OBRAS DEL MENSAJE


El Ángel Del Señor
Connersville, Indiana, E.U.A.
53-0604
1 …te damos las gracias a Ti, esta noche, por esta inspiración: “Señor, Yo Creo”. Pensamos en el padre que trajo a su hijo un día, que tenía un diablo —epiléptico. Él dijo: “Ten misericordia de mi hijo, porque padece muchísimo con un diablo”.
Él dijo: “Yo puedo si puedes creer, al que cree todo le es posible”.
Dijo: “Señor creo; ayuda mi incredulidad”.
Ruego a Dios esta noche que toda incredulidad se aparte de esta audiencia de gente, sabiendo que somos, como dijo Pablo, en tiempos pasados: “Queriendo yo hacer el bien, el mal está en mí”. Entonces oro, Dios, que Tú quites toda incredulidad, y permite que la fe pura, santa sin adulteración en Jesucristo predomine esta noche en los servicios. Perdona nuestras fallas, y ayúdanos, querido Dios, a ser Tus hijos, dignos un día, por Su gracia, de entrar en el Reino que está arriba.
Bendícenos en todos los sentidos. Salva al impío esta noche. Concédelo Señor. El descarriado —tráelo de vuelva al hogar, a la iglesia y de nuevo a Dios. Trae a los hijos rebeldes de regreso a la gracia de Dios. Sana a los enfermos y afligidos esta noche, Señor. Bendice a Tus santos. Que se regocijen en la gloria de Dios, porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo. Amén.
Pueden tomar asiento. [Rotura en la cinta].
2 Es un placer servir al Señor Jesús, el venir a Sus atrios con agradecimiento, y darle a conocer a la gente Sus bendiciones. No creo que exista algo más grande de que hablar en el mundo hoy que de Jesucristo. ¿No lo pienso así?
Alguien dijo no hace mucho, dijo: “Hermano Branham, Ud. alardea mucho de Jesús”. No lo creo. Pienso que Él es digno de todo lo que yo pueda decir de Él. Simplemente no puedo decir lo suficiente acerca de Él, porque sé que Él es digno de todo lo que yo pudiera decir. Y le alabo a Él; nosotros… y oro a Él, le amo a Él. Nosotros simplemente no podemos amarle lo suficiente.
3 Y ahora, esta noche, viene siendo casi la mitad de los servicios que nos quedan para terminar, hasta donde sabemos; y el próximo martes, creo, es la última noche del servicio. Y oramos que mucha gente se fijará alrededor, y considerará, y verá lo que nuestro Señor ha hecho.
Observe a los lisiados cuando se les habla. Yo estaba diciendo esta mañana… Ahora las reuniones siempre me parecen como si las hubiera soñado. Después que el Espíritu Santo viene, y al ungir un poco —al levantarme— parece como si lo hubiera soñado.
Muchas veces me han dicho: “Hermano Branham, creo que sería mejor si Ud. simplemente… solo llamara a la gente y orara por ellos”. Puede que eso sea así, pero tal vez he tratado quizá de usar el don de otra manera. Parece que funciona tan bien en otros países, pero en los Estados Unidos es el lugar más difícil del mundo para predicar el Evangelio. Si acaso hay un lugar… Y digo esto con reverencia, con mi mano en la Biblia. Si acaso hay un lugar, si supiera que esta noche estaría partiendo de este mundo, si acaso hay un lugar en el mundo… o una nación que creo que el Evangelio se necesita más que cualquier otro lugar que conozco, es en los Estados Unidos. Eso es correcto.
4 Los paganos educados son más duros de tocar que aquellos sin educación. Un pagano es un “incrédulo”. Y cuando ellos vienen educados, los hace horribles de tocar. Ellos saben mucho, que uno no puede decirles nada. Mientras que el hombre sin educación, lo mira a uno, acepta el Evangelio, cree en Dios, obtiene los resultados.
Pero nosotros tratamos de entenderlo todo. Usted nunca entenderá a Dios. Él no puede ser descifrado. Él va más allá de entenderlo. A Dios no se le conoce por educación. A Dios se le conoce por fe —por fe— y de la única manera que Ud. puede conocerlo.
Si un diez por ciento de las cosas que han sucedido en esta reunión hubieran sucedido en Sudáfrica, o en alguna de esas tribus de por allá, se habrían salvado, decenas de miles de personas, —convertido. Pero aun así, los estadounidenses nos alejamos y, como los fariseos de antaño, decimos que era el diablo: Belcebú. Bueno, Dios no puede derramar Su ira sobre un pueblo justo. Tiene que estar en esa condición antes de que el juicio pueda venir. Estamos viviendo en ese día. Dios tenga misericordia de nosotros.
Con razón Billy Graham dijo: “¿Por qué no podemos tener un avivamiento?”. Bueno, Uds. no pueden tener un avivamiento con solo teología. Tienen que tener un avivamiento de Dios chapado a la antigua que mata el pecado, que hace que la gente vaya al altar, y mueran a sí mismos y al pecado. Entonces tenemos un avivamiento. Pero solo pararse y decir: “Yo acepto a Cristo como Salvador personal”, y sentarse, eso es mental.
5 El nuevo nacimiento es una experiencia. Es un don de Dios. Es un sello de su fe. El Espíritu Santo es un sello. Efesios 4:30 dice: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.
Dios le hizo una promesa a Abraham. Y Abraham le creyó a Dios, y fue justificado por la fe. Y Dios le dio a la señal de la circuncisión como un sello. Así Él lo hace hoy. Nosotros creemos en Él. Y después, si Ud. dice que cree, y no recibe el Espíritu Santo, entonces Ud. no cree; porque Dios prometió darle el Espíritu Santo cuando lo haya creído.
Ahora, al creer… Usted no recibe el Espíritu Santo cuando lo cree. Pablo preguntó, en Hechos 19: “¿Recibisteis el Espíritu Santo desde que creíste?”. Es un don de Dios. Y cuando el Espíritu de Dios entra a un hombre, lo vivifica. Y luego él llega a ser una nueva criatura. Él cree en el Dios inmortal, y cree que Él hace todas las cosas. Y su corazón está en sintonía con Dios, y… ¡Qué maravilloso!
6 En las Escrituras, quiero leer esta noche… Estaba leyendo aquí hoy, lo cual… He estado estudiando bastante en las Escrituras, porque yo sé, que tal vez después de mañana en la noche, tendré que tomar yo mismo el servicio, por entero.
Siempre extraño… extraño al Hermano Baxter. Hemos estado juntos por tanto tiempo, el Hermano Baxter y yo, al punto que parece que se ha convertido en una parte de mí. Lo extraño cuando él está en la plataforma. Recientemente tuve unos servicios estando solo, y lo busqué a mi alrededor. Él ha sido mi… no solo mi compañero de trabajo, sino mi amigo.
Y ahora él tiene que dejarme para averiguar sobre África, y la India, Alemania, y otros lugares, Palestina, Transjordania, puesto que el viaje al extranjero se acerca tan pronto como podamos organizarlo. Tenemos que pasar por unos trámites gubernamentales antes de… Ellos ya han suspendido a muchos misioneros en la India; Uds. saben eso. Así que, por medio del Sr. Nehru —al cenar con él— nos da un poco de prestigio para poder entrar a la India.
7 Y ahora, he estado estudiando un poco para poder tener los servicios en la tarde, y los servicios de la noche, también. Tal vez, durante ese tiempo, y la predicación, tengamos algunos servicios como solíamos hacerlo: simplemente llamar a la gente y orar por ellos. A mí me parece que si se leyó la Biblia y se dieron las Escrituras, y la gente vio que el Espíritu de Dios se movía, pareciera que eso haría unos creyentes de todos ustedes. No debería haber una sombra de duda en ninguna parte.
Ahora, en África y en otros países, eso es todo lo que tienen que ver —que se lleve a cabo una sola cosa. Si ellos ven a alguien… solo el mover sobrenatural de Dios, eso convence a la audiencia entera. Eso es todo lo que tienen que saber. Ellos creen que es correcto, y así que solo lo aceptan. Simplemente empiezan a levantarse de los catres, y de las camillas, y de las sillas de ruedas; y aventando sus muletas, y amontonándolas en las esquinas, y se van caminando, testificándose el uno al otro —así de simple. Pero ahora, él tiene que ver que es real. Tiene que venir de la Escritura. Entonces él lo cree.
8 En Hechos capítulo veintisiete, yo leo estos versículos, comenzando con el veintiuno.
Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida.
Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. (Ahora, escuchen).
Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,
Diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.
Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.
9 Que el Señor añada de Sus bendiciones a Su Palabra.
El Ángel del Señor, viniendo a Pablo en la hora de la angustia. Ahora, ¿creen Uds. que los Ángeles mueren? Ellos no pueden morir. Son seres inmortales. Están libres de muerte. No pueden morir. Ahora, entonces el Ángel que se paró con Pablo todavía existe en alguna parte esta noche. El Dios que estaba… que se encontró con Pablo camino a Damasco, y que brilló alrededor de él como una gran luz; ese es el mismo Señor Jesús que está vivo y resucitado esta noche.
