OBRAS DEL MENSAJE


Jesucristo Es El Mismo Ayer, Hoy Y Por Los Siglos
Tallahassee, Florida, U.S.A.
53-0215
1 Gracias, Hermano Baxter.
Buenas tardes, amigos. Estoy muy feliz de estar aquí esta noche para ministrar en el Nombre de nuestro Señor Jesús. Lamentamos tanto llegar tarde en nuestra primera noche. El viejo proverbio inglés que un mal comienzo hace un buen final. Esperamos que sea así en este caso.
Y ahora, he venido aquí a orar por los enfermos, los necesitados de esta ciudad y alrededores. Vengo a hacer esto en el Nombre de nuestro Señor Jesús. No vengo a hacerlo con mis propias fuerzas, o mi propio nombre, o mi propio poder, porque no tengo ninguno. Solo vengo en Su Nombre, como Su siervo, para ministrar al pueblo.
Y confío en que nuestra estancia con ustedes aquí sea una bendición para ustedes. Sea una bendición para nosotros. Y estaré orando por Uds. mientras Uds. oran por mí, para que juntos seamos los obreros de Dios en Su viña.
Esta es la primera vez que estoy en esta parte del país, en esta parte de Florida. Siempre he tenido el deseo de venir a Tallahassee.
2 Hoy en la calle mientras el administrador, mi esposa y yo estábamos almorzando un poco, y salimos; y una niña se encontró conmigo y me saludó a través de la ventana. Ella dijo: “¿No me conoce, Hermano Branham?”.
Dije: “Creo que no, cariño”. Un par de bonitos ojos azules mirándome, de unos seis o siete años.
Y cuando ella dio a conocer quién era, era una niñita de una ciudad circunvecina, aquí, en alguna parte. Y ella había tenido su ojo —con un accidente, le corto la vista. Y el doctor le dijo que no había esperanza en lo absoluto, no podía haber esperanza para que ella volviera a ver por ese ojo.
Un padre desesperado pero fiel dijo: “Oh, sí, sí hay”. Y él la envolvió en una cobija y corrió a Jeffersonville. Yo estaba saliendo de mi iglesia esa tarde. Y él llegó ya tarde, probablemente como a esta hora de la noche, condujo todo el camino sin hacer paradas, solo para conseguir gasolina. Y yo estaba en el patio y oré por la niñita.
Y hoy ella casi no podía decirme qué ojo era. Estaba tan perfecto —los dos— que el Señor había sanado.
3 Ella me dio un regalito; era un sobrecito. Al estar hablando con la niña, no pensé mucho al respecto; lo metí en mi bolsillo. Cuando llegué a casa, era una tarjeta de San Valentín. Yo pensé: Qué dulce. Una niñita… Un verso tan bonito. Y ella está en la audiencia esta tarde. Ciertamente te agradezco, querida. Y eso significa mucho para mí el saber… Y es algo sobre amigos.
Estoy tan feliz de saber que Jesús le dio su vista después que el nervio óptico había sido seriamente dañado, pero fue otra vez cocido. Y Dios, el gran sanador, la sanó. Yo creo que Él recompensó a ese padre por su fe, y a la niñita por su fe. Confío que cuando terminen los servicios, que habrá muchos testimonios como ese para glorificar a nuestro Señor Jesús.
4 Ahora, amigos Cristianos, periódicos y artículos, y revistas, y así sucesivamente, se han referido a mí muchas veces como un sanador Divino, Bueno, eso está errado. No soy un sanador Divino, Yo soy su hermano, un colaborador con estos ministros aquí en el reino de Dios. Yo solo oro por los enfermos. No sano a ninguno.
Y no hay nadie más, a mi manera humilde de ver las Escrituras, que pudiera sanarlos. Su sanidad ya fue comprada en el Calvario cuando murió Jesús; igual como su salvación, ¿ven? Ustedes no fueron salvos el año pasado, o hace diez años. Ustedes fueron salvos hace mil novecientos años, y Uds. lo aceptaron el año pasado, o hace diez años, ¿ven? Y fueron sanados hace mil novecientos años. Y lo único que cualquiera de nosotros puede hacer es señalarles lo que Jesús ha hecho por ustedes.
5 Un ministro, su pastor, podría leerlo aquí en las Escrituras. Si Uds. lo creen, es todo lo que se necesita. Lo principal es su fe personal en Su mérito de salvación para su alma, o sanidad para su cuerpo.
El profeta dijo: “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones. Por Sus llagas, fuimos nosotros curados”.
Y ahora: “La fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios”. Primero Uds. tienen que oír, y de donde viene, el recurso del que proviene. Entonces Uds. basan su fe en eso. Y de acuerdo a su fe, entonces es hecho en ustedes.
Y ahora, ese ha sido el orden de la iglesia durante muchos, muchos años. Durante mil novecientos años se ha enseñado esto bendito en todas las iglesias Cristianas: la oración para los enfermos. La iglesia apostólica primitiva oró por los enfermos. A lo largo de la edad, llegando a la Edad del Oscurantismo, ellos oraron por los enfermos. En la reforma, Lutero, ellos oraron por los enfermos. En los días de Wesley, ellos oraron por los enfermos. Calvin, Knox, Moody, Sankey, todo el trayecto, oramos por los enfermos.
6 Y es mi humilde creencia que estamos viviendo cerca del tiempo de fin. O, permítanme hacerlo un poco más personal que eso, diciendo que estamos viviendo en el tiempo del fin. Y yo creo que es tiempo para la restauración de la iglesia que fue prometida: que Dios enviaría en los últimos días.
