S.112 53-0507  Expectaciones 

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OBRAS DEL MENSAJE

Expectaciones

Jonesboro Arkansas U.S.A.

53-0507

1 Gracias, Hermano Reed. Buenas tardes, amigos. Siempre es un privilegio venir a la casa del Señor para servir a Dios y para ministrar a Su pueblo, aquellos que están necesitados. Estaba un poquito apenado por llegar tarde, pero mi hijo fue por mí, pero un tren nos detuvo casi quince minutos, por aquí bajando la calle, no pudimos dar la vuelta por otro lado, y simplemente tuvimos que quedarnos allí y esperar hasta que terminara. Y así que, el Hermano Reed dijo que sabía a lo que me refería. Pienso que tuvo una experiencia con lo mismo estos últimos días.
Pero siempre es un privilegio estar aquí en la casa de Dios. Así que trataremos de no quitarles más el tiempo tanto como nos sea posible.

2 Anoche estábamos enseñando un poquito sobre el carácter, y el tipo de persona… Si estuvieran buscando al Señor Jesús, qué tipo de persona estarían buscando, cómo se vería Él, como sería Su Espíritu. Y lo tipificamos a través de la Escritura, para ver exactamente cómo era Él, y cómo era Su ministerio, cómo actuó, y cómo actuó Él. Y luego si Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, actúa igual hoy. Y nos dimos cuenta que así es, ¿no es verdad? Exactamente el mismo Señor Jesús.
Él no reclamó ser una gran persona. Él dijo que no hacía nada sino lo que el Padre le mostraba. Y cuando el Padre le mostraba algo, pues, Él lo hacía. Sin embargo Él conocía los pensamientos de las personas, lo que estaban pensando, lo que estaban haciendo, lo que estaba mal con ellos. Pero Él solo hizo Sus milagros a medida que Dios se lo permitió.
Y si se fijan, en todas partes, siempre fue lo que el Padre le dijo a Él. Ahora había unos tipos… dos hombres ciegos, en una ocasión, venían por las calles. Ellos estaban tratando de… lograr que Él los sanara. Entonces, Él solo siguió adelante, entró en la casa, y metieron al ciego a la casa. Y Él volteó a verlo, y tocó sus ojos y dijo: “Conforme a tu fe, te sea hecho”. Tu fe. Él no había tenido una visión. Porque Él solo hacía aquello que el Padre le mostraba. En San Juan 5:19 dice: “Lo que el Padre me muestra, eso hago. Yo no hago nada excepto que Él me lo muestre”. Dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo”.

3 Y nos fijamos en Él mientras pasa por el estanque de Betesda donde yacían todos esos lisiados y gente mixta. Y Él nunca tocó a ninguno de ellos, pasó al lado de cada uno de ellos. Ciegos, cojos, lisiados, que esperaban. Caminó hasta un hombre que yacía en un lecho, y le dijo que Él sabía que llevaba en este estado treinta y ocho años, y le dijo, toma tu lecho y vete a casa.
Después Él fue cuestionado. ¿Podrían imaginarlo a Él pasando al lado de toda esa gente lisiada dirigiéndose hacia un hombre que solo había estado enfermo durante treinta y ocho años? Pero de la única manera que podía hacer eso, era porque el Padre le acababa de mostrar solo a ese; eso era todo lo que Él podía hacer. Y luego, la mujer, en una ocasión, tocó el borde de Su vestidura, y Él se dio la vuelta, y dijo: “Tu fe te ha salvado”. ¡Tu fe!

4 Ahora, si nuestro Señor Jesús estuviera aquí esta noche en un cuerpo de carne, usando ropa como la que nosotros usamos, Él haría solo lo que el Padre le mostrara que hiciera. Dios estaba en Él, lo hizo Emmanuel. Y cualquier cosa que Dios hablara… o le revelara a Él, eso Él lo sabría. Pero ahora, cuando vino a la gente, cuando Él comenzó a hablarle a la gente, y al hablar un rato con ellos, percibió sus pensamientos, lo que ellos estaban pensando y lo que ocurría. Primeramente Él entraba en contacto con ellos. Como la mujer junto al pozo, Él dijo: “Tráeme de beber”, solo para poder captar su espíritu.
Miren, nosotros somos humanos. Y somos sobrenaturales, también. Cada persona aquí es un ser sobrenatural. Y en su cuerpo mora un espíritu, y ese espíritu o es de Dios o no es de Dios. Y ahora, esa es la parte con la que tenemos que lidiar. Y ahora, dones y llamamientos, por supuesto, son sin arrepentimiento. Dios predestina cosas que han de ser. ¿Creen Uds. eso? Mire, Dios hace eso.

5 Ahora, no hay nada que ustedes puedan hacer. Por ejemplo, si yo decidiera que quiero tener ojos cafés, no me serviría de nada, porque Dios me dio ojos azules. Solo tengo que estar satisfecho con los ojos azules. “¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?”, ¿ven? Nadie. Pero si quieren tener una especie de vista interna antes que las reuniones lleguen a la prensa, entonces el Hermano Reed se encargará de hablar a partir de entonces, luego, aquí está. Ahora, ¿Alguna vez…?
Hay mucha gente… casi la mayoría de la gente normal, en general, sueña sueños. Bueno, ahora Dios puede lidiar en sueños si hay un intérprete. Él lo ha hecho. No es demasiado preciso, a menos que haya un intérprete del sueño. Pero, se nos enseña tan científicamente que los sueños son su subconsciente.

6 Ahora, vamos a fijarnos. Solo miren hacia acá un momento. Ahora aquí está un hombre en su primera consciencia normal. Y aquí está su subconsciencia, así de distante de él. Bueno, ahora cuando esta consciencia se vuelve inactiva, él se va acá y sueña un sueño. Y muchas veces sueña cosas que él hizo cuando estaba en esta consciencia. Y cuando esta consciencia está inactiva en esto, y él se despierta, se acuerda de lo que soñó. ¿Cuántos de ustedes alguna vez soñaron hace años un sueño y todavía se acuerdan de lo que soñaron? Bueno, muchos de ustedes. Seguro. Entonces ellos formaron parte de Uds., en algún lugar que todavía aguarda aquí en la consciencia natural. ¿Lo ven?
Noten. Ahora, hay personas que no sueñan en lo absoluto. Ahora, vemos que su subconsciente estará probablemente, digamos, hasta esa pared. Ellos duermen profundamente. Uno no puede molestarlos, casi no puede… Un anestésico jamás le devolvería su subconsciencia. Él no puede evitar eso. Él no puede evitar el no soñar; tampoco este hombre puede evitar el soñar.
Y si Ud. dice que soñó un sueño. Bueno, yo diría: “Suéñeme un sueño”. Bueno, Ud. no podría hacerlo aunque tuviera que hacerlo. Y tampoco yo podría decir algo a menos que Dios me lo dijera, ¿ven? Todo va para la gloria de Dios.

7 Ahora, un viden…. Ahora, este hombre aquí, él nació para soñar sueños. Ese hombre nació… Dios lo arregló de tal manera para que él no tuviera que soñar sueños. Ahora, un vidente, o un profeta, su subconsciencia no está ni aquí atrás, tampoco está aquí. Está por aquí. Las dos están juntas. Él no se duerme. Él solo se abre de una a la otra. No a su voluntad, pero en la voluntad de Dios. Dios lo abre. Por ejemplo, si hay algo que deba saberse sobre esa persona, tendría que venir desde una perspectiva sobrenatural. Tendría que irrumpir.

8 Ahora, anoche nos dimos cuenta en el estudio de la Escritura, que Jesús cuando estuvo aquí, pues, vieron que Él conocía los secretos de sus corazones; Él les decía cosas. Y ellos dijeron: “Pues, Él es un adivino, un Belcebú, el jefe de los demonios”. Pero ¿quién ha escuchado de un adivino o de un hombre de Dios, saliendo y predicando el Evangelio y sanando a los enfermos, y haciendo cosas como esa? “Por sus frutos los conoceréis”. Él era el Hijo de Dios. Y el diablo tiene algo falso de cada cosa verdadera que Dios ha hecho. Dios hizo un Cristiano verdadero y aquí está un hipócrita que actúa exactamente como un Cristiano verdadero, solo que él no lo es. Bueno, eso no quiere decir que no haya tal cosa como un Cristiano verdadero. Pero vea, el diablo tiene una falsificación, todo el tiempo.
Bueno, en lugar que esté alguien sentado sensatamente y razonando con las Escrituras… Ahora, la única prueba… Si quieren ver la diferencia entre el adivino, o el que se supone que es… Muchos de Uds. leyeron recientemente el reportaje que se escribió en la revista de Selecciones recientemente de mis reuniones, en la edición de noviembre, del milagro de Donny Martin. Y yo continué diciendo… Y antes de eso, el reportaje de la Sra. Pepper.

9 Ahora, la única manera de diferenciar el verdadero… Si yo le diera a usted un dólar y digo: “¿Es bueno este dólar?”. Si Ud. sabe algo de dinero, lo primero que haría sería tocarlo, para ver el valor de eso. Un dólar verdadero no es de papel. Es de seda. No es exactamente… Tiene papel en él, pero no es todo papel. Ahora, usted tiene que ver el valor de eso.
Ahora, si Ud. quiere ver si viene de Dios o no, observe el valor de eso, vea lo que hace. Uds. nunca han visto a ninguna de las personas poseídas por el diablo predicando el Evangelio y sanando a los enfermos y predicando la segunda venida y hablando de Dios. Todo son necedades, alguna tontería o algo sobre algo que Ud. perdió o de una persona muerta que murió, o algo por el estilo. No tiene valor.
Y luego la manera verdadera, si Ud. quiere averiguar si es un dólar verdadero o no, llévelo de nuevo a la Fábrica de la Moneda. Y tome el número de la serie que tiene en él, y si el número de la serie corresponde con el número de la serie que está en la Fábrica de la Moneda, hay un dólar de plata que se encuentra allí para tomar su lugar.