Había una luz que brilló alrededor. ¿Es eso correcto? Una luz. Tal vez, quizá, la misma luz que siguieron los hijos de Israel a través del desierto. Una luz-fuego —Columna de Fuego— que los guió en la oscuridad. Yo creo que Él está aquí esta noche. Yo creo que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Y sus obras…
Ahora, Ud. puede decir: “El que Ud. pueda creer eso, Hermano Branham; sería una teología”. Pero si Dios confirma que eso es la verdad, entonces ya no es teología; es la verdad si es así. Llega a ser una realidad.
10 Hebreos 11:2 dice: “Dios da testimonio de Sus dones”.
Un hombre puede decir casi cualquier cosa. Y admitiré que se ha dicho mucho en el Nombre del Señor que no es del Señor. Pero Dios nunca testificará, o vindicará una mentira. Dios siempre vindicará la verdad, y nunca una mentira. Dios no es un autor de mentiras y confusión. Él es un autor de paz y verdad, santidad y justicia, paz. Dios siempre da testimonio de la verdad.
Y si alguien viene y dice: “Jesús se levantó de entre los muertos, y ha enviado de regreso el Espíritu Santo”, y Ud. nunca lo había oído; y luego él habla del Evangelio; Ud. acepta a Cristo como Salvador personal; y el Espíritu Santo viene sobre usted, y prueba que es el mismo Espíritu Santo que cayó en el día de Pentecostés, Ud. no tiene derecho de dudar a ese hombre. Él le dijo la verdad (Eso es correcto), porque Dios lo ha vindicado con Su Palabra.
11 Y si alguien viene y dice que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, y después le leen de la Biblia lo que fue Su vida, y lo que hizo… Él no reclamó ser una gran persona. “Él era un varón de dolores, experimentado en quebranto”. Él no era la clase de hombre rudo, bullicioso. Él era un hombre tranquilo, pero sin embargo… Él tenía amabilidad, sin embargo, cuando era el tiempo para hablar, podía hablar. Él azotó a los ladrones de… echó fuera del templo a los cambistas, y por el estilo, y les dijo: “Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”. Él podía hablar cuando era necesario de esa manera.
Pero luego Él salió, y no reclamaba sanar a las personas. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí”.
Y Él pasó al lado de unas personas lisiadas —una gran multitud de ellos— y no sanó a ninguno; y sanó a un hombre sobre un lecho. Y los judíos lo cuestionaron sobre el hombre que cargaba su cama, y así sucesivamente. Él dijo: “Pues, no puede el Hijo hacer nada por Sí Mismo, sino lo que ve hacer al Padre; también lo hace el Hijo igualmente”.
La gente en la audiencia —en Su audiencia— comenzaría a pensar cosas diferentes. Hablaban, y Él sabía lo que ellos estaban pensando. Dijo: “¿Por qué pensáis en vuestro corazón?” “¿Por qué hacéis esto?”, y así sucesivamente. Él conocía sus pensamientos.
12 Ahora, si Jesús es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, se levantó de los muertos, está vivo entre los hombres. Ahora, esto es lo que Él dijo: “Un poquito y el mundo, (no el mundo cosmos, es El orden mundial. El mundo el incrédulo, en otras palabras) no Me verá más. Mas vosotros Me veréis (Vosotros, la iglesia, el creyente) porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin de la edad”. Eso lo hace a Él el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Entonces lo que Él era entonces, lo es ahora, y lo será por siempre.
Yo no veo ninguna curva delante de Dios. No puedo ver ninguna curva para que la gente haga una excusa de incredulidad, a menos que sea un pecado puramente inadulterado. Eso es incredulidad.
13 Estaba hablando con alguien hoy —hablando de la palabra “pecado”. Yo dije: “Beber whisky no es pecado. Fumar cigarrillos no es pecado. Vivir en adulterio no es pecado”.
La dama se levantó y dijo: “Bueno, Hermano Branham, ¿qué es pecado?”.
Yo dije: “Esos son los atributos del pecado. El pecado produce eso. Eso no es pecado; eso es lo que produce el pecado”. Dije: “Porque Ud. vive bien, eso no es porque sea un Cristiano. Esos son los atributos de una vida Cristiana, ¿ve? Usted es un pecador porque no cree”.
Y Jesús le dijo a la gente, después de haber realizado Sus obras, dijo: “Vete y (¿qué no más?)… no peques más. (¿Qué sería pecado, entonces?… ”descreer“, no más), o cosas peores vendrán sobre ti”.
Entonces, si Dios en Su misericordia ayudará, y mostrará por el Evangelio y por señales y maravillas que Su presencia está aquí, y ustedes se van y no lo creen, bueno, eso es entre usted y Dios. Usted quizá está peor que las personas enfermas, que estarán muy pronto en la plataforma. De eso han sucedido miles de casos.
14 Ahora, tenga fe en Dios.
Solo un pequeño testimonio, siento hacerlo, si tengo el tiempo para ello. Tengo diez minutos. La noche de la sanidad del Congresista Upshaw… ¿Cuántos han escuchado de su sanidad? Veamos. Muchos de ustedes. Él había sido un inválido durante años. Dios, Quien está delante de mí esta noche, yo nunca había escuchado del hombre en mi vida, aunque él se postuló para la presidencia en 1929. Yo era un niñito en ese entonces. No me acuerdo de él. Pero yo solo entré al lugar donde estaban reunidas miles de personas. Había probablemente tantas sillas de ruedas como las que están aquí alrededor, juntas. Y yo llegué a la plataforma.
De casualidad me estaba fijando por toda la audiencia, y vi una visión de un niñito jugando en un pajar. Y él se cayó y se lastimó su espalda. Y un doctor con un bigote blanco lo había operado, y no sirvió de nada. Los vi perforando el piso, puesto que no podían soportar las vibraciones al caminar sobre el piso. Y yo dije: “Lo veo que está llegando a ser un gran hombre. Y él da discursos, y por el estilo. Después llega a ser una persona aún más grande”. Y eso me dejó.
De casualidad miré alrededor por todos esos lugares. Acababan de traer al hombre anciano, y estaba en una silla de ruedas.
15 El Dr. Roy David, de la Iglesia Misionera Bautista que me ordenó en la Iglesia Bautista Misionera, quería enviármelo. El primero que me dijo que yo había tenido una pesadilla cuando el Ángel del Señor vino a mí. Ahora él mismo está predicando sanidad Divina. Entonces, él dijo en su carta… Muchos de Uds. leyeron en la Voz de Sanidad donde decía: “Si no hubiera estado descarriado en mi propio corazón, le hubiera creído al muchacho en el principio”.
Y así que entonces, ahora, él lo mandó allá. Y el pobre anciano… Yo dije: “Allí está sentado un hombre anciano, allí”.
Luego, yo no sabía si él iba a ser sanado o no. No podía decirlo. Una mujer de color estaba por este lado. Vi a un doctor parado con unos lentes de carey, justo encima donde… estaba sentado. Y él operó a una niñita de color, y la paralizó al sacarle las amígdalas.
Cuando hablé lo que yo había visto, una típica Tía Jemima, una hermana de color, a lo lejos, muy al fondo, soltó un grito. Y se vino tumbando a los ujieres por todos lados, trayendo a su bebé. Ella dijo: “Ese es el tipo de hombre que operó a mi bebé”. Y yo miré, y era la misma niñita. Dijo: “¿Se pondrá bien mi bebé en algún momento?”.
Yo dije: “No lo sé, Tía. No sé decir. Solo puedo decir lo que veo”. No se había llamado la línea de oración.
Luego volví a mirar, y ella estaba llorando. Y formaron a unos ujieres para evitar que ella la subiera a la plataforma, porque no creo que la mujer tuviera una tarjeta de oración o algo para entrar en la línea. La ambulancia acababa de traer el caso.
Yo volví a mirar. Vi que algo se estaba materializando sobre la audiencia. Parecía una raya. Y cuando se aclaró, era una calle… o, un camino. Y aquí iba esta niñita de color, caminando por el camino con su muñeca en brazos, meciéndola. Eso lo concluye. Y todos los diablos en el infierno no lo podían detener entonces. Eso es todo.
Yo dije: “Tía, Dios te ha recompensado”.
Dijo: “¿Qué quiere decir?”.
Yo dije: “Tú bebé está sanada”.
Ella dijo: “¡Oh, Señor!”. Ella comenzó a gritar. Dijo: “¿Me quiere decir que mi bebé se va a recuperar?”.
Le respondí: “Está bien, ahora.”.
Y la niñita se levantó, dijo: “Mira esto, madre”.
Y la gente comenzó a gritar y a desmayar. Y la niñita y la madre de color colocaron sus manos una sobre la otra y salieron del edificio, regocijándose.
Ahora, yo nunca sané a la niña, ¿verdad que no? Nunca toqué a la niña. Su fe en Dios lo hizo. Yo solo dije lo que Él me dijo que dijera.
16 Luego, miré hacia atrás. Me supongo que el Hermano Baxter está sentado alrededor en alguna parte. Él estaba parado presente en ese momento. Tal vez más personas que están aquí esta noche estuvieron allá. Bueno, de casualidad me fijé, atravesando la audiencia como una sombra. Y aquí iba ese viejo congresista, que había estado sentado en una silla de ruedas —había estado lisiado, un inválido, durante sesenta y seis años; se cayó cuando tenía diecisiete— tenía ochenta y seis años. El congresista William D. Upshaw, congresista de los Estados Unidos —diecisiete años de servicio. Ellos lo metieron en una camita con ruedas, parte del tiempo, en una silla de ruedas. Él tenía muletas con cosas en ellas para que le quedaran, así que cuando se levantó, ellos… Muchos de Uds. lo conocían, tal vez; escucharon su discurso. ¿Cuántos conocieron alguna vez al congresista Upshaw? Bueno, seguro. Muy bien. Y allí estaba él sentado.
