S.107 53-0405E  Testigos 

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OBRAS DEL MENSAJE

Testigos

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

53-0405E

1 Buenas tardes, amigos. Muy contento de estar aquí esta noche, para servir al Señor. Esta ha sido una semana gloriosa para nosotros, las últimas dos semanas. El Hermano Neville me acaba de llevar a la habitación de atrás y me estaba contando, dijo que ha habido más de cien conversiones, que han venido al Señor, y casi cincuenta bautismos, fueron bautizados en agua. Eso vale la pena. ¿No es así? Estamos tan felices por eso.
Felices de tener desconocidos en nuestros medios esta noche, y oramos que Dios les bendiga mucho más abundantemente. Y queremos agradecer a todos los que se han esforzado en esta reunión, por hacer algo para la gloria de Dios.
Queremos agradecer a nuestro hermano Thom.

2 Y el Hermano Tom Merrideth y la Hermana Merrideth, y el pequeño Merrideth aquí, ambos, y todos ellos, por sus cantos, la música; y ciertamente son bienvenidos al Tabernáculo Branham en cualquier momento. Todos los que sientan eso, digan: “¡Amén!”. Hermano Merrideth, Ud. sabe cómo nos sentimos. Acabo de conocer al hermano Merrideth recientemente, y ha llegado a ser un amigo muy cercano.
El Hermano Neville, y el Hermano Merrideth, ambos, por su valiente predicación, y por estar al pendiente, y por todo lo que han hecho.

3 Hermano Neville, estamos felices de tenerlo como nuestro pastor aquí, de esta iglesia. Queremos que sepa que nuestro amor más profundo es para usted. Y yo tengo confianza en el Hermano Neville; recorran su vida pasada. Y Uds. conocen el viejo refrán: “Víveme mejor un sermón en lugar de predicarme uno”, tiene mucha verdad. Y así que estoy muy feliz de que el Hermano Neville está aquí con nosotros, para encargarse de la obra pastoral de estas ovejas que han sido traídas al redil. ¡El Señor Jesús bendiga a nuestro hermano!
Y por los diáconos y todos, simplemente lo apreciamos.

4 Tenemos al Hermano Kidd, creo que es, y muchos varios ministros, y el Hermano Hoover. No sé si el Hermano Hoover está aquí esta noche o no, pero ha estado con nosotros y estaba bautizando esta mañana.
El Hermano Beeler, nuestro viejo amigo y compañero, en el Evangelio, si me disculpan por decirlo de esa manera. Estamos contentos de tenerlo a él y su cooperación. Él está llevando las grabaciones de las reuniones, y así por el estilo. Y él lo va estar viviendo una y otra vez, durante mucho tiempo, me imagino.
Por tanto estamos felices por cada uno, por ustedes que cantaron los especiales, y todo. El Señor Jesús les bendiga, es mi oración.

5 Estoy solo un poquito cansado esta noche. No he tenido mucho descanso. Anoche fue doble sermón y llegué como a las… a la cama como alrededor de la una de la mañana. Y luego desperté de nuevo muy temprano esta mañana, y el servicio del amanecer, y luego la Escuela Dominical. Luego me quedé en el agua casi por dos horas, bautizando.
El agua estaba helada. ¿No es así, amigos? Oh, esa es el agua más helada que haya visto… o sentido, más bien. Vaya, yo nunca… Estaba tan entumecido al punto que no sabía si estaba bajando o subiendo, o saliendo de allí.
Así que ni siquiera logré descongelarme cuando llegué a casa, y mi esposa dijo: “La cena está lista”. Y yo solo brinqué en una gran tina de agua caliente, y me calenté un poquito; y me puse la ropa, y fui a un servicio funerario.

6 Justo cuando regresé a casa, había una llamada de emergencia del hospital, así que tuve que dar la vuelta y regresar al hospital.
No recibí nada de cena, y así que yo… El Hermano McSpaddin, un grupo de nosotros, fuimos y tuvimos una pequeña cena, hace un momento.
Regresamos ahora para el servicio de la tarde, el cierre del avivamiento. Sí que estamos felices de tener este privilegio. Solo un poco ronco, así que tolérenme.

7 Dije esta mañana que iba a predicar esta noche sobre Las Señales Que Siguen Al Creyente.
No sabía, cuando llegué esta mañana… o, esta tarde, más bien, hasta que uno de los síndicos de aquí de la iglesia dijo: “Hermano Bill, recuerde, esta noche es noche de Santa Cena”.
Yo pensé: ¡Oh, vaya, nos toca ahora otra vez! Así que volví a bajar, pensé: Señor, ¿ahora de qué voy a hablar?
Tenía toda una lista de Escrituras aquí, escritas, y me iba a referir a muchas de ellas en Señales Que Siguen Al Creyente, así que tuve que modificarlo un poquito. Así que ahora, tal vez… Entonces tenemos servicio de Santa Cena, y espero que nos acompañen en esta gran fiesta. ¡Qué tiempo tan hermoso para tomar la Santa Cena, justo después de la resurrección! Y un tiempo hermoso para que caiga el Espíritu Santo, también, en las mismas estaciones ahora para que caiga el Espíritu Santo.

8 Así que, esta noche… Espero ahora no haber perdido ese boleto. La película del evangelista Billy Graham está en Louisville, y será mostrada en la Oil Tower de los Estados Unidos, el 20 de abril, en el Auditorio Memorial. Me preguntaron, esta noche, si lo iba a anunciar (uno de los asociados de Billy Graham) si lo iba anunciar en mi iglesia. Él me dio su tarjeta. Así que me gustaría, si pueden, ver eso, si no tienen inconveniente. Y creo que será agradable. Él tuvo esta película recientemente, el Sr. Texas, y muchos de ustedes vieron eso, un buen filme, de hecho. Y yo no he visto ninguno de ellos, pero he escuchado muchos comentarios sobre ellos. Eso será el 20 de abril, en el Auditorio Memorial en Louisville.

9 Y ahora, también, creo que se va a estar llevando un avivamiento esta semana, en el auditorio, también. Un evangelista joven estuvo allá predicando. Y si andan alrededor, y pueden, sé que ellos lo apreciarían. Yo sé cómo… déjenme decirles, ojalá no tuviera nada que hacer, simplemente de un avivamiento a otro. Me gusta ponerme al lado de los fuegos y calentarme. ¿Y a ustedes? Bien.
El Hermano Merrideth, ¿ya le anunció a la gente a qué hora es su programa, y demás? [El Hermano Merrideth dice: “No, Hermano Branham”]. Bueno, ¿por qué no viene aquí y hace eso ahora? El Hermano Merrideth anunciará su…
[El Hermano Tom Merrideth anuncia la hora de su programa radial en el WTCO AM 1150].
Gracias, Hermano Tom.
¿Y hay alguien más con un avivamiento que quiera anunciarlo, o algo especial, alguno de los ministros? Y siempre estamos felices de reconocer a nuestros hermanos y sus servicios. El Señor les bendiga ahora.

10 Y ahora, no se olviden de quedarse con nosotros, si pueden, inmediatamente después de este servicio, el servicio de predicación, para la Santa Cena y el Lavatorio de pies. ¿Cuántos han escuchado alguna vez del lavatorio de pies? Bueno, Uds. están aquí en casa como un bolsillo en una camisa. Lo creemos porque la Biblia, pensamos, lo enseña. Así que desearíamos que se pudieran quedar y acompañarnos.
¿Recuerdan la vieja iglesia Bautista chapada a la antigua allá en Kentucky, cómo solíamos tener la cena en el piso? Y los más ancianos se levantaban y cantaban como lo hacíamos allá abajo en el cruce del arroyo, (¿Se acuerdan?): “¡Sublime gracia del Señor!”. Todos los hermanos se ponían debajo de la sombra de los árboles, y empezaban a lavar los pies y a gritar. Esos eran los verdaderos Bautistas. No nos estrechábamos las manos unos a otros, como Uds. Bautistas lo hacen el día de hoy. Nos golpeábamos unos a otros en la espalda hasta que él lograba atravesar. Realmente tenían algo. Debiéramos de tener más de esos Bautistas, ¿verdad que sí? Eso es correcto.
Y entonces nosotros todavía lo guardamos aquí, el lavatorio de pies, y nos gustaría que nos acompañaran, de ser posible, esta noche. Así que trataré de terminar, solo hablando, porque estoy un poquito ronco. Así que, oren por mí ahora.

11 Y ahora quiero leer algo en el Nuevo Testamento, en el primer capítulo de Los Hechos de los Apóstoles. Pienso que esto debería ser llamado Los Hechos Del Espíritu Santo En Los Apóstoles. Fue la manera que el Espíritu Santo hizo actuar a los apóstoles, después que Él vino. Ahora, en el versículo 8, leemos esto.
Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Y ahora, solo por unos momentos, quiero usar el tema de: Testigos.

12 Ahora inclinemos nuestros rostros, lo siguiente, para orar un momento, por favor.
Me pregunto si la hermana nos pudiera dar un pequeño acorde de “Permanece Conmigo”, algo en ese orden, hermana, por favor.
Ahora, cada persona que está aquí en necesidad ahora. ¿Le haría saber a Dios, levantando su mano? Solo hágaselo saber a Dios: “Yo tengo una necesidad, Señor”. Yo tengo la mía levantada, también. Que Él bendiga a cada uno de ustedes, y les dé el deseo de su corazón. Mientras cada persona, a su propia manera ahora, solo de la manera que ora en su iglesia, esa es la manera que quiero que oren.

13 Nuestro Padre Celestial, venimos a Ti al cierre de otro día. El hermoso sol que se estaba levantando esta mañana, ya se ocultó y se fue, las nubes oscuras ha cubierto el cielo. Te damos gracias por el día y por los recuerdos que tenemos de ese gran día memorial cuando Jesús, el Señor, se levantó de los muertos.
Verdaderamente, como es la naturaleza, así será pronto: El atardecer del tiempo está bajando. No falta mucho para que todo se oscurezca. Muchos serán dejados aquí para pasar por ese periodo de tiempo, cómo es que el hambriento y sediento de un antiguo avivamiento de igual forma se ha cerrado.
Dios, oro para que esa mujer joven que está allá en el hospital en este momento, que estuvo en ese accidente, le ha estallado uno de sus pulmones; y ha destrozado a su esposo, triturado, aplastado; su corazón tocó el otro Lado, totalmente imposible con los doctores. ¿No tendrás misericordia justo en este momento?
Recuerda, Señor, que el Sr. Pritchard tendido allá, jadeando, muriendo. Entre jadeos para respirar, mientras alcanzaba a través de la tienda de oxígeno, él recibió a Cristo como su Salvador personal.

