S.86 52-0726  Experiencias 

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OBRAS DEL MENSAJE

Experiencias

Zion, Illinois, E.U.A.

52-0725

1 [Palabras inciertas]. Todos los Cristianos nacidos de nuevo son Sus representantes. Ya no somos de este mundo, sino que hemos pasado de muerte a vida, y somos herederos de Dios, con Cristo, sentados en lugares celestiales en Cristo Jesús. ¿No es eso maravilloso? Solo piénselo, ¡cuán maravilloso!
Y está escrito que: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Y ahora, yo creo en la sanidad de Jesucristo, que Jesucristo sana al enfermo. ¿Creen Uds. eso? Él pone bien al enfermo.
Estaba escuchando un programa, no para criticar a alguien. Pero cuando venía de camino para acá esta tarde, estaba escuchando a un Doctor de Divinidad, uno de los oradores más brillantes en América, estaba hablando sobre el sufrimiento. Y tal vez yo esté equivocado. Si lo estoy, Dios me perdone. Pero cómo puede una mente brillante como esa estar tan torcida en la Escritura, después de llevar años de maestro y años en grandes escuelas y seminarios. Y él dijo: “La enfermedad era de Dios. Que…”. Dijo: “Que debiéramos darle la bienvenida al reumatismo, a la artritis. Si Dios nos la da, solo testifique y escupa polvo en la cara del diablo y diga: puedo tolerarlo y soportarlo, porque Dios la puso en nosotros para Su gloria”.

2 ¡Whew! Yo no puedo ver eso. Y no digo… Y no creo que eso sea inteligente. No creo que eso… Ese no es el Evangelio de Mi Señor Jesucristo. Y Dios no es el autor de la enfermedad. Ud. no puede depositar eso en mi Padre. Él vino para sanarnos. El diablo es el que nos enferma. Absolutamente.
Si eso fuera así, entonces qué de la dama con artritis que vino a Jesús en el —allá ese día, en día sábado, y Jesús puso Sus manos en ella y la sanó. Y ellos dijeron: “Fue en el sábado”, y encontraron falta en Él.
Él dijo: “¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga un animal, no lo desata en sábado para que beba?”. Dijo: “¿Cuánto más esta hija de Israel que había estado atada por el diablo todos estos años? (no por Dios, por el diablo) ¿no se le debía desatar en el día sábado?”.

3 Y yo digo, si ese mismo hombre, ahora mismo, si él se enfermara, y enfermo, fuera con un doctor. El doctor le dice que tiene apendicitis, se va al hospital para que se lo corten. Bueno, entonces si la apendicitis es una bendición, ¿por qué cortarla? Usted está cortando la bendición, ¿ven? Luego si eso es verdad, la ciencia médica está diciendo algo sobre sanidad Divina, ¿Qué de eso? Si eso es la verdad, cada hospital en el mundo, y cada doctor es anticristo trabajando en contra de Dios. Pues, es una vergüenza tener un doctor. Es una vergüenza ir al hospital. Es una vergüenza el ser sanado. Usted debería seguir adelante y morir. Contagiarse de estas enfermedades y morir rápidamente, o sentarse y sufrir con ellas, o algo. ¡Oh, vaya! Yo no puedo… no puedo entenderlo. Tal vez, tal vez, tal vez soy yo. Pero si lo es, no creo que lo sea; eso es todo. Creo que hay otra cosa mal en alguna parte.
Pero cómo un maestro, brillante, puede predicar un mensaje, y colocarlo justo en la línea, y abandonarlo allí. Es todo lo que Satanás quiere, lo suficiente para obtener… ¿Ven?

4 La mentira más grande del mundo tiene mucho de verdad en ella. Cuando Satanás vino a Eva, él dijo, le dijo en todo la verdad. Él dijo: “Ahora, serán abiertos vuestros ojos. Conocerás el bien y el mal. Conocerás igual que Dios. Tú no lo sabes ahora, pero lo harás… es la verdad”. Y todo, por el trayecto, y luego él dijo: “Ciertamente, no morirás”. Pero eso era una mentira, porque Dios dijo que moriría.
Y entonces cuando Jesús vino a la tierra con esas enfermedades que Él sanó, entonces Él estaba trabajando en contra de Su Padre Celestial. Y luego Él comisionó a Sus discípulos y los mandó a sanar a los enfermos y resucitar a los muertos, y limpiar a los leprosos. Entonces Él estaba trabajando en contra de la voluntad del Padre. Y entonces, las últimas palabras que dijo fueron: “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”, contrario a la voluntad del Padre.

5 Entonces si Él, por Sus llagas fuimos curados, Él, entonces el Padre no tuvo nada que ver con la expiación. ¡Whew! No sé cómo Uds. van a hacer eso. Pero sin embargo, esa es la gente lista. Dios ayúdame entonces a ser un tonto, ¿ven?
Un día escuché a un hombre que venía por la calle, tenía un anuncio en la parte de enfrente de él, decía: “Yo soy un tonto de Cristo”. Y en la espalda decía: “¿Y tú de quién eres tonto?”. La Biblia… Pablo dijo eso, usted sabe, en la… en la Escritura. Él era un tonto para Cristo.
Sí, yo creo que la Palabra de Dios enseña sanidad para el cuerpo y alma. No solo eso, pero Dios confirma la Palabra con señales y maravillas que siguen. Yo admitiré que Dios permite que Satanás nos castigue algunas veces; eso es verdad. Pero cuando termina el castigo, Ud. regresa a Dios, Dios su Padre lo sanará. Y eso es correcto.

6 Y yo admitiré que hay una enfermedad hasta la muerte. Y es por eso que hay dones proféticos en la iglesia para saber estas cosas. Pero el decir que nuestro Padre, que un hombre tuvo reumatismo, artritis, que diga: “Sí, Señor. Estoy tan contento de tenerlo. Contento de que Tú me lo diste. Yo lo abrazo. Me encanta. Me glorío en la tribulación”. Pablo tenía un aguijón en la carne, eso no era más enfermedad que otra cosa. Si no estaba sanando, se recuperaba, y decía: “El mensajero de Satanás que me abofetea”. ¿Qué significa la palabra “abofetear”? “golpe tras golpe”. ¿Ven? Luego Él lo sanaba; él se recuperaba. Él lo volvía a sanar. Él se enfermaba. Y Él lo sanaba. Él se enfermaba, golpe tras golpe. Él dijo: “Un mensajero de Satanás”, no una enfermedad, como él quiso decir, como lo dijo allí, sino como la gente intenta de interpretar. Voy a dejar que el Hermano Baxter les dé ese tema del aguijón en la carne, una tarde, o alguno de estos maestros.

7 Pero de cualquier modo, cómo gente brillante, vean cómo se desparraman. Y algunos pobres sufriendo, se quedan allí, sufriendo, y pensando que están haciendo la voluntad de Dios, cuando la bendición yace justo en su mano para sanarlo.
Quiero leer una Escritura en unos momentos. Primeramente, quiero dar una experiencia. Y después, si está bien, el Hermano Baxter me dijo, dijo: “Testifique solo un poquito esta noche o algo”, si yo así lo deseaba, porque él quería que lo hiciera así, por causa que él estaba un poquito cansado, y quería un descanso.
Quiero contar una experiencia, después leeré la Escritura a lo último.
Un día, cuando la cosa más sobresaliente, que yo creo que es una de las cosas más sobresalientes que hayan acontecido, fue uno de esos ministros fundamentales que me acusó y dijo que yo era un hipócrita y un diablo, y un impostor, y que deberían echarme de la ciudad. Y él mismo se pagó, como unos cincuenta dólares de su propio bolsillo, para una primera plana en el periódico sobre eso. Dijo: “Yo mismo me estaba imponiendo como un hombre de Dios. Y yo no era nada en el mundo, refiriéndose a mí, y que deberían echarme de la ciudad. Y que el hombre para hacer eso debería ser él”. Solo un joven de allá del cementerio, y… Sí. Y todo es lo mismo, un lugar muerto, exactamente. Leyendo, escribiendo, aritmética, y algunos de ellos no saben más de Dios de lo que un Hotentote sabría acerca de una noche Egipcia. Y ahora, esa es la verdad. Ahora, ellos están bien, si salen de allí, salvos por Dios. Pero Ud. no tiene que ir allí para ser salvo.
Pablo dijo, todo lo que sabía, para… él tuvo que… Todo lo que había aprendido, tenía que olvidarse de eso para aprender a Jesucristo. Y eso es correcto.

8 Y no estoy tratando de apoyar mi ignorancia. Solo estoy diciendo lo que la Biblia dice. Pedro y Juan pasaron por la puerta llamada la Hermosa, allí yacía un hombre cojo desde el vientre de su madre. Él dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”. Y Pedro tomó al hombre por la mano y lo levantó poniéndolo sobre sus pies, y lo sostuvo allí hasta que los huesos de sus tobillos recibieran fuerza. Él entró al templo, saltando y alabando a Dios. Y la Biblia dice que: “Eran hombres ignorantes y sin letras”. ¿Es eso correcto? Se nos enseña que Pedro ni siquiera conocería su propio nombre si estuviera escrito delante de él. Él no hubiera sabido lo que era. Pero él conoció a Jesucristo.
Y yo… Eso es lo que quiero que mis hijos conozcan. Eso es lo que quiero que la gente conozca. Pienso que la educación es maravillosa, siempre y cuando no se torne un tonto educado (¿Ven? Sí), sin el suficiente sentido común para saber cómo cuidar su educación. La educación está bien, algo excelente, y la necesitamos. Dios sabe eso. Pero necesitamos salvación más de lo que necesitamos educación.

9 Si Uds. hubieran estado conmigo en África hace unas semanas, hace unos meses, y hay unos hombres sentados aquí ahora, que son de África, y saben que es la verdad. Cuando entré a la reunión allá, y vi a esos Hotentotes regresando de allá arriba, esa gente analfabeta, donde los misioneros han entrado allá y han tratado de enseñarles a leer, escribir, y aritmética, y lo hacen doblemente hijo del infierno, de lo que era cuando empezó. Y todos los hombres paganos que entraron, supuestamente eran Cristianos, cargaban un pequeño ídolo salpicado de lodo, y todo lleno de sangre, supuestamente era un Cristiano.
Su papá cargó eso, usted sabe, y un león se fue detrás de él, así que él lo bajó, dijo una oración, y prendió un pequeño fuego, y el león se fue. Seguro, el fuego hizo que el león se fuera, ¿ven? Y luego si eso no funciona, entonces él se da la vuelta, y si… su… si el Dios del cual hablan los misioneros no funciona, entonces él intentará con ese. Él lleva ese primero por seguridad. Eso no es Cristianismo. Pero cuando vieron que el poder de Dios hizo que un hombre que nació lisiado, se parara sano otra vez, ellos quebraron sus ídolos en el suelo, y aceptaron a Jesucristo como su Salvador.
Y los periódicos estaban publicando artículos allí donde carros y más carros cargados de relojes, y anillos, y armas de fuego, que vendían, y tenían allá en sus… en sus chozas y cosas. Ellos lo regresaron en una verdadera conversión.
Déjenme decirles, Jesucristo está enviando un mensaje en esta última edad que está sacudiendo cosas. “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová”. Eso es verdad. Muy bien.
Y yo me paré delante de algunos de esos Doctores de Filosofía y con sus grados de DDs, hace unos días. Cuando el Doctor David y muchos de ellos me dijeron, dijeron: “Billy, vete a casa, tuviste una pesadilla…”.

