OBRAS DEL MENSAJE


El Comienzo De La Fama De Jesús
Connersville, Indiana, E.U.A.
53-0605
1 Permanezcamos de pie solo un momento mientras inclinamos nuestros rostros para orar.
Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias por este gran privilegio glorioso que tenemos de reunirnos una vez más esta noche, para servirte, para expresar nuestros sentimientos de amor, y cantos en alabanza a Ti, nuestro gran Hacedor y Creador. Te damos las gracias por cada alma que está aquí, y oramos que ninguno de ellos se pierda —ni siquiera uno— en ese gran día. Que todos sean salvos.
Padre, oramos que esta noche, que el Espíritu Santo tome posesión de la reunión ahora, y que manifieste Él mismo —Su poder— a esta audiencia. Que los enfermos sean sanados esta noche, Señor, porque ellos miran al Calvario y ven que el gran y todo suficiente sacrificio fue hecho allí por ellos: el amor expresado de Dios al mundo —Su sentir hacia los enfermos. Dios, que no lo rechacemos esta noche. Que lo veamos y creamos, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
2 [Ruptura en la cinta]… dar una expresión de mi amor y gratitud al Señor Jesucristo con vosotros, y orando que esta noche signifique mucho para cada uno de nosotros, que el amor de Dios sea con todos nosotros.
Ahora, anoche, yo estaba hablando… o, dando testimonios. Ahora, para mi gran desventaja, el Hermano Baxter nos deja esta noche.
[Ruptura en la cinta]… [Palabra poco clara] de la Palabra. Dios bendecirá Su Palabra. Él va a bendecir Su Palabra. Así que ahora, en San Mateo el capítulo cuatro, el versículo 23, al comenzar la fama de Jesús, leemos esto:
Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.
3 Y, por supuesto, como siempre, ha sido mi tema que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Su actitud presente no ha cambiado de lo que fue aquel día.
Ahora, siendo que cada noche está llegando gente a nuestros servicios que tiene… probablemente sean nuevos. Y en la parte previa de la reunión, tuvimos algo como… Tuvimos noches frescas y por el estilo. Así que solo tuvimos que sentarnos, y explicar la manera como trabaja la sanidad Divina a lo mejor de nuestro conocimiento. Por tanto, di estas cuantas noches, ahora, para los testimonios de las cosas que han sucedido. Si yo intentara contar un cien por ciento de las cosas que han sucedido, me temo que tendría una reunión muy larga aquí. Tomaría semanas y meses abarcarlo todo, lo que nuestro Señor ha hecho. Con razón Él dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, y mayores”. No mayores en calidad, pero mayores en cantidad, porque nadie podría hacer mayores de lo que Él hizo en calidad. Él detuvo la naturaleza, resucitó a los muertos; pero Él todavía lo hace. Y Él es el mismo hoy como siempre lo ha sido.
4 Una noche, si es la voluntad del Señor, me gustaría darles los pormenores del niñito que resucitó de los muertos en Suecia… o, Finlandia, más bien. Una de las cosas más maravillosas que he visto en todos los días de mi ministerio. Por supuesto, fue por una visión.
Anoche, les estaba contaba de la Sra. Georgie Carter en Milltown, Indiana, quien había sido sanada con tuberculosis. Al mismo tiempo, en mi primer avivamiento allá en la iglesia Bautista Milltown, el Reverendo Sr. Hall, que anteriormente fue miembro de la iglesia Nazarena, y se había descarriado. Y se había vuelto muy amargado y frío en contra de toda la Cristiandad. Y él se convirtió durante una de mis reuniones allá, y ahora es un pastor allá. Después de regresar de California, cuando el Sr. Upshaw fue sanado…
Y, si gustan escribirle a la Sra. Carter, ella estaría feliz de mandarles su… y su doctor, y demás, para que puedan hablar con ella, o cualquier testimonio que se ha dado está en los libros. Es solo… Cada uno de ellos son declaraciones de buena fe de doctores, si lo desean pueden consultarlos. Muchos… han pasado por críticos, pero cada vez, Dios mismo se ha probado ser exactamente el mismo como siempre lo ha sido.
5 Y en el libro, probablemente algunos de Uds. leyeron de la noche cuando el maniático corrió a la plataforma allá en Oregón, me iba a quitar la vida. Alguien dijo: “Hermano Branham, ¿estaba Ud. asustado?”.
Yo dije: “No, señor. Ni un poquito”. Mientras esté Jesús allí, mientas Él me diga que haga esto, y yo esté en Su voluntad, no hay nada que temer, ¿ve?
Mientras esté Ud. haciendo lo que Él dice que haga, y Ud. sabe que está siendo directamente dirigido, bueno entonces no hay nada que temer. El perfecto amor echa fuera todo temor. No hay temor en Dios. El amor quita el temor.
Ahora, yo sé que esta noche creo en sanidad Divina. Creo que la sanidad Divina… que un día las grandes iglesias ahora, que están rechazando esta gran obra de Dios, un día verán que el poder de Dios para sanar a los enfermos es igual como siempre lo ha sido a través de las edades, ¿lo ve? Es solo que a la gente le han enseñado diferente. Esa es la razón por la que no tienen fe para sanidad Divina: Se les enseña que esas cosas ya pasaron.
6 Mis amigos aquí de África… qué sorprendente fue cuando llegamos al África y nos dimos cuenta que muchos de los misioneros habían estado allá, y que repartieron folletos, y así sucesivamente, les hablaron tocante a Jesús. Pero cuando se trató de sanidad, ellos dijeron: “Esas cosas desaparecieron. Ya no lo hacen”. Cuando incluso los tambores del desierto tocaron la victoria cuando escucharon que Jesús era el sanador… Es por eso que tuvimos treinta mil convertidos en un día. Fue debido a que vieron el poder del Dios que querían servir, pero sus misioneros les dijeron que Su poder, en lo que respecta a algo más que salvarlos, estaba terminado. No había sanidad Divina. Pero cuando vieron que Él enderezó al lisiado, hizo al ciego ver, al sordo oír, y al mudo hablar, cayeron sobre sus rostros y le dieron alabanza a Dios.
Tengo un periódico que llegó de Durban, donde dice, inmediatamente después de la reunión, que hubo tales conversiones verdaderas, que llevaron camiones llenos de armas, y relojes, y cosas que los nativos habían robado de una sola tribu, las regresaron. Siete camiones llenos, y vinieron y las entregaron. No querían tener ya nada que ver con eso.
7 Estando en una conferencia… o, reunión de ministros en mi propia iglesia después de regresar, algunos de los doctores en divinidad dijeron: “Hermano Branham, nos gustaría que nos hablara esta noche”.
Oh, cómo me hizo sentir ponerme de pie y decir: “Hermanos…”. El ministro que me ordenó estaba presente. Yo dije: “Lo que Ud. dijo, que yo tuve una pesadilla”. Dije: “Hemos enviado misioneros a África en los últimos cien años; y cuando yo llegué allá, los hallé cargando ídolos de lodo, llamándose a sí mismos Cristianos. Pero”, yo dije: “Lo que Ud. llaman fanatismo, lo que Ud. llaman la obra del diablo ganó más almas para Cristo en cinco minutos que todos los misioneros que hemos enviado en cien años, y los millones de dólares que gastamos”.
Hermano, hermana, la iglesia debería entrar en el programa de Dios, entonces la iglesia se moverá bien. Tal como cenas y comidas, y por el estilo para recibir dinero. Esa no es la manera en que Dios lo hace. Paguen sus diezmos. Eso es lo que Dios quiere que hagan, ¿ven? Solo manténganse en el programa de Dios. Él bendecirá al dador, y así sucesivamente. Él lo prometió.
Así que, si sustituimos otra cosa, tal como hemos sustituido la teología hoy para que tome el lugar del bautismo del Espíritu Santo, nunca funcionará. No puede. Hemos sustituido multitudes en lugar del poder. Nunca tomará el lugar del poder. Dios es poder. Él es el Dios Todopoderoso. El poder de todos los poderes es Dios.
8 Este ministro Bautista del cual estaba hablando, el Sr. Hall, el Reverendo William H Hall, de Milltown, Indiana, pastor de la Iglesia Bautista Milltown; ha sido mi amigo cercano durante años. Después que se convirtió en la reunión, él ha sido un gran creyente en sanidad Divina. Y mientras yo estaba en California, en donde estaba hablando anoche de la sanidad del Congresista Upshaw y de muchos, yo vine a casa. Mi esposa, que está presente esta noche, me dijo que el Hermano Hall estaba postrado, muriendo con cáncer. Bueno, se pueden imaginar cómo eso me haría sentir al ver que ese maravilloso y valiente soldado de Dios iba a morir. Yo dije: “Bueno, querida, ¿quién es su doctor?”.
Ella dijo: “El Sr. Dillman, creo”.
Pues, el Dr. Dillman es un amigo íntimo mío. Y ciertamente me cae muy bien. Y entonces, pensé que le hablaría al Dr. Dillman antes de ir con el Sr. Hall, pero él no estaba en su oficina, así que… Él es de Corydon, Indiana.
