S.181 53-1206E  ¿Ahora Creen? 

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OBRAS DEL MENSAJE

¿Ahora Creen?

West Palm Beach, Florida, E.U.A.

53-1206E

1 Muchas gracias, Hermano Bosworth. Buenas tardes amigos. Hermano Wilson, no lo sabía, ¿recibió bien la fotografía? Si quiere otra, pues, adelante, está bien. Solo estoy feliz. Este Hermano Wilson, la primera vez que lo veo desde hace algún tiempo. No lo hubiera reconocido si el Hermano Bosworth no lo hubiera mencionado Me recuerda de los días de Sión. Tuvimos una reunión realmente chapada a la antigua en Sión una vez. Creo que el hermano está aquí como reportero de… varios periódicos de aquí de Chicago y alrededor de Waukegan y alrededor. Discúlpeme por no verlo directamente. Dios le bendiga, hermano.

2 ¿Estaba alguien más? Los escuché decir algo, ¿querían fotografías? Bueno, solo me encuentro feliz que pudieron… Si se puede sostener el micrófono, muy bien. Y durante el tiempo de los servicios, la razón por la que están preguntando ahora por las fotografías, miren, el Ángel del Señor es una Luz también, y yo la observo para dónde se va, y algunas veces ocasiona que me confunda. Creo que la damita aquí… Y eso me confunde un poco, de lo que yo… ahora eso normalmente… Consígase otra y regrese inmediatamente, eso es todo. [Espacio en blanco en la cinta].
Amigo Cristiano, digo esto con la sinceridad de un corazón humano. Esta ha sido una de las reuniones más pequeñas que he tenido, para el tiempo que llevamos. Pero sin embargo ha sido encantador, cada día de ella. Ustedes han sido muy dulces y amables. Ustedes lo han sufrido conmigo y ellos me dieron libertad para hablar y Uds. se quedaron en todo momento y lo toleraron, y para eso se requiere mucha paciencia, estoy seguro. Y ciertamente lamento que no podamos quedarnos una o dos semanas más, para realmente alcanzar a descifrar el pensamiento de eso.

3 Y muchas veces al hablar, algunas veces yo digo cosas que tal vez suenan horrible, como si estuviera tratando de hacer pedazos a la gente, no es mi intención hacer eso. Solo que yo, bueno simplemente… Solo que yo no soy muy inteligente para comenzar, y luego cuando siento que hay algo que Él quiere que diga, yo solo lo digo. Solo lo dejo ir de esa manera, así que eso es todo lo que sé hacer. Si no lo hiciera, me impregnaría y luego no podría decir nada más. Solo diré como Él dice, y Uds. júntenlo todo y oren al respecto y Dios les podrá mostrar el significado.
Ahora la cadena del cerrojo siempre está por fuera de la casa en mi hogar. Usted sabe, los Sureños saben qué significa eso: “Entren”. Dios les bendiga. A menudo decía en las reuniones hace mucho tiempo, cuando recién comencé: “La noche nunca está muy oscura, ni la lluvia cae demasiado fuerte, para que pueda ir con cualquiera que llame y que quiera que yo vaya”.

4 Bueno, yo quiero decir eso en mi corazón ahora. Pero se pueden imaginar cómo sería eso alrededor del mundo, ¿ven? Realmente, en este pequeño servicio, solo se anunció aquí, me imagino, y yo… Si lo estoy alargando esta noche, Dios me perdone, no es mi intención. Pero solo me da miedo que Él [Palabras no claras] sabiendo que alrededor del mundo probablemente conozco o me conocen, por donde he pasado, alrededor de muchos millones de personas. Se pueden imaginar ahora tenemos unas ocho oficinas que reciben las cartas para interpretarlas y las traen. Así que pueden imaginarse lo que es eso.
Tengo cuatro teléfonos que puedo contestar en casa. Y vaya, algunas veces el promedio, después de una gran reunión en algún sitio, son en promedio por lo menos, ahora mismo, oh, ciento cincuenta o doscientas llamadas de larga distancia al día, emergencias. Ahora eso es dando un número bajo. Algunas veces son hasta más que eso. Pero prácticamente da ese promedio. Así que es bastante difícil decir que uno va acudir a cualquier lugar cuando tal vez al llegar a casa habrá una docena de boletos de avión colocados allí de gente diciendo: “El Señor dice que venga para acá. Y el Señor dice que Ud. vaya allá”. Bueno, en verdad que me gustaría ir con cada uno de ellos. Pero no puedo estar sino solo en un lugar a la vez.

5 Así que luego regularmente, solo las colocó allí y oro y le pregunto al Señor qué quiere que yo haga. Y después solo voy a donde Él quiere que yo vaya, o lo intento. Si se me pasa algunas veces, no es mi intención. Y si le desagrado a Él, Dios conoce mi corazón, yo quiero que Él me perdone aún antes de dejar este lugar.
Y quizá hay muchas cosas que yo podría hacer o decir que Ud. pudieran pensar que tal vez son un poco extrañas, pero si conozco el interior de mi corazón, que aquí en esta noche tal vez estén personas aquí que nunca volveremos a ver. Eso es correcto. Con toda esta gente, y gente anciana, y así sucesivamente, y unas personas enfermas, que yo sé que si regreso dentro de un año a partir de ahora, habrá alguien de este grupo que se habrá ido. Pudiera ser esa persona, no lo sé. Usted pudiera ser esa persona, pero será uno de nosotros, va a ser alguien. Y tengo que ser muy sincero, porque esta es la última vez que nos reuniremos en la tierra. Yo tengo que encontrarme con usted allá. Luego tendré que dar cuentas de mi vida aquí en la tierra. Y con la más profunda sinceridad he tratado de ser honesto y fiel a Jesucristo. Y en aquel día no tendré nada de qué arrepentirme. Por cuanto quiero que mi título de propiedad esté claro en ese momento.

6 Hace mucho oré esto: “Señor cuando yo llegue al Río, no quiero ningún problema esa mañana. Porque va a estar sombrío y oscuro, y estoy seguro que si hay algún problema yo quiero arreglarlo ahora mismo, aquí mismo. Entonces cuando llegue Allá, no habrá ningún problema, tendré todo despejado y podré cruzar”.
El Cielo significa tanto para mí. Tengo seres amados allá, un padre, amados amigos por los miles que están del Otro Lado, compañeros, una esposa, un encanto de niñita, bueno, significa tanto para mí. Y sobre todo eso, si nunca los vuelvo a ver, yo quiero ver a Jesús. Quiero verlo a Él, y en ese día cuando llegue a la puerta y Él me mire, y diga: “William Branham, no fuiste lo suficientemente fiel y no eres digno y no te voy a dejar entrar”.
Desde lo profundo de mi corazón yo podría decir: “Sí, Señor, es exactamente la verdad, no soy digno”.

7 Y si Él me manda al infierno, y en el infierno hay tal cosa como tener amor, yo todavía amaré a Jesucristo. Porque ha llegado a ser parte de mi vida, se ha convertido en mí, y no puedo evitarlo, hay algo allí dentro que me hace amarlo a Él.
Y ahora, si yo lo amo a Él, tiene que haber un amor Cristiano genuino para ustedes. Y si no tengo eso, entonces yo no lo amo a Él. Porque ¿cómo puedo decir que amo Aquel a Quien no hemos visto, y no amar aquellos quienes… a Sus discípulos y a Sus siervos? Tal vez he hecho esta declaración aquí antes, pero a menudo he pensado: “¿Qué haría yo con un recipiente que tuviera dos gotas de la Sangre literal de Cristo?”. Cómo lo atesoraría y caminaría con cuidado.

8 Pero esta noche, tengo más a Sus ojos que Su Sangre literal. Tengo la compra de Su Sangre. Entonces debo hacer todo lo que pueda para ayudarles. En mi corazón yo quiero hacer eso. Uds. han sido muy amables, son un pequeño puñado. Los gastos no son demasiados, pero me dicen que los gastos están ahora saldados. Uds. dieron una ofrenda de amor para mí, lo cual desde lo profundo de mi alma, lo aprecio, no soy digno, no hice nada para una ofrenda de amor, no lo merezco.
Pero lo que voy a hacer con eso, tengo tres hijos para alimentar. Casi toda mi ropa me la regalan, la gente me manda ropa y por el estilo. Y lo que me sobra, de lo que tengo que gastar, y mis gastos son muy elevados. Envío semanalmente miles y miles de pañuelos por todo el mundo. Y los gastos de oficina y eso, todo tiene que salir de estas reuniones. Pero nunca dejo que nadie esté rogando por dinero. Si lo hicieron, y lo descubro, bueno, ya no los dejo que recojan más dinero. Porque yo no creo en eso. Simplemente creo en decirle a la gente: “Esto es lo que necesitamos”, es su reunión: “y estoy aquí para hacer todo lo que pueda para cubrir los gastos”. Y todos Uds. lo hicieron y lo aprecio.

9 Y cómo podría tomar su dinero, lo cual muchos de ustedes, tal vez lo pudieran usar en sus niños pequeños, para zapatos y así sucesivamente, y para la comida de su mesa, y gastarlo en otra cosa, que estaría correcto. Dios me hace responsable de eso. Y yo quiero ser un buen administrador. Y yo gasté el dinero, pienso que la última ofrenda de amor fue de doscientos y algo de dólares, y yo gastaré su dinero que me han dado de la mejor manera que sé en el Reino de Dios, con todo lo que sé. Confío que será de esa manera en aquel día cuando nos reunamos allá arriba.
Ahora algunos de Uds. nos dieron unas naranjas y unas toronjas. Un hermano nos mandó una caja de conchas y pequeñas lámparas y cosas para llevar a casa, muchas cositas como esas. Mi niño me dijo que alguien le dio una pequeña ofrenda especial en cheque hace un rato. Mandó uno… Otro hombre mandó uno para añadirlo a los gastos. Dios vio cada cosita de esa. Él sabe exactamente en dónde… A muchos de Uds. les gustaría hacer eso y no pueden. Dios lo ve de la misma manera, lo ve, Él lo sabe.

10 Y los ujieres y a esto, la policía, no la policía sino el comisario, el ayudante del comisario, yo estuve con él, y con otro hombre el otro día, y un hombre tan fino. Los ujieres, a todos ustedes, vaya Uds. han sido maravillosos conmigo, lo apreciamos. Estoy diciendo esto en nombre del Hermano Bosworth y mío, y de mi hijo. Al Hermano Dale, Vale, y conocí otro hermano, Heights, es uno de los patrocinadores, y todos ustedes, fueron muy amables. Y algunos de Uds. ministros que dejaron su congregación para venir, tal vez no cooperaron porque nunca se los pidieron, no creo, ellos solo… estas dos pequeñas iglesias. Al llegar esta semana, probablemente esta próxima semana, es aquí en Birmingham, Alabama con la garantía de quince mil personas que asistirán la primera noche. El Templo Ángeles ha estado llamando, mandado telegramas, de todo, diciendo: “Pues, ni siquiera podríamos acomodar a la gente en el lugar”.
Otra gran organización allí quería llevar el ros… o en el tazón allá, donde juegan futbol, y transmitirlo por la televisión, la vez que vine a este lugar. Pero sentí que Dios quería que viniera para acá, ¿ven? es por eso que vine. Vine para acá para evitar ir.

11 Las grandes multitudes no me atraen. Lo que quiero saber es qué quiere Dios que yo haga. Si es predicarle a una persona o a un millón, es lo mismo, ¿ven? No haría ninguna diferencia, haría solo lo mejor que pudiera. Y siento entonces, que estaría agradándole a Él. Así que Dios les bendiga. Y ahora, quiero que se aseguren de captar bien esto.
Ahora, están unos pañuelos, muchos de Uds. están aquí tendidos. Yo oro por miles de pañuelos. Ahora si Ud. no puso su pañuelo aquí, bueno, solo mande decir —solo mande decir y pídame uno, yo se lo enviaré. Ahora no estoy diciendo eso, hay muchos programas de radio, y cosas hoy día, donde ellos solo están tratando de obtener su dirección, solo para que les escriban. Dios sabe mejor entonces, yo no, no es eso, yo no le escribo a la gente sino para responderles, eso es verdad. Y pienso que al hacer eso, su propio pastor necesita todo el apoyo, su propia iglesia, todo lo que Uds. puedan dar, ¿ven? No es eso, jamás le pedimos a la gente un centavo a través del correo o nada. Simplemente lo enviamos todo gratis y Dios se encarga de cada cosita de eso. Y así que siempre son bienvenidos.

