OBRAS DEL MENSAJE


Dios Habló A Moisés
Chicago, Illinois, E.U.A.
53-0831
1 Buenas noches, amigos. Estoy muy feliz de estar aquí otra vez esta noche para ministrar en el Nombre de nuestro Señor Jesús. Aprecio mucho estos cantos maravillosos del Hermano Leece. Y escuché… El Hermano Baxter me llamó y me dijo que venía. Y me di prisa para llegar tan rápido como pude para lograr escuchar algo de eso. Cantando de esa manera… cuando lleguemos al cielo, y quieran encontrarme, vayan a donde canten de esa manera. Yo estaré en algún lugar cerca, porque seguro que me encanta.
Siempre le he dicho a la gente, que al salir las aguas por debajo del Trono, baja por aquí y pasa por el Árbol de la Vida, a cada lado del río. Y dobla y le da la vuelta a una gran colina como esta. Y el coro angelical está cantando día y noche, porque allá no hay noche.
2 Y por este otro lado, hay un pequeño arbusto. Allí es donde quiero sentarme, bajo ese arbusto, y escucharlos cantar. Déjenme decirles, a mí realmente me gusta cantar.
Usted sabe, hay algo tocante a la música y el cantar que trae al Espíritu de Dios a la reunión. ¿Creen Uds. eso? Eso es correcto.
He sido… solicitado aquí, hay una de las epidemias de poliomielitis más horribles que se hayan visto arrasando la región, en Geneva, Illinois. Creo que hay diecinueve casos y varios de ellos ya murieron, tan lamentable, ese enemigo horrible.
Así que me han pedido que ponga una petición para orar por eso, para que Dios descienda en Su poderoso poder amoroso y quite esa epidemia de aquí de la región.
Así que ahora, inclinemos nuestros rostros y oremos por eso.
3 Nuestro precioso querido Señor, somos tan indignos de venir a Ti, pero aún así nos has amado tanto, prometiéndonos que si pedimos algo, Tú lo harías. Y esa es la confianza en la que venimos esta noche, confesando todos nuestros pecados y los pecados de esta nación, los pecados de esta ciudad de la cual estamos hablando, Dios, sé misericordioso y piensa en esos pobres niñitos, cayendo con ese horrible demonio de la polio.
Ahora, sabemos que Tú puedes quitar esta cosa. Y yo oro, Dios, para que comience allí una reunión a la antigua, una reunión de oración por toda la ciudad. Que las iglesias se postren sobre sus rostros —la gente— y empiece a clamar a Dios. Y creo que Tú detendrás la plaga, Señor.
4 Queremos decir que nuestros corazones están sangrando por esa gente, esos Cristianos en esa ciudad, y esos pobres niñitos. Oh, Dios, apresura la llegada del día cuando toda maldición habrá desaparecido. Y no habrá más enfermedades, ni más tristezas.
Sentimos compasión por esos pobres padres y madres esta noche. Yo siento compasión por ellos, por haber experimentado eso. Yo siento eso, Señor, sus pobres corazones están abatidos. Ten misericordia, Dios. Y yo oro que la plaga se vaya esta misma noche. Que no brote ni un solo caso más. Que pare ahora mismo. Y que el enemigo dé marcha atrás y sea echado a las destrucciones. Concédelo, Señor.
Que el Ángel de Dios se pare sobre la ciudad. Sabemos que los demonios se dispersarán cuando Él se pare y lo vean. Concédelo, Padre. Oramos que hagas esto, y suplicamos y confesamos que somos pecadores y no somos dignos de ello. Pero te pedimos que hagas esto por causa del reino de Dios, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Da tanta pena cuando pobres niñitos tienen que sufrir de esa manera. ¿Acaso no va a ser un día maravilloso cuando el último enemigo sea puesto debajo de Sus pies? Entonces estaremos parados triunfantes, hechos a Su semejanza, adorable. No es de extrañar que los ancianos se postren ante Su rostro, sobre sus rostros delante de Él. Hermano Ryan, será un tiempo maravillo, ¿no es así?
5 Estaré feliz cuando todo termine de algún modo. Ud. sabe, cuando se llega a ver que el mundo se está poniendo más malvado, y peor todo el tiempo, pienso que Juan, en la Isla de Patmos, dijo: “Amén; sí, ven, Señor Jesús”. Un tanto hastiado de ello, ¿usted no?
Pienso al estar separado y cuando yo entro a un grupo de gente. Logro ver a unos amigos y estrechamos manos despidiéndonos. Voy a otro lugar por la nación, por aquí, y por allá. Y veo en las calles y he aquí el pecado a la vista, y como que le sangra el corazón a uno. Y uno comienza a ver tanta gente que una vez tuvo experiencias, están comenzando a retroceder.
Luego uno comienza a gritar: “Ven, Señor Jesús”. Me imagino que todos hemos tenido que soportar eso a través de las edades: los diferentes a lo largo de las edades.
Esta noche, creo que es la noche más calurosa, dijeron… o, aún el día más caluroso que hemos tenido en Chicago, en este episodio caluroso.
6 Y lamento mucho que aún yo tengo… tener que pedirles que se sientes aquí en el edificio, y tan terriblemente caluroso. Me siento mal por eso, pero nosotros no controlamos el clima, Ud. sabe, Dios hace eso.
Y de nuevo, estoy muy agradecido por Uds., que su amor ha llegado a un punto que se sentarán en un lugar como este, para escuchar el simple Evangelio de Jesucristo. Yo oro —Dios escucha mi oración— para que ninguna persona de las que están aquí esta noche, estén faltando en aquel día. Ruego que cada uno de ustedes esté allá.
Y de algún modo… Yo soy simplemente uno de esos tipos de predicadores chapados a la antigua, que probablemente no sepa mucho. No sé. Sé que no. Pero creo que de alguna u otra manera, nos reconoceremos el uno al otro, y vamos a saber todo con respecto a esto de algún modo.
7 Incluso en el infierno, habrá una remembranza, dijo Jesús. Él le dijo al hombre rico: “Recuerda hijo, que en tu vida”, sobre Lázaro y así sucesivamente. Por tanto si hay una remembranza en el infierno, seguramente la hay en el Cielo. Entonces, yo creo que Dios nos dejará recordar.
Como Fanny Crosby, cuando unos críticos entraron, le dijeron cómo… criticando sus cantos Cristianos y por el estilo. Muchos de Uds. conocen a Fanny Crosby… saben de ella, más bien, que era una poetisa ciega. Le dio al mundo uno de sus mejores cantos, los más conmovedores para el llamamiento al altar que alguna vez se hayan cantado, por poco, eran de Fanny Crosby: “No Me Pases Tierno Salvador”, y todos esos cantos que enternecen el corazón.
Y en una ocasión iba alguien pasando, dijo: “¿Cómo lo conocerás a Él? ¿Qué si estás del otro lado y hubiera tal lugar y estuvieras allá ciega?”.
Ella dijo: “Sé que lo conoceré a Él de todas maneras”.
Dijo: “¿Cómo piensas que lo vas a conocer?”.
Le respondió: “Yo palparé Sus manos”, ¿ven? Y luego ella se dio la vuelta y se regresó a su silla, y llegó ese canto:
Lo conoceré, sí, lo conoceré,
(Uds. lo han escuchado).
Y redimida a Su lado me pararé;
Lo conoceré, lo conoceré,
Por las huellas de los clavos en Sus manos.
8 Creo que nosotros lo conoceremos a Él. “Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que tendremos un cuerpo semejando al de Él; porque le veremos tal como Él es”. Bueno, eso es suficiente para mí. Solo estar donde Él esté. Eso está muy bien.
¿Han pensado alguna vez en la idea de lo que quieren hacer cuando todo haya terminado y tengan que encontrarse con Él? ¿Alguna vez pensaron lo que querían hacer? Aquí está lo que a mí me gustaría hacer. Colocarme en manos y rodillas y arrastrarme hasta donde esté Él parado, y solo palpar Su pie de esa manera. Yo estaría… Después, si Él me rechazara y mandara lejos, si tuviera que irme al infierno, siento que sería bien pagado. Eso es correcto. Por todos los esfuerzos, si yo viviera cientos de años, si tan solo puedo palpar Su pie, una sola vez. Piensen en lo maravilloso, lo que Él es para mí.
Y yo le amo a Él esta noche con todo mi corazón. Y creo que si Él me echara fuera, Él todavía es justo. Y si yo tuviera que irme al infierno, y si hay tal cosa como amor en el infierno, yo todavía seguiría amándolo por lo que Él ha sido conmigo, aún ahora, aparte de lo que sé que Él hará por mí.
9 Yo creo Su Evangelio. Si esta noche, se levantaran cien personas, o mil personas que murieron cuando… Cuando Billy Sunday predicó en este tabernáculo y sus convertidos, y volviera de la eternidad y dijera: “Hermano Branham, te estás muriendo en este momento. No confíes en ese Jesucristo porque no existe tal”. Y si me estuviera muriendo, yo todavía confiaría en Jesucristo.
Si yo orara por los enfermos esta noche, por mil personas, todas ellas enfermas, y orara por las mil personas, y todas las mil se murieran a la mañana siguiente, mañana en la noche seguiría parado igual como lo estoy ahora, y orara por los enfermos, creyendo sanidad Divina; porque Dios así lo dijo en Su Palabra, y yo lo creo.