14 El día de hoy allá en la casa funeraria, mientras nos arrodillábamos allí en la habitación, esa pobre mujer anciana, ochenta y tantos años de edad, dijo que nunca había aceptado a Cristo como Salvador personal. Y allí en la casa funeraria, en el funeral de su nieta, aceptó a Cristo como su Salvador personal. Bendito sea Dios.
Bendice a todos los que están aquí en el Tabernáculo, Señor, que durante estas dos semanas, han venido a Ti. Se con ellos. Bendice aquellos que fueron bautizados esta mañana. Que ellos puedan crecer en gracia y conocimiento del Señor, hasta que lleguen a la estatura completa de Jesucristo, luego un día puedan ser arrebatados junto con Él en las nubes, para encontrarse con Él en el aire, y para siempre estar con el Señor.
Bendice a todos los que están aquí esta noche, Señor. Y si hay alguno aquí que todavía no te ha aceptado como su Salvador, que esta pueda ser la hora de su decisión. Que ellos vengan amorosamente, humildes, y te acepten como su Salvador personal. Concédelo, Señor.

15 Y ahora, a medida que Tu pobre siervo indigno e improductivo… Parece que la suerte cayó en mí para partir el Pan de Vida, a la gente otra vez esta noche. Señor, oro que Tú ayudes esta noche. Que el Espíritu Santo, la tercera persona de la trinidad, venga, tome la Palabra de Dios, y la coloque en cada corazón, según la necesidad. Luego que sea regada con fe, y produzca abundante fruto. Concédelo, Señor.
Te amamos, y te creemos y te servimos a Ti. Ahora, recibe nuestra acción de gracias, porque lo pedimos en el Nombre del Señor Jesús, Tu Hijo amado. Amén.

16 Estamos comenzando esta noche en este título, un estudio corto de la Palabra de Dios. Y por mientras deseo que cada creyente esté en oración, orando profundamente, por mí ahora. No hay hombre que pueda abrir esta Palabra de Dios. Podemos darle vuelta a las páginas, pero el abrirla se requiere del Espíritu Santo. Los hombres no pueden hacer eso. Esa no es nuestra habilidad. Juan vio la Biblia colocada en el Cielo, y dijo: “No había hombre en el Cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, digno de aún tomar el Libro, de abrirlo o de desatar los sellos”. Y luego él vio: “Un Cordero, que había sido inmolado desde la fundación del mundo, Él vino y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono, abrió los sellos, y desató el libro y se lo abrió a la gente”. Y que Él venga, esta noche, y haga de la misma manera.

17 Jesús estaba aquí nombrando a Sus apóstoles para una formación del Espíritu Santo antes que salieran a ser testigos. Y mi tema esta noche es Un Testigo.
Ahora, en las cortes, un testigo tiene que saber algo. No cualquiera puede entrar y ser un testigo. Tiene que ser alguien que sepa algo. Y de esa manera es cuando estamos siendo testigos para el Señor. Se requiere de alguien que sepa algo.
Así que Jesús dijo aquí, que antes de que pudieran llegar a ser Sus testigos, ellos tenían que esperar en Jerusalén hasta que fueran investidos con poder desde lo Alto. Entonces serían los testigos, por todo el mundo; en Jerusalén, Judea, Samaria, y hasta lo último de la tierra.

18 En las cortes, hay dos clases de testigos que se pararán, eso es ojo, u oído. Ahora, si Ud. está sentado en una habitación y mira por el vidrio y ve un accidente, su testimonio, su palabra no sirve, porque estaba viendo a través del vidrio. Ud. tiene que estar allí mismo, cerca, para saber realmente de lo que está hablando, antes que pueda ser un testigo. Usted tiene que escucharlo o tiene que verlo antes que pueda ser un testigo en un caso grave en las cortes.
Usted no puede decir: “La señorita Tal y tal me dijo, o el Sr, Tal y Tal o el Reverendo Tal y tal me dijo”. Él es un testigo, pero usted no.
Entonces, por lo tanto, ningún hombre puede atestiguar exactamente la resurrección de Cristo, solo por el Espíritu Santo. Usted tiene que ser personalmente un testigo, usted mismo; estando allí, sabiendo algo al respecto, sabiendo de lo que está usted hablando.

19 Y Dios nos ayude a ver el día cuando los hombres lleguen a ser exactamente lo que ellos son. Usted sabe, digo esto ahora con todo respeto: No es nuestra ciudad llena de lugares ilegales de alcohol lo que nos está dañando. Aquí está lo que nos está dañando más que nunca: son personas que están profesando ser Cristianos y no están viviendo como uno. Esa es la cosa, ¿ven? Ellos no son el testigo correcto.
No pueden atestiguar hasta que tengan una experiencia. Y cuando tienen una experiencia, entonces se convierten automáticamente en un testigo, porque son nacidos de nuevo. “Y todas las cosas del mundo, las cosas viejas, pasaron, y he aquí todas son hechas nuevas”. Entonces usted llega a ser un testigo para Jesús.

20 Jesús sabía, antes que los apóstoles pudieran salir y ser un testigo correcto, que ellos tenían que experimentar lo que estaban atestiguando. ¿No estaría bien eso hoy día, si cada seminario hiciera la misma cosa, si cada Cristiano hiciera la misma cosa? ¿Si solo viniera a la iglesia y dijera: “Ahora, estoy aceptando a Jesús como mi Salvador personal; me voy a quedar aquí hasta que reciba el bautismo del Espíritu Santo, y luego voy a salir a ser un testigo?”. Las cosas serían diferentes. ¿No lo piensan así? No tendríamos esos testimonios sueltos y dispersos.
La gente testifica y dice que son Cristianos, y salen y viven otras vidas. Y el incrédulo viene, ve eso, dice: “Bueno, ¡mira eso! ¿Es esa la manera como ellos…? Y el diablo siempre apuntará esos, también. Pueden depender en ello. Él es un hombre de negocios. Y no subestimen su habilidad en términos de negocios, porque él sabe de qué se trata todo eso.

21 Ahora, antes de que Ud. pueda ser un testigo, como he dicho, tiene que saber algo. Tiene que ser realmente un testigo.
Dios tuvo un testigo en el Antiguo Testamento. Uno de Sus primeros testigos fue Noé. Noé era un testigo porque había escuchado la voz de Dios, en advertencia, diciéndole que vendría un diluvio, y que debía preparar un arca. Y la preparación de esta arca era para que se alistara inmediatamente, e iba a preparar un lugar para salvar a la gente. Todos los que vinieran podían entrar. Y él era el testigo de Dios.
Ahora, la única cosa que él sabía, que Dios le había dicho que iba a llover. Aunque nunca había llovido en la tierra, pero Dios dijo que iba a llover. Así que si Dios dijo que iba a llover, entonces significa que iba a llover. Entonces él era un testigo de la Palabra de Dios. Y entonces él fue llamado, y salió y preparó un arca y alistó las cosas para la lluvia antes que la lluvia comenzara a caer. Entonces, hay otro testigo de Dios.

22 Había una gente en un tiempo, los judíos de la tribu de Judá, de dónde obtuvieron su nombre. Debido a que ellos no caminarían según las ordenanzas de Dios, no cumplirían Sus mandamientos, Dios llamó al Rey Nabucodonosor para que entrara y los llevara cautivos a la tierra de Babilonia. Muchos de nosotros recordamos la famosa historia de cómo colgaron sus arpas en los sauces llorones, y no podían cantar los cantos de Sion. Habían perdido toda su victoria, no porque Dios quisiera quitárselas, sino porque su pecado los separó de Dios.
Esa es la razón que esta noche muchos de los Cristianos no tienen victoria, es porque sus pecados los han separado de las bendiciones; apartados, en un lugar desértico, solos. Y nuestros corazones cuelgan en el árbol del sauce llorón, porque no podemos disfrutar los cantos de la iglesia.

23 Recuerdo, hace mucho, cuando solíamos venir aquí, estarían tocando Allá En La Cruz en el piano, cuando la campana estaba sonando y entrábamos. Casi no había ojo seco en la iglesia; todos llorando, lentamente, melodiosamente. Me gusta de la manera chapada a la antigua: melodiosamente, dulce, con el poder de Dios, quebrantados. Antes de poder avanzar algo, tenemos que ser quebrados primero. Usted sabe, como el alfarero… El profeta descendió a la casa del Alfarero para ser quebrado, para ser hecho de nuevo. Y Ud. sabe, si no hay un quebrantamiento, no hay forma de hacerlo de nuevo. Primeramente tiene que ser quebrado.
Y cómo es que, igual como la tierra, si va a haber una cosecha, Hermano Wright, Ud. tiene que partir su tierra primero, hacerla pedazos. Y luego plante su semilla, y saldrá. Depende de la clase de semilla que plante, después, cuando está partida. Así que entonces las cosechas… la tierra está completamente partida, es tiempo para plantar la semilla.

24 Después, estos hermanos que se encontraban lejos de la tierra prometida, allá en Babilonia, siendo transportados, porque sus pecados los habían separado de Dios.
Y yo soy lo suficientemente chapado a la antigua para creer esto esta noche, que cuando la iglesia o cualquier individuo comienza a jugar y a coquetear con el mundo, van a tener la misma experiencia: apartándose de Dios, apartándose de la verdad; eso es la Palabra. Y yo lo creo. Y sé que es la verdad.
Yo he estado en el ministerio ahora por veinte años, y he visto de todo tipo de clases alrededor del mundo. Pero déjenme decirles, amigos, quizá los desprecien, pero a mí me gusta una reunión chapada a la antigua, quebrantada.

25 Alguien llegó de paso un día y dijo, mientras yo estaba predicando aquí, dijo: “¿Esa mujer…? Billy, ¿cómo pudiste predicar, y esa mujer sentada allí sentada, lloriqueando y gritando ”Amén“?
Le respondí: “Tal vez ese era el motivo por el cual estaba predicando. Sí”. Dije: “Si ella…”.
Dijo: “Bueno, eso por poco me mata, si yo hubiera estado tratando de hablar, y alguien se comportara de esa manera”.
Yo dije: “Eso no me hace daño, hermano. Me estaba animando”.
Él dijo: “¿Era ella una horrible pecadora, o algo?”.
Respondí: “No. Ella era una Cristiana, llena del Espíritu Santo”.
“¿Y llorando?”.
Yo dije: “Sí. La Biblia dice: Irá andando, llorando, pero sin duda volverá, trayendo sus preciosas gavillas”.
Amén. Eso es correcto. “El que sale, sembrando… sembrando con lágrimas sin duda volverá otra vez, trayendo sus preciosas gavillas, regocijándose mientras regresa”. Ponga primero las primeras cosas —un quebrantamiento, haciéndolo de nuevo— luego venga regocijándose. ¡Amén! Muy bien.