10 Y esa es la forma: Siempre lleve estas cosas de vuelta a la Escritura. Allí está la cuña. Y si la Escritura habló de ello… Jesucristo dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Mayores que estas”, o más. No podrían hacerse mayores. Tendrán que ser mayores en cantidad, no en calidad porque Él paró la naturaleza e interfirió en la naturaleza, resucitó a los muertos, cosas que solo… No se podría hacer otra cosa mayor. Pero Él dijo: “Porque Yo voy a Mi Padre”. ¿Es eso correcto? “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más; pero vosotros Me veréis; porque Yo estaré con vosotros aún en vosotros hasta el fin de la edad”. “El mismo de ayer, hoy y por los siglos”.

11 No es de extrañar entonces que Su Espíritu será mal entendido por los eclesiásticos del día, si lo fue en aquel día. Pero Él está haciendo la misma cosa. Porque Su Espíritu está aquí, y Su Palabra debe cumplirse. Dios va a cumplir Su Palabra. ¡Qué maravilloso!
Deseo leer una pequeña Escritura aquí en el segundo capítulo de Lucas, versículo veinticinco.
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra;
Porque han visto mis ojos tu salvación.

12 Inclinemos nuestros rostros un momento. Nuestro Padre Celestial te damos las gracias por Tu Palabra y que Tú Palabra llegue a ser una viva realidad aquí esta noche. La Palabra habitando en nuestra carne. Cada Palabra de Dios es una semilla. Y cada semilla sembrada correctamente en el tipo correcto de terreno producirá exactamente lo que se supone que debe hacer. El maíz producirá maíz, el trigo producirá trigo. Y toda promesa Divina de Dios producirá lo que prometió. Que la semilla caiga en buena tierra fértil y produzca al cien por uno, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

13 ¡Cómo el Señor está plantando Su Palabra! Eso es, ante todo, la Palabra eterna de Dios. Y quiero decir esto, mientras están Uds. aquí buscando a Dios por su salvación y por su sanidad, que todo lo que Dios puede hacer por Uds., Él ya lo hizo. Cada pecado está perdonado. Cada enfermedad está sanada. La única cosa que Ud. tiene que hacer es mirar al Calvario y aceptar lo que Dios ya ha hecho por usted. Allí está. Ya está terminado. Jesús dijo en el Calvario: “Consumado es”. Entonces si yo fui salvo, diría: “Yo fui salvo hace veinte años”. No, yo fui salvo hace mil novecientos años. Yo solo lo acepté hace veinte años. Dios… Allá cuando Cristo murió, Él pagó la pena de ambos, del pecado y la enfermedad. Y la enfermedad es un atributo del pecado, y pecado es incredulidad. Deje que eso se remoje un minuto.

14 Ahora aquí está, cáptelo. Enfermedad… Quiero decir, pecado es incredulidad. “El que no cree, ya ha sido condenado”. Porque usted roba, miente, fuma, bebe, comete adulterio, eso no es pecado. Esos son los atributos del pecado. Usted hace eso porque no cree. Y Ud. es veraz, y honesto, y justo, y recto, y santo, y respetable, no porque eso no sea Cristiandad. Ud. hace eso… Esos solo son los frutos de la Cristiandad porque Ud. cree. Son los atributos de su fe en Cristo Jesús, y su nacimiento como Su Hijo. Amén. Mire, un buen árbol no puede producir fruto corrupto. Y un árbol corrupto no puede producir… no puede producir buen fruto. “Por sus frutos los conoceréis”.
Ahora, si el Espíritu Santo entra a este edificio esta noche, y declarare que Su Palabra es la verdad, y Ud. se va de aquí descreyéndola, Ud. sería un pecador. Si Dios le dice lo que su vida ha sido, y lo que será, y si Ud. sabe que lo que ha sido es la verdad, y le dice lo que será, si se va descreyéndolo, cosas peores que estas vendrán sobre usted. “Vete y no peques más”.

15 Ahora, pecado no significa salir y beber y comportarse así otra vez. “Vete y no vuelvas a descreer”. Amén. Allí lo tienen. ¿Saben cuál es el mayor problema que descubrí que tiene hoy la iglesia Pentecostal? No saben en dónde están posicionalmente. Uds. son hijos e hijas de Dios. Y muchas veces Uds. están buscando que venga algo grande, pero Uds. ya lo tienen: lo más grande que se les podía dar. “Ahora somos hijos de Dios”. No que llegaremos a ser, lo somos ahora. Y estamos juntamente sentados en lugares celestiales en Cristo Jesús. Ahora mismo. ¡Oh, vaya! Cuando una fe como esa entra en la iglesia, el diablo se va del lugar. Porque ahora ustedes tienen el…

16 Satanás no tiene ningún derecho legal en absoluto sobre un Cristiano. Cada vez que un hombre es salvo, Dios simplemente escribe un montón de cheques de esa manera y pone Su Nombre en la parte inferior, y dice: “Aquí están. Llénalos”. ¿Tienes miedo de hacerlo? Llénalo. “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Marcos 11:24. Sólo créelo.
Y cada palabra de Dios es una semilla que producirá… producirá el propósito que tiene. Veo a muchos de ustedes de por aquí cultivando algodón, manzanas, duraznos, frutos. Cuando ese árbol pequeño de manzana no es más grande que eso allí, todas las manzanas que alguna vez estarán en ese árbol están en él en ese momento. Docenas de fanegas de manzanas están en ese pequeño árbol, justo en ese momento. Pues Ud. dice: “Hermano Branham, no, no”. Bueno, ¿de dónde vienen si no lo están? Están en el árbol justo en ese momento.

17 Ahora, la única cosa, el arbolito… Ud. lo mete en la tierra, lo planta, y tiene que crecer. Tiene que extraer la humedad de la tierra, y tiene que extraer más de su porción asignada. Ud. le tiene que darle mucha agua. Y cuando le da agua, solo la bebé, y bebé, y bebé hasta que casi no puede beber más. Empieza a producir. Y empieza a echar ramas, echa hojas, echa flores, echa manzanas. Las manzanas estaban en el interior en el principio. Y solo tiene que beber. Y todo hombre que ha nacido de nuevo en Cristo Jesús… Todo lo que Ud. necesita, su sanidad… Satanás lo afligirá, seguro que lo hará. Pero todo lo que Ud. necesita durante toda la jornada de su vida está en usted en ese momento. Y nosotros estamos plantados en Cristo Jesús. ¿Ven lo que quiero decir?

18 Cuando Ud. nace de nuevo y el bautismo del Espíritu Santo viene a su corazón, tiene todo lo que necesita para la jornada. Ahora, la única cosa que Ud. tiene que hacer es comenzar a beber, beber, producir, beber y producir. Yo creo que Él escucha mi análisis de Cristo Jesús. Él es la fuente inagotable de vida. Y cada hombre que está plantado en Él puede beber, y beber y producir, y producir cada bendición redentiva que Dios ha prometido que le pertenece a usted y es su propiedad personal. Y el diablo no tiene ningún vínculo con eso en absoluto. Él no tiene ningún derecho legal. Sus derechos legales fueron estropeados en el Calvario.
Vaya, lo puedo ver a Él cuando murió allá y caminó por el Calvario, bajando los escalones, pasó junto a esas almas que estaban encarceladas, que no se arrepintieron en los días de Noé. Tocó la puerta y dijo: “Ustedes deberían haber escuchado el mensaje de los profetas”.

19 Bajando Él llegó hasta el infierno, tocó la puerta, y Satanás abrió. Dijo: “Oh, así que, después de todo, llegaste aquí, ¿no es así? Dijo: ”Yo pensé que te había atrapado cuando asesiné a Abel. Estaba seguro te haberte atrapado cuando puse a Daniel en el foso de los leones, a los jóvenes hebreos en el horno ardiente“. Cristo estaba en cada uno de ellos. ”Entonces“, dijo: ”Cuando le corté la cabeza a Juan pensé que te había atrapado entonces. Luego pensé que te había atrapado en el Calvario, pero ahora aquí estás Tú“.
Lo puedo escuchar a Él decir: “Satanás, Yo soy el Hijo de Dios nacido virginalmente. Mi Sangre aún está goteando allá lejos en la cruz. He venido para tomar el control. Tú hiciste que la gente tuviera miedo, los asustaste, y los arrinconaste y todo lo demás, pero ya no lo puedes seguir haciendo. ¡Dame las llaves de la muerte y del infierno!”. Se las quito del lado, y se las colgó en Su lado, se acercó a las otras escaleras, tocó la puerta donde puedo escuchar una reunión de aclamaciones allí dentro. Y allí estaba Abraham, Isaac, Jacob, Sara, Rebeca, Isaías, Jeremías, todos los profetas. Lo escucho a Él tocar la puerta y decir: “¿Quién está allí adentro?”. Abraham abre la puerta. “Pues, Él es la Simiente de Abraham. Él es la raíz y el linaje de David. Él es la Piedra que Isaías vio que fue cortada de la montaña, no con manos”.