12 Algunas veces ellos introducen un poquito en el papel, una estampilla o algo, lo cual cuesta, pienso que nuestras estampillas normalmente andan en doscientos o trecientos a la semana y solo por las estampillas. Eso viene siendo en una sola oficina, una oficina. Tenemos dos oficinas en Canadá, y tenemos una oficina en México, tenemos una oficina en Noruega, Suecia, Finlandia, Alemania, dos en África, ¿ven? todas esas, cada una de esas. Ellos mandan… La gente les manda a ellos entonces lo traducen y lo mandan para acá. Luego de aquí se mandan los pañuelos.
Ahora cuando Ud. reciba el pañuelo, puede que no sea el pañuelo completo, porque esos pañuelos cuestan diez, quince centavos la pieza. Yo voy y consigo cientos de yardas de listón. Ahora Ud. va a encontrar una pequeña carta allí dentro, un pequeño formato de carta que sale de una máquina mimeográfica, diciéndoles qué debe hacer, cómo debe confesar sus pecados y qué hacer. Ahora esa la hacen en la oficina, pero cada uno de esos pañuelos, pequeños… yo oro por ellos. Cuando me los llevo y estoy a solas, y me paro y oro y le pido a Dios.

13 Ahora si fuera mi hijo el que estuviera enfermo y mando llamar a un hombre que yo sé que tiene fe para creer y él ora una oración de fe, yo no iba a querer que una oficina me mandara un pañuelo hecho por ellos mismos, yo iba a querer que él lo hiciera. Eso es correcto. Y entonces yo tengo que hacer con su hijo como me gustaría que Ud. hiciera con mi hijo. Yo tengo que hacer por su papá como a mí me gustaría que usted hiciera por mi papá, ¿ven? mi madre. Y así que de esa manera se hace. Y son bienvenidos en cualquier momento. Y ahora si en algún tiempo les puedo hacer un favor, estaré gustoso de hacerlo. Y yo siempre les recordaré hasta que Jesús venga.
Ahora muy pronto, si es la voluntad de Dios, estaré entrando a la África negra, y de allí a la India. De la India hasta, cruzando el Jordán, de allí a Palestina. De Palestina a Luxemburgo, Alemania, Frankfurt, de regreso a Londres, Inglaterra, abajo hasta el África, a esos continentes negros. Donde esos viejos brujos lo retarán a uno en un momento, llegan por docenas. Y cuando uno tiene que producir aquello de lo cual está hablando, no hay manera de bromear allí. Cuando llegan hombres con brujos y llevan a cabo toda clase de señales y encantamientos de esa manera, Ud. tiene que conocer al Dios que se paró con Moisés quien podía maldecir la cosa y arrojar la cosa allí y cabalgar sobre eso, ¿ven?

14 Ahora cuando los vientos estén soplando muy calientes, y los desiertos empeoren y el sudor esté bajando por mi rostro y los brujos estén desafiando, millones estén gritando, yo estaré dependiendo entonces en Palm Beach, Florida para que esté orando por mí durante ese tiempo. Dios les bendiga. Y confío que nos volveremos a encontrar, cada uno de nosotros, en esta vida. Pero si no es en esta vida, quiero poner una cita con Uds. para encontrarlos en la Puerta más allá… entraremos, donde ya nunca más habrá ninguna oración por los enfermos. Seremos inmortales entonces. Este hombre interior será sacado, y seremos semejantes al Señor Jesús. Hasta ese tiempo, Dios les bendiga es mi oración. Quiero orar por estos pañuelos antes que se me olvide.

15 Nuestro Padre Celestial, estos pañuelos que están aquí, y estas cartas, representan a la pobre humanidad enferma que sufre. Tú conoces a cada uno de ellos y oro que los bendigas. Extiendo mis brazos alrededor de ellos, Padre. Tú ves todas las cosas. Estamos tan contentos de saber que la gente tiene confianza en Tu siervo como para enviar estos pañuelos. Y nosotros tenemos la confianza de que Tú contestarás la oración. Y con una fe auténtica, con todo lo que podemos tener, pedimos que Tú bendigas a cada uno de ellos, y que la gente sea sanada. Mientras nosotros como Tu pueblo pedimos estas bendiciones en el Nombre de Jesucristo. Amén.

16 Hay varios, que no mencioné, llamándolos por su nombre, el Hermano Vayle, mi administrador. Esta pianista aquí también, quiero darle las gracias por su bondad y por lo que ha sido, muy agradable. Y a cada uno de Uds., han sido extremadamente amables y buenos conmigo. Si se me pasó uno de Uds., no es intencionalmente, no deseo hacerlo, ¿ven?
Ahora, en el Evangelio esta noche, para nuestro cierre en esta noche, y estamos por la gracia de Dios, un poquito temprano, pero no les voy a hablar sino solo un momento, después voy a llamar la línea de oración. Quiero, como siempre, leer Su Palabra. Y ahora recuerden esto, cuando me haya ido Jesús seguirá estando aquí, ¿ven? Cuando yo no esté en su iglesia, Cristo estará allí de igual manera. Y tal vez aún si Uds. llegasen a enfermar, no se tienen que esperar hasta que alguien pase por aquí, una de estas campañas de sanidad, esas solo son para estimular la fe en la iglesia. El pastor de Uds. que Dios salvó tiene la misma autoridad que yo, o cualquier hombre la tiene, para orar por ustedes. Su pastor, acudan a él.

17 Si su pastor no cree en orar por los enfermos, vayan con un muy buen Cristiano que sí lo crea. Y ellos tienen tanta autoridad como el pastor. “Confesaos vuestras faltas unos a otros, y orad unos por otros, para que puedan sanar”. Santiago 5. “La oración ferviente del justo puede mucho”. Así que crean solo eso, tengan fe, Dios los sanará. Y yo estaré orando todo el tiempo que Dios simplemente estimule la fe de todos estos hombres piadosos y les bendiga a todos ustedes.
Ahora en San Juan… Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. sí que lee mucho de San Juan”. Es uno de mis favoritos. Juan es el libro del amor. Y déjeme decirle, cuando Ud.…. Cuando veo a una persona que ama a Dios, sí que puedo confiar en ella en cualquier lugar, en cualquier momento. Ud. sabe, cuando dejo el hogar, yo no dejo un montón de reglas para que la Sra. Branham cumpla mientras no estoy. Yo solo le doy un beso de despedida y digo: “Dios te bendiga, cariño”.

18 Yo no digo: “No tengas ningún otro esposo. No hagas esto o aquello”. Yo sé que de todas maneras ella no lo hace porque me ama. Ella no me dice: “Ahora, no tengas citas con alguna otra muchacha y no vayas a salir”. Ella no tiene que hacer eso, yo la amo, no lo haría de todas maneras, ¿ven? Así que eso es, simplemente nos amamos uno al otro y confiamos uno en el otro. Y si tenemos amor el uno por el otro, entonces tenemos confianza el uno en el otro. Y si Ud. ama a Dios está sujeto a tener fe en Dios, y tener confianza en Dios. Ahora esa es la razón por la que leo mucho de Juan.

19 En el capítulo 5, y comenzando con el versículo 33. Luego tengo otro lugar aquí en Juan que deseo leer. Ahora Él dice:
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad.
Pero Yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.
Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.
Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que Yo hago, dan testimonio de Mí, que el Padre me ha enviado.
También el Padre que me envió ha dado testimonio de Mí… (Jesús hablando)
Ahora en San Juan 16:27:
Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros Me habéis amado, y habéis creído que Yo salí de Dios.
Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.
Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices.
Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.
Jesús les respondió: ¿Ahora creéis?
Que el Señor añada Sus bendiciones a Su Palabra.

20 Jesús hablando, dijo: “Salí del Padre. Ahora Uds. fueron con Juan, él era un orador poderoso, predicador, y estuvieron por una temporada, seis meses, y con gusto se regocijaron en eso —en esa luz de Juan”. Pero dijo: “Yo no tengo testimonio de hombre alguno”. Él dijo: “Pero las mismas obras que Yo hago son un testimonio de Dios que Él me ha enviado a hacerlo”. Él dijo: “¿Ahora creéis en Él? Y Él os ama porque vosotros Me habéis amado”. Y así es como Dios los ama, cuando ustedes aman a Jesús.
Y Él dijo, ellos dijeron: “Ahora hablas claramente y ninguna alegoría dices. Ahora entendemos que sabes todas las cosas”. ¿Creen Uds. que Él todavía sabe todas las cosas? Muy bien. “Por esto sabemos que has salido de Dios”.
Y Jesús dijo: “¿Ahora creéis?”.

21 Confío que esa será la actitud de cada persona que está aquí esta noche, que ahora creerán. Ahora no porque este es el cierre de nuestras reuniones. Y ahora partiremos a casa inmediatamente, creo, y estaré en casa, más o menos un día y medio. Después voy a Chicago. Y luego estaré allá hasta el domingo. Y de allí no sé exactamente lo que sigue. Tal vez, a ultramar.
Ahora todas estas cosas que he tratado de introducirles esta noche, y durante las otras noches, ha sido que Jesucristo que fue en los días pasados, es el de hoy. Y el tema de mis campañas es este: “Que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”.

22 Es sorprendente, algunas veces yo… Mucha gente dice: “Hermano Branham, me gustaría hablar con Ud. unos minutos”. Me encantaría hacer eso. Y mucha gente se pone un poco molesta conmigo porque no voy a los hogares de las personas y hablo con ellos, o me encuentro afuera con ellos. Y algunos de ellos piensan que a mí simplemente no me gusta la gente. Pero eso es un error, amigo. Yo amo a mis hermanos. Dios sabe eso. Pero no puedo ser un siervo del hombre y un siervo de Dios, ¿ven? Tengo que ser un siervo de Dios para poder ser el siervo del hombre. Así que debo pasar mi tiempo con Él, ¿ven? con Dios.
Ahora, si… Yo amo visitar a las personas. Muchas personas vienen a visitarme en mi hogar, a estrechar manos y por el estilo. Y en casa… Ud. dice: “Bueno, Hermano Branham, ¿estas visiones solo acontecen cuando Ud. está en las reuniones?”.

23 No, ellas acontecen todo el tiempo. Han sido desde que era un pequeño bebé. Lo primero que recuerdo en la vida, fue una visión. Y “Dones y llamamientos son sin arrepentimiento”. Cuando tenía solo seis oh, ni siquiera más de cinco o seis minutos de nacido, mi madre me dice que cuando la partera, al bañarme siendo un bebito de cinco libras (2.26 Kg. Trad.) y al colocarme en el brazo de mi madre, cuando abrió esa vieja puerta que teníamos de ventana en la cabañita, esa Luz entró, se quedó allí suspendida.
Cuando yo tenía ocho meses de edad, recuerdo la Voz hablándome y diciéndome que iba a vivir cerca de una ciudad llamada New Albany. Y lo hice. A la edad de solo un niñito pequeño, podía recordarlo a Él hablándome y diciéndome sobre un puente que atravesaría el río, cuántos hombres perderían su vida en ese puente. Y lo escribieron para ver de qué se trataba eso. Ellos pensaron que yo estaba soñando. Yo me encontraba afuera en el patio, solo algo vino sobre mí y me senté. Yo lo vi. Fui y se lo conté a mi madre, ella dijo: “Te quedaste dormido, cariño”.
Yo dije: “No, señora, no me quedé dormido. Me puse de pie y lo vi salir de entre los arbustos”.

24 Y veintidós años después de ese tiempo, el Puente Municipal cruzaba el Río Ohio, y los mismos dieciséis hombres perdieron la vida en él, exactamente como lo dijo, ¿ven? Y siempre ha sido de esa manera. Y amigos Cristianos, a lo mejor de mi alma, digo esto para la gloria de Dios, nunca he visto ni una sola vez que no haya sido tan perfecto, exactamente de la manera que dijo que sería.
Y mucha gente viene… Ud. pudiera pensar: “Bueno, Hermano Branham, ¿solamente acude la gente común?”. No. Multimillonarios, doctores, todos vienen. Ha habido algunos de los mejores doctores que tiene este país, han estado en mi hogar y yo los he guiado a Cristo. Los mejores doctores.

25 Tengo una cosita en mente, tal vez no tardará sino unos instantes dar un testimonio sobre lo que pienso de uno de los mejores doctores en nuestro país. Bueno, este compañero mío, de nombre el Dr. Sam Adair. Si alguna vez están por Jeffersonville, búsquenlo, escríbanle una carta, averigüen lo que él piensa con respecto a esto. Él es un especialista, y uno de los mejores doctores que conozco en la nación. No porque él sea un amigo mío, pero él es absolutamente… En lo que se refiere a un doctor, simplemente le tengo entera confianza como doctor.
Y hace un tiempo cuando recién pasó esto, él me llamó y dijo: “Billy, mira”, dijo: “tú sabes que te amo como mi hermano”. Dijo: “Creo que nunca he visto a alguien tan sincero”, dijo… Él tiene arreglado que si muere antes que yo, yo tendré que predicar su funeral. Así que, él dijo: “Quiero que la última palabra que se diga de mí sea de alguien con sinceridad”. Dijo: “Puede que no sea salvo, pero yo… yo… yo quiero sinceridad en las últimas palabras sobre mí”.

