S.74 51-1003  ¿Crees Esto? 

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OBRAS DEL MENSAJE

¿Crees Esto?

New York, New York, E.U.A.

51-1003

1 Gracias. Buenas noches, amigos. No pensé que estaría hablándoles otra vez tan rápido. Bueno, se nos enseña, que a los que a Dios aman todas las cosas les ayudan a bien. Sé que le amo a Él, y confío que esto es para bien.
Me decepcioné bastante cuando me dijeron que me tenía que regresar y que me pusieran unos gérmenes de la fiebre amarilla. Yo estaba tratando de sacarlos. Mucho menos que [Palabras no claras] si hubiera algunos allí dentro. Pero las naciones tienen unas reglas peculiares. Así que me supongo que tenemos que darle a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios. ¿Cierto? Así que me llevaron allá y me encajaron una aguja en el brazo, y ahora, me imagino que lo van a intentar de nuevo en la mañana. Así que vamos a tratar de ir otra vez en la mañana si es la voluntad del Señor, para África.
Y si se trata de una persona sorprendida esa fue mi esposa hace un rato cuando la llamé. Ella pensó que yo estaba en Rhodesia del Sur. Y yo bromeé un poquito con ella. Dije: “Bueno, solo estoy hablando desde África”.
Ella dijo: “Ahora, lo que dijeron fue que era de Nueva York”.
Yo dije: “Bueno, viene a través de Nueva York”.
Y ella dijo: “Venga pues”. Así que es…

2 Ciertamente he disfrutado los últimos tres días aquí, el estar con Uds., gente de Nueva York, aquí, quedándome en un hogar con nuestra hermana por allá abajo. Con razón tienen una iglesia maravillosa. Eso es correcto. No digo eso porque ella esté sentada aquí. Su pastor aquí, allá en su hogar, un lugar tan encantador. Encantador, lo que quiero decir con eso, la característica de ello. El… Un hogar no es la casa donde uno vive; es el orden de la casa entonces. ¿Ven? Eso es lo que lo convierte en un hogar. Uds. saben lo que dicen: “Una tienda o una choza, ¿qué me puede importar? Están construyendo un palacio para mí de aquel lado”. He visto a personas que vivían en palacios y no tenían mucho de hogar.

3 Recuerdo que en una ocasión casé a una pareja. Yo acababa de ser ordenado en la Iglesia Bautista, tenía poco tiempo. Así que había un muchacho que dijo —trabajaba con mi hermano en el…en el, creo que lo llaman campamento NYA o CC. Eso es lo que era, el campamento CC. Y muy atrás durante el tiempo de la depresión, por supuesto muchos de Uds. no pueden ir tan atrás conmigo, porque tal vez ni siquiera son tan viejos. Pero yo… Muchos de los que están aquí recuerdan el tiempo de la depresión. Así que recuerdo mi… Y él estaba trabajando con el muchacho allá arriba. Creo que el muchacho era… No sé si era sirio o qué era, pero el chico era un buen tipo. Y él amaba a una muchachita. Y dijo: “¿Sabe qué?”, él dijo: “Me casaré tan pronto como yo…”. Dijo: “Tengo el dinero suficiente para comprar la licencia”. Y dijo: “Yo… Simplemente no tengo el dinero suficiente para pagarle al predicador”.
Y así que mi hermano dijo: “Pues, mi hermano casa a las personas”, dijo: “él nunca le cobra nada a nadie”. Dijo: “Venga para acá”. Así que…
Y él dijo: “Yo…”. Dijo: “Bueno, arréglalo con él si puedes”. Dijo: “Me casaré el sábado”.

4 Así que trajeron al hombre, en un… Nunca sentí tanta lástima por alguien en mi vida. El pobre chico parado allí… Ahora, yo tengo los medios económicos como cualquiera, pero él tenía tanto como yo tengo, pero… ¿Ven? Yo lo miré, y él traía una chaqueta puesta; había sido pasada por la lavadora, no había quedado muy bien, y los pantalones de más o menos un dólar el par. Y su pequeña esposita parada allí, un tanto rubia, había tomado un aventón desde Indianápolis, a ciento veinte millas [193 Km. Trad.] para encontrarse con él, para casarse. La pobrecita casi no traía zapatos en sus pies. Por poco se me rompe el corazón. Yo pensé: “Mi muchacha podría estar así de esa manera un día”. Yo le quería comprar un par de zapatos a la pequeñita. Tenía miedo de herir sus sentimientos. Y ella era muy tímida. Estaba parada allí: una muchachita bonita.
Y yo les pregunté si se amaban uno al otro. Ellos dijeron: “Seguro”.
Entonces les dije: “Bueno ahora, recuerden, que la felicidad no consiste en qué tanto Ud. posea de las cosas del mundo, sino cuán contento está Ud. con la porción que le es asignada”. Por tanto eso es lo que será. Yo dije: “Ahora, habrá momentos en que no verán las cosas por igual. Pero siempre recuerden que se siguen amando. Cuando vean que uno se pone en el camino y el otro no…”. Dije: “Ceda. Si ellos están mal, eso se mostrará. Después de un rato estará bien”. Yo dije: “En el corazón humano hay un pequeño recipiente que está lleno de aceite dorado llamado amor. Si en algún momento se quiebra puede ser sanado, pero habrá una cicatriz allí mientras vivan”. Dije: “Nunca tengan…”. Dije: “Siempre dense el uno al otro y recuerden cuáles son tus votos”.

5 Yo los casé. Ellos no tenían un lugar a donde ir. Tenían un viejo Chevrolet ´28, y los faros delanteros estaban agarrados con alambre de empaque. Así que él se fue por el río a New Albany, donde solía estar un antiguo molino de laminado, un patio viejo de interruptores. Durante el tiempo de la depresión, se vino abajo y los vagones de carga y las vías se descompusieron. Él consiguió uno de esos carros, y se consiguió una sierra y le cortó una ventana a eso, y trabajó… se fue a trabajar para la Compañía Mingles Box allá arriba, y él… ellos vivían en este vagón de carga. Y tenían periódicos como tapiz en la pared con chinchetas pegajosas. ¿Saben?
No sé si Uds. los conocen… ¿Cuántos saben lo que es una chincheta pegajosa? Oh, los atrapé esa ocasión. Ja-ja. Entonces alguien allá arriba no [Palabras no claras]. Bueno, es una tachuela con un pedazo de cartón; uno solo lo pone allí. ¿Lo ven? de esa manera. Hace que se sostenga mejor. ? La llaman chincheta pegajosa. Las usamos mucho allá en el Sur.

6 Así que ellos tenían su casa empapelada de esa forma. Y como unos dos meses después de eso, un amigo mío se casó con una muchacha realmente rica. Y ellos… Yo le caía tan bien a él, que quería que me encargara de la boda. Por lo tanto tuvimos que ensayarla muchos, muchos días antes. Luego cuando los casé, tuve que ir muy adentro en un quiosco de flores y arrodillarme en una almohada y por el estilo para casarlos. Y a ella le construyeron una casa hermosa en Silver Hights, la cual es una de las más, pues, el lugar de más clase que tenemos en la ciudad, allá arriba con vista al río, lo cual es muy bonito allá arriba. Y sencillamente muy restringido, casas de quizá unos veinticinco mil, o treinta mil dólares las más baratas para colocar allá arriba. Me imagino que su costo ronda alrededor de los cien mil.

7 Y así que un día yo andaba por… Yo estaba trabajando para servicios públicos en una línea de trabajo y tenía puestas mis herramientas, (¿entiende?), como un trabajador de líneas; yo iba bajando. Pensé: “Me pregunto cómo les está yendo allá abajo en aquella pequeña cabaña”. Así que yo… Era en sábado; y yo estaba sucio (¿Se da cuenta?), y continuaba como si estuviera viendo las líneas por allí. Me fui acercando un poco más, Ud. sabe, escuchando lo de la casa. Después de un rato, entré hasta acercarme a la puerta. Y allí estaba él sentado, se hizo de una mesa hecha de cajas, tenía un par de sillas en un solo cuarto de vagón de carga. Ella estaba sentada en su regazo y tenía sus brazos alrededor de él. Y él tenía su sombrero colocado allí, y estaba contando su dinero para pagar las cuentas y viendo si tenían suficiente dinero para comprarle a ella uno de esos vestidos de percal, o para ahorrar algo para uno de esos. Tan enamorados como siempre lo habían estado.

8 Como unos dos días antes de eso yo había visitado el hogar de E.V. Knight sobre una colina. Y cuando llegué, uno estaba sentado en una esquina y el otro en la otra, discutiendo —celosos por un baile donde habían estado toda la noche. Cuando yo llegué, corrieron y se agarraron de la mano, vinieron a la puerta y dijeron: “Entre, Hermano Branham”.
Eso me hace recordar a unos de este Evangelio que hablan sobre, Ud. sabe, de hace mucho, mucho tiempo: De como el Espíritu Santo cayó en el día de Pentecostés. Eso está bien, pero eso es un fuego pintado. Ustedes no se pueden calentar con eso; tienen que tener un fuego ahora para calentarse, ¿ven? Eso es correcto. Lo que Él hizo allá atrás es maravilloso, pero lo que Él hace hoy, eso es diferente, ¿ven? Eso es historia; esto aquí es tiempo presente. Y ese fuego pintado…

9 Me recuerda de Paul Rader. ¿Cuántos de Uds. han oído hablar de Paul Rader? Bueno, me supongo que todos. Probablemente haya predicado aquí hace muchos años. Él dijo: “Un día él, él y su esposa…”. Él estaba sentado a la mesa, y oh, ya saben cómo son las familias. Algo surgió; Ella quería ir a algún lugar, y él no la dejaba ir. Entonces él dijo: “No, simplemente no puedo hacerlo. Tengo otra cosa que hacer”. Y entonces él le hirió sus sentimientos. Él volteó y ella estaba llorando. Así que solo pensó: “Bueno, llora”. Y dijo que tomó su sombrero y comenzó a salir. Y ella siempre lo recibía en la puerta y lo despedía con un beso cuando se iba. Dijo: “Hermano Branham, cuando llegué a la puerta”, dijo, “ella estaba allí de pie con la cabeza agachada”. Dijo: “Ella me dio un beso de despedida, claro”. Dijo: “Salí hasta la cerca y la jalé para cerrarla, y volteé para atrás; ella siempre se paraba en la cerca y saludaba”. Y dijo: “Ella estaba parada…”. O se paraba en la puerta y agitaba su mano en señal de adiós mientras él salía por la cerca. Dijo: “Ella estaba en la puerta; agitó la mano”. Dijo: “Yo seguí por la calle”. Y dijo: “Comencé a pensar al respecto”. Dijo: “¡Vaya! Mi corazón comenzó hacerse más y más grande, (¿se da cuenta?), pensando en lo que acababa de suceder. ¿Qué si me sucediera algo hoy? Ella es mi esposa. Yo la amo a ella. Yo recuerdo los votos”.
Dijo: “Después de un rato él se puso… o su corazón se puso tan grande que no podía soportarlo, y se dio la vuelta y se regresó por la calle, abrió la cerca, corrió a la puerta rápidamente y empujó la puerta, buscándola”. Y dijo: “Ella estaba parada detrás de la puerta, llorando”. Dijo: “Él solo la tomó, no dijo palabra, la volteó, la besó, se dio la vuelta y salió por la puerta”. Dijo: “Se fue caminando hacia el cerco y empezó a salir”. Dijo: “Se dio la vuelta y ella estaba parada en la puerta”. Dijo que él agitó su mano en señal de adiós. Y dijo que ella volvió a agitar su mano despidiéndose“.
Yo dije: “¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué estaba mal?”.
Dijo: “La última vez fue con sentimiento”. Así que de esa manera es con respecto a la religión. A mí me gusta una religión que tiene sentimiento. ¿Lo ve? Entonces…
Yo no soy un gran orador, amigos. Pensé que podríamos venir esta noche y hablar un tanto sobre el Señor para pasar juntos un momento. Pero yo no soy lo que se dice un orador. Pero yo oro que Dios tome las palabras que usaré y que sean con sentimiento, (¿Lo ve?) que…

10 En las Escrituras en San Juan el capítulo 11, deseo leer solo unos cuantos versículos. Y regularmente en los servicios de sanidad siempre estoy ayunando y orando, pero he estado festejando y hablando durante los últimos días. Ciertamente hemos tenido un tiempo maravilloso, y he visto esta pequeña villa de Nueva York. Los invito a todos Uds. que vengan a Jeffersonville un día, si pueden encontrar el lugar después de haber estado aquí. Se preguntarán si en verdad están en una ciudad cuando pasen por allí: tiene una población de unos veinticinco mil. Así que una sola calle ancha la atraviesa. Por lo tanto ustedes… Pero les digo algo, serán bienvenidos. Y sí que estaremos encantados de contar con ustedes, en cualquier momento que puedan venir. . El pestillo cuelga en el exterior de la puerta en el lugar Branham, en aquel lugar. Y lo único que tienen que hacer es jalarlo y entrar.

