S.161 53-1109  Como El Ángel Vino A Mí 

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OBRAS DEL MENSAJE

Como El Ángel Vino A Mí

Owensboro, Kentucky, E.U.A.

53-1109

1 [El Hermano Branham lee San Juan 5: 28-27-Trad.]
…No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.
No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.
Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.
Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad.
Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.
Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.
Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado.
También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí.

2 Inclinemos nuestros rostros por un momento para orar.
Nuestro Padre Celestial, venimos esta noche a adorarte. Y estamos agradecidos por la oportunidad que tenemos de venir. Y a través de este canal del Espíritu Santo que ha sido comprado por la Sangre de Jesucristo, que tenemos acceso al trono de la gracia por medio del Nombre de Jesús. Y estamos muy felices por eso esta noche.
Y oramos ahora para que perdones nuestros pecados. Y mientras nos reunimos aquí, dispersos al rededor la ciudad, en el pequeño auditorio aquí, esta noche, con este pequeño grupo de personas, oro para que Tu santa Presencia se encuentre con nosotros. Y sabemos que ya estás aquí. Y oramos para que hagas lo extraordinario esta noche y que nuestros corazones se regocijen. Que cada Cristiano obtenga una nueva esperanza esta noche. Y que, si hay personas que no son salvas, que renuncien al pecado en su vida esta noche, y vengan, crean y sean salvos. Concédelo, Padre, y encuéntrate con Tu siervo aquí, Señor, y ayúdame mientras mantengo la compra de Tu Sangre delante de mí. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

3 Ha sido una de las cosas más asombrosas que he notado en las líneas de mi ministerio para nuestro Señor Jesús, es la peculiaridad de las personas. Y el estudio de la vida humana es una de las mejores cosas que una persona puede estudiar para observar la naturaleza de las personas. Y en las diferentes partes de las naciones y los mundos donde Ud. vaya, notará que hay una actitud diferente que las personas toman hacia Cristo, hacia Su servicio y hacia Sus siervos, hacia la adoración. Y una de las cosas ha sido que un tipo de reunión es maravilloso en una parte del país, donde no funcionará en la otra parte del país.
Ahora, creo, en su mayoría la culpa de eso … o, no la culpa, pero en su mayoría es la forma en que la gente es enseñada. Y la iglesia nunca vivirá más alto que lo que su pastor enseña. Rara vez la encuentran. Si Uds. tienen un buen maestro del Evangelio, sano, integro, generalmente encontrará ese tipo de iglesia. Y es solo a donde lo lleva su pastor, el pastor del que Ud. se alimenta.

4 Uds. saben, he notado que entre… tengo dos Biblias. Uno de ellas es la naturaleza. La observo de cerca, porque Dios vive en Su Biblia de la naturaleza.
Ud. toma un animal cuando se alimenta de cierto tipo de tierra, ese animal cambiará al color de esa tierra, si lo nota. Tomemos, por ejemplo, si lleva incluso, al coyote bribón en México, lo nota allí. Es una especie de… en ellos las hierbas rojas y cosas, el coyote se pone rojo. Y arriba en esta parte del país, o más arriba, por supuesto, en la tierra del oeste, se volverá de color marrón y un poco de color marrón azulado porque se alimenta en esa parte del país. El venado será de la misma manera. El mismo pequeño ciervo mula, y allá abajo en México tiene un aspecto rojizo. Aquí arriba, tiene un aspecto grisáceo, a medida que avanza hacia el norte, se vuelve oscuro. Es de qué terreno se alimenta.

5 Y note otra cosa sobre la naturaleza, que cada vez que Ud. se encuentra en el desierto, desde Arizona y sus alrededores, descubre que hay un grupo de … Todo allá afuera donde no llueve, siempre tiene espinas. Cada hierba que consiga tiene espinas. Bueno, entonces toma las hierbas y viene aquí donde llueve mucho, no tiene ninguna espina. Esa es una buena lección.
Miren, si la iglesia está completamente seca y no hay Espíritu en ella, ellos siempre tienen espinas que se empujan, ¿ven? Ud. necesita una buena y antigua lluvia del Espíritu Santo, ¿verdad? Eso le suavizara. [El Hermano Branham se ríe-Trad.] Así es.
Y, la iglesia no puede hacerlo a Ud. Se necesita a Dios para hacerlo, con Ud. Dios no puede hacerlo sin Ud., y Ud. no puede hacerlo sin Dios.

6 El Sr. Woods está aquí esta noche en alguna parte. Creo que está tomando grabaciones aquí y el Sr. Beeler. Estuvimos en Colorado no hace mucho, y yo estaba pensando en una fuente a la que solía ir allá. Esta pequeña y antigua fuente, siempre parecía ser la fuente más feliz que jamás haya visto. Siempre me gustó beber de ella porque siempre estaba borboteando, borboteando, borboteando.
Me senté un día y pensé en hablar con esa fuente. Y yo dije: “¿Por qué estás burbujeando?” Bueno, por supuesto que no podía responder, pero simplemente tengo que responder por ella, ¿ven? Le dije: “Quizás estés feliz porque saltas y sigues así porque hay venados que vienen y beben de ti. Eres un agua muy fresca y agradable”.
“No”.
“Tal vez porque los osos vienen y beben”.
“No”.
Le dije: “Bueno, tal vez porque yo vine es lo que te hace burbujear así”.
“No”.
Le dije: “Bueno, ¿qué te hace burbujear así?”
Si pudiera contestarme, diría: “Mire, Hermano Branham, no soy yo borbujeando, es algo detrás de mí, empujándome y haciéndome borbujear”.
Entonces, así es como es con un Cristiano.

7 Un hombre me dijo que me dijera: “Ahora, Billy, te estás metiendo entre un montón de santos rodadores”. Y dijo: “Todos están actuando por emoción”. Dijo: “Son solo un montón de emoción, eso es todo. Simplemente gritan, saltan y ruedan”. Bueno, tiene que haber algo que los haga hacer eso. Entonces eso es lo que es. No son ellos saltando, es algo en ellos saltando. Así es.
Si saliera esta noche y pudiera hablar con la estrella y decirle: “¿Qué te hace brillar? Eres tan bonita. Solo estás iluminando los cielos y todo. ¿Qué te hace brillar así?
Si pudiera hablar, diría: “Hermano Branham, no estoy brillando, es el sol brillando sobre mí”. Eso es lo que es. No es la Iglesia la que brilla, es el Espíritu Santo que brilla en la Iglesia. Así es. Eso es lo que da la Vida, el testimonio, y los hace lo que son.

8 No hace mucho tiempo, solía pastorear una pequeña iglesia Bautista de Milltown aquí en Indiana. Me estaba quedando con un anciano llamado George Wright. Llegué a casa una noche, y me di cuenta en la esquina, cuando llegué alrededor de las diez en punto, y había un… camino en el campo, y en verano cálido, había un ruiseñor viejo solía sentarse allí afuera y cantar. ¡Vaya, vaya!
Ya saben, los pájaros son felices. Nunca ven a uno de ellos con un gran aspecto cabizbajo como nosotros, ¿verdad? Nunca. El pajarito se levanta muy temprano por la mañana y solo canta, levanta la cabeza y canta para la gloria de Dios. Nunca escucharon que uno de ellos tuviera presión arterial alta, ¿verdad? ¿O tener que ser operado? Simplemente glorifica a su Hacedor, eso es todo. Pero nosotros dudamos a veces.

9 Y este pequeño ruiseñor viejo, él simplemente cantaba, cantaba y continuaba. Pensé: “Bueno, ¿qué lo hace cantar así durante toda la noche?” Me di cuenta en una noche nublada, él cantaba, y luego se detenía, y luego cantaba, y luego se detenía. Y me puse a estudiar la vida del ruiseñor. Entonces, lo que hace el ruiseñor es que siempre mira hacia el cielo. Y cuando puede ver una estrella, o cualquier tipo de luz, comenzará a cantar, porque sabe que el sol brilla en algún lugar para brillar sobre esa estrella.
Bueno, eso es lo que pienso sobre una buena reunión chapada antigua del Espíritu Santo. Cuando puedo escuchar un buen y fuerte “Amén”, de vez en cuando, o un “Aleluya”, o alguien salta y grita y llora un poco, sé que el Hijo está brillando en alguna parte. Eso es todo. Simplemente eso le da una muy buena sensación.
En estas reuniones… Alguien dijo que no hace mucho tiempo, me habían escrito una pequeña carta y me decían: “Hermano Branham, Dios levantó al Hermano Roberts para ocupar su lugar”.
Le dije: “Bueno, me alegro de que alguien esté trabajando”.

10 Él dijo: “Porque Ud. no oro por suficientes personas”. Él dijo: “La gente viene a su reunión y sienten que nunca se ora por ellos. Ud. solo sube a unos cuantos a la plataforma, y después de un tiempo, Ud. está agotado y lo sacan. Lo llevan a una vuela alrededor de media hora para que se recuperare. Dijo: ”Nunca se ora por ellos. Ud. no alcanza llegar a ellos“.
Bueno, esa es la verdad. Eso es exactamente. Pero, como mire… dijo, “el Hermano Roberts orará por quinientos, mientras Ud. ora por dos”. Así es. Pero el Hermano Roberts está haciendo lo que Dios le dijo que hiciera, y yo estoy haciendo lo que Dios me dijo que hiciera. ¿Ven? Esa es solo la diferencia. Miren, ¿ven? Entonces, yo no puedo ser el Hermano Roberts, el Hermano Roberts no puede ser yo. Somos… quien… cualquiera de nosotros, siervos del Señor. Así es. Tratando de ministrar a la gente. Haciendo lo mejor que podemos para la gloria de Dios. Y así, el Hermano Roberts tiene una forma de… Dios le dio una forma de una verdadera, fuerte, predominante, si disculpan la expresión, “fe de bulldog”. Él solo se para allí y se agarra, y cree para cualquier cosa. Y aparece alguien que tiene posesión demoníaca o algo u otro, o cáncer, o tumor, zapateará sus pies y gritará, y pues, lo asustará. Sin embargo, él hace el trabajo. Está bien. La gente se está sanando. Entonces, yo digo: “Alabado sea el Señor”. Por supuesto.