Y yo creo que este es el día, que cuando la Palara ha sido predicada tanto, y el día se vuelve tan oscuro y maligno, al punto que de acuerdo a la Palabra de Dios, Él iba a restaurar todo lo que se comió la langosta, lo que se comió el revoltón, sería otra vez restaurado. Y este es el día de la restauración de los dones espirituales, dados a la iglesia.
Ahora, junto con eso, estamos sujetos a encontrar cosas falsas. Satanás es una persona astuta. Y él trabaja día y noche en los hijos de desobediencia. Él puede imitar. Pero el verdadero Espíritu de Dios siempre le da honor y alabanza al Señor Jesucristo.
Y ahora, en esto, yo he sido comisionado a orar por los enfermos, que Uds. han visto en las revistas y artículos alrededor del mundo. Por medio de eso, comenzó un avivamiento en sanidad Divina, por todas partes alrededor. Estamos agradecidos por eso. Y ruego que simplemente continúe. Dios sea bendito hasta que Jesús venga.
7 Ahora, quiero leer una Escritura en la Biblia. Creo que ningún servicio está completo sin leer Su Palabra. Mi palabra es la palabra de un hombre; ellas fallarán. Pero la Palabra de Dios nunca fallará.
Así que entonces, en San Juan, el capítulo 4, comenzando con el versículo 14. Vamos a leer lo que la Persona de Jesús fue aquí. Él está hablando ahora; Él tuvo una audiencia con una mujer, una mujer pecadora, junto al pozo. Y ellos están hablando sobre… discurso del agua.
Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
En Hebreos 13:8 está escrito: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
8 Jesús dijo: “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más; pero vosotros Me veréis”. Y “vosotros” es Su iglesia; ustedes. El incrédulo nunca lo ve. Es el creyente el que lo ve. “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más; pero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”.
¿Es eso correcto? que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y si vemos lo que Él hizo ayer, hoy, Él hará lo mismo, y lo será por siempre. ¿Es eso correcto?
Ahora, Él sabía que Él no reclamó ser un sanador. ¿Sabían Uds. eso? Jesús nunca reclamó sanar a nadie. Él dijo: “No soy Yo, es Mi Padre que mora en mí. Él hace las obras”. Miren, Él no reclamó ser un sanador Divino.
9 Y en San Juan 5:19, cuando pasó por el estanque de Betesda… Y allí yacía una gran multitud de gente lisiada e impotente. Y Él pasó por en medio de esa muchedumbre y sanó a un hombre allí que yacía sobre un lecho (como lo llamaríamos hoy) un pequeño lecho en el piso. Tal vez algo como la dama que está allí, sobre el regazo de la dama. Él la sanó a ella… o, lo sanó a él.
Ahora, lo extraño fue que Él pasó a esa gente que estaba tendida ciega y paralitica, y se fue directamente hacia donde estaba este hombre en el lecho, y lo sanó, y luego siguió adelante.
Miren la pregunta cuando Él dijo que sabía… Jesús sabía que él estaba allí, y sabía que llevaba mucho tiempo en este estado, porque había tenido esta enfermedad, quizá problema de riñón, o diabetes, tuberculosis. Estaba retardada la enfermedad porque la había tenido durante treinta y ocho años. Y cualquier cosa seria como cáncer, o algo, lo habría matado de inmediato. Así que, era algo que había estado prolongándose por años. Y cuando Él fue y lo sanó, pues, Él se fue y dejó a toda esa multitud de gente que estaba coja y ciega y paralítica y marchita.
10 Se podrían imaginar, hoy, algo como eso. Así como ellos lo hicieron entonces, ellos dirían: “¿Por qué no sanó a ese?”. “Dejen que Él sane a este, lo creeremos”. “Baja de la cruz. Te creeremos”. Le pusieron un trapo alrededor de Su rostro, y lo golpearon en la cabeza, y dijeron: “Ahora, si Tú eres profeta, dinos quién te pegó, te creeremos”. Pero Él no abrió Su boca. Él no hacía payasadas para la gente. Él hizo la voluntad de Dios. Eso es lo que nosotros debemos de hacer.
Luego Él fue cuestionado. En el versículo 19, y el versículo 20… en el versículo 19 y 20 del capítulo 5. Lean todo el capítulo cuando vayan a casa. “Él les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. Porque todo lo que el Padre hace, se lo muestra al Hijo. Y Él les mostrará algo más grande que la sanidad de este diabético que está aquí, o lo que él era, de modo que os maravilláis. ¿Es eso correcto? Él dijo que Él no hacía nada de Sí mismo, sino lo que el Padre le mostraba. “El Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo”. En otras palabras, Él nunca tomó gloria para Sí mismo. Él dijo: “Yo solo hago lo que el Padre me muestra que haga. Él me muestra qué hacer, y Yo no hago nada hasta que primero Él me muestra. Pero, lo que Él me muestra, eso hago”.
11 Ahora, Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Sus manifestaciones son las mismas. Oremos.
Nuestro Padre celestial, nos hemos reunido aquí esta noche en el Nombre de Tu Hijo amado Jesús, con ningún otro propósito que glorificarte. Ahora, pido que Tu misericordia se extienda a todos nosotros. Te damos las gracias por Él Quien fue tan Hermoso al venir a la tierra, y para recordarnos a nosotros, unos pobres gentiles alejados y ajenos, sin esperanza, sin misericordia, en el mundo, muertos en delitos y pecados, sin Dios, sin Cristo, yendo a la tumba de un pecador, al infierno del diablo.