26 Estos hijos de Israel descendieron allá, estaban bajo otro rey. Su propio rey había sido llevado con ellos. Vinieron bajo otro rey, un rey cruel —Rey Nabucodonosor. Un día, él dijo que si alguna persona… cuando hizo —erigió— una gran imagen afuera en los campos, y dijo que toda persona que no se inclinara a la imagen, debía ser arrojada al horno ardiente y ser quemada. ¡Qué acuerdo fue hecho, que estos jóvenes deberían ser quemados, cada uno!
Y había tres allá abajo que previamente habían recibido respuesta a su oración, llamados Sadrac, Mesac, y Abednego. Le dieron la espalda a la imagen. Y dijeron: “Os sea conocido, Oh Rey…”.
Quiero que se fijen en esto. Dios quiere que Sus testigos sean firmes; no un testigo el día de hoy, y un débil y ambiguo mañana.

27 Yo estaba predicando un servicio fúnebre el día hoy, y cortando duro; alguien me lo pidió, dijo: “Creo que la mayoría de la gente era pecadora, no han aceptado a Cristo”. Yo pensé que tal vez había cortado un poquito demasiado fuerte.
Y cuando yo iba saliendo, en el carro del director de la funeraria, él se acercó y me dio una palmadita en el hombro, dijo: “Predicador, quiero comentarle algo”. Yo pensé: “Uh-oh”.
Él dijo: “De esa manera pienso que se debería predicar”. Él dijo: “No me gusta esa religión débil y ambigua”.
Yo pensé: “Hombre, hay esperanza para ti”. Eso es correcto. Eso es correcto. Cuando en verdad se coloca donde pertenece. Exactamente correcto.

28 Luego estos hijos de Israel, estos —Sadrac y Mesac y Abednego— los testigos de Dios.
Dios jamás ha estado sin un testigo. Él siempre… Ahora quiero que capten esto muy bien. Dios nunca, en ningún tiempo, ha estado sin un testigo en la tierra. Él siempre tuvo al menos un hombre en quien pudo poner Sus manos, decir: “Ese es Mi testigo”. Se redujo a un solo hombre, una vez; Job era Su único testigo; y Abraham en la tierra; pero Dios tenía un testigo. Alguien va a dar testimonio de Dios en alguna parte.
Ahora, después de un rato, queremos hallar lo que es realmente un testigo, de este día. Muy bien. Noten.
Estos hombres, a medida que fueron para allá, se rehusaron comer de las comidas del rey, o beber su vino; y rehusaron inclinarse a su imagen. Ellos eran un verdadero testigo genuino de Dios.

29 Luego algunas veces hay una penalidad que va junto con ser un testigo. A veces, cuando Ud. atestigua de Dios, tiene que sufrir un poquito.
¿Se acuerdan cuando mamá les dijo que no se podían quedar en la casa mientras leyeran la Biblia y continuara así? ¿O, algunos de los vecinos dijo… o los niños dijeron, en la escuela, que Ud. era un fanático o algo, porque era un verdadero testigo? ¿Se acuerdan, en el trabajo, como todos los hombres se rieron de usted porque era un verdadero testigo? ¿Ve? ¿Cómo en las calles se burlaban de usted cuando daba un testimonio? Pero esa es una señal genuina de un testigo real y verdadero. Dios quiere testigos.
Ahora algunas personas dicen: “Yo testifico en la iglesia”. Eso es bueno.
Pero hermano, deje que su luz brille en los lugares oscuros, donde realmente se necesita, en los matorrales y carreteras, en las cantinas, afuera, por la calle. Por todas partes donde se encuentre deje que su luz brille como un testigo. Amén.
¡Noten! Luego la prueba de fuego llegó.
Y cada hombre que atestigüe para Dios tendrá que pasar por pruebas de fuego. ¿No es extraño cómo Dios guía a Su pueblo? Muy extraño.

30 Tan pronto como Jesús fue bautizado, Él se fue al desierto para ser tentado por el diablo.
Tan pronto como Israel salió, bajo la sangre, circuncidado, el Espíritu Santo guiándolos en la forma de una Luz directamente al Mar Rojo. Y ahí acorralados: montañas por un lado, el desierto por el otro; el ejército de Faraón acercándose, y el Mar Rojo cortándoles el camino. Dios los guió directamente a ese lugar. ¿Por qué? Para recibir gloria. Luego Moisés oró; y Dios le dijo que caminara hacia el Mar Rojo, sosteniendo su bastón delante de él. Y mientras caminaba, el Mar Rojo se movió de un lado al otro, por en medio del Mar Rojo. ¿Por qué? La ruta de Dios guió atravesando.
Tan pronto como salieron de allí, entraron directamente al desierto de pecado. Extraño. La ruta de Dios guió directamente a través de esa gran tentación del lugar, cuando murmuraron en contra de Dios. Se fueron a partir de allí, en adelante, de una murmuración a otra, de una prueba a otra.
Como dice el canto antiguo: “Algunos a través de las aguas, algunos a través de las inundaciones, algunos a través de grandes pruebas, pero todos a través de la Sangre”. Esa es la manera de guiar de Dios, guiando Sus testimonios, Sus testigos.

31 Ahora, cuando llegó el tiempo (para la prueba de fuego), Sadrac, Mesac, y Abednego dijeron: “Nuestro Dios puede librarnos del horno de fuego; no obstante, si Él no lo hace, nosotros no nos inclinaremos. Vamos a ser un testigo”.
Me gusta eso. Me gusta ese coraje antiguo. Como el viejo Buddy Robinson, dijo: “Señor, dame un espinazo como de madera aserrable”. Esa es la clase de testigo que hay que ser“. ¡Valiente! A Dios le gusta que seamos valientes.

32 Él le dijo a Josué, antes de que cruzara, le dijo: “Sé muy valiente, porque el Señor tu Dios estará contigo por dondequiera que vayas”.
Usted dice: “Bueno, si Dios me dijera igual como le dijo a Josué, yo tendría algo de valentía, también”.
Él le ha dicho a cada creyente la misma cosa: “Yo estaré con vosotros, siempre, aún hasta el fin del mundo. Nunca te dejaré ni te desampararé”. ¡Valiente! Vayamos a tomar la promesa, entonces. Dios nos dio la promesa. Seamos un testigo verdadero.

33 Así que ellos calentaron el horno siete veces más caliente como nunca antes se había calentado.
Esa es la manera como el diablo lo hace. Hermano, él no hace las cosas a medias. Él empuja todo lo que tiene hacia usted. Pero, gracias sean dadas a Dios, Dios mismo también tiene algo que empujarle en respuesta. Eso es correcto. Muy bien. Miren a Él.
Noten. Ahora noten. Puedo ver al rey Nabucodonosor colocándose él mismo al lado del gran horno de fuego, y el humo, los cielos estaban rojos.

34 Me imagino, que durante toda la noche se llevó a cabo una reunión de oración. Usted sabe, si usted está llegando a una prueba…
Aquí está. Ese es el problema con la iglesia hoy día: Dependen de sus propios sentidos y habilidad en lugar de llevárselo al Señor en oración. Eso es correcto. Hoy día empezamos a enviar a alguien a alguna parte, pues, Uds. dicen: Vamos allá y tenemos un pequeño concilio, y nos encontramos y decimos: “Debemos hacer esto, o ir aquí, o hacer eso”.
Pero la Biblia dice, días antes de enviar a los apóstoles, ellos se juntaron y ayunaron y oraron. Y el Espíritu Santo dijo: “Separadme a Pablo y a Bernabé”. ¡El Espíritu! Si se fijan: no la opinión de un hombre, sino el Espíritu Santo liderando, guiando. ¡Amén! Noten.
Ahora, un culto de oración durante toda la noche, así que tuvieron que mostrar de qué estaban hechos. Y hermano, cada hombre que profesa ser un Cristiano, en algún momento tendrá que mostrar de qué está hecho. El diablo les va a descubrir la jugada.

35 Cuando el pequeño Tommy Osborn (muchos de Uds. lo conocen) vino para acá, yo estaba sentado en el porche. Él dijo: “Hermano Branham”, él dijo: “Yo estaba en la reunión. Vi a ese maniático que cayó ante sus pies”. Dijo: “¿Qué puedo hacer?”.
Yo dije: “Ahora, Tommy, no profeses nada que no puedas respaldar. El diablo te va a descubrir en eso. Sí, lo hará, y lo hará de inmediato”. Yo dije: “Luego si no puedes respaldarlo, ya sabes lo que te espera. Sería un reproche. Asegúrate de que estás bien antes de hacer tu afirmación”.

36 Y eso es correcto, Cristiano, además. Esté seguro que, en lo profundo de su corazón, Dios lo ha separado de las cosas del mundo y lo ha hecho una nueva criatura, entonces vaya a decirle a la gente que Ud. es un Cristiano. Hasta que eso suceda, quédese en el altar y muera hasta que esté tan muerto como pueda estarlo. Muy bien. Muera hasta que esté tan muerto al punto que ni siquiera pueda… Bueno, eso es correcto. ¡Muerto!
Usted sabe, pienso que hoy en día enterramos demasiada gente viva.
Usted entierra a la gente después de muertos. ¿Es eso correcto? Sí, señor. Escuche, hermano, un hombre muerto no discutirá con usted. Le puede decir cualquier cosa que quiera, llamarle toda clase de nombres, él no dirá ni una palabra. ¿Por qué? Él está muerto.
Y un hombre que está muerto en Cristo, Ud. le puede ofrecer un trago, le puede dar esto, aquello o lo otro, pero él está muerto. Y él está escondido en Cristo, por medio de Dios, sellado con el Espíritu Santo. Amén. Eso es. Ahora, luego, él no puede hacer esas cosas, porque simplemente no puede hacerlo. Va en contra de su naturaleza. Él llega a ser una nueva criatura.