Y yo miré, y lo vi con un traje de rayas —un traje de rayas café y blanco—yendo, caminando por esa audiencia, como una visión, sucediendo, tocando la punta de su sombrero… (Él fue el que me inicio en esta clase de sombreros; él los usa) tocando la punta de su sombrero, de esa manera —muy sureño— con su hospitalidad, inclinándose a la gente. Yo sabía que él estaba sanado.
17 La visión me había llevado tan lejos, al punto que me tambaleé bajo el impacto del Espíritu de Dios. Estoy seguro que Uds. creyentes entienden lo que estoy hablando… yo trato…
Ud. dice: “Oh, Hermano Branham, eso no haría…”. ¿Por qué debilitó tanto a Jesús, que aún las olas no lo despertaban en la barca? ¿Por qué dijo Él: “Virtud salió de Mí?”. ¿Por qué el Ángel en el estanque venía y sanaba a una persona, y sacaba al Ángel del estanque, quizá durante un mes? Ustedes no lo entienden. ¿Por qué Daniel fue turbado muchos días cuando vio una visión? ¿Ven? Es difícil de entender, pero solo tienen que creerlo.
18 Luego yo comencé a tambalearme. Dije: “Parece que, si el congresista… si Dios lo iba a sanar… Ahora, él fue el Presidente de la Convención Bautista del Sur durante años. Habían orado por él miles de personas. El Sr. Jaggers, allá en la Costa Oeste, que tenía una campaña allá, oró por él muchas veces. El Sr. Ogilvie… el Sr. Ogilvie, creo, había orado varias veces por él. Por todo alrededor, diferentes personas habían orado por él durante sesenta y seis años”. Yo dije: “Pareciera que Dios lo habría sanado cuando era solo un niñito, cuando sus huesos tenían calcio; y no esperar hasta que se pusieran viejos y frágiles, como esto. Pero el Señor Jesús lo ha sanado en este momento. Póngase de pie”.
Y allí, un hombre que había sido un inválido, y que se paró por lo correcto… Él hubiera sido Presidente de los Estados Unidos, si no se hubiera parado en contra del whisky. Pero tomó el boleto seco y fue derrotado, porque los Estados Unidos no tenían suficientes Cristianos para respaldarlo. Pero Dios tenía gracia para respaldarlo.
Y cuando él era un hombre anciano, sentado allí —ochenta y seis años— el poder que levantó a Cristo de la tumba tomó ese cuerpo viejo y torcido y lo enderezó, e hizo de él un hombre perfectamente sano allí mismo. Y él caminó a la plataforma como un hombre normal, tocando el piso con sus dedos. Viajó por los Estados Unidos, y a todas partes, a Inglaterra, y ante Churchill, y todos ellos, testificando de la gloria de Dios —sanado.
Yo ni siquiera toqué al hombre. Nunca tuve nada que ver con ello. Su fe en Dios es lo que lo sanó. Yo ni siquiera oré por él —ya habían orado lo suficiente por él— pero era simplemente su tiempo. Dios solo lo reveló.
19 Pareciera que cuando Dios habría… Cuando Ezequías estaba hablando con Dios, el profeto subió y le dijo: “Pon tu casa en orden. Tú vas a morir. No te vas a levantar de esta cama”. Y el profeta hizo… él tuvo la visión. El profeta fue y le dijo al rey exactamente lo que el Señor le dijo. Y Ezequías volteó su rostro a la pared, y sabía que ese era el profeta.
Así que, él comenzó a llorar amargamente. Y dijo: “Señor, te pido que me consideres. Yo he caminado delante de Ti con un corazón perfecto”. (¿No les gustaría tener ese testimonio?) Dijo: “Necesito quince años”.
“¿Para qué? ¿Para andar alrededor?”.
“No. Para la causa del reino de Dios. Para derribar los altares de Baal, y edificar los altares de Dios, y poner el lugar en orden”. Eso es correcto.
20 Ahora, mire esto. El militar más grande, y uno de los Cristianos más grandes —como lo llamaríamos hoy día— en la nación. Ahora, aquí está. Quiero que lo capten. El rey (no un incrédulo; un creyente verdadero —un adorador de Dios— en oración, en sinceridad, llorando, con su rostro volteado a la pared en su lecho de muerte. Pareciera como que Dios le habría hablado a él. Él era la figura más grande en la nación, en lo que respecta a la política. Él era el rey. Pero Dios tiene Sus propias maneras de hacer las cosas.
En lugar de hacer eso —el profeta ya se había ido— así que Él le habló al profeta, y dijo: “Regresa y dile que Yo escuché su oración. Le daré quince años más de vida”. Dios diciéndole a su profeta que le fuera a decir.
Ahora, no fue la oración del profeta que sanó al rey; fue la propia oración del rey. Pero Dios habló a través del profeta, y le dijo lo que él… ¿Ven lo que quiero decir? Amén. Espero que vean eso. ¿Captan lo que quiero decir? Ahora, Él es el mismo Dios esta noche.
Amén. Miren lo que hace la oración. La oración cambia de muerte a vida. Dios había dicho: “El hombre va a morir”. Y yo creo que Isaías dijo la verdad. Él había nacido profeta. Y sus palabras eran verdad, y vinieron de Dios. Y luego, la oración de Ezequías cambió la opinión de Dios.
¡Oh, vaya! Me gusta eso. La oración cambia las cosas. Es la fuerza más poderosa que Dios ha puesto en manos del hombre —una oración sincera ofrecida a Dios.
Jesús dijo: “Todo lo que pidieres al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Créalo. Inténtelo una vez, y vea si no es verdad.
21 Recién me acuerdo de un pequeño caso, solo… solo tengo… En realidad ya es hora, pero si me perdonan por solo un momento. Acababa de regresar a casa de un avivamiento. Me viene esto en mente; sucedió precisamente aquí abajo. Y yo iba de camino a Erie, Pennsylvania. Mi amigo, el Hermano Baxter, y todos nosotros, íbamos allá a una reunión; tuvimos unas cuantas reuniones en Ohio —Toledo. Tal vez algunos de ustedes pudieron haber estado en la reunión en Toledo, y arriba… Es en donde yo estaba.
Y cuando regresé a casa, un predicador Bautista —el Pastor de la iglesia Bautista Milltown — el Hermano Hall… Hermano Wood, veo que se está riendo, porque sé que Ud. lo conoce, y conoce el caso. El Hermano Beeler, usted también. Un hombre excelente —uno de mis convertidos —fue ordenado como ministro Bautista en la Iglesia Bautista Milltown, en Milltown, Indiana, donde una niñita había sido sanada— pertenecía a la Iglesia de Cristo que me quería expulsar de la ciudad.
22 Y la niñita había estado acostada sobre su espalda durante nueve años y ocho meses con tuberculosis, y ni siquiera se había movido de su espalda en nueve años y ocho meses —la señorita Georgie Carter. Escríbanle. Vayan allá y véanla; no está lejos, a dos horas conduciendo. Y ella había estado acostada durante nueve años. Pueden ver a su doctor y a cualquiera de ellos que quieran, del vecindario. Y todo el vecindario dijo: “Dejen que ese predicador santo-rodador venga y la sane, entonces creeremos”.
Eso solo es una mentira del diablo. Si no van a creer por la predicación del Evangelio, no lo creerán de todos modos. Ustedes fueron, quizá, ordenados para no creer. Puede que estén del lado de los incrédulos.
Pero dijeron: “Si esa niña pudiera ser sanada…”.
Bueno, el padre y la madre… El padre era un diácono en la iglesia. Y dijeron: “Si un miembro de la iglesia atendía a cualquiera de mis reuniones, podrían mejor recoger sus papeles e irse de la iglesia”, porque eso era todo. Ellos no creían que era correcto; era del diablo.
23 Así que, bueno, finalmente la niñita lloró tanto… Yo fui allá una tarde. La madre y el padre salieron de la habitación, ni siquiera iban a entrar, nada. Yo fui e hice una oración por ellos y me salí. La pobrecita lloró tanto ese día. Ella decía que si podía ser sanada… Ella creía que podía ser sanada.
Yo vi el otro día. ¿Alguna vez vieron su cama, allí? ¿Alguna vez estuvieron en el cuarto allí, donde ella… alrededor de la cama, donde ella tenía sus manitas atrás al punto que ya no podía levantar sus manos para este lado? Y le quitó toda la pintura a la cama. Y pesaba alrededor de treinta y siete libras [17 kg. Trad.] Ella tiene veintisiete años, y había estado acostada durante nueve años y ocho meses sin moverse de su espalda.
Disculpen esta expresión: ellos no podían ponerla en una bacinilla. Tenían una sábana de plástico, y solo jalaban esta sábana hospitalaria. Sus extremidades aquí arriba estaban aproximadamente así de redondas. Y yo nunca había visto… Deberían ver su fotografía. Y cuando ella tenía que escupir en la taza de escupidera, hacía: “Huh, huh”, y tenían que subir la taza. Y así era de esa manera. Y ella no había visto los árboles, o nada.
