OBRAS DEL MENSAJE


Acepte El Don De Dios
Tallahassee, Florida, U.S.A.
53-0219
1 Gracias, Hermano Baxter.
Buenas noches, amigos. Estoy muy feliz de estar aquí esta noche. Y lamento que tengamos esta condición de estar de pie —todos afuera en la calle. Mi hijo vino por mí, y dijo: “Pues, papá”, dijo: “Están parados en las calles y demás”. Dijo: “¡Apúrate, apúrate, apúrate!”. Así que, eso lo hace un tanto difícil el tener que ¡apurarnos, apurarnos, apurarnos! ¿Cierto? Pero no es tan malo que yo me tenga que dar prisa, como es para Uds. tener que estar de pie de esa manera. Y eso es lo que lamento.
Hemos estado muy felices de estar aquí en Tallahassee; hemos disfrutado cada momento de nuestro tiempo aquí. Espero que un día podamos regresar para estar con Uds. de nuevo, porque en verdad estamos esperando que un día Dios nos dé una pista o algo, y que podamos tener servicios entonces. Es un tanto difícil cuando tenemos que… Usted sabe, viene gente, y nuestro lugar tal vez no sea lo suficientemente grande como para atenderlos.
2 Les damos las gracias por todo lo que han hecho. Les agradecemos por todos los ministros por todo lo que ellos han hecho, los pastores que estuvieron cooperando. Uds. atienden sus iglesias, trabajan duro. Hombres así que creen en estos grandes principios de Dios, lo que les han enseñado que es la verdad. Dios vino y confirmó que eso es la verdad. Así que, Uds. deben creerles. Ellos son hombres de Dios. Por lo tanto, confío que cada uno de Uds., hermanos que han ayudado en estas reuniones, que sus servicios sean cada vez más y más grandes. Y a Uds., que Dios les bendiga ricamente.
Y se han hecho muchas, muchas cosas en los servicios, pero todavía no he dicho nada al respecto. Lo dejé pasar. Pero se darán cuenta después cuando me haya ido (Uds. pastores, recuerden esto)… que después que me haya ido, verán que hay muchas cosas que se hicieron que la gente aún no sabe nada al respecto. Pero se darán cuenta que mujeres y hombres vendrán muy pronto a ustedes: “Mi problema estomacal se fue”. “Mi artritis se fue”. Ahora, pastores, marquen eso y vean si acaso no es eso verdad; notarán que estarán diciendo eso.
Así que, les damos las gracias.
3 Y mi administrador me dijo que habían levantado una ofrenda de amor para mí. Aprecio eso. Yo en realidad no merecía una ofrenda de amor, amigos; no. Pero yo lo aprecio, porque en realidad estoy tratando de juntar dinero ahora para ir al África, a otros lugares. Eso es lo que haré con eso: me mandará al África. Miles de millones de personas están sentadas en una ignorancia ennegrecida, en oscuridad. Sé que eso irá al lugar correcto: les prometo eso. Cada centavo de eso será usado para la causa de Jesucristo. Tal vez tenga que pagar unas pequeñas facturas de comida, o algo, en casa, mi cuenta de los comestibles, y por el estilo. Pero fuera de eso, cada centavo que recibo va directamente a las misiones del extranjero. Entonces yo mismo me aseguro de que lo estoy llevando bien allá, y usándolo. El Señor les bendiga es mi oración.
4 Y le voy a dar al Hermano… Creo que esta iglesia aquí, alguien me dijo hoy que era una Pentecostal de Santidad. ¿Quién es el pastor de esta Pentecostal de Santidad? [Palabras poco claras]. ¿Es eso correcto? [Un hermano dice: “Vi la fotografía del Hermano Dallas Freeman [Palabras poco claras]. El Hermano Bosworth me las mostró cuando regresó”]. ¿Es eso así? Bueno, eso está muy bien. Bueno, él ciertamente… El Hermano Freeman, y el Hermano Fisher y yo, todos somos muy, muy buenos amigos. Seguramente les traeré noticias de que tuvimos una verdadera reunión aquí en la iglesia Pentecostal de Santidad, cuando les diga que el Señor estuvo aquí con nosotros.
El Señor les bendiga a todos, a cada uno de ustedes.
5 Y ahora, esta noche, los que están parados aquí, solo voy a leer la Escritura. Y después, comenzaremos a orar por los enfermos en unos momentos. Sé que están cansados de estar parados. Sé que los que están afuera, y en el sótano, y alrededor están cansados de estar parados.
