para— para considerarla, juzgarla y ver si está bien o no.

Pero uno nunca los ve parados ante Isaías o Jeremías, o cualquiera de ellos para juzgarlos. Ellos tenían ASÍ DICE EL SEÑOR desde su nacimiento. Y todos sabían que lo que decían se cumplía. Ellos tenían la Palabra del Señor. Y en div… en los tiempos antiguos, en diversos lugares Dios… En diversos tiempos, Dios nos habló por los profetas, pero en estos últimos días nos ha hablado a través de Jesucristo.

39

En el cuerpo de Cristo, a través de estos nueve dones espirituales, los cuales trae… Cualquier grupo de personas, cualquier reunión de santidad, las personas que creen en Cristo tienen el derecho de tener los nueve dones espirituales. Eso circula a través del cuerpo. Está en el cuerpo. No es un individuo que ora. Estará en este aquí esta noche, y el otro allí la noche siguiente, y quizás aquí otra vez. Esta persona puede hacer la oración de fe esta noche, y tal vez esté en esta aquí la próxima noche, en eso. Es un don que está en el cuerpo, trabajando para todos Uds., rebosando a través del cuerpo: nueve dones espirituales. Este podría profetizar esta noche.

Ahí es donde tenemos problemas. Uno pudiera profetizar y decir la verdad. Eso no lo hace un profeta. Puede que nunca vuelva a Ud.

Un profeta es una persona vindicada desde su nacimiento, que viene con la Palabra del Señor. Un profeta…

40

Hay una diferencia en un profeta y un don de profecía. Y si se fijan en la Biblia, la sanidad está en plural, dones, d-o-n-e-s, dones de sanidades. Pero un p-r-o-f-e-t a es un profeta. Y hay un don de profecía, que está en la iglesia. Debe ser juzgado por dos o tres jueces cuando se ha dado. ¿Es eso cierto?

Oh, iglesia de santidad, estamos tan limitados de las cosas de Dios. Estas enseñanzas reales es lo que la iglesia necesita. Ahora, juntémonos y seamos mutuos ante Dios. ¿Cuál sería la iglesia de hoy, en el nombre de la iglesia de santidad, que alguna vez pudiera comparecer ante la Biblia y la vida Bíblica de la verdad? ¿Ven lo que quiero decir?

Uds. tienen pequeñas cosas de las que discuten. Eso es correcto. Y eso es lo que los hace carnales cuando discuten entre Uds. Olvídenlo. Por un Espíritu somos todos bautizados en un Cuerpo. Y es su hermano. No traten de atropellarlo; levántetelo si ha hecho mal. Vamos a mantener el cuerpo en marcha.

41

Ahora, uno de estos días el Cuerpo se reunirá así. Correcto. Al igual que el templo de Salomón, cortado por todo el mundo. Pero cuando se juntaron, no hubo un zumbido de una sierra o un sonido de un martillo. Todo encajó exactamente. Todos los cubos mal adaptados iban directamente a su lugar correcto, y allí encajaron.

Esa es la forma en que el Cuerpo de Cristo irá cuando Jesús venga. Ella subirá hombro a hombro, (Eso es correcto), para encontrarse con el Señor.

42

Ahora, estos dones… Ahora, Él dijo: “Si… si logras que la gente te crea…”

Ahora escuchen. Ahora, observen, amigos. Vean si entienden la orden. Ahora, estén… Ahora, Ud., madre, con el niño aquí. Y Ud., señora; Y Ud. a lo largo de aquí, sentándose en estas sillas. Lo que sea que esté mal con Ud…. Ahora, entiendan esto. Y toda la gente que está enferma aquí. El don está en Dios. Y solo puedo decir lo que Él dice que diga. Yo sólo puedo hacer lo que Él dice que haga.

43

Jesús pasó junto al estanque de Betesda. Todos aquellos lisiados, cojos y ciegos que yacían allí, Él sanó a un hombre que tenía una enfermedad. Él no era ciego. Él no estaba lisiado. Tampoco estaba cojo ni paralítico. Hasta donde sé, la Biblia dice que tenía una enfermedad durante treinta y ocho años. Y Jesús lo sanó, y se dio la vuelta, y se alejó de esas personas que creían en la sanidad Divina. ¿Es esa la verdad? Si Él, el Hijo de Dios, se diera la vuelta y se alejara de prácticamente, yo diría, diez mil personas allí… La Biblia dice, grandes multitudes; Uds. saben lo que significa. Si Él, con Su corazón compasivo, se dió la vuelta y se alejó de la gente, y sanó a un hombre que estaba enfermo, y se alejó de toda esa multitud, entonces entredicho… El mismo capítulo, Juan 5, el versículo 19. Los Judíos lo interrogaron. Él dijo: “De cierto, de cierto, os digo: el Hijo nada hace de Sí Mismo”.