26 Y yo dije: “Gracias, doc.”. Y yo… “Si alguna vez tengo que tener un doctor que me coloque un brazo o lo que sea, tú serás ese tipo si estoy cerca de ti”, porque él es entregado y sincero en su trabajo.
Y él vino a mi casa, había una multitud allí adentro, afuera y adentro, así que mi esposa vino, ella dijo: “El Dr. Adair está allá afuera en la puerta”.
Así que yo dije: “Bueno, pásalo al estudio, para poder llegar a él”.
Dijo: “Quiere verte en privado”, dijo: “él cerró la oficina”. Y su oficina se encuentra todo el tiempo abarrotada. Él dirige…
Así que fui a donde él estaba, después de un rato, y yo dije: “¿Qué sucede, doctor?”.
Él estaba sentado con su cabeza inclinada. Y él dijo: “Billy, yo… yo vengo a ti, amigo, por ayuda”. Dijo: “Tengo que tener la ayuda de Dios Todopoderoso”. Y él dijo: “Vine a pedirte que me ayudes”.
Le pregunté: “¿Qué pasa, Dr. Adair?”.
Él respondió: “Bueno, Billy”, dijo: “¿Crees que esta ciudad necesita una clínica?”.
Yo dije: “Cada ciudad necesita una clínica, doctor”.
Y él dijo: “¿Crees que yo sería digno de tener esa clínica?”.
Yo dije: “Si caso existe alguien, pienso que sería usted”.

27 Y lo que me gusta de él, que si él lo revisa a usted, y no sabe lo que le sucede, es lo suficientemente hombre para decirle que no sabe y que vaya con alguien que sí sabe, en lugar de llenarlo con medicamentos y todo como eso, y solo adivinándolo. Me gusta eso. Eso es lo principal aquí mismo, en cualquier caso, Ud. tiene que encontrar la causa antes de poder encontrar la cura, siempre.
Entonces, el Dr. Adair, él dijo: “Bueno, le diré, qué…”.
Ahora hasta donde yo sé, él tiene gente por aquí, pudieran estar sentados aquí mismo. Pueden escribirle y decirle a Sam. Si lo hacen, llámenlo, y yo pagaré por la llamada telefónica, si Ud. quiere. Miren, él simplemente es un maravilloso amigo mío. Y luego él vive justo enfrente de mí.

28 Y así que él… Nosotros estábamos sentados allá y él dijo: “Esta es la cuestión”. Él dijo: “Yo… yo quiero comprar los terrenos de la vieja escuela secundaria para poner allí una clínica”. Él dijo: “Usted sabe que mis pacientes son gente pobre, Billy”, dijo: “vienen de allá de la Colina Irlandesa”, y dijo: “entran aquí, ellos no tienen dinero”, dijo: “necesitan una operación”, dijo: “yo… yo de todas maneras llevo a cabo la operación, hago mi cirugía y cosas. Si tienen dinero para pagarme, muy bien. Si no lo tienen, está bien”. Ese es él, ¿ven? Él dijo: “De esa manera es como yo sirvo al Señor”.
Yo dije: “Bueno, Sam, eso no te salvará, pero es bueno”, ¿ven? Yo dije: “Usted tiene que nacer de nuevo, muchacho”. Yo dije: “Eso es todo lo que hay al respecto”.
Él dijo: “Bueno, Dios jamás me dará una oportunidad, un tipo malvado como yo”.

29 Y yo dije: “Sí, Él lo hará, si Ud. solo se aleja de su maldad, Él de seguro lo hará”. Y así que le dije: “Ud. no es malvado, es solo que tiene mucho por enfrente”. Y yo dije: “En el fondo de usted, tiene un hombre verdadero. Pero por enfrente lo conforma mucha pretensión. Y tiene mucho temperamento”. Él se quitó el sombrero y piso fuerte unas cuantas veces y gritó, pero lo supera y se encuentra bien. Así que él… Solo hay que saber tomarlo, entonces, cómo sobrellevarlo.

30 Así que él está sentado allí y dijo: “Bueno, Billy”, dijo: “He intentado comprar terrenos por toda la ciudad. Y el único lugar que puedo encontrar es allá”. Él dijo. “Una mujer anciana en Louisville compró ese lugar y”, dijo: “¿Sabe algo?”. Dijo: “Ella lo compró hace unas semanas, y yo le ofrecí seiscientos dólares por su trato”. Y sabe que ella no quiere aceptarlo“. Dijo: ”Solo para ser contraria“. Dijo: ”Ella tiene casi setenta años y nunca lo va a usar“. Y dijo: ”¿Por qué no me lo vende a mí para la clínica?“. Y dijo: ”Quiero que ore a Dios y pida que Él haga algo por ella“.
Yo dije: “Eso está bien”.
Y dije, pero dije: “Ahora le diré algo, tengo una propuesta que quiero presentarle antes de pedirle a Él”. Él dijo: “Conozco un hombre que le agrada mucho ella”, dijo: “Yo podría sobornarlo con unos ciento cincuenta dólares y hacer que ella…”.

31 Yo dije: “Entonces no hable con Dios, si va a comenzar a sobornar, no lo haga, Ud. no puede hablar con Él, no”. Le dije: “Si Ud. quiere, quiere hablar con Él sobre sobornar, vaya a hacer eso. Pero si viene aquí, venga con un corazón limpio y mente pura”. Yo dije: “Porque Dios nunca le responderá de ninguna otra manera”.
Y él dijo: “Bueno”, él dijo: “Ud. sabe lo que quiero decir, Billy”. Dijo: “Yo…yo creo que Él pudiera…”.
Yo dije: “No, si Ud. va a dejar que lo haga, adelante”.
Él dijo: “Bueno, no sé si él no va a hacer o no”. Él dijo: “Y yo necesito ese terreno”.
Yo dije: “Bueno, Sam, solo saca eso de tu mente ahora y vamos a orar, y veré si el Señor me dice algo al respecto”.
Él dijo: “Muy bien”.

32 Nosotros… Después de la oración, se oró un buen rato, la casa estaba llena de personas, pero la habitación la teníamos para nosotros. En la oración, yo me levanté, y vi su clínica, lo que iba a ser. Y yo dije: “Dr. Adair, olvídese de ese lugar allá abajo”.
Él solo me dijo, dijo: “Si Dios me da esa clínica, yo le prometeré ahora, que pondré un gran anuncio enfrente que si la gente no puede pagar por su medicina y sus operaciones y cosas, mientras yo pueda costearlo, nunca le cobraré a una persona pobre ni un solo centavo por ello”.
Y yo dije: “Bueno, eso está muy bien, ellos lo necesitan”. Pero dije: “Eso solo es pedir por el bien de la gente”.
Así que entonces yo vi la clínica, dije: “Dr. Adair, su clínica no va a estar allá abajo, porque Así dice el Espíritu Santo, estará en la esquina de Maple y Wall Street, detrás de esos árboles grandes. Será hecha de ladrillo rojo con los conos bajando como…”.
Él dijo: “Billy, muchas, muchas, cosas, y yo te he enviado pacientes que se estaban muriendo”.
“Eso es cierto, y ellos aún viven el día de hoy, con la ayuda de Dios”.
Él dijo: “Pero Billy, eso no puede ser”. Él dijo: “Yo acabo de pelear en la corte por el mismo terreno”, él dijo: “Durante los últimos dos meses”. Y dijo: “Ellos tienen que esperar veinticinco años, algo en Boston lo tiene frenado”, y dijo: “Tienen que esperar veinticinco años antes de poder adquirirlo”.

33 Y yo dije: “Dr. Adair, no sé nada sobre veinticinco años, pero Dios le ha dado ese lugar. Y su clínica será hecha de ladrillo rojo”.
Y él dijo: “Bueno, Billy, yo… yo quiero creer eso”.
Yo dije: “Bueno, sigue adelante y créelo entonces, porque va a ser de esa manera”.
Y él dijo: “Bueno, no puede ser, hijo”. Él dijo: “Déjeme decirle, simplemente no puede ser de esa manera”, dijo: “porque está completamente sellado en la corte, y aún he tenido casos en la corte con abogados inteligentes que han estado en eso”.
Yo dije: “Pero Dios es Dios”, ¿ve? “Él es Quien ha dicho eso”.
Y él dijo: “Bueno, yo… simplemente no veo cómo podría”.
Yo dije: “Bueno, solo siga adelante”.

34 Así que yo me fui a la habitación y después… La siguiente mañana muy temprano, estaba sonando el teléfono temprano y la dama que contestó el teléfono, dijo: “El Dr. Adair está en el teléfono para hablarle otra vez, Hermano Branham”.
Yo levanté el teléfono, dije: “Sí”.
Él dijo: “Billy”, él dijo: “Estoy muerto de frío”.
Y yo dije: “Muerto de frío, ¿qué sucede?”.
Él dijo: “¿Sabía que, ese terreno, anoche tuvieron una reunión en Boston y que ya compré el terreno esta mañana?”.
Yo dije: “Pensé que hace mucho Ud. dijo que eso era psicología”.
Él dijo: “Bill, siempre he sabido que existía un Dios vivo y verdadero”.

35 Eso es correcto. Y hoy día, de eso ha pasado, oh, cerca de un año, y hoy la clínica de ladrillos rojos está en… Y él la iba a construir de bloques de concreto, pero, y estuco, pero está hecha de ladrillo rojo, está en el mismo lugar. Una gran y hermosa clínica de medicina con varios doctores yendo allí para la gloria de Dios. Si alguna vez pasan por Jeffersonville, solo pregunten por el Centro Médico, entren y pregunten y pregúntenle al Dr. Sam Adair y a su personal si eso es verdad. Pregúntenle qué piensa sobre el Ángel del Señor y de lo que hace la revelación, ¿ven? pregúntenle. Y eso viene a mostrarlo.

36 Ahora, durante ese mismo tiempo algo sucedió, solo una cosita. Había una niñita, una mujer, que fue a una iglesia Metodista allá en New Albany, Indiana. Y esta damita, en donde su pastor era un muy buen amigo mío, (su nombre es el Hermano Johnson. Él está ahora en el ejército, y es un capellán) él estaba en el ejército, salió y tenía una hermosa iglesia allá. Los dos fuimos criados en Kentucky, y él pertenecía a la… iba a la Metodista, y yo pertenecía a la iglesia Bautista.
Y siempre éramos muy buenos amigos, pero él vivía varias millas debajo de mí. Y él dijo: “Billy, si solo vienes aquí abajo a mi iglesia, no te voy a pedir que ores por ninguna persona enferma mientras estés en casa”, —porque me gusta descansar un poquito cuando estoy en casa. Casi me tuvieron que presentar en mi familia, esa es la verdad, porque, ¿ven? ellos… Nunca estoy en casa el tiempo suficiente. Llego a casa y luego cuando estoy allí, tenemos ne…
Llevamos siete años viviendo en esta casa, no, cinco años, creo, y nunca hemos comido una comida en esa casa con las persianas arriba. La gente se para alrededor, adentro y alrededor del lugar de esa manera. Cuando uno entra a una habitación tiene que bajar la persiana porque están tocando la ventana o entrando, Ud. sabe cómo es eso, de esa manera. Al despertar durante las horas de la noche, ellos están levantados o acostados, por el pequeño pasillo, y en el patio. Yo he visto tanto como veinte o treinta automóviles a la vez. Casos de ambulancia y de todo, sentados en la entrada, esperando. Cuando llegue a casa, pasado mañana, estarán allí. En los hoteles, en los moteles, y en todas partes, sentados alrededor esperando que ore por ellos.

37 Uno no puede rechazar a esa gente. Dios bendiga su corazón, ellos creen. Y ellos no, no estarían esperando de esa manera. Y si se puede hacer algo para ayudarlos… ¿Qué si ese fuera mi bebé o alguien? Y esa es la razón que cuando estoy en casa, rara vez logró descansar algo, descanso más de esta manera fuera porque ellos simplemente lo protegen a uno de la gente, ¿ven? y uno logra descansar más.
Así que, el Hermano Johnson dijo: “Si Ud. solo viene y me predica”.
Bueno esa noche, la pequeña iglesia Metodista tenía capacidad para unas quinientas personas, ellos estaban parados afuera en las calles y tenían colocados unos altavoces. Y un hombre me tomó de las manos, me levantó y me metió por la ventana trasera, y así fue como entré al lugar, por atrás, en el callejón, para entrar al lugar.