Desearía que hubiera algo que pudiera hacer en este momento. Desearía que hubiera algo en mi poder que pudiera simplemente levantarme y bendecir a todos aquí, que estuvieran alabando y bendiciendo a Dios. Y que todos fueran sanados y que salieran, y no quedaría ningún enfermo, o lisiado, o ningún… ¿No les encantaría hacer eso? Oh, si yo pudiera, lo haría ahora mismo. Pero no está en mí el hacerlo. No puedo hacerlo. Yo solo soy un hombre, ¿ven? La única cosa que puedo hacer es ofrecer una oración por Uds., y decirles la verdad.
Y si al estar las reuniones, a lo que la gente viene… Es algo que los ministros han predicado (sus pastores, tal vez se los predicaron hace años) que Dios haría estas cosas justo antes… [Espacio en blanco en la cinta]. Solo está confirmando lo que sus pastores les predicaron que sucedería. Y al hacerlo, humildemente, estoy haciendo mi mejor esfuerzo esta noche para traerles el Evangelio de la manera en que creo que Dios ha ordenado que yo debería predicarlo. Recíbalo, ¿lo hará? Y luego, crea exactamente que esta es la verdad.
6 Ahora, a Uds. que están afuera, en el sótano, y a los que no pueden en este momento ver para adentro, el Señor Jesucristo en Su sufrimiento vicario, y muerte en el Calvario, compró la sanidad de cada mortal en el mundo, que estaría en el mundo. Jesús ya pagó el precio, y a los ojos de Dios, Uds. ya están sanados. No hay enfermedad a los ojos de Dios. Uds. ya están sanados.
Cada pecador aquí adentro, afuera, donde sea que esté, sus pecados, en lo que a Dios concierne, se los ha perdonado ahora. Pero si no lo aceptan, entonces cuando vengan a Su presencia sin la sangre de Jesús sobre Uds., como hijo o hija, entonces son condenados cuando lleguen allá. “El día que de él comieres, ese día morirás”.
Ahora, Ud. no tiene que morir en esa condición. Ud. no puede evitar ser un pecador, porque nació pecador, pero sí el quedarse como pecador. Porque, a los ojos de Dios, el pecado ya está cubierto. Él no podría ver el pecado. Él es justo, y es soberano. Él tendría que… [Ruptura en la cinta]… condenado allí mismo. Dios no puede ver el pecado. Él es santo, pero la sangre de Jesús lo mantiene lejos, como la defensa de un carro. Cada vez que Ud. peca, la defensa, Jesucristo, atrapa su pecado antes que llegue a Dios. ¿No se sienten avergonzados de la manera que lo han tratado a Él?
7 Recuerdo un día cuando miré allá arriba y vi lo que Él hizo por mí, me arrastré humildemente hacia Él. Allí estaba mi nombre en la parte de arriba de un libro. Oh, lo que estaba escrito debajo de eso. Yo dije: “Señor, ¿me perdonarás?”. Y aparentemente tomó Su mano, la sumergió en Su costado, y dijo: “Sí”. Y Él escribió transversalmente en ese libro: “Perdonado”, lo cerró, y lo volvió a poner en el mar del olvido. He sido feliz desde entonces.
Estoy haciendo mi mejor esfuerzo, en mi humilde manera, de decirle a cada mortal en la tierra: Jesucristo te ama, y Él es el único que está deteniendo de ti la ira de Dios. Recíbelo a Él como tu Salvador personal. Y cuando Ud. ha hecho eso… Ahora, Él también fue herido en Su espalda: “Por Sus llagas hemos sido curados”… o, “fuimos sellados”, no “lo seremos”. Ya hemos sido sanados. Cada persona aquí ha sido sanada.
Y ahora, lo único que Ud. tiene que hacer es creer eso primero en su corazón antes de que pueda decirlo. Si solamente lo está diciendo de labios, no servirá de nada. Pero de…
8 Mire, esto no es un asunto superficial. No es algo así como… Escuché a alguien decir anoche en una transmisión: “Toda persona que cree ha sido llena del Espíritu Santo”.
Ahora, no para estar en desacuerdo con el ministro, pero él probablemente no entendió la Escritura. Pablo, en Hechos, el capítulo 19, le preguntó a esa gente Bautista allá arriba, si habían recibido el Espíritu Santo “desde” que creyeron. No “cuando” creyeron. El Espíritu Santo es un don de Dios después que Ud. cree. Es el don de Dios para usted por creer. Pero puede creer a Jesús siendo el Hijo de Dios y aceptarlo como su Salvador personal, y todavía no tener el Espíritu Santo. El don del Espíritu Santo es el don personal de Dios para el creyente. Ud. es salvo porque cree, pero es lleno con el Espíritu Santo cuando el don personal de Dios viene sobre usted, lo cual es el Espíritu Santo.