11 Ahora, con respecto a hablar me falta mucho para ser un predicador. No me gusta decirle a la gente que soy… En una ocasión cuando recién fui ordenado en la Iglesia Bautista, ¡oh, vaya! Que si me gustaba decirle a la gente que yo era un predicador, porque solía pensar que un predicador era un afeminado. Yo salía y alguien me dijo cuando era un niño, dijo: “Por cierto, tú te pareces a un predicador”.
Yo decía: “Quítate el abrigo. Tienes que reírte cuando digas eso”. Yo no quería ser ningún predicador. Y así que, no obstante, recuerdo cuando recién fui convertido, y me dieron mi licencia en la iglesia Bautista, la licencia de exhortador local y para hacer un poco de trabajo evangelístico. Y ponía mi Biblia debajo de mi brazo y salía a la calle, ¡oh vaya! cuando me llamaban reverendo, oh, yo era un predicador en todo el sentido de la palabra. Bueno, pensé que yo estaba muy bien hasta que un día me topé con unos predicadores de verdad, y luego vi…

12 Me hace recordar de cuando yo era un niño. Mi papa, él es de Kentucky. Mi madre nació en Kentucky, y ellos se fueron al Oeste y vivieron en Oklahoma. Vi que alguien se rió cuando dije de Kentucky. Existe el perdón para los que nacieron en Kentucky. [El Hno. Branham se ríe. Trad.] Le dije a mi niñito; dije: “Tú sabes, Kentucky ha producido grandes hombres”.
Dijo: “Por ejemplo, ¿quién, papá?”. Billy.
Y yo “Bueno…”. Le dije: “Abraham Lincoln”.
Él dijo: “Sí”.
Y yo dije: “Daniel Boone”.
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “Tú papá”.
Él dijo: “Oh, papi”. [Palabras no claras] [El Hermano Branham y la congregación se ríen. Trad.] Así que cuando yo era… Dije: “Bueno…”. Dije: “Yo…”.

13 Recuerdo que una vez mi madre, ellos se fueron al Oeste y ella vivía en Texas, Oklahoma. Así que mi padre era un jinete fantástico; en verdad sabía montar, y muy bueno para disparar el revólver. Así que él acostumbraba ir a los rodeos y cosas, y montaba. Y él solía intentar enseñarme a disparar un revólver. Tomaba esas grandes canicas de barro y hacía rodar una de ellas de esa manera, y tenía dos revólveres; y tomaba uno, disparaba por debajo de la canica y la aventaba al aire y la estallaba con el otro antes de que cayera a tierra. Yo no podía pegarle a una lata de manteca que estuviera inmóvil, así que sabía que nunca podría hacer eso. Pero él podía montar bien.
Y así que yo siempre quise ser como mi papá. Entonces nosotros siendo niños en la granja, Ud. sabe, y teníamos un caballo viejo de arado. Y luego en la tarde después que él terminaba de arar, yo me iba a la parte de atrás del granero. Tenían un viejo abrevadero de tronco tallado. ¿Cuántos alguna vez han visto un abrevadero a partir de un tronco tallado? Oiga, ahora ya estamos llegando a casa, llegando directamente a casa ahora.
Y entonces yo tomaba a todos mis hermanitos y los ponía allá en la orilla, y tomaba al caballo viejo, donde papá no se diera cuenta. ¿Lo ve? Y yo bajaba allí y recogía un puñado de cardos, y sacaba la montura, y aventada la montura sobre el caballo viejo, y colocaba esos cardos por debajo, y ajustaba las cinchas, Ud. sabe, y me subía en él. Pues, el pobre caballo tan viejo, Ud. sabe, y rígido y cansado, ni siquiera podía levantar sus patas del suelo. Él solo relinchaba con esos cardos debajo de allí, Ud. sabe. Yo me sentaba allí y me quitaba el sombrero y decía: “Soy un vaquero”. Montado en este pobre caballo, y el solo relinchaba, Ud. sabe, y solo brincaba de esa manera.

14 Cuando cumplí los diecinueve años, me fui de la casa, salí hacia el Oeste. Yo iba a ser un vaquero. Así que aterrice en Phoenix, Arizona, justo a tiempo para un rodeo. Y me fui a comprar un par de chaparreras, y cuando me las abroché, había unas dieciocho pulgadas [43 cm. Trad.] de cuero por el piso. Me miraba como uno de esos pequeños gallos de corral, Ud. sabe, con esas plumas detrás… Yo dije: “Um-um, por ese lugar las piernas eran demasiado largas para mí”.
Así que me conseguí un par de pantalones Levis y me fui a los establos, y me dejaron entrar con un par de pantalones de Levis puestos. Yo… Así que yo estaba observando alrededor. Entonces después de un rato dijeron que este forajido de Kansas iba a ser montado por un cierto jinete famoso. Vi cuando jalaron… que metieron al caballo en la rampa, yo sabía que ese no era nuestro caballo viejo del arado por un gran margen. Ellos lo metieron a la rampa de esta manera, y uno tiene que arreglárselas como pueda cuando va pasando. Abrieron la rampa allí para dejarlo salir. Y cuando lo hizo, este jinete famoso saltó sobre el caballo, y a medida que saltaban… que él saltaba sobre el caballo, el caballo hizo solo un corcoveo, puso todas las cuatro patas como dentro de una cacerola, y podía haber aventado la montura sobre el cerco del corral. Y cuando ese tipo se cayó, cuando ese caballo lo aventó, la sangre estaba saliendo de su nariz y de sus oídos. Los colaboradores agarraron al caballo y la ambulancia recogió al jinete. Bueno, este tipo se acercó y dijo: “Le daré cien dólares a cualquiera que lo monté durante un minuto: un minuto. Cualquiera”. Y allí había un grupo grande de vaqueros sentados a lo largo de la cerca. Ud. sabe. Yo estaba sentado con ellos. Ud. sabe. ¡Qué cosa! Yo pensé que era un vaquero. Y vi eso. Él miró, se vino directamente a mí, el anunciando lo hizo, y dijo: “¿Es Ud. un jinete?”.
Le respondí: “No, señor”. No, señor. Entonces yo no era un jinete cuando llegué donde estaba un jinete. Y de esa manera fue junto a un predicador. Yo era un predicador mientras estaba en la iglesia Bautista allá en…

15 Pero un día fui a San Louis. Escuché a un predicador Pentecostal predicar. Ese hombre predicaba hasta que el rostro se le ponía rojo; juntaba las rodillas y se hundía hasta el piso, recuperaba el aliento; uno lo podía escuchar a dos cuadras, se levantaba predicando. Alguien dijo: “¿Es Ud. un predicador?”.
Yo dije: “No, señor”. Mis maneras lentas Bautistas no pensaban así de rápido. Eso es todo. Así que yo no… En ningún momento fui más cuidadoso de llamarme a mí mismo un predicador como desde entonces. Así que yo solo… yo… Pero lo que sí sé de la Palabra, me gusta decirle a alguien más sobre Eso, especialmente en un tiempo como este cuando están…
Mi ministerio es orando por los enfermos. Y para poder hacer eso, debo entrar a otro mundo que la gente no sabe nada al respecto. No es necesario tratar de explicarlo; uno no puede hacerlo. Y yo empiezo a ayunar unos tres días antes de mi servicio, y me levanta a una esfera allí, que yo… Bueno, yo solo… Eso es todo. Se entra en otra dimensión que ve las cosas y así sucesivamente. Luego cuando el… entre los servicios algunos los dejo y salgo. Y a mí me gusta pescar y cazar y como cualquier otro. Entonces, (¿lo ven?) es el hombre aquí, pero entonces el hombre usa… o, Dios usa al hombre para glorificarlo a Él.

16 Y qué privilegio es esta noche el venir aquí, abrir la Biblia, y hablarles en un tema del Evangelio. Y yo oro que el Espíritu Santo simplemente tome el mensaje y se lo lleve a la gente. ¿Cuántos creyentes están aquí esta noche, Cristianos creyentes? Maravilloso. Ahora, les diré que haremos. Vamos a quitarnos el cuello, Ud. sabe, y ser simplemente amigos de casa esta noche. ¿Les gustaría hacer eso? Solo viejos amigos de casa, esa es la manera, de esa manera me gusta verlo. Ahora, después de todo, es lo que somos, ¿cierto? Eso es todo.
Ahora, en el capítulo 11 vamos a abrir la Palabra ahora y entrar a la parte sincera. Quiero leer solo un poquito de la Palabra, porque Dios bendecirá Su Palabra. Puede que no la mía, pero Él bendecirá Su Palabra.

17 Ahora, y deseo saber cuando estoy hablando de esta manera, predicando, si resulta que toco algo que pudiera no ser exactamente de la manera que debería o algo, pues, recuerden, esto no es bajo unción, bajo el don profético. Esto es solo soy yo predicando. ¿Ven? Muy bien, o yo parado aquí y ese Espíritu Santo confío que lo hará. Muy bien en el versículo 18… 19, vamos a comenzar, o en el versículo 18 comenzando en el capítulo 11 de San Juan.
Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;
Y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.
Entonces María, cuando oyó que Jesús venía… (Oh, discúlpenme)… Martha, cuando oyó que Jesús venía salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.
Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.
Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

18 Inclinemos nuestros rostros solo un momento.
Nuestro Padre celestial, te damos las gracias desde lo profundo de nuestro corazón, a Ti… esta noche por el privilegio de juntarnos en esta iglesia encantadora: un memorial de Cristo y de vidas que han sido dedicadas a Su servicio. Aprendimos hoy que muchas grandes personas de renombre, aquellos que, no tan reconocidos del mundo, sino en el reino, han adorado aquí en este edificio. Oh, cómo me siento esta noche parado aquí en la plataforma, donde grandes hombres se han parado; donde grandes hombres aún se paran, y mujeres. Cómo te doy gracias por tener el privilegio de estar asociado con ellos. Un día glorioso en las regiones del más allá, confío que nos encontraremos allá, y de pensar… sentarnos con Abraham e Isaac y Jacob y Daniel. Qué tiempo tan maravilloso será, y el gran San Pablo, Pedro, Jacobo, Juan, Mateo, Marcos, Lucas. Qué tiempo. Luego seguimos bajando con Calvin, Knox, Sankey, Moody, Wesley, Finney, y aún con nuestro Hermano Brown, y demás, el ministro de aquí, Sofía la lavandera; otros a través de la edad. Luego el Rey Jesús, Él va a estar allá. Y nosotros colocaremos todos los trofeos que tenemos a Sus pies, diciendo: “Digno eres Cordero que fuiste inmolado desde la fundación del mundo”. Todo lo que somos es por Su gracia. Y todo lo que seremos es por Su gracia.
He inclinamos nuestros corazones en humildad esta noche para darle las gracias a Él por Su bondad. Y ahora, mientras nosotros como creyentes Cristianos nos reunimos aquí, y yo no sé por qué, Padre, todavía, el por qué Tú hiciste que me quedara. Pero sintiendo que tal vez esta noche podamos unirnos para ser bendecidos.

19 Esta hermosa familia con la que me he estado quedando, preguntándoles si hubiera alguna bendición que yo pudiera otorgarles, pensando de Elías de la antigüedad, no hubo ninguna en la que pudieran pensar, por tanto, Padre, que Tu Espíritu venga esta noche. Sé que a todos nosotros nos gustan las bendiciones. Nos gusta sentir Tu Espíritu acercándose a nosotros. Como Giezi dijo: “La mujer no tiene hijos; ella es estéril”. Y Tú le diste a ella la bendición a través de Eliseo.
Y ahora, Padre, que Tú vengas esta noche en la Palabra, en la predicación de la Palabra y danos una bendición. Bendice mi corazón, Señor, junto con estos otros. Dame fuerza espiritual para este gran viaje que está por delante. Danos a todos los que somos peregrinos, Señor… Profesamos que somos peregrinos y extranjeros. No somos de este mundo, porque hemos sido llamados fuera y separados por el Espíritu Santo. Y ahora caminamos en una vida nueva.
Hay algunos aquí esta noche, tal vez enfermos y necesitados. Permite que, mientras estemos predicando, que el Espíritu Santo vaya hasta el asiento. Ahora, esto es lo que haces. Solo recíbelo. Concédelo, Señor. Cuando termine el servicio, que podamos irnos a casa con corazones gozosos y felices para hacer nuestras tareas de mañana. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

20 Ahora, no hay nadie que pueda abrir la Palabra. Nosotros podríamos abrir las páginas donde está escrita la Palabra, pero se requiere del Espíritu Santo para revelar la Palabra, ¿ven? Ahora, lo podemos tomar desde un punto de vista teológico, y ser capaces de colocar nuestras palabras, y nuestra teología, y por el estilo, y quizás causar algún efecto sobre las personas por nuestra propia brillantez, pero eso no es lo que estamos buscando en este momento. Queremos que el Espíritu Santo venga a la iglesia y se mueva en la gente, se mueva aquí ahora mismo y nos bendiga con Sus bendiciones eternas.
Y mientras estamos reunidos, y las puertas están cerradas esta noche, igual como fue en el día de Pentecostés, ¿no sería maravilloso escuchar un estruendo como de un viento recio viniendo de arriba, llenando toda la casa donde estaban sentados? ¿No sería eso maravilloso? Ahora, Él está aquí y creo que Él quiere hacerlo. Confío que Él lo hará.