38 Y esa noche después de predicar, el Hermano Johnson vino a mí y dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Quiero decirle”. Él dijo: “Le dije que no le iba a pedir que orara por la gente”. Y varios aceptaron a Cristo, y por todo el lugar hicimos que levantaran las manos por las ventanas y demás, aquellos que aceptaban a Cristo, allí en New Albany.
Y yo dije: “Ahora eso está bien hermano, ¿Qué pasa, hermano?”.
Él dijo: “Tengo una maestra de Escuela Dominical que está aquí, y”, dijo: “Ella es una neurótica, una persona muy encantadora, pero”, dijo: “Ella está… el nerviosismo la ha afectado”, y dijo: “Ella lleva como ocho años de esa manera”. Y dijo: “Ella es una persona encantadora, ¿podría usted, si sale por la ventana y bajando esos escalones, podría solamente imponer manos en ella?”.
Y yo dije: “Seguro”.

39 Así que me dirigí hacia allá, fui hacia los escalones, y tenían a la mujercita allí abajo al pie de los escalones. Yo esperaba, por la manera que él la había explicado, ver a alguien con una camisa de fuerza. Pero una mujercita encantadora, de buena apariencia y limpia. Se miraba, parada allí, de unos treinta años, o treinta y dos, y ella dijo: “¿Cómo le va, Hermano Branham?”.
Yo dije: “¿Es Ud. la paciente?”.
Ella dijo: “Sí”.
Yo dije: “¿Cuál es el problema, hermana?”.
Ella dijo: “No lo sé, Hermano Branham”.
Yo impuse manos sobre ella y le pedí a Dios que la sanara.

40 Ella dijo que simplemente no podía… Ella solo oró, no podía alejarse del lugar, y todo el tiempo estaba muerta de miedo“. Y ella dijo: ”He estado yendo con el psiquiatra y recibiendo tratamientos, en aquel lugar, tratamientos mentales“. Y dijo: ”Cuesta diez dólares cada vez“. Y dijo: ”Algunas veces voy dos veces a la semana“. Y dijo: ”Llevo años yendo, y solo me pongo peor cada vez“.
Y yo dije: “Bueno, Dios le bendiga, mi hermana, y la libere de eso, en el Nombre de Jesucristo”.
Y yo me fui. Como tres días después de eso, mi esposa y yo estábamos en New Albany, y aquí estaba esa damita en la calle con otra mujer. Ella estaba sosteniendo sus manos de esta manera, y yo dije: “¿No ha mejorado, hermana?”.
Ella comenzó a llorar, dijo: “Hermano Branham, estoy empeorando”.
Bueno yo… en un lugarcito allí llamado “La Casa Blanca”, donde las damas hacen sus compras. Y yo entré en un lugarcito allí e hice una oración por ella otra vez.

41 Así que dos días después ella vino en carro, la trajeron, unas mujeres. Y tenían que sostenerla en el carro para traerla. Ella simplemente estaba llorando, decía que el mundo iba a estallar junto con ella y tenía miedo. Ella estaba caminando sobre la tierra y se iba a hundir. Y oh, de toda clase de cosas, usted sabe cómo son las personas nerviosas. Así que, yo oré por ella otra vez.

42 Y ella dijo: “Hermano Branham, cuando vuelva a tener pronto una reunión, si me tienen que poner en una camisa de fuerza, quiero venir cuando esa unción esté sobre usted para que yo pueda”, dijo: “Yo creo que si Ud. ora por mí cuando esté la unción, Eso echará fuera de mí ese espíritu maligno”.
Yo dije: “¿Es Ud. Cristiana, está viviendo por encima del pecado?”.
Ella dijo: “Sí, Hermano Branham, soy maestra de Escuela Dominical”.
Y yo dije: “Bueno, oro que Dios lo conceda”.
Y ella como que llegó a ser una buena amiga de mi esposa, llamándola por teléfono. Ella dijo: “Ahora si el Ángel del Señor viene alguna vez al Hermano Branham mientras está en casa, llámeme, Hermana Branham”.
Bueno, una mañana al levantarme después de una poderosa visión, pues, mi esposa dijo, ella dijo: “Cariño, ¿está Eso aún presente?”.
Yo dije: “Sí”.
Ella dijo: “Permíteme hablarle a la mujercita de New Albany, ¿lo harás?”.
Yo dije: “¿Qué mujercita?”.

43 Ella dijo, y ella dijo: “Bueno, esa mujercita que está tan terriblemente nerviosa”, dijo: “Me siento tan mal por la pequeñita, ella tiene tres hijos”.
Y yo dije: “Bueno, llámala”.
Y entonces yo entré y en unos cuantos minutos la trajeron, y yo dije: “Ponla sola en la habitación”.
Y luego un hombre entró de la iglesia Bautista Walnut Street en Louisville, con cáncer en el hígado, muriendo. Han pasado como tres años, él todavía vive, sin rastro de cáncer, tan normal como puede estarlo. Y el doctor dijo: “Su hígado solo se secó o se puso duro o algo por el estilo”, yo no sé lo que era, oh, él apenas estaba viviendo. Él es un hombre grande y fuerte. Muchos de Uds. que siguen de reunión en reunión lo verán allí mismo en la reunión, lo oirán testificar. Y así que entonces, yo estaba lidiando con él y mi esposa vino, dijo: “Esa mujercita de New Albany, la tienen allá en la otra habitación”.

44 Entonces entré donde ella estaba, y yo dije: “Quiero verla a solas”.
Así que entonces, cuando la unción está en acción, cuando uno empieza a hablar con una persona, ahora observe, cuando uno va con una persona, es cuando comienzan las visiones, uno contacta su espíritu. Como Jesús hablando con la mujer junto al pozo, Él contactó su espíritu, ¿ven? Y luego la visión tiene lugar. Y ella estaba sentada allí, y le dije: “¿Cómo se siente?”.
Ella dijo: “Hermano Branham, yo no sé”, dijo: “Estoy a punto de volverme loca”. Ella dijo: “Simplemente no sé cómo voy a… ya no lo aguanto más”.
Y yo dije: “Ahora quiero que intente tranquilizarse y solo míreme por un momento, y hable”.
Ella dijo: “Sí, señor. Sí, señor. Yo… yo estoy haciendo lo mejor que puedo Hermano Branham”. De esa manera.
Una personita encantadora. Y después de hablar con ella unos momentos, vi un pequeño carro negro yendo de esa manera. La visión me dejó. Yo dije: “¿Alguna vez ha tenido un accidente automovilístico?”.
Ella dijo: “No, señor. Nunca he tenido un accidente automovilístico”.
Yo dije: “Hay algo extraño, vi un carrito negro de un solo asiento corriendo de esa manera”.
Y ella dijo: “No, nunca he tenido un accidente automovilístico”.

45 Y luego proseguí hablando con ella, aquí venía de nuevo, la visión se abrió. Y yo la vi a ella con un hombre rubio, y ella iba a gran velocidad en el carro, e iba un automóvil y un tren apenas logró esquivarlos. Y ella comenzó a gritar. Yo la podía escuchar, pero yo todavía estaba en la visión, y ella se desmayó y cayó al piso. Y aquí estaba la visión. Ella se había casado justo antes de la guerra. Y una muchacha joven, y su esposo se fue a ultramar. Y cuando él se fue a ultramar ella comenzó a sentirse sola y comenzó a acompañarse de un muchacho rubio. Y una noche estando fuera, ella rompió su voto matrimonial y le fue infiel a su esposo. En el camino, el tren por poco los impacta y los mata. Y luego mi esposa escuchó el grito y así que ella entró a la habitación, la levantamos, ella comenzó a llorar, dijo: “Oh, Hermano Branham, no le cuente eso a nade, no le cuente eso a nadie”.
Yo dije: “Allí lo tiene, hermana”, dije: “un pecado sin confesar”.
Ella dijo: “Pero yo he…”.

46 Ella consiguió que vinieran varias personas diferentes, la ungieron con aceite y oraron por ella, pisaron y patearon diablos y de todo, pero él se quedó allí mismo. Ahora se dice… Y él se quedará allí mismo mientras Ud. tenga un pecado sin confesar.
Ella dijo: “Hermano Branham, yo le confesé eso a Dios”.
Yo dije: “No fue en contra de Dios que pecó, fue de su esposo. Usted tiene que arreglar eso”.
Ella dijo: “Oh, eso rompería mi hogar”.
Yo dije: “Eso es todo lo que puedo decir, dama. Allí está la causa. Y hasta que arregle eso, Ud. nunca se pondrá mejor. Eso está allá atrás…”.
Ella dijo: “Yo ni siquiera pienso en eso”.

47 Yo dije: “No, Ud. no lo hace pero, su subconsciente está pensando en eso todo el tiempo”. Y yo dije: “Ningún psiquiatra podría sacarle eso”. Y yo dije: “Ud. sabe que no hay nadie en el mundo que sabe eso sino solamente usted y ese hombre”. Le dije: “El Espíritu Santo de Dios se lo ha revelado, y le dijo en dónde estaba su problema, ahora vaya arreglar eso con su esposo, y después Ud. se pondrá bien”.
Ella dijo: “No puedo hacerlo, eso rompería nuestro hogar, Hermano Branham”. Ella comenzó a llorar. Dijo: “Hermana Branham, no deje que él le cuente eso a nadie, de esa manera”.
Y yo dije: “Ahora…”.
Mi esposa dijo: “Pues, él no cuenta cosas como esas, hermana”. Dijo: “Usted sabe, él no haría eso”.

48 Y ella dijo: “Oh, mi esposo, él dejaría… él me dejaría en este momento”. Y dijo: “Rompería nuestro hogar, ¿qué pasaría con mis hijos pequeños?”, —y así sucesivamente.
Y yo dije: “Mire, hermana. Primeramente, aclare todo con Dios. Dios se encargará del resto”.
Así que, ella dijo: “Bueno, yo simplemente no puedo hacerlo, Hermano Branham”.
Yo dije: “Por supuesto, ahora eso es todo lo que yo puedo hacer, hermana. Solo hice lo que Dios me dijo que hiciera, allí está su problema”. Le dije: “Ellos pueden ungirla con aceite, cada cinco minutos durante el día, por el resto de su vida, nunca le servirá de nada”. Yo dije: “Podrán imponer manos sobre usted y pisar y patear diablos y decir: Sal de aquí Satanás , pero hará —Ud. no tiene que gritarle a él. Él sabe lo que es la fe. Él sabe lo que es su vida, no hay necesidad de que trate de engañarlo. Él se quedará allí mismo. Y tiene derecho de quedarse allí. Mientras… Él sabe cuáles son sus derechos, lo que él puede hacer y lo que no puede hacer”.
Y ella dijo: “Bueno, simplemente no puedo hacerlo”.

49 Yo empecé a alejarme, ella comenzó a llorar. Miré atrás, y parado a su lado estaba otro hombre, en una visión. Yo dije: “¿No es su esposo un hombre como alto?”.
“Sí”.
“Él tiene el cabello negro”.
“Sí”.
“Se lo peina de lado, un tanto ondulado”.
“Sí”.
Y yo dije: “Él es diácono en esa iglesia”.
“Sí”.
Y yo dije: “Él tiene la misma podredumbre que confesarle a usted”. Yo dije: “Cuando él aterrizó en Francia…” —se le dijo de una muchacha con él. Luego dije: “Trabajando… ¿No trabaja él para la compañía Chevrolet?”.
Dijo: “Sí, así es”.

50 Y yo dije: “Hay una dama que trabaja allí que es de cabello negro, en la oficina”. Yo dije: “Él estaba en un carro Chevrolet verde y él se encontraba en una ruta en un cierto lugar con esa mujer, ella traía puesto un vestido rosa, no hace mucho, fue anteayer. Él tiene la misma cosa que necesita confesar”.
“Pues”, ella dijo: “No mi esposo, él es un diácono”.
Yo dije: “Con razón el Hermano Johnson no puede llegar a ningún lado en ese lugar”. Yo dije: “Con tal cosa como esa en su iglesia”. Eso es correcto. Eso también es lo que sucede bastante en muchas iglesias. Dios jamás bendecirá encima del pecado. Y yo dije: “Vaya usted por su esposo…”.
Ella dijo: “Mi esposo no lo haría”.
Yo dije: “Muy bien, eso es todo lo que sé ahora”. Dije: “Vaya Ud. por su esposo y arreglen esa cosa y enderecen sus vidas, después Dios estará con Uds.”.
Bueno, yo me fui a ver a la otra persona. Y luego cuando regresé, Meda… ella fue y llamó a su esposo por teléfono y fueron las otras damas, y fueron y se encontraron. Mi esposa dijo: “¿Piensas que van a regresar?”.
Yo dije: “Seguro, ellos van a regresar”.

