S.194 54-0302  La Resurrección de La Hija De Jairo 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Resurrección de La Hija De Jairo

Phoenix, Arizona, E.U.A.

54-0302

1 Buenas tardes, amigos. Es un gran privilegio para mí estar aquí esta noche, este valle de la sol, para representar a esta audiencia de creyentes, a Jesucristo, el Hijo de Dios, en la manera de la oración por los enfermos, la manifestación de Su Ser. Y oramos que Dios haga lo excedentemente abundante esta noche, más grande para Su gloria que en otro tiempo en los servicios pasados.
Ciertamente han sido dos días maravillosos de servicios los que ya hemos tenido. Hoy estaba pensando, lo mejor que puedo recordar, la marea del entusiasmo espiritual está aumentando en Phoenix más que en cualquier tiempo que alguna vez haya visto, incluso en el tiempo que estuve aquí primero. ¿Ven?
Al parecer Uds. están al borde de un gran avivamiento. Ruego a Dios que comience ahora. Hay dos grandes lugares destacados en la ciudad esta noche, de los que tengo conocimiento, dos reuniones evangelísticas, muchas iglesias que están orando.

2 Les diré un pequeño secreto. Puede que no lo sepan, pero es la verdad. Hay dos mujeres que están escondidas— mujeres Cristianas. Y no aparecerán hasta el final del servicio; que nunca han comido ni nada; orando por mí en esta plataforma; serán siete días ahí adentro ahora, orando por esta reunión.
Eso es lo que lo hace. Dios bendiga sus almas valerosas: ayunando y orando que Dios nos dé la victoria. Él ciertamente lo hará. Él estará obligado a hacerlo, si sólo le pedimos y creemos que Él lo hará.
Estoy feliz esta noche de tener conmigo otra vez, al Hermano Jack Moore y al Hermano Young Brown, quienes fueron mis primeros asociados al estar aquí en Phoenix la primera vez que vine. Y verdaderamente son dos hermanos valerosos. No digo eso porque están aquí parados. Y Uds. saben que yo lo diría en cualquier momento.
Hombres que han significado mucho para mí en mi vida, para mi carrera espiritual, hombres que creen a Dios en toda su extensión, que creen que Él es capaz y que quiere y que hará cualquier cosa que se necesite ser hecha. Cualquier cosa que Su pueblo desee y pida, Él lo hará— y eso me da mucha consolación.

3 Me pregunto dónde está el pequeño coro Hispano. Le dije al Hermano Moore hoy que ellos cantaron para nosotros la otra noche. Y les digo, claro que nos gustaría conseguir una fotografía de ellos haciendo eso. Les dije que habían aumentado un poco y mejorado en su canto, las muchachitas y los muchachos en el coro. Y es ciertamente maravilloso. Apreciamos eso.
Mientras me traían, justo ahora, el Hermano Moore regresó, dijo: “Acaban de cantar dos damas”, dijo: “sonaban como que uno estaba en el cielo aquí”. Bueno, eso es maravilloso. Cuando llegue al otro lado… siempre le dije a la gente que si quieren buscarme, pues, justo donde las aguas, el mar de la vida sale de debajo del trono, Uds. saben… cuando baja en esta dirección y gira hacia el Este, y justo al otro lado de ese gran banco, el coro angelical está ahí. Ellos cantan todo el tiempo, porque no hay noche. Ellos están cantando: todas estas finas voces de esta tierra que se han juntado; ellos están cantando alabanzas al Cordero sobre Su trono. Yo estaré sentado justo al cruzar al otro lado, escuchándolos. Así que Uds. pueden buscarme justo ahí, es ahí donde Uds. me encontrarán.

4 Sólo quiero sentarme bajo esos árboles perennes y sólo relajarme unos cuantos miles de años, sólo para mirarlo todo. ¿No será eso maravilloso? Eso puede sonar mítico, pero pudiera no ser de esa manera. Pero de todos modos, por la gracia de Dios, yo quiero estar ahí. Sí, yo quiero estar ahí.
Y yo creo que por Su gracia, gracia inmerecida, que tengo de mi propia… eso no es nada de mí mismo, que Él me dio, no por méritos que tuve que presentar, yo estaré ahí. “Porque a los que Él llamó, Él ha escogido. Y a los que Él ha… que Él… A los que Él llamó, Él justificó. Y a los que justificó, Él ha glorificado (ya). Y cuando este tabernáculo terrestre se deshiciere, tenemos uno ya esperando”. Amén.
Justo en la presencia de Sus seres esta noche, a Su vista ya estamos glorificados: “A los que justificó, Él ha (tiempo pasado) glorificado”. Y lo que a Uds. los hace un Cristiano, es porque… y anhelan por esa perfección, es porque la perfección yace justo ahí, ese otro cuerpo glorificado. Cuando esté es desplazado, Uds. se mueven a ese.
¿No es maravilloso? ¿Entonces de qué estamos asustados? Nosotros sólo creemos, y entonces el Maestro de todo eso dijo: “A los que aman al Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. Nada puede dañarnos. Sólo tan pacíficos como niñitos jugando por ahí. Tenemos un Padre Celestial quién cuida sobre nosotros, y lo que sea que Él ve de lo que nosotros tenemos necesidad, Él simplemente nos lo presenta.

5 Solía tener que trabajar por mí mismo. Pero desde que descubrí que Él era mi Padre, pues, Él lo hace por mí. Descubrí esto, en mis veintiún años de experiencia predicando el Evangelio: cualquier trabajo que es demasiado grande para que mi Señor ataque, ¿De qué sirve que yo lo intente? Simplemente se lo dejaré a Él, ¿Ven? Sólo lo encomiendo a Él. Él prometió cuidar de mí. Cuando la oposición venga, simplemente lo encomiendo a Él. Porque Él dijo que Él lo haría por mí. Y si Él no puede hacerlo, no hay necesidad de nosotros intentarlo. Así que sólo vivimos en paz y proseguimos. Él lo ejecuta muy bien. No hay necesidad de ponerse todo preocupado y ansioso al respecto. Pues, Él simplemente va hacer las cosas bien. Amén.
Yo le amo por eso, ¿Uds. no? Leamos un poco de Su preciosa Palabra, de modo que no entre tarde en el servicio esta noche. La razón de que leo de Su Palabra cada vez, es porque yo sé… Para esta audiencia, la compra de Su Sangre: Si yo leo una oración de Su Palabra aquí, si Uds. no obtienen más que eso, Uds. serán bendecidos por venir aquí.

6 Y lo que yo leo aquí es Su Palabra. Ella jamás cambiará; jamás pasará. Está eternamente correcta. La mía puede fallar, porque yo soy un hombre, hablo como cualquier otro hombre, cometo errores y de todo. Pero cuando Él habla, marca Sus palabras; es la verdad, ¿Ven?
Y esta es Su Palabra. Principalmente esta es la base. Y toda iglesia, toda persona nacida de nuevo está edificada sobre este fundamento, Jesucristo, la Principal Piedra del Ángulo. Y Él es la puerta, la puerta de entrada a todas las bendiciones eternas. Él es la puerta, la puerta al redil.
Y esta Biblia es Su Palabra. Y si un hombre, mujer, o quien sea, dice cualquier cosa ser la verdad que es contrario a los contenidos de esta Biblia, está errado. Eso es correcto. Está absolutamente errado. Pero si el hombre habla, y está respaldado por esta Biblia, entonces es la verdad. Toda palabra de ella es la verdad.

7 Y yo he intentado con la ayuda de Dios de hacer el ministerio que el Señor Jesús… para presentarlo a la gente sobre un fundamento sólido, la Palabra eterna de Dios. Tiene que estar aquí.
Si yo vengo y les digo que Dios me dio poder para ir y hacer al ciego ver y al sordo oír, eso sería contrario a Su Palabra, vean. Si yo les dijera que toquen el poste ahí y que Uds. sanarán, eso es contrario a Su Palabra. ¿Ven?
Pero cuando vengo predicando el Evangelio, el Evangelio son las buenas nuevas que Jesús ha venido y nos ha redimido, murió en nuestro lugar, y ha ascendido y se ha sentado a la diestra de la Majestad de Dios, haciendo intercesión sobre nuestra confesión, ese es el Evangelio. ¿Ven? ¿Él está haciendo qué? Intercesión sobre nuestra confesión.

8 Sin importar cuán débil, cuán enfermo, cuán lejos en pecado, cual sea su condición, Él está ahí para hacer intercesión sobre lo que confesamos que Él ha hecho por nosotros. Y cualquier cosa que estaba incluida en la expiación— “Herido fue por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, por Sus llagas fuimos nosotros curados”, cualquiera de esas cosas— aquellos atributos de Su muerte que nosotros tomamos en nuestro corazón y creemos ser la verdad y confesamos que Él lo ha hecho, antes que Él alguna vez… sintamos algo al respecto, Él está delante del Padre para hacerlo correcto, para hacer intercesión.
Si yo estuviera paralítico, y en mi corazón creo que Él me sanó, yo confesaría que fui sano. Si no pudiera mover un músculo y yo lo creyera, yo confesaría que fui sano.
Y entonces conforme… si yo lo digo desde mi corazón, no sólo mentalmente agitado, pero si yo digo eso desde mi corazón, Él está haciendo intercesión delante de Dios sobre mi confesión. Eso es correcto. Y Él tiene que traerlo a cumplimiento. Sólo piensen de eso.