Ahora, mire, no es un asunto superficial. Es algo profundo. Ya no somos bebés; somos hombres y mujeres. La iglesia debería estar en esa condición esta noche: no superficialmente, pero profundamente en Dios.
9 Ahora, la sanidad no es algo que Ud. solo dice: “Bueno, sí, yo lo creo. Yo lo creo”. Ahora, eso está bien. Si es lo mejor que puede hacer, eso solo es mental, o el solo decir: “Bueno, sí, lo veo. Yo creo eso. Yo lo acepto”. Entonces si Ud. lo acepta sobre esas bases, siga diciéndolo una y otra vez. Dígalo en voz alta. Dígalo una y otra vez. Solo siga diciendo: “Estoy sanado. Estoy sanado”. Dígalo hasta que en realidad lo crea. Y cuando lo crea, entonces va a suceder.
No tenga un testimonio negativo. Cada vez que lo confiesa: “Bueno, todavía me siento mal hoy; me imagino que yo… ”, se va directamente por la misma ruta que estaba en el principio. No hay hombre o mujer aquí que está bautizada con el Espíritu Santo que comenzaría su confesión: “Creo que he perdido el Espíritu Santo. Creo que se ha ido de mí. Yo creo…”. Se irá directamente para abajo. Usted nunca…
10 Escuchen atentamente: Ustedes nunca vivirán más arriba de su confesión.
Jesús es el Sumo Sacerdote de su confesión. ¿Es eso correcto? Ahora, Hebreos 3: 1. Ahora, cualquier erudito sabe que la misma palabra profesión es “confesión”, también, la misma traducción. Ahora, está sentado a la diestra del Padre para hacer intercesión ¿en base a qué? Nuestra confesión. Él no puede hacer nada hasta que primero confesemos que Él lo hizo, ¿ven? Cuando aceptan…
Ahora, yo no fui salvo… No soy salvo esta noche porque me pongo feliz y grito. Eso no es. No soy salvo porque el don de Dios trabaja a través de mí. Soy salvo porque cumplí las condiciones que Jesús requería de mí. Soy salvo de acuerdo a la Biblia, ¿ve? ¿Es eso correcto? Mire, no porque siento que soy salvo. Satanás puede azotar y pisar sus sentimientos, pero no puede hacerlo cuando es “ASÍ DICE EL SEÑOR”; ¿Ven? Él no puede ir… Él no puede cruzar eso. Eso lo derrotará.
11 Ahora, cuando Ud. creyó que fue salvo, sentado en su silla allá en… donde sea que Ud. estaba, Ud. lo aceptó, y comenzó a confesarlo, y a decirle a la gente que estaba salvo. Bueno, Ud. seguía diciendo: “Soy salvo”. La gente decía: “No hay diferencia en ti”. Pero Ud. creyó que si la había. ¿Es eso correcto? Y Ud. siguió con su confesión. Y después de un rato obró para justicia. Todos sus vecinos y todos saben que Ud. es salvo ahora porque Ud. lo creyó; lo confesó. Pues, ¿qué sucedió? ¿Qué lo cambió? Él es el Sumo Sacerdote de su confesión, sentado a la diestra del Padre, haciendo buena su confesión.
Ahora, es la misma cosa con la sanidad. Usted lo acepta a Él como su sanador, renuncia a sus sentimientos. No es por sentimientos; es por fe. Diga que está sanado. Crea que está sanado. Actúe como que está sanado. Asóciese con aquellos que creen en sanidad, y Dios lo llevará a una salud perfecta. No fallará.
12 Solo una ilustración. Estoy tratando de hacer que la fe se mueva, ¿lo ve? para poder ver lo que el Espíritu Santo hará aquí por nosotros en unos minutos.
Nunca vean los síntomas. Dama, no mire porque está Ud. sentada en una silla de ruedas, o este joven aquí. Eso no viene siendo más para Dios que sanar un dolor de muela. No hace ni un poquito de diferencia.
Pero, ahora, mire. Él es el Sumo Sacerdote de su confesión. Ahora, si hubo algún hombre que debió haber tenido un mal caso de síntomas, tendría que haber sido Jonás cuando iba a Nínive. Él estaba descarriado, yendo a Nínive… o a Tarsis en lugar de a Nínive; en el barco equivocado, yendo por el rumbo equivocado, descarriado, huyendo de Dios en un mar tormentoso. Le ataron de pies y manos y lo aventaron del barco. Bajó al mar. Y una ballena se lo tragó, y se fue directamente al fondo del mar para descansar sus nadadores, como lo hacen todos los peces.
