S.85 52-0725  Fe (Reporte Del Viaje A África) 

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OBRAS DEL MENSAJE

Fe (Reporte Del Viaje A África)

Zion, Illinois, E.U.A.

52-0725

1 Buenas tardes, amigos. Muy contento de estar aquí esta noche en el servicio de nuestro Señor, para representarles a Su Hijo Jesucristo. La manera que Él… Su muerte en el Calvario, Su expiación por Uds., para la sanidad de su cuerpo, la salvación de su alma, para gozo, y felicidad.

2 Creo que está escrito en la Escritura, uno de los escritores dijo: “Yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud”. Y oro que Dios permita que cada persona enferma que está aquí esta noche sea sanada. Estoy seguro que es la voluntad de Dios, que todos Uds. sean sanados. Él quiere que Uds. sean sanados; si Ud. y yo podemos tan solo tener fe. Si a veces nos preguntamos cuál es ese gran artículo de fe. ¿Qué es? Saben para mi sorpresa, y lo digo con reverencia de corazón, con temor de decir algo errado. Encuentro que alrededor del ochenta por ciento de las personas que dicen creer, poseen esperanza, en lugar de fe. La fe es tan segura. Es positiva. Nunca se mueve. Simplemente tiene que ser.

3 La fe es un elemento. Es un sentido. Es el sexto sentido del cuerpo humano. Es uno de los sentidos… El alma humana tiene dos sentidos. Porque cada hombre tiene cinco sentidos controlando el cuerpo humano; vista, gusto, tacto, olfato, oído. Y el hombre interior tiene dos sentidos, es fe, incredulidad. Uno de ellos gobierna.
Llegamos a un punto hasta que me pregunto espiritualmente sobre esto. Si nosotros en verdad cuando… si no estamos [Palabras no claras] en la frontera, demasiado cerca. ¿No lo creen así? Cristianos fronterizos. ¿Creen que existe tal cosa? Los hay. Tienen miedo de lanzarse a lo profundo. ¡Fronterizos! Siempre y cuando puedan caminar.

4 Recientemente, cuando venía de África, yo… Cuando estaba allá… no tengo el tiempo ahora para contarles. Pero el Señor me dijo que fuera a un cierto lugar, y que hiciera una cierta cosa. Y la gestión del itinerario que habíamos establecido era totalmente contraria y el hombre no entendió. Simplemente no me dejaron hacerlo. Yo dije: “Está bien. Miren, vamos a sufrir”.
Así que fui y oré de nuevo, Él me dio permiso, y me dijo que yo sufriría por eso. Y así fue. Toda la comitiva lo hizo. Yo sufrí más. Fue un parásito, y después nos dimos cuenta, si hubiéramos ido y hecho lo que el Señor nos dijo que hiciéramos, probablemente se habrían salvado unas doscientas mil almas en la reunión [Palabras no claras] más.

5 El Sr. Jackson, que está aquí en la reunión, en alguna parte, de Sudáfrica, conoce todo al respecto. Cuando yo arranqué, de un árbol. Me paré delante del grupo ministerial internacional, y dije: “Así dice el Señor, no debemos ir por ese camino. Si lo hacemos, vamos a sufrir. No es correcto ir por ese camino. Debemos ir de aquí, a Johannesburgo, directamente a Durban”. Ellos no lo podían entender, por supuesto. Pero yo entré, luego, después… Solamente les daré el detalle de ello. No me tomará sino solo uno o dos minutos, tal vez, diez, quince minutos.
Cuando aterrizamos en Johannesburgo, yo no sabía mucho de Sudáfrica. Mi esposa, que está sentada, probablemente se tendrá que reír de esto, cuando le dije, yo dije: “Me escribes cariño a Johannesburgo, Rhodesia del Sur. Johannesburgo…”. Quiero decir, discúlpenme: “Durban, Rodesia del Sur”. Durban no está en Rodesia. Sería como escribir para Zion, Canadá. ¿Ven? Es otra nación. Rodesia es otra nación. Es en Sudáfrica donde está Durban, pero yo no lo sabía. El Señor me envió a Durban, porque ahí es donde la señorita Florence Nightingale fue sanada. Ella regresó y yo le prometí al Señor que iría. Y yo pensé que iba para allá.

6 Cuando yo llegué a Johannesburgo, el Hermano Baxter y ellos me esperaban allí, y él dijo: “Aquí es donde tenemos la reunión”. Aproximadamente veinte mil personas, o más, en los alrededores. Y, vaya, [Palabras no claras] a unas veinte o treinta millas [32 o 48 Km. Trad.] de la ciudad, adonde nos llevaron, donde se celebraba la reunión.
Y la primera noche, yo estaba tan agotado, había estado en el aire durante tres días, cuando llegué. Yo estaba cansado, agotado, sin dormir. Uds. saben cómo es, esos aviones rebotando, sobre los mares y así sucesivamente. Gracias, señor. Así que entonces, cuando yo llegué allá, bueno, solo caminé a la reunión, y entré, y había decenas de miles de personas reunidas allí, en todas partes. Llevaban tres días esperándome, todos reunidos.

7 Y en cuanto entré, vi una visión que se abrió delante de mí. Y aquí viene, un muchacho con una pierna, unas seis pulgadas [15 cm. Trad.] más corta que la otra. Vi su extremidad que se volvió normal. Miré alrededor para ver en dónde estaba el muchacho, yo lo vi sentado. No habíamos tenido tiempo para repartir tarjetas de oración. No podíamos llamar la línea de oración, vaya, no en esa clase de multitud.
Yo dije: “Jovencito, Jesucristo te acaba de sanar. Llegaste aquí de Durban, y Él te ha sanado. Ponte de pie”. Allí, su pierna estaba perfectamente normal. Los encabezados en el periódico, el muchacho. Los reporteros fueron y midieron sus piernas para ver. Él testificó de su padre y madre. Allí estaba.

8 Al siguiente día, entonces estaba una damita acostada allí en un catre. Yo dije: “Vi un automóvil, uno por este lado, colisionado, y hay una jovencita con su espalda fracturada. Yo dije: ”Aquí está la dama, su espalda está fracturada en tres lugares“.
Ella dijo: “Eso es correcto”. Ella dijo: “¿Alguna vez voy a…?”.
Yo dije: “No lo sé”.
Y me quedé allí solo un momento y miré, la vi que iba, agitando sus manos y hablando con sus amigos, de un lado a otro. Yo dije: “Póngase de pie, Jesucristo la ha sanado”.
Y su madre dijo: “No, no, no. Ella no se puede parar. Se podría morir”.
Recuerde, mejor es que tenga cuidado. Con una espalda fracturada, un movimiento y eso es todo. Recuerde, una tropa, una tropa de estado no lo puede mover a usted de la autopista si tiene una columna fracturada. Eso es correcto. Ud. tiene que quedarse allí acostado, el doctor [Palabras no claras].
Ahora, pero ellos… Y le mujer estaba allí acostada con su espalda fracturada en tres lugares, y no se había movido en meses, solo estaba acostada de esa manera. Yo dije: “Jesús la ha sanado”.
Y ella se puso de pie, y gritó, comenzó brincando de arriba abajo, y alabando a Dios. Y la madre se desmayó y cayó en la misma cama donde su hija había estado acostada. Así que, con eso dio inicio.

9 Y después, por supuesto, tuvieron un asunto médico allí, que la asociación médica pasó un tiempo horrible con ellos. Bueno, yo les di mi análisis sobre eso, lo que era y que era lo… lo que pensé que era verdad. Muchas veces, cuando [Palabras poco claras] me cierran la puerta, pero eso no impide que la Palabra de Dios sea verdadera.
Así que lo expuse, y temprano a la siguiente mañana, la asociación médica llamó y me pidieron que fuera a desayunar con ellos. Y me dieron la diestra de compañerismo, y dijeron: “Esa es sanidad Divina verdadera. Y abrimos nuestros hospitales para lo que Ud. quiera, mientras esté aquí.
Yo dije: “Gracias, señor”.
Dijo: “Ud. ya ha hecho más por nosotros en este momento que la mitad de los misioneros que han venido durante cincuenta años”.
Le dije: “Gracias, señor. Y quiero tratar de hacer todo lo que el Señor me permita hacer”.
Dijo: “Hermano Branham, nosotros creemos en la sanidad Divina de esa manera, de esa manera, eso es verdad”.
Y le dije: “Gracias, señor”.

10 Así que luego al día siguiente, el periódico Reforma Holandesa, el cual era… ¡Oh, vaya! La iglesia Reformada Holandesa, ahora nada en contra de Uds. gente de la Reforma Holandesa que está aquí ahora. Pero esa es la iglesia del estado en ese lugar, y son en verdad horribles en contra de la sanidad Divina. Y entonces, pero aquí su periódico estaba publicando artículos al respecto, todo; primeras planas, y una, dos páginas sobre eso.
Y al día siguiente, estaba un ministro de la Reforma Holandesa, que estaba a mi favor. Otro dijo que yo era espiritista, un diablo, bajo un disfraz de Cristiano, que me imponía yo mismo como un hombre Cristiano, trabajando con el espíritu del diablo, la razón por la que podía saber esas cosas.
Bueno, eso como que estremeció a su compañero. Así que él fue a ver. Y él dijo: “Ud. está equivocado”. Dijo: “Este es el día de nuestra visitación”.
El otro tipo dijo, el que estaba en contra de mí, dijo: “El hombre es del diablo”. Y él era…

11 Este otro dijo: “Voy a ir para allá y orar por tu alma perdida”. Así que él solo se dio la vuelta y salió al patio. Había un arbolito de durazno, y él se arrodilló debajo del árbol de durazno, y dijo: “Oh, Dios, yo acepto cada palabra que el hombre ha dicho”. Dijo: “Yo creo que es la verdad. Yo sé que nadie podría hacer esto, excepto que sea por medio de Ti. Y yo lo creo, y mi amigo allá adentro se va a perder”. Y dijo: “Es el día de nuestra visitación. Y ten misericordia de él”. Y él dijo, en ese momento, antes de haber oído hablar de eso, aquí venía la Columna de Fuego, bajando por entre ese arbusto. Y dijo, la Columna de Fuego se abrió y el Ángel de Dios se paró allí, y caminó y puso Su mano en su hombro, dijo: “Regresa y ve a contárselo”.

