OBRAS DEL MENSAJE


Expectativa
Owensboro, Kentucky, E.U.A.
53-1108E
1 Buenas noches, amigos. En realidad es un privilegio estar de vuelta aquí esta noche para ministrar en esta audiencia. Y esta noche de Domingo cuando todas las iglesias están teniendo sus propios servicios. Hemos pedido a todas las personas que tienen sus propias iglesias abiertas que se queden en sus iglesias esta noche -en el campo de la reunión- para que así puedan asistir a sus iglesias. Eso es nuestro deber tratar de mantener la gente en sus iglesias. Y aquellos que no van a la iglesia, tratamos de hacer que vayan a la iglesia.
Estamos muy agradecidos por la reunión de la tarde, por las almas que llegaron a Jesucristo. Y confiamos que se afiliarán en algún lugar, con una buena iglesia de su preferencia, y hacerla su iglesia hogar, permanecer Cristianos mientras vivan. Y espero encontrarlos en una tierra mejor, donde no habrá tristeza, ni enfermedad. No habrá más llamamientos al altar, todos siendo salvos. Así que, pueda nuestro Señor bendecir a cada uno de ellos.
2 Creo que dijeron mañana por la noche, los servicios estarán en otro lugar. Estoy bastante seguro. Mañana por la noche, ¿es así, Doctor? ¿Dónde? En la escuela secundaria superior. Si ya lo han anunciado, supongo. Si, gracias. En el edificio de la escuela secundaria, mañana por la noche. Y que el Señor les bendiga. Confiamos en que será una gran reunión la próxima semana.
Pronto tendremos que salir al extranjero, a África e India, a diferentes partes del mundo. Siempre recordaré a Owensboro, de esta última semana, del maravilloso tiempo que hemos tenido, creyendo que Dios les bendecirá abundantemente.
Ahora, estoy un poquito atrasado. El que vino a buscarme estaba un poco enfermo y tuvimos que orar por ellos antes de venir.
3 Deseo leer una porción de la Palabra de Dios. Y solo un comentario o dos, luego iremos directamente a orar por los enfermos. Lo encontramos en Lucas, el segundo capítulo, el versículo 25, comienza:
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a Tu palabra;
Porque han visto mis ojos Tu salvación,
En los Hechos del apóstol, en el segundo capítulo, leemos estos versículos, en el versículo 22:
Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;
4 Ahora, inclinemos nuestros rostros un momento mientras hablamos con el Autor de esta Palabra.
Nuestro amado Padre Celestial, de verdad te estamos agradecidos esta noche por el privilegio que tenemos de venir a Ti, en el Nombre de Tu Hijo unigénito, Jesús. Sabiendo que cuando alguna vez estuvimos alejados de Dios, feos, en el mundo, y del pecado y las transgresiones, pero lo enviaste a Él a la tierra, el Amado, para tomar nuestro lugar, para propiciar nuestro pecado. Murió en el Calvario para reconciliarnos con el Padre, el Creador de nuestro ser. Y nosotros, que una vez fuimos gentiles, llevando ídolos tontos, ahora, en la reconciliación, hemos sido traídos de regreso a Dios, en tanto que somos llamados hijos e hijas de Dios. Y aún no parece ser lo que seremos al final, pero sabemos que tendremos un cuerpo como el suyo, libre de enfermedades, libre de pecado, libre de muerte, porque le veremos a Él tal como es.
5 Oh Dios, eso hace que el corazón de cada mortal lata. Esa esperanza está dentro de nosotros, y es muy simple. Tú lo has hecho tan simple, que incluso el torpe, Tú dijiste, no se extraviará. “El que oye Mis Palabras y cree al que me envió, tiene Vida Eterna”. ¡Qué Padre tan amoroso tenemos! Y estamos agradecidos con Aquel que nos trajo a sí mismo por la muerte de Su Hijo en el Calvario.
Y Dios, abrazamos humildemente la cruz, esta noche, y al Cristo de la cruz, y confesamos que somos pecadores y que no merecemos nada. Pero solo en Su misericordia y en Sus méritos, venimos a ofrecerte acción de gracia y alabanzas por lo que Tú has hecho.
6 Y ahora, amado Padre, que Tú lo envíes a Él esta noche en el poder del Espíritu Santo, y que Él sane a los enfermos. Muchos de Tus hijos aquí están enfermos y necesitados. Se han reunido de todas partes de la nación. Oramos para que bendigas a todas las iglesias, esta noche, en todo el mundo, donde hayan abierto las puertas, y sus miembros estén fielmente en el puesto del deber. Bendícelos. Y estas personas aquí, que están dispersas de una parte del país a la otra, se han reunido aquí esta noche para orar por ellas. Y Dios, te pedimos que los sanes a todos. Y cuando nos vayamos, podemos decir con los de Emaús ese día: “¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros debido a Su presencia?” Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
7 Solo tengo un momento o dos para hablar con Uds., pero tengo tanto amor en mi corazón por Él, hasta que parece que tendría que hablar una o dos palabras por Él. Estoy pensando en el texto que acabo de leer, de este anciano llamado Simeón. Era sacerdote en el templo, de gran edad, alrededor de ochenta años. Y un gran… un nombre de honor entre todas las personas alrededor del lugar. Y qué persona era él. Qué personaje, un renombre, hombre de honor. Y el Espíritu Santo le reveló que no vería muerte hasta que viera al Cristo.
Ahora, el Cristo había sido el centro de todas las esperanzas desde el jardín del Edén, de la redención. Y todos los profetas esperaban que Él viniera. Y ahora aquí había un hombre de ochenta años. Piénsenlo. Y, sin embargo, confesó audazmente que no iba a morir hasta que viera al Cristo. ¿Se imaginan lo que la gente diría sobre el anciano? “Bueno, él solo está fuera de su mente. Hay algo mal con él. Él no está … su mente no está bien. Bueno, ese anciano de ochenta años casi listo para morir ahora, y sin embargo dice que va a ver al Cristo”. Y los judíos estaban en cautiverio romano en el momento del nacimiento de Cristo, y qué tan lejos se veía eso.
8 Y eso es lo mismo esta noche. Muchos de Uds. aquí pueden ver que su tiempo de liberación está muy lejos. Pero en algún momento cuando parece estar más lejos, y la hora más oscura, es cuando uno recibe ayuda de Dios. Hay un viejo proverbio que deshonra a Dios que dice: “Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos”. Eso es un error. Dios ayuda a los que no pueden ayudarse a sí mismos. Si Ud. pudiera ayudarse a sí mismo, no necesitaría la ayuda de Dios. Pero Dios tiene misericordia de aquellos que no pueden ayudarse a sí mismos.
Y Simeón, no estaba avergonzado de su testimonio. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo se lo había dicho.
Ahora, si quisiera basar un pensamiento aquí, por unos momentos, lo que haré por un momento, tomaré la palabra: “Expectativa”.