Bueno, si el Hijo no hace nada de Sí Mismo, ¿cuánto menos puede un siervo hacerlo de sí mismo? ¿Ven?

44

Me gustaría ver a todos sanados. Me gustaría poder decirle a este hombre en silla de ruedas, a este hombre, y a ese hombre que está allí: “Levántense y caminen”. Oh, Dios sabe cómo me gustaría decir eso. ¡Claro que lo haría! Pero y si lo dijera solo de mí mismo, pues, ellos no pudieran moverse. Pero entonces dirían: “Pues, él es un hipócrita. Pues, no hay nada en él”.

Pero si alguna vez les digo que se levanten, levántense, porque se van a levantar. Eso es una cosa segura. Si no es así, no le importaría, nunca pudieran dejar el lugar donde están (correcto) vivos. Fíjense. Ud. solo puede hacer lo que Dios le muestra que haga.

45

Ahora, observen. El don es lo que Dios ha enviado. Ahora, si Él lo envió en la forma de una serpiente de bronce, o un estanque de agua, o lo que sea, Uds. crean, no al agua, no la serpiente, sino al don de Dios. ¿Correcto? La serpiente de bronce no oró por nadie. Tampoco podía el estanque de agua orar por nadie. Pero Dios dijo… Jesús ascendió a lo Alto, dio dones al hombre, y ahora, por tanto, Dios opera por medio del Espíritu Santo a través del hombre. El hombre es el agente de Dios.

46

Ahora, rápidamente, antes de que el tiempo se acabe. Fíjense atentamente. “Te he aparecido…” Lo pondré en mis propias palabras. ¿Ven? Y yo estaba citando Sus palabras. Él dijo: “No temas, porque Yo soy enviado de la Presencia de Dios para decirte que tu nacimiento y tu vida peculiar, son para indicar que debes llevar un don de sanidad Divina a los pueblos del mundo. Si eres sincero cuando ores, y haces que la gente te crea, nada se interpondrá ante tu oración, ni siquiera el cáncer”.

Ahora, miren la orden. Dios envió el don hace casi cuarenta años, hace unos cuarenta años. Ha estado en el mundo desde entonces. Este perdón.

Ahora, lo que tenía que hacer, era orar por los enfermos y ser sincero cuando orara, y nada se interpondría ante la oración. “Si puedes hacer que la gente te crea…”¿Ven la orden ahora? ¿Ven? El asunto es que es… La cosa es, es hacer que la gente crea que esta es la verdad.

47

Y le dije al Ángel… Ahora, entienden esa parte, ¿verdad? El don no es para el discernimiento; el don es orar por los enfermos y hacer que crean. ¿Entienden lo que quiero decir? Nada resistirá ante la oración, ni siquiera el cáncer. Eso es solo orar por los enfermos, y decirles.

Dijo: “Ahora, tú…” Voy a orar por Uds. ¿Creen? Yo ceo con todo mi corazón, y pongo manos sobre ellos, y pido la bendición en el Nombre del Señor Jesús, que pase sobre ellos.

Se supone que ellos se irán regocijando, creyendo que van a mejorar. Los lisiados están supuestos a creen que van a caminar. Se supone que los ciegos creen que van a ver.

Bueno, dije: “Ellos no me creerán, porque no tengo educación”.

Él dijo: “Como al profeta Moisés se le dieron dos señales para probar que fue enviado de Dios, así se te darán dos señales para hacer ante la gente”. En otras palabras, para vindicar que les he dicho la verdad. Y me dijo lo que serían. “Haz estas señales ante la gente”.

48

Ahora, aquí está mi condena. Ante Dios Todopoderoso, ante Quien me paro esta noche como ministro, ante uno de los grupos de gente más preciosa ante la cual jamás me he parado, lo digo desde lo más profundo de mi corazón: estoy condenado por la forma en que lo uso. Ahora, eso es correcto. Una cosa, estoy dañando a la gente, a muchos de ellos. Y otra cosa, no estoy obedeciendo lo que Él me dijo que hiciera.

Eso discernirá y sacará a relucir todo lo que hay en este edificio. Ahora, eso es verdad. Pero eso no sana a la gente. Y cuando los tomo uno por uno cuando vienen aquí, comienza a decirles, a hablarles, etc., así les digo todo sobre sus enfermedades… Nunca ninguno de los apóstoles hizo eso. Jesús nunca hizo eso. Ellos no hicieron eso. Sin embargo, el don está aquí para hacer eso.

