S.67 51-0729A  La Resurrección De Lázaro 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Resurrección De Lázaro

Erie, Pennsylvania, E.U.A.

51-0729A

1 Gracias, Hermano Baxter. Gracias, Hermano Baxter.
Buenas noches, amigos, o buenas tardes. Estoy muy contento de estar en estar tarde para hablarles del amor en mi corazón por este gran Señor al cual servimos, Jesucristo. Y estoy escuchando ese glorioso canto antiguo: “Solo Creed”, y de Paul Rader, el escritor de ese canto. Y yo era un niñito sentado a sus pies cuando él estaba escribiendo ese canto. Me supongo, que él no se imaginaba entonces que ese sería mi canto tema alrededor del mundo.
Pero cuando yo me encontraba en Fort Wayne y estaba en el cuarto allí de Paul estudiando la primera noche allí, y escuché eso que venía sobre ese lugar público: “Solo Creed, Todo Es Posible”. Pensé en ese gran héroe valiente. ¿Cuántos han escuchado de Paul Rader? Oh, prácticamente todos ustedes. Oh, qué muerte tan heroica tuvo. Él jamás murió; solo se fue a estar con el Señor. Él…

2 Los Cristianos no mueren. No hay Escritura en la Biblia que diga que los Cristianos… Cristianos mueren. Un hombre que… Una persona que vive en placeres viviendo está muerta. Muerte significa “separación, separación de Dios”. Y los pecadores no son se… Los pecadores están separados de Dios, pero los Cristianos nunca se separan de Dios. Ellos solo dejan el cuerpo aquí para estar con el Señor.
Y Paul… Me gusta tanto cuando él partió. Él fue un gran personaje para bromear. ¿Se acuerdan de la manera que se conducía, alguno de Uds. lo conoció? Él siempre estaba bromeando. Había… Siempre le contaba una broma a alguien. Y él dijo cuando estaba… Tenían al pequeño Instituto Bíblico Moody, tenían un coro allá cantando. Y tenía bajadas las persianas en la habitación, y estaban cantando: “Más Cerca Mi Dios De Ti”.
Y Paul miró alrededor y dijo: “Oye, ¿quién se está muriendo? ¿Tú o yo?”. Él dijo. Dijo: “Levanten esas cortinas, esas persianas, y canten algunas canciones realmente buenas y ardientes del Evangelio”. Y así que comenzaron a cantar “Fue Allá En La Cruz”. Y él dijo: “Eso suena mejor”.

3 Y luego él llamó a su hermano, Lucas, que llevaba tanto tiempo con él, lo mandó llamar al lado de su cama, tomó su mano. Él dijo: “Lucas, hemos recorrido un largo camino juntos”. Pero dijo: “Piénsalo: dentro de cinco minutos estaré en la presencia de Jesucristo, vestido de Su justicia”. Inclinó la cabeza y fue a encontrarse con Él. “Vestido de Su justicia, estaré de pie en Su presencia”. Quiero irme así, ¿y Uds.?
Y todas las vidas de grandes hombres nos recuerdan
Que podemos hacer nuestras vidas sublimes,
Al partir, dejar detrás de nosotros
Huellas en las arenas del tiempo.
¿Es eso cierto? Me encanta ese “Salmo De Vida”.
Y que quizás otro,
Mientras navega sobre el solemne mar de la vida,
Alguien desanimado y naufragado
Y, viendo, tome ánimo de nuevo.

4 Solía ser, que pequeños poemas me alentaban así. Colombus era uno que también solía… que “Navega, navega, navega y sigue navegando”. Me gusta algo que tiene coraje. Simplemente desprecio a un cobarde. ¿Uds. no? Alguien que tiene miedo… Párese allí. Si tiene la cosa correcta respaldándolo; párese por lo que piensa que está correcto. No solo esté dispuesto a vivir por ello, muera por ello, o cualquier cosa. Si está correcto, está correcto. Otros hombres han muerto por lo que es correcto.
Y así que, de esa manera es con el Evangelio. Si no pensara que está correcto, y no creyera que Él era el Hijo de Dios, estaría en contra de Él. Estaría aquí afuera diciendo todo lo que pudiera en contra de Él, porque no creería que fuera correcto. Pero yo sé que Él está correcto. Y por lo tanto estoy… Yo lo creo con todo mi corazón.
Y si solo una parte de esto está correcto, y el resto de eso no está correcto, entonces nada de eso está correcto. Está todo bien o está todo mal. Y cada palabra es verdad. Ud. puede depender su alma en cualquier etapa del Evangelio y creerlo; porque cada pedacito es verdad. Y solo no tenga miedo. Si tiene miedo no lo haga, pero si sabe en dónde está parado, muy bien. Eso es diferente.

5 Yo solo estaba… Me encontré con unos hermanos allí hace unos momentos y dijeron: “Nos gustaría llevarlo a cazar en algún momento, Hermano Branham”. Sí que me gustaría hacer esto, también. Me encanta la cacería.
Allí es donde encontré a Dios, cuando era un niñito. Lo vi a Él en Su naturaleza. Ud. puede ver a Dios en Su naturaleza. Mire en los árboles; mire en los pájaros; mire en todo… lo que quiera. Mire a la flor. Ningún hombre con correcta… en su sano juicio, pudiera mirar de frente uno de esos alcatraces y decir que no hay Dios. Creo que hay algo mal en la mente de un hombre que lo hiciera… si pudiera mirar directamente a esa flor, ver cómo muere y luego vuelve a vivir.

6 Ahora, Uds. personas de aquí alrededor están pintando sus patios por todas partes con hermosas flores. Me encanta eso. Se pone bastante frío aquí arriba, me imagino. Luego después de un tiempo, dentro de unos meses, la helada caerá sobre esa pequeña flor, e inclina su cabecita. Morirá. Y a la flor se le caerán los pétalos, y las hojas caerán y… del tallo. Y de esa flor caerá un semillita negra. Y luego tendrán una procesión fúnebre. Dios lo acompaña con una procesión fúnebre, y Él manda nubes grandes que atraviesan en el otoño del año. Y simplemente llora, y las lluvias caen y entierran esa semillita bajo la tierra, muy abajo.
Y después el invierno helado llega y congela, tal vez congelará seis u ocho pulgadas [De 15 a 20 cm. Trad.] Y la vieja semillita se hincha, se congela, y se abre de golpe. La pulpa sale de ella. Luego atraviesa los meses agotadores del invierno.

7 Bueno, Ud. va en busca de su flor. Allí está la pulpa completamente seca y se fue; la flor se ha ido; los pétalos se han ido; la semilla se ha ido. Se revienta; la pulpa sale de eso. Todo ha desaparecido. ¿Es ese el final de la flor? Oh, no. ¿Ven? Solo deje que el sol caliente comience a bañar un poco esa tierra. Hay un germen de vida escondido allí adentro en alguna parte que ningún hombre puede encontrar. La flor volverá a vivir.
Y si Dios abrió un camino para que una flor volviera a vivir, ¿qué de Ud. y de mí que somos hechos a Su imagen? ¿Cuánto más volveremos a vivir?

8 Recientemente estaba hablando con un hombre que me dijo… Estábamos sentados en la “Hora de la Agricultura”, en una pequeña cafetería escuchando la transmisión. Y ellos dijeron que tenían el maíz perfecto. Los científicos lo habían logrado tal, que podían pasarlo por una máquina, y no se podía distinguir un grano de otro. Usted podía entrar a un saco allí, y sacar un puñado de maíz hecho por los fabricantes, y tomar un puñado de maíz de este lado que ha sido cultivado en el campo, observarlos; no hay diferencia. Mézclelos y Ud. no podría separarlos. Llévelos al laboratorio, pártalos, y cada uno tiene la misma cantidad de calcio y humedad y así sucesivamente por dentro. Pero dijo: “La única manera de distinguir la diferencia era enterrando los granos de maíz”. Y dijo: “Aquella que fue fabricada dejaba de existir, pero aquella que Dios levantó volvió a vivir.
Y yo le dije a ese ministro anciano Metodista: “Mejor es que me agarre de la mano porque podría avergonzarlo aquí”. Porque tal vez aquí dos hombres, uno… Tal vez se ven parecidos, y ambos… Puede que ambos sean hombres… Tal vez podrían darse una transfusión de sangre. Pero en uno está colocado un germen de vida por aceptar a Jesucristo, y el otro está muerto en delitos y pecados.
Dios tiene un camino provisto. Si simplemente nos metemos en ese camino y viajamos por Su camino, estamos destinados a llegar a la orilla. ¿No les parece?

9 Ahora, en esta tarde estoy solo un poquito retrasado. Pienso que normalmente comienzo unos quince minutos después.
Y el Hermano Baxter… Escuché un comentario que mi esposa me dijo que él hizo, diciendo que yo era un predicador. Ahora, permítanme decirles primeramente. Ese es un error. Siendo que… porque yo no lo soy.
Soy lo que Uds. llamarían una llanta de repuesto. ¿Saben para qué se usa una llanta de repuesto? Cuando Uds. tienen una llanta desinflada, ponen la llanta de repuesto y se van. Ahora, no quiero decir que tengamos una llanta desinflada. Hermano Baxter, no quiero decir eso. Ja-ja-ja. Yo no… yo no… Vaya, tengo que pedir disculpas por eso. Él me llamará la atención por eso. Pero quise decirlo para aclarar mi punto de lo que estoy hablando. Supongo que me está escuchando allí. Muy bien. No quise decir que teníamos una llanta desinflada; porque no la tenemos Pero una llanta de repuesto es cuando tienes una llanta desinflada y puedes empezar a rodar. Pero es solo durante el tiempo del repuesto.

10 Y el Hermano Baxter normalmente el domingo en la tarde me trae ya sea para contar la historia de mi vida o para hablar un poquito de nuestro Señor. Y me da un alivio.
Ahora, cuando uno está predicando… Pues, yo podría predicar todo el día y la noche, y eso no me lastimaría. Eso no me molesta ni un poquito. Pero cuando tengo un caso de sanidad o una visión delante de mí, eso saca más de mí que ocho horas predicando. ¿Ven? Eso simplemente le arranca la vida a uno, ¿ven? Cuando se está predicando, uno está acumulando. Y cuando esto llega, empieza a retirarlo, ¿ven? Hay una diferencia.

11 No hay necesidad que trate de explicar estas cosas amigos. No importa cuánto trate de explicarlas; yo nunca podría explicárselas a ustedes. Así que solo traten de entender (¿Ven?), y solo créanme, que es algo que simplemente le saca la vida a uno.
En una ocasión me preguntaba cómo podía Jesús acostarse en ese barco allá afuera con esas… en todas esas olas. Y cómo podía no saber que esa tormenta estaba ocurriendo. Pero recordé: Él estaba tan cansado por la virtud que estuvo saliendo de Él durante todo el día, y sanando a la gente, y viendo visiones, y eso solo… Él estaba tan cansado, no podía levantarse. Así que eso fue. Y ellos tuvieron que venir a despertarle.

12 Por cierto, un ministro dijo esta mañana: “Hermano Branham, lo quiero corregir en algo”. Eso está muy bien. Estoy contento de recibir eso. Cuando… Cualquiera que pueda ayudarme y… o decirme algo. Él dijo: “Lo escuché decirle durante la noche a la gente, Ud. está consciente que esa gente, algunos de ellos piensan que es leer la mente, cuando Ud. está hablando”. Pero dijo: “Lo que golpea eso en la cabeza, es cuando Ud. va al pasado y les dice cosas en las que ni siquiera han pensado durante años”. Dijo: “Ellos saben entonces que es… Y lo que él dijo; es leer la mente, Hermano Branham”.
Y yo dije: “Bueno, yo…”.
Él dijo: “¿Sabe Ud. lo que ellos están pensando?”.
Le respondí: “Sí, señor”.
Él dijo: “Permítame darle la Escritura. Jesús percibió sus pensamientos”.
Él sabía que era un… ¿Ven lo que quiero decir?

13 Él conocía sus pensamientos. Él aún lo hace. ¿Es eso correcto? Bueno, Uds. saben de lo que estoy hablando, ¿no es así? Jesús percibió sus pensamientos. Él sabía que… Ellos dijeron… Él dijo: “¿Por qué pensáis en vuestros corazones: ¿Quién es el mayor entre vosotros y así sucesivamente? ”.
Y luego cuando ellos dijeron: “Este hombre blasfema”…
Él dijo… Él percibió sus pensamientos, y sabía lo que estaban pensando. Y Él dijo: “Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?”. ¿Ven? ¿Qué es? ¿Ven? Él… Así que solo es Él. No es el hombre. Es el Cristo. Así que tengan fe en Él y crean en Él.