Y Cristo vino y tomó nuestro lugar, tomando sobre Sí mismo la forma de un hombre y fue herido por nuestras rebeliones, y molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre Él; y por Sus llagas, nosotros fuimos curados. Él comisionó a la gente a ir a todo el mundo y predicar este Evangelio de libertad y liberación. Los gentiles, asentados en oscuridad, verán una gran luz.
Cómo te damos las gracias porque el Evangelio sigue avanzando. Y sabemos que Su declaración de palabras… Dice: “A todo el mundo”. Y Él dijo: “Tan pronto sea predicado a todo el mundo, entonces sería el fin”. Y aun se sigue predicando, mostrando que todavía no ha ido a lo último del mundo. Te damos las gracias por el privilegio de estar representando al Amado.
12 Oh, Dios, ruego especialmente esta noche al inicio de esta reunión: Bendice a aquellos hombres que nos permitieron tener este auditorio escolar esta noche —cuando la carpa se rompió. Bendice a esta escuela, Señor, permite que prospere. Te damos las gracias por hombres que tienen un corazón abierto hacia el Evangelio. Te damos las gracias por los ministros que han cerrado sus iglesias esta noche y que mandaron a sus audiencias. Por todas estas cosas, Padre, te damos las gracias. Ahora recompénsalos. Concédelo, Señor.
Y ahora, esta noche, mientras me paro aquí hablando, diciendo que Tú eres el mismo hermoso Jesús, trabajando en Tu iglesia hoy. Y, que esta iglesia aquí esta noche reciba como fue con los discípulos que vinieron de Emaús. Hubo algo que hiciste allí en Emaús: Solo partiste el pan. Después de caminar con ellos todo el día, no te reconocieron. Pero justo al final del día, Tú partiste un poco de pan. Y por la manera que lo hiciste, ellos reconocieron que eras Tú.
13 Ahora, Señor, hay muchos Cristianos enfermos sentados aquí esta noche. Pero oramos que Tú hagas algo esta noche por nosotros aquí; igual como cuando Tú caminaste aquí en la tierra en un cuerpo de carne, el Emanuel. Señor, haz algo de esa manera en esta noche que hará que la gente reconozca que estás aquí.
Ahora, Padre, me someto a Ti; y someto esta iglesia, —te los encomiendo a Ti— que Tú circuncides mis labios, mi corazón, para Tu servicio. Y circuncida los oídos y los ojos de la gente, para que se les puedan caer las escamas, y puedan ver y oír.
Y que cuando todos salgamos esta noche, para ir a nuestros distintos hogares, que digamos como ellos dijeron, viniendo de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, debido a que Él caminó con nosotros esta noche, nos habló?”. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Porque lo pedimos en Su Nombre, y para Su gloria. Amén.
14 [Una conversación de fondo indescifrable].
Es nuestra costumbre en las reuniones el tratar de hacer todo lo que podamos por los necesitados. Y confío en que Dios los bendecirá a todos esta noche en estos débiles esfuerzos que hacemos mientras intentamos orar por los enfermos y los necesitados.
Ahora, traeremos a la gente a la plataforma, en cuanto podamos formarlos y traerlos, uno por uno. Como les he dicho antes, yo no seré capaz de sanar a nadie, porque no tengo nada con qué sanar. Pero, tal vez su fe se elevará a un punto donde Uds. puedan aceptar lo que Jesús ya ha hecho por ustedes.
Ahora, cada sanidad que se llevará a cabo (sin duda, pero gran parte de ello tendrá lugar), pero cada sanidad que se llevará a cabo durante esta reunión, si Dios lo permite, ya fue hecho a la vista de Dios. La única cosa que nosotros podemos hacer es solo algo que provoque que Uds.…. decir algo, o algo que el Espíritu Santo pudiera hacer para que Uds. miren hacia arriba y acepten lo que Jesús ha hecho por ustedes. El Señor les bendiga.
15 Ahora, (Billy, ¿fue el…? ¿La H?), repartimos tarjetas nuevas de oración cada día. El Hermano Baxter probablemente repasó eso y se los explicó. Asegúrense de asistir al servicio de la tarde para las instrucciones. Reciban sus tarjetas de oración. No pueden tener una, cambiarla, y dársela a alguien que no ha estado en las reuniones. Es ilegal. Ellos no dejaran que reciban… tienen que venir a escuchar las instrucciones, escuchar el Evangelio, y luego creer en el Señor Jesús, y entrar en la línea, ¿ven?
Así que ahora, vamos a comenzar nuestra línea de oración. Fórmense por este lado, y pásenlos por esta parte. Vamos a comenzar con las primeras quince. Del 1 al 15, fórmense primero. Esas serán todas las que, me imagino, podemos poner de pie. Es la H (¿Es así, hijo?) H-1 al 15. ¿Quién tiene la tarjeta de oración H1? Miren, tiene su nombre y la dirección por un lado, por el otro lado tiene un número y una letra. H-1.
16 Ahora, denle vuelta a sus tarjetas y miren a alguien cerca de ustedes; ellos podrían estar sordos, y no pueden escuchar, o no sabrán su número, o de dónde estamos llamando.
H-1 al 15, que ese número se pare primero. Y luego, un poco más tarde, tal vez podamos llegar a más, muy bien, tantos como podamos. ¿Quién tiene la tarjeta de oración H-1, 2, 3, 4, 5, 6, 7…? Solo fórmense conforme a sus números por aquí abajo, y los ujieres y mi hijo se encargarán de formarlos.