9 Así que, fui a ver al Sr. Hall. Y allí estaba él, había perdido como sesenta o setenta libras [27 a 31 Kg. Trad.] en las últimas cuatro o cinco semanas de su sufrimiento. Y él estaba tan amarillo como una calabaza.
Y yo le pregunté cuál era su problema. Él dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Tengo cáncer”. Dijo: “Está en el hígado”. Dijo: “Me supongo que estoy acabado si Dios no me ayuda”.
Bueno, yo amo al hombre. Así que, me arrodillé, y oré con él. Con todo mi corazón, le pedí a Dios que lo sanara, pero… Me levanté y me fui a casa. Y a la siguiente mañana, llamé para ver cómo le estaba yendo. Él se estaba poniendo cada vez peor.
Por tanto, ellos dijeron que… Se me olvida el nombre del especialista en New Albany que había tomado los rayos X en el Hospital San Edward en New Albany, Indiana. Él era el que había tomado los rayos X.
Así que, al día siguiente, me contacté con el Dr. Dillman, y le pregunté sobre el Sr. Hall. Él dijo: “Pues, Hermano Branham…”. El Dr. McCulley es el nombre del hombre. Él dijo: “Lo subimos allá, y tomamos los rayos X”. Dijo: “Él tiene cáncer en su hígado; no hay nada que podamos hacer. Está demasiado avanzado para operar”. Dijo: “No hay nada que podamos hacer al respecto ahora. El hombre se está muriendo”.
Yo dije: “Detesto escuchar eso, Dr. Dillman”.
Dijo: “Sí, él era un hombre excelente, Hermano Branham”.
10 Así que entonces… Así que, yo fui allá a ver al Sr. Hall ese día. Y él estaba muy, muy decaído. Yo volví a orar por él. Mi esposa quería verlo, y mi suegra. Y mi secretario, el Hermano Cox, también lo quería ver. Así que, todos conformamos una delegación; fuimos esa noche a verlo, porque sabíamos que no iba a durar sino solo un poquito. Y él estaba casi que no podía hablarnos. Sin embargo, todos nos reunimos, y oramos, cantamos un himno, y oramos y salimos.
Y al salir, la Sra. Hall dijo: “Hermano Branham, ¿no hay algo que Ud. pueda hacer?”.
Yo dije: “Hermana, todo lo que puedo hacer es orar, igual como lo está haciendo usted”. Y ella es una mujer muy fina. Probablemente van a estar aquí este fin de semana. Me gustaría escucharlo testificar.
Y así que, ella dijo: “¿No hay una cosa que Ud. sepa? ¿Hay otro doctor?”.
Le respondí: “Ahora, los doctores son como cualquier otra cosa. Usted le tiene que tener confianza a su doctor. Si no, no hay necesidad de que lo llame”.
Ella dijo: “¿Me sugeriría alguien más?”.
Yo dije: “Por supuesto, mi amigo…”. Uno de mis amigos aquí en la ciudad es un muchacho con el que fui a la escuela: El Dr. Sam Adair. Uno de los mejores especialistas, pienso, que el país tiene donde sea. Y así que, somos amigos del alma, lo hemos sido durante veinticinco o treinta años. Él le escribió a la Asociación Médica de Louisville el otro día sobre mis servicios. Si yo mismo lo hubiera hecho, o cualquiera de mi… Un ministro no podría haberlo hecho más agradable o mejor, después se la envió a la Asociación Médica de Louisville. Hay miles de esas saliendo.
11 Así que entonces, yo dije: “Me gustaría que él lo viera”.
Ella dijo: “Muy bien”.
Y llamé al Dr. Adair, y yo dije… Él dijo: “Ahora, Hermano Branham, lo único que podemos hacer es mandar al hombre al hospital y que le tomen rayo X”. Dijo: “Eso es todo lo que yo podría hacer”. Dijo: “Si el doctor ya le tomó rayos X en el hospital, yo iré a leer los rayos X”. Él dijo: “Le diré cuando regrese si eso es verdad o no”.
Bueno, yo dije: “Bueno, eso le ayudaría a ella un poco”.
Entonces, él fue allá y leyó los rayos X, y regresó. Él dijo… Nos conocemos el uno al otro. Yo lo llamo: “Sam”, y él me llama “Billy”. Así que él dijo: “Billy”, dijo: “el hombre va a morir. Tiene cáncer en su hígado. Eso es todo”.
Así que, yo dije: “¿No hay algo que pueda hacer para ayudar de alguna forma, o algún otro doctor?”.
Había un especialista en Louisville. Creo que es… el Dr. Abel creo, era su nombre. Él tiene una clínica. Así que dijo: “Yo podría enviarlo allá, pero lo único que él podría hacer es tomar rayos X”. Dijo: “Ud. tendría que sacarlo de esa cama allá”. Y dijo: “Mejor es que lo deje tranquilo, lo más tranquilo de lo que está”.
12 Bueno, fui y le pregunté a la Sra. Hall. Ella dijo: “Bueno, si se puede hacer algo, llévelo, Hermano Branham”.
Así que, bueno, mandaron la ambulancia, lo levantaron, y lo llevaron a… doctor en Louisville. Y lo trajeron de nuevo. Por supuesto, ellos no le dirían a la Sra. Hall; se lo dirían al doctor.
Entonces, el doctor llamó al Dr. Sam Adair, y dijo: “El hombre está acabado. Eso es todo”. Dijo: “No hay nada que se pueda hacer por él”.
Así que, el Dr. Adair me llamó y dijo: “Billy”, dijo: “tu amigo el Rev. Hall se va a…”. Aquí está la expresión que él hizo. Dijo: “Va a saltar por la borda en los próximos cuatro días”. Dijo: “Él se irá dentro de cuatro días. No puede durar más que eso. Esas son las noticias”.
Yo dije: “¡Vaya!, Dr. Adair”, dije: “Odio escuchar eso”.
Él dijo: “Seguro. Todos nosotros”.
Le dije: “¿No hay nada que pueda hacer por él en la esfera médica?”.
Dijo: “Ni una sola cosa, Billy”. Dijo: “No le podemos sacar al hombre el hígado, y que viva”. Y dijo: “No se puede hacer nada”. Dijo: “Si él es un predicador, me imagino que está listo para irse”.
Yo dije: “Oh, sí. Pero solo tiene unos cincuenta y cuatro, cincuenta y cinco años de edad”. Y dije: “Él todavía podría predicar el Evangelio, y tantas cosas que podría hacer. Simplemente odio verlo ir siendo así de joven”. Yo dije: “Aunque, yo creo que él saldría de esta vida a la otra, porque es un Cristiano verdadero”.
13 ¿Alguien aquí conoce a Will Hall de Milltown, Indiana, al Rev. Will Hall? Levante su mano. Seguro. Hay gente aquí que lo conoce. Él es un hombre muy fino. Así que yo dije: “Bueno, Ud. dice que él se va a morir”.
Él dijo: “Sin duda, Billy”, dijo: “Él estará muerto dentro de cuatro días”. Dijo: “El cáncer se ha diseminado. Se ve como una araña grande sentada en su hígado, y simplemente diseminado de esa manera”. Dijo: “Él ya está consumido”.
Yo dije: “Bueno, muy bien. Gracias, Dr. Adair”.
Y yo fui allá. Llamé a la Sra. Hall. Dije: “Hermana Hall, odio decirle esto”. Pero yo dije: “El Dr. Adair dice que el doctor en Louisville dijo que moriría dentro de cuatro días”. Y ella comenzó a llorar, se recargó en mí, igual como una madre anciana. Y yo dije: “Hermana Hall, odio tener…”.
Dijo: “Hermano Branham, ¿hay una cosa que Ud.….?”.
Le dije: “Hermana Hall, he hecho todo lo que sé hacer, solo orar. Eso es todo lo que puedo hacer. El doctor hizo todo lo que podía hacer. Por tanto, si es la hora de partir del hombre, nuestro querido hermano cruzará directamente por el velo hacia la gloria”. Y yo dije: “Eso es todo lo que podemos hacer”.
Bueno, ella estaba muy triste. Esa noche, tomé a la familia y fuimos otra vez a verlo de nuevo. Él apenas podía hablar conmigo.
14 Yo nací en el estado de Kentucky. ¿Hay alguna gente por aquí que cree en cazar ardillas? Veamos sus manos. Bueno, eso está muy bien. Solo quería saber si yo estaba en casa o no. A veces me gusta ir a cazar ardillas. Yo me topé…. Uds. tienen buenos bosques por aquí.