14 Recuerdo esta pequeña… No creo en decir chistes desde la plataforma, porque este no es un lugar para bromear. Y no quisiera que pensaran que esto fue un chiste, porque yo no creo en eso desde la plataforma.
Esto es… Solo una cosita, Ud. sabe, sobre… Cuando recién fui ordenado un predicador Bautista, pues, estaba tan feliz de obtener esa Biblia. Y sencillamente la cargaba por todas partes que iba. Porque, de antemano, pensaba que solo un afeminado cargaría una Biblia.
Y así que… Yo solía boxear todo el tiempo hasta que me golpearon una vez los oídos. Llegué a ganar el Campeonato de Peso Gallo en Three Falls Cities y luego en un combate. Y después pensé que nadie me podía golpear, y un muchachito de… Billy Frick de Huntington, West Virginia, por poco me mata una noche. Así que eso lo sacó todo de mí. Pero tuve quince peleas profesionales y las gané todas. Sin embargo, después, él sí que se encargó de mí en la otra. Ja, ja.

15 Así que después siempre solía decir que yo estaba… En aquellos días pensaba: “Bueno, un predicador, él solo era un afeminado. Y pensaba que tal vez un día yo tendría que predicar”. Y simplemente pensaba que ese sería el más grande afeminado que pudiera haber. Y después que fui salvo, oh, vaya, yo quería cargar esa Biblia. Y a cualquiera, solo quería contarles que yo era un ministro, que era un predicador.
Y así que la Iglesia Misionera Bautista me dio una licencia local de ministro para exhortar, dándome el derecho de casar, enterrar, bautizar, o por el estilo en el estado de Indiana. Y luego yo pensé: “¡Oh, vaya! ¡Qué maravilloso!”.
Alguien decía: “¿Es Ud. un predicador?”.
Yo decía: “Sí, señor. Sí, señor”. Estaba feliz de decir un predicador.

16 Y solo me recuerda de… Mi padre era jinete. Y era muy bueno para disparar. Él solía seguir a los espectáculos. Y se llevaba las pistolas, y fue uno de los mejores tiradores que creo haber visto. Él tomaba algunas de esas canicas grandes, y hacía rodar una de ellas, y cuando dejaba de rodar, él tendría dos pistolas. Y tomaba una pistola y disparaba y golpeaba la canica al aire y la estallaba con la otra pistola antes que pegara en el suelo.
Yo no pude darle a una lata de manteca colocada a cuatro pies [1.21 m. Trad.] enfrente de mí. Así que distaba mucho de ser como papá. Pero a él le gustaba montar. Y simplemente estaría domando caballos.
Allí es donde mi madre lo conoció en la… Cuando ellos estaban en Oklahoma, él estaba domando caballos. Y él era muy buen jinete. Así que cuando yo… Decía: “Cuando llegue a ser hombre, voy a ser igual que mi papi. Voy a ser un verdadero domador de caballos”.

17 Y recuerdo que solía… Cuando sacaba al viejo caballo del arado, usted sabe, del día, y cuando arábamos todo el día. Y el pobre estaría tan cansado. De todas maneras ya estaba viejo. Y el viejo abrevadero fue ahuecado de un trozo de tronco.
¿Cuántos alguna vez han visto un viejo abrevadero de tronco? Hay un montón de sureños aquí hoy. ¿Cuántos han dormido en un colchón de paja? Mire, no soy el único muchacho aquí del campo, ¿cierto? No, ¡vaya! Eso es tan americano como el jamón ahumado hickory y la melaza de sorgo, ¿no es así?
Ahora, nos íbamos a la parte de atrás del establo. Y yo le daba agua al viejo caballo. Y mis hermanitos, yo los enfilaba a todos, y yo era el mayor de ellos. Y me subía en este viejo caballo. Y tomaba la silla de montar de papá, y agarraba un puñado de cardos y lo ponía debajo de la silla de montar, Ud. sabe, y la jalaba hacia abajo, y saltaba sobre él.
El pobrecito tan viejo y cansado. Él solo berreaba, Ud. sabe. Bajaba su cabeza y berreaba. Y él estaba tratando de corcovear. Y él estaba tan… estaba tan tieso. No podía, y cansado. Y él no podía levantar sus patas del suelo, Ud. sabe. Y yo tomaba este sombrero de paja y lo agitaba de un lado a otro. Yo pensaba que era un vaquero de verdad allá atrás y solo balanceándome sobre este viejo caballo de esa manera, y…

18 Un día decidí que iría al Oeste. Huí de casa y me fui para Arizona. Llegué allá a tiempo para un rodeo. Así que pensé: “Ahora es el tiempo para ser un vaquero de verdad. Simplemente está en mí porque lo recibí de papá”. Yo decía: “Sé que seré…”. Uds. saben cómo son los muchachos. Yo tenía unos dieciocho años. Dije: “Mejor voy a ir a conseguirme un par de chaparreras”. Y fui allá y vi un bonito par de esas. Pensé… Me las probé. Y cuando me las puse, había como 18 pulgadas [45 cm. Trad.] de cuero arrastrando en el piso. Yo dije: “Tienen las piernas más largas por aquí, de lo que son en Indiana”.
Así que me conseguí un par de pantalones Levis. Y salí allá, y me dejaron entrar en las rampas. Y ellos… El anunciador salió, y trajeron a un caballo allá afuera. Y vi a esos forajidos según los llaman, los broncos. Y son tan salvajes en esos desiertos, al punto que ni siquiera comerían heno así estuviera frente a ellos.
Y los metieron en la rampa, en el toril, para iniciar. Y uno tiene que arreglárselas como pueda cuando ellos salen. Los vi salir. Cuando vi uno de esos me di cuenta que distaba mucho de ser el viejo caballo de arado.

19 Mas sin embargo yo iba a montar y ganar algo de dinero, Ud. sabe. Así que salí allá y me quedé en el cerco del corral con todos estos vaqueros desfigurados, patizambos, pues, unos tipos quemados por el sol. Y yo era un mozo, Ud. sabe, sentado allá arriba mirando alrededor a todos estos tipos. Los miré, pensé: “Me pregunto si me miro igual de bien que ellos”.
Entonces este… El anunciador salió, y él dijo… Este caballo iba a ser montado. Un cierto tipo lo iba a montar. Y él se paró allí. Y ellos no le estaban alistando la montura. Solo lo atraparon a medida que iba pasando esta rampa. Y justo cuando iba pasando este caballo, él se dejó caer en la montura. Vaya, él bien podría haber metido las cuatro patas dentro de una cacerola y haberlo arrojado a la luna [Palabras no claras].
Observé a ese caballo, él dio como dos vueltas de lado y solo hizo un corcoveo. Y cuando lo hizo ese hombre salió disparado, con la cabeza sobre una extremidad de esa manera, golpeó el suelo, y la sangre salía de sus oídos y ojos. Los vaqueros asistentes agarraron al caballo y la ambulancia recogió al hombre.

20 Aquí vino el anunciante, pasando por allí. Él dijo: “Le daré cincuenta dólares a cualquier hombre que lo pueda montar sesenta segundos”.
Ellos lo atraparon. Todos se quedaron quietos. Él vino directamente a mí. Dijo: “¿Eres jinete?”.
Yo le respondí: “No, señor”. Dije: “No, señor”. [La congregación y el Hermano Branham se ríen]
De esa misma manera fue cuando me convertí y traía la Biblia bajo… Yo solo era un predicador local Bautista. Decía: “Miren, yo soy un predicador”.
Y un día yo estaba en St. Louis en una reunión de carpa, y había un predicador de la santidad allí, el Reverendo Daugherty. Y él era un predicador Pentecostal. Y fui allá para escuchar a este hombre predicar. Y su niñita acababa de, había sido llamada allá. Y eso es…
Ustedes han escuchado su historia. Ella fue la primera que sanó de ese mal de San Vito. Ese predicador estaba en una reunión allí, y comenzó a predicar, tomó un texto. Él predicó hasta que su rostro parecía que estaba en llamas. Él se debilitó tanto; se hundió en sus rodillas de esa manera, se cayó al piso y siguió predicando, se volvió a levantar, recuperó el aliento. Uno lo podía a escuchar a cuatro o cinco cuadras de distancia por la calle todavía predicando.
Alguien se acercó y dijo: “¿Es Ud. un predicador?”. [La congregación y el Hermano Branham se ríen]
Le respondí: “No, señor”. Ja-ja-ja. “No, señor”. Mis viejas maneras lentas Bautistas no piensan así de rápido. Eso es todo. Así que simplemente no pude hacerlo.

21 Pero me gusta venir aquí el domingo por la tarde de esta manera, donde uno no está bajo esa unción, solo venir para hablar la Palabra y no bajo… Miren, se sorprenderían por la noche de cuánto se tensan los nervios. Así de rápido. Los poderes demoníacos moviendo aquí cosas… Ustedes han estado antes en las reuniones y vieron lo que sucede. Aquí viene un crítico, sube o dice algo como eso, uno tiene que estar al pendiente, ¿ven? Una palabra mal dicha, es todo lo que se necesita.
Escuchan a alguien subir a la plataforma, como aquel hombre hace unas cuantas semanas que subió allá, y dijo… Yo estaba casi fuera de mí. Lo tomé de la mano. Yo estaba tratando de evitar ver una visión, lo tomé solo de la mano para orar. Él puso su mano sobre la mía de esa manera. Y yo dije: “Bueno, señor, no hay nada orgánicamente mal con usted”. Yo dije…
Él dijo: “Oh, sí lo hay”.
Y le dije: “No, señor. Veamos de nuevo”. Tomé su mano. Si es un germen de enfermedad, lo reconoce. Yo dije: “No, señor. No hay…”.
Dijo: “Mire mi tarjeta de oración”. Dije…
Yo dije: “No tengo nada que ver con eso con lo que puso en su tarjeta de oración, señor”. Yo dije: “De lo único que soy responsable es por eso aquí”.
Él dijo… Y el hermano tomó la tarjeta de oración y la leyó. Él dijo que tenía tuberculosis, y se me olvida qué otras cosas fueron.
Y yo dije: “No, señor. Ud. no lo tiene”. Dije: “Ahora, tal vez tuvo fe allá en la audiencia y fue sanado antes de llegar aquí”.
Luego él se dio vuelta hacia las ocho mil quinientas personas; dijo: “Allí lo tienen. Allí está la fabricación. Mi gran fe estando allá”.

22 Y me di la vuelta. Y justo entonces vi algo blanco que se movió delante de mí. Allí estaba. Dije: “Tú hijo del diablo, ¿por qué viniste aquí a la plataforma para tratar de engañar a Dios? Estás expuesto. Anoche Ud. se sentó en una mesa con un hombre con un traje gris y una corbata roja. Y Ud. pertenece a una cierta…”. Bueno, no diré la iglesia, pero de todos modos… “Ud. pertenece a una cierta iglesia. Y Uds. dos se juntaron anoche y dijeron que vendrían para acá. Y que era telepatía mental. Que el hombre tomaría la tarjeta de oración y el paciente pondría en la tarjeta de oración”.
Yo dije: “¿Ud. cree que el paciente pondría en su tarjeta sus adulterios y cosas que están viviendo y así por el estilo? Y Ud. pensó que era telepatía mental. Ellos tomarían la tarjeta de oración, y luego me lo transferirían por telepatía mental”. Yo dije: “Eso es [Palabras no claras].

23 Y un hombre gritó en la audiencia. Dijo: “Eso es correcto, Hermano Branham. Yo era el que estaba sentado con él”. Y se vino corriendo a la plataforma, este hombre.
Yo dije: “Esas cosas vendrán sobre usted”.
Y allí él cayó en la plataforma, me agarró de la pierna del pantalón, y dijo: “Dios ten misericordia de mi alma pecadora”. ¿Ven? Tengan cuidado con lo que están haciendo, ¿ven?
Eso es correcto. A mí no me importa qué enseñanza teología él tenga. Este es Dios hoy trabajando entre Su pueblo. Y qué tal si hubiera estado allí, que no hubiera estado bajo la unción. ¿Ven eso? Hay que tener cuidado.
Pero Dios me dijo que se pararía conmigo. Esa es Su obligación. Es mi obligación pararme aquí y decir la verdad. Es Su obligación pararse conmigo. Eso es verdad.

24 Pero eso ha pasado por la prueba de fuego, amigos. No crean que… Pero gracias a Dios aún estamos del lado victorioso hoy, porque estamos en Cristo. Y la mitad aún no se ha contado. Está en su infancia todavía. Obsérvelo cuando salga en su gran sello allá. Será un tiempo cuando este mundo viejo recibirá un sacudimiento como nunca antes ha tenido en todos los días. Las grandes cosas que están por delante. Solo… No las podemos hacer que acontezcan, solo esperen a medida que Dios las muestra.
Pero cuando salimos así de esta manera en la tarde, para que uno pueda sencillamente quitarse el cuello, Ud. sabe, y sentirse libres para hablar, y me hace sentir bien. Y espero que Uds. se sientan de la misma manera.