11 Ahora, yo no podría hacer eso. ¿Ven? Porque no soy el Hermano Roberts, ¿ven? Ahora, me gusta la verdadera fe que él tiene. Hermano Jaggers, y muchos de ellos, Hermano Freeman, Fleeman, Freeman, creo que es, y muchos de esos otros tienen esa verdadera fe apasionante. A eso lo llamo “dones de sanidad”. Ellos creen de lo que están hablando. Miran aquí y lo leen en la Palabra, Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos, y dicen: “Venga aquí. Lo desafío ahora, y estoy listo para perseguirlo”. Me gusta eso.
Oro por ellos, hermanos todo el tiempo. “Dios envíalos, que vayan. Simplemente echar fuera todos los espíritus malignos del país, si podemos”. Esa es la manera de hacerlo. Por supuesto.

12 Ahora, eso me gusta. Y aprecio la fe real, predominante y sobresaliente de esos hermanos, ¿ven? Simplemente desafían cualquier cosa, la agarran y se aferran a ella. Me gusta eso. Yo era una persona diferente. Supongo que soy un poco lento. Y miro como pongo mis pies, algo de particular donde estoy caminando. Y, oh, no sé, un tipo gracioso, supongo.
Ahora, eso funciona bien en algunas partes del país, otras no. Pero supongo que podría decir un don de sanidad, porque creo que cualquiera que tenga fe en la sanidad tiene un don de sanidad. Porque cada don es operado por la fe. ¿Es correcto? Eso es todo lo que Ud. puede tener, es fe para creerlo.

13 Y ahora, no hay nadie, el Hermano Jaggers, el Hermano Roberts, o yo, o nadie más, que pueda sanar a otra persona. No hay ninguno de nosotros que lo afirme. No sanamos personas. Solo tratamos de hacer que miren al Hombre que ya los sanó; Jesucristo, y hacer que lo acepten por fe, y eso lo resuelve.
Cuando Jesús los sanó allá, creo que toda persona enferma fue sanada cuando Jesús murió en el Calvario. Creo que puedo probar eso con la Biblia. Por Sus llagas, fuimos, (tiempo pasado), fuimos nosotros curados. Y cada pecador en el mundo fue perdonado cuando Jesús murió en el Calvario, pero eso nunca le hará ningún bien hasta que lo Ud. acepte, ¿ve? Ud. tiene que aceptarlo, luego se convierte en su propiedad personal. Entonces Ud. podría bajar aquí al altar, no tendría necesariamente que venir, pero creo en los altares. Ir al altar, puede llorar, puede orar, puede subir y bajar del altar, puede jalarse del pelo y seguir, pero eso no es lo que le salva. Yo creo en todo eso. Sí señor. Pero eso no es lo que le salva. Nunca será salvo hasta que crea. ¿Es eso correcto?

14 Ud. tiene que creer. Y cuando realmente lo crees, no importa si está en el altar, en la calle o donde sea que esté, cuando Ud. lo cree y lo acepta, entonces se convierte en su propiedad personal, un don de Dios, por gracia. Y Ud. podría no tener ninguna idea de cómo estar bien con Dios, hasta que Él primero se acerque a Ud. Entonces, eso viene por elección, ¿verdad? Y todos los que han escuchado a Dios tocar a la puerta de su corazón, deberían ser las personas más felices del mundo. Porque hay algunas personas que Él nunca tocará su corazón. Él lo haría, pero para ser Dios, conocía el fin desde el principio. No está dispuesto a que ninguno perezca. Bueno, Ud. dice: “Predicador, ¿cómo se predica el Evangelio entonces? ¿Cómo lo sabe?” No sé quiénes son.

15 Aquí hay un predicador del Evangelio… Como en el Reino de los cielos, un hombre salió y arrojó la red al mar, y cuando la sacó, ese es el Evangelio, y cuando la sacó, tenía algunos peces allí. Tenía algunos cangrejos allí. Y tenía algunas tortugas allí. Y tenía algunas serpientes allí. Y tenía algunos chinches de agua. Y tenía todo allí. Mientras la red del Evangelio estuviera sobre ellos, todos se veían iguales. Pero cuando levantó la red, se dio cuenta, como un avivamiento…
El predicador arroja la red del Evangelio, saca todo lo que puede aquí. Bueno, lo primero que uno nota es que la vieja tortuga levanta la vista y dice: “No hay nada ahí”. Y aquí vuelve al charco de lodo.
Lo primero que uno nota, aquí está ese gran bicho viejo de agua, plop, plop, plop, plop, la rana también, Ud. sabe, tan rápido como pueda ir de vuelta al charco. “No hay nada de eso. Alguien me pisó los pies. No hay más sino hipócritas allá arriba. No me voy a quedar”. Se va lejos.
La vieja serpiente, serpiente, “Te lo dije. Sabía que esa mujer era sol …” Ahí va, de vuelta al agua.

16 Pero también hay algunos peces allí, ¿ven? Entonces, no es asunto mío. Yo solo tiro la red en el charco y la jalo. Dios saca lo que es pescado. ¿Es correcto? Dios toma el pez. No tengo nada que ver con eso. No guardo Sus libros. Él sabe quién es quién. Pero somos nosotros los que predicamos el Evangelio. Depende de Dios salvarlos.
Y ahora, cuando Ud. es salvo, simplemente está en el camino correcto. Un ministro me dijo que no hace mucho tiempo, dijo que estaba buscando el bautismo del Espíritu Santo. Un gran hombre. Él dijo: “Hermano Branham, creo que tengo el Espíritu Santo”.
Le dije: “Bueno, creer no te lo da, hermano. Es un regalo de Dios”.
Y él dijo: “Mire, Hermano Branham”, dijo: “Abraham creyó a Dios por fe, y le fue contado por justicia”.
Le dije: “Eso es correcto. Exactamente. Pero, Él le dio la señal de la circuncisión, en conmemoración, como un memorial de su fe”. Y hoy, cuando decimos que creemos, podemos creer en cierta medida, pero cuando Dios nos da el bautismo del Espíritu Santo, Él confirma nuestra fe y nos sella. Efesios 4: 30, “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”. El Espíritu Santo es una confirmación de su fe en Dios. Dios lo confirmó y lo reconoció así, y puso el sello de aprobación en Ud. Eso es lo que queremos, ¿verdad? Eso es lo que la Iglesia necesita. Eso es le hace a Ud. estar vivo.

17 Ahora, de vuelta a la sanidad Divina. Me he estado preguntando, Hermano Bosworth, todo el tiempo me ha hablado de eso. Él dijo: “Hermano Branham, creo que si hace algo diferente una vez en sus reuniones… Ud. tiene la misma rutina, y así”, dijo, “si hace algo diferente, creo que llegaría a más personas”. Entonces, si el Señor lo desea, comenzando mañana por la noche, voy a bajar a la plataforma, si el Señor lo desea, predicar por un tiempo y veré si podemos orar por grupos de personas durante las próximas dos o tres noches, mientras tengamos tiempo de sobra y nadie tenga prisa. Oh, tenemos…
¿Cuántos son nacidos de nuevo aquí? Veamos cuántos hay aquí nacidos de nuevo. Bueno, tenemos tiempo para siempre. ¿Es correcto? Solo estamos teniendo un pequeño, solo un pequeño pre-jubileo aquí. Tenemos para siempre. No iremos a ninguna parte. Entonces, vamos a vivir para siempre. Uds. creen eso, ¿no es así? Entonces, ¿cuál es nuestro gran apuro? ¿Para qué tenemos que conducir a noventa millas por hora? [144 kms] ¿Ven? Tomemos nuestro tiempo. Sería mejor, ¿no les parece? Si solo nos tomamos nuestro tiempo. Entonces, tomémonos nuestro tiempo y veamos qué hará el Señor.
Ahora, aquí está el… Llegando a este lugar, y tendré que apurarme y cerrar, porque solo tengo unos minutos más antes de orar por los enfermos.

18 No lo creo… Ya que esta noche son una audiencia pequeña, voy a hacer una confesión. No creo que Dios haya querido que un don de este tipo se use para este tipo de reuniones. Porque ha hecho un gran trabajo y es un don Divino. Dios, que es mi Juez solemne, a quien me parado aquí, sabe que les soy sincero. Creo que Dios se los demostró, que es verdad.
Ahora, creo que nació como una declaración profética. Oh, mucha gente lo llama una cosa y otra, y así sucesivamente. No sé lo que es, solo que el Señor me ame, y yo le ame y eso lo resuelve para mi. No tiene que ser nada, llámelo como sea, mientras que obtenga los resultados para el Señor Jesús y para Su pueblo. Eso es lo principal. Ha causado muchos otros, el Hermano Roberts para uno, el Hermano Jaggers, la mayoría de ellos, vinieron a sentarse justo donde están Uds. sentados. Ellos vieron al Señor obrando, eso inspiró su fe y dijeron: “Aquí vamos”. Y salieron e hicieron algo para el Señor. Espero que salgan cincuenta de esta reunión de la misma manera. Así es. Salgan y hagan algo. Todo es para el Reino de Dios, todo para Su gloria.

19 Recuerdo cuando el Hermano Roberts regresó detrás del pequeño lugar… Hermano Bosworth, Ud. estuvo allí esa noche en Kansas City, y el Hermano Roberts regresó allí, tuvo una pequeña carpa pequeña reuniéndose allí con una docena o dos de personas ahí. Y dijo: “Hermano Branham, ¿cree que Dios responderá?”
Le dije: “Él contestará la oración sincera de cualquier hombre”. Así es. Entonces, él se fue.Esto es aquí. Ahora, las visiones… Ahora, esto es solo … No predico doctrina en estas reuniones, solo sanidad Divina. Si esto es contrario a lo que Ud. cree, haga lo mismo que hago yo cuando estoy comiendo pastel de cereza. Cuando me encuentro una semilla en un pastel de cereza, no tiro el pastel, simplemente boto la semilla. Sigo comiendo pastel. Entonces, haga lo mismo, ¿ven? Lo que Ud. crea sobre esto, está bien, y lo que no… ¿ve? Pues, simplemente tírelo, pero siga comiendo lo que crea que es correcto.