9 Ahora, en Su presencia… vean. Hebreos 3:1 dijo: “Él es el Sumo Sacerdote de nuestro profesión”. Profesar y confesar es la misma palabra. Profesar cualquier cosa o confesar algo; confesar significa: “decir la misma cosa”.
Si Dios dijo “Por Sus llagas fuimos curados”, entonces yo digo: “Por Sus llagas fui curado”. Él dice que Él llevó mis pecados, yo digo: Él llevó mis pecados“. No los tengo ya más; Él los llevó. Él dice que me sanó cuando murió por mí en el Calvario con llagas. Yo diría: ”Él me sanó allá. Yo lo creo ahora mismo y lo acepto“. Eso lo concluye.
Y ahora, sin importar cómo me sienta, cómo se vea… Si yo digo: “Bueno ahora, mire, Ud. dicen que está sano y mire su cuerpo”. Eso no tiene nada que ver con eso, ni una cosa. Dios así lo dijo. No es lo que yo puedo ver; es lo que yo creo.

10 Cuando yo estaba tan enfermo, que ni podía retener un bocado de alimento en mi estómago, los mejores doctores en la nación que me examinaron, dijeron: “Es imposible que él se recupere”. Y yo leía la Palabra de Dios, y le pedí a Dios que me ayudara.
Y comí pan de maíz, frijoles, y cebollas. Y tomé un gran bocado, y mi madre se asustó y llamó al doctor. Me los tragué, y cuando los tragué, venían de regreso otra vez. Puse mi mano sobre mi boca. “No, no. No puedes hacer eso. Dios así lo dijo”.
Y me lo tragué de nuevo; regresó; me lo tragué de nuevo, sólo seguí hasta que se quedó abajo. Me conseguí otro bocado y seguí de esa manera. Día tras día, caminando calle abajo y tener que sostener mi mano contra mi estómago, estaba doliéndome mucho, alabando a Dios por mi sanidad. Lágrimas corriendo de mis ojos y tal sufrimiento… sufriendo tanto.
Algunos de ellos decían: “¿Cómo se siente, Sr. Branham?”
Yo decía: “Simplemente maravilloso. Alabado el Señor. Estoy sano”.
“¿Estás sanado?”
Yo decía: “Sí, señor. Alabado el Señor, estoy sano”. Como la hiel. ¿Por qué?

11 Alguien dijo: “Ud. mintió, Hermano Branham”. No, jamás. Yo creo que cuando Jesús murió, Él me sanó. Y yo lo acepté. Tenía que ser de esa manera. Yo no estaba confesando lo que sentía; yo estaba confesando lo que creía. Yo creía que Su Palabra era eternamente la verdad; ella no pudiera pasar. Era absolutamente la verdad. Y mis sentimientos no tenían nada que ver con eso. Eso es correcto.
De esa manera lo acepté a Él para mi salvación. No soy salvo esta noche porque me sienta feliz. Esa no es la razón por la que soy salvo. No soy salvo porque grité. No soy salvo porque hablé en lenguas. Eso no me hace salvo. Yo soy salvo esta noche, porque cumplí con las condiciones de Su Biblia. Eso es correcto.
Dios así lo dijo, y esa es mi fe. Yo creo que soy salvo porque yo he hecho lo que Él dijo. Jesús dijo: “Cualquiera que oiga… El que oye Mis palabras y cree al que me envió tiene vida eterna y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”. Yo lo creo. Yo lo acepto sobre esas bases. Eso lo concluye. Yo soy salvo.
Satanás pudiera darme mil excusas con mis sentimientos. Un borracho pudiera venir y decir: “Yo me siento tan bien como Uds”. Él probablemente lo haga. Pero él no tiene la fe en la cosa que yo tengo, ¿Ven? Yo soy salvo, porque— no porque me sienta así. Yo soy salvo porque he cumplido los requisitos de Dios. Y Uds. son sanos de la misma manera.

12 Como siempre he citado esta pequeña historia, una de las cosas más grandes… los enemigos que Dios tiene— o, la raza humana tiene (y de Dios… todo enemigo suyo es Su enemigo, por supuesto) es la vista y el tiempo. Un hombre dijo: “Muéstreme, yo lo creeré. No puedo creerlo a menos que lo vea”. Ver es creer; Uds. han oído eso. Sólo déjenme mostrarles qué error es ese. (Venga aquí, Hermano Brown). Permítanme mostrarles un error.
Un hombre parado delante de mí, un poco más alto que lo que yo soy, con un traje y corbata azul. ¿Cuántos creen eso? Seguro, todo el que puede ver sabe que es verdad. Ahora, de esa manera sé que él está aquí. Bueno, yo sé que él está ahí ahora, y yo no puedo verlo. Entonces ver no es creer, ¿O sí? ¿Cómo sé que él está ahí? Puedo sentirlo; ¿Es eso correcto? Entonces ver no es creer. ¿Quieren discutir conmigo que él no está ahí?
Tengo tanta confianza que él está ahí, si él estuviera… Como si yo lo estuviera mirando, ¿Ven? Porque él está ahí; yo lo sentí.
Ahora es imposible para mí sentirlo, él está fuera de mi alcance. Pero él está ahí porque yo lo veo. (Gracias). Ver, probar, sentir, oler y oír; Dios le dio al hombre esas cosas para contactar su hogar terrenal. Pero por la fe Uds. creen en Dios.

13 Ahora, ¿Qué es fe? “Fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven”. Uds. dirán: “Esa camisa es blanca”. Sí. Bueno ahora, si su fe dice que Uds. van a ser sanados (Tan seguro como que Uds…. esto es verdad para Uds. y tan verdadero que su vista dice que es blanco) no hay necesidad de que se ore por eso; Uds. ya están sanados. Eso es. Pueden irse a casa. Uds. se van a recuperar, no pueden evitarlo, ¿ven?
No es sólo emocional; no es algo místico. Es un hecho, la verdad. La vista fallará. La fe… Todo lo demás fallará excepto la fe. La fe no puede fallar. (¿Ven?), porque eso entra en las esferas sobrenaturales y no puede fallar.
Ahora, el Señor les bendiga. Mediten en estas cosas mientras leo un capítulo de la Biblia aquí y quizás pasados unos momentos, por los quince minutos o algo. Entonces tendremos la línea de oración. Mantengan sus mentes en esto: La Palabra de Dios jamás fallará.
Sin importar cómo Uds…. Si Uds. aceptaron muerte ahí sentados, lisiados en esa silla… Si Uds. aceptan las enseñanzas del Señor Jesús y lo aceptan a Él como su Sanador, y si Ud. sale esta noche de aquí en esa silla, (la misma cosa), eso no tendrá ni una cosa que ver con eso: Ud. todavía se pondrá bien. Tiene que.

14 Mucha gente piensa que los síntomas… Cuando ven los síntomas: eso es a lo que ellos miran. Ud. no puede ser salvo en base a lo que ve. Ud. tiene que ser salvo en base a lo que cree. ¿Es eso correcto? Ud. no es salvo por sentimientos; Ud. no es sano por sentimientos.
Pues, cuando al principio fui convertido y recibí el Espíritu Santo, el diablo me golpeó más duro de lo que jamás lo hizo. Yo todavía creí que tenía el Espíritu Santo, porque yo había cumplido con los requisitos de Dios. Y Dios me dio el Espíritu Santo y yo sé que Él lo hizo, ¿Ven?
Ahora, esa es la misma cosa. Ahora, tomemos, por ejemplo, como un individuo en la Biblia… (Yo les daré sólo esto antes que leamos). Hubo un hombre en la Biblia quien realmente tenía un horrible caso de síntomas. Y ese fue un individuo llamado Jonás. El Señor le dijo que hiciera algo y él no lo hizo, entonces él se descarrió. Y salió al mar, y el mar estaba rugiendo y actuando así, y el barco estaba a punto de hundirse porque había un ministro descarriado en el barco.

15 Y él confesó que él era el culpable; no quiso que la congregación entera pereciera con él. Así que amarraron sus manos detrás de él y lo tiraron del barco. Dios estaba determinado a tener Su Palabra predicada igual. Y ahí estaba un gran pez, o una ballena, se tragó a Jonás.
Y el pez, cuando merodea por las aguas hasta que encuentra su alimento, entonces desciende al fondo y descansa sus aletas en el fondo del mar. Alimenten a su peces dorados y obsérvenlos hacer lo mismo.
Bueno, ahora, miren ahora a este predicador. Él estaba en un mar tormentoso, descarriado, las manos atadas detrás de él, en el vientre de una ballena, en lo profundo del mar. Hablar acerca de síntomas, él los tenía. Si miraba en esta dirección, era vientre de ballena. Miraba hacia atrás de esta manera, era el vientre de una ballena. Quizás sentado, ahí abajo en ese vientre de la ballena. Y las algas enrolladas alrededor de su cuello en el vómito de la ballena. Donde sea que miraba era el vientre de una ballena. Él está mucho peor que cualquiera aquí dentro esta noche. Bueno, él miró todo eso, pero ¿Qué dijo? “Son vanidades ilusorias”. Él dijo: “Jehová, una vez más miraré hacia Tu templo”.

16 Porque cuando Salomón dedicó el templo, y la Columna de Fuego entró detrás de ese templo y se estableció; Salomón le pidió a Dios que si Su pueblo se metía en dificultades en cualquier lugar y miraren hacia ese templo y oraren, que Él escuchase desde el cielo entonces.
Y Jonás creyó que Dios oyó la oración de Salomón. ¿Y saben qué? Dios lo mantuvo vivo por tres días y noches y lo trajo de regreso y lo soltó, y lo puso en Nínive para predicar el Evangelio.
Ahora Jonás, bajo esas circunstancias, pudo rehusar ver al vientre de la ballena, pudo rehusar ver su condición descarriada, pero con fe miró más allá de ese mar tormentoso, su condición descarriada, la profundidad del agua, la ballena, sus condiciones y donde estaba, y decir: “Miraré hacia Tu santo templo”. Y Dios lo liberó sobre esa fe en ese templo terrenal, ¿Cuánto más deberían Uds. — esta noche, rehusar ver su problema estomacal, problema cardíaco, sea lo que sea, y mirar más allá del velo allá, donde Jesucristo se sienta a la diestra de la Majestad de Dios, con Sus vestidos sangrientos meciéndoles de atrás hacia adelante, haciendo intercesiones sobre su confesión. ¡Vaya!
Sólo rehúsen ver algo de eso. El diablo se los trajo. Sólo tírenlo de regreso directo en su cara y aléjense de ahí. Sólo rechacen tenerlo. Eso es lo que tenemos que hacer. ¿Es correcto eso?