Allí estaba él: atado de pies y manos, descarriado, un mar tormentoso, a muchas brazas de profundidad en el mar, en el vientre de una ballena. Si hay alguien que debió haber tenido síntomas, ese fue Jonás. Él miró para este lado, era vientre de ballena. A todas partes que miraba, era vientre de una ballena. Pero él rehusó ver eso.
Usted miraría y diría: “Estoy sentado aquí”. Alguien más mira, dice: “Bueno, el doctor me dijo que tenía problema cardíaco”. “Yo tengo artritis”. ¡Rehúse ver eso! Rehúse creerlo. Eso es correcto.
13 Jonás dijo: “Son vanidades mentirosas”. Él dijo: “Una vez más miraré hacia Tu santo templo”, le dijo a Dios. Porque cuando Salomón dedicó ese templo, dijo: “Si Tu pueblo está en problemas en algún lugar, y mira hacia este lugar santo, y ora, entonces Tú oirás en los Cielos”. Y él lo creyó, Jonás lo creyó, que Dios escuchó la oración de Salomón. Y empezó a decir: “No miraré el vientre de esta ballena. No pensaré en mi condición descarriada. Estoy mirando hacia Tu santo templo y haciendo confesiones”. Y Dios mandó oxigeno allá abajo y lo mantuvo vivo durante tres días y noches y lo trajo directamente a Nínive a donde pertenecía.
Bueno, si Salomón oró esa oración… Y no hay nadie aquí que esté en la condición, o, ni la mitad de lo que estaba Jonás. Uds. no tienen nada como los síntomas que él tenía. Bueno, si él, en esa condición, podía mirar a un templo que fue edificado por manos de hombre —y un ser terrenal, un hombre, Salomón— sentado y orando, y podía tener fe en la oración de Salomón, cuánto más debiéramos usted y yo esta noche, sentados aquí, mirar al trono de Dios donde Jesús está a Su diestra con Su sangre allí para hacer intercesiones en base a su confesión. Solo rehúse tener los síntomas.
14 Los síntomas son algo parecido: Digamos, mañana cuando se vaya a casa, a su lugar. El agente exprés vendrá y le dirá: “¿Es Ud. la Sra. Doe?”.
“Sí”.
“Le tengo un regalo”.
“Muy bien. ¿Qué es?”.
Él le pasa una canasta, o una caja, y Ud. escucha algo golpeando adentro de la caja. Usted lo ve. Es una caja grande con serpientes, serpientes de cascabel. Bueno, Ud. no quiere esas cosas. Entonces Ud. dice: “Yo no las quiero”.
“Oh, pero son suyas. Alguien se las mandó. Aquí está su nombre. Aquí está el nombre que alguien se las mandó. Son suyas. Usted tiene que tomarlas”.
Ahora, en un sentido de la palabra son suyas, en otro sentido no lo son. Alguien se las mandó a usted, pero no son suyas hasta que firme por ellas que las ha recibido. Y cuando firma que las recibió, entonces son suyas. Pero si rehúsa firmar por ellas, él tiene que devolverlas a la compañía exprés. La compañía exprés tiene que enviárselas a quien se las envió a usted. ¿Es eso correcto? Bueno, ¡no firme nada que le trajo el diablo! No señor. Solo rehúse tenerlo. No señor. Diga: “Simplemente no lo tengo. Diablo, regrésalo todo. Eso es todo. No lo voy a tener”.
Rehusé tener su enfermedad, su artritis, lo que sea que es; simplemente no lo tengo. “Por Sus llagas estoy sanado”. Párese en su terreno. Confiéselo. Créalo. Quédese allí. Dios lo traerá a cumplimiento. No importa qué es, solo créale a Él.
15 Muy bien. Son un grupo de gente encantadora. Yo no tengo mucho de predicador, pero sí que me gustaría hablarles un poco esta noche, pero no puedo. Temo que me apartaría de… He estado orando durante horas ahora para la unción de sanidad. Y luego, hacer un giro y comenzar a predicar. No sería lo ideal.
Quiero leer una Escritura, y después llamaremos la línea de oración. San Juan, el capítulo cinco, treinta y tres… el versículo treinta y tres, comenzando. Escuchen atentamente ahora:
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad.
Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.
Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.
Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado.
16 Inclinemos nuestros rostros solo un momento, en todas partes, por favor. Ahora, en profunda sinceridad, amigos, adentro, afuera, en todas partes. Ahora, veamos al Autor y Consumador de nuestra fe, Quien prometió que si dos o tres se juntaban en Su nombre, Él estaría allí.