20 Creo que antes de la fundación del mundo, según Efesios 1, que Dios nos conocía, y sabía que me estaba enviando y a los otros ministros, y así sucesivamente para predicar el Evangelio antes de que el mundo se formara. Creo que eso es enseñanza Bíblica. Y eso tiene mucho de Calvinista. Creo que los Calvinistas están bien, tienen Escritura para defenderse. También los Armenios, pero ambos se agotaron, se fueron por las ramas, se separaron, hicieron problemas. Dios simplemente trajo todo de vuelta, y lo puso en el libro de Efesios y lo enderezó. Así es. Exactamente.
Entonces, es donde estamos. Uno corre de esta manera, y uno corre de esta manera, y uno corre radical de esta manera, y de esa manera. Así es como se ha ido siempre la iglesia. Ese es el hombre, ¿ven? Él no quiere ser dirigido por Dios. Pero, cada vez que llegamos a un lugar en el que olvidamos que somos hermanos, y todos luchamos por un lugar, ahí es cuando dejamos a Dios. Tenemos que reconocernos unos a otros, incluso en nuestras peculiaridades.

21 Yo tengo un hermano que es alto y delgado, de cabello rubio, nariz chata y piel clara, no se parece a mí. No actuamos igual, Ud. nunca sabría que somos hermanos. Pero su papi es mi papi. Y si la familia lo aceptaba a él como él es, me aceptaba a mi como yo soy, entonces nos aceptamos mutuamente para ser hermanos. Así es. Entonces, esa es la forma en que tenemos que hacerlo en este reino Cristiano. Tenemos que creer, tener fe el uno en el otro.
Cuando los Cristianos pierden la fe el uno en el otro, el diablo obtiene la iglesia en ese momento. Así es. Tenemos que tener fe y confianza el uno en el otro. Sopórtanos los unos a los otros.

22 Ahora, en esto… Cuando era un bebé pequeño, veía visiones. He visto visiones a lo largo de mi vida, siempre. No exactamente cuando vino el Ángel y me dijo qué hacer, como han escuchado la historia y la han leído muchas veces, pero fue durante toda mi vida. Y siempre ha sido para mí, algo que, por lo general, el tipo de personas que generalmente obtengo son las que han pasado por esas líneas de sanidad y demás en otros lugares, y ha sido lo que sobra. Las personas que han estado en líneas de sanidad en algún lugar, y no lograron apropiarse de suficiente fe bajo la predicación del Evangelio, y vuelven a la reunión nuevamente.
Bueno, que hace que eso… Eso es bueno. Entonces, Dios tiene un refuerzo aquí para atrapar ese tipo. ¿Ven? Ahora eso es bueno.

23 Ahora, por ejemplo, estaba… conocí a un amigo hace un tiempo. Estaba buscando para ver si él estaba aquí, y él está. Primera vez que lo veo en años. Fue uno de mis primeros llamamientos cuando entré al ministerio de sanidad Divina. Él estaba en Saint Louis. Muchos de Uds. me han escuchado hablar acerca… Muchas veces, en mis reuniones, solía llevar una Biblia debajo del brazo y caminar cuando fui ordenado por primera vez en la iglesia Bautista, y yo creía que era un predicador. Entonces, pasé un día en una reunión de carpa. Escuché a un hombre predicar que predicaba hasta quedaba sin aliento, doblaba las rodillas y recuperaba el aliento. Uno podía escucharlo a dos cuadras de distancia y volver predicando. Me han escuchado decir eso muchas veces. Ese hombre está en el edificio esta noche. Dije, a partir de ahí, me quedé callado sobre ser un predicador. No dije mucho al respecto. Mis formas antiguas y lentas no piensan en eso tan rápido.
Pero, de todos modos, fue justo en el momento en que el Ángel del Señor me acababa de encontrar en el lugar llamado Greens Mill, allá en Tunnel Mill. Y me habló de estas cosas. Ese ministro es el Reverendo Sr. Daugherty de Saint Louis.

24 Me llamó a su casa para ver a su pequeña niña. Había oído hablar de algunas cosas, y me llamó para ver a su pequeña niña que estaba acostada… Los médicos no sabían exactamente qué le pasaba, creo que lo llamaron algo así como… ella tenía parálisis y tembladera, y es baile de San Vito. [Trastorno que afecta los movimientos-Trad.] Creo que esa es la forma correcta de pronunciar eso. Y los médicos habían hecho podían por la pequeña niñita, y los ministros de toda la ciudad habían orando reverentemente y todo, y habían ungido a la niña con aceite. Y su padre era un gran creyente en la sanidad Divina.
Entonces, él me llamó, y en ese momento yo no tenía ropa adecuada para llevar a Saint Louis. Y mi congregación… Yo no tenía nada dinero, así que ellos reunieron once dólares y me consiguieron una silla en el vagón esa noche, y salí de Louisville, Kentucky en un tren para ir a Saint Louis para encontrarme con el Hermano Daugherty. Uno de los hermanos me dio su abrigo, y uno de mis otros hermanos me prestó un traje. Y fui a Saint Louis. Nunca olvido cuando el tren llegó a la mañana siguiente, el Hermano Daugherty estaba parado allí. Se veía cansado. Él dijo: “Hermano Branham, ¿ha escuchado algo del Señor?”
Le dije: “No, Hermano Daugherty. ¿Cómo está la bebé?”
Él dijo: “Ella está muy mal”.
Fui a su casa, y allí conocí a su encantadora esposa, y su rostro desfallecido. Ella estaba decaída.

25 Semana tras semana, esta pobre bebé acostada allí, una pequeña niña dulce y de cabello rizado, así de mal, tan mal hasta más no poder, simplemente un furioso… Sus labios, donde se había mordido la lengua y todo solo se movía y continuaba. Nada podría hacerle mejorar. Ella se estaba muriendo. Pobre cosita. Los pequeños brazos parecían… lamentables. Una pequeña niña de cabello rubio y rizado, como mi pequeña Rebeca. Miré la cosita y pensé: “Misericordia”. Y había Cristianos, llenos del Espíritu Santo, todos en la casa. Había reuniones de oración por todas partes. Sin resultados.
Muy bien. Fuimos, oramos por la bebé. Nada resultados. Fuimos a la iglesia, oramos en su iglesia. Allí con su padre, me arrodillé. Y dije: “Dios, si dejas que esa pequeña bebé se recupere, te prometo que iré a los servicios”. Siempre sentí que debía ir.

26 Regresé a la casa, no vi muchos resultados. Habíamos esperado por horas. Estaba sentado en la habitación, y la pobre familia, y las personas que intentaban ayudarlos, y solo iban y venían. Y la pobre bebé, solo terriblemente, se comportaba… Ella hizo ruido como un animal, quejándose. Se quejó tanto y gritó hasta que no le quedó ninguna voz, y simplemente parecía como un animal. La niña estaba haciendo un ruido extraño.
Bueno, me senté allí por un rato, y entré a la sala y me senté. Salí a la calle y caminé arriba y abajo por la calle orando. No quería llegar muy lejos. Nunca había estado en Saint Louis, así que no quería salir de la calle, la única calle. Entonces, cuando vuelvo, el viejo padre se reunió conmigo allí, el abuelo de la niña, dijo: “¿Ha dicho algo el Señor?”
Le dije: “Todavía no”.

27 Entonces, volví, me senté en la casa, y había algunas damas allí orando. Y cuando comencé, vi una visión materializándose. Ahora, no sabía exactamente qué era… Y alguien entró, eso me dejó. Salí. Salí y me senté en el auto del ministro afuera. Estaba sentado allí con la cabeza abajo orando, y abrí los ojos y sentí algo dando vueltas como “Whooo”. Era esa luz.
Quiero que el Hermano Daugherty se asegure de obtener una de esas fotos esta noche. Él nunca ha visto una. Eso es lo que sanó a su hija.
Y así, allí, eso se estaba moviendo. Y observé y se abrió en frente mío, y vi por encima del capó de ese auto exactamente lo que sucedió y lo que estaba mal con la niña.
Volví a entrar y el abuelo Daugherty estaba parado en la puerta. Y, “Hermano Daugherty”, le dije, “ahora, ¿tienes confianza en mí?” Ahora, él y su esposa están sentados aquí presentes. Les dije: “¿Tienen confianza en mí como siervo de Dios?”
Dijo: “Sí, Hermano Branham”.

28 Le dije: “Tengo ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¡Oh, Dios mío! Saben, nunca lo he visto… eso se siente, y cuántas veces, Hermano Daugherty, ha estado en todo el mundo. Sin embargo, qué poco lo conocía en ese entonces. Entonces dije: “Ahora, haga exactamente lo que yo le diga que haga, Hermana Daugherty”.
Ella dijo: “Está bien”.
Le dije: “Quiero que todos salgan de la casa, solo la familia”. Dije: “Vaya a la cocina y tome un sartén de granito. Consiga un poco de agua limpia y un poco de tela blanca”. Ella lo hizo. Y regresó. Le dije: “Quiero que el abuelo Daugherty se arrodille a un lado y el padre de la niña al otro lado. Ahora, mientras repito la oración principal: Padre nuestro que estás en los cielos, quiero que la madre moje esa tela, la escurra y limpie la cara, luego las manos, luego los pies justo cuando termine”. Y justo cuando terminé, vino la Palabra del Señor. “ASÍ DICE EL SEÑOR, la bebé sanará”. Y les dije exactamente lo que sucedió, dónde debía colocarse un hueso en su parte posterior, donde saltó de la puerta del sótano y lo sacó de su lugar. ¿Dónde estás, Betty? Sé que eres … ¿Te pondrías de pie solo como un testimonio para la gente? Ahí está la chica esta noche. Eso fue hace unos siete años. Hermano Daugherty, ¿es eso cierto? Está sentado aquí. Ese es el padre, y la madre y ellos sentados allí, la madre al final y la amiga.
Ahora, gracias. Dios les bendiga.

29 Ahora, Uds. ven, había algo que tenía que hacerse. Ahora, solo un pequeño testimonio más, antes de salir. En la misma parte de Kentucky, vino un predicador Metodista, y yo, yo era un predicador Bautista. El hombre era el Hermano Johnson. Lo conocen, el Hermano Beeler, de New Albany. Y entonces, él tenía una iglesia Metodista, y solíamos burlarnos unos de otros sobre… Él decía: “Si vas a donde Billy, él te ahogará siendo Bautista y demás”, ya saben, y así. Pero éramos buenos amigos.
Creo que tengo tiempo para este pequeño testimonio, luego me apresuraré. Ahora, quiero que me presten toda su atención, rápidamente.
Y él dijo: “Billy, si vienes a predicas por mi una noche, no te pediré que ores por los enfermos”.