17 En la Escritura ahora, en Lucas el capítulo 8 y el verso 50.
Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.
Inclinemos nuestras cabezas mientras hablamos al Autor de esta Escritura.
Bondadoso Padre Celestial, nos acercamos a Ti en el Nombre de Tu amado Hijo, Jesús, para agradecerte por las bendiciones que Tú nos has dado, a nosotros gente indigna. Y Tú nos has redimido completamente por gracia. Por elección de Dios no has llamado dentro de esta esperanza que esta noche tenemos en Cristo Jesús.
Y te agradecemos por ello. Y ahora, mientras nos reunimos aquí esta noche en esta gran y preciosa ciudad, rogamos que desciendas en nuestros medios. No hay edificio digno sobre la tierra para que entres. No hay gente digna para que les hables. Pero Tú no has considerado eso.
Tú has venido a los más pobres, al bajo, el ignorante, los desechados, y te agradecemos, porque estamos muy contentos de que eres un Dios así. ¿Qué pudiéramos hacer si fueses arrogante e indiferente? Pero Tú no eres esa clase de Padre. Tú eres dulce y amoroso, perdonador, y eso sólo nos hace amarte tanto más.
Ahora, Padre, Tú no nos muerdes con la crueldad de una serpiente, pero nos amas como el amor que sólo un Padre puede amar. Perdónanos, Señor, todos somos culpables de pecado e indiferencia hacia Ti. Y permite que Tu Sangre expíe para nosotros esta noche.
Y en estas pocas palabras siguientes, circuncida los labios del orador y los corazones de los oyentes, que Jesucristo sea exaltado delante de la audiencia, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

18 Nuestro texto esta noche se trata, por supuesto, con La Resurrección de la Hija de Jairo.
Nuestro bondadoso, amoroso Salvador había gastado mucho tiempo justo antes de esto. Él estaba todo el tiempo ocupado, yendo de lugar a lugar, cruzando mares, aquietando olas, dándoles mente cabal a los maniáticos, Él siempre estaba ocupado en los negocios del Padre. Él era un Hijo muy humilde en obediencia aún hasta la muerte.
La noche antes de eso, o dos, Él había cruzado el mar, y los discípulos habían estado muy agobiados; y Él había aquietado el mar para ellos, cruzaron todo el camino hasta Gadara, donde había un maniático, aprovechando la oportunidad de cruzar el mar tempestuoso, cuando los diablos del mar juraron que lo ahogarían esa noche.
Pero Él fue hasta allá por el clamor de una persona. Un pobre maniático que perdió su mente, quizás un buen hombre una vez, caminaba íntegro delante de Dios pero probablemente se metió con la compañía equivocada. Pudo ser que comenzó a beber o algo, perdió su mente. Y vivía en los sepulcros, donde viven los demonios. Lo amarraban con cadenas, y él tenía poderes sobrenaturales: Él rompía esas cadenas y saltaba sobre los hombres y los golpeaba y los mataba si podía, cuando pasaban por ahí.
Y ese pobre individuo quizás tenía alguna madre canosa en alguna parte, orando por él. Jesús cruzó el mar todo el trayecto hasta Gadara, para hacer misericordia a un hombre.
Él hará la misma cosa esta noche. Donde un alma humilde esté llamando por Él, Él cruzará mares o dejará los cielos para responder esa oración. Es el mismo Jesús ayer, hoy, y por los siglos.

19 Él fue a un monte antes de ese tiempo, y Él vigiló a la barquilla mientras iba mar adentro. Los discípulos habían dejado la rivera. Y partieron sin Él. Ellos se metieron en problemas.
Uds. saben, ¿Observaron eso alguna vez? Si Uds. y yo nos vamos sin Jesús, nos vamos a meter en problemas también. El diablo va a poner una trampa para nosotros tan pronto como salgamos de debajo ese amparo de Su protección.
El diablo puso una trampa para Él… para los discípulos. Pero aquí está la parte preciosa, aunque ellos habían partido sin Él, Él escaló sobre la montaña y estuvo observándolos. Me gusta eso.
Él escaló sobre las murallas de la gloria esta noche, observándonos. Su ojo está sobre el pájaro, y yo sé que Él me vigila. Él dijo que ni siquiera un pájaro podía caer a la tierra sin que el Padre lo sepa.
¿Cuánto más sabe Él que este hombre está en una silla de ruedas y ese bebito postrado ahí, la dama sentada aquí sufriendo con cáncer, y demás? Cómo conoce Él esas cosas, sabe todas las cosas. Él está tan interesado como puede estar. Él sabe todas las cosas.

20 Y entonces cuando Él llego a ellos… Nos vamos a dar cuenta que al otro lado, ahí está un pequeño individuo llamado Jairo. Y él era un hombrecito bueno. Yo creo que Jairo era un creyente secreto. Él no quería que la gente supiera al respecto.
Hay muchas personas así en Phoenix esta noche, que estuvieran justo aquí en esta reunión si el pastor no los echara de la iglesia el domingo, por venir. Eso es correcto. Ellos lo creen, pero tienen miedo.
Jairo también creía, pero tenía miedo. Él creía. Cuando oyó acerca de Jesús, la cosa que era hecha, Él era diferente de cualquier otro hombre. Él sabía que era el Siervo de Dios, el Hijo de Dios. Él sabía que Él tenía que ser más que un hombre. Y él creyó el ministerio, aunque él estaba todo atado con una organización que ni se podía mover. Pues ellos estrictamente dijeron que cualquier hombre que oyera a este fanático simplemente podría tomar sus papeles de la iglesia y seguir, porque Uds. serán echados de la sinagoga, considerado un hereje.
Así que Uds. saben, cualquiera que es profundamente sincero como Jairo, algunas veces Dios tiene que obrar cosas para hacerles ser un creyente y salir y confesar algunas cosas. ¿No creen eso? Él lo hace.

21 Él tenía una hijita, y ella tenía como doce años. Ella cayó enferma. Como la mayoría de los hombres harían, ellos llamaron al doctor, me supongo. Y el doctor miró a la niña y dijo: “Bueno, quizás le daré una dosis de medicina”. Y al día siguiente regresó, y la niña estaba peor y se ponía peor todo el tiempo. Me imagino a Jairo, bien abajo en lo profundo de su alma, pensó: ¿Me pregunto dónde está Jesús? Si tengo que traerlo, Uds. saben…
De esa manera es que piensa mucha gente. Eso es correcto. “Yo lo creo realmente, pero mi prestigio social, simplemente no puedo confesarlo de esa manera”. El mundo está lleno de ellos esta noche. Mirando a los hombres, temerosos de los hombres. “No teman a los hombres quienes pueden matar el cuerpo, sino temed a Aquel que puede matar ambos, el cuerpo y el alma”. Que no les interese lo que diga la gente.

22 Hay mucha gente en la ciudad esta noche, dando vueltas en un gran y buen auto Cadillac y cosas, hoy en día en lo que es llamado en los rangos sociales del mundo, quienes amarían estar disfrutando la experiencia de algunas de estas pobres queridas personas sentadas aquí esta noche, tal vez ni siquiera sepan de dónde vendrá su comida de mañana. A ellos les gustaría hacerlo. Pero por sus posiciones sociales…
Vean la maldición que es el dinero, y las riquezas. No me sorprende porqué dijo Jesús: “Difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos”. Como el camello pasando a través del ojo de la aguja, tiene que soltar sus cargas y ponerse de rodillas y arrastrarse por debajo. Él no puede llegar ahí, sino que tiene que descargarse primero.

23 Jairo… Finalmente la hora llegó cuando el doctor salió y le dijo a Jairo, dijo: “Jairo, tú eres un sacerdote aquí en el templo y un hombre fino. Me agradas, y yo he sido tu médico por muchos años (Quizás él diría estas palabras), pero odio decirte, pero tu hija va a morir”.
“¡Oh Dios mío! ¿Va a morir?”
“Sí”.
Y toda la gente comenzó a llorar.
Ahora, la hora de actuar llegó, no: “Espera hasta ver a Jesús de nuevo”, o “Espera hasta un tiempo más conveniente”, o “Alguna noche me escabulliré y le escucharé”. Pero la hora de actuar llegó.
Si alguna vez hubo una hora de actuar, es ahora. La hora de la medianoche ha llegado. Uds. tienen que actuar. “Tengo que llegar a Él”.
Quizás ya alguien les ha dicho que Jesús viene. ¿Les ha dicho alguien eso alguna vez? “Jesús viene”. A la misma hora, Él estaba cruzando el mar, llegando a él. Dios siempre pone a Sus hombres ahí justo en el momento correcto, si uno le cree. ¿Es correcto eso?

24 Así que puedo verlo tomar su pequeño abrigo, y echárselo encima, bajar su sombrero o lo que sea que tuviera, y salir calle abajo. Puedo oír decir a algunos de sus miembros: “¿Dónde vas?”
“Voy a buscar a Jesús”.
“Bueno ahora, mira aquí. No deshonres a nuestra iglesia, perdiendo el tiempo con tal fanático como ese. ¿Sabes que el sumo sacerdote ha dicho que echará a todos esos? Ahora, en el próximo consejo general, te vamos a echar de la iglesia”. Eso todavía existe. “En nuestra próxima reunión, nos aseguraremos de tener otro pastor. Nosotros no podemos soportar esa clase de cosas en nuestra iglesia”.
Pero Jairo tenía una necesidad. Su bebé estaba postrada muriendo. El doctor había hecho todo lo que podía. Él debía contactar a Dios. Cuando un hombre se desespera de esa manera, él va a hallar algo. ¡Aleluya!
Eso es a donde tuve que llegar una vez.
Un momento desesperado, cuando los de Mayo [Clínica Mayo-Trad.] me examinó en la cara y dijo: “´Él tiene unos cuantos minutos para vivir”. Me desesperé. Y lo hallé a Él. No estoy condenando a Jairo; yo soy uno con él. Estoy tan contento de que lo encontré a Él. Eso es correcto.