25 Quiero leer una Escritura y tal vez pasar solo unos comentarios. Y si me tardo mucho, que alguien se levante y me diga que termine, ¿lo harán? Porque a mí me gusta tanto hablar, pues, puede que hable demasiado largo. Y trataré de no retenerlos sino solo un rato.
Ahora, hay muchas ocasiones que al ir leyendo varios textos pequeños… Y en una tarde como esta, no estudio de nada de lo que voy a decir, porque nunca hice eso. Siempre solo dejo al Espíritu Santo; lo que sea que Él quiera que yo diga, lo digo.
Tal vez leo una Escritura, nunca ni la toco. Tal vez Él tiene algo más para que yo haga. Eso yo no lo sé. Pero en esta tarde para un texto conocido para leer que yo he leído, quiero… Estaba pensando al respecto, quizá el Señor querrá que yo predique sobre: “Ven Y Ve A Un Hombre”. Pero me he estado refiriendo a eso muchas veces esta semana. Pensé que leería de… en el capítulo 11 de San Juan: “La Resurrección de Lázaro”.
¿Cuántos creen que Lázaro verdaderamente resucitó? Veamos sus manos. Maravilloso. ¿Cuántos Cristianos están aquí esta tarde, creyentes en Cristo? Veamos sus manos. Por todo el edificio. Bueno, vaya. Es un cien por ciento. Muy bien. Eso es maravilloso.

26 Muy bien. Creo que solo lo abordaré desde otro lado entonces; en lugar de predicarles a los pecadores, creo que simplemente les predicaré a los Cristianos entonces. Y que el Señor… Lo vamos a tomar en sanidad Divina. Tal vez el Señor nos hablará algo para alentarlos en sanidad Divina entonces. Quizá Él lo hará.
Vamos a Apoc… a San Juan el capítulo 11. Y vamos a leer unos cuantos versículos de la Escritura aquí, comenzando con el versículo 18 del noveno… del capítulo 11 de San Juan. Y ahora, recuerden de, si quieren marcar las Escrituras para leer en este día, que estuvimos aquí y estudiamos en estas Escrituras juntos: ahora, 11:18:
Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;
Y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.
Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.
Y Marta dijo a Jesús: (Ahora, escuchen atentamente) Y Martha dijo a Jesús: Señor si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.
Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

27 Ahora, ¿podemos inclinar nuestros rostros cuando nosotros…? Nuestro Padre celestial, hemos leído Tu Palabra hoy de un gran evento que sucedió hace muchos, muchos años. Pero es nuevo para nosotros hoy. Cada vez que lo leemos, nos da algo en nuestros corazones.
Y te damos las gracias a Ti por Tu Palabra que ha sido conservada a través de la edad, y por todos los hombres que murieron, y su sangre ha manchado la tierra para que nuestra Biblia pudiera llegar a nosotros el día de hoy. Inclinamos nuestro rostro en agradecimiento y humildad para darte las gracias por sus vidas. Y Dios descanse sus almas valientes hasta el día que ellos tomarán la forma de un cuerpo otra vez y para ser seres inmortales.
Y ahora, Señor, creemos que ese mismo Jesús que resucitó a este hombre muerto de la tumba, está aquí en esta tarde, Y creemos que Él es capaz de levantarnos, y lo cual Él está levantando a los muertos, físicamente muertos, probándolo con pruebas infalibles de declaraciones de doctores y así sucesivamente, que estudian la anatomía del hombre y los pronuncian muertos; y luego ellos vuelven a la vida por el poder del Cristo resucitado.

28 Y ahora, están aquí aquellos que están débiles en esta tarde, que necesitan de sanidad física. Y hemos escogido estas cuantas palabras para leerles de Ti. Y que el Espíritu Santo, la tercera persona de la trinidad, venga ahora, la promesa, el Consolador, que Tú dijiste que enviarías. Y Él tomaría las cosas de Dios y nos las mostraría a nosotros. Y como Tu siervo humilde que aquí habla, santifica los labios que hablan. Circuncídalos, Señor, quitando todas las palabras que no serían adecuadas. Y los corazones y oídos que lo recibirán, que el Espíritu Santo lleve la Palabra directamente al corazón. Y que Ella caiga en buena tierra, fértil, produciendo al ciento por uno. Y que en esta tarde, Señor, mientras estamos aun hablando, que el Espíritu Santo entre en este edificio como un viento recio y poderoso, como lo hizo en el día de Pentecostés. Que la calle esté atestada de gente aquí afuera.
Dios, concédelo, Padre. Que el débil sea sanado, el lisiado, caminando, el ciego, viendo, el sordo, oiga, el mudo, hable, aquellos que están atados con enfermedades sean liberados. Que pueda haber tal gozo en el campamento hasta que cada corazón esté tan emocionado hasta que simplemente no sepan dónde están o qué están haciendo.

29 Dios, aléjanos de este sentido de existencia al cual estamos atados; llevamos allá afuera en aquellas esferas donde todas las cosas son posibles. Concédelo hoy, Señor. Repítenos otro día de Pentecostés.
Ahora, bajo la presión de, y la sinceridad con la que estamos orando ahora Señor, te pido en… que contestes esta oración mandando al Espíritu Santo, dirigiendo la mente de Tu siervo, y mis pensamientos y habla, y preparando los corazones allá para que lo reciban.
Señor, no sabemos qué decir, pero Tú sabes lo que esta audiencia necesita. Y Dios, concede que esa fe se genere de tal manera hoy, que esta noche sea uno de los momentos culminantes más grandes que jamás hayan llegado a las reuniones. Que haya tal derramamiento esta noche, al punto que jamás se olvide entre los hijos de los hombres. Escucha las oraciones de Tu siervo, no porque nosotros estamos aquí, Señor, sino porque Tú estás aquí, y se acerca el momento cuando Tú vendrás a recibir a Tu iglesia.
Bendícenos. Y si hay uno que no sea salvo, en cualquier parte alrededor, concede que ellos vean a Jesús hoy y sean salvos. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

30 Ahora, solo por unos momentos para hablar en este tema de la resurrección de Lázaro y como texto para creer esto.
Ahora, Dios es tan maravilloso. Estando parado en el gran observatorio no hace mucho, donde uno podía tomar y mirar a través de ese lente y ver a ciento veinte millones de años luz, entonces uno podía ver la inmensidad de Su universo. Y Ud. podría pensar de… Nosotros vemos este sol y pensamos que este es el único sol. Hay soles, y soles, y órbitas, y soles, y planetas, y soles más allá de esto al punto que ellos rondan en los millones, y Dios sobre todo este universo sentado allí gobernándolo. ¿Se pueden imaginar quién es Dios? ¿Podrían trazar una idea de quién es Dios y qué es Él?
Ahora, deseo la oración de todos ustedes. Porque ya saben lo que siento estando parado aquí hoy, y estoy consciente de estos ministros sentados aquí. Hay hombres sentados aquí que son graduados y tienen grados, y ministros que son predicadores y saben cómo formar un sermón y armarlo y dejar que el Espíritu Santo entre allí. Y yo parado aquí con mi “hit”, y “haint”, y “taint”, “carry”, y “fetch”, [El Hermano Branham ilustró usando modismos Americanos y palabras mal pronunciadas.—Traductor] y toda mi gramática tan pobre. Y me siento muy consciente de eso. Pero quiero alejarme de eso. Que sé que mis hermanos están a mi favor y me aman. Y queremos que el Espíritu Santo venga a nosotros hoy. Y es por eso que estamos aquí, todos nosotros. Y queremos sacudirnos de ese sentimiento ligado a los sentidos.

31 Ahora, Dios en Su gran universo… Se pudieran imaginar simplemente… Permítanme darles un pequeño cuadro de lo que yo pienso que es Dios, lo que es la trinidad de Dios.
Hay diferentes argumentos en el mundo concerniente a la trinidad de la Deidad. Si tan solo ellos… Todos ellos creen la misma cosa, pero el diablo se interpuso entre ellos y los tiene completamente divididos. Eso es todo.
Dios es como el aire. Él llena todo el universo. [Espacio en blanco en la cinta]… El Hijo tenía que nacer de eso. Así que el Logos, el cual era el Hijo de Dios que salió de Dios, que incubó sobre la tierra…
Ahora, veamos solo un cuadro de eso siendo un halo blanco saliendo de ese espacio. Ese era el Hijo de Dios, el Logos. Y allí estaba Eso en el espacio moviéndose alrededor, como un niñito jugando frente a la puerta de su padre. Y Él dibuja en Su mente lo que debería ser.

32 Y lo puedo escuchar a Él mirando alrededor y decir, no había nada en ninguna parte… solo la inmensidad del espacio. El Padre cubría todo el espacio. Y luego este Dios bajó a un cuerpo en el Logos. Lo puedo escuchar a Él decir: “Sea la luz”. Y un átomo estalló allá lejos y el sol vino a existencia, Deidad.
Eso empezó a arremolinar. Rodaron millones de años. Y después de un rato un pedazo salió volando de ello. [El Hermano Branham lo ilustra]… estrella. Y Él se paró allá afuera y lo observó. Y fue cayendo; Él lo detuvo por aquí después que cayó unos millones de años. [El Hermano Branham lo ilustra]… allí iba saliendo otro. Lo dejó caer cerca de cierto lugar, y lo detuvo. ¿Qué está haciendo? Él tiene en su mente ahora que algún día habrá una tierra. Habrá una humanidad en la tierra.

33 Dios es de arriba. Él está escribiendo el zodíaco en el cielo. El zodíaco comienza con la Virgen, la primera venida de Cristo, y termina con Leo, el León, la segunda venida. Y Él está escribiendo Su primera Biblia. Hay tres de ellas.
Una de ellas fue escrita en los cielos, una en las pirámides, una en esto. Todo en Dios está en una trinidad, como un hombre está en una trinidad. Muy bien.
Luego después que Él tuvo todo escrito, las estrellas y los planetas de ese sol. Después puedo ver una gran bola de hielo colocada allá lejos en alguna parte, esta tierra. Y Él anidó sobre la tierra, la movió alrededor del sol, la secó. Y Él comenzó Su creación en la tierra.

34 Y después que Él hizo toda Su creación, dijo: “Hagamos”, plural, “al hombre conforme a nuestra”, plural, “conforme a nuestra semejanza”. Ahora, si Dios no se ve, si el Logos estaba en la forma, solo míticamente hablando, un drama, en la forma de un Halo, entonces Eso es sobrenatural. Luego Él tuvo que hacer al hombre a Su propia imagen. Juan 4 dice que Dios es un Espíritu. Y Él tuvo que hacer a un hombre espíritu. Y lo vino trayendo ahora; hay deidad que no se puede ver. La Deidad es lo sobrenatural. Luego Él lo hace bajar de un Halo sagrado a una pequeña nube blanca, algo que es más visible; eso es un hombre. Él le da a él el gobierno sobre el reino.
Y él gobierna las bestias como el Espíritu Santo guía a la iglesia hoy. Pero no había hombre que labrase la tierra. Entonces Él puso al hombre a la imagen del hombre en la tierra, lo creó del polvo de la tierra.

35 Y allí es donde la ciencia se confunde. Ellos dicen: “No”. Él podía darle una mano como un mono. Él podía darle una cara como un chimpancé. Él podía darle un pie como un oso. Pero Dios puso un alma en el hombre.
Esta nube blanca, Deidad, descendió, no en el animal, en el hombre. Y ahora, si ellos quieren regresar y desenterrar algunos huesos viejos, déjelos que desentierren todos los que quieran; todos los fósiles, eso no tiene nada que ver con lo que produjo la Palabra de Dios. Allí está Él.
Luego aquí está este hombre. Y ahora el hombre pecó. Y cuando pecó y cayó, entonces esa pequeña nube aquí adentro se dañó y volvió negra. Después el Logos descendió y se hizo carne y habitó entre nosotros para redimir de nuevo a este hombre al amor del Padre. Y Él vino por el bautismo del Espíritu Santo y expulsó el pecado del ser humano y trae al hombre nuevamente de regreso en comunión con Dios. ¿Cree Ud. eso? De regreso…

36 Ahora, note. Entonces, allí es donde Ud. se encuentra. Ese es el problema con Uds. gente Pentecostal. Ahora, estoy… Es mi turno ahora en esta tarde de predicar. Y tengo derecho aquí en la plataforma. Y no quiero nunca conocer a ninguna persona en la carne cuando estoy parado aquí.
Ese es el problema con la gente Pentecostal. Ellos no reconocen quiénes son. Uds. son hijos e hijas de Dios. Ustedes tienen en su mano… Mire. Entonces Jesús, fue una vez cuando citó en la Escritura: “Vosotros sois dioses”.

37 Miren. Deidad… Yo soy una parte de Charles Branham, porque nací de Charlie Branham, mi papá. Yo soy una parte de él. Tengo la frente como la de él. Mi cabello era como el de él. Soy un hombre pequeño como él. Soy igual en naturaleza como él, porque él es mi papá.
Y si nosotros llegamos a ser en espíritu hijos de Dios, Deidad habita en el hombre. ¡Aleluya! Entonces Ud. habla sobre ojos ciegos siendo abiertos.
Ellos dicen que no hay nada imposible para Dios. Dios dice que no hay nada imposible con usted, si lo va a creer, no con Dios, con usted. Deidad en el hombre.
El mismo Dios que estuvo allá atrás en la plataforma mítica de las eternidades, y que sacó mundos de Sus manos, y creó estas cosas, que le da a usted el privilegio de ser Su hijo, y Ud. es parte de Él. Y Dios mora en la humanidad, y el hombre mismo es Deidad. ¡Aleluya! Ahí lo tienen. Eso los pudiera atragantar, pero estudie eso un poco. ¿Ven?
Él es… Dios habita en el hombre. Y el hombre llega a ser un hijo de Dios, no de por sí, sino el Espíritu Santo que está en él es Dios. El Creador vive en la creación. ¡Oh, vaya! Cómo pienso de eso. Después párese con una fe inquebrantable y pida lo que quiera; le será hecho. Allí está Él. Dios. Allí está Él.