Y generalmente una persona obtiene lo que espera. Mucha gente viene a las reuniones, van a la iglesia. Dicen: “No vi nada. No esperaba ver nada de todos modos”. Esa es la razón por la que no vio nada. “No recibí ayuda. No esperaba recibirla”. Por lo general, Ud. obtiene lo que espera obtener. Si viene al servicio y espera encontrar algo para criticar, un servicio religioso, Satanás se asegurará de que lo vea. Él le mostrará algo que puede irse y criticar la reunión.
9 Y si Ud. viene esperando recibir ayuda de Dios, Dios satisfará sus expectativas. Él siempre lo hace. Donde quiera que Ud. vaya, haga lo que haga, lo que espera trae su fe. Si viene diciendo: “Bueno, no hay nada”, esa es la forma en que volverá a casa, sin nada. Si viene esta noche diciendo: “Bueno, si no oran por mí, iré a casa y no me sanaré”, así es como se irá. Si viene aquí esta noche diciendo: “Vengo con un único propósito, es contactar a Cristo por mi cuerpo o mi alma”, se irá a casa tan feliz como pueda, porque lo contactará.
Ahora, no importa cómo se vea la oposición, Cristo es la respuesta. La fe trae a Cristo. Noten, ¿pueden recordar? Ochenta años, barba blanca, cabello blanco y, sin embargo, el anciano le dijo a la gente que no iba a morir hasta que viera al Cristo del Señor. Qué hermoso cuadro de fe. La fe no conoce la derrota. La fe es perfecta. La fe trae cosas cuando no hay cosas que traer. La fe crea. La fe quita la duda, toma lo negativo y lo hace positivo. Qué hermoso. El anciano tenía una base para la fe. La fe no es mítica, algo mentalmente alterado, es un resultado absolutamente fundamental que ocurre en el corazón de una persona. Cuando la fe es apropiada, entonces es algo en el corazón de la persona. Pero no puede basarse en, por ejemplo, “Bueno, vaya toque un árbol y estará bien” o “Ore en el poste”. Tiene que tener una base.
10 Ahora aquí está. Quiero que lo entiendan. ¿En que otro fundamento podría colocar su fe a cualquier nivel que en la Palabra de Dios? ¿En qué más podría poner la fe? Cuando dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca pasará”.
Entonces es un hecho que la Palabra de Dios es eterna. Y el mundo en el que estamos sentados esta noche, no es más que la Palabra de Dios materializada. Él pronunció la Palabra y dijo: “Sea”, y el mundo vino a existencia. Todo lo que ven fue hecho por fe en la Palabra de Dios hablada. Dios dijo: “Que sea”, y creyó en Su propia Palabra. Bueno, después de la redención, y de probar a Dios en nuestras almas y corazones, cuánto más debemos basar nuestra fe en la promesa que Dios nos dio y envió a Jesús a morir para redimirnos para esa promesa.
Entonces, ahora miren a Simeón, el Espíritu Santo le reveló que no iba a morir hasta que él viera al Cristo del Señor. Tenía una base para ello. No tenía miedo de testificar. Sabía que iba a suceder.
11 Tenga en cuenta que cada vez que Dios toma Su Palabra sobre esas bases, traerá los resultados que Dios dijo que traería. Miren a la pequeña virgen María, en Nazaret, pueblo malvado, peor que Owensboro, realmente malo, la ciudad más malvada del mundo y una pequeña virgen… No digan que no puedes vivir bien, ella era virgen viviendo en la ciudad más malvada de la época. Y ella era virgen. Y un día, mientras caminan con el agua, de la manera oriental, si alguna vez han estado en Oriente, ponen el agua en su cabeza. A veces, si pueden equilibrarlo bien, tienen como una vasija grande, y la ponen en cada cadera y lo la llevan, las mujeres lo hacen, viniendo del pozo virgen, que todavía funciona hoy en Nazaret.
12 Y en su camino hacia allá, estaba comprometida con un hombre que se había casado antes y tenía cuatro hijos; José. Y en su camino hacia su casa, una Luz brilló frente a ella. Y en la Luz se encontraba un gran Ángel, Gabriel, el Arcángel. Y él dijo: “Salve, María. Bendita tú entre las mujeres. Has hallado gracia delante de Dios”. Y contó sobre lo que iba a suceder. Y ella iba a tener un Hijo sin conocer a ningún hombre. E iba a llamar Su Nombre Jesús.
Seis meses antes de eso, el mismo Ángel vino a un sacerdote y le dijo que su esposa, Elisabet, iba a tener un bebé después de sus días de ministración en el templo, Silo, y que regresaría, y él lo dudó. Se preguntó cómo podría ser, ella siendo anciana, cuando él tenía muchos ejemplos por delante, Sara y Agar, mucho antes. Pero esta pequeña mujer no tenía ningún ejemplo. Ella solo tenía que tomar a Dios en Su Palabra
13 .Y aquí está. Escuche, audiencia. La niña nunca cuestionó al Ángel. Eso nunca había sucedido en todo el mundo. Nunca había habido un bebé nacido virgen. Y ella no lo cuestionó. Ella solo tomó a Dios por Su Palabra. E inmediatamente, ella comenzó a regocijarse y a testificar, diciéndole a la gente que iba a tener un bebé, sin conocer a ningún hombre, no le importaba cuál era la desgracia. Ella no sabía cómo iba a tenerlo. Ella no esperó hasta que fuera positiva. Ella no esperó hasta que sintió la vida. Ella tomó a Dios en Su Palabra y comenzó a regocijarse antes de que algo sucediera. Ahí lo tienen.
Cada hombre y mujer que alguna vez ha respirado en esta tierra que alguna vez ha sido algo… Ha habido hombres y mujeres que han hecho lo mismo, tomaron a Dios en Su Palabra. Ella estaba testificando a todos que iba a tener el bebé, antes de cualquier señal visible. Y si María pudo hacer eso, con algo que nunca había sucedido, ¿cuánto más deberíamos hacerlo Ud. y yo esta noche sobre la base de la fe en la Palabra de Dios, cuando cientos de personas se están sanando cada noche? ¿Cuánto más deberíamos creerlo?
14 Simeón lo creyó. Dios siempre ha tenido un remanente en algún lugar que lo creyó. ¿No están felices esta noche de ser uno de Sus remanentes? ¿No está feliz de ser creyente? ¿Que Dios le ha dado gracia en su corazón para venir y creer estas cosas, que son fundamentalmente, un Evangelio sólido?
Ahora, a medida que Simeón comienza a envejecer, aún testificando, me imagino que la gente dijo: “El viejo está… Algo está mal con él”. Pero él lo creyó.
Ahora noten, si Dios ha hecho una promesa, Dios tiene la obligación de cumplir Su promesa a cada individuo que acepte esa promesa. ¿Lo creen?