21 Ahora, Uds. están aquí como creyentes nacidos de nuevos y tienen el Espíritu Santo. Ahora, el Espíritu Santo prospera en una cosa: esa es la Palabra. De eso es que vive. Come y vive… No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios. [Espacio en blanco en la cinta]. Así que es la Palabra.
Ahora, en nuestra pequeña lección de la Escritura esta noche, si tomáramos un texto, tomaríamos… diríamos: “¿Crees esto?”. Y tenemos estas Escrituras bajo consideración por solo unos momentos.

22 Y ahora, vamos a pensar en el día de nuestro Maestro. La lectura del texto nos trae a un punto en Su vida cuando Él había llegado a ser muy popular. Él había nacido con una ilegítima acusación en contra de Él, y entró por la vía de un establo. ¿Se lo pueden imaginar? Y develó que Él era Emmanuel. Dios estaba en Él. Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo. Él era el Rey de la gloria que descendió y se tabernaculizó entre los hombres, sujetándose Él mismo a la muerte, para que pudiera probar muerte por toda la raza humana; en Espíritu Él no podía hacerlo. Así que Dios creó una célula de sangre en el vientre de María que dio a luz al Hijo Cristo Jesús. Y Dios habitó en ese cuerpo. Jehová se tabernaculizó en el cuerpo del Hijo, el cual era el Hijo de Dios.
Y aquí vino Él a través de un… por la puerta de un establo. Él vivió una vida humilde, no hubo lugar para que reposara Su cabeza. Y El salió del mundo a través de la pena capital, en vergüenza y desgracia por nosotros. Y ahora, Él era una insignia que había de ser levantada. Y estoy tan agradecido esta noche que Él hizo eso por mí y por ti.
Y ahora, después de todos estos años, tenemos Su favor y compañerismo con nosotros por… Los escépticos se han levantado y muchos Bob Ingersolls y así sucesivamente han tratado de condenar la Palabra y han tratado de decir: “Bueno, fue de esta manera y de aquella manera, y fue en días que ya pasaron”. Pero nosotros como un pueblo Cristiano llenos del Espíritu Santos tenemos al Espíritu Santo como testigo de la Palabra. ¿Ven? El Espíritu Santo es un testigo.

23 Ahora no solo la Palabra, lo que sea que ellos quieran decir al respecto, esa es una u otra cosa. Pero nosotros sabemos que tenemos las Escrituras correctas puesto que tenemos el Espíritu Santo como testigo. Ese es el testigo. Así que Dios mirando hacia abajo a través del ojo óptico, como fue, y miró para abajo a través de la lupa y vio el fin desde el principio, pues, Él sabía que estos escépticos se levantarían y que tratarían de torcer la Palabra dentro y fuera y de esa manera. Por tanto Él dijo: “No os dejaré sin consuelo, sino Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, el cual es el Espíritu Santo. Para que esté con vosotros para (¿Hasta 1950…?) siempre, (Amén. Eso es correcto. Para siempre, Muy bien), y Él declarará y testificará de Jesucristo, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Así que tenemos un maravilloso testigo de eso esta noche, ¿no es así? Eso es correcto.
Por tanto, ¿qué clase de gente debiéramos de ser entonces? Pues, debiéramos ser libres y felices, y ¡vaya! Ninguna condenación, viviendo por encima del pecado y la desgracia, no por nuestros propios [Palabras no claras] pero por Él, ¿ven? No lo que nosotros somos sino lo que Él es. Dios no me acepta a mí por lo que yo soy. Él me acepta por lo que Cristo ha hecho por mí. No es mi santidad, mi justicia; es la de Él. Yo no tengo ninguna que ofrecer, pero yo solo acepto la Suya. Amén. Así que sé que Él se complace con eso, porque dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Y Él lo levantó de entre los muertos. Y así como Él lo levantó de entre los muertos, también nosotros seremos levantados, porque somos Su novia, carne de Su carne, hueso de Su hueso, y estaremos con Él.

24 Ahora, y cuando Él entró, bajo qué nombre tuvo Él que sufrir. Y durante este tiempo, Su ministerio… Dios Todopoderoso, vindicando a su Hijo, probando que Él era exactamente lo que reclamaba ser. Mientras que en Su ministerio Él llegó a ser muy popular durante este tiempo, por causa de Sus milagros y Su conocimiento de cosas y Sus dones proféticos por el cual sabía cosas antes de que llegaran a acontecer. Y mucha gente pensó que Él era solo un santo-rodador, o alguna clase de algo, Ud. sabe, nada de eso. Pero aquellos que lo amaban y tenían un toque de Él sabían lo que Él era. Ahora, qué niño fue Él.

25 Vamos a regresarnos unas cuantas páginas y retomémoslo en Su nacimiento. Usted sabe, Dios, antes de que haga algo grande en esta tierra, Él siempre manda un precursor de eso. Él siempre lo hace.
Ahora, el… Dios tiene Ángeles y todos ellos están a Sus órdenes. ¿Creen Uds. eso? Todos ellos están a Sus órdenes. Ahora, Él manda Ángeles menores. Así que Él manda Ángeles, Ángeles mayores. Ahora, cuando Uds. ven a Gabriel, por ejemplo, viniendo a la tierra, o una visita Suya, algo importante está a punto de suceder. Ahora, Gabriel anunció la primera venida de Jesús. Y se nos enseña en la Escritura que él anunciará la segunda venida de Jesús. Porque él sonará la trompeta y el tiempo no será más.

26 Y veamos atrás en el principio cuando Dios estaba preparando para traer a Su Hijo, pues, en primer lugar él apareció y fue para… para vindicar de Su venida fue Zacarías un sacerdote anciano, de buen carácter, él y su esposa. Y llevaban muchos años de casados, estaban envejeciendo. Habían orado fervientemente por hijos. Parecía que Dios no contestaba sus oraciones, pero estaban… ellos estaban sirviendo al Señor, una vida devota.
Ahora, allí es donde mucha gente comete un error. Ellos oran por cosas, y porque Dios no se los da en unos cuantos minutos, piensan que no van a recibirlo, ¿ven? Si Uds. piden cualquier cosa, no vacilen. Crean que lo reciben, os vendrá. Vivan correctamente; hagan lo correcto; y crean que lo van a recibir; y Dios es fiel que lo ha prometido. Amén. Allí lo tienen.

27 Ahora, ellos estaban viviendo, guardando todos los estatutos, leyes y así sucesivamente. Y fueron para adorar. Y durante el tiempo… Y Zacarías era un sacerdote en el templo, y su trabajo era mecer el incienso mientras estaban subiendo las oraciones de los santos en la congregación. Mientras ellos estaban orando, Zacarías estaba meciendo el incienso, de esta manera; y cuando lo estaba meciendo, miró que parado a su lado…
Por cierto, creo que la Biblia dice que estaba a su lado derecho también. Nunca había pensado en eso. Creo que estaba a su lado derecho. Es en donde el Ángel del Señor siempre viene: a la derecha. Nunca había pensado… Busquen eso y vean si eso es correcto. Muy bien. Yo creo que así es. Él se paró a su lado derecho.
Y luego cuando él vio al Ángel, tuvo miedo. Y le dijo que Él era Gabriel, que se paraba en la presencia de Dios, y que vino a decirle que sus oraciones habían sido contestadas; él se iba a ir a casa para vivir con su esposa después de los días de la ministración en el templo, y ella iba a concebir y dar a luz un hijo; y que iba a llamar su nombre Juan.

28 Bueno, ahora, quiero que se fijen en algo. Miren aquí. Un ministro del Evangelio, un clérigo, muy letrado, pero él falló en creerle al Ángel. Él dijo: “¿Cómo pueden ser estas cosas? Yo soy viejo y mi esposa es avanzada en edad. Bueno, ¿cómo pueden ser estas cosas?”.
“Pues”, él dijo: “Yo soy Gabriel que he sido enviado de Dios”. Él dijo: “Por cuanto no creíste mis palabras, quedarás mudo, hasta el día en que el bebé nazca, porque mis palabras se cumplirán”. Cuando Dios dice algo simplemente tiene que ser así.
Y luego cuando él dijo eso, pues, por supuesto él fue herido. Ahora, miren. Pareciera que ese sacerdote, pudiera haber mirado atrás aquí en la Biblia; él tenía demasiados ejemplos de Sara y Ana, unos cuantos de esos allí atrás que después de la edad de dar a luz recibieron hijos. Pero solo con la rutina de su trabajo que él no pudo variar un poco en lo que había sido enseñado… Y más o menos así está la condición de la iglesia hoy día. ¿No es eso cierto? Con solo su rutina normal, Ud. sabe, y usualmente Dios llega e interrumpe siempre eso. ¿Lo ve? Sí, señor, con Su programa.
Ahora. Luego él falló en creerlo y fue herido quedando mudo, y lo iba a estar, y él salió y a la gente les hablaba por señas. Pero se fue a casa, y estuvo con su esposa y ella concibió y se escondió durante varios meses.

29 Aproximadamente seis meses después puedo ver a una virgencita de nombre María. Ella vivía en la ciudad más malvada que había en el mundo: Nazaret, peor que Nueva York. Así que entonces aquí… Yo estaba pensando en Bowery cuando dije eso.
Solo un momento. Yo estuve allá el día de hoy. Muy bien. Oh, cómo mi corazón sintió compasión por esa gente. Ojalá yo viviera aquí. Ahora, creo que me gustaría solo ir para allá y solo… Esos pobres seres humanos en esa condición, mi corazón sangra por ellos. Y pienso que cualquiera que tenga corazón vería a un ser humano tendido, empapado en esa condición. ¡Oh, hermano! Luego les dan licencia legal para vender esa cosa. Allí lo tienen. Esa es una pena, ¿no es así?
Pero un día glorioso, los reinos de este mundo vendrán a ser los reinos de nuestro Señor y Su Cristo. Uds. nunca volverán a ver nada como eso entonces.

30 Ahora, noten. Y tomemos un drama aquí por un momento y piensen que es lunes, el día para lavar. Ese es en nuestro hogar, cuando yo tengo que cargar agua aún todavía. Luego puedo ver a María yendo a la bomba o al pozo a sacar algo de agua. En el tipo oriental ellos se lo colocaban en la cabeza, y se regresaban cargándolo. Usted sabe. Y ella está pensando en José y en ella que se van a casar, y así sucesivamente por el trayecto, sosteniendo la jarra de agua en su cabeza. Y de repente se muestra una luz delante de ella. Y eso sorprendió a la virgencita. Y ella se detuvo. Y parada en esta luz estaba el poderoso Gabriel, ¿ven? Algo está a punto de suceder. Dios hace descender a Sus Ángeles.
Allí ella se sorprendió. Él dijo: “¡Salve! María, bendita tú entre las mujeres”. Y le dijo que ella iba a dar a luz un Hijo, sin conocer varón. Y le dijo sobre Elizabeth, su prima, cómo es que ella había sido estéril, y cómo ahora ella tenía tantos meses como madre, todo sobre la historia. Y dijo: “Ahora, María, tú vas a dar a luz un Hijo, sin conocer varón”.
Y María en vez de cuestionárselo, y argumentar como aquel predicador lo hizo… Eso es simplicidad como la de un niño. Ella dijo: “He aquí la sierva del Señor”. Ella nunca lo cuestionó; solo tomó a Dios en Su Palabra.
Dios, danos más Marías, que tomarán a Dios en Su Palabra. Si Dios dijo que Él lo sanaría, créalo. Eso es todo. Tómelo a Él en Su Palabra. Él dijo que le daría el Espíritu Santo, arrodíllese allí; quédese hasta que venga. ¡Créalo! ¡Amén!
Hermano, estoy comenzando a sentirme un poquito religioso en este momento. Me imagino que eso está bien. Estoy en casa, ¿no es así? Muy bien. ¡Oh, vaya! Noten, eso… Solo tómelo a Él en Su Palabra.

31 Y ella comenzó a alabar a Dios aún antes de tener alguna señal de que aquello acontecería. Ella no sabía; nunca se esperó hasta sentir la vida. Ella no se esperó hasta que ella… que se le notara. Ella solo lo creyó. Allí está.
Dice: “Pues, el Hermano Richie oró por mí anoche, pero no parece que estoy mejorando”. Nunca será de esa manera. Tome a Dios en Su Palabra; empiece agradeciéndole por ello. Amén. Alábele a Él hasta que llegue.
Oh, esa es la forma. Dios danos más Marías. Solo acéptelo. Recuerde, la Palabra de Dios derrotará a Satanás en cualquier lugar. Jesús dijo con todas las finas cualidades que Él Padre le había dado, y Él dijo: “Escrito está”. Cuando Él se encontró con Satanás, lo derrotó allí mismo en la Palabra de Dios, lo trajo abajo al nivel de… Por cierto, estoy demasiado alto. Lo bajó a un nivel donde cualquiera, el Cristiano más débil puede derrotar a Satanás en la Palabra de Dios. Cuando Ud. tiene la promesa, aférrese a ella. Dios lo traerá a cumplimiento. Muy bien. Ella lo creyó. No importa lo que alguien más piense al respecto, ella tiene la Palabra del Señor. Muy bien.