38 Ahora, antes que este Redentor pudiera venir en los días de nuestro texto, cuando Jesús se había vuelto muy popular. Aunque Él nació con un horrible repudio, entró por el camino de una puerta de establo y salió por el camino de la pena capital (¿Sabían eso?), considerado un fanático, siendo mofado, escupido, de quien se burlaron, y el mismísimo Dios de la Gloria. Él entró por una puerta de establo.
¿Por qué nació Jesús en un establo o en una pesebre? ¿Alguna vez han pensado en eso? Él tenía que hacerlo. Él era un Cordero. Los corderos no nacen en las casas. Los corderos nacen en los establos y campos.
Abel iba guiando a su cordero atado con una vid. Lo sacrificó en el altar, y Abel murió en el mismo altar que murió su cordero sacrificado. Y cada creyente, que viene a Cristo, debe morir en el mismo altar con su Cordero moribundo, Cristo, y morir en Cristo para ser una nueva criatura: morir a las cosas del mundo y llegar a nacer de nuevo, una nueva criatura en Cristo Jesús. Morir en el mismo altar de auto sacrificio. Muy bien.

39 Noten. Pero antes de que Dios haga algo en esta tierra, Él siempre manda un mensaje, una advertencia, preparando las cosas.
Oh, yo solo, me siento un tanto religioso en este momento. Miren. Muy bien.
Yo creo que algo se está moviendo ahora. Dios está advirtiendo así como fue en los días de Noé, preparando a la gente. Algo está a punto de suceder. Los poderes atómicos y cosas están a punto de estallar sobre nosotros. Millones morirán en fracción de un segundo. Pero, oh, vaya, Dios está preparando a Su iglesia para el rapto, la venida del Hijo de Dios.
Noten. Luego antes que Dios mande algo a la tierra, Él siempre manda Su mensaje. Dios manda Sus Ángeles para vindicar o para verificar ciertas cosas.

40 Ahora, hay Ángeles menores y hay Ángeles mayores. Ahora, antes de la venida de Jesús, Dios mandó a Gabriel el gran Arcángel.
Miren. Por cuatro mil años ellos han estado esperando el Mesías. Ahora, las viejas ruedas proféticas se estaban juntando. Justo a tiempo. La gente se había apartado con sus eclesiásticos y así sucesivamente. Algunos de ellos no saben más acerca de Dios que lo que un hotentote sabría acerca de un caballero Egipcio, sin embargo, ellos les pueden decir todo acerca de las Escrituras.
Trate una vez de luchar contra el diablo con solo el conocimiento de las Escrituras. Él la conoce mejor que cualquiera de ustedes. “Es aquel que hace la voluntad de Mi Padre”.

41 Noten. Luego ellos lo tenían todo determinado de cómo iba a ser exactamente. Pero Dios nunca ha tenido, nunca se ha quedado sin un testimonio. Ahora, antes de la venida de Jesús… Tomemos a Gabriel que Dios envió desde la gloria.
Ahora, Ud. puede escuchar que vienen Ángeles menores. Pero cuando Gabriel viene, algo mayor está en camino. Cuando Gabriel viene… Él es el Arcángel. Y hay algo grande a punto de suceder.
Escuchen. Gabriel anunció la primera venida de Cristo, y Gabriel anunciará la segunda venida de Cristo. Allí lo tiene. Porque Él sonará la trompeta de Dios. Muy bien.
La primera venida… Tomemos… regresemos un poquito en un drama. Puedo ver a un viejo sacerdote de nombre Zacarías, maravilloso personaje antiguo. Él y su esposa Elizabeth, gente buena, sirvieron al Señor con todo su corazón. Y él… su misión en el templo era quemar incienso sobre el altar mientras la gente estaba orando. Y ellos estaban guardando todas las leyes y estatutos de Dios, caminando delante de Dios, irreprensibles.

42 Y puedo ver a Zacarías en el templo aquel día haciendo un sacri… la gente estaba orando, y él estaba quemando el incienso. Y luego, mire. Bajando de la gloria viene el gran Arcángel, se para a su lado y dice: “Zacarías, no temas. Porque cuando tú… Después de los días de tu ministración aquí, vas a ir a tu casa con tu esposa. Y vas a tener un hijo, y su nombre será llamado Juan”. Qué saludo para ese hombre.
Él dijo: “¿Cómo pueden ser estas cosas?”. Quiero que se fijen. Un hombre de la Escritura, un hombre que conocía toda la Biblia, un sacerdote, un elegido falló en creerle al Ángel de Dios. Muy bien. Observe.
Entonces… Cuando Dios determina cualquier cosa, Su voluntad preordenada tiene que suceder.

43 Luego puedo ver a Gabriel decir: “Por cuanto no creíste mis palabras… Yo soy Gabriel, que estoy en la Presencia de Dios. Ellas se cumplirán a su tiempo. Ya se habló. Pero tú serás mudo hasta el día que nazca el bebé”.
Ahora, Zacarías tenía muchos ejemplos. Allí estaba Sara, ya pasado el tiempo de procrear, noventa años de edad, cuarenta años después de la menopausia. Pero por cuanto ella creía a Dios, tuvo un hijo, por medio del cual el mundo ha sido bendecido.
Allá estaba Hagar… Ana, quiero decir. Ana, ya pasado el tiempo de procrear, fue un día al templo subiendo a Silo, entró trastabillando, cayó en el altar, y levantó sus manos, y gritó al punto que la gente pensó que estaba borracha. Ella no estaba borracha. Ella solo fue mal entendida.
Mucha gente dijo la otra noche; ellos iban bajando y dijeron: “Ese debe ser un grupo de santos-rodadores que están allá arriba, todos ellos gritando y comportándose así”. Uds. no están locos. Solo son mal entendidos. Eso es todo.

44 Ana estaba con profunda sinceridad. Y un sacerdote incluso estaba sorprendido y le preguntó si estaba borracha.
Ella dijo: “No estoy borracha, sino que estoy orando: Dios, quita mi reproche”.
Ella no estaba mirando para ver qué clase de sombreros estaban usando las mujeres, qué tipo de ropa vestían. Ella fue allá para adorar a Dios y para pedirle algo.
Y si Ud. ha venido esta tarde, no importa si está en muletas, sillas de ruedas, sea lo que sea, si viene a pedirle a Dios algo, pida y recibirá.
Y ella fue mal entendida. Pero cuando se levantó y el sacerdote vio que ella era sincera, dijo: “El Señor te bendiga”. Y ella le dio gracias a Dios, se fue a casa creyendo. Dios podría haberle puesto el bebé en sus brazos en ese mismo instante, pero en nueve meses nació el pequeño Samuel. Ella lo llevó al templo.

45 Ahora, Zacarías tenía todas esas cosas como ejemplos, pero falló en creerle al Ángel. Y Dios le dijo… O el Ángel le dijo que sería mudo. Luego él se fue a casa. Y su esposa concibió.
Aproximadamente seis meses después de eso, una pequeña virgen estaba cargando agua un día. De unos dieciocho años de edad, estaba comprometida con un viudo, de unos cuarenta y cinco años, José, quien tenía cuatro hijos. Y ella… Digamos que era lunes, ese casi es el peor día para las mujeres, porque ellas lavan. Yo todavía tengo que cargar agua para lavar los lunes cuando estoy en casa.
Así que allá… Oh, digamos que es lunes. Y la veo a ella venir del pozo. Y Nazaret, la ciudad más malvada que había en la tierra, peor que Erie… Sí.
Y allí ella estaba cargando agua, pero era una virgen. Ella vivía bien. No me importa qué tan malvada es su ciudad; Ud. todavía puede ser un Cristiano en cualquier parte. Amén. Ella creía en Dios.

46 El tipo Oriental era cargar agua en sus cabezas. Me puedo imaginar viendo a la pequeña virgen pasando cargando agua en su cabeza. Y de repente una gran luz destelló delante de ella. Allí, parado en la luz, estaba ese Ángel poderoso, Gabriel. Dijo: “Salve, María. Bendita eres entre las mujeres”. Qué salutación. Ella se cuestionaba por Su forma que ella… que el Ángel se le acercó. Asustó a la pequeña virgen. Eso lo asustaría a usted.
Eso sí me asustó a mí. Y me fijé que ella no lo entendía. Él le contó sobre su prima, Elizabeth, que iba a tener un hijo, siendo anciana y pasada de la edad. María y Elizabeth eran primas hermanas. Juan y Jesús eran primos segundos. Y le dijo que iba a tener un bebé sin conocer hombre alguno.
Ahora, miren la diferencia entre un sacerdote, quien tenía bastantes ejemplos por la Palabra, falló en creer el mensaje del Ángel. Pero la muchachita… Nunca había nacido un bebé de esa manera. Pero ella dijo: “He aquí, la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a Tu Palabra. ¡Aleluya! No se asusten. Yo sé dónde estoy.
Miren, Aleluya significa: Alabado sea nuestro Dios. Y Él es digno de toda nuestra alabanza. Muy bien.

47 Ella le creyó a Él. No lo cuestionó. Ella le creyó. Dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.
Ella dijo: “Hágase conmigo conforme a Tus Palabras”.
E inmediatamente ella comenzó a testificar y a decirle a la gente que iba a tener un bebé, sin conocer hombre alguno, aún antes de que naciera el bebé. Antes de ella sentir algo, antes que hubiera una vida, alguna evidencia en absoluto, ella salió testificando que era así. Dios nos dé más Marías alrededor de Erie aquí, que puedan tomar a Dios en Su Palabra. Antes de ver, sentir cualquier cosa, tómelo a Él en Su Palabra. ¡Aleluya!
¡Oh, vaya! Me siento bastante bien. No piensen que estoy loco. Pero si lo estoy, soy feliz; solo déjenme en paz entonces. Muy bien.

48 ¡Oh, hermano! Cualquiera que se atreva a tomar a Dios en Su Palabra, Dios así lo dijo. Ella lo dijo así y se fue testificando al respecto. Si Dios dijo que lo iba a sanar a usted si cree en Él, tome Su Palabra. No mire cuán lisiado está, cuán ciego está. Tómelo en Su Palabra y comience a testificar al respecto. Dios tiene la obligación de llevarlo a cabo. ¡Amén! Muy bien.
¿Piensan que soy muy ruidoso para un Bautista? Oh, los Bautistas se emocionan un poco, también. Yo soy un Bautista diferente. Soy un Bautista del Espíritu Santo. Amén. Eso es correcto. Tengo el Espíritu Santo. Así que… Esa es la clase de Bautista que debiéramos de tener con el Espíritu Santo. Si algunos de mis hermanos salieran y recibieran la misma cosa, la Iglesia Bautista vendría a vida otra vez. Eso es correcto. ¡Oh, vaya!

49 La puedo ver regocijándose, feliz, yendo y diciéndole a todos que ella va a tener un bebé, sin conocer hombre alguno. ¿Se podrían imaginar eso? Yo sé… El Ángel le dijo sobre su prima Y subiendo las colinas de Judea, ella fue a verla. Ella simplemente no podía quedarse más tiempo. Ella había escuchado las buenas noticias.
Y yo puedo ver a Sara… o a Elizabeth, más bien, sentada tejiendo, quizá. Y ella ve que viene María. Y salió corriendo y arrojó sus brazos alrededor de María y comenzó a abrazarla.
Ellos tenían amor el uno por el otro en aquellos días. Hemos perdido eso hoy. Uds. saben que es la verdad. Eso es correcto. La gente ya ni siquiera… Uno ni siquiera puede… Cualquiera va al centro de la ciudad, uno casi no puede hablarles a menos que uno esté arriba en algún gran rango igual que ellos. Y luego van al centro de la ciudad y hablan; solo dan alguna clase de sonrisita tonta. Oh, hermano, a mí me gusta un antiguo apretón de manos como palanca de bomba. Llegar al meollo del asunto. ¿Qué es Ud. de todos modos? Amén. Eso es correcto.
No hay amor por… Usted ni siquiera sabe que su vecino murió a menos que lo lea en el periódico. Ya no hay amor por la gente. Ustedes perdieron eso.

50 Hace mucho tiempo cuando solíamos quedarnos sin dinero, íbamos con el vecino y pedíamos prestado cincuenta dólares para seguir pasándola. Pues, no teníamos que firmar ninguna nota. Confiábamos el uno en el otro. Ahora uno no puede pedir cinco dólares prestados sin diez dólares asegurándolo encima de eso. Eso es correcto. No hay amor…
La Biblia dice: “Y por haberse enfriado el amor, el amor… y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”.
Ese es el problema con el mundo. Se están muriendo por amor. Tenemos bastante enseñanza, bastantes iglesias, pero necesitamos el amor de Dios. ¡Aleluya! No sé qué me pasa hoy…
Miren. Permítame decirle, hermano. Allí estaban. Puedo verla feliz, regocijándose. Y ella corre, arroja sus brazos alrededor de ella, y oh qué feliz estaba; porque ella había escuchado al respecto.