20 Él dijo: “Ahora Uds. creen y la sangre de toros y machos cabríos no pudo quitar el pecado; solo lo cubrió. Pero Mi Sangre ha divorciado el pecado y lo apartó para siempre. Ahora nos vamos al Hogar. Está amaneciendo en Jerusalén, y tenemos que seguir adelante”.
Puedo escuchar a Abraham decir: “Señor, ¿podemos hacer un recorrido rápido por Jerusalén? Bueno, me gustaría echar un vistazo a la vieja ciudad”. Amén.
Algo de ese mismo sonido saldrá de este cementerio de por aquí, uno de estos días: “¿Realizamos un recorrido rápido?”.
Lo puedo escuchar a Él decir: “Tengo que platicar unas cosas con Mis discípulos alrededor de unos cuarenta días aquí; miren alrededor del país”. Y en la mañana de la Resurrección, cuando Él salió de la tumba, de acuerdo a Mateo 27: “Y muchos cuerpos de santos que habían dormido en el polvo de la tierra, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, y aparecieron a muchos”.

21 Puedo ver lo que dice Caifás, puedo ver a Abraham y a Sara, como jóvenes caminando por las calles, mirando de nuevo la vieja ciudad, y el sacerdote dice: “He visto esas personas en alguna parte”. Y ellos desaparecieron igual como Jesús atravesando aquella pared. La misma clase de cuerpo glorificado. Pero, hermano, en ese último día, después de Pentecostés, antes de Pentecostés, cuando Él ascendió a las Alturas, a medida que subía, la Biblia dice, Él se fue con ellos. Él subió y ellos subieron con Él.
Lo puedo ver a Él pasando por encima de la luna, las estrellas; Él y los santos del Antiguo Testamento yendo a la presencia de Dios. Cuando llegan en algún lugar allá lejos, a millones de millas más allá de lo que cualquier lente podría ver, muy adentro, se acercan a la ciudad. Puedo escuchar a los santos del Antiguo Testamento cuando ven la ciudad dicen: “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
Puedo escuchar un coro angelical allá en aquel lugar cuando dicen: “¿Quién es este Rey de Gloria?”.
“Jehová de los ejércitos, poderoso en batalla. Alzad las puertas”.

22 Puedo ver a los Ángeles presionar el botón, las grandes puertas salen volando, y Jesús el Conquistador que llevó cautiva la cautividad y dio dones a los hombres, caminando por las calles de Jerusalén con los santos del Antiguo Testamento, directamente hacia el trono de Dios. Dice: “¡Aquí están! ¡Ellos fueron fieles! ¡Aquí están! Yo descendí y los redimí”.
Puedo escucharlo a Él decir: “Sube acá y siéntate en este trono, hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies. Tengo que enviarte otra vez de regreso un día”. ¡Aleluya!
Yo lo creo, hermano. Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Allí está Él, el Amado. Las cosas que Él hizo aquí mientras estaba en la tierra, le devolvió todo el poder a Su iglesia, y la iglesia falla en reconocer eso.

23 Yo dije que encontré dos clases de personas que escuchan, en mi tercera vuelta alrededor del mundo, desde que estuve aquí. Y encuentro dos clases de personas. Una de ellas son los fundamentalistas; la otra es la Pentecostal. Y los fundamentalistas conocen su lugar posicionalmente. Pero no tienen mucha fe para acompañar eso. Y la Pentecostal tiene bastante fe, pero no saben quiénes son.
Es como un hombre que tiene mucho dinero en el banco y no sabe cómo escribir un cheque, y el siguiente hombre puede escribir un cheque pero no tiene dinero en el banco. Si alguna vez los juntan, lo obtendrán. Si tan solamente ellos se dieran cuenta de quiénes son. Uds. son hijos e hijas de Dios, herederos del reino. Ahora mismo, somos reyes. Reclamen sus derechos legales. No dejen que Satanás los obligue a algo. Él no tiene derechos para retenerlo.

24 Todo el mundo está siempre mirando sus síntomas. El pastor orará por ellos; andan por allí y dicen: “Bueno, no parece que estoy mejorando”. Bueno, eso no es sanidad. Los síntomas son la peor cosa; ese es uno de los más grandes espantapájaros que tiene el diablo. Los síntomas no tienen nada que ver con eso. Es porque Dios así lo dijo. ¡Vaya!
Si alguien que alguna vez tuvo un caso de síntomas, ese fue Jonás. Debería tener síntomas: descarriado, con las manos atadas detrás de él, en el vientre de una ballena, como una milla de profundidad en el océano, en un mar tormentoso, con algas marinas envueltas alrededor de su cuello. ¡Hablando de síntomas! Él miraba para este lado, era vientre de ballena. Él miraba para el otro lado, era vientre de ballena. Para todas partes que volteaba era vientre de ballena. Pero él dijo: “Son vanidades ilusorias”. Correcto. Él dijo: “Ya no voy a ver este vientre de ballena, pero una vez más miraré hacia Tu santo templo, Señor”. Depende lo que usted está mirando. Si está mirando sus síntomas, van a estar allí. Si mira hacia la Palabra de Dios, los síntomas tendrán que desvanecerse. ¿Por qué hizo eso Jonás? Es porque sabía que cuando Salomón dedicó ese templo, él dijo: “Señor, si Tus hijos están en problemas en cualquier lugar, y mirare hacia este santo lugar y ora, entonces Tú oirás en el Cielo”.

25 Y él creyó que Dios escuchó la oración de Salomón. Y si Jonás bajo esas circunstancias podía creer que Dios escuchó la oración de Salomón, cuánto más debiéramos nosotros, cuando miramos una vez más hacia Su santo templo, donde Jesús está sentado a la diestra de la Majestad en el Cielo, con uno que sangra… Su propio cuerpo como sacrificio. “Una vez más miraré hacia Tu santo templo, Señor”. Sí, señor. Dios lo mantuvo vivo durante tres días y noches, y lo liberó en Nínive donde pertenecía.
Noten, ¡qué maravilloso! Los síntomas son igual que… En la mañana, ustedes mujeres que están aquí, qué si en la mañana el cartero, o, digamos, el agente del ferrocarril expreso viniera a su casa y dijera: “¿Señora John Doe?”.
“Sí”.
“Tengo algo aquí que le enviaron”. Y usted lo mira.
Y Ud. dice: “¿Qué es eso?”. Usted se asoma, es una caja grande. Y adentro hay una caja grande de serpientes de cascabel. “Pues”, usted dice: “Yo no quiero esas cosas”.
“Pero son suyas. Alguien se las envió”.
“Bueno”, usted dice: “Yo no las quiero”.

26 “Pero ahora, señora Doe, aquí tiene su nombre en eso. Alguien se la envió a usted; son suyas”. Y él hará todo lo que pueda para lograr que Ud. lo reciba. Ahora, en cierto sentido, son suyas; en otro sentido, no lo son. No son de usted hasta que firme por ellas. Pero si Ud. rehúsa firmar por ellas, él se las tiene que regresar al agente expreso; se las tiene que regresar al que las envió.
No firme nada que el diablo trajo; rehúse tenerlo. No lo reciba. No, señor. El diablo puso esa aflicción… el diablo puso esa enfermedad allí. Solo rehúse verla. Solo diga: “No, señor. No firmaré. No testificaré nada que digas. Yo testificaré: ”Por Sus llagas estoy curado“. Hermano, él lo devolverá.

27 “Oh”, usted dice: “Sí, pero yo sé. Pero aquí está”. Oh, seguro, las serpientes de cascabel están allí, también. Tiene escrito su nombre allí. Él podría haberte marcado a muerte con un cáncer, con cualquier otra cosa. Pero rehúse verlo. No, señor. “Por Sus llagas estoy curado”.
Testificar significa: “Decir lo mismo”. Si yo testifico en la corte, una u otra cosa, tengo que decir lo que vi. Y testificar significa: “Decir lo mismo que Dios dijo”. Y tengo que decir lo que Él dice. Él dijo: “Por Sus llagas estoy curado”. Yo lo creo. Amén.
Y déjeme decirle… Escuchen esto, hijitos. La Palaba de Dios derrotará a Satanás en cualquier parte, en cualquier lugar, bajo cualquier condición, en cualquier momento. Cuando Jesús estuvo aquí, Él era Dios. Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo; pero Él nunca usó ninguno de Sus dones. Cuando Él se encontró con Satanás, hizo bajar el reino de Dios tan abajo, al punto que el Cristiano más débil pueda usarlo. Cuando Satanás vino a Él y dijo: “Si eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras…”.
Él dijo: “Escrito está”. ¡La Palabra! Él lo llevó arriba, trató de blanquearle la Palabra. Y Jesús dijo: “Y también está escrito”.
Él lo llevó arriba a la cima de la montaña, dijo: “Mira todos estos reinos. Yo te los daré si me adoras”.
Él dijo: “Escrito está”. ¡Allí está!

28 Y está escrito: “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Y derrote a Satanás con la Palabra de Dios. Ud. diga: “¡Escrito está! Dios me lo prometió. Yo fui a la iglesia, y el pastor me ungió con aceite y oró por mí. Oraron por mí”. Eso es exactamente lo que Dios dijo que sucedería. Y está escrito… Solo siga rehusando tenerlo. Dios lo traerá a cumplimiento.
Ahora, en los días… Un momento antes de la lectura… o, cerrando aquí, un pequeño servicio. Luego vamos a tener la oración. Miren los días ahora cuando Simeón, justo antes de la venida del Señor; era casi como un día como este. Frío, indiferente. Estamos hablando de los Estados Unidos que tiene un gran avivamiento. Yo no sé en dónde está. Todavía no lo he visto.