Yo pensé… A la mañana siguiente, yo tenía que ir Erie, Pennsylvania, y luego volvíamos, y nos íbamos al extranjero. Estaría fuera —el Hermano Baxter y yo, y un grupo— por unas seis semanas. Entonces, había tanta gente abarrotada, y aglomerada en la casa, y por el estilo. Yo estaba casi agotado por el solo hecho de venir de California, además. Y el Hermano Baxter ya había pasado, y llevado a su familia a Vancouver, yo me iba a encontrar con él allá arriba en Ohio, Toledo, y luego ir a Erie. Y probablemente haya gente aquí esta noche que estuvo allá en aquella reunión. Y así que entonces, ellos estaban…
Yo fui y dije… a la siguiente mañana, yo dije: “Ahora”, a mi esposa, le dije: “Querida, voy a salir e ir al bosque. Dudo que pueda cazar ardillas porque tengo mucho sueño”. Logramos vaciar la casa como a las doce, o doce y media. Y yo fui y tomé mi viejo rifle .22, y lo bajé, y mis viejos overoles, y los enrollé en la esquina, así que… Puse el despertador a las tres en punto, para poder levantarme e ir a cazar ardillas —alejarme en el bosque, quizá, después de un día, entonces podría dormir— descansar un poquito antes de ir a la siguiente reunión.
15 Y como a las tres en punto, sonó el despertador. Y me desperté y lo apagué. Mi pobre esposa estaba profundamente dormida, eso ni siquiera la movió. Entonces, me levanté y me puse los overoles, y me fui a la sala de estar, miré por la ventana, no había nadie afuera. Pensé: Bueno, está bien entonces. Debe estar bien que yo vaya.
Así que, tomé mi pequeño viejo rifle, comencé a atravesar la habitación hacia el baño. Y cuando lo hice, miré colgando aquí por la pared, una manzanita vieja, así de grande, que estaba toda… Uds. saben cómo le llamamos a una manzana rugosa (Uds. Hossier que están aquí) [Nativos de Indiana. Trad.], toda comida por gusanos, y de apariencia amarga. Solo una cosita, se miraba así, bastante defectuosa, colgando allí. Y dije: “Bueno, ¿qué hizo…? ¿Qué hizo Meda…?”…. esa es mi esposa. Yo dije: “¿Por qué colgaría ella esa cosa en la pared?”. Pensé: Bueno, no entiendo por qué puso ella esa manzanita vieja y rugosa de esa manera, y colgarla en la pared.
16 Bueno, la luz del pasillo la estaba apenas mostrando un poco; podía verla colgando allí. Y yo pensé: Bueno, ¿qué…? Y de repente me fijé, y no estaba colgando en la pared. Estaba colgando en el aire. Bueno, entonces supe que eso venía de Casa. Así que, bajé mi rifle y lo coloqué en una esquina, y aventé mi sombrero a la esquina, me arrodillé. Yo dije: “¿Qué quieres que Tu siervo sepa, Señor?”.
Y me fijé… y en eso vino bajando otra pequeña, igual a esa. Y otra, y otra, hasta que cinco de esas estaban colgando allí. Y luego, bajó una gran manzana aproximadamente así de redonda que era amarilla con rayas rojas. Una manzana de apariencia bonita y saludable. Y solo dio una gran mordida de esa manera, y se tragó una de ellas, luego dos, luego tres, luego cuatro, luego cinco. Y la manzana se fue, y sobre eso, colgando justo donde estaba la manzana esta, Eso estaba haciendo: “¡Whhheww!”.
Yo solo me quedé muy callado. Dije: “¿Qué quieres que Tu siervo haga, Señor?”.
Y Él dijo: “Levántate, y ve a decirle al Hermano Hall que ASÍ DICE EL SEÑOR, él no va a morir, sino vivir”.
No hubo cacería de ardillas ese día.
Me quité mis overoles, fui y desperté a mi esposa. Ella está sentada aquí, en alguna parte. Dije: “Querida, acabo de ver una visión. El Hermano Hall va a vivir”.
Y ella dijo: “¿Es así?”.
Yo dije: “Él va a vivir. Nada puede detenerlo”.
17 Entonces, me puse mi otra ropa, y fui para allá. Ellos le estaban frotando sus manos, y él estaba llorando, y todo. Y yo dije: “Bueno…”. Yo entré.
La Sra. Hall dijo: “Oh, Hermano Branham, él está a punto de irse”. Dijo: “Estuvimos toda la noche esperando que él se fuera”.
Y yo dije: “¿Cree que él me reconocería?”.
Ella dijo: “Oh, pienso que lo hará”.
Y yo entré. Dije: “Reúna a toda la gente en el patio”, en donde estaban sentados con él. Y dije: “Métanlos a la casa, porque tengo el: ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Ella dijo: “¿Es algo bueno?”.
Le respondí: “Sí”.
La pobre pequeñita comenzó a gritar, y a caer de rodillas.
Yo dije: “Venga ahora, y párese cerca”. Dije: “Hermano Hall, ¿puede escucharme?”.
Y él seguía diciendo: “¿Maddie, Maddie?”, esa es su esposa.
Y le dijo: “Está hablando mi Hermano Bill contigo”.
Entonces yo dije: “Hermano Hall, ¿me escucha?”. Yo lo estaba sacudiendo.
Él se dio la vuelta, y sus ojos cansados… Él dijo: “Oh, Hermano Bill, pensé que había cruzado al Otro Lado”. Dijo: “Todavía no me voy”.
Yo dije: “Y no se va a ir, Hermano Hall, ahora”. Yo dije: “Hace un rato estaba a punto de ir de cacería”, y le repetí la visión de él. Yo dije: “Hermano Hall, ¿cuánto tiempo lleva enfermo?”.
Él dijo: “Maddie, ¿cuánto tiempo llevo enfermo?”.
Ella dijo: “Ahora, déjame ver. Te enfermaste en un cierto mes. Son exactamente cinco meses”.
Yo dije: “Eso es lo que pensé”. Esas cinco manzanitas viejas y rugosas. “Pero ASÍ DICE EL ESPÍRITU SANTO DE DIOS, vas vivir”.
18 Así que, el juez de la ciudad (el ex juez)… su hermana se casó con el hermano del Sr. Hall, así que ella estaba allí. Ella dijo: “¿Cómo va a vivir el hombre con un cáncer en él como ese?”.
Yo dije: “No lo sé, pero Dios dijo que él va a vivir. Y eso satisface… Cuando Él lo dice, va a suceder”.
Ella dijo: “¿Quiere decir que él va a vivir?”.
Yo dije: “Sí señora”.
Y me di la vuelta, tan feliz, salí —el Hermano Cox, y todos nosotros. Y salimos y nos subimos al carro. Y el pobre Hermano Hall estaba simplemente con sus manso débiles, y manteniéndolas levantadas de esa manera. Él estaba diciendo: “Gracias, querido Jesús. Predicaré todo el tiempo que me des aliento para predicar”. Y alabando a Dios, antes de que sucediera. Antes de que algo ocurriera. Pero, Dios ya lo había dicho.
19 Entonces, yo me fui a casa y llamé al doctor. Dije: “¿Doctor Sam?”. Uds. pueden llamarlo, es el Dr. Sam Adair en Jeffersonville, si quieren… tiene la clínica grande allí. Yo dije: “¿Doctor Sam?”.
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “¿Sabe que el reverendo Hall el que Ud. dijo que iba a saltar por la borda en cuatro días?
Dijo: “Sí, lo hará”.
Yo dije: “No, no lo hará”. Dije: “Él va a vivir”.
Él dijo: “Oh, Billy, ¿cómo puede él vivir con cáncer en su hígado?”.
Le respondí: “No lo sé, pero Dios me acaba de mostrar una visión”. Dije: “El Dr. Adair, ¿cuántas veces lo ha visto?”.
Él dijo: “Bueno, Billy, no quiero dudar tu palabra, hijo, Pero, mira, el viejo doctor tendrá que verlo”.
Yo dije. “Bueno, Ud. no morirá de vejez cuando lo vea”.
Dijo: “Bueno, ¿cuándo va a suceder?”.
Dije: “No lo sé”.
Él dijo: “¿Está él sanado en este momento?”.
Yo dije: “No lo sé. Pero Dios dijo que no va a morir con ese cáncer y que no va a morir”.
Él dijo: “Tendré que ver eso”.
Yo dije: “Usted lo verá”.
Él dijo: “¿Cuándo se va a ir usted?”.
Le dije: “Mañana”.
20 Estuve fuera seis semanas. Yo regresé. Tuvimos una noche en el gimnasio de la secundaria en Jeffersonville. Bueno, tenían como a cuatro mil adentro, unos cuatro mil afuera. Al día siguiente, yo me estaba preparando para ir a Nueva York para ir al África. Y justo cuando llegué a la plataforma, como a esta hora, acababa de llegar avanzada la tarde; fui a la reunión. Y mi hijo, y ellos, me metieron. Yo llegué a la plataforma, y estaban en… tuvieron que darse prisa y repartir las tarjetas de oración mientras nosotros estábamos en la reunión, porque acabábamos de llegar. La gente estaba abarrotada y llenaba la calle.
Y de casualidad miré, sentado aquí arriba en las gradas estaba el Dr. Dillman de Corydon. Yo dije: “Un gusto verlo, Dr. Dillman”. Él inclinó su cabeza.