10 Ahora, siendo que está caluroso, empezamos un poquito más temprano. Quiero hablarles solo unos momentos. Y escuché que vocearon al Hermano Tommy Osborn, hace solo unos momentos. Y si él está aquí… Pues, si no está, él va a regresar si su hermano está aquí. Pues, me dijo que iba a regresar.
Fui a su habitación la otra noche y él me mostró unas de sus fotos de Jamaica y alrededor. Ese hermanito en verdad que hizo trabajo para Dios. Yo le amo. Eso es correcto. Y si alguno de Uds. pastores que están aquí, si mis pensamientos de hombres están correctos, si pueden hacer que Tommy Osborn venga a sus iglesias, él será una bendición para ustedes. Eso es correcto.
Él realmente es un verdadero Cristiano, un hombre de Dios. Yo lo vi a él. A menudo oía que él nunca tocaba a la gente. Él fue uno de mis convertidos a la sanidad Divina. Y él dijo que nunca tocaba a la gente. Y dije: “¿Cómo lo hace, Hermano Osborn?”.
Dijo: “Yo solo les digo la Palabra. Hago una oración. Y ellos se levantan y son sanados. Eso es todo. Así que, los hago que oren unos por los otros”.
11 Y la otra noche lo vi en una pequeña pantalla que él tenía allá, donde él solo explicó el Evangelio, en una forma simple que un niño lo pudiera entender. Y luego él solo dijo: “Ahora, todos Uds. inclinen su rostro y oren el uno por el otro”. Y tuvo una oración de solo un par de minutitos. Y déjenme decirles, ellos estaban apilando las muletas y las camas y todo lo demás en las esquinas, donde habían sido sanados.
Miren, solo una fe simple. Uno no puede hacer eso en los Estados Unidos. Oh, no. Pero puede hacerlo en alguna parte donde ellos… en los países donde no han tenido tanta confusión, como hemos tenido en los Estados Unidos.
12 Ahora, vamos a hablar de la Palabra, solo por un ratito. Quiero tomar un pequeño tema aquí y usarlo, si es la voluntad del Señor, se encuentra en Éxodo el capítulo 23.
Ahora, soy una pobre excusa para un maestro de la Biblia. Y el Hermano Ern Baxter, y el Hermano Boze, y estando aquí esos verdaderos eruditos, me siento muy pequeño al tratar de explicar en la Palabra; o tratar de predicar, yo no soy un predicador. En el principio, me imagino, siempre decía que yo era una llanta de repuesto. Ud. solo usa una de ellas cuando tiene una llanta desinflada. Pero no tenemos ninguna llanta desinflada esta noche. Tenemos bastante unción, pero quizá solo rodemos un poquito la llanta extra. Y Uds. oren.
13 Ahora en el capítulo 23 de Éxodo, y comenzando con el versículo 20. Deseo empezar a leer solo unos cuantos versículos. Ahora, este es Moisés y Dios hablando cara a cara. Ahora, nunca hubo un hombre en toda la tierra, aparte de Jesucristo, que haya hablado cara a cara con Dios sino Moisés. “Cuando haya entre vosotros espiritual o profeta, Yo Jehová le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, cara a cara hablaré con él”, ¿ve? Por supuesto, él era un tipo de Cristo.
Ahora, en el versículo 20, leemos así:
He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.
Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.
Solo quiero seguir leyendo un poquito, mientras hablamos. Y quiero que solo presten mucha atención, a la Palabra. Muy de cerca.
14 Y, Padre, oramos que nos ayudes ahora. Y danos de Tu bendición. Y que esta audiencia ahora, sin nada divino, o ninguna otra señal en lo absoluto, que simplemente reciban la Palabra. Manda Tu Palabra y sánalos. Y que la Palabra de Dios encuentre un lugar en cada corazón esta noche. Y que ellos sean sanados, cada uno, tanto espiritualmente como físicamente, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Este Libro glorioso aquí… Dios está posicionando a Moisés ahora, para decirle ahora lo que Él va a hacer por él en el viaje. Colocándolo aquí y diciéndole lo que Él va a hacer, y luego finalmente le dice las bendiciones que le tendrá en la tierra prometida.
15 Ahora todos esos tipos de la antigüedad, eran solo sombras de cosas que estaban por venir. Ahora, yo creo que esa era la iglesia natural. La iglesia judía que fue sacada de Egipto a Palestina, era la iglesia natural, el pueblo natural de Dios, que tenía una ley natural, ¿ven? Pero ahora nosotros somos la iglesia espiritual de Dios, con una ley espiritual, escrita en las tablas de nuestros corazones, guiada en forma espiritual.
Ahora, ellos voltearon para arriba para ver en dónde estaba la Columna de Fuego, el Ángel del Señor. Pero hoy en día nosotros no miramos. Simplemente sucede algo que sabemos que Él está aquí, ¿ven?
Ahora, y en todo eso ellos estaban… Ahora, ellos eran el pueblo de Dios. Israel, en Egipto, era el pueblo de Dios hasta que salieron de Egipto y se dirigieron hacia la tierra prometida, entonces se convirtieron en la Iglesia de Dios. La palabra iglesia significa “llamados a salir”. Me encanta eso. Los separados. Dios dijo: “Apartadme a Pablo y a Bernabé, para la obra a que los he llamado”.
Ahora, las iglesias de hoy, muchas de ellas, están buscando mezcladores, alguien que pueda mezclar y quizás hacer un poco de esto y aquello, y un poco de recreación, y golf, y quizás algunas fiestas y demás.
16 Ahora, el mundo está buscando buenos mezcladores, pero Dios está buscado separadores, aquellos que se separarán. “Salid de en medio de ellos Pueblo mío, y no seáis partícipes de sus pecados”. Sepárense.
En Egipto, cuando se ofreció el cordero, Dios hizo una diferencia. Él separó a los israelitas de los gentiles, e hizo una diferencia en ellos. Y el pueblo de Dios es un pueblo separado, una nación santa, un pueblo peculiar, raro, que actúa de manera extraña.
Entonces, el mundo nunca los entenderá. Así que, simplemente no piensen en el mundo; piensen en Dios. Eso es lo principal.
17 Ahora, ¡Que hermoso el tipo de Israel yendo para allá! Simplemente me encantan las viejas pepitas de allá atrás, de tomar el Antiguo Testamento y sacarlas; y frotarlas y mirarlas. Todo en el Antiguo Testamento tipifica el Nuevo.
Ahora, como Israel hizo su viaje, yendo a la tierra prometida, tuvo tres etapas en el viaje: Saliendo de Egipto; Cades-Barnea, el juicio; cruzando a la tierra prometida.
Y eso es exactamente las tres iglesias. Después de la Edad del Oscurantismo, las tres iglesias; véanlo: Luego viene la iglesia de Filadelfia; luego la siguiente que viene es la iglesia de Laodicea; entonces ella cruza. ¡Hermoso! Cómo es que Dios en los días antiguos, cuando esa Columna de Fuego estaba suspendida sobre el campamento de Israel, ellos observaron eso.
18 Y si se quedaba suspendida allá un día, ellos se quedaban un día; si se quedaba una semana, o un mes, o un año… Pero tan pronto esa Columna de Fuego comenzaba a moverse, había mil trompetas que estallaban. Y no importa, si eran las doce de la noche o las dos de la tarde, todo israelita derribaba el campamento, enrollaba su tienda, se la ponía en su espalda, y salían. A donde sea que el fuego iba, ellos iban.
¿No sería algo bueno si nosotros hiciéramos eso hoy día? Seguir la bendición.
Bueno, aquí está. Eso es exactamente la misma cosa que está sucediendo hoy día. Dios… Después de la Edad del Oscurantismo, y los extensos mil quinientos años de persecución pagana de la iglesia, hubo un hombre llamado Martín Lutero; el vio que el justo por la fe vivirá. Él vio la Columna de Fuego, él sonó la trompeta, y en seguida la iglesia salió en pos de ello.
19 ¿Pero qué pasó con Martín Lutero? Él se organizó y consiguió una organización llamada la Iglesia Luterana. Y después ellos empezaron a tener sus credos, y doctrinas, y así sucesivamente, y tomando a un montón de hombres para discutir las cosas y poner su iglesia en orden. Y de repente, se volvieron tan ritualistas y formales, hasta que después de un tiempo, la Columna de Fuego se fue.
Pero Lutero no pudo moverse porque ya tenía su doctrina bien plasmada, y recortada, y de todo. Y él estaba tan organizado al punto que la iglesia no podía moverse. Pero había un muchachito en Inglaterra, de nombre Juan Wesley. Él la vio. Y salió en seguida.
20 Él tuvo un avivamiento que salvó a Inglaterra y trajo la salvación para América. Y ayudó al mundo en aquel día. Y en seguida salió. Esa fue la Edad de Filadelfia. Y qué tiempo tuvieron ellos. Él dijo: “Tenemos una nueva revelación”.
“¿Qué era?”.
“El justo por la fe vivirá”. Eso es verdad. Pero también, Jesús padeció fuera de la puerta para poder santificar al pueblo con Su sangre. Así que: “Creemos en santificación”, dijeron los Metodistas: “la segunda obra definitiva de la gracia”.
Y él causó un avivamiento que recorrió toda la nación. Pero de repente, después que Juan murió, y Charles y Asbury y muchos de ellos, tan pronto ellos murieron, las organizaciones comenzaron a entrar y organizaron a la iglesia Metodista hasta que fue organizada tan apretadamente, al punto que o es la Metodista o no es nada.