25 Cuando el pequeño Jairo salió calle abajo, a él no le importó si lo echaban del concilio o lo que fuera… Vaya, esperen: Yo creo que hay una organización Pentecostal llamado Concilio. No me refiero a ese concilio, pero me refiero a cualquier concilio, el que sea. Sí, señor.
Muy bien. Él dijo ahora… Él salió. No le importó si perdía su iglesia, si perdía cada amigo que tenía. Él tenía una alternativa, esa era encontrar a Jesús. Alguien le dijo que Jesús venía, así que fue a averiguar.
Y veo a la vieja barquilla, o el botecito, y los discípulos remando, Jesús sentado en la parte posterior con Su cabeza inclinada. Se adentraron entre los mimbres y oigo mimbres partirse mientras el botecito llegaba a la orilla. Y Simón Pedro saltó y agarró la cuerda y la amarró alrededor de un poste en alguna parte.

26 Una mujer se sentó sobre la colina, tejiendo. Dijo: “Me pregunto qué es todo el desaliento, ¿de que se trata todo el trastorno allá abajo?” Ella miró hacia abajo.
Algunos de ellos dijeron: “¿Conocen a ese Sanador? Él vino a nuestra ciudad. Ese es Él allá abajo. No vayan allá abajo ahora”. Pero esa pobre mujercita había tenido un flujo de sangre durante muchos años. Ella había vendido todo lo que ella tenía, se lo había dado a los doctores y ninguno de ellos pudo ayudarla. Ellos no pudieron detener el flujo de sangre.
Ella dijo: “Si ese hombre es el Hijo de Dios, quien reclama ser, no tendré que hacer que ore por mí. Yo iré allí y sólo tocaré el borde de Su manto, y seré sana”. Eso es correcto. “Sólo tocaré Su vestidura, y yo seré sana”. En otras palabras: “Si yo puedo hacer alguna clase de contacto, seré sana”.
Y la veo venir, el rostro pálido, marchito, dejó su costura. Y aquí viene bajando la colina. Ahí se paró el sacerdote diciendo: “¿Dónde vas?”
“Voy a conocer a este Hombre, Jesús”.
“¿Te das cuenta que te echaremos de la iglesia?”
“No me importa”. Y allá fue, justo en medio de ellos.

27 Aquí se paró otro hombre diciendo: “¿Sabía Ud. que los días de los milagros han pasado? ¿No sabe que soy un maestro de la Escritura? No hemos tenido milagros desde la muerte del último profeta. Bueno, no tenemos milagros. Esos días han pasado. Moisés hizo milagros, pero este sujeto es simplemente un fanático. Sólo es un montón de psicología. Eso es todo lo que es”.
Sólo puedo verla; ellos dijeron: “Tú no puede ir”. Puedo verla bajar su cabeza, y sólo la veo agachar su cabecita, y sólo arrastrarse entre sus piernas, y seguir adelante de todos modos. Ella quería llegar a Jesús. Pues dijo: “Si puedo llegar a Él, lo tocaré, y seré sana”. Eso es todo. Eso es algo. Y allá fue ella.
Jesús: Todos alrededor de Él de esa manera, y ella se arrastró detrás de Él y tocó Su manto. Y cuando tocó Su manto, Él se detuvo, miró alrededor sobre la audiencia: “Algo sucedió”. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
Él hará la misma cosa aquí. Sólo tóquenlo una vez y vean.
Miró alrededor, dijo: “Hija, tu fe te ha salvado”. Amén. Esto no está oculto; está en la Biblia, ¿Ven? “Tu fe te ha salvado”. Y la mujer sintió en su cuerpo que el flujo de sangre se había detenido—cesado.

28 El pequeño Jairo lo había encontrado y dicho: “Maestro, mi niñita está postrada al borde de la muerte. ¿No vendrás a sanarla?”
Y Él dijo: “Yo iré”.
Dijo: “Ven, pon Tus manos sobre ella”.
Ahora, ese fue su punto de contacto, imponer manos. La mujer, su punto de contacto fue tocar Su manto. “Conforme a tu fe, te sea hecho”.
Aquí va él. Ellos caminan juntos. Y me imagino al corazoncito de Jairo latiendo pesado de todos modos. Miró alrededor y vio quienes estaban alrededor. Todos ellos parados alrededor, diciendo: “¿No es ese Jairo? ¿No es ese nuestro… uno de nuestros pastores locales aquí en la ciudad? Pues, aquí está él teniendo un… De seguro ha venido por su hija, porque hemos oído que ella ha estado enferma hace tiempo. Esperen hasta el siguiente concilio, vamos a enderezar a ese tipo. Lo vamos a echar. Le vamos a enseñar cómo creer a estos fanáticos. Mmm, hmm. Nos vamos a encargar de él”.

29 Y puedo ver al pequeño Jairo, a él no le importaba. Él ya había contactado a Jesús. Una vez el hombre contacta a Jesús, él es un hombre diferente. Eso es correcto. Oh, él estaba sonriendo. A él no le importaba. Ahí estaban todos los sacerdotes. “Buenas tardes, hermanos”. Siguió andando. A él no le importó. Ni una pizca de rojo en su rostro. Él había contactado a Jesús. Miro y vio a Jesús: “Todo está bien ahora. Él está yendo a mi casa”.
Y hermano, cuando Jesús llega a su casa, todo está bien entonces. Amén. Eso es todo. “Viniendo a mi casa”.
Bueno, Satanás siempre hace estas cosas, Uds. saben, así. Y por ese tiempo, aquí viene un individuo bajito, quizás con cenizas sobre su cabeza (lo cual era una señal en aquellos días, en el Oriente, como una señal, un mensaje de pesar), “No molestes más al Maestro. Tú hija ha muerto ya”. Entonces llegó el golpe.
Puedo ver al corazoncito anciano de Jairo omitir un latido. Y miró alrededor y comenzó a gritar. Y miró hacia Jesús; puedo verlo a Él lentamente voltear Su cabeza: “No temas. Cree solamente”. Eso está muy bien. Su corazón comenzó a latir normal otra vez. En cuanto Jesús dijo: “Cree solamente”, eso lo concluyó con él. Él sabía que Él era un creyente. Él se enderezó, tragó unas cuantas veces para lograr que su corazón volviera a su lugar, comenzó a andar. Jesús dijo: “¿No te he dicho que si creyeres, verás la gloria de Dios?” Siguió adelante.

30 Descendió a la casa, y aquí estaba la gente afuera en el patio gritando y alborotando. “Ahí viene nuestro pastor con ese fanático”. Puedo oír algunos de ellos decir: “Si tu médico ha dicho que no hay nada que hacer por la niña, deberías haber sabido no perder el tiempo con esos fanáticos. Si tu doctor dijo que nada puede hacerse, nada puede hacerse”. Pero él estaba equivocado, aunque él había hecho su mejor esfuerzo. Sin denigrarlo. Y muchas veces hoy también está equivocado. Él es sólo un hombre como yo y Ud.
Dijeron: “Si tu médico que la conocía ahora… La muchacha está muerta y está postrada ahí dentro. Y ahora has traído desgracia a su iglesia. La niña está muerta, y ella está postrada ahí dentro. Ahora, tú lo has traído a Él aquí, y ahí está ella muerta, muerta mientras Él venía. Qué desgracia has traído a nuestra iglesia”.
Eso no molestó a Jairo. Él siguió adelante. Jesús había dicho: “Cree solamente”.
“En mi corazón” él dice: “Yo creo. Jesús me dijo que si creía que vería algo. Yo estoy creyendo. Voy a continuar”. Esa es la manera de hacerlo.

31 Puedo ver a algunos de sus vecinos salir corriendo y decir… Pues, ellos querían que se mudara del vecindario, tal vez. Pero él siguió adelante. Ahí la gente…
Y Jesús dijo: “Den paz… o, den lugar. ¿Por qué hacen todo esto? ¿Por qué están gritando y llorando? No hagan eso”. Dijo: “La niña no está muerta; ella duerme”.
Bueno, ellos dijeron: “Ahora sabemos que Él está loco. Ahora sabemos que Él es un fanático. Sabemos que el hombre no sabe de lo que está hablando. Porque nosotros sabemos que ella está muerta. La hemos embalsamado y la pusimos sobre ese sofá, pusimos las flores alrededor de ella. Sabemos que ella está muerta”.
Pero Jesús sabía mejor. Aleluya. No hace ninguna diferencia lo que la gente diga; es lo que Jesús dijo. No hace diferencia lo que mamá dijo; es lo que Jesús dijo. No hace diferencia lo que el pastor dice; es lo que Jesús dijo. No hace diferencia lo que el Hermano Branham dijo; es lo que Jesús dijo. Lo que el médico dijo no hace diferencia; es lo que Jesús dijo. Él dijo: “Sólo creed”.