Y en eso miré, sentado por aquí, y estaba el Dr. Baldwin de Jeffersonville. Su esposa acababa de ser sanada de asma, sentada en mi casa. Él puso sus brazos alrededor de mí, y simplemente lloró allí en la casa. Dijo: “Billy, ella está tan normal como puede estarlo”.
Yo dije: “Me da gusto verlo, Dr. Baldwin”. Él asintió con la cabeza.
Y de repente miré, parado lejos en la parte de atrás, y allí estaba el Dr. Sam Adair, no pudo entrar. Él estaba parado en la entrada. Y yo dije: “Gusto en verlo, Dr. Adair”.
Y de repente miré, sentado por aquí, y aquí estaba sentado el Hermano Hall. Yo dije: “Dr. Dillman, ¿se acuerdo de su paciente, el Sr. Hall?”.
“Sí señor”.
Y yo dije: “Dr. Adair, ¿se acuerda que le dije al respecto, que él iba a vivir?”.
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “Usted dijo que tendría que verlo, ¿no es así?
Yo dije: “¿Quiere testificar, Hermano Hall?”.
Él dijo: “¡Oh, gloria a Dios!”. Él dijo: “¿Testificar?”. Dijo: “Yo he subido treinta y cinco libras”. [15 kg. Trad.]
Él se paró allí, y déjeme decirle, eso lo puso en marcha entonces. Y ellos lo llevaron… y el doctor llevó a ese hombre al hospital, y lo puso bajo rayos X, y lo intentó de todas formas que pudo, y no pudo encontrar una pizca de cáncer. Él pesa ciento ochenta y cinco libras [83 Kg. Trad.] Hace dos años, y él está en perfecta salud viviendo en Milltown, Indiana esta noche, llámenlo y cárguenlo a mi cuenta, con Georgie Carter.
21 Por cierto, hablando del doctor, si surge que le llaman, pregúntenle esto: Hace unos días… No sé si él apreciará que diga esto en la audiencia, o no, pero es un buen tipo. Y recuerde, Uds. que critican a los doctores, tengan cuidado con lo que están haciendo. Muchos de ellos son excelentes hombres Cristianos creyentes.
Cuando yo entré al África, llevaba solo un día y la Asociación Médica me llamó la mañana siguiente, me dio la diestra de compañerismo, y dijo: “Todos los hospitales de Sudáfrica están abiertos para usted”. Dijo: “Eso es verdaderamente sanidad Divina, y lo creemos de esa manera”.
Yo dije: “Gracias”. Eso es correcto. Y ellos vinieron y desayunaron. Yo quería desayunar, por supuesto, en algunas de esas reuniones intensas, uno no come, solo se espera en el Espíritu del Señor.
22 El doctor entró a mi casa, y dijo… Mi esposa vino y dijo: “El Dr. Adair está allá afuera en el porche, quiere verte”.
Y yo tenía un grupo de gente en el cuarto. Dije: “Pásalo a la sala de estar”. Yo sabía que era algo.
Yo fui y dije: “¿Qué sucede, doctor?”.
Él me dijo que estaba tratando de comprar… Dijo: “Billy, ¿crees que esta ciudad debería tener una clínica?”.
Le respondí: “Cada ciudad debería tener una clínica”.
Él dijo: “¿Deberían tener un buen doctor?”.
Yo dije: “Cada ciudad”.
Dijo: “¿Piensa que yo sería considerado como un doctor digno?”.
Yo dije: “No veo a alguien más que sería más digno”. Dije: “Usted es comprensivo”.
Él dijo: “La mayoría de mi consulta es con gente pobre, Billy”. Dijo: “Yo no voy a la iglesia tanto como debería. Pero”, dijo: “ellos vienen si necesitan cirugía”, dijo: “Yo se las doy, ni siquiera les cobro por eso. Usted sabe eso”, Dijo: “De esa manera es como yo sirvo a Dios”.
Yo dije: “Bueno, esa no es la manera correcta de hacerlo, pero eso es bueno. Eso es bueno”. Y le dije: “La manera como tiene que hacerlo, es nacer de nuevo para servir a Dios”.
23 Y él dijo: “Bueno, vine a preguntarle algo”. Dijo: “Leo en la Biblia donde solían venir y le preguntaban a la gente distintas cosas, si estaban consultando”. Dijo: “Yo tengo un problema”.
Y me contó dónde quería poner una clínica. Y él no podía conseguir el lugar. Esa mujer no dejaba que él lo tuviera en lo absoluto.
Yo dije: “Vamos a orar”.
Entonces, nos arrodillamos y oramos. Él dijo: “No hay otro lugar en la ciudad donde yo pudiera colocarla”. Y estaba en un distrito muy malo. Pareciera que no debiera estar allí. Mientras yo estaba orando, vi otro lugar en Wall y Market. En la visión, vi allí una clínica de ladrillos rojos, colocada allí.
Así que, después de orar, yo dije: “Dr. Adair olvídese de aquel lugar allá. Este terreno grande por aquí en la esquina de Wall y Maple está en el mejor punto de la ciudad. El Señor se lo da”.
Él dijo: “¡Billy!”. Dijo: “Hijo”, dijo: “Yo ya perseguí eso por la corte durante las últimas seis semanas”. Dijo: “Eso no se puede tocar en veinticinco años”. Dijo: “Está asegurada por unos herederos en Boston, o algo allá arriba”. Y dijo: “No puede tocarse en veinticinco años”.
Yo dije: “Dr. Adair, Él me acaba de decir que es suyo. Y Ud. va a tener allí una clínica de ladrillos rojos”.
Dijo: “Hijo, no veo cómo eso pueda suceder”.
Y yo dije: “Bueno, Él simplemente lo dijo así”.
“Bueno”, dijo: “Acabo de salir del caso de la corte con respecto a eso, hace dos días”. Él dijo: “No se puede tocar”. Dijo: “No hay necesidad de intentarlo”.
Yo dije: “Bueno, simplemente no discuta conmigo. Solo vaya y crea lo que le he dicho, porque el Señor se lo ha dado”.
24 A la mañana siguiente sonó el teléfono, y él me llamó. Él dijo: “Billy, estoy muerto de frío”.
Yo dije: “¿Qué le pasa?”.
Él dijo: “Me están recorriendo escalofríos”. Dijo: “Tuvieron una reunión anoche en Boston, y ofrecieron el terreno. Y yo ya lo compré, ya lo hice esta mañana”.
De eso hace ocho meses, y hay una clínica médica grande y bonita en el mismo lugar, construida de ladrillos rojos, exactamente de la manera que el Señor lo mostró.
Ayer, después de partir… o, antes de ayer, después de partir de allí, yo estaba allí hablando con él, y lo estábamos repasando. Él dijo: “Billy, se lo he contado a miles de personas que han pasado una y otra vez por aquí”, de lo que Dios hizo por él esa noche.
25 Vengan a Dios con sinceridad. No duden nada. Tengan fe en Dios.
Ahora, cuando Dios muestra, Dios lo hará. Lo que Dios dice, Dios está obligado a Su Palabra.
Ahora, amigos Cristianos, esto es primero. Esta es la Palabra de Dios. Cualquier tipo de ministerio que está edificado sobre cualquier otra cosa aparte de esto es un error. Esa es la Palabra de Dios principalmente —primero, básico. Pero entonces, Dios puede hablar a través de Sus siervos en dones. ¿Creen Uds. eso? Luego lo que Él dirá en la manera —lo que yo les he estado testificando, de esas cosas— esa es la Palabra de Dios de manera secundaria. Y si Dios les dice que hagan una cierta cosa, Uds. vayan y háganlo. Y si no lo hacen, entonces sería como dejar de hacer Su Palabra aquí.
Si Él dice: “Venid a Mí todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar”, si Ud. no viene, pues, usted simplemente… Esa Palabra no le sirvió de nada. Pero, Él les dio una invitación, los llamó, y Ud. no vino. Así que entonces, no servirá de nada.
Así que entonces, mientras se esté moviendo el Espíritu Santo entre la gente, permítanme pedirles en el Nombre de nuestro querido Señor Jesús, que le crean a Él esta noche con todo su corazón. Si Él estuviera aquí esta noche, haría las mismas cosas que hizo en las riberas de Galilea, y en la ciudad de Jerusalén, Capernaum, y por toda Galilea, Judea. El haría las mismas cosas. Y aquí estaba Su declaración.
26 Ahora, para algunos de los nuevos, que es la primera vez que están aquí, solo les voy a citar esto de nuevo. Jesús no reclamó ser un sanador Divino. Y cualquier hombre en esta tierra no puede afirmarlo, y estar en lo correcto, reclamar ser un sanador Divino, porque no hay sanadores divinos. Solo Dios es el sanador. Jesús dijo: “El Hijo no hace nada. Es el Padre que mora en Él; Él hace las obras”. ¿Es eso correcto? Él hace las obras. ¿Es eso correcto? Es Él que hace las obras.