21 Así que entonces, de repente, todas ellas decayeron. Y surgió una nueva multitud, y otra nueva multitud apareció, igual como hubo tres o cuatro rondas de apóstoles. Y de repente, estaban bien formales y sentadas por aquí. Sin Espíritu. Y la Columna de Fuego se movió. Eso es correcto. Los Metodistas no podían moverse. Estaban organizados. “Nosotros somos Metodistas”.
Y cuando uno menos se lo imagina, había un grupo de gente llamado Pentecostal. Tenían una nueva revelación. El Señor había derramado de Su Espíritu en una medida más profunda. Y ellos empezaron a hablar en lenguas. Y aquí empezaron.
¡Vaya! ¡Si de avivamiento se trata! Ellos tuvieron uno. Sí, señor. Solo dejen que los Metodistas se queden quietos si no lo quieren. Eso es correcto.
22 Bueno, continuó de esa manera por un rato, y los Pentecostales comenzaron a organizarse. Las Asambleas de Dios, los de la Unidad, los Dualistas, los Trinitarios, los de los Cuatro, los de los Cinco, y los que No Comen Carne, y… ¡Oh, vaya!
De repente, se organizaron tan apretadamente, hasta que habían comenzado a negar todos los poderes de Dios. Dios solo los colocó sobre el estante. Esa es la iglesia de la edad de Laodicea, la cual habría de ser tibia. Solo mientras está la música tocando, aplauden y gritan un poquito. Y la música se detiene, y se va para abajo.
23 Ahora recuerde, hermano, yo soy su papi o padre aquí esta noche, en el púlpito, ¿ven? Eso es correcto. Y lo que está correcto está correcto y lo que está errado está errado. Y la Pentecostal se está poniendo igual de formal y ritualista como cualquiera del resto de ellos. Eso es correcto.
¿Pero qué sucedió? Hermano, hay un grupo de gente ahora de todas las diferentes denominaciones, está comenzando a ver que el fuego se está moviendo de nuevo. Ellos están saliendo. Quiero decir que lo están haciendo. Dios está llamando a Su iglesia. Y Dios, quien es mi Juez estando parado aquí esta noche, a lo mejor de mi conocimiento de la Escritura, nunca volverá a haber otra edad de la iglesia organizada. Jesucristo vendrá, sacará a Su iglesia. Eso es correcto.
Moisés era un tipo de la iglesia, un tipo de la organización, la ley. Pero Moisés se glorificó a sí mismo en lugar de glorificar a Dios, como un tipo perfecto, antes que cruzaran hacia la tierra prometida. Y eso es exactamente lo que los Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Pentecostal, Luteranos, y todos han hecho esta noche. Están viendo quién puede tener el grupo más grande, o mejor vestidos, o la iglesia más grande, o las mejores bancas. Están tratando de glorificar a su organización al punto que Dios se ha salido. Eso es correcto.
24 Pero recuerde, Josué estaba justo en la iglesia durante todo ese tiempo. Él fue el que los llevó para allá. Y hoy, las mismas señales y maravillas y lo fenomenal ha estado en la iglesia… Cada vez que ellos han tenido un avivamiento en cualquier edad, estas señales han estallado, en la iglesia. Y han estado en el transcurso de todas estas edades de la iglesia Al igual que Josué vino con Moisés por todo el camino. Pero la edad de la iglesia cesó con Moisés, y Josué llevó a los hijos de Dios a la tierra prometida.
Y yo creo que la edad ha llegado ahora, lo milagrosamente fenomenal, el bautismo del Espíritu, y el poder, y las señales, y maravillas, este gran derramamiento del Espíritu de Dios en los últimos días. Y eso es lo que le traerá fe a la gente que tomará una fe de rapto que se llevará a la iglesia a la gloria. Yo lo creo.
25 ¿Cómo puede ser raptada la iglesia cuando ni siquiera tenemos fe para sanidad? Primeramente tenemos que tener fe de rapto. Eso es correcto. Cómo es que Dios se mueve por Su Espíritu. Señales y maravillas empezando a seguir. En todas partes que Dios comienza a moverse, señales y maravillas siguen a Dios.
El mundo siempre se ha parado de lejos y lo ha criticado. Desde Adán para abajo, lo han hecho. Cada vez. Y hoy no es algo nuevo, que Uds. deberían ser criticados por aceptar a Jesucristo y por Su…
26 Ahora, si lo aceptan en algún fanatismo o son perseguidos por la cosa incorrecta, pues, Uds. se lo merecen. Pero ahora mire, si Uds. en realidad han… Dios está trabajando con Uds., probándose a Sí mismo por la evidencia Bíblica de señales y maravillas, entonces gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en el Cielo.
Moisés en su jornada, trayendo a los hijos de Israel, Dios le dio una promesa. Ahora, así como Dios guió eso en lo natural, también Él está guiando a la iglesia hoy, en lo espiritual. Ahora, ellos iban hacia una tierra prometida; saliendo de un caos a una tierra prometida; de lo ridículo a lo sublime.
27 Igual como es hoy. Estamos destinados a una tierra prometida. ¿Creen Uds. eso? Jesús dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay”. ¿Es eso correcto? “Voy, pues, a preparar lugar para vosotros y vendré otra vez, y os tomaré a Mí mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis”. Estamos destinados a una tierra prometida.
Oh, cómo emociona eso a mi corazón. Cuando lo comienzo a ver, mis hombros están encorvándose y sabiendo que no sé cuánto tiempo más ahora. No tengo forma de saber eso. Pero sé esto, que después que el aliento deje este cuerpo, si soy fiel a Jesucristo, un día, voy a pasar a esa tierra del más allá.
28 No hace mucho, cuando Billy y yo… Él era un niñito, nunca lo olvidaré. Estábamos yendo a la tumba de su madre en una mañana de Resurrección. Él iba cargando una florecita en su brazo. Y se quitó su pequeño sombrero. Tenía unos ocho años de edad. Y él comenzó a sollozar y a llorar. Y casi se tropezaba y caía, cuando supo que su madre y su pequeña hermana estaban en la tumba.
Coloqué mi brazo alrededor del pequeñito, pusimos la flor sobre la tumba, una pequeñita flor barata. No podíamos gastar mucho. Puse mi brazo alrededor de él; yo dije: “Querido, el cuerpo de mamá y de hermanita yace aquí en la tumba, pero, no miremos eso. Miremos más allá del río. Hay una tumba vacía en Jerusalén, donde uno se levantó de los muertos, y ellas murieron en Él. Y Él dijo: Aquellos que mueren en Él, traerá Dios con Él en Su venida”. Sí, señor.
29 Un día esa tumba se abrirá. Sí, señor. Y esa hermosa mujer joven, madre con su bebé, saldrá de esa tumba, tan cierto como estoy aquí parado en esta plataforma esta noche. “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”.
Las últimas palabras que le dije cuando ella se fue, ella dijo… En Pentecostés y el poder del Espíritu Santo… Ella se estaba muriendo aquella mañana. Y ella dijo: “Oh, es tan glorioso”. Oh, qué… De esa manera es como yo quiero irme. “¡Tan maravilloso! Ella dijo: ”Veo las puertas abriéndose. ¡Vaya! ¡Qué hermoso!“.
Si un hombre va a ser honesto, lo será cuando esté muriendo. Los he visto morir, en muchas formas. Luego al ver eso, ella dijo: “Bill, hazme una promesa”.
“¿Qué?”.
Dijo: “Predica este glorioso Evangelio hasta que la muerte te libere”.
Bueno, han pasado muchos años, y todavía sigo en el campo de batalla esta noche. Sí, señor. Más determinado de lo que nunca he estado en toda mi vida, porque veo que estamos destinados a esa tierra. Un día vamos a entrar por esas puertas.
30 [Espacio en blanco en la cinta]. Dios le dijo a Moisés ahora… Antes que se vayan… Ojalá tuviéramos el tiempo para respaldarlo un poquito, tomar de cuando bajaron a Egipto. Dios profetizó a través de Abraham, dijo que su simiente peregrinaría en una tierra extraña, durante cuatrocientos años. Y después Él los sacaría con mano fuerte.
Cómo Moisés descendió a Egipto, los sacó. Antes que salieran… cómo ellos descendieron allá. Cómo José un tipo perfecto de Cristo, cómo él nació en medio de sus hermanos, odiado por sus hermanos, amado de su padre; una túnica de muchos colores, una distinción.
¿Por qué ellos lo odiaban? Porque él era un vidente. Él podía interpretar sueños y ver visiones. Y ellos le odiaron por una causa justa. También odiaron a Jesús porque Él era espiritual. Lo llamaron Belcebú. Ellos odian a Su iglesia hoy, esos medios hermanos y hermanas, por causa del Espíritu de Dios que se mueve en los creyentes nacidos de nuevo.
Y noten, por una causa justa ellos lo odiaron. Después supuestamente lo mataron y aventaron dentro de una fosa. Él fue levantado y puesto a la diestra de Faraón. Y Jesús fue levantado y puesto a la diestra del Padre. Ningún hombre venía a Faraón excepto a través de José. Ningún hombre viene a Dios excepto a través de Cristo. Amén.
31 Obsérvenlo a él en su tentación en la prisión. Está un carnicero y un copero… o, un panadero y un copero, es lo que era. Uno de ellos se perdió, y uno de ellos fue salvo, por José quien predijo lo que sucedería.