32 Entonces Jesús los echó a todos fuera de la casa. Uds. saben, esa es una buena lección ahí mismo. Aquellos que no le creyeron fueron puestos afuera. Me imagino que habrá un grupo completo de eso en la resurrección, ¿No lo imaginan así? Él los echó fuera. Dijo:“ Sáquenlos”. Él tomó a los que creían realmente. Puedo ver a Jairo, escabullirse en la esquina y decir: “Ahora, madre, pórtate bien. Este es Él. Este es Aquel del que todos los profetas hablaron. Y Él me dijo que no temiera. Y, madre, en mi corazón desde que lo conocí, algo ha sucedido”.
Puedo oír a mama decir: “¿Sabes qué? Cuando lo vi, algo me sucedió”. Amén. Eso es. Sólo entren en contacto con Él. Eso es todo.
Dijo: “¿Por qué? Los otros no tenían ninguna necesidad. Estos tenían una necesidad. Son sólo aquellos quienes tienen una necesidad los que entran en contacto. Dijo: ”Yo le creo. Nunca le oí decir más que: ´Apartaos. Eso es todo lo que le oí decir. Pero algo… La paz me penetró. Y yo creo contigo“.

33 Puedo ver que Jesús miró alrededor y dijo: “Ahora, papá y mamá, vengan Conmigo. Y Pedro, Jacobo y Juan, vengan, también (fe, esperanza, y caridad). Vengan junto Conmigo”. Y ellos entraron a la habitación, sacó a todos los intrusos. Ahí estaba Él parado y la pared exterior alrededor de Él. “Qué osadía. Ese fanático. Yo soy un sacerdote y Él me echó fuera del edificio”.
Quien Ud. sea no hace diferencia. Ud. es sólo un hombre a la vista de Dios. Eso es todo. Uds. pudieran tener mucho prestigio social y tener DD´s [Doctorados en Divinidad-Trad.] colgados en su nombre, pero eso no le hace más que ese contrabandista de licores que fue convertido hace una hora. Eso es correcto.
Él dijo: “Bueno, miren quien soy. Tengo una posición social. Soy un erudito de la lectura y Él me echó fuera”. Tremenda pared, pero estaba en el exterior.

34 Y Jesús estaba poseído con todas las finas cualidades de Dios. Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo a Sí mismo. Cuando todo había fallado alrededor aquí, Él estaba poseído con un poder que pudo hablar en otra lengua. Él llamó en lenguas desconocidas: “Talita…” de esa manera. Y el alma de esa niña que había navegado hacia la eternidad más allá, regresó dentro de su cuerpo. Aleluya.
La tomó de la mano, (por supuesto, su sangre siendo sacada de ella, estando embalsamada) dijo: “Ella está débil ahora, denle algo de comer”. ¡Oh, vaya! ¡Qué reunión del Espíritu Santo en esa casa!
Veo a los ojos del pequeño Jairo anciano brillando: “¿No te lo dije? ¿No te lo dije?” Dentro de la habitación, en la calle, en todos lados. Le dice a todos: “¿No se los dije?” Vean: “No temas. Solo creed. Todas las cosas son posibles para los que creen”.

35 Sin importar cuáles son las circunstancias, lo que papá diga, lo que mamá diga, nosotros estamos creyendo lo que Dios dijo. Y la Biblia dice en Hebreos 13:8 que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¿Es correcto eso? Entonces si Él es el mismo, Él no puede ser un Cristo muerto y ser como Él fue entonces. Entonces si Él está vivo, Él caminó en las costas de Galilea. Él estaba vivo. Él no sólo caminó en las costas de Galilea, Él caminó en Galilea, como lo hizo en las costas.
Bueno, Él se ha levantado de entre los muertos, y Él vive esta noche, no sólo en forma física aquí sobre la tierra, sino en forma espiritual, el Espíritu Santo. Él fue manifestado en carne con el fin de quitar el pecado. Pero “Un poco”, Él dijo: “y el mundo no Me verá más. (Me´ Pronombre, pronombre personal). Aún un poco y el mundo, (eso es el incrédulo, como fue alrededor de la casa de Jairo aquel día) No Me verá más. Mas vosotros Me veréis…” ¿Quién es vosotros? La iglesia.
Pues, Uds. dicen, “Sus discípulos”, Oh, no. “Vosotros Me veréis”. (Escuchen el resto de eso) porque Yo (Otro pronombre personal) estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin del mundo“.
Ese grupo de personas se ha ido hace dos mil años, pero Él aún está en este grupo de personas. Y cuando este grupo fenezca, Él estará en otro grupo de personas. ¿Es eso correcto? Él será el mismo ayer, hoy, y por los siglos.

36 Uds. pueden tocarlo al punto que se voltee. ¿Es eso correcto? Él es el mismo Señor Jesús. Él es el mismo Aquel que dijo: “Sólo creed”. Incluso en la cara de la muerte, Él dijo: “Sólo creed”. ¿Creer qué? Creer por los imposibles. El médico ha dicho… La niña, ella pudiera haber muerto con cáncer, por todo lo que sé. No pudiera decirles de qué murió pero ella estaba muerta. No importa de qué murió, ella estaba muerta.
La niña ya estaba… Tan pronto como alguien muere, embalsaman su cuerpo inmediatamente, los toman y los sepultan como una o dos horas más tarde. Y luego desde la distancia, cuanto más Jesús tenía que venir, probablemente habían pasado más de un par de horas desde que ella murió. Y cuando Jesús llegó a ella, donde estaba postrada ahí, Jairo tenía que creer por lo imposible.
Pero lo imposible se derrite como una bola de nieve en una estufa al rojo vivo cuando Jesucristo habla. Sus temores simplemente se calman. El corazón de Jairo latió estable mientras caminaba ahí sabiendo que Cristo le decía estas palabras y él creía.

37 Pedro le preguntó a Él una noche, dijo: “Si eres Tú, manda que vaya a Ti sobre las aguas”.
Jesús dijo: “Ven”. Eso es todo lo que Pedro tenía que oír: “Ven”. Él saltó fuera del bote y comenzó a correr para encontrarlo. E incluso en su camino, cuando el temor llegó, él vio las enormes olas, grandes crestas reventando probablemente tan altas como este edificio, él se atemorizó. Y tan pronto como se asustó…
Vean, él quitó su mente de lo que Cristo dijo: “Ven”. Él se atemorizó. Él puso sus ojos sobre los síntomas y él comenzó a hundirse.
Ahora, tomen esto en su corazón esta noche, que Jesús dijo esto: “Todo lo que deseéis, cuando oréis, creed que los recibiréis, y os vendrá. Les será dado”. Y Él dijo: “Si fuere levantado, a todos atraeré a Mí mismo. Las cosas que yo hago, vosotros también haréis, y mayores, porque yo voy a Mi Padre”. Él no reclamó ser un sanador. Él sólo reclamó hacer sólo como Dios le mostraba por visión.
Jesús habló y dijo que no hacía nada sin que el Padre le mostrara primero qué hacer. El hombre no puede mentir pues Él era Dios, ¿Ven? Él dijo, en San Juan 5:19: “De cierto, de cierto te digo, nada hace el Hijo de Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre: eso hace el Hijo juntamente”.
Bueno, si el Hijo ha resucitado y dicho: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin del mundo”, entonces el Hijo de Dios vive en Su iglesia para obrar las mismas cosas que Él hizo cuando Él estuvo en la tierra.
Si Él viniera esta noche y bendijera nuestra reunión esta noche y obrara las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿Lo aceptarán como su Salvador y como su Sanador? Que Dios les bendiga mientras le hablamos en oración. (Si la hermana desea venir al órgano).
Aquí están algunos pañuelos por los que orar. Ahora, con unanimidad, inclinemos nuestras cabezas delante del Hacedor.

38 Bondadoso Padre Celestial, nos acercamos a Ti para darte gracias por esta Palabra escrita, para darnos cuenta que un sacrificio supremo ha sido pagado para que podamos tener esta Palabra esta noche. Es el Libro más perseguido en todo el mundo y sin embargo el más vendido de toda la literatura que alguna vez fue escrito. Es el único Libro absoluto que cada palabra es infalible.
Y creemos estas cosas, con todo nuestro corazón. En el contenido de este Libro está escrito, que tomaron del cuerpo de San Pablo pañuelos y delantales para el enfermo. Y los espíritus malignos salían de ellos, y las enfermedades, y ellos eran sanados. Porque vieron que Pablo fue enviado de Ti. Ellos vieron que él veía visiones, y lo que él decía venía a suceder, y ellos le creyeron. Y ellos creían que todo lo que tocara era bendecido. Y tomaron de su cuerpo, pañuelos y delantales.
Amado Dios, mientras esta Biblia se lea aquí en la tierra, creo que habrá alguien que tendrá esa clase de fe. Y esta noche, estoy agradecido de estar hablándole a un grupo de esas personas que lo creen así de igual hoy. Y yo impongo manos sobre estos pañuelos, porque la gente los ha traído en fe.

39 Nos damos cuenta, que nosotros no somos San Pablo, pero Tú todavía eres el mismo Jesús. Y eras Tú, Señor, a quien miraba la gente, en Tu siervo, Pablo el apóstol. Las manos de Pablo eran como la de cualquier otro. Pero sus respetos a Ti eran a través de él, sabiendo que Tú fuiste escogido, que él fue escogido por Ti, y ellos temían a Dios.
Y ahora ruego, que bendigas estos pañuelos y cuando los impongan sobre los enfermos y afligidos, que el espíritu malo salgo de la gente. Esa pobre madre esperando esta noche, y ese bebito enfermo, esperando por estos pañuelos… Cuando sea puesto sobre ellos, que se levanten y sean sanos.
Envía el Espíritu Santo, Señor. Que Él venga en nuestros medios, ahora mismo, y se reproduzca a nosotros los creyentes esta noche, no porque Él tenga que hacerlo, sino como una confirmación de Su Palabra, la cual creemos que dice: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis”. Que Él venga esta noche y confirme esa Palabra con señales y maravillas, grandes milagros sobresalientes.
Que Él quien se paró junto a Pablo y Silas, se pare esta noche junto a nosotros, extendiendo Sus grandes brazos de gloria sobre este edificio. Y que el poder de Dios atrape a todo corazón, ahora mismo. Y que no haya un débil entre nosotros cuando nos vayamos. Mientras nos vamos, que digamos como aquellos de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros?” Haz algo como hiciste esa noche.
Tú hiciste algo en una manera que hiciste, y ningún otro hombre pudo hacerlo sólo de la manera que Tú hiciste, partiendo el pan.