30 Cuando estoy en casa, no me gusta… Ud. nunca sabrá qué se siente en la mente. Y quiero que vean y reproduzcan estas cintas, y descubran en su caso lo que dice, y por la gracia de Dios, me paré justo por lo que dijo. Ahora, no importa qué es y cuánto tiempo tomé.
Aquí recientemente, recibí un testimonio, había dos mujeres. Habían estado en la reunión, y una de ellos vino, y ella tuvo un horrible problema estomacal. Y se oró por ella, y el Ángel del Señor vino y le contó todo lo que había hecho. Ella estaba dispuesta a hacer las cosas bien, y dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, vaya a casa y coma lo que quiera, porque Ud. estará bien”. Ella se fue a su casa, la señora era vecina de ella, tenía un gran nudo en la garganta, Eso le dijo lo mismo. Ella tenía algunas restituciones que hacer. Y habló en el Nombre del Senor para que la sanara.

31 Bueno, la mujer con problemas estomacales se fue a casa. Ella dijo: “Bueno, creo eso con todo mi corazón”. ¿Qué es el pecado, amigo? Pecado… Fumar cigarrillos no es pecado. Beber whisky no es pecado. Cometer adulterio no es pecado. Esos son los atributos del pecado. “El que no cree ya está condenado”. La incredulidad es pecado. ¿Es correcto eso? Ud. hace esas cosas porque Ud. no cree. Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras y cree en el que me envió, tiene Vida Eterna”. ¿Ven? La cosa es su fe. Y si Ud. le cree a Dios, Ud. no hará esas cosas. ¿Ven? Esos son solo los atributos del pecado. Ud. fuma cigarrillos porque no le cree a Dios. Bebe whisky porque no cree en Dios. Ud. dice que sí, pero su testimonio, sus obras, hablan más alto que su testimonio. Así es. ¿Por su qué, los conocerás? ¿Su testimonio? Por sus frutos los conoceréis. Así es. Por sus frutos. Ud. hace esas cosas porque no Ud. no es creyente.re del Señor que ella debería ser sanada.

32 Muy bien. Luego, cuando esta mujer, se fue a su casa y comenzó a comer, y eso parecía matarla. Oh, ella estaba muy enferma. Ella vomitaba. Pasaron los días, pasaron las semanas. Aproximadamente seis semanas pasaron. Ahora, tengo su testimonio. Ella es solo una de los miles, pero solo estoy dando esto como ejemplo. Ella vivía en Illinois.
Y ella vino a otra reunión y dio el testimonio. Ella dijo: “Una mañana…” Oh, ella estaba sufriendo mucho con ese estómago lastimándola, úlceras. Y ella estaba parada en la ventana, y lavaba los platos, y dijo que estaba muy enferma. Ella había tratado de tomar un sorbo, algunos sorbos de café. Y eso la puso muy enferma. Y ella dijo: “Después, una sensación realmente agradable la invadió”. Entonces ella regresa y dice que tiene mucha hambre. Y ella solo recogió una tostada pequeña que uno de los niños había dejado, habían ido a la escuela, ella comenzó a comer esa tostada. Ella dijo: “Oh, esa la tostada con mantequilla la enfermaría tanto, pero tenía tanta hambre que no podía soportarlo”. Entonces, ella le dio un pequeño mordisco o dos a la tostada, no… No la afectó, y ella se comió el resto. Entonces, ellos habían dejado un poco de avena, así que ella se comió la avena de los niños. Y eso generalmente la enfermaría realmente, pero no la enfermó. Entonces, ella solo se sirvió una taza de café y se la tomó. Entonces, todo estuvo bien. Entonces, ella se sentía bien. Ella dijo: “Bueno, no entiendo esto”.
Entonces, fue a decirle a su vecina calle abajo, a cuatro o cinco puertas más bajo de ella. Y cuando entró para decirle a su vecina, encontró a su vecina allí gritando a todo volumen, y el nudo acababa de salir de su garganta.

33 Entonces, ella no sabía lo que era. Lo que sucedió, en la plataforma, cuando el Ángel del Señor había pronunciado eso, Él no puede estar con Ud. a cada segundo. Pero, Él había pasado por ese vecindario confirmando la Palabra de Dios, haciendo lo correcto.
A veces Ud. ora … Creo que Daniel, el Ángel no pudo llegar a él una vez cuando estaba pidiendo, creo que, por veintiún días, ¿no? Veintiún días antes de que él pudiera llegar allí. ¿Ven? Ahora, si Ud. pierde la fe, ellos habrán pasado de largo. Pero Ud. haga exactamente lo que Dios dice que haga. Esta es Su Palabra, primero, lo otro es secundaria.

34 Ahora, en esta reunión esa noche, cuando comencé a salir del edificio, tuvieron sacarme por la parte de atrás. Y salí, él dijo: “Te lo dije”, dijo este reverendo, “no te pediría que ores por ninguna persona enferma”. Dijo: “Hermano Branham, tengo una niña aquí…” Muchos de Uds., hermanos, los saben aquí, Uds. aquí, de Jeffersonville.
Por casualidad vi al Dr. Cauble sentado allí, también, de la iglesia de la Iglesia de la Puerta Abierta, en Louisville. Acabo de verlo. Y la señora Cauble
… Bueno, que Dios les bendiga. No le vi allí. ¿Sabía que estaban aquí, Dr. Bosworth? Y doctor, creo que Ud. conoce el caso que estoy tratando de decir. Y así, el Dr. Cauble es de Louisville, tiene una de las iglesias más grandes de la ciudad de Louisville. Y un muy querido y dulce hermano. Tengo que decir eso también, porque realmente lo es, Hermano Cauble. Uds. ministros quieren estrecharle la mano y aprender de él. Es una persona muy querida, él y su esposa y familia. Él fue el que me siguió una vez con su pequeña niña, que estaba muy, muy enferma.

35 Y cómo llegué a conocer al Dr. Caubles, tenía un gran prestigio y todo alrededor de la ciudad, y los títulos y todo lo que tenía. Yo, mi pobre sasafrás no hizo mucha diferencia al respecto. Entonces, una vez, algunos de sus amigos vinieron y me dijeron que él había tenido una operación y que su garganta se estaba desangrando en el hospital Católico de Louisville. Y querían que fuera y orara por él. Cuando fui allí, el hombre tenía tantos misioneros y de todo parado en la habitación, y él estaba allí sosteniendo su aliento tratando de salvar a la gente que estaba allí parada. Bueno, no quería entrar ante un hombre así. Me arrodillé detrás de una caja de Coca-Cola y comencé a orar por él así, me di la vuelta y volví a casa. Y cuando volví a casa, volvieron a llamar y querían saber. Le dije: “Oré por él detrás de la caja de abrigos de allá”.
Y ellos dijeron: “Pues, vuelve”.

36 Me econntré con el Hermano Caubles, estaba parado allí desangrándose, muriendo allí mismo en la cama, sin esperanzas de que viviera. Le pedí a nuestro Señor Jesús que lo sanara, y la sangre se detuvo de inmediato, y no una hora después, sino que fue en ese mismo momento. ÉL ha estado bien desde ahí… ¿Es cierto eso, Hermano Caubles? Así es. Y él salió de allí mismo a Jamaica, o algún lugar de países como ese. Estando normalmente y bien.
Él trajo a su pequeña niña. No podía decir qué le pasaba a la niña. Y él siempre me atrapaba en casa. Seguía siguiéndome en las reuniones. Bendito sea su corazón, estaba en Windsor, Ontario, y en todas partes. Y un día en Chattanooga, Tennessee, acabábamos de entrar, la unción todavía estaba sobre mí. Él quería estrecharme la mano, y la niña se acercó y se sentó, y allí surgió una visión que mostró exactamente lo que era, y ella fue sanada en el acto. ¿Es cierto, hermano, hermana? Así es. Y una de sus chicas … ¡Dios mío! El mundo está lleno de eso en todas partes. Oh, está lleno de la bondad de Dios.

37 Al bajar las escaleras al Hermano Johnson esa noche, pensé, tal como me dijo, que él tenía una escuela dominical. Solo quiero mostrarles para qué es el don. Y luego, bajando, dijeron que la maestra de escuela dominical, por la forma en que él me habló, que ella tenía una camisa de fuerza, ella estaba demente. Y bajé los escalones, y allí estaba una señorita bonita de unos treinta años. Ella dijo: “¿Cómo estás, Hermano Branham?”
Le dije: “¿es Ud. la paciente?”
“Sí, señor”.
Le dije: “¿Qué pasa?”
Ella dijo: “No sé”.

38 Oré por ella y seguí. Y luego, unos días después de eso, en la calle, mi esposa y yo la conocimos y ella estaba con dos mujeres, y oh, estaba en tal condición. Subimos a un pequeño lugar llamado “La Casa Blanca”, oré por ella nuevamente. Entonces, cuando fui al extranjero, ella seguía llamando a mi esposa. Ella dijo: “Oh, si él alguna vez… si un Ángel del Señor alguna vez lo visita”, dijo: “No puedo salir de esta ciudad, lejos de aquí”. Ella tenía miedo de estar mal mentalmente. Había estado yendo a este famoso psiquiatra en Louisville por alrededor de ocho años, dos veces por semana, diez dólares por viaje. Pues, su pobre esposo estaba en bancarrota por quedarse con ella. Y eso no servía de nada, y simplemente continuó así. Ella fue a cada sanidad Divina que venía por la región. Ellos tenían a todos allí. Supongo que vertieron suficiente aceite sobre esa chica que la ungió hasta hacer un galón. Y ellos pisotearon a los demonios, y patearon, gritaron, dieron voces, y todo lo demás, y tratando de conseguir…
Ahora, al diablo no le importa cuánto patee y grite. Él simplemente se sentó allí. Él sabe lo que está haciendo, pero sabe cuánta autoridad tiene. Él no tiene ninguna autoridad cuando la verdadera fe está de pie allí. Él es despojado de todo lo que tiene. Pero, Ud. tiene que saber eso.