51 Ahora, la puedo escuchar a ella decir… Pone sus brazos alrededor de ella, y comienza a amarla, y ellas se estaban abrazando una a otra. Me gusta eso. ¿Y a ustedes? Me gusta ver a las mujeres que van a su encuentro de esa manera.
Y me gusta ver a los hombres tom… Un hombre salió de allí hace rato, y me tomó de la mano, y puso sus brazos alrededor de mí, un joven; dijo: “Hermano Branham, yo estuve en su reunión. Y mi niñita fue sanada”. Con algo, se me olvida qué era. Y dijo: “Usted se paró y dijo: ASÍ DICE EL SEÑOR esa niña tiene cierta cosa”. Observe. Él dijo que había sido exactamente de esa manera. Eso es correcto.
Y él puso sus brazos alrededor de mí. Me gusta eso. ¡Amén! Yo solo soy un predicador chapado a la antigua, de atrás del desierto y franco. Me gusta eso. Sí, señor. Yo creo en ello. Creo en una religión antigua tan azul como el cielo, que mata el pecado. No solo lo blanquea a Ud., pero lo lava hasta quedar blanco, lo hace una nueva criatura en Cristo Jesús. Amén. Hace que el diablo se enoje.

52 Noten. No hace mucho yo estaba allá en Florida. Lo que me molesta es ver personas que piensan que son mejores que alguien más. Hermano, tenemos mucho de eso. Es cierto. ¿Qué es Ud. de todas maneras? Seis pies [1.82 m. Trad.] de tierra.
Yo iba pasando un museo no hace mucho, y ellos tenían el análisis del cuerpo de un hombre que pesaba ciento cincuenta libras [68 Kg. Trad.]: valía ochenta y cuatro centavos. Eso es correcto. Un hombre de ciento cincuenta libras tiene suficientes químicos en él para llegar a ochenta y cuatro centavos, solo lo suficiente para espolvorear cal en un nido de gallinas. Y oh, no sé, un poquito de calcio que no podría mantener en la punta de una pluma o algo. Con un valor de ochenta y cuatro centavos, luego Ud. le colocará un sombrero de cinco dólares a eso y levantará su nariz. Si fuera a llover, se ahogaría. Algunas mujeres envueltas en… Eso es correcto. Y Ud. pensará que es algo. Eso es correcto.
Hermano, lo que el mundo necesita hoy, no es un hombre nuevo, o no un presidente nuevo, sino un avivamiento chapado a la antigua de San Pablo y el Espíritu Santo de la Biblia que se predique de nuevo en Su iglesia en su poder. Eso es correcto.

53 Estamos hablando de reuniones y avivamientos. Estamos teniendo reuniones prolongadas pero no un avivamiento. Nosotros necesitamos un avivamiento. Destruyan, lleguen hasta abajo, dejen que el sacerdote se tome del altar y llore. ¡Amén! Amén. No se emocionen. Eso significa Así sea.
Yo solía tener un perro viejo. Él acorralaba lo que fuera, excepto una mofeta, un zorrillo. Y cuando yo le acorralaba uno, él corría alrededor y alrededor, cerca del zorrillo, pero no iba y me lo traía. La única cosa que yo tenía que hacer era levantar el matorral y darle unas palmaditas y decirle: “¡Ve por él, Fritz!”. Hermano, él iba y traía al zorrillo.
El peor zorrillo que conozco es el diablo. Y hermano, si Ud. quiere acorralarlo esta tarde, solo grite: “¡Amén! Eso es: ”¡Ve por él, muchacho!“. Vamos por él y acorralamos al tipo. Eso es correcto.

54 Ahora, noten. Una vez allá en Miami, había alguna clase de Duquesa o algo como eso. El Hermano Bosworth dijo: “Hermano Branham, la Duquesa de algo, alguna isla, algo, quiere conocerlo”.
Yo dije: “Bueno, ¿es ella algo más que cualquier otro?”. ¿Ven?
Él dijo: “Bueno, ella quiere conocerlo. ¿Podría esperar solo atrás de la carpa?”.
Y yo dije… Bueno, él es el administrador, así que yo no podía hacer nada. Y dije: “Muy bien”.
Cuando él salió de la carpa, había allí un pedacito, un lugarcito que se había arruinado en la carpa. Y aquí venía la mujer a través de allí con solo la ropa suficiente puesta para llenar un cañón de escopeta. Traía unos aretes colgando así hasta abajo, parecía que el diablo había estado usando su cuello como una silla de montar y usando eso como estribos. Él la habría montado por todo el infierno de todas maneras. Eso es correcto.

55 Aquí vino ella a través de allí cargando un par de anteojos, sosteniéndolos en un palo como de… Ud. sabe que la gente no va a mirar a través de esos anteojos así de lejos, sosteniéndolos lejos de esa manera, sosteniéndolos en un palo de esa manera. Y ella caminó por allí, Ud. sabe, con su palo de esa forma, mirando así, mirando para abajo. Pues, de milagro no se tropezó con algo. Ella miraba de esa forma.
Y ella se acercó a mí. Dijo: “¿Es Ud. el Doctor Branham?”.
Yo dije: “No, señora. No, señora”. Dije: “Soy el Hermano Branham”.
Ella levantó su mano. Dijo: “Encantada de conocerlo”.
Dije: “Bájela aquí, para que pueda reconocerla la próxima vez que la vea”. Eso es correcto.
Hermano, ¿qué somos de todos modos? Seis pies de tierra [1.82 m. Trad.]. ¡Aleluya! Es la gracia de Dios que cambia nuestros corazones y [Palabras no claras]. Y no nosotros en nosotros mismos, sino que somos salvos por Su gracia.

56 El otro día vi a una mujercita anciana entrando a una iglesia grande en la ciudad. Y ella vino, y su hija y ellos se habían unido a la iglesia. Y ella entró allí, con un vestidito viejo de percal, como sea que le llamen a esas telas. Y ella entró allí, y el predicador dijo algo y ella dijo: “¡Alabado sea el Señor!”. Y todos estiraron su cuello como ganso en un estanque, mirando alrededor así para ver qué era. Pues, conmocionó a todos. Nunca habían escuchado a alguien decir: “¡Amén!”. Ella era de allá arriba de Kentucky donde a ellos les queda todavía una poquita de religión.
Así que entonces, ella vino alrededor de allí. Y el predicador dijo; “Y Jesucristo, el Hijo de Dios…”.
Ella dijo: “¡Gloria!”. Y así que el predicador dijo [El hermano Branham se aclara su garganta] Dijo: “Me interrumpieron”. Oh, hermano, si Ud. no lo dice, eso me interrumpe a mí. Muy bien.
Noten. Y luego él dijo unas cuantas palabras más y ella dijo: “¡Alabado sea el Señor! Eso es correcto”. Y los ujieres vinieron y la sacaron de la iglesia.
Yo pensé: “Oh, sí. Su nombre pudiera no estar en la revista Quién es Quien, pero les aseguro que está escrito en el Libro de la Vida del Cordero”. Allí es donde quiero el mío. Hermano, No “Quién es Quién”. Yo quiero mi nombre en el Quién es Quién de Dios.

57 El día en el cual estamos viviendo es un gran tiempo de igualar al otro. ¿Creen Uds. eso? Pinte los escalones de su casa en color rojo y observe a todos los vecinos pintando inmediatamente los suyos en rojo: un tiempo de igualar al otro. Todos quieren personificar a alguien más: igualar.
Yo siempre dije que no me interesaba si mis zapatos igualaban mis pantalones, o mi camisa igualaba mi saco. Yo quiero que mi experiencia se igual con la Biblia de Dios.
Cuando Él dijo: “Os es necesario nacer de nuevo”, cuando ellos recibieron el bautismo del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, yo quiero eso. Yo quiero que mi experiencia iguale eso. Amén.
Pedro dijo: “Esto es aquello”. Si esto no es aquello; voy a guardar eso hasta que aquello llegue. Voy a hacer eso. ¡Amén! Estoy pasando un buen tiempo con esto. Muy bien.

58 Puedo ver a María colocando sus brazos alrededor y diciendo: “Oh, Elizabeth, qué dulce es volver a verte”. Y dijo: “Me acaban de decir que vas a tener un hijo en tu vejez”.
Puedo escuchar a Elizabeth decir: “Sí, María. Eso es correcto. Voy a tener un hijo. Pero lo que me preocupa, mira. Van seis meses, aún no hay vida”. Todo en sí era anormal, ¿ven? La vida viene como a los… Ud. siente vida a los tres o cuatro meses, algo como eso, a los dos meses y medio. Dijo: “Pero aún no hay vida”.
Y María dijo: “Tú sabes…”.
¡Oh, vaya! Yo sé que se supone que debo quedarme aquí, pero no puedo.

59 Miren. Dijo: “Tú sabes, el Espíritu Santo descendió y me hizo sombra y me dijo también que iba a tener un bebé, sin conocer varón. Y llamaré Su nombre: Jesús”.
Y justo cuando ella dijo: “Jesús”, el pequeño Juan saltó en el vientre de la madre, comenzó a brincar de esa manera, recibió vida. La primera vez que el Nombre de Jesucristo se habló por labios mortales, un bebé muerto vino a la vida en el vientre de una madre.
Hermano, si Eso traerá a vida a un bebé muerto, qué debería hacer Eso con la iglesia nacida de nuevo. ¡Aleluya! Eso es correcto. Con razón hará que un paralítico camine, el ciego vea, el sordo oiga, en el Nombre de Jesucristo.
El pequeño Juan muerto en el vientre de su madre, y Elizabeth dijo: “¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Dijo: ”Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre“. ¡Qué bebé! (¡Aleluya!), qué Nombre: ”Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre“.

60 Hermano, ¿qué debiera hacer con un grupo de gente que ha nacido de nuevo? Pero Ud. no puede maldecir ese Nombre, y burlarse de ese Nombre y, dudar ese Nombre, y sacar alegría de Eso. Usted tiene que reverenciar Eso en su corazón. Créalo con todo su corazón. Muy bien.
Y ellas se quedaron allá arriba unos días. Después de un rato nació el pequeño Juan. Cuando él nació… A la edad de nueve años, no se fue a una clase de seminario o cementerio. Es un seminario, quise decir. Todo es lo mismo. Es un lugar muerto. Eso es correcto.
¿Saben qué? Un predicador de seminario siempre me recuerda a una gallina de incubadora. Una gallinita vieja de incubadora hará chirp, chirp, chirp, y no tiene ninguna mami a la cual acudir.
Así es como sucede con un predicador de incubadora, con lectura, escritura, y aritmética, y no sabe más de Dios de lo que un conejo sabe de zapatos para la nieve. Uds. saben que es la verdad. Eso es cierto.

61 No tengo nada en contra, pero necesitamos hoy… Yo preferiría tener un hombre con mi hijo, que no supiera la diferencia entre un frijol partido y uno de café y conoce el Espíritu Santo, que tener toda la educación del mundo y tratar de bombeárselo a él. Eso es correcto. ¡Aleluya! Me siento bastante religioso.
Miren. Permítame decirle algo, hermano. “No con ejército, ni con fuerza, sino con Mi Espíritu”, dice el Señor. Allí está. Sí, señor. Él le creyó.

62 Y ahora, noten. Eso… ¿Qué clase de bebé iba a ser este: yendo al desierto a los nueve años y quedándose? Y cuando salió a la edad de treinta años, hermano, hizo que volaran astillas, además.
Él salió a las riberas del Jordán, predicando el Evangelio. Sacudió a todas las regiones alrededor de Jerusalén, salió para escucharlo parado en las riberas. Él no estaba bien vestido con un gran traje bonito y con su cuello volteado. No. Él traía un par de viejos pantalones peludos y un cinturón de piel de oveja alrededor de él de esta forma. Pero él agitó todas las regiones alrededor del Jordán. ¿Qué pasaba? Él predicó a Cristo por el Bautismo del Espíritu Santo.
Y ya le digo hermano; todavía cuando se predica en su poder, y sin embargo, en su simplicidad, atraerá a las naciones en cualquier lugar, la atracción del Evangelio de Cristo. ¡Amén!

63 Estoy contento que el Hermano Baxter me dijo que podía venir para acá: me siento muy religioso.
Noten. Luego de repente, ¿qué hizo él? Él agitó las regiones. Un día, a eso de las once del día, él estaba predicando y allí estaba un pequeño sacerdote al otro lado que decía: “¿Me quieres decir, Rabí, que viene el tiempo cuando no tendremos el sacrificio diario? Estás equivocado”.
Él dijo: “Vendrá el tiempo cuando un Hombre será el sacrificio”.
“Oh”, él dijo: “No puede ser así”.
Llegó a haber tantos que él tuvo que colocarlos del otro lado del río, sus multitudes crecieron mucho. Y después de un rato, me fijo y aquí llega Uno caminando. Él dice: “He aquí…”. “He aquí”, significa: “al cual mirar”. “He aquí, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Aquí Él viene, un Hombrecito ordinario caminando por allí con Su vestidura azul y Su cabello soplando, de unos treinta años de edad. Oh, qué Hombre. Hermano, les diré; allí está el Príncipe de todos los príncipes, Rey de reyes, Señor de señores, el Hijo del Dios viviente, la promesa Divina de Dios.