40 Y ahora, Padre, en esta línea de oración esta noche, haz algo que ellos sepan que ningún otro hombre puede hacer sino Tú. Y entonces nos iremos con la misma bendición, para regocijarnos, para unirnos con el resto de la gente en esta ciudad y decir: “Nuestros corazones ardían en nosotros”.
“Venid, ved a un hombre que me dijo todo lo que he hecho”, como la mujer Samaritana. E inclinaremos nuestras cabezas y te daremos alabanzas. Porque lo pedimos en el Nombre de Tú amado Hijo, Jesús. Amén.

41 ¿Qué tarjeta de oración me dijiste? M. Esa es la misma que tuvimos anoche, todavía estamos en M esta noche. Creo que tuvimos la parte final de ellas anoche, si recuerdo bien. La parte final de las M.
No pensé, o al menos me dijeron… cuando dejo el edificio, esa unción, y Uds… no hay necesidad de que intente explicarlo, simplemente no hay manera de hacerlo. Uno sólo sienten como que es— que está saliendo del mundo en alguna parte; y no puede caminar y…
“Oh”, Uds. dicen: “Hermano Branham, yo no creo eso”. Yo sé que hay un poco de duda sobre eso, pero eso no lo cambia ni un poco; sigue igual. Quiero preguntarles algo. Cuando hago esas declaraciones, yo— siento que la gente se pregunta sobre eso. Ellos… Miren, todos los profetas, videntes, poetas, gente inspirada, siempre son considerados por el mundo: neuróticos.
Creo que Stephen Foster fue el más grande escritor de canciones folclóricas que los Estados Unidos jamás tuvieron. Muchos de Uds. conocen la literatura de Stephen Foster: “Los Viejos Amigos en Casa”, “Rio Suwannee”, “Mi Viejo Hogar de Kentucky”. Ese viejo hogar de Kentucky es sólo al cruzar el rio hasta donde vivo.
Un día sentado ahí, no hace mucho tiempo, en este escritorio dónde… valorado, me olvido, a cuántos miles de dólares hace años, donde él escribió esa famosa canción: “Mi Viejo Hogar de Kentucky”, Yo estuve sentado ahí mirando a su fotografía, y se supone que fue un Ángel que lo tocó, que le dio la inspiración— un hombre de apariencia fina.
En el hotel Suwannee, no hace mucho, cuando con estuve con E. Stanley Jones, allá en Florida, yo estuve pensando la misma cosa. Pensé: “Sr. Foster, Ud. lo tenía en la cabeza pero no en el corazón”. Él se levantaba en la inspiración. Él nació bajo esa señal de ser un escritor. Uds. no pueden hacerlo. Es un don de Dios.

42 Entonces cuando la inspiración estaba sobre él, él escribía canciones. Entonces cuando lo dejaba, sin conocer a Dios a la manera de salvación y poder, él salía de eso, y él no sabía qué hacer. Él salía y se emborrachaba.
Y finalmente, él salió de debajo de eso un día e hizo que un sirviente le trajera una hoja de afeitar y cometió suicidio.
No hace mucho, cuando el Hermano Moore… no estoy seguro… Creo que el Hermano Moore… Sí. El Hermano Moore estaba conmigo en Inglaterra. Nos paramos junto a la tumba de William Cowper, ese famoso poeta que escribió ese precioso himno:
Hay una fuente llena de Sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
Cuando los pecadores se sumergen debajo de ese raudal,
Pierden todas sus manchas de culpa.
Cuando él escribió ese canto, él salió de la inspiración, él trató de hallar un río para cometer suicidio. Él no sabía dónde estaba. En Inglaterra, y él estaba catalogado como un neurótico. Eso eran los poetas.

43 Miren a los profetas. Miren a Jonás de quien hablábamos hace unos momentos. Después que fue mantenido vivo en ese vientre de la ballena por tres días y noches, llegó a Nínive y caminó a través de esa calle, dando su profecía a una ciudad del tamaño de Saint Louis, Missouri… y él dio su profecía con tal fuerza, hasta que pusieron cilicio sobre sus animales y se arrepintieron. Subió sobre la colina y se sentó bajo un arbolito, y cuando la inspiración lo dejó, él oró para que Dios le quitara su vida. Él no sabía dónde estaba.
Miren a Elías, quien subió sobre el Monte Carmelo y retó a la nación entera: “Venid, probad quien es Dios”. Y se paró ahí sobre esa montaña aquel día y se rio de los profetas de Balaam. Salió por ahí y dijo: “Señor Dios de Abraham, Isaac, y de Israel, sea hoy conocido que Tú eres Dios y yo soy Tu siervo”.
Y el fuego de Dios cayó y lamió el agua y tomó el sacrificio. Entonces se paró ahí mismo e inclinó su cabecita entre su cuerpo huesudo y oró, y Dios envió lluvia en el mismo día. Cuando no había llovido por tres años y seis meses. Ni siquiera el rocío había caído.

44 Y ahora, miren. ¡Qué hombre poderoso! Y entonces el corrió al desierto a la amenaza de una mujer, y vagó en ese desierto por cuarenta días y noches. Y cuando Dios lo halló, él se había retraído en una cueva en alguna parte. ¿Es eso correcto?
Dijo: “¿Qué haces aquí, Elías?”
Ahí lo tienen. Así que no les sorprenda. Sólo recuerden que estoy tratando de basar estas cosas sobre la Escritura, entonces Uds. sabrán que lo que les estoy diciendo, todo es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Está basado en la Escritura. ¿Ven?
Así que no ha sido enseñado por los teólogos, por supuesto, pero el Espíritu Santo lo está enseñando ahora (¿Ven?), al pueblo. Ellos los están buscando en sus corazones. Que el Señor les bendiga.

45 Veamos. Sólo hemos estado llamando como quince personas a la vez, hasta veinte. Sólo llamemos esta noche, M…. Comencemos hacia atrás… hacia atrás al primero. Comencemos en el veinte. Comencemos en el veinte esta noche. Quien tiene M-20, ¿Tarjeta de oración M-20? Muy bien dama, venga aquí.
M-21, 22, levante su mano. ¿M-22? ¿Está aquí la tarjeta M-22? Gracias, señor, muy amable. M-23, ¿23? ¿Está aquí M-23? ¿Levantaría su mano, M-23? Gracias. 24, M-24, ¿Levantaría su mano? Muy bien. M-25, ¿Levantaría su mano? M-25. 26, muy bien. ¿27, 28, 29, 30, M-30? Sí. (¿No ven a M… M-30… lo tiene?) ¿30, 31, 32, 33, 34, 35? (¿Cuántos números? ¿Quince? Creo que estaría bien).
Ahora, las tarjetas de oración son repartidas dos veces al día: repartidas una vez en la tarde a las tres en punto (entre las dos y media, me supongo, y las tres), y la próxima es dada entre las seis y las siete en la noche. Vengan por sus tarjetas de oración a una de esas horas.

46 Estas personas viniendo a la plataforma para que se ore por ellos, no hay ni una pizca de seguridad de que ellos serán sanados. Dios y su fe tiene que… En cuanto a sanidad, si Uds. me creen ser siervo de Dios, yo les digo esto y escuchen atentamente: Toda persona en este edificio está sana ahora— Yo baso eso en “ASÍ DICE EL SEÑOR”, en cuanto a Dios concierne. Y todo pecador aquí es salvo ahora mismo, y lo ha sido desde que ha pecado. Pero jamás le hará ningún bien ya sea, para su sanidad o su salvación, hasta que Uds. le acepten como su propiedad personal. Entonces entra en efecto.
Cuando pongo mi nombre en un pedazo de… sobre un título de propiedad que todos Uds… que alguien me diera, eso llega a ser legalmente mío entonces. Y Jesucristo le ha dado a cada uno de Uds. esta noche, a toda persona aquí adentro, a todo creyente aquí, una chequera. Y al pie, tiene Su Nombre firmado en eso. Sólo llénenlo, y envíenlo esta noche, y vean si Él lo reconocerá. No tengan temor. No tengan temor. Los cajeros están un poco ocupados a veces, pero ellos harán eso.

47 Sólo recientemente (Mientras están preparando la fila por allá), yo estaba orando por una mujer; dos mujeres, eran. Ahora, ¿Puedo tener su atención mientras les digo esto, de modo que lo entiendan? Y una mujer vino… Ahora, observen lo que Él dice. Después de una o dos personas, llego a estar como subconsciente. Yo sé que estoy aquí pero no sólo… Es… Ni siquiera intentaré de explicarlo, porque uno no puede. Pero de todos modos, se le dijo a la mujer que tenía un severo problema estomacal.
Y ahora observen; yo les pudiera decir: “Vayan…” (Después que he salido de la visión) decir: “Vaya y que el Señor les bendiga”. Ese soy yo diciendo eso. “Vaya y que Jesucristo le sane”. Eso es… Algunas veces lo veo ponerse oscuro alrededor de la persona, y yo sé que es muerte sobre ellos, y ellos van a morir. Yo jamás les digo eso, no a menos que sea guiado a decirles.
Porque aunque Dios pueda pronunciar muerte sobre esas personas, sin embargo sus oraciones pueden cambiar eso. Quiero ver si dirían “amén” a eso. Lo hizo una vez.