10 Yo dije: “No aprecio eso”. Dije: “Si Ud. ya terminó, si no me quiere, aquí está mi credencial”. Dije: “Yo seguiré a Dios, guiado solo; no tengo que seguir a la iglesia Bautista”.
Él dijo: “Yo… yo no… no es mi intención decirlo de esa manera, Hermano Branham. Yo… yo… me imagino que herí sus sentimientos”.
Yo dije: “Ud. nunca hirió mis sentimientos, pero cuando Ud. me dice que eso era una pesadilla, cuando yo estuve allí y hablé con un Ángel cara a cara…”.
Él dijo: “¿Quieres decir que vas a ir alrededor del mundo, con una educación de séptimo grado, y ganarás miles para Cristo?”.
Yo dije: “Eso es lo que Él dijo. Y eso es lo que yo creo”. Eso es correcto.
“¿Cómo lo vas a hacer?”.
Yo dije: “No sé más de lo que Pablo podía decirles allá en el barco aquella noche, de que él tenía que comparecer delante de César. Pero él dijo: He aquí, el Ángel de Dios se me apareció anoche, y dijo: No temáis Saulo, Pablo, vas a tener que comparecer delante de César. Y Dios me ha concedido todos los que navegan conmigo. Y él dijo: Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. Y yo creo en Él”. Y es la verdad.

11 Y eso es lo que necesitamos esta noche, mi hermano, hermana. Ese es el problema con nosotros los estadounidenses; nos quedamos allí cuestionándonos. El Doctor Tal y tal dijo tal y tal. ¿Saben a qué me recuerda? A una gran morgue funeraria, donde entra un montón de gente muerta, le bombean algo de fluido en ellos, para mantenerlos… asegurarse de que no vuelvan a vivir. Eso es… Solo el Doctor Tal y tal dice: “Fue telepatía mental”. Este otro dice: “Es psicología”. Este otro dice: “Es esto y lo otro”.
Estoy tan enfermo y cansado de la filosofía humana. Yo quiero ver el verdadero poder de Dios demostrado y moviéndose entre Su pueblo, donde ese Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, probándose a Sí mismo. Y de eso es que el mundo está hambriento.
Cuando me paré allí al lado de ellos, yo dije: “Caballeros”.
Ellos dijeron: “Hermano Branham, Ud. acaba de regresar de un viaje misionero”. Dijo: “Fue muy alarmante cuando leímos en los periódicos donde Ud. tenía a treinta mil convertidos”.

12 Yo dije: “Caballeros, durante los últimos cincuenta años, Uds. han estado enviando misioneros a África. Yo conocí a muchos de ellos que han estado allí durante mucho tiempo. Algunos de ellos son jovencitas que se encuentran allá, dijeron que eran misioneras, y muchachos”. Y les dije: ¿De dónde son Uds.?. Me dijeron de qué colegio eran. Yo dije: ¿Cuántas almas han ganado para Cristo? Hasta ahorita ninguna. Paseando en un buen carro, viven en los mejores hoteles, y yo dije: ¿Aún ninguno? No. Cuando los nativos tienen una danza de guerra, después que salen de las minas y cosas, ellos reparten unos cuantos folletos“.
¿Qué sabe un nativo sobre folletos? Él quiere… Pablo aprendió hace mucho tiempo, y Jesucristo siempre supo que se necesita poder para convertir a los paganos. Eso es correcto. Y ellos andan por el lugar, y con todos esos folletitos en sus manos. Y tan pronto se voltean las espaldas, lo tiran de esa manera.

13 Y yo dije: “Ustedes enviaron misioneros allá durante cincuenta años; gastaron millones de dólares”. Y yo dije: “Lo que Uds. llaman fanatismo ganó más personas para Cristo en cinco minutos que todos los misioneros que enviaron en cincuenta años”. ¡Aleluya! Nuestro Dios vive y reina. Él es un Dios de poder. Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Él es el Dios que cerró los cielos en los días de Elías. Él es el Dios que calmó las aguas en el poderoso mar aquella noche. Él es Aquel que despertó a Su Hijo de la muerte, después de haber estado en el sepulcro tres días. Él es Omnipotente. Él vive y reina para siempre. Y Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Él siempre será Dios. Él siempre tendrá a alguien que creerá en Él de esa forma también. Dios nunca ha estado sin un testimonio.

14 Y al ver algunas de esas personas que tienen más educación de lo que saben qué hacer con ella, y salen de algún seminario, y con alguna clase de grado de DD, y Licenciatura… grados de Licenciatura y así sucesivamente, y regresan así. ¡Ten misericordia! Eso no significa más para Dios [El Hermano Branham chasquea sus dedos] que eso. ¿Conoce a Cristo en el poder de Su resurrección? Eso es lo principal.
Miren, ellos lo explican de esta manera y lo explican de aquella manera. Y en algo de eso le pegan muy bien, y dicen esto bien. Y cómo es que lo doblan y lo blanquean completamente, luego llegan a la verdad fundamental, y la niegan. Eso me llega a la sangre, porque yo sé que Cristo murió por este propósito. Y la prueba del pudín está al comerlo. Eso es correcto. Aquí está. Se prueba a sí mismo. Hay millones, miles de miles, que han estado en mi reunión, y pueden presentar testimonios de los doctores, y por el estilo, que hubieran estado en la tumba, y muchos de ellos están escritos en las listas de los muertos, que se supone deberían haber muerto muchos años atrás con cáncer. Yo puedo presentarlo esta noche, que ellos están vivos y saludables y fuertes. Y ni una señal de eso por ninguna parte. Ese es Jesucristo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Él prometió esas cosas, y estamos viviendo en los días para verlas.

15 La noche allá en Houston, cuando este joven puso eso en el periódico, al día siguiente, el hermano Bosworth, uno de los viejos soldados de aquí de Zion; él me llamó el día de hoy. Se está preparando para regresar al África, setenta y tantos años de edad, como unos setenta y cinco años, su corazón está ardiendo por regresar al África. Él quiere regresar. Él dijo: “Oh, Hermano Branham”, dijo: “Los estadounidenses son encantadores, pero esa gente no quiere a Dios. ¿Por qué predicarles una y otra vez y otra vez, y de todos modos están completamente enredados, y no saben qué creer, cuando esa gente de aquel lugar ni siquiera lo ha escuchado una sola vez? Vaya a llevárselo a ellos”. Y ese es mi corazón también, amigos.
Y a Uds. gente Cristiana, viniendo esta noche, hay gente sentada alrededor de la ciudad, el poder de Jesucristo moviéndose alrededor, sillas vacías colocadas aquí en el auditorio. “Como fue en los días de Noé, así será en la venida del Hijo del hombre”. ¿Ven? Allí están ellos; despreocupados. Les han inyectado tanto fluido para embalsamar al punto que no pueden… Bueno, fueron predestinados para ser de esa manera. Eso los sacudió, ¿no es así? Pero es la verdad. Yo puedo probarlo por la Biblia. Que los hombres son predestinados para perderse.

16 Judas, como en el capi… 4, el versículo 4 de Judas, dice: “Hombres de la antigüedad, destinados para esta condenación. Que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios”. Correctamente. Destinados desde la antigüedad para esta condenación, Dios se los destinó a ellos; igual que Faraón, Judas Iscariote, y muchos de ellos. No pisotee la propiedad de Dios. Si Dios le da un jalón en la puerta de su corazón, sea la persona más agradecida que hay en este edificio esta noche, de saber que Dios le da el privilegio de entrar a Su reino, y tocar en la puerta de su corazón, y buscarlo. Ud. pudiera ser uno de esos allá afuera, que está por fuera del reino esta noche.
Y allá este hombre con toda su escolaridad, el Hermano Bosworth, vino, dijo: “Mire esto, Hermano Branham, lo que está en el periódico”. Yo dije… Dijo: “Este tipo lo ha retado a usted. Él ha hecho todo…”.
Yo dije: “Eso no significa nada, Hermano Bosworth”.
Bueno, al día siguiente, aquí venía otra vez, otro anuncio grande. Decía: “Eso mostraba de lo que yo estaba hecho, que yo tenía miedo de encarar la verdad, y de encarar los hechos en la Biblia de Dios. Porque de esta manera es con este montón de santos-rodadores”.

17 Escuchen. Yo he viajado por los siete mares, y hasta ahorita no he visto un santo-rodador. Nunca he visto uno. He visto a gente gritar y clamar. Los he visto que se tornan desordenados aún en su manera de conducirse, yendo en exceso, hacia el otro extremo. Y eso lleva a la gente a alejarse. Pero yo preferiría un poquito de fuego silvestre a no tener nada en absoluto. Sí. Eso es correcto. Pero allí está él. Pero un santo-rodador, nunca he visto uno. Nunca he escuchado de una iglesia que se haya llamado, que ellos mismos se hayan reorganizado como santos-rodadores. Hasta ahorita no he visto a ninguno. Pero este tipo tenía que poner eso en el periódico, usted sabe, para hacerse el listo, en la gran “Crónica de Houston”.
Ahora, el Hermano Bosworth vino al día siguiente; él dijo: “Hermano Branham, enfréntelo en eso”.
Yo dije: “Hermano Bosworth, Dios nunca me envió a discutir con la gente. Él me envió para orar por la gente, no…”.

18 Y él dijo: “Bueno, Hermano Branham”, él dijo: “Me doy cuenta de eso”, pero él dijo: “Mire”. Él dijo: “La gente aquí va a pensar que somos solo un montón de gente que no sabe de lo que está hablando, ante el público. Y esos miles y miles se han reunido allá en ese lugar”. Dijo: “Ellos debieran de saber qué es la verdad”. Y dijo… El Hermano Bosworth se crió aquí en Zion, bajo el Doctor Dowie, y así sucesivamente. Y él lo creía. Y yo creo que él es uno de los maestros más grandes hoy día en sanidad Divina. Y él dijo: “Hermano Branham, eso simplemente no debiera ser”, él dijo: “ante el público”.
Yo dije: “Hermano Bosworth, la unción del Espíritu Santo está sobre mí. No tengo tiempo para discutir. La Biblia dice: ”Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ¿no caerán ambos en el hoyo?“. Yo dije: ”Dejadlos. Él nunca me mandó para discutir. Él me mando para orar“.
Y así que él dijo: “¿Me daría el privilegio de hacerlo yo?”. Oh, yo aprecié eso. Me hizo recordar a Caleb de la antigüedad: “Déjame ir a tomar esa ciudad”.