24 Y su madre, una mujer bastante joven en sus treintas, se había vuelto canosa, y afectado con parálisis, sentada por nueve años, viendo morir a su bebé, sin un… Empezó en su garganta, bajó por su pecho, hasta sus órganos femeninos, y a través de ella: tuberculosis. La habían desahuciado cinco años antes de eso.
Y yo fui a bautizar… Un hermano Metodista —no estoy diciendo esto para lastimarlos— pero él se burló de la inmersión. Y yo había estado bautizando en Tottens Ford, bautizando por inmersión. Y él había tenido un avivamiento allá. Y él dijo: “Esos bautismos no son nada más que…”. Se me olvida cómo me llamó.
Y entonces, cuando sus convertidos estaban parados en la orilla, yo caminé hasta el río para bautizar. Y Dios es mi Juez: cada uno de sus convertidos se acercó con sus buenas ropas puestas, fueron bautizados esa tarde. Eso es correcto. El Sr. Smith —Reverendo Sr. Smith— la iglesia Metodista.
25 Así que, yo subí con el Sr. Wright a cenar. Y está muy metido en el campo, en las colinas. Y entonces yo dije: “Algo me dice que vaya al bosque y que ore”.
Y así que el Hermano Writht dijo: “Ahora, cuando escuche a Mamá tocando la campana”, dijo: “es hora para que venga a cenar”.
Yo dije: “Muy bien. Y el sol de la tarde se estaba ocultando.
Y entonces, yo fui para allá, y me arrodillé a orar y las espinas comenzaron a picarme, usted sabe, los cardos verdes. Y me levanté y me moví un poquito más lejos, y las astillas estaban tan duras en mis rodillas, casi no podía orar.
Tengan cuidado cuando esas cosas comienzan a suceder. Es el diablo. Dios está tratando de hacer algo en ese momento cuando Ud. ve que empieza la lucha.
Entonces, yo solo me… solo levanté mis manos y comencé a llorar. Dije: “Señor, ten misericordia. Yo no sé…”. Y me perdí en la oración. No sabía qué tanto llevaba orando. Podía escuchar esa campana sonando, pero no podía volver en mí, y simplemente fui llevado.
Ahora, después… Ellos ya habían mandado grupos de rescate por todo el bosque, buscándome. Y yo estaba parado allí con mis manos levantadas, de casualidad miré a través de un pequeño arbusto de cornejo, y allí estaba la misma Luz, suspendida allí en ese arbusto de cornejo. Y una Luz brillando a través de eso, y una voz dijo: “Ve por camino de los Carters, porque ASÍ DICE EL SEÑOR, ella va a ser sanada”.
26 Me levanté rápidamente. Comencé a bajar, corriendo por el bosque. Y brinqué una pequeña cerca y me fui a los brazos del Hermano Wright. Él dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Mamá tiene lista la mesa de la cena”. Dijo: “Es… Pues”, dijo: “No sabíamos en dónde estaba… ¿Qué pasa?”.
Yo dije: “No podemos comer ahora, Hermano Wright, porque el Señor va a sanar a la pequeña Georgie Carter”.
Dijo: “¿Cuándo va a ser sanada?”.
Le respondí: “Tan pronto lleguemos allá. Porque me acabo de encontrar con el Ángel del Señor allí en ese arbusto de cornejo, y me dijo que fuera por camino de los Carters”. Y Él dijo…
Y un tipo de nombre Sr. Brace acababa de traer a su esposa de Texas. Él dijo: “Hermano Branham, ¿puedo ir con usted para ver que se lleve a cabo?”.
Le dije: “Es bienvenido”.
Así que entramos, y al mismo tiempo, su madre… Y les daré su domicilio. Quiero que cada uno de Uds. le escriba y vean su propio testimonio, o bajen allá y véanla. Solo está a una corta distancia. Pregunten por la ciudad, y en cualquier parte.
27 Y así que, en el camino, su madre… La muchachita había estado tan… llorando tanto que quería que yo fuera y la bautizara esa tarde. Yo había orado por ella, pero no había sido sanada.
Y luego, en el camino, antes de que llegara, su madre dijo que simplemente no podía soportar ver a la muchachita llorando. Así que ella entró a la otra habitación, y se arrodilló… Ahora, aquí está su testimonio. Yo solo puedo repetir sus palabras. Dijo que ella entró y se arrodilló y levantó sus manos. Ella dijo: “Señor Dios, te hemos servido con reverencia aquí en esta iglesia; mi esposo es el diácono. Y he hecho todo lo que sé hacer”. Y dijo: “Ese impostor de William Branham ha pasado por aquí y tiene a mi niñita toda agitada y allí está acostada muriendo. Y allí está ella, toda agitada sobre esta cosa de sanidad Divina”. Dijo: “Señor, ¿por qué dejas que una persona así viva?”.
Y ella estaba diciendo solo cosas horribles, y dijo: “¿Por qué vino a hacer esto aquí? ¿Y qué he hecho para causarlo?”.
Ahora, aquí está lo que ella dijo. Ella abrió sus ojos mientras oraba, y su hija… Ellos viven en una casa muy grande y bonita allá. Y entonces, su hija desde el cuarto al lado, pensó, que venía. Ella vio una sombra: el sol entraba por la ventana en la pared. Y ella pensó que era su hija, pero cuando miró, no era. Era alguien con una túnica, con barba colgándole.
Ella dijo: “¿Quién viene?”. Y dijo que volteó por aquí, y me vio que venía con mi Biblia en mi corazón, de esta manera, con la frente alta aquí, caminando de esa manera. Y dos hombres me seguían. Y dijo, ella dijo: “Oh, debí haberme quedado dormida. Yo estaba soñando”.
28 Y ella corrió y dijo: “¿Georgie?”.
Ella dijo: “¿Qué, mamá?”.
Ella dijo: “Algo sucedió”. Dijo: “Yo estaba allá orando, y soñé, o algo. Pensé que había visto venir a Jesús. Me señaló hacia…”.
Y justo en ese momento, escuchó que sonó una puerta. Y allí estaba yo bajándome del carro (Dios trabaja en ambos extremos de la línea). Con la Biblia en el corazón. Esos dos hombres, el Sr. Wright y el Sr. Hall… o, Sr. Brace siguiéndome, subiendo los escalones. Y la madre se desmayó. La niñita… Yo no sé cómo es que entré por la puerta. Abrí la puerta, me acerqué hasta donde ella estaba.
Hermano, no me importa cuántos demonios estarían presentes, lo que sea que estuviera allí, Dios ya había hablado y nada podía cambiarlo. Sus Palabras son verdad. Son de eternidad a eternidad, verdad.
Allí yacía una pequeña creyente, acostada allí en medio de la persecución, y todo, aún con su corazoncito, centrado en Dios, creyendo todavía, y en oración. No fue mi oración; fue su oración.
Yo caminé hasta la cama. Dije: “Hermana Carter, el Señor Jesús, en quien ha confiado durante todos estos años, ha enviado Su Ángel al bosque, y me dijo que viniera y pusiera mis manos sobre usted para que pueda ser sanada”. Yo dije: “Por lo tanto, no piense en cómo lo va a hacer, pero en el Nombre del Señor Jesucristo, levántese”.
¿Cómo lo iba a hacer con sus piernas así de gruesas, y no se había movido de la cama en nueve años y ocho meses? Y Dios, quien es mi Juez solemne, cinco minutos después estaba en el patio, caminando alrededor, bendiciendo a los árboles, y bendiciendo el césped, perfectamente normal y sana.
29 Y aquí viene el predicador Bautista de… Aquí viene el padre, venía por el camino, venía de su establo, cargando un poco de leche, y escuchó… Su madre había vuelto en sí, y ellos estaban gritando, y llorando, y comportándose así. Él no sabía lo que había pasado. Pensó que la niña podría haber muerto. Por lo tanto, se apresuró muy rápido. Corrió a la puerta principal. Los críticos se burlaban. ¿Qué encontró él? A su pequeña hija sentada al órgano, tocando:
Jesús, mantenme cerca de la cruz.
Hay una fuente preciosa,
Gratuita corriente de sanidad,
Fluye del monte del Calvario.
Él se desmayó en el piso, dejó caer su leche [Palabras no claras]. Estaban trabajando con la madre en la habitación, y todos gritando. Pues, en unos cuantos minutos tenía a toda la ciudad allá.
¿Pero se convirtieron ellos a Cristo? No. Esta noche ella es mi pianista en la iglesia Bautista misionera. De eso han pasado seis años. Nunca ha estado encamada ni con un mal resfriado desde entonces. Nueve años y ocho meses sin moverse de la cama. Hermano, ellos todavía viven en incredulidad allá abajo. Todo es: “El diablo lo hizo”. Eso ya no alcanza redención.
¡Miren! No tengo tiempo para algo más que les iba a contar sobre ese pastor… Tal vez mañana en la noche.
30 Amigos, yo no tuve nada que ver con la sanidad de esa muchacha. Yo solo le dije lo que Él me dijo. No tuve nada que ver con la sanidad de ninguno. Es su fe en Dios que hace la sanidad, igual como su fe en Dios hace la salvación.
Jesús, cuando murió en el Calvario, allá en el Calvario compró su sanidad y salvación. Hace mil novecientos años, cada persona enferma aquí fue sanada. Hace mil novecientos años, cada pecador aquí fue perdonado. Pero nunca les servirá de nada hasta que lo acepten.