37 Tome una vieja puerca y lávela, y restriéguela, y hágale manicura a las uñas de sus pies, y póngale un pinta labios, y póngale todas las medias que quiera; suéltela, se irá directamente a revolcarse al cieno. Todo lo que se le restregó no le sirvió de nada. Todavía tiene la naturaleza de una puerca.
Y luego tome un cordero y póngalo en un hoyo de lodo, él chillará hasta que lo saquen de allí. ¿Por qué? Él es la naturaleza de un cordero.
Ahora, la única manera de mantener a la puerca lejos del lodo es cambiándole su naturaleza. Eso es correcto.
Es la única manera de hacer un Cristiano. Deje que su naturaleza sea cambiada de un pecador a un santo, ¿ven? Y solo hay un remedio, ese es el Espíritu Santo. Entonces Ud. es un testigo. Amén.

38 Ahora noten. Quiero que capten muy bien esto. El rey Nabucodonosor hizo la proclamación que estas personas deberían ser quemadas. Y esa mañana vinieron, con las manos atadas. Un tablón colocado allá arriba, un camino hasta la cima del horno, y el gran horno, abierto. Ellos iban bajando al horno. Y ellos empezaron una marcha a muerte. Él dijo: “Ahora mira, tienen una oportunidad ahora. Si quieren bajarse, está bien”.
Ellos dijeron: “Nuestro Dios es capaz de liberarnos, pero no nos vamos a bajar”. Ellos eran reales, unos verdaderos testigos, hasta el final.
Ellos comenzaron a subir el sendero; subiendo; los soldados llevándolos en la marcha. El calor intenso se puso tan grave al punto que casi dejó inconscientes a los soldados. Y luego cuando estuvo listo para aventarlos al horno de fuego, puedo escuchar a Sadrac decir: “Por cierto, ¿están seguros de estar bien orados?”.
“Sí. Yo creo que todo va a estar bien ahora”. Muy bien.
Y luego aún los soldados murieron, los que los metieron. Y ellos los empujaron. Solo unos cuantos pasos, y los habrían empujado dentro del horno de fuego.

39 Ahora, siempre que algo está sucediendo en la tierra, algo está sucediendo en el Cielo, también. Hay un cuadro espantoso aquí bajo consideración ahora, de un creyente yendo a su muerte. Pero volteemos la cámara esta noche hacia el Cielo. Y mientras cosas están aconteciendo aquí abajo, hay algo aconteciendo allá arriba. Puedo ver a Dios, al Hijo de Dios sentado a la diestra, mirando hacia abajo.
Puedo escuchar que viene un Ángel, y dice: “Señor, soy Gabriel”, con su gran espada en su mano, diciendo: “Ahora, desde el día que me creaste, me he parado a Tu lado derecho. He hecho solo lo que Tú dijiste que hiciera. ¿Has mirado esta mañana a los testigos allí abajo? Están a punto de quemar a tres testigos”.
Puedo escucharlo a Él decir: “Los he observado durante toda la noche”.
“Déjame bajar”. Él dice: “Yo eliminaré… Cambiaré el cuadro”. Yo creo que él podría haberlo hecho.
Pero Él dijo: “Gabriel, solo vuelve a meter tu espada en su funda. No puedo dejarte ir”.

40 Luego veo que viene aquí, a Su izquierda, aquí viene un gran y poderoso ángel de nombre Ajenjo. Él tiene control del agua. Y él cae delante de Él, se postra, y dice: “Señor, ¿has mirado abajo a esos testigos? Pues, están a punto de quemarlos esta mañana, porque ellos están dando testimonio a Dios”.
Dijo: “Sí, los he observado”.
“Déjame bajar. Lavaré de la faz de la tierra a Babilonia”. Yo creo que él lo podría haber hecho. Él dijo: “Tú me diste las llaves. Y en el tiempo del mundo antediluviano, y yo inundé toda la cosa, yo lo destruí con agua por Ti. Yo haré la misma cosa, esta mañana, si Tú solamente me das [Palabras no claras]”.
Puedo escucharlo a Él decir: “Sí, Ajenjo, eso es correcto; tú puedes hacerlo. Yo sé que puedes hacerlo, pero no puedo dejarte ir”.
“¿Por qué Señor?”.

41 “Párate aquí a Mi lado izquierdo, porque no puedo dejarte ir. Yo mismo voy a ir. Los he observado toda la noche. Observo a Mis testigos. Observo en Mi Palabra, también, para llevarlo a cabo. Simplemente no puedo dejarte ir. Porque voy a ir Yo mismo”.
Están a solo un paso ahora, de entrar al horno de fuego.
¿No es extraño? Dios te deja llegar justo al último paso del camino. Pareciera que a Él no le importa; Él solo se sienta. Pero Él lo está observando. Pienso de cuando Él estaba mirando abajo a Babilonia. “Su ojo está en el gorrión, y yo sé que Él me cuida”. Él lo observa a usted. Noten.

42 Luego lo puedo ver a Él a medida que se levanta de Su gran Trono. Sus ropas sacerdotales caen envolviéndolo. Y Él se asoma allá, y una gran tormenta estaba sentada al lado Norte. Lo puedo escuchar a Él decir: “Vengan aquí, viento del Este, viento del Oeste, Norte, y Sur. Quiero conducirlos esta mañana”. Se metieron bajo esa tormenta y se enrollaron al lado del trono. Y Él se subió a esta gran tormenta, se elevó y alcanzó un rayo en zigzag y lo atravesó por los cielos, de esa manera.
Y aproximadamente cuando empezaban a dar su último paso, para entrar allí. Él bajó al lado del árbol de Vida… o, o corriente de Vida, y tomó una gran palma como abanico. Y cuando ellos pisaron ese gran horno ardiente, allí estaba Uno semejante al Hijo de Dios parado en medio de ellos, abanicándoles las brisas del fuego apartándolas de ellos. Y mientras llevaban mucho tiempo quemándose… ¡Unos testigos verdaderos!
Dios se parará al lado de un testigo verdadero. Eso es correcto.

43 Luego, noten, cuando estaba todo el calor y el fuego estaba ardiendo, ese corazón del rey se turbó. Él dijo: “Vayan, abran el horno, tal vez, y vean si quedó ceniza”. Y cuando jalaron la puerta, él pegó un brinco, dijo: “¿A cuántos pusieron allí adentro?”.
Dijeron: “A tres”.
Él dijo: “Veo a cuatro. Y el Otro se ve como el Hijo de Dios”. Parado al lado de Sus testigos.
Dios siempre se parará al lado de Sus testigos. Amén. Uds. saben que eso es la verdad. Dios hará una diferencia, y se parará al lado de aquellos que testifiquen por Él“.

44 En una ocasión había un hombrecito de nombre David. Él salió, a llevarle unas pasas a sus hermanos, una vez, que estaban en guerra. Y su padre, Giezi, lo mandó. Saúl era el rey. Los filisteos estaban a un lado y los israelitas del otro lado; una zanja en medio de ellos, con una corriente de agua fluyendo.
Y como el diablo lo hace, cuando piensa que lleva ventaja, hermano, él realmente se aprovecha.
Así que él tenía un tipo bien grande allá, de unos siete [2.13 o 2.43 m.] u ocho pies de alto, tal vez un poquito más, tal vez diez pies [3.08 m.]; grandes hombros como puertas de establo; una espada grande y armadura. Y él se quedó allí. Él dijo: “Ahora les diré lo que vamos a hacer. Yo soy un testigo por acá, para los filisteos. Tengamos un testigo por allá. Y que los ejércitos no peleen, pero salgamos y peleemos. Y si yo lo mató a él, entonces todos Uds. nos servirán; si él me mata a mí, entonces nosotros los serviremos a ustedes”.
¿Se da cuenta cómo lo hace el diablo? Cuando él piensa que tiene la ventaja, alardea, fanfarronea y se comporta así.

45 Saúl, él mismo de siete pies [2.13 m.] tenía miedo de enfrentarlo. Y el ejército de Israel estaba derrotado, de pie en las laderas, mirando al otro lado.
Después de un rato, aquí venía llegando un muchachito, caminando por el lugar. Un tipo pequeño de apariencia rojiza; no muy grande; un tipo pequeño, escuálido, de aspecto delgado. Pero había algo pulsando bajo esa pequeña vieja chaqueta de piel de oveja que el resto de ellos no tenía. Él se acercó allá y les dio a sus hermanos unas uvas y les estaba hablando sobre la guerra.
Después de un rato, este gran gigante salió e hizo su alarde, justo en el momento equivocado, dijo: “¿Quién vendrá y nos peleará?”.
Y David dijo: “¿Quién es este tipo? Dijo: ”¿Me quieren decir, que dejarán que se filisteo incircunciso se pare allá y desafíe los ejércitos del Dios Vivo? ¿Tenemos a alguien que se pare allá y testifique de los poderes de Dios?“. Todos ellos estaban asustados. Él dijo: ”Yo iré“. Me gusta ese coraje. ”Yo iré. Déjenme pelear con él“.

46 Mientras él se acercaba… Lo llevaron ante Saúl, y Saúl dijo: “Bueno, ese hombre es un guerrero desde su… Pues, él ha sido un guerrero desde su juventud, y tú no eres sino un joven”.
“¡Mira!”. ¡Aleluya! Me encanta aquí. David dijo: “Mira, tu siervo…” a Saúl. “El Señor me permitió matar un oso, con esta honda. Él me permitió sacar un niñito de la boca de un león y lo maté. Lo agarre por los bigotes y se lo quité. Soy un testigo”. ¡Aleluya! Él había estado en algún sitio. Había visto algo suceder. Él había puesto el poder de Dios a prueba, y él era un testigo.
Eso es lo que necesitamos hoy día, son más como David. Eso es correcto. Sí, señor. Él dijo: “Yo soy un testigo de lo que estoy hablando”. ¡Aleluya! Eso es lo que la iglesia del Dios Vivo necesita hoy día, es un testigo que ha estado en lugares, ha visto algo, y sabe de lo qué está hablando.