Jesús dijo… Ahora, Jesús pasó al lado de lisiados, ciegos, torcidos, cojos, paralíticos, toda clase de gente, y nunca los sanó. La Biblia dice que Él lo hizo. Pasó por el estanque de Betesda donde grandes multitudes —muchas, muchas, muchas veces más de los que están aquí esta noche— de lisiados, ciegos, cojos, secos, esperando el movimiento del agua, y nunca sanó a uno de ellos. Se fue hacia un hombre que yacía en un lecho, y lo sanó, y siguió adelante.
¿Por qué Él tenía tan… el más compasivo, y pasó de largo a toda esa gente lisiada? Porque Él dijo: “Yo no puedo hacer nada excepto que el Padre me lo muestre”. San Juan 5: 19 “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre: también lo hace el Hijo igualmente”.
Si leen detenidamente por la Escritura —siempre ha sido a través de todas las edades— los milagros no se llevan a cabo a voluntad del hombre; es por la voluntad de Dios. Dios muestra visiones, pone gente, y les dice… Gedeón, y en todo el trayecto, como Elías. Un hombre vino y dijo: “Bueno, necesitamos…”.
27 Una vez, resultó ser uno de mis administradores, no el hermano Baxter, sino era un hombre que estaba con nosotros, uno de los administradores de campo. Y un periódico había hecho una declaración bastante crítica que era absolutamente falsa. Puedo esperar una crítica amistosa, pero la crítica no fue debida porque no era verdad. Mientras sea la verdad, está bien; pero no era verdad. Y este administrador dijo: “¿Por qué no sale allá y se arrodilla y le dice a Dios que queme ese lugar?”.
Yo dije: “Oh, hermano, no pienso…”.
Él dijo: “Lo que necesitamos hoy día son más Elías”. Dijo: “Elías hubiera llamado fuego del cielo”, dijo: “Como hizo con los cincuenta”.
Bueno, el hermano solo estaba equivocado, ¿ven? Elías no llamó fuego del cielo, sino solo cuando Dios se lo mostró“.
Él dijo: “Oh, Hermano Branham”, dijo: “Elías solo salió allá y desafió audazmente, dijo: Sal y prueba quién es Dios”.
Yo dije: “No. Él nunca. Dios le dijo primero”.
Oh, él dijo: “Él nunca vio ninguna visión”.
Yo dije: “Sí, lo hizo”. Dije: “Cuando él dijo… Cuando colocó su buey, y por el estilo, sobre el altar, y le derramó el agua encima, salió allá y dijo: ”Dios he hecho esto por mandato Tuyo“. ¿Es eso correcto? Entonces el fuego comenzó a caer, después de haber completado todo, mira. Primero, tiene que mostrarse.
28 Ahora, en primer lugar, la Palabra de Dios dice que Jesucristo lo sanó a Ud. en el Calvario cuando Él murió hace mil novecientos años. La Palabra de Dios enseña eso. ¿Es eso correcto? Muy bien. Así como Él fue herido por tus rebeliones.
[Ruptura en la cinta]… ¿quiere discutir conmigo? El hombre está allí. Y yo no lo veo. Me es imposible verlo. Pues, yo tengo otro sentido. Y ese sentido es el tacto. Y mi tacto es tan directo como mi vista. ¿Es eso correcto? Así que ahora, yo no lo veo. Me es imposible verlo. Pero él está allí porque yo lo siento. Ahora me es imposible sentirlo. Él está fuera de mi alcance, pero yo sé que está allí por la vista.
Ahora, ¿cuántos sentidos controlan el cuerpo humano? Cinco: vista, gusto, tacto, olfato y oído. ¿Es eso correcto? Ahora, yo lo veo ahora. Mi vista… Mi sentido de la vista dice que él está allí, pero mi sentido del tacto está inactivo. Ahora yo sé que él está allí por el sentido del tacto, y mi vista está inactiva para él.
Gracias, muchas gracias. Golpee algo en el piano allí, por favor señor. Solo… ¿cuántos escuchan eso? ¿Cuántos vieron eso? No, Uds. nunca lo vieron. No pueden verlo. Bueno, ¿cómo sabe que esa era una nota musical? ¿Cómo sabe que ese es un piano? ¿Lo vieron que venía por el aire? ¿Lo gustaron? ¿Lo tocaron? ¿Lo olieron? Pero Uds. saben que está allí, ¿no es así? Uds. lo escucharon. ¿Es eso correcto?
29 Ahora mire lo que es la fe. La fe es el sexto sentido. Cinco sentidos controlan a este hombre. Dios puso al hombre en cinco sentidos para contactar su casa terrenal. Uds. no contactan a Dios con sus cinco sentidos. Uds. conocen a Dios por fe, el cual es el sexto sentido, que son los dos sentidos del alma: fe e incredulidad. Y si Uds. están poseídos con fe, la fe es tan real para Uds. como lo es la vista. Si Uds. creen que esa camisa es blanca, esta noche; si tienen vista, y tienen fe en su vista, y dicen que esa camisa es blanca; si creen que Jesucristo los sanó en el Calvario, y su fe les declara tanto como su vista lo hace con esto, Uds. están sanados ahora mismo. Está concluido, ¿ven?
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve, gusta, palma, huele o escucha. Usted lo cree”.
Dice: “Bueno, no me siento diferente”.
No se supone que deba sentir algo diferente. Se supone que debe creer. ¿Es eso correcto? El Señor les bendiga. Tengan fe en Dios.
30 Ahora, no hagan como si tuvieran fe; en verdad tengan fe. Y le doy gracias al Padre Celestial esta noche, con todo mi corazón, por dar Sus manifestaciones a Su pueblo a través de Su Palabra, a través de Su poder, a través de Sus dones, y para mostrarle a la gente en este día que estamos viviendo que Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. ¿Inclinamos nuestros rostros? Lamento tomar todo ese tiempo.
Padre en el cielo, envía el Espíritu Santo en gran poder esta noche. Confirma Tu Palabra en todas partes. Que cada persona que está enferma en este edificio salga de aquí caminando, saltando, alabando a Dios. Que estén testificando mañana en la ciudad. La reunión está por terminar, ahora. Y yo oro, Dios, que Tú hagas algo que comience un avivamiento chapado a la antigua aquí en esta ciudad, y por todo el país.
Concédelo, Señor. Sabemos que Jesús viene. No sabemos cuándo, pero creemos que es pronto. Yo oro que Tú prepares a la gente. Si hubiera pecadores aquí esta noche, incluso y sobre todos los enfermos que han de ser sanados, concede que el pecador se convierta en creyente esta noche, y acepte a Cristo como su Salvador personal.
Concédelo, Señor. Escúchanos ahora, y responde la oración. Y que el hermoso Jesús, Tu Hijo amado, nuestro Salvador, que Él venga esta noche, y more con Su pueblo, y haga señales y maravillas delante de ellos como lo hizo cuando estaba aquí en el cuerpo de carne. Dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más. Empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin del mundo”.
Concédelo esta noche, Padre, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
31 [Ruptura en la cinta]… como pueda, ore. Crea en Dios. Para lo que tenemos su nombre y domicilio allí: Queremos escribirle después que termine, ver lo que ha sucedido, cómo le está yendo.
Ahora, Dios es el único que puede ayudarlos. Todos nos damos cuenta de eso. Y ahora, sean muy reverentes. Y vamos solo a tararear una vez, siendo que he hablado un poco largo, y yo… esperando por Su presencia. Vamos como a tararear, Solo Creed. Ahora, vengan, juntos. Un poco lento, así:
Solo creed, solo creed;
Todo es posible, solo creed;
Solo creed, solo creed;
[Ruptura en la cinta]… dolores de cabeza.
32 Había un bebé pequeño; tenía epilepsia, y tenía un trapo amarrado con un alfiler. Le estaba dando un ataque en la plataforma misma. Y yo le pedí a nuestro Padre Celestial… Dije: “Todos inclinen sus rostros”. Y sin embargo, había cierto resentimiento. Uno lo podía sentir en la parte de atrás, probablemente tan largo como lo es este edificio. Había como veintiocho mil personas allá. Así que había casi… lejos en la parte del patio del lugar. Simplemente seguía viniendo un resentimiento.
Y yo miré; era un ministro y cerca de ocho o diez de su gente. Y yo le dije al ujier, dije: “Ve y haz que ese ministro incline su rostro”.
El ujier regresó un momento después, dijo: “Él dijo: Este es un lugar público de adoración”. Él no tenía que hacerlo.
Yo dije: “Señor, ¿así que no va inclinar su rostro?”.
Él dijo… se quedó allí con su rostro levantado.
Yo dije: “Muy bien. Ese es su privilegio americano, pero recuerde, yo no soy responsable”.
Y el pequeño bebé con un ataque fuerte. Dije: “Padre Celestial, no dejes que el inocente tenga que sufrir por el culpable. Te pido que sanes al pequeño bebé en el nombre de Tu Hijo Jesús”. El espasmo dejó al pequeño bebé. Y así que yo dije: “Bueno, estamos muy agradecidos”. Y el bebé bajó.