Ahora, lo único… si un hombre pasa y dice: “Yo soy un sanador divino; tengo algo que voy a hacer por usted”, el hombre tiene, en realidad… tal vez yo diga esto: Él pudiera ser sincero, pero no entiende la Escritura. Y el hombre está dando testimonio de algo que no es verdad.
Yo soy un fundamentalista. Y tiene que venir de “ASÍ DICE EL SEÑOR, pero, hermano, hermana, esta noche, les estoy diciendo la verdad: que nuestro Señor Jesús, en este tiempo de los últimos días ha aparecido a la… da gloria a todo Su pueblo, y para traer salvación y el bautismo del Espíritu Santo a aquellos que creen, y la sanidad del cuerpo a todo creyente.
Que puedan creer esta noche, mientras oramos.
31 Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias por Jesús el Hijo de Dios, y por acordarse de nosotros, pobres criaturas indignas, gentiles que éramos llevados a los ídolos mudos. Una vez alejados de Dios sin esperanza, sin Dios, sin Cristo en el mundo; muriendo, yendo a una tumba del pecador, a un infierno del diablo.
Y luego llegó Jesús y murió por nosotros, y nos redimió para Dios. Yo simplemente no puedo entender esa clase de amor, Señor. ¿Cómo lo hiciste? ¿Por qué lo hiciste? Oh, estoy tan feliz que Tú lo hiciste. Es una sublime gracia. Nos llamó incondicionalmente cuando nuestra naturaleza estaba en contra Tuya. “Ningún hombre puede venir a Mí, excepto que Mi Padre lo traiga”. Y el Espíritu Santo nos trajo, y venimos a Cristo. Él nos dio el nuevo nacimiento. Ahora somos creyentes. Luego, aparte de eso, regresa en medio de nosotros y confirmando Su Palabra con señales que siguen.
Dios, agarra el corazón de cada persona que está aquí esta noche de una manera especial. Bendice esta pequeña ciudad, Señor. Nos damos cuenta que necesita un avivamiento chapado a la antigua, igual como todas las otras ciudad necesitan. Pero estamos tan agradecidos que nos han dado el privilegio de venir a este estadio, permitiéndonos estos lugares —los hombres, los oficiales de la ciudad, o quien sea que esté atrás de ello. Dios, oro que nunca permitas que ellos muerdan el polvo del infierno. Que puedan ser salvos. Concédelo, Señor, por este acto de bondad.
Bendice a todas las iglesias. Algunas de ellas están en incredulidad… Algunas de ellas no creerán, sabemos, Padre, pero oramos que Tu gracia se extienda sobre ellos de todas maneras. Desde nuestros corazones, deseamos eso. Tú conoces nuestros corazones. Oramos que el avivamiento ayude a cada iglesia, y a las iglesias que están alrededor, por todas partes.
32 Y luego, a Tus Hijos que son nacidos de nuevo, llenos con el Espíritu Santo, Dios, amansa sus corazones. Permite que caminen dignos de este gran llamamiento al cual hemos sido llamados. Caminando, viviendo para Ti, y enseñando a otros, orando por ellos, y ministrándole a los enfermos y rebeldes, los caídos y los de afuera. Concédelo, Padre. No sabemos por cuánto tiempo más haremos esto. Pero un día, yo también, tengo que llegar al final del camino. Lo veo, Señor, mientras estas noches y días difíciles y extenuantes van pasando, los hombros se están encorvando. No pasará mucho cuando yo también, tenga que rendir cuentas.
Hace mucho te pedí, Señor: No quiero tener ningún problema al cruzar el río. Quiero que todo esté claro cuando llegue el tiempo de cruzar. Cuando llegue allá aquel día, yo quiero tomar la vieja espada aquí de la vida, y meterla en la vaina de la eternidad, levantar mis manos, quitarme el yelmo, bajar el escudo, gritar: “Manda el bote salvavidas. Yo quiero ir para allá”. Llevar nuestras almas cansadas, entonces, cruzar el Jordán, hacia una tierra mejor donde no hay enfermedades, y no hay más oración por los pecadores o los enfermos. Estaremos entonces con Jesús.
Padre, esta noche, que esta reunión sea la causa de que muchos se preparen para ese tiempo. Más allá de eso, y fuera de eso, que muchos enfermos, y todos los enfermos, y afligidos sean sanados, porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
33 [Ruptura en la cinta]. Uds. solo tengan fe en Dios. Dios los sanará. Dios ya lo hizo. Solo acéptenlo mientras están allá. Eso es todo. Uds. solo tienen que aceptarlo. Digan: “Yo lo voy a creer, ahora mismo”. No importa lo que sientan, eso no tiene… Él nunca dijo: “¿Lo sentiste?”. Él dijo: “¿Lo creíste? ¿Lo creíste?”.
Ahora, vamos a tomar aproximadamente… Tomemos la primera parte de esas viejas tarjetas de oración, como las primeras quince de ellas y en la línea… [Ruptura de cinta]… Jesús, solo mirarlo a Él esta noche, y Dios los sanará estando sentados aquí, no importa en qué condición se encuentren.
Si Uds. personas que están aquí alrededor pudieran tener fe…. Allí está sentado un hombre, sentado allí, viene desde Sudáfrica para traer a su esposa para que sea sanada. La trajo en un vuelo para acá desde Sudáfrica. Eso es correcto. ¿No es así, señor? Dios le bendiga. Dios le bendiga, hermana. Yo sé en dónde está su problema. Lo vi incluso desde anoche. Vi su problema. Solo estoy esperando ver si sucede algo. La llamaré cuando Él me lo diga. Estoy orando por usted, para que pueda regresar a casa sin su silla de ruedas, sana. Quiero estar allá cuando Ud. llegue, así que testifique.
Oh, sí. Pero hay personas aquí que ni siguiera cruzarán la calle. Allí lo tiene.
34 ¿Quién tiene la tarjeta de oración O, número…? [Ruptura en la cinta]… el fuego, probablemente eso… una luz que brilló alrededor de Pablo, que lo tumbó camino a Damasco. ¿Es eso correcto? Era un fuego. Ese fuego era la Columna de Fuego.
Ahora observe: Una Columna de Fuego. Él nunca dijo un trueno de fuego. Nunca dijo un gran banco de fuego. Él dijo: “Una Columna de Fuego”. ¿Saben lo que es una Columna de Fuego?
Ahora, el Sr. George. J. Lacey… Aquí está su copia de eso. Ustedes pueden tener una copia fotostática, si lo desean. Está aquí en el libro, (en ambos libros, una copia fotostática), solo que este está con derechos de autor. Tengo que obtener el permiso para conseguir estos. No son míos, y yo no… No hay ni siquiera un centavo de eso que se comercializa. No, señor. Solo exactamente el costo. Entonces, el Estudios Douglas en Houston, Texas lo tiene. Yo no tengo nada que ver con eso.
El Sr. Lacey aquí, el cual es el jefe en el FBI, el mejor en huellas y… que hay en los Estados Unidos, y, por supuesto, creemos, en el mundo. Él la tuvo durante varios días. Él dijo que se miraba como una luz ámbar a través de los rayos violeta, y cosas por las que lo estaba pasando —un fuego que discurría, arremolinando.
Y Uds. tienen la fotografía, mírenla detenidamente. Miren el fulgor alrededor de eso, vean cómo está lanzando, ardiendo. Ahora, es Aquel Quien viene a esta plataforma, no su hermano… no su hermano. Es Él.
35 Y en mi opinión, Dios… Jesucristo, el Hijo de Dios, es el mismo hoy como Él era cuando se encontró con Pablo. Yo creo que el Ángel del Dios… esa Luz entró a la prisión aquella noche, donde Pedro estaba en la prisión, yo creo que Él es el mismo Ángel de Dios hoy. ¿No lo creen? Una Luz brillante que entra.
Yo creo que es Aquel que estuvo con Pablo allá en la isla… en la barca aquella noche, es igual hoy. ¿No lo creen así? Miren la certeza que tuvo Pablo. Él dijo, (Ahora, ¡miren! Catorce días y noches; sin esperanza de ser salvos), él dijo: “Tened buen ánimo, porque el Ángel de Dios ha dicho esto. Y será exactamente como Él dijo”. Dijo: “Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha mostrado”.
Ahora, fíjense bien. Ahora, escuchen lo que Él dice, no lo que yo digo, lo que Él dice. Y lo que Él dice cuando la unción se está moviendo… Ustedes pueden rastrearlo de nuevo; está en la grabadora. Guardamos esas con ese propósito. Usted observe y vea si no es exactamente así. Rastréelo por cualquier lugar del mundo que quiera, y encuentre una sola vez de las miles de cosas que se predicen —aún años antes— y vea si alguna vez no llega a suceder exactamente de la forma en que lo dijo.
¿Cuántos saben, que lo haya rastreado alrededor, en cualquier parte? Veamos sus manos. Allí lo tienen. Y todos esos testimonios en esos libros, hay declaraciones de buena fe de doctores. No tenga miedo de escribir y ver si tienen razón. Rastréelos, vean si son correctos. Y esos son solo algunos de los miles.