47 Él dijo: “Yo soy un testigo del poder de Dios. Un oso salió a agarrar un niño, y yo lo maté”. Él dijo: “Y un león corrió y agarró a otro. Yo lo atrapé por los bigotes y lo maté”. Sí. Él dijo: “Y el Dios que me ayudó a matar al oso y al león ¿no me dará mucho más este filisteo incircunciso en mis manos? ¡Aleluya!
En los días cuando dicen: “Los días de los milagros ya pasaron”; cuando dicen: “La religión antigua no basta; eso fue algo para el abuelo y la abuela”, hermano, estoy contento esta noche de que existan algunos testigos de la religión del Espíritu Santo chapada a la antigua que mata el pecado, tan azul como el cielo, que mata la mera naturaleza y los poderes Adámicos del diablo, [Palabras poco claras]. ¡Aleluya! ¡Un testigo! ¡Así que, oh vaya!
Dicen: “La gente es demasiado ruidosa”.
Pues, ellos tienen algo por lo cual estar ruidosos. Seguro. Escuchen. Les voy a probar que la religión de la Biblia siempre ha sido ruidosa. Sí. Dios le dijo a Job, dijo: “¿Dónde estabas tú cuando…?”. Job pensó que él era un gran hombre. “¿Dónde estabas tú cuando Yo fundaba la tierra?

48 Alguien dijo el otro día, dijo: “Hermano Billy, ¿todavía está predicando esa nueva clase de religión que Ud. tiene?”.
Yo dije: “No, señor. Estoy predicando la religión más antigua que haya existido, y la única que existe en realidad, tiene incluida la salvación”.
“Algo de la nueva clase”, dijo: “no teníamos eso aquí hace unos años”.
Yo dije: “Permítame decirle, hermano, es más antigua que el mundo”.
Eso es correcto. “Job”, dijo: “¿Dónde estabas tú cuando Yo fundaba el mundo, cuando alababan todas las estrellas del alba y se regocijaban todos los hijos de Dios?”. ¡Millones de años antes de la fundación del mundo! ¡Amén! ¡Whew! Eso es correcto. ¡Testigos!

49 Pues, cuando Aarón, el gran sacerdote, cuando él entró al Lugar Santísimo, llevando la sangre, lo tenían que vestir de una cierta manera, y tenía que caminar de una cierta manera. Él tenía que ser un testigo para Dios. Y él tomó la sangre y fue adelante. Y en los bordes de su vestidura, en la parte de abajo, estaba una campanilla y una granada… una campanilla y una granada. Y él tenía que caminar de tal manera que sonara: “Santo, santo, santo es el Señor”. ¡Si de santidad se trata! Y la razón por la que la campanilla sonaba contra la granada, era la única manera que ellos tenían de saber que Dios no lo había matado. La única manera de saber que él estaba vivo, cuando estaba en la parte de atrás, podían prestar atención y escuchar la campanilla, escuchar el sonido.
Hermano, déjeme decirle, necesitamos algunas granadas y campanillas golpeándose esta noche de esa manera, con un sonido de regocijo para el Señor, como testigo: ¡Dios todavía vive y reina! ¡Amén! ¡Correcto! ¿Qué clase de testigo? Esos testigos como los que subieron al aposento alto allá, y recibieron el bautismo del Espíritu Santo. Ellos lograron que la granada y la campanilla se juntaran. Ellos trastabillaban como hombres borrachos, bajo el impacto del Espíritu Santo. Dios todavía tiene testigos de la misma cosa. “Me seréis testigos de este poder, en Jerusalén, Judea, y Samaria, y en Jeffersonville, Indiana”. ¡Amén! ¡Aleluya!
¡Noten!

50 David dijo: “¿Me quieren decir que ese filisteo incircunciso…?”, en otras palabras: “Ese hombre que no es Cristiano quien…”.
¿Qué es circuncisión? Ese hombre allá afuera con el Espíritu Santo…
“¿Con todos sus grados de DD´s, puede pararse y desafiar al Dios vivo?”. ¡Oh vaya! “¿Cómo puede hacerlo?”. Dijo: “Él es un incircunciso”.
Ahora estamos circuncidados por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es nuestra circuncisión. ¿Y me quiere decir que permiten que estos doctores de divinidad, y grados de PhD, y DLD y doble D, se paren allá y nos digan que la religión chapada a la antigua no está correcta? ¿Cuándo el bautismo del Espíritu Santo prueba que está correcto? Dicen: “La gente no vendrá”. Sí, lo harán. Amén.

51 Cuando el antiguo Juan Bautista comenzó a predicar, él era el predicador más grande de toda la edad. Él era un hombre bastante simple. Él se fue al desierto a la edad de nueve años. No obtuvo grados de PhD. ¿Pero qué hizo? Él no salió con su cuello volteado, o sabiendo la Doxología del Credo de los Apóstoles. Pero él era un testigo de Dios. Cuando salió del desierto de Judea, él predicó tal Evangelio, arropado alrededor de una vieja piel de oveja, de esta manera. ¡Oh, vaya! Pero él agitó todas las regiones alrededor de Jerusalén, y Judea, y alrededor del Jordán. ¿Por qué? El predicó a Cristo no como un caso histórico, sino en un evento presente, un hecho de tiempo presente. ¡Aleluya!
Hoy día predicamos historia por todo el mundo, la resurrección de Cristo. ¿Pero qué de Ud. como individuo? En su corazón, ¿ha resucitado Él en una vida nueva? ¿Ha muerto la vida vieja?

52 David dijo: “¿Van a dejar que se filisteo incircunciso se pare allá afuera y diga tales cosas? Pues”, él dijo: “Yo voy a ir a pelear con él”.
Así que de repente, Saúl dijo: “Bueno, si estás determinado a ir, te voy a dar mi armadura. Te voy a dar mi escudo, mi yelmo y mi espada”. ¡Oh, vaya!
Escuchen. Cuando el pequeño David tomó esa cosa grande… Imaginen, hombros pequeños de esa manera, y esos hombros en ese escudo, como de esta manera… o, esa coraza. Se la pusieron, el pobre hombrecito no podía caminar.

53 Escuchen. Descubrimos que un escudo eclesiástico no le queda a un hombre de Dios. Eso es correcto. Toda su teología no le queda al poder de Dios. Ud. no necesita teología. Ud. no necesita educación. Lo que Ud. necesita es un corazón rendido, a la voluntad de Dios, para ser un testigo genuino.
No le quedaría a un hombre de Dios. Él dijo: “Quítenme esta cosa de encima. Yo no necesito sus grados de PhD”. ¡Amén! Dijo: “¡Yo soy un testigo!”. ¿De qué? Dijo: “Yo nunca he probado esta clase de cosa. No sé nada con respecto a su teología. Déjenme ir de la manera que el Señor me liberó del león y del oso”.
De esa manera lo digo hoy, hermano. “No me dejen ir con alguna psicología, pero déjenme ir con un bautismo chapado a la antigua del Espíritu Santo que me sacó de la boca de la muerta y me liberó. Déjenme ir de esa manera”.

54 “Oh”, él dijo: “No puedo ir con todo esto que nunca he probado. No sé nada al respecto. ¿Cómo voy a saber cómo pararme y repetir todos estos credos y cosas como esa? Yo no sé nada al respecto”. Dijo: “Quítenme la cosa de encima”.
Así que se lo quitaron. Él se sintió bastante bien. Buscó atrás, tomó su pequeña honda. El sentía como correr. Usted sabe cómo se siente uno cuando toma su honda en la mano.
Él miró allá, y Goliat dijo: “¿Qué van a hacer al respecto?”.
David dijo: “Voy en camino”. Amén. Palpa su pequeña honda, corre por el arroyo y recoge cinco rocas. Coloca una de ellas allí; la enrolla en sus manos.

55 Y Goliat dice: “¿Me quieren decir que ese pequeño santo-rodador, o, usted sabe, ese hombrecito sin una educ… o lo que sea que él es, viene a encontrarse conmigo?”. Él dijo: “Yo, con todos mis grados y todo, pues, ni siquiera puedo perder mi tiempo con él. Hablando sobre sanidad Divina, hablando del poder de Dios, hablando sobre salvación; ni siquiera puedo perder tiempo con él”. Pero él era testigo de lo que estaba diciendo.
Si cada hombre y mujer es testigo de lo que están hablando, no se preocupen, ellos tendrán que perder tiempo, porque el tiempo de matar cerdos comenzara, hermano; sacarán las tablas para desguazarlos. Eso es correcto. Sí, señor. Muy bien.

56 Él puso esta pequeña roca en esa honda. Y aquí va, cruzando el ramal y subiendo la colina, corriendo para encontrarse con este.

57 “Pues”, él dijo: “¡Mira!”. Él dijo: “Tú vienes a mí como…”. Él dijo: “Bueno, te voy a levantar con la punta de mi espada”, probablemente treinta o cuarenta pies de larga. Dijo: “Te voy a levantar con ella y le daré tu carne a los pájaros, para que coman hoy”.
Miren a David, un testigo ahora. Él sabía de lo que estaba hablando. La oposición estaba en contra de él. Seguro, estaba en contra de él. Pero él sabía que tenía… Él era un testigo, sabía de qué estaba hablando.
Así que él dijo: “Tú vienes a encontrarme como un Filisteo, en el nombre de un Filisteo, con una armadura y con espada. Pero yo vengo a encontrarme contigo en el Nombre del Señor Dios de Israel”. Amén. Esa es la diferencia. Eso es lo que hizo la diferencia. Y él dijo que hoy mataría.
Pues, el gigante se rió de él, y se fue a matarlo.

58 El pequeño David comienza. Cuando está a punto de aventar con la honda, él tenía… Observe, él tenía cinco piedras. J-e-s-ú-s, envueltas en cinco dedos, F-e. [F-a-i-t-h. en inglés. Trad.]. Hermano, él tenía la cosa funcionando bien, vuelta y vuelta y vuelta.
Y cuando usted obtiene fe en Jesucristo, trabajando en perpetuo movimiento en su alma, algo tiene que suceder. El pecado y la enfermedad se apartarán de usted; los diablos se esparcirán como cucarachas en el piso en tiempo de verano cuando se enciende la luz.
Aquí viene él, f-e en Jesús. Aquí viene él: “Yo vengo a ti en el Nombre del Señor Dios de Israel”, y comienza a girar esa honda. El Espíritu Santo lanzó esa roca directamente a ese Filisteo y lo mató. David tomó su propia espada y le cortó su cabeza, la levantó, dijo: “¡Vengan, muchachos! Les dije que Dios lo haría”. ¡Aleluya!
Él era un testigo. Él sabía de qué estaba hablando. Él lo había intentado. Él lo había probado. No sabía nada con respecto a la armadura y la espada, pero sabía qué tenía en su mano. Dios había estado con él.
Yo no sé… nosotros no sabemos sobre todas sus grandes ideas y cosas como esas. Pero sí sabemos lo que es el Espíritu Santo, y sabemos lo que hace por nosotros, así que queremos ser un testigo. Ahora usted tiene que ir a conseguirlo primero, antes que pueda ser un testigo.

