S.177 53-1203  Testimonio (Resurrección De Un Niño Muerto) 

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OBRAS DEL MENSAJE

Testimonio (Resurrección De Un Niño Muerto)

West Palm Beach, Florida, E.U.A.

53-1203

1 Muchas gracias Hermano Bosworth. Realmente es un placer para mi venir en servicio de nuestro Señor Jesús. Nosotros estamos agradeciendo y alabándole a Él por Sus bondades y nosotros confiamos que esta noche será una buena [Palabras inciertas] para todos nosotros. Las bendiciones de Dios estarán sobre nosotros y nos ayudarán.
A mí me resulta difícil acostumbrarme a esta corbata.
En el Libro de Éxodo Capitulo 23, leemos estas palabras comenzando en el versículo 20. Es Dios hablándole a Moisés Su siervo, dándole la comisión a él de ir a Palestina.
He aquí, envío un Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, te introduzca en el lugar que yo he preparado.
Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.
Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.
Porque mi Ángel ira delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.
No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas.
Inclinemos nuestros rostros por un momento.

2 Nuestro Padre Celestial, nosotros te damos gracias porque Tú aún eres Dios y no cambias. Tu gran amor por la humanidad nunca ha cambiado. Tus grandes promesas son por siempre y para siempre.
Y que lo que Tú habías prometido allá atrás, simplemente permanece hoy tan bueno como en el día en que Tú hiciste la promesa. Cada promesa divina tiene un amén detrás de ella, y nosotros estamos tan alegres por eso; de saber que casi todas estas profecías tienen un significado compuesto.
Y Nosotros oramos para que esta noche de alguna manera u otra, Tú puedas tomar el control de los corazones de todas las personas hoy, como nunca antes. Concédelo Padre, y deja que los – los necesitados vean su necesidad desesperada de Jesucristo en este momento. Y permite que los enfermos vean su necesidad y su cura a través de Jesucristo nuestro Señor. Concédelo Señor.
Y que el poder de la santa Iglesia que fue ordenada en el día de Pentecostés por el mismo Dios Todopoderoso, quien mando al Espíritu Santo sobre la iglesia. Que Él regrese nuevamente esta noche con gran poder de sacudimiento y nos de- de la bendita presencia de Sí mismo en esta reunión. Porque lo pedimos en el Nombre de Su amado Hijo, Jesucristo. Amén.

3 Yo creo que después de tomar bastante tiempo, como que los canso a ustedes, hablando tanto por la noche. A mí me encanta testificar y hablar sobre nuestro Señor Jesús. Yo estaba hablando con uno de- de los ministros esta mañana, y él me dijo que algunos recibieron el Espíritu Santo anoche. Ha habido varios durante todo este tiempo que han recibido el bautismo del Espíritu Santo. Eso es real. A mí me encanta eso. Eso me hace pensar a veces…
Un ministro dijo: “Hermano Branham, ¿quiere decir que Ud. irá a Florida con la cooperación de”, creo “dos iglesias” o algo así?
Yo dije: “Ciertamente. Yo iría con solo una persona, si Dios dice que vaya. No importa el lugar que sea. Simplemente donde quiera que el Señor dirija”.
Hace algún tiempo, cuando… comenzando de regreso allí, cuando no había nadie en el campo en absoluto…Yo… Hubo llamadas desde todas partes lo cual aún hay hoy. Nosotros estábamos pensando el otro día, mirando a la oficina y recostado en el …. de las cuatrocientas ciudades más importantes de América, llamando para reuniones ahora.

4 En esos días, nosotros, mi esposa y yo, teníamos que hacer nuestro propio trabajo de secretaria. Y nosotros vivíamos en dos pequeñas habitaciones, y nosotros íbamos a la oficina de correos y tomábamos una de esas canastas de lavandería, todas las mañanas, y la llenábamos completamente de correo. Bueno, nosotros volvíamos a casa y simplemente comenzábamos a mirar. Y- y yo miré una de ellas, era de alguien muy arriba en Kansas.
Dijo: “Hermano Branham,” dijo, “Nosotros le garantizamos mil dólares cada noche si Ud. viene, pero nuestra iglesia sola, produce ochocientos dólares por cada ofrenda de amor”, y,“ dijo, ”nosotros podemos asegurarle mil dólares por noche durante el tiempo que Ud. desee permanecer aquí, dos o tres semanas, si Ud. viene.“ Dijo: ”¡Oh, qué gran fe que tenían ellos y todo lo que podían hacer ellos y todo lo demás!“ Dijo: ”Eso es solo nuestra iglesia,“ Dijo, ”además de todo el resto de las iglesias de todo el país aquí cooperarán.“
La siguiente carta que tomé, un pobre hermano aquí en Arkansas, El Dorado, Arkansas. Él dijo: “Hermano Branham, yo no podría ni siquiera darle una cama para que descanse. Yo no podría llevarlo a una iglesia.” Dijo: “Yo predico bajo dos pinos.” Él dijo: “Yo- yo vivo en tres cuartos. Yo tengo once hijos.” Él dijo: “Ni siquiera tengo una iglesia, pero Dios me ha enviado aquí, y Dios sabe cuanto necesito su ayuda.”

5 Y dije: “Mira aquí, esposa, de uno al otro. Era completamente el con… Mira el contraste.” Yo las dejé a un lado. Yo dije: “Bueno…” Comencé a abrir el correo. Algo comenzó a profundizar aquí abajo. Yo dije: “¿Dónde estaba esa carta de El Dorado?” Así que nosotros la abrimos de nuevo. Yo la leí de nuevo. Yo le di a él mi palabra de que yo iba a ir.
Nosotros fuimos allí… Yo tenía mi primer traje, diecisiete dólares, barro en mis zapatos. Todo estaba bien. Yo estaba en casa allí. Así que yo fui allá y nosotros comenzamos. Yo tuve que pagar mi propia factura de hotel y todo. Nosotros tuvimos una reunión de dos semanas allí y todas las remuneraciones fueron puestas para el mismo lugar, y de ellas ahora se estableció un gran y grande tabernáculo allí, la gloria de Dios en la iglesia. Sería mucho mejor seguir la guianza del Espíritu que muchas veces la guianza de su cabeza. ¿No lo cree?

6 Cómo hace Dios las cosas maravillosamente y a veces nosotros miramos alrededor: nosotros pensamos: “Bueno, no hay mucha gente,” pero ¿cómo sé que no hay un Finney [Charles G. Finney, un gran ministro presbiteriano—Traductor.] sentado allí en algún lugar? ¿ven? Yo no lo sé. Puede que haya alguien aquí que sea solo… que Dios lo tenga en Su mano, que ocurrirá algo que enviará a esa persona y ganará miles de almas para Cristo. Cuan poco…
Ese era Moody… Yo simplemente lo olvidé. Yo no mencionaré su nombre para estar seguro. Uds.… Algunos de ustedes ministros lo entenderán que esa anciana lavandera… ella estaba lavando, y ella simplemente mantenía en su corazón que ella… ella quería hacer algo por Dios. Y-y entonces ella alquiló un viejo establo de caballeriza y lo limpió. Y- y ella contrató a un predicador para que viniera, a través de su trabajo lavando ropa y cosas que ella… La única forma en que ella podía lograr que él llegara allí. Y ella bajó y consiguió tratados de un dólar, o algo por el estilo y se paró en la esquina y los repartió.

7 Ese fue el día en que ustedes Metodistas, pasaron un tiempo tan difícil como el que nosotros estamos teniendo ahora, o algo peor. Y entonces la gente miraba eso, lo tiraba por la calle. Nadie lo quería. Directamente un niño pequeño venía con los tirantes de su papá, el pelo colgando de su cuello, pantalones rasgados, descalzos. Dijo: “¿Qué está regalando, señora?”
Dijo: “Tratados. ¿Quisieras tener uno?” Se lo dio.
Lo vio, dijo, “Yo no puedo leer.”
Dijo: “Bueno, ellos van a tener una reunión aquí esta noche.” ¿Saben Uds. quién fue venir a la reunión esa noche? Esa mujer y ese niño pequeño. El viejo predicador fiel, sin importar quién estaba allí, él llegó allí, y él predicó tan duro como él pudo, y el sermón de Dios llegó a su corazón y esa noche ese pequeño muchacho… Yo no sé si era Smith, ¿Moody? Yo no creo que haya sido Moody. Fue uno de ellos. De todos modos, él envió alrededor de medio millón de almas a Dios en su ministerio. Él se convirtió allí esa noche.
Esa pobre lavandera probablemente nunca supo lo que ella hizo ese día hasta que ella llegó al cielo, ¿Ve? Ud. nunca sabe lo que está haciendo cuando Ud. está haciendo algo correcto.

8 Aquí hay un viejo lema: yo quiero que Uds. lo recuerden. “Haz lo correcto. Ese es tu deber con Dios. Piensa lo correcto Ese es tu deber contigo mismo. Y estarás destinado a estar correcto”. Así es, ¿ven? Ud. saldrá correcto si Ud. hace correcto. Ese es su deber con Dios. Pensar bien. Ese es su deber para Ud. y Ud. saldrá bien. Ud. solo…
Yo le dije a mi niño aquí cuando él tenía catorce años. Yo dije: “Ponte de pie, extiende tus manos así, hijo. Estás llegando a la edad adolescente ahora, donde estoy lejos de casa mucho. Yo no podré dirigirte”. Y- y su madre esta muerta. Yo dije: “Y ahora yo quiero que tú extiendas tus manos.” Le dije: “Esta es tu mano derecha e izquierda.” Yo dije: “Mientras tú vayas por aquí, digamos que ese es el incorrecto y este es el correcto.” Yo dije: “Tú no puedes ir bien y mal al mismo tiempo. Ahora, mientras tú vayas por ese camino tú te estás equivocando. Tú puedes pensar que vas bien, puede parecer que vas bien, pero vas a terminar mal Y cuando tú vas por este camino, tú puedes pensar que te estás equivocando, pero estás yendo bien y tú estás obligado a terminar bien.” ¿No es esa la verdad? Es exactamente la verdad.

9 Yo dije: “Solo recuerda. Ahora, cada vez que tú te metas en problemas, cuando papá se acerque a ti, yo voy a estar así con los brazos extendidos, diré, ¿Qué lado tomaste, hijo?” Eso es correcto. “Tú eres una persona con libre albedrío ahora. Tú tienes que actuar por ti mismo. Yo te he criado lo mejor que yo sé hasta ahora. Tú vas a salir con otros chicos de la escuela secundaria, la universidad y otros lugares, y vas a tener todo ante ti. Pero recuerda siempre mantente correcto. Mantente correcto, tú saldrás bien.”
Moisés aquí, solo unas pocas palabras, dirigiendo a Israel o, mejor dicho, era Dios dirigiendo a Moisés para Israel. solo un comentario, y daré un testimonio y oraremos.
Y ahora, si el Señor lo quiere, mañana en la noche quiero tomar un texto y hablar de ello, si puedo mañana por la noche, si el Señor lo quiere, o la siguiente noche, porque estas son seis semanas constantes en las reuniones, y cada noche en visiones, y no hay necesidad de tratar de explicarlo. Uno simplemente no puede, ¿ve? Simplemente no hay forma de hacerlo. Y eso- eso me pone un lugar, yo – yo… sin duda eso me debilita. Yo he perdido unas ocho libras, yo creo que fue así, cuando yo me pesé. Y entonces yo quiero hablar algo mañana por la noche, predicar un poco, o hablar un poco, o algo así. Pero también nosotros tendremos la oración por los enfermos.

10 Pero ahora, yo he estado dando testimonios para poder mantenerme un poco. Tan pronto como yo me vaya de esta reunión el domingo por la noche, yo iré directamente a Chicago a la convención, a una gran campaña de sanidad. Ellos van a tener una convención en Chicago. Y luego desde Chicago, voy a estar dos días allá arriba, para un servicio de sanidad en algún lugar. No sé dónde va ser eso en este momento, pero es un lugar en Chicago. Y luego yo creo que yo voy a tener un poco de descanso antes de irme al extranjero.
Yo voy a depender de que todos oren por mí cuando yo esté en el extranjero. Y yo quiero que Uds. recuerden, amigos, y escriban esto que esa va a ser una de las mejores reuniones que la historia del mundo haya tenido desde Pentecostés. ¿Ven? Cuando nosotros vayamos a la India.
Aquí está escrito aquí en la parte de atrás de mi Biblia—una visión, y eso no puede fallar, ¿ven? Será simplemente de esa manera. Tan pronto como yo avance a través de esto solamente por un momento. Una noche de estas, yo quiero darles la visión para que Uds. puedan escribirla en un papel y ver si eso sucederá o no. Y eso está destinado a suceder.
Moisés aquí… Dios dijo… El pequeño pensamiento que me vino a la mente mientras yo estaba sentado en la silla allí esperando. Yo escuché al hermano Bosworth. Ojalá él hubiera continuado. A mí me encanta escuchar al Hermano Bosworth enseñar. Él- el envejeció un poco, pero él no lo cree, y me alegro de que él no lo haga.

11 Aquí hace algún tiempo, yo estaba… yo creo que fue cuando yo estuve alrededor… hace tres o cuatro años. Yo tenía treinta y siete, treinta y algo. A mí me enviaron aquí en Miami, el hermano Bosworth y yo salimos después de cenar en el hotel. Yo salí a la orilla del mar, y aquí estaba en mis treintas y mis hombros se encorvaban. Yo levanté la vista hacia el hermano Bosworth, quien estaba parado así, alrededor de los setenta años, y él estaba hablando del mar y de todo y de la venida del Señor, el cual es su tema siempre.
Yo dije: “Hermano Bosworth, ¿cuándo estuvo Ud. en su mejor momento?”
Él dijo: “Oh, justo ahora.”
Yo dije: “Sí, señor.”