Y ahora, si no están todos, entonces si no pueden contar quince, Hermano Baxter, déjeme saber. Puede ser que alguien este sordo, o algo, o en una silla, o alguien que no puede moverse. Si no están, y es llamado su número, solo levanten su mano, y alguien ayudará a ir por ellos.
17 Muy bien, ahora abriendo el… [Palabras inciertas], por favor, [Palabras inciertas], si puede.
Vamos todos a ser reverentes ahora. Ahora, sean muy reverentes. Y vamos a pensar en este maravilloso canto antiguo: “Solo Creed”, ahora, ¿lo harán? Mientras cantamos, despacio ahora. Muy bien.
Solo creed…
Ahora, mientras están cantando, vamos a tener una visión mental de Jesús bajando la montaña una mañana. Aquí viene un hombre con un niño con epilepsia, y es muy grave. Los discípulos no pudieron hacer nada al respecto. Él acude a Jesús, dice: “Ayuda, Señor”.
Él dice: “Yo puedo, si tú crees”.
(Averigüen qué número de tarjeta de oración tiene la dama allí. ¿Cuál es su número? 14. Muy bien. Solo dejen que se siente por este lado, Hermano Knight. No puedo llegar a ella. Solo dejen que se siente por este lado, entonces. De acuerdo. Así puedo mirarla. Muy bien.
18 Ahora, les voy a pedir esto, hermano, y hermana, no retengo a la gente mucho tiempo, porque esto es visión. Y yo… no se requieren de muchas visiones para agotarlo a uno. Les estoy hablando a ustedes ahora para no tener que hacerlo después. ¿Cuántos se acuerdan del profeta Daniel que vio una visión y se vio afectado de la cabeza durante muchos días? ¿Se acuerdan de eso?
Ahora, cuando el Espíritu Santo está lidiando con la gente aquí en la plataforma, entonces tómenlo para ustedes. Ahora, sean perfectamente reverentes. No se estén moviendo, solo sean reverentes.
(Ahora, Billy, quiero mover esto así de lejos) A veces, cuando las visiones están sucediendo, no puedo saber qué tan fuerte estoy hablando. (Usted obsérveme, Hermano Baxter). Y esa es la razón por la que alejo el micrófono.
19 Ahora, ¿todos están creyendo con todo su corazón ahora, para que podamos orar ahora?
Ahora, hay un hombre parado aquí delante de mí. Por supuesto, yo nunca he visto a este hombre. Me imagino que está es la primera vez que nos encontramos. ¿Es así, señor? Así es. ¿Y cómo se llama? [El hombre contesta: “William Bates”]. Bates. Está bien. Mi nombre es Branham, señor. Gusto en conocerlo. [El Hermano Branham habla aparte]. Muy bien.
Ahora, siendo desconocidos, nunca nos hemos visto en la vida. Bueno entonces, Ud. ha venido aquí, sin duda, por ayuda. Sí es así, confío que Dios se la dé. Ahora, si hubiera algo en mí, mi hermano, que pudiera ayudarle, yo estaría gustoso de decir: “Muy bien. Yo lo haré”. Ahora, si el doctor tuviera medicina, o supiera lo que está mal con usted, bueno, por supuesto yo estaría gustoso de… Yo amo a la gente, pero no hay nada en mí que pueda ayudar, ¿ven? Solo, yo represento a Alguien que tiene toda la ayuda que Ud. pudiera… Que pudiera conseguir, tendría que venir de Él. Y yo solo me paro como Su representante.
20 Usted escuchó a Sr. Baxter, me imagino, esta noche, diciendo sobre un Ángel que me visitó hace un tiempo y que habló conmigo sobre estas cosas. Bueno, eso es verdad, señor. Y Él me dijo que iba a orar por la gente enferma. Esa era mi misión en la vida, era orar por los enfermos. Ahora, yo lo cuestioné y dije: “Yo no soy educado, así que la gente…”. Pero desde que era un niñito, fui llamado para esa obra. ¿Cree Ud. eso?
Ahora, si nuestro Señor Jesús, cuando Él habló con la mujer junto al pozo, Él solo habló con ella un rato. Y entonces, después que habló con ella, Él dijo: “Tráeme de beber”. Y ella dijo… habló sobre el pozo. Ahora qué… Él estaba tratando de contactar su espíritu.
Ahora, usted es el primer paciente aquí en la plataforma esta noche, así que eso es lo que tengo que hacer, es contactar su espíritu, ¿lo ve? Mire, ambos somos hombres parados aquí, tenemos que, un día, encontrarnos con Dios, ¿ve? Pero, Ud. también es un ser sobrenatural. Dentro de Ud. hay un espíritu que vive en alguna parte para siempre.
Bueno, aquí, también… Bueno, si Ud. tiene una enfermedad, Satanás hizo eso. Y Él me envió a mí para orar. Así que estos dos espíritus se encontrarán. Y esos dos espíritus… Dependerá al cual uno se rendirá. Ya sea que será… si Ud. cree lo que se le dice, estará bien. Sanará. Si Ud. no cree… Por supuesto, no hay nada que se pueda hacer, ¿ve?; esto es solo para una vindicación.
21 Pero, siendo yo un desconocido para usted, y hablando con usted, y entonces si el Espíritu Santo me lo revela, igual como Él lo hizo con Jesús, allí, mientras Él miraba a la mujer, exactamente en dónde estaba su problema. Ella estaba viviendo ilegalmente, ¿ve? Bueno, Él le dijo en dónde estaba su problema; fue solucionado, y está bien.