Ahora, Señor, creemos que Tú estás aquí mismo. Venimos, Dios, en el Nombre del Señor Jesús, porque no tenemos nombre o méritos propios con los cuales entrar. Si venimos en nuestro propio nombre, Tú no nos recibirías. Pero estamos muy preocupados esta noche por las personas enfermas, y las condiciones de estos Tus hijos. Al punto que venimos, colocando el nombre de Él Quien prometió que si venimos en Su nombre, que Tú escucharías —nuestro Señor Jesucristo.
“Todo lo que pidieres al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Por tanto, venimos en Su nombre, sabiendo que Dios del Cielo, el gran Amoyah, y mira hacia abajo a esta iglesia esta noche; mira a los que están parados afuera en el patio, abajo por el sótano. Esos grandes ojos de rayos X Tuyos miran a través del alma del hombre. No hay nada escondido; Tú sabes todo. Conoces a cada persona. Ni siquiera cae un gorrión en la calle sin que Tú sepas al respecto. Cuánto más conoces lo que estamos orando ahora.
Padre, ¿harás esto por nosotros esta noche?
17 ¿Si he hallado gracia en Tus ojos, Señor? He hecho todo lo posible para servirte con todo lo que sé, sabiendo que he cometido muchos errores y merezco ser cortado esta noche. Pero es por Tu gracia, Señor, que estamos aquí.
Señor, desde que me dijiste y enviaste a orar por los enfermos, he tratado de ser humilde. No tuve que tener grandes lugares a los cuales ir. Una pequeña iglesia está muy bien para mí. Donde sea que parecía que Tú querías que fuera, intenté ir. Siempre he intentado dar honor y gloria a Jesucristo, nuestro Salvador; tratando de llevar a cabo las obras que siento que Él ha comenzado allí, y prometió estar con la gente hasta el fin del mundo, dándole a Él toda la alabanza y la gloria.
18 Ahora, Señor, mira hacia abajo a este grupo de gente que está esperando. Manda el gran Espíritu de Dios sobre ellos. Y que, como fue, el Ángel de sanidad extienda Sus grandes alas sobre este edificio esta noche. Encierra toda incredulidad. Y que dentro de un rato haya una alegría tan grande en este campamento, que puedan correr bajo Sus plumas Señor, y esperar. Y que las grandes gotas que destilan misericordia y fe caigan de Sus alas sobre cada persona, que ellos simplemente se suelten de todo pecado, cada cadena; sean libres y vengan y te sirvan a Ti; sean sanados de sus enfermedades.
Y cuando nos estemos yendo a nuestros diferentes hogares esta noche, Dios, bendice a cada uno. Que podamos decir como aquellos de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros debido a Su presencia?”.
Dios bendice a esta pequeña iglesia. Bendice a cada iglesia que está cooperando. Y que un día, Señor, concede que si es Tu voluntad, podamos regresar a esta ciudad encantadora y tener allí un avivamiento chapado a la antigua durante muchas, muchas semanas; que se puedan hacer muchas cosas. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
19 Gracias. Ahora, vamos a comenzar esta noche. Hoy repartieron todo un grupo nuevo de tarjetas de oración. Todo un grupo nuevo… muchas, muchas. Comenzando con la letra M. Y ahora, no podemos poner de pie a demasiados al mismo tiempo. ¿Cuántos podemos poner de pie? Muy bien. (¿Quién fue el que dijo…? Muy bien. Está bien).
Los pastores, el Hermano Baxter y demás, sugieren que llamemos unos tres a la vez, porque… para evitar que estén parados. Muy bien. Eso va estar muy bien. Bueno, vamos a empezar con la primera, entonces; comencemos inmediatamente.
¿Quién tiene la M-1? ¿En dónde está? M-1, ¿tarjeta de oración M-1? Miren su tarjeta de oración, vean… Será una tarjetita como esta, que tendrá su nombre y dirección por enfrente. Por este lado de aquí tiene… En este lado, por aquí, tiene la letra “M”; será un 1. M-1, M-2, M-3. Veamos si los podemos sacar. Algunos de ellos me imagino que están afuera. Algunos de ellos en la reunión de la tarde. Algunos de ellos pudieran estar parados abajo en el sótano. Donde sea que estén, que tengan las tarjetas de oración comenzando con la letra “M”, estén preparados, ahora, para ser llamados. Tenemos la M-1, M-2, M-3. (Eso es suficiente para…).
Mensaje extraido de Messagehub