49

Ahora, esto es lo que… Si pudiera venir aquí y producir eso una vez, y probar que es la verdad, entonces cada persona en este edificio que ha recibido cualquier salvación, debe creer en el Señor Jesucristo y decir: “Solo ponga sus manos sobre mí, hermano, y ore. Me pondré bien. Eso es todo lo que tengo que tener”. Ahora, ¿no es eso correcto? Por lo tanto, pudiera simplemente encontrarme con grandes multitudes.

Pero cientos vienen a la reunión y se van, y dicen: “Ni siquiera entré en la fila”. Y lo he intentado. Y digamos que, paso toda la línea. Y pregúnteles: “Bueno, él… él… nunca… Nunca discernió mi caso”.

Bueno, Uds. ya saben lo que está mal con Uds. Ya saben lo que han hecho en su vida. ¿Por qué debería subir aquí y revelarles eso, y decirles las cosas que han hecho y las cosas, cuando saben lo que han hecho? Si Ud. es un pecador, póngase bien con Dios ahora. Si han hecho algo mal, no esperen hasta que el Espíritu Santo tenga que llamarlos aquí a la plataforma. Arréglense con Dios ahí mismo y confiésenlo. Entonces entren en la línea. Eso no detendrá la línea, y oremos por las personas y dejemos que continúen. Y ellos se irán creyendo, mejorando.

50

Ahora, escuchen, amigos. Creo que delante Dios Todopoderoso, es Quien me paro ahora, si me fuera del edificio en este momento, el mensaje que he predicado está justificado a la vista de Dios. Yo lo creo. Porque Él ha confirmado y cumplido todo lo que he declarado que Él haría. ¿Es eso correcto?

Entonces, lo que me pregunto ahora, ¿por qué no pudiéramos tener una línea de oración y orar por alrededor de un centenar o más una noche, y ni siquiera tenemos que detenernos y decirle a la gente estas cosas, y discernir todas sus enfermedades, tomarlos de las manos, y estimular su fe? ¿Por qué no vienen ahora en su propia fe, siendo que Dios ha probado que Él está aquí? Vengan en su propia fe y salgan del edificio regocijándose y diciendo: “Gracias Dios, estoy sanado”. Eso es lo que Él dijo que hiciéramos.

51

Ahora, es… Soy yo… Si creen que les estoy diciendo la verdad… Sean honestos en su corazón. ¿Creen que es verdad, levanten la mano? Esa es la verdad. Yo lo creo, amigos. Por lo tanto, creo que se puede orar por cien personas cada noche, o más. Y querido hermano, hermana, siendo que estoy débil y cansado…

Ahora, estar de pie hablando no me molesta. Pudiera predicar día y noche, y eso no me molestaría. Eso me edifica. Pero este otro me lo quita. Ahora puedo llevar a dos personas delante de mí, y pararme aquí y sostenerlos hasta que desaparezca su enfermedad, y estaría más débil que si hubiera usado un pico y una pala ocho horas hoy. Dios, delante de Quien estoy, sabe que esa es la verdad. Es algo que me quita la vida.

52

Y me pregunto si, una de estas noches, si Dios lo permitiera, ¿por qué no podríamos tener una línea como esa, y dejar que todos vengan, y dejar que me pare aquí? Y si deseo detenerme y esperar que uno…

Quiero orar por Uds. No solo pasarlos como acostumbraba tener la antigua línea rápida. Solían venir por aquí, y la gente… Me enviaban allá para estar— permitirme orar por los enfermos. Me debilitaba tanto que no podía levantarme. Luego, dos hombres, uno a un lado, otro al otro, me sostenían allí, dejaban que la gente viniera y me pusiera las manos encima. Cientos de ellos fueron sanados.

Pero muchas veces, tropezaban y decían: “Él nunca oró por mí”. Tenían razón. Él dijo: “Si eres sincero cuando ores”. Es la oración de fe la que salva a los enfermos. Si tuvieran suficiente fe, ni siquiera tendrán que venir aquí. Uds. pueden ser sanados donde están.

Pero Él me dijo: “Si yo orara por los enfermos y los hiciera creer en mi, ser sincero cuando oro…” Eso es lo que causaba la sanidad. Su creencia de que Dios ha enviado Sus dones.

53

Por supuesto, Él me prohíbe que tome la gloria, y yo— no pudiera hacer eso. E incluso saber, amigos, que ningún hombre, ninguna carne, podría gloriarse delante Dios. ¿Y para qué estoy parado aquí? ¿Para qué estoy en estas reuniones? Estoy trabajando para Cristo. Tengo una pequeña iglesia en casa, que me provee un sustento si vuelvo a ella, preciosa. Yo pudiera ir a pescar todos los días y predicar dos veces por semana. ¿Pudiera escaparme con eso? Mi alma sería perseguida con las manos huesudas señalándome por eso. Debo quedarme en el púlpito hasta que muera. Ay de mí si no declaro este consejo de Dios a la gente (¿ven?), de este poder sanador.