12 Y él pegó un brinco rápidamente y entró corriendo por la puerta, muy emocionado. Él dijo: “¡El Ángel del Señor se encontró conmigo allá mismo, y dijo, que viniera a decirle! Y comenzó a contarles a todos al respecto. Dijo: ”Él colocó Su mano en mi espalda“, y dijo: ”por poco me quemaba a través de mí“. Dijo: ”¡Yo… yo… yo… déjenme decirles! Y solo seguía de esa manera.
Y dio la casualidad que este ministro de la Reforma Holandesa se fijó, y había un lugar chamuscado, del tamaño de la mano de un hombre, que estaba puesta sobre su camisa blanca, allí mismo. Yo tengo la camisa.

13 Allí estaba, al día siguiente, en el periódico, en los titulares. Y los ojos de este ministro de la Reforma Holandesa se saltaron de esa manera, miró la espalda del hombre. Y ellos tomaron mi mano, y la pusieron en la espalda del hombre, y los dedos encajaban de manera exacta, por todo alrededor exactamente, de una mano izquierda donde solía estar, ¿ven? Bueno, para entonces teníamos el favor de todo.
Y después, el Sr. Baxter, mi amado hermano, viene y me dice, dice: “Hermano Branham, tengo un itinerario, tengo allá abajo [Palabras no claras] allá abajo por todo ese camino, y hacia arriba, y luego a Durban”.
Dije: “Me da igual, vamos a estar tanto tiempo aquí. No importa. Muy bien”.

14 Esa noche, cuando entramos, aproximadamente a la una de la mañana, el Ángel del Señor vino a mí, y dijo: “Mañana vas a estar en la ciudad, y vas a ver a una nativa vestida de manera extraña parada al lado de un lugar, vestida de color morado. Llámale la atención al hermano Schoeman, y mañana en la mañana, cuando estés sentado a la mesa, cuando te levantes, diles… Algo va a suceder”, y dijo: “Entonces dile a tu administrador, al Sr. Baxter, que él te va a apuntar hacia un pájaro de aspecto extraño, que él…”. Y dijo: “Ellos van a tratar de llevarte aquí con un doctor, que tiene cáncer, eso piensa, cáncer en su cadera, pero”, dijo: “no es cáncer. Los doctores cometieron un error y dejaron algo suelto allí, y el hombre se va a morir”. Dijo: “Y no… ellos dicen ahora que vas a… y cuando vayas de camino”, dijo: “te vas a encontrar un vendedor de carne hay muchos de ellos sentados por el camino, pero mañana, solamente habrá uno. Y todos Uds. se darán la vuelta y vendrán con este vendedor nativo de carne. Ellos fueron y dijo: ”Tú la reconocerás, es una muchacha de unos catorce años, ella tiene un lugar grande sin piel, de esa manera atrás en su cuero cabelludo“.

15 Y dijo: “Por medio de eso, sabrás que no debes tomarlo, sabrás que no debes ir allá con esos hombres. Quédate aquí por dos semanas, y sube a la granja del Sr. Jackson, siendo que ibas a ir para allá, de cacería. Y después ve a Durban, y quédate en Durban hasta que Yo te llame”.
A la siguiente mañana, cuando fui allá, lo repetí de nuevo. El Sr. Baxter que está aquí, escuchándome en este momento, y el Sr. Jackson, que está sentado cerca, o yo creo… ¿Está Ud. aquí, Hermano Jackson? ¿En dónde se encuentra? Si está, levante su mano, para que yo pueda saberlo. Yo he estado… sé… Aquí, cierto, por este lado. Muy bien. Y el Hermano Jackson de Sudáfrica, allá mismo cuando se estaba llevando a cabo la reunión.

16 Al día siguiente, sentado a la mesa, el Señor me habló y me dijo con respecto a la pequeña [Palabras no claras] su niñita, sobre lo que estaba mal en sus amígdalas, y lo que había sucedido, y así sucesivamente. El Sr. Schoeman, primero, él como que no lo entendió muy bien. Él solo dejó caer su tenedor. Él sabía eso, que nadie más sabía eso excepto allí en su propia familia. Y allí el Espíritu Santo estaba revelando todo sobre su familia, y lo que habían hecho, y todo por el estilo. El Hermano Baxter estaba sentado allí en la mesa, escuchando. Y yo dije: “Ahora, no debemos tomar este itinerario por este camino. El Señor me dijo que me quedara aquí dos semanas más, y luego que fuera a la granja del Sr. Jackson, y que saliera de cacería con él, para descansar, por unos ocho o diez días, y después que fuera a Durban, y que me quedara allá hasta que Él me llamara, lo que sería aproximadamente un mes, estoy seguro”.
No sabiendo entonces que Durban, era el único lugar donde no había segregación, todos estos otros tenían segregación. Si Ud. piensa que el Sur tiene problemas, debería ver los problemas que tienen allá.

17 Ahora, bueno, yo pensé, se los dije. Y al siguiente día, el Hermano Baxter, que está presente, y el Hermano Bosworth, y todos ellos. Cuando ellos… El Hermano Baxter dijo: “Ahora, Hermano Branham, para mí, eso está bien”. Dijo: “El Comité Nacional, Ud. tiene que verlos a ellos”. Así que yo le dije al Hermano Schoeman, para que supieran.
Yo dije: “Ahora, el día de hoy, como Uds. saben, Hermano Schoeman, vamos a ir a la ciudad, y estará una dama nativa vestida de color morado.
“¿Una qué?”.
Yo dije: “Una nativa vestida de color morado”.
“Hasta ahorita no he visto ninguna”, él dijo.
“Muy bien, Ud. la verá el día de hoy”. Yo dije: “Ella estará parada junto a un parque”. Yo nunca había estado en Johannesburgo en mi vida. Y dije: “Ella estará parada junto a un parque, de esta manera, donde se hizo un corte en una esquina de esta manera, el camino va por ese rumbo, hay muchas bancas que están puestas de esta manera. Hay gente por encima de eso, con flores en la calle, vendiéndolas”.
Él dijo: “Yo sé en dónde está el parque”.
Y yo dije: “Bueno, vamos a pasar hoy por allí”. Bueno, nosotros…
Después de un rato, él dijo: “¿Quiere ir para allá?”. Bueno, fue a casa y se ocupó con cosas.
Dijo: “¿Quiere ir para allá?”.
Le respondí: “Sí”. Yo fui con él a su oficina. Y veníamos saliendo de su oficina, yo dije: “Hermano Schoeman, ¿ve a su nativa parada, al lado del parque?”.
Dijo: “¡Vaya, mira nada más eso!”.

18 Y entonces, luego, después que regresamos allá… ¿Cuál es el nombre de DuPlessis, no David? [Un hombre dice: “Justus”]. Justus. Justus DuPlessis, el cual era uno de los hombres más listos que hay en Sudáfrica, en mi opinión, un verdadero caballero Cristiano. Él era uno de los patrocinadores de la reunión, en la internacional… en el comité nacional. Él me llevó, y a un grupo, y subimos a Pretoria, y en el camino, el Hermano Baxter también iba. Y ellos iban conduciendo a unas sesenta millas por hora [96 km/h Trad.] por el camino, de esa manera, hablando muy rápido. Y él dijo: “Bueno, debería haber algunos vendedores en algún lugar”. Yo toqué al hermano Baxter.

19 Y así que entonces subimos allá, se dijo que compraríamos algo de carne y artesanías, y así sucesivamente. Fuimos para allá, y solo pasamos. Y me fijé y allí estaba la damita sentada al lado del camino, una muchachita de color sin su piel en la parte de su cabeza. Yo pensé: “Esa es la muchacha. Solo voy a ver lo que ellos harán ahora”. Ellos avanzaron por el camino, y de casualidad miraron, y solo a la mitad [Palabras no claras]. Dijo: “Por cierto, allí está uno de los vendedores”. Chirriaron los frenos, se regresó. Yo miré al Hermano Baxter. Él nunca, solo parecía que no había pensado al respecto en ese momento.
Dio la vuelta. Cuando llegamos allí, yo dije: “Hermano Baxter, ¿no se acuerda de eso?”.
“¡Sí, allí está! Allí está la pequeña… solo una en el camino en las veintinueve millas [46 km. Trad.].

20 Usted sabe, hermano, están en el camino por todas partes [Palabras no claras] él único en el camino, exactamente como Él me dijo. Nunca había estado en el país… Solo llevaba veinticuatro horas allí. Y así que, él dijo: “Ahora…”. Y allí estaba ella sentada con eso. Y regresamos, y el Hermano Baxter, tomó su cámara, y le tomó una foto a la nativa. Continuamos subiendo, seguros de que estaba el doctor con la [Palabras no claras] cadera, exactamente como fue dicho.
Y después, al día siguiente, llegamos a… a un lugar allí donde el Hermano Baxter [Palabras no claras]. Él me dijo que se fijaría. Allí estaba. De la misma manera.
Luego él vino, dijo: “Vamos a ir… tenemos que ir para allá”.

21 “Bueno”, el Hermano Baxter dijo: “Ahora, Hermano Branham, si fuera en América, yo tendría la jurisdicción y les diría: ¡No!”. Dijo: “Pero, estamos aquí a la merced de esta gente. Ellos no lo entienden”. Dijo: “Ahora yo estoy con usted, un cien por ciento. Pero”, dijo: “ahora para hacer que estos hombres lo entiendan, eso va a ser distinto”.
Yo dije: “Bueno, ya sea que lo entiendan o no, yo sé lo que el Señor me dijo que hiciera. Yo veré lo que Él dice que haga”.
Entonces, a la mañana siguiente, aquí llegó el carro, tenía que ir a [Palabras no claras] un lugarcito de unos cuatro mil, cinco mil, o algo como eso, algo por el estilo; dejando Johannesburgo, de aproximadamente trescientos cincuenta mil, o cuatrocientos mil. Para dejar eso, solo a cien millas de diferencia. Pero como siempre he dicho: “Si quieren enredarse, solo lidien con predicadores”. Y es allí donde seguramente se confundirán. No todos. Pero, quiero decir, simplemente el conseguir un grupo de hombres. “Ellos le prometieron al Hermano Tal y tal que nos tendrían en este lugar, y el Hermano Tal y tal, tienen que venir allí”.
Ahora eso está bien. Pero, hermano, cuando se refiere a la guianza del Espíritu de Dios, usted siga a Dios. ¿Ven? ¿Ven?