Ahora, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, Él sabrá exactamente en dónde está su problema. Él podría revelármelo. ¿Cree Ud. eso? Estoy feliz de pensar que Ud. sabe eso. Su problema es asmático. ¿Es eso correcto? Siendo que lo acabo de escuchar toser, esa no es la razón por la que supe que era asmático. De mañana, usted se pone en una muy, muy mala condición.
Y ahora, poniendo eso aparte. Quiero hablar otra vez con usted, después de encontrar su problema. Usted es nervioso, lo cual le provoca una condición de próstata. ¿Es eso correcto? Se levanta, y así sucesivamente, en la noche. ¿Es eso correcto?
Y usted tiene un hábito, de fumar cigarrillos. ¿Es eso correcto? Y por cierto, Ud. no es Cristiano para comenzar… lleno con el Espíritu de Dios. Usted necesita eso. Necesita a Jesucristo como su Salvador. ¿Es eso correcto?
¿Son verdad esas cosas? Si lo son, levantaría su mano. Yo sin conocerlo… Todavía no lo conozco, pero lo que me escuchó decir, ese no fui yo, señor. Ese fue el Ángel del Señor. Allí está. ¿Es eso verdad? Bueno, entonces, si eso es verdad, venga aquí.
¿Está listo para aceptar a Jesucristo como su Salvador ahora? ¿Pedirle a Él ahora mismo que perdone cada pecado que Ud. tiene, y que lo deje vivir el resto de su vida como un Cristiano? ¿Hará Ud. eso?
22 Inclinen su rostro.
Dios Todopoderoso, Autor de la Vida, Dador de toda buena dádiva, ten misericordia de este pobre hombre pecador, Señor, que está aquí perdido, alejado de Dios, ajeno. Aquí está él parado esta noche en Tu presencia, Señor, dándose cuenta que algo está sucediendo, sabiendo que el mismo Dios del cielo, Quien sacará su alma de este mundo uno de estos días, él tendrá que pararse en Su presencia. Y esta noche, Señor, él acepta a Tu Hijo Jesucristo como su Salvador personal. Enfermo, miserable, desventurado, perdido. ¡Qué condición!
Dios, ten misericordia ahora. Perdónale todo pecado. Y que esta sea la noche que él nunca olvidará. Parado aquí en la plataforma ante esta gente, aceptándote como su Salvador, oro que Tú quites la enfermedad de su cuerpo. Y que él pueda vivir una buena vida larga, sirviéndote bien. Concédelo. En el Nombre de Jesucristo, lo pido. Amén.
Usted lo acepta ahora a Él como su Salvador. Ahora usted es un Cristiano. Ahora, vaya, y no peque más. Dios lo sanará. Dios le bendiga.
23 Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Venga, dama. ¿Cómo le va? ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? Oh, ¿solo tiene una tarjeta de oración? Pensé que tal vez se la había dado al ujier. ¿Cree con todo su corazón? ¿Qué pensaría si nuestro Señor Jesús estuviera parado aquí con este traje puesto? Él no podría ser capaz de hacer algo más por usted que, tal vez, revelar su vida, porque Él no podría sanarla. Él ya lo hizo, ¿ven? Él solo tendría que hacer algo para que Ud. acepte lo que Él ya hizo. ¿Es eso verdad? Es la única cosa que Él podría hacer, porque Él no puede sanarla dos veces. Él puede sanarla una vez. Y Sus llagas la sanaron hace años cuando Él murió.
Usted se da cuenta de que algo está sucediendo. Se está preguntando qué es eso. Ahora, Eso no le lastimará. Ese es el Ángel del Señor. ¿Es Ud. bien conocida aquí? [La dama dice: “Tengo amigos de fuera de la ciudad”]. ¿Cree que…? Se da cuenta de que algo está sucediendo, ¿no es así? Es el Ángel del Señor, Su presencia. Sí. Usted está sufriendo… La acaban de revisar. Usted tiene un tumor.
También está preocupada por alguien. Es una niñita… una hijita. ¿Es correcto? [“Eso es correcto”]. ¿Es eso correcto? Si es así, levante su mano. [“Es mi hijita”] Muy bien. Si yo, por el Espíritu Santo, le digo lo que está mal con su hija, ¿creerá que Dios la va a sanar? Tiene un problema de riñón. ¿Es eso correcto?
Ahora, ¿cree que Dios el Padre ha enviado a Su Hijo Jesucristo? ¿Me envió como Su profeta? Si yo le pidiera a Dios, ¿sería sanada? ¿Su bebé se pondrá bien? [“Yo creo”]. Venga.
24 Inclinemos nuestros rostros.
Señor Dios, mientras esta pobre madre temblando aquí, dándose cuenta que Satanás ha empezado ahora a dejar a ese bebé sin una madre. Oh, Dios Todopoderoso, ten misericordia de esta niña. Oro que Tú la sanes. Y que su pequeña bebé… que sea sanada, Señor. Yo la envío a ella a su hija. Dios concede que ambas, madre e hija sean sanadas, para Tu gloria. Pido esta bendición en el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios. Amén.
Dios le bendiga, dama. Ahora, mire. Cuando vaya a su hija, ponga sus manos sobre la niña. Diga: “Señor, gracias por sanarme y a mi bebé”. Y vaya creyendo. Conforme ha creído, de esa manera será. Dios le bendiga.