Y Jesús cuando Él estaba en la cruz, estaba un ladrón colgando por un lado, y un ladrón en el otro, uno se perdió y uno se salvó. Oh, no podemos dejar de…
Y noten, él se fue de sus hermanos porque fue rechazado, y se casó con una novia gentil. Rechazado por los judíos, Jesús recibió una novia gentil para cumplir las Escrituras: “Yo tomaré un pueblo de entre los gentiles, para Mi nombre”. Allí lo tienen. Estamos viviendo justo al final de los tiempos ahora. Las sombras están cayendo por todas partes.
32 ¡Oh, cómo pienso en eso! Y pienso: “¿Qué puedo hacer, querido Dios? Mi corazón arde cuando veo la gran necesidad por todas partes y grita y llama: Ven a Macedonia en todas partes. ¿Qué vamos a hacer?
Luego pienso esto: Señor, haré lo mejor que pueda en donde sea que esté, para tratar de aventar el salvavidas al impío y al que no está salvo.
Pero les digo una cosa, amigos, no es justo que todos los predicadores se queden aquí en los Estados Unidos, y prediquen el Evangelio una y otra y otra vez a la gente, cuando la mitad de la gente en el mundo (casi dos tercios de ellos) nunca ha escuchado el Nombre de Jesucristo.
33 Y solo nos hemos quedado apiñados aquí y hemos predicado al punto que Uds. están endurecidos por el Evangelio. Y ellos, los paganos allá lejos, se están muriendo. Esa es mi visión. Yo debo ir a ellos. Allá es donde Dios ha bendecido. Los que tienen hambre y están sedientos, quieren escuchar algo.
Es por eso que estoy tan a favor de Tommy Osborn. Él tiene la misma visión: darles el Evangelio. Tenemos que hacerlo. Dios nos hará responsables de eso. El viaje está vigente.
Ahora me fijo, Dios le dijo a Moisés aquí, “He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino”. Yo amo eso. Amén. Ahora, cualquiera sabe que ese Ángel que se encontró con Moisés… o, que guió a Moisés, era el Ángel del Pacto, el cual es Jesucristo, la Columna de Fuego.
Y Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Es el mismo Ángel guiando a esta iglesia hoy, que guió a esa en ese entonces. ¡Aleluya! Oh, no se asusten. Aleluya significa “Alabado sea nuestro Dios”. Él es digno de cada pedacito de eso. Sí.
34 Y yo lo miro a Él ahora, Él dijo: “Ahora, espera. Yo voy a enviar a este Ángel, y Él te va a guiar de aquí en adelante hasta que entres a la tierra prometida”. Y Dios nos dio el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, que ha guiado a la iglesia desde aquel día hasta que entremos a la tierra prometida.
Obsérvenlo a Él. Él dijo: “Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque Mi nombre está en él”. Seguro que lo era. Él Ángel de Dios, Jesucristo. El mismo Aquel que guía a la iglesia hoy en día. Él estaba en una Columna de Fuego en ese entonces; hoy Él está en la forma del Espíritu; pero es el mismo Ángel, mismo Ser.
35 Ahora, vamos a fijarnos un poquito. Luego tan pronto como ellos empezaron en su jornada, de repente, comenzaron a quejarse y a murmurar sobre que esta agua no estaba buena, y sobre su pan que estaban comiendo; quejándose, reprendiendo contra Dios y contra Moisés.
Esa es la parte típica de la iglesia hoy día. No importa, Dios puede bajar y derramar Sus bendiciones sobre la iglesia, bendecir a la gente, y cuando menos se imagina, si Él no mantiene la bendición moviéndose y sucediendo cada noche, la gente se va a… Llega algún pequeño desastre, ellos empiezan a retroceder. “Bueno, tal vez yo solo estaba emocionado”.
36 Oh, ¿en dónde está su fe? Manténgase en Dios. Si no lo vuelve a sentir o no lo vuelve a ver, o cualquier otra cosa, mantenga su fe anclada allá. ¡Qué maravilloso! Obsérvelo a Él ahora.
Ellos llegaron allá y se metieron en un problema Comenzaron a querer un poco de agua. Dios les dijo que Él les supliría todas sus necesidades. El Ángel guiaría. Y Moisés les dijo, dijo: “Reúne a todo Israel y les mostraré la Gloria de Dios”. Dios le dijo, dijo: “Reúne a la congregación y hablad a la roca y ella dará su agua”.
Un pueblo quejándose, había dejado las ollas de ajo de Egipto para comer comida de Ángeles y se estaban quejando; había dejado las aguas lodosas de Egipto para beber de la Roca, la fuente que nunca se seca. Aguas que Ángeles no podían tocar, y aun así quejándose.
Habían dejado a los médicos presumidos de Egipto para estar con el gran Médico, y todavía se quejaban. ¿Acaso no es así la gente? Así es como lo hacen. Todavía quejándose.
37 Así que Dios le dijo a Moisés: “Háblale a la roca”. Y la roca brotó, y la roca era el lugar más seco que había, la cosa más seca en el desierto. Si ellos habían buscado por todos los charcos donde había agua, a través de los oasis donde estaba el agua, y seguían sin agua, entonces háblale a la roca. El lugar más seco y más alejado del agua, era una roca. Bueno, yacía sobre el suelo. Pero Dios dijo háblale a la cosa que peor se ve, la roca.
Y algunas veces hoy, dicen: “Bueno, si Dios va a dar dones, Él los pondrá en la Ciudad del Vaticano. Él los pondrá en estas grandes catedrales. Pues, Él no los pondría aquí abajo entre un montón de santos-rodadores. Pero es así donde Uds. son burlados. Eso es correcto.
En el peor lugar en el mundo, Dios ha puesto Su bendición. Exactamente la verdad. “Háblale a la roca y dará sus aguas”.
38 Ahora, quiero que se fijen: Él dijo: “Ahora, pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren”, (escuchen atentamente ahora), “Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir”.
Ahora, se pueden imaginar: Dios dijo: “Hay una tierra más allá que fluye leche y miel y Yo te la daré; es tuya. Pero ahora, antes que entres allí, tienes que destruir al heveo y al jebuseo, y todos esos diferentes eos antes que llegues”.
39 Ahora, eso era extraño, ¿no es así? Ahora, la gente hoy está en lo mismo. Dios les ha dado una promesa de sanidad Divina. Él les ha dado una promesa de salud Divina. Él les ha dado todas estas promesas, pero Uds. tienen miedo de encarar al enemigo que está tratando de alejarlos de eso. Exactamente correcto.
Dios dijo: “Ni siquiera se inclinen a ellos”. Miren esto. “No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas”.
40 ¡Oh, vaya!
Miren aquí. Hay una promesa allá de sanidad Divina. Hay una promesa del bautismo del Espíritu Santo. Antes que reciban el bautismo del Espíritu Santo, tal vez tengan que cortar a través de la Metodista, la Bautista, la Presbiteriana, la Ciencia Cristiana y todo lo demás. Pero si están listos para ir por ella, está allá para ustedes. Dios prometió y se la envió a Uds. ¡Amén!
Miren. “Yo te la doy; la tierra está allá. Pero antes que llegues, tienes que pelear”. Ese es el problema con la gente hoy día: tienen miedo de pararse y pelear. Lo que necesitamos es…
“Tengo que pelear si deseo reinar, auméntame el valor Señor. ¿Deberé ser llevado al Cielo en un lecho de rosas de facilidad, mientras otros pelearon para ganar el premio y navegaron por mares sangrientos? No, debo pelear si debo reinar”. Eso es correcto.
41 Oh, somos tan insípidos, sin hueso e inservibles, sin espinazo igual que los gusanos. Pienso del viejo Buddy Robinson, él se arrodilló en un campo de maíz, dijo: “Señor, si no me das el Espíritu Santo, cuando regreses a la tierra, encontrarás un arrume de huesos aquí”.
Si alguna vez nos ponemos así de sinceros, algo va a suceder. Él dijo: “Señor, dame mucha sabiduría en lo más profundo de mi alma. Y déjame pelearle al diablo mientras tenga un diente en mi boca, y después apretarlo con mis encías hasta que yo muera”. Y eso es lo que él hizo.
Dios me ayude, y lo ayude a Ud., a tener el valor y a pararme allá afuera. Dios así lo dijo, otros lo están obteniendo. Vamos por ello. Es nuestro. Dios nos lo prometió. ¿Qué dice usted? “Pero mire esto. ¿Qué va a decir mi iglesia? ¿Qué va a decir mi pastor? ¿Qué va a decir este? ¿Qué va a decir mi mamá? ¿Qué va a decir este?”. No importa lo que digan.
42 Dios dijo: “Destruirás del todo”. Amén. ¡Aleluya! Lo que necesitamos hoy… Ud. es un bebé y anda de afeminado con un montón de cosas que debería estar destruyendo. “Bueno, tengo miedo de testificar porque cuando mi mamá me lleve allá, el pastor dirá: Bueno, ahora, si empiezas con esas por aquí, te vamos a expulsar de la iglesia”. ¿Sabe lo que Dios dijo?“. ”Destruye esa cosa“.
Sáquelo de su mente. Quítelo de su camino. ¡Amén! No piensen que estoy excitado. Sé exactamente en dónde estoy. Miren, simplemente me estoy sintiendo bien. De acuerdo.
43 Déjeme decirle, mi hermano, yo sé de qué estoy hablando. He tenido una experiencia. Y mucha gente trata de lamentarse: “Bueno, si me porto un poco como bebé, pues, los vecinos van a…”.