36 Ahora vamos a, suavemente, por favor, para que podamos entrar en el espíritu de la oración. Y ahora, todos los niños pequeños, y todo, si pueden ser muy buenos esta noche, durante los próximos minutos. Y tal vez nuestro Señor Jesús está descendiendo —Aquel del cual su maestro de Escuela Dominical les habla al respecto. Y Él va a tratar de ayudar a papá y a mamá, al papá y a la mamá de su amiguito, y así sucesivamente. Es por lo que Él está aquí.
Mi muchacho me dijo, dijo: “martes”, en la noche. Es el miércoles en la noche, que termina la reunión. No era martes. Era el miércoles en la noche, en lugar de martes en la noche. Muy bien. Gracias.
37 Muy bien, ahora, los pacientes. [Ruptura en la cinta].
Mientras Ud. dejaba de orar, antes que el Espíritu Santo aún viniera a la mujer, le brilló, hermana. Un día, en aquel gran día por venir, usted tal vez entenderá. Esa luz que ve en la fotografía está aquí ahora. No está ni a dos pies de distancia [60 cm. Trad.] de mí en este preciso momento. Eso es verdad. Es otro sentido. Puedo decir en dónde está. Sé que está cerca. Vi que impactó sobre la niñita justo entonces, y regresó de nuevo aquí arriba a la plataforma.
Ahora, la dama… Por supuesto, yo no la conozco, hermana. Pero al venir con reverencia… Si viene para creerle a Dios, y cree que Él está aquí para ayudarla, bueno, la única cosa que podría hacer como ministro sería decirle lo que Jesús dijo en Su Palabra. Y entonces, eso es todo lo que yo pudiera hacer como ministro.
38 Luego Dios me ha dado un don que tal vez, quizá, hace otra cosa. Es un don de ser un vidente, o un profeta, o como quieran llamarle a un siervo con un don divino que vino cuando yo era un bebé, un bebé pequeñito.
Yo no era… Creo que mamá dijo que yo tenía probablemente unos tres o cuatro minutos de nacido cuando ella abrió la pequeña ventana de madera, y aquí entró. Miren, yo no tuve nada que ver con eso. Es el amor de Dios. Y si yo hubiera tenido que escoger con respecto a mi ministerio, ciertamente no hubiera sido este. Hubiera sido otra cosa. Me hubiese gustado ser como el Sr. Baxter —un predicador— pero esto es lo que Él quiere que haga. Y estoy feliz de hacerlo por Él porque me tocó hacer esto —orar por Su pueblo enfermo.
Los ministros no reciben las críticas y cosas que nosotros recibimos por esto. No es la cruz… No son las cosas que le preocupan a uno durante la noche, y que le pesan a la gente, y por el estilo. Su fe no tiene que salir y hacer el reto, tal como sucede aquí. Así que, hubiese sido más popular y mejor si yo hubiera sido un ministro, y tuviera una iglesia grande en alguna parte, y predicara el Evangelio, pero no fue lo que me tocó.
39 Puedo decir ahora, al hablar con usted, que es una persona muy enferma. Ha ido recientemente con el doctor, y él sabe que usted está muy enferma. Usted tiene, una especie de, un problema intestinal. ¿Es eso correcto? Yo estaba tratando de ver lo que él escribió en el historial. Si no me equivoco, alguna clase de condición tumoral en los intestinos. ¿Es eso verdad? [“Sí, lo es”]. Bueno, Ud. sabe que yo no estuve allí, pero Aquel que está parado aquí ahora estuvo allá. ¿Cree ahora, que si yo le pido a Él, que Ud. va a sanar? ¿Lo cree? Venga aquí, solo un minuto.
Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, y Autor de Vida Eterna, Dador de todo buen don, yo oro, a Ti, Padre, que seas misericordioso con esto, nuestra hermana, quien está muy enferma. Oro por guianza Divina para ella y sus decisiones en el futuro. Dios Todopoderoso, perdónale la vida. Sabiendo que Satanás ha determinado ponerla en una tumba prematura, te pido que la sanes, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya feliz. Vaya regocijándose ahora. Y que el Señor le bendiga.
40 Muy bien, venga aquí. Ahora, solo antes… Como que eso me pone en un lugar donde casi no puedo… Ustedes no se dan cuenta, personas. Algunas veces yo me paro, hablo con gente en la calle, y me estoy preguntando si estoy viendo una visión de la persona parada en la calle, o si en realidad estoy hablando con ellos cuando estas reuniones duran tanto tiempo. Ustedes no se dan cuando lo que eso significa.
Solo un pequeño testimonio, mientras estoy descansando. Cada persona que está aquí… ¿Para dónde se fue la dama por la que acabamos de orar? ¿Está ella aquí? Dama, lo que Él le dijo, ¿fue la verdad? ¿Fue eso verdad? Lo que Él le dijo, acerca de usted, ¿fue esa la verdad? Quiero decir, lo que fue dicho aquí, ¿fue eso verdad? Si lo es, levante su mano. Eso debiera hacer que cada persona aquí crea. No deberían querer tener algo más.
41 Ahora, Moisés, cuando una vez le entregó su señal al pueblo, todos ellos le creyeron a partir de ese momento. ¿No es eso correcto? Él no tenía que hacer más. Moisés, cada vez que se encontraba con un Hebreo, no tenía que hacerlo.
De esa manera creo que algunas veces yo lo hago mal, al tomar solo, al tomar, primero, uno, luego otro; luego al otro, luego al otro; luego uno, luego al otro. Creo que está mal. Debiera de entregarse. Y después, si eso es verdad, entonces eso debiera de concluirlo allí mismo, y seguir adelante. Ahora eso estaría bien. Luego Uds. me creerían, lo que yo digo.
Y aquí está lo que estoy diciendo. Aquí está la doctrina. Aquí esta lo que les estoy diciendo: Cada persona aquí ha sido sanada desde hace mil novecientos años, en lo que a Dios concierne. Si lo pueden creer y aceptar, vayan a casa y sean sanados. Ahora, eso es verdad.
42 Aquí, hace un tiempo, una dama entró a la reunión, y ella tenía un problema estomacal. Y se oró por ella. Y después que se fue, vi que se fue, comiendo, y así que le dije… Yo dije: “Usted se va a poner bien, dama. Vaya a comer lo que quiera, ahora”.
Entonces, ella se va a casa, y trata de hacer lo que le dije. ¡Y qué si se enfermó! ¡Vaya! Y ella, durante tres o cuatro semanas, intentó comer, y ella simplemente no podía. Solo comía, y le ardía. Y ella vomitaba, y todo.
Así que, una mañana, ella estaba parada, lavando los platos. Yo tengo su testimonio, y ese es uno de muchos, por supuesto. Así que ella estaba lavando sus platos y dijo que su estómago le estaba ardiendo demasiado por comer. Y le dio mucha hambre, y se dio la vuelta. Uno de sus hijos había dejado un pedazo de pan tostado en la mesa. Así que, ella lo levantó, y empezó a comerse el pan tostado, y pensó que tendría que vomitarlo de nuevo en unos momentos. Así que, eso no la molestó, no le ardió. Dijo que comió un poco de avena, y eso normalmente la afectaba mucho, pero no le afectó. Entonces, tomó una taza de café, y no le afectó. Dijo que se sintió muy bien. Y esperó como una hora, sin que le perjudicara.
Así que, ella tenía una vecina más abajo por la calle, como, oh, unas dos cuadras de allí que tenía un crecimiento al lado de su cuello, solo un pequeño tumor de hongos, un tumor graso. Y entonces, se le dijo a ella que se iba a poner bien. Entonces, ella cerró la casa y corrió por la calle rápidamente, regocijándose, fue a decirle a la vecina sobre lo que había sucedido: ella podía comer, se estaba sintiendo bien. Y cuando llegó allá, encontró a su vecina gritando con todas sus fuerzas. El crecimiento había desaparecido de su garganta esa mañana.
43 Entonces, ¿saben lo que pasó? Ellas regresaron a la reunión. (El Hermano Baxter se acordará) Regresaron a la reunión. Unas cuantas semanas después de eso… seis semanas, o más, habían pasado. ¿Qué si ella no hubiera creído?
Ahora, ¿qué pasó? Algunas veces cuando se pronuncia una bendición, tal vez no sucederá justo en ese momento, pero va a suceder.
Mire. Daniel oró; y el Ángel del Señor lo escuchó, pero no pudo llegar a él, ¿por cuántos días? Veintiún días.
Ahora, ¿qué pasó? La bendición se había pronunciado sobre la mujer, la visión se había visto —cuál era su problema, y lo que ella iba a ser. Ahora, algunas veces, yo ni siquiera se los digo. Si se torna luminoso alrededor de ellos, solo lo dejo ir. Si se torna oscuro, lo dejo ir, porque lo oscuro significa que ellos no lo van a hacer, pero algunas veces la oración cambia las cosas. Miren a Ezequías.
44 Allá en África… ¿Asistió Ud. a uno de los servicios en África, señor? Lo hizo. ¿Estuvo Ud. allí la noche…? Creo que esto fue en… donde tuvimos eso, allá en Durban, donde esa mujer… se le dijo que solo iba a vivir un poquito. Una mujer tenía… Creo que era un problema femenino. Tan saludable y fuerte como cualquier mujer que haya visto, atravesó la plataforma. Y le dijo a ella, dijo: “Ahora, Ud. tiene un pequeño tumor o algo, un pequeño tumor fibroso o algo en el ovario, su doctor dijo”.