Y Él está aquí. Cristo, el Hijo de Dios, está aquí para sanar a los enfermos y necesitados. Quiero leer solo una Escritura antes de continuar…? … Se encuentra en Mateo, el capítulo 4.

Y recorrió Jesús casi toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos… predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Y se difundió su fama por toda Siria; y trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados… y los paralíticos; y los sanó.

54

Ahora, Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Ahora, recuerden. ¿Creen Uds. que Él dijo la verdad? En cada caso que sanó, vio al Padre hacerlo primero. ¿Qué de eso? ¿Es la verdad? Si hay una gran multitud sanada, Dios le mostraba una gran multitud sanada. Porque dijo con Sus propios labios sagrados: “Nada hace el Hijo sin que el Padre se lo muestre primero”. ¿Es eso correcto? “De cierto, de cierto (En otras palabras, absolutamente, absolutamente). Les digo, que el Hijo no puede hacer nada de Él Mismo; sino lo que ve hacer al Padre, eso hace el Hijo juntamente. Lo que sea que el Padre haya hecho”.

Ahora, Él está aquí. Ahora, justo cuando dije eso, yo— yo lo sentí subir. El don del que estoy hablando ahora, está aquí a mi derecha, justo aquí en algún lugar. Ahora, eso es cierto. Puedo sentirlo tan seguro como— así como Uds. pueden escuchar mi voz.

55

Ahora miren. Ahora— ahora, escúchenme, amigos, puedo sentir mis labios adormecidos. Yo puedo…?… que Él está aquí. A veces busco para ver si puedo verlo. Sé que está parado cerca de mí. Dios es mi Juez. Delante de quien me paro, se está acercando más y más…? … cerca de mí.

Amigos, he tratado de ser honesto con Uds. He hecho todo lo que sé hacer. Creamos ahora. ¿No le creerán a Él con todo su corazón…? … Dios mío, qué gran momento para ser sanado. Ahora, los espíritus de las enfermedades abandonarán a la gente. Muchos serán bendecidos. Hay una sinceridad tan profunda…

Ahora, no estoy diciendo que Él les bendeciría. Él está aquí ahora mismo…? … Y creo esto con mi corazón. Si llamamos a una línea de oración, y la gente viene y ni siquiera pide un discernimiento, simplemente dicen: “Hermano Branham, simplemente quédese atrás y haga como el Ángel le dijo que orara por mí. Y me voy de este lugar y gritaré y diré: ‘Dios me sanó’. Me voy a quedar justo con eso. Me voy a quedar allí ahora, y también voy a sanar”.

56

Tengo algunos ministros hoy… o hace un par de días, me… me dijeron…

Una señora entró aquí, muriendo, acostada en un catre. Justo en la última etapa para ser sanada. Ella dijo que cuando trajo a su madre sentada aquí en el..?… Tuvieron un tiempo terrible para traerla aquí. Dijo: “Mientras estaba predicando…?… La miré y le dije ‘hermana’, y comencé a contarle las cosas de su vida y lo que estaba mal”. Le dije: “¿Acepta mi palabra?” Asintió que sí. Yo dije: “Siga adelante, Jesucristo la ha sanado. Y ahora, ella simplemente está glorificando a Dios, pronunciada sana, yendo por toda la ciudad.

57

Muchas cosas, hace un tiempo, si yo no hubiera estado en esta reunión, una dama que envió un telegrama, un ministro de Jamaica, alguien. Su esposa está en la última etapa de cáncer. Y dijo que… ¿Podría volar aquí yo costeo todo, de inmediato? Dijo: “Ud. es la única esperanza que tenemos, y ¿vendría a ayudar a mi esposa por medio de Dios?”

Ahora, cuando uno llega a casa, hay docenas de cartas. Me inclino sobre ellas y oro. Yo digo: “Dios, tú los conoces. Muéstrame a dónde ir”. Luego elijo a donde Él me diga, luego me voy.

Aquí recién llegué a mi casa hace poco, y había diferentes… Había alrededor de quince de larga distancia…?… o boletos de avión y cosas, que venían de todas partes del país, diferentes lugares donde he estado…? … Este, aquel, llegan para mí.

Sólo seguí adelante. Le dije: “Cariño, ¿sabes que acabo de venir…? …” Volé a Nueva York y acabo de regresar. Y dije: “Bueno, entonces… una gran compañía de televisión dijo que si veníamos a Madison Square Garden, lo pondrían en la televisión de forma gratuita”. Así es. Llegaría a través – del público. Y, entonces, le voy a dar a él esa oportunidad, ¿verdad…? … Entonces, ¿cuándo su madre fue sanada…?…

Y entonces yo— volví, y mi esposa dijo: “Cariño, mira, aquí”. Dijo: “Vaya, este lugar ha estado lleno de…?…” Ella dijo: “Déjame llamarlos”.