64 Dios tiene la obligación de cumplir Su promesa. Cuando Dios sacó a Israel del desierto allá atrás, al desierto, más bien, Él prometió cuidar de ellos. Y lo que Dios prometió, Dios está obligado a hacer. Cuando ellos necesitaron agua, fueron a la roca. Cuando necesitaron comida, Dios llovió maná del cielo. Él abrió el Mar Rojo.
Miren ese maná cayendo, qué hermoso tipo de nuestra iglesia hoy. Así como Dios guió a Israel en lo natural, Él está guiando a la iglesia hoy en lo espiritual.
Observe esto. Luego cuando cruzaron del otro lado del Mar Rojo, todos los capataces murieron. El Mar Rojo, la sangre de Cristo, el hombre que vino a través de la sangre, santificado de las cosas del mundo se sentó aquí a las orillas de una tierra nueva, un pueblo nuevo.
Allí estaba Miriam; ella se puso muy feliz. Tomó un pandero y comenzó a danzar. Se fue por toda la ribera danzando. Las hijas de Israel la siguieron danzando.
Moisés entró en el Espíritu y cantó un canto en el Espíritu. Si acaso no es ese una reunión chapada a la antigua, nunca he visto una en mi vida. Allí lo tienen. Después que cruzaron hacia una tierra nueva, entonces Dios dijo que cuidaría de ellos.

65 Después me fijo que esa noche, no tenían nada de pan. No les importaba tenerlo. Pero Dios llovió mana del cielo, cayó en la tierra. Y ellos salieron y lo recogieron y se lo comieron. Dijeron que sabía como miel. ¿Alguna vez han comido de eso? Oh, está bueno. ¡Vaya! Deberían probar un poco, miel.
¿Conocen a David de antaño? Él era un pastor. Él fue el que dijo que sabía como a miel. Sabe como miel en la peña. David estaba hablando de eso… Él solía cargar… Los pastores solía cargar una alforja al lado, y la llenaban de miel. Y cuando la oveja se enfermaba, ponían esta miel en la roca, y la oveja iba y lamía esta roca. Y al lamer esta miel de la roca, lamían la cal de la roca y se aliviaban, ¿ven?
Ponían miel en la roca y hacían que la oveja la lamiera. Y lamían la miel. Y al lamer la miel, sacaba algo de cal de la piedra caliza. Y la cal hacía que la oveja sanara.

66 En los días de antaño cuando las personas eran mordidas por un perro rabioso, los llevaban y los ponían en esta “piedra loca”. Si ellos se pegaban a la piedra, se reponían. Si no se pegaban, morían.
Y yo dije hace un rato, el peor perro rabioso que conozco es el diablo. Si él lo ha mordido y Ud. está enfermo, llegue a la Roca, Cristo Jesús. Péguese a eso; quédese con eso; aférrese; no lo deje; cuélguese de las alas de la cruz y de seguro se aliviará. Amén.
Ese maná otra vez… Permítanme darles aquí otra cosa. A mí simplemente me encantan esas pepitas de oro, ¿a Uds. no? Sí, señor. Cepíllelas; vean como se miran.

67 Luego Dios le dijo a Aarón… Ahora, Él dijo: “Ahora, no traten de guardar nada de eso. Si lo guardan, se echará a perder”.
Ese es el problema con mucha gente Pentecostal. Ustedes la guardan. “Yo tuve una experiencia hace veinte años”. Hermano, esa experiencia tiene renacuajos hoy. ¿Qué de ahora mismo?
Usted dice: “Cuando yo recibí el bautismo del Espíritu Santo, tenía gozo, paz, y longanimidad”. ¿Qué de ahora? Esa experiencia allá atrás se ha ido. ¿Qué de una nueva hoy? Cada día ellos juntaban maná nuevo. Y un maná es un tipo perfecto del Espíritu Santo que viene de Dios, el sustentador para llevarlos a través del desierto, así como el Espíritu es el Sustentador para nosotros hoy para llevarnos a través de este viaje. Vamos de camino hacia la tierra prometida. ¿Es eso correcto?
“En la casa de Mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros”. ¿Es eso correcto? Vamos de camino a la tierra prometida.
Noten. Y nosotros somos alimentados diariamente por el Espíritu Santo bajando de Dios desde el cielo, dulce para nuestras almas como la miel en la peña. Yo la tengo que tener cada hora de mi vida o morir. Eso es verdad. Tiene que venir a mí o yo no puedo vivir. Vendrá… tiene que venir a usted o Ud. no vivirá. Eso es correcto.

68 Ahora, noten. Quiero que lo capten bien. Bueno, déjenme mostrarles este tipo primero.
Moisés le dijo a Aarón: Sal y recoge varios gomer llenos de eso, y ponlo atrás en el Lugar Santísimo“. Luego llegará a suceder que cada generación después de ellos, entrando después que hicieron su viaje, y estaba un…. llegaba a ser sacerdote, y llegaba a ser digno de entrar y de ser un sacerdote, ellos podían entrar allí y tomar algo de este maná, del maná original, y probarlo y comer algo del maná. Luego ellos les contarían al respecto. Mantengan esto atrás en el Lugar Santísimo. Se quedará allí atrás. No se echará a perder allí atrás, porque está llegando directo del cielo, el poder de Dios sobre el Lugar Santísimo.

69 Y que cada predicador sabía eso cuando llegaba a ser un sacerdote, él tenía el derecho de probar algo del maná original que cayó en el principio. Ahora, ese era su maná para darles algo durante toda su jornada que ellos… un memorial que Dios los trajo de muerte a vida, y haría… alimentó a los hijos de Israel.
Y en el día de Pentecostés cuando nuestro Maná vino de Dios desde el cielo después que la iglesia fue inaugurada y el bautismo del Espíritu Santo había de venir, Jesús dijo: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. Después de esto, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, en Pennsylvania, y hasta lo último de la tierra”. ¡Amén!

70 Noten. Ahora, ellos regresaron allá. Tal como ellos cruzaron el Mar Rojo, así también los discípulos regresaron después del derramamiento de la sangre roja de Cristo para limpiar la iglesia. Y cuando se cumplieron los días de Pentecostés… Oh, vaya.
Ahora, miren de la manera que lo tenemos hoy día. En la iglesia Protestante, pasamos al frente y decimos: “¿Acepta ser… tomar el…? ¿Cree que el Señor Jesucristo es el Hijo de Dios?”.
“Sí”.
“Ponga su nombre en el libro. Lo vamos a poner seis meses de prueba, para aceptarlo en la iglesia. Vaya a beber, fumar, a comportarse así, haga lo que quiera hacer”.
En la iglesia Católica, caminamos al frente y sacamos nuestra lengua, tomamos la comunión, la santa eucaristía. Muy bien. Luego Ud. se convierte en un miembro de la iglesia.
Ahora, ninguno de ellos está correcto. Cuando se cumplieron los días de Pentecostés, no había un sacerdote llegando por el camino con una caja de comunión en su mano. No había un ministro saliendo del seminario y que dijo: “Soy el Doctor Jones ahora. Lo tomaré con la mano derecha, y le daré el compañerismo a la iglesia, y lo aceptaré por carta”.

71 Pero cuando se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos en un lugar, no estaban diciendo: “Yo soy Metodista. Yo soy Bautista. Yo soy Luterano. Yo soy esto”.
Estaban juntos en un lugar y unánimes. Y de repente vino del cielo un sonido, no del camino, no del seminario, sino del cielo, un sonido como un viento recio poderoso. Y llenó toda la casa donde estaban sentados. Y el Espíritu Santo cayó sobre ellos. Allí ellos salieron a las calles, tambaleándose, tartamudeando yendo como un montón de hombres borrachos.
Espere un minuto, amigo. La bendita virgen María tuvo que entrar allí y recibir la misma cosa. Y si Dios no permitiría que la virgen María entrara al cielo sin haber recibido el bautismo del Espíritu Santo, no piense que puede envolverse Ud. mismo con alguna iglesia y entrar con algo menos que eso. Ud. va a recibir el Espíritu Santo o quedará afuera. Eso es todo. Eso es todo. Esa es la enseñanza del Evangelio, hermano. Puede ser que lo queme, y lo chamusque, y le salgan ampollas, y todo lo demás, pero le hará bien.

72 Ahora, siendo un niñito, teníamos que tomar aceite de ricino todo el tiempo. No teníamos nada de comer, hervíamos unos cueros viejos de carne para sacarle la grasa para ponerle al pan de maíz. Y teníamos que tomar aceite de ricino cada sábado por la noche. Una vieja tina, nos metíamos y tomábamos… tomábamos un baño en la tina vieja… Mamá nos restregaba y ponía más agua en la tetera, y le echaba un poco más de agua, y restregaba… a nosotros. Luego apretar la nariz y tomar aceite de ricino. ¡Vaya, vaya! Yo lo tomaba hasta ponerme tan enfermo. Aun cuando entraba a la cocina, comenzaba con náuseas. Y me apretaba la nariz, y me agitaba y sentía náuseas. Y yo decía: “Mamá, esa cosa me pone tan enfermo”.
Ella decía: “Si no hace que te enfermes, no te hace ningún bien”.
Eso se aplica esta tarde. Si no los pone muy enfermos, no les hace ningún bien. Por tanto… Sigan así; arréglense; eso es lo único por hacer. Empiecen de nuevo. Amén. El Evangelio antiguo les hará bien, lo que Uds. necesitan. Amén. Uds. saben que eso es correcto. Eso es correcto. Hará una nueva criatura de Uds. en Cristo Jesús. Podría hacerlos tirar unas cosas que no necesitan en ustedes. Muy bien.

73 Ellos tenían que recibir el bautismo del Espíritu Santo, o Dios no la reconocería como una de Él. Muy bien. Y cuando recibieron el Espíritu Santo, salieron a las calles gritando actuando como un montón de hombres borrachos, así, tambaleándose alrededor.
Y hoy día ellos dicen… toman el Espíritu Santo, se colocan una oblea debajo de su lengua, o estrechan manos con el ministro. Oh, hermano, estoy harto de esa confesión de ojos secos. No hay nada en eso es igual a… un tipo tratando de sacar un trago de agua de un trapo viejo y seco en alguna parte. Eso es correcto.
Lo que necesitamos hoy día es un buen bautismo fresco del Espíritu Santo que descienda y sacuda de nuevo a la gente.
Yo estaba observando aquí afuera el lago de Uds. el otro día. Cuando fui por allá, estaba teniendo un gran avivamiento. Las olas estaban simplemente brincando y saltando y brincando. Dije: “No tiene más agua cuando está tranquilo, pero tiene un avivamiento”. Eso es lo que necesitamos hoy día: que nos sople el viento, que nos sacuda un poquito.

74 Noten. Y luego qué glorioso… Ahora, Pedro dijo entonces: “Ahora, mire aquí”. Todos los hombres y los hermanos corrieron juntos y dijeron: “Mire a estos tipos (gente religiosa); están llenos de vino nuevo. Miren a esas mujeres allá arriba. ¿Qué les dije? Pues, están todos llenos de vino nuevo”.
Aquí viene Pedro saliendo. Me imagino que era un predicador de esos que se paran en la caja de jabón. Eso es lo que dijeron que yo era. Así que está bien. Él tomó su caja de jabón, o tocón, o lo que haya sido y se subió en eso y dijo: “Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:
Él predicó tal sermón, hermano, al punto que sacudió las estalactitas del infierno y le cayeron al diablo en los ojos. Eso es correcto. Y cuando lo hizo, él dijo… Ellos vieron todo esto. Dijo: “Esto era aquello que fue profetizado que sería”.
Ellos dijeron: “¿Qué podemos hacer para ser salvos?”.
Él dijo: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.

75 ¿Qué es? Es la misma promesa. El mismo maná que cayó sobre ellos para darles Vida Eterna, igual que el maná que llevó a los hijos de Israel a través del desierto, el mismo bautismo del Espíritu Santo que transporta a la iglesia a la gloria. Y cada hombre, como fue el sacerdote entonces… La pared intermedia de separación es derribada. Todo hombre que vendrá a Cristo, y cree que Él es, y que es galardonador de los que le buscan, y renuncian a sus pecados, y abre sus brazos a Dios, puede tener, no algo que se le parezca, alguna imitación de ello, sino un corazón genuino lleno del bautismo verdadero del Espíritu Santo, como cayó en el día de Pentecostés, hace las mismas señales, maravillas, y acontece todo lo demás. ¡Aleluya! Uds. saben que eso es correcto.
Lo hace a Ud. actuar de la misma manera, como un hombre borracho. Se comporta como ellos lo hicieron en el día de Pentecostés. Cada creyente tiene derecho a recibirlo, igual como cada sacerdote entrando al sacerdocio podía tomar del maná. ¡Aleluya! ¡Vaya! Ojalá tuviera el doble de mi tamaño; haría quizá el doble de ruido.