22 Y así que dijeron: “Oh, tenemos que ir. Eso es todo”. Entonces cargaron los carros. Yo todavía estaba parado allí adentro; yo no iría. Yo no iba a ir. No, señor.
Entonces dijeron: “Usted tiene que ir. Debe ir”.
Así que yo pensé: “Bueno, muy bien”. Salí, emprendimos el camino.
Y a medida que seguían bajando, el Espíritu Santo continuaba reprendiéndome: “Mejor es que no hagas eso”.
Yo dije: “Dios, si alguna vez llegara a cruzar Tu línea de esta manera; pero me encuentro aquí, ¿Qué voy a hacer? Estoy a merced de estos hombres”. Seguía poniéndose peor.

23 Yo dije: “¡Detengan el carro!”. El carro se detuvo, en eso llegaron los otros carros, los hombres, y Billy Paul, mi hijo, el Sr. Stadsklev. Y oh, el Sr. Bosworth, y un montón de hombres del comité y todos se acercaron. Y yo estaba con el Sr. Schoeman. Allí está. El Hermano Baxter estaba en otro carro.
Así que ellos fueron con él y le dijeron, dijo: “Él se niega a ir”. Dijo: “Usted tendrá que hablar con él”.
Yo dije: “No voy a ir más allá de aquí. Es… el Señor ya me dijo que regresara. Y yo no puedo hacerlo”.
Y ellos dijeron: “Bueno, Hermano Branham”, dijo: “mire”. Como que se pusieron un poco molestos al respecto. Y yo dije… Dijo: “¿No cree que Dios habla con alguien además de usted?”. Dijo uno de los hombres del comité.

24 Yo dije: “Coré tuvo esa idea un día, y le dijo a Moisés eso. Pero la tierra se abrió y se lo tragó”. Dije: “Yo no sé lo que Él les ha dicho, no puedo juzgar eso, yo sé lo que Él me dijo a mí”.
Bueno, él dijo: “Él nos dijo que hiciéramos ese itinerario”.
Yo dije: “Él me dijo que no lo tomara”. Bueno ahora, usted…. “Si Él le dijo que hiciera ese itinerario, siga delante. Pero, Él me dijo que no lo hiciera”.
Bueno, los argumentos empeoraron cada vez más. Finalmente el Hermano Baxter vino. El Hermano Baxter dijo: “Hermano Branham, estamos en un dilema aquí”. Él dijo: “Desearía que no dijera nada con respecto a ir a ese viaje de cacería”.

25 Dijo, ahora… El Hermano Baxter es un hombre sensato y razonable. Y él lo estaba viendo desde un punto de vista razonable, como podía serlo. Él dijo: “Mire, si sigue diciendo ”Ir de cacería“, esos ministros están pensando que Ud. vino para cazar, y la mitad de ellos aquí no cree en ir de cacería”. Y dijo: “Miles de personas yacen allá, enfermos, listos para morir, y Ud. habla sobre ir de cacería”.
Yo dije: “Hermano Baxter, si yo nunca vuelvo a disparar una pistola en mi vida, si nunca vuelvo a entrar a un campo en mi vida”, yo dije: “Eso no está ni a favor ni en contra de mí”. Le dije: “¡Yo solo estoy haciendo lo que Dios dijo que hiciera!”. ¿Ve? Yo dije eso. “Solo estoy siguiendo órdenes”. Yo dije: “Usted ha estado suficiente conmigo, Hermano Baxter, para saber, que cuando yo le digo lo que Dios va a hacer, en el Nombre del Señor, y le digo que es una visión”.
Él dijo: “Hermano Branham, ¿es esa en verdad una visión de Dios?”.
Le respondí: “Sí, Hermano Baxter”.
Él dijo: “Entonces, a partir de este momento, yo quito mis manos de eso”. Dijo: “Ya no tendré nada más que ver con eso”, dijo: “si es una visión de Dios”. Dijo: “Estamos atascados, aquí, pero”, dijo: “ahora haga Ud. su movimiento, yo me pararé a su lado”.
Dije: “Muy bien, Hermano Baxter”.
Así que yo confié. Después de un rato: “No”. Bueno, finalmente, llega la una en punto, la gente está esperando. Y cuando fuimos a la pequeña… lo estoy pronunciando mal, estoy seguro [Palabras no claras] o algo como eso [Palabras no claras] Uds. saben lo que era.

26 Pero cuando llegamos allá, había suficiente gente, la ciudad estaba saturada, y no había lugar, en la ciudad, no había nada. Un día hermoso, me llevaron a la casa de un ministro, un Hermano Fourie, un muy buen hermano Cristiano. Tan pronto nos sentamos a la mesa, junto a su esposa, el Señor me dijo lo que estaba mal con su esposa [Palabras no claras] entonces ella está bien, y desde entonces eso no la ha molestado. ¿Ven? ¿Ven? Dios, en Su soberanía. Sin embargo, yo fuera de Su voluntad, Dios bendecirá. “Los dones y llamamientos son sin arrepentimiento”. ¿Ve? Y así que entonces nos quedamos allí un ratito.

27 Y esa noche, prepararon la reunión para que empezara, y cuando llegó la hora de llevarme a la reunión, llegó una tormenta tropical, por poco ahogaba a todo el grupo. Y a las diez de la noche, ni siquiera podían acercarme al lugar, simplemente… Uds. todavía no han visto una tormenta, hasta que vean una tormenta tropical. Relámpagos, casi alumbraría esta habitación, los destellos constantes de los relámpagos sucediendo. Y allí estaba. Muy bien. No hubo servicio esa noche.
Bueno, los hermanos… Yo regresé, dije: “Se los dije. El Señor dijo que no viniera para acá. Estoy fuera de Su voluntad. Tengo que regresar a Johannesburgo”.
“Bueno, simplemente no podemos hacer eso. No cuando le prometimos al hermano… a estos hermanos, que iríamos a este lugar. Tenemos que hacerlo”.

28 “Bueno, allí lo tiene. El pecado sea sobre ustedes”. Yo dije: “¿Se acuerda [Palabras no claras]?”. Sin dinero, nada. Yo estaba en una condición horrible. Sin dinero [Palabras no claras] solo. Y yo estaba verdaderamente [Palabras no claras] contra la pared.
Así que entonces, yo dije: “Bueno…”. Esperamos esa noche. Al día siguiente [Palabras no claras] lindo y agradable. Y justo a la hora del servicio, llegó una ventisca, por poco congelaba a todos a muerte.
Regresamos al edificio, dije: “Acaso no les dije”. Yo dije: “Ahora, mañana en la noche, vamos a tener un terremoto”. ¿Ve? Yo dije: “Estamos fuera de la voluntad de Dios, hermanos”.
Ellos dijeron: “¿Quiere decir que vamos a tener un terremoto?”.
Yo dije: “No sé si lo tendremos o no. Solo dije eso. Algo va a suceder. Estamos fuera de la voluntad de Dios”. A las dos de la mañana, todavía seguían comentándolo fuertemente. Yo dije, finalmente dije: “Ahora miren. Dios me dijo que regresara a Johannesburgo, y que me quedara allá dos semanas, que fuera con el Hermano Jackson, y después de allí a Durban, y de allí que me fuera a casa”.
Entonces… “¡Oh, no!”.

29 Yo dije: “Bueno, tenemos el favor de los periódicos, con la Asociación Médica, con todo, y en donde miles de personas pueden comer y todo y un lugar donde quedarse. Y aquí estamos acostados en la pradera, no hay lugar, nada de comer, e inundados, y todo lo demás, y nosotros estamos fuera de la voluntad del Señor”. Yo dije: “¿No pueden ver, hermanos?”.
“Bueno, prometimos hacer eso, sin embargo”. Pero por supuesto, ellos eran hombres de honor, que intentaban cumplir su promesa a sus hermanos. Pero, hermano, esa es la razón por la que en mi reunión esta noche, no podemos programarla como Oral Roberts y el resto de estos compañeros. Ellos saben en dónde estarán dentro de dos años, si es que no mueren. Pueden programar sus… Las mías deben dejarse, al día a día, de reunión a reunión. A dónde sea que Él diga que vaya, yo tengo que ir. Si Él me dijera esta noche, que no esté aquí mañana, yo no estaré aquí mañana. Si Él me dice esta noche, que me quede aquí un año, yo me quedaría aquí un año, si tuviera que quedarme en las afueras de Zion. Y a dondequiera que Él diga que vaya, es justamente a donde yo voy. Ahí es donde me quedo hasta que Él diga que vaya. Tiene que ser de esa manera. Yo no puedo [Palabras no claras]. Yo no sé decirles en dónde estaré el día siguiente, no lo sé. No prometo nada.

30 Se supone que debemos ir a Chicago la semana entrante, si es la voluntad del Señor. Si el Señor no lo permite, si Él me dice esta noche, que me quede en Zion; yo me quedo en Zion. Si Él se encuentra conmigo esta noche, y dice…
Un día yo estaba allá en San Luis Missouri, apenas hace [Palabras no claras] y estaba llevando a cabo una buena reunión. Y esa misma noche, el Espíritu Santo entró y dijo que dejará San Luis y regresara a Zion. Y yo partí de San Luis al día siguiente, y comencé al día siguiente en Zion. Uds. lo recuerdan. ¿Vieron lo que el Señor hizo? Obedecer.
Así que entonces, seguimos discutiendo avanzada la noche, discutiendo y discutiendo. Y yo dije: “¡No! Voy a regresar mañana. Directo a Johannesburgo otra vez.

31 Bueno, ¿Qué haríamos al llegar a Johannesburgo? Yo no tenía dinero para regresar a casa. Yo no… Y estaría mal regresar a casa. Se suponía que debía permanecer en esa reunión. ¿Quién la iba a respaldar? ¿Qué íbamos a hacer? Oh, yo me encontraba en una situación terrible. Y solo parecería que…
Yo dije: “Muy bien, como Pablo dijo hace mucho tiempo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta, y provocar todo este problema”. Así que yo dije: “Bueno, Dios tiene una voluntad permisiva. Pero a mí jamás me gusta trabajar en la voluntad permisiva de Dios. Yo quiero Su voluntad perfecta”. ¿Ve? ¡Siempre! Si… No quiero trabajar en segundo plano. Yo quiero saber lo que Él quiere que haga, y yo iré a hacerlo. Y, así que, después, cuando ellos escucharon sobre la voluntad “permisiva”, oh, vaya, eso concluyó por completo la cuestión.