15 Ahora, entonces en este tiempo, el bebé nació en Belén de Judea. Hay algunos astrónomos que viene y miraron, la estrella viaja y cuelga sobre el bebé. Ellos fueron y adoraron. Pero las noticias no se difundieron como lo haría hoy. Y si volviera a suceder hoy, solo dirían: “Algunos fanáticos se reunieron allí”. No habría mucho de eso. No le prestan atención a Él. No lo harían hoy. No estarían interesados. Pero los Ángeles vinieron y cantaron a algunos pastores en la colina. Cada vez que nace un rey, la gente canta. No había nadie en la tierra aquí para darle la bienvenida, así que un grupo de campesinos y ángeles le cantaron. Cuando piensan en Su venida a la tierra la primera vez que los seres Angelicales bajan del cielo y cantan a los campesinos: “Hoy, en la ciudad de David, nace Cristo Rey”. ¡Oh vaya! Qué visitación a la tierra.
Era una ley judía que cada madre para su purificación y la circuncisión del bebé, como todo bebé judío había nacido, tenía que ser llevado al templo después de ocho días y ser circuncidado.
16 Hagamos un pequeño drama para que los niños lo entiendan. Es lunes por la mañana, vemos, en el templo. Oh, hay una gran multitud de personas. Hay alrededor de dos millones de judíos en Palestina en ese momento, tal vez, tal vez, doscientos o trescientos bebés nacieron en la noche. Y todos los días, eso significaría doscientos o trescientos bebés estando ahí, tal vez, para la circuncisión y demás, de niños varones. Tomémoslo el lunes por la mañana. El templo está muy lleno, todos van y vienen. A lo largo de la línea se encuentra una gran larga fila de mujeres esperando la purificación, la circuncisión.
17 Miremos a lo largo de la línea, ahora, con una visión mental. Veo a lo largo de la línea, mujeres ricas con bebés con pequeñas prendas de encaje hechas a mano, sosteniendo un cordero, una ofrenda de bebé de ricos. A lo largo de la línea, veo a una niña de unos dieciocho años con un velo sobre la cara, pobremente vestida, sosteniendo algo en la mano, no con tejidos finos, sino con sudarios. Un sudario es lo que quitan de la parte posterior del yugo de un buey. Cuando está arando, se le raspan los hombros, así que ellos le ponen tela ahí.
Y cuando nació, el Rey del Cielo, el más rico de todo el mundo, nació en un pesebre. ¿Me pregunto porque? Él era un Cordero. Los corderos no nacen en casas, nacen en graneros. Él era el Cordero de Dios. Él nació en un montón de paja. Entró por una puerta establo y salió a través de la pena capital. El mundo no lo conocía, y el mundo aún no lo conoce esta noche.
18 Mírenlo, el Amado, envuelto en pañales y acostado en los brazos de una madre con dos pequeñas tórtolas para una purificación, una ofrenda campesina. Ella tenía una especie de mal nombre. Uds. saben, parecía que todo el tiempo había un mal nombre que le seguía a Él, de todos modos. Y cuando llegó el momento en que Él estaba caminando allí con ese mal nombre siguiéndolo… Qué tiempo. Pobrecito, Su madre tenía fama de tener este bebé por José, sin ni siquiera estar legalmente casada con él todavía. Eso no le importó. En su corazón ella sabía de quién era ese Hijo. Puedo ver a las madres manteniendo su distancia de ella. “Ahí está esa chica”, en desgracia.
19 Aquí está. Si estoy haciendo esto bien, así es hoy. Un hombre o una mujer que realmente trata de vivir una vida cristiana y se abstiene de las cosas del mundo, el mundo retrocede y dice: “Son fanáticos”. Todo hombre que trate de confiar en Dios, su prójimo lo llamará “santurrón” o “afeminado” o algo así. ¿Afeminado? No juzgo a los hombres por los callos que tengan en la mano, sino por la bolsa de la rodilla en sus pantalones, ya sea que se arrodillen y oren o no. El hombre no es juzgado por su estatua, es juzgado por el carácter. He visto hombres que pesaban doscientas libras, y no tenían una onza de hombre en él; violar a una madre con un bebé en brazos. Un hombre es juzgado por su carácter, lo que él es por dentro.
20 Miren este caso. Ellas pasan, pero allá en una sala de oración, pensemos que en el templo había un anciano sentado leyendo las Escrituras. Su nombre era Simeón. “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas. Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros. Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Puedo ver a Simeón decir: “¿Me pregunto a quién se refería? ¿Es ese el Mesías? Si Dios le había dicho a Simeón que iba a ver al Mesías, y el Mesías estaba por primera vez en el templo, es obligación de Dios hacer que Simeón lo vea. ¿Es eso correcto?
21 Puedo ver al Espíritu Santo estremecer a Simeón, dijo: “Levántate”. Simeón se pone de pie. Creo que los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios. El Mesías está en el templo. Puedo escuchar al Espíritu Santo decirle a Simeón: “Comienza a caminar”. Él no sabe a dónde va, él solo está caminando. Aquí viene, guiado por el Espíritu Santo, dando vueltas a través de la gente. Camina por esa fila hasta que encuentra a esta pequeña virgen, despreciada, parada allí con un bebé en sus brazos, se acerca, toma al bebé en sus brazos, las lágrimas caen por su barba blanca y dice: “Ahora, Señor, despide a Tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra, porque mis ojos han visto Tu Salvación”.
22 Al mismo tiempo, hay una profetisa ciega en el templo con el nombre de Ana, la virgen Ana. Ella no salía del templo, sino que estaba en el templo día y noche, orando. Y ella también esperó la venida del Señor. Y al mismo tiempo, el Espíritu Santo se movió sobre ella. Y aquí viene la anciana ciega Ana, de unos ochenta años, moviéndose por el Espíritu Santo entre todas esas personas, sin saber a dónde iba, guiada por el Espíritu Santo hasta que llegó y se paró frente al Cristo Niño y levantó las manos. y bendijo a Dios.
¿Qué le trajo a Ud. aquí esta noche? David dijo: “Cuando un abismo llama a otro abismo, si hay un abismo en Ud. llamado…” ¿Cuántos aquí creen en la sanidad Divina? Veamos sus manos. Si creen en la sanidad Divina, debe haber una fuente abierta en alguna parte. Lo primero que la Palabra de Dios nos prometió. ¿Es correcto? Y si la Palabra de Dios lo ha prometido, y Ud. es Cristiano, no creo que haya venido del otro lado del país, ahora… viniendo esta noche, veo placas de Texas y Louisiana, en todos lados. Ud. nunca viaja toda esta distancia, dejando su propia iglesia y demás esta noche para sentarse en este pequeño lugar aquí solo para ser visto. Ud. ha venido porque algo en Ud. le dice que hay una fuente en algún lugar, abierta para la sanidad Divina. Y el mismo Espíritu Santo que guió a Simeón, le ha guiado a Ud. esta noche, directamente a este lugar aquí donde Jesucristo, el Hijo de Dios, cada noche hace que los ciegos vean, los sordos oigan, los cojos anden. ¿Le creen a Él?
23 Ahora, Jesús en Su ministerio, miren lo que era. No era un gran Hombre, o reclamaba no serlo. Él era un Hombre pobre. No se vestía diferente de otros hombres, se vestía como cualquier otro hombre. No era hermoso para que le deseáramos, probablemente un Hombre delgado y de aspecto delicado. Pero cuando Él habló, habló de Su Padre. Él dijo: “No soy Yo quien hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí. Él hace las obras”.