76 Hermano, de todas maneras me siento muy bien al respecto. Lo que esta iglesia necesita hoy es un buen avivamiento, no una nueva doctrina, un nuevo orden, solo un sacudimiento de lo que Uds. ya saben al respecto.
No hace mucho un hermano y yo estábamos caminando a lo largo de un riachuelo. Encontramos una vieja tortuga de agua dulce. No sé si Uds. las tienen aquí o no, tortugas, una tortuga. Y era la cosa más chistosa de ver. Extendió sus pies de esta manera, Ud. sabe. Y yo dije: “Mira ese pequeñito tan chistoso”.
Y cuando bajamos hasta donde estaba, él se metió en su caparazón de esa forma. Me recuerda de algunos de estos Cristianos, cuando uno empieza a darles el Evangelio. Esos viejos miembros de iglesia tibios se meten al caparazón: “Yo pertenezco a tal y tal. El Dr. Tal y tal dijo esto”. Métase allí.
Yo dije: “Haré que camine”. Y fui allá y corté una vara larga, y la empecé a golpear. Eso no sirvió de nada. Uno no puede metérselo a golpes.

77 Dije: “Yo lo arreglaré”. Lo llevé al riachuelo y lo sumergí bajo el agua. Solo salieron unas cuantas burbujas en la superficie.
Hermano, Ud. puede bajar un pecador seco y subir uno mojado, solo unas cuantas burbujas. Ud. puede bautizarlos de esta manera, ese nombre, arriba y abajo de esta forma, para atrás y adelante, y rociarlos, cualquier cosa que quiera él sigue siendo un pecador. Eso es correcto.
Yo fui y agarré un pedazo de papel, e hice un pequeño fuego, y puse al muchacho encima de eso. Él entonces sí que caminó.
Hermano, lo que necesitamos hoy son predicadores de regreso detrás del púlpito que prediquen el poder del Evangelio de Jesucristo con el bautismo del Espíritu Santo y fuego descendiendo sobre la gente. Los hará caminar entonces, no por aquí en estas playas el sábado en la tarde para acostarse en trajes de baño. Los hará caminar a la iglesia. No bajar y jugar golf en… Oh hermano, ¿les quema eso?
Caminé por allí esta mañana, damitas acostadas por todo alrededor allá abajo en la playa… Mujercitas, no puedo decir damas. Las damas no hacen cosas como esa. Pero se acuestan en la playa allá con trajes de baño estiradas para broncearse.

78 Yo tengo una hija. Ella tiene seis años de edad. Si alguna vez la atrapo acostada de esa manera; ella recibirá una bronceada. Pero será el hijo de Charlie Branham bronceándola con una tabla tan duro como yo pueda. Haré que se vaya a casa con un bronceado verdadero que no olvidará en mucho tiempo.
Algunas personas de por aquí hablan sobre esas viejas madres de Kentucky siendo analfabetas y así sucesivamente. Ellas pueden venir y enseñarles cómo criar a su hija. Eso es correcto.
Usted le coloca esa vieja ropita a su muchacha, y la pone aquí en la calle, y luego algún muchacho hace un comentario sobre ella, y quiere mandar al muchacho a la penitenciaría. Es usted quien necesita ser azotado. Eso es correcto.
Hermano, si el amor de Dios está en su corazón, donde debiera de estar, Ud. no vestiría a su hija de esa manera. ¡Fuiiii! Mejor me callo. Estos muchachos vienen a predicarles el Evangelio.

79 Hermano, yo creo en ser lo que usted es. Amén. Y creo que el poder del Espíritu Santo lo limpia de cosas como esa. No se degrade a sí misma acostándose allá afuera.
Escuche, hermano, por su dieta son conocidos. Los buitres comen cualquier cosa. Las palomas conocen su dieta. Eso es correcto. Ellos no tienen compañerismo el uno con el otro. Pájaros del mismo plumaje se juntan. Aléjese de esos lugares; amen a Dios. Si aman al Señor con todo su corazón, Uds. no tienen lugar para tales cosas como esa. Eso es correcto. Lo que necesitamos hoy es otro… Se habla de un avivamiento, y la gente actuando de esa manera. Muy bien.
Prosigamos con el texto. Muy bien. De todos modos.

80 Puedo ver a Jesús después que Él llegó a ser popular, salió, y los milagros comenzaron a seguirle. Él los mencionó y les dijo lo que ellos eran. Dios estaba con Él, manifestándose a Sí mismo a Él.
Y luego un día Él se fue a vivir con Martha y María y Lázaro, era Su amigo. Luego cuando Él llegó allí con Lázaro… Él se fue del hogar un día, no porque tenía que hacerlo, sino porque Su ministerio lo estaba orillando a otra región. Y porque… para cumplir una visión que Dios le había dado.
Observe. Él dejó el hogar. Y cuando Él dejó el hogar, la tristeza y la enfermedad entraron. Y cuando Él deja su hogar, la tristeza y la enfermedad comienzan a entrar. Muy bien.

81 Lázaro se enfermó. Los teólogos creen que murió con hemorragias pulmonares. Eso no lo sé. La Biblia no dice nada. Algunos de los escritores dijeron que eso fue. Muy bien.
Él se enfermó. Y algunas veces Dios prueba su fe. ¿Creen Uds. eso? Cada hijo que viene a Dios tiene que ser probado. No piensen que es raro que vengan duras pruebas, porque solo se hace para perfeccionar su fe, acercarlo más. Valen más que todo el oro para usted. Muy bien.
Luego cuando estas cosas comenzaron a suceder, María y Martha enviaron a decir: “Hagan que Jesús regrese y ore por él”.
Y Jesús solo ignoró su llamado. Él se fue a otra ciudad más lejos. Bueno, entonces lo mandaron llamar de nuevo. Aun así ignoró el llamado.

82 Ahora, si su pastor hiciera eso. ¡Oh, vaya! Ud. diría: “Pues, ese viejo hipócrita”. Ahora, ellos no me dijeron que dijera eso. Pero Ud. diría: “Ese viejo hipócrita. Yo iré y me uniré con la iglesia del Doctor Tal y tal. Si él no…”.
¿No saben que todas las cosas obras para bien para aquellos que aman a Dios? Esa es la razón que él no tiene… no puede ayudarles. Él es un hombre de Dios, pero no puede ayudarles hasta que Uds. crean en él. Crean en su pastor si él es un buen hombre. Si él cree en sanidad Divina, y la predica, y se para por ello, y vive la clase correcta de vida, él tiene tanto derecho de orar por Uds. como cualquier hombre sobre la faz de la tierra. Pero Ud. tiene que creer en él y tener confianza en él como hombre de Dios.
Y ellos volvieron a llamarle y Él solo siguió adelante. Ahora, observe. Aquí está la parte que amo. Él se dio la vuelta y dijo: “Nuestro amigo, Lázaro duerme”, como en realidad estaba.
Y él dijo: “Oh”, dijo: “Si duerme, sanará”.
Luego él les dijo en su lenguaje regular, de la manera que conocían. Dijo: “Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros, de no haber estado allí. Pero voy a despertarlo”. ¡Oh, vaya! Dios… Observen en el sepulcro y vean si acaso Dios no le había ya mostrado al respecto.
“Voy a despertarlo”. Ellos regresaron.

83 Bueno, pasó el primer día en el pequeño hogar. Ellos sacaron a Lázaro, embalsamaron su cuerpo, lo metieron en el sepulcro, el sostén de la familia. Se nos enseña que Lázaro era un escriba en el templo. Y Martha y María hacían pequeños tapices y cosas como esas: sus padres habían partido.
Y así que el sostén del hogar se había ido entonces: un tiempo oscuro. Pasó el segundo día. Se fueron al sepulcro y se lamentaron. Pasó el tercer día, pasó el cuarto día. La corrupción entra a las setenta y dos horas, tres días y noches. Los gusanos de la piel estaban trabajando por su cuerpo. Todas las esperanzas se habían ido, la hora más oscura que la pequeña familia había visto.
¿Alguna vez los ha alcanzado ese momento? A mí me tocó en nuestro hogar. Seres amados que fueron arrebatados y la oscuridad.

84 La hora más oscura que la pequeña familia había visto. Y entonces Jesús llegó. Él normalmente llega cuando es la hora más oscura.
Yo estaba acostado allá en el Hospital Mayo. Los hermanos Mayo me vieron, y revisaron. Dijo: “Reverendo Branham lamento informarle de esto. Pero Ud. está acabado. No hay nada que se pueda hacer por usted. Ud. está acabado”.
Y luego Jesús llegó. ¡Oh, vaya! ¡Oh, misericordia!
Pudiera ser ahora su hora más oscura, hermano, sentado allí sacudiéndose en la silla. Yo lo he observado durante dos noches. ¿No sería maravilloso si Jesús llegara en este momento?
¿Qué de usted, sentado allí con cáncer, el doctor dice que Ud. no puede vivir? Su hora más oscura y luego Jesús llega.
Él siempre está allí en la hora más oscura.
Cuando los hijos de Israel estaban dando su último paso al horno ardiente, entonces Jesús llegó.
Cuando la mujer con flujo de sangre tenía [Palabras no claras] pagó todo su dinero a los doctores, y ninguno pudo hacer bien, entonces Jesús llegó. Él está allí mismo. No desfallezca. Si Ud. le ama a Él, quédese allí mismo con Él. Él va a estar allí. Cuando Jesús llega.

85 Algunos de ellos dijeron: “El Maestro viene”.
Ahora, María siempre había sido, o Martha un poco dilatoria. Pero su corazón estaba ardiendo. Aquí ella se bajó el velo sobre su rostro y se fue.
Escucho a algunos de ellos decir: “¿En dónde está ese predicador santo-rodador que predicó sanidad Divina? Uh-huh. Cuando vino la prueba, Él huyó. ¿No es así? ¿En dónde está Él ahora? ¿En dónde está ese sanador Divino?”.
Martha y ellos dejaron la iglesia, porque estrictamente se dijo que cualquiera que siguiera a Jesús sería expulsado del templo. Así que allí estaban ellos. Ya no podían tener compañerismo en su sinagoga. Perdieron su iglesia, perdieron a sus pastores, perdieron a sus amigos, perdieron todo, y todo se había ido. Todas las esperanzas se habían ido. Estaban sentados solos. Y luego Jesús pasó.
Entonces Martha… La puedo ver que toma sus vestiduras, se envuelve en ellas, comienza a correr hacia afuera. Puedo escuchar a alguien decir: “Ahora, ¿me preguntó a dónde va a ella?”.
Ahora, siempre había imaginado que Martha sabía en el fondo de su corazón que si alguna vez podía acercarse a Jesús, descubriría todo lo que quería saber.

86 Ahora, atrás en la Biblia allá… Como la mujer Sunamita, Martha probablemente leyó esto. La mujer Sunamita cuando ella perdió a su bebé… Pienso que tuvo una insolación. Dios le dio el bebé a ella. Y creció de nueve, diez, doce años de edad. Un día alrededor de las once de la mañana estando en campo con su papá dijo: “¡Mi cabeza! ¡Mi cabeza!”. Entró y le dio una insolación. Y murió.
Ahora ella dijo: “Ensilla una asna y anda. No te detengas, sino cuando yo te lo dijere. Ve con el hombre de Dios al Monte Carmelo”.
Ahora, ella sabía que Dios estaba en Elías. Ahora, escuchen atentamente ahora antes de mi cierre.
Ella sabía que Dios estaba en Eliseo. Y si acaso podía llegar con Eliseo, quizá no recuperaría a su bebé, pero sabría por qué se le quitó al bebé. Y su esposo dijo: “No es luna nueva ni sábado. Él no estará allá”.
Ella dijo: “Todo está bien. Sigue adelante”. Y ellos se fueron cabalg… “Y no aflojes el ritmo, sino cuando yo te lo dijere”.

87 La puedo ver a ella que llega con el hombre de Dios. Ahora, él no sabía. Dios no le dice todo a Sus profetas. Él dijo: “Aquí viene la Sunamita, y hay algo mal con ella. Ella tiene tristeza en su corazón, y Dios me lo ha encubierto”.
¿Es eso correcto? Él no sabía lo que era. Así que él vino… ella… Él dijo: “¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido, y a tu hijo?”.
Me encanta esto. Ella dijo: “Todo está bien”. Ella había llegado con el profeta. Sabía que todo estaba bien entonces. Así que ella cabalgó al lado se bajó… Ella se bajó de un brinco y se postró a sus pies.
Giezi la apartó de su amo. ¿Qué fue eso? Quitándola. Él dijo: “Déjala”. Dijo: “Ella está en amargura. Dios me lo ha encubierto”. Y así que ella le reveló que el bebé estaba muerto.