39 Entonces, ella había estado en todas partes. Y la gente había estado orando por ella en todo el país y durante años. Y así, una mañana allá arriba en la casa, no tengo tiempo para entrar en detalles, pero el Ángel del Señor entra en la casa. Mi esposa y todos ellos estaban allí, lo vieron. Y ella dijo: “Bill, déjame llamar a esa mujercita. ¿Me dejas?”
Y yo dije: “Por supuesto. Llámala.” Salí.
Lo primero que uno nota, es que vino un hombre de Louisville que tenía cáncer, de una iglesia Bautista en Louisville. Y Dios lo sanó mientras estábamos en la habitación, y aquí está él sentado aquí ahora. ¿Es eso cierto, hermano? Sí señor. Párase como un testimonio allí. De la iglesia Bautista en Louisville.

40 Yo estaba sentado en la habitación y tuve que apurarme. Mi esposa dijo: “Ahora, ve a esta pequeña niña, o esta pequeña mujer”. Ella tenía dos o tres niños pequeños. Entré donde ella estaba, la había visto estas dos veces, y supe que pertenecía a la Iglesia Metodista, la Iglesia Metodista Main Street en New Albany. Y ella estaba sentada allí sosteniendo sus manos así. Le dije: “¿Qué pasa, hermana?”
Ella dijo: “Oh, no sé, Hermano Branham”. Ella dijo: “Supongo que estoy loca”.
Y dije: “No lo creo. Ud. no habla como una loca”.

41 Entonces, tuve que hacer que su mente pensará diferente, Uds. saben, hasta que pudiera sacarla de ese pensamiento. Le dije: “Hagamos un pequeño viaje y vayamos allá antes de que el mundo comenzará, apartémonos y miremos cómo el mundo comienza a existir antes de que Dios hiciera Su primera estrella, y demás”. Y de esa manera.
En unos momentos, sentí al Ángel del Señor entrando en este canal. Y cuando lo hizo, vi un pequeño auto negro corriendo así, justo al otro lado de mi habitación. Le dije: “¿Alguna vez tuvo un accidente?”
Ella dijo: “No, señor”.

42 Ahora, en una plataforma, yo había orado por ella y la había dejado seguir, ¿ven? Pero la tuve delante mío. Mire de nuevo solo un minuto. Lo primero que uno nota, aquí viene. Entonces vi la visión abrirse, entrar directamente. Me atrapó. No hay forma de escapar, entonces. Le dije: “Veo un pequeño auto. Ud. está sentada junto a un hombre de pelo rubio. Y viene un automóvil. Ud. pasa, entonces hay una gran luz. Es un tren”. Y ahí se fue la visión. Soltó un grito y cayó al suelo, desmayada. Entonces, la visión continuó. Aquí estaba. Cuando ella se casó, justo antes, su esposo se fue al extranjero. Solo por unas pocas semanas, ella era solo una mujer joven. En la última guerra… Y cuando él se fue al extranjero, siendo solo una chica, ella comenzó a correr, solitaria, y comenzó a correr con otro hombre. Y ella salió en un pequeño auto con él una noche, y no cumplió su promesa de matrimonio. Y en el camino a casa, casi es asesinada por un tren. Le conté todo sobre lo que ella había hecho. Y luego, cuando se levantó del suelo, comenzó a gritar a todo volumen. Mi esposa entró allí y dijo: “Por qué, ¿qué pasó?”

43 Y ella dijo: “Oh, Hermano Branham, no le diga eso a nadie”.
Le dije: “Pensé que me había dicho que Ud. era Cristiana”.
Ella dijo: “Yo soy”. Ella dijo: “Me confesé a Dios hace años”.
Le dije: “No fue contra Dios contra quien pecó, sino contra su marido, su voto matrimonial. Ud. era una mujer casada. Le dije: ”Tendrás que arreglar eso con su esposo si alguna vez se recupera“.
Ella dijo: “No puedo hacerlo. Romperá nuestro hogar”. Ella dijo: “Tengo tres hijos pequeños”, y dijo: “Mi esposo me dejaría”.

44 Le dije: “Ahora, señora, he hecho todo lo que puedo hacer”. Le dije: “Ud. sabe, no hay un psiquiatra en el mundo que pueda sacarle eso. Eso está en lo profundo de su alma, y Ud. solo está… inconscientemente piensa en ello hasta que se encuentra en esa condición”. Le dije: “Eso es todo. Ahora, ahí está la verdad. Y Ud. sabe que es la verdad. No hay otra persona en el mundo que sepa eso más que Ud., ese hombre, yo ahora”.
Ella dijo: “Eso es correcto. Pero dijo: ”simplemente no podía solucionarlo“.
Le dije: “Bueno, ahora, eso es todo lo que puedo hacer”.
Dijo: “Oh, no Ud. no se va a ir”.
Le dije: “Sí, señora. Hay un hombre sentado en la habitación, que es este hombre aquí”. Le dije: “Está gravemente enfermo. Fiebre alta esta mañana”, le dije,“ Tengo que entrar. Hay más gente que viene”.
Y ella dijo: “Oh, no puedo”. Dijo: “¿Qué debo hacer?”
Le dije: “Vaya llame a su esposo y resuélvalo. Soluciónelo. Arregle eso. Esa es la única forma de hacerlo”.

45 Y ella dijo: “Bueno”, dijo: “Simplemente no puedo hacerlo”. Ella dijo: “Oh, yo solo… ¡moriré!” Comenzó así. Y por casualidad miré a mi alrededor, y vi que algo se estaba formando a su lado, y miré, y allí estaba un hombre, de pelo negro, peinando su cabeza un poco hacia los lados, algo ondulado, un poco mayor que ella.
Le dije: “¿Es su marido un hombre de pelo negro?”
Ella dijo: “Sí, señor”.
Dijo: “¿Un poco alto?”
“Sí señor”.
Le dije: “¿No es él un diácono en la iglesia?”
Ella dijo: “Sí, señor”.
Le dije: “Él trabaja para la empresa Chevrolet, ¿verdad?”
“Sí señor”.
Le dije: “Él tiene lo mismo que confesarte”. No es de extrañar que el Hermano Johnson no pueda tener un avivamiento.
Le dije: “Mire aquí”. Le dije: “Su marido, cuando aterrizó en Francia, se llevó a una chica”, y le dije lo que hizo. Y dije: “Hay una mujer que trabaja en la oficina, y llevaba puesto un vestido rosa, y estaban en un automóvil Chevrolet verde no hace más de tres días. Y es culpable de lo mismo”.
Dijo: “No es mi marido”.
Le dije: “Bueno, es mejor que Uds. dos arreglen las cosas. Será mejor que lo llame”.

46 Entonces, Meda pudo hablar con ella y la convenció de hacerlo. Ella fue y llamó a su esposo, y se subieron al auto y se encontraron en el camino. Entonces ella se subió a su auto y le dijo: “Ahora, quiero decirte ..” Y se lo confesó todo. Y él la estaba mirando. Ella dijo: “Ahora, ¿no saliste con esta mujer, la mujer de la oficina allí dos o tres días antes de eso, y estabas en este auto Chevrolet verde, y ella tenía puesto un rosa …”
Dijo: “¿Cómo lo supiste? ¿Dónde has estado?”
Y entonces, ella le dijo dónde había estado.
Él dijo: “Cariño, esa es la verdad. Y admito que es la verdad. Y si me perdonas, yo te perdonaré. Y criaremos a nuestros hijos y comenzaremos la vida bien”.

47 En unos minutos, aquí vuelven ellos, subiendo las escaleras, las lágrimas corren por sus mejillas … ¡Ah, ja! Satanás perdió su control entonces, ¿ven? Ahora, ahí es donde está, ¿ven? Ahora, eso lo resolvió. Pero mientras ese pecado esté allí, no importa qué tan fuerte grite, qué tan fuerte zapatee, cuánto aceite vierta, qué tan fuerte ore, o qué tan sueve ore, o lo que sea que haga, ese demonio se mantendrá bien ahí. Porque él tiene un derecho legal siempre y cuando Ud. tenga un pecado sin confesar. Así es.
Y Ud. lo verá en la plataforma… Rara vez me oyen decir algo como: “Echo fuera este demonio”. Primero tengo que ver si es la voluntad de Dios hacer eso primero. Oraré por la persona, pero nunca llamaré a ese demonio.

48 ¿Se da cuenta de que un don de ese tipo podría enviar su alma al infierno? ¿Cuántos creen que Moisés fue un profeta? ¿Cuántos creen que él desobedeció a Dios? Ciertamente. Dios dijo: “Ve y habla a la roca”. No la golpees más, ya ha sido golpeado una vez. Ese fue Cristo. ¿Es correcto eso? Y Moisés era un profeta y tenía poder ante Dios. Y él fue allá e hizo lo contrario de lo que Dios le dijo que no hiciera. Golpeó la roca, no produjo su agua, y la golpeó de nuevo. Dijo: “¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir agua de esta pena?”, E hizo lo que estaba en contra de la voluntad de Dios, porque Dios le había asignado a él para ser un profeta, y tenía poder para sacar el agua de la roca si fue la voluntad de Dios o no. ¿Es correcto? Él lo hizo, ¿verdad? Uds. saben que esa no era la voluntad de Dios. Dios le dijo que no lo hiciera, pero él lo hizo de todos modos. Pero entonces, Dios trató con Moisés. ¿Es correcto? Él no lo dejó ir a la Tierra Prometida.
¿Qué de Eliseo? Ese joven que se quedó calvo cuando era joven, y los niños pequeños comenzaron a burlarse de él diciendo: “¡Viejo calvo! ¡Viejo calvo!” ¡Pues, vaya! Pero eso hizo enojar a ese profeta. Y se dio la vuelta y maldijo a esos niños. Y dos osas mataron a cuarenta y dos niños inocentes. ¿Es correcto? Uds. saben que esa no es la naturaleza del Espíritu Santo, matar a esos pobres niños pequeños, pero fue un profeta enojado. Tenga cuidado.