19 Y yo pensé: “Ese hombre, acaba de salir del seminario, allí está con todos sus grados y cosas, y este hombre anciano, setenta y tantos años de edad, parado allá, queriendo desafiar a ese joven a un debate; o el joven desafiarlo a él, y él queriendo tomar la Espada contra él”.
Yo dije: “No, Hermano Bosworth, no le voy a dar el privilegio de hacerlo”. Yo dije: “Porque solo va a provocar un gran altercado, y uno no gana nada discutiendo. Usted simplemente es como la lechuza del irlandés, puras plumas y alboroto”. Yo dije: “Uno no llega a ninguna parte, y no hay ninguna lechuza en eso”. Y dije: “El…”.
Él dijo: “Bueno, si Ud. solo me da el privilegio, Hermano Branham, le prometeré que no voy a discutir”. Él dijo: “No voy a contestar ni una palabra; seré un caballero Cristiano”. Y yo lo miré. Sus pobres ojitos brillando, y solo… él simplemente quería tanto entrar en eso. Y yo dije: “Pues”, volteé a ver a mi esposa, y es cuando yo… Él me metió en el reto de venir a Sud… a Durban, Sudáfrica y orar por Florence Nightingale quien se estaba muriendo de cáncer, la nieta de la finada Florence Nightingale, la fundadora de la Cruz Roja en Inglaterra.
Y yo dije: “Hermano Bosworth, solo deme un poco de tiempo para orar”.

20 Él salió; regresó de nuevo en unos minutos. Dijo: “¿Qué al respecto?”. Dijo: “Los reporteros están esperando”. Por supuesto, me mantenían apartado de la gente. No es que yo no quiera estar con la gente, yo quiero estar con la gente. Yo amo a la gente. Pero la gente…
Mis amigos algunas veces dicen: “Hermano Branham, ¿vendrá para acá en la reunión, tendrá esta pequeña visita social?”. Yo quiero hacer eso. Quiero hacerlo. Pero escuchen, Dios me hizo saber en el principio, que si voy a hacer un siervo de Dios, o del hombre, tengo que mantenerme apartado del público, y estar en contacto con Dios, para poder servir a Dios. Yo sirvo a los hombres, sirviendo a Dios. Y amo ir a los lugares, y ver a la gente y hablarles y cosas, pero el Espíritu Santo no me permite hacer eso.

21 Ahora, no digo que todos los ministros tengan que hacer eso. Yo nací bajo un nacimiento nazareo, por supuesto, y así que es solo un poquito diferente. Y entonces, muchas cosas que hago en mi vida, yo no le pediría a otra gente que lo hiciera. Yo no digo que tengan que hacer eso para ser un Cristiano, porque fue algo diferente… en conjunto.
Y muchos de Uds. entienden eso, ¿no es así? ¿Ven? Es solo… Eso es para mí en… o para mí personalmente, cosas que yo tengo que hacer, y cosas, de la manera que tengo que vivir, y las cosas que tengo que hacer. Es un nacimiento Nazareo. Y por lo tanto nosotros no… no es que… Usted no puede enseñar que toda la gente tenga que ser de esa manera. ¿Ven? Pero me refiero a mí mismo.
Y luego finalmente, cuando él regresó, yo dije: “Muy bien, Hermano Bosworth”. Ellos no dejaban que los reporteros subieran los escalones hasta donde yo estaba. Yo dije: “Si Ud. quiere hacerlo, y me promete que no discutirá…”. Ahora, muchos de los amigos de Bosworth están sentados aquí y lo conocen bien. Y así que entonces yo…
Y él dijo: “Le prometo, Hermano Branham, que no voy a discutir ni un poquito”.
Yo dije: “Muy bien. Eso está bien. Adelante”.
Así que bajando los escalones se fue como un niñito con su primer juguete. Él corrió abajo y le dijo a los reporteros, dijo: “Mire, el Hermano Branham, no lo hará”. Pero dijo: “Me dejó hacerlo”. Dijo: “Yo me ocuparé de eso”.
Y así que entonces, por supuesto, la “Crónica de Houston”, usted sabe cómo es el periódico, en grandes encabezados al siguiente día: “Volarán Plumas Eclesiásticas”, usted sabe, algo por el estilo. Me imagino que eso es lo que tienen que hacer, así que esto salió por todos lados.

22 Pero lo que me puso a pensar, amigos, y saber que la iglesia de Dios nacida de nuevo está lista, escuchen. ¿Qué es la cosa más grande hoy día? Es la discusión, la cuestión que la gente nacida de nuevo tiene en medio de ellos, me refiero a la en verdad nacida de nuevo.
Algunos de ellos dicen: “Bueno, yo estaba… Me hicieron así de esta manera. Yo hago esto de esta manera. Yo… El Señor quiere que haga esto”. Eso está bien, siempre y cuando se reconozcan uno al otro como hermanos y hermanas, dejen ir el resto. Y después, no en cómo dice Ud. su oración, o lo que sea que Ud. haga, eso no tiene nada que ver al respecto. Es su corazón con Dios, es lo que lo hace.

23 Y luego ese día, el periódico, por supuesto: “La Crónica de Houston” está en la Asociación de Prensa, y salió a todas partes. Y lo que me hizo sentir bien, fue que ese día, del Este, Oeste, Norte, Sur, trenes especiales, y aviones rugían abriéndose paso por las planicies, trayendo gente al rescate.
¿Qué fue eso? Ellos, eran… Eran Trinitarios, y de la Unidad, de Solo Jesús, o Asambleas, o lo que sea, de Las Lluvias Tardías, o lo que sea que quieran ser; la Nazarena, Peregrinos de Santidad, lo que sea que eran, eso no les importaba. El principio de Jesucristo estaba en juego, y ellos se juntaron al punto que miles se arremolinaron en ese gran terreno de corridas, un lugar grande, o el Coliseo Sam Houston, hasta que abarrotaron el terreno donde los grandes espectáculos de rodeo y cosas se llenan por allí, las galerías y todas partes. Ellos dijeron… [Espacio en blanco en la cinta]. Eso está bien. Muy bien.

24 Ahora, y en ese gran apuro allí esa noche, la gente llegando de todas partes, y formadas y abarrotaron el lugar. Yo dije: “No voy a ir para allá. Yo no quería ir para allá, porque no me gustaba escuchar un debate. Uno jamás llega a ningún lado debatiendo. Mejor es que lo deje en paz. Así que dije: ”No voy a ir“. Bueno, muy bueno, eso estaba bien.
Y al llegar el momento cuando los servicios se estaban preparando. Yo simplemente no podía quedarme en casa. Eso es todo. Simplemente tenía que ir. Y le dije a mi esposa; dije: “Voy a ir para allá”. Y ella está aquí en el edificio esta noche, ella y la niñita.
Y entonces, fuimos para allá, y llevamos la… Y mi hermano fue conmigo, Howard, él estuvo aquí conmigo la última vez que estuve en Zion. Y así que entonces él dijo: “Ahora, Bill, te vas a mantener callado”.
Y yo dije: “Bueno, seguro”.

25 Y así que subimos al balcón treinta, muy arriba en el asiento treinta allá arriba, muy arriba. Me senté allá arriba. Nadie me conocía. Tenía mi saco arriba de esta manera. Y subimos allá arriba y nos sentamos.
Bueno, yo escuché esto, todos preparando a los moderadores y todo. Y Cy Ramsar, pienso, estaba cantando, dirigiendo los cantos. Así que al final Cy simplemente llegó al lugar, y él conocía al Sr. Richey, y muchos de ellos. Así que lo tenían a él dirigiendo los cantos. Y así que justo al final cuando él dijo: “Ahora, el principal evento de la tarde, la discusión que está a punto de tomar lugar. Pero”, dijo: “Yo leí el otro día un pequeño artículo en los periódicos de aquí de ustedes”. Dijo: “Leí allí donde William Branham debería ser echado de la ciudad”. Dijo: “Ustedes gente de Houston, que se hacen llamar a sí mismos Cristianos, si pusieran más tiempo tratando de echar a los contrabandistas de la ciudad, en lugar de gente piadosa como esa, Houston estaría mucho mejor”.

26 Y yo dije, hubo un grito que subió, alrededor, miles de personas estaban allí. Yo supe entonces que algo había sucedido. Solo me quedé quieto. Así que este señor… El ministro Bautista, él no… Él no iba a permitir; él no iba a salir primero. Él quería ser el último para poder restregárselo al Sr. Bosworth. Así que ellos dijeron: “Muy bien”. Estaban teniendo solo un problemita entonces, a lo último.
Así que el Sr. Bosworth subió, un viejo soldado valiente de la cruz se paró tan derecho y sólido. Él se paró allí y dijo: “No estamos esta noche aquí para discutir o debatir”. Él dijo: “Estamos aquí, esta noche para comentar o para venir y razonar juntos”, él dijo: “sobre las Palabras de Dios”. Él dijo: “Yo tengo aquí seiscientas declaraciones diferentes concernientes a Jesucristo hoy, y Su actitud hacia los enfermos. Su actitud… actitud hacia los enfermos es exactamente la misma hoy como lo fue el día que Él caminó por las riberas de Galilea. Las tengo aquí escritas en papel. Y si el Sr. Best toma cualquiera de esas y la refuta con la Escritura, yo bajaré de la plataforma y le daré a él el debate”. ¡Whew! ¡Qué declaración!
El Sr. Best dijo: “Siga adelante, me encargaré de eso cuando yo suba allí”.

27 Él dijo: “Sr. Best, le voy a hacer una pregunta. Si me contesta sí, o no, como sea que me responda, entonces la discusión habrá terminado”. Él dijo: “¿Se aplicaron a Jesús los nombres de redención de Jehová? ¿Sí, o no?”.
Yo me desplomé. Pensé: “¡Oh, vaya! Allí está”. Nunca había pensado en eso en mi vida. Pero ese viejo Caleb parado allí, ungido… ¿Ven? Era diferente a esa experiencia de seminario sentado allá atrás, de leer, escribir, aritmética. Él nunca pensó en esas cosas.
Él dijo: “¿Se aplican a Jesús los nombres de redención de Jehová? ¿Sí o no?”. Él dijo: “Contésteme, sí o no, y yo me sentaré”.
Él dijo: “Siga adelante, yo me encargaré de eso”.
Dijo: “Le estoy preguntando, señor”. El moderador le dio permiso para que fuera. Dijo: “Le pido, venga a esta plataforma, y diga sí o no, y yo me sentaré”.
Seguro, él no podía decir sí o no. Él no podía. Él estaba atado allí mismo, aún antes de comenzar“. ”Pues“, él dijo: ”Sr. Best, estoy muy sorprendido“. Dijo: ”Y es uno de los argumentos más débiles que tengo al respecto, y Ud. no puede contestar eso, ¿qué va a hacer con el resto de ellos?“. Allí lo tienen. Dijo: ”Ese es el más débil. Solo comencé con eso“.