88 Ahora, mire. Aquí es de donde pienso que Pablo tomó la idea, hermanos ministros, de colocar pañuelos sobre los enfermos. Él dijo; “Toma mi bordón”, le dijo a Giezi. “Toma mi bordón; y si un hombre te saluda, no lo saludes”. Ese es el problema cuando recibimos hoy una comisión, nos detenemos y hacemos otras cosas. ¿Lo ve?
Pero dijo: “No le devuelvas el saludo. Y toma mi bordón y ponlo sobre el niño”. Ahora, Eliseo sabía que Dios estaba en él. Y todo lo que él tocaba era bendecido. Y si él podía hacer que la mujer creyera la misma cosa… Pienso que es de allí de donde Pablo sacó el tomar pañuelos de su cuerpo. Él sabía que Dios estaba en él y lo que tocaba era bendecido, pero si la gente lo creía.

89 Así que Giezi fue adelante. Y por supuesto el bebé no se despertó, porque la mujer creía en Eliseo. Ella dijo: “Así como Jehová, Dios vive y tu alma nunca muere. No te dejaré”.
Entonces Eliseo se ciñó sus lomos y se adelantó. Fue a la casa, y allí estaba el bebé muerto, y la gente gritando. Bueno qué apropiado. Ella le había construido una casita. Así que ella tomó al bebé y lo acostó en su cama, donde él se había acostado. Ese es un buen lugar para acostarlo, ¿no es así? En la cama.
Después el profeta entró. Él caminó de un lado a otro. Caminó de arriba abajo, de arriba abajo, y luego tendió su cuerpo sobre el cuerpo muerto del niño. Y estornudó siete veces y vino a la vida. Dios estaba en Su profeta.

90 Y María pensó… Martha, más bien, dijo: “Si Dios estaba en Su profeta, seguramente Dios está en Su Hijo”. Así que salió a encontrarse con Él. Oh, hermano, oh, ¡Aleluya! Se fue ella… No estoy emocionado. Yo sé exactamente en dónde estoy ahora.
Ahora, observe. Aquí ella se fue a encontrarlo, pasando directamente a través de esos críticos, usted sabe empujándose entre ellos, diciendo: “Los días de los milagros ya pasaron”. Ella quería llegar con Él.
Ahora, pareciera que cuando ella llegó con Él podía haberlo reprendido, regañarlo, diciendo: “¿Por qué no viniste con mi hermano? Nosotros dejamos todo”. Bueno, eso sería la versión de 1951, pero no la de entonces. Así que si ella hubiera hecho eso, el milagro nunca se hubiera llevado a cabo.
Pero ella corrió tan fuerte como podía. Y ella vino a Él. Ella se postró a los pies de Él. ¡Oh, amo eso! Ahora, ella vino en simplicidad. Ella vino y lo abordó correctamente.

91 Si pueden captar lo que les estoy diciendo ahora. Hay una manera de abordarlo: simplicidad. Nunca piensen que son mejores que alguien. No piensen que Dios les debe algo. Ustedes se lo deben a Dios. Vengan con humildad. “Nada, Señor. No tengo nada. Vengo humildemente”.
Allá en México cuando esos hispanos venían, esos Católicos; tan pronto vieron suceder esas cosas, ellos no querían que se orara por ellos. Si solo podían acercarse, solo pasar, eso es todo lo que querían hacer. Y yo todavía no he visto que uno solo sea rechazado.
Humildad, por supuesto tenemos demasiada educación; sabemos todo al respecto y todos los detalles, ¿ven? Sabemos demasiado al respecto.

92 Pero aquí vino Martha; ella corrió y se postró a Sus pies, dijo: “Señor…”. Ese era Su título correcto. ¿Era Él el Señor? “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Oh. “Si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Allí lo tiene. Allí lo tiene. Humilde, postrada a Sus pies, un hombre, alzando la vista y llamándolo a Él lo que reclamaba ser, no importaba si el mundo decía que Él era un santo-rodador, y que era Belcebú, un espiritista, un adivino, ella dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Confesando su fe en Él, dándole Su título correcto de lo que Él era. “Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. ¡Oh, amo eso!

93 Usted dice: “Hermano Branham, llevo mucho tiempo de esta manera”. Mas también sé ahora… “Hermano Branham, el doctor me dijo que tengo un problema cardíaco. Podría morir en cualquier minuto”. Mas también sé ahora, Señor.
Usted dice: “Pero, Hermano Branham, el cáncer me ha comido”. “Mas también se ahora, Señor, que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Él está sentado a la diestra del Padre para hacer intercesiones. “Mas también se ahora, Señor, que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.

94 Lo puedo ver a Él. Él no era mucho como para mirarlo. La Biblia dice que no hay hermosura en Él para que le deseemos. Él no era un hombre grande de seis pies [1.82. m. Trad.] Él era un hombrecito frágil. Él enderezó su cuerpecito, tan encorvado en hombros como Él era. Dicen que tenía canas en la barba antes de cumplir treinta años. Encorvado de Sus hombros de esa manera, dijo: “Tu hermano resucitará”.
¡Oh, vaya! Ella dijo: “Sí, Señor. Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero”. Esos judíos creían en la resurrección general. Dijo: “Yo sé que resucitará en el día postrero. Él fue un buen chico. Y Dios lo resucitará en el día postrero”.
Puedo ver a Jesús decir: “Pero Yo soy la Resurrección y la Vida. Yo soy”, no “Yo seré; Yo era”: Yo soy (tiempo presente); Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, no morirá eternamente“. ¡Oh, vaya! Él dijo: ”Yo soy la Resurrección y la Vida“, dice el Señor. ”El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí… y cree en Mí no morirá eternamente“. Dijo: ”¿Crees esto?“.
Ella dijo: “Sí, Señor. Yo te creo. Creo que Tú eres exactamente lo que dijiste que eras. Creo que Tú eres el Hijo de Dios. Creo que Tú eres Señor del cielo que descendió aquí a la tierra. Y todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios, que has venido al mundo”.
¡Oh, hermano! Algo tiene que suceder. Algo tiene que suceder. Las cosas estaban viniendo así, se estaban juntando. ¡Oh, vaya! Dijo: “¿Dónde lo sepultaste?”.
“Ven, y ve”. Aquí va Él.

95 Una damita, perteneciendo a una cierta iglesia, trató de discutir conmigo no hace mucho, una iglesia de la ciencia, que saben todo científicamente. Ella dijo: “Reverendo Branham, ¿me quiere decir que Ud. cree que Él era Divino?”.
Le respondí: “Yo sé que Él era Divino”.
Ella dijo: “Él era solo un hombre”.
Le dije: “Él era más que un Hombre”. Yo dije: “Él era Dios-Hombre”.
Dijo: “Él no era nada más que un hombre”.
Dije: “Dios, estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo”. Yo dije: “Él era Divino”.
Dijo: “Él no lo era. Él era un hombre”.
Yo dije: “Él era un Hombre Divino”.
Ella dijo: “Eso es imposible, y puedo probárselo por la Escritura que Él no era Divino”.
Le dije: “Mire, dama. Dios Todopoderoso hizo sombra en una virgen. Y sabemos que cuando nace un bebé a través de hombre, esa célula de sangre viene del sexo del macho”. Usted cree eso, ¿no es así?

96 Aquí, me fijé que todos Uds. tienen gallinas y cosas aquí alrededor, pájaros en la primavera. Una madre pájaro podría salir aquí y poner una canasta llena de huevos; y podría empollarlos, y quedarse en ese nido, y mantenerlos tibios, hasta llegar a estar tan débil que no pueda volar fuera del nido. Si ella no ha estado con el pájaro macho, esos huevos nunca eclosionarán. Se quedarán allí y se pudrirán. ¿Es eso correcto?
Pienso que más o menos ese es el problema con la iglesia hoy. Solo tenemos un nido grande de huevos podridos. Es tiempo de vaciar la cosa y comenzar otra vez de nuevo. Alguien que ha estado en contacto con Cristo… Sí, señor.
Y allí… Pero cuando esa gallina puede poner un huevo, nunca eclosionará a menos que haya estado con el pájaro macho. El germen viene del hombre. No de… La célula de sangre viene del hombre.

97 Y nosotros somos redimidos por medio de la Sangre de Cristo. Y Dios Todopoderoso es un Espíritu. Y Él hizo sombra sobre la virgen María y creó… Dios el Creador, creó la célula de sangre en el vientre de esa mujer, sin conocer varón por deseo sexual. ¿Lo creen? Y esa célula de sangre se desarrolló en el Hombre el cual era el Hijo de Dios. Y a través de esa sangre inadulterada del Hijo de Dios, la Sangre creativa por Jehová, sin deseo sexual; mediante el derramamiento de esa Sangre en la cruz del Calvario nos redimió del pecado y enfermedad. ¡Aleluya!
Hermano, estoy listo para morir por eso esta tarde. Si Ud. no cree eso, está perdido. Eso es correcto. Yo lo creo con todo mi corazón. Sí, señor.

98 Yo dije: “Sí, Él era Divino. Él era el Hijo creado de Dios”. Y dije: “Dios estaba en Él reconciliando Consigo al mundo”.
Ella [Palabras no claras], “Él era simplemente un hombre. Él no era Divino”. Dijo: “Se lo probaré por las Escrituras. ¿Lo recibirá?”.
Le respondí: “Si puede probarlo por las Escrituras, yo lo recibiré. ¿Y si yo le contradigo su ideal por las Escrituras, lo recibirá usted?”.
Ella dijo: “Le probaré primero que Ud. está errado”.
Dije: “Vamos a verla en esto”.
Ella dijo: “Cuando Él fue al sepulcro de Lázaro”, dijo: “Él fue al sepulcro; Él lloró”. Dijo: “Eso muestra que él no era nada más que un hombre, porque Él tuvo tristeza en Su corazón. Él lloró. Él era un mortal”.
Yo dije: “Sí, señora. Estoy de acuerdo con usted que Él lloró como hombre cuando estaba yendo al sepulcro de Lázaro. Pero cuando Él se paró allá en ese cuerpecito frágil y se enderezó, dijo: ¡Lázaro, ven fuera!. Ese era más que un mortal allí. Ese era Dios hablando a través de Su Hijo”. ¡Aleluya! Y un hombre que había estado muerto por cuatro días se puso de pie y volvió a vivir. ¿Crees esto? Sí, señor.

99 Yo dije: “Es verdad, mujer. Él era un Hombre cuando bajó de la montaña aquella noche y tenía hambre. Él buscó en un árbol para encontrar comida. Él tenía hambre como hombre, cazando por comida; Él estaba hambriento. Pero cuando Él tomó cinco panecillos y cinco pececitos y alimentó a cinco mil, ese era más que un Hombre. Ese era Dios en Su Hijo hablando, el Creador Mismo”. ¡Aleluya!
¡Whew! Me van a llamar un santo-rodador de todos modos, mejor paso un buen tiempo mientras estoy aquí. Permítanme decirles hermanos. Sí, señor. Observe.
Él era un Hombre cuando tenía hambre, pero Él era Dios cuando alimentó a cinco mil. Él era un Hombre cuando estaba acostado atrás en el barco, esa noche cuando el mar turbulento estaba inquietando y rebotando, cuando diez mil diablos del mar juraron que lo ahogarían a Él esa noche. Acostado en la parte de atrás del barco tan cansado que no se podía mover, cuando aún las olas poderosas ni siquiera lo despertaron, Él era un Hombre cuando estaba dormido; pero cuando Él se levantó (¡Aleluya!), fue allá, y puso Su pie en la proa de ese barco, alzó su mirada y dijo: “¡Calla, enmudece!”, y las olas y los vientos le obedecieron. Él era Dios cuando… Cuando los vientos y las olas le obedecieron, Él era más que un Hombre mortal, Él era Dios.

100 Hermano, cuando Él murió en la cruz del Calvario, Él clamó: “¡Dios mío!, ¿por qué Me has desamparado?”. Él murió como un hombre. Pero cuando Él resucitó la mañana de Resurrección, Él rompió cada cadena del infierno, la muerte, y el sepulcro. Él probó que era Dios, Emmanuel. Él está hoy en las alturas. ¿Crees esto?
Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿Crees esto? Él está aquí ahora mismo. ¿Crees esto? Él es Aquel que está obrando entre nosotros. ¿Crees esto?
Yo creo que el Espíritu Santo está dando vueltas ahora mismo en este edificio. ¿Crees esto? Creo que cada uno de nosotros podemos ser sanados en este momento. ¿Crees esto? ¡Aleluya! ¿Crees esto?
El Ángel de Dios está dando vueltas ahora mismo en este edificio. Creo que cualquier hombre o mujer que está aquí que quiera ser sanado, puede ponerse de pie ahora mismo y ser sanado. ¿Crees esto? Pónganse de pie. ¡Aleluya!
Oh Dios, Autor de Vida, Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones a esta gente en este momento. Sana a cada uno, Señor. Que Tu misericordia caiga. Que Tu poder esté aquí sanando a cada uno ahora mismo. Que ellos pasen y sean sanados en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios.
Levanten sus manos. Alábenle a Él. Él está aquí ahora. Él está sanando a las personas; virtud está saliendo. ¡Aleluya! ¿Crees esto? Él está aquí.

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