49 Ahora, ¿entiende lo que quiero decir? Esa es la razón por la que tengo cuidado. Vigilo lo que estoy haciendo. Una vez que Dios puso algo sobre alguien, si Dios no lo puso allí, permitió que Satanás lo hiciera, que pusiera la maldición sobre la persona, por algo que Él estaba tratando de hacer, y aquí vengo yo y lo quito de ellos. ¿Ven qué tipo de condición, qué haría Dios? Entonces, esa es la razón por la que tengo cuidado. Vigilo lo que estoy haciendo. Cuando encuentro la voluntad de Dios, entonces sé dónde estoy poniendo mi pie. Pero hasta que sepa la voluntad de Dios… Ahora, no estoy condenando a las personas que no lo hacen. Dios no los hace responsables si ellos no lo saben. Eso es exactamente correcto. Solo están haciendo lo que pueden. Pero esa es la razón por la que tengo mucho cuidado y vigilo lo que estoy haciendo. ¿Entienden ahora?
Y es por eso que no oro por nada más de lo que hago. Y si veo algo, y veo que Dios, lo que Él ha hecho, y se hace la confesión, y todo está limpio y claro, entonces le pido al diablo que deje a la persona. Si no lo veo, entonces no lo entiendo. Y si está en una plataforma, trato de llegar a otra, tan pronto como veo casi una cosa, algo está mal, solo digo: “¿Es eso correcto?”
“Sí, así es”.
“¿Aceptará a Cristo como su Sanador?”
“Si”.“Bueno, que Dios le bendiga. Vaya, y que el Señor le sane”.

50 No sé qué le va a pasar al paciente. Solo estoy tratando de llevar su fe a un lugar donde puedan ser sanados. ¿Ven lo que quiero decir?
Ahora, mientras estaba parado aquí hablando, justo aquí ahora, mientras yo estaba parado aquí hablando, vi a una persona aquí sanada mientras estaba sentada aquí, parado aquí mismo en la plataforma. Sanó justo aquí en la plataforma hace solo unos minutos cuando estaba dando un testimonio. (Así es). Una persona sanada.
El Señor le bendiga. Mañana por la noche, si el Señor lo permite, cuando lleguemos al otro gran lugar, simplemente iremos allí y trataremos de predicar unos quince o veinte minutos y veremos si podemos orar por un grupo entero de personas. ¿Les gustaría eso? Si les gustaría, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”-Trad.] Solo venir y orar por ellos. No indagar en el caso, a menos que encuentre algo que deba indagarse. Entonces, solo dejarlo a Él hacer la búsqueda.

51 Y, ¿entienden ahora? ¿Entenderá siempre si alguien dice: “¿Qué hace que el Hermano Branham se tome su tiempo y sea tan cuidadoso,” y así? Y recuerden, una visión, ver una visión traerá más… quitará más fuerza del cuerpo humano que predicar durante dos horas tan fuerte como pueda predicar. Daniel vio una visión y estuvo abatido por muchos días. ¿Es correcto eso?
Ahora, aquí, no veo la imagen completa. Es como, como siempre he dicho, “un vistazo …” ¿Cuántos de Uds. pequeños se escabulleron por una cerca del de madera y miraron el juego de pelota a través de un agujero, o algo así? Saben a lo que me refiero. ¿O un carnaval pasando? ¿Ven? Ud. se pone de puntillas y mira, dice: “Vi un elefante”. ¿Ven? Y luego vuelve a bajar. Luego mira de nuevo. “Vi pasar una jirafa”. Bueno, entienden, solo estás mirando. Así son estas visiones, son dadas de esa manera, aquí. ¿Ven? Cuando me esfuerzo, miro, el Espíritu se mueve por todas partes, y trato de ver cuál es la visión, y veo aquí, se abre ante mí, un hospital, una mujer operada y la vesícula … “Problemas con la vesícula biliar, ¿verdad? ¿Le han operado?
“Si”.
“Dios le bendiga. Amén.” ¿Ven?

52 Pero ahora, ahí es cuando estoy forzando el don en sí. Pero luego, cuando me paro, ni siquiera tengo nada que hacer con eso, Dios simplemente se agacha y me levanta de la parte posterior del cuello, y me levanta por encima de la cerca y dice: “¿Ves dónde comenzó de nuevo aquí? ¿Ves todo al respecto aquí? ¿Ves lo que va a pasar aquí?” Ahí es cuando Dios lo hace, ¿ven? Ahí es cuando Él hace a Su propia voluntad. Cuando lo presiono así, porque es un don Divino, y esa es la razón por la que me tengo cuidado, porque lo presiono yo mismo. ¿Lo entienden? Si lo hacen, levanten las manos y diga: “Entiendo, Hermano Branham. Le creo”. Muy bien. Gracias.
Dios les bendiga. Ahora, oraré por todo lo que pueda esta noche. Lamento tenerles hasta tan tarde. Es una de mis primeras reuniones en Kentucky, y quiero hacer todo lo que pueda por el Señor mientras estoy aquí. Se ha escuchado a las afueras, tal vez la semana que viene, estaremos al otro lado del río en Evansville, si el Señor lo permite. Ahora, inclinemos nuestros rostros.

53 [Cinta en blanco]… Solo voy a mover esto hacia atrás. Y quiero que todos estén muy reverentes. Ahora, ya saben cómo creo en la religión chapada a la antigua. Creo en alabar al Señor y gritar las alabanzas de Dios. Pero ahora, cuando estamos así, les diré lo que hace. Cuando Ud. se mueve, ¿ven? o la razón… Si hay un banco de fe a su alrededor, y Ud. siente que los demonios se jalan unos con otros, ¿ven? Si hay algo mal con cierta persona, cierta persona en el edificio, hay algo mal con ellos. Bueno, entonces, cuando hay algo mal con un paciente aquí, eso es compatible … simpatizante con otro demonio, se moverán de uno a otro. Y lo mismo será cuando Ud. tiene fe. Si tiene un muro de fe a su alrededor en todas partes… Recuerden a Jesús sacándolos a todos del edificio y cosas así, y luego orando por los enfermos y … ¿Recuerdan eso? ¿Ven? Solo dejó aquellos que realmente creían, y aquellos que realmente estaban con Dios.

54 Ahora, este hombre parado aquí, supongo que somos desconocidos el uno al otro. ¿Verdad, señor? No le conozco, somos perfectos, totalmente desconocidos entre nosotros. Todo lo que sé es que está parado aquí en la plataforma, es un hombre. Y oro para que Dios ayude.
Ahora, quiero preguntar, ¿hay alguien aquí por primera vez? Veamos. Primera vez que ha estado en una de mis reuniones. Bueno, solo miren las manos. Eso lo hace difícil. Miren, todas las noches debería pasar y ..?.., ¿ven?
Ahora, cuando Jesús estuvo aquí en la tierra… Solo les preguntaré esto: si Jesucristo estuviera aquí en la tierra, en lo que respecta a la sanidad de este hombre o de cualquier otra persona, Él no podría hacerlo. Él ya lo hizo. ¿Es correcto? Pero, bueno, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él no pretendía ser un Sanador, ¿verdad? Cuando pasó junto a paralíticos y multitudes de personas cojas, ciegas, lisiadas y moribundos en el estanque de Bethesda, pasó junto a cada uno de ellos.
¿Creen que Él era …? ¿Creen que Jesús era Dios? Él era Emmanuel, Dios estaba en Él, Dios estaba en Cristo, reconciliando el mundo consigo mismo. La Biblia lo dice así. Y Él era el gran Jehová Dios, el Ungido aquí en la tierra, Dios con nosotros. Y pasó directamente a través de esos lisiados, afligidos. Un hombre lleno de compasión y amor por las personas, pasando por cojos, lisiados, ciegos, paralíticos, y nunca les hizo nada. Caminó hacia un hombre que yacía en un lecho, y sanó a ese hombre, le dijo que levantara su lecho y se fuera. Se alejó y dejó que toda la multitud yaciendo allí. ¿Es correcto?
Si Dios quiere, en los próximos meses, quiero caminar por esa misma escalera, o ese mismo lugar en el estanque. Voy a estar en Palestina, si el Señor lo permite en los próximos meses.

55 Ahora, en ahí yacían grandes multitudes. Una multitud tiene que tener dos mil para hacer una multitud, me dicen. Y hay multitudes. Bueno, ahora, recuerdan los antiguos críticos, es como si estuvieran aquí o en otro lugar. “¿Por qué no sanó a ese? Que sane a este, y le creeré. Pues, cuando vino a Su propia ciudad, Él no pudo hacer muchas obras poderosas. ¿Es correcto eso? La Biblia dice que no puedo, ¿por qué? [La congregación dice: ”incredulidad“-Trad.]. Su incredulidad. Así es. Entonces, pero Él sabía lo que estaban haciendo, y lo que estaba mal con ellos. ¿Es correcto?
Ahora, cuando Felipe vino, trajo a Natanael, Él dijo que sabía dónde estaba él antes de venir.

56 La mujer en el pozo, Él le habló un poco, y atrapó su espíritu. Entonces Él dijo; Le dijo dónde estaba su problema. Dijo: “Ve trae a tu marido”. Ahí era donde estaba su problema.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco”.
“Pues”, ella dijo, “Percibo que eres profeta”. Y ella corrió hacia la ciudad y dijo: “Vengan a ver a un hombre que me dijo todo lo que he hecho”. Ella solo estaba emocionada. Él nunca le dijo todo lo que ella hizo. Él le dijo una cosa que ella estaba haciendo. Pero si Dios le hubiera revelado eso, Él hubiera podido revelar todo. ¿Es correcto?
Ahora, escuchen con atención, ahora, mientras tiene eso, ahora, porque estoy esperando algo, y lo saben. Ahora, mientras Él estaba parado allí. Vigilen.
Estos judíos encontraron a este hombre guardando su lecho, San Juan 19, y lo interrogaron. Y cuando encontraron a Jesús, interrogaron a Jesús. Ahora, escuchen lo que dijo.

57 “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por en sí mismo”. ¿Es correcto? “Sino lo que ve hacer al Padre, porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”. ¿Es correcto? Luego, según la propia Palabra de Cristo, y creo que Él dijo la verdad. Yo pondría mi vida en cualquier lugar para probar Él dijo la verdad. Él no hizo una sola cosa, hasta que primero, Dios, que estaba dentro de Él, le reveló y le mostró por visión qué hacer.
Miren la resurrección de Lázaro. Se fue de la casa tres días. Solo siguió adelante. Lo llamaron, simplemente siguió. Luego se volvió y dijo: “Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros de no haber estado allí. Pero voy a despertarlo”. Miren, el Padre le mostró exactamente que hacer. Lázaro va a morir, todo al respecto, y tomará tres días para que suceda. Y cuando ÉL regresó a la…
Mire cuando Él fue a la tumba. Él dijo: “Gracias te doy por haberme oído. que ya me has escuchado, pero lo dije a causa de los que están a mi lado”. ¿Ven? Luego dijo: “¡Lázaro, ven fuera!”. Y un hombre que había estado muerto por cuatro días se puso de pie y volvió a vivir. Amén. Ese mismo Jesús está aquí esta noche. Así es.