25 Tengan fe en Dios. No duden; crean.
¿Cómo le va? ¿Cree con todo su corazón? Si nuestro Señor estuviera aquí en persona —Él está— pero, si Ud. pudiera verlo a Él como me ve a mí… Él dijo: “Todavía un poco y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis. Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Cree Ud. eso? ¿Cree que yo soy Su representante? [La hermana dice: “Sí, señor”]. Si usted cree eso, entonces ese tumor la dejará. ¿Lo cree? [“Sí”]. Usted tiene un tumor… glándula, femenina, mujer. ¿Es eso verdad?
Padre Celestial, oro por nuestra hermana esta noche, que Tus misericordias estén con ella, Tu gloria sea sobre ella, y Tu fuerza sanadora, por medio de su fe, causará que este demonio horrible llamado “tumor”, se vaya de ella. Señor Dios, como Tu siervo, pido misericordia por esta creyente.
Satanás, en el Nombre de Jesús el Hijo de Dios, deja a la mujer. Sal de ella.
Dios le bendiga, hermana. Tenga fe. Vaya creyendo. Si cree con todo su corazón, entonces vaya… [Palabra incierta]. Dios le bendiga.
26 ¿Cómo le va? ¿Vive Ud. en esta ciudad? Es de fuera de la ciudad. Solo estoy preguntándole esto para hacer contacto con usted, pues mire… su espíritu. Y somos desconocidos. [“Eso es correcto”]. Yo no la conozco, pero hay Alguien aquí que sí la conoce. Él la conoció cuando nació. Él la conoció desde antes que naciera. Cada pedacito de comida que ha tomado, o agua, Él se la dio a usted. Él me dio la mía. Él nos conoce. Reconociendo que Ud. es una Cristiana, y está en una condición grave. Usted debe recibir ayuda de Dios, o será un cadáver dentro de poco. Su alma se irá al encuentro de Él. Lo cual, esa parte, usted se ha preparado como Cristiana, una creyente. Pero Ud. está sufriendo de cáncer. Y ese cáncer está por todo su cuerpo. En su costado. Está en su colon. ¿Es correcto? ¿Cree que Dios lo va a sanar? [“Él puede”].
Venga aquí.
27 Ahora, solo un momento, hermana. Vamos a corregir aquí algo. No: “Él puede”; “Él lo ha hecho… Y yo ahora lo acepto”. Mire solo un momento, ¿ve? Su fe se tiene que mover de eso, ¿ve? Eso es, ¿ve? Estoy tratando de ayudarla, hermana, sabiendo que Ud. debe morir (¿ve?), y dejar este mundo inmediatamente si no hace algo. Ahora, ya está hecho. Estoy tratando de elevar su fe, (¿ve?), tratando de hacer que suba a un espacio donde pueda ser sanada, porque se da cuenta de su condición. Tiene que recibir ayuda, ¿ve? Y cuando usted pone: “Él puede”…
Igual como, si Ud. viniera a mí, y dijera: “Hermano Branham, sé que Ud. podría prestarme cinco dólares. Estoy grandemente necesitado. Me estoy muriendo de hambre y no tengo cena. Usted me podría dar cinco dólares. Usted lo vale. Usted podría darme cinco dólares, si Ud. tan solo lo hace”. Eso sería… [Palabras inciertas].
No es Su capacidad que está en cuestión. Nosotros no cuestionamos Su capacidad. Es lo que Él ha hecho, y Su voluntad para ayudarnos. Y mire lo que Él ha hecho. Él mando la predicación del Evangelio, Él mandó Su Espíritu. ¿Es eso correcto? Eso es correcto.
28 Aquí, por ejemplo, hermana, su vida no ha sido un lecho de rosas, de todos modos. Ha habido mucha tristeza, mucho problema. Usted estaba orando el otro día sobre esto mismo. Usted dijo que si yo venía, y usted obtenía un lugar para venir aquí, que usted creería que Dios la sanaría. ¿Es eso verdad? Esa es su oración. ¿Es correcto? [“Eso es correcto”]. Muy bien. Ahora.
Señor Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de esta mujer moribunda, Padre. Y como Tu representante parado aquí en Tu presencia, pido por su sanidad. Ahora, Tú dijiste: “Pondrán las manos sobre los enfermos, y sanarán”. Señor, los doctores han hecho todo lo que sabían hacer. Pero él puede esconderse de los doctores, pero no puede esconderse de Ti. Tú eres Dios. Tú lo has expuesto aquí mismo en la plataforma. Y en el Nombre de Jesucristo, que él se vaya de la mujer, sal de ella. Que ella sea sana, y sirva a Dios, en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya feliz, regocijándose, ahora. [Palabras incierta]. Muy bien.
29 ¿Cómo le va, hermana? ¿Cree usted? ¿Con todo su corazón? ¡Oh, vaya! Usted tiene que creer. Hay una sombra oscura que cuelga cerca de usted, lo cual significa muerte, cáncer. ¿Es correcto? A usted no le queda mucho tiempo a menos que Dios la ayude. ¿Está su fe aquí arriba ahora? Crea ahora mismo. Ahora, mire. Eso mismo que Ud. siente ahora, si acepta que es el Espíritu de Dios, tendrá lo que ha pedido. ¿Lo hará?