Y cuando pasó junto a un grupo de personas lisiadas un día, en el estanque de Betesda, fue, sanó a un hombre que tal vez tenía un problema de próstata o algo así, se fue. Los judíos lo interrogaron al respecto. Y dijo: “De cierto, de cierto os digo: no puede el Hijo hacer nada en sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, también lo hace el Hijo igualmente”. Él solo hacía lo que Dios le mostraba.
24 Cuando estuvo aquí en la tierra, cuando la gente estaba con Él, percibió sus pensamientos. ¿Es esa la Escritura? Él percibía en qué estaban pensando. ¿Y qué dijo el mundo acerca de Él? Dijo que era el príncipe de los demonios, el mayor de los adivinos. No lo reconocieron. Los adivinos no son sanadores y demás. Los adivinos son personas que se hacen pasar por los muertos, o algo así. Dios habla de juicio, justicia, salvación, poder, sanidad. Qué maravilloso que Jesús magnificó a Dios. Cuando vinieron a Él, y le dijeron diferentes cosas, le hicieron preguntas, Él dijo: “Solo hago lo que Mi Padre me muestra”.
Él fue a una mujer en el pozo. Él dijo: “Dame de beber”.
Ella le preguntó si Él era judío y ella samaritana, pero Él dijo: “Si supieras con quién hablas, me pedirías de beber”.
Y a medida que avanzaba la conversación, Él descubrió dónde estaba su problema. Y Él dijo: “Ve busca tu marido”. Ese era su problema.
Y ella dijo: “Percibo que eres Profeta”.
25 Ahora, Jesús ha resucitado de la muerte. Ahí está el problema hoy. Ahí es donde la iglesia Cristiana ha decepcionado hoy. Enseñan teología, enseñan la Palabra, pero hermano, la Biblia… Jesús dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere, fuere bautizado, será salvo; más el que no crea, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen. En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas y sanarán a los enfermos, y así sucesivamente”. Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, y aun mayores que están haréis, porque Yo voy al Padre”.
Ahora, amigos Cristianos, Él ha resucitado de la muerte.
Aquí recientemente, cuando uno de los más grandes doctores de las iglesias fundamentales de hoy se puso de pie y tuvo que cambiar de tema por un mahometano que le dijo que ellos tenían tanto consuelo creyendo en el profeta Mahoma, como lo hicieron al creer que el Hijo de Dios es Jesucristo. Dijo: “Ambos lo creemos. Ambos escribieron Biblias. Todos lo creemos, entonces, ¿qué diferencia hay?” Ellos dijeron: “Nuestro Mahoma nunca prometió nada como lo hizo su Jesús”. Dijo: “Déjenme verlos a Uds. producir, reproducir y probar la resurrección de Cristo por Su vida viviendo en la iglesia, como Él dijo que haría, entonces creeré que su Cristo resucitó de entre los muertos”. Qué pena que la iglesia les haya defraudado.
26 Esta noche, les digo, a todos Uds., probablemente aquí haya Metodistas, Bautistas, Católicos, Presbiterianos, están todos mezclados. No le decimos a qué iglesia ir, le decimos a qué Señor deben servir; Jesucristo. Dios nunca me ha preguntado alguna vez acerca de cual iglesia asiste alguno. Él siempre… Si no viven bien, Él reprenderá el pecado, pero no dirá nada acerca de sus iglesias. Ahora, que el Señor les ayude esta noche mientras inclinamos nuestras cabezas nuevamente para orar.
Nuestro Padre Celestial, aquí delante de mí, hay pañuelos de estas personas enfermas que tienen seres queridos en todo el país. Oro para que sanes a cada uno de ellos. Y que Tu Espíritu Santo venga rápidamente, Señor, y toque estos pañuelos y los bendiga para su propósito. Y que los enfermos sean sanados.
27 Y ahora, nuestro Padre, que resucitó a Jesucristo Tu Hijo de la muerte, y lo envió a la Iglesia, para que la Iglesia lo represente ante el pueblo, para que los incrédulos puedan creer. Que Él envíe a Su gran Ángel esta noche, y esté junto a Tu inútil siervo.
Y que esta audiencia que se ha reunido esta noche de las diferentes partes, este pequeño grupo de personas, que puedan recibir las bendiciones de Dios, y se vayan de aquí, felices y contentos, sabiendo que Jesús todavía vive y reina, y resucitó de los muertos y que vive entre la gente. Dales a todos Vida Eterna y perdón de pecados. Y concede a Tu siervo, Señor, que es inútil para estas cosas, pero concédeme el perdón de los pecados y la Vida Eterna para que yo pueda parame e interceder por el pueblo. Porque me doy cuenta, Padre, cuando ministro al pueblo, te estoy ministrando delante de Ti. Porque Tú has dicho: “Por cuanto lo hiciste a uno de Mis pequeñitos, a Mí lo hiciste”. Escúchame, Señor. Ruego estas bendiciones para Tu gloria. En el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
28 Discúlpenme por haber tomado tanto tiempo hablando. Quiero perfecta reverencia, si desean, por favor. Mantenga a sus hijos cerca de Uds. Ahora, si les pido en cualquier momento que inclinen la cabeza, lo haré con un propósito, amigos, por reverencia. No soy responsable de las críticas, ni de nadie desobediente. Pues que estén bien seguros de que se les enseñó y conoce y ven con sus propios ojos que la demonología, los demonios que han atado a las personas, saltan de uno a otro. Esa es la Escritura.
¿Recuerdan cuando esos demonios de Gadara le rogaron a Jesús que los dejara entrar en algunos cerdos? ¿Se acuerdan de esa Escritura? Y muchos de Uds. aquí de diferentes partes del país han estado en las reuniones, y han visto la epilepsia salir de una, ir a la otra, Él los atacará de muchos. ¿Alguien ha visto eso en una reunión? Veamos, levanten la mano para que los otros sentados puedan… Sí, es cierto, muchos de Uds. Es verdad. Eso irá de uno a otro. Entonces, sean reverentes.
Ahora, no es jugar a la iglesia, amigos. No es un espectáculo teatral. Está tratando de traerte a su Señor resucitado, quien murió para que puedan tener estos privilegios. Que Dios lo conceda.
29 Ahora, hemos entregado algunas tarjetas de oración, nos dijeron allí hace un tiempo. No podemos traer demasiados a la vez a la plataforma. Solo podemos traer unos pocos a la vez. Algunos de ellos no pueden pararse, y demás, así que solo oramos que sean pacientes con nosotros, y que todos simplemente permanezcan donde están, y sean reverentes. Manténganse tan reverentes como puedan, ya que cada parte es espíritu. Y cuando los espíritus se mueven… allá afuera, hay espíritus, en todas partes hay espíritus. Todo ser humano es un espíritu, y uno tiene que romper de una dimensión a otra.