“Bueno, pobre Sra. Tal y Tal. Me imagino que está allá en el servicio de sanidad. Pero yo sé que ella todavía… Sí, señora. ”. ¡Oh, destruya esa cosa!
Levantan a ese pequeño bebé Jebuseo. Dicen: “Es tan bonito. Sonríe tan pequeño… tan dulce. Él es un pequeño bebé Jebuseo. Solo le digo…”. La Biblia dice que destruya a ese tipo, no lo acaricie y cuide. Él crecerá y será igual a su papi.
44 Y cuando menos se lo imagina, andará acariciando su enfermedad, y acariciando sus pequeñeces y cosas de esa manera porque su vecino no cree en sanidad, y su vecino no cree en el Espíritu Santo; destruya la cosa. Vayamos y tomemos la tierra. ¡Aleluya! Dios dijo que es nuestra. Si Él dijo que es nuestra, nos pertenece. “La promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para los hijos de los hijos. Para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. ¡Amén!
Ese es el problema con la iglesia esta noche: tenemos un hueso de pechuga en lugar de espinazo. Lo que necesitamos es algo por dentro que lo ayude a pararse. Amén.
45 Todo hombre que alguna vez logró algo tuvo que pelear por lo que obtuvo. Dios no se los da en una charola de plata. Él dijo: “Allá está la tierra prometida. Ella fluye leche y miel. Pero antes que lleguen allá, Uds. tienen que atravesar por todos estos Heveos, y Cananitas y de todo. Pero no se inclinen a ninguno de ellos. Destruyan todas las cosas a medida que llegan a ellos. Dejen de edificar un fuego en el altar del enemigo”. ¡Amén!
Desearía tener el doble de mi tamaño ahora, tal vez me sentiría el doble de bien. Déjeme decirle, hermano, casi tendría que serlo para sentirlo. Escuchen.
46 Eso es correcto. Queremos destruirlo todo. Hay sanidad Divina. Pero de repente: “La señorita Jones no cree en esto”. Bueno, ponga a la señorita Jones a un lado. “El pastor no cree en eso”. Ponga al pastor a un lado. Eso es correcto. Destruya esas cosas.
“El doctor dice que los días de los milagros ya pasaron”.
Yo creo en los doctores. Encuentro más doctores que creen que predicadores que creen. Eso es correcto. Más doctores que creen en sanidad Divina. Pero hay algunos de ellos… Tienen a unos charlatanes. Nosotros los tenemos en ambos lados. Eso es verdad.
Pero déjeme decirle, ese predicador, o doctor, o quien sea que no cree que Dios Todopoderoso puede hacer todas las cosas, póngalo a un lado. Dios es Todopoderoso. Somos Cristianos. Creemos la verdad de Dios y debemos pararnos por la verdad de Dios y debemos vivir la verdad de Dios. Y cada promesa que Dios nos dio es nuestra. Vayamos por ella. ¡Amén! ¡Whew!
Algunos de ellos dicen: “Bueno ahora, usted sabe, mamá perteneció a esta iglesia hace mucho tiempo”. Deshágase de eso. Si eso no acepta la Palabra de Dios, crucifique la cosa. Ponga ese altar al revés. Vamos a adorar a Dios.
47 No importa… Oh, usted dice: “Es tan lindo. Tienen tan excelente…”. No me importa lo que tengan. Si no se compara con la Palabra de Dios, deshágase de la cosa. Vamos de camino. ¡Aleluya! ¡Gloria!
El Espíritu Santo se está moviendo, señales y maravillas están siguiendo, demostraciones y poderes de Dios, sanidad. ¡Whew! Eso es mío. Eso es lo que me gusta. ¡Amén!
48 “Aquél que el Hijo libertare, es verdaderamente libre”. ¡Amén! Sin ataduras. “Y libres en la libertad con que Cristo os ha hecho libres”. Eso es correcto. Derribe a ese pequeño Heveo. Ese pequeño Jebuseo… Tome a ese pequeño Cananita y dele una patada. No lo deje vivo. Mátelo. Dios dijo: “Mátalo, destrúyelo”. No solo: “Mi querido amiguito, volveré a verte tan pronto como termine este avivamiento”. ¡Oh, vaya!
Nunca haga eso. Si lo hace, nunca llegará a la tierra prometida. Hermano, saque la Espada de Dios y empiece a pelear. ¡Whew! Ojalá tuviera mucho tiempo para quedarme en eso. Tengo más pensamientos moviéndose en eso pero quiero llegar aquí donde Él los mete a la tierra. ¡Amén!
49 Vamos a leer un poco más adelante. “No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás. Quebrarás totalmente sus estatuas. Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y Él bendecirá tu pan y tus aguas; y Yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti”. ¡Aleluya!
Dios dijo eso. Si Dios dijo eso en el tipo de la jornada, ¿cuánto más es Él en la jornada misma? Si la serpiente de bronce quitaba la enfermedad de en medio, ¿qué hará Jesucristo?
Y Jesús dijo… La misma razón, una razón compuesta. “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”. Pecaron contra Dios y contra Moisés, y estaban enfermos porque hicieron eso. Y el tipo de quitar la enfermedad, ¿Qué haría el antitipo? Si una serpiente de bronce hizo eso, ¿Qué hará Jesucristo?
Él dijo: “Así como el Hijo del Hombre… Y como Moisés levantó la serpiente, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”.
50 Ahora: “Yo bendeciré tu pan y tus aguas”. ¡Oh, vaya! Eso está bien: pan y agua. Y qué cosa, eso de seguro lastimaría el prestigio de nuestros estadounidenses, ¿no es así? seguro que lo haría, si Uds. estuvieran con pan y agua.
Escuché a una hermana finlandesa el día de hoy, cantando un canto. Ella trabaja aquí para nosotros traduciendo las cartas de Finlandia, aquí en Chicago. Y ella dijo… un cantito. Ella dijo que un hombre finlandés llegó con un poco de sal y algo de pan, a un abrevadero para beber. Y alzó los ojos y dio gracias a Dios por el pan, la sal y por el abrevadero del que podía beber.
Y nosotros rastrillamos bastante comida al bote de la basura, cada domingo por la tarde, para alimentar a la gente. Oh, nosotros realmente… Pienso… [Espacio en blanco en la cinta]… como cuando los hijos de Israel estaban en el horno ardiente, o cuando recién bajaron a Babilonia.
Usted sabe, Dios miró hacia abajo; Él vio que tenía a un hombre allá abajo en el cual podía confiar, de nombre Daniel. Él tenía a tres más: Sadrac, Mesac y Abed-nego. Así que, Él sabía que podía confiar en ellos. Entonces, Él les dijo que no… de las leyes que debían cumplir mientras estuvieran allá abajo.
51 Y Daniel determinó en su corazón que no se contaminaría con la carne del rey. Eso es exactamente… Cuando Ud. dice que va a hacer algo, que va a aceptar su sanidad o que va a aceptar el bautismo del Espíritu Santo, es entonces cuando el diablo vuela sobre Uds. con sus cuatro patas. Eso es cierto.
Cuando él llegó allí, dijo lo que él iba a hacer. El rey vino y vio que había un excelente espíritu en Daniel. Así que dijo: “Ahora, pon a esos cuatro tipos allá y aliméntalos”.
52 Me imagino que el doctor llegó, y dijo: “Ahora mira. Ellos necesitan muchas vitaminas, así que les diré, tienen que darles un poco de vino, un poco de bebidas fuertes, y algo de la grosura, y que contenga muchas calorías, y mucha carne y muchas cosas”.
El rey dijo: “Los voy a alimentar de mi propia mesa”.
Pero cuando se trató del viejo Daniel (¡Amén!), conocieron a alguien allí que amaba al Señor.
53 El individuo que entró en la audiencia, dijo: “Mira aquí”. Dijo: “Aquí está un platillo que el rey ha colocado”. Dijo: “Solo observa cómo se mira”. Un tarro lleno de whisky puesto allí. Dijo: “Ahora, el rey quiere que estén alegres, así que él simplemente les va a dar algo de esto ahora, que los mantenga estimulados”.
Él dijo: “Solo que no lo beberé”.
“Oh”, él dijo: “Temo por mi propia vida y la de ustedes”.
Dijo: “Te diré lo que hagas”. Dijo: “Solo dame legumbres durante diez días y después ves mi apariencia”. Amén. En otras palabras, unas pocas de lentejas, algo de tortitas de maíz, o lo que sea que quieran llamarlo. “Solo dame un poco de eso durante diez días y luego compárame con el resto de ellos”.
54 Hermano, yo prefiero tener un poquito y estar en el reino de Dios y hacer lo que Dios me dice que haga que tener mucho y estar alejado del reino de Dios. Prefiero tomar mi camino con un montón de estos pequeños santos-rodadores y vivir en la presencia de Dios que pertenecer a la iglesia más grande de Chicago y estar fuera del reino de Dios. ¡Amén!
55 ¿Qué me pasa esta noche, de todos modos? Permítame decirle, mi hermano, lo que necesitamos hoy día es un buen avivamiento antiguo de San Pablo y el Espíritu Santo de la Biblia de nuevo en la iglesia. ¡Amén!
Ellos lo alimentaron con esto durante diez días —una pequeña cazuela de chicharos, o lo que haya sido. Nada que tuviera algo que los engordara. Y de repente, presentaron a Daniel, y al resto de ellos; miraron bien a los muchachos. Cuando presentaron al Hermano Daniel, ¡vaya! sus mejillas estaban rosadas. Él estaba tan redondeado y gordo como podía estarlo. ¡Aleluya! Dijo: “¡Mira nomás!”. Creo que cada vez que colocaban esa olla de chicharos frente a Daniel, que Dios extendía su mano y tomaba la botella de las vitaminas y vertía todo el contenido en eso. Amén. ¡Aleluya!