Señor Jesús, confirma Tu Palabra, mientras pongo manos sobre esta mujer y pido por su sanidad en el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios. Amén. Maldito sea el cáncer que ata el cuerpo de esta mujer. Y como la iglesia de Dios, y Sus hijos creyendo, y representando al Señor Jesús, (Satanás, tú sabes todo sobre esto) testificando de un don Divino, ministrado por un Ángel a los cuantos minutos después del nacimiento, digo en el Nombre de Jesucristo, deja a la mujer. Amén.
Dios le bendiga, dama. Ahora, vaya regocijándose. Vaya feliz. Sea feliz.
30 [El Hermano Branham habla aparte]. Es uno muy dulce. Parece que es bastante joven; tiene algo… [Palabras inciertas]. Por supuesto, el bebé no puede hablar. Quiero que me mire usted. Quiero hablar con usted solo un minuto. ¿Qué piensa sobre Jesucristo? [La dama dice: “Solo quiero darle alabanza a Su nombre”]. Sí. Al Único que usted podría. ¿Cree que estas cosas que se están llevando a cabo ahora en el mundo hoy, en esta gran hora de oscuridad…? ¿Cree que Su vindicación de Su Ser aquí en la tierra, que Su Espíritu está con nosotros?
Él se lleva a Su hombre, pero nunca Su Espíritu. Miren, Él se llevó a Elías, Eliseo tomó su lugar. Y ochocientos años después, Juan el Bautista salió del desierto con el espíritu de Elías en él, ¿ven? ¿Entienden lo que quiero decir? Satanás se lleva a su hombre, pero nunca su espíritu. Viene a lo largo en los perseguidores religiosos y así sucesivamente. ¿Es eso verdad?
Su bebé tiene asma. ¿Es eso cierto? [“Así es”]. ¿Es eso verdad? [“Así es”]. Si pusiera mis manos sobre el bebé, como el siervo de Dios, mientras todos estos Cristianos están orando; y si yo estoy diciendo la verdad… Dios está testificando que es verdad. He visto al bebé. Está en una terrible condición. ¿Cree que el bebé se va a poner bien? Muy bien. La vi sosteniendo al bebé cuando estaba teniendo uno de esos episodios que lo ahogaban.
31 Dios Todopoderoso, trajeron los niños a Ti para que pusieras manos sobre ellos y los bendijeras. Las madres traían a sus niños. Si Tú estuvieras aquí en Tallahassee en un cuerpo de carne esta noche, caminando alrededor como Tú estabas en los días pasados, yo creo que la fe de la madre hubiera traído al bebé a Ti; y Tú pondrías Tus maravillosas y santas manos sobre el niño; se pondría bien. Te pararías como lo has hecho, le dirías a la madre cuál era la condición del bebé, y escudriñando por su vida, viendo que ella era un creyente; sus pecados confesados y debajo de la Sangre.
Entonces oro a Ti, Dios, que tengas misericordia del niño. Y dándome cuenta que mis manos son una pobre representación de las Tuyas, pero te ruego, Dios, ten misericordia. Mientras impongo manos sobre el bebé, de acuerdo a las últimas palabras que dijiste cuando te fuiste de la tierra: “Estas señales seguirán a los que creen. Si ponen manos sobre los enfermos”, Tú dijiste: “ellos sanarán”.
Ahora, en obediencia a ese mandamiento, este bebé inocente, que no puede tener fe, pongo manos sobre él, y le digo a esta condición, asmática, que le provoca al pobre niñito tos y falta de aliento, y ahogo: “Satanás, demonio despiadado, un día en un infierno sin fin, serás castigado por todo el mal que haces. Te ordeno ahora, como representante de nuestro Señor y Su muerte en el Calvario, que dejes a este bebé. Sal fuera, para que el bebé pueda vivir y estar bien. Te conjuro por medio de Jesús el Hijo de Dios, Cuya sangre fue derramada gratuitamente en el Calvario, y echó a perder todos los poderes y esperanzas que tú hayas tenido. Ya no tienes derechos legales para retener a este bebé por más tiempo. Sal de él, en el Nombre de Jesucristo.
Ahora, madre, tome a su bebé. No se preocupe, solo crea.
32 ¿Están creyendo por allá? No se muevan mucho, ¿ven? Eso interrumpe. Cuando una visión está sucediendo aquí, y Uds. hacen algo allá, se mueven un poco, ¿ven? Bueno entonces, eso interrumpe aquí, ¿lo ven? Lo hace difícil aquí. Miren, el Espíritu se está moviendo. Ahora, quiero que se regocijen. Quiero que estén contentos, felices. Pero primero, quiero que reciban a Dios, crean en Él y luego, después que sean sanados, entonces sean felices. ¿Ven lo que quiero decir?
¿Cree Ud. eso, dama, que está acostada en esa almohada? ¿Me cree que soy Su siervo, Su profeta? No tiene que tener una tarjeta de oración para estar aquí arriba en la línea. La única cosa que tiene que hacer es solo creer. Ahora, yo no podría sanarla, pero Ud. no puede esconder su vida de mí, ¿ve? Si Dios me lo revela, aquí, cuál es su problema, ¿aceptaría su sanidad? ¿Me obedecería como Su profeta? Lo hará. Yo no la conozco; nunca la había visto. Pero, Ud. está sufriendo con una fiebre reumática. ¿Es eso correcto? Si lo es, levante su mano. Ahora, ¿cree usted? Entonces vaya a casa y sea sanada, en el Nombre del Señor Jesús. ¡Gloria a Su Nombre!