51 Entonces no había pasado sino un rato, mi esposa dijo: “Mira, subiendo los escalones”. Aquí venían abrazados, simplemente llorando, las lágrimas bajando por sus mejillas. Yo abrí la puerta.
Yo dije: “¿Qué sucedió al respecto?”.
Él dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Mi esposa me llamó, y me subí al carro”, dijo: “Ella vino a mí confesándome de un error que había hecho. Y luego”, dijo: “Ella me acusó de la misma cosa. Y yo dije: ”¿En dónde has estado?“.
Y luego, dijo: “Es la verdad, Hermano Branham”. Dijo: “Yo no lo conozco a usted, he escuchado de usted por medio del Hermano Johnson”, él dijo: “Yo nunca lo había visto, pero quiero estrechar su mano y decirle: Es absolutamente la verdad, y soy culpable y no soy digno de ser llamado padre de mis hijos, o diácono en esa iglesia. Y tan pronto logré ver al Hermano Johnson, voy a renunciar mi trabajo”.

52 Yo dije: “No haga eso, solo arréglese con Dios y continúe con su trabajo”, ¿ven? Yo dije: “No hay necesidad de que haga eso”.
Él dijo: “Oh, Dios no me perdonaría”.
Yo dije: “Seguro que Él lo perdonará. Ahora confiéseselo a su esposa y pídale que lo perdone, ¿se perdonan el uno al otro?”.
“Sí”.
Yo dije: “Ahora siéntense. Ahora es el momento”.
Luego cuando me arrodillé y dije: “Padre Celestial, este demonio ha atormentado a esta muchacha por todos estos años, no tiene derecho legal de retenerla ahora. Porque ya se descubrió y se ha arreglado, ahora sal de ella, en el Nombre de Jesucristo”. Y ella ha estado perfectamente normal y sana desde ese entonces, ¿ven? ¿Ven?
¿Qué es? Se va con lentitud, pero se atiende el llamado. ¿Ven lo que quiero decir? Las visiones. Esa es la razón por que algunos de ustedes me mandan cartas y dicen: “El Hermano Roberts orará por quinientos mientras usted está orando por dos”. Dios…

53 El Hermano Roberts está orando por las personas de la manera que Dios le dijo que lo hiciera. Yo estoy haciéndolo de la manera que Dios me dijo que lo hiciera, ¿ven? Así que, es lento, pero yo quiero saber lo que estoy haciendo. Y antes de condenar un espíritu satánico y por el estilo, quiero saber primero si eso que se va a hacer está en el plan legal de Dios. Es de Dios… Como el Hermano Bosworth dice: “Jesús murió por todos”. Eso es correcto. Entonces si Ud. está viviendo por encima de ese reproche y haciendo lo correcto, entonces Satanás tiene que soltarlo. Pero si hay algo allá atrás, tal vez algo que Ud. debió haber hecho, quizás Ud. esté viviendo limpio y puro; pero Dios le dijo que hiciera algo y Ud. olvidó hacerlo, y Dios le demanda eso hasta que regrese y vuelva a hacer eso bien. Ya sea algo que debió haber hecho o que no hizo. ¿Entienden lo que quiero decir?

54 Ahora, pero amigos, con sinceridad y trabajando para el Reino de Dios, pero si yo obro bajo el nombre de una psicología o de un adivino o un diablo o algo… Pero estoy feliz, estoy simplemente contento, que yo puedo representar a Jesucristo y Él conoce mi corazón. Y Él sabe que no soy ningún psicólogo o adivino, yo soy un Cristiano, su hermano, intentando lo mejor para el Reino de Dios, por el poder de Dios, para ayudar a Sus pobres hijos enfermos que sufren. Y oro a Dios con todo mi corazón, alma, y mente, esta noche, que Ud. será uno de esos que Él ayudará. ¿Podemos inclinar nuestros rostros solo un momento para orar?
Padre Celestial, es tan dulce venir a Ti en el Nombre de Tu Hijo. Y yo bendigo en esta noche, como Tu siervo, a estas personas. Tú dijiste: “Lo que atares en la tierra, será atado en el Cielo”. Remite todos nuestros pecados en esta noche, Señor. Oro que Tú lo hagas. Y concede, Señor, que ninguna persona de las que están aquí presentes ahora, se pierda en ese gran día final. Permite que cada uno de ellos sea salvo.

55 Dios bendice a las iglesias en esta ciudad, a sus pastores, a su gente, oro que Tú lo hagas. Mientras unos de ellos tal vez no están de acuerdo con Tu gran poder, pero sin embargo son Tus hijos. Satanás puede tenerlos cegados, pero sin embargo Tú los amas, los estás soportando. Oro para que Tú los bendigas. Y que pueda llegar el día cuando esta pequeña semilla que ha sido plantada aquí en esta ciudad…
Vengo, Padre Celestial, sintiendo que he venido a hacer lo que Tú me dijiste que hiciera. Y declaro el Nombre de Tu Hijo entre la gente. Y estoy agradecido que Tu Hijo ha vindicado a Tu siervo que yo les he dicho la verdad. Y ahora la gente está sin excusa. Y oro Dios, que Tú bendecirás a cada uno.

56 Y ahora, esta noche a medida que estoy parado aquí ante esta pequeña y encantadora audiencia, Dios les bendiga. Y oro que Tú bendigas a todas las personas que han tenido algo que ver en esta reunión. Bendice a esta Orden, esta Legión Hall, o la Legión Americana. Dios le dé a cada uno de ellos el bautismo del Espíritu Santo. Y este promotor de estos combates, estas luchas, que está aquí, aquel que nos ayudó a conseguir el edificio, Dios bendiga a ese hombre. Tenemos un sentir en nuestro corazón de paz y lealtad por él.
Bendice a estos queridos hombres y mujeres en estos restaurantes donde hemos estado comiendo, y hablando, y testificándoles a ellos del Reino de Dios. Las personas en la gasolinera, y en las tiendas, y en todas partes. Ahora recibe gloria del servicio. Te lo encomendamos todo a Ti, que bendigas esta noche. Y que esta sea la mejor de todas las noches. Este es el momento cuando la presión se hace presente, cuando hay anticipación, y cuando la gente debe creer ahora. Ahora es el tiempo. Y oro que Tú recibas gloria. Porque lo encomendamos todo a Ti, dándote solo a Ti, toda la alabanza y la gloria, en el Nombre de Jesucristo lo pedimos. Amén.

57 Les voy a pedir esta noche, que me den toda su atención. Que permanezcan sentados y guarden silencio, y sean reverentes. Y que miren hacia acá, crean con todo su corazón, y actúen y hagan exactamente lo que Él dice que hagan. Ahora estoy muy cansado, esta es como la sexta semana sin parar. Es casi lo más prolongado que he estado desde que tuve aquel gran descanso, y que estuve fuera del campo durante ocho meses.
Y estoy aquí ministrando porque es el amor piadoso en mi corazón para ustedes. Exactamente correcto. Y estoy haciendo lo mejor que sé bajo la circunstancia. Y Dios sea con ustedes.
Y ahora, después de un ratito, por supuesto, la unción viene sobre mí. Entro a, algunas veces como al subconsciente, es una dimensión. Permítame explicarlo una vez más. Si Ud. entra a otro mundo, ya no está en este mundo, está en otro mundo, y sin embargo Ud. sabe que está aquí, y aún está en alguna otra parte. Pónganse una vez en ese lugar esta noche, pónganse Uds. mismos allí una vez esta noche; es como que está allí y se queda dormido y sueña algo y fue muy real y aquí estaba justo con usted, pues, eso lo mataría del susto, ¿ven? Y luego vez tras vez, recuerde hacia donde lo lleva a uno.

58 Ahora, ¿cuántos de los que están aquí alguna vez han soñado un sueño? Veamos sus manos. Bueno, por lo menos el ochenta o noventa por ciento de ustedes. Para algunos de ustedes, está correcto, algunas veces personas nunca sueñan sueños. Ahora, ¿qué está Ud. haciendo cuando está soñando? Los doctores nos dicen y la ciencia, que es su subconsciente. ¿Es eso correcto? Bueno, ahora, un hombre sueña un sueño, digamos que aquí está su conciencia normal, acá está su subconsciencia. Ahora la gente que no sueña un sueño, su subconsciencia está muy atrás por acá, él nunca llega a ello, duerme profundamente. Y uno que sueña no duerme profundamente.
Y Dios sí lidia en sueños. ¿Creen Uds. eso? Él dijo… Bueno, Él lidió con el Rey Nabucodonosor, con José. Y no es fidedigno a menos que Ud. tenga un intérprete. Pero el… Él dijo: “En los últimos días vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños”. ¿Es eso correcto? Él prometió eso. Pero ahora eso tiene que tener un intérprete, un sueño. Ahora este hombre no puede evitar el no soñar, y este hombre no puede evitar el soñar.

59 Ahora qué si les digo a ustedes personas que sueñan sueños, suéñeme un sueño ahora. Pues, no podría hacerlo aunque tuviera que hacerlo. El soñar, tampoco aquel puede evitar el no soñar. Ahora, un vidente, o un profeta, su subconsciente no está aquí atrás, no está aquí, está aquí mismo. Él no se queda dormido, él está parado totalmente despierto y lo ve. Ahora él no puede evitar hacer eso. Dios lo hizo de esa manera. Así como tampoco puede Ud. evitar soñar un sueño, o usted que no puede soñar un sueño. Todo está en la providencia de Dios. ¿No creen Uds. eso? ¿Ven?.
Así que pueden imaginarse ahora, usted entra en… Está parado aquí totalmente despierto, ve algo que sucedió hace cuarenta años, y Ud. está allá atrás hablando con esa persona, sin embargo sabiendo que Ud. está parado en la plataforma, y están unas cuatrocientas o quinientas personas escuchándolo, ¿ven? De esa manera es. Y luego cuando Ud. sale de eso se siente débil, Ud. simplemente no sabe. Y después de un rato aquí está otro, luego otro, luego otro, después de un rato Ud. se agota, está tratando de mantenerse en pie. Y Ud. está parado allí, y luego de repente, mira, estando sobre toda la gente, aquí está esa Luz envolviéndolos.

60 Por cierto, las personas que tienen la fotografía, quiero que vayan a la tienda de diez centavos y consigan un pequeño marco y se lo pongan. Yo tuve una de las cosas más maravillosas. Ahora, no estoy… No es mía, le pertenece al Estudio Douglas. No que yo no… Pues, Dios no quiera que yo lo comercialice, oh, vaya, nunca, Dios sabe eso.
Pero mire, una mujer estaba en el hospital y ella tenía esa fotografía, decía que su doctor la había desahuciado, era, se me olvida lo que estaba mal con ella, muy grave, creo que era enfermedad de Hodgkin. Y ellos la tenían, por medio de la medicina no hay cura para eso. Y la tenían en el hospital, una joven. Y ella estaba sentada allí, sabiendo que le quedaban pocos días de vida, y [Palabras no claras]… lo romperá, y la primera que llega al corazón lo mata a uno. La niñita era amiga de mi hijo, iban a la escuela, y su doctor dijo: “Se acabó”. Tomaron un pedacito de aquí de su garganta, para hacerle un examen, y dijo: “Enfermedad de Hodgkin, eso lo concluye”. Dijo: “La primera rompe el corazón, y casi está roto, de todas maneras, acontecerá”.

61 Y ella estaba mirando la fotografía, no mi fotografía, la fotografía del Ángel del Señor, la Columna de Fuego que guío a los hijos de Israel por el desierto. El mismo Dios, Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, ¿no es así? Y ella estaba mirando eso, y dijo: “Oh Dios, ten misericordia de mí”.
Y ella estaba acostada allí en esa angustia, orando. Y ella dijo: “Esa fotografía, parecía como que ese fuego comenzó a arremolinar en la fotografía”. Ahora yo no sé, no estuve allí, y solo estoy tomando la palabra de la muchacha. Y dijo: “Ese Fuego comenzó a arremolinar en la fotografía, salió y se quedó suspendida allí donde estaba ella”. Y al segundo día el doctor no podía encontrar nada mal con ella en absoluto. Ella está de regreso en la escuela, preparándose ahora para casarse con un muchacho soldado, ¿ven? Así que eso es… Mantenga eso. Mire, crea en Jesucristo el Hijo de Dios.