Y yo escuché una conmoción. Y todo el grupo fue afectado con la epilepsia allí mismo, y alrededor.
33 Ahora, Uds. solo escríbanle a Richard T. Reed, Jonesboro, Arkansas, Tabernáculo La Bendita Hora Bíblica, y vean eso. Todo el grupo tenía epilepsia, y todavía tienen ataques epilépticos. Yo puedo probar unas de estas declaraciones aquí que estoy diciendo por estadísticas del gobierno… o, escritos del gobierno. Oficiales, agentes del FBI, que asistieron a la reunión, y lo siguieron, y observaron, y lo escribieron. No estamos jugando a la iglesia, amigos, sean reverentes, ¿ven? Sean reverentes.
34 Ahora, escuchen algo… [Ruptura en la cinta].
¿Está creyendo esta noche que el Señor Jesús está aquí en el edificio y que puede sanarlo? [“uh-huh”]. Haga eso. ¿Cree que esas cosas que Ud. ve y escucha…? ¿Es esta la primera reunión en la que ha estado? [“No”]. Ud. ha estado en otras reuniones. Oh, ha estado en las reuniones en Flint, Michigan. Muy bien. Bueno… [El hombre habla con el Hermano Branham, pero es poco claro]. Ya veo.
Ahora, solo Dios puede ayudarlo. Ahora, Ud. me acaba de decir cuál era su problema, de tener una enfermedad del corazón. Eso es verdad. Tal vez entonces, siendo que me dijo lo que está mal con usted, tal vez el Señor me dirá otra cosa para usted. Así que solo siga ejercitando su fe, ¿lo ve?
Ahora, ¿me cree que soy Su profeta? [“Sí”]. Usted haga eso. Digo eso con humildad, mire, solo… porque Él dijo esto: “Si logras que la gente te crea, y luego eres sincero cuando tú ores, allí es cuando sucederá”.
Usted es un ministro, también. ¿Es eso correcto? Sí, señor. ¿Y no acaba de cruzar las aguas en alguna parte del extranjero?“. [”Acabo de regresar de Inglaterra“]. Dios le bendiga. Ahora, ¿cree usted? [”Sí señor“]. Vaya, sea sanado de su problema del corazón, ahora. [El hombre continúa hablando]. El Señor le bendiga. Dios sea con usted ahora. Se va a poner bien. Dios le bendiga.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
35 Miren, el solo hablar, solo un poco. Quiero que sean muy reverentes allá en la audiencia, ahora y crean con todo su corazón.
[Ruptura en la cinta]. ¿Cree que fue la verdad? ¿Usted…? Está pensando en alguien más, ¿no es así? Ud. está preocupada por alguien más. Es su bebé. ¿Es eso correcto? El bebito está allí acostado. Solo tenga fe en Dios. Dios puede hacerlo, si Ud. solo cree.
Muy bien. Traigan al bebé. ¿Cómo le va, hermana? ¿Cree con todo su corazón? [La hermana habla con el Hermano Branham]. Yo verdaderamente creo eso. Creo que Ud. es una creyente. Cualquiera con esa actitud podría con toda seguridad tocar el corazón de Dios. Ud. está enferma, y hay algo mal con su sangre. Una condición anémica. ¿Es eso correcto? Usted tiene una condición asmática, también. ¿No es eso verdad? Tiene… algo sobre un doctor. No, un doctor ha estado viendo a este bebé. ¿Es eso correcto? El bebé está enfermo, también. Oh, el bebé está peor que usted. El bebé también está anémico, y tiene una hernia. ¿Es eso correcto? Y veo a un doctor menear su cabeza que el doctor no puede hacer nada por el bebé. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto, levante su mano.
¿Puede Dios sanarlos a ambos? ¿Acepta la sanidad de Uds. dos? Ahora, el doctor ya hizo todo lo que podía hacer. Él es sincero en eso. Pero Dios puede ayudarla ahora. ¿Cree Ud. eso?
Señor Jesús, oro por misericordia para este bebé encantador y la mamá. Que ambos se vayan a casa esta noche, y por Tus llagas, que sean curados. Que Satanás no sea capaz de tocarlos.
Sal de ellos, Satanás, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
La bendigo, mi hermana. Y bendigo al bebé en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo Quien conoce su vida, y al bebé también. Ahora, ¿cree que se va a poner bien? [“Sí”]. Lo obtendrá. Dios le bendiga.
Digamos: “Gracias sean dadas al Señor Jesucristo”. Amén.
36 Cada persona aquí debiera de creer ahora mismo. El Ángel de Dios, cuya fotografía está en este papel, que es conocido científicamente en todo el mundo entero en este momento, Él está aquí en esta audiencia ahora mismo. Él no está parado ni a unos cuantos pies de donde yo estoy. Un día, en el día del juicio, verán que les he dicho la verdad. Él está aquí ahora, y sanará a cualquier persona que crea en Él.
Crean en Jesucristo, que Él los ha sanado. Tengan fe en Dios. Dios conoce todas las cosas, ¿no es así? Crean en Él.
¿En dónde está la dama que acaba de sanar con ese bebé? Así lo pensé. Yo la vi a Ud. parada sobre ella, aquí en una sombra, y miré alrededor. Yo pensé: Bueno, aquí está parada esa mujer aquí mismo. Luego las vi juntas. Ud. está sufriendo con un problema cardíaco, ¿no es así? Solo regrese a su asiento. Dios le bendiga. [Palabra poco clara] acepte al Señor Jesús.
Tenga fe. Todas las cosas son posibles si puede creerlo.
37 ¿Cómo le va? Usted tiene un problema estomacal, ¿no es así? Uh-huh. Sí, señor. Es una especie de parásito. Entra en su estómago. Le causa muchos problemas. Yo sé lo que son. Yo mismo los he tenido. Sí, señor. Bueno, el Señor me sanó a mí, hijo. Él puede también sanarlo a usted.
Por cierto, ha venido de muy lejos para llegar aquí, también, ¿no es así? Vino aquí pidiendo un aventón, o algo por el estilo. Lo vi en la carretera, moviéndose… ¿Es eso correcto? ¿Acaso no viene de una región que tiene muchas planicies, o algo por el estilo? Yo diría en el Oeste, en alguna parte. ¿Es eso correcto? [“Sí señor”]. Ahora, vaya a casa. Usted se va a poner bien y será un hombre normal otra vez. Tu fe te ha salvado, hijo. Dios le bendiga en el Nombre del Señor. Sí señor. Muy bien. Siga adelante.
Digamos: “¡Gracias a Dios!”. Tengan fe, y crean en el Señor Jesús. ¿Cuántos creen que Jesús resucitó de los muertos? ¿Creen que Él está aquí esta noche? ¿Qué Él es el mismo Señor Jesús que resucitó de los muertos, obrando entre los hombres? Bueno, tengan fe en Él y Él lo concederá.
38 El mismo Señor Jesús que resucitó de los muertos…
Ahora miren. Cuando Él resucitó de los muertos, iba en Su camino a Emaús… una gente iba. Solo quiero hablar un momento. Cuando la unción se pone muy profunda, algunas veces no puedo mantenerme así. Pero escuchen atentamente ahora: En el camino a Emaús, Él se encontró con algunos de los discípulos, y hablaron con Él todo el día. Y cuando Él llegó allá esa noche, había una cierta cosa que Él hacía, solo de una cierta manera, que sabían que era Él. ¿Es eso correcto?
Ahora, Él ha estado con nosotros todo el día. Él ha estado con muchos de Uds. durante años. ¿Es eso correcto? Ahora, observe la manera como Él hace las cosas. ¿No lo han visto a Él en su vida, la manera como Él hace las cosas? ¿Cuándo Él los libró de aquel accidente? ¿Cuándo El los salvó de aquel episodio de enfermedad? ¿Cuándo no tenían dinero y alguien les compró unos víveres? Entienden lo que quiero decir, ¿no es así? Así es como Él hace las cosas, ¿ven? Él está con nosotros. Él resucitó de los muertos. Él está aquí esta noche. Amén.
39 Muy bien. Venga, joven. Ahora, tenga fe en Dios, y crea en Él. Dios concederá todas las cosas. Ahora, solo quiero hablar con Ud. un momento. ¿Cree que lo que ha visto es la verdad? ¿Es así? Ahora, rápidamente. Cuando mi espíritu va a encontrarse con el de usted, hay algo mal. Usted es un hombre enfermo. Está diabético. ¿Es eso correcto? Y Ud. necesita a Jesucristo como su Salvador. Como un pecador, Ud. necesita a Jesucristo como Salvador. ¿Es eso correcto? ¿No quiere una transfusión tanto para su alma como para su cuerpo esta noche, joven? ¿Lo acepta a Él como su Salvador ahora mismo? ¿Cree que está parado en Su presencia? Es así. Si Ud. lo acepta a Él, y le testifica a esta gente que ha aceptado ahora a Cristo como su Salvador, pidiendo misericordia, levante su mano y voltee hacia la gente. Venga para acá.