48 Hay un profeta llamado Isaías, que subió y le dijo a Ezequías que “ASÍ DICE EL SEÑOR, tú vas a morir ahí mismo. No saldrás de esa cama”. Y Ezequías volteó su rostro a la pared, y lloró amargamente, y dijo: “Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de Ti con íntegro corazón”. Y él quería quince años de extensión. Y el profeta…
Ahora, ¿Por qué no habló Dios… por qué no hablo Dios a Ezequías? Él era el hombre más grande en todo el reino de Israel. ¿Es eso correcto? Él era un rey. ¿Y creen Uds. que él le estaba hablando a Jehová? La Biblia dice que sí. ¿Por qué Dios no le respondió? Dios tiene maneras de hacer las cosas.
En lugar de decirle a Ezequías… Ezequías parado cara a cara con Jehová, diciendo: “Jehová, si me escatimas por quince años… considérame, ¿Lo harás?” Con lágrimas bajando por sus mejillas. “Yo sé que Tu profeta acaba de venir a decirme que yo iba a morir. De modo que sé que es un profeta, y yo sé que lo que él dice es Tu Palabra. Y ruego que me escatimes, porque tengo algo que quiero hacer por Tu reino”, y así por el estilo, y lo razonó con Él, como lo haría con cualquier hombre.
Y Dios, en lugar de responder al rey sobre Su pueblo, Él detuvo al profeta. Dijo: “Ve, dile que le oído”.

49 ¿Se imaginan a Isaías regresando a través de esa multitud? Aquí vino Isaías caminando de los… Ahí estaban los dignatarios parados alrededor de la puerta. “¿Qué hay, gran profeta de Dios? ¿Qué hay con nuestro rey?”
“ASÍ DICE EL SEÑOR, él va a morir”. Eso lo concluye.
Sale aquí a las puertas y sale, al lado de ella parados los soldados“. ¿Qué dices, profeta? ¿Qué hay de nuestro rey?”
“ASÍ DICE EL SEÑOR, su rey va a morir”.
Sale a la gente pobre parada a la puerta. “Oh, gran profeta ¿Qué dice el Señor acerca de nuestro rey?”
“ASÍ DICE EL SEÑOR, su rey va a morir”. Él tenía “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Y entonces Dios le dijo, dijo: “Regresa de inmediato y diles que él no va a morir”. ¿Qué sucedió? Oración. El arma más poderosa que fue alguna puesta en alguien.
Puedo ver a Isaías regresar diciendo: “Perdónenme, él va a vivir. ASÍ DICE EL SEÑOR, él va a vivir. ´ASÍ DICE EL SEÑOR´” ¿Qué lo hizo? La oración cambia las cosas. ¿Es eso correcto?

50 Muchas veces en la plataforma, lo veo ponerse oscuro, yo sólo digo: “Siga adelante, el Señor le bendiga”. ¿ven? “Que el Señor le sane”. Pero cuando lo oyen decir: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, márquenlo en su cuaderno. Vean lo que sucede.
Vean, no tengo manera… Él dijo eso. Cuando estoy hablando, no soy yo. Bajo la inspiración. No soy yo; es Él, la Columna de fuego que Uds. han visto en la foto.
A esa mujer se le dijo, con este problema estomacal… (¿Listos? Sólo un momento). La mujer que se le dijo del problema estomacal: “ASÍ DICE EL SEÑOR, Ud. va a ser sana. Vaya y coma”.

51 Y una mujer vino detrás de ella, que tenía una hinchazón en su garganta. Y le dijo exactamente lo mismo: Ella iba a ser sanada. La mujer, cuando ella dejó la plataforma, ella sentía su hinchazón. Todavía estaba allí. Ella bajó de la plataforma regocijándose. Ella dijo: “Si Dios puede inspirar a esa persona a decirme lo que había en mi vida, no me atreveré a descreer que lo que él dijo no vendrá a suceder”. Eso es correcto.
La Biblia dijo: “Vé”. ¿Y qué no más? “Vé” ¿Y qué? “No peques más”. ¿Qué es pecado? Incredulidad. “Vé y no peques más, para que no te venga una cosa peor”. Asi que ni siquiera venga en la línea de oración si no están listos para creer, ¿Ven? “Vé y no peques más para que no te venga una cosa peor”.

52 La mujer se fue a casa. Ella intentó comer, y cada vez que comía, eso sólo la quemaba. No podía hacerlo. Las semanas pasaron, seis semanas o más. Ella todavía estaba creyendo.
Y una mañana, sus hijos se fueron todos a la escuela, y ella se puso muy hambrienta, y ella tomó un pedazo de tostada y se la comió. No se regresó. Ella pensó, eso es extraño. Un sentimiento muy raro vino sobre ella. Comió algo de avena. No se regresó, entonces se tomó una taza de café. También se mantuvo quieto.
Pues, ella se sintió tan bien, ella dijo: “Yo creo que iré y le diré a mi vecina”. Y fue calle abajo con su pequeño chal sobre ella, y una mujercita como en sus treintas. Y corrió para decirle a la mujer, dijo: “¡Oh, hermana!” Ella comenzó a decirle cuando… para decirle lo que pasó, y cuando ella tocó a la puerta, oyó a alguien gritando.
Y ella abrió la puerta y entró corriendo, y ahí estaba la mujer parada en el piso gritando al tope de su voz. La hinchazón acababa de dejar su garganta. Y descubrieron…

53 Y ellas me siguieron a una reunión en Chicago y se pararon y testificaron, dijeron: “¿Qué pasó, Hermano Branham?”
“Pues”, yo dije: “¿No saben que a veces cuando Uds. oran, los Ángeles de Dios no pueden llegar a Uds. en ese momento?” Daniel oró una vez por veintiún días antes que Ángel pudiera llegar a él. ¿Es eso correcto? Pero cuando Dios había dicho algo, tiene que llegar a suceder.
¿Qué fue? El Ángel del Señor conocía a aquellas personas, sabían lo que Dios había decretado, Y Él pasaba a través de ese vecindario en ese momento, a la búsqueda de esas mujeres, llevando a cabo lo que Él dijo que llegaría a suceder. ¿Qué si ellas hubieran descreído? ¿Qué si ellas hubieran perdido su fe? ¡Crean! Sin importar lo que venga o vaya, crean de todos modos. Ahora, si yo digo la verdad, Dios testificará de la verdad. Dios jamás testificará de un error. Siempre testificará de la verdad.

54 Entonces, que el Señor les bendiga mientras una vez más… Cantemos esto lentamente, de esta manera, no: “Sólo Creed”. Levantemos nuestras manos y digamos: “Ahora, yo creo”. Todos juntos ahora.
Ahora creo yo, ahora creo yo;
Todo es posible, ahora, creo yo;
Ahora, creo yo, ahora, creo yo,
Todo es posible, ahora, creo yo.
Concédelo Señor, ahora mismo, que la Palabra de Dios sea cumplida, la cual fue hablada por nuestro Señor: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis; y mayores que estas haréis, porque Yo voy al Padre”. En el Nombre de Jesús pido esto. Amén.
Ahora, sean reverentes. No se estén moviendo. Y sólo hagan como se les diga. Recuerden eso. No soy responsable por los críticos. Cualquier cosa que le pase al crítico, no soy responsable. A un creyente Cristiano, sí, lo soy.
Ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, tomo todo espíritu aquí bajo mi control para la gloria de Dios.

55 Ahora, hasta dónde sé, no hay una persona en la fila de oración que conozca o que haya visto alguna vez en mi vida. No conozco a nadie allí del que sepa algo. ¿Cuántos hay aquí que están enfermos esta noche, que no tienen una tarjeta de oración, y aun así quieren que Dios lo sane? Levanten su mano. Es sólo… Pues, es simplemente en todos lados.
Ahora, la cosa que les pido que hagan es creer esto: Crean que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y lo que Él hizo entonces, las cosas que Él hizo entonces, Él prometió que ellas seguirían a Su iglesia hasta que Él regrese de nuevo. Y crean que yo estoy aquí esta noche como Su siervo, no digno, gracia inmerecida, es por lo que estoy aquí esta noche. Pero por gracia soberana y elección de Dios, Dios me ha enviado como un testigo de la resurrección de Jesucristo. Entonces crean a Él.
Y si una palabra que yo diga, si yo he dicho la verdad, Dios testificará de la verdad. Eso es correcto.

56 Ahora, yo debo hablar a la mujer. Porque hay espíritu todo alrededor. Y yo estoy consciente ahora que la unción del Espíritu Santo está cerca de donde estoy parado. El Ángel de Dios que Uds. ven en la imagen aquí, está muy cerca de donde estoy ahora mismo.
Y ahora, si Jesús de Nazaret estuviera aquí parado con estas ropas puestas, ¿Pudiera Él sanar a alguien? No. Lo único que Él pudiera hacer, diría: “Yo te sané cuando morí por ti. Yo hice todo lo que pude ahí mismo”.
Pero ahora, para esta mujer, si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos— para esta mujer aquí— Él le hablaría, como lo hizo con la mujer en el pozo.

57 ¿Para qué creen que Jesús le habló a la mujer en el pozo? Para contactar su espíritu. Él dijo: “Dame de beber”.
Ella dijo: “Bueno, no es costumbre que los Judíos le pidan tal cosa a los Samaritanos”.
Dijo: “Pero si supieran con quien hablas, tú Me pedirías a Mí de beber. Yo te daría aguas que no vienes a sacar aquí”.
Y ella dijo: “Pues, el pozo es hondo…”
Y la conversación siguió hasta que Jesús halló donde estaba su problema. Dijo: “Vé, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Correcto. Has tenido cinco”.
Ella corrió, dijo: “Vengan, vean a un Hombre que me ha dicho todo lo que he hecho”. Ella dijo: “Percibo que Tú eres un profeta”. Ella dijo: “El Mesías ha de venir, y Él conocerá estas cosas. Él será capaz de decirnos esas cosas. Yo sé que Tú eres un profeta, pero cuando el Mesías venga, Él nos dirá todas las cosas”.
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.