28 Pero si él decía: “No”, entonces no era… Si él… si decía: “No”, entonces Él no era Jehová-jireh, el Sacrificio provisto por Dios. Él es Jehová… Si Él no es… Los nombres de redención de Jehová, si no se aplicaban y cumplieron en Jesús, entonces Él no es el Cordero provisto de Dios, y Ud. se encuentra en sus pecados, y Él fue un impostor.
Y si Él es Jehová-jireh, Él también es Jehová-rapha, porque Ud. no puede separar el nombre expiatorio o esos nombres de redención, porque todo va en la redención. Y si Él es Jehová-jireh, entonces Él es Jehová-rapha. Y “rapha” es igual que “jireh”, así que Él es el Sanador, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Eso lo concluyó. ¡Oh, vaya!
Él dijo: “¿Qué va Ud. a decir, Sr. Best?”.
Él dijo: “Yo… yo… yo haré… Yo…yo… yo… yo haré…”.
Él dijo: “Venga aquí y dígalo [Palabras no claras]”.

29 Y cuando él llegó al lugar, seguía golpeando fuerte con los pies; él se levantó y abofeteó al predicador. Entonces cuando él bajó allí, y volvió a subir, y cuando llegó el tiempo para que viniera a la plataforma, él predicó un buen sermón Campbelita. Yo fui acunado en la iglesia Bautista. Sé cuál es su doctrina Bautista. Debería. Muy bien.
Y él no predicó para nada Divina… Los Bautistas creen en sanidad Divina, orando por los enfermos. Exactamente correcto. Pero ellos… Él predicó y aún negó poderes de Cristo, y dijo que aún Lázaro volvió a morir. Él dijo: “La sanidad Divina se aplica en 1 Corintios 15, cuando esto mortal se vista de inmortalidad”.
¿Para qué vamos a necesitar sanidad Divina entonces, cuando seamos inmortales? Así que allí estaba. Y justo cuando él dijo eso, y todos comenzaron a reírse de él. Él dijo: “Solo un montón de santos-rodadores simplones como Uds. son los únicos que creen en cosas como esa”. Dijo: “No hay un verdadero Bautista que alguna vez vaya a creer en algo como eso”.
El Hermano Bosworth dijo: “Solo un momento, hermano”.

30 Él dijo: “Le quiero preguntar a esta congregación esta noche, ¿cuántos de ustedes… [Espacio en blanco en la cinta]? Solo ustedes que son Bautistas y tienen una buena postura con la iglesia Bautista, son los que quiero que se pongan de pie, mientras estamos… ahora. Y trescientos se pusieron de pie.
Dijo: “¿Qué de eso, Sr. Best?”.
Él dijo: “Oh, tonterías, la gente puede testificar cualquier cosa; eso aún eso no lo hace correcto”.
Él dijo: “Usted no puede probar por las Escrituras, y aquí está la evidencia”, ¿ven?
Y así que entonces, el Sr. Richey pegó un brinco. Él es como una pequeña mosca, de todos modos, usted sabe. Dijo: “Me gustaría preguntar algo”. Y así que el moderador finalmente le dio permiso. Dijo: “¿Quiénes de la Conferencia Bautista del Sur, y Uds. hombres que están sentados por allí, en esa primer grada…?”, dijo: “¿Acaso la Conferencia Bautista del Sur, es esta su actitud hacia Jesucristo, el Sanador? ¿Mandaron todos Uds. a este hombre para acá?”.
Obsérvelo. Allí había miles de Bautistas sentados allí. Nadie se movió. Richard volvió a subir la apuesta.

31 Él era un muchacho de Zion, también, usted sabe. Su padre fue el alcalde aquí de la ciudad, ¿ven? Aquel que permaneció allí y dijo: “Muerte, mantente quieta, hasta que predique este sermón”. Y la muerte lo escuchó hasta que él terminó de predicar su sermón, y cayó hacia atrás en los brazos de su muchacho y murió: Sr. Richey, sí, señor.
Él dijo: “Quiero preguntar eso”. Y entonces el presidente, o el que era de los hombres Bautistas, dijo: “Él vino por su propia cuenta. Eso es de él. No la Conferencia Bautista, ellos no lo enviaron, pero él vino por su cuenta”.
Él dijo: “Eso es todo lo que quería saber”. Se sentó.

32 Entonces Best dijo, el Sr. Best se levantó y dijo: “Dejen que ese santo-rodador, que ese sanador Divino pase al frente. Déjenlo obrar. Déjenme verlo. Déjenme ver a uno de sus pacientes que él hipnotiza aquí, revisarlo dentro de un año a partir de hoy. Déjenme verlo. Déjenme verlo. Tráiganlo. Déjenme ver que lo haga”.
El Sr. Bosworth dijo: “Todas las noches él está aquí, puede venir en cualquier momento”. ¿Ven? Él dijo: “De todas maneras, el Hermano Branham no reclama ser un sanador Divino”. Dijo: “Jamás”. Dijo: “Me imagino que su literatura se publica en muchos diferentes idiomas. Él le ha hablado directa e indirectamente a millones de personas”. Y dijo: “Ni una sola vez ha dicho: Un sanador Divino. Él siempre dice que Cristo es el Sanador”. Y dijo: “Si el Hermano Branham, al predicar sanidad Divina, lo hace un sanador Divino, entonces usted al predicar salvación lo hace un Salvador Divino”. Eso lo aplacó, ¿ven?
Dijo: “¿Le gustaría ser llamado un salvador Divino?”.
“¡Absolutamente no!”.
Él dijo: “Tampoco quiere el Hermano Branham ser un sanador Divino”. Dijo: “Él solo predica sanidad Divina a través de la cruz. Y Ud. no fue capaz de decir que él no predica eso a través de la cruz por las Escrituras”. Eso lo calló.

33 Él dijo: “O a cualquier otro hombre aquí se le hace el reto sobre las mismas bases para que venga y pruebe, los que se paran en contra de la Biblia, que Jesucristo, que Su actitud hacia los enfermos hoy, no es la misma como fue entonces”. Si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, Él tiene que ser el mismo Hombre. Exactamente.
Y luego, él dijo: “Pero Ud. no puede apoyar eso. Y él al predicar sanidad Divina por medio de Jesucristo no lo hace un sanador Divino. Él solo los apunta a Cristo. Y el predicar la salvación por medio de Jesucristo, no lo hace a usted un Salvador Divino. Pero si lo hace a él un Sanador, lo hace a usted un Salvador”.
Así que entonces él dijo: “Permitan que venga aquí. Permitan que venga aquí. Yo quiero verlo. Que venga y obre”. Él comenzó a pisar fuerte de un lado a otro“.
El Hermano Bosworth dijo: “Ahora, sé que el Hermano Branham está en el edificio. Si él quiere venir, y despedir la audiencia, muy bien. Pero él bajo unción… y yo… el que pase y obre, eso es algo diferente”. Y él dijo: “Hermano Branham, sé en dónde está Ud. sentado”. Y todos comenzaron a mirar alrededor. Él dijo: “Yo sé en dónde está usted sentado, y si quiere pasar y despedir esta audiencia en oración, está bien. Pero no tiene la obligación de hacerlo”.

34 Y mi hermano Howard, colocó su mano en mi hombro, y dos o tres ujieres estaban parados a mi lado, y dijo: “Quédate quieto. Quédate quieto”.
Yo dije: “Muy bien”. Y me quedé allí solo un minuto. Algo empezó a hacer “Whoosh”. Entonces supe que no me iba a quedar quieto por más tiempo; sentí Algo moviéndose. Mi esposa me tomó de la mano, ella dijo: “¿Querido?”.
Yo dije: “Cariño, solo un momento. Es el Ángel del Señor”.
Howard dijo: “Bill, no vas a bajar allá”. Y la gente volteó hacia arriba a mirarme y comenzó a gritar y llorar. Él dijo: “No vas a bajar”.
Yo dije: “Howard, hazte a un lado, hijo. El Ángel del Señor me dice que baje allá”.

35 Los ujieres comenzaron a aventar sus manos de esa manera, y formaron una línea al ir bajando, por el lado. Caminé hasta la plataforma. Yo sabía que Él estaba aquí. Dije: “Yo no reclamo ser un sanador Divino”. Y yo dije: “No sean duros con el Sr. Best”.
Sin embargo, él había contratado a unos fotógrafos para que vinieran al lugar. Escuchen esto. Él contrató a un fotógrafo comercial, del Estudio Douglas. Escríbanle, si quieren averiguarlo. Conectado con la Asociación Americana de Fotógrafos. Y él contrató al Sr. Kipperman del Estudio Douglas en Houston, Texas, número diez y algo, Calle Rusk. Está allí en mi libro. Escriban y pregúntenle su testimonio. Y el Sr. Ayers que vino con él, era un Católico Romano que me criticó, y dijo que yo era un hipnotizador, en el periódico un día antes. Y Kipperman era un judío ortodoxo que aún negaba a Jesús. Y el Sr. Best lo había enviado allá y le dijo: “Ven a tomar una media docena, fotos satinadas de mí de seis por diez, mientras tomo a ese anciano allí y lo despedazo y lo despellejo y unto sal en su piel, y lo clavo en mi puerta como un memorial de sanidad Divina”. Eso muestra donde yace el espíritu Cristiano y toma a un hermano… ¿Ven? Muy bien, eso, allí lo tiene. (¿Lo ven?), todo hinchado aquí; nada aquí abajo, ¿ven?

36 Y luego, después él se acercó allí. Y ellos tomaron las seis fotos satinadas mientras él estaba predicando. Él posó para ellos de esta manera, y posó para ellos de esa manera, usted sabe. Y ellos tomaron las seis fotos satinadas.
Y así que entonces, cuando yo comencé a bajar de la plataforma, ellos dijeron: “No más fotografías, eso depende de todos los fotógrafos, y así sucesivamente, tomando fotografías”. Dijo: “No más fotografías…”. Porque ellos toman esas fotografías en las reuniones, y las venden, y no es correcto (¿Ven?), comerciar o cualquier cosa que pertenezca a Dios. Y por tanto, es incorrecto hacer eso. Así que nosotros solo detuvimos todas las fotografías. Entonces ellos no dejaban que se tomaran fotografías.

37 Entonces, yo dije: “Que nadie piense mal del Sr. Best”. Yo dije: “Pienso que él fue sincero, hasta que él miró abajo a esta hilera de camillas y catres y cosas, tendidos allí, y a esa gente acostada aquí con cáncer, y problema cardíaco, que va a morir en unos cuantos días, si Dios no los ayuda. Y los doctores los han desahuciado. Ellos han hecho lo mejor por él. No hay nada que ellos puedan hacer, y ahora Ud. dice, él… yo creo que él era sincero hasta el punto que dijo que sentía lástima por esa gente”. Él no podía sentir lástima por esa gente, y robándoles tratando de bloquear la única esperanza que tienen de vivir. ¿Cómo puede sentir lástima por ellos? Es como quitarle alimento a un hombre que se está muriendo de hambre“. Yo dije: ”Y allí están sus compañeros sentados allí atrás, quienes estaban en su condición solo hace unos días, y con declaraciones de doctores que fueron sanados [Espacio en blanco en la cinta]… porque están todos enredados en sus experiencias religiosas“. ¿Ven? Dije: ”Yo no [Palabras no claras] creo que eso fuera sincero“.
Pero de todos modos, él vino corriendo a la plataforma, dijo: “¿Branham?”.
Yo dije: “¿Sí, señor?”.
Él dijo: “Como hombre, yo lo admiro. Como predicador, no pienso mucho de usted”.
Yo dije: “Ese es un sentir mutuo”. Uh-huh. Bajé de la plataforma. Eso fue todo.