32 Bueno, yo entré a la habitación. Y todos nosotros nos fuimos a una habitación diferente. Y yo fui a mi habitación a orar. Billy, mi muchacho, estaba durmiendo conmigo. Tenemos un par de camitas, una al lado de la otra. El Hermano Jackson, me imagino que se quedó con el Hermano [Nombre no claro], sabe en dónde están las camas; están junto al lado del camino.
Y Billy y yo entramos. Comenzamos a orar. Cuando entramos, Billy, mi muchacho, puso su mano en mi hombro. Él dijo: “Papi, no le prestes atención a ese montón de predicadores. Tú escucha lo que Dios te está diciendo, y no a ese montón de predicadores”. Si alguna vez recibí sabiduría de mi hijo, fue entonces, o [Palabras no claras]. Eso es correcto.
Yo dije: “Querido, estoy todo despedazado”.
Él dijo: “Mira, papi”. Dijo: “De algunas forma llegaremos a casa”.

33 Yo dije: “Querido, la cuestión es, no el ir a casa, es la idea de que tengo que regresar a Johannesburgo y tomar esta reunión de esa manera”.
Él dijo: “Papi, yo me quedaré a tu lado, y yo sé que el Hermano Baxter lo hará. Así que”, él dijo: “solo recuerda que estamos contigo”.
Y así que yo dije: “Ora conmigo, Billy”. Por supuesto, a él le dio sueño, siendo solo un niño, él se metió a la cama, como a la una, o dos en punto. Aproximadamente a las tres de la mañana, Él entró a la habitación. Yo lo sentí a Él. Se movió hacia el lado de la cama. Yo dije: “¿Quiénes son estos hombres y que significan ellos?”.

34 Él dijo: “Sigue adelante”. Dijo: “Sigue adelante”. Dijo: “Ellos te tienen atado a eso”. Dijo: “Sigue adelante. Pero, recuerda, pagarás por ello”. Él dijo: “Lo sabrás”. Y Él dijo: “Ahora, para que puedas saber que tienes Mi permiso de ir, mañana en la mañana… Ve a despertar a tu muchacho”. Dios honró a Billy. Él dijo: “Ve a despertar a tu muchacho, y dile eso: Mañana en la mañana en la Escuela Dominical, cuando tengan su Escuela Dominical en la reunión de la mañana, va a ser un día despejado”. Y estaba lluvioso y nublado y muy mal en ese momento. Él dijo: “Pero va a estar bonito. El sol estará brillando. Estará de nuevo templado”.
Dijo: “Tú… Ellos te van a mandar llamar. Y el Hermano Baxter te va a mandar llamar para que vengas a orar por los enfermos, siendo que la reunión está muy retrasada”. Él va a mandar de regreso a tu muchacho, por ti, para que vengas a orar por los enfermos. Así que, prepárate y ve“. Y dijo: ”Luego cuando lo hagas“, dijo: ”tu hijo va a venir por ti, con un joven, en un carrito negro. Y camino de regreso, cuando vayan por ti, él va a recoger a otro joven. Eso va en contra de las reglas, pero él va a recoger a otro joven. Y en el camino de regreso“, dijo: ”él llamará tu atención, va a estar un nativo en un traje blanco de safari, parado cerca de un árbol de eucalipto, junto a un puente, con un palo, a punto de golpear a otro nativo“. Y dijo: ”Por eso, sabrás que Yo te he dado permiso de ir. Pero recuerda, vas a sufrir por ello“.

35 Entonces cuando salí de la visión, fui y desperté a Billy. Y dije: “Billy, el Ángel del Señor me acaba de visitar”, y le dije lo que Él dijo. Yo entré a la habitación. Ahora, el Hermano Baxter está ahora en la parte de atrás del edificio, escuchando. Y yo entré a la habitación, y aquí es donde es probado, amigos. Escuchen. Que no se les escape esto.
Ahora, quizá Él nunca lidie con Uds. así, de esa manera. Yo nací para este fin, como una persona diferente. Supongo que he sido extraño, mal entendido. La vida de Ud. podría no ser así, pero una cosa que sí sé. Usted haga lo que Dios le dice que haga. No importa lo que digan los demás; haga lo que Dios dice. Y asegúrese de saber que es Dios, no alguna imaginación o algún sentimiento. Esté seguro de que es Dios, luego siga el camino de Dios. Él lo llevará a donde Él quiere que usted vaya.

36 Así que entramos a la habitación, el Hermano Baxter, el Hermano Bosworth, el Sr. Stadsklev, quien está, creo que está presente esta noche. Y esos hombres estaban parados allí. Por lo menos dos de aquellos hombres, están presentes ahora. Todos ellos estaban dormidos en una habitación, solos, cuatro de ellos en una habitación, o, tres de ellos, más bien.
Y yo entré a la habitación, dije: “Hermanos, tengo el Así dice el Señor”. Yo dije: “Estamos haciendo mal cuando ellos están yendo a Kimberley [Palabras no claras] y Bloemfontein, y a Cape Town. Estamos haciendo mal. La voluntad del Señor es que regresemos aquí, y que bajemos, y regresemos a Johannesburgo, e ir de allí con el Hermano Jackson, y de allí a este Durban”.

37 Y yo dije: “Pero, Él me dio Su voluntad permisiva, esta mañana, y me dio señales”. Y les dije lo que Él me dijo. Y yo dije: “Ya se hizo de día afuera. Es un día bonito”. Y yo dije: “Estas cosas llegarán a suceder. Pero, recuerden, no es la voluntad del Señor”.
¿Cuántos conocen a Fred Bosworth? Veamos sus manos. ¿Creen que es un buen hombre? Él lo es. Y él es tan apegado a mí como mi papi. Pero, sin embargo, en eso, el Hermano Bosworth, quien estuvo a mi lado, quien estuvo en el púlpito, quien tiene [palabras poco claras] de este don, quien ha puesto la plataforma, quien habla constantemente al respecto, dice “tengo setenta y tantos años. Nunca lo había visto, y nunca había leído nada igual, desde los días de los apóstoles”. Cree en mí, con todo su corazón.

38 Y él se levantó, y dijo: “Hermano Branham, ¡usted está equivocado! Es la voluntad de Dios que Ud. vaya por ese camino”.
Yo dije: “Hermano Bosworth, no lo es”.
Él dijo: “Bueno, Hermano Branham”, él dijo: “Yo leí una vez donde Satanás dio [Palabras no claras] una visión falsa”.
Yo dije: “Hermano Bosworth, usted es un papá para mí”. Pero dije: “¡Mire! Esta no es una visión falsa. Esto es de Dios. Mi honor, y mi ministerio, y mi reputación; no solo la mía, pero el Nombre del Señor reposa en ello”. Yo dije: “Está mal”.
Él dijo: “No”. Dijo: “Si se va por ese camino, usted verá lo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”.

39 Y yo me di la vuelta. Miré al Hermano Baxter, él se estaba frotando sus ojos. Miré al Hermano Stadsklev. Yo pensé entonces: “Allí está. No importa qué tan cercano le sea un individuo, usted no puede confiar en el brazo de la carne”. No me importa si es su madre.
Ustedes se acuerdan, de una vez, donde había un profeta en la tierra, y otro fue y profetizó, Dios le dijo qué hacer. Y Él dijo: “No comas ni bebas”, I Reyes 13. Y este profeta envió y le dijo: “El Señor dijo que regresaras para acá”. Y le hizo caso al profeta, en lugar de a Dios. ¿Saben lo que pasó? Perdió su vida. Los dos profetas. No importa quiénes son, Ud. haga lo que Dios le dice que haga.

40 Antes de irme, mientras estaba predicando en Shreveport, un día, el Espíritu Santo cayó sobre mí, y dijo: “Así dice el Señor, hay una trampa preparada para ti, en Sudáfrica”. ¿Estaba alguien en la reunión en Shreveport? Veamos sus… veamos sus manos. ¿Hubo alguien en la reunión de Shreveport, justo antes de partir, que me haya escuchado esa profecía? Muy bien, supongo que no hay nadie, por lo menos en este grupito en cualquier caso. Pero eso, yo no sabía que era entre mis hermanos. Ahora, esa era la cuestión.
Nosotros continuamos. Y tan pronto llegamos a Kinberley, allí estaba… o la siguiente parada, estaba un hombre anciano allí, un hombre viejo, un buen hombre. Pero él dijo… ¡Miles de personas! Y el hermano anciano dijo: “No, señor, usted no lo va a llevar a cabo en ninguna parte sino en mi iglesia”. Su iglesia tenía capacidad para cuatrocientas personas. Y había allí como diez, doce, catorce mil personas. Pero, sin embargo, tenía que ser en esa iglesia.
El Hermano Bosworth explotó, y sacudió su sombrero, dijo: “¡Ridículo! ¡Ridículo! ¡Esa es una pena!”.
Yo dije: “Eso es lo mucho más abundantemente, por sobre todo, ¿ve? Yo dije: ”¿Lo entiende?“.
Él dijo: “Oh, nunca había escuchado tal cosa”.

41 Y así que, el Hermano Baxter, de la misma manera. Y ambos salieron y rentaron un lugar grande. Muy bien. Eso muestra, ¿lo ve? Seguimos adelante, el viaje, de esa manera, con problemas en todas partes. Y nunca tuvimos la reunión hasta que llegamos allá a… Cualquiera sabe, que conoce. El Hermano Jackson, usted sabe. La reunión era en Durban, donde tuvimos casi cien mil, salieron, y treinta mil convertidos en un día. Y ese fue el único lugar donde pasó de esa manera.
En el camino, todos nos enfermamos. Cada uno de nosotros se enfermó.
Cuando llego a casa, por poco me muero. Yo tenía una amiba. Una amiba, es un parásito, un animalito, entra al tracto intestinal, en el estómago, como pequeños percebes; se pega y chupa hasta que… bueno, sigue su curso en tantas horas. Después llega al torrente sanguíneo, se viene al hígado, y estalla, Ud. vive. Se va al cerebro y estalla, al corazón, usted muere. No hay nada que ellos puedan hacer con eso. Y yo caminaba por el piso, y oraba y lloraba, y oraba y lloraba, y oraba y lloraba, hasta que mis ojos estaban hinchados casi… Mi esposa tenía que guiarme al desayuno. Sin respuesta de Dios, nada.
Una mañana, estando allí acostado, con mi mano debajo de mi cabeza, diciendo: “Dios, ¿qué debo hacer?”. Perdía peso, me estaba poniendo más delgado, y más delgado, peor y peor todo el tiempo. No había nada… Empeorando. Nada se podía hacer; empeoraba todo el tiempo.