Yo dije: “Bueno, cariño, sabes que…”

Ella dijo: “Bueno, aquí está esta de esto, y ésta de eso, y ésta de otro, así, diferentes…?… California, de Oregon, esta de abajo de Florida, ésta de aquí. Y luego ella dijo: ”Aquí está… Y, y, tú sabes, Arkansas, el alcalde de la ciudad en la que su esposa se está muriendo de cáncer, y continúan similares a esta“.

58

Dije: “¿Qué dijiste?” El Espíritu Santo me detuvo. Le dije: “Vuelve a través de esas de nuevo”.

Volvió. Y oh, hacía mal tiempo. Oh, vaya, apenas la primavera temprana, la nieve por todas partes. Y decía: “Mena, Arkansas. El alcalde de la ciudad, su esposa, se está muriendo de cáncer, te llama”. Él pertenecía a las Asambleas de Dios.

Le dije: “Sólo un momento. Déjame orar”.

Dijo: “Hace cuatro o cinco días ha estado intentando localizarte”.

Dijo: “Déjame ir a mi habitación”.

Entré en la habitación y estudié un rato. El Espíritu Santo me dijo: “Ve a Mena”.

Tenían el peor de los casos que podrían haber tenido. Tuvieron que conducir con el auto a través de las colinas, y todo lo demás. Y el avión estaba cubierto de nieve.

Dije: “El Señor quiere que vaya a Mena. Ponlo en el teléfono, dile que voy para allá. Que envíe a encontrarme…?…

59

Fui allá, y el doctor y todos ellos en la habitación. Entré en la habitación donde ella estaba y le puse las manos encima. Dije: “El Señor Jesús me envió aquí para que Ud. pueda ser sanada”.

Ella se levantó y salió del edificio de esa manera…?… Así es. Allí estaba. Causó que estallara un avivamiento en esa región. Ella evacuó cerca de un galón y medio de agua y pus. Y como media hora de eso…

Semanas y semanas más tarde, yo estaba en una reunión. Aquí estaba ella parada allí. Ella dijo: “Me siento bien, Hermano Branham”. Tan bien como ella pudiera estar… ¿Por qué? Obediencia.

60

Ahora, Él está aquí. ¿Creen que si la oración de fe fuera dicha sobre Uds, se mejorarían? ¿Lo creen?

(¿Cuántas oraciones…?… ¿Dónde comienzan sus tarjetas de oración? ¿Qué número? ¿Uno? ¿Cuál es la letra? ¿B? ¿Cien de ellas repartidas?) Creo que oraremos por cien personas en este momento. ¿No lo piensan así, en la próxima… Diría, la próxima hora? Sin tener discernimiento, solo orar por… Creo que cada ministro en este edificio puede orar con nosotros. Miren amigos, su ministro tiene tanto derecho de orar como yo.

Ahora, sean reverentes. Ahora, Él está aquí, y cada uno de Uds. tiene su tarjeta de oración. ¿Creen que si solo formamos una línea aquí de…?… Todos los que tengan números, cientos de personas se alinean aquí. Y vengan a través de la línea y oremos por Uds. Yo creo que sanarán.

61

Si se van de esta plataforma esta noche, solo regocíjense y digan: “Gracias Dios, por sanarme”. Y salgan del edificio y crean eso con todo su corazón, creo que enviarán su testimonio en el espacio de unos días, que están perfectamente bien. ¿No lo creen?

Cuántos harían eso, saldrían de aquí… Cuántos harían un compromiso con Dios, en este momento, y dirían: “Señor, creo que si… si las cosas que se han confirmado que este hombre ha dicho, y sé que son verdaderas, en cuanto al discernimiento… ”

Ahora, solo sacúdanse un poco. Pellízquense su parte interior. Despierten. ¿Qué más pudiera hacer Dios? ¿Qué más pudiera Él hacer? Él no pudiera sanarles contra su fe no más que nada, ¿verdad? Y si le creen a Él, Uds. están sanos de todos modos. ¿Es eso correcto? Es su fe en la Palabra de Dios de que Él puede sanarles. Ahora, no dejen de creer. Tengan fe en Dios. ¿Le creen a Él con todo su corazón?

62

Ahora, miren. Ahora, para que sepan, el Espíritu Santo está aquí. Solo sean reverentes, cada uno de Uds., tan reverentes como lo puedan ser por unos momentos y miren en esta dirección. Ahora, para que sepan que…

Uds. dicen: “Bueno, creo que tal vez el Espíritu Santo lo abandonó”. No, no es así; Él está justo aquí.