59 Había una vez un hombre, que se llama Elías. Dios estaba con él. Él había visto a Dios, en grandes pruebas; había visto a Dios hacer cosas. Así que vio que el pecado venía sobre la nación, y él dijo: “Ahora esperen solo un minuto”.
Él subió allá y oró, y Dios le dio un testigo. Él dijo: “Ahora desciende y dile al rey que ni siquiera el roció caerá a menos que tú lo llames”.
Él desciende y le dice eso al rey. Subió y se sentó.
¿Se podrían imaginar? Puedo escuchar algunas personas decir: “Ese hombre anciano está chiflado”, ¿ven? Pues, él dice que no va a caer ni lluvia a menos que él lo diga“.
Pero él era el testigo de Dios. Él sabía de qué estaba hablando. Él sabía lo que Dios iba hacer, porque Dios siempre guarda Su Palabra. Y Elías sabía eso. Así que, él sabía que Dios le había dicho que no iba a llover, por lo tanto fue y dijo que no iba a llover.

60 Si Dios dijo, que Ud. puede recibir el bautismo del Espíritu Santo, entonces vaya a obtenerlo. Cuando Dios dice que la sanidad es para usted, entonces vaya a obtenerla. Si Ud. es un testigo, prosiga, atestigüe para Él. Dios lo prometió; Él no puede mentir. No importa lo que ellos digan: “Los días de los milagros pasaron”, solo deje ir eso. Es la Palabra de Dios de la que estamos hablando, no la de alguien más.

61 Puedo ver, de repente, aquí viene el anciano Elías, subió allá.
Ellos dijeron: “¡Mira a ese viejo chiflado! Ya subió allá, a la cima de la montaña, y se sentó al lado del arroyo, en Querit. Qué cuadro tan lamentable, ese viejo anciano allá arriba con sus bigotes largos y canosos. Él tiene como unos setenta años de edad, y un bordón en su mano, una pequeña botija de aceite. Pues, él se va a morir de hambre, allá arriba”.
Pero, después de un rato, llegó la sequía, y comenzó a entrar. Y usted sabe, esa gente allá abajo que pensaba que él estaba loco, se dieron cuenta que allá arriba él estaba comiendo tres comidas al día, teniendo un buen tiempo. Sí. Él estaba mejor que muchas personas de las que están aquí esta noche. Él tenía unos porteros. Eso es correcto. Los porteros venían, los cuervos venían todos los días, y le traían unos emparedados, se lo daban para su desayuno.

62 Un tipo dijo, no hace mucho, dijo: “Predicador, ¿me quiere decir que usted cree eso?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “¿Me quiere decir que usted cree que él comió?”.
Yo dije: “Sí, él lo hizo”.
“¿De dónde obtuvo el pescado?”.
Yo dije: “No lo sé”.
“¿De dónde obtuvo el pan?”.
Yo dije: “No lo sé”.
Dijo: “¿Piensa Ud. que él fue a la panadería?”.
Yo dije: “No sabría decirle. Pero, la única cosa que sé, los cuervos se lo trajeron. Él se lo comió, estaba agradecido por eso, e hizo lo que Dios le dijo que hiciera”.

63 De esa manera es con bautismo del Espíritu Santo. Ud. dice: “¿Qué hace que la gente grite?”. Yo no sé. “Bueno, ¿quiere decir…?”. Es Maná que viene de Dios, del cielo. ¿Me quiere decir que Ud. en realidad siente algo? Yo no lo creo“. Bueno, no tiene que hacerlo. El Espíritu Santo lo trae. Yo solo me lo como, y quedo satisfecho, y grito y tengo un buen tiempo. Que el mundo siga adelante, que crean lo que quieran. ¡El Espíritu Santo! ”¿Pero de dónde lo obtiene? ¿De dónde viene el Maná? ¿De dónde sale algo del aire, que Ud. no puede ver?“. Yo no sé, pero llega aquí. Amén.
¿Es usted un testigo de eso? ¿Ha probado que el Señor es bueno? ¿Sabe de qué está hablando? El bautismo del Espíritu Santo es tan real esta noche como lo es su vida: el poder de Dios para salvación. Seguro, es bueno.

64 Él se sentó allí y comió. Cuando estuvo listo para beber, él solo caminó al lado del arroyo y bebió, eso fue todo. Y pensaban que él estaba loco. No. Él era un testigo de Dios. Eso es correcto.
Y de repente, cuando se secó el arroyo, Él dijo: “Ahora he preparado a una viuda para que te cuide”. ¡Vaya! ¡Qué lugar para que vaya un predicador, a la casa de una viuda! Pero Dios dijo: “Yo lo preparé”. Así que él baja allá. Él iba a ser un testigo allá abajo. Luego esta viuda…
Entonces él baja allá, e iba caminando por la calle. De acuerdo a la visión, él debía ver a una mujer en el patio, me supongo. Él ve a una mujer en el patio. Él dice: “Esa es ella, así que solo pasaré por allí”.
Él dice: “Ve, tráeme un poco de agua para beber y un pedazo de harina… o, de torta” más bien: “en tu mano”.
Ella dijo: “Vive Jehová y tu alma nunca muere”, dijo: “solo tengo suficiente harina en la tinaja y suficiente aceite en la botija, para hacer una pequeña torta. Y estoy aquí afuera recogiendo dos palos. Y”, dijo: “voy a hacer una torta para mí y para mi hijo. Y, tan pronto comamos eso, moriremos”.
Él dijo: “Ve, prepárame una torta a mí primero”. Amén.

65 “Busca primero el reino de Dios”. ¿Alguna vez han atestiguado que eso es verdad? Pongan a Dios primero. Paguen sus diezmos primero. Paguen todo primero. Páguenle a Dios. Oren primero en la mañana. Oren durante todo el día. Denle a Dios el primer lugar en todo. Ustedes serán un testigo.
Ella coloca a prisa dos palos.
De la manera antigua oriental, ellos usan dos palos. Eran dos palos cruzados de esta manera, y el fuego estaba en medio. Los indios todavía lo utilizan, y van moviendo los palos hacia arriba a medida que se queman. Esa era la cruz, Cristo, donde el fuego estaba en el medio.
Ellos tomaron la pequeña ofrenda de harina, pusieron esa harina molida, todo molido igual: “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Vaciaron el aceite, lo cual era el Espíritu Santo. Y lo mezclaron, el Espíritu Santo y Cristo. ¡Vamos a hacer una especie de pastel ahora, hermano! Amén. Oh, no crean que estoy loco. Solo soy religioso esta noche. Muy bien.
Noten. “Hazme una pequeña torta a mí primero”.

66 Así que él tomó la ofrenda de harina, Cristo, le vació el Espíritu Santo en ello, y lo mezcló, y lo puso en la cruz y lo cocinó. ¡Oh, hermano, si de un pan estamos hablando, ese era uno!
Salió, y trajo la pequeña torta, y la última gota de agua que tenía. Y el profeta se quedó allí y se lo comió, y bebió el agua. Dijo: “Ahora regresa y haz uno para ti y tu hijo. Porque ASÍ DICE EL SEÑOR, la tinaja no se acabará, tampoco la botija se agotará, hasta el día que Dios mande lluvia sobre la tierra”.
¿Qué? Un testigo. Eso es correcto. La viuda era un testigo en la tierra.

67 Después que ese gran profeta fue tomado… y Elías tomado; su lugar… Eliseo toma el lugar de Elías.
Oh, me puedo imaginar este tipo de testigo. Un día él salió y vio a Elías. Y aventó su manto sobre él, y lo bendijo, y él mató un buey e hizo un sacrificio, mostrando que todas las cosas del mundo estaban muertas detrás de él.
De esa manera se viene a Dios. Mate todo lo que está detrás de usted. Queme todos los puentes. No deje la botella parada para que pueda encontrarla mañana. Y no deje estas otras cosas para buscarlas mañana. Deshágase de la cosa; quémela. Amén. Sea un testigo verdadero. Salga, hermano, descalzo. Esa es la manera. Disculpe esas expresiones, pero esa es la única manera que sé cómo decirlo. Muy bien. Dijo: “Ahora, van a suceder cosas alrededor de aquí”. Muy bien. Noten.

68 Entonces él comenzó desde Gilgal, y se fue a la escuela de los profetas. Y quiero que se fijen: Cuando él subió allá a la escuela de los profetas, dijo: “El Señor me está guiando al Jordán”.
Tres etapas que Eliseo siguió a Elías. Y Elías era un tipo de Cristo —Elías. Eliseo, el tipo de la iglesia. “Subiré a Gilgal”: primero, justificación por fe. Y luego él dijo: “Ahora tú quédate aquí”, la iglesia, Elías… Elíseo a Elías. El profeta joven y el viejo, un tipo de Cristo y la iglesia.
Él dijo: “Vive tu alma, no me quedaré aquí, sino que me voy a ir contigo”.

69 Y él subió a Gilgal. Y cuando llegó allá arriba, dijo: “Ahora tú quédate aquí. El Señor me está llamando a la escuela de los profetas”.
Así que él dijo: “Vive el Señor, y tu alma nunca muere yo voy a ir contigo. No te dejaré”.
Esa es la iglesia. Mantenga sus ojos en Jesús. A donde Él se mueva, vaya. Si Él se va de la iglesia Metodista, váyase junto con Él. Si Él se va de la iglesia Bautista, váyase junto con Él. Si Él se va del Tabernáculo Branham, váyase junto con Él. “No te dejaré”. No importa a dónde pertenecía mamá, a dónde pertenecía papá, en dónde pasa esto, o lo otro; yo me iré Contigo. ¡No te dejaré! ¡Aleluya! “Yo soy Tu testigo. No me puedo ir; Tú eres una parte de mí”.
“Ven, yo te seguiré”. Y él se va a la escuela de los profetas.
Y él dice: “Tú quédate aquí”.

70 Y algunos de los profetas le dijeron a Eliseo, él dijo: “¿Sabes que se te quitará a tu señor de sobre ti?”.
Él dijo: “Sí, yo lo sé. Pero callad”. Amén. Me gusta eso. “Me voy a quedar aquí mismo contigo, no importa lo que el resto de ellos digan”.
Y Elías se dio la vuelta y dijo: “Ahora te ruego que te quedes aquí, porque Dios me ha mandado al Jordán”.
Tres lugares. Justificación, Gilgal; santificación, la escuela del profeta; y el bautismo del Espíritu Santo, en el Jordán, donde Jordán representa muerte. ¡Noten! Martín Lutero; Juan Wesley; Pentecostés, hasta abajo al Jordán, un tiempo para morir.