12 Él dijo: “Hermano Branham, Ud. simplemente no sabe que yo soy simplemente un niño que vive en una casa vieja”, él dijo. “Simplemente un niño viviendo en una casa vieja”. Bueno, ¿sabes cómo hace él eso? Él se alimenta de esta vitamina aquí. Esta es mejor que todas las que hay en las farmacias del mundo. Pruébenlo; vean lo que eso hará por Ud.
Y yo ciertamente lo admiro a él, y no porque él esté sentado aquí, sino que él es como un papá para mí. Dios se llevó a mi papá cuando yo era pequeño. El hermano Bosworth ha sido un segundo padre para mí, y yo estoy seguro de que yo lo amo con un amor cristiano eterno. Y yo quiero verlo a él quedarse hasta que Jesús venga si él puede, y seguir predicando esta maravillosa Palabra como él lo está haciendo.

13 Y ahora, él no es gran, grande, hablando… pero hermano, déjenme decirles, si Ud. escucha lo que él dice que Ud. se pondrá bien, déjenme decirles algo. Ud. seguramente que hará eso. Muchas de las personas no están buscando un orador enérgico. Ellos están buscando cómo van a alejarse de ese cáncer o enfermedad, y lo que sea que les ocurra. Eso es lo que ellos están buscando. Ellos vienen a encontrarlo.
Ahora, Dios le dijo a Moisés. Él dijo: “Ahora, voy a enviar a Mi Ángel ante ti para mantenerte en el camino.” Ahora, cualquiera sabe que ese Ángel era Jesucristo, que era la Columna de Fuego. Ese era Cristo. Su nombre aún no era Jesús, hasta que él se manifestó en carne, pero lo que yo quiero…

14 Ahora, Él dijo: “Está Palestina. Le juré a Abraham hace cuatrocientos y algo de años que Yo se lo iba a dar.” Y yo dije:“ Es tuya.” Te la doy a ti, a tu simiente.“ Dijo:” Te la doy.“
Ahora, parece que… Ahora, aquí es donde yo quiero que Ud. vea. Ahora, ¿no es extraño? Ahora, Él dijo: “Es tuya, pero está llena de Heveos, Jebuseos y Cananeos, y de todo tipo de enemigos allí. Ellos están amurallados. Ahora, es tuya. Ve, tómala. Es tuya. Ahora Yo te la doy, pero ve a buscarla.”
Ahora, esa es la gente de hoy. Si Ud. tan solo viera cuando yo les hablo acerca de la sanidad divina, Ud. diría, “Bueno, Hermano Branham, mire. Oraron por mí anoche. Ya no puedo mover mi mano más.” Eso no tiene nada que ver con esto, para nada. Es suyo. Vaya a buscarlo. Por supuesto. Dios se lo da. Ahora la cosa…
Esos israelitas… Pues, claro. Dios no solo se levantó allí y tomó Su cepillo, y los barrió a todos. Dijo: “Ahora, entra. Aquí tienes. Siéntate.” Dios nunca hizo eso. Ud. me muestra su fe sin sus obras, y yo le mostraré mi fe por mis obras. ¿Ven?
Ud. tiene que ir a hacerlo. Y Ud. tiene que luchar por cada pulgada de terreno que Ud. tiene. Todo hombre aquí que ha nacido de nuevo por el Espíritu de Dios, sabe que ha tenido que luchar por cada pulgada de terreno. Marcar territorio contra Satanás. ¿No es así? Amigos, esto no es un picnic. Este es un campo de batalla, ¿ven? Nosotros no venimos aquí para- para comer galletas, etc. Nosotros estamos en una batalla.

15 ¿Podría Ud. imaginarse que el Ejército de los Estados Unidos entrenando a un hombre para sentarse y comer galletas, y demás? Pues, él le da un uniforme y su arma, y lo entrenan para salir y luchar y defender a la nación. Y eso es lo que nosotros tenemos que hacer. Nosotros tenemos que defender nuestros derechos dados por Dios. Lo que Dios dijo Es nuestro. Vamos a enfrentarnos cara a cara contra Satanás.
Dijo: “Ellos son nuestros. Nosotros les creemos, y es mejor que Uds. retrocedan porque Uds. no tienen nada en absoluto. Ud. no tiene… Satanás no tiene un solo derecho legal de nada. Todo lo que él tiene está derrotado y lo único que él es, es un espantapájaros. Eso es todo. Él no puede molestarlo a usted. Un hombre que ha nacido del Espíritu de Dios, no hay nada en absoluto que pueda dañarlo.

16 Ahora, Satanás puede hacer las paces con Ud. y seguir empujándole y empujándole. Si yo fuera a mi casa mañana por la noche y mirara hacia allí, y allí dentro de mi casa hubiera un gran grupo de personas, y estuvieran borrachos y prostitutas y así. Pues, yo los sacaría. Bueno, ¿cómo va a hacer eso usted?“ Ellos dicen: ”Yo soy un humano. Esta casa está hecha para humanos. Yo puedo vivir aquí también.“
Yo diría: “Esto me pertenece a mí.” Esta es mi posesión legal. Tengo una escritura abstracta aquí de el juzgado que muestra que esto me pertenece, y no puedes quedarte aquí más.“ Y yo les notificaría a ellos y ellos tendrían que mudarse. Si ellos no lo hicieron, hay una ley en el centro de la ciudad que los hará mudarse. ¿Es correcto eso?

17 Bueno, cualquier cosa que Satanás le ponga a Ud. en el camino de la enfermedad, o lo que sea, cada persona nacida de nuevo, tiene una garantía abstracta… tiene una orden de Dios. Y el Espíritu Santo está aquí para sacar a cualquier diablo. No importa si es cáncer, tumor, catarata, lo que sea que sea. El Espíritu Santo lo sacará, si Ud. le da aviso sobre él en El Nombre de Jesucristo porque él no tiene ningún derecho legal. “Yo soy el Señor que sana todas tus enfermedades.” ¿Es correcto eso? “Fue herido por nuestras rebeliones. Por sus llagas fuimos nosotros curados.” Pero Ud. tiene que ir y tomarlo, ¿ven?
Ahora, Israel, ellos salieron. Dios dijo: “Esa es tu tierra. Yo te la doy en este momento. Y voy a darte un testigo para que vaya delante de ti. Aquí va a haber un Pilar de Fuego. Esto les va a guiar. Les llevará exactamente a donde Uds. deben ir.”

18 Bueno, ese mismo Espíritu Santo está guiando a la iglesia hoy. No hay forma de…. Lo único que Ud. dice, “Bueno, ahora, Dios me dice en mi corazón que Jesucristo me sanó. Yo solo… Esta es mi posesión. Yo la tomo. Yo voy a seguir. Eso es mío.” Bueno, entonces Ud. sigue adelante. El Espíritu Santo solo le sigue guiando a usted. No importa cómo Ud. se sienta. Si Ud. atiende a sus sentimientos, Ud. ciertamente va a… Si Ud. vuelve a eso, cada vez que Ud. tiene un testimonio negativo, cada vez que Ud. miras sus síntomas, entonces Ud. está caído en ese momento.
No hay un cristiano aquí, no importa cuán sólido sea Ud. en la fe, si ahora mismo sucediera algo que lo atrape y le diga a Ud. que Ud. no es cristiano y Ud. empieza testificando: “Bueno, yo no estoy un cristiano ya no más.” Ud. ha arrojado todo en ese momento. Ud. ya no es más un cristiano. Tan pronto como Ud. declara que Ud. no es cristiano, Ud. ha caído en desgracia en ese momento. Ud. ha caído porque (¿ven?) Su propio- su propio discurso dice lo que Ud. es. Es un acto de fe todo el tiempo.

19 Ahora, vigilen esto. Dios dijo: “Yo enviaré mi terror delante de ti.” Ahora, Dios dijo: “Yo haré un camino para ti. Yo enviaré mi terror delante de ti.” Y cuando vayas, “Enviaré delante de ti la avispa.” Y ahora, cuando ellos llegaron allá, nosotros descubrimos que ellos miraban las grandes ciudades amuralladas, y los espías fueron y regresaron y dijeron: “Jmm, nosotros nunca podremos hacerlo. Sus ciudades están amuralladas tan altas que… Pues, ellos… ”Yo envié uno de cada tribu, yo creo de las doce tribus“.
Solo dos de los doce regresaron como Josué y Caleb y dijeron: “Nosotros podemos hacerlo. Podemos tomarla.”
Ahora, los otros dijeron: “Nosotros no podemos hacerlo.”

20 Y allí mismo, en Cades-Barnea, donde ellos acuden, el tribunal, allí es donde ellos fracasaron porque ellos escucharon el mayor porcentaje de estos hombres que regresaron y dijeron: “Pues, nosotros parecemos saltamontes al lado de ellos.” ¿Ven? Ellos estaban viendo los síntomas, mientras Josué y Caleb estaban mirando lo que Dios dijo: “Yo les daré la tierra.” No importa cuán grande sea la ciudad, cuán grandes sean los gigantes, Dios es más grande que todos, y Dios es quien hizo la promesa.
Entonces ellos querían ir a otra parte. Y ellos dijeron: “Es una tierra hermosa. Es una tierra maravillosa.” Y ellos volvieron con alguna evidencia. Me alegra que alguien cruzara más allá y trajera alguna evidencia, ¿no es así? Sí señor. Que hay uvas en esa tierra allá. Sí señor. Y ellos volvieron y trajeron la evidencia. Y finalmente cuando Dios tuvo que alejarse de la era de la iglesia, levantó a otro hombre llamado Josué, y se fue a la tierra pro- a la tierra prometida y ellos derrotaron a todos los filisteos.

21 Ahora vea. Dios dijo: “No voy a dárselas a todos al mismo tiempo. Si Yo se las doy de una vez, si lo hago, entonces Uds.… un montón será barrido, entonces las bestias salvajes se multiplicarán contra Uds. y los vencerán. Yo simplemente voy a dárselas poco a poco, para que Uds. puedan poseer la tierra. Yo voy a expulsarlos y dárselas poco a poco.”
Y esa es la forma en que Dios lo hace esta noche. Quizás hoy Ud. diga: “Bueno, yo me siento un poco mejor. Bien, alabado sea Dios. Nosotros tomaremos algunos. Hoy tenemos cananeos, luego mañana tomaremos Amoritos,” ¿ven? Y tanto como Ud. pueda tomar a Dios… Ud. podría romperte el cuello si Ud. lo agarra todo de una vez. ¿Lo ven? Así que Dios simplemente se lo da a Ud. tal como Ud. es capaz de luchar.
“Bueno”, Ud. dice, “Ayer yo no pude mover mi mano solo así, pero yo puedo moverla un poco más hoy. Alabado sea el Señor. Mañana yo lo moveré mucho más.” ¿Ven? Simplemente poco a poco Ud. lo tendrá.

22 Oh, déjenme decirles que esto es lo más maravilloso que yo he visto en mi vida. Las mejores horas de mi vida son, cuando yo me levanto contra una pared, que no puedo pasar por encimad de ella, ni debajo de ella ni a su alrededor. Eso es correcto. Y luego yo confío en Dios y Él abre el camino y yo lo atravieso. Dios lo lleva a uno a través de eso. Eso es… Luego, cuando uno sale del otro lado, es como Sansón cuando mató al león. Cuando él salió por el otro lado… Cuando él mató al león, y él encontró en ese viejo cadáver de ese león, la miel más dulce que jamás haya comido. Y a veces, si Ud. supera algo por medio de la gracia de Dios, eso será una de las cosas más dulces que Ud. haya probado en su vida. ¿No es así? Si Uds. saben espiritualmente de lo que yo estoy hablando.
Ahora, él lo tomó… lo dieron poco a poco. Y este gran cuarto grande en el que vivimos después de que nosotros nos bautizamos… Uds. saben, yo creo que el reino de Dios… Muchos de Uds. no miran alrededor. ¿Cuántos cristianos aquí dicen: “Amén?” ¿Por qué no miran alrededor del reino de Dios y ven lo que Uds. tienen?