Ahora, simplemente imagínense en su mente qué carácter, qué tipo de persona, fue Jesucristo. Y luego ven si vendrá a nosotros esta noche, y se manifestará a la Iglesia.
30 ¿Cuántos obtuvieron las fotos ayer? Veamos sus manos… fotos, no las vendemos los domingos. Respetamos el día del Señor. Pero consigan una si pueden. Yo solo las compro en los estudios y se las dejo tenerlas. Científicamente, si yo… Si este fuera mi último servicio esta noche que fuera a tener, amigos Cristianos, ante Dios, he dicho la verdad. Y Dios lo ha vindicado a varios millones de personas en todo el mundo. Se ha probado en todos los hornos de fuego que Satanás tiene, creo. Y, aun en el mundo científico, lo ha reivindicado como la verdad. Entonces, les he dicho la verdad, y Dios ha testificado de la verdad. Y oro para que Dios bendiga a todos Uds. esta noche.
31 Creo que dijeron que era la tarjeta de oración F, que repartieron. Ahora, es una pequeña tarjeta. Creo que tiene mi foto en la parte delantera. Denle la vuelta, y habrá una letra F, y habrá un número allí. Y ahora, ese número en la parte de atrás… Ahora, comencemos en algún lugar a lo largo de allí. Supongo que, hay cien de esas cartas, no podemos traer las cien a la vez, comencemos por decir, creo que anoche comenzamos en cincuenta, o entonces… Comencemos, tomemos de la ochenta a la cien esta noche, eso nos dará unos veinte para empezar.
Creo que reconozco esto. ¿No son estos los amigos que estaban conmigo en Colorado, el Doctor Ackerman y ellos? ¿verdad? Me alegro de verlos. No lo vi a Ud. ahí sentado. Me alegro de tenerle aquí esta noche. Unos amigos estaban conmigo en Colorado el otro día, el Doctor Ackerman de Indiana y sus amigos. Estoy feliz de verles. Por supuesto, el Señor Bosworth sentado allí, el Doctor Bosworth de Florida.
32 Pero supongo, hermano, que somos desconocidos Ud. y yo. No nos conocemos.
Ahora, quiero que la audiencia preste mucha atención y mire. Quiero que vean la expresión en los rostros de las personas a medida que se acercan y se vienen cerca. Cuando la unción del Espíritu Santo está aquí, nadie puede estar cerca sin reconocerlo.
Y ahora, si este hombre y yo, que probablemente nacimos a millas de distancia, criados a millas de distancia, o más, años de diferencia, nunca nos hemos conocido en toda nuestra vida. Y nosotros simplemente… Si se supiera algo, tendría que venir de Dios. Ahora, si Él lo hace o no, eso no lo sé. Está en Su gracia soberana, si lo hace.
33 .Ahora, la razón por la que pusieron estos dos micrófonos aquí es porque cuando la unción del Espíritu Santo, nunca sé lo que sucede. Al día siguiente tengo que escucharlo en una cinta de grabación allí, para averiguar lo que yo mismo dije. Y así es como llevamos un registro de todo. Observen lo que Él le dice, y hagan exactamente lo que Él dice, y les aseguraré que todo será exactamente como Él lo dijo.
Ahora esté en oración. No tiene que inclinar la cabeza, a menos que se lo pidan, y oren. Ahora, debo hablar un poco con este hombre para contactar con su espíritu. Y quiero que todos me ayuden, esta noche. Y cada Cristiano en su corazón ore, porque hay incrédulos sentados aquí presentes. Hay críticos sentados aquí presentes. ¿Y se dan cuenta de que estoy representando al Señor a quien Uds. sirven en su iglesia? Y se dan cuenta de qué posición es, a veces ante cien mil personas. Estoy representando a Jesucristo. Entonces, Uds. que lo aman, oren por mí.
34 Ahora, mi hermano, es como cuando nuestro Maestro habló con la mujer en el pozo. Él solo tenía una forma de hablar con ella para contactar su espíritu. Y Ud. está parado aquí, un hombre de aspecto fuerte, hasta donde sé. Pero Dios nos conoce a los dos, y solo estoy tratando de hablar con Ud. para contactar a su espíritu como yo… Y si soy el siervo de Dios, y solo un hombre humilde como Ud., entonces el Ángel del Señor …. ¿Ha visto la foto? ¿la vio? Y luego eso baja, y eso da la unción. Y esa unción, entonces, hace lo que hable. Así es.
Ahora, percibo que Ud. es un Cristiano. [Un hombre dice: “Eso es correcto”]. Ud. es un hombre Cristiano. [“Sí”]. Y Ud. está sufriendo con una condición en el ojo, un problema ocular. Y los médicos quieren operar ese ojo. Ud. no permitirá eso. Y ha estado en una reunión mía antes, [“Amén”] hace años. [“Amén”.] Y allí, Ud. estaba sentado en la audiencia al lado de una mujer ciega, y esa mujer recibió su vista. [“Amén”.] Y desde entonces, Ud. ha dicho que si alguna vez pudiera llegar a mí, que Dios le sanaría y curaría ese ojo. [“¡Amén! Amén”.] ¿Es esa la verdad lo que se dijo? [“Esa es la verdad”]. ¿Esa voz? [“Alabado sea el Señor”.] Bueno, mi hermano, Ud. ha llegado a ese momento. Dios le ha sanado, ahora. [“Gracias al Señor”.] Siga su camino.
Hay algún contacto con Ud. y una dama parada aquí en esta audiencia aquí atrás. Ya veo que es su esposa. [“Así es. Alabado sea el Señor. ”] Ella está sufriendo con un problema cardíaco. [“Amén”]. ¿Es cierto? [“Eso es verdad”.] Muy bien. Ambos pueden irse a casa y estar bien, ahora. Dios les bendiga y les ha sanado. [“Amén. Alabado sea el Señor”.]
35 Seamos muy reverentes. Vigilen con todo su corazón.
Venga señora. Ahora, si nuestro Señor ha resucitado de entre los muertos, en cuyo lugar trato de representar, ahora, y Él vive esta noche. Cuando Él estuvo aquí en la tierra al comienzo de Su ministerio, había un hombre convertido con el nombre de Felipe. Y Felipe fue y encontró a Natanael, y le dijo a Natanael: “Ven a ver a Quién he encontrado, Jesús de Nazaret, de quien Moisés y la ley hablaron, el Hijo de José”.
Él dijo: “¿Podría algo bueno salir de Nazaret?”
Él dijo: “Ven y ve”.
36 Y cuando se acercó a donde Jesús estaba en la línea de oración, orando por los enfermos, Jesús dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”.
Y él dijo: “¿Cuándo me conociste, Rabino (o Reverendo, Maestro)?”
Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”.
Él no se detuvo a decir: “Telepatía mental”. Lo que dijo: “Tú eres Cristo, el Hijo del Dios viviente”.
Y cuando Jesús murió, dijo: “Lo que Yo hago, Uds. también lo harán. Después de mi resurrección, estaré con Uds., en Uds., hasta el fin del mundo”. ¿Es cierto eso, señora?