58 Ahora, Él dijo: “Un poco, y el mundo”, los incrédulos, “ no me verán más”. Ahora, hay algunas personas que se sientan justo en esta reunión y dicen: “Oh, eso es leer la mente. Eso es telepatía mental”. Podrían haber dicho … Dijeron lo mismo acerca de Él. ¿Es correcto? Lo llamaron “Beelzebú”. ¿Saben quién era Beelzebú? El príncipe de los demonios. El mayor adivino y demonio que hubo. Dijo: “Él es Beelzebú”.
Y Él dijo: “Si llaman al Maestro de la casa Beelzebú, ¿cuánto más llamarán a Sus discípulos?” Entonces, es simplemente una verdadera señal de apostolado. ¿Es correcto? Un discipulado de Jesucristo. Entonces, que Él, de quien estamos hablando…
Piénsenlo, amigos. De pie ahora en el auditorio de esta escuela, después de mil novecientos años, Jesucristo, si Él resucitó de entre los muertos, dijo: “El mundo no me verá más, más vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo ”. Y, “Las cosas que Yo hago, vosotros también las harán”. Amén.

59 Eso me emociona, hermanos. Oh, solo me emociona … saber que estoy aquí delante de este pequeño puñado de personas, y cuando estuve delante de hasta cien mil a la vez, y represento al mismo Jesucristo, y sin ser temeroso de lo que estamos hablando, porque ese Ángel, esa noche dijo: “Estaré contigo. Estaré a tu lado”. Y Él está aquí, ahora. Y sé por qué lo está. Y sé de dónde está.
Yo mismo, no soy bueno. Solo soy un hombre. Pero Él, Él es Emmanuel. Él es Dios. [Espacio en blanco en la cinta-Trad.] Entonces, sé que Él está aquí.
Entonces, este hombre parado aquí, siendo un desconocido, hermano mío, no sé nada de Ud. Nunca le he visto en mi vida hasta donde yo sé, pero Dios nos conoce a los dos. Ahora, solo quiero hablar con Ud. un momento para atrapar su espíritu, ¿ven? Porque Ud. es un hombre, yo soy un hombre. Somos de diferentes edades, probablemente nacimos a muchos kilómetros de distancia y crecimos. Nunca nos conocimos en nuestra vida, pero Dios nos conoce a los dos. Bueno, ahora, si yo soy Su profeta… Ahora, profeta significa Su predicador, ¿ven? Si soy Su vidente, y he dicho la verdad, entonces Dios puede, si lo desea, por Su poder revelador… Ud. no podría ocultar su vida si tuviera que hacerlo, ¿verdad? Dios sabría todo sobre Ud. Y Él podría mostrarme exactamente quién es Ud., de dónde es, cuáles son sus problemas, cómo va a ser y qué se necesita para recuperarse. ¿Es correcto? Si Él lo hace, amén, si no lo hace, ofreceré una palabra de oración por Ud. y dejará la plataforma. Eso es lo único que sé hacer.

60 Pero ahora, quiero que mire y crea que Dios me ha enviado para ayudarle. Se lo agradezco. Yo lo creo. Creo que tiene un buen sentimiento con su espíritu. Ud. es un hombre honesto. Y Ud. está interesado en… No, primero, tiene un eccema, un brote en Ud., en su cuerpo. No lo puede tocar nada. Y también, ¿no tiene Ud. un ser querido, o esposa, o alguien que tiene… es artritis en la columna vertebral? ¿No es así? Es artritis en su columna vertebral. ¿Cree que soy el profeta de Dios? [El hermano dice: “Sí, señor”]. Y Ud., tiene un hábito, ¿verdad? [“Sí, señor”] Fumar cigarrillos. Eso está mal. ¿Lo dejará? [“Sí, señor”]. Muy bien. Venga acá.

61 Dios, sé misericordioso y bendice a este hombre, Señor, a quien bendigo en Tu Nombre. Y que se sane. Que Tu Espíritu venga sobre él, y que todos los poderes del infierno lo dejen. Que este hábito lo abandone y que sea perfectamente normal y esté bien. En el Nombre de Jesucristo Amén.
Dios lo bendiga señor. vaya. [“¿Me dejará?”]. Si. Eso le dejará. Solo vaya regocijándose, feliz. Notará que desaparecerá de inmediato.
Digamos: “Gracias a Dios”. ¿Creen? Ahora, sean reverentes. Ahora recuerden, ese eccema está suelto en este edificio, ahora. Salió de él como una sombra. [Espacio en blanco en la cinta-Trad.]
Sean reverentes. Solo Dios solo puede sanar. Yo no puedo, soy un hombre. Dios le bendiga. Ha terminado.

62 Ud. sentada allí, señora, con el abrigo azul, mirándome, también está enferma, ¿verdad? Algún tipo de afección intestinal de la que desea curarse. ¿Cree que Dios le hará completamente sana? ¿Cree eso con todo su corazón? Muy bien. Puede levantarte. Jesucristo le sana. Dios le bendiga. Amén.
¿Cree con todo su corazón? Sólo un momento. Todos por favor reverentes. No se muevan. Algo sucedió entonces yo… ¿Dónde estaba? ¿Hubo alguien sano en la audiencia en ese momento? ¿Dónde estaba? La mujer… Alguien fue sanado con quien estaba hablando, alguien. ¿Dónde estaban ellos? Estaba hablando… ¿No estaba yo hablando con alguien en la audiencia? Bien, discúlpeme. Levántese. ¿Cuál fue su problema, señora? ¿Señora? [La hermana dice: “Problemas intestinales”-Trad.]. !Oh!

63 Sentado allí, mire aquí, justo en esa fila allí. Ud. también tiene problemas intestinales y eso cuelga. ¿Cree que Dios le sará? Condición del colon, ¿cree que Él le sanará? ¿Quiere aceptar su sanidad ahora? ¿Lo hará? Póngase de pie, entonces. Dios le bendiga. Vaya a casa, ahora, y recupérese. Ese es Satanás. Lo vi retroceder, y no sabía dónde golpeó, ¿ven? Simpatizaba con ese mismo espíritu. Puede irse a casa ahora y estar bien. Dios le bendiga.
Cualquiera en el edificio puede ser sano si lo cree. Muy bien.
Venga aquí, señora. Perdóneme. ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que soy Su siervo? No le conozco. Nunca la he visto en mi vida. No hay forma de que sepa nada de Ud. Y quizás Ud. no me conozca. Solo somos extraños que se encuentran aquí. ¿Es correcto? Su problema está en su estómago. Es un tumor ¿Es correcto? Si es así, levante la mano. ¿Cree que Dios le sanará? ¿Cree que soy Su vidente, Su profeta? Mire, la razón por la que pregunté eso, el Ángel de Dios me dijo: “Si logras que la gente te crea”, ¿ven? Esa es la razón por la que les pregunto.
Sólo un momento. Mire aquí de nuevo. Ud. tiene un ser querido herido. Es su esposo. Se lastimó el brazo izquierdo. Un árbol cayó sobre él, o la copa de un árbol o algo así. ¿Es correcto? Si es así, levante la mano. Los dos vayan a casa. Van a estar bien. Jesucristo les sana. Dios le bendiga. Vaya a través la plataforma. Dios sea con Ud.
Madre, ¿cree que Dios le dejará superar esa artritis? Ud. está sentada allí orando por eso. Aquí mismo. Muy bien. Levantase. Se ha terminado. Dios le bendiga. Puede irse a su casa ahora. Dios le bendiga, allí.

64 Venga hermana. ¿Cree con todo su corazón? Oh que maravilloso ¿Por qué no creen, todos ahora? ¿Ven? ¿Ud. cree? Ud. tiene un brazo roto, por supuesto, lo veo. Tiene algo mal con Ud., casi no puede levantarse. Sí, es reumatismo. Ud. ha estado preocupada al respecto, creía que tenía polio. Pero, no es polio, es reumatismo. Y también tiene cálculos renales en el riñón. Y tiene algo mal con su hígado. Tiene que seguir tomando medicamentos. El hígado no funcionará a menos que… ¿Verdad? Es una condición nerviosa que paraliza el hígado, no deja que el flujo fluya correctamente. Tiene que seguir tomando medicamentos para eso. ¿Conoce Ud. al Hermano Vibbert? [La mujer dice: “Sí, señor”]. Lo veo a él hablando con Ud. o algo así. Es su pastor. Venga acá.
Padre nuestro, que está en los cielos, santificado sea Tu Nombre. Que Tus bendiciones vengan sobre esta mujer, y que el Espíritu Santo de Dios la sane y la sane. Cualesquiera que sean sus problemas, Señor, Tú lo sabes todo sobre ellos. Y oro para que la hagas completamente sana. En el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén.
Dios le bendiga, señora.

65 Muy bien. Venga. ¿Ud. cree? ¿Con todo su corazón? ¿Cree que Dios Todopoderoso está aquí para sanar? Ud. está aquí para hacerme una pregunta. Lo primero, tiene una neoplasia maligna, un tumor, una afección cancerosa. Y siente que está mejorando, ahora. ¿No es así? Y está pensando en una mujer mayor. Es su madre. Y ella tiene artritis. Y hay algo mal con sus ojos. ¿No es así? Bueno, vaya y pon sus manos sobre ella, ahora. Y que Dios les sane a ambas.
Señor Jesús, te pido que concedas estas bendiciones. En el Nombre de Jesucristo . Dije eso… Ponga eso sobre ella. Ahora ella se lo puede dar para que lo lleve y se lo envíe a ella.
Muy bien. Venga. Señora, ¿cree con todo su corazón? [Una hermana dice: “Sí, señor. Claro que sí]. Dios está aquí para sanarle. ¿Cree eso? Muy bien. Voy a pedirle a Dios que le sane. Ahora, Ud. sabe que está sometida a una operación por un tumor, ahora. Y también tiene artritis. Pero Él le sanará, si lo cree. Ud…
Señor, oro ahora mientras pongo mis manos sobre esta anciana madre. En el Nombre de Jesús. Amén.