32 Y luego ella quería decírselo a alguien. Ud. sabe, regularmente cuando Ud. obtiene algo de Dios, Ud. quiere contarle a alguien más al respecto. Aquí ella andaba alrededor testificando que iba a tener un bebé, sin conocer varón, antes de haber una vida o cualquier cosa. Si María podía hacer eso con algo que nunca antes había sucedido, cuánto más debiera de hacerlo usted, cuando está enfermo, y lo toma a Él en Su Palabra. Miles son sanados cada año. Ud. debiera de tomarlo a Él en Su Palabra. Pues, María no tenía nada como ejemplo. La única cosa que ella tenía era la Palabra. Ud. tiene la Palabra, aparte de millones de ejemplos todos los días. ¡Aleluya! La palabra aleluya significa “así sea”…. O, quiero decir aleluya significa “Alabado sea Dios”. Y Él es digno de todas las alabanzas.

33 Ahora, la veo a ella, ¡vaya! Tan feliz y alegre y ella escuchó sobre Elizabeth, y quería compartir la bendición. Esa es usualmente la forma en que los Cristianos lo hacen. Y hasta Judea se fue a compartir la bendición con María o con Elisabeth. Y la veo subir a Judea (¿saben?) Para compartir la bendición. Puedo ver a Elisabeth sentada, tal vez haciendo sus tejidos. Y cuando vio a María venir, ella tiró a un lado el bordado o el tejido, lo que fuera, salió corriendo y la tomó en sus brazos, y comenzó a abrazarla y besarla. Bueno, ellas tenían sentimientos.
¿Saben cuál es el problema con la gente hoy? Nos estamos alejando de eso: no tenemos sentir uno por el otro. Pues, solía ser cuando yo era un niño, si el vecino se enfermaba, pues, íbamos para allá y cortábamos leña para ellos y ayudábamos a llenar el granero, a cortar el maíz. Y mamá iría allá y bañaría a los niños y les preparaba el desayuno cuando alguien se enfermaba. Pero ahora Ud. ni siquiera sabe que su vecino está muerto a menos que lo lea en el periódico. No hay sentimientos. La Biblia dice que por causa de haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se enfriaría. Allí está.

34 Pues, cuando mi papá estaba en necesidad de cincuenta dólares, él iba y le pedía prestado al amigo granjero. Él se lo pagaba cuando vendía la cosecha. Pues, uno podría pedir cinco dólares prestados ahora sin cinco dólares de garantía. Eso es correcto. No hay sentimiento, no hay confianza. Dios ten misericordia de una gente, que está apostatando. Eso es verdad. Muy bien.
Afecto, amor el uno por el otro. Eso es correcto. Ellos andan alrededor… Aquí no hace mucho, uno va al centro, y ve a alguien, Ud. sabe, y en lugar de decirle: “¿Cómo le va?” o algo como eso, ellos solo comparten una sonrisita tonta, Ud. sabe, voltean y miran como una zarigüeya que ha pasado por un zarzal de moras en alguna parte. Mirando de esa manera, Ud. sabe, solo una sonrisita tonta, “Hola”. Tal vez algo como eso. Oh, ¿saben lo que a mí me gusta? Un saludo chapado a la antigua como manivela de bomba.

35 Cuando me encontraba en Miami con el Doctor Bosworth, había un lugar allá, teníamos a la esposa de un duque o algún gran nombre para una… Duquesa, creo que la llamaban. Y ella donó el terreno y pensó que era algo tan grande según deben de aparecer. Ud. sabe. Y me llevaron a la parte de atrás después de la unción. Y yo había estado predicando y orando por los enfermos. Era atrás en una carpa por la parte de afuera, yo estaba tratando de reaccionar.
El Hermano Bosworth dijo: “Ahora, Hermano Branham”, dijo: “No queremos serle una carga, pero la duquesa quiere verlo”.
Yo dije: “¿Está ella enferma?”.
Dijo: “No, ella solo quiere verlo a usted”.
Le dije: “Bueno, ella no es más que cualquier otra persona. ¿Qué de aquella pobre gente allá afuera que no puede entrar?”.
Dijo: “Bueno, ella está parada aquí en la puerta, ¿puede solamente…?”.
Dije: “Bueno, tráiganla”. Y aquí venía ella entrando. No me estoy burlando de nadie. Pero aquí venía ella entrando con ropa suficiente para meter en una caja de aspirinas. Eso es correcto. ¡Oh, vaya! Y ella traía un par de anteojos en su mano en un palo, sosteniéndolo así de lejos para mirar. Ud. sabe que esa mujer no podía ver a través de los anteojos de esa manera, alejándolos así, solo tratando de aparentar. ¿Qué es Ud. de todas maneras? Salió allí con esos anteojos sosteniéndolas delante de ella de esa manera.
Ella dijo: “¿Es Ud. el Dr. Branham?”.
Le respondí: “No, señora”. Dije: “Yo soy el Hermano Branham”.
Ella dijo: “Dr. Branham, estoy encantada”. Ella extendió su mano.
Yo dije: “Bájela aquí para verla y poder reconocerla la próxima vez”. Eso es.

36 ¿Qué es Ud.? Seis pies [Un metro ochenta y tres centímetros.—Traductor] de tierra (¡Amén!), no es mejor que alguien más. Eso es correcto. Porque tiene un poco de dinero, eso no sirve de nada. Cuando muera, no hay bolsillos en un sudario.
Permítame decirle algo, hermano, yo estaba parado en un museo no hace mucho, y estaban dos muchachos viendo el análisis del cuerpo humano: Un hombre que pesa ciento cincuenta libras [68 Kg.—Trad.] vale ochenta y cuatro centavos. Ahora, ¿quién es usted? Tiene el suficiente calcio por dentro que haría, bueno, no sé qué. Y una cantidad suficiente de la cal blanca, supondría una cantidad suficiente de cal para esparcir un nido de gallinas, me imagino, para liberarlo de los ácaros. Y la composición mecánica de usted y todos los ingredientes, usted vale ochenta y cuatro centavos. Se ponen un sombrero de cinco dólares sobre ochenta y cuatro centavos, suben la nariz, que si lloviera, se ahogarían. Se envuelven con un abrigo de piel de quinientos dólares alrededor de esos ochenta y cuatro centavos y van por la calle pensando que son alguien. Eso es correcto. Es verdad.
Hermano, yo creo en una religión chapada a la antigua, de atrás del desierto, tan azul como el cielo, que mata el pecado. Creo que cuando un hombre se aleja de Dios [palabras no claras] por Dios, lo endereza, lo hace una nueva criatura en Cristo Jesús. Amén.

37 Por cierto, eso es bastante fuerte para que lo diga un Bautista. Bueno, hermano, déjeme decirle. Nosotros no lo recibimos en aquella antigua Bautista de Kentucky de la manera que lo hacen Uds. hoy. No andábamos de arriba abajo estrechándonos las manos y poniendo nuestro nombre en un libro. Nosotros nos golpeábamos el uno al otro en la espalda en el altar hasta que salíamos al otro lado. Esa es la clase de Bautistas que necesitamos. ¡Aleluya!
No hace mucho yo estaba predicando en una ciudad pequeña, y un hermano Nazareno había sido sanado, y él traía sus muletas mientras corría por todo el pueblo. Me dijo, dijo: “Hermano Branham”, dijo: “No lo entiendo”.
Yo dije: “¿Cuál es el problema?”.
Dijo: “Pues”, él dijo: “Cuando Ud. llegó aquí”, dijo: “En verdad pensé que Ud. era un Nazareno”. Él dijo: “Y luego lo vi con toda esa gente Pentecostal, y dije: Bueno, él es Pentecostal. Y aquí lo escucho diciendo que Ud. es un Bautista. No lo entiendo”.
Le dije: “Eso es fácil”. Dije: “Yo soy un Pentecostal Nazareno Bautista”. Esa es la manera que… ¡Amén! Eso es lo que Ud. es en Cristo Jesús por el Espíritu Santo. Ahora, qué tiempo.

38 Lo que necesitamos hoy, hermano, es un bombardeo a la antigua, un avivamiento a la antigua, que nos trae de vuelta a lo que tenían al principio. Dios guió a Su iglesia como lo hizo al principio. Puedo recordar allá atrás hace mucho tiempo cuando Dios le dijo a Moisés, dijo: “Ahora, lleva a estos hijos de… de esta tierra, a la otra tierra”. Cuando pasaron por el Mar Rojo, la separación… Los capataces que vinieron detrás de ellos, tratando de personificarlos, se ahogaron. Y Moisés….
Obsérvenlo. Después que los capataces se ahogaron, Moisés entró en el Espíritu. Miriam entró en el Espíritu. Miriam tomó un pandero y se fue por la ribera golpeando este pandero y danzando. ¿Alguna vez escucharon una cosa como esa? Y por las riberas se fue golpeando el pandero, danzando; y aquí venían las hijas de Israel detrás de ella, danzando. Y Moisés entró en el Espíritu y comenzó a cantar un canto en el Espíritu. Hermano, si acaso no es esa una reunión del Espíritu Santo chapada a la antigua, yo nunca he visto una en mi vida. Correcto.

39 Después que ellos pasaron al otro lado, prometieron… Dios prometió suplir todo lo que necesitaran. Y Dios prometió suplir todo lo que nosotros necesitamos. Cuando ellos quisieron agua, fueron a la roca. Cuando quisieron comida, fueron a la roca. Cuando quisieron algo de carne, Dios sopló codornices para ellos. Él prometió proveer. Luego cuando cruzó el mar, ya no les quedaba pan, así que esa noche Dios hizo llover maná del cielo. Salieron a recogerlo… Él dijo: “Ahora, no guarden demasiado de eso, solo lo suficiente para un día. Mañana recojan nuevo”. Miren, si lo guardaban le entraban renacuajos. Ese es el problema con muchas de las iglesias Pentecostales de hoy en día, hermano. Uds. están tratando de vivir de una experiencia que tuvieron hace mucho tiempo, y tiene renacuajos. Eso es correcto. Está rancio, tírelo. Vamos a tener algo ahora. ¿Qué les parece ahora? Sí. Hermano, no se enojen conmigo, ¿ven?
Me siento bastante bien en este momento. No sabía que me iba sentir de esta manera. Muy bien.

40 Fíjense. Sí, seguimos con este maná por un minuto. El maná era un tipo del Espíritu Santo. Eso es correcto. Dios le dijo a Aarón, ahora, dijo: “Sal y recoge varios gomer llenos de eso. Llévalo al Lugar Santísimo, y guárdalo allí. Y cada generación que venga después de esta generación, una después de la otra, cuando entren al sacerdocio, tienen el derecho de entrar allí y probar un bocado del maná original que cayó al principio.
Qué tipo perfecto es del Espíritu Santo. Cuando salimos del mundo, cruzando a través de la sangre roja de Jesucristo, matando todos los hábitos de fumar, hábitos de masticar, hábitos de beber, hábitos de mentir, hábitos de robar, quedando detrás de nosotros, comenzamos a cantar y a alabar a Dios. ¿Qué vamos a hacer… de qué vamos a vivir? Todos los cines, bailes, y cócteles de gran fiesta en el club y todo, ¿no creen Uds. en eso? ¡Aleluya! Yo creo que cuando Ud. pasa a través de la sangre de Cristo, lo santifica y separa de las cosas del mundo. Jesús dijo: “Si amáis el mundo o las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en vosotros”. Usted no puede mezclar el aceite y el agua. No, señor. No puede mezclar la Cristiandad con el mundo. Eso lo separa. La gente hoy está buscando mezcladores. Dios dijo: “Sepárame a Pablo y a Bernabé”. El Espíritu Santo nos separa de las cosas del mundo.

41 Noten. Entonces hay un tipo muy hermoso del Espíritu Santo, nuestro Maná que vino de Dios desde el cielo. Y ahora, mire. Cuando empezamos a separar… La iglesia allá atrás en el principio cuando el Espíritu Santo recién comenzó a caer [Palabras no claras] salieron de sus iglesias y todo, para servir a Dios. Y entonces cuando el… vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados, el Maná que estaba descendiendo de Dios desde el cielo comenzó a llenar a la iglesia. Y salieron corriendo a las calles gritando y comenzaron a hablar en otras lenguas, y teniendo un tiempo maravilloso, al punto que la gente dijo: “Estos hombres están borrados. Miren eso”. “Oh”, Ud. dice: “Hermano Branham, yo sé, pero esa fue la iglesia allá en el pasado”. ¿Es así? Oh, no. Pedro les dijo a cada uno que se arrepintieran y fueran bautizados, y que ellos recibirían el don del Espíritu Santo: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Entonces el… no un bocado, no un bocado, pero un corazón verdadero lleno del bautismo original del Espíritu Santo que cayó en el día de Pentecostés es real para la iglesia esta noche. Porque cada creyente que pasa detrás de la cortina allá y entra en este sacerdocio tiene el derecho de comer del maná original que cayó en el día de Pentecostés, una bendición real chapada a la antigua del Espíritu Santo. ¡Aleluya! Muy bien.