71 Entonces, Elías se fue abajo al río, con Eliseo. Y cuando llegaron al Jordán —muerte, la última etapa de la jornada — el anciano profeta se acercó y se quitó su manto, y golpeó las aguas, y las aguas se dividieron aquí y allá, y los dos lo cruzaron caminando como en tierra seca. Los predicadores se quedaron a lo lejos, y los miraron que cruzaban. Amén.
Cuando llegaron al otro lado, ahora, después… Oh, espero que esto se empape en el Tabernáculo Branham, que penetre hasta el tuétano del hueso. No cuando él estaba en Gilgal; no cuando estaba en la escuela del profeta; tampoco cuando estaba de este lado del Jordán; pero después que él había cruzado el Jordán, siguiéndolo cada paso del camino.
Usted está dispuesto; dice: “Yo acepto a Jesús como mi Salvador personal. Voy a renunciar a mis malos hábitos”. Pero baje al Jordán, donde tiene que morir; donde todas las cosas del mundo, todos sus amigos y cosa, lo han abandonado. Mantenga su ojo solo en Él.

72 ¿Después qué? Él dijo: “Yo voy a ir contigo, directamente por el Jordán”. Amén. Me gusta eso. ¿Por qué? “Yo voy a ser un testigo de esto”, y él pasó a través del Jordán.
Noten. Aquí está. Quiero que lo capten. Después que él cruzó el Jordán, luego dijo: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Eso es lo que Cristo quiere saber de la iglesia, esta noche. “Después que Ud. se separa de las cosas del mundo, después que se convierte en una nueva criatura en Cristo Jesús, después que nace de nuevo, lleno del Espíritu Santo, que cruzó el Jordán, todas las cosas del mundo están muertas, detrás de usted; ahora pide lo que puedo hacer por ti”. Me gusta esto.

73 Él dijo: “Que una doble porción de tú Espíritu venga sobre mí”. Ese predicador sabía de qué estaba hablando. “Una doble porción, porque quiero ser testigo de eso mucho más”.
Él dijo: “Has pedido una cosa difícil. Sin embargo, si me ves cuando sea llevado de ti, así te sucederá. Lo que pediste, tendrás”. Ahora, hermano, si se trata de que un predicador observe al otro; ¡él realmente lo estaba observando!
Eso es lo que la iglesia debería estar haciendo esta noche, por una doble porción del Espíritu, es observando a Cristo, observando al Espíritu Santo, de la manera que se mueve. Noten.

74 Él dijo: “Has pedido una cosa difícil”. Pero él no podía mantener un ojo en el mundo y un ojo en Elías. Él tenía que poner los dos ojos directamente en Elías, y seguirlo.
El problema de ello esta noche, tenemos demasiada gente Cristiana, profesando Cristianismo, tienen un ojo en el mundo y el otro en la cruz. Se van a caer, tan seguro como cualquier cosa. Deje que sus ojos sean uno, dejen que su corazón sea uno, dejen que sus pensamientos sean uno. Amén. Hermano, eso restriega, eso duele, pero es bueno.

75 Éramos unos niños pequeños, solíamos tener que tomar aceite de ricino, todo el tiempo. Mamá, allá atrás, solía darme aceite de ricino, y yo apretaba mi nariz y sentía nauseas. Ella diría: “Cariño, si eso…”.
Yo diría: “Esa cosa me hace enfermar tanto”.
Ella diría: “Si no te hace enfermar, no te hace ningún bien”.
Así que, tal vez, eso es. Tal vez el Evangelio puede ser aplicado de la misma manera. Si no los estremece completamente, no les servirá de nada.
Mantengan sus ojos en Cristo. Sigan moviéndose. Que no les importe lo que diga el mundo. Sigan moviéndose. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”. ¿Es correcto? “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, (o conforme a las cosas del mundo) sino conforme al Espíritu”. Ninguna condenación; caminando en eso. Ahora noten.

76 Y cuando él fue llevado arriba, después de un rato un carro de fuego descendió, recogió a Elías, y él dio un paso en ello. Y a medida que subía, él le jaló su manto, de esta manera, y lo aventó para atrás, y cayó en el suelo cuando los caballos y el carro de fuego se lo llevaron.
Oh, quiero que capten esto ahora. ¡Qué tipo tan hermoso! Eliseo, el joven profeta entonces, aquel que fue su testigo de todo el poder que él había hecho. Todas las cosas que Elías hizo, Eliseo era su testigo. Entonces él recogió el mismo manto, se lo puso en sus propios hombros, empezó a caminar hacia el Jordán; un tipo perfecto y hermoso. Camino abajo al Jordán, se quitó el manto, lo sostuvo en sus manos, y golpeó el agua. Dijo: “¿En dónde está el Dios de Elías?”. Y las aguas se dividieron de un lado al otro. Un tipo de la iglesia siguiendo a Jesús, viendo Su poder, viendo Sus maravillas.

77 Y Él, un día, le preguntaron… Alguien dijo… Una mujer dijo: “Permite que mis hijos se siente uno a la derecha, y el otro a la izquierda”.
Él dijo: “¿Podéis beber la copa que Yo bebo?”.
Dijeron: “Sí”.
¿Podéis ser bautizados con el bautismo que Yo soy bautizado?“.
Dijeron: “Sí”.
Dijo: “Ciertamente, lo harán; pero sentarse a mi derecha y a mi izquierda no es mío el concederlo…”. En otras palabras: “El mismo bautismo que Yo tengo, vosotros lo tendréis también”.

78 Y cuando la iglesia lo observó a Él cuando fue a Pentecostés… Él fue al aposento alto y tuvo la cena. Salió al Calvario, fue crucificado. Y luego cuando la iglesia, la llamada a salir fuera, lo observó a Él, cuando se fue en Su ascensión, subiendo, Él dijo: “Ahora los voy a mandar a todas partes del mundo, para que sean Mis testigos. Pero antes que vayan, esperen en la ciudad de Jerusalén; porque este mismo manto del Espíritu Santo que está sobre Mi va a venir sobre vosotros. Yo lo voy a mandar de regreso”.
Y ellos se fueron a la ciudad de Jerusalén (¡Aleluya!), y allí fueron bautizados con el mismo Espíritu Santo que estaba sobre Jesucristo. ¡Aleluya! “Entonces Uds. son testigos de Mí, como Jesucristo el mismo de ayer, hoy y por los siglos”.

79 Y el mismo Espíritu Santo estaba sobre el profeta Eliseo… de Elías estaba sobre Elíseo en una doble porción. Y nosotros, esta noche, como iglesia de Dios, hermano, hermana, que ha reclamado besar los bordes de la bendita copa de Sus bendiciones, con el bautismo del Espíritu Santo cayendo sobre nosotros y envolviéndonos, bautizándonos en Su Espíritu, y saliendo como Sus testigos. ¡Cómo podemos mantener nuestra paz en un día como este, cuando la corrupción y cosa está a cada lado! Vamos a pararnos y dar testimonio de la verdad. ¡Amén! ¡Maravilloso! ¡Oh, vaya!
Tengo que parar. Siento como que pudiera empezar ahora mismo y predicar, yo creo. A penas me estoy empezando a sentir bien.

80 ¡El manto, una doble porción! Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, y mayores”, más de ello, una doble porción. “Vosotros sois Mis testigos después que reciben una doble porción”. Vamos a observarlo a Él. Mantengan sus ojos puestos en Él. El manto está aquí abajo. El manto está aquí esta noche. El mismo Espíritu Santo que estaba sobre Jesucristo está en esta iglesia esta noche, para arropar a cualquier creyente que está aquí con el poder de lo Alto. Entonces serán Sus testigos, en Jerusalén, Judea, Samaria, Sudáfrica, Asia, a donde sea que vayan. “El mismo de ayer, hoy, y por los siglos”.
“¡Esperad!”. ¡No es de extrañar que Felipe pudiera bajar y predicar!
No es de extrañar, cuando ellos apedrearon a este hombrecito, Esteban, y miró hacia el Cielo; los terrones lo golpean en ambos lados de la cabeza, aplastando sus pequeños sesos en el suelo. Puestos los ojos en el cielo dijo: “He aquí, veo los cielos abiertos, y a Jesús que está a la diestra de Dios”. Él era un testigo.

81 No es de extrañar, Pablo… Saulo camino abajo, sus ojos fueron cegados cuando una Luz cayó delante de él. Y él dijo: “¿Quién es, Señor, a quien estoy persiguiendo?”.
Él dijo: “Jesús”. Y Él dijo: “Ve a la calle llamada Derecha”.
Y Él tenía a un predicador allá que veía visiones, conocido por el nombre de Ananías. Y Ananías vio una visión de Pablo. Y él entró e impuso manos sobre él, y dijo: “Hermano Saulo, el Señor Jesús que se te apareció en el camino, me ha enviado para que pueda poner mis manos sobre ti, para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo, porque Él me mostró que tú debes ser un gran testigo para Él”.
¡Un testigo! Primero, ¿qué? “Recibas tu vista, y recibas el Espíritu Santo”. Las escamas cayeron de sus ojos. Él se levantó y se fue al Río Damasco, fue bautizado. ¡Me puedo imaginar que tuvieron un gran tiempo allá abajo! ¿Ustedes no?

82 Allí estaba Saulo de camino, bajando, con órdenes en su bolsillo para arrestar a un grupo de esos santos-rodadores. Eso es correcto. “Respirando amenazas…”. Dios lo derribó de su caballo alto. Él hizo de él un testigo de lo que esa gente tenía. ¡Oh, vaya!
Me pregunto si la gente esta noche no está montando este mismo caballo alto esta noche, debiera ser derribado y ser un testigo.

83 He observado durante la mañana, cuando cae el rocío de los cielos. Obsérvelo. Cuando sale el sol, ese pequeño rocío, observe cómo brilla como una pequeña estrella. ¿Qué es? Es un testigo. Lo sabe, tan cierto como el sol sale en un cierto lugar, de esta manera, cuando sale en un cierto lugar, volverá a subir. La humedad subirá inmediatamente. ¿Por qué? Una vez estuvo allá arriba, y solo bajó. Va a volver a subir. Es un testigo de esta luz del sol, que lo jalará. Ha estado en alguna parte. Sabe de qué se trata todo eso.
Y cada hombre o mujer que ha nacido del Espíritu de Dios es un testigo de la resurrección de Jesucristo. ¡Cómo Dios necesita de algunos testigos esta noche! “Id a todo el mundo y den testimonio de Mí, en cada generación, a toda la gente. Yo estaré siempre con vosotros, aún hasta el fin del mundo”. Que el Espíritu Santo empape estas cuantas palabras en lo profundo de su alma. “Recibiréis poder después de esto, el Espíritu Santo vendrá sobre vosotros, y luego me seréis testigos, en Jerusalén, Judea, y hasta los confines de la tierra”.