38 Así que yo dije: “Muy bien. Ahora. Él está…”. Yo dije: “Mire, yo no reclamo ser un sanador Divino”. Y dije: “Me acordé de mi Señor, cuando él dijo: Baja, y obra. Baja, déjame ver”. Yo dije: “Ese mismo diablo, cuando Él estaba en la cruz, y le pusieron un trapo alrededor de Su rostro… Yo creo que Él era un Profeta, el Rey de los profetas”. ¿No creen eso? Él conoció a la mujer junto al pozo. Ella tenía cinco esposos. Él conoció en dónde estaba Natanael cuando él estaba bajo la higuera, o el árbol de olivo, oh, higuera, creo que fue; cuando él estaba allá. Él conoció en dónde estaba el pez que tenía la moneda en su boca. Ellos le pusieron un trapo alrededor de Su rostro y le pegaron en la cabeza con un carrizo, y dijeron: “Ahora, si eres profeta, profetiza, dinos quién te pegó”. Él ni siquiera abrió Su boca o dijo una palabra.

39 “Y luego, cuando lo pusieron a Él en la cruz, dijeron: ”Si eres el Hijo de Dios, baja y déjanos ver. Pruébanoslo ahora. Baja de la cruz, y te creeremos“.
Yo dije: “Ese mismo viejo espíritu, esos predicadores que lo tuvieron allá atrás están muertos, pero el espíritu sigue vivo en otros predicadores, ha venido a través de la edad”.
“Sana a este. Sí, veámosle a Él sanar a este otro”. Cuando Él estuvo aquí y pasó por el estanque de Betesda; allí yacía una multitud de lisiados, de cojos, paralíticos, ciegos, secos, tendidos allí de esa manera, y Él pasando al lado, y siguió caminando y tomó y un hombre que tenía diabetes de azúcar, o alguna clase de enfermedad, y lo sanó, y dejó a una multitud acostada allí.
Los judíos tenían la misma cosa. Ellos dijeron: “Lo cuestionaron a Él al respecto”.
Aquí está lo que Él dijo, San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo, Yo no puedo hacer nada sino lo que el Padre me muestra. Porque el Padre ama al Hijo, y Él le muestra lo que Él hace. Le muestra a Él todo lo que Él hace. Y Él les mostrará cosas mayores (que la sanidad de este diabético, o tuberculoso, o lo que sea que era), para que os maravilléis. Pero Yo no puedo hacer nada, excepto que lo vea primero en visión, lo que el Padre ha hecho”.
¿Es eso Escritura? Eso es correcto.

40 Ahora, ellos dijeron: “Bueno, ¿qué de esos lisiados, cojos, ciegos, torcidos, secos, que están esperando allá?”. El Padre nunca le mostró algo al respecto, y Él siguió adelante. Lo que el Padre le mostraba para que hiciera, Él lo hacía. Pero de acuerdo a Sus Palabras, Quien era el Hijo de Dios, Él no podía hacer nada hasta que primero el Padre se lo mostraba a Él. ¿Es eso correcto? Esa es Su propia Palabra. Usted discuta eso con Él. Y Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Es la misma manera. Eso es correcto. Lo que el Padre muestra, eso hace Él. Muy bien.
Ahora, noten esto. Entonces yo dije: “Pero yo no puedo sanar a nadie”. Pero dije: “Esto sí digo. Cuando yo era un bebé recién nacido en el estado de Kentucky, de acuerdo a mi querida propia madre, y lo que ha sido vindicado a través de mi vida”, yo dije: “Hubo una Luz que entró en la habitación de esa vieja chocita allá, donde estaba, sin piso, ni siquiera tenía una ventana, ellos solo tenían una cosita allí como ventana, como una puertita, y ellos la abrieron como a las cinco de la mañana, y esta Luz entró en círculos justo cuando el día estaba aclarando”.

41 Yo dije: “Desde ese momento, Eso ha estado conmigo. Es un Ángel de Dios. Él se encontró conmigo en persona hace unos años. En el transcurso de mi vida, Él me dijo cosas que han sucedido, y las he dicho así como Él me dijo. Y yo reto a cualquiera en cualquier lugar, que vaya a la ciudad donde yo me crié, o a cualquier otra parte, donde se haya afirmado alguna vez algo en el Nombre del Señor, y que no haya acontecido exactamente de la manera que se dijo que sucedería”. Y yo dije: “Ahora, no yo, pero era Él”. Y yo dije: “Cualquiera que está aquí, cualquier Cristiano sabe, que Dios no tendrá nada que ver con un error. Dios es verdad”. ¿Es eso correcto? Y yo dije: “Él no bendecirá un error. Y ya se había ido, me di cuenta, antes de este momento”. Yo dije: “Nunca lo hará. Dios no bendecirá un error. Pero si yo testifico de la verdad, entonces Dios testificará de mí. Si yo hago una afirmación, y Dios me dijo que así lo hiciera, entonces Dios lo respaldará. ¿Creen Uds. eso? Si Él no lo respalda, entonces Él nunca la hizo. Pero si Él hizo la afirmación, Dios respaldará lo que prometió”. ¡Aleluya!
¡Oooh!, no saben lo que eso me hace… cómo eso me hace sentir. No pienses que estoy fuera de mi sentido del equilibrio. Yo sé dónde estoy. Miren. Sí, pero cuando sé dónde, de qué estoy hablando. Y cada hombre nacido de nuevo aquí, mujer, sabe de lo que está hablando.

42 Ahora, ya sea que Ud. pueda apropiarse la fe, yo no lo sé. Pero, lo que Dios dice, es la verdad. Y yo dije: “Si yo digo la verdad, Dios testificará de la verdad. Porque Dios está obligado a testificar de la verdad, pero no tendrá nada que ver con el error. Así que si yo he dicho la verdad, Dios testificara la verdad”. Y en este momento, aquí venía Él: “¡Whoosh!”, bajando directamente donde yo estaba.
Este fotógrafo se emocionó. Él corrió hacia adelante, el que había tomado la foto satinada del hombre. Y él tomó la fotografía, me tomó una fotografía parado allí. Yo dije: “Dios testificará. Yo no diré más”. Me bajé de la plataforma.
Así que esa noche él se fue a casa, en el camino a casa ellos discutieron al respecto. Dijo: ¿Qué piensas al respecto?“. El Católico le dijo al… Quiero decir, el judío le dijo al Católico.
Él dijo: “Bueno, se nos enseña en nuestra iglesia, que puede ser, pero tendrá que ser un Católico, nada más que un Católico. Mira, tendría que venir a través de la iglesia. Si hay alguna bendición, viene a través de la iglesia”.
Dijo: “Oh, yo…”. Kipperman dijo: “Yo no sé nada al respecto, solo para ser honesto contigo”.
El Sr. Ayers dijo: “Bueno, quizá yo he criticado mal al hombre”. Entonces él se fue para abajo.
Kipperman dijo: “Bueno, voy a subir y acostarme”.

43 El Sr. Ayers dijo: “Voy a poner estas en el estudio, y las voy a pasar por el ácido, porque Best las quiere para mañana. Creo que él quiere, tal vez, usar una en el periódico, de esas satinadas”.
Así que él puso los seis negativos en el ácido. Él estaba parado allí fumando un cigarrillo, esperando que se revelaran, mientras pasaba por el proceso de revelarlas en el ácido. Él estaba fumando un cigarrillo. Después de un rato aventó el cigarrillo; él estaba pensando sobre la reunión y lo que había sucedido. Así que él entró, sacó los seis negativos. Él miró uno de ellos, perfectamente en blanco, el segundo, blanco, el tercero, blanco, el cuarto, quinto, sexto, perfectamente en blanco. Cada uno del Sr. Best estaba en blanco.
Y cuando él sacó la que había tomado de mí, allí estaba el Ángel de Dios, la Columna de Fuego, en la fotografía.

44 Él agarró su corazón; se cayó hacia enfrente. Le gritó a Ted. Ellos corrieron abajo. Eso fue como a las diez y media. Y a las once en punto, iba de camino en un avión a Washington, DC, para recibir la protección de derechos de autor. Lo regresaron, y cuando sucedió, le fue entregado al jefe, George J. Lacy, cualquiera sabe que él es jefe del FBI, en huellas y por el estilo. Y de casualidad él se encontraba en California, yendo a Houston, ellos se la llevaron al edificio Shell para revisarlo durante dos días. Al final de ese tiempo, él dijo: “Pase al frente, y párese en la habitación y ellos les dejaran saber lo que era”.

45 Así que ellos llevaron su cámara; miraron la cámara. Tomaron el negativo. Lo pusieron bajo luz violeta, y toda clase de luces. Fueron para el auditorio. Examinaron la película por todos lados. Así que después esa tarde cuando todos estaban reunidos allí, en el pequeño edificio Shell, para poder averiguar lo que sucedería, o la Compañía Shell Oil, el edificio allá…
Él dijo: “¿De quién es el nombre Rev. Branham?”. Un tipo de apariencia ruda. Pero él la había suavizado bastante.
Yo dije: “Mío, señor”.
Él dijo: “Póngase de pie”. Yo me paré.
Él dijo: “Sr. Branham”, dijo: “Ud. tendrá que pasar de esta vida un día como todos los mortales”.
Yo dije: “Me doy cuenta de eso, señor. Mas gracias sean dadas a Dios, que me da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

46 Y él dijo: “Señor”, él dijo: “He escuchado de sus reuniones. Y yo dije que esas cosas eran psicología”. Y dijo: “He visto las fotografías donde los santos, y esas luces que tienen allí alrededor del Salvador”. Él dijo: “Mi madre era una mujer Cristiana. Ella me enseñó a ser un Cristiano”. Él dijo: “Pero yo siempre dije que eso [Palabras no claras] pintura era psicología. Por supuesto, algún artista lo retomó”.
Pero él dijo: “Rev. Branham, ahora creo que era la verdad”. Él dijo: “Ese ojo mecánico de la cámara no toma psicología. Fue absolutamente una fotografía genuina. La única en la historia del mundo hoy, y se le puede probar al hipócrita”, quiso decir a un incrédulo, que dice: “No hay tal cosa como un Ser sobrenatural. No se puede probar científicamente”, pero dijo: “Ese día ha pasado. Aquí está”.

47 La gente había estado gritando y llorando y de todo. Él dijo: “Pase al frente a recibir el negativo”. Al recibir el negativo, él dijo: “Rev. Branham, se pasó por todo”. Dijo: “Absolutamente, estoy dispuesto a firmar mi nombre en cualquier documento que la Luz pegó en el negativo”. Y él dijo: “La psicología no da luz”. ¡Aleluya!
Lágrimas rodando por mis mejillas, yo miré alrededor. Allí estaba. Dios había vindicado a uno con educación de séptimo grado. Las cosas que ellos dijeron que eran fanatismo, Dios había vindicado la verdad al mundo científico, de una vez por todas. Dijo: “Allí está”.
Él dijo: “Usted no vivirá para ver el valor de esta fotografía”. Dijo: “Usted se va a ir antes de ese tiempo, sin duda”. Él dijo: “Aquí yo se la entrego”.