42 Noten, cuando empezaron a comer de este maná, dijeron que sabía parecido a la miel. Ahora, ¿alguna vez han probado algo de eso? Yo he estado en algunas reuniones al punto que los santos se lamían sus labios por lo bueno que estaba: solo se relamen sus labios.
Me recuerda a David de la antigüedad. David solía… Él era un niño pastor, y él solía cargar su pequeña honda con la que cazaba y mantenía a los osos y leones y cosas alejados de sus ovejas. Él tenía un pequeño morralito aquí por un lado donde solía traer cositas en él. Y él traía miel en esa bolsa. Cuando sus ovejas se enfermaban, pues, ellos… él iba y ponía un poco de esto en una roca caliza, y la oveja venía, empezaba a lamer esta miel. Ud. sabe; y cuando lo hacía, lamía la piedra caliza junto con eso, y la piedra caliza sanaba a la oveja enferma.
Ahora, hermano, déjeme decirle. Yo tengo aquí un morral lleno de miel. Y la voy a poner en la Roca Cristo Jesús, y Uds. ovejas enfermas comiencen a lamer ahora. De seguro van a recibir algo tan cierto como cualquier cosa. Laman. ¡Aleluya! Prueben y vean que el Señor es bueno. David dijo: “Sabe como miel en la roca”. Amén. Hay algo con respecto a una roca, una piedra.
Usted sabe en los días de antaño, cuando los mordía un perro rabioso, lo llevaban a la piedra loca. Si se quedaba pegado, Ud. vivía. Si no pasaba eso, Ud. moría. El peor perro rabioso que conozco es el diablo. Y les digo que hay una Roca de las Edades, Cristo Jesús. Si se quedan pegados, viven; si se sueltan, mueren. Y cuando Ud. tenga la promesa de Dios, manténgase firme en ello hasta que la virtud sanadora del poder salvador de Cristo lo tome, y lo cure y lo sane. Aférrese a la mano incambiable de Dios. Base sus esperanzas en cosas Eternas. Allí, qué maravilloso, qué maravilloso.

43 De regreso a nuestra historia rápidamente. Regresemos, y no quiero retenerlos mucho tiempo. Y ahora, miren allí arriba, cuando Martha subió, o María subió a encontrarse con su prima Elizabeth. Y luego cuando ella subió allá, dijo: “Oh, María, estoy tan contenta de verte. ¡Oh, qué maravilloso es!”. Y ella se estaba regocijando. ¿Se pueden imaginar viéndolas a ellas, cuánto amor se tenían mutuamente? Y luego, miren lo que sucedió entonces.
Luego tan pronto como ella comenzó a regocijarse, dijo: “Tú sabes”, dijo: “Se me dijo”, María dijo: “Que tú ibas a tener un hijo”. Y dijo: “Oh, qué tan feliz estoy”.
Ella dijo: “Sí, voy a tener un hijo”. Pero dijo: “Estoy solo un poco preocupada”. Dijo: “Van seis meses que está conmigo”. Ustedes saben que Jesús era, o Juan era seis meses mayor que Jesús. Dijo: “Estoy solo un poquito preocupada”, porque todavía ella no tenía vida. Uds. saben que el bebé, hasta donde ella sabía, estaba muerto. Pues, dos o tres meses es normal en la vida de la maternidad, pero esto no era normal. El pequeño Juan debió haber estado muerto en el vientre de su madre. Y ella aún no sentía vida. Y estaba un tanto preocupada. Y María dijo: “Pero el Espíritu Santo se me apareció también a mí, y me dijo que iba a dar a luz un Hijo y que debía llamar Su nombre Jesús”. Y justo cuando ella dijo Jesús, el pequeño Juan recibió el Espíritu Santo, comenzó a saltar de gozo en el vientre de su madre. ¡Aleluya! La primera vez que el Nombre de Jesús salió a través de labios mortales, un bebé muerto recibió el Espíritu Santo, y comenzó a saltar. Si esto trajo a vida a un bebé muerto, ¿qué debería de hacer a una iglesia que reclama haber nacido de nuevo? ¡Aleluya!

44 No piensen que estoy loco. Sé en dónde estoy. Eso es correcto. Puede que esté un poco fuera de mí, pero sé lo que hago. Muy bien. Me hace sentir bien al pensar que cuando ese nombre maravilloso de Jesús fue pronunciado por primera vez, que cayó en labios humanos, ese es el verdadero Jesús de Nazaret… Cuando fue hablado, un bebé muerto recibió el Espíritu Santo y vino a vida.
Y Elizabeth dijo: “¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Hizo que el pequeño Juan saltara de gozo. ¿Y qué debería de hacer con una iglesia nacida de nuevo, que reclama ya tener vida? Maravilloso. Muy bien. ¿Qué clase de bebé debe ser este? ¡Vaya!

45 Después de unos días María, o Juan nació. Y tan pronto sucedió, él se fue al cementerio teológico o seminario, o como sea que quieran llamarlo. Todo es casi lo mismo. Pues, un lugar muerto… Eso es correcto. Ud. sabe, yo siempre he pensado que un predicador de seminario es como una gallina de incubadora. Ud. sabe que una gallina de incubadora, solo hará pío, pío, pío, pío, y no tiene mami en lo absoluto. Es casi igual como sucede con un predicador de incubadora también, sale de estos seminarios leyendo, escribiendo y con aritmética, y no sabe nada más acerca de Dios que lo que un conejo sabe acerca de zapatos de nieve. Eso es correcto. Eso es verdad. Leyendo, escribe… Espero que esté chamuscando a alguien. Creo que lo estoy haciendo, pero está bien.
Hermano, permítame decirle algo, si no los hace enfermar, no les hará ningún bien. Mi mamá solía decirme eso sobre la medicina. Cuando yo vivía en el… allá éramos tan pobres que teníamos que hervir cueros de carne, o ponerlos en … un viejo lugar… un viejo… sartén, ponerlos allá, y hervirlos, Ud. sabe, o calentarlos, y sacar los cueros de carne, obtener la grasa para ponerle a los panecillos de maíz. Cada sábado por la noche, ya sabía lo que me esperaba. Tenía una vieja tina de cedro, una tetera grande de fierro, ella vaciaba el agua allí. Cada uno de nosotros pequeñitos teníamos que bañarnos en esta tina de cedro, y ella podía restregar más fuerte con esas viejas toallas de saco de comida como yo nunca había visto. Y ella nos restregaba, Ud. sabe, y luego lo que seguía cada sábado por la noche era una dosis de aceite de ricino. Ud. sabe. Yo me enfermaba mucho con esa cosa, casi ni puedo ver eso ahora. Cada vez que yo entraba al cuarto, me daban nauseas; y yo apretaba mi nariz. Y ella lo vertía. Yo decía: “Mamá, me pone tan enfermo que no puedo soportarlo”.
Ella decía: “Si no hace que te enfermes, no te hace ningún bien”. Así que hermano, agárrese. Eso es correcto. Si no los pone un poquito molestos, consigue que sus órganos digestivos Cristianos funcionen exactamente bien, podría ayudarles un poco. Eso es correcto. ¡Amén!

46 Lo que la iglesia necesita hoy día es un buen avivamiento chapado a la antigua de San Pablo y el Espíritu Santo de la Biblia de vuelta otra vez en hombres y mujeres que viven lo que profesan ser. Si hay algo que aborrezco es un hipócrita. Eso es correcto. Vaya hoy día y vea a la gente la manera como lo hacen, y actúan, y se comportan.
Hace unos días estuve en California, y fui allá a un lugar donde me iban a tener; dijo: “Venga y hable”. Y yo fui para allá.
Ahora, muy bien, pónganse sus chaquetas a prueba de sacudidas. Yo iba hacia allá y el… Él dijo… este ministro dijo: “Ahora, mi esposa es una santa, Hermano Branham”.
Yo dije: “Sí que estoy contento de saber eso”.
Dijo: “Ella toca el piano”.
Y yo me acerqué allá, y ella tenía suficiente de esta manicura en su cara, como sea que lo llamen. Y su cabello estaba todo esponjado de esa manera. Y tenía uñas encima de las de ella, de esa manera, y unos aretes grandes y largos colgando así, parecía que el diablo había estado cabalgando en su cuello y que los usaba como estribos. Yo la miré de esa manera, y sus cejas muy arriba así. Y ella se dio la vuelta y dijo: “¿Es Ud. el Hermano Branham?”.
Yo dije: “¿Dijo Ud. que eso era una santa?”.
Dijo: “Sí, Hermano Branham”.
Yo dije: “Ella se mira como una haint para mí en lugar de una santa”. [La palabra haint es un modismo para decir de algo que no es, y se pronuncia igual que saint, que quiere decir santa. Trad.] Por supuesto pudo haber sido. Yo dije… Oh, lo que necesitamos hoy día es una limpieza en la iglesia. ¡Aleluya! Un bautismo chapado a la antigua del Espíritu Santo de vuelta en la iglesia, en lugar de todo este credo y comportamientos que tenemos. ¡Amén!

47 Camine allá abajo a la playa y allí estaban tendidas esas mujeres que profesan tener el Espíritu Santo, tendidas sobre la playa, estiradas delante de los hombres en trajes de baños. Hmm. Hermano, quizá esto los haga vomitar, pero déjenme decirles algo. Yo mismo tengo una niña de mi responsabilidad. Yo dije: “¿Qué estás haciendo dama?”. Dije: “¿Acaso no es ese… tu padre un ministro?”.
Dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “Bueno…”.
Dijo: “Estoy bronceándome”.
Yo dije: “Si mi muchachita se estira de esa manera, ella va a recibir una bronceada, pero va a ser del hijo de Charlie Branham, dándole una bronceada con la tabla de un barril y trayéndola a casa”. Eso es correcto. Yo la bronceo. Ella estaría… Bueno, ella lo recordaría durante mucho tiempo además. Amén. Yendo de esa manera… Oh, es simplemente a lo que han llegado. Uds. bajaron la guardia. Un viejo predicador Metodista estaba predicando no hace mucho, él cantó este canto. Él dijo:
Bajamos la guardia;
Bajamos la guardia;
Cedimos ante el pecado;
Bajamos la guardia;
Las ovejas se salieron,
Pero ¿cómo entraron las cabras?
Ustedes bajaron la guardia, ese es el problema. ¡Amén!

48 No escucho aquí muchos amenes esta noche, pero esa es la verdad. ¡Amén! Correcto. Regresen a la plomada. ¡Aleluya! Si quieren que Dios regrese a Uds. con bendiciones y cosas, vuélvanse a poner el arnés. Prediquen el Evangelio; párese en él. Está correcto o incorrecto. Si no está correcto, olvídese de eso. La Palabra de Dios dice que está correcto entonces quédese con ello. Amén. Lo exprimirá y torcerá, y escudriñará, y rasguñará, y… pero lo dejará bien. No se preocupe de eso. Él tiene bálsamo de sanidad para derramar en eso. Muy bien.

49 Puedo ver entonces a este pequeño Juan, en lugar de ir al seminario para comenzar a aprender su… todo su… [Espacio en blanco en la cinta] tal cosa como esa. Lo que necesitamos hoy día es un avivamiento. Correcto. De vuelta al Evangelio, poder, separación. Es verdad.
Luego puedo ver allá atrás, al pequeño Juan allá afuera orándole a Dios, después de seis meses. Bueno, por supuesto después de su nacimiento llegó Jesús. Conocemos la historia de Navidad, cómo Jesús vino a la tierra. Después a la edad de treinta años, Juan el Bautista salió del desierto y se fue a Judea, predicando, diciendo: “El reino de los cielos está a la mano. ¡Arrepiéntanse!”. Sí, señor. Y cuando él lo hizo no traía su cuello volteado en la parte de atrás y algún saco de esmoquin puesto. Él traía una piel vieja de oveja envuelta alrededor de él, y alguna clase de cinturón de piel de oveja alrededor de él de esa manera. Pero él predicó su sermón que agitó todas las regiones alrededor de Jerusalén y Judea. Eso es correcto.
Dios danos más Bautistas como Juan. Él agitó las regiones. ¿Qué fue eso, su elocuencia? No, señor. ¿Por qué él tenía un gran discurso? No. ¿Psicología? No. Él predicó a Cristo. Y la predicación de Cristo agitará a la gente. Eso es verdad.
No importa de su simplicidad, es el letrero más grande que el mundo haya conocido, es el poder del Evangelio de Jesucristo.