56 Él todavía las tiene en Gloria esta noche si Uds. guardan Sus mandamientos, hacen Su voluntad, siguen al bautismo del Espíritu Santo, y buscan servir a Dios. ¡Amén!
¡Oh! Me siento bien.
Mire, hermano. Dios solo alimentó a Daniel con alguna clase de vitamina. Pero puedo verlo a él parado allí tan redondo y gordo como podía estarlo. Puedo escuchar a uno de ellos decir: “Mira nomás, ese tipo no ha comido demasiado. Yo solo le doy una tortita de maíz en la mañana. Es todo lo que ha tenido”. Pero Dios dijo aquí: “Yo bendeciré tu pan y tus aguas”.
Yo prefiero vivir para Dios y tener pan y agua, que vivir para el diablo y tener pollo frito y helado tres veces al día, ¿ustedes no? Seguro. Sí, señor.
57 Daniel estaba tan gordo y redondo como podía estarlo, Ud. sabe, sus mejillas tan rosadas. Él se acercó allá y dijo: “Sí, señor. Su Señoría, señor. Aquí estoy”. Lo miró bien. Dijo. “Vaya, ha crecido que por poco no le queda la ropa. Comiendo tortitas de maíz cada mañana”. ¡Vaya, cómo Dios bendecirá!
Escuche hermano, no desee las cosas grandes de este mundo, pero siéntase satisfecho con lo que Dios le da. Lo único que hay que hacer, es asegurarse de estar en la voluntad de Dios.
Veo a los otros tres. Vamos a ver cómo llegó su prueba, en una ocasión. Los iban a quemar una mañana porque ellos no beberían el vino del rey ni se inclinarían ante sus imágenes.
58 Echemos un vistazo a eso por unos cuantos minutos. Lo veo en Babilonia. Se está levantando durante el día. El viejo rey había dicho: “Cualquiera que no se incline a esa imagen será echado en el horno ardiente que está más caliente que el Tabernáculo Evangelio en Chicago”. Muy bien. Dijo: “Será siete veces más caliente de lo que nunca ha estado, cualquiera que no se incline a esa imagen”.
Bueno, estos muchachos le dieron la espalda. “Muy bien”, él dijo: “Los voy a echar en el horno ardiente”. Puedo ver allá abajo en Babilonia esa mañana. Amén. Puedo ver, y puedo ver todo el cielo rojo. El rey Nabucodonosor mismo tenía un asiento, sentado allá afuera, Ud. sabe, como fue, con sus piernas cruzadas. Dijo: “Saquen a esos santos-rodadores. Les vamos a sacar esa religión de ellos quemándolos”.
59 Hermano, Ud. no puede combatir el fuego con el fuego. El Espíritu Santo es un fuego en sí mismo. Eso es correcto. Dijo: “Sáquenlos y les vamos a quemar esa religión de ellos. Vamos a hacerlos que se inclinen”. Puedo escuchar a Sadrac y a Mesac y Abed-nego comenzando a subir por la pasarela, yendo a caer al horno. Puedo escuchar a Sadrac decir: “¿Hermano Abed-nego?”.
“Sí, Sadrac”.
“¿Estás seguro que oraste profundamente?”.
“Sí. Estoy seguro que está bien. Sí. Tenemos la victoria”. Muy bien.
Dijo: “Oye, ¿quieres retractarte?”.
Él dijo: “Nuestro Dios puede librarnos del horno de fuego. Pero no obstante, si Él no lo hace, no nos inclinaremos ante tu imagen”. Amén. ¡Aleluya! “No me inclinaré a tu imagen”. Caminaron unos metros más. ¡Vaya! Parecía que Dios no estaba preocupado al respecto.
60 Y puedo ver al hombre con las lanzas. El intenso calor estaba a punto de alcanzarlos, estaban a punto de asfixiarse. Sadrac, Mesac y Abed-nego, parecía que se iban a desmayar, subiendo, con las manos atadas detrás de ellos, yendo directamente al horno ardiente, dando el último paso del camino.
Puedo verlos ahora, donde ellos estaban a punto de… Vamos a dramatizar esto un poco. Puedo verlos donde ellos estaban a un paso de entrar al horno ardiente. La única persona que tiene prisa es usted y yo. Dios se toma Su tiempo. Mientras Él lo haya prometido, con eso basta.
Muy bien. Los veo allá arriba, casi listos para entrar al horno ardiente. Y mire. Se ve bastante mal para los creyentes allí. Allí estaba el viejo rey y dijo: “Bueno, vamos a parar a esos santos-rodadores de por aquí ahora. Lo tenemos todo bajo… la situación está ahora controlada. Y tan pronto como ellos pisen el horno ardiente, el resto de esos tipos verá eso, sabrán que yo soy el jefe por aquí”.
61 Pero, hermano, hay otro Jefe que está más allá en el Cielo. Él conoce todas las cosas. Vamos a voltear nuestros rostros hacia Él ahora, y ver lo que Él está haciendo. Ud. sabe que todo el tiempo, si hay algo aconteciendo aquí abajo, hay algo aconteciendo allá arriba también. ¿Sabían Uds. eso? Miremos.
Lo puedo ver a Él sentado en Su trono. Oh, hermano, Su gran manto colgando alrededor de Él. Yo miro, viniendo a Su derecha, aquí viene un Ángel. ¿Creen que hay Ángeles en el cielo? Hay un gran tipo que viene con su espada desenvainada, su nombre es Gabriel.
Él se paró delante del Señor, inclinó su rostro, dijo: “Señor, yo he tratado de obedecerte desde que me creaste. Pero, ¿te has asomado allá abajo a Babilonia esta mañana? Tenemos a tres creyentes allá abajo que son absolutamente unos creyentes verdaderos y genuinos y están por quemarlos. Déjame bajar allá. Yo cambiaré la escena”. Creo que él lo hubiera podido haber hecho. Sí, señor.
62 Puedo escuchar al Señor decir: “Gabriel, estás en lo cierto. Has sido un Ángel verdadero. Has hecho todo lo que Yo te he dicho que hicieras desde que te creé. Pero vuelve a meter esa espada en la vaina. Yo no puedo dejarte ir”. Gabriel envainó su espada, se quedó en posición de firmes a Su lado. Aquí viene otro Ángel. ¿Cuál es su nombre? ¿Es ese Ajenjo? Él tiene el control sobre todas las aguas.
Él se inclina ante el Señor. Él dice: “Señor, ¿te has asomado allá abajo a Babilonia? Están por quemar a tres creyentes allá esta mañana, que se están manteniendo fiel a la Palabra de Dios. Míralos. Pues, te diré, si Tú tan solo me dejas ir como en la ocasión cuando me diste poder para destruir el mundo antediluviano… Yo rompí todos los manantiales de las profundidades y mandé una inundación para destruir el mundo entero”.
63 Ajenjo en el Cielo, Ud. sabe, tiene el control de las agua. Él dijo: “Yo bajaré allá esta mañana y raeré a Babilonia de sobre la faz de la tierra”. Creo que él lo hubiera podido haber hecho. Seguro que sí.
Puedo escucharlo a Él decir: “Ajenjo, eres un buen Ángel. Me has obedecido desde que te creé. Pero no puedo dejarte ir”.
Pero él dijo: “Señor, ¿lo has considerado?”.
“Sí. Los he estado observando toda la noche”. Amén. Su mirada está en el gorrión y yo sé que Él me cuida. Amén. Sí.
“Yo los he observado toda la noche. Los escuché anoche en la reunión. Los escuché cuando oraron profundamente y ellos impactaron aquí en el Cielo con sus oraciones. Estoy observando. Yo sé cuando les falta un paso más que recorrer. Los he estado observando durante toda la noche. No puedo dejarte ir porque es trabajo a la medida de un hombre. Yo mismo voy a ir”. Amén. ¡Aleluya!
64 Lo puedo ver a Él que se levanta de Su trono, Sus vestiduras sacerdotales caen alrededor de Él, camina hasta el borde de Su gran trono, camina allá afuera. Y allí hay un gran trueno blanco. Puedo escucharlo a Él decir: “Ven aquí, viento del este, viento del oeste, norte y sur”. Amén. Todo le obedece. Dijo: “Ponte debajo de ese trueno y cabalga al lado de Mi trono aquí”.
Puedo ver que los vientos se ponen bajo ese trueno. Una gran nube viene zumbando ante el trono. Se baja allí. Se acerca y toma un rayo en zigzag y lo rompe. Los vientos son como caballos.
Hermano, Él iba en camino cuando ellos dieron su último paso. Cuando Él pasó al lado del Mar de la Vida, jaló una rama de allí. En ese momento ellos dieron su último paso al horno ardiente, había un cuarto Hombre allí adentro, uno parecido al Hijo de Dios, abanicando esos viejos diablos de esa manera. ¿Por qué? Porque alguien tomó a Dios en Su Palabra y se paró por lo que era correcto. ¡Aleluya!
Justo hasta el final del camino, Dios será fiel. Deje Ud. de dudar, ceda y ríndase, y deje a Dios.
Él dijo: “No les daré la tierra en un año. Porque si les doy todo en un año, las fieras entrarán y te consumirán. Pero poco a poco, a medida que sean capaces, Yo les daré la tierra”. ¡Amén!