48 Yo dije: “Señor, no es mía”. Dije: “Le pertenece allí a la Asociación Americana de Fotógrafos”. El Sr. Kipperman pasó al frente. Dijo: “Me gustaría pedir el documento de esto, con mi abogado sentado aquí, que Ud. me dará el permiso para vender la fotografía”.
Yo dije… Él dijo, y así que él dijo: “Sr. Branham, ¿se da cuenta que esa fotografía vale cien mil?”.
Yo dije: “Señor, escuche. A todos ustedes, de una vez por todas, si mi Señor Jesús pensó lo suficiente en mí para bajar a mi lado, en esa gran lucha en contra del bien y el mal, y pararse a mi lado por primera vez en toda la historia del mundo para que tomaran Su fotografía, al lado mío; yo le amo tanto a Él como para comercializarla. Eso es correcto”. Y yo dije: “No tendré nada que ver con eso”.
Él dijo: “Bueno, debe ser algún tipo de documento”.
Yo dije: “Sr. Kipperman y el Estudio Douglas tiene el derecho de venderla. Yo no voy a firmar nada. Pero si ellos lo venden a un precio que la gente pobre pueda obtenerla…”. Y ellos prometieron que harían eso. Y la soltarían. Ellos tienen los derechos de autor en ello, y Ud. puede mandar pedir una copia de eso“.

49 Y yo dije: “Una cosa más, Sr. Lacy llamó mi atención”. Él dijo: “Una cosa más debiera decirse. Que esta fotografía no podrá venderse, a menos que salga con una declaración, porque se le dio a la fotografía que no debe salir ninguna crítica y decir: Bueno, es tontería. Todo eso es solo oír hablar o algo así. Si lo desea, puede obtener una copia fotostática del mismo. Puede ver al Sr. Lacy y averiguar quién es él. Cualquiera que sabe algo sobre fotografía o huellas dactilares, sabe quién es George J. Lacy. Ahí él es lo mejor que hay en los Estados Unidos, y pienso que es el mejor del mundo.
Y allí está él, después de dos días de investigación, y productos químicos y todo lo demás, dijo: “Es absolutamente la fotografía de un Ser sobrenatural parado allí al lado de usted”.

50 ¿Entonces qué dije yo? Cualquiera que conoce el Antiguo Testamento, sabe que esa era la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. ¿Es eso correcto? Y todos los lectores Bíblicos saben que ese era el Ángel del Pacto. ¿Creen Uds. eso? Entonces si ese era el Ángel del Pacto, era Jesucristo. Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Él todavía es el Señor Jesús.
“Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”, dijo Él. “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más; pero vosotros Me veréis. Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin de la edad”. “Jesucristo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”.
Fue cuando el Hermano Bosworth me dio el negativo, o la fotografía de Florence Nightingale, postrada allá muriendo. Dijo: “Si yo tan solo…”.

51 ¿Cuántos han visto esa fotografía en el libro allá atrás? Uds. lo ven en “La Voz de Sanidad”. Cómo es que nunca olvidaré esto. Cuán maravilloso cuando fui a orar por ella. Cuando fue para allá, yo la miré, y esa mano fría. Cómo Dios bajó allí, y una pequeña paloma blanca voló por los arbustos y se sentó en la ventana, arrulló de un lado a otro mientras yo estaba orando. Cuando me levanté, los ministros se levantaron, y dijeron: “¿Escuchó usted…? ¿Vio usted… vio esa paloma?”. La paloma voló cuando yo me levanté. Dijo: “¿Se fijó en esa paloma?”. Estaba por decir que yo…
La mujer ni siquiera se podía mover; ella estaba postrada allí. Y dije: “Yo pensé que Uds.…. yo vi la paloma”, o algo.

52 Cuando estaba a punto de decir eso, Algo descendió. Yo creo que era la misma Columna de Fuego. Mi voz cambió. Yo no pude aguantar mis palabras, y dije: “ASI DICE EL SEÑOR, esta mujer vivirá y no morirá”. Hoy en día ella pesa ciento cincuenta y cinco libras [70 Kg. Trad.] con perfecta salud. Con un cáncer en el duodeno del estómago. Y ella está allí caminando por las calles. Eso es lo que me mandó a Sudáfrica. Es por eso que fui, porque yo le dije a Dios si Él permitía que ella sanara. Cuando yo estuve aquí en Houston, Texas, vi eso, sabía que yo iría para allá, sin embargo yo no sabía. Pero ella llegó en un avión. El Sr. Baxter aquí, mi administrador, cuando yo iba a Londres, Inglaterra, pues, él escuchó que alguien me voceó. Y fueron para allá para averiguar de qué se trataba. Y ellos dijeron: “la Srita. Florence Nightingale estaba allá afuera, y no creen que puedan aún sacarla del avión, porque ella se estaba muriendo en ese momento”. Yo les dije que la llevarán allá. Porque nosotros íbamos a ir al Palacio Buckingham en Westminster Abbey, y a unos lugares, y yo me encontraría con ella cuando regresara. Y fue cuando Dios sanó a la mujer.

53 ¿Qué significa eso? ¿Qué significa eso para mí esta noche, de cara a las críticas? ¿Cuántos han leído el libro que está allá, cuando ese maniático corrió a la plataforma? Más vale que sepa de lo que está hablando. Él dijo: “Tú serpiente en la hierba, voy a quebrar cada hueso de tu cuerpo frágil, esta noche, Ud. haciéndose pasar por un hombre de Dios”. Un maniático puro salido de la institución, se había escapado, un hombre de doscientos ochenta libras [127 Kg. Trad.] allí y músculos. El Sr. Baxter parado detrás de mí, cuando cientos de predicadores retrocedieron. Dos pequeños policías que yo acababa de guiar a Cristo, en un cuarto antes de venir, ellos corrieron a agarrarlo, de esa manera.
Y dije: “Solo un momento, señor. Este no es un asunto de carne y sangre”. Él se hinchió a sí mismo. Él juntó sus pies.
Él dijo: “Tú, hipócrita. Tú, serpiente en la hierba”.

54 Yo estaba hablando, volteé hacia él, de esta manera. Todos los ministros habían retrocedido. Él vino caminando hacia mí. Dijo: “Esta noche voy a quebrar cada hueso de tu cuerpo frágil”. Yo pesaba ciento dieciocho libras [53 Kg.]. Dijo: “Te voy a mostrar cuándo hombre de Dios eres, tú, serpiente”. Él caminó hacia mí. Yo nunca dije una palabra. Yo solo me di la vuelta, tener que verlo de esa manera. Él se acercó, y estaba como allí. Y él se acercó, yo pensé: “Querido Dios, la única esperanza que tengo es en Ti”. Él muy bien podía cumplir sus amenazas. En eso él caminó hasta allí.
Cuando él se detuvo allá, yo comencé a decir: “Señor, no voy a decir nada”.
Y cuando lo hice, Él dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, porque has desafiado al Espíritu de Dios, esta noche caerás a mis pies”.

55 Él dijo: “Tú, hipócrita, te voy a mostrar a los pies de quien voy a caer”. Dijo: “Te voy a quebrar el cuello, tú, serpiente”. Y comenzó… [El Hermano Branham hace un ruido de escupir]. Escupió a mi cara de esa manera. Yo solo me quedé quieto, esperando por el Espíritu de Dios. Seiscientas personas, aparte las que estaban afuera, estaban sosteniendo la respiración. Más vale que Ud. sepa de lo que está hablando.
Él corrió hacia adelante, tragó saliva [Palabras no claras] él dijo: “Te voy a mostrar a los pies de quién voy a caer”. Él se hizo para atrás de esa manera.
Yo dije: “Satanás, en el Nombre de Jesucristo, ¡sal de él!”. ¿Ven? Allí él se paró con su reto como Goliat, que hizo su alarde. El Espíritu de Dios había dicho lo que iba a suceder. Ahora veremos quién tiene la razón. Él… Yo… Todo parecía estar en mi contra. Sus deseos, y todo, él lo podía cumplir.
Él dijo: “Voy a quebrar cada hueso en tu cuerpo. Te voy a arrojar directamente hasta en medio de la audiencia”. Él podía hacerlo, físicamente hablando.
Pero el Espíritu Santo dijo: “Vas a caer a mis pies”. Allí él se dio prisa hacia enfrente. Y cuando el Espíritu…
Yo dije: “Satanás, sal del hombre en el Nombre de Jesucristo”. Su gran puño se hizo para atrás.

56 El Sr. Baxter aquí, es un testigo, aparte [Palabras no claras] fue visto corriendo por los tribunales de la policía y todo lo que hay allí arriba. Uds. han visto “La Voz de Sanidad”, ¿verdad? Cómo lo persiguieron, y todo, y se comprobó, al cien por ciento, estaba allí, y todo el resto de ellos. No somos mentirosos. Estamos testificando de Jesucristo.
Son bienvenidos a tomar el libro y repasarlos, y cualquier otro testimonio que yo diga. Sí señor. Estoy obligado a Dios a ser un hombre de honor, la verdad, como un profeta de Dios.

57 Y cuando él vino corriendo hacia mí, aventó sus manos hacia atrás. Cuando lo hizo, empezó a hacer: “Oh-uh-uh-uh-uh”. Sus ojos, todos hasta atrás, y saltados. Su boca abierta de esa manera. Él se encogió y cayó a mis pies, al punto que yo ni siquiera podía moverme. Yo lo miré a él.
Ese policía dijo: “¿Está muerto ese hombre?”.
Yo dije: “No, señor”.
Dijo: “¿Se va a poner bien?
Yo dije: “No, señor. Él adora ese espíritu. Él piensa que está bien. Si está dispuesto en renunciar eso, lo dejaría en este momento. Pero él lo adora; lo va a tomar de nuevo”. Yo dije: “¿Podría quitarlo de mis pies?”. Y lo quitaron de mis pies. Y yo regresé a la plataforma y comencé hablando.
Yo dije: “Nuestro Padre Celestial tiene todos los poderes en el cielo y la tierra”.

58 Y un hombre acostado en una camilla dijo: “¡Sí, Él lo tiene! ¡Él me sanó!”. Y se levantó. Allí estaba un hombre parado con muletas. Él aventó sus muletas por el piso, dijo: “¡Él me sanó, también!”. Y se fue. En eso se levantó un hombre de una silla de ruedas, dijo: “¡A mí también!”.
Allí el poder de Dios se movió por ese edificio, y le cerró la boca a Satanás. ¡Aleluya! Llámeme un fanático si quiere. Soy un fanático por Cristo. ¿Fanático de quién es usted? Yo sé de lo que estoy hablando. Si yo muriera esta noche… Yo nunca moriré; tengo Vida Eterna en mí. Y cada Cristiana nacido de nuevo también tiene. Si me voy al hogar a encontrarme con el Señor, esta noche, mi testimonio aún es probado verdadero. Y cada vez que Satanás se ha levantado, Dios lo ha sentado. Por lo tanto, sin temor, sabiendo que mi Señor Jesús está aquí, yo no titubeo para decir la verdad de la Palabra de Dios en esta hora.