37 Entonces somos desconocidos, ¿verdad? [“Le conocí una vez en Chicago”.] Me conoció en una reunión en Chicago. [“Sí, le conocí en el vestíbulo de un hotel”.] Un vestíbulo de un hotel, y me habló y continuó. [“Le hice una pregunta”.] Bueno, ¿cuánto tiempo hace? [“En su última reunión”.] En la última reunión en Chicago. Me habló en el vestíbulo. [“Le pedí que orara por mi nieto”]. ¿Lo hizo? Bueno, ahora Ud. sabe que es conocer a miles de personas, no sabría nada de Ud. Ahora, lo sé. Ud. me conocía, y yo no le conocía. Por supuesto, eso es correcto. Pero, si el Señor Jesús está aquí para ayudarla, Él sabrá todo sobre Ud. Y si Él, en Su soberana gracia, le dice lo que le pasa y qué debe hacer, o lo que no ha hecho, ¿le creerá?
Ud. está sufriendo con algo en el riñón. Tiene un… El doctor dijo que es un riñón caído. Eso es verdad. Y Ud. es… Hay alguien con Ud., es un niño pequeño. Es un poco delgado y tiene el pelo castaño. Y no puede aprender muy bien en la escuela. Y es un poco retrasado mental. ¿Es correcto? Y Ud. es su abuela. Y el pequeño … ¿No es Ud. de los alrededores de Franklin, Indiana? [“Franklin, Indiana”]. Y su nombre es Sra. Ralph Kepler. [“Sí”] ¿Es eso correcto? Ahora Ud. está sana. Y vaya y ponga su mano sobre su nieto, y él se recuperará si cree con todo su corazón. [“Creo con todo mi corazón”.] Dios le bendiga. Que Dios esté con mi hermana y la ayude, en el Nombre de Jesucristo, lo pido. Dios le bendiga, madre.
38 La palabra Amén significa “que así sea”. ¿Podría la audiencia de Jesucristo decir “Amén”? [La congregación dice: “Amén”]
¿Podría venir? Ud. viene como un creyente. Muy bien, señor. Parece que hay algo a su alrededor. Sí, Ud. acaba de sanarse de problemas estomacales. ¿No es así? Y Ud. está tan feliz por eso, al punto que ha venido a orar por una anciana. Es su madre. Y tiene problemas renales, reumatismo y artritis. Vaya y ponga su mano sobre ella, y invoque el Nombre de Jesucristo, y que Dios les bendiga, mi hermano. Dios le bendiga.
Sean agradecido y agradezcan a Dios. ¿Están creyendo? Crean con todo su corazón, y Dios lo hará suceder. ¿Cómo está, señora? Supongo que nosotros también somos desconocidos. Dios nos conoce a los dos, ¿no es así? Solo Dios puede ayudarle. Pero si soy Su profeta, por Su gracia, me ha enviado para ayudarla. ¿Cree eso? Y Ud. es Cristiano. Y el problema de su cuerpo es sobre la cabeza. Acaba de tener una operación. Y no se sanó bien. ¿No es esa la verdad? [“Así es”] ¿Fue eso verdad? [“Sí”.] Mire, no me acuerdo. A veces es una visión. Estoy mirando algo más, es otra dimensión. Sólo un momento. Había algo más que vi. Oh, le interesa que alguien más sea sanado. Es su esposo. Tiene presión arterial alta y algo mal con sus ojos. ¿Es correcto? ¿Es esa la verdad? Venga aquí solo un momento. Jesucristo, el Hijo de Dios dijo: “Estas señales seguirán a los que creen.” ¿Cree que yo lo creo? [“Sí”] “Si ponen sus manos sobre los enfermos, se sanarán.” ¿Es eso cierto? [“Si”].
Nuestro Padre, que estás en el cielo, santificado por Tu Nombre. Venga Tu reino, hágase Tu voluntad en el cielo como en la tierra. Envía Tus bendiciones a esta mujer a quien bendigo, en Tu Nombre, y que su corazón sea feliz. Y que ella sea sanada, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, regocíjate, feliz, creyendo con todo su corazón. Dios le bendiga.
39 ¿Vendría, señor? Buenas noches. Sigan creyendo. Si pueden creer, todas las cosas son posibles para los que creen. ¿Cree Ud. señor? ¿Cree que Jesús resucitó de los muertos? Que Él viene aquí y hace estas señales y maravillas. ¿Cree que ese sentimiento que está sintiendo ahora es Su presencia? ¿Cree eso? ¿Ud. se da cuenta que algo está pasando? [“Si. Sí, lo sé”] Ud. está sufriendo de una condición nerviosa y una especie de sinusitis. [“Sí, es cierto”.] ¿No es cierto? Y dice, que Ud. es un ministro. Ud. es un predicador [“Sí, así es”.] Y solía pastorear una iglesia. Desde que se enfermó, tiene su servicio en casa. [“Sí, así es”.] Y Ud. también viene de una región de arboles, colinas ondulantes. Es Indiana [“Sí, así es”.] Y el comienzo es como O-d-e-a-n, Odeana, algo, Odeana u Odean, ¿es así? [“Oden”]. ¿Oden? ¿Cree que soy Su profeta ahora? [“Sí, lo creo”]. Muy bien. Su enfermedad ha terminado. Vaya a casa y tome su iglesia, y comience a pastorear nuevamente en el Nombre de Jesucristo y sea sano. Amén. Dios le bendiga mi hermano.
Solo sean reverentes.
Dios le bendiga, hermana. El problema del corazón le dejó cuando cruzó allí, así que simplemente salga de la plataforma. Sea agradecida y de gracias.
40 Señor, Ud. sentado allí, orando, se sorprendió, ¿verdad? ¿No es Ud. también un predicador del Evangelio? Ud. lo es. Ud. tiene algo que ver con una iglesia Bautista. ¿Es correcto? No estoy leyendo su mente, pero mire, su vida no puede esconderla ahora. Esa es su esposa sentada allí. Ud. está sufriendo de una condición nerviosa. Ella está sufriendo con una angustia mental. ¿Es esa la verdad? Ud. estaba orando: “Dios, deja que el Hermano Branham vea una visión sobre mí”. ¿Es correcto? Esa es la verdad. Ponga su brazo alrededor de su esposa.
Señor Jesús, que Tu misericordia venga a los dos, y que se curen, vivan felices juntos y te sirvan el resto de sus días, en el Nombre de Tu Hijo te lo pedimos. Amén.
Dios le bendiga, mi reverendo hermano. Vaya a casa. Jesucristo le sanará.
¿Están orando en todas partes?
41 Si cree a Dios, nunca será ciego. ¿Ud. lo cree? Un endurecimiento de los nervios en los ojos. Ud. tiene un trastorno femenino, una verdadera condición nerviosa causada por la menopausia. ¿Cree que Cristo le sanó? [La señora dice: “Sí”]. Pero quiere que le ponga las manos encima. Eso es lo que está pidiendo. No estoy leyendo su mente, pero eso es cierto.