29 Un cierto evangelista, bien reconocido, pasó aquí por la región no hace mucho, tuvo un avivamiento de seis semanas, y reclamó que tenía veinte mil convertidos, en un avivamiento de seis semanas. En unos dos meses después, ellos regresaron, y no pudieron encontrar a veinte. ¿Saben cuál es el problema? Ellos solo les están pidiendo que se pongan de pie y acepten a Cristo como Salvador personal, y los sueltan con eso. Hermano, Ud. tiene que nacer de nuevo. Tiene que tener algo sobrenatural que acontezca. La teología está bien, y la psicología está bien, pero no tomará el lugar del poder de Dios.
Jesús dijo: “En los últimos días, tendrán apariencia de piedad, predicarán la sangre y todo lo demás, pero negarán la eficacia de ella; y a estos evita”. Estamos viviendo en ese día.
Simeón, anciano, de unos ochenta años de edad, con excelente reputación. Ciertamente era un viejo sabio, y un hombre renombrado. Él tenía una excelente reputación entre la gente. Y ahora él dijo que el Espíritu Santo le prometió que no vería muerte hasta que viera al Ungido del Señor. Buena razón para testificar al respecto, ¿no es así? Así que él sale y comienza a decirle a todos sus hermanos que no iba a morir hasta que viera al Cristo. ¿Se pudieran imaginar? Algunos de ellos dijeron: “¡Mira! Pobre viejo Simeón. Ese hombre está en crisis eso es seguro, porque el anciano ha perdido su mente. Pues, mire, hemos buscado el Cristo durante cuatro mil años, y vea la clase de condición en la que estamos ahora. ¿Cree Ud. que Cristo vendría ahora?”.

30 Pero él dijo: “El Espíritu Santo me dijo”. Así que él lo creyó. Y no se avergonzaba de ello. Y él va y le dice a la gente que no iba a morir hasta que viera al Niño Santo. Bueno, las noticias no se esparcían entonces como sucede hoy. Ellos no tenían la radio y la prensa. Así que, después de un tiempo hubo unos Magos que vieron una estrella que cruzaba los cielos. No hubo ni un solo observatorio que lo viera. Los que observaban las estrellas que estaban afuera buscando estrellas, y esa estrella pasó por encima de cada uno de ellos, y ninguno de ellos la vio. ¿Por qué? Ellos no esperaban verla. Pero estos hombres habían escuchado la profecía de Balaam que se levantaría Estrella de Jacob, y ellos la estaban buscando. ¡Aleluya! Usted regularmente recibe lo que espera. Usted vino a criticar la reunión, el diablo le mostrará algo para criticar. Ud. vino para ser sanado, Dios se encargará de que Ud. lo reciba. Regularmente uno recibe lo que espera. Sí, diga: “Yo estaba esperando esto, y estaba esperando aquello”. Lo que Ud. espera Dios se encargará de que lo reciba, Él regularmente [Palabras no claras].
Estos Magos estaban esperando la estrella; estaban observando eso. Y cuando vieron que venía, la siguieron. Pasó por encima de cada una de esas personas y nunca la vieron. Unos cuantos pastores en la colina estaban pastoreando sus ovejas. Cuando Jesús nació, ellos vinieron a la ciudad. Y los Ángeles cantaron, porque siempre cantan en el nacimiento de un Rey. Y los seres angelicales se asomaron por los barandales del Cielo y cantaron de la gloria de Dios: “¡En la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

31 Después se fueron a la ciudad. No había mucho en esos días, conmoción, solo entre la gente común, que estaban esperando ver qué sucedería. Entonces, vamos a fijarnos otra vez lo que sucedió entonces. Vamos a tomar ocho días. Era costumbre entonces de la ceremonia judía que el niño viniera y fuera circuncidado y que la madre tuviera que ofrecer un sacrificio para la purificación. Un hombre rico, un niño rico podía ofrecer un cordero. Una ofrenda campesina era dos tórtolas. Entremos un poquito en un drama por un momento.
Es lunes por la mañana. Los ocho días. Probablemente hay cerca de dos millones de judíos en Palestina, así que supongo que habría al menos ciento cincuenta, doscientas mujeres todas las mañanas, paradas para la circuncisión de sus bebés y para la purificación de ellas mismas. Miremos a lo largo de esa larga fila de mujeres esta mañana, muchos cientos alrededor del templo.
Y yo miro, parada lejos por allí, a lo largo… Algunas de ellas sosteniendo un pequeño cordero, a medida que van subiendo para el turno de su bebé. Sus pequeños bebés están envueltos en rosa y azul, y así sucesivamente, viniendo por la línea, en bordados de seda. Pero veo parada allá, a una mujercita; me recuerda a la iglesia del Espíritu Santo, un tanto despreciada. Tenía un nombre manchado. Una virgencita se paró allí, de unos diecisiete años, comprometida con un hombre. Y ella tenía un bebé en sus brazos. Algunas de ellas dijeron, apuntándola con su dedo: “Mira ese bebé. Ni siquiera está envuelto en bordados finos, pero tiene un paño sudado alrededor de él”. Eso era lo que le quitaban del lomo a un yugo de buey cuando araban. No hay nada en el establo con que envolverlo, así que ellos simplemente le quitaron eso y lo envolvieron.

32 Me imagino que estaba sosteniendo dos tórtolas, la ofrenda del campesino. Bueno, ¿Qué estaba envuelto en pañales? El Rey de reyes, el Señor de señores. El resto de ellas guardaron su distancia. No querían acercarse allí. Ellas eran demasiado buenas. Casi es de esa manera como la gente se siente hoy.
En la parte de atrás en un cuarto de oración estaba sentado un sacerdote anciano, de nombre Simeón. El Espíritu Santo le había prometido que él lo iba a ver a Él. Lo veo leyendo el pergamino, en Isaías 9:6: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado”. En ese momento el Espíritu Santo dijo: “Ponte de pie, Simeón”. Si el Espíritu Santo lo prometió, el Espíritu Santo lo guiará.
Simeón se puso de pie, dijo: “Sí, Señor”.

33 Dijo: ¡Comienza a caminar!“. Aquí va él. No sabe a dónde va; el Espíritu Santo va guiando. ¿Creen en ser guiados por el Espíritu Santo? Allí va saliendo del templo, mezclándose con estas personas. Se va hacia esta fila de mujeres, camina a lo largo de la fila —guiado por el Espíritu Santo— se detiene en frente de esta mujercita despreciada. La mira a la cara, le quita al bebé de los brazos, envuelto en pañales, lágrimas rodando de su barba. Dice: ”Señor, despides a Tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra, porque han visto mis ojos Tu salvación“. El Espíritu Santo lo guió.
Noten. Allá lejos en el rincón, sentada allá, que no se iba de día ni de noche, estaba una anciana ciega profetisa, Ana. Ella no podía leer, pero se quedaba en el templo y oraba. Ella estaba esperando la consolación de Israel; ciega, se nos enseña.

34 El Espíritu Santo dijo: “Ana, ¡ponte de pie!”. Aquí está esta profetisa ciega. Aquí viene ella abriéndose paso entre la multitud. ¡Ciega! Guiada por el Espíritu, avanzando. Directamente, ella viene directamente hacia donde está Simeón parado, levanta sus manos, y bendice a Dios. Guiada por el Espíritu Santo. No hay dos Espíritu Santos. Solo hay Uno. Y la misma razón por la que está usted aquí esta noche, personas enfermas, el mismo Espíritu Santo que guió a Simeón, el mismo Espíritu Santo que guió a Ana, los ha guiado a Uds. aquí, porque creen que hay una fuente abierta en algún lado para sanidad. Está aquí. Dios se está moviendo entre Su pueblo, que está creyendo.
Recuerdo que cuando Florence Nightingale, cuando aterrizamos en Londres, Inglaterra. Yo estaba en Houston cuando recibí su fotografía. Ustedes la ven allí en el libro. Florence Nightingale… Su abuela fundó la Cruz Roja. Ella mandó muchas cartas y tres o cuatro boletos de avión para volar a Durban, Sudáfrica; no era nada más que un esqueleto. Cáncer en el duodeno del estómago. Y los mejores cirujanos a través de todo el país no podían tocarla. Había crecido encima de… le cubrió su estómago. Ella había llorado y rogado. Y yo se lo encomendé al Señor. Dije: “Señor, si Tu solo la sanas, yo iré allá algún día”.

35 Yo fui para Inglaterra. Iba allá… El rey me había mandado un telegrama, para que viniera a orar por su esclerosis múltiple, después que el Sr. Lehman en Wort Wayne había sido sanado. Yo le dije: “Solo puedo orar y hacer lo que el Señor me diga que haga”.
El Sr. Lehman estaba sentado en la reunión, un paciente de cama durante diez años. Yo me fijé allá y vi una visión de él, caminando. Yo dije, dije: “Varón, el Señor Jesús lo ha sanado. ¡Póngase de pie!”. Y un hombre que había sido un paciente de cama por diez años caminaba por el edificio. Él era amigo del secretario privado del Rey Jorge. Yo recibí su sello y su carta, y todo. Al segundo día él jugó dieciocho hoyos de golf, después que al siguiente día no se podía parar cinco minutos a la vez.
¡Sublime Gracia, cuán dulce el sonido!
¡Miren! Escuché que lo vocearon allá en el aeropuerto internacional.
Yo fui allá, y el Sr. Baxter, uno de los administradores entró, mientras el resto de nosotros seguíamos. Y dijo: “Florence Nightingale acaba de volar unos minutos antes”. Dijo: “Ella se está muriendo aquí afuera en un avión”. Mientras que allí había miles de personas reunidas, yo ni siquiera podía acercarme al lugar. Le dije a ese ministro Anglicano, dije: “Llévela a su casa parroquial. Voy a ir a la Abadía de Westminster. Y después de eso, me voy al Palacio de Buckingham. Estaré para verlo. Y no pude verla hasta la mañana siguiente.