Señor Jesús, perdónalo de toda transgresión, todo pecado. Dios, oro que sanes al muchacho. Y que él salga de aquí y viva una vida normal, sea perfectamente sano. Perdona cada pecado, y llévalo a Tu reino esta noche. En el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén.
Dios le bendiga, joven. Vaya regocijándose. ¿Siente como que Dios lo ha salvado ahora? ¿Qué sus pecados se han ido? ¿Va a ir a unirse a una buena iglesia y vivir para Cristo? Se va a poner bien, también, hermano. Dios le bendiga.
Algún ministro debiera hablar con el muchacho inmediatamente sobre venir a la iglesia, y de bautizarlo.
Digamos: “Te damos las gracias, Señor. Te damos las gracias, Señor”. Ten misericordia es nuestra oración sincera por cada uno.
40 Muy bien. Traiga a la dama. Ahora, debe creer con todo su corazón, con toda su alma, y toda su mente para ser sanada. ¿Y hace Ud. esto, dama? ¿Cree que está parada…? No su hermano aquí, ¿ve? Pero está en la presencia de Él, Aquel que es sobrenatural, que se tomó Su fotografía en este papel aquí. Es así. ¿Está casada? ¿Puedo hablar con Ud. aquí al lado por solo un momento?
Todos Uds. solo canten. Solo creed, por favor, ahora. Solo creed.
[Ruptura en la cinta]… solo algo que no se podía decir frente a una audiencia. Era… Solo Dios Mismo, sabría ese asunto. ¿Es eso correcto, jovencita? Eso es correcto. No se podía decir frente a una audiencia. La visión llegó. Y cuando me dejó, me acerqué y le hablé a ella al respecto, y ella levantó su mano, esa es la honesta verdad. Y nadie podría estar… en este lugar sino ella y solamente Dios. Eso es correcto.
Ahora, acérquese. ¿Cree que si pido una bendición para usted, que Dios contestará mi oración?
Nuestro Padre celestial, mientras está esta mujer aquí, solo en… sin entender exactamente qué es este problema, Señor, oro por misericordia para ella. Y que ella sea sanada. Tú estás aquí, Padre, y puedes sanarla. Y en conmemoración a las palabras de Tu Hijo, Jesús, las últimas palabras que salieron de Sus labios sagrados. Cuando Él subió a los cielos prometiendo regresar de nuevo, estar con nosotros hasta el fin de la edad. Dijo: “Estas señales seguirán a los que creen: Sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”.
Y allá lejos, Señor, esa noche cuando el Ángel del Señor vino, y dijo: “Ve, y sé sincero, y logra que la gente te crea, y ora sinceramente, y nada estorbará la oración”. Tú todavía eres Dios. Tú todavía existes. Tú todavía estás aquí. Y yo pido por su sanidad, Señor. Perdona su vida joven. Yo lo pido en el nombre de Cristo. Amén.
Es algo serio, pero yo creo que Ud. va a sanar. Creo que va a estar bien. El Señor le bendiga ahora, mientras va. Amén.
41 Digamos: “Gracias sean dadas a nuestro Señor”. Tengan fe.
¿Quiere recuperarse de su problema de espalda? ¿Ser sanado? ¿Cree que Él lo va a hacer? ¿Cree que si yo le pido a Él, que Él lo hará, lo sanará? Muy bien. Venga aquí solo un momento.
Padre, te pido que seas misericordioso. Sana a la mujer, Señor, yo oro, para Tu gloria. Concédelo, Señor, que el poder que resucitó a Cristo de los muertos la fortalezca ahora, y quita este espíritu que la está ahogando, y que ella pueda ser sanada, mediante el Nombre de Jesucristo. Amén.
¿Creen Ud. ahora? ¿Cree que eso la dejará? [“Yo creo”]. ¿Cuánto tiempo tiene molestándola? [“Durante años”]. Ahogándola gradualmente, invisible. Ud. no lo puede ver desde el exterior, por supuesto, pero no solo es eso, pero es un crecimiento también por dentro. [“Sí”]. Tiene crecimientos aparte del bocio interno. ¿Es eso verdad? Solo para que Él… para que sepa que yo entiendo de lo que estoy hablando. Ahora, solo vaya, y no dude nada, ¿ve? Solo vaya, agradeciéndole a Dios. Y ahora, dentro de unas setenta y dos horas, si nuestra oración es contestada, Ud. se pondrá enferma, muy enferma, unos tres días y noches, ¿ve? Se va a poner enferma, con dolores de cabeza, náuseas. No se preocupe. Es entonces cuando Ud. le da las gracias a Dios. Se ha ido. Dios le bendiga, y Dios sea con usted.
Digamos. “¡Alabado sea Dios quien nos da la victoria!”.
42 Venga querida hermana. ¿Cree con todo su corazón? [“Amén”]. ¿Cree que Dios la va a sanar? ¿Es su madre? Lo es. Eso pensé. Ud. está orando. Tiene una cosa seria, ¿no es así, hijo? Algo está mal con usted: Usted solo como que ha perdido la memoria, parecido. No puede recordar las cosas. ¿Es eso verdad? ¿Es eso correcto? La madre allí tiene un problema cardíaco, está sufriendo con nerviosismo. ¿Es eso correcto? Esa es su madre. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto, levante su mano.
Mire, esta mujer tenía un problema cardíaco, también. Esos demonios se estaban jalando el uno al otro. Dios le bendiga a ambos. Ahora, vayan y sean sanados, ambos, en el Nombre del Señor Jesús.
Dios le bendiga, joven, y le conceda la misma cosa. Dios sea con usted. El Señor le bendiga.
Digamos: “Gracias a Dios”, que nos da la victoria por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Muy bien. Venga ahora, creyendo. ¿Cree que Él la va a sanar, hermana? [“Sí”]. ¿Con todo su corazón? [“Sí”]. ¿Restaurándola de esta aflicción y haciéndola una muchacha sana otra vez? [“Sí”]. ¿Le servirá a Él toda su vida si Él la sana? [“Sí”].
Nuestro Padre celestial, pido misericordia y bondad para nuestra hermana. Y que el maligno la deje. Yo oro en el Nombre de Jesucristo, que se vaya de ella. Amén.
Ahora está Ud. bien. ¿Cree eso? ¿Me puede escuchar bien, ahora? [“Sí”]. ¿Puede escucharme bien? [“Sí”]. ¿Cuánto tiempo lleva de esta manera? [“Desde que era bebé”] Desde que era una bebé pequeña. Hmmm. ¿Entiende bien ahora? [“Sí”]. Muy bien. Usted está sanada. Se ha ido de usted. El espíritu sordo la dejó. Y vaya Ud. a casa y regocíjese ahora. Dios le bendiga.
Digamos: “Gracias a Dios”.
43 Venga, damita. ¿Crees con todo tu corazón? ¿Qué pasaría si el Señor Jesús solo te dijera lo que está mal contigo, le creerías al Hermano Branham? ¿Lo harías? ¿Te gusta la Escuela Dominical? Eres una niñita bastante dulce. Una niñita bonita. Y tú… en la manea que las jovencitas se comportan hoy. ¿No le servirías a Jesús, si Él te sanara? Has tenido un problema de riñón, todo durante años y años. ¿Es eso correcto? [“Sí”]. Dios te bendiga. Ven aquí solo un minuto.
Señor Jesús, esta encantadora pequeñita. Yo oro que Tú la ayudes ahora, viendo esta condición. Que el espíritu maligno se vaya de la niña. Y yo bendigo a la niña para su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, lo intentaste muy duro, querida, pero te vas a poner bien. Ahora, no temas. Sigue adelante y ama a Jesús, y Dios te va a sanar.
Digamos: “Gracias a nuestro Señor”.
Ahora, hermana, ¿cree estando sentada allí en la silla? ¿Con todo su corazón? ¿Le gustaría recuperarse de ese problema femenino que ha tenido con ese…? Muy bien. Solo siga adelante y crea al Señor Jesús ahora mismo, y se recuperará de eso. Dios le bendiga. Amén. Venga aquí. Quiero tocar su mano antes que se vaya.
Dios, ten misericordia de ella, yo oro, en el Nombre de Jesús. Amén.
El Señor le bendiga, hermana.
Digamos. “Gracias a nuestro Señor”.
44 Si Ud. cree ahora, no dude…
Ahora venga, dama. ¿Acaso no fue algo extraño cuando le dije: “problema femenino” a ella? Es la misma cosa con usted, ¿ve? Ahora, siga adelante, y solo alabe a Dios. Diga: “Gracias, Señor, por mi sanidad”.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor Jesús!”.
Muy bien. Pase, damita. ¿Qué piensa? Ahora, eso no la va a lastimar, querida hermana. Es la cosa que la sana a usted. No esté temerosa, ¿ve? No es algo que la va a lastimar. Míreme, solo un minuto. ¿Cree que soy el siervo de Dios, hermana? ¿Con todo su corazón? Veo que es Cristiana. Ahora, quiero preguntarle algo. Usted tiene una enfermedad terrible: el tercer asesino del mundo: tuberculosis. ¿Sabía eso? Es tuberculosis. Es lo que está mal con usted. Ahora, el Señor Jesús pueda sanarla completamente. No tema, madre. Va a estar bien.