42 Y una mañana, yo estaba acostado allí, pensé: “Oh Dios, ¿Qué me depara el futuro? Me imagino que voy a… Este es el fin del camino. Estoy pereciendo. Lo siento”. Yo me arrepentí. Dije: “Dios, yo nunca, nunca más, a sabiendas cruzaré Tu línea, nunca más. Si hay bondad en Tu corazón, Señor, para mí, por favor perdóname”. Tomaba mi Biblia y caminaba de arriba abajo por el piso, durante el día.
Mi esposa decía: “Querido, ¿qué sucede?”.
Yo decía: “¡Oh, cariño, si tan solo supieras cómo me siento!”. Yo dije: “Me fui en contra de la voluntad de Dios”. Dije: “Aquí estoy quebrado, por poco. Y mi ministerio… Le dije al Hermano Baxter. Yo dije: El Señor me ha hablado [Palabras no claras]”.
Atestigüe en este momento. Si alguien viene a la plataforma.
Yo dije: “Si tomo este itinerario, así dice el Señor, ni siquiera seré capaz de tener una reunión entre seis meses y un año”.
Así fue. Este es el séptimo mes, o el octavo mes, ¿ven? yo le pregunté a Él. Cuando Él dice algo, es la verdad. Yo pondré mi vida en eso, es la verdad.

43 Luego, al regresar a mi casa. Yo estaba caminando por el piso, hace como unos tres meses, o [Palabras no claras]. Caminando por el piso una noche, llorando. Me acosté y me quedé dormido. Me desperté como a las tres de la mañana. Yo dije: “Oh, Dios, ¿cuál será mi futuro? ¿Qué sucederá conmigo?”. Acostado allí, yo dije: “Oh, si yo tan solo…”. Hace como cinco meses, ahora yo andaba de un lado a otro por el piso, y llorando, cuestionándome.
La gente decía por todos lados: “Bueno, casi no podía salir de la casa”. Allí estaba.
Yo dije: “Oh, oh, ¿qué voy a hacer?”.
Luego, conseguí a un amiguito, que lleva el nombre de Dr. Adair, vive enfrente de mí. Fuimos a la escuela juntos. Cuando él escuchó sobre eso, dijo: “¡Billy, Branham, misericordia, muchacho! Dios tiene que tener misericordia de ti”. Así que él dijo: “No hay nada que yo sé hacer”.
Yo dije: “Doc, la única cosa que yo sé hacer, es encontrar de nuevo favor con Dios”. Le dije: “He cruzado Su línea”.

44 Una mañana, estando allí acostado, como dije, más o menos a las tres [Palabras no claras]. Yo dije: “¿Qué me depara el futuro?”. Y en ese momento, sentí Algo que entró a la habitación. Preparen sus recuerdos ahora. Estamos [Palabras no claras] algo va a suceder. Él entró a la habitación, y yo sabía que era Él. Me quedé acostado muy quieto. Algo se movía. Yo podía escuchar que venía de nuevo, haciendo: “Whew-whew-whew”. Como lengüetadas de fuego, de esa manera, bajando al cuarto, vino donde yo estaba.
Justo entonces, vi a Uno que venía caminando hacia mí. Él tenía papel, algo parecido al papel para máquina de escribir. Estaba doblado de esta manera, en su mano. Él se acercó a mí. Dijo: “Tal como estabas meditando en tu cama, cuál será tu futuro”.
Yo dije: “Sí, Señor. Me he preguntado qué me depara el futuro”.

45 Él tomó el papel de esta manera, y lo arrugó. Él dijo: “Mira esto. Hay un [Palabras no claras] donde algunas están puestas, pero muchas allí amontonadas. Él lo agitó de esa manera; se desapareció de la vista, subió al Cielo. Él dijo: ”Está en blanco“.
Yo volví en sí. Yo estaba sentado al lado de la cama, y dije: “Oh Dios, oh, por favor habla. Oh, si he hallado gracia Contigo, Señor, por favor… ¿Qué de esta amiba? ¿Qué va a pasar, Señor?”. Yo dije: “Por favor, si en Tu gran corazón, si mis pecados son perdonados, y Tú me hablas, ¿qué al respecto, Señor?”. Yo dije: “Estoy aquí tendido. Estoy a punto de morir”. Dije: “Yo he confiado en Ti. He creído en Ti. Lo he enseñado”. Yo dije: “¿No tendrás misericordia?”.
En ese momento, sentí Algo que venía de nuevo: “¡Whew!”. Regresó al cuarto, bajó sobre mí, y dijo: “Tal como estabas pensando al respecto, eso ya no será más”. Eso lo concluyó.

46 Yo lo vi a Él hacerlo. Ya no diré entonces lo que alguien más diga, eso era todo. Yo dije: “Padre, yo nunca tuve… Usualmente, es una vez. En esta ocasión fueron cinco veces. Él dijo… Duró desde las tres hasta como a las seis de la mañana. Él dijo… Él regresó de nuevo, y me dijo, Él dijo: ”Te has estado preguntando, la gente te ha estado diciendo criticas concerniente a tu reunión“.
Y yo dije: “Sí, Señor. Ellos me dicen que Oral Roberts, y estos otros hombres oran por quinientos mientras yo estoy ministrando a tres”. Y dije: “¿Me dijiste que hiciera esto? ¿Qué debo hacer, Señor, debo orar por la gente que está en la línea?”.
Él dijo: “Tal como seas guiado”. Y eso me dejó de nuevo.
Y yo caminé de un lado a otro por el piso, por unos momentos, dije: “¡Oh, Dios, estoy tan agradecido Contigo! Yo te aprecio”.

47 Aquí venía de nuevo. Lo sentí que entró otra vez al cuarto: “¡Whew! ¡Whew!”. Y Él me dijo, en el Espíritu, me sentó allá afuera en medio de esa pista de carreras justo en Durban, donde yo estaba parado. Y vi que se celebraba la reunión en Durban, desvaneciéndose en la historia, a mi derecha. Geográficamente, yo estaba de cara al Sur, igual como estuve en Durban. Y se estaba yendo, disipando hacia el Oeste, desapareciendo, tornándose azul, ese grupo de gente. Y justo enfrente de mí, las secciones, así como si esto estuviera seccionado, pero parecían calles. Y había una gran multitud de gente.
Y luego Él vino y volteó mi cabeza de esta manera, de nuevo al Este, hacia el Este, hacia la India. Y allí había decenas de miles con taparrabo, hombres de piel oscura. Tenían sus manos levantadas. Estaban adorando a Dios. Estaban brincando de arriba abajo, y gritando, y alabando a Dios. Miles de ellos estaban recibiendo a Cristo.
Y yo dije: “¡Maravilloso!”.

48 Y en ese momento, escuché Algo que venía, por encima de mí, y aquí bajó, una gran luz del Cielo. Y era como una luz oscilando, y se fue lejos hasta atrás del campo, por una media milla aproximadamente, o más. Y no había sino una masa solida de gente, solo estaban parados, abarrotados.
Yo dije: “Oh, Señor, ¿son todos hombres negros?”.
Y luego Él me volteó otra vez a este grupo que estaba aquí frente a mí. Había gente hermosa, gente blanca, parada con sus manos en el aire de esta manera, alabando a Dios.
Y Él me volteó de nuevo de esa manera. Y luego el Ángel se acercó mucho; me podía dar cuenta que Él había estado allí. Y yo escuché el número que Él llamó. Recuerde esto. Él dijo: “Hay trescientos mil de aquellos, en esa última reunión”.

49 Yo volví en sí. Escuché Su número. Recuerde, voy a celebrar una reunión en alguna lugar al Este de Durban, yo creo que en la India, eso consistirá en trescientas mil personas. Eso es antes de que suceda, para que Uds. puedan saberlo.
Tal como he dicho, sobre el niñito siendo resucitado en Finlandia. Muchos de Uds. escucharon antes que fuera… aún antes de que yo partiera de los Estados Unidos, un año antes, que ese niñito se levantaría de los muertos, y así sucesivamente.

50 Ahora recuerde esto. Después yo levanté las manos para bendecir a Dios, y cuando lo hice, miré, llegó aquí, vino una Biblia. Se encontraba en donde… Pablo en la tormenta. Y las hojas empezaron a dar vuelta para atrás, atrás, atrás, atrás, atrás, en esta Biblia, y fue atrás al primer capítulo de Josué. Y Algo comenzó a leer el capítulo, de esta manera:
Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues… levántate y pasa este Jordán,… y todo este pueblo…
… Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo…
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Y yo me levanté, y extendí la mano para tomar mi Biblia. Estaba en el aire, y yo extendí mi mano, y yo como que… Dije: ¿Para dónde se fue?“.

51 Y en ese momento, escuché a mi esposa hablando en la puerta. Ella había pasado por el cuarto. Ella dijo: “Bill, ¿ha estado algo mal?”. Ella dijo: “A las tres esta mañana, el bebé estaba inquieto, y entré para despertarte”. Y dijo: “Cuando llegué a la puerta…”.
Ahora, mi esposa es una mujer muy espiritual, pero esta es la primera vez que sucede en nuestro hogar. Ella es un tipo de persona muy tranquila, y mansa. Ella dijo: “Empecé a entrar al cuarto, y Algo me dijo: No entres allí, está aconteciendo una visión”. Y ella dijo: “Por tres horas, he estado sentada en la silla y meciendo al bebé, esperando”.
Yo dije: “Sí, cariño”. Tomé mi Biblia, la Biblia grande allí, y rápidamente escribí la visión, en las guardas, donde muchos han venido a la casa y lo leen.

52 Salimos a desayunar. Mi suegra, una mujer muy santa y piadosa, vive justo debajo de mí. Aquí venía ella, corriendo a la casa. Ella dijo: “¿Ha pasado algo aquí arriba, esta mañana?”. Ella dijo: “Esta mañana cuando me levanté, fui al lavaplatos a lavar mis platos de anoche, para prepararme para el desayuno, y Algo dijo: Ve a la otra casa. Algo acaba de suceder”. Le conté a ella la visión.

53 Yo me di la vuelta. Tenía [Palabras no claras] para allá. Fui para tomar mis talones de cheques, la… de mis reuniones del año pasado, sobre la cuestión de los ingresos. Yo fui al banco, a la parte de atrás, los tenían listos para mí. Yo iba pasando, y todos los cajeros estaban diciendo: “Hola, Hermano Branham”.
Yo dije: “¡Hola! ¡Hola! ¡Hola!”. Fui a la parte de atrás. Recogí mis cosas y comencé a salir.
Y comencé a salir de esta manera, y Algo dijo: “¡Detente!”.
Y yo pensé que era solo, usted sabe, como uno adquiere una impresión algunas veces. “¡Detente!”. Yo esperé y miré a la gente. Nadie me estaba mirando, y yo dije: “Señor Dios, ¿qué quieres que haga?”. Y retrocedí a un rincón de esta manera, como esperando un minuto, con esos talones en mi pequeño maletín bajo el brazo.
Pensé: “¿Qué quieres que yo…?”.
Dijo: “Mira a Bob Denison”.