23 Se imagina Ud. a alguien yendo a comprar una casa y diciendo: “Bueno, ¿es esa la casa?” Mira hacia la cocina y dice: “Bueno, yo la compraré.” No, no. ¿Se imagina Ud. a alguien dándole la casa? Ud. se acerca a la cocina y dice: “Bueno”, o vuelves al garaje o dices algo así, “Bueno, es una casa bastante buena.” Uh, huh. “Aléjese. No señor. Si alguien me da a mí un hogar o una casa. Yo voy a entrar al garaje, al ático, al sótano. Yo voy a mirar detenidamente y ver lo que- lo que yo tengo. ¿No es así?
Bueno, esa es la forma en que Dios quiere que nosotros hagamos. Cuando Ud. es bautizado por el Espíritu Santo, eso es algo bueno. Cuando Ud. se convierte en cristiano, bueno cosa, pero lo que sucede es que Ud. aún no ha mirado alrededor, para ver todas las bendiciones que Ud. recibió allí. Hay sanidad divina allí. Hay gozo allí. Hay paz allí. Hay todo allí. Hay poder. Hay de todo en el…

24 ¿Sabe algo? El reino de Dios es como una gran tienda de variedades. Ud. entra en una tienda de variedades, en algún lugar de la galería. Ud. entra. Aquí hay algo por aquí. Ud. mira por encima. Eso es suyo. Mira por aquí, hay algo más. A mí me encanta esta gran tienda de variedades. ¿No es así? ¿Y cómo entra Ud. en eso? Por un Espíritu, todos nosotros somos bautizados en la gran tienda de variedades de Dios y sujetos a todas las bendiciones de Dios. Amén.
Por un Espíritu, todos nosotros somos bautizados en una tienda de variedades. Y esta es la tienda de variedades aquí. Y cada bendición y cada promesa aquí que se le dio a la humanidad es para cada persona que se bautiza en esta tienda de variedades. Simplemente camine allí y posea la suya. Eso es suyo. Hay algo allá que yo tengo que conseguir… A veces yo tengo que trepar alto para conseguirlo. Está un poco fuera de mi alcance, pero yo tomaré una escalera y llegaré. Yo quiero ver de qué se trata todo esto. ¿No es así?
A veces, recuerdo la primera vez que yo escuché a personas hablar sobre el hablar en lenguas. Yo pensé: “Bueno, ¿qué es eso?” Yo no sabía lo que era eso. Yo pensé: “Bueno, Señor, eso está en Tu tienda de variedades. Yo voy a escalar a eso y conseguir una escalera y descubrir de qué se trata eso. Yo seguí orando a Dios. Aquí venía esto sobre mí. Yo veo algo más, alguna bendición, yo dije, ”Bueno, gracias al Señor. Ese hermano come de allí. Yo también estoy en esta tienda de variedades, así que yo simplemente moveré mi escalera y subiré y conseguiré algo de eso, yo mismo.“

25 Y ahora si Ud. necesita sanidad, simplemente suba. Dios tiene aquí en la tienda de variedades esta noche. ¿No lo cree? Solo levántese y agárrese de eso. Eso es suyo. Dios se lo prometió, pero Ud. no puede pararse aquí y decir: “Sí, yo creo que eso está bien. Uh, Huh. Yo- yo creo que si yo fuera allí yo podría conseguirlo.” Bueno, vaya a buscarlo. Dios que es suyo. Simplemente siga adelante y consígalo. Amén. Me gusta eso.
Ah, y Dios prometió todo—todo por la fe, todo es suyo. Ud. es dueño de todo el mundo. No hay nada en el mundo… ¿Sabe Ud. que este- este- este mundo pertenece a los- los cristianos? Ellos no lo poseen ahora, pero ellos eso… ellos van a heredarlo. ¿Sabe Ud. quién controla cada nación en el mundo? El diablo. La Biblia dice que es así. Jesucristo lo admitió. Satanás llevó a Jesús allá arriba, le mostró todos los reinos del mundo. Él dijo: “Todos estos son míos.” Satanás lo hizo. Dijo: “Yo hago con ellos lo que… lo que yo quiero”. Y dijo: “Te los daré si te inclinas y me adoras.” Jesús sabía que, de todos modos, Él iba a ser heredero de ellos. Él dijo: “Si Mi Reino fuera de este mundo, llamaría a mis súbditos y pelearían, pero Mi Reino es de arriba.” ¿Ven?
“Pero bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los mansos porque ellos heredarán la tierra. ”Algún día Jesucristo vendrá a la tierra, y los muertos que murieron en Él, se levantarán y vendrán con Él, y Él es el Rey. Ahora nosotros somos candidatos, y Sus- Sus sujetos en Su reino, y algún día volveremos a la tierra y seremos seres inmortales.

26 Yo puedo demostrar eso por la Palabra de Dios que cada uno de ustedes, las personas canosas que están sentadas aquí, esta noche en la resurrección, regresarán a ser niños y niñas, tal como Uds. lo eran alrededor de los veintidós años. Yo puedo probar eso por la Palabra de Dios. Sí, señor, y Ud. será joven allí para siempre. Ni un pelo que se le haya caído de la cabeza, ni una sola cosa que se haya ido de su cuerpo, sino lo que Dios restaurará en la resurrección. Esa es perfectamente la verdad. Oh sí. Ud. está hecho de muchos petróleos y luces, y demás, pero cuando ellos se vayan de aquí, cuando su espíritu se vaya, no se preocupe. Dios sabe dónde está cada cosita de eso y cuándo Ud. regrese, ¿dónde estaba Ud. en primer lugar?
¿Cómo llegó Ud. aquí en primer lugar? Dios le hizo a Ud. simplemente lo que Ud. es. ¿Es correcto eso? Nadie vino a mancharle la carne a usted. Levantarlo a Ud. donde Ud. está. Ud. simplemente por… Ud. lo llama por naturaleza—Dios… Ud. simplemente creció donde Ud. está. Y esa es la forma en que Dios simplemente pasa por alto todo eso. Solo habla la Palabra como el agua convertida en vino. Bueno, eso eventualmente sería vino de todos modos. Fue su primer milagro. Eventualmente habría sido vino, porque había subido a través de las vides de uva, hacia las uvas y dentro de los baldes, y se había convertido en vino, pero Él no esperó por eso. Él solo lo dijo, y fue vino.

27 Ahora, la resurrección de mi madre no tendrá que darme a luz de nuevo, y su madre—nueve meses después de nacer, y luego crecer hasta la edad. Dios simplemente evitará todo lo sexual y todo lo demás y simplemente hablará y será de esa manera. Él es Dios. ¿No será maravilloso? Mi, no más enfermedad, no más muerte, no más tristeza, no más… Oh, Dios. Qué cosa tan maravillosa será, y pensar que nosotros sabemos que esa es la verdad absoluta. Ahora, nosotros tenemos que decírselo a alguien. Nosotros tenemos que hacer todo lo posible para que ellos participen de eso.
Ahora, Dios es… La evidencia directa del Espíritu Santo aquí visible cada noche… Ahora, yo estoy un poco temprano. Yo quiero darles un testimonio y la evidencia directa del Espíritu Santo aquí en el edificio cada noche, amigos. Me parece que casi todo podría pasar. Déjenme decirles, si Uds. me disculpan por decir esto, Uds. deben salir del pozo en el que Uds. están.
Hoy, yo estaba hablando con dos de los ministros aquí que están en el edificio, supongo esta noche, con los dos. Y ellos me decían, uno de ellos, sobre lo que había estado sucediendo cada noche cuando bajaba la unción. Yo debo guardarlo en una grabación para saber qué era. Ahora, a veces mi hijo después de que yo llego a casa, o algo por el estilo, como que normalmente vuelvo a mí mismo, me dice: “Bueno, papá, hubo una cierta, una cierta cosa que pasó esta noche, y una cierta, cierta cosa.” Y si los ministros me dicen lo que ha estado ocurriendo, si una centésima parte de eso se hubiera hecho en cualquier país africano, indio o país extranjero, habría miles de miles de convertidos. No habría quedado una persona lisiada o enferma. Todos habrían amontonado sus camas y se irían a casa, regocijados y felices. Habrían encendido antorchas, estarían corriendo por las junglas, gritando hasta el tope de su voz que el poder de Dios había regresado. Eso es correcto.

28 Pero en Estados Unidos, nosotros construimos nuestros enormes y grandes canales eclesiásticos y concretos, y cuando Dios envía la lluvia tardía sobre nosotros, nosotros simplemente lo eludimos. “Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como esa.” ¿Ven? Nosotros lo filtramos todo de la gente. Y ellos dicen… Ellos ven a Dios trabajando en Sus maravillosas maneras, dicen: “Telepatía mental. Algo más.” Ahora, eso no es metodista y bautista, en conjunto. Eso también es pentecostal. Exacto. Sí, señor, y ellos están empezando a ser peores que el resto de ellos. Eso es correcto.
Los pentecostales tan mal como el resto. Y lo peor vez que me han tratado acerca de sanidad divina fue un hermano pentecostal. Él ni siquiera… Nosotros estábamos en un lugar donde estaba guardada una gran armería, y simplemente había miles y él tenía muchos asientos. Él dijo: “Ni siquiera dejaría que en mi silla se siente un hombre que cree en la sanidad divina.” Él no nos dejó tenerlo. Ese es el predicador del Evangelio completo. Él no era un predicador del Evangelio completo. El solo pretendía ser un predicador del Evangelio completo. Eso es correcto. Él no podría ser, y hacer eso porque… él no podría ser. Si Ud. cree en el Evangelio, Ud. cree eso. Eso es todo. Y si Ud. ha nacido de Dios, Ud. es un hijo de Dios, Ud. cree que todo es posible, porque Ud. es parte de Dios. Y Ud. tendrá que creer en la Biblia.

29 Ahora, en lo que yo me baso, amigos, en esto es fe. Probablemente yo siento que yo podría ser un aficionado en eso, pero donde mi fe se basa es en un don que me fue dado a mí. Eso es por… Algunas personas reciben una revelación. Algunas personas lo toman de la Palabra. Algunas personas lo toman por inspiración. Lo mío es una visión. Cuando yo veo esas visiones suceder, no hay nada en el mundo que pueda cambiarlo, ¿ven? Yo he visto tantas…
Ahora, viniendo camino aquí cuando conocí al Hermano Bosworth… Esto de lo que yo deseo hablar durante los próximos minutos, sucedió en Florida. Yo me estaba preparando para ir a Florida a conocer a un niño llamado “Little David,” y él tuvo una reunión allí. Yo lo había conocido a él en algún lugar en Oakland, California, y él tenía un pequeño auditorio. Él tenía alrededor de siete mil—sillas en el auditorio, yo creo. Y él tenía unos tres mil en él, y yo tenía un auditorio para sentar a tres mil, y tenia unas siete mil personas. Entonces dijo: “Cambiemos los auditorios.” Y yo me preguntaba quién era “Little David”. Y había un niñito pequeño de pie así por ahí y yo dije… él siguió hablando conmigo, “Hermano Branham.”
Y yo dije, “¿Cuál es su nombre?”
Él dijo: “Yo me llamo Little David.” Pues, yo tenía la mano en su cabeza, era un pequeño hombrecito.

30 Bueno, yo pensé eso era… Yo he visto a muchos de estos viejos chicos, Uds. saben, mamá les cuenta a ellos de cómo nació Jesús en un pesebre, etc. Entonces yo pensé que eso era.
Entonces, después de que la reunión terminó, una noche yo me escabullí para escuchar a este pequeño niño. Él llevó a cabo el servicio muy tarde. Ellos tuvieron muchos preliminares antes de que el niño predicara. Hermano, ese no era ese niño. Él se quitó el abrigo, tomó un texto y lo manejó como un hombre. Ese chico era un predicador.
Bueno, entonces de pronto yo empecé a contarle a los hermanos, yo dije: “Ahora, eso es maravilloso. Ahora, ahí es donde ustedes hermanos, todos los padres de la iglesia deberían rodear a ese chico.”
Bueno, uno de ellos dijo: “Bueno, ahora él pertenece a la iglesia de nombre de Jesús y él hace esto, y aquello, eso.”
Y yo dije: “No me importa a donde pertenece él. Dios tiene Su mano sobre el niño. Eso es lo principal.

31 No importa cuál sea su marca o lo que sea. ¿Hace eso alguna diferencia de lo que eso sea? Mientras Ud. discuta y se preocupe por ese tipo de cosas Ud. sigue siendo carnal y nunca llegará a ninguna parte con Dios.“ Así es. Yo dije: ”Olvide eso. Muévase alrededor de eso. Ud. tendrá miles y decenas de miles de niños pequeños.“
Pero el siguiente grupo, ellos tuvieron que conseguir un Little David y cuando yo vine aquí en Florida, eso fue lo peor que yo he visto en mi vida. Ellos tuvieron que poner dos páginas en el periódico de Miami para cuidar a los “Little Davids” que estaban en la ciudad. Cada hombrecito tenía miedo de que, si su pequeño grupo venía aquí, ellos perderían a algunos de ellos.
Eso me pareció mas un negocio en vez de tratar de salvar a alguien. Eso es exactamente. Yo no digo eso con ningún cumplido. No señor. Con cualquier… yo quiero decir que… No se aparte de nada de eso. Parecía que ellos tenían miedo de que alguien fuera… Pues, hermano ¿Qué vamos a hacer? Si yo pensara que esto fuera un negocio, yo me conseguiría un trabajo e iría a trabajar a alguna parte.

32 Lo importante es conseguir que las personas se salven, ayudar a alguien. Esa es la actitud cristiana, pero todos los periódicos lo tenían, así que yo recuerdo que, en el camino el niño tenía una carpa en alguna parte de Flagler Street y era patético… Solamente un puñado de personas sentadas allí. Bueno, cuando ellos se enteraron de que yo iba ir para comenzar el día siguiente, hermano, todas las iglesias de la ciudad tenían un sanador divino. Déjenme decirles, ellos simplemente tenían todo en marcha… Pues, la sola idea. Los pecadores ven eso y saben mejor que eso. Ellos saben que hay algo mal, y hay algo mal.