Nuestro Padre Celestial, yo oro por esta mujer joven, aquí en esta edad de adolescencia. Pido por misericordia. Que esta cosa maligna que se ha escondido de los doctores…. Ellos lo han intentado, pero no sirve de nada. Pero él no puede esconderse de Ti, Dios. Tú sabes exactamente en dónde está. Que él salga de la niñita, en el Nombre de Jesucristo. Y yo la bendigo, mi hermana, para su sanidad. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. No dude ahora. Vaya regocijándose, feliz. Se va a poner bien, ¿ve? Tenga fe.
45 Muy bien. Ahora, madre, lo suyo es el asesino número uno: problema cardíaco. Normalmente se lleva a la gente rápidamente. Eso es correcto, ¿no es así? Eso es correcto. Está con asfixia en su corazón. Y cuando se acuesta, se pone grave. Y ha tenido episodios de palpitaciones, y episodios de desvanecimiento, y cosas con eso, ¿ve? Su vida no puede esconderse. Ha tenido mucho problema en su vida, mucha tristeza, y operaciones y cosas. ¿No es eso correcto? Mire, no estoy leyendo su mente, pero yo sé lo que… ¿Es eso verdad? [“Eso es correcto”]. Ahora, venga aquí un minuto.
Señor Dios, para la fe de esta mujer, mientras la fuerza de Tu siervo se desvanece rápidamente, yo oro, Dios, que Tú seas misericordioso con ella. Y que ella se vaya de aquí esta noche y sea sanada. A través del nombre de Jesús, yo oro. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya feliz, regocijándose, y dándole gracias a Dios. Y sea sanada.
¡Oh, qué maravilloso! Cómo podemos… si tan solo le creen a Él, tengan fe en Él. Por supuesto, no hay necesidad de que yo diga lo que está sucediendo en este momento. Sería difícil para Uds. creerlo. Yo casi no puedo ver atrás en la audiencia. Está tan… algo. No hay necesidad de que yo trate de explicarlo. Ustedes solo… solo sean reverentes.
46 Muy bien. Venga, señor, y tenga fe en Dios. Muy bien. Solo sea tan reverente como pueda, ahora. ¿Cómo le va, señor? ¿Cree Ud. señor? ¿Con todo su corazón?
[Ruptura en la cinta]… pared. Allí mismo. Ambos son predicadores. ¿Es eso correcto? [“Eso es correcto”]. Uh-huh. Ud. tiene un problema estomacal, y él tiene un desgarro ¿Es eso correcto?
Señor Dios, bendice a Tu siervo. Que él se vaya a casa y sea sanado. Y que ese, que está sentado allí, lo sea igualmente, Señor. Yo oro en el Nombre de Cristo Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermano. Vaya a comer lo que quiera, ahora. Es nerviosismo, simplemente, en su ministerio. Es lo que lo tiene conmocionado. Va a estar bien. [Ruptura en la cinta]… una condición de úlcera péptica es lo que es. Solo tenga fe, y crea en Dios con todo su corazón.
47 ¿Qué de usted, hermana? ¿Cree usted también? Ese problema de la vesícula biliar, y cosas, que usted… Usted lo necesita a Él, ¿no es así? ¿Acaso no es su esposo el que está sentado al lado suyo? ¿Es eso correcto? Pensé que lo era. ¿Acepta su sanidad ahora? Levante su mano, diga: “En Cristo, yo lo acepto”, ambos, ahora. Dios le bendiga.
Justo a su lado, allí, está sentada una dama con un problema femenino, también. ¿Es eso correcto, dama? … la segunda en el… ¿Es eso correcto? Levántese y acepte su sanidad. ¿Cree usted? Póngase de pie. Diga: “Yo acepto mi sanidad”. Dios le bendiga.
¿Cree en Él? ¿Cree que Dios lo va a sanar?
Hay alguien, no puedo decir… Aquí mismo, por esta sección, de este lado. Veo a un niñito que tiene un problema de riñón, pero no puedo localizarlo. Dios le bendiga. Y hay una niñita parada al lado de ellos que está teniendo convulsiones. ¿Es suya? Dios le bendiga. Ponga sus manos sobre el niño, un niñito.
48 Levántese señor. Usted está sanado.
Dios todopoderoso, Autor de vida, Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre esto, Tu pueblo, esta noche, Señor. Sana a la gente aquí en esta audiencia en este momento, mediante el nombre de Jesucristo.
Me pregunto, mientras están parados… o, sentados con sus rostros inclinados, quiero hacerles una pregunta. Quiero que sean sinceros conmigo. ¿Hay algún pecador aquí esta noche, que diga: “Yo quiero aceptar a Cristo como mi Salvador. Y yo creo que Él resucitó de los muertos. Hace mucho tiempo que quería ser un Cristiano?”.
Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga. Alguien más levante su mano, diga: “Hermano Branham, yo…”. Dios le bendiga señor, parado allí al final. Dios le bendiga señor. Dios le bendiga señor. Dios le bendiga hermana. Dios les bendiga, por este pasillo a mi izquierda. Dios les bendiga en todo ese lugar. Levante su mano, diga: “Yo quiero aceptar a Cristo”. ¿Se pondrían de pie, los que quieren aceptar a Cristo como Salvador personal, ahora mismo, que está convencido que Él está aquí? Y si Él escucha mi oración para revelar cosas que el Espíritu Santo me dice…
Empecé a llamar a otra persona, sentada aquí mismo. La dama sentada allí con el problema en el ojo, sentada allí, acababa de sanar. Yo empecé a llamarla; el Espíritu Santo dijo: “Haz un llamamiento al altar”. Tengo que ser obediente.
49 Ustedes que quieren aceptar a Cristo como Salvador personal, y creen que Él escuchará mi oración ahora mismo, póngase de pie. Por todo el edificio, en todas partes, en cada lugar, ¿se pondrían de pie? En todas partes, levántense. Ahora mismo es el tiempo de aceptarlo a Él.
¿Alguien más que quiera ponerse de pie, en este momento? Dios le bendiga, pareja joven. Dios le bendiga señor. Dios le bendiga hermana. Solo permanezcan de pie, todos, ¿se pondrán de pie? Dios le bendiga, joven. Alguien más diga: “Yo quiero aceptar a Cristo ahora mismo. Yo creo que Él está aquí”.
Mi querido hermano y hermana, delante de Dios, yo no miento. El Ángel de Dios que está aquí, en esta fotografía que se tomó, está aquí mismo en la plataforma esta noche, aquí mismo ahora dirigiéndome para hacer este llamamiento al altar. Puede ser la última oportunidad para alguien. Yo no lo sé. Tal vez algo está a punto de suceder, pero Él me dijo que hiciera este llamamiento al altar en este momento. Yo nunca lo había hecho antes en mi vida de esta manera.
¿Se pondrán de pie? Si alguien es un pecador, y quiere aceptar a Cristo como Salvador, ¿se pondría de pie? Dios le bendiga. Eso es correcto. En todas partes. Ahora, solo permanezcan de pie un momento.
Padre, yo no sé por qué Tú has hecho esto. Algo extraño simplemente me golpeó, pero yo oro, Dios, que Tú perdones a cada uno de estos que están parados ahora. Que sus pecados estén bajo la sangre. Yo creo que este es el llamado; este es el tiempo. El Ángel del Señor, que Él extienda Sus grandes alas sobre este edificio ahora mismo. Que ellos sientan gotas de rocío de misericordia salpicando sobre cada alma. Concédelo, Señor. Que el Espíritu Santo, en Su gran poder de transformación cambie los corazones de estas personas de duda a fe. Y que su testimonio sea grandioso. Y que ellos reciban, también, el bautismo del Espíritu Santo a través del nombre de Jesucristo.
50 Ahora, a ustedes que están parados, que creen que Dios les perdona sus pecados, levanten su mano, digan: “Yo lo acepto a Él ahora como mi Salvador personal”, Uds. que están parados.
¿Lo cree, hermana? Dios le bendiga. Dejando niños de arriba abajo por los pasillos.
¿Cuántos quieren el bautismo del Espíritu Santo ahora mismo? ¿Les gustaría recibir el bautismo del Espíritu Santo? Nunca lo ha recibido, ¿lo quiere recibir? Póngase de pie.
Ahora, deje que aquellos… todos Uds. que quieren el Espíritu Santo, el bautismo del Espíritu Santo, si creen con todo su corazón…
[Ruptura en la cinta]… aquellos que buscan, vayan directamente a la tienda, ahora mismo. Vengan directamente a la tienda. Salgan, ahora mismo. Vamos a la tienda.
Venga aquí, con reverencia. El resto de Uds., inclinen su rostro solo un momento en oración, por favor. Muy bien.
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