Señor Jesús, cúrala, y que ella se vaya ahora y esté perfectamente bien, porque yo expulsé el espíritu maligno, en el nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya regocijándose y agradeciendo a Dios, y sea sana.
¿Vendría, señora? ¿Cree que Dios envió a Su Hijo, Jesús, a morir por sus pecados y por su enfermedad? Por sus pecados, ¿lo ha aceptado? Y Ud. es Cristiana, miembro de una iglesia. Sufre con un problema renal, una intoxicación en el riñón. ¿Es eso cierto? ¿Lo aceptará ahora como su Sanador? Entonces puede estar bien. Vaya a casa. Jesucristo le hace bien, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
42 Venga mi hermano. ¿Le cree con todo su corazón? Míreme solo un minuto. ¿Cree que soy Su profeta? Solo soy su hermano, en lo que a eso respecta. Pero ahora, el Espíritu Santo me ha ungido. Por lo tanto, me muestra lo que quiere. Entre Ud. y yo, pone una mesa, y Ud. se aleja de ella, rechazando la comida. Tiene problemas estomacales, un estómago ulcerado que le causa grandes problemas. ¿Cree ahora y cree que Jesús le sana? Vaya a comer lo que quiera. Jesucristo le sana. Testifique y cuéntele a la gente las grandes cosas que Dios ha hecho.
Señora, la única oportunidad para que viva sin cáncer, es que Dios le sane. ¿Es correcto? Se da cuenta de que está viviendo en sus últimos días, a menos que Dios tenga misericordia. Jesús dijo: “En mi Nombre echarán fuera demonios”. ¿Cree eso?
Tú, demonio llamado cáncer, te conjuro por el Hijo de Dios, Jesucristo, que dejes a la mujer. Sal de ella. Ahora mire aquí. Le han dicho que no puede vivir sino un poco más. En las próximas setenta y dos horas, se enfermará mucho y comenzará a vomitar. Cuando comience a hacer eso, sepa que le he dicho la verdad. Siga testificando de su sanidad. Dios le bendiga.
43 ¿Vendría, señora? Mire hacia aquí con todo su corazón. Crea con todo su corazón. Entre Ud. y yo, suelta manchas blancas de sangre. Ud. es diabética El Calvario tiene una transfusión para Ud., mi hermana. ¿Lo crees? ¿Lo acepta? [“Si.”]
Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, dale a nuestra hermana vida, esta noche. Y que ella sea sanada, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Regocíjese. Vaya agradecer a Dios. Se mejorará y estará bien.
44 Venga señora. ¿Cree con todo su corazón? Está en una condición peor de la que cree. Tiene problemas cardíacos. No es solo una imaginación. Tiene un bloqueo en su corazón. Sabe que no puede vivir sin Dios. Eso mata a más personas. ¿Cree que Él le sanará? ¿Cree que Él oirá mi oración por Ud.? ¿Le servirá todos los días de su vida? Venga aquí, mi hermana.
Nuestro Padre Celestial, bendigo a este Tu hija. Satanás ha decidido quitarle la vida y enviarla a la tumba temprano. Pero Señor, ella se para ahora, creyendo. Y reprendo a este espíritu maligno que le está quitando la vida. Que la deje, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, hermana, no sé cuál fue su problema, lo que Él le dijo. Pero sea lo que sea, se ha ido. Siga su camino y regocíjese y sea feliz, y agradece a Dios por su sanidad. Muy bien.
45 No tema, hermana. Dios está con Ud. Ahora, cualquier cosa puede pasar. Sean reverentes.
Ud. tiene problemas cardíacos. Y solo Dios puede sanarte. ¿Lo acepta ahora?
Jesús de Nazaret, sé misericordioso con ella. Ruego que la sanes y le quites estas enfermedades, y que ella vaya y sea sanada en el Nombre del Hijo de Dios, Jesucristo, te lo pido. Amén.
Ahora vaya agradezca… Él que conoce los corazones. Y siga regocijándose ahora. Dios le bendiga. Vaya, crea.
46 ¿Están todos contentos? Digamos: “Gracias a Dios”.
Ahora, todos solo… De acuerdo, hermana. Esa es la forma de tener fe. Vaya regocijándose, agradeciendo a Dios. Sea sana en el Nombre de Jesucristo. Tenga ese tipo de fe lenta y constante. Eso paga por Ud. Dios le bendiga. Le ha dejado, ahora. Ese drenaje y todo se ha ido.
Sólo un momento. Sean reverentes. El Ángel del Señor ha dejado la plataforma. Se movió a la audiencia por algo. Todos reverentes, ahora, mientas oran.
Es una mujer. Ella está sentada allí orando. Ella tiene bronquitis. Levántese, hermana. Él le ha sanado, ahora. Puedes irse a casa. Dios le bendiga. Tenga fe en Dios.
47 Sólo un momento. Hay una Luz sobre una pareja. Señor, ¿no sufre Ud. de flebitis? ¿No es así? Póngase de pie por un momento. Ud. es de fuera de la ciudad. Ud. está pensando en alguien. Tiene a alguien en su mente. Es un amigo suyo que tiene artritis. ¿No es eso cierto? Y no sabe si traerlo a la reunión o no. Hay un poco de discusión. Y la esposa de él es una creyente. Y él no es exactamente un creyente. Y Ud. mismo necesita a Jesucristo como su Salvador. ¿No es así? ¿Y no viene Ud. de un lugar cerca de Elkhart, Indiana? ¿No es así? Si es así, levante la mano. ¿Ahora acepte a Jesucristo como su Salvador personal? ¿Renuncia al pecado en su vida y volverá a casa ahora y vivirá una vida Cristiana? Dios le sanará de la flebitis. Dios le bendiga. Vaya a casa y que Dios esté con Ud. Ud. es cristiano, ahora, como creyente. Tenga fe en Dios.
¡Crean! No duden.
48 ¿Quiere superar esa condición ocular? Vaya creyendo con todo su corazón, y Dios le curará.
Tenga fe en Dios. ¿Le cree con todo su corazón?
Ud. tiene una hernia, ¿verdad, señor? ¿Es su hermana sentada a su lado la que tiene problemas cardíacos? Si cree con todo su corazón, pueden ser sanos. Ambos vayan a casa, sanos. Dios les bendiga.
Traiga a la dama. Dios le bendiga, señora. Ud. se curó de ese problema cardíaco cuando pasaba por allí. Salga de la plataforma. Ud. está bien.
Digamos: “Gracias a Dios”.
49 Ahora, ¿traerá al próximo paciente, por favor? Venga por aquí, señora. Crea con todo su corazón. ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios le sanará? [“Sí”]. Si yo soy Su siervo, no puedo sanarle, pero con la ayuda de Dios puedo saber qué le pasa.