33 ¿Cree usted? ¿Le gustaría deshacerse de ese problema de riñón, señor, sentado aquí? Si lo hace, puede tenerlo. Puede recuperarse, si tan solo lo cree. Tenga fe en Dios. Eso está bien.
¿Quiere recuperarse de su problema cardíaco, señor? ¿Quiere irse a casa y ser sano? ¿Cree que se va a aliviar de eso ahora? Lleva un tiempo con eso. ¿Es correcto? Si es correcto, levante su mano. Muy bien. Usted cree que está sanado ahora por las heridas de Jesucristo. Vaya, y la paz de Dios sea sobre usted, mi… [Palabra incierta].
¿Creen por todo alrededor? ¿Lo creen, en la audiencia, allá? ¿Creen todos ustedes, por toda la audiencia de manera unánime? Nuestro Padre Celestial sigue moviéndose por la audiencia. Pero, si cada uno de Uds. quiere sanar ahora mismo, pueden ser sanados. ¿Creen que eso es verdad? ¿Cuántos creen que eso es verdad? Levanten su mano. Bueno, ¿por qué no son sanados todos ustedes? ¿Todos ustedes al mismo tiempo?
¿Por qué no hacen esto por mí? ¿Me creen, ahora? ¿Creen que ese Ángel del Señor me envió a orar por ustedes? Muy bien, ¿cuánta gente enferma está aquí? Levante su mano. Por todo el edificio, levanten sus manos. Ahora, cada uno mire a su vecino sentado a su lado que está enfermo, que tiene su mano levantada. Ahora, pongan sus manos unos sobre otros. Pongan sus manos unos sobre otros. Eso es correcto. Ahora, eso es correcto. Muy bien. Sí. Pongan manos sobre la dama allí con la artritis.
34 Pongan sus manos sobre el bebé. Algún creyente Cristiano, ponga su mano sobre el joven que está sentado allí; que está lisiado. ¿Lo hará? Muy bien. Ahora, todos inclinemos nuestros rostros, con reverencia, muy reverentes.
Quiero que piensen esto en su mente, ahora, muy reverentes. Quiero que repitan esta oración. Ustedes órenla; yo la repetiré. Ustedes órenla, yo solo transferiré las palabras que se necesitan para derrotar a Satanás, a sus labios, y luego Uds. crean su confesión.
Ahora, Uds. que están enfermos, repitan esto conmigo: Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, Autor de Vida Eterna; Dador de toda buena dádiva; yo, Tu siervo, confieso mis pecados. Y creo que a través de los méritos de Tu Hijo Jesús, soy perdonado de mis pecados. Estoy enfermo en el cuerpo. Necesito Tu ayuda. Dame fe en este momento para creer Tu Palabra, y para creer estas cosas que he visto esta noche, que reproducen Tu vida otra vez. Como lo fue ayer, así lo es hoy. Y ahora, Señor, sobre esta confesión, yo acepto mi sanidad. Y creo a partir de esta noche en adelante, que estaré bien. Me encomiendo a Ti, en el Nombre de Jesucristo.
35 Ahora, que todos se queden sentados muy quietos. Mantengan sus rostros inclinados, manténganse en oración. Ahora, el Espíritu Santo está cerca de usted. El Ángel del Señor conoce todas las cosas. Él está sobre esta audiencia en este momento. Él es como una nube que cuelga sobre ustedes. Están comenzando a creer. “Ahora, Señor, yo recibo mi sanidad. Creo que Tú me estás sanando ahora, porque lo prometiste. Sobre Tu promesa, yo lo creo”.
Ahora, le voy a pedir a Dios que me dé fuerzas para hacer que el que duda… el espíritu maligno que los haría dudar o que estén confusos, y quitarles esa superstición de ustedes, para que puedan ver la gloria de Dios. Voy a pedir que eso se vaya de Uds. ahora mismo. Y a medida que los deja, Uds. acepten su sanidad, ¿ven? Ustedes acéptenlo, ahora créanlo. Y yo voy a orar, ahora. Esta es mi parte. Ustedes han hecho su confesión. Está en sus labios. Él tiene que tomar por bueno lo que Uds. acaban de confesar. Miren, Uds. lo han aceptado como su Salvador, lo han aceptado como su Sanador. Ahora créanlo.
Ahora, quiero orar y romper ese espíritu de duda que está sobre el edificio, para que a partir de esta noche, podamos tener una reunión verdaderamente chapada a la antigua.
36 Padre celestial, vengo a Ti por esta querida gente que está ahora sufriendo por todo este edificio. Y así como fue en el camino a Emaús… Vimos cuando Tú caminaste aquí en la tierra, Tú supiste en dónde estaba ese pez con la moneda en la boca. Tú enviaste a los apóstoles para que tomaran la moneda de la boca del pez. Tú sabías en dónde estaban dos mulas atadas, en las que nunca se había sentado un hombre.
Oh, Dios, Tú sabías dónde estaba la mujer que tenía los cinco maridos. Y cuando Felipe llegó y encontró a Natanael, Tú le dijiste que sabías dónde estaba antes de que viniera a la reunión. Estaba debajo de una higuera. Y dijiste que lo que hiciste en ese entonces, nosotros también debíamos hacerlo. Y te creemos. Y, Señor, este es ese día, y Tú has traído de regreso las bendiciones de la iglesia anterior a la última iglesia de una manera maravillosa y bendita. Y te damos gracias, querido Dios, por estas cosas maravillosas.
Y como Tus hijos están sentados aquí esta noche, con las manos uno sobre el otro, sabiendo que más allá de una sombra de duda, que el Santo…
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