33 Cuando el hombre tiene esa actitud, él no puede trabajar libre en el Espíritu de Dios. Ud. no puede hacerlo. Podría Ud. imaginarse a… Es amor, hermano. Es amor, hermana, eso nos lleva a Dios. Si Ud. no tiene amor, Ud. no tiene a Dios. Dios es amor, y nosotros tenemos que tener amor el uno por el otro sin importar cuáles sean los errores del otro hombre. Nosotros tenemos que tener ese amor y compañerismo para tratar de ayudarlo a él y nosotros… Hay una alternativa que nosotros debemos tener, ese es el reino de Dios. No importa si va a la iglesia Metodista, o Bautista, o Presbiteriana, o donde quiera que Ud. vaya, siempre y cuando se dirija al Reino de Dios. Eso es lo principal, y ciertamente ese era un espectáculo patético. Eso es correcto.
En el camino hacia abajo yo tuve una visión, de… Y yo la conté cuando yo llegué. Por la gracia de Dios, el gran lugar lleno, la gran carpa allá cuando Dios comenzó a moverse en el lugar. Y ahí es donde yo conocí a mi viejo padre del Evangelio, el Hermano Bosworth, aquí y él nunca me había conocido. Había oído hablar de eso y luego, cuando él vino y él lo vio, él dijo: “Hermano Branham, eso es lo que pasa en este momento.”

34 Entonces la visión fue esta. Yo me fui en una de las visiones que yo estaba sentado en mi casa. Yo creo que eso fue en un tren que bajaba donde estaba. Y yo vi a un niño pequeño. Yo quiero que Uds. escuchen. Uds. lo captarán. Un niño de unos ocho años—un pequeño, lo que nosotros llamamos corte de pelo muy corto, ojos marrones. Él había sido golpeado por un accidente… en un accidente automovilístico. Él llevaba pequeños pantalones cortos, como los niños pequeños solían vestir con cintura pequeña aquí, y botones alrededor… algo llamado pantaloncitos cortos, o lo que sea que los niños pequeños usaban. Yo los usaba, cuando yo era pequeño, y ellos estaban poniendo botones grandes de esta manera. Y él tenía unas medias largas muy pesadas y su pequeño pie se pasó por su calcetín. Y había un montón rocas; un terreno grande, escabroso y rocoso y algunos árboles de hojas parados, y yo vi a ese niño levantado de entre los muertos.

35 Y yo bajé, y puede que haya personas sentadas aquí esta noche que me escucharon hablar de eso en la reunión de Miami. Yo me pregunto, antes de dar esta declaración si alguien de la reunión de Miami que me escuchó decir esa visión y decir que sucedería. Levante su mano. ¿Ven? Ellos están por todos lados. Muy bien. En la reunión de Miami. Y yo dije: “Algún día aparecerá en la Voz de Sanidad. Por lo que Dios dijo, tiene que suceder. No hay forma de que eso falle. Debe ser así exactamente de la manera que Dios así lo dijo.”
Bueno, y muchos de ustedes recuerdan que, en la misma reunión, yo había estado allí alrededor de una semana, supongo, y había un niño pequeño ahogado en una zanja de riego. Sus padres pueden estar sentados aquí ahora, hasta donde yo sé. Pero el padre había escuchado esa declaración, y él había visto el milagroso trabajo de Dios, y él no permitiría que el sepulturero o cualquiera se llevara a ese niño. Él pensó que ese era el niño que yo había visto en la visión.

36 Sr. Hoekstra, y muchos de ellos fueron. Ellos me llevaron allí para ver al niño. Cuando yo vi al pequeño, él era realmente de cabello negro. Ese no era él. El pequeño niño, muy bien vestido. Un pequeñito de unos cinco o seis años, y además ese no era el terreno, no había rocas. Había solo unos pocos, yo creo, árboles de eucalipto o algo así, o árboles allí.
Yo dije que no. “Este no es el chico. Lo siento, pero este no es el muchacho.” Y yo me arrodillé y yo hice una oración por el consuelo del padre, y todo lo demás para que el sepulturero pudiera tomar al pequeño y enterrarlo. Yo dije: “No es el pequeño niño, el pequeñito es diferente.”

37 Luego yo llegué a la reunión esa noche y yo le expliqué a la audiencia que yo había vuelto para ver al niño, pero era… Ellos lo llevaron de vuelta detrás de la carpa de alguna manera, a través de un campo como, y así que ese no era el pequeño muchacho. Él había estado en el agua por un buen tiempo, y ellos lo habían sacado, pero el padre no los dejaba a ellos llevarlo.
Ahora, luego yo continué. Yo salí de Miami hacia arriba, cogí mi automóvil y crucé la nación hasta la costa oeste, en todas partes, diciéndole a la gente que lo escribiera en la portada de su Biblia. Yo dije: “Eso es lo único que Él me ha dicho hasta ahora que no se ha cumplido.” Yo dije: “Esto sucederá.”

38 Continuamos hacia Canadá, pasando por Canadá hasta llegar a Windsor, Ontario. Regresé a través de la costa este diciéndole a la gente que esto sucederá. En cada reunión, yo probablemente mencioné diciéndoles, “Escríbalo en la portada de su Biblia.” Cientos y cientos, y cientos y cientos, lo escribieron en la portada de su Biblia.
Bueno, el año pasó. Pasó otro año. No pasó nada. Pero eso tenía que suceder de todos modos. Una noche yo fui a Finlandia y me dirigí a Kuopio. Yo hago mucho ayuno y oración. Y yo estaba en lo alto de la torre, y los finlandeses allí arriba eran gente muy amable y dulce. Y nosotros estábamos teniendo miles de personas en la reunión, laponeses, [Personas de Laponia. Trad.] y todo. Así que nosotros subimos y ellos me mostraron la torre—unos treinta ministros, de donde entran los rusos y bombardean allí su pequeña ciudad y demás.

39 Y entonces yo bajé al fondo de la torre y yo comencé a llorar. No sabía por qué. Yo estuve ayunando por unos días. Y yo empecé a sentir como si yo tuviera hambre. Por lo general, en un ayuno, yo nunca siento hambre. Si Ud. siente hambre, es hora de comer. Eso es correcto. Jesús después de eso tuvo hambre. ¿Lo ve? Pero si Ud. tiene hambre, es hora de comer. Entonces yo empecé a sentir hambre. Y el hermano Lindsay dijo: “¿Vendrá a comer, Hermano Branham?”
Yo dije “No. Yo no tengo ganas de comer, pero Hermano Lindsay, hay algo-algo en alguna parte.” Y yo caminé hacia allí, y yo vi a un hombre parado afuera, y ellos estaban cantando: “En el Gólgota.” Y todas sus canciones son en tonos menores, y era muy hermoso. Entonces oí- vi a ese hombre parado allí mirándolos a ellos, y yo fui hacia allá, y era un hombre de Inglaterra. Había estado allí, era un comprador. Estaba tan borracho como podía estar, y él dijo: “¿Qué están haciendo ellos allí?”
Yo dije: “Ud. habla inglés.”
Él dijo: “Yo soy inglés.”
Y yo dije: “Pues, ellos están cantando un himno.”
Y él dijo: “Sabe, eso suena bonito.”
Le dije: “¿No es Ud. cristiano?”
Él dijo: “No, yo no creo en eso.”
Y yo dije: “Bueno, Ud. debe avergonzarse de Ud. mismo.” Yo dije: “Un hombre que ha vivido tanto como usted, y Dios le ha prosperado de la forma en que Él lo ha hecho, y aun así Ud. hace una declaración como esa.” Y unos diez minutos después, yo lo conduje a Jesucristo para que lo aceptara a Él como Salvador.

40 Y ellos bajaron y nosotros estábamos arrodillamos allí orando. Nosotros nos levantamos. Ellos comenzaron a tomar algunas fotos. Y los taxis allí son carrozas de caballos, Uds. saben. Y el Hermano Lindsay quería que yo entrara en el pequeño lugar y me tomara una foto en ese taxi. Dijo: “Nosotros lo vamos a llevar a Ud. en un automóvil.”
Había solo unos pocos autos. Un Ford de segunda mano allá, de cuatro o cinco años, se vendería por dos mil dólares y la gasolina vale aproximadamente, un dólar y medio por galón, dos dólares, algo así. Y entonces Uds. pueden imaginarse cómo es eso, y esos pobres finlandeses, ellos simplemente no tienen dinero.

41 Entonces… y yo dije: “Hay algo que está a punto de suceder.”
Y el hermano Lindsay dijo: “Bueno, ¿qué cree Ud. que sea, Hermano Branham?”
Yo dije: “No sé. Es solo… Yo puedo decir que el Espíritu de Dios está cerca para algo. Hay algo que está por suceder.”
Bueno, él dijo: “¿Tiene Ud. alguna idea?”
Dije: “No, ninguna.” Y nosotros subimos al automóvil y comenzamos a bajar la colina. Bueno, yo vi la conmoción justo allí, y yo no sabía que había abajo de la colina. Y lo que había sucedido allí había sido un Ford de 1935, de fabricación estadounidense, Ford V-8. Y había niños viniendo…
Ahora, los finlandeses viven en pequeñas ciudades, y ellos tienen sus granjas afuera, y ellos salen al campo y cultivan, y ellos vuelven a la ciudad. Sus hijos vienen de la escuela. Los automóviles son muy raros, y este hombre conducía aproximadamente a sesenta millas por hora [96 kms]. Y él corrió a través de este grupo de niños, perdió el control.

42 Dos niños pequeños comenzaron a cruzar la calle. Uno de aproximadamente cinco años y uno de ocho, y ellos comenzaron a cruzar la calle y ellos se asustaron, y ellos comenzaron a retroceder, y el conductor perdió el control, y giró su automóvil hacia la derecha. Eso sería hacia norte, y él golpeó a un pequeño niño así de esta manera.
El otro niño pequeño, el guardabarros le golpeó en la barbilla, y lo hizo girar y lo arrojó contra un árbol, y lo aplastó contra el árbol. Él solo… eso fue. Entonces el otro niño pequeño, corrió hacia sobre él, lo aplastó debajo del automóvil, y el auto saltó la zanja. El pequeño niño quedó atrapado debajo del volante y eso golpeó su pequeño cuerpo aproximadamente a veinte pies en el aire [6 mts]. Y él cayó en el pasto.

43 Solo un camino un poco empedrado viejo y duro. Y cuando nosotros llegamos allí, de eso se trataba toda la conmoción. El niño pequeño lo habían recogido. El automóvil se fue abajo y se estrelló, por lo que el hombre se desmayó y quedó inconsciente. Y ellos lo habían sacado a él también. Y el niño estaba contra el arbusto. Este otro niño pequeño estaba muerto. Él estaba muerto por unos veinte minutos o treinta. Y el otro niño pequeño, habían logrado que alguien lo llevara al hospital, pero ellos no pudieron mover este otro niño. Aquel pequeño niño estaba respirando, así que ellos podían llevarlo, pero este chico estaba muerto. El sepulturero, por supuesto, tiene que pronunciarlo así, al igual que ellos lo hacen aquí, ellos tenían que ir para llevárselo. El doctor no tendría nada que ver con eso porque él estaba muerto y el sepulturero tuvo que dar órdenes para que lo levantaran a él.

44 Pero antes de que ellos pudieran hacerlo, existe una ley, que los padres tenían que tener algo que ver con eso. Y ellos salieron a los campos a las afueras para buscar a los padres.
Pero nosotros pasamos por aquí. Nosotros nos preguntábamos de qué se trataba la conmoción. Bueno, nosotros nos detuvimos y mi intérprete salió, él comenzó a mirar. Entonces ellos dijeron, “Oh, es un niño pequeño que ha sido asesinado, está acostado aquí.”
Y entonces, la Sra. Isaacson, ella era mi intérprete, la intérprete privada. Entonces ella regresó y dijo: “Hermano Branham, Ud. debería ver eso.”
Así que el Hermano Lindsay salió. Muchos de Uds. conocen a Gordon Lindsay, yo estoy seguro, el editor de “Voz de Sanidad.” Y él salió y regresó llorando como un bebé. Dijo: “Hermano Branham, venga a verlo.” Dijo: “Simplemente me recuerda a mi hijito.”

45 “Bueno, hermano Moore,” yo dije, “yo no quiero verlo.” Así que el hermano Moore salió. Yo también tenía un niño aquí, Uds. saben, y yo no… Yo había estado fuera de casa durante semanas y semanas. Y Billy Paul tenía casi esa edad. Y yo no quería ir a ver al pequeño.
Así que el hermano Moore salió y él dijo… Regresó llorando y dijo: “Hermano Branham, Ud. debe verlo.” Dijo: “Yo nunca he visto algo así.” Dijo: “Pobrecito, está simplemente triturado en pedazos.”
Y yo dije: “Eso seguramente es muy triste.”
Dijo: “Ahora, cuando lleguen los padres ellos no van… nosotros tenemos que moverlo y llevarlo a la ciudad. Ellos quieren nuestro auto. Porque ellos… No saben de dónde ellos conseguirían otro automóvil.”
Entonces yo dije, “Está bien. Nosotros podemos moverlo.”
Y ellos dijeron: “Bueno…”

46 Y yo pensé: “Yo creo que voy a echar un vistazo a ese niño.” Y cuando yo salí, y yo miré a ese niño pequeño, oh, su pequeña boca estaba abierta, sus ojos pequeños estaban hacia atrás de esta manera y ellos tenían un abrigo tendido sobre su cara. Yo pensé: “¡Oh, Dios mío! Hmm. Pobre mamá y papá cuando vengan y vean a esa pobrecito tirado allí y afuera en el campo.”
Y ellos, los pobres finlandeses. Ellos son los únicos que nos han pagado su deuda; su deuda de guerra. Todos Uds. saben eso, hombres y demás, Uds. lo saben. Y ellos son personas honestas y realmente personas temerosas de Dios, si hay alguno en el mundo, vive en Finlandia. Ellos son realmente personas temerosas de Dios. Ellos confían en Dios por todo lo que ellos tienen. Ellos tienen eso. Ellos están viviendo allí en ese campo de batalla. Y entonces, esos pequeños soldados allá. Algunos de ellos, pequeños muchachos, que ni siquiera se habían afeitado todavía, de quince años. Ellos simplemente los matan a ellos tan rápido como… Esos rusos, Uds. saben cómo es allá, y ellos declaran una guerra y los matan. Ellos lo hicieron en esta última guerra, y luego los alemanes y demás los agarraron a ellos.