50 No hace mucho vi un cuadro en un periódico anunciando la gasolina Sinclair, decía que un galón de gasolina Sinclair en un motor grande podía levantar a la Esfinge a tanta altura del suelo. Yo dije: “Mira esto, están anunciando eso por todo el mundo”. Yo dije: “Y una gota de la sangre de Jesucristo levantará a cada pecador a un santo, a cada persona enferma a ser saludables de nuevo”. Eso es correcto. Y se burlan de usted por enseñarlo. Pero yo creo en un Evangelio sangrante de Jesucristo chapado a la antigua. Creo que no hay nada más salvo en el mundo. Nada de su psicología, y todo esto de ustedes de unirse a la iglesia, y estrechar la mano y formas de bautismos no tienen nada que ver con ello. Sin el derramamiento de sangre no hay remisión de pecados. La sangre de Cristo que nos limpia. La vida está en la sangre. No está en la iglesia; está en la sangre. Amén. Muy bien.

51 Noten. Luego a la edad de unos treinta años, Juan salió a predicar. Entonces un día… Obtenemos aquí nuestra historia. Puedo ver a Lázaro llegar y decir: “Oh, hay un gran profeta allá abajo”. Él es su propio… Y le están diciendo a Jesús que lo es, baja y míralo. Jesús se fue con él hacia el Jordán. Lo puedo ver bajando alrededor de las once del día. Y puedo escuchar al pequeño Juan del otro lado del estanque por aquí. Las multitudes crecieron tanto que tuvieron que ponerlo del otro lado, los sacerdotes en el otro lado, diciendo: “Rabí, ¿quieres decirme que llegará el día cuando el sacrificio diario será quitado?”.
Él dijo: “Llegará el día cuando un Hombre morirá por los pecados del mundo”.
Puedo escuchar a los sacerdotes decir: “Oh, estás equivocado, Rabí”.
Él dijo: “Vendrá un… Dijo: ”He aquí, allí viene el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo“. Él dijo que lo conoció a Él porque había una señal siguiéndolo. Él vio que venía con Su vestidura azul, caminando por allí, y Su cabello soplando. Juan se desmayó, o Lázaro, quiero decir, y cayó en sus pies.
Jesús caminó directamente al agua, fue bautizado en obediencia al Padre; regresó a la orilla, y se abrieron los cielos, y Dios dijo: “Este es Mi Hijo amado en el cual tengo contentamiento. Vengan a escucharlo a Él”.

52 Él comenzó en el ministerio, y los poderes y las señales comenzaron a seguirlo. Diablos comenzaron a gritar. El predicador lo llamó a Él un diablo, y el diablo lo llamó el Hijo de Dios. Casi tan mal como es hoy día. Por cierto, estoy chamuscando a los predicadores de alguna manera. No me refiero que sea usted, mi hermano. Estoy contento que Él… usted… Muy bien. Pero es así.
Usted puede hablar con un predicador sobre las señales y maravillas, dice: “Ah, eso es del diablo”.
Y los diablos se dan la vuelta y dicen: “Es el poder de Dios”. Allí está la diferencia.
Como Pablo y Silas allá una noche, y toda esa gente estaba diciendo: “Ellos son impostores. Estos hombres voltean al mundo al revés; ellos son impostores”. Los predicadores.
Y una pequeña adivina se paró en la calle y dijo: “Ellos son hombres de Dios quienes os anuncian el camino de vida”. Sí, señor. Diablos lo reconocían frente a la gente que profesaba ser Cristiana y creyente. Eso es correcto. Ellos reconocieron el poder de Dios. Tenían consciencia de lo que significa un espíritu. Y todo lo que nosotros sabemos es solo un poco de lectura, escritura y aritmética, y un poco de conocimiento propio.
Les digo que lo que necesitamos hoy en día es un avivamiento chapado a la antigua, hasta que hombres se arrodillen y paguen el precio y pierdan de vista al mundo y lo que está alrededor de él. Él puede entrar en una esfera con Dios y permanecer allí con el Espíritu Santo hasta que el poder venga. ¡Amén!
Gente Pentecostal, Ud. tuvieron eso no hace mucho. Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó? ¿Es eso correcto? Es verdad. Uds. bajaron la guardia, y toda iglesia que baja la guardia termina en el archivo. Y eso es correcto. Y Dios comienza algo diferente. Muy bien.

53 Vuélvase más animado con Dios. Regrese a Él. Preséntele su corazón a Él. Estaba leyendo un sermón la otra noche sobre nuestra Hermana Brown aquí en la conferencia allá abajo, y como es que ella predicó el camino al Calvario, un camino de sacrificio. Qué obra maestra de sermón fue ese. Lo que la gente necesita hoy día es regresar a ese sacrificio propio. Coloque su todo en el altar, y olvídese de quién es usted, sino el hijo de Dios o hija de Dios. Camine hacia adelante; reclame cada promesa que Dios tiene para usted. Habrá un avivamiento que sacudirá a Nueva York como nunca antes se ha sacudido. Amén.
Hombres regresen… Y hombres y mujeres regresen a Dios, regresen al lugar. No me refiero a regresar a la iglesia; me refiero a regresar a Dios. Dejen que cada hogar comience un avivamiento. Eso es correcto. Saquen esas latas de cerveza; saquen esa fiesta de cartas. ¡Aleluya! Discúlpenme.
Lo que necesitamos hoy día es un avivamiento chapado a la antigua enviado de Dios. Limpiar el hogar. Limpiar el corazón. Preparar las cosas. Empiecen un avivamiento en su casa y comenzará en la iglesia. El predicador no lo trae en su portafolio; Dios lo manda desde el cielo a los individuos. Eso es verdad.

54 Luego puedo ver allá atrás en aquellos días, cuando Jesús salió y los demonios gritaron, señales siguieron, sucedió justo en el momento en que nuestro texto comienza ahora, y quiero que se fijen en Él. Allí estaba Él, y se fue de la casa de Lázaro. Y tan pronto Él dejó el hogar, las tristezas y los problemas entraron. Y cuando Él deja su hogar, las tristezas y los problemas comienzan a entrar. Vienen en camino hacia Ud. cuando Él deja su hogar.
En este caso Él no fue rechazado. Él se fue porque Su obra lo llamó, y Satanás vio la ventaja en eso, así que él derriba a Lázaro. Yo creo que Jesús supo en todo momento que Lázaro iba a morir. Puesto que puedo probarlo por las Escrituras. Cuando Él llegó a la tumba de él cuando Él se encontraba allá, dijo: “Nuestro amigo Lázaro duerme”. Pero dijo: “Me alegro por vosotros, de no haber estado allí, mas voy a despertarle”. Cuando estaba en la tumba Él dijo: “Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre Me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor”. Él dijo: “Yo no puedo hacer nada sino lo que el Padre Me muestra”. Él ya le había mostrado la resurrección de Lázaro, y esa es la razón por la que se fue.

55 Ahora, puedo verlo a Él después que impactó la hora oscura. El doctor vino, dijo: “El muchacho se está muriendo”. Se nos enseña por… No sé si esto se puede probar o no, pero él tenía hemorragias en los pulmones, y le sangraron varias veces, y murió. Cuando murió, lo sacaron y embalsamaron su cuerpo, y lo pusieron en la tumba. Pasó el primer día, oh, qué triste. Pasó el segundo día, oh, qué triste. Pasó el tercer día, ¡vaya! El cuarto día, Lázaro allí abajo, los gusanos de la piel se arrastraban dentro y fuera de su cuerpo. La corrupción había entrado. La hora más triste que el pequeño hogar había visto. Ud. sabe cómo es, los que han tenido muerte en el hogar.
Y allí estaba su hora más triste, el Hombre en quien habían depositado su confianza, habían dejado su iglesia. Aquellos quienes confesaban a Jesús tenían que dejar el Sanedrín. Así que allí estaban ellos expulsados como unos fanáticos, no podían regresar. Renunciaron a su iglesia y todo por Jesús, esperando que Él estuviera bien. Ellos lo mandaron llamar para que viniera a orar por Lázaro. En lugar de venir, orar por Lázaro, Él siguió adelante e ignoró la oración.
Bueno, si uno de Uds. le pidiera a su pastor que viniera a orar por Uds., y él no lo hiciera inmediatamente, pues, Uds. dirían: “El viejo hipócrita, iré y me uniré a la otra. Ha”. Eso es cierto. Ahora, Él nunca me dijo que dijera eso, pero eso es verdad. La razón por la que un pastor no puede hacer nada por Ud. hoy día, el hombre de Dios, Uds. tienen que tener algo de fe en él. Si no tienen fe, no les hará ni un poquito de bien. ¿No es eso correcto?
Ahora. Como la mujer Sunamita, y así sucesivamente, Ud. tiene que tener fe para creer. Ahora, el hombre de Dios no podría ayudar si Uds. no creen.

56 Ahora, aquí viene María y Martha y la hora oscura de ellos había llegado. Jesús aparentemente les había fallado. Todas las esperanzas habían desaparecido, que alguna… Todo estaba negro. Y de repente, en la hora más oscura que tenían, entonces Jesús llegó. Él normalmente llega en la hora más oscura, ¿no es así? Qué maravilloso.
Recuerdo la hora más oscura que yo he visto. Me encontraba tendido allá en el hospital de los Hermanos Mayo, el doctor me miró y dijo: “No hay oportunidad en la tierra para que Ud. alguna vez se ponga bien. Reverendo Branham”. Hace dos años… Dijo: “Ud. mismo se quebrantó y todo su sistema nervioso está regurgitando; Ud. no puede mantener nada en su estómago; nunca lo hará”. Dijo: “Usted está acabado de por vida”. Y hubo lágrimas calientes rodando por mis mejillas, sabiendo que mi vida estaba terminando de esa manera. Y miré para arriba; dije: “Padre”. Y justo en ese momento, llegó Jesús. ¡Aleluya! Bueno, ¡vaya! Él llega en las horas más oscuras.

57 Eran las horas más oscuras que la mujer con el flujo de sangre había visto. Ella había gastado todo su dinero, entonces Jesús llegó. Eran las horas más oscuras que Sadrac, Mesac y Abed-nego habían visto, entonces Jesús llegó. Era la hora más oscura que Jairo había visto cuando dijo que su hija pequeña de doce años ya había muerto, entonces Jesús llegó. Era la hora más oscura que el anciano ciego Bartimeo había visto allá abajo, entonces Jesús llegó. Eso es correcto. Él siempre está allí en las horas más oscuras.
La más oscura de las horas y alguien dijo: “El Maestro viene”. Puedo ver a Martha. Ella había sido dilatoria sobre unas cosas del Evangelio. Pero en esta ocasión su fe tomó la delantera y ella salió. Y puedo escuchar a algunos de ellos diciendo: “Ahora, allí va ella. ¿A dónde se fue ese predicador santo-rodador que estaba predicando sanidad Divina alrededor de aquí, llamado Jesús de Nazaret? Cuando se enfermó Su amigo (¿Ven?), el trabajo era demasiado grande, así que Él pasó por alto la ciudad. ¿Ven en dónde está?”.
Pero a ella no le importaba lo que dijeran. La escucho a ella decir: “Oh, mírala a ella ahora. ¿Me pregunto dónde estará ahora el predicador santo-rodador?”. Y allí va ella por la calle, empujando mientras pasa a esos viejos creyentes. Eso es lo que Ud. tiene que hacer también: vaya directamente… Esos viejos incrédulos, solo siga adelante y páselos de largo. Salió al campo y cuando vio a Jesús… Ahora, pareciera que ella podía haberlo reprendido: parecía que tenía derecho de hacer eso. Qué si ella hubiera ido y dicho: “Ahora, mira aquí”. En… Esta es la versión de eso en 1950, o 51. “¿Por qué no viniste cuando te llamé? Me voy a ir a unir con los Metodistas. Tengo más… tengo… Ellos me tratan mejor allá de lo que lo hacen aquí”. Esa es la razón que Uds. no reciben nada. Si ella hubiese tomado esa actitud, el milagro jamás hubiera sucedido. Es su actitud hacia el don Divino de Dios el que determina lo que va a suceder, siempre, siempre.

58 Obsérvelos en la plataforma alguna vez en un servicio de sanidad. Observe la actitud con la que vienen. Aquí la otra noche yo estaba… Recuerden, la dama llegó con solo la suficiente… Pues, no tenía suficiente fe casi para llegar a la plataforma. Ella había estado en líneas de oración tras líneas de oración. Yo sabía que la mujer no iba a ser sana. La vi que venía allí, yo sabía que no. Ella no tenía la actitud correcta cuando venía a ser sanada. Ella no lo puede hacer. Yo dije: “El Señor Jesús le bendiga, hermana; vaya; que Él la sane”. Era todo lo que yo podía hacer. ¿Ven? Pero simplemente no está allí. Ella había… Pues, había estado aquí y allá y en todas partes. Uno los ve de esa manera. Ud. no puede hacer eso. Ud. tiene que tomar a Dios en Su Palabra.