Y ahora le preguntaré a nuestro Padre Celestial, si sanará a alguien en este edificio, a alguien que… para que Uds. puedan ver, que en realidad está sano. Y que Él me lo muestre. Y oren por su sanidad ahora, y dejen que el Padre Celestial me lo muestre. Y si Él oye mi voz… Porque el Ángel ha hablado conmigo, dijo: “Mis pensamientos en el cielo eran más fuertes que mi voz en la tierra”.

Él sabe en qué están pensando. Y si Uds…. Si Dios simplemente me permite ver a uno de Uds. sano y confirma que es así, ¿creerán con todo su corazón entonces, que Él está aquí y que Él está bendiciendo…? Eso — que yo…

63

Ahora, recuerden, yo no soy Él. Yo solo lo represento a Él. Yo soy Su—Su canal aquí. Y recuerden esto. Él puede irse de mí cada vez que lo desee. Él hace conforme a Su voluntad. Dios sabe que lo amo. Y quiero que Él siempre se quede conmigo, porque amo trabajar con Su pueblo. Es el mayor placer que he tenido.

Pero Dios… Él… Él… Él puede… Él tiene el derecho. Yo no tengo nada para— sobre Él. Él es el que puede dejarme cuando lo desee…? … Pero yo lo amo y quiero que se quede aquí. Pero Él puede irse cuando quiera. Pero confío en que tendré favor con Él, y Él me concederá Su bendición.

64

Ahora, inclinemos nuestras cabezas. Señor Jesús, yo… no sé en ningún momento de la vida… [Espacio en Blanco en la Cinta]…?… Estaba en una reunión de oración de este tipo cuando era más sincero que lo que soy ahora mismo. Porque, Señor, Tú sabes que estoy débil y estoy cansado; y la reunión es larga y se va extendiendo. Y siento, Señor, que… fue correcto para mí quedarme aquí, porque yo… Si no me hubieras guiado así, me habría ido. No importa lo que costara, me hubiera ido. Pero sentí que querías que me quedara, así que me quedé, Padre.

Y traté de decirle a la gente, explicarles que Tú eres el Único que sana, que has venido para vindicar a Tu siervo, y hacerles saber que no soy yo, que eres Tú. Tú puedes tomar o dar a Tu disposición. Tú eres Dios, y no hay otro como Tú.

Y ahora, Padre, responde a la oración de esas personas enfermas, de alguien, y muéstrale a Tu siervo, que has puesto la bendición de sanidad sobre ellos, que van a ser sanados, que van a mejorar. Y Señor, eso aumentará la fe de los demás y les hará saber que todavía estás aquí con Tu siervo. ¿Escucharás mi oración, Padre? En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén.

65

Ahora, cada uno sólo sea tan reverente como pueda ser, y esté en oración ahora. ¿Realmente creen que lo que he dicho ha sido la verdad? Tengan fe, cada uno. Ahora, miren en esta dirección, y crean con todo su corazón que Dios ha contestado su oración. Ahora, ¿me creerán si Él me lo muestra? Ahora, todos los que están aquí, saben que yo…

Creo que Él dijo que esta sección aquí estaba destinada para los enfermos, en esta sección aquí. No lo sé. ¿Es correcto? Esta, ¿Está aquí? Muy bien. Uds. justo en esta línea, aquí, miren en esta dirección. Sólo crean con todo su corazón. Tengan fe.

Ahora, no puedo decir si es la dama aquí o el hombre. Creo que es Ud., señor, con los problemas de espalda allí. Muy bien. ¿Me obedecerá como siervo de Dios y me creerá? Muy bien. Quiero que se levante y salga por la parte de atrás de la carpa, levante sus manos y diga: “Gracias, Jesús, por sanarme”. Porque su problema de espalda le ha dejado, hermano. Salga por la parte de atrás de la carpa y diga: “Gracias, Jesús, por sanarme”.

66

Hermana, Ud. tiene un deseo en su corazón, ¿verdad? La clase de una damita ahí, sentada detrás de la dama que está aquí con… Ahí. Ud. con su dedo levantado. Hay un deseo en su corazón por algo, ¿no es así? No es exactamente una enfermedad, pero es una aflicción de algún tipo, ¿no es…? … Es un deseo sincero y profundo por algo. ¿Es eso cierto? ¿Se pondría de pie un momento?

Creo que esta señora aquí está pensando bastante justo al frente ahí. Si, es Ud. Ud…. Hay una dama en la parte de atrás, una joven allí, sobre… Mire en esta dirección. Tenía que sobresalir de esta dama aquí, porque está pensando en la niña ciega sentada a su lado allí.