47 Entonces cuando- cuando salí y yo miré a ese pequeño individuo, déjenme decirles, yo pensé que mi corazón se rompería. Yo empecé a regresar así. Ahora, esto suena a ficción, pero no lo es, amigos. Cuando yo comencé a alejarme de ese niño pequeño, Alguien puso su mano sobre mi hombro. Y yo pensé que era el hermano Lindsay, y yo di media vuelta. No había nadie a mí alrededor y, sin embargo, había una mano sobre mi hombro. Bueno, pensé, “Bueno, eso es extraño. Bueno, ¿de quién es la mano? No había nadie a mí alrededor. Y yo pensé, ”Bueno, yo me pregunto qué es esto.“ Y yo comencé a alejarme y yo simplemente… Parecía que esa mano estaba, así como jalándome.
Bueno, yo miré al Hermano Moore y él dijo: “¿Qué pasa, Hermano Branham?”
Yo dije: “Yo no sé.”
Él dijo: “Bueno, Ud. se ve muy pálido.”
Y yo dije: “Yo- yo no sé.”

48 Así que yo volví a mirar al niño y yo comencé a caminar hacia él, y la mano se fue de mí. Yo dije: “Me pregunto si ellos tendrían… si Uds. pueden hacer que ellos destapen la cara de ese niño otra vez.”
Entonces ellos dijeron: “Sí. Ellos quieren que Uds. lo pongan en el coche ahora. Ellos lo van a llevar—se lo llevarán.” Y había gente gritando y yendo por ahí, y yo volví a bajar la vista. Ahora, en mí mismo, yo estaba tan emocionado que yo me habría perdido eso, ¿ven? pero vea la soberanía de Dios. Y yo miré hacia abajo. Y yo dije: “Yo he visto a ese chico en alguna parte.” Yo dije: “Venga aquí, Sra. Isaacson.” Yo dije: “Pregúnteles a los pastores si ese niño pequeño ha estado en una línea de oración.” Yo me había olvidado de la visión, ¿ven?
Ellos dijeron: “No.” Ninguno de ellos lo conocía a él.

49 Yo dije: “¿Alguien lo conoce a él?” Nadie lo conocía. “Bueno,” yo dije, “es extraño que yo haya visto a ese pequeño niño en alguna parte.” Yo levanté mi cabeza como esta manera… y había rocas que caían, y árboles de hoja verdes. Yo miré hacia atrás otra vez. Yo dije: “Ahí está él. Ese es él.” Yo dije,“ Hermano Moore, Hermano Lindsay, acérquense.” Yo dije, “Abran sus Biblias.”
Ellos dijeron: “¿Qué pasa?”
Yo dije: “Vayan a su portada.”
Dijeron: “¿Qué esta sucediendo?”
Yo dije: “Recuerdan Uds. en Miami, Florida, esa noche ese niño pequeño era…”
Ellos dijeron: “Sí.” Empezaron… Dijeron: “Cabello castaño, pelo corto, ojos marrones, tendido en una carretera.”

50 Yo dije: “Miren a esos árboles retorcidos allá, vean. ¿Ven esas rocas, quiero decir, y esos árboles?” Yo dije, “Vean. Muerto por un accidente, al costado de la carretera, ha estado muerto hace unos treinta minutos. Sus pequeñas manos cayeron así, sus pequeñas piernas.” Yo dije, “Ese es el chico.”
Ellos dijeron: “Bueno, Hermano Branham, eso cumple con la descripción.”
Yo dije: “Ese es él.”
Oh Dios. Nadie en el mundo… Pueden pensar que yo estoy emocionado ahora, pero yo no lo estoy. Simplemente me emociona saber que nuestro Señor Jesús ha resucitado de entre los muertos. Todas estas religiones paganas son falsas. Solo hay un Dios verdadero y viviente y Su Hijo es Cristo Jesús. Está bien. Y Él ha resucitado de los muertos y nos ha bendecido con Su Ser. Amén. ¡Oh Dios mío! Cuántas de estas cosas han sucedido Y estas no son solo mis declaraciones, hermano. Todo el gobierno de Finlandia sabe esto, y allí…
Y mirando a ese pequeñito, yo dije: “Ese es él.”
Ellos dijeron: “¿Quiere decir que él va a vivir?”

51 Yo dije: “Si ese muchacho no está vivo en los próximos minutos, peguen un cartel en mi espalda como un falso profeta.” Yo dije: “Ese es el niño, y él va a vivir.”
Dijeron: “¿Cómo puede él vivir? Mírelo aplastado.”
Yo dije: “Ud. vea si él no vive.” Yo dije: “Hagan que todos estén en silencio ahora.” Ellos querían levantarlo. Yo dije: “Yo sé cómo el Señor me dijo que me arrodillara.” Yo me arrodillé para orar por este pequeño muchachito. Y yo dije: “Padre Celestial, en las tierras natales de América, me mostraste a este pequeño niño, en Florida, hace unos dos años y medio. Y tú me diste la visión, y todas estas cosas fueron exactamente de la manera que Tú dijiste que serían. Y ahora, como Tu siervo, yo actúo en Tu lugar y Tú dijiste: Sana a los enfermos, resucita a los muertos, limpia a los leprosos, echa a los demonios. Con la libertad que recibas, da libremente. Entonces, actuando sobre Tu Palabra y sobre Tu Palabra hablada por medio de una visión, yo le digo a la muerte que retiene a este niño: Tú no puedes retenerlo a él más tiempo. Vuélvelo en el nombre de Jesucristo.”

52 El niño saldo en sus pies de esa manera y comenzó a gritar y correr tan fuerte como pudo, y todos esos finlandeses allí de pie, gritando y haciendo bullicio, nunca habían escuchado de eso en toda su vida. Ese pequeño niño saltó. Él no sabía lo que había sucedido. Corría alrededor.
¿Cómo se hizo, amigos? No me pregunten. No puedo describirlo. En mi opinión, no había un hueso sano en el cuerpo de ese niño. Ahora, el doctor nunca dijo quién… sus huesos. Lo único que él miró fue que su pequeño pie estaba atravesado por su media, pequeña… vieja y pesada media acanalada como solíamos usar aquí, y sus pequeñas piernas estaban retorcidas. Sus pequeñas manos estaban tendidas así. Había sangre en toda su cara. Su pequeña lengua estaba afuera, con la boca abierta. Sus ojos corrieron hacia atrás y quedaron perfectamente fríos y muertos.

53 Y sucedió que el jefe, el cual es el equivalente al alcalde de la ciudad aquí, estaba allí para ver eso. Y él… Yo recibí sus declaraciones en casa, que aparecerán en…. ¿Por qué es que este hombre me está llamando desde Inglaterra todo el tiempo para ir allí? ¿Qué? Decoursey, Kenneth Decoursey. Han oído Uds…. Lean la revista Intelligence Digest, Intelligence Digest. Él escribe eso. Él da la vuelta al mundo. Él me ha llamado larga distancia y todo. Cuando yo voy, él quiere que yo vaya allí, que ore por el arzobispo de Inglaterra y… Para verlo a él, y lo está escribiendo esta semana, en esa revista Selecciones. Será interpretado en todos los idiomas del mundo (¿ven?) para dar la vuelta, y él tiene la información directamente desde Finlandia.
Ahora. Oh, qué maravilloso. Entonces esa noche yo nunca la olvidaré. Ese otro bebé era… La segunda noche había pasado y esa pobre y pequeña madre de ese otro niño pequeño, yo nunca escuché esos gritos de ella. Ellos tuvieron que…

54 Y al entrar de noche ellos se habían llevado a dos oficiales al frente y esa noche cuando yo entré en el—para llegar al Messuhalli, para orar por la gente, ellos tenían veinticinco mil personas adentro. Ellos tenían un mí… Cerca de treinta en pie por cerca de una milla de lado a lado, seis u ocho cuadras como esta; esperando para entrar. Y miren, pasando por las calles…
Déjame mostrarte lo que concluirá todas las guerras. Eso fue a plomo más allá de la Cortina de Hierro y se estableció con el Barón Von Blomberg y con… yo intento pensar en ese hombre que escribió el Camino de la India. ¿Cuál es su nombre? ¿Stanley Jones? Aquí en San Petersburgo con un pequeño Rus… o un niño alemán que había estado en el campamento ruso. Él dijo: “Hermano Branham, lo que me desconcierta es que sus reuniones no son tan conocidas como son en Estados Unidos.” Dijo: “Son más conocidos detrás de la Cortina de Hierro que aquí. Pero eso es algo maravilloso que hizo nuestro Señor.” Dijo: “Eso barrió por toda Rusia.”

55 Y él era un… él acababa de salir, digamos, seis u ocho meses y Von Blomberg lo sacó del campamento ruso cuando él escapó y entró en la Alemania libre y el Barón lo sacó y lo tuvo aquí en Florida, pequeño niño alemán. Sus hermanas fueron sacadas y violadas. Y ambos se volvieron locos y murieron allí. Y qué cosa tan horrible tenían ellos. Pero él dijo: “Ellos estaban seguros que allá arriba…”
Y luego, cuando yo entré esa noche, bajando por el camino, amigos cristianos, allí había cientos, y cientos de rusos fuertes. Si Ud. vive a cuarenta millas de su nacimiento [64 kms]… lejos de su lugar de nacimiento en Rusia, Ud. tiene que tener una visa. Y cuando nosotros subimos allí, nosotros tuvimos que ir por el lado de allí donde estaba la zona de control y ellos nos llevaron por unas cincuenta millas [80.46 kms] a través de un túnel casero. Y cuando nosotros llegamos allí, el… en ese pequeño tren viejo ellos tenían ametralladoras. Los rusos y ellos bajaron esas cortinas hacia abajo. Y los rusos estaban parados aquí con ametralladoras para que nosotros no miráramos fuera de esa ventana todo el tiempo que nosotros estuvimos pasando por allí. Y yo le pregunté a un pequeño soldado finlandés, dijo “Uds. estadounidenses, lo sabrán muy pronto. No se preocupe por lo que ellos están haciendo allí.” De acuerdo.

56 Entonces ellos afirman que ellos tenían un subterráneo aire… refugios contra bombardeos, y todo, y aviones, que pueden girar o enviar misiles que bombardearán cada nación y cada- cada ciudad de los Estados Unidos en cinco minutos, con bombas atómicas, y enviarlos directamente desde ese lugar allí.
Así que hermano, nosotros estamos viviendo en una edad terrible. Nosotros estamos viviendo en un tiempo en que el hombre debería estar bien con Dios y buscar a Dios, porque viene la hora en que la destrucción está tan cierta como que yo estoy parado en este púlpito. Nosotros estamos destinados a obtenerlo. ¿Cómo podemos escapar nosotros de eso, amigos, si estamos descuidando a Dios y tratando a Dios como de la manera en que nosotros lo hacemos? ¿Cómo podemos hacerlo cuando la gente va por la ciudad y los funcionarios de la ciudad beben whisky para celebrar la Navidad y cosas así? ¿Cómo puede Ud. esperar que Dios haga algo diferente a destruir lugares? ¿No es así? Toda la nación está contaminada en todas partes. El mundo entero está contaminado. Eso es correcto. Solo queda una cosa, esa es la venida de Jesucristo, el Hijo de Dios. La única esperanza en el mundo que nosotros tenemos. Escape hacia Él esta noche.

57 Luego yendo por allí, esos rusos grandes y rudos que habían guardado en la carretera… Yo no sé si era el mismo grupo, pero ellos estaban allí de pie y caminando. Y yo tuve que caminar varias cuadras para llegar al lugar. Y los soldados iban hacia adelante y hacia atrás de esta manera, y esos rusos ahí parados. Y las lágrimas corrían por sus mejillas cuando ellos pasaban. Ellos tenían ese saludo ruso firme cuando ellos pasaban de esa manera, y las lágrimas caían. Y tan pronto como ellos podían, ellos arrojaban sus brazos alrededor de esos pequeños soldados finlandeses, y lloraban, y alababan a Dios. Esos eran hombres, rusos llenos del bautismo del Espíritu Santo.
Déjenme decirles algo, hermano, cualquier cosa que haga que un finlandés ponga sus brazos alrededor un ruso y lo abrace, eso concluirá las guerras para siempre. Amén. Eso es correcto. Cuando Ud. ve a esas dos naciones allí… Ellos no prestaban atención si ellos eran rusos o si ellos eran finlandeses. Ellos estaban abrazándose unos a otros y alabando a Dios. Si ellos tuvieran que decir eso, no habría más guerra.