59 Hace unas semanas un hombre se acercó a mí y él dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Yo fui y probé a Freeman; él no pudo hacer nada por mí. Yo fui con Osborn; no pudo hacer nada por mí. Y fui con Ogilvie, y no pudo hacer nada por mí. Fui con Roberts”. Dijo: “Ahora he venido a usted”.
Yo dije: “Se va a ir de la misma manera”. Eso es correcto. Dije: “Ud. está acudiendo con la persona equivocada. Vaya a Dios, no con algún hombre”. ¿Qué podemos hacer nosotros? Nada. Es Él que ya lo ha hecho. Solo crea Su Palabra y acéptela. Será… se llevará a cabo. Pero hasta entonces no le servirá de nada, no importa a dónde vaya. Se va a ir de aquí igual de decepcionado como se fue de los otros lugares, porque su corazón no está bien con Dios. Ahora, no digo que fuera un acto inmoral, pero si su corazón no está bien con Dios, Ud. no puede creer“. Eso es verdad. Así que él se fue de la misma manera.

60 Ahora. Fíjese. Cuando Jesús llegó, Martha salió a Él, y dijo… Ahora miren, en lugar de reprenderlo y regañarlo, ella salió con la clase correcta de actitud. Ella vino a Él, y cayó a Sus pies, y dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Oh, ahora está llegando a una parte. Ahora. Mire cómo consideraba ella al don de Dios. Ella dijo: “Señor…”. Eso es lo que Él afirmó ser. ¿Creen Uds. eso? Dijo: “Señor, si hubieses estado aquí… No importa si viniste o si no lo hiciste, todo eso está en el pasado ahora. Ya sea que hayas venido o no, eso no importa. Pero si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”.

61 Ahora, yo creo que Martha lo vio allí. Ella había estado leyendo en las Escrituras, y había visto donde la mujer sunamita allá atrás, cuando ella, Elías salió, la bendijo, ella trajo a luz un hijo. Cuando él tenía unos diez u once años de edad, le dio una insolación en el campo. Debió haber sido, porque era como la hora diez del día, él clamó: “¡Mi cabeza, mi cabeza!”. Murió en el regazo de su madre. Y la madre dijo: “Ahora, ensilla una asna y ve delante de mí, y no verifiques a menos que yo te lo diga”. Dijo: “Ve al hombre de Dios, al Monte Carmelo”.
Su esposo dijo: “No es sábado ni luna nueva; él no estará allá”.
Ella dijo: “Todo va a estar bien”. Me gusta eso. Me gusta eso. “Va a estar bien; no te preocupes de eso. Yo iré”. Muy bien. Y luego… Y ella dijo: “Bueno ahora espera, el niño está muerto”. Pero mire, ella no sabía si Elías iba a resucitar al niño o no, pero sabía esto, que Dios en esa edad estaba operando a través de Su profeta. Dios estaba en el profeta. Y si ella podía llegar al profeta, tal vez no recibiría la resurrección del niño, pero sabría el por qué el niño murió. Y si tan solo pudiera llegar al profeta, porque ese era el representante de Dios en el cielo entonces.

62 Así que ella se adelantó; se fue con Eliseo, y cuando llegó, ella… Y Eliseo no sabía que estaba pasando. Y mire. Cuando ella supo… Pensó que Dios estando en Eliseo… Quiero que escuchen atentamente ahora. Aquí está el cierre. Él dijo: “Ahora, mira”. Ella se postró, Giezi tuvo que quitársela. Vaya, hay demasiado alrededor de su maestro. Él dijo…
Ella dijo: “¿Por qué te burlaste, o no te burles de mí?”.
Y él se dio cuenta entonces cuando ella le explicó que el bebé estaba muerto, dijo: “Giezi, lleva mi bordón, y ve a colocarlo sobre el bebé”.
Ahora, pienso que es de allí de donde Pablo debió haber obtenido la doctrina de tomar los pañuelos de su cuerpo y colocarlos en la gente. Eliseo sabía que Dios estaba en él, aunque era un hombre; pero Dios estaba en Eliseo. ¿Creen Uds. eso? Dios estaba en Su profeta.

63 Ahora, escuchen solo un minuto esto de sanidad Divina aquí. Y ahora Eliseo mismo sabía que lo que tocaba era bendecido. Pero si pudiera hacer que la gente creyera eso… Pablo, la gente reconoció el Espíritu Santo en Pablo, porque vieron la forma… la operación del Espíritu Santo, Dios vindicando que él lo tenía. Él era profeta de Dios. Y ellos vieron que él era el poderoso de Dios, el apóstol, y reconocieron eso. Y así que él tomaba pañuelos de su cuerpo y sudarios, y se los mandaba a la gente, y espíritus inmundos salían de ellos, y eran sanados. ¿Ven? Él sabía que lo que tocaba era bendecido, y también Eliseo. Así que él dijo: “Toma mi bordón”. Y le dijo a Giezi, dijo: “Ahora, no mires para a la izquierda o a la derecha o no hables con nadie; ve y colócalo en el niño”.
Pero esa mujer, ella no sabía si el poder estaba en el bordón o no, pero sabía que Dios estaba en Eliseo. Allí es donde el Dios estaba: en Su profeta. Ella dijo: “Vive Jehová y vive tu alma, que no te dejaré”. Me gusta eso. “Voy a [Espacio en blanco en la cinta] junto contigo. Voy a averiguar al respecto”. Muy bien. Él trató de hacer que continuara. No, ella dijo: “Me voy a quedar aquí mismo”.
Así que Eliseo ciñó sus lomos y se fue. Cuando llegó al lugar, Giezi ya había llegado allá y puso el bordón sobre el niño: sin aliento, sin vida. Regresó, y oh, cuánto luto había alrededor de la casa. Puedo ver al viejo profeta entrar. Ud. sabe. Ella lo tomó y lo acostó en la cama donde el profeta había estado acostado: muy buen lugar para ponerlo. Eso es correcto. Puso al bebé muerto allí…

64 El profeta entró. No fue su oración lo que lo logró. Ahora, fíjense. El profeta caminó de arriba abajo por el piso: de un lado a otro, esperando; y fue allá y puso su cuerpo sobre el bebé; luego se levantó, caminó de un lado y… ¿En dónde estaba Dios? En Su profeta. Caminó de un lado a otro, de un lado a otro. Él fue y se extendió otra vez sobre el cuerpo del bebé, puso su nariz contra su nariz, sus ojos contra sus ojos, sus labios contra sus labios, y se quedó allí acostado, y el bebé estornudó siete veces y llegó a —dijo— vino a vida. Dijo: “Ve por esa sunamita. Tráela aquí, aquí está el bebé”.
Y si María —Martha aquí, podía leer en la Biblia y ver que la mujer sunamita recibió el deseo de su corazón porque reconoció que Dios en aquella edad vivía en Su profeta, ¿cuánto más estaba Él en Su Hijo? Amén. Allí estaba Él. Amén. Dios estaba en Su Hijo, reconciliando Consigo al mundo. Ella sabía eso. Ella corrió hacia Él; con la actitud correcta, dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Amén. Algo tiene que suceder ahora. Ella está en el lugar correcto, ante la persona Divina correcta, con la actitud mental correcta, hablando las palabras correctas, creyendo las cosas correctas; esos viejos engranajes están trabajando juntos; algo tiene que suceder. Cuando Ud. toma esa clase de fe, algo tiene que suceder. Ella dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.

65 Es posible que Ud. haya estado lisiada durante mucho tiempo, hermana, mas también ahora Él está sentado a la diestra de Dios para hacer intercesiones. La muchachita quizá tenga que usar siempre ese aparato ortopédico para esa polio, hermana, ¿ve? Quizá tenga que hacerlo, “Mas también sé ahora, Señor Jesús”.
Tal vez está Ud. aquí sentado con ese cáncer diciendo: “El doctor me dijo que tengo que morir”. Mas también sé ahora, Señor, que todo lo que…“. Tal vez fue con todos los doctores que hay en la ciudad; le dijo que no había esperanzas para usted: ”Mas también sé ahora, Señor, que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Y Él está sentado a la diestra del Padre para hacer intercesiones en base a Su muerte, sepultura, y resurrección. ¡Aleluya! Allí está Él. “Mas también sé ahora Señor que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Y allí está Él sentado en Su majestad, sentado al lado del Padre, a la diestra de Él allá arriba para hacer intercesiones en cualquier cosa que Ud. le pida a Él y confiese que Él lo ha hecho, Él lo confesará delante del Padre. ¿Qué más quiere? Diga: “Señor, te acepto como Mi Sanador. Jamás diré otra cosa sino que estoy sanado a partir de ahora”. Amén. Eso lo concluye. Él no puede hacer ninguna otra cosa por Ud. hasta que usted lo confiese. Él es el Sumo Sacerdote de su confesión. En ese caso ni siquiera en su fe. E incluso no podría ser fe hasta que Ud. lo confiese. Tiene que aceptar la fe, creerlo, y confesar que ya está hecho. Porque la fe es la sustancia de lo que se espera, la evidencia de las cosas que no se ven.

66 ¿Cuántos dicen que esa camisa es blanca? Si creen que van a ser sanados esta noche… Igual como su fe dice que van a ser sanados tan seguro como su vista dice que eso es blanco, queda concluido. No me importa cómo se mire usted, cómo se sienta, está concluido. La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven.
¿Qué es eso? ¿Es ese un piano? [El Hermano Branham toca unas cuantas notas en un piano]. ¿Es eso correcto? [La congregación responde: “Sí”]. Alguien dice: “Ver para creer”. ¿Lo vieron? ¿Lo gustaron? ¿Lo olieron? ¿Cómo supieron que estaba tocando? Ustedes lo escucharon.
Póngase de pie un minuto, hermano. Allí está un hombre delante de mí con un traje café y corbata roja. ¿Cuántos creen eso? ¿Cómo lo saben? Ustedes tienen cinco sentidos en el cuerpo humano.
“Permanezca allí”. [El Hermano Branham habla con el hermano].
Ud. tiene cinco sentidos en el cuerpo humano, ¿no es así? Vista, gusto, tacto, olfato, y el oído. ¿Es eso correcto? Ahora, yo sé que él está parado allí, porque lo veo.
Ud. dice: “Yo soy de Missouri; tienes que mostrármelo”. Muy bien. Ver es creer, si lo es, el hombre todavía está parado allí. No lo veo, y todavía no puedo verlo; me es imposible verlo en esta posición. ¿Quieren discutir conmigo que él no está allí? Ud. lo intenta. Ese es el mismo hombre parado allí. ¿Cómo lo sé? ¿Por qué lo veo? No, señor. Yo tengo otro sentido separado al de ver, el cual es palpar. Y yo sé que él está allí. Y mi sentido de la vista no puede verlo, pero el sentido de la fe, el cual es un sentido separado declara que él está allí. Yo lo sé. Porque sé que mi sentido está correcto. Ahora, no puedo tocarlo con ese sentido en lo absoluto. ¿Ven? Pero sé que está allí por otro sentido. El cual es la vista. ¿Es eso correcto? Gracias.

67 La fe es un sentido individual además de todos los que hay. Es el sexto sentido. Ese es el hombre exterior, que Dios puso aquí en carne humana, le dio cinco sentidos para contactar este hogar terrenal. Y el hombre interior, el espíritu tiene dos sentidos, y eso es incredulidad y fe. Y cuando su fe dice que va a ser sanado así como su vista dice que ese hombre tenía una corbata roja y traje café, queda concluido. Su fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de la cosa que Ud. no ve, gusta, palpa, huele, o escucha. ¡Amén! Allí lo tiene; Ud. lo cree. Y no pueden aceptar ahora hasta que lo crean. Y Ud. tiene que creerlo antes que actúe. ¿Ven lo que quiero decir, amigos?
La gente se para en la plataforma, dice: “Bueno, ¿por qué no sucede algo? ¿Por qué no…?”. No puede pasar hasta que Ud. primero lo crea, lo acepte y confiese que es correcto.

68 Tomen a una mujer que viene aquí al altar, o un hombre, que sean de lo más vil, ellos pudieran gritar y llorar, y caminar de arriba abajo en el altar, diciendo: “Dios, perdóname, perdóname, perdóname”, día y noche, día y noche, y pueden seguir paseando. “Señor, me he arrepentido. He hecho todo lo que puedo hacer”. Seguirán paseándose hasta la hora, cuando en sus corazones lo crean y después lo confiesen. Y cuando lo confiesen, Él empieza a trabajar en ello. Y Él no puede interceder por usted hasta que Ud. primero confiese que ya ha está hecho por fe; porque Él es el Sumo Sacerdote de su confesión. ¡Amén! ¡Whew! Me siento bastante bien. Se está haciendo tarde; tengo que dejarlos ir a casa.