Ud. ha tenido problemas cardíacos durante mucho tiempo. Es causado por una afección nerviosa, lo que hace que tenga un corazón nervioso. Cuando se acuestas por la noche, se sofoca mucho, especialmente después de comer. Crea un gas en el estómago que lo empuja hacia arriba. Realmente no es un problema cardíaco. Ud. piensa que sí, pero es una condición nerviosa que se presentó desde que comenzó la menopausia en una mujer joven. ¿Es esa la verdad? [“Sí”]. Esa es la verdad. Nunca le vi en mi vida. [“No.”] Bueno, entonces, si Dios sabe como es su vida, ¿no sabe Él lo que será? ¿Lo acepta ahora como su Sanador? [“Sí”]. Entonces ya no le molestará más. Le dejará. Vaya en el Nombre de Jesucristo. Le bendigo por su sanidad.
50 Ahora, todos simplemente reverentes. Crean con todo su corazón, ahora. Ahora, tengan fe en Dios. No duden. Si creen, todas las cosas son posibles para los que creen. ¿Qué piensan allá arriba en el balcón? ¿Creen con todo su corazón? ¿Qué piensa aquí en el balcón? ¿Cree con todo su corazón? ¿Qué hay de aquí afuera? ¿Están creyendo con todo su corazón?
Reverendo, señor, ¿no tiene Ud. una hernia y un problema cardíaco allí? Y su esposa sentada a su lado con el pequeño vestido verde tiene problemas cardíacos, ¿verdad? Así es. La bebé, esa es su nieta, ¿verdad? Nieta. ¿No es ese su padre sentado allí atrás? ¿No es así? Su bebé también está sufriendo, ¿verdad? Se pregunta si es epilepsia o no. Tiene algún tipo de ataques. Es una convulsión nerviosa. Ponga su mano sobre su bebé.
Dios Todopoderoso, la mujer que dio a luz a este bebé a la tierra, tus siervos, los médicos, han fallado en esto, pero tú no fallarás. Y que se cure. Reprendo al espíritu maligno sobre esa bebé. En el Nombre de Jesucristo, que deje a la niña. Amén.
Dios les bendiga. No teman más por la bebé.
51 ¿Cómo está señor? Ahora, hay algo extraño en Ud., señor. Satanás ha deseado quitarte la vida. Ud. está todo destrozado. Cree que ha pecado en su día de gracia. Cree que su vida está arruinada. ¿Ama Ud. a Jesús? ¿Qué le hace amarlo? Antes de que pueda haber algo que lo haga amarlo, tiene que haber un Creador para crear el amor en su corazón. ¿Es correcto? Si Ud. hubiera pecado en su día de gracia, odiaría a Jesús. Pero Ud. lo ama y Ud. está bien. Y el diablo le está mintiendo. Ud. está nervioso. Venga aquí y echaré eso de Ud., si cree. ¿Lo cree?
Incline su rostro y mantengan la cabeza inclinada, todos, hasta que me escuchen decir: “Levántese”. Esto es demonología.
Dios Todopoderoso, sé misericordioso con el muchacho. Él está aquí, y Satanás está tratando de lograr que se ponga en esta condición para suicidarse. Pero Tú estás aquí para aliviar al niño y hacer que este espíritu maligno se vaya. Y has dicho: “Estas señales seguirán a los que creen. En Mi Nombre, echarán fuera demonios”. Entonces, bajo la autoridad de la Palabra de Dios, como creyente, ahora le pido al espíritu que está en el niño de la incredulidad, que lo deje. Sal en el Nombre de Jesucristo, y no lo molestes más. Y lo liberé, y que el enemigo sea atado y salga de esta habitación, y no atormente a nadie más, en el Nombre de Jesucristo.
52 Ahora, Ud. está bien. Ahora, puede levantar la cabeza. ¿Se siente bien ahora, hijo? ¿Está bien? Demonios… Te habrían suicidado en unos días. Eso estaba en su mente. Pensó que había perdido su día de gracia. Cuando apareció, un verdadero negro, pesado, como una niebla, se encontró conmigo en la cara. Eso son demonios. El muchacho es libre, ahora siéntase feliz. Vaya a casa regocijándose, agradeciendo a Dios por Su bondad para con Ud. Dios le bendiga.
Digamos: “Gracias a Dios”. [La congregación dice: “Gracias a Dios”-Trad.] ¿Están creyendo con todo su corazón?
Ud. tiene problemas de espalda, ¿verdad, señor? El hombre sentado allí con el traje marrón. ¿No es así, señor? Ud. tiene problemas de espalda. ¿No es esa su esposa sentada al final? Ella tiene colitis en el colon. ¿No es así? Algo en el colon. Y Uds. dos vienen de Canadá, de Toronto, Canadá. ¿Es eso correcto? Vayan a casa sanos, los dos. Dios les ha bendecido.
53 El hombre justo encima de ella allá atrás con la camisa azul puesta, ¿quiere superar el reumatismo, estar bien? Póngase de pie y levante las manos hacia arriba y hacia abajo. Estás sano Jesucristo le ha sanado. Tenga fe en Dios. No duden.
¿Cómo está señor? Somos desconocidos, supongo. Entre Ud. y yo hay un púlpito. Ud. es un ministro Y está sufriendo de problemas estomacales. Ha estado en diferentes doctores. Uno dijo que era una úlcera, y el otro dijo que era una hernia. Ud. tiene a alguien que le interesa. Creo que es un cuñado. Él tiene problemas de audición, él está buscando el Espíritu Santo o necesita el bautismo del Espíritu. ¿Es esa la verdad? Muy bien. Vaya a casa y póngase bien. Coma lo que quiera. Jesucristo, el Hijo de Dios, hace que mi hermano sea íntegro. Amén.
54 ¿Lo creen? No veo por qué, hay hombres y mujeres en todas partes que no pueden creer en Jesucristo en este momento, cuando hay tantas cosas sucediendo en la audiencia. Ni siquiera los puedo ver más. Toda persona aquí puede ser sanada ahora mismo. ¿Lo creen?
Señora, no tendrá que acostarse en esa camilla. Puede levantarse e irse a casa. Cada uno de Uds. que creen en Jesucristo, pongan sus manos el uno al otro. Ponga sus manos el uno al otro mientras tenemos una oración. Estoy tan débil que no puedo contenerme.
55 Señor, mi aliento está a punto de dejarme. Las visiones me debilitan, pero, oh Dios, sé misericordioso, Padre. Sana a todos los necesitados aquí, querido Dios. Que se vayan felices a sus casas. Que los cojos se levanten y caminen. Que toda enfermedad sea sanada, y todos los demonios que atan a Tu pueblo sean arrojados a la oscuridad. Que este sea un momento conmemorativo para muchos aquí. Porque Tú estás aquí y te declaras a Ti mismo como el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Y ahora, Señor, mientras estoy aquí en Tu lugar, de pie, representándote a Ti y a Tu sufrimiento vicario en la cruz del Calvario. Y bajo la autoridad del Espíritu Santo, ahora reprendo a todo espíritu inmundo, a cada enfermedad que ata a las personas en este edificio. Que cada demonio deje a la gente y salga de ellos. Los demonios que los ataron, el pueblo de Dios, no tienen derecho a retenerlos por más tiempo. Te reprendo por Jesús, el Hijo de Dios, que dejes a cada uno de ellos.
Mensaje extraido de Messagehub