62 Ahora, si está un crítico sentado cerca, ahora, o un incrédulo, yo no seré responsable por él de aquí en adelante, ¿ven? fuera. Porque sea conocido a vosotros, que espíritus inmundos salen de las personas. Ellos se van de uno a otro. ¿Cuántos saben eso? La Biblia lo enseña. Ahora ¿cuántos han estado en mis reuniones y lo han visto suceder? Donde la epilepsia deja a uno y simplemente colorea a toda la congregación de esa manera, eso es verdad, ¿ven? ¿Cuántos han estado en mis reuniones y han visto esas cosas suceder cuando espíritus inmundos se van de uno a otro? La Biblia dice: “En boca de dos o tres testigos, toda palabra sea establecida”. Lo hará. Recuerden, sucedió en los tiempos de la Biblia. Sucede ahora. Dios les bendiga.

63 ¿Cuál fue el… B? Tarjeta de oración B. He estado llamando, ¿cuántas? Quince. Probemos unas más que esas esta noche. Bueno, con las tarjetas de oración B que se acaban de entregar. E intentemos alinear un grupo completo con esas, vean cuántas podemos conseguir. ¿Qué dice? ¿Cuántos? ¿Cuánto espacio tenemos? ¿Dónde caben unas quince, a lo largo de allí? Probemos B-1, ¿quién tiene B, tarjeta de oración B-1? Levante su mano. ¿Tarjeta de oración B-1? ¿Señora? B-2, ¿quién tiene la número 2? 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, que se alineen. Tarjeta de oración B-1 a B-10. Mire a la señora aquí en la silla de ruedas, revise su tarjeta. ¿Tiene una tarjeta allí, hermana? No tiene una.
Muy bien, B-1 a B-10. Ahora obtendremos algunos, veremos dónde se encuentran, cómo se alinearán. Ahora lo que pasa es que, si no lo hace… ¿Podría darnos un pequeño acorde, hermana, en el piano, por favor? Dios le bendiga.

64 Muy bien. Ahora B-10 a B-15. Oh, sí, ese. B-10 al 15. B-15 al B-20. B-20 al B-25. Veamos cuántos logramos en unos minutos. Serán del 1 al 25, veamos cómo funciona eso. Ahora cada uno de Uds. que tiene una tarjeta de oración, o ve a alguien sentado cerca que tiene una tarjeta de oración, quiero que volteen a verlos, podrían ser sordos. Miren estos casos de sillas de ruedas y vean si son esas, hay dos o tres sillas de ruedas por aquí, vean si tienen una tarjeta con el número que se llamó. Muy bien.
Muy bien, mientras se están formando, cantemos una vez más: Solo Creed, por favor, todos. Ud. sabe, yo amo ese canto. Cuando canten ese canto piensen en mí. Ud. sabe, si yo me voy antes que Jesús venga, ellos lo tienen arreglado, cuando estén poniendo mi cuerpo en la tierra, mis amigos, van a estar cantando: Solo Creed. Me ha llamado a la plataforma alrededor del mundo ahora, ese canto maravilloso de Paul Rader. Todos juntos ahora, cántenlo para la gloria de Dios ahora.
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed;
Solo creed, solo creed,
(Falta B-6)
Todo es posible, solo creed.

65 La tarjeta de oración B-6, dicen que falta. Alguien mire, tal vez es alguien que no se puede levantar. Si Ud. tiene la tarjeta de oración B-6 y no se puede levantar, solo levante su mano. ¿Quién tiene la tarjeta de oración B-6? Ahora mire, puede ser un sordomudo, que no pueda hablar ni oír, que tiene la tarjeta de oración. No sabemos en dónde puede estar, ellos solo las revuelven y se las dan a las personas que las quieren. Así que la tarjeta de oración B-6, ¿está en el edificio? Levante su mano. Ahora mire a su… alguien sentado a su lado, verifiquen su tarjeta, pudiera ser alguien, su amigo, alguien sentado a su lado que la tiene. Muy bien.
Ahora, me imagino que llamé a muchos a la vez yo… Normalmente cuando, cuando es la unción, entonces no pienso en llamar a nadie más cuando es…
Ahora cuántos no tienen una tarjeta de oración y sin embargo creen con todo su corazón que “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos”, que está aquí para sanarlos y Uds. quieren que Él los sane esta noche, levanten su mano. Por todo el edificio, en todas partes, no importa quién sea, Metodista, Bautista, Católico. Dios les bendiga. Gracias.

66 Ahora, mire, constantemente he testificado de Jesucristo, ¿es eso cierto? Cualquiera sabe eso, que yo… no tengo nada que ver para nada, yo ni siquiera tengo una educación. No tengo personalidad. No tengo nada que ofrecer a una congregación. Lo único que tengo es que yo conozco a Jesucristo y el poder de Su resurrección. Y por gracia soberana Él me dio un don con el cual trabajar con Él. Y estoy haciendo todo lo que puedo para ayudarles a Uds. Cristianos hermosos, y también, a pecadores, para que lo acepten a Él y crean en Él para su salvación y sanidad. Ahora si yo testifico de Dios, y estoy diciendo la verdad, ahora quiero que me den toda su atención por unos minutos. Cualquier hombre puede venir aquí y decir lo que quiera. Ese ha sido el problema ahora. Pasan y dicen cualquier cosa: “Oh, Dios hace esto y lo otro. Él me dijo esto, Él me dio esto, aquello”.
Ahora, el hombre, yo tomaré su palabra en eso, si él me lo dijera, tomaría su palabra hasta que se demuestre lo contrario. Ahora si un hombre dice algo, esa es solo su palabra. Pero si Dios se da la vuelta y testifica que esa es la verdad, entonces Ud. no debería descreer a Dios. Ud. debería creer en Dios. ¿Es eso correcto? Crea en Dios.

67 Ahora yo he testificado de Jesucristo, de Su resurrección. Y Él dijo: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis. Y Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. ¿Es eso correcto? Y Él dijo: “Las mismas cosas que Él hizo…”.
Ahora, ¿qué hizo Él? Él nunca sanó a la gente, no reclamó hacerlo. Él dijo: “Yo no puedo hacer nada de Mí Mismo; sino aquello que veo al Padre haciendo”. ¿Es eso correcto? Y lo que el Padre le dijo que hiciera, eso… le mostró que hiciera, eso es lo que Él hizo, ¿ven? Exactamente lo que Dios…
Luego San Juan 5:24. Quiero que escuchen detenidamente. Jesús en San Juan, pasó por el estanque de Betesda. ¿Es eso correcto? Y en el lugar estaba una gran multitud de gente impotente, cojos, lisiados, ciegos, secos. ¿Es eso correcto? Esperando el movimiento del agua. Porque un Ángel bajaba a agitar el agua. El primero con fe y que entraba, sanaba. Y Jesús era Dios. Y Él pasó directamente a través de esa gran multitud de gente por donde estaba ese pobre hombre paralizado sentado allí llorando, ciego. “¿Alguien que me ayude a llegar al estanque?”. Lleno de compasión, pasó a un lado de él.

68 La mujer con el bebé de la cabeza con agua, el torcido, el ciego, el cojo, el lisiado, y Él pasó directamente por entre medio de cada uno de ellos y no les dijo ni una palabra. Se fue hacia un hombre que yacía en un lecho que tenía un problema de próstata, o algo por el estilo, o [Palabras no claras] llevaba treinta y ocho años con eso, no lo iba a matar. Y Él dijo: “¿Quieres ser sano?”.
Ahora observe, las Escrituras dicen: “Jesús sabía que él había estado allí”. Miren, era una visión. Y Él lo sanó completamente, siguió caminando y dejó a esa multitud de gente lisiada. ¿Es eso correcto? ¿Cuántos dicen que esa es la Escritura? Digan: “Amén”. Esa es la Escritura. Exactamente.
Bueno, ahora, qué no saben que los críticos de ese día dijeron: “¿Por qué no sanó Él a éste? ¿Por qué no sanó Él a ese? ¿Por qué no sana Él al otro?”. La misma cosa que recibimos todos los días. “Sana a este y lo creeré”. No, Ud. no lo creerá. Ud. lo creería sin verlo si fuera un creyente. Ya sea que sanen o no, no hace ninguna diferencia… Si yo orase por mil personas, esta noche y toda la audiencia se muere mañana por la mañana, mañana en la noche yo estaría predicando sanidad Divina. Porque la Palabra de Dios así lo dice. No se basa ya sea en esto o aquello; Dios así lo dice, ¿ven? Eso lo concluye.

69 Ahora, pero fíjense, cuando los judíos comenzaron a cuestionarlo, pues escuchen ahora lo que Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada por Sí mismo”, San Juan 5:19, “sino lo que ve al Padre hacer: eso hace el Hijo igualmente”. ¿Es eso correcto? “Porque el Padre le muestra al Hijo lo que Él hace. El Padre obra, y Yo obro hasta ahora”. ¿Es esa Escritura?“. Muy bien. Eso es lo que la Biblia dice.
Ahora si Jesús es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, aquí está una damita sentada allí en una silla de ruedas. Oh, seguro, a mí me gustaría ir y sanar a esa muchacha, ojalá lo pudiera hacer. Yo no puedo hacerlo. No pudiera. Pero solo deje que Él me diga algo para decírselo a ella, y observen lo que acontece, ¿ven? observen lo que sucede.

70 Si yo digo: “Esa mujer está lisiada”. Cualquiera sabe eso. Pero, ¿Cuál es el problema con esta mujer aquí que se ve buena y sana? No hay ningún misterio el que yo diga: “Esa muchacha está lisiada”, seguro, ustedes la ven sentada allí, lisiada. Ciertamente lo está. Ese no es misterio. Pero, ¿qué de esta mujer aquí, o de ese allá, o de ese hombre, o de este, o de aquel, o de este, o por allá, o alguien que no está lisiado? ¿Qué de ellos? Allí está el misterio. Esa es la cuestión que Dios está tratando que capten, ¿ven? para mostrarles…
Ahora, no más de lo que sería, la damita, yo le pudiera decir, hablar con ella unos minutos, yo sabría lo que está mal con ella. Ella no pudiera esconder su vida. Pero en cuanto a sanarla, por supuesto, yo no podría.

71 Cuando Simón vino a Jesús y Jesús dijo, pues Jesús nunca lo había visto o escuchado de él, Él dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Jonás, pero serás llamado Cefas, lo cual se interpreta: ”una piedra“. ¿Es eso correcto? Él lo conocía, sabía quién era.
En la audiencia la gente empezó a razonar sobre algo, Él se dio la vuelta, dijo: “¿Por qué razonan al respecto?”. ¿Ven?
Ahora, Él vio a la mujer junto al pozo, habló con ella un ratito, Él dijo: “Dame de beber”. Entabló una conversación.
Ella dijo: “No es costumbre que Uds. judíos nos pidan a los samaritanos…”.
Dijo: “Si tú supieras con Quien estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”.
Y ella dijo: “Bueno, el pozo es profundo, y no tienes con qué sacarla”.
Él dijo: “Ve trae a tu marido”. Se fue directamente a su problema.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Eso es correcto, tienes cinco”.

72 Ella dijo: “Bueno, percibo que Tú eres un profeta”. Y se fue directamente a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me dijo todo lo que he hecho”. ¿Es eso correcto?
Bueno, ahora, si Jesús es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, Su espíritu ha resucitado de los… Él lo hizo, corporalmente, resucitó de los muertos. Y Su Espíritu está con nosotros, declarándolo a Él Mismo en nuestra carne, Dios manifestado en nuestra carne, ¿acaso no producirá Jesucristo la misma cosa? Si Él es el mismo de ayer, y por los siglos, lo hará.
Venga, dama. ¿Apareció la otra persona? Detesto tener que dejar pasar una de esa manera. Tarjeta de oración 6, tarjeta de oración 16, y 22; 6, 16, y 22, ¿están aquí? Si están aquí levanten su mano. Si no se les puede ministrar, o traer aquí arriba, veremos la manera de llegar a usted allí donde está. ¿En alguna parte, adentro o afuera? 6, 16, o 22. Muy bien. Dios les bendiga ahora, sean muy reverentes, y lo voy a intentar, esta es la última noche. Y ahora realmente desesperen, alcancen a Dios, digan: “Dios, dámelo esta anoche, este es el tiempo, yo debo tenerlo esta noche o morir. Debo tenerlo esta noche o morir”.