65 Poco a poco. A medida que mates a este grupo de Amorreos, Yo te dejaré entrar y tomar posesión. Si matas a este montón de Heveos, te dejaré entrar y tomar posesión“.
Alguien dijo: “Bueno, se oró por mí anoche. Yo tenía una mano lisiada y la única cosa que puedo hacer es menear mi dedo”. Bueno, eso es todo lo que Ud. ha abarcado. Hermano, pues, si abarca más moverá su brazo. A medida que extiende su fe, Dios lo dejará tomar posesión del territorio. Es suyo. Dios le prometió su salud de nuevo. ¡Aleluya! ¡Whew! ¡Vaya, me siento bien! Oh, Dios, extiéndeme más. Amén. Amén.
66 Las pisadas son victoria. Él le dijo a Josué: “Todo lugar que pisaren las plantas de tus pies, Yo te lo daré”. Las pisadas eran victoria, hermano. Y esto les digo hoy, vamos a pisar los terrenos que Dios nos ha dado. Sanidad Divina, poderes de Dios, todo. Al venir a Cristo es como ir a un gran centro comercial aquí, yendo a una tienda de variedades. Solo piense. En una gran tienda de variedades del tamaño de este tabernáculo… Sí, señor.
67 Yo miro todo alrededor; hay de todo aquí. Los estantes están llenos de cosas buenas y bonitas. Y todo lo que me gusta, todo es mío. Cada una de ellas me pertenece. Yo puedo ir y tomar lo que quiero.
Y Cristo es nuestra tienda de variedades. Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en una sola tienda grande de variedades. ¡Amén! Cualquier cosa que esté Ud. necesitando, Él la suplirá. Si yo necesito sanidad, la tomaré. Si necesito gozo, lo tomaré. Si necesito victoria, la tomaré. Todo está colgando en la gran tienda de variedades de Dios. Y yo tengo posesiones y Ud. tiene posesiones de todo en esa tienda de variedades, cuando Ud. está bautizado con el Espíritu Santo. ¡Amén!
Hermano, hablando de tener el espacio. Vamos a tomarlo. Si Ud. necesita sanidad, allí está colocada para usted; solo extienda su mano y tómela. Quizá tenga que tumbar unas cosas por aquí para llegar a eso. Vaya empujando unas cuantas cosas para llegar a eso; vaya y tómelo. Quizá tenga que conseguir una escalera, para poder alcanzarlo. Pero Dios tiene una escalera allí, si está interesado en tomarlo. ¡Amén! ¡Oh, vaya!
Dame aceite en mi lámpara, aceite en mi lámpara,
Aceite en mi lámpara, yo oro;
Dame aceite en mi lámpara, déjame seguir alumbrando
En el campamento
Hasta que el día esclarezca.
Amén. Sí, señor. Lléname con aceite, Señor. Alúmbrame con el Evangelio. Déjame mostrar luz.
68 Que cada persona que está aquí esta noche que cree que Dios lo va a hacer, Dios lo tiene, Dios nos ha dado la promesa. Ahora, Él dijo: “Yo cuidaré de ti hasta que llegues a la tierra prometida”. Dios prometió sanar nuestra enfermedad y darnos el Espíritu Santo, darnos felicidad, darnos paz mental y todo, hasta cruzar el Jordán allá, para entrar a las grandes glorias eternas de Dios. ¡Aleluya!
Lamento haberlos retenido tanto tiempo. Oh, yo simplemente me siento muy religioso. Déjeme decirle, así es. ¡Aleluya! Me van a llamar un santo-rodador de todos modos, así que mejor comienzo ahora. Muy bien. Yo no tengo ningún prestigio. Todo eso se perdió allá atrás en el Calvario cuando acepté a Jesucristo y tomé mi camino con los pocos despreciados del Señor. Estoy determinado por la gracia de Dios a seguir adelante, por Su gracia.
69 Predicando sanidad, predicando todas las bendiciones redentivas de Dios. Él está aquí esta noche, Su Espíritu está aquí, Su gloria está aquí, Su poder está aquí, Su gozo está aquí, Su amor está aquí, Su poder está aquí, Su Espíritu está aquí, Sus siervos están aquí, Su Palabra está aquí, Él mismo está aquí. Todo por lo que Él murió está aquí para usted.
¿Tiene Ud. necesidad de algo? Vamos a extender la mano y tomarlo, entonces. Amén. Bien. Cuando Ud. reclama la promesa, entonces ese pequeño viejo Heveo va a estar allá afuera. Solo empújelo y quítelo del camino y tome el terreno y siga adelante.
Alguien dice: “Ahora, Ud. está testificando de algo que no hay nada al respecto”. Solo empújelo y quítelo del camino. Crucifique la cosa y siga adelante. Eso es correcto. “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios, sellados por el Espíritu Santo”. Eso es correcto. Están tan seguros como pueden estarlo. Nada en el mundo que los preocupe.
70 ¿Lo creen? ¡Oh, cómo me gustaría ver que viniera el Espíritu Santo y que en verdad tomara a este grupo de gente, ahora mismo! Entonces unas cuantas viejas semillitas… Soy una pobre excusa para hablar la Palabra porque no sé lo que voy a decir. Yo solo tengo que predicar por inspiración. Cuando veo que está por venir, yo solo extiendo mi mano y lo agarró, y se lo aviento a la gente. Así que eso es… Y todos mis his, y haint, y carry, y fetch, y tote. [distorsiones del inglés.—Trad.]. No puedo evitarlo; aunque sé de lo que estoy hablando. Quizá no pueda ser capaz de hacerlo tan florido como algunos de estos otros compañeros, pero yo sé de lo que estoy hablando. Amén.
Yo sé que me salvó, me sanó, me sacó de una cama de muerte, me llena el corazón ahora, me da felicidad y gozo. Estoy satisfecho. (¡Aleluya!) solo con Jesucristo. ¡Amén!
71 El Espíritu está aquí. Cualquiera que quiera ser salvo, puede ser salvo ahora mismo. Cualquiera que quiera ser sanado, Ud. puede ser sanado ahora mismo. ¿Lo creen?
¿Cuántos creen eso? Levanten sus manos. Creen que Dios está presente para sanar. Ahora, gracias. Entonces escúchenme solo un minuto.
Jesucristo está aquí y sanará a cada persona en el edificio, si lo creen ahora mismo. Si lo aceptan ahora mismo y dicen: “Señor, ahora lo acepto como mi propiedad personal, yo sé que tengo el Espíritu Santo, estoy en Tu reino aquí, estoy en Tu gran tienda de variedad y tengo el derecho a la sanidad, y yo solo voy caminar por aquí, subiré la escalera y subiré a lo alto y lo tomaré, y voy a bajar y nadie me va a decir nada al respecto porque Jesucristo ya lo compró aquí por mí y dijo que todas estas cosas eran mías”. Eso es correcto.
El diablo se parará en la ventana y dirá: “Oye, no puedes hacer eso”.
Diga: “¿No se puede? Obsérvame”. Amén. Eso es correcto. “Ve si acaso no puedo”.
Dicen: “Ahora, más vale que no testifiques que estás sanado antes que sientas algo”. ¿Sentir algo? Hermano, yo creo algo. Yo creo que lo que Dios dijo es la verdad, ¿Ustedes no?
72 Yo creo que Su Espíritu está aquí mismo sobre esta audiencia. Francamente, yo sé que está. Ahora mire, podría llamar una línea de oración aquí y tomar otra hora, dos horas, si yo pudiera soportarlo, y traer a cada persona aquí una por una. Su vida, pecados o lo que pudiera ser, no se podrían esconder. Ustedes saben eso.
Pero Uds. no tienen que hacer eso. Si tan solo tienen fe en Dios, Dios los sanará justo en donde están. ¿Acaso no creen Uds. eso?
Observen. Miren hacia acá, todos. Yo reto su fe. Yo reto a que le crean a Jesucristo. Yo los reto a que tomen esa Palabra que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, si lo creen con todo su corazón. ¿Lo harán?
73 Si lo hacen y son reverentes y sinceros al hacerlo, Dios Todopoderoso los sanará. ¿Creen Uds. eso, en todas partes? Amén.
Amén. Vamos a guardar silencio ahora ante Él y observen. Vamos a amarlo a Él. La Palabra ha salido. Ahora, el Espíritu de Dios está en la reunión. Lo ha estado en la reunión. Ahora, después de la predicación, Él vendrá aquí y si yo he dicho la verdad, Él vindicará la verdad.
74 Ahora, si llamamos a un par de personas aquí arriba a la plataforma, van a verlo en unos cuantos minutos, tal vez el Señor empezará a hablar, diciéndole a la gente. Yo no creo que uno tenga que hacer eso. Yo no creo que uno tenga que tener a alguien aquí arriba. Yo creo que si Uds. creen allá mismo donde están ahora, Dios lo hará en donde están sentados.
¿Lo creen? Oren. Pídanle a Dios y sean sinceros. Y vean si acaso Dios no lo hace. Dios está obligado a hacerlo. Ahora Uds. oren. Vamos solo a encerrarnos ahora con Dios. Que todo el mundo exterior se vaya.
75 Yo digo: “Señor, yo creo Tu Palabra. Creo cada palabra de eso. Y estoy ahora aceptándolo como mi propiedad personal”. ¿Cuántos van a hacer eso en su corazón ahora mismo? Diga: “Lo estoy haciendo, Señor. Estoy aceptando como mi propiedad personal”.