Y estoy haciendo mi mejor esfuerzo para ver. Sí, veo lo que es, hermana. Muy bien. Ahora, Ud. es una extraña, ¿verdad, hermana? Yo no la conozco, ¿Cierto? Pero si Dios me ha revelado y me muestra exactamente lo que necesita, ¿me creerá? Muy bien. Ud. ha sido estéril, ¿no es así, sin hijos? Ud. está deseando un hijo. ¿No es así? Que Dios conceda su deseo. ¿Cree que Dios lo hará…? Que Dios le dé el bebé que ha deseado. Ahora, crea con todo su corazón, Dios…? … Tengan fe. No duden.

67

Ahora, vamos a ver un poco más lejos. Cada uno mire y crea. Dios, ten misericordia. Sí, aquí viene alguien por aquí. Creo que es la dama con blanco… justo ahí con el sombrero blanco, sentada justo… No, no es. Es la dama que está detrás de ella con el traje marrón puesto. Levántese, hermana. Sí, Ud. tuvo cáncer, ¿Cierto? Eso le ha dejado ahora. Puedes irse a casa regocijándose.

Y el hombre justo detrás de Ud., ese parche sobre su oreja. También es cáncer, ¿no es así, hermano? Tenga fe en Dios. Muy bien. Dios le bendiga. Vaya a casa, sea sano. Dios bendiga… Su nerviosismo y todo le ha dejado. Se quitó y va…?…

Ahora, en esta sección aquí, vean si hay alguna persona enferma aquí ahora. Vean en esta dirección, cada uno ahora, y tengan fe. Ahora, solo puedo hablar según el Espíritu Santo dice que hable. Allí van, regocijándose. Digamos: “Gracias a Dios”.

No estoy muy seguro de dónde viene, pero creo que es la dama con la niña en sus brazos. Algo está mal. Es… es Ud., ¿verdad, hermana? ¿Es un problema femenino que le molesta? ¿Correcto? Póngase de pie. Muy bien. Está sana ahora. Jesucristo le sana.

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Sólo un momento. Aquí hay alguien más. Esta dama está sentada aquí con puntos negros o el vestido de puntos blancos. Ella también tiene problemas femeninos, ¿no es así, hermana? Levántese. Está sana ahora. Dios le bendiga. Tenga fe; tenga fe.

Ahora, veamos los lisiados. Gente lisiada, vean en esta dirección y crean. Tengan fe.

¿Se ve mejor su muchacho, hermana, con problemas de corazón? Sí, señora. Va a estar bien. ¿Te sientes bien, hijito? Vas a estar bien ahora. Miren feliz al pequeñín, cómo está. Levántate, cariño, para que la gente pueda verte. Fue sanado de problemas cardíacos la otra noche, yaciendo allí ni siquiera podía sostenerse parado. Ahí está él, sanado de problemas de corazón. Bien, bendito sea su pequeño corazón.

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Vi a una mujer anciana postrada allí. Mire en esta dirección, señora. Pobre anciana madre, canosa. Mire en esta dirección ahora. Tenga fe. Ud. es una extraña, hermana. ¿No es así? Pero está sufriendo. Está atada con reumatismo. ¿Es correcto? Ahora, mire y crea. ¿Cree que este es el mismo Espíritu que le dijo a la mujer en el pozo sus pecados y le dijo que fuera a buscar a su esposo? ¿Cree que es el Espíritu de Cristo? Ud. también es una pecadora, señora, ¿no es así? No le ha dado su vida a Cristo. Si le entrega su corazón a Cristo, su reumatismo la dejará. ¿Creerá eso con todo su corazón? Muévase ahora, y dele su corazón a Cristo. Ahora, levántese de esa cosa y vaya fuera del edificio. Ud. puede caminar. Salga y que el Señor Jesús le bendiga.

Miren en esta dirección, lisiados, personas afligidas. Hermano sentado aquí, ciego, con estas gafas puestas. Sí, Ud. que está levantando la mano. ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios le sanará? ¿Aceptará mis palabras como siervo de Dios? ¿Lo hará? Muy bien. Le voy a decir a Ud., levántese de allí y ejercite su fe, Jesucristo le dará la vista. Póngase de pie. Salga por la puerta de la carpa por aquí. Continue. Ud. puede ver. Salga. Todos reverentes, por favor.

Joven, has estado atado por algún tiempo también, ¿verdad? ¿Crees a Jesús? Mira, jovencito, estarás atado a la silla mientras vivas si no ejercitas la fe y crees. ¿Lo crees ahora, que estás sentado en Su Presencia? ¿Sí? Muy bien. Quiero que te levantes en el Nombre de Jesucristo, y salgas. Ya no estás atado por los poderes del infierno. Atado…

¿Cree Ud.? ¿Con todo su corazón? (¿Cuál es el número?) [Un hermano llama a la línea de oración].