58 No hace mucho tiempo, un pequeño capellán en esta última guerra, yo tengo que poner esto aquí. Él dijo: “Hermano Branham, yo estaba caminando por un puesto como este,” dijo: “Yo estaba allí afuera.” Dijo: “Yo me estaba muriendo de hambre en Japón.” Dijo: “Yo levanté las manos y dije: ¡Oh, aleluya!” Dijo: “Dios, yo tengo esposa y bebés en casa y parece que yo voy a morir aquí mismo en este campo de prisioneros.” Dijo: “Oh, si yo tan solo pudiera verlos a ellos una vez más, pero si Tú quieres que yo vuelva a casa desde aquí, que sea Tu voluntad, Señor.” Y dijo que él notó a un pequeño centinela caminando por un lugar como este, él siguió mirándolo. Dijo: “Él pensó, ese chico quiere hablar conmigo.”
Él se acercó a él, miró a su alrededor y dijo: “¿Ud. es cristiano?”
Él dijo “sí.”

59 Él dijo: “Yo también soy cristiano”. Ahora, si el lo dijera así, él dejaría ir a ese hermano. Hermano, déjame decirle. No es necesario cuatro grandes reuniones y una conferencia de mesa redonda. Se necesita la sangre de Jesucristo para hacer al hombre uno. Eso es lo que se necesita. Sí señor. ¿Por qué trata Ud. de programar esto? Esos son dispositivos humanos. Nunca funcionará, nunca lo hará, eso nunca fue la intención. Eso nunca funcionará hasta que todas las naciones reconozcan a Jesucristo, el Hijo de Dios. Y la Iglesia Cristiana ha fallado en reconocerlo, en representar a Jesús ante las naciones es donde tenemos el problema esta noche. Exactamente correcto.
Al entrar esa noche, era la segunda noche. Esa pobre madre había estado acostada en la puerta de ese hotel. Yo nunca lo olvidaré, qué noche. Ella se quedaba allí. Ella estaba todo el tiempo constantemente llamando, “Venga, sane a mi niño. Venga a sanar a mi niño.”
Bueno, por supuesto, Sra. Isaacson, va contra las reglas que yo haga una llamada. Y entonces yo… solo un minuto. Yo supongo que yo tengo suficiente tiempo para contar esta pequeña parte aquí Uds. me lo permiten. ¿Lo harán? Si es así, digan “Amén.” Solamente para contarles cómo salió este pequeño niño.

60 Entonces nosotros… Yo iba esa noche y yo…. Ellos solo tenían… Esa pobre mujercita… ellos simplemente tenían que arrastrarla de esta manera, y los encargados y todos ellos trataban de decirle, diciendo: “Hermana, nosotros estamos orando por su pequeño hijo.”
“Oh, déjenlo bajar y sanar a mi hijito.” Ese era el otro niño pequeño que quedó aplastado, nunca había vuelto en sí, nunca se lavó la cara o nada. Simplemente quebrantado allí tendido así. Y entonces ellos… Yo recuerdo esa noche, la noche siguiente, cuando nosotros entramos, ese día la mujercita, yo dije, dijo: “Tráiganla al pasillo.” Entonces ellos la trajeron al pasillo y yo dije: “Bueno, ¿es Ud. cristiana, primeramente?”

61 “No.” Ninguno de ellos era cristiano. Ella dijo: “¿Por qué no baja…?”. Por supuesto, ahora esto fue a través de un intérprete. Ella dijo: “Yo quiero que Ud. vaya a sanar a mi hijito.”
Yo dije: “Yo nunca sané a ese niño pequeño.”
Ella dijo: “Pues, Ud. lo sanó.”
Yo dije: “No, no.” Yo dije: “En mi tierra natal en Estados Unidos, hace dos años y medio, Dios me dio una visión de que ese niño pequeño iba a ser sanado y,” yo dije, “yo solo hice lo que Dios me dijo a mí que hiciera.”
Y ella dijo: “Vea una visión de mi niño.”
“Bueno, eso es muy bueno, pero yo no tengo poder para hacer eso.” Ahora, uno no puede hacer eso. Así que yo traté de hacerle entender eso a ella.
Yo dije: “¿primeramente, es Ud. cristiana?”
“No.” Ni ella ni su esposo, ninguno.
Yo dije, “Ahora, yo quiero hablar con usted. Vea. Si ese niño pequeño muere, yo no sé qué le va a pasar a él. El doctor dice que él tiene que morir. Él tiene conmociones, sangre en el cerebro, y Ud. sabe cómo es eso, y su espalda es así tan… Ellos no pudieron radiografiarlo o nada porque él simplemente lo dejó… Solo esperando hasta que él volviera en sí, y dijo: ”Él tiene que morir.“

62 Yo dije: “Si el niño pequeño muere, el médico está haciendo todo lo que él puede.” Yo dije: “Si él muere, y luego él irá al cielo porque Jesucristo pagó la pena por sus pecados cuando Él murió en el Calvario.” El pequeñito era demasiado mayor para saber qué estaba bien y qué estaba mal. No tiene nada de qué arrepentirse. “Yo dije, ”Entonces él…“ Arrepentirse, más bien. Y yo dije: ”Él irá al cielo. Entonces, si Ud. muere, Ud. no irá al cielo y Ud. nunca volverá a ver a ese chico.“
Yo dije: “Pero si él muere, y va al cielo, y Ud. se convierte en cristiana, entonces cuando Ud. muera Ud. ira al cielo y Ud. estará con él todo el tiempo, por siempre. Y no habrá más accidentes allí arriba.” Y yo dije, “al hacer eso, Ud. podría encontrar el favor de Dios.” yo dije: “Ahora, si Ud. desea un favor de mí, pues, encuentre favor conmigo. Si yo quiero un favor de usted, yo encontraré el favor suyo.” Yo dije: “Encuentre el favor de Dios.” Conviértase en Su siervo y tal vez Dios pueda sanar a su hijo. Si Él no lo hace…“
Ellos lo estudiaron de nuevo. Ellos no podían perder porque vieron que ellos podrían encontrar el favor de Dios, Él sanaría al niño. Si ellos no lo hicieran, pues, ellos entonces estarían bien. Si ellos morían, entonces ellos irían todos juntos al Cielo.

63 Entonces el pequeño padre y la madre se arrodillaron y se abrazaron. La cosa más dulce que Ud. jamás haya visto. Yo pienso eso, aún y mi corazón se llena de emoción. Como ellos simplemente estaban llorando. La señora Isaacson tratando de interpretar la oración a un lado mío. Cómo ellos decían: “Nosotros queremos estar con nuestro pequeño niño,” Uds. saben, y cosas así. Pobrecillos, simplemente una pareja joven y probablemente en sus veintes todavía. Y entonces ellos se levantaron limpiándose los ojos. Y yo dije: “Ahora, ¿creen Uds. que si Uds. murieran ahora, Uds. irían a ver…?”
“Sí, Jesús fue su Salvador.” Ellos lo iban a servir toda su vida. Y entonces la pequeña madre, Uds. saben que una madre haría todo su hijo. Ella dijo: “Ahora vaya y vea la visión.”
Dije: “Eso es muy lindo, hermana, pero yo no puedo hacer que Dios haga eso.” Y yo dije: “Ahora…”
Ella dijo: “Venga al hospital y sánelo ahora.” Ella pensó que eso arreglaría todo, porque ella se había convirtió en cristiana.

64 Yo dije: “No, yo no puedo hacer eso.” Yo dije: “Ahora, yo rompería las reglas, y Ud. no quisiera que yo lo hiciera.” Yo dije: “A menos que Dios me guiara.” Bueno, yo simplemente no lo hago porque hay demasiados de ellos, entonces eso causa [Palabras inciertas] sobre los ministros.“ Yo Dije, ”Yo no puedo hacer eso.“ Yo dije, ”Pero iré allá la habitación y comenzaré a orar por él ahora.“ Y yo dije: ”Como yo he estado orando y si Dios me muestra algo, yo le llamaré a Ud.“
Ella dijo: “Esperaré a ver lo que Dios dice.”
Yo dije: “Pues, es posible que Él nunca me hable, hermana. Puede que Él nunca me diga una palabra.” Y yo dije: “Puede que yo nunca vea una visión de ese niño.” Y yo dije: “Si Él lo hace, yo le llamaré a Ud.”
Ella dijo: “Bueno, yo esperaré.”
Yo dije: “No, Él quizás nunca diga nada.” Así que nos costó mucho deshacernos de ella entonces. Así que finalmente conseguimos que ella y su esposo bajaran a casa. Bueno, unos quince minutos después de que ellos se habían ido, sonó el teléfono. El intérprete fue.
Dijo: “¿El Hermano Branham ya ha visto la visión?” Ella era… Pobre damita, yo me sentía tan… yo haría lo mismo si fuera mi hijo. Dijo: “¿El Hermano Branham ya ha visto la visión?” Aproximadamente cada diez minutos ella llamaba. “No ha visto visión aún [Palabras inciertas]”.

65 Bueno, yo fui a la iglesia esa noche y allí abajo en el gran Messuhalli con esa gente. Algo sucedió entrando. Mientras entraba algunos pequeños soldados que marchaban adelante y atrás. Todo el mundo tenía órdenes, Uds. saben, de no agruparse alrededor porque esos soldados eran la milicia. ¿Lo ve Ud.? Así que ellos… Yo entré al salón, subí de esta manera, y yo… Justo cuando yo entré ellos estaban cantando en finlandés: Solo creed, porque ellos sabían que yo estaba allí. Y el Hermano Baxter se me había adelantado. Él me había traído, y se me había adelantado y entró. Entonces él comenzó a cantar con ellos: Solo creed.
Y estos pequeños soldados me estaban llevando por otro camino para llevarme, así que yo llegara a la plataforma, porque uno no podía entrar de otra manera. Estaba tan lleno de gente. Entonces, cuando yo comencé a atravesar la sala, ahora esto es algo que yo quiero que Uds. capten. Es la cosa más dulce que yo he visto pasar. Ellos… el cuarto de descanso de damas allí [Palabras inciertas] tal como era. Nosotros empezamos, y de repente se abrió la puerta y salió una niña con muletas. Y ella inclinó su pequeña cabeza. Y ella me miró, y yo supe que esa niña quería venir a mí.

66 Y ella pensó que ella había hecho algo malo, porque ellos simplemente dijeron estrictamente, anunciaron en la radio, en sus micrófonos y en todo, que si entraban que ni siquiera pasaran a la línea o revisaran o nada así, Uds. saben. Eso lo hizo tan terriblemente fuerte. Yo no quería que ellos hicieran eso. Yo supongo que ellos tenían que ayudarlo entrar y salir a uno. Entonces… Y esa pobre pequeña pensó que ella había hecho mal, y ella agachó su cabecita. Yo nunca olvido de la mirada de esa pequeña niña.
Ella estaba parada allí. Una pierna era un poco más corta que la otra. Y ella no tenía uso de esta extremidad para nada. Yo creo que era la extremidad derecha, y ella tenía un zapato grande, y tenía un broche aquí en la punta de su zapato, y una pieza de cuero. Y luego, sobre ese zapato, había unas abrazaderas que salían de esta manera, y luego rodeaban su pequeño lado. Y esta correa subía y pasaba por su espalda, y llegaba aqui. Y ella tenía dos muletas. Y por la forma en que podía caminar, ella soltaría esas dos muletas, y esta extremidad no tenía ningún control, simplemente se colgaba sueltamente (¿ve?) Y esos abrazaderas la hicieron caminar rígida. ¿Lo ven?

67 Así que ella se quitaba las muletas, y luego ella tomaba su pequeño hombro, levantaba el pie así, y lo empujaba de esa manera (¿lo ven?) Con su hombro así. Ella se ponía sus muletas, y luego iba… Y eso le arrojaba esa pierna, y así era como ella caminaba, y yo la vi.
Ella tenía unos diez años, algo así. Su pequeño cabello rubio andrajoso y su pequeña cara de bebé y su faldita… Probablemente no llevaba ninguna falda debajo. Ella simplemente… Y esa falda estaba hecha andrajos y pequeños harapos colgando de ella, pobre. Y yo supe más tarde que ella era una pequeña huérfana de guerra. Su madre y su padre habían sido asesinados por los alemanes durante el tiempo de la guerra y solo la estaban cuidando donde quiera que ella vivía. Ella vivía en una tienda de campaña.

68 Entonces ella me miró y sus pequeños labios se estremecieron. Y ella agachó su pequeña cabeza así, y yo vi las lágrimas caer de ella. Como si… [Palabras inciertas] y yo no podía hablar. Sin intérprete, o nada, y ellos no podían… Y yo no sabía qué hacer, y yo estaba parado allí y ellos estaban tratando de presionarme, e hice un gesto así, que no lo hicieran. Mirando a esa niña.
Y ellos son muy educados. Cuando todos ellos entran al servicio por la tarde, ellos me habían dado un poco de ese viejo dinero finlandés, Uds. saben. Y yo salía y compraba caramelos o galletas o lo que fuera, y yo tenía una fila de niños allí que me seguían por una cuadra de la ciudad. Y luego ellos me lo agradecerían, la palabra “Kiitos” es gracias, “Kiitos”. Y ellas tomaban sus pequeñas faldas, las niñas pequeñas, y ellas se tomaban sus pequeñas faldas, y decían, “Kiitos”, de esa manera, agradeciendo, Uds. saben, cuándo yo les daba estas cosas. Yo simplemente tuve niños de todo el país. Yo los amo. Yo tengo dos en casa. Me gustaría tenerlos en mis brazos ahora. Solo… Yo amo a estos viejos compañeritos.