54 Yo pensé: “Ahora, ese era solo Bob Denison”. Me fijé, y él estaba parado allí, con su rostro inclinado de esta manera. Yo conozco muy bien a Bob. Él es cajero allí.
Y… Yo dije: “Bueno, ese era solo…”. Pero, no lo era. Ese era Dios. Me detuve un minuto.
Yo me acerqué. Y le dije: “Buenos días, Bobby”.
Él dijo: “Hola, Hermano Branham”. Dijo: “Por cierto, Margie Morgan estuvo aquí, el otro día. Yo creo, fue sanada de cáncer”.
Yo dije: “Sí”. Le dije: “¿Cómo te sientes, Bobby?”.
Lágrimas rodaron por sus mejillas. Dijo: “Hermano Branham, tengo algo que decirle, no sé cómo va a tomar esto”.
Yo dije: “Bueno, continúa, Bobby. ¡Dime!”.
Él dijo: “Oh, casi toda mi gente ha muerto de cáncer”. Dijo: “Yo tengo todos los síntomas, lo que ellos tuvieron”. Dijo: “He estado muerto de la preocupación, los últimos días”. Dijo: “Billy, no es mi intención causarle ningún problema, pero”, dijo: “esta mañana a las tres, me desperté en la habitación, y soñé un sueño, que debo contarle al respecto”.
Yo dije: “Esta mañana a las tres Él me levantó”.
Él me tomó de la mano, eso fue lo último del cáncer. Nunca volvió a tener ningún síntoma de eso, nada [Palabras no claras].
Bueno, cuando yo estaba en casa, hace dos o tres días, dije: “¿Cómo te sientes, Bobby?”.
Dijo: “Hermano Branham, déjeme decirle, soy una persona diferente”.
Dios todavía gobierna y reina. Él es Jehová, y no hay ninguno que se le parezca a Él. ¿Creen Uds. eso?

55 Leamos algo de la Escritura. Yo les amo. Podría testificar toda la noche, pero debo leer rápidamente del capítulo 4 de San Juan.
Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.
Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.
Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.
Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre.
El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.
Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.

56 Jesús habló la Palabra. El padre quería que Él viniera a poner manos en él y que orara por él. Jesús dijo: “Ve, tu hijo va a vivir”. Y el padre creyó lo que Jesús dijo.
Ahora, ¿qué si él no hubiera creído? No hubiera sucedido. Él creyó. Y vamos a creer nosotros esta noche, lo que Jesús dice. ¿Lo harán? Escuchen. Esto es lo que Él dijo en Marcos 11:24: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. ¿Creen Uds. eso? [“Sí”].

57 Observen el orden de la Escritura. Crean ahora y recíbanlo. Ahora cuando Uds. lo creen lo tienen, no tienen ninguna evidencia, no tienen nada para mostrar que Uds. lo tienen, pero creen que lo tienen. Y solo sigan creyéndolo, les será dado. ¿Creen Uds. eso?
Pidámosle a Él por una reunión gloriosa. Solo júntense conmigo todos Uds. creyentes. No importa quién sea usted, si Ud. cruza la línea de Dios, Él lo castigará. David era un hombre conforme a Su corazón, pero David segó lo que sembró.
Inclinemos nuestros rostros.

58 Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias a Ti, esta noche, por saber esto. Que el Espíritu Santo está aquí, esta noche, confirmando la Palabra de nuestro Señor Jesucristo, y trayendo a cumplimientos esas cosas que Él dijo que serían. Querido Dios, yo no puedo ser responsable por la fe de la gente. Soy responsable de predicar Tu Palabra, y de testificar y decir esas cosas que yo sé que son verdad. Tú lo sabes. Tú sabes sobre el asunto de África.
Y, Padre, yo creo esta noche, que tan seguro como estoy parado aquí en el púlpito, esta noche, en esta plataforma, que pronto llegará el momento, cuando Tú vas a estar conmigo y me vas a ayudar en África; o en la India. Acércate a mí, ahora. Párate a mi lado, esta noche. Y bendíceme, y mantén Tus alas amorosas de misericordia sobre nosotros, haciendo expiación por nuestros pecados, y transgresiones, perdonándonos todas las cosas, y ayudándonos a vivir para Ti.
Y perdona a cada pecador en el edificio esta noche. Quita todo escepticismo, y que el poder de Dios tenga la preeminencia esta noche, y predomine sobre toda incredulidad, y haga retroceder al enemigo; y derrama de Tu Espíritu, y sana a los enfermos, y salva a los perdidos, en el Nombre de Jesús, lo pido. Amén.

59 Tarjeta de oración W, denle vuelta a su tarjeta de oración, Uds. que tienen tarjetas, no tienen nada que ver con su sanidad. Yo creo que Uds. van a creer junto conmigo, que Dios mismo se manifestará esta noche en este grupo que se ha congregado aquí. Que la gente será sanada. Solo hay una cosa que les impide de ser sanados. Si es que leo correctamente la Biblia, yo creo que tengo a millones que están de acuerdo conmigo en la Escritura. Solo hay una cosa que nos impide ser sanados y es una falta de fe en nuestros corazones [Palabras no claras]. ¿Es eso correcto? Si Él fue herido por nuestras transgresiones, por Sus llagas fuimos curados.
Miren, me fijé en una ocasión, que un tipo seguía viniendo a mi iglesia. Y él diría… Yo decía: “Todos los que quieran ser recordados en oración, que llegarán a ser Cristianos, pónganse de pie”. Cada noche, él se ponía de pie. Muy bien. A la noche siguiente, yo diría: “Todos los que quieran ser Cristianos, que quieran ser recordados en oración, para ser un Cristiano, pónganse de pie”. Él se ponía de pie, durante todo ese avivamiento. Y después de un rato, serían meses, y tenía otro avivamiento, él se ponía de pie. Esto fue cuando yo era un ministro Bautista allá. Él se paraba, queriendo ser recordado.
Yo me lo encontraba en la calle, le decía: “¿Ya eres un Cristiano?”.
“No. No. Esté orando por mí, Hermano Branham”.
“Muy bien”.
“Gracias”.

60 Continuó así. Una noche, mientras teníamos servicio, yo dije: “Todos los que quieran convertirse en Cristianos, que quieran ser recordados en una palabra de oración, pónganse de pie”. Allí él se puso de pie.
Yo dije: “Ven aquí un minuto”. Él vino. Le dije: “¿Qué es lo que te pasa?”.
“No lo sé”.
Le pregunté: “¿No quieres llegar a ser un Cristiano?”.
“Sí, señor”.
Yo dije: “¿Por qué no te conviertes en un Cristiano?”.
Él dijo: “No lo sé”.
Yo dije: “Simplemente hay algo en ti, en tu corazón, que quiere ser un Cristiano, pero hay algo que no te deja ser un Cristiano. ¿Es eso correcto?”.
Él dijo: “Eso es ”.
Yo dije: “Ese es el diablo. Y eso es incredulidad”. Y yo dije: “¿Cree Ud. eso?”.
Él dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “¿Cree Ud. que si yo le pido a Dios que rompa ese poder de incredulidad, sobre usted, que Ud. llegará a ser un Cristiano?”.
Él dijo: “Sí, señor”.
Y justo en ese momento, cuando tomamos eso, él soltó un grito. Brincó en el aire, de esa manera. Se había ido. Y el hombre es un Cristiano acérrimo el día de hoy.

61 ¿Qué? Es el diablo, esa incredulidad, esa vieja {Palabras no claras] cosa allí, como una pequeña sombra impidiéndole romper en eso. Y la misma cosa es por sanidad. Ud. dice: Bueno, llevo mucho tiempo enfermo. He estado lisiado durante mucho tiempo. No podría mejorar esta condición“.
Oh, sí, sí puede. Jesucristo dijo: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Yo lo creo, ¿usted no? Muy bien.
W, vamos a tomar las tarjetas de oración ahora. ¿De dónde llamamos anoche? ¿Dónde? Cincuenta. Muy bien. Vamos a tomar la última parte de esas esta noche. Vamos a tomar de la 85 a la 100, en “W”. Que son los que van a venir por la línea, entonces, de allí para arriba. Muy bien.
¿Quién tiene la tarjeta de oración 80, W-85? Levante su mano. Levante su mano. W-85, 86, 87, 88, 89, 90 hasta el 100. Tarjeta de oración W-85 hasta el 100, fórmense aquí a mi derecha, mientras la…
Ahora, que los ujieres verifiquen, y así sucesivamente, y que vean que todos logren llegar allí. Y si no lo hacen, entonces solo déjenmelo saber, y volveré a llamar la línea. Muy bien.

62 Ahora, si hay alguna de las personas en sillas de ruedas, que tienen tarjetas, ellos no tienen que venir a la línea de oración, aquí arriba, solo levante su mano, o permita que alguien la levante, que tiene esos números, y cuando se llame ese número, cuando vea su turno allí formado, solo pase aquí al frente de mí.
Y yo no puedo sanarlos, amigos. Pero Dios, si Él lo hace, en Su misericordia, puede ser que me deje saber la razón del porqué Uds. no pueden ser sanados. ¿Ve? Porque… Ahora, si Uds. tienen…
Solo la fe puede sanarlos, su propia fe individual. ¿No pueden ver lo que es un don de sanidad? Un don de sanidad no es algo que está en alguien para sanar a alguien más. El hombre por el cual se está orando tiene que tener la sanidad. Él tiene que tener la fe. ¿Es eso correcto? Discúlpeme. Muy bien.

63 Ahora, ¿qué piensa, papá? ¿Cree que será capaz de aventar esas viejas muletas, e irse a casa caminando, esta noche, normalmente? Espero que sí. ¿Qué de Ud. que está allá en esa silla, cree que simplemente será capaz de levantarse esta noche, e irse de aquí caminando, e ir a casa y ser sanado?
¿Qué de aquel lado, hermana, con los aparatos ortopédicos en su cojera? ¿Y por la línea allí, cree con todo su corazón? Les diré qué hacer. Si Uds. solo miran para acá, y oran. No que me miren a mí, no, no lo quiero decir de esa manera. Quiero decir de esta manera. Como Pedro dijo: “¡Míranos!”. Ellos eran hombres. “¡Míranos!”. Y el hombre lisado miró [Palabras no claras] como para recibir una moneda.
Él dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy”, ¿ven? Ahora: “pero tal como Dios me dará, yo te daré”.