59 Zion, este es el día de tu visitación. Mejor es que lo recibas en el nombre del Señor; podrías estar recibiendo la última. Yo no digo que lo estés. Pero yo sé, por una promesa vine aquí. Cuando me fui de allá, y uno de los críticos de Uds. de aquí de la ciudad, se levantó en contra mía, pensando que yo iba a regresar aquí para tomar la iglesia de alguien… Yo no tomo la iglesia de nadie. Fui enviado para predicar el Evangelio a todas partes del mundo. Yo solo puedo venir aquí para bendecirlos y para ayudarles con mis oraciones, a medida que pueda hacerlo. Yo vine. Cuando me fui de esta ciudad, yo dije: “Regresaré”. Cumplí mi comisión. Aquí estoy.
Y el otro día, cuando yo estuve aquí, el Espíritu Santo me dijo… Yo estaba yendo… ¿Saben a dónde estaba yendo? A Minneapolis, a un auditorio que sienta como a diez mil, doce mil, estaban cooperando un montón. Y aquí abajo por la costa, en Baltimore, había un auditorio allá con quinientos ministros, Bautistas, Metodistas y todos estaban apuntados para cooperar en la reunión, en un auditorio que sentaba a diez mil, gratis. Ni un centavo, ni siquiera tenía que levantar más que una ofrenda en toda la reunión, y dejar pasar el resto.
Pero el Espíritu Santo dijo: “Ve por el camino de Zion”. Aquí estoy. ¡Oh, Dios, ten misericordia!

60 Nuestro Padre Celestial, Dios, no sé qué decir. Lo intenté con todo mi corazón. Que la gente despierte esta noche, Señor. ¡Oh, Dios, muévete otra vez en Zion! Concédelo, Señor. Comienza un gran avivamiento, de alguna manera, Señor. Vemos cómo estos asesinos de ovejas sedientos de sangre han pasado por esta ciudad, robándole a la gente sus bendiciones. ¡Oh, Dios Todopoderoso, ten misericordia y manda de nuevo aquello que Tú has establecido, Señor! Concédelo.
Manda Tus misericordias y sana a los enfermos y necesitados, y bendice a la gente, Señor. Porque yo creo que las horas se están cerrando. La oscuridad se está asentando sobre la tierra. Dios, prepara rápidamente a Tu iglesia. Ven, Señor Jesús. Recíbenos.
Bendice esta noche en la parte que sigue del servicio. Que Tu querido Hijo, Jesucristo, en la forma del Espíritu Santo venga sobre Tu pobre siervo indigno y humilde que testifica con todo su corazón. No puedo hacer que ellos lo crean, Señor. Solo puedo decir la verdad. Y Tú estás respaldando cada testimonio para decir que es la verdad.

61 Permite que despierten esta noche, Señor. Que las naciones se sacudan una vez más, no una de estas reuniones prolongadas, Señor. Pero, una reunión de Dios a la antigua que salva, que cerrará las tiendas de whisky, que hará que las mujeres se pongan ropa, que hará que los hombres se comporten como caballeros, que comenzará la gloria de Dios en la iglesia. Concédelo, Señor. Una vez más, que Tus misericordias se muestren. Escucha la oración de Tu siervo; con un corazón sincero lo ruego. Concédelo, Señor. Por medio del Nombre de Jesús pido eso, Tu unigénito y amado Hijo. Pido esto para Su gloria, que estas palabras puedan ser cumplidas, que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Amén. [Espacio en blanco en la cinta].

62 Si no recibirán las mías, escuchen las de Él, se encuentra en el capítulo 16 de San Juan y comenzando con el versículo 30. Quiero leer dos porciones. Jesús siempre hablaba de tal manera, al punto que la gente no le entendía. Ellos dijeron: “¿A qué se refiere Él?”. Yo no sé. Él habla en parábolas“. Pero en esta ocasión Él habló claramente.
Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices. Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.
Él dijo: “Tú no has hecho nada sino lo que el Padre te mostró. Y lo que Tú dijiste sucedió, ha sido exactamente la verdad”. ¿Es esa su interpretación de la Escritura?

63 “Tú dijiste, que Tú vienes en el Padre, y el Padre… Tú no hiciste nada por Ti mismo, lo que el Padre te mostraba… Cuando fuiste a… Un día allá lejos y ellos te mandaron llamar para que oraras por Tu hermano Lázaro, Tú simplemente continuaste. Sabías lo que el Padre iba a hacer. Entonces te detuviste y nos dijiste, que él llevaba muerto tanto tiempo, por supuesto, y Dios designó el momento que Lázaro estaría muerto. Él dijo: Pero Yo voy a despertarle”.
“Cuando Tú te paraste en la tumba, entendemos que hablaste con el Padre, y dijiste, que Tú sabías al respecto. Pero Tú oraste simplemente por aquellos que estaban allí parados, para que pudieran entender. Y Tú llamaste a un hombre muerto de la tumba. Te vimos hacer cosas. Y todo aquello que predecías, lo que sea que le decías a la gente, lo que eran sus problemas, lo que estaba mal con ellos. Tú percibiste sus pensamientos; cada cosita de eso era la verdad. Y por esto, creemos que Tú vienes de Dios. Por esto….

64 Ahora, Hebreos 13:8 dice: Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿Es eso verdad?
En Hechos 2:22, Pedro hablando en el día de Pentecostés:
Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno… varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;
Jesús… Dios aprobó a Jesús por señales, por prodigios y maravillas. Jesús no las hizo; el Padre primero le mostró a Él qué hacer. ¿Es eso correcto? Ahora, si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, es la misma manera.
Ahora, Señor, encomendando este servicio a Ti. He hablado un poco; el cuarto está bastante caluroso esta noche. Esta pequeña multitud está congregada aquí en este cuarto de gimnasio de secundaria. Padre, que el Espíritu Santo se acerque, que la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel, descienda, se asiente alrededor del lugar santo, este púlpito. Que Tus Ángeles de Dios tomen su posición y lugares, posicionándose entre la gente. Hablando a sus corazones, haciendo que ellos crean. Quita toda incredulidad. Que se vaya de este edificio esta noche, que pueda ser una gran reunión maravillosa.
Que se haga lo más abundantemente. He testificado de Ti, mi Señor. Ahora te pido que testifiques de Tu siervo, para que Tu gloria se extienda a todas las regiones alrededor de Zion, justo antes de la venida del Justo, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
[Espacio en blanco en la cinta.]
Que venga el primer paciente.

65 Jehová-jireh, -rapha, -manasés, gran Jehová Dios sea de Tu conocimiento que yo, hasta donde sé, nunca he visto a este hombre en mi vida. No sé nada de él. Nunca lo había visto. ¿Me había visto alguna vez, señor? No, él nunca me había visto. Somos unos perfectos desconocidos. ¿Qué le pasa al hombre? Dios lo sabe.
Ahora, Dios puede, si es Su voluntad, revelármelo a mí. Y si se puede hacer eso, y si la gente cree que soy al menos un hombre sincero, cada uno de ustedes allá en la audiencia debiera de decir: “Eso lo concluye para mí”.

66 ¿Se acuerdan cuando yo estuve en Zion la vez pasada? ¿Cuántos estuvieron en la reunión la vez pasada? La única manera que tenía de saber, yo le tomaba la mano a la persona, y parado allí, y sostenía esa mano. Y esa mano, yo la sostenía, hasta que Algo hablaba a través de mí, y decía la enfermedad que era. Y yo les testificaba, que Dios me dijo, el Ángel del Señor, que si yo era sincero, llegaría a acontecer, que yo sabría los mismos pensamientos de su corazón. ¿Se acuerdan que yo decía que eso llegaría a acontecer? ¿Cuántos se acuerdan que yo testificaba eso? Levanten su mano, ¿ven? Ahora, la primera vez que sucedió, fue con el Hermano Baxter, en Queen Gardens, Regina, Saskatchewan. Yo caminé a la plataforma. Él me dio un trago de agua.

67 Y yo me paré con la mujer allí, y vi una visión de lo que ella estaba haciendo. Y allí comenzó. Dios había manifestado Su Palabra. Escúchenme. Yo creo esto. No puedo decir que Él me ha dicho esto, pero algo se está moviendo en mí, diciendo que: “Hay algo mayor, listo para irrumpir en mi ministerio”. Recuerden, Él me dijo que fuera reverente, que fuera obediente, que fuera humilde, y Dios te añadirá“. Ahora, estoy tratando de serlo lo mejor que puedo.
Ahora, Moisés, cuando Moisés dijo que él no era un hombre elocuente. Su hablar era… no podía hablar bien. Él tartamudeaba, y por el estilo, y no podía ir, y así sucesivamente. Pero Dios trató de hacer que fuera de todas maneras, pero él no prestaba atención. Pero entonces, cuando Dios mandó a Moisés, Él le dijo, dijo, él dijo: “La gente no me creerá”.

68 Él dijo: “Mete ahora tu mano en tu seno”. Él tenía lepra, y Dios sanó su mano de la lepra. Luego él tomó un palo y obró un milagro, con un palo, al tornarlo en una serpiente, de vuelta a un palo. Él dijo: “Haz esto delante de los hijos de Israel y ellos te creerán”. ¿Es eso correcto?
Ahora, Él me dijo, que esta señal sería dada primero. “Y si ellos no creen eso, sabrás los mismos pensamientos de su corazón, y por eso ellos creerán”. Ese es el mismo Dios. Y Dios sabe que yo no sabía nada de eso entonces. La misma Columna de Fuego que le habló a Moisés, ha hablado de nuevo en este último día. Y no era Moisés que hizo alguna cosa; era el Ángel que salió delante de Moisés, que lo hizo. ¿Es eso correcto? Seguramente, gente, podemos entender. Ahora, Moisés, aquí hay algo que hago, hago mal. Estoy admitiéndolo con esta Biblia delante de mí. Estoy haciendo mal al traer a esta persona aquí arriba y hablar con ellos, hasta lograr yo mismo entrar a una visión que me debilita. Lo que yo debiera de hacer, pues, tal vez debiera hacer que ellos llamen a una persona de la audiencia, o algo por el estilo, y que lo suban aquí y hablar con ellos. Y formar una línea de oración, y orar por el resto a medida que van pasando. Eso sería mejor. Pero ha llegado a un punto, donde, si uno no se para y habla con la persona, la visión no viene, ellos ni siquiera piensan que uno está ungido. Yo mismo me provoqué eso, es una confesión delante de Dios.