73 Y yo reto a cada uno de ustedes, en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, que tomo su espíritu ahora, por medio de Su Nombre, en mi control, por el Espíritu Santo. Poniendo cada espíritu aquí sujeto a mí, mediante el Nombre de Jesucristo, como Su siervo, para que yo pueda glorificar al Hijo de Dios, porque me rindo, yo testifico de Él, que Él testifique de mí.
Muy bien, dama. Solo tomo esto para que eso no se mezcle con ello. Ahora por favor sean reverentes. Ahora esta dama aquí, hasta donde yo sé, nunca he visto a esa mujer en mi vida, ella es una total desconocida. Nunca la he visto en mi vida y no sé nada de ella. ¿Es eso verdad, dama? Una perfecta desconocida. Bueno, si hay algo, ella es un poco mayor que yo, si hay algo en su vida que yo debería saber, que Dios quiere que sepa, Él por Su Espíritu Santo puede revelármelo aquí mismo. Y si Él hace eso, todos los que están aquí en este edificio, sabiendo que esta mujer, y estando ambos aquí, bajo la autoridad por Dios, conociendo quién está parado en la plataforma, nunca antes nos hemos encontrando en nuestras vidas.
Pero si Dios resucitó a Su Hijo de los muertos, y por un don Divino, ve visiones, y por Su gracia, da a conocer cosas, podrán todos ustedes decir: “Creo entonces por mí mismo”.

74 ¿Cuántos están aquí por primera vez? Veamos sus manos, su primera vez. Dios les bendiga. Ahora, a los nuevos, si Jesús es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, viviendo en el tiempo del hombre, como Él dijo: “Yo estaré con vosotros, el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. Ahora, por supuesto, tengo que hablar con la mujer solo un momento hasta que la unción empiece. Y ahora hermanos, oren ustedes esta noche.
Ahora hermana, solo quiero hablar con ustedes unos momentos. Y Dios nos conoce a ambos. Y yo no la conozco a usted, y usted no me conoce a mí. Solo somos un hombre y una mujer que se encontraron aquí. Pero yo percibo que Ud. es una creyente, Ud. es una Cristiana, porque inmediatamente, por medio de esto, nuestra parte interior, parte espiritual, contactó… es una Cristiana bienvenida. Usted me cree, también. Sí, lo es. Eso va más allá de toda sombra de duda. Usted me cree. Ahora, pero ahora, Dios tendrá que hacer el resto. Él tendrá que hacer eso por supuesto.

75 Felipe, Jesús le dijo que él era un creyente. Y él lo reconoció inmediatamente a Él como el Hijo de Dios. Pero Ud. se da cuenta de que algo está sucediendo. Pero eso no es… ese es el Espíritu Santo. ¿Ve esa fotografía de Eso? Eso es exactamente ese sentir que está sobre usted ahora. Es ese… es el Ángel del Señor. Usted está… veo como que va de una habitación a otra en una casa. Es un… es una condición nerviosa que tiene. Usted es extremadamente nerviosa. Y está encarando una operación. Y esa operación es por un trastorno interior, lo cual es una glándula femenina. ¿No es eso verdad? Ahora solo un momento. Escucho un nombre, es su esposo, y su primer nombre es Lewis, o algo, alguien dice: “Lewis”. Yo… ¿Es eso correcto? [“Eso es correcto.”] Y veo el número de su casa, es 631 y Calle Cuarenta y cinco. [“Eso es correcto.”] Y es aquí mismo en Palm Beach [“Amén”] ¿Es eso correcto? [“Eso es correcto, hermano.”] Y Ud. se va a poner bien, en el Señor Jesucristo la sana. Dios le bendiga, su fe la ha salvado, dama. Ahora, [“Palabras no claras.”].
Solo sea reverente, tenga fe.

76 Muy bien, dama. Me supongo que usted y yo somos unos perfectos desconocidos. Yo no la conozco, nunca la he visto en mi vida. Dios sabe eso. Si es así, yo no sé si la he visto alguna vez. No tiene una tarjeta de oración, ¿es así dama? Usted tiene asma, ¿no es así? ¿Es eso correcto? Vi una visión parado aquí, alguien que estaba tosiendo, no se miraba como esta mujer, se miraba como una mujer anciana, pienso. ¿No tiene Ud. una tarjeta de oración? Póngase de pie y acepte su sanidad. Jesucristo le quita el asma de usted en este momento. Puede irse a casa y ser sana ahora. Dios le bendiga.
La visión era contraria, ¿ven? Lo que fue, el Ángel del Señor se movió aquí y yo vi a una mujer anciana tosiendo muy fuerte y tratando de llegar a una luz, o algo por el estilo, y no era usted. Sé que no lo era, ¿ven? Hay un espíritu a mi alrededor ahora, ¿ven? Y todo moviéndose.

77 Yo veo un… usted… Es algo que tiene en su brazo, es… No, es un doctor. Es presión arterial alta, eso es lo que es, es presión arterial alta. Es hipertensión, y tiene… usted se acaba de levantar de la cama también, dejó la cama para venir aquí. ¿Es eso correcto? Y una cosa u otra sigue moviéndose atrás, atrás, muy atrás, es un hospital, o hace mucho tiempo usted tuvo algo con la vesícula, o alguna clase de operación en el lugar. Y todavía la sigue molestando. ¿No es eso correcto? [Una dama habla con el Hermano Branham] ¿Cree que Ud. ahora está sanada? [“Bueno, no sé, tengo la esperanza que así sea. Yo simplemente tengo un problema en mi estómago”] La esperanza, no lo hará hermana. Si Ud. está parada así tan cerca de Dios, no de mí, de Dios, ¿cree Ud. ahora que está sanada? Mire, le estoy diciendo que Él… Eso es correcto, de esa manera se acepta. Ahora ha entrado a usted. Amén. Siga adelante, Dios sea con usted y le dé paz. Recupérese ahora. Dios le bendiga.
Tengan fe, crean con todo el corazón. Dios lo traerá a cumplimiento si ustedes… Ahora no se muevan, solo un minuto.

78 ¿Cómo le va, señor? Me supongo que Ud. y yo somos desconocidos, ¿lo somos, señor? No nos conocemos el uno al otro, pero Dios nos conoce a ambos. Usted está nervioso, muy nervioso, y luego tiene algo mal en la… Es un problema de vesícula en la vesícula. Luego Ud. tiene alguna clase de dolores de cabeza muy serios que… Lo veo sosteniendo, no, se lastimó, alguna clase de accidente. Parece que una caja o algo lo golpeó al lado de la cabeza, hace mucho tiempo. ¿Es eso correcto? Algo le sucedió a usted entonces, ¿no es así? Usted fue sanado. Dios le bendiga. Su fe lo ha sanado, hermano. Usted ha estado preocupado también, ¿verdad? Ha estado pensando que eso se convertiría en un cáncer, pero no es así. Dios le bendiga. Vaya y que la paz de Dios sea sobre usted.
¿Cómo le va, hermana? ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree que Él está aquí para ponerla bien? Dama, Dios sea con usted. Ud. está extremadamente nerviosa. Y ese nerviosismo le ha venido por un ser amado, es un muchacho. Y recibió un mensaje de alguna clase, de pesar. Oh, desapareció en combate. Eso fue. ¿Es eso correcto? No se preocupe por eso, vaya y tenga buen ánimo, y no tome un no como respuesta. Dios sea con usted.
Tengan fe. Crean con todo su corazón ahora. ¿Están creyendo?

79 Pareciera como que hay alguien, es una mujer, oh sí, allí está sentada. Es un… Ud. tiene un riñón, y el riñón está en su costado izquierdo. Le está molestando. ¿No es así? Un problema de riñón. Solo crea con todo su corazón, Dios le bendiga, vaya a casa y sea sanada. Gracias sean dadas a Dios.
¿Cree Ud., señor? Usted cree, ¿con todo su corazón? Debe creer, Ud. tiene cáncer. Y el cáncer está por dentro de la boca. ¿Es eso así? El doctor no sabe qué hacer al respecto. Y luego Ud. tiene una esposa que está enferma. Su esposa está sufriendo de un problema nervioso, también tiene una condición asmática, y ella es diabética. ¿Es eso correcto? Lo que su doctor le acaba de decir. Venga aquí. Y lo voy a bendecir a usted y a su esposa, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad.
Dios Todopoderoso, que Tú Espíritu se mueva ahora y sane a este hombre y a su ser amado, en el Nombre de Jesucristo pido esto. Amén. Dios le bendiga. Vaya, y Dios sea con usted, mi hermano.
Tenga fe en Dios.

80 Usted tiene un problema en la vesícula, ¿no es así, dama, sentada allí al final? La dama allí tiene piedras en el riñón, sentada allí mismo, también, ¿es eso cierto? Las dos fueron sanadas entonces porque Ud. está sentada alrededor de esa dama. Allí sus piedras del riñón la dejaron, eso es correcto. Dios sea con usted.
Eso es, si tan solo creen.
¿Le gustaría deshacerse de esa artritis, dama, sentada allí con el…? ¿Le gustaría recuperarse de eso? Usted estaba sentada orando al respecto. Le estaba orando a Dios para que yo le hablara a usted. ¿Es eso correcto? Eso es exactamente lo que pidió. Ahora ha recibido lo que ha pedido, vaya y sea sanada, en el Nombre de Jesucristo. Amén.

81 Usted tiene una hernia, sentada allá atrás, ¿no es así, dama? ¿Piensa que Dios la va a sanar? La dama detrás de usted con presión arterial alta. ¿Cree que Dios la va a sanar, dama? Muy bien, póngase de pie y acepte su sanidad. Vaya a casa y sea sanada, en el nombre de Jesucristo.
Tengan fe en Dios.
¿Cree usted, dama? Sí cree. Pero Ud. está tratando de creer por alguien más, ¿no es así? ¿Es eso correcto? Y esa dama no vive aquí, sino que vive en San Petersburgo. ¿Es eso correcto? Y ella tiene… tiene cáncer en el seno. El doctor le ha sacado uno de sus senos. Ella está sufriendo terriblemente. ¿No es eso correcto? Ofrezcamos una oración por ella mientras sostengo su mano.

82 Dios Todopoderoso, Tú que estás por esta nación, por todo este mundo, por todo el universo, oro para que venga Tu poder sobre la mujer y que ella sea sanada y libertada en el nombre de Jesucristo. Amén. No solo lo de ella, pero su problema se ha ido, también. Ahora siga su camino y sea feliz. Diga: “Gracias a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

83 ¿Cree Ud. señor? [“Sí, señor”] Creo eso. Por supuesto usted tiene artritis para empezar. ¿Es eso cierto? Sí señor, lo tiene. Otra cosa, Ud. tiene una condición asmática. [“Eso es correcto”] ¿Es eso correcto? Tiene un niño que también es asmático, ¿no es así? [“Correcto”] Uh-huh. Está orando por su alma, él no está lo suficientemente cerca de Dios. ¿Es eso cierto? Ud. tiene un nieto también, que tiene asma. ¿Es eso correcto? [“Eso es correcto”] Muy bien, vaya e imponga manos sobre ellos también, y que sanen también. Dios sea con usted.
¿Cree Ud. que cuando mencioné la artritis Dios lo sanó también a usted? Esa es la manera de hacerlo, baje de la plataforma diciendo: “Gracias, Señor Jesús”. Tenga fe.
¿Cree Ud. hermana? Tiene un problema cardíaco, no solo eso, Ud. tiene un tumor, un problema femenino. ¿Cree que Dios la pondrá bien? Dios le bendiga, vaya y que la paz de Dios esté sobre usted y sea sanada.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Veo que está goteando sangre por aquí. Se ve blanca, está goteando y baja sangre. Viene de la mujer anciana. Ella está sentada justo allí. Al lado de ese soldado. Ella tiene anemia. ¿Es eso correcto, dama? Usted está anémica, tiene que ir conmigo con fe al Calvario por una transfusión de sangre para que se recupere. ¿Cree que Él se la dará?

84 Dios Todopoderoso en el Nombre de Jesucristo, que ella sea sanada.
Soldadito hermano, Ud. ha sido muy fiel alrededor de aquí dándole de beber a la gente y cosas como esa. Sus ojos y sus oídos y lo que le ha estado molestando y su condición nerviosa. Usted va a superar eso, no tema. Vaya y que la paz de Dios sea sobre usted. Amén.
¿Le gustaría ir a comer su cena? ¿Recuperarse de ese problema estomacal? Esa ulceración en su estómago. ¿Cree que soy el profeta de Dios? En el Nombre de Jesucristo, vaya a comer su cena y sea sanado. Amén.
Venga. ¿Me cree hermana, como siervo de Dios? ¿Cree que lo que voy a decir es la verdad? Si yo sé lo que está mal con usted ciertamente que conozco la cura. ¿Es eso correcto? Jesucristo es su cura, y es un problema femenino su problema. ¿Es eso correcto? Ahora vaya y acepte la cura y sea sanada, en el Nombre de Jesús.