“Sí”, ella dijo: “Eso es verdad”.
Yo dije: “Prepárese para morir, por cuanto Ud. no va a vivir sino un poquito”. Y en treinta minutos, ella era un cadáver, porque la vi en una visión que la sacaban cargando. Y yo sabía que ella estaba… ya había sucedido, pero cuando solo se torna oscuro, entonces la oración podría cambiarlo. Yo solo los dejo ir. Pero, cuando Eso le dice algo, usted solo crea esa cosa, y será exactamente de esa manera, ¿ve? Usted observe.
Ahora, es su fe. Yo podría orar por usted, pero eso depende… lo que esto ha de hacer.
45 Ahora, aquí está una mujer. Yo nunca la he visto en mi vida. No sé nada de ella; Dios sabe eso. ¿Me conoce, dama? Usted no sabe nada de mí. Somos unos perfectos desconocidos. Yo no la conozco a ella. Ahora, solo da la casualidad que es la que está parada aquí, cerca. Ahora, tal vez Dios no le diga ni una palabra a la mujer; yo no sé. Pero tal vez Él lo haga; yo no sé. Pero yo solo puedo decir lo que Él me dice que diga. Y luego si… cuando Él… Y si Él no dice nada, yo solo tendré que decir… bueno, ofreceré una oración por ella, y la dejaré pasar. Si Él dice algo, entonces eso será diferente. Será exactamente como Él dijo.
Ahora, quiero que sean reverentes. Y lo que sucedió en aquel caso, ahora. El Ángel del Señor, después que supo que esas bendiciones fueron pronunciadas, Él pasó por el vecindario, confirmando la palabra. Eso era todo al respecto. La misma cosa.
46 Ahora, dama, siendo que somos desconocidos, yo no la conozco. Dios sabe que no la conozco. La Biblia está delante de mí. Y Dios, Quien está presente ahora, sabe que yo no la conozco. Nunca la he visto. Y si Ud. está aquí arriba por un bien, oro que lo reciba. Oro que Dios lo revele, y se lo haga saber, algo que la ayude. Y si Ud. está aquí arriba en presunción, Ud. sabrá eso en un momentito, también, porque Él se lo mencionará, también. Él es Dios, ¿ve? y nosotros solo somos un hombre y una mujer. Pero Ud. está aquí arriba para que se ore por una condición cardíaca. ¿No es eso cierto? Una condición cardíaca grave. Le diré cuál es el problema. Las válvulas de su corazón se están cerrando. ¿No es eso correcto? No le queda mucho de vida a menos que Dios tenga misericordia.
Y aquí está una de las cosas principales, dama. ¿Cree que soy el profeta de Dios? Lo cree. Yo creo eso, dama. El mismo Jesucristo que le habló a la mujer junto al pozo conoció sus problemas, conoció exactamente lo que estaba provocando su problema, ¿no es así? Lo más importante que Ud. necesita esta noche es a Jesucristo como su Salvador personal. Usted es una pecadora. ¿Es eso….? Eso es correcto. Usted hizo mal. Nunca ha aceptado a Cristo. ¿Lo aceptará ahora a Él como su Salvador personal? Usted sí lo acepta ahora como su Salvador. Y pídale a Él que tenga misericordia. Y si Él la deja vivir de esta condición cardíaca —lo cual yo veo al doctor negando con su cabeza que Ud. no tiene esperanza— pero si Dios la deja vivir, ¿promete servirle a Él todos los días de su vida, y vivir para Él? [“Sí, señor”]. Lo hará. Venga acá, solo un momento.
47 Dios Todopoderoso, Tu Espíritu que estuvo en el pozo samaritano aquel día, que estuvo sobre Tu amado Hijo Cristo Jesús ha regresado a la tierra para ser el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, y para confirmar, y hacer veraces las palabras que Él dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Y mayores que estás haréis, porque Yo voy a Mi Padre”.
Aquí está parada una mujer, Señor, que está pidiendo misericordia, y perdón por su vida pecaminosa. Y ella ahora rinde su vida a Ti. Y se nos enseña que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien. Y ella se está muriendo, Señor, con esta condición cardíaca. Y oro que Tú la sanes. Y que Tu Espíritu venga sobre ella y perdone cada pecado. Y que pueda irse de aquí esta noche y sea sanada, y te sirva todos los días de su vida. En el Nombre de Jesús pido esta bendición. Amén.
Usted es una Cristiana ahora. Ahora, vaya y no peque más, y se pondrá bien. Dios le bendiga.
[La dama dice algo]. Dejen que ella testifique esto. [“Dije que estoy muy feliz ahora, y estoy lista para irme. No me importa si sano o no”].
Gracias sean dadas a Dios.
A ustedes que criticarán a nuestro Señor Jesucristo: ¿qué de eso?“. Él todavía es el Señor. Créale a Él. ¿Lo está haciendo? Tenga fe en Él. Dios lo traerá a cumplimiento.
48 ¿Se siente mejor, no es así? La damita sentada allí al lado suyo quiere ser sanada, también. Ella tiene eccema. ¿Acaso no es cierto? Está por dentro, pero Ud. lo tiene. ¿Es eso correcto? La dama se sentó allá; ella acaba de ser salva. Dios está con ella. Una luz está arremolinando alrededor de ella, ¿ve? Y Ud. vaya a casa y sea… La dama que acaba de ser salva, ponga su mano sobre la dama, allí.
El Señor la bendiga ahora, y que ella sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, a ambas.
Muy bien. Venga dama. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree que estás cosas vienen de Dios? Aún si yo ni siquiera digo… Si Él no me dice ni una cosa sobre usted, aun así Ud. lo creerá de todos modos, ¿lo hará? Si solo le digo que voy a orar por usted, y que se va a poner bien, ¿será? Ahora, eso es fe.
¿Cuántos creen la misma cosa? Que dirían: “Solo pida la oración por mí. Yo sanaré”. Gracias. Ahora la fe comienza a moverse. Una pared de fe se mueve cada noche, fortaleciéndose más y más. Si podemos resistir y seguir moviéndonos, veremos que se desata algo aquí como nunca antes. Habrá más que lisiados caminando; será la gloria de Dios, si tan solo creen.
49 Ahora, que el Señor Jesús conceda estas cosas, y tenga misericordia de nosotros.
Ahora, quiero hablar con usted, dama. Somos desconocidos, ¿no es así? Somos desconocidos. Sí, señora. Nunca la he visto en mi vida. No sé nada acerca de usted, eso es verdad. Pero Dios conoce todo acerca de usted. Pero yo percibo que Ud. es una Cristiana. Usted es una mujer Cristiana. Y Ud. viene de una familia Cristiana. Eso es correcto. Ud. tiene un esposo enfermo. [“Sí”]. ¿Es eso correcto? ¿Acaso no es el hombre que está parado allí mismo? Eso es correcto.
Usted está sufriendo con diabetes, ¿no es así, señor? ¿Es eso correcto? Solo camine por este lado alrededor. Ud. no tiene que entrar en la línea.
Mire aquí. Usted está en una condición muy seria. Ud. tiene cáncer. ¿Es eso correcto? El cáncer está en el seno. También tiene un problema en el hígado. Tiene un problema en el riñón. Tiene un problema en el corazón. Su doctor no puede operarla, dijo él, porque si le pone anestesia —sacarle el cáncer— la anestesia en su condición cardíaca la mataría. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto, levante su mano. Venga aquí solo un minuto.
Dios Todopoderoso, Autor de vida, y Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre esta pobre mortal. Que ella y su esposo se vayan a casa, y sean sanados, y vivan felices durante muchos años. Maldito sea este cáncer, y todas las enfermedades de su cuerpo, y el problema cardíaco. En el Nombre de Jesucristo, que eso la deje. Amén.
Dios le bendiga, dama. Vaya regocijándose y sea feliz, y el Señor esté con usted. Muy bien.
Tengan fe en Dios, y Dios traerá todas las cosas a cumplimiento.
50 ¿Cómo le va, joven? ¿Cree Ud. que lo que ha visto es el Espíritu de Dios? [“Ciertamente que lo he visto. Alabado sea el Señor”]. Gracias. Le agradezco eso. Usted es una clase de asistente en un lugar como un sanatorio, o algo. [“Eso es correcto”]. ¿Es eso correcto? Creo que es un sanatorio… un lugar mental. Eso es correcto. Ud. recibió un golpe en la mandíbula, y le provoca que tenga dolores de cabeza. ¿Es eso correcto? Vaya a casa. Se va a recuperar, hermano. Dios lo va a sanar. Dios le bendiga. Amén. Muy bien.
Ven, cariñito. Bendito sea tu corazoncito: problema cardíaco. Inclinemos nuestros rostros un minuto por este bebé.
Querido Señor Jesús, oro por misericordia por esta pequeñita. Que ella pueda ser sanada. Que ella se vaya y sea sanada, mientras impongo manos sobre ella y pido por misericordia. En el Nombre de Jesucristo, lo ruego. Amén.
Dios te bendiga, cariño. ¿Crees que te vas a poner bien ahora? Jesús te ama. ¿Sabías eso? Ahora, si Él estuviera aquí, podría saber lo que estaba mal contigo, ¿verdad? Y Él pondría Sus manos sobre ti, y te bendeciría y tú te recuperarías de ese problema cardíaco. ¿No es así? Te pondrías bien. ¿Creerás que Jesús mandó al Hermano Branham para hacer eso? Dios te bendiga.