Quiero que estén en oración. Solo miren hacia acá si pueden, solo estén orando, diciendo: “Señor, dame un toque de Tus bendiciones. Ayúdame, oh Dios eternal, para ser Tu siervo”. Y solo deja que el Espíritu Santo se mueva…
Dios, ten misericordia. Solo mira alrededor de esta audiencia. Todos están en total silencio. Yo sé que el Señor está aquí.
¿Cree usted, sentado allí con su corbata suelta, señor? ¿Cree con todo su corazón? Con su mano… Sí, por supuesto, veo que tiene una corneta acústica en su oído, ¿no es así? Tiene un oído sordo. Puedo ver eso. Sí, uh-huh, Ud. tiene sordera en su oído.
76 También tiene otro problema, ¿no es así, aparte de eso? Ud. tiene cáncer, el cáncer está en el estómago. ¿Es eso correcto? Cáncer en su estómago. ¿Aceptará a Jesucristo ahora mismo como su sanador? ¿Cree usted? Sí, yo sé. Estoy tratando de captar su atención. Si puedo llegar bien a él, esa sordera lo dejará. Quiero que miren que puede hacerse antes que él venga aquí a la plataforma. Ahora, es su fe individual. No es la mía, es la de él.
Ahora, veo lo que está sucediendo. El hombre va a morir, tan seguro como cualquier cosa. Él tiene cáncer justo en la boca de su estómago. Y trae cornetas acústicas; Ud. puede verlas en sus oídos.
Ahora, joven, Ud. que está sentado a su lado, ¿lo conoce? Hable con él y dígale que acepte a Jesucristo como su Salvador personal, él puede quitarse las cornetas acústicas de sus oídos entonces. Él se pondrá de pie y testificará. Esté hablando con él ahora. Dígale: “Cree en Jesucristo. Acéptalo a Él”. Y él puede ser sanado. Amén.
Alguien más crea.
77 ¿Cree usted? ¿Con todo su corazón, señor? Esa es su esposa sentada a su lado, ¿no es así? ¡Uh-huh! Sí, Ud. había sido sanada antes. Tenía algo mal en un pecho o algo. ¿Es eso correcto? Ud. tiene un problema en la garganta ahora. ¿Es eso correcto? Usted y su esposo, ambos pongan sus manos alrededor del otro y oren. Jesucristo los sanará.
Dama de color, se acaba de limpiar el rostro allí, ¿me cree que soy el siervo de Dios? La damita abanicándose con el… ¿Cree con todo su corazón? ¿Lo cree? ¿Cree que Dios la va a sanar? ¿Ponerla bien? Un problema femenino. Pero Jesucristo puede sanarla, si Ud. lo cree. Si se lo pide a Él, tenga fe en Él, Él lo hará.
¿Cree usted? Muy bien. Dios le bendiga. Quiero que usted empiece a orar.
Algunos del resto de ustedes crean en alguna parte.
78 Sentado allí en los asientos de enfrente. ¿Cree usted? ¿Es ese su esposo que está sentado al lado de usted allí? ¿Me cree que soy el profeta de Dios… o, Su siervo? Me confrontaron el día de hoy, alguien que me estaba diciendo, que yo me anuncié como siendo un profeta. Quizá yo no quiera ofenderlos, diré: “Su siervo”.
Un profeta es un “predicador”, amigos.
Mire hacia acá, dama. Parece que tiene un pesar o algo. Sí, es su esposo. Él tiene artritis. Veo a alguien moviéndose. Sí. ¿Cree Ud. con todo su corazón ahora? ¿Cree que Dios la va a sanar? ¿Es así? ¿No le acaban de hacer una operación, dama? Del colon o algo por el estilo. Algo en el colon, fue así, ¿no es así? Uh-huh. Era algo que le sacaron… un cáncer o algo, que le sacaron del colon.
79 Usted ha tenido unos problemas, ¿no es así? Tuvo mucha batalla para tratar de llegar aquí o algo por el estilo. Veo que estuvo con problemas en la carretera, ¿no es así? ¿Cree en Él?
Dama, con su mano levantada, ¿cree con todo su corazón? Uh-huh. Eso es correcto. ¿Encontró ese monedero, que perdió? ¿No lo encontró? Muy bien. Espero que lo encuentre un día. Dios le bendiga. Eso es verdad, ¿no es así? Usted ve ahora, sea fiel.
80 Ahora, dama, ¿cree estando allá? Hay otra dama sentada aquí. Usted está tratando de encontrar algo sobre… Ud. tiene un ser querido que está enfermo. Una madre. Eso es correcto. ¿Cree usted? Tenga fe. Dios la va a sanar a ella. Usted solo crea con todo su corazón. Crea con todo su corazón.
Dama, allí, ¿cree con todo su corazón? Ella es judía, ¿no es así? ¿No es así? Ella tiene cáncer en el hueso; ¿no es eso cierto? ¿Quiere aceptar la sanidad de ella ahora? ¿Cree que ella se va a poner bien? Muy bien, quiero que incline su rostro y ore.
Gente, ¿qué pasa con ustedes? ¿Acaso no ven que Jesucristo está en la habitación? ¿Su poder está aquí para sanarlos? Alguien aquí crea. Tenga fe en Dios.
81 Dama, sentada allí mismo, con el libro en su mano. Ud. está enferma. Necesita sanidad. Ud. tiene diabetes. ¿Es eso correcto? Jesucristo la va a sanar si tan solo lo cree. Amén. Solo esté orando. Tenga fe en Dios.
No puedo escucharla, hermana, aquí adentro. Son mis oídos en particular, en este momento, ¿ve? Sé que Ud. está hablando pero…
Ese problema intestinal lo va a dejar, pequeño predicador allí, si tan solo tiene fe en Dios. Y esas alergias pronto se irán y ya no se verá afectado con eso. Tenga fe en Dios. ¿Lo hace? Amén. Dios le bendiga.
La dama sentada allí atrás, tiene un problema del corazón, justo detrás del hombre con su mano levantada. Ella quiere ser sanada. Puede ser sanada también. ¿Cree Ud. dama, y cree que Dios la va a sanar? ¿Lo cree? Muy bien. Póngase de pie.
82 ¿Cuántos de los que están aquí quieren…? ¿Cuántos por todo el edificio quieren ser sanados? Les diré entonces lo que tienen que hacer. No le diré… Ahora miren. Todos los que quieran ser sanados, levanten muy en alto su mano. Solo quiero que vean al Espíritu Santo aquí.
Ahora miren, todos con sus manos levantadas. Ahora, miren a alguien más que tiene sus manos levantadas y pongan manos sobre la persona… Bueno, pongan manos unos sobre otros. Solo pongan manos sobre alguien que esté cerca.
¡Oh, Dios! ¡Oh, misericordia! Por aquí, pongan manos unos sobre otros. Por todo este lugar. Alguien… solo pongan manos sobre… Todos los que tengan su mano levantada, que alguien imponga manos sobre ellos. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿El predicador? No. Los que creen. “Si sobre los enfermos ponen las manos, ellos sanarán”. ¿Es eso correcto?
83 Ahora, a la manera simple de ustedes, vamos solo a juntarnos y empezar a orar. Y mientras están orando, le voy a pedir a Jesucristo nuestro Señor, que maldiga al diablo que los ha atado. ¿Creen Uds. que Él lo hará? Vengan para acá, ministros, vengan para acá, párense aquí conmigo.
Todos, miren aquí esta escena. Miren lo que está aquí ahora. Sean reverentes por todas partes ahora. Muy reverentes. Porque los demonios se desatarán aquí en unos minutos y será algo peligroso.
Oh, Dios, ten misericordia de esta gente. Tú los ves, Señor, y la profunda sinceridad, ellos tienen sus manos unos sobre otros, y creen que Tú estás aquí ahora. Y yo estoy citando Tu Palabra esta noche, Señor. Tú dijiste: “Estas señales seguirán a los que creen. Si sobre los enfermos ponen las manos, ellos sanarán”.
84 Ellos vieron obrar a Tu Espíritu, a lo largo de esta última semana, Señor. Viendo que se dijeron los secretos de los corazones, las enfermedades de sus cuerpos, viendo el poder del diablo. Hiciste que el ciego viera, que el sordo oyera, que los lisiados que estaban atados con artritis, tendidos en catres y camillas, se levantaron y se fueron caminando.
Oh, Dios, hasta esta noche, no hay ni uno solo de los casos en el edificio. Te doy las gracias, Señor, por Tu poder y ahora yo oro. Mientras nosotros como Tu iglesia viva esta noche retamos al diablo. No dejaremos a ningún Heveo, o Cananita, o ninguna otra cosa, que estorbe nuestro camino. Vamos hacia adelante en fe esta noche, creyendo la Palabra de Dios, que el Ángel de Dios está aquí para guiarnos.
Ahora, Satanás, tú, espíritu cruel e impío, sal de la gente en el Nombre de Jesucristo.
Tengan fe. Sigan creyendo. Sigan encerrados con Dios ahora. Sigan creyendo. Sigan creyendo. Él está justo a su lado. El Espíritu Santo está colgando sobre Uds., ahora mismo.
El primero de ustedes que crea que está sanado, póngase de pie y diga: “¡Alabado sea Dios!”. El primero… Allí está uno. Allí está otro, otro, otro. Es correcto Es correcto. Póngase de pie y alabe a Dios. ¡Aleluya! Allí lo tiene. Dios sea bendecido y alabado.
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