36 Y ellos vinieron por mí, y entré a su habitación. Y, amigos Cristianos, si hubieran visto ese cuadro: una mujer de casi cinco pies, 10 pulgadas de altura [1.78 m.] acostada allí. Cuando yo entré, ella no se podía mover; estaba acostada de esa manera. Su doctor estaba allí y dos enfermeras, varios de los ministros, los ministros Anglicanos. Ella estaba diciendo algo con sus labios. Yo no podía escucharla.
Ella quería estrechar mi mano, así que la enfermera levantó su mano y la puso en la mía. El solo tocar eso; eran solo huesos.
Georgie Carter, en Milltown, Indiana, era la muchachita más delgada que había visto; pesaba treinta libras [13.6 Kg.] cuando fue sanada. Ella es mi pianista allí ahora, por una visión.

37 Yo la miré a ella. ¡Qué sensación! Un ser mortal como uno de nosotros aquí esta noche —lo somos, todos— y sosteniendo su mano. Así que, ella estaba tratando de decir algo más. La enfermera se agachó para decir lo que ella había dicho. Ella dijo: “Quiero que el Hermano Branham vea mi cuerpo”. Y tiraron de la sábana hacia abajo. Estoy en una audiencia mixta; Uds. escuchan a su doctor, yo soy su hermano. Pero como mujer aquí en el pecho se había desplomado a través de sus costillas. Y aquí, su estómago estaba tanto así de plano. El cáncer se la había comido, al punto que el anillo de su cadera… la piel estaba pegada alrededor del anillo de la cadera. Sus piernas eran como así de grandes alrededor; no se podía mover. Las venas habían colapsado. Ella le dijo a la enfermera que me dijera: “Dígale que le pida a Dios que me deje morir”. Ella no podía morir.

38 Y yo miré. Sabiendo que esa cabeza cuadrada allí, donde ya no había carne, solo el cráneo. Lágrimas estaban saliendo de sus ojos. Me preguntaba dónde había suficiente humedad para hacer esas lágrimas. Yo no podía preguntarle.
La enfermera dijo: “Rev. Branham”, dijo: “Ella es una persona que se lo merece”. Dijo: “Ella ha leído su literatura y sus libros, y dijo mientras estaba ella en África, si podía en algún momento llegar hasta donde usted estaba, que Dios la sanaría”.
Pensé: ¡Oh, vaya! Y allí estaba yo… solo caminando alrededor de Inglaterra. Dije: “Por supuesto, solo puedo orar por ella, pero no le puedo pedir a Dios que la deje morir”. Así que dije: “¿Pueden Uds. hermanos, el doctor y todos ustedes, arrodillarse para orar?”. El Hermano Baxter, el Hermano Gordon Lindsay, y muchos de ellos que Uds. conocen, se arrodillaron en la habitación. Y si alguno de Uds. ha estado en Inglaterra en abril, sabe que se pone muy neblinoso allá. Era arriba en un lugar. La casa parroquial estaba abajo… Pues, la iglesia por este lado, una de esas iglesias grandes Anglicanas. Y yo me arrodillé cerca de una ventana, estaba tan alta así de mí. Yo dije: “Padre nuestro, que estás en los cielos”. En ese momento algo vino volando por los arbustos. Era una pequeña tórtola. Se sentó en el borde de esta ventana, miró hacia abajo de esa manera, y comenzó a caminar de un lado a otro, subiendo y bajando por la ventana, haciendo: “Coo, coo, coo, coo”. Continué orando. El resto de los ministros se detuvieron.
Cuando yo dije: “Amén”, en unos minutos, y me levanté, la pequeña paloma levantó su vuelo y se fue volando. El ministro dijo: “¿Se fijaron en esa paloma?”.

39 Yo comencé a decir: “Vi… o, me fijé en la paloma”, y cuando comencé a decir eso, mi voz cambió, y dije: “ASÍ DICE EL SEÑOR, esta mujer vivirá y no morirá”. Y hoy ella pesa ciento cincuenta libras [68 Kg. Trad.] con perfecta salud. ¿Por qué?
Todas las cosas son posibles para aquellos que creen. Ella estaba tan hambrienta y sedienta y teniendo fe, que Dios no la decepcionó. Tampoco lo decepcionará a usted. Allí está su fotografía en un libro, su dirección, testimonio y así sucesivamente. Ese es uno entre miles.
La Hermana Rita, me pregunto si podría tocar: Quédate Conmigo, por un momento. Él está aquí esta noche. ¿No creen Uds. eso? Inclinemos nuestros rostros por un momento.
Oh, Dador de Vida, el gran Jehová-jireh, el sacrificio provisto de Dios para el pecador; el gran Jehová-rapha, el sacrificio provisto de Dios para el enfermo; Jehová-manasés, nuestro gozo, nuestra adarga nuestro escudo, acércate en la persona de Jesucristo. El Espíritu Santo bañe esta audiencia. Nos estamos acercando a algo: el final de la edad. Somos una gente responsable de predicar el Evangelio. Eso es todo lo que podemos hacer. Dios, este grupito de gente se ha reunido aquí en el tabernáculo esta noche para escuchar la Palabra. “La fe viene por el oír, el oír por la Palabra”.

40 Bendice muy bien a Tu pueblo esta noche. Que todo el pecado se vaya; que es incredulidad. Que solo quede una fe pura, santa, inadulterada a través de toda esta audiencia. Que el Espíritu Santo hable sanidad a cada persona enferma, paz a cada alma fatigada y cansada, por dentro y por fuera. Que Dios reciba gloria del servicio porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
¿Les explicó el hermano Reed cómo repartimos las tarjetas de oración? Eso es solo para mantener la línea en orden. Diez sanan en la audiencia mientras que uno en la plataforma. Yo no puedo sanar. Dios conoce eso y Uds. también lo saben. No hay nada en ningún hombre que pueda sanarlos. Un doctor no reclama ser un sanador. Él solo afirma que le ayuda a la naturaleza. Dios es el sanador. He sido entrevistado dos veces por los Hermanos Mayo. Ellos dijeron: “Nosotros no somos sanadores, Hermano Branham”. Dijo: “Nosotros solamente le ayudamos a la naturaleza”.

41 Ahora, Dios los puso aquí. Ellos hacen su trabajo. Eso es lo que se supone que deben hacer. Pero ellos pueden colocar un hueso, sacar un diente, o lo que sea. Pero eso no lo sana a usted. Eso solo coloca el hueso. Dios tiene que hacer que crezca. Sacar un diente, pero ¿quién va a sanar la cavidad? Sacar un apéndice, pero ¿quién sanará el tejido que se cortó? Dios tiene que hacerlo. La medicina no desarrolla tejido; solo lo mantiene limpio mientras Dios lo sana.
Ahora, como ministro, solo soy Su representante para orar por usted. Y por un don Divino y la unción del Espíritu Santo… Uds. han visto la fotografía de eso en el libro esta noche. Desearía haber traído muchas de esas fotografías. Yo las tengo. Solo tengo que comprar los libros, y tengo que comprar las fotografías yo mismo. Esas no son mías. Luego se las doy a las personas. Y, si pueden ver esa misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. Él está aquí ahora. Él es el Ángel del pacto, el cual es Jesucristo. Y Él está aquí ahora.

42 Bueno, ahora, Él conoce todas las cosas. Yo no sé nada. Pero Él lo conoce a usted; yo no. Las únicas personas por este edificio esta noche que yo reconozco, que conozco, es al Hermano y la Hermana Shepley que están aquí sentados —son los únicos que puedo recordar. Conozco al Hermano Glover, está sentado aquí atrás; me acuerdo de ellos. Ahora, en cuanto a eso, puede que los haya visto a todos ustedes antes, pero me imagino que no hay una persona que pueda reconocer ahora, en este momento. Pero Dios los conoce a cada uno de ustedes; y cada pedacito de comida que han tomado, Él se las alimentó. Cada trago de agua que tomaron, cada respiro que alguna vez respiraron, vino de Dios.

43 Ahora, Él puede pararse aquí, y tal vez si hay pecado en su vida, o algo, que le ha provocado que esté enfermo, Él puede revelar eso. Usted tendrá que arreglar eso. Pero sanidad tendrá que ser su propia fe individual en Cristo. Ahora, así como un predicador predicará el Evangelio y usted tendrá que creer y ser salvo, así Ud. cree la sanidad Divina y es sanado.
De la única manera legítima que podemos repartir tarjetas de oración es que se repartan cada día, un grupo nuevo cada día. Eso les da a todos… Tal vez alguien estuvo aquí… Qué si hubiéramos repartido ayer todas las tarjetas de oración, y solo llamamos a partir de esas, bueno, entonces la gente que llegó esta noche no pudiera recibir una tarjeta de oración. Pero cada día se las repartimos a un grupo nuevo y llamamos de un cierto lugar, por entre esas tarjetas de oración, solo para subir a unos cuantos aquí para que el Espíritu Santo comience a ungir, luego se da la vuelta hacia la audiencia. Y entonces cualquiera que está en este audiencia… Y yo reto su fe en el Nombre de Jesucristo.