64 Ahora, cuántos de los que están allá, esta noche, que tienen lo que algunos llaman… cualquier cierta enfermedad; pero que solo tiene enfermedades graves, que no tienen ninguna tarjeta de oración, y quieren que Dios los sane esta noche, levanten sus manos. Tienen [Palabras no claras] toda clase de enfermedades. Solo levanten su mano, digan: “Yo soy un [Palabras no claras]. Yo soy uno [Palabras no claras] Muy bien.
Parece que más personas enfermas están paradas aquí en estas tres hileras de aquí mismo, justo aquí. Muy bien. Muy bien. Comiencen ustedes a orar.

65 Y el resto de las personas, que están bien ahora, y saludables, oren por ellos. Yo creo que si Uds. estuvieran enfermos, y levantaran su mano, ellos orarían por ustedes. Así que todos oren uno por el otro, confesando sus faltas, uno por el otro. ¿Es eso correcto? Y oren unos por otros, que puedan sanar.
¿Están todas las tarjetas, Billy? ¿Cómo? Muy bien, él tiene unas afuera todavía, que tienen que entrar. Ahora, son del 85, W-85 al… [Espacio en blanco en la cinta]… del Padre. Que las enfermedades sean sanadas, que el ciego vea, el sordo oiga, el mudo hable, el paralítico camine. No tenemos que tener estas cosas, para creer en Ti, Señor. Las creemos de todas maneras.
Pero, si es Tu gran voluntad, esta noche, que Tú nos concedas estos privilegios y bendiciones, escucha la oración de Tu siervo, mientras lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.

66 Yo pediré esto en el Nombre del Señor. Todos estén solo en oración. Solo oren. Algunos pacientes se ponen un poquito molestos. Mantengan a sus niños cerca de Uds. No dejen que sus niños se alejen, ¡especialmente cuando hay un paciente epiléptico! ¿Ven? [Palabras no claras]. Ahora, recuerden, yo no seré responsable [Palabras no claras]. No seré responsable [Palabras no claras]. Porque en el Nombre del Señor, repito, no asumiré la responsabilidad. Yo puedo, si Ud. es un creyente, pero no por un incrédulo. ¿Entienden? Muy bien. [Palabras no claras].

67 Bueno, vamos solo a tomar nuestro tiempo, no se apuren ahora, ¿ven? Estos son… Vamos a tranquilizarnos, estén en oración.
¿Quién sabe a lo mejor Dios lo visitará esta noche? Este pudiera ser su tiempo. Muy bien.
Aquí están mis hermanos. Voy a poner este micrófono por aquí, para poder hablar con usted solo un poquito.
Siendo Ud. el primer paciente, algunas veces es, la razón por la que empiezo la línea de oración, para que la… El primer paciente si puedo hablar lo suficiente con ellos para que me baje la unción, ¿lo ve? Y después de hablar, esa es una unción, luego es otra unción. Y tengo que obtener eso en mí, antes de saber de lo que estoy hablando. Y no es nada en mí mismo. Todo junto es por Dios, ¿lo ve?
Y ahora, usted es un creyente. Usted cree. Estoy seguro de eso, ¿ve? Creo que Ud. es sincero. Y creo que Dios le ayudará a ver su [Palabras no claras].

68 Ahora, yo, sin conocerlo a usted, y sin saber nada de usted en absoluto, y Ud. solo entró aquí esta tarde, y el muchacho le dio una tarjeta de oración, y la miró, tiene un número, y usted puso su nombre y así sucesivamente, en eso. Y luego, esta noche, cuando se llamó su número, usted solo… eso es todo, solo caminó hasta aquí. Eso es todo lo que hay al respecto. Usted solo es un desconocido, y yo soy un desconocido.
Ahora, hay un Dios en el Cielo Quien conoce todas las cosas. Y no hay secretos para Él. Y Él le da a conocer Sus secretos a Sus siervos, Su profeta y Él lo revela.

69 Ustedes se acuerdan de Daniel, cómo le dio a conocer el sueño del rey. Cómo Jesús había visto a Natanael viniendo, y le dijo, él había estado orando antes de venir. ¿Cree que ese mismo Jesús existe hoy? Seguro que sí, todavía [Palabras no claras]. Muy bien. Creen que yo, siendo Su profeta, no por nada que yo merecía. Pero por Su gracia soberana, Él lo vio anticipadamente antes que el mundo comenzara, y ordenó que yo hiciera este trabajo para Él. Ahora, yo no lo hago para mí. Muy bien.
Solo estoy hablando con usted, para poder… como Él lo hizo con la mujer junto al pozo, para ver si puedo captar ese, espíritu, para lo que es su problema, ¿ve?

70 Ahora, yo siento que Él lo hará, y dará misericordia. Si Él no lo hace, bueno, yo simplemente no sé. Pero, su problema está en su costado. ¿Es eso correcto? Si es eso correcto, levante su mano. Veo que está sosteniendo su costado, bastante. Dolor. Eso fue provocado por un accidente, una caída. ¿Es eso correcto? De un andamio. ¿Es eso correcto? Sí señor. Lo que ha hecho eso es sacudirlo, estallar el tejido que [Palabras poco claras]. ¿Son esas cosas así, señor? ¿Fue así, lo que dije? Ahora, si lo es, solo voltee a la audiencia, un poco para que puedan ver. ¿Es eso verdad?

71 Ahora el hombre, yo no lo conozco, pero para que lo puedan escuchar en el micrófono, para que Uds… [El hermano dice: “Eso es verdad”]. ¿Es eso verdad? [“Eso es exactamente así”]. Ahora. La visión se fue, ¿ve? Ahora, Ud. escuchó mi voz, ¿no es así? Pero ese no era yo, ese era Aquel que estaba aquí en nuestra presencia, Aquel que Ud. ve en la fotografía, Aquel del que hablamos anoche, Aquel que sabe todas las cosas, que es enviado de Dios. Él es el Único.
Ahora, venga aquí, hermano. Ahora, cuando Él se encontró conmigo allá, me dijo que… Yo le dije a Él, que no tenía suficiente educación, y así sucesivamente. [Espacio en blanco en la cinta].

72 ¿No es algo sobre los intestinos, o un agujero en su colon? ¿No es eso…? tiene un tumor allí adentro, ¿no es así? Es un tumor. Está en la clase de colon. Y está programado para una operación. Y usted lo ha estado posponiendo, deteniéndolo. Esa operación pasó de la fecha, ¿no es así? Sí, señor. Y Ud. lo ha estado posponiendo, esperando hasta que yo orara por usted. ¿Es eso correcto? Venga aquí.
Dios Todopoderoso. Tú estás aquí. Más allá de toda sombra de duda, Tú estás cerca de la plataforma en este momento. Tú conoces la condición de esta mujer. Yo impongo manos sobre ella, Señor. Los médicos están tratando de operar, pero, sin embargo ella quiere la bendición, que Tú… Y Dios, oro que sanes a la mujer. Que el tumor se vaya de ella, que sea sanada. En el Nombre de Tu amado Hijo, Jesucristo, lo pido. Amén.
Dios le bendiga, mi hermana valiente. Vaya regocijándose, y feliz, crea con todo su corazón.

73 Venga, dama.
Esa pobre mujercita, ¡tan fiel! No puedo ver como el Padre pueda evitar contestarle eso a ella. Dios le bendiga, hermana. Yo creo que usted es una Cristiana fiel.
Usted ha estado antes en mi reunión. ¿No es así? Recientemente, también, ¿no es así? Y aunque yo no lo vi. Pero ahora lo veo, está parado en la línea de oración. Por poco es llamado. ¿Es eso correcto? No hay secretos delante de nuestro Padre Celestial.
¿Se siente mejor, señor? Ahora eso es. Eso pensé. Usted se va a recuperar de ese nerviosismo y va a estar bien ahora. La bendición todavía está en usted, no se preocupe.

74 Si la bendición es colocada sobre usted, manténgase quieto. Algunas veces pasan días antes que pueda obtenerla. Daniel oró una vez, y el Ángel no llegó a él por veintiún días. ¿Es eso correcto? He visto el tiempo cuando hombres y mujeres esperan durante semanas. Y de repente, en un momento, sucede, el Ángel pasando por el vecindario. Él sabe en dónde está. “Todo lo que atares en la tierra, será atado en el Cielo. Lo que desatares en la tierra, será desatado en el Cielo”. ¿Es eso correcto? Esa es Su soberanía.

75 Discúlpeme, dama, solo que estoy muy atraído a esa mujer. Muy bien, Ud. se mira muy saludable. ¿Cree usted, cree que Jesucristo la va a sanar? ¿Cree que yo soy Su profeta? ¿Con todo su corazón? Ahora mire. Hay algo parecido entre usted y lo que esa dama tenía. Usted tiene un tumor, también. ¿Es eso correcto? Una revisión de eso. Pero ese tumor que Ud. tiene está en la cabeza. ¿Es eso correcto? ¿Cree? Venga aquí, hermana.
Nuestro Padre Celestial, pido misericordia para ella, dándome cuenta que este demonio le quitará su vida. Oh, Dios, que Tu Espíritu se acerque a ella. Sánala, Señor, y que se vaya, sea completamente sanada. Como Tu siervo, orando en el Nombre de Jesucristo.

76 Muy bien. Muy bien. Querido Jesús, oro que en Tu precioso y santo Nombre, que sanes a esta niñita. Con esos ojos cruzados, Señor. Y permite que Tu Espíritu venga sobre ella en este momento, tiernamente, Dios misericordioso. Y que esa gran operación que debe realizarse, que el Espíritu Santo lo haga ahora. Dios, esta pobre niñita no puede tener fe, así que nosotros tenemos fe por ella. Y, oh, Dios, con un amor hacia Ti, con todo mi corazón, pensando en mi pequeña bebé, que murió allá, hace muchos, muchos años, tendida allá. ¿Tendrás misericordia y sanarás a la niña?
Tú, demonio, que cruzó los ojos de la niña, es demasiado joven para tener fe, pero, creemos por ella. Te retamos a un doble desafío. En el Nombre de Jesucristo, deja a la niña.
Vaya y permanezca con su rostro inclinado, solo un momento. Gracias, Padre.