85 Venga, dama. ¿Cree que soy el profeta de Dios? Seguramente, si sé lo que estaba mal, Dios me dejará saber lo que está mal, me dejará saber la cura. Jesús es la cura, y el problema de riñón era su problema. ¿Es eso correcto? Vaya y acéptelo, es de usted, sea sanada, en el Nombre de Jesucristo.
¿Me cree, señor? ¿Con todo el corazón? También tuvo problemas renales. Y tienes una condición asmática. ¿Es eso correcto? Vaya y acepte su sanidad y sea sanado, en el Nombre de Jesucristo. Tenga fe.
Dios le bendiga, señora. Usted tiene una oportunidad de vivir, y esa oportunidad es Jesucristo. Porque no hay medicina en el mundo que pueda curar los problemas de su corazón, pero Dios sí puede. ¿Lo acepta? En el nombre de Jesucristo, vaya y sea sanada.

86 ¡Aleluya! No piensen que estoy emocionado, yo sé exactamente lo que estoy haciendo. Ahora yo sé exactamente Quien está en este edificio ahora. Sé que es el Hijo de Dios Quien resucitó de los muertos. Y todos estos demonios no pudieran pelear por nada ahora, cada uno de ellos está bajo control. Ahora yo los reto a que crean en Él.
Muy bien, venga, dama. Eso es algo hermoso que trae usted puesto. Usted está sufriendo con un problema nervioso, le causa muchos problemas. ¿No es eso cierto? Eso la ha dejado ahora. Vaya y sea sanada, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Tenga fe en Dios.

87 ¿Quiere superar ese problema de pecho sentada allí mismo, dama? ¿Cree que Dios la sanó? Hace un rato cuando Ud. estaba orando allí, y empezó a llorar, ¿no es así? Esa extraña sensación vino sobre usted. ¿No es eso correcto? Fue cuando Ud. sanó. Yo sabía que Ud. estaba sanada, quería asegurarme de eso. Dios le bendiga ahora, y vaya y sea sana.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
¿Qué piensan atrás en los pasillos, atrás por este lado? Alguien comience a creer mientras está el Espíritu Santo aquí, mientras se está moviendo con Su gran Omnipotente poder. Crean.

88 Venga. Tiene un problema, cree que Dios lo sana de su nerviosismo. Ese nerviosismo que le hizo pensar que tenía problemas cardíacos. Fue el nerviosismo lo que lo hizo. Se ha ido de usted ahora, en el Nombre de Jesucristo, vaya y viva y sirva a Dios con todo tu corazón.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Usted está muy joven para tener artritis. ¿Pero cree que Dios la sanó? Él lo hizo, en el Nombre de Jesucristo. Usted siempre recibe lo que pide.
¿Quiere irse con ese problema femenino? Solo crea en Dios con todo su corazón y puede ser sanada.
Algo sucedió desde este lado. Oh, Cristianos, ¿cuánto más, cuánto más? ¿Por qué se preocupan? ¿Qué los molesta? ¿Qué les preocupa? Nada les puede hacer daño. Si Dios por vosotros, ¿quién contra vosotros?

89 ¿Qué piensa al respecto, jovencita? Dios no la asusta, Él está a su lado ahora mismo. Usted tiene un problema de glándula, ¿no es así? ¿Es eso correcto? ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar? ¿Acaso no es su madre la que está a su lado? ¿Cree que soy Su profeta, hermana? ¿Cree que Él va a sanar a su hija? Usted tiene muchos problemas domésticos también, ¿no es así? ¿Acepta a Jesús como su Mediador? ¿Cree que Él la hará salir bien de todo eso? Usted sabe que yo sé lo que es. Yo simplemente no lo digo ante el público. Ponga sus manos sobre la muchacha allí. Dios ten misericordia, lo ruego, que Tú concedas estas cosas en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Muy bien. ¿Es su paciente? Venga. Lo único que tiene que hacer es creer, tenga fe. Crea en Dios con todo su corazón, Dios lo concederá.

90 Oh, cómo desearía lograr que lo crean. Cómo el Espíritu Santo está clamando dentro de mi corazón ahora. Yo sé que están… Simplemente parece que algo me dice que Uds. no lo están captando bien, amigos. ¡Oh, crean en Dios! Por favor háganlo, les ruego que crean en Él. Cómo Él se está derramando a ustedes, vaciándose Él mismo y vaciándose Él mismo, y Uds. se quedan allí mirando. No miren, crean. Tengan fe. Solo porque yo estaba pasando a esa gente por la línea, por decirles solo una cosa y mi fuerza se me fue. No puedo hablarles. Mientras yo crea que tienen suficiente fe para ser sanados, ¿por qué ahora? Ustedes lo estaban razonando en sus mentes allí arriba. Eso no ayuda. Dio la casualidad que lo capté, entre más hable uno con alguien, más sucede. ¿De qué sirve que esté hablando con la gente? Si están aquí para creer, ellos lo creerán o no lo creerán. Así que no puedo hacer que lo crean.
Si viene una persona a esta plataforma y Dios mismo se revela como Su Hijo resucitado, cada persona que está aquí debiera sobre esas bases, creer inmediatamente. Una cosa como esa sucedería en África, en la India, o algún otro país, y cada persona allí se levantaría y saldría sana. Cada pecador vendría a Cristo llorando. Eso es correcto.
Discúlpeme, señor, no es mi intención ser rudo, yo… Mi corazón está jalando, ¿lo ven? ¿Me cree que soy Su siervo? Yo creo eso. Yo creo eso con todo mi corazón, que Ud. cree eso. Ud. tiene una hernia. ¿Es eso cierto? ¿Acaso no es Ud. una clase de pintor o algo, que pinta? Usted no es de esta región. Usted es del Norte, pero baja acá durante el invierno, al Sur, para pintar. A usted lo crió un ministro, su padre es un ministro. Si no me equivoco, por la manera que se mira él debió haber sido un predicador Metodista. ¿No es eso correcto? Parece que hay una raya negra, algo malo sucedió en su vida. Oh, sí, usted ha estado un tanto enredado. Algo ha estado mal. Una sensación fría, un espíritu oscuro, algo sobre espíritus, o algo sobre un médium o algo por esa línea. [“Sí”] ¿No es eso cierto? [“Eso es correcto”] Luego veo algo oscuro que sucedió, bueno, eran unas olas azules moviéndose, oh, era un niño, o algo. ¿Acaso no perdió a alguien, o un hijo en la Marina? ¿Es eso correcto? ¿Me cree que soy Su profeta? [“¡Sí!”].
Dios Todopoderoso, yo bendigo a este hombre, en el Nombre de Jesucristo, y cualquiera que sea su necesidad, súplesela, y que cada espíritu maligno lo deje, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén. Dios le bendiga mi hermano. Vaya, y que la paz de Dios sea con usted.

91 Tengan fe en Dios.
¿Sobre qué está orando, dama? Mire, Ud. con el rostro inclinado pidiéndole a Dios. Ud. está pensando sobre… Oh, es una… es una niñita. Una pequeña. Es su hija, ¿no es así? Ella tiene algo mal en su oreja. Es un… es como un crecimiento en la oreja de la niña. ¿No es eso correcto? Sí. Es un hongo, es un crecimiento de hongo en su oreja. Ahora mire, aquí viene una raya. Aquí está la niñita. ¿Es eso cierto? ¿Es esa su hija? Ella tiene un crecimiento de hongo en su oreja. Ella es una niñita nerviosa. ¿No es así? Siempre se preocupa y todo por el estilo. Cálmenla, eso la va a dejar. ¡Aleluya!
Venga. Usted jamás se volverá ciego, tendrá su vista y estará sano. ¿Lo cree? Dios le bendiga, yo lo bendigo en el Nombre de Jesús para que lo reciba.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Venga señor, ¿cree con todo su corazón? ¿Cree que ese problema de espalda ya lo dejó? Así es. Dios le bendiga.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.

92 ¿Qué más pudiera hacer nuestro Señor Jesús? ¡Oh, vaya! Me doy cuenta amigos, que no puedo quedarme más tiempo aquí, la cosa entera está llegando a ser como una gran bola de luz. No puedo diferenciar, qué, dónde. Pero con esta expectativa, con esta fe creyendo. Tenga fe en Dios. Acéptelo. Ahora, si creen, entonces actúen en su fe. Actúen en su fe y Dios lo traerá a cumplimiento. ¿No creen Uds. eso? Oh, si tan solo pudiera hacer que ustedes lo atravesaran. Si tan solo atraviesan esa cosita allí, harán que todos sean sanados aún antes que yo llame a otra persona. Si lo hace, amigo. ¿Cómo pueden dudar? Cuando Dios está parado aquí, cuando Dios… No su hermano, yo solo soy un hombre, pero su Salvador está aquí, Un hombre… Nadie podría salir de aquí y decir… si lo hiciera sería un perfecto incrédulo. Ud. no cree en Dios. Cómo pueden, cuando Jesucristo dijo que esto sucedería en los últimos días y ¡está sucediendo aquí mismo! ¿Qué más quieren?
¿Cómo le va, dama? ¿Me cree? No se tiene que levantar de la silla. Míreme y crea que es Su profeta. ¿Es esté su último paciente en la línea?

93 Crea ahora, no dude. Casi el ochenta por ciento de esta audiencia tiene su problema. Usted está nerviosa, preocupada. Lo que le causa eso a usted es el tiempo de la vida, es la menopausia. ¿Es eso correcto? Tiene una sensación muy agotadora. Todo sale mal. Algunas veces piensa que ha perdido su mente. Ese es el diablo diciéndole eso. Es una mentira. Usted va a estar bien, por causa de su actitud hacia el don de Dios, usted vino con reverencia.
¿Cuántas personas de las que están aquí sufren con nerviosismo, levante su mano? Vamos, sean honestos. Todos ustedes pueden ser sanados en este momento. Tan fácil como puede hacerlo una sola mujer, cada uno del resto de ustedes puede. Exactamente correcto, cada uno de Uds. puede ser completamente sanado igual como esta mujer será completamente sanada.

94 Ahora alrededor de ella está una nube oscura. Parece ser así de cuadrada, cuando volteo a verla, va y viene [el Hermano Branham sopla en el micrófono] Ese es un demonio. Y tan pronto… ¿Cómo lo sé? Uno lo puede sentir jalando allá afuera. ¿Qué es? Cada uno de los que están allá que están gritando por ayuda. Y luego yo siento la fe de Uds. creyentes moviéndose, y puede llevarse a cabo, puede llevarse a cabo. Y Satanás gritando: “¡Auxilio! ¡Auxilio!”.
Y la fe de ellos está diciendo: “Puede llevarse a cabo, puede llevarse a cabo”.
Y de esa manera es que sé esas cosas, ¿ven? es a través de un don de Dios. Bueno, seguro, si cualquiera de ustedes suelta su pensamiento, Dios Todopoderoso sanará a cada uno de ustedes. ¿Lo creen?

95 Venga aquí, dama. Nunca la he visto en mi vida, pero esa es la verdad. ¿No es así? Usted se pone muy nerviosa a veces. Se le cayeron unas cosas al piso el otro día, veo que se regresa y las levanta. ¿Es eso correcto? Miren, mientras pueda verlos, simplemente sigue mostrando visiones. De qué sirve estar mostrando visiones cuando Cristo está aquí, ya le probó Sus obras a la gente. ¿No es así? Ahora voy a… ¿Cree que Dios me da la autoridad de quitarle eso a usted? Muy bien, venga aquí y crea.
Dios Todopoderoso, Quien dio a Jesucristo como rescate, esta pobre mujer aquí tiene que pasar por estas sombras, y está parada aquí, con su corazón completamente abatido, Señor. Pero Tú puedes sanarla y a cada uno de los que están aquí. Y ahora, Satanás, tú has hecho el mal, te lo ordeno en el Nombre de Jesucristo, que salgas de la mujer. ¡Apártate de ella, Satanás!
Ahora levante su mano, diga: ¡Alabado sea el Señor!“. [¡Alabado sea el Señor!”] Usted está sanada. [Palabras no claras] Siga, exactamente correcto. Y el resto de Uds. están sanados. Cada uno de Uds. está sanado. ¿Me creen? Pónganse de pie y acéptenlo entonces. Levántense, los reto a que lo hagan. Debe hacerlo ahora. Levante sus manos y alabe a Dios, diga: “Gracias Señor por sanarme”.
La virtud de Dios, eso es, eso está…

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