44 Si Uds. creen que les he dicho la verdad sobre la Palabra inadulterada de Dios, ustedes miren hacia acá y digan: “Hermano Branham, yo creo que su historia es la verdad. Y estoy confiando en Dios que Ud. me está diciendo la verdad”. Porque pareciera, amigos, ante millones de personas y alrededor del mundo, tiene que ser verdad. Ha sido probado en cada horno ardiente que el diablo tiene. Si pudiera pararme aquí y contarles algunas de las cosas, y ver cómo Dios en cada ocasión ha salido triunfante, porque es Su mensaje. Y yo estoy predicando… o, diciéndoles esta noche la misma cosa que dije hace siete años cuando estuve aquí, y esta es la tercera vez alrededor del mundo. Cuando los vea en las puertas a la gloria, tendré el mismo testimonio. No ha variado ni un poquito; es lo mismo. Solo que está creciendo más y más todo el tiempo, y lo hará hasta que el Señor Jesús venga.

45 Ahora anoche llamamos de la primera parte de las tarjetas. Llamemos más o menos de las últimas quince, como desde la ochenta y cinco a la cien, diríamos esta noche, creo que esas aparecerán. ¿Quién tiene la tarjeta de oración 85? Levante su mano. Tarjeta de oración 85. [Bueno, tal vez… ¿Acaso usted… de la cincuenta a la cien?] Tarjeta de oración 85, 86, 87, 88, 89, 90 hasta el cien. No podemos tomar sino unas diez o quince. [¿Puede recibir a quince? ¿Pueden estar quince?] Muy bien, permitan de la ochenta y cinco a la cien. Creo que anoche solo tuvimos diez. Intentemos quince esta noche, para que no duren mucho parados en la línea. Si tienen a alguien allí… Ahora, voltee… voltee… mire a su vecino y vea si su tarjeta de oración tiene el número. Puede que él sea sordo y no pueda escuchar, ¿ven? Y no sabrá que se está llamando su número. Así que mire en su tarjeta de oración y vea.

46 Ahora, cuántos de los que están aquí que no tienen tarjeta de oración, o que quieren que se ore por ustedes, veamos sus manos, que no están aquí. Levanten su mano. Solo levante su mano, diga: “No tengo una tarjeta de oración. Y no estoy siendo llamado en este número, pero sin embargo, quiero que se ore por mí”. Levante su mano. Solo diga: “Quiero que ore por mí”.
Ahora, les reto en esto. Ahora, permitan que los que llame primero, se levanten primero. Tal vez pueda llegar a ustedes en unos minutos, a unos de ustedes que tienen tarjetas de oración. Y veo a este padre sentado aquí con su bebé que tiene una tarjeta de oración. Y ahora, si viene por este lado y se forma aquí en este pasillo.

47 Ahora, les voy a pedir a todos que sean muy reverentes, por favor, mientras estamos orando por los enfermos. Sean muy reverentes. Y ahora, ustedes allá en la audiencia, mientras se están formando, miren hacia acá. Ahora, si Uds. son reverentes, y creen que yo les he dicho la verdad, y si el Dios Todopoderoso está aquí para confirmar Su Palabra, el Espíritu Santo se moverá allá en la audiencia, y ustedes serán sanados allí mismo donde están sentados. ¿Creen eso? ¿Cuántos creen eso? Levanten sus manos. ¿Cuántos han estado en reuniones previas y vieron lo que sucede en las reuniones? Veamos sus… Bueno, entonces no son desconocidos, cuando ven lo que el Espíritu Santo hace. Ahora, vamos a orar ahora mientras inclinamos nuestros rostros.

48 Señor Jesús, estamos cerca del momento cuando la línea comenzará a avanzar. Me paro aquí, Señor, tan impotente como cualquier hombre podría estar. Sin Ti no podemos hacer nada. Pero Contigo, podemos hacer todas las cosas. Y oro a Ti, Padre, esta noche que ayudes a Tu siervo. Señor mantente cerca de mí. Te necesito ahora. Estoy representando a Tu amado Hijo, Cristo Jesús.
Ahora, oro que Tú te acerques, Espíritu Santo. Que el Ángel de Dios se acerque ahora. Que la audiencia esté en tal sumisión que Él se moverá directamente por la audiencia, y que no quede persona débil entre nosotros esta noche cuando termine el servicio. Dios, escucha la oración de Tu siervo, mientras oramos y lo pedimos con todo nuestro corazón, en el Nombre de Jesucristo. Amén.

49 Voy a pedir esto: que en todas partes sean muy reverentes durante esta parte del servicio. Ahora, después que el servicio haya durado unas cuantas noches… Es un tanto nuevo para mí… esto, porque yo no he… Nuestro personal no se encuentra aquí. Tenemos una plantilla de hombres, el Hermano Bosworth, el Hermano Baxter, el Hermano Sharrit, y un grupo completo de nosotros que trabajamos juntos. Y yo simplemente les amo, que simplemente tuve que pasar y decirles “Hola”.
El Hermano Reed dijo: “Si Ud. no predica, solo venga y siéntese con nosotros un rato”. Eso me hizo sentir bien el saber que todavía tengo a mis queridos y dulces amigos. Tom Merrideth, muchos de Uds. pudieran haber escuchado de él; ha estado en mis reuniones aquí. Él pasó por el Tabernáculo el otro día, y dijo: “Hermano Branham, usted todavía tiene miles de amigos en Arkansas”. Dijo: “Muchos de ellos todavía están sanados”.
Fue aquí arriba en este lugarcito llamado Pine… o algún lugarcito arriba del camino como a unas veinte millas [32 Km.]. Es donde ese hombre con aquella muchachita fue sanada esa vez que se estaba muriendo allá en el hospital, Ud. sabe, con alguna clase de… [Un hombre dice: “Walnut Ridge”.] Walnut Ridge, eso es. Walnut Ridge. Queda allá arriba por ese rumbo, él había estado llevando a cabo unas reuniones.

50 Y a propósito, ¿se encuentra aquí ese hombre? ¿Se encuentra aquí esa muchachita? Me gustaría verla de nuevo. No sé cuál es su nombre. [“Morgan”]. Morgan, el Sr. Morgan. Me gustaría ver a la muchachita de nuevo, mientras estamos en la región. Y ella es de aquí arriba de alguna parte, creo, Walnut Ridge, ¿no era sí? Walnut Ridge, sí. [“Le voy a decir mañana”]. Gracias, hermano. Me imagino que es una jovencita ahora.
Recuerdo yendo a… Ellos llamaron dijeron que ella se estaba muriendo, y yo iba en el carro del Hermano Johnson. Vi una visión delante de mí, y el agua comenzó a correr de esa manera. Vi a la muchachita que iba al lado de las agua. Y Él dijo: “Ahora ve y dile: Las aguas están corriendo cristalinas más adelante”.
Al tercer día la muchachita estaba en la escuela, cuando ellos estaban allá bombeándole oxígeno. Dijo: “No hay esperanzas”. Pero cuando no quedan esperanzas, entonces Él es nuestra esperanza.
Ahora, si todos son muy reverentes, y están en oración. Quiero que se regocijen, ciertamente, que se regocijen.

51 Pero ahora, solo mantengan su fe aquí, ¿ven? No quiero que se pongan desconfiados en su mente. Solo dejen todo a un lado ahora, y digan: “Ahora, Señor, me voy a sentar y creer. Y quiero que Tú me hables estando aquí, y le hables a mi corazón. Ayúdame, porque necesito ayuda”.
Y ahora, mientras oro por los enfermos, el Señor Jesús bendiga a cada uno ahora mientras se sientan reverentemente y traten de estar tan reverentes y quietos como puedan. Después que se ore por el paciente, si ellos desean regocijarse y dar gracias a Dios, eso es maravilloso. Adelante. Eso es correcto. Eso los deja libres. Y, pero quiero diagnosticar, ver… Miren, es bajo oposición. Por ejemplo hay personas detrás de mí; ellos son espíritus. Hay personas aquí; ellos son espíritus. Hay personas por aquí; espíritu. Hay personas aquí, espíritu. Todo alrededor. Entonces uno tiene que individualizarlos.
Ahora mismo, siendo que sé que el Ángel del Señor se está acercando, puedo sentir que el jalón de fe está empezando ya en la audiencia, ¿lo ven? Ahora, ahora se pueden imaginar cuando está todo alrededor de ustedes. Ud. dice. “Hermano Branham, ¿Qué de eso?”.
Bueno, Jesús tomó a un hombre y lo sacó de la ciudad una vez. Cuando Él resucitó a la hija de Jairo, sacó a todos de la casa. Pedro, cuando resucitó a Dorcas, él sacó a todos de la casa. Hay algo con respecto a estar solos con el individuo. Así que es difícil.

52 Ahora, una visión como la de aquí, ahora el hombre… Aquí, el hombre que está viniendo ahora, este hombre viniendo aquí… Yo nunca he visto al hombre. Nunca lo he visto, no lo conozco, no sé nada de él. Y él es un desconocido para mí. Hasta donde sé, tal vez lo he visto, pero no lo reconozco. ¿Me vio Ud. en la otra reunión cuando estuve aquí? [El hombre dice: “Corning”]. En Corning. ¿Cuál es su nombre, señor?“. [”Grubbs“]. Grubbs. Sr. Grubbs. Estoy contento de conocerlo, señor. El Señor le bendiga.
Ahora, él solo es mi hermano. Por supuesto, no me acordaría, de las miles de personas… Él dice que estuvo en la reunión en Corning, cuando yo estuve en Corning, Arkansas. Pero ahora de la única manera que sabré algo del hombre, el Espíritu Santo tendrá que venir y revelarlo. Y luego si el Espíritu Santo le dice lo que es, en su vida, y lo que él ha hecho, él sabe que eso es la verdad. Nunca fallará. Y luego si Él le dice lo que será… Si el Espíritu Santo sabe lo que es, y él sabe que esa es la verdad, él debiera de creer lo que será, ¿ven? No tiene derecho de dudar eso. Ya sea que lo haga o no, yo no sé. Es un tanto difícil después de predicar para que esa unción venga sobre uno exactamente bien, porque al predicar uno está predicando bajo una bendición. Y la unción es algo que simplemente lo aquieta a uno. Hay algo que sale de uno, ¿lo ve? Es una unción diferente en general, ¿ven? Y ahora, si todos solo son reverentes. Quiero hablar con el hombre solo lo suficiente para captar su espíritu. Después de uno o dos, entonces comenzará, y luego Uds. solo sean reverentes. Estén orando donde sea que estén sentados. Solo manténganse en su asiento y sean muy reverentes. Sean muy reverentes; estén en oración.