84 Mientras inclinamos nuestros rostros; hermana, ¿podría venir al órgano? Inclinemos nuestros rostros solo un momento, por todas partes, en oración. Todos sean tan reverentes como puedan ahora. Estén en oración mientras el llamamiento al altar se está efectuando. El Espíritu Santo está aquí cada noche, dando unción Divina, un testigo de la resurrección de Jesucristo.
Me pregunto esta noche si está aquí y quisiera convertirse en un testigo del poder de resurrección del Señor. Ustedes que nunca se han quedado hasta ser investidos con poder. ¿Les gustaría ser recordados en una palabra de oración? Dios les bendiga. Dios les bendiga. Manos arriba por todos lados, en el edificio. ¡Oh, vaya! Eso es maravilloso.
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.

85 ¿Hay alguien en el edificio esta noche que nunca ha aceptado a Cristo como Salvador personal, que dirá: “Hermano Branham, levantando mi mano…? El altar está lleno de gente aquí ahora, pero yo voy a levantar mi mano, digo: Ore por mí. Soy un pecador. Y estoy aquí, quiero ahora dejar que Dios vea mi mano, que yo quiero aceptarlo a Él como mi Salvador”. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, señor, Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga. ¿Alguien a mi derecha? Dios le bendiga, señor. Dios les bendiga allá arriba. Eso es excelente. Algunos… Aquí está otro aquí mismo. Dios le bendiga. Eso simplemente es maravilloso.
“Yo quiero llegar a ser Su testigo”. Otro que levantará su mano, diga: “Hermano Branham, ore por mí. Yo quiero que me recuerde en una palabra de oración”. Dios le bendiga. Yo la veo, la dama allí con su mano levantada, también. Yo lo veo, jovencito allá al final. Lo veo con su mano levantada.
Las manos se están levantando por todas partes en esta pequeña audiencia esta noche, en el cierre del avivamiento. ¿Cómo sabemos…? Aquí está otra dama con sus manos levantadas. Dios le bendiga, hermana. ¿Cómo saben si esté no será el último avivamiento que tendremos en el pequeño Tabernáculo Branham?

86 Hoy estuve parado allá ante la forma fría y helada forma de una mujer joven en sus veintes. Fue llevada al sepulcro y la enterraron. Sus niños pequeños estaban sentados allí al lado del padre. Los muchachitos caminaron al cajón. El padre dijo: “Anda ve, dile a mami adiós. Ellos se acercaron y dijeron adiós con sus manitas a su querida madre tendida allí: ”Adiós, mami“. Sus ojitos café llenos de lágrimas, y sus caritas escondidas en sus manos.
Oh, ¿no sería triste si esa madre se hubiera ido para siempre? Pero por la gracia de Dios, ella se convirtió aquí en el Tabernáculo. Esa noche que tomó esa decisión y caminó hacia adelante es lo único que cuenta ahora. La semana pasada ella estaba corriendo por la ciudad aquí, sana y fuerte, con la intención de venir a la reunión; enfermó y murió, en muy poco tiempo.

87 Dos amigos míos, ambos trabajaron en la Compañía de Servicios Públicos, el día de ayer fueron golpeados en un accidente, yacen aquí en el hospital, muriendo en este momento, la muchacha está. Yo trabajé con ella durante diecisiete años; el corazón fue impactado hasta el otro lado de ella. Uno de los operadores de la subestación yace allí, un compañero mío; yo me senté en un tronco en el bosque muchas veces, y hablé con él sobre el Señor Jesús. Quiero ir a verlo dentro de un ratito ahora, hablar con él otra vez, antes de que deje la vida. Ver si el Señor Jesús nos dirá algo con respecto a él.

88 Me pregunto, aquellos que levantaron su mano como siendo pecadores y quisieron ser recordados en una palabra de oración: Ustedes han aceptado a Cristo; me pregunto si creen ahora que Uds. aceptan a Jesucristo. Estén en oración, en todas partes, cada rostro inclinado. Si Uds. aceptan a Jesucristo como su Salvador personal, yo creo que Él los salva del pecado ahora mismo, ¿se pondrían de pie, como un testigo? Cualquier persona que levantó su mano, podría decir: “Señor, sé que Tú me prometiste eso El que cree, no será condenado. Yo ahora creo y te acepto como mi Salvador”.
¿Se pondrían de pie? Estamos un poco presionados de tiempo y espacio aquí. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga. Solo permanezcan parados. Por favor, párense. ¿Alguien más se pondrá de pie? ¿Alguien más que se pare en este momento? Solo permanezcan parados, por favor. Todos con los rostros inclinados ahora. Por todas partes en el edificio, estén en oración.

89 Señor, ayuda ahora. Oh, Dios, perdona pecadores. Tú dijiste: “El que a Mí viene, no lo echo fuera”. Estos que se han parado ahora…
Dios le bendiga, hermano. Solo permanezcan parados. ¿Alguien más? Algunos de ustedes que levantaron la mano, digan: “Dios, ten misericordia de mí, un pecador, y sálvame por amor a Cristo”. Él lo hará allí mismo, allí mismo.
Felipe dijo…
“Aquí hay agua. ¿Qué nos impide que seamos bautizados?”.
Felipe dijo: “Si crees con todo tu corazón, bien puedes”.
¿Lo quieren aceptar a Él ahora mismo como su Salvador personal? Y si se ponen de pie y dan testimonio de Él delante de los hombres, Él dará testimonio de ustedes delante del Padre y de los santos ángeles. Él los está mirando. ¿Quieren ser un testigo? Pónganse de pie, entonces, si son un pecador. Dios le bendiga, hermana. ¿Alguien más? Un hombre y su esposa se pusieron de pie abrazándose el uno al otro, aceptando a Cristo ahora como Salvador personal. ¿Alguien más? ¿Se pondrán de pie, rápidamente ahora, mientras el Espíritu Santo está lidiando aquí en el edificio? Digan: “Yo quiero aceptar a Cristo ahora como mi Salvador. Quiero que ore por mí”.

90 Eso es lo que voy a hacer, mientras están parados con lágrimas corriendo por sus mejillas en el edificio. ¿Quiere ponerse de pie? Observe. Todos sean reverentes; ninguno se esté moviendo. Si por favor están en oración.
Escuchen. El Espíritu Santo está ahora lidiando con la gente. ¿Qué les hizo levantar su mano? Usted no podría levantar su mano a menos que Dios lo hiciera hacer eso. Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir a Mí, excepto que el Padre lo traiga”.
Si tan solo supiera, amigo pecador, que la gente con la cual he hablado que dice: “Yo no creo en Dios. No tengo tiempo para eso. Yo lo intenté una vez. No hay… Nunca siquiera lo deseé”.
Y Dios le ha dado a usted ese deseo esta noche, de llegar a ser un Cristiano. No lo rechace a Él.

91 Pianista, organista: “No Le Rechaces A Él”, por favor. Muy bien, mientras están haciendo su decisión.
No le rechaces a Él, no le rechaces a Él,
Él ha venido a tu corazón otra vez,
Aunque te has desviado;
[El Hermano Branham deja de orar]
… en ese día eternal!
No rechaces al Salvador apartándolo de tu corazón;
No lo rechaces a Él.
Oh, cómo necesitarás oírlo a Él decir: “Bien hecho”. “¿No se pondrán de pie ahora y dirán: ”Yo acepto a Cristo?“.
¿Qué al respecto, hermana, cree que Él perdona sus pecados, parada allí? Todos con sus rostros inclinados, nosotros… la dama allí.
Acéptelo a Él ahora, Jesucristo está tocando a su corazón. ¿No se pondrá de pie y dirá: “Yo ahora acepto a Cristo como mi Salvador personal?”. ¿No se pondrán de pie para una palabra de oración? ¿Qué al respecto, jovencito allá? Dios le bendiga. Dios le bendiga. ¿Qué de usted allá atrás en la parte de atrás que levantó su mano, jovencita? ¿No levantará su mano ahora?
¡Lo necesitarás a Él para que abogue tu caso en aquel día eternal!
No rechace al Salvador apartándolo de tu corazón.
No lo rechace a Él.

92 Mientras cantamos ese coro otra vez… Me pregunto, si aquellos que están parados caminarían hasta aquí, permítanme estrecharles la mano y orar con ustedes, aquí abajo en el altar. ¿Vendrán? ¿Vendrá el resto de ustedes? ¿Qué de Uds. que levantaron la mano en la parte de atrás, no vendrán para acá? Solo vengan aquí. Dios les bendiga, esposo y esposa, vengan para acá solo un minuto. Caminen hasta aquí. Quiero estrecharles la mano, hermano, y a usted, hermana.
Él ha venido a tu corazón otra vez… (venga con ella, hermano)
Aunque te has desviado;
¡Lo necesitarás a Él para que abogue tu caso
en aquel día eternal! (¿No vendrán?)
No rechaces al Salvador apartándolo de tu corazón;
No lo rechaces a Él.
Ahora, amigos, piénsenlo. Antes del amanecer, su alma pudiera ser jalada de su cuerpo, como la extracción de un diente, lejos a través del espacio, a una eternidad sin fin, se irá. En ese gran y terrible día del Señor, ¿quién abogará tu causa entonces? ¿No vendrán? Lo menos que puede hacer en este día de resurrección es venir, decir: “Señor Jesús, te creo a Ti”.

93 [El Hermano Branham continúa orando con aquellos en el altar. [Espacio en blanco en la cinta]… predicar, y escuchar a estos otros hombres predicar. Dios está aquí en confirmación, diciendo: “Yo le pongo Mi sello de aprobación en ello, eso es la verdad”. Es Su Evangelio. Crean ahora con todo su corazón.
Me pregunto, mientras estamos haciendo el llamado, si hay un descarriado aquí, podría decir: “Hermano Branham, recuérdeme, ahora mismo. Recuérdeme. Estoy levantando mi mano. Recuérdeme en oración”. Mire, uno de estos días van a encarar a Jesucristo.

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