77 ¿Nació el bebé de esa manera? Muy bien. Su bebé está perfectamente normal. Muy bien.
Mire alrededor, a la audiencia. Mire cómo [Palabras no claras] observando mi dedo. Observando esto [Palabras no claras]. Observando mi dedo. Observando mi rostro. Ahora mire para este lado. Yo vi sus ojitos [Palabras no claras]. Mire a mis ojos [Palabras no claras]. Están tan perfectamente normales [Palabras no claras].
Digamos: “¡Alabado sea Dios, quien nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!”. La gran misericordia eterna de Dios sea extendida a cada uno de nosotros. ¿Cree usted? Todas las cosas son posibles para los que creen.

78 Traigan a la dama.
Cómo le va. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Con todo su [Palabras no claras]?. Muy bien. Ahora, quiero que mire para acá. Muy bien. Yo disfruté ese sentir que usted tenía allí: “Él ha resucitado”. Y Él vive en nuestros corazones.
Camino a Emaús un día, dos hombres iban caminando y ellos… Un Hombre se les apareció, solo un Hombre ordinario, no estaba vestido diferente, en mantos sacerdotales. Él era solo un Hombre, solo vestía ropa ordinaria, como el hombre que caminaba con ellos [Palabras no claras] en esos días. Se les apareció, comenzó a platicar con ellos, dijo: “¿Por qué están preocupados?”.
Ellos dijeron: “Pues, ¿eres Tú un forastero?”. Dijo: “Jesús nazareno, que sabíamos que fue varón profeta, y se esperaba que fuera el Rey de Israel, y ellos lo mataron. Y Él está muerto, y sepultado. Todo este problema ha acontecido, y todo”.

79 Jovencita, con el bebé, mire hacia acá. Usted está teniendo problema con ese bebé, ¿no es así? Mire hacia acá, a mí. ¿Me cree que soy el profeta de Dios? ¿Acaso no es Ud. una pecadora, jovencita, usted misma? Si eso es correcto, levante su mano. ¿Acepta a Jesús como su Salvador, allí mismo donde está parada, con su… con el fruto de su vientre en su mano? ¿Lo acepta? Su bebé tiene un sarpullido, ¿no es así? Eso es lo que… ¿Es eso correcto? Regrese a casa ahora; el bebé se va a poner bien. Únase con alguna iglesia del Espíritu Santo, y sea llena con el Espíritu de Dios. Dios le bendiga entonces. Y llévelo a casa, ahora va a estar bien. El bebé se va a poner bien. No se preocupe. Damita, solo sirva a Dios el resto de sus días. ¿Le ama a Él? Muévale su mano a la gente, como un testimonio.
Perdido y Él me halló.
Yo ciego fui, mas hoy veo ya.

80 Dama, usted que sufre con convulsiones. Las ha tenido durante mucho tiempo. Ha tenido una serie de operaciones. Y Ud. tiene mucha persecución en el hogar, de su esposo que es un tipo grande muy alto. ¿Es eso correcto? Muy bien. Vaya a casa y diga: “Jesucristo me sana, en el Nombre del Señor Jesús.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Muy bien.
Venga aquí, dama. ¿Cree con todo su corazón? Veo que está tratando de moverse de una cama, de mañana, enferma de su espalda. Usted tiene un problema en la espalda. ¿Es eso correcto? ¿Me cree como Su profeta? Vaya a casa y sea sanada [Palabras no claras]. Muy bien.
Cualquier cosa se puede hacer. Tenga fe.

81 Venga, señor. ¿Me cree que soy Su profeta? [“Amén”]. ¿Con todo su corazón? [“Amén”]. Usted tiene anemia. ¿No es eso cierto? Ahora vaya a casa y sea sanado en el Nombre del Señor Jesucristo.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Dama, ¿me cree que soy Su profeta? ¿Con todo su corazón? Muy bien, el problema estomacal lo ha dejado. Puede irse a casa ahora y ser sanado, en el Nombre del Señor Jesucristo.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!
Muy bien, señor, si puede subir aquí. Muy bien. Vaya a casa, coma lo que quiera, si quiere. Había tenido un problema estomacal durante mucho problema. ¿No es eso así? [“Sí”] [Palabras no claras]. Es una úlcera [Palabras no claras. Muy bien.

82 ¿Quiere recuperarse de ese cáncer? ¿Quiere vivir sin cáncer? ¿Promete servir a Dios, y recibir el Espíritu Santo, vivir toda su vida para Él? Vaya a casa, Jesucristo sea misericordioso con usted, y lo sane.
Venga, dama. ¿Cree con todo su corazón? ¿En todas partes? Muy bien. Dama. Usted tiene un problema femenino, es una de las cosas. Luego tiene un problema estomacal, lo cual es una úlcera péptica en el fondo de su estómago, también. ¿No es eso correcto? ¿Es eso correcto? ¿Quiere estar bien? ¿Cree que en este momento está sanando? [“Lo creo”] Ve; como creíste, te sea hecho.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.

83 Muy bien, tráiganlo aquí. Muy bien, señor. ¿Qué piensa con respecto a esto? Créalo. Gracias, señor. No porque sea un honor para mí mismo; lo es, el estar sirviendo a nuestro Señor Jesucristo. Entonces, si Ud. me cree que soy Su profeta, entonces Dios puede hacer algo por usted. Míreme, de esta manera, si me cree que soy Su profeta. Muy bien. Usted sufre con cáncer. Por supuesto, Ud. se da cuenta de eso. Usted está enfermo, es un hombre listo para morir. Aquí hay algo más. Usted está buscando el bautismo del Espíritu Santo. ¿Es eso correcto? Si es así, levante su mano. Vaya, y reciba su sanidad y el Espíritu Santo.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. Él está aquí. ¡Ore! ¡Crea!
¿Qué piensa al respecto, hermana con esos tumores, la dama grande sentada allí al final, que tiene tumores? ¿Quisiera recuperarse de ese tumor, y ser sanada? Sí. ¿No le gustaría eso? Levante su mano, diga: “Yo lo acepto, Jesús”. Dios le bendiga. Vaya, y sea sanada.

84 Muy bien, venga aquí. Amén. Crea. Tenga fe en Dios. ¿Puede creerme como Su profeta, señor? ¿Cuándo acepta la Palabra de Dios como verdad? Muy bien, señor. Si le pido que sea sanado, y le digo lo que está mal, o ha estado mal con usted, ¿lo aceptará entonces? Muy bien, levante su mano. Golpee sus pies de arriba abajo. Su reumatismo, su artritis, se ha ido de usted. Puede irse a casa y ser sanado [Palabras no claras].
Aquí abajo, cree la misma cosa, ¡puede ser sanado!
Le pido a cualquiera aquí en este edificio, en el Nombre del Señor Jesús que le crea al Ángel del Señor.
Abajo por esta hilera aquí, en alguna parte por esta hilera, mire hacia acá, a mí. ¿Cree usted? La dama sentada allí, con el vestido que se ve rojo. Hay algo, lo vi justo entonces, algo se movió sobre ella, un objeto de apariencia blanca, y parecía ser, allí está en su espalda. ¿Es eso correcto, dama? ¿Acaso no tiene un problema en la espalda? ¿Y acaso no tiene también algo mal en sus ojos? Sí. ¿No está recibiendo tratamientos de rayos-X? ¿No tiene alguna clase de rayos-X? ¿Es eso correcto? Es eso… Levante su mano si eso es correcto. Póngase de pie y sea sanada ahora, en el Nombre del Señor Jesús. ¡Aleluya!

85 Crea en Él con todo su corazón. Dios lo traerá a cumplimiento. Tenga fe en Dios. No dude. Crea.
Sra. Woods sentada allí, veo Eso suspendido sobre usted. Yo sé en dónde está… Yo la conozco. Pero Ud. sabe que yo no sé lo que está mal con usted. Pero ahora sí sé. Usted tiene un tumor [Palabras no claras] y tiene algo mal en el tracto intestinal. ¿Es eso correcto, Hermana Woods? Yo la conozco a usted. Bueno, entonces, ¿por qué no acepta su sanidad, ahora, en el Nombre de Jesucristo? ¿Lo hará? Yo conozco a esa mujer. Solo dio la casualidad, que colgaba sobre ella. Muy bien.
La mujer que está al lado de ella. Muy bien, dama. ¿Qué piensa, sentada allí al lado de ella? ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Lo cree? Póngase de pie solo un minuto. Bueno, Ud. tiene un problema de vejiga. ¿Es eso correcto? Levante su mano si eso es correcto. Muy bien. Puede irse a casa ahora y ser sanada.
La dama al lado de ella tiene un problema de vejiga, también. ¿Es eso correcto, dama? Sentada al lado de ella. Si eso es correcto, póngase de pie, y sea sanada.

86 ¿Qué piensa al respecto, señor? ¿Cree que es la verdad? Usted, con la camisa azul y la corbata roja, ¿me cree que soy el profeta de Dios? Muy bien. Póngase de pie. Y hay mucha gente creyendo allí abajo. Oh, sí, es un problema rectal. ¿No es eso correcto? Levante su mano. Muy bien. Vaya casa y sea sanado.
¿Qué de la mujer al lado? ¿Quiere ser sanada? Todo depende de usted. Póngase de pie, si me cree que soy el profeta de Dios. ¿Me cree que soy Su profeta? Usted sufre con un problema estomacal. ¿Es eso correcto? Levante su mano. Entonces vaya a casa y sea sanada.
¿Qué sucede? Jesucristo está aquí para sanar a cada uno de ustedes. Allí yace un hombre con diabetes. ¿Quisiera levantarse de allí con el vestido azul y blanco puesto? ella también, póngase de pie, ¡vaya a casa y sea sanada!

87 Solo un momento. Veo la [Palabras no claras] brazos de un hombre blanco, una mujer de color sentada aquí. ¿Tiene una tarjeta, dama? Usted no tiene una tarjeta de oración. No quiero a nadie que tenga una tarjeta de oración. Póngase de pie. ¿Me cree que soy Su profeta? ¿Me cree con todo su corazón? Usted tiene un problema cardíaco, ¿no es así? ¿Es eso correcto? Levante su mano. Muy bien, vaya a casa, y recupérese de eso, en el Nombre del Señor Jesús. Dios le bendiga.
¿Qué piensa usted, que está sentado al lado de ella? Usted tiene alta presión arterial. ¿Es eso correcto? Póngase de pie y sea sanado, en el Nombre de Jesucristo.
¿Qué pasa con ustedes? ¡Por qué no reciben su sanidad! Pónganse de pie, cada uno de ustedes. En el Nombre de Jesucristo, reciban su sanidad [Palabras no claras] ¡Recibirán, si lo van a creer! ¡Pónganse de pie!

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