53 Solo quiero hablar con él como el Maestro lo hizo con la mujer junto al pozo. Ahora, hermano, ¿ha vivido aquí alrededor de Arkansas, toda su vida, me supongo? Bueno, eso está bien. [El hermano habla con el Hermano Branham]. Cincuenta años. Ese es un gran estado. A todas partes que he ido en el mundo, por poco, he encontrado a alguien, al parecer, que era de Arkansas.
Yo digo esto. La gente de Arkansas, no digo esto porque estoy frente a este micrófono. El Ángel del Señor está aquí en esta plataforma. Pero nunca he encontrado [Palabras no claras] en el mundo a gente más amable y más fiel y adorable como la que sale de este estado de Arkansas. Porque, una cosa, no son la gente más rica del mundo. Todavía tienen los viejos rasgos americanos de creer en Dios, viviendo correctamente.
Alguien me dijo hoy que esta es una región árida. [Espacio en blanco en la cinta] Me gustaría criar a mis hijos en un lugar como este. Eso es cierto. Dios les bendiga.

54 Ahora, su tema… Usted sabe que algo está ocurriendo. Pero, ahora eso no lo lastimará, ¿ven? Ahora eso es solo el Espíritu Santo acercándose aquí. ¿Vio Ud. la fotografía hace un rato, esa Columna de Fuego? ¿Alguna vez la vio?
Una dama aquí tiene un libro. Tráigame ese libro amarillo, ¿lo hará hermana, por favor? Ojalá hubiera traído más fotografías de esas. ¿Cuántos nunca la han visto? Veamos su mano, que nunca han visto la fotografía del Ángel. Aquí está. Esta es por la Asociación Americana de Fotógrafos, cuelga en la sala de arte religioso en la Ciudad de Nueva York. El único Ser sobrenatural que haya sido fotografiado en toda la historia del mundo. ¿Pueden ver la Columna de Fuego?
Aquí está George J. Lacy, el jefe del FBI. Allí está su firma, que eso allí era un Ser sobrenatural, cuando se tomó delante de treinta mil personas. Y usted ve que dice: “Se miraba como amarillo… [Espacio en blanco en la cinta].
Acérquese a mí, pase por aquí.

55 El Señor le bendiga, hermana. Muy bien, solo sea muy reverente ahora, hermana. Y solo párese… Si yo pudiera ayudarla, lo haría. Pero no puedo.
Usted se estaba preguntando acerca de su esposa entonces, ¿no es así, señor? No estaba leyendo su mente, pero usted se estaba preguntando, su esposa. Su esposa también tiene artritis y problema cardíaco. ¿No es eso cierto?
Póngase de pie, y solo acepte su sanidad entonces. Dios le bendiga. Lo veo tratando de ayudarla por el piso, cuando ella se levanta en la mañana. ¿No es eso cierto? Caminando por el piso, ayudándola en la mañana. ¿No es eso así? ¿No fue eso correcto? Es la verdad. Vi una visión que se movió allí mismo, y lo vi a él ayudándola por el piso. Muy bien. Vaya a casa ahora, y ambos recupérense. Que el Señor les bendiga y los sane.
Hermana, ¿cree usted? ¿Con todo su corazón? Bueno, yo soy su hermano. Y, por supuesto, si algo, madre, si algo pudiera hacer para ayudarla, de seguro lo haría. Pero yo no puedo. No, yo solo soy… soy el siervo de Dios, ¿lo ve? La única cosa que sé hacer es orar por usted. Eso es todo lo que sé.

56 Usted tuvo una operación, sin embargo, ¿no es así? En su ojo. [Una dama dice: “No”] ¿Hay algo allí en su ojo?“. [”No, mi ojo quedó ciego hace dos semanas“]. Oh, sí, uh-huh. Eso es. Allí es donde fue. [”Yo tenía cáncer. Pero también tuve un accidente“]. Uh-huh. Hace mucho provocó que ese ojo se apagara. ¿Le provocó esa clase de problema? [”Esto pasó hace solo dos semanas“]. Quiero decir, es de ese accidente que estoy hablando, ¿ve? Eso ocurrió y le provocó que su ojo se pusiera mal. ¿Y cree que ese crecimiento se irá de su hombro también?”. [“Sí, lo creo. Una vez fui sanada. Había tres nódulos allí. Yo tenía cáncer en mi estómago. Y el Hermano Jaggers dijo: Cualquiera que tenga cáncer levante sus manos y alabe al Señor. Yo levanté mi mano, no la podía sostener. Tenía que sostenerla…”]. Escuchen este testimonio. ¿Pueden escuchar eso? [“Y él oró, terminó de orar, algo bajó y tomó mi mano, y el dolor desapareció. Y no lo volví a tener”]. Bueno, el Señor…. [“Y había tres nódulos allí. Y se convirtieron en uno. Bueno, eso no me ha dolido desde entonces. Por supuesto, nunca se fue”]. Sí, señora. [“Pero tuve un accidente. Mi sobrino me llevaba al hospital. Mi esposo se estaba muriendo en el Hospital Universitario. Pensábamos que así era. Y él se quedó dormido, y yo grité que él le iba a pegar… Nos estábamos pasando una luz roja…”]. Sí, señora. [“Vimos un carro. Y yo quebré el parabrisas, y mi cuello se salió de esa manera. Él pisó rápidamente los frenos”]. Sí, señora. [“Y toda mi espalda —la vértebra— se salió. Bueno, tengo tanta sed”].
Muy bien. Ahora, solo mantenga esto en su mano, hermana, mientras oramos ahora. Inclinen su rostro ahora, todos mientras hago una oración.

57 Nuestro Padre Celestial, esta pobre mujer que está aquí parada, nerviosa, afectada, no puede dormir en la noche, y está necesitando oración y ella viene esta noche, Señor, tan nerviosa. Ella tiene un nódulo aquí en su costado. Y te pido que tengas misericordia de ella y la sanes. Concédelo, Dios Eterno, que Tus bendiciones sean sobre ella, ahora. Que se pueda ir en paz y que sea sanada, Padre, y regrese mostrándole a la gente aquí aún antes que estos servicios terminen esta semana, que Dios la ha sanado. Escucha la oración de Tu siervo, a medida que lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, ahora, madre. Vaya y regocíjese. Sí, señora. Dios le bendiga. Pobrecita. Muy bien.
¿Cómo le va, hermana? Parece que está muy débil. Me gusta esa señal: “Madre”. Creo que hay cinco Evangelios: Mateo, Marcos. Lucas, Juan, y Madre. La madre recibe primero al bebé, ¿ve? Ella tiene la manera de criarlo, entrenarlo. Tengo una madre anciana en casa esta noche. Casi no hay nada como una madre a un bebé. Usted toma a ese pequeñito, y probablemente esas manos han limpiado las lágrimas y los ojos cuando estaba llorando. Cuando estaba lastimado, usted lo besaba y eso desaparecía. Pero, su problema en esta noche, solo un beso de un mortal no lo quitaría. Se requiere de Dios. Usted tiene un tumor en su riñón. ¿Es eso correcto? [Una dama dice: “Eso es lo que dice el doctor. Yo no he visto los rayos-x”]. Venga aquí entonces.

58 Señor Dios, ten misericordia de ella. Oro que Tú la sanes. Que ella pueda bajar de esta plataforma, Señor, y se ponga bien. Pobrecita, toda doblada, quebrantada por aquí. Que Tus bendiciones sean sobre ella, lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga ahora, madre. Vaya con regocijo. [La dama grita]. No la culpo, madre.
Ahora, Uds. pudieran pensar que eso fue extraño, pero dejen que el Señor lo haga a Su manera. Cuando Ud. se siente bien casi no puede dejar de expresar cómo se siente. Dios bendiga su corazón.
Usted tiene una clase de problema, también, ¿no es así? La dama sentada allí con la chaquetita roja puesta, ¿sentada allí? Los doctores ni siquiera saben lo que está mal con usted. Uno dice que tiene algo mal en sus pulmones, y otro dice que tiene algo mal en el estómago. ¿No es así? [La dama dice: “Eso es correcto”]. Todos están equivocados. No estoy leyendo su mente, pero usted estaba sentada pensando al respecto entonces, y preguntándose qué sucedería. ¿Por qué no solo levanta sus manos y dice: “Señor Jesús, yo te acepto como mi Sanador”, y luego se va a casa y se olvida de su enfermedad y queda sanada?

59 Señor Jesús, oro que Tú bendigas a esta pobre mujercita. Tus siervos los doctores no pueden encontrarlo. Pero sabemos que Satanás está allí. Satanás, te has escondido de los doctores, pero no te puedes esconder de Dios. Sal de ella, en el Nombre de Jesús, pido que la dejes. Amén.
Ahora, hermanita vaya y testifique para la gloria de Dios. Solo deje de pensar en eso, recupérese. Dios le bendiga, dama.
Usted no tenía una tarjeta de oración, ¿verdad? No tenía una tarjeta de oración; no estaba sujeto a ser llamada en la línea. Bueno, está bien. Usted no tiene que tener. [Alguien dice: “No, no estaba en la línea”]. Muy bien, señor.