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Por allí. [Espacio en blanco en la cinta] Digo esto frente a Uds., pero me debilito mucho antes de comenzar la línea de oración. Muy bien. ¿Creen que Dios sabe todo lo que está en su corazón? Él sabe todo al respecto. Quiero que los ministros se paren aquí al final de la línea. Y a medida que la gente baja de la plataforma por aquí, quiero que se paren aquí y reciban… díganles que adoren al Señor mientras se van de la plataforma.

¿Cuántos Cristianos van a unirse con nosotros en oración ahora? Ahora, todas Uds. personas de pie con sus tarjetas de oración, que cada uno de Uds. pueda ser sanado esta noche. ¿Harán ahora lo que les diga? Sólo un momento hasta que lleguen…

Muy bien, hermano, ¿Cómo se siente ahora? Continué. Déjeme estrechar su mano…?… ¿Ve bien todo ahora? Siga avanzando. Tiene su vista. Vaya a casa, cuéntele a su gente las grandes cosas que Cristo ha hecho. Pero en los próximos días, su vista estará tan normal y perfecta como puede estar. Vaya regocijándose.

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¿Cuántos de Uds. están aquí parados en la línea de oración ahora, levanten sus manos y a esto, digan: “Señor Dios, me someto a Ti. Así que ayúdame, Dios, de ahora en adelante, voy a testificar de mi sanidad sin importar lo que suceda”.

Oh Dios eterno, bendice a estas personas a quienes bendigo en Tu Nombre. Que toda persona que cruza esta plataforma se vaya de esta plataforma gritando, regocijándose, y feliz. Ellos han visto Tus obras ahora por muchos, muchos días, algunos quince días, y ellos saben ahora que estás aquí y conoces todas las cosas de su corazón.

Ahora, Señor, por primera vez en mi vida desde que me comisionaste para ir y orar por los enfermos, hacer que la gente te creyera, comienzo esta noche en el Nombre de Jesucristo para hacer que la gente crea mientras impongo manos sobre ellos, viendo que discernir cada pensamiento y corazón toma mucho tiempo. Señor, muchos están esperando. Ruego que sanes a cada uno de ellos en el Nombre de Tu Hijo, Jesús: Amén.

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Muy bien. Ahora estén cada uno de Uds. sentados, los que no tienen tarjetas de oración para entrar en la fila y esperen. Muy bien.

De lejos. Bendice nuestro…?… [Espacio en blanco en la cinta] Yo pregunto…?… Jesucristo, el Hijo de Dios, bendigo a esta hermana para su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Amén. ¿Cree hermana que está sanada? Váyase gritando. Vaya alabando a Dios porque está sana.

Oh Jesús, Hijo de Dios, sana a nuestra querida hermana para Tu gloria en el Nombre de Jesús. Amén. Eso es correcto. Vaya adorando Jesús…?…

Ahora, todos, agradezcan al Señor. Digan: “Gracias al Señor”, mientras se van de aquí diciendo que están sanos ahora. Esta va a ser una señal de si Dios quiere que haga esto o no. ¿Ven? Ahora, todos crean.

Padre…?… Yo ahora…?… Cristo…?…

Ahora, recuerden. Cuando vengan, como crean, así les sea hecho. ¿Cuántos saben que eso es la verdad? Es su toque lo que extrae la virtud de Dios. Si Uds. no creen, no— no vengan. Si creen, vengan de inmediato y sean sanados. Todos los Cristianos estén ahora en oración.

¿Cree Ud., damita? En el Nombre del Señor Jesucristo, Yo…?…

[El Hermano Branham se aleja del micrófono y es difícil entender lo que dice claramente].

Acérquese, hermana. Oh Dios, bendiga a esta, mi hermana en el Nombre de Jesucristo…?…

[El Hermano Branham se aleja del micrófono y es difícil entender lo que dice claramente].

73

Creámosle todos unámimes. Pongámonos de pie ahora mismo. Muchas grandes sanidades. ¿Cuántos sacrificarán su tarjeta y dirán: “Ahora, yo creo con todo mi corazón”. Ha sido confirmado de ambas maneras, de atrás para adelante. Lancen su tarjeta al aire, y digan: “Confío en eso ahora mismo, Jesucristo, mi Sanador”. ¿Lo harán?

Ahí va… Esa es la manera de hacerlo. Miren a las tarjetas volar. Levanten sus manos y den a Dios la alabanza.

Y un hombre lisiado se fue caminando por aquí. Unas de las niñitas ciegas acaba de recibir su vista, ¿Se alejó viendo? Estando ciega, se fue viendo con su vista.

Padre Celestial, envía Tu poder, sana a la congregación entera ahora mismo, Señor. Satanás, libéralos en el Nombre del Señor Jesucristo, que se vayan y sean sanos ahora mismo…