69 Pero permítame decirle, hermano. Cuando un hombre o una mujer dan un paso virginalmente en la promesa de Dios y dicen: “Yo lo creo”, salen a la calle, diciendo: “Yo lo creo. Lo creo. Lo creo”. Entonces va a suceder. Eso es al estarlo diciendo, hasta que… [Palabras no claras].
Abraham, veinticinco años antes que naciera el bebé, confesó que así iba a ser; compró los alfileres y los pañales y todo, se preparó. Eso es correcto. Hermano, les estoy diciendo, que después de veinticinco años de haber recibido la promesa, el bebé nació. Pero él le creyó a Dios, y supo que Él era capaz de cumplir aquello que dijo que haría, y cumplió Su Palabra. Así que la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven, gustan, palpan, huelen, o escuchan.
El viejo hipócrita se sienta en la iglesia, dice: “Oh, nunca he visto que se haga nada”. Usted es un… Mejor es que los deje ir.
Déjeme decirle, hermano; déjeme decirle lo que necesita esta noche. Lo que Ud. necesita esta noche es un sacudimiento en el alma chapado a la antigua, hasta que…

70 No hace mucho entré a un lugar, y ellos estaban llevando a cabo un servicio de sanidad. En el cuarto de atrás, estaba la celda psicopática, yo fui allá atrás, y había lunáticos sentados allí en camisas de fuerza y cosas. Allí estaba una jovencita bonita, sentada allí. Yo dije: “¿Cómo le va? ¿Tiene a su paciente?”.
Ella dijo: “Yo soy la paciente”.
La miré a ella, yo dije: “¿Cuál es el problema?”.
Dijo: “No lo sé, señor”. Ella dijo: “Cuando era niña”, dijo: “Tomé el camino equivocado”. Dijo: “Fui criada Católica”. Dijo: “Después yo… Me recogieron por prostituta, me mandaron al hogar del Buen Pastor. Cumplí mi tiempo allí”. Dijo: “Volví a salir de allí”, y dijo: “Regresé a hacer lo mismo otra vez”. Dijo: “Luego me recogieron y me mandaron a la prisión para mujeres. Cumplí dos años allí”. Dijo: “Salí de nuevo como una borracha, con el demonio de los cigarrillos, y otra vez…”. Una mujer hermosa. “Regresé otra vez a eso”, y ella dijo: “Yo lo volví a hacer. Me dijeron que debía cambiar de religión. Fui y me uní a cierta iglesia, y fui para allá y oré de la manera que ellos oran; y he intentado de todo. Y todavía soy una prostituta como siempre lo he sido”.
Yo dije: “Usted todavía no ha tocado a Dios, hermana”. Ella dijo… Yo dije: “Oremos”.
Ella se arrodilló y oró y oró. Y yo traté de hablar con ella. Ella dijo: “Bueno, Hermano Branham”, dijo: “Creo que voy a…”.
Yo dije: “No, todavía no”. Dije: “Va a salir y hacer la misma cosa”. Le dije: “Mire, dama, es el diablo”. Dije: “Usted no quiere hacer eso. Una mujer tan bonita como lo es usted, y de la manera que está hecha, sería un ídolo al corazón de cualquier hombre. ¿No le gustaría ser una madrecita y tener unos niños como las otras damas?”.
Ella dijo: “Siempre lo he querido, Hermano Branham”. Y dijo: “Nunca lo podré tener así”.
Yo dije: “Usted no quiere hacer eso”.
Ella dijo: “No”.
Le dije: “Algo la lleva a hacer eso”.
Ella dijo. “Eso es correcto”.
Yo dije: “Eso es el diablo”.
Ella dijo. “Siempre pensé que eso era”.
Yo dije: “Pero Jesucristo el Hijo de Dios dijo: En Mi Nombre echarán fuera demonios. ¿Crees esto?”.
Y ella dijo: “Sí, señor”. Empezamos a orar otro poquito allí. Después de un rato el poder del Espíritu Santo vino; yo nunca dije una palabra, solo oré. Ella se levantó, y esos grandes ojos negros, derramando lágrimas, ella dijo: “Hermano Branham, algo me ha sucedido”.
Yo dije: “Todo ha concluido ahora, hermana”. ¡Amén! ¡Aleluya! “Todo ha concluido ahora”. ¿Por qué? Ella se había metido en la sangre de Jesucristo y la limpió. Los poderes del demonio… Se casó el año pasado y ahora va a tener un hijo. ¿Qué pasa? La sangre de Jesucristo la limpió.

71 No importa qué tanto esto, aquello o lo otro, Ud. tiene que tener algo que lo impacte, hermano, vital; eso lo concluye para siempre. Eso es fe.
Jesús es el Sumo Sacerdote de su confesión. Lo que sea que Ud. confiese que Él está haciendo, Él lo hará. Usted….
Mucha gente ve los síntomas. Ud. dice: “Bueno, Hermano Branham, mi mano no se ha enderezado”. Y nunca será mientras la esté viendo. Nosotros no miramos eso; miramos la promesa de Dios.
Hablando de síntomas, miren a Jonás, en el vientre de la ballena. Si alguien pudo haber tenido síntomas, él los tuvo: descarriado, con las manos atadas atrás, afuera en el mar, llegó una tormenta; lo arrojaron; una ballena se lo tragó, se fue al fondo del mar. Cualquier pez, cuando lo alimenta, se va y descansa sus aletas en el fondo del mar. Y estaba allá abajo con un predicador descarriado en el vientre, acostado allá abajo en la orilla… allá abajo del mar, una tormenta en el mar. Descarriado, qué condición en la cual estar. Él miraba para este lado, era vientre de ballena; miraba para el otro lado, era vientre de ballena; a cualquier parte que miraba, era vientre de ballena. ¿Saben lo que él dijo? Él dijo: “No estoy mirando el vientre de la ballena”. Dijo: “Son vanidades ilusorias”. Dijo: “Señor, una vez más miraré hacia Tu santo Templo”. ¡Aleluya! No vio el vientre de la ballena, vio el templo de Dios. Porque sabía esto.
Pues, cuando ese templo fue dedicado, Salomón oró y dijo: “Señor…”. Cuando el Espíritu Santo entró y el fuego se asentó detrás del lugar santo, Salomón dijo: “Señor, si Tu pueblo está en problemas en algún lugar y ora, entonces Tú oirás en los Cielos”. Y Jonás creyó que Dios escuchó la oración de Salomón. Y él dijo: “Miraré hacia Tu Templo”. E hizo que esa vieja ballena se sintiera un tanto rara, y Dios puso un tanque de oxígeno allí abajo, lo mantuvo vivo tres días, y lo llevó directamente a Nínive.

72 Y si Dios pudo hacer eso y escuchar la oración de Jonás en el vientre de una ballena, no hay ninguno de ustedes que esté tan mal esta noche: no hay síntomas así. Ciertamente que no. Usted está… Por lo menos están todavía en tierra. Y si Dios pudo escuchar la oración de Jonás, y Jonás orando de esa manera; y Dios respetó su oración hacia un templo terrenal, donde un hombre terrenal lo dedicó, y una oración de un hombre terrenal había subido al templo; y Jonás pudo creer eso, hacer que la ballena lo arrojara; ¿cuánto más debiéramos usted y yo, sentados aquí con una pequeña enfermedad o algo, mirar hacia Su santo Templo donde está el Hijo de Dios sentado a la diestra del Padre, haciendo intercesiones en base a su confesión? ¡Whew!
Hermano, desearía tener el doble mi tamaño. Tal vez pudiera sentirme el doble de bien. Me siento bastante bien ahora. Eso es correcto. ¡Amén! Tengo mi mano metida en el frasco de miel, lamiendo lo más que puedo. Podrán llamarme un santo-rodador; así que adelante, me van a catalogar de alguna forma de todos modos. Vale más que pase un buen tiempo mientras estoy parado aquí. Tengo que ir al África ahora en un servicio de sanidad. Solo estoy pasando un buen tiempo. Muy bien. Tengo que darme prisa, terminar. ¿En dónde nos quedamos en el mensaje? Muy bien.
Predico desde el Génesis hasta el Apocalipsis de todas maneras; es todo el Libro, así que…

73 Luego de repente, puedo ver a Martha que se arrodilla y dice: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Pues, Jesús, puedo ver que se endereza un poco. La Biblia dice que Él no tenía hermosura para que lo deseemos, no era un hombre de hombros cuadrados que midiera siete pies [2.1 m. Trad.]; un hombrecito de apariencia frágil. En aquellos días, por supuesto Salomón, Ud. sabe, o Saúl medía siete pies y por el estilo. Él era un hombre grande de buen parecer. Pero Jesús era un hombrecito frágil. Él se enderezó. María dijo… Martha le dijo, dijo: “Huh, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Jesús dijo: “Tú hermano resucitará”. Uh-huh. No era mucho de ver, pero, hermano, lo que estaba envuelto detrás de ese manto. Sí, señor. Dijo: “Tu hermano resucitará”.
Ella dijo: “Sí, Señor. Yo sé; él fue un buen muchacho. Él resucitará en el día postrero en la resurrección general”.
Mírelo a Él entonces. Yo lo veo que se endereza; esos ojos miran al lado, dicen: “Yo soy la Resurrección y la Vida”. [Palabras no claras]. Él todavía es la Resurrección y la Vida. Él fue la Resurrección y la Vida para aquel muchachito en Finlandia, para aquella dama allá que había muerto en el accidente automovilístico. Él es la Resurrección y la Vida para aquel niño que se ahogó. Seguro. Él es la resurrección y la Vida. “Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”.
Ella dijo: “Sí, Señor, yo creo cada palabra de eso. Creo que Tú eres el Hijo de Dios como dijiste que lo eras, que has venido al mundo”.
Dijo: “¿En dónde lo pusiste?”. ¡Oh, vaya! Algo tiene que suceder ahora. [Espacio en blanco en la cinta].

74 Dijo: “¡Calla, enmudece! Él era más que un hombre entonces. Las olas y los vientos le obedecieron. Él era Dios hombre. Él era Divino”. Eso es correcto.
Y cuando Él murió allá arriba en el Calvario, gritando y clamando por ayuda: “Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?”. Él era un hombre en Su muerte, pero en Su resurrección probó que Él era el Hijo Divino de Dios. (¡Aleluya!): Jesucristo, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿Crees esto? Yo creo que Él es Aquel que envió el Espíritu Santo en el día de Pentecostés. ¿Crees esto? Yo creo que Él está aquí ahora mismo y que sanará a cada persona enferma en el edificio. ¿Crees eso? Yo creo que Él llenará a todos con el Espíritu Santo ahora mismo. ¿Crees esto? Yo creo en Su bendición. Él [Palabras no claras]. ¿Crees esto? Yo creo que Él está aquí para derramar de Su Espíritu y hacer descender ahora una bendición chapada a la antigua del Espíritu Santo Pentecostal sobre nosotros. ¿Crees esto? ¡Aleluya!

75 Yo creo que Él sanará en este momento a esta mujer con esos aparatos ortopédicos. ¿Crees esto, hermana? Yo creo que Él sanará a su bebé allí con polio. ¿Crees esto? ¿Cuántas personas enfermas están en el edificio, levanten su mano? Yo creo que Él los sanará en este momento. ¿Crees esto? ¿Crees esto?
Pongámonos de pie. ¿Lo dice en serio? ¿Se refiere a eso verdaderamente? ¿Es así? Muy bien, dama, prepárese para quitarle el aparato ortopédico a su hijo. Muy bien. ¿Todos Uds. lo creen? Pongan sus manos uno sobre el otro ahora. ¿Están listos para hacer su confesión? ¿Están listos para creerle a Dios? [Espacio en blanco en la cinta] [Palabras no claras]…lo está? ¿Lo creen ahora?
El Espíritu Santo está en el edificio. ¿Crees esto? Él está listo para tomarlo a usted en su palabra ahora mismo. ¿Está Ud. listo para confesarlo? ¿Está listo para decir: “Nunca más diré que estoy enfermo? Testificaré de mi santidad ahora mismo. Estoy dispuesto a aceptarlo ahora mismo, Señor. Ven a mi vida; entra a mi corazón ahora mismo. Quita esto… [Espacio en blanco en la cinta] hacerme una nueva criatura”. ¿Crees esto? Yo creo que Él está sanando a las personas ahora mismo. ¿Crees tú esto?

76 Dios Todopoderoso, Autor de Vida, dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre la gente. Sana. Oh, Dios, extiende Tus manos sobre esta gente y que sus corazones sean avivados; que el Espíritu Santo caiga en este edificio ahora mismo como un viento recio. Derrama sobre esta gente. Sana a cada uno de ellos, Señor Dios, con Tu gran poder Divino. Que recorra sobre esta audiencia; en el Nombre de Jesús.
Satanás, sal fuera; en el Nombre de Jesucristo. Ordeno al diablo que deje a cada persona que está aquí. Dios Todopoderoso, recíbelos en Tu reino.
Levanten sus manos; alaben a Dios. Agradézcanle por su sanidad. Agradézcanle por su sanidad. ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Alabado sea nuestro Señor Jesucristo! ¡Aleluya! ¡Aleluya! Reciban su sanidad ahora mismo; en el Nombre de Jesús. Testifiquen. Díganle a su vecino: “Estoy sanado. Estoy sanado. Yo creo. Con todo mi corazón creo que estoy sanado”. [Palabras no claras. ¿…para irse ahora?

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