60 ¿Cómo le va, señor? ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que Jesucristo lo va a sanar? Sus obras son maravillosas, ¿verdad que sí? ¿Acaso su problema no lo tiene en el pecho? Es una tuberculosis retardada, ¿no es así? Es por la acumulación de algo… de polvo, yo diría… polvo de roca. ¿Es correcto? Y también, la más grande necesidad que Ud. tiene esta noche es Jesucristo (¿No es eso correcto?), como su Salvador personal, porque Ud. no es Cristiano. [Un hombre dice: “Eso es correcto”]. ¿Lo aceptará a Él ahora como su Salvador personal? Levante su mano, diga: “Yo acepto a Jesucristo”.
Dios Todopoderoso, Autor de la Vida, Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre el hombre y sánalo. Y que cada pecado sea perdonado, que él se vaya de aquí esta noche, y sea un siervo Tuyo el resto de sus días. Dios le bendiga mi querido hermano esta noche. Que Tu gracia se encargue de él ahora, y sánalo, perdónalo, y mándalo en paz en el Nombre de Jesucristo. Amén.

61 Dios le bendiga. Usted lo aceptó a Él ahora como su Salvador. Usted es mi hermano, ahora. Y vaya en el mismo Espíritu Santo que conoció a la mujer junto al pozo, conoce sus problemas. Solo siga adelante ahora. Sirva al Señor. Sea bautizado. Invoque el Nombre del Señor, y va a sanar y se pondrá bien. Si Dios conoce lo que Ud. era, lo que Ud. ha sido, Él conoce lo que usted será. Tome mi palabra ahora. Vaya y sirva al Señor con todo su corazón, eso lo va a dejar. Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.

62 ¿Cómo le va? Una damita bastante dulce. Yo tengo una niñita en casa, casi de tu tamaño. Solo quiero que mires para acá, que me mires a mí, un ratito. Solo quiero hablar contigo. Pienso que eres una buena niñita. Y me gustan esas bolitas, ¿o cómo le llaman? ¿Cómo le llaman a eso? Los pasadores en tu pelo. Pienso que son bonitas. ¿Te gusta ir a la escuela? Te gusta ir a la escuela dominical también, ¿no es así? Mira para acá. Quiero preguntarte algo. Si Jesús, el Hijo de Dios estuviera parado aquí, esta noche, y Él te viera parada aquí, Él te hablaría. A Él le encantaban los niños pequeños, ¿no es así? Él puso Sus manos sobre ellos y los bendijo.
Ahora si Él estuviera parado aquí, te diría exactamente en dónde estaba tu problema y lo que estaba mal contigo. Luego Él pondría Sus manos sobre ti y te bendeciría, y tú te irías y sanarías. ¿No es así? Bueno, ¿crees que Él ha enviado al hermano Branham para hacer Su obra? Luego para hacer que tu corazoncito crea, y para saber eso, tu problema está por dentro, ¿no es así? Está en tu lado derecho. ¿No es así? Es un tumorcito gordo, por dentro de tu diafragma allí. Ellos no saben exactamente que era. No pudieron decir lo que era, pero el problema está en su lado derecho. ¿No es así? Un doctor con un saco gris fue el que te revisó. ¿Ahora crees eso? Y te vas a ir a casa para ponerte bien. ¿Crees eso? Ahora ven aquí.

63 Querido Padre Celestial, oro a Ti, que bendigas a esta niñita. Y que ella se pueda ir a casa y ser sanada. Reprendo este demonio que está tratando de molestar a la niña. Que pueda salir de ella esta noche. Que se vaya, y pueda la niña vivir y servirte. Y que esto jamás la vuelva a molestar. En el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén.
Dios te bendiga, cariño. Ahora ve dándole las gracias al Señor Jesús y solo… Vas a recibir toda la [Palabras no claras]. Amén.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
¿Cómo le va, hermana? Su problema es serio, ¿no es así? ¿Cree que Él la va a sanar? [La dama habla con el Hermano Branham]. Usted ha tenido muchos [Palabras no claras] frecuentemente.
Pidámosle al Señor.

64 Señor Jesús, oro que Tú la bendigas profundamente, pero Tú puedes quitar todos los problemas. Oro que la sanes esta noche, y que ella se pueda ir a casa y ser sana. En el Nombre de Jesucristo, que eso la deje. Amén. Ahora, vaya creyendo, hermana. Déjeme saber de usted un tiempo después.
Digamos: “¡Gracias sean dadas a Dios!”.
¿Es su papá? No llore, papá. Esa niñita está sanada; usted se está preguntando sobre su niñito allí, ¿no es así? Usted estaba orando, ¿verdad? Él escuchó su oración. El niñito tiene algo mal en su cuello y allí en la cabeza. Es una úlcera. ¿No es así? Ponga su mano sobre el niño.
Señor Jesús, yo reprendo ese demonio que molestaría al niño. En el Nombre de Jesucristo que lo deje. Sal de él. Dios le bendiga, papá. No tema. Su bebé se va a poner bien.

65 Mire esto, señor. ¿Le gustaría irse a casa y comer como solía hacerlo? Muy bien. ¿Me cree que soy el profeta de Dios? Vaya a cenar entonces, en el Nombre del Señor Jesucristo, y ese problema estomacal lo dejará.
A usted le gustaría hacer la misma cosa, ¿no es así? ¿Es eso correcto? Muy bien. Vaya a comer su cena entonces. El Señor le bendiga. Vaya y sírvale a Él con todo su corazón.
¡Mire! Ud. se está poniendo nervioso [palabras no claras], ¿no es eso cierto? Porque esa condición nerviosa provoca que su estómago se ponga de esa manera. Solo vaya y olvídese al respecto. Vaya a casa [Palabras no claras] El Señor sea con usted.
Muy bien. Venga, señor. ¿Me cree que soy el siervo de Dios… Su profeta? [El hombre dice: “Sí, señor”]. Su problema está en su espalda, ¿no es así, señor? Váyase a casa. Jesucristo lo ha sanado. Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.

66 ¿Le aman a Él con todo su corazón? Ahora el Espíritu Santo está aquí. Nada se puede esconder ahora de Él. El Ángel del Señor está cerca para hacer lo mucho más abundante. Solo comiencen a orar allá ahora, y crean en Él con todo su corazón. Vean si acaso Él no es Dios. Vean si las cosas que yo he pedido, que le he dicho al respecto, si acaso no son verdad. En cualquier parte, en cualquier lugar. Tengan fe en Dios. Muy bien.
¿Quiere ser sano? [“Sí, señor”] Señor Jesús, ruego que lo bendigas, y que él se vaya de aquí esta noche, regocijando normalmente, y sea sanado. En el Nombre de Jesucristo, lo pido. Satanás, deja al hombre. En el Nombre de Cristo, lo pido.
¿Me puede escuchar bien? Usted está sanado. Puede irse a casa ahora y estar bien. Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
¿Quiere recuperarse de ese problema cardíaco, hermana? [“Sí”]. Solo vaya con regocijo y diciendo: “Gracias, Señor por mi sanidad”. Gracias.

67 Ponga su mano sobre ese bebé con la cabeza con agua, hermano. Señor Jesús, oro que Tú bendigas a ese bebé. Y que el poder de Dios se mueva en ese niño y sea sanado, mediante el Nombre de Jesucristo. Amén.
El bebé ha estado creciendo de esa manera durante un tiempo. Lo he estado observando a usted mucho tiempo. Estoy observando a esa madrecita sentada allí, también, con su bebé. Hermana, yo no puedo sanar a su bebé. Pero su bebé está sordo. ¿Es eso correcto? Ha estado de esa manera. Y usted está sufriendo, también. Usted tiene un tumor. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto levante sus manos de esta manera. Yo nunca la he visto en mi vida. Yo sé su problema. Veo el problema de ese hombre sentado allí mismo, también. Yo no puedo sanarlo. Ponga su mano sobre los oídos del bebé.
Dios Todopoderoso, yo reprendo el espíritu de sordera en el bebé. Y te pido que ese tumor de la dama… que ella sea sanada. En el Nombre de Jesucristo concédelo.
Tengan fe en Dios.
El problema femenino la dejó estando sentada allí, hermana. Puede irse a casa ahora y regocíjese y sea feliz. La dejó justo entonces.
Su asma… ¿le gustaría recuperarse de eso? Vaya con regocijo. Diga: “Gracias, Señor Jesús”, y sea sanada.

68 El Espíritu Santo está aquí. ¿Lo creen?
Usted tiene cáncer, ¿no es así, dama? Acepte su sanidad de Jesucristo, y vaya a casa y sea sanada [Palabras no claras].
Dama, usted tiene problema en un riñón, ¿no es así? Vaya por la plataforma y sea sanada.
¿Creen ustedes?
Usted, que está sentado allí con su extremidad de esa manera. Ese es un coágulo de sangre, ¿cierto? Al inicio de esta semana, usted ni siquiera podía caminar. Hasta ahora usted comienza a deslizarse un poco. ¿Es eso cierto? Cuando termine el servicio, tome sus cosas y váyase a casa, y sea sanado. Ese coágulo de sangre se dispersó, eso se va a ir de usted, en el Nombre del Señor Jesús.
¿Creen ustedes?
Dios confirma Su Palabra. ¿Cuándo de los que están aquí quieren ser sanados ahora mismo? Pongan sus manos unos sobre otros.
Dios Todopoderoso, en el Nombre de Tu Hijo Jesús, desciende y mira esta escena. Satanás, sal de la gente. Te lo ordeno en el Nombre de Jesucristo que dejes a la gente.

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