69 Pero si este hombre que está aquí, sin conocer yo nada de él, y el hombre sabe que yo no sé nada de él, nunca lo había visto en mi vida. Si Dios se manifiesta a Sí mismo, y de la misma manera que Él hizo con Natanael, eso debería concluirlo para toda esta audiencia. ¿Es eso correcto? Lo tomo a usted, señor, como un hombre sincero. Y nunca lo había visto, no hay una conexión con usted, no sé nada con respecto a usted. ¿Es eso correcto? No hay forma de que yo lo sepa. Muy bien. Pero allí está él parado.
Ahora, estemos en oración ahora, mientras hablo con él. Estén en silencio. Pueden mirar para acá. Ahora, les quiero pedir algo esta noche. Anoche, cuando comencé a orar, y les pedí que inclinaran sus rostros, algunos no lo hicieron. Y eso lo hace difícil en el paciente. ¿Lo ve? Eso… Ustedes tienen que hacerlo. De la única manera que puedo hacer algo para ayudarles, es con toda su cooperación. Y dejarles saber esto. Que cuando esas extrañas enfermedades salen de las personas, recuerden, Uds. no están inmunes a ellas. Y ellas están perfectamente imposibilitadas hasta que están en un cuerpo. Y les aseguro que yo no soy responsable. Si Uds. no inclinan su rostro cuando se los pido, y no obedecen, yo ni siquiera me quedaría en la reunión, porque es algo peligroso. Porque déjenme decirles: Hay gente en instituciones hoy, que se sentaron en la reunión como gente normal, y salieron en esa condición por causa de desobediencia. Hay muchos que están en la tumba.

70 Ahora, miren Uds. hacia acá, hagan lo que quieran, pero solo… Y cuando yo les diga, donde sea que se encuentren, si están en la [Palabras no claras]. Si están enfermos, lo que sea que Él les diga que hagan, háganlo inmediatamente. Hagan solo lo que se les diga que hagan.
Si tuviera una estancia más prolongada en Zion, les contaría algunas de las cosas que han sucedido, pero debemos darnos prisa. Crean. Lo único que les pido que hagan es creer que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
Muy bien, señor, venga aquí. Ahora, confío que Uds. entiendan, amigos, que este no es un espectáculo o algo. Uds. están aquí arriba, creo, en sinceridad. Si no lo están, Dios de seguro me dirá sobre usted en unos minutos, y Ud. sabrá si acaso está aquí arriba… que nunca debieron haber venido. Pero si están en sinceridad, están aquí para ponerse bien, o para que algo suceda. Y yo estoy aquí en profunda sinceridad para tratar de ayudarle al orar por usted. Eso es todo lo que puedo hacer, hermano. Eso es todo lo que puedo hacer. ¿Por qué lo llamé, señor, hace unos minutos, y hermano en ese momento? Porque atestigüé su espíritu; usted es un Cristiano. Eso es correcto. Muy bien.
Ahora, Él ya está aquí. Y Ud. se da cuenta de eso, que algo está sucediendo. Y yo simplemente hablo con usted solo un momento. He estado predicando (¿Lo ve?) y es una unción diferente; tiene que retroceder de eso (¿Lo ve?) de regreso a otra esfera. Y quiero estar seguro de lo que hablo (¿Lo ve?), hasta que empiece a abrirse una visión, y luego puedo decir lo que estaba mal.

71 Pero ahora, mire, a medida que hablo con usted, como Jesús hizo con la mujer junto al pozo… Ahora, si hay algo mal con esa mujer, y Jesús habló con ella un momentito, y Él fue directamente y le dijo lo que estaba mal con ella. ¿Es eso correcto? Sin conocerla a ella, Él era un judío, y ella una samaritana, Él solo se paró allá en el pozo, y ella vino. Así que después de hablar con ella un poquito, entonces Él pudo decirle lo que estaba mal.

72 Ahora, si yo soy un hombre Cristiano, y el Espíritu de Dios está sobre mí, el Espíritu de Cristo, entonces Eso me hará conducirme como Él, hará a cualquier Cristiano como Él. Entonces en base a eso, si Él ha dado un don espiritual, o Su Presencia está cerca, entonces Él será exactamente igual como era entonces. Él podría ir directamente. Miren, Él no tiene más labios en la tierra sino los míos, los nuestros, no tiene manos, sino las nuestras, nuestros ojos. Él habla a través de nosotros, y mira a través de nosotros, y ve a través de nosotros. ¿Es eso correcto? Eso es correcto. Usted está [Palabras no claras] entonces. Nuestros labios son Sus labios para predicar el Evangelio y cuanto más.
Señor, usted está sufriendo con una condición en la sangre. Creo que es diabetes. ¿Es eso correcto? Ahora, ¿lo cree? ¿Con todo su corazón? [El Hermano responde: “Con todo mi corazón”].

73 Ahora, allí está el problema del hombre. Eso es lo que está mal. Nunca lo había visto en mi vida, pero ese es su problema. Ahora, si pudiera hablar con él solo un momentito, entonces el Espíritu Santo podría revelar algo más, podría, oh, decirle, tal vez, algo que hizo cuando era un niñito, o tal vez algún impedimento, o algo, algo que haría… que está en su vida. Yo no sé. Tal vez… ¿Realmente creen todos ustedes?
Ahora, yo quiero, siendo que este es el primer hombre, tomemos estos casos con seriedad. Solo quiero hablar con usted, señor. Ahora, solo quiero que me responda. Oh, no estoy leyendo su mente, señor. Quiero que esté pensando en mí parado aquí, solo pensando que está en la Presencia del Señor, algo y o Su Ser aquí. No piense… porque la gente pudiera pensar que es estar leyendo la mente. Déjeme… Arreglamos eso, la otra noche, que Jesús conocía sus pensamientos. Pero yo no quiero eso en absoluto. Yo quiero ver una visión, no sobre lo que ellos están pensando, ¿ven? Yo quiero saber si Dios me mostrará algo respecto a usted, algo en su vida. ¿Cree que soy capaz de hacerlo por ser Su profeta? Lo cree. Bueno, que el Señor lo conceda.

74 Usted tiene algo que ver alrededor de un barco, o barcos, o algo. ¿No es eso correcto? ¿Y acaso no es usted alguna clase de…? ¿No es Ud. un ministro? Usted es un predicador, eso es. Y está alrededor… Lo veo alrededor predicando, o hablando con pescadores, o algo por el estilo, o barcos, o algo. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto, levante su mano. ¿Me cree que soy Su profeta? Muy bien, vaya a casa y sea sanado, mi hermano, en el Nombre de Jesucristo [Palabras no claras. Espacio en blanco en la cinta].

75 Yo creo, más allá de toda sombra de duda, la gente de esta reunión tendrá que reconocer que hay un Ser sobrenatural que está parado aquí, que está ministrando a través de mí. Y pueden aceptarlo como Dios, o como quieran aceptarlo. Eso determinará su sanidad. Si eso es así, y Dios ha dicho que yo he dicho la verdad. Un hombre viniendo aquí y diciendo que él es un… Dios le dijo esto, aquello y lo otro. No tengo el derecho de decir que Él no lo hizo. Miren, cuando Dios desciende y habla definitivamente, todo lo que Él dice es la verdad.
¿Pueden creer que ese hombre, que él ha dicho la verdad? Es la verdad. ¿Me pueden creer ahora? Que Jesucristo nuestro Salvador, está a la diestra del Padre. Su Presencia está aquí esta tarde. Igual como ellos ponen una televisión en mí ahora, y me ven en California; y yo estoy aquí. Su Presencia invisible está cerca. Él es el Único, por medio del poder del Espíritu Santo, que se está moviendo en este edificio. Y Él está listo ahora para hacer que Su poder sanador sane a las personas.

76 ¿Me va a creer como Su profeta? Iba a llamar a unos diez más. Mi administrador ya ha dicho que es suficiente. Si no hay más condiciones, les digo que el Espíritu sigue moviéndose. Todo está llegando a ser más como un color esmeralda, alrededor de mí, porque estoy parado aquí, eso es todo lo que sé, sosteniendo este micrófono.
Les amo, Zion. Y Dios sabe que quiero hacer algo por ustedes. Y yo les he testificado, y mi Dios ha testificado que les he dicho la verdad. Recíbanlo a Él esta noche (¿Lo harán?) como su sanador, mientras inclinamos nuestros rostros.

77 Nuestro Padre, que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Dios Todopoderoso, Autor de Vida, y Dador de todo buen don; Salvador del alma, Sanador del cuerpo, Creador de los cielos y la tierra, manda Tus bendiciones sobre esta gente. ¿Cómo podemos seguir dudando? ¿Cuánto tiempo más se quedaran en el peligro?
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Quien por Su infinita gracia, nos ha mandado de Su Santo Espíritu en estos últimos días. Nosotros pobres gentiles alejados, arrastrados por ídolos mudos, hace dos mil años éramos salvajes, nosotros gente anglosajona, sin esperanza, sin Dios en el mundo, y hoy hemos sido hechos hijos e hijas de Dios, y Dios ha mandado Su Espíritu dentro de nosotros, clamando: “Abba, Padre”.

78 Oh Dios, a través de mi nación, América. ¡Ay de ella! Porque si en los de Sodoma y Gomorra se hubieran hecho las obras que se han hecho en América en estos últimos cinco minutos, hubieran quedado hasta el día de hoy. Si esta nación te recibiera, oh, Dios, como hicieron esos pobres oscuros africanos paganos en África, la Guerra de Corea podría resolverse y la tierra podría encontrar la paz otra vez. Pero si no aceptan la misericordia, tenemos que aceptar el juicio. Dios tenga misericordia esta noche, con esta gente aquí en esta audiencia. Esta pobre, pequeña y descuidada Zion, donde una vez las campanas sonaban en su calle, según me contaron, en el tiempo cuando yo era un bebé, y los brazos de mi madre me arrullaban, Tú sabías que esta noche sería cuando iba a sonar la campana en la iglesia, las mujeres dejaron de trabajar, los hombres se detuvieron en la calle y se cubrieron la cabeza. Se hacía una oración a Dios Todopoderoso.

79 Y pensar que ahora por esa calle van muchachas medias desnudas. El pecado a la mano, la [Palabras no claras] llamados con nombres santos. Cantantes, impíos, engañados y en terreno dedicado a Dios, ¿Cuánto tiempo más, Señor, durarán estas cosas? Solo Tú lo sabes. Pero sin embargo, yo creo, que aún hay nombres en Zion, que están escritos en el Libro de Vida del Cordero.
Ven, Señor Jesús, esta noche, mientras Tu Espíritu se está moviendo sobre esta audiencia. Escucha a cada uno de ellos, Señor, estos que están reunidos que son de aquí y de otras partes de este país: Waukegan, y Chicago, y ciudades alrededor. Señor, que la misericordia se extienda sobre este edificio en este momento. Que la lluvia del Espíritu Santo, como fue en el horno de fuego, con los jóvenes hebreos, abanique toda incredulidad, toda duda, y que Dios Todopoderoso rompa el hechizo de incredulidad y libere a cada creyente esta noche. Y que el Espíritu Santo bautice ahora a muchos en esta audiencia esta noche, en el reino de Dios, y que allá en la audiencia ellos puedan saltar de esas sillas [Palabras no claras] muletas, sus ojos sean abiertos, oídos abiertos, que los enfermos pasen por aquí, y [Palabras no claras] puedan ser sanados. Dios, concédelo. Escucha mi oración, Dios. Escúchala en el Nombre de Jesús.
Y, Satanás, vete, tú, espíritu impío de duda e incredulidad, te lo ordeno, por Jesús el Hijo de Dios Quien está aquí, deja a cada una de las personas. Sal de ellos.

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