66 Está resuelto, hermana. Puede salir de la plataforma. Ella no tiene más artritis. Uds. ven eso. Miren, miren sus pies, así. Camina como una verdadera mujer joven. Agitando los pies hacia arriba y hacia abajo como.
Digamos: “Gracias a Dios”.
¿Cree, mi hermano, mientras viene? ¿Quiere superar ese problema cardíaco? Diga: “Acepto mi sanidad”. [Un hermano dice: “Acepto mi sanidad”.] Dios le bendiga. Salga de la plataforma y diga: “Gracias, Señor Jesús”. [“Gracias Señor”.]
Muy bien. Venga señora. ¿Cree mientras viene? ¿Cree que Dios le sanará? ¿Él puede? ¿Cree que lo ha hecho? Si Dios me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará? ¿Puede? Mire, no puedo sanarle. No puedo. Pero, se da cuenta de que está muriendo. [“Sí, lo sé”]. Y sé que no puede vivir mucho más tiempo de la forma en que estás parada. Es por eso que estoy tratando de sacudir su fe, señora.

67 Mire aquí. ¿Somos desconocidos? No nos conocemos, Dios nos conoce a los dos. ¿Es eso correcto? Ha tenido problemas para llegar hasta aquí. ¿No es así? La vida ha sido muy difícil para Ud. Está sufriendo de una afección estomacal. ¿No es así? Casi justo al borde de la muerte. ¿No es eso cierto? [“Así es”.] Pero Ud. ha orado y le ha pedido a Dios que si podia llegar a esta plataforma, se sanaría. ¿Cree que si pongo las manos sobre Ud… ¿Es eso cierto? Oró al lado de una cama aquí no hace mucho, arrodillándose al lado de una cama. Ahora, ¿no es esa la verdad? Si es así, levante la mano.
Ahora. Venga aquí. ¿Cree que soy Su profeta? [“Sí”]. Entonces maldito sea este demonio que tiene a esta mujer. Que deje a la mujer y salga de ella. En el Nombre de Jesucristo, que se vaya.
Ahora, vaya a comer lo que quiera, señora. Vaya y que Dios le bendiga.
Digamos: “Gracias a Dios”.
Muy bien. Tráigala. Ahora, señora, Ud. también tuvo problemas estomacales. Cuando, tan pronto como dije eso, eso le sacudió. ¿Es así cierto? El suyo es un problema estomacal péptico. Solo siga, coma lo que quiera. Dios le bendiga. Vaya y esté bien.

68 Venga señora. ¿Cree en Él? Claro que ve, lleva gafas. Sabemos que eso es cierto. Pero, le veo en la mañana, casi no puede levantarse. Tiene artritis en la espalda. ¿Es correcto? Siga por allí solo diciendo: “Gracias, Señor por sanarme”, y mejórate. En el Nombre de Jesucristo.
Digamos: “Gracias a Dios”.
Muy bien. Venga señora. Ud. es un pensador muy profundo. Ud. es sincero con todo su corazón. Pero le ha hecho ser una persona nerviosa. Y está muy nervioso. Siempre está preocupado por las cosas de otras personas. Y pensando en eso, adelantándose a los acontecimientos, construyendo cosas que nunca suceden. En eso, ha desarrollado un problema estomacal en Ud. ¿No es verdad? Muy bien. ¿Me cree ahora como Su profeta? Entonces, si va y dice: “Señor Jesús, acepto Tu sufrimiento vicario por mí. Acepto Tu sanidad por mí en el Calvario. Voy a comer lo que quiera y le diré al diablo que soy libre. ¿Va a creer eso? Entonces vaya y hágalo. En el Nombre del Señor Jesucristo, pido. Amén.

69 Muy bien. Venga señora. Ud. y yo somos desconocidos. Yo no… Esa es la forma de pensarlo, hermana. Esa es la manera de mantener su mente en Él. Tengo algo que es … Es una hernia. ¿Cree que Dios le sanará y le sanará con todo su corazón? Si lo cree con todo su corazón, puede tenerlo.
Ud., hermana, tiene problemas femeninos. ¿No es así? Es un absceso. Dios le bendiga. Jesucristo le sane. ¿Cree eso? Venga acá. Le bendigo, mi hermana. En el Nombre de Jesucristo, que Él le sane. Amén. Vaya ahora.
¡Oh, que maravilloso!
Muy bien. Venga señora. ¿Ud. cree? [“Sí, señor”]. Tenga fe. [“Sí, señor”]

70 Ud. sentado allí, señor, ¿acaba de sanarse? Con las gafas puestas, ¿acabas de sanarse? Sí señor. ¿Tenía Ud. un eccema? Esa señora que está justo detrás de Ud., es eso … ¿Tiene eccema también, verdad? Ahora, ahí es donde estaba parado. Lo vi colgando allí. Muy bien. Jesucristo también le sana, señora. El diablo trató de arrebatarle eso, pero Dios le bendijo. Amén. Yo podía ver la bendición de ese hombre, y no podía decirlo.
Digamos: “Alabado sea el Señor”. [La congregación dice: “Alabado sea el Señor”- Trad.] ¡Oh! ¡Qué maravilloso!El problema cardíaco se fue, hermana. Salga de la plataforma regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”.

71 Satanás, oh, está azotado en este momento. Lo azotaron en el Calvario, lo azotaron aquí mismo en la iglesia. Él esta expuesto. Claro que está expuesto. Es astuto, y es sagaz. Pero no puede esconderse de Dios. Dios sabe exactamente dónde está.
Señora, tiene un problema femenino. ¿Cree que Dios le sanará ahora? Muy bien. Vaya y regocíjese, y testifique de eso. En el Nombre de Jesucristo lo pido.
Digamos: “Gracias a Dios”. [La congregación dice: “Gracias a Dios”- Trad.]
¿Dejó caer su tarjeta, señor? Muy bien. Solo sosténgalo. Tal vez podamos llegar a eso en unos minutos.

72 ¿Qué opina de esto, señor? ¿Cree que es la verdad? El pequeño tipo con la corbata a rayas sentado allí, sí. Sí señor. ¿Quiere recuperarse la hernia que tiene y cree que Dios lo sanará? Muy bien. Levántese. Dios le bendiga. Capté su atención cuando dejó caer su tarjeta, y se preguntaba qué fue lo que dejó caer. No, era la tarjeta del siguiente hombre. Tenga fe. Lo vi parado a su lado. Eso terminó en su lado izquierdo. Pero Dios va a hacer… ¿Es eso correcto? Si es así, levante la mano si es correcto. Así es. Muy bien. Siéntese ahí abajo ahora, puede ver que se ha ido. Ahora Ud. está bien. Jesucristo le ha sanado. Alabado sea el Señor. Amén. Ahí está

73 Sean reverentes. Aquí hay un hombre sordo. Inclinen sus rostros por todas partes. Señor Dios, quien creó los cielos y la tierra, hizo todas las cosas por Jesucristo, quien está presente ahora para sanar a los enfermos y a los afligidos. Ruego que Tú sanes a este hombre. Que este espíritu sordo, que está tratando de quitarle la vida, salga de él. Lo hace caminar ante un vehículo en movimiento y para que lo maten, y lo envíen a una tumba prematura. Tú, espíritu maligno, llamado sordera, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, sal del hombre.
¿Me escucha ahora? [“Sí.”] Vea si puede decirlo, diga, “Amén”. [“Amén”]. Diga: “Amo al Señor”. [“Amo al Señor”.] Y tiene un problema de próstata. [“Sí”]. Los médicos quieren operarle. Pero Jesucristo, quien le escuchó, le sanó de los problemas de próstata. Vaya, y sea sano, en el Nombre del Señor Jesús. Dios le bendiga hermano.¡Amén! ¡Qué maravilloso! No se muevan, por favor. ¿Creen con todo su corazón? El Ángel del Señor sigue colgado aquí en este distrito… justo en este círculo aquí.

74 Ud. tiene artritis sentada allí, señora, con el sombrerito negro y el pelo gris como así. ¿No es verdad? Ud. es a quien estaba tratando de llegar. La veo cojear. La vi tratando de dejar algo, no podía hacerlo. A veces le invade. La pone muy rígida. Jesucristo le sana. ¿Ud. lo cree? ¿Ud. lo hace? Levantase y acepta su sanidad, entonces, en el Nombre del Señor Jesús. Dios le bendiga.
La señora sentada a su lado allí, Él está de pie sobre ella, ahora. Ud. tiene algún tipo de crecimiento, señora. Está en la garganta. Es un bocio. ¿Es correcto? Jesucristo le sana. ¿Ud. lo cree? Amén. Dios le bendiga. Esa es la manera de hacerlo. Ahí está. Se ha ido de ella. Mira fuera de su garganta. Se fue. Dios la ha sanado.
Digamos: “Alabado sea Dios”.

75 Allí cuelga sobre una mujer joven sentada justo allí. ¿Qué le pareció, señora? Tiene un bazo hinchado, ¿no? ¿No es así? ¿Cree que soy el profeta de Dios? ¿Crees que Dios me da Su palabra? Póngase de pie y acepte su sanidad, se recuperará, en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
Digamos: “Gracias a Dios”. Pongámonos todos de pie y demos alabanza a todos. Demos gracias a Él por nuestra sanidad.
Señor Jesús, Tú, amado, sana a todos estos enfermos y necesitados aquí esta noche, Señor. Te alabamos. Sabemos que Tú estás aquí. Sabemos que Tu Espíritu está cerca para bendecir y sanar, todo lo que necesita. Ahora, que la gente, Señor, esté parada aquí, aceptándome, sabiendo que mi fuerza se ha ido, pero Señor, Tú estás aquí. Y ahora, como Tu siervo, tomo el dominio sobre cada espíritu inmundo en este edificio. Y le digo a Satanás: “Eres un perdedor. Dios ha enviado a Cristo y ha ganado la victoria. Y yo te mando por Jesucristo, el Hijo de Dios, Sal del pueblo. Déjalos y vete de ellos en el Nombre de Jesús”.

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