Por cierto, ¿acaso no tienes a uno de tus seres queridos que está un tanto sordo, o con dificultades auditivas? ¿No es eso correcto? ¿Alguien de tu gente tiene dificultad para escuchar, está allí en la audiencia? Ahora, ve allá y pon tu mano sobre ella ahora cuando vayas para allá, y ella se pondrá bien, también. Dios le bendiga.
51 Dama, ¿le gustaría irse a casa y comer su cena como solía hacerlo, y disfrutarla? Bueno, vaya. Dios esté con usted y le bendiga, y le conceda que lo haga. Dios le bendiga. El problema estomacal la dejará. Dios sea con usted y la ayude.
Muy bien, dama, venga.
Tenga fe en Dios.
¿Quiere recuperarse de ese problema en la vesícula biliar, sentada allí, dama? Muy bien. Solo póngase de pie. Él la sanó hace rato. Lo vi haciéndolo, pero solo esperé hasta que Ud. tuviera… Dios le bendiga, ahora. Vaya, y va a estar… tiene piedras en la vesícula. Va a pasarlas, y estará bien. No les tema.
Está bastante nerviosa, ¿no es así dama? Ese es el diablo que la pone así. En realidad… Usted cree que tiene muchas cosas mal, pero el nerviosismo es lo principal que la hace sentir que todo está mal. Como un rayo negro sale de usted, como una nube, o algo así, ondea como un aliento, moviéndose. Usted se asusta muchas veces durante la tarde, cuando el sol se está ocultando, se angustia mucho ¿no es así? ¿Es eso correcto? Muchas veces piensa que va a perder la razón, pero no es así, ¿ve? Relájese, no lo hará. Va a estar bien.
¿Me cree como Su siervo? Entonces ahora mismo… Escuche si esto es correcto. A menudo ha orado y quería un lugar donde pudiera decir… colocar su pie y empezar desde allí. ¿No es así? Muy bien. Aquí puede dar su paso. Vaya ahora y sea sanada en el Nombre del Señor Jesús, y recupérese. Amén.
Tengan fe en Dios.
52 Venga, dama. ¿Está creyendo… con todo el corazón? Muy bien. Esa es la manera de hacerlo. Tenga fe en Dios. ¿Me cree como Su profeta? Lo cree. Usted se ve como una mujer bastante saludable para estar en su condición, pero usted está enferma. Tuberculosis. ¿Cree que Él la va a sanar? Venga acá.
Señor Jesús, oro que Tú sanes a la mujer. Que este maligno la deje, y que ella se vaya y sea sanada, en el Nombre de Tu Hijo Santo, Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, dama. Vaya ahora, y regocíjese y sea feliz, y se va a poner bien. Dios le bendiga. Muy bien. No tema. Solo tenga fe y crea, mi hermana, y Dios le concederá estas cosas. Muy bien. [La mujer le dice algo al Hermano Branham que no se entiende]. Sí, señora. Vaya y haga lo que le dije, ¿ve? Salga de aquí simplemente con regocijo, y agradecimiento, y regocijando. Eso la dejará, ¿ve? Mire, ahora, ¿cree usted eso? Si hace lo que le digo, solo deje que el testimonio negativo se vaya a partir de ahora. Vaya, diciendo: “Gracias, Señor. Yo te creo con todo mi corazón”, porque Su propia Palabra, aún aquí, dice que está sanada. Si tan solo lo cree, estará bien. Dios le bendiga, ahora. Vaya, regocijándose y sea feliz. Muy bien.
53 ¿Quiere recuperarse de ese problema en su espalda, señor? Solo agáchese de esta manera, y diga: “¡Alabado sea el Señor!”. [“¡Alabado sea el Señor!”]. Siga su camino, regocijándose, señor. Usted está sanado.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Créanle a Dios, ahora.
Venga, señor. ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que si Dios me revela algo —cuál es su condición— aceptará su sanidad? Si lo hará. Usted tiene un problema cardíaco, ¿no es así? Sí, señor. Permítame decirle, usted tiene algo que le afecta, además, que hace que empeore ese problema cardíaco. Ud. tiene un hábito. Sí, fumando. ¿Es eso correcto? Rechácelo. Dios no quiere que nadie fume. Olvide la cosa, siga adelante, se recuperará de su problema cardíaco. Dios le bendiga. Dios le bendiga, hermano. Que el Señor Jesús le bendiga y lo sane.
Muy bien. Venga, dama. ¿Cree usted? ¿Quiere superar ese problema femenino? [“Sí”]. Vaya, agradézcale a Dios por ello. [“¡Oh, gloria a Dios! Gracias, Jesús”].
Tenga fe, ahora. No dude.
54 Usted estaba queriendo dejar de fumar, también, ¿no es así? ¿No es eso correcto? Muy bien. Levántese de allí ahora y acepte su salvación de Dios, y los cigarrillos lo dejarán, y no tendrá que lidiar ya más con ellos.
Ese es un espíritu inmundo. Esa cosa trata de perseguir a la gente.
Muy bien. ¿Quiere recuperarse de ese problema cardíaco? Muy bien.
Dios, sana al hombre, lo ruego, y hazlo completamente sano en el Nombre de Jesús. Amén.
Vaya, regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”, y sea sanado.
Muy bien. ¿Cree Ud., hermana? Cuando dije: “Problema cardíaco”, eso como que la sacudió, ¿no es así? Porque eso es lo que está mal con usted. Él tenía un corazón nervioso, pero Ud. tiene un corazón obstruido. Venga aquí un minuto.
Señor Jesús, oro que Tú sanes a la niñita, viendo que ella está aquí, solo una mujer joven. Que Tus misericordias sean sobre ella, y sánala, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
La razón por la que oré por usted fue esta: Usted se estaba preguntando si yo iba a orar por usted, porque eso es lo que usted quería que yo hiciera, que orara por usted. Dios le bendiga.
55 Muy bien.
Venga, señor. ¿Me cree que soy Su siervo? Lo cree. Vaya y coma su cena, entonces. El problema estomacal se fue. Ud. tiene una úlcera péptica en su estómago, que es provocado por una condición nerviosa; causa que su comida se ponga agria, y le dan calambres, ¿es eso correcto? Allí adentro. Eso lo dejó ahora. Vaya y coma su cena. Dios le bendiga. Dios le bendiga.
Señor Jesús, sánalo, en el Nombre de Jesús.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Hermano… por este lado solo un minuto. Venga aquí. Quiero hablar con usted otra vez, solo un minuto.
[Ruptura en la cinta]… digan: “Gracias sean dadas a Dios”. ¿Le creen a Él con todo su corazón? Ahora, ojalá pudieran hacer solo esto: Mirar hacia acá y creer, cada persona. Solo mire y diga: “Señor, verdaderamente yo creo”.
Usted sabe que superó ese hábito ahora mismo, ¿no es así, hermano?
56 La dama que está sentada con ese problema en el riñón, un problema rectal, también, ¿no es así, dama? Puede ser sanada si lo desea, si quiere aceptar su sanidad. El Señor Jesús le bendiga. Dios sea con usted, ahora. Tenga fe en Él. No dude.
Por supuesto Uds. ven a esta dama aquí con un bocio en su garganta. Pueden fijarse y ver que eso era un bocio. La dama sentada al lado suyo se ve bien, pero ella tiene un problema de sinusitis. ¿No es así, dama? Si eso es correcto, levante su mano. Eso es correcto.
¿Qué piensa al respecto, jovencita? ¿Cree Ud., también? Ud. tiene artritis, ¿no es así? Si eso es correcto, levante su mano. Seguro. Puede ser sanada si solamente tiene fe y cree.
¿Quiere recuperarse de esa hernia, señor, sentado allí? ¿Cree que lo sanará? Levante su mano, diga: “Yo lo acepto”. Dios le bendiga, ¿ve?
¿El resto de Uds. quiere ser sanados?
57 ¿Qué de algunos de ustedes allá en la audiencia? ¿Qué de la dama en la camilla? ¿Cree Ud. dama? Sí, usted, la que está mirando para ese lado. Mire hacia acá. ¿Me cree? ¿Es así? ¿Me cree que soy el profeta de Dios? ¿Lo cree? Uh-huh. Yo no lo conozco, Ud. no me conoce a mí, pero Ud. ha tenido una operación. ¿Es eso correcto? Eso fue por un cáncer. ¿Es correcto? Pero tiene un problema severo de riñón, ahora. Si eso es verdad, levante su mano. ¿Por qué no acepta su sanidad? ¿Lo acepta? Bueno, póngase de pie entonces. Jesucristo lo va a sanar.
Muy bien. ¿Cuántos del resto de ustedes quiere aceptar su sanidad mientras ella… ella lo hizo? ¿Creen? Pónganse de pie. Todos los que están aquí que quieran, pónganse de pie. Pongan manos unos sobre otros. Impongan sus manos.
Dios Todopoderoso, Autor de Vida, manda Tus bendiciones sobre la gente. Yo ahora condeno toda enfermedad en el edifico. Yo ahora reprendo cada demonio de poder. ¡Sal de la gente! ¡Déjalos en el Nombre de Jesucristo!
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