69 Y entonces, yo vi esa pequeña criatura. Y ella quería venir a mí. Yo sé que ella quería. Y yo me quedé quieto y, por cierto, este es el mismo traje que yo tenía. Este traje viene de Finlandia. Y entonces yo tenía este traje. Y entonces yo estaba… Solo me detuve y ella me miró, y bajó nuevamente su cabecita. Ella pensó que ella había hecho algo malo cuando ella dio un paso para salir y yo entrando. Y yo la miré así.
Yo dije: “¿Quieres venir aquí?” Por supuesto que ella no podía entender lo que yo estaba diciendo. Y yo le hice un gesto con mi dedo así. Y ella me miró, una especie de sonrisa pequeña se cruzó en su rostro. Y ella me miró de nuevo. Yo pensé que ella iba a comenzar… Ver lo que yo iba a decir. Yo sólo la miré a ella. Yo me quedé quieto, ella sacó sus pequeñas muletas y tomó su pequeño hombro y tiró esa pierna, y ella siguió viniendo.
Yo pensé: “Dios bendiga a esa pobre, pequeña y mortal lisiada.” Y allí venia ella y ella… Yo nunca dije nada. Yo solo estaba de pie con mis manos así. Y ella vino directamente a mi lado así. Ella se detuvo, colocó sus pequeñas muletas abajo. Mantuvo su cabecita hacia abajo durante unos minutos. Casi así a esa altura. Ella mantuvo su cabeza abajo. Estiró la mano, cogió, este mismo abrigo y lo agarró así, besó el bolsillo y lo dejó caer de nuevo. Y ella me miró. Sus pequeños labios temblaban, las lágrimas caían de sus pequeños ojos azules. Ella jaló su pequeña falda, dijo: “Kiitos. Gracias.” ¡Oh Dios! Mi corazón se me hinchó. Yo mire a la pequeña criatura.

70 Me pareció que iba caminando por allí en una visión. Allí ella iba sin muletas. Yo dije: “Ahora, si yo solo pudiera hacerle entender a ella.” Yo dije: “Cariño, querida, tu estás sana. Jesús ha recompensado tu pequeña fe, cariño. Estás sana. Estás sana.”
Y ella, por supuesto que ella solamente estaba llorando, sosteniendo sus manitas así, simplemente llorando. Y yo dije: “Estás sana, cariño, cariño.” Y justo entonces se abrió la puerta. Aquí venían dos o tres finlandeses [Palabras inciertas] los soldados me empujaron, y yo entré en la plataforma y yo tuve una reunión.
Uds. pueden ver la imagen de todo eso en uno de mis libros. Y ellos tenían un… Después de esa noche, cuando el Espíritu Santo se movía justo sobre ese público y él les decía a las personas, yo ni siquiera podía hablar en su idioma, y les decían dónde habían hecho, qué habían hecho ellos, qué estaba mal. Ellos simplemente se levantaban, y amontonaban sus muletas, y todo, hasta que simplemente tenían montones de ellas tendidas así.

71 Una mañana temprano, bajando, había un gran carro viejo lleno de ellas yendo así, y todos ellos caminando al lado cantando en finlandés: “Solo creed, todo es posible, Solo creed.”
Y allí yo noté, cuando entré, mi hermano, Howard y el hermano Baxter se acercaron y yo sentí que ellos me daban palmadas en el hombro. Eso era para hacerme saber que cuando uno se sale en ese otro mundo, uno ni siquiera sabe dónde está. Entonces, eso era para hacerme saber que era hora de irme. Ellos me miran y saben cuándo yo ya he tenido demasiado. Entonces era hora de irme y yo dije: “Solo- solo llamen a algunos más, ¿podrían hacerlo? Solamente llamen a algunos más.”

72 Bueno, ellos consiguieron unos cuantos finlandeses allí, y ellos tuvieron que repartir tarjetas de oración. Y entonces ellos llamaron algunas tarjetas más. Y cuando ellos lo hicieron, por la gran providencia de Dios, yo escuché algo sonando y la siguiente en la plataforma fue esa niña. ¡Oh Dios!
Cuando ella llegó a la plataforma, yo nunca lo olvido. Yo le dije al intérprete, yo dije: “Ven aquí ahora.” Ud. solamente diga mis palabras.“ Yo dije: ”Cariño, cariño, tú fuiste la niña que se encontró conmigo en el pasillo hace un rato.“ Yo dije: ”Jesucristo te recompensó por tu fe.“ Pues, Él lo hubiera hecho, aunque yo hubiera sido un vil hipócrita, Él lo hubiera hecho por la mucha fe en esa niña.
Yo dije: “Ahora, Él te ha sanado.” Ahora lo que tú quieres hacer,“ yo dije, ”Solamente dale alabanzas Dios.“ Yo dije: ”Ahora ve y haz que ellos te quiten todas estas abrazaderas.“ Y yo dije: ”Entonces cuando tú… solo deja que tus pequeñas manos se apoyen en tus extremidades, y tan corta como es tu extremidad, deja que tu mano se deslice sobre tu extremidad mientras ellos te quitan el zapato. Regresa y muéstrale al Hermano Branham.“

73 Bueno, aquí fue ella y Uds. saben cojeando por allí. Un hombre la llevó a quitarse los frenos. Y luego, cuando nosotros comenzamos de nuevo a tener a otra persona, una mujer vino. Justo en ese momento yo la oí gritar, y aquí venía ella con las abrazaderas en sus manos y las muletas, y bajando por ese pasillo, por una sección, bajando tan rápido como podía ir gritando hasta lo más alto de su voz. Allí está su imagen en el libro tan normal como ella podría ser. ¿Ven? La visión ya lo había hablado.
Entrando esa noche, (yo me voy a apresurar), entrando esa noche, mi hermano cuando ellos me sacaron, me dio dos dulces. Ahora, si hay algunos canadienses aquí, lo cual yo creo que sí hay, no… Uds. me van a perdonar por decir esto. Una vez en Canadá nosotros conseguimos algunos dulces y sabían cómo almidón. La gente no tenía el dinero para poner cosas en ellos, yo supongo, eso debió haber sido lo que pasó. Y Howard me dijo: “Bill, Ud. habla de dulces y que son de almidón,” dijo, “pruebe algunos de estos”, y me dio dos pequeños dulces.

74 Yo dije: “Está bien.” Y yo entré. Yo subí las escaleras. Yo tenía la Biblia aquí. Y yo… el sol nunca se esconde allí. Ellos solo tienen un día al año. ¿Lo ven? Veinticuatro horas, o seis meses, el sol está arriba y seis meses sin sol. Pero es largo en mayo, o el primero de mayo, y el sol… Fue… Se podía leer un periódico en la calle. No era… No oscurecía a la medianoche. Fue alrededor de la medianoche, y yo caminé hacia el lado este y yo miré de esta manera. Y los vi a todos ellos, miles de personas en un derramamiento por ese parque, y ellos lloraban con las manos así, soldados y todo.
Yo dije: “¡Oh, gran Jehová Dios, ¡cuan maravilloso eres! Qué adorable, mi Maestro y mi Señor.” Yo dije,“ Algún día Tú romperás sus cielos orientales allá, y vendrás y yo te veré en gloria. Miles de esos pequeños finlandeses saldrán a la Vida Eterna.” Yo dije: “Cuanto te adoro, mi Maestro” y de pie con mi Biblia así.

75 Justo en ese momento yo escuché algo que pasó [el Hermano Branham golpea el pulpito una vez. Trad.] Y yo miré y parado alrededor de esa distancia de mí, allí estaba… Allí Él parado. Gran hombre, vestido de blanco, un Ángel del Señor, Su cabello hasta los hombros. Y Él había puesto algo en… Las mesas son todas antiguas como mármol, y Él colocó algo. Y yo miré donde Él lo había dejado, y era un jarrón largo de ese tiempo, que tenía dos flores. Ahora, yo las llamo flor de Pascua. Yo creo que se llaman Narcisos. Y podría estar equivocado en eso. Yo tengo como un cuerno pequeño así, Uds. saben, ellas florecen alrededor de Pascua. Algunas de ellas son amarillas y algunas de ellas son blancas. Esas eran dos blancas. Y una de ellos que estaba colgada de esa manera, estaba marchita, y este otra estaba marchitándose, inclinada así.
Y yo miré y yo dije… Por supuesto, yo estaba asustado. Yo dije: “Yo- yo no entiendo.”
Él dijo: “¿Qué fue lo que tu hermano te dio?”
Y yo dije, “Señor, dos dulces, están aquí.”

76 Él dijo: “Cómelos.” Y yo tomé uno. Lo puse en mi boca, y yo aún no los había probado. Probado bien. Y yo me lo tragué. Y cuando me lo tragué, esa flor de Pascua estaba inclinada de esa manera. Exactamente de la manera en que los niños se caen de esa manera. Esta flor de Pascua que se marchita, “¡Swish!”. Se levantó de esta manera.
Él dijo: “Come el otro.” Y lo puse en mi boca. Y, ¡oh, vaya! Ese era el sabor más insípido y desagradable. Yo lo saqué. Y yo dije: “Oh Dios.” Y yo lo saqué, yo…. Y esta flor se fue “¡Fuu, fuu, fuu, bum!”. Él dijo: “Falla en eso y el otro chico se irá.” Yo lo puse en mi boca muy rápido y comencé a masticar muy nerviosamente, y yo me lo tragué. Y cuando me lo tragué, esta flor que estaba marchitando de esta manera, “¡Swish!”. Se levanto justo al lado de ella. Él dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, ve a llamar a la mujer y dile que su hijo vivirá.”
Bueno, yo me fui… Tan pronto como Él se fue y yo me recuperé, yo estaba entumecido. Yo empecé a frotar mi cara. Yo volví en sí. Dejé mi Biblia abajo. Salí corriendo por el pasillo y pegué un gran grito.

77 Ahora, el Sr. Baxter, Sr. Lindsay, todos estos hombres, todos Uds. los conocen a ellos. Y ellos corrieron por pasillo y pegaron un gran grito. Yo dije: “Reverendo, venga rápido”. Y ellos no… Las puertas se abrieron de todas partes. Ellos no sabían. Justo en el pasillo y abajo venía la señora Isaacson, ella me escuchó en inglés, Uds. saben, ellos salieron corriendo.
Yo dije, “Sra. Isaacson.” Yo les dije a ellos lo que había sucedido… el Ángel del Señor. Yo dije: “Ve y llama a esa mujer y dile: ASÍ DICE EL SEÑOR, su bebé vivirá”. Entonces ella…

78 Los teléfonos de allí tienen exactamente el mismo estilo que un palito que Ud. se pone en el oído. Y tienes que darle vueltas a una manivela como esta. No son como nuestros teléfonos aquí. Entonces ella le dio vueltas. Y llamó a la casa, y había una niñera cuidando al pequeño bebé que ellos tenían, y la madre y el padre habían sido llamados al hospital, (que era solo una casa privada). Y ellos los llamaron allí, que el bebé se estaba muriendo—el bebé de ellos se estaba muriendo, su hijito.
Entonces ellos llamaron a la casa y cuando ellos llegaron allí, ellos… Ella dijo: “El bebé se está muriendo.”
Así que ellos llamaron al hospital y el médico dijo: “Solo un momento.” O la enfermera, más bien que respondió, dijo: “Solo un momento.” Y entonces ellos fueron y buscaron a la mujer y la llevaron al teléfono, y ella estaba gritando hasta lo más alto de su voz y dijo: “Ahora, cariño, ahora quédate quieto. Yo tengo algo que decirte.” Dijo: “El Hermano Branham acaba de ver una visión. El Ángel del Señor se paró allí y dijo que te dijera: ”ASÍ DICE EL SEÑOR“, el bebé vivirá y no morirá.”
Ella dijo: “Que tan bien yo sabía eso. Nosotros estamos arreglando llevarlo a casa ahora mismo. Él acaba de levantarse hace unos minutos, y ellos no pudieron encontrar nada malo con él. Nosotros estamos arreglando para llevarlo a casa ahora mismo.”

79 Oh, hermano, hermana, Dios sigue siendo Dios y Él no cambia. Él nos ha dado la tierra. Él nos ha dado las bendiciones, todo es nuestro si nosotros podemos creerle. ¿No le van a creer Uds. esta noche? ¿No tendrán fe en Él, le amarán y le creerán con todo su corazón, que Dios hará estas cosas por nosotros? Uds. le creerán, ¿no es así? ¿Cada uno de Uds.? Que el Señor les bendiga.

80 Inclinemos nuestro rostro.
Nuestro Padre Celestial, nosotros te damos gracias a Ti esta noche. Y, oh Dios, mientras mi corazón vuelve allá a través de las escenas durante los últimos años, Dios, ¿Cómo… ¿qué puedo hacer para llevar eso a la gente? Aquí está el lugar que se necesita eso. Aquí mismo, Señor, aquí. Lo peor que yo he visto, yo ruego Dios que, de alguna manera, algo antes del juicio divino golpee el lugar, yo oro para que se haga algo. Me han dicho que muchos de Tus siervos han estado aquí. Y Tú tienes algunas personas fieles aquí, gente real que está orando, y ayunando, y perseverando.
Yo creo que es la razón por la que Tú lo estás perdonando. Dios, ellos son fieles. Pero solo pienso en los miles esta noche que están sin Dios, sin Cristo. Ten misericordia. Dios, haz algo. Envía el avivamiento. Ministros trabajando fielmente. Gente orando y ayunando. Las pequeñas madres sin alimento, los padres y los niños pequeños incluso ayunan y oran. Oh, Dios mío, yo sé que Tú… El hombre tiene su libre albedrío. Solo Tú puedes tocar a su corazón. Ellos tienen que aceptar.

81 Y ahora, Padre, yo te ruego por aquellos que están aquí, ten misericordia de estas personas aquí que están enfermos, esta noche. Concédelo. Yo sé que Tú estás aquí. Yo sé que Tú estás aquí. Y yo creo que el mismo Dios con el que nos vamos a parar cara a cara algún día para dar cuenta de nuestra vida, está presente parado ahora con nosotros.
Señor, Tú recuerdas a los de allá. Por supuesto. Tú recuerdas a ese niño pequeño en Finlandia. Tú recuerdas su resurrección de entre los muertos. Tú recuerdas al otro niño pequeño, la pequeña niña lisiada, esa pobre niña, mientras mi corazón vuelve a pensar en ello. Los muchos, muchos miles demás. Qué bueno has sido Tú. Qué indignos somos nosotros, pero Tu Palabra se cumplirá.

82 Ahora, Tú has puesto en mi corazón venir aquí y ayudar a estos, mis hermanos, que están luchando duro en esta ciudad. Una bella ciudad, una gran ciudad. Tus siervos han entrado y lo han intentado arduamente. Dios, yo siento que es mi deber permanecer en el puesto, esforzarme también… Yo he hecho todo lo posible, Señor. Parece que no puedo llegar a ningún lado. Y ruego para que seas misericordioso. Concédelo, Señor.
Y ahora te pido que Tú bendigas a este pequeño grupo fiel que viene, noche tras noche, permanece por aquí en esta arena. Dios, se con ellos. Manifiesta Tu amor con ellos ahora mismo, Señor. Sana a cada uno de ellos. Concédelo, que no haya ninguna enfermedad más entre ellos. Que Tu Espíritu se mueva ahora, amoroso y dulce, y sane a cada uno. Concédelo, Eterno Dios. Tú eres nuestro Salvador Y yo ruego que Tú los sanes a todos, porque nosotros lo pedimos en El Nombre de Jesucristo. Amén.
[Se da un mensaje en lenguas y una interpretación.]

83 Ahora, eso mis amigos cristianos, es la orden bíblica del Espíritu Santo hablando en las iglesias. La Escritura dice: “Si uno habla en lenguas, que todos guarden su paz la interpretación…” Y Dios mismo a través de otras voces ha pronunciado estas cosas. Ahora, este hombre es un Bautista. Yo no sé que es la mujer que habló, pero (¿ven?) Eso es para todos. Ahora, todas las iglesias están llegando a esto, ¿ven? Todo el mundo.
Todos Uds. escucharon a Charles Fuller hace algunos domingos. ¿Cuántos han escuchado la transmisión de Fuller? Todos saben que es correcto. Ellos tenían lo mismo en el Auditorio de Long Beach. Hablando en lenguas, interpretación de lenguas, Charles Fuller, ¿ven? Y ellos han aceptado la sanidad divina, también, ¿ven? Entonces todo viene a… ¿Ven? Las iglesias juntándose.
Estos dones apostólicos están siendo restaurados nuevamente a la Iglesia. Dios está aquí. Yo iba a llamar a una línea de oración. No creo que lo haga. Quiero que Uds. miren esto de una manera. Yo quiero que Uds. vean y crean. Yo quiero que Uds. tengan fe en Dios. Después de que Él habló de esa manera, Él está aquí, ese segundo don de confirmación. Su presencia está aquí.

84 Y ahora, cuántos de ustedes… ¿Repartieron tarjetas de oración? ¿Cuántos de ustedes no tienen tarjeta de oración? Yo quiero que las personas que no tengan tarjetas de oración, levanten la mano. Yo quiero que Uds. tengan fe. Yo quiero que crean. Miren hacia aquí. Dios está parado aquí. Su Espíritu está aquí. ¿Cuántos vieron esa imagen del Ángel del Señor allá atrás? Uds. la han visto, ¿no es así?
Ahora, eso es lo que está aquí ahora. Esa es la Columna de Fuego. Parece extraño cómo el mundo lo rechazará. Yo quiero que Uds. vean esto de una manera. Yo quiero que Uds. crean con todo su corazón, que Dios Todopoderoso, el poderoso Jehová Dios está presente para sanarlos. Él lo hará. Él lo hará si Ud. simplemente lo cree.
Ahora, vean esto de una manera y simplemente permanezcan orando y digan: “Señor, yo creo que el Hermano Branham nos ha dicho la verdad.” Uds. saben que era la verdad lo que Él acababa de hablar allí a través del Espíritu. Diga: “Yo creo que esa es la verdad.” Yo quiero que Ud. lo haga. Yo quiero que Ud. lo crea con todo su corazón. Dios se encargará del resto. Ud. lo cree, ¿no es así? Ahora, solamente ore. Tengamos una reunión tranquila. Seamos reverentes. Simplemente permanezca orando.
Yo nunca he hecho esto, pero yo me sentí guiado a hacerlo. Por supuesto, yo tengo que esperar hasta que yo lo vea a Él, hasta que Él me dé una especie de guianza, me diga. Yo simplemente ruego que Él lo haga.

85 Padre, A quien amo y en quien confío, hazlo saber esta noche, Señor, mientras yo estoy aquí. Si yo estoy equivocado, perdóname. No es mi intención estarlo. Yo estoy… Tú sabes que yo no estoy tratando de hablar acerca mí mismo. Yo estoy hablando de Ti, Señor, y yo sé que Tú estás aquí. Y Tú concederás que todas a estas personas, que toda duda que hay en sus corazones se aleje. Hazles saber que incluso en su simplicidad, aún eres Tú. Estás aquí para hacer esto. Y yo ruego que Tú lo concedas a través de Jesús, Tu Hijo. Magnifícate esta noche, Padre. Amén.
Si el Dios Todopoderoso está aquí, en esta plataforma ahora, simplemente me mostrará a alguien por allí, o algo que está mal o algo que se puede hacer por alguien, ¿aceptarían entonces Uds. su sanidad, desde esta plataforma, desde aquí? ¿Aceptaría Ud. su sanidad? Si Dios… sin llamar a nadie aquí en la audiencia, Él lo hará… Que sus bendiciones sean concedidas es mi oración sincera.
Yo veo a una pequeña dama sentada aquí. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿Ud. con ese pequeño vestido de rayas? Ud., Ud. No tiene una tarjera de oración… ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿no es así, señora? Ud. Sí Ud. La dama con el pequeño sombrero negro. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿Ud. no tiene una tarjeta de oración? Levántese solo por un minuto. Mire hacia aquí solo por un minuto. Simplemente quédese ahí y mire aquí. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Nosotros somos perfectamente extraños. Ud. tiene algo mal con los ojos, ¿no es así? ¿Eso es correcto? Entonces Ud. también tiene un problema nasal. ¿No es así? ¿Es correcto eso? ¿Acepta Ud. su sanidad ahora? ¿Acepta Ud. su sanidad? De acuerdo. Dios le bendiga y puede sentarse. Vaya a casa y sea sana. Dios sea con Ud.

86 ¿Lo ama Ud. a Él? Hombre sentado allí con esa camisa blanca puesta, sin cuello ni corbata. ¿Ud. tiene una tarjeta de oración, señor? Ud. no tiene. Póngase de pie por un minuto. Hay solo… Solo deme un minuto allí [Palabras inciertas]. Ud. solamente esta buscando más fe. Es todo lo que Ud. quiere ¿No es así? Solamente quiere más fe. Eso es todo. Dios le bendiga. Siéntese.
¿Es esa su esposa sentada allí? Nerviosa, con problemas del corazón. ¿Cree Ud. que Dios le va a restaurar su salud, señora? ¿Lo cree Ud.? Póngase de pie y acepte su sanidad… [Palabras inciertas]. Dios le bendiga. Siéntese, o Ud. puede ir a casa y ser sana. ¿Cómo puede dudar de Él?
¿Quiere Ud. ser sanada, señora? Tiene un problema en la vesícula biliar, ¿no es así? No solo eso, tiene cáncer, también. ¿No es así? ¿Quiere Ud. ser sanada? Levántese y diga: “Yo acepto a Jesús como mi sanador.” Dios le bendiga. Que el Señor Dios se lo conceda. Gracias hermana. Vaya a casa y sea sana. No tema ahora. Camine por el camino de la fe.
Simplemente oren por doquier. Crean con todo su corazón. Dios se los otorgará. Venza eso… ¿cree que la presión arterial lo abandonará, hermana? ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? Si Ud. lo cree.
Alguien en esta sección… Está por ahí en algún lugar mirando. Eso es correcto. Crea con todo su corazón.

87 Yo simplemente tengo que mirar para ver dónde está Él. ¿ven? Aquí está. Aquí mismo. Tiene sinusitis, ¿no es así, hermana? ¿Cree Ud. que Él le va a sanar? ¿Lo cree? Dios le bendiga. Ud. pueda tener lo que Ud. pidió.
Además, tiene sinusitis, sentada allá al fondo, también. Tiene artritis. presión arterial. ¿Cree Ud. que Dios le sanará y le hará sentir bien? ¿Con todo su corazón? Él lo hará, Ud. puede tenerlo. Dios le bendiga.
Problemas del corazón. Esa señora sentada a su lado también tiene un problema renal. ¿No es así, señora? Ahora, parece que también Ud. tuvo una tos severa, ¿no? Ud. esta tosiendo. ¿No es así? No tienes eso ahora. Jesucristo le ha sanado completamente. Dios le bendiga.
¿Están Uds. creyendo en todas partes? Señora, yo sé lo que está mal en usted. Yo sé lo que le pasa a la señora sentada en la silla de ruedas. Yo no puedo curarle. La artritis causó eso hace mucho tiempo, ¿ven? Yo estoy viendo. Eso ha estado colgado encima de Ud. durante dos o tres noches aquí. Si Ud. tan solo creyera, Ud. podría levantarse y salir caminando, simplemente así de fácil. Si no fuera por estas otras personas, pero Ud. piensa que no puede hacerlo. ¿Lo ve? No crea eso. Crea que Dios le va a sanar.

88 Esta señora tiene lo mismo aquí [Palabras inciertas] ¿no es así, señora? Por supuesto. Ellos simplemente le trajeron a Ud. a ese catre, pero Ud. puede ser sana. Ud. puede levantarse y empujar su camilla, e irse a casa, si Ud. simplemente le cree a Dios. Él esta de pie aquí mismo y le sana. ¿Lo que cree Ud.?
Oh, Dios. Cómo esta Eso ahora en todos lados. Simplemente parece un jalón constante, moviéndose de todas partes. Tengan fe. Oh, amigos cristianos, ¿no es esto lo mismo que Pablo predicó? Dijo: “Yo percibo que tú tienes fe para ser sano. Tienes algo en particular. Levántate… [Palabras inciertas]… ¿No saben Uds. que Él está aquí? Es el Señor Jesús. Toda esa gente afuera. Ahí va Él de nuevo hacia ellos.
Pequeña dama con problemas femeninos. Dios le bendiga, señora. Ud. cree con todo su corazón. Me temo que yo no estoy captándole… Ud. se lo está perdiendo. ¿Lo ve? Veo que Eso viene a Ud. y Ud. no responde al llamado. ¿Lo ve? Tan pronto como Ud. lo haga, Eso se moverá de Ud., ¿ve? Porque esa fe tiene la atrapar, y luego Ud. entrar en razón, diga… Ud. se está preguntando si es a otra persona. ¿Lo ve? Y es usted, ¿ve? Eso es correcto.

89 Les diré qué. Ponga sus manos el uno sobre el otro y oremos.
Yo les he dicho la verdad. Yo he hecho todo lo que yo sé hacer. Dios ha hablado. Él ha hablado en Su Palabra. Él ha hablado a través de idiomas desconocidos. Él ha hablado visiones y poder por una declaración profética. El Espíritu Santo está aquí buscando como Él lo hace cada vez. Pero Tú me dijiste, dijiste: “Si logras hacer que la gente te crea”, Él dijo, “haz esto y ellos te creerán”. Al igual que Moisés había hecho que la vara se convirtiera en serpiente y se sanara de la lepra en su mano. Yo les he dicho la verdad. Dios ha testificado que esa es la verdad.

90 Queridos amigos cristianos, yo hablo en El Nombre de Jesucristo, que cada uno de Uds. aquí ahora pueden ser sanados. Señor Jesús, yo ruego que Tú reprendas a cada demonio y poder. Y que el Espíritu Santo se mueva sobre esta audiencia justo ahora, y sane a cada persona aquí. Que el cojo camine. Que los ciegos puedan ver. Que los sordos oigan. Que el poder de Dios [Palabras inciertas]. Que aquellos postrados en una camilla, se levanten, salgan de este edificio, empujando la camilla. Que ellos van en sus sillas de ruedas, salgan caminado de aquí y digan: “Pues, Dios me ha sanado.”
Y que eso pueda suceder en esta misma hora, que todo el que está aquí pueda sanarse. Ahora, Señor, Tú estabas conmigo en Finlandia. Tú has estado conmigo en todo el mundo. Tú estuviste conmigo con esa pequeña niña esa vez. Tú estuviste aquí mostrando el mismo tipo de visiones, las mismas cosas.
Oh Dios, que el Espíritu Santo tome [Palabras inciertas] y que no quede ninguna persona enferma. Que esta sea la noche de todas las noches. Concédelo, Señor. Que el Espíritu Santo pueda sanar a cada persona aquí. Que esa fe en este momento se levante, pónganse de pie y acepten su sanidad.
Satanás, yo te reprendo en El Nombre de Jesucristo. Sal de la gente [Palabras inciertas] ponganse de pie ahora mismo. Aceptenlo [Palabras inciertas].

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