58 Ahora, si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, y Su unción está con Su iglesia, indigna, sin embargo para cumplir Su Palabra, entonces hablarle sería para contactar su espíritu. ¿Es eso correcto?
Entonces Ud. sabe, hermana, si yo pudiera hacer algo por Ud. para ayudarla y no lo hiciera, yo sería un bruto. Pero la única cosa que yo pudiera hacer sería ayudarle de alguna manera, como, predicar el Evangelio. Esa es la manera…. Dios estableció a algunos para predicar el Evangelio, algunos para enseñar el Evangelio, algunos para tocar música, algunos para ser diáconos, algunos para hablar en lenguas, y algunos para interpretar lenguas, y algunos para orar por los enfermos, y algunos profetas. ¿Es eso correcto? ¿Todos esos son puestos en la iglesia para qué? Para edificar la iglesia, para unir a la iglesia.
Ahora, estamos viviendo en el cierre de la historia de este mundo. La hora está cerca. La dispensación Gentil terminando. Igual como Él hizo cuando los Judíos, Él estaba mostrándoles una gran medida de gracia para ellos, haciendo Su último llamado, de modo que los incrédulos blasfemarán el Espíritu Santo y serán dignos de la condenación que están a punto de recibir.
Pero cuán benditos serán aquellos que se pararán y brillarán más que las estrellas, que creerán en Él y Sus grandes obras de este día.

59 Ahora, no estoy parado aquí para leer su mente, hermana. Sólo estoy parado aquí para ver lo que Él me dirá… Somos extraños, ¿Verdad? Me supongo que esta es nuestra primera vez que alguna vez nos vemos el uno al otro en todo el mundo. No sé nada sobre Ud. y Ud. no sabe nada sobre mí.
Pero ahora, si Jesús se ha levantado de los muertos, entonces si Él estuviera aquí parado (Lo cual así es), pues, Él sabría lo que estuviera mal con Ud., y lo que Ud. ha hecho, y lo que Ud. debería hacer, y lo que fuera. Como Él dijo, a Natanael: “Cuando estabas debajo de la higuera ti ve”. Él lo creyó.
Ahora, si Dios viene aquí a mí, y nosotros perfectos extraños, y dijera algo como eso a través de mí, el mismo Jesús, dijera algo como eso a través de mí, Uds. tendrían que creerle, ¿Cierto? Uds. tendrían que creerle. Bueno, que Él lo conceda.

60 Lo primero, Ud. está… Ud. está sufriendo con una artritis. ¿No es eso correcto? La veo tratar de levantarse, cuando es peor que nunca, en la mañana. Ud. tiene que voltearse de una manera que es fácil, para salir del lado de la cama. La veo moverse. Y Ud. está orando. Ud. trata de orar entonces, rígidamente. Dios bendiga su corazón. Eso es la verdad, ¿No lo es?
Ahora, ese no fui yo. Ese fue Él. Ahora, yo no puedo hacer más al respecto. Ahora, jamás he visto a la mujer, excepto en la visión. Lo mejor que recuerdo de lo que pasó, viendo en la visión, de que ella estaba en una habitación y estaba tratando de salir de la cama, de lado. Y algo mal con ella con rigidez en su cuerpo. Ahora, esa es la verdad.
Ahora, eso sólo es lo que nuestro Maestro dijo a la mujer. Él halló su problema. Ahora, ella tiene que creer. ¿Es correcto eso? Bueno ahora, si yo hablara más con ella, sólo pararme y hablarle un ratito, Él pudiera decir otras cosas. Pero para reservar toda la línea de oración o algo como eso, bueno entonces, eso sólo los debilita más y más.

61 Ahora, sólo es la misma unción, acaba de comenzar a moverse ahora mismo, vean. Sólo le hablaré a ella un minuto. Mire aquí sólo un momento, dama. Quiero hablarle otra vez sólo un momento para la gloria de Dios y ver….
Creo que era como rigidez en su cuerpo, lo que estaba mal con Ud. Ud. es una creyente. Y Ud. está sana de eso. Pero es algo que había tenido…. No. Ud. había estado. Ud. había estado seriamente enferma.
Veo doctores alrededor de Ud., por alguna razón. Es una… es un problema de glándula, un serio… Y los veo alejarse, meneando sus cabezas. Y ellos le han dado un año para vivir. Eso es una… ¿Es eso correcto?, Pero vaya, eso ha sido hace mucho tiempo. Ud. no estaba tan gris como lo está ahora. Y eso era una… Debe haber sido como hace dos años. ¿Es eso correcto? ¿Es eso verdad?
Ud. no es de esta ciudad. Pero es de aquí cerca. Es un lugar dónde…. Tiene algo así como “dale”… Avondale. ¿Es eso correcto? Regrese a Avondale y que sea sana. En el Nombre del Señor Jesucristo, su Maestro.

62 Tengan fe. Crean con todo su corazón; Uds. verán la gloria de Dios. Como dijo Jesús: “¿No te dije cree solamente?”
¿Cómo está? Ahora, este sería un ejemplo perfecto de la repetición de San Juan el capítulo 4, cuando Jesús vino a una mujer Samaritana. Era un asunto racial, como tienen ahora. La Samaritana y los Judíos, como que tenían un asuntito racial como los blancos y de color.
Pero Jesús le hizo a ella saber rápidamente que Dios estaba con aquellos quienes le adoraban a Él en Espíritu y verdad. La pared de separación estaba siendo derribada. Eso es lo que es hoy. Y el mismo Jesús que me salvo les salvó. El mismo cielo está abierto para todas las tribus de la tierra. Eso es correcto. No hay pared media de separación.
Y nos paramos esta noche como fue entonces. Y Uds. se paran… Y yo me paro como Su siervo para representarlo a Él a Uds., a la manera de incrementar su fe por su sanidad. Y yo confío que Dios hará algo que incrementará su fe de modo que sanen y sean restaurados.

63 Pero ahora veo, veo a un muchacho y una muchacha. Es una… Es un hermano y hermana. Y hay algo que les ha sucedido. Ellos están lejos de Ud. Es en una institución. Es una condición mental. Y ellos están en otra región: California. ¿Es correcto eso? Venga aquí.
O Dios, quien creaste los cielos y la tierra, sea conocido esta noche que Tú eres Dios, y ruego que liberarás a estas personas de los poderes de Satanás. Y ruego que lo concedas. Y en el Nombre de Jesucristo, que sea hecho. Amén. Dios le bendiga, hermana. Crea con todo su corazón y tendrá lo que ha pedido. Amén.
Tengan fe en Dios. Crean con todo su corazón y Dios lo concederá.

64 ¿Era ella su amiga que sostuvo su bolso? ¿Qué piensa Ud. sobre eso, dama? ¿Cree que eso es maravilloso? ¿Lo cree? ¿Me cree ser el profeta de Dios? Ud. también está sufriendo, ¿Cierto? Si puedo decirle lo que está mal con Ud., por el poder de Dios, ¿Aceptará al Hijo de Dios como su Sanador? Ud. tiene un problema de la vesícula biliar. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto, levante su mano. Entonces póngase sobre sus pies y sea sana en el Nombre de Jesucristo.
Tengan fe. Jesucristo, el Hijo de Dios se levantó de los muertos. Uds. dicen: “Ud. leyó la mente de esa mujer”. Bueno entonces, Jesús percibió sus pensamientos. Él hizo la misma cosa entonces, ¿Cierto? Amén. Tengan fe en Dios. Crean a Dios.

65 (¿Es este el paciente, Hermano Moore?) Venga aquí, señor. Me supongo que somos extraños el uno al otro. No nos conocemos el uno al otro. Pero Ud. es un creyente; puedo decirlo tan pronto como Ud. llegó aquí. Su fe me está recibiendo. Yo sé que Ud. es un Cristiano.
Si Ud. es un Cristiano y mi hermano, yo soy su hermano por el mismo mérito de gracia: Jesucristo. Si yo pudiera sanarle, yo lo haría. Yo no puedo. Porque eso sólo yace en Jesucristo. Pero como el siervo de Dios, con un don divino que fue ordenado de Dios en… Cuando el mundo comenzó al principio, Dios ordenó que yo debía venir y llevar este Evangelio en este último día. ¿Cree esto? Dios le bendiga.
Ud. también está lejos de casa. Ud. es de California: Long Beach. Y Ud. tiene algo mal con sus pulmones y su hígado. ¿Acaso no tiene un pañuelo que quiere darme de parte de una mujer? Y ella tiene problema cardíaco ¿Cierto? ¿No es Ud. un ministro del Evangelio? Llévele eso a ella en el Nombre de Jesucristo y sea sana. Dios le bendiga.
Tengan fe en Dios. Sólo créanle; Él está aquí, Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos.

66 Hermana, Ud. que acaba de agitar sus manos. Porque Ud. ha sido reverente a Dios, su artritis la ha dejado. Pónganse de pie. Dé un pisotón de arriba abajo. Se ha ido. La rigidez se ha ido de sus piernas. Ud. está sana. Dios le bendiga.
Digamos: “Alabado sea Dios”, y denle alabanzas. Te agradecemos, Padre celestial, por las obras magníficas del Espíritu Santo, el cual está ahora presente para hacer lo excedentemente abundante, más allá de lo que podamos hacer o pensar. Bendito sea Su Nombre. Amén.
Oh, Él es tan maravilloso. Sólo tengan fe. ¿Por qué saltó sólo un minuto, hace un momento, señor? Ud. sabe que fue sanado, ¿Cierto? ¿No es eso correcto? Sí, señor. Eso es correcto. Ud. tenía… Ud. tenía problema estomacal y un problema cardíaco también. ¿No es eso correcto? Si eso es correcto, levante su mano. Él los sanó entonces. Dios les bendiga. Ud. fue sanado. Yo sólo quería confirmárselo. Ahora, puede irse a casa y ser sano. Dios sea con Ud.

67 (¿Es este el paciente? Hermano Moore, discúlpeme, yo…) Muy bien venga, dama. ¿Me cree ser el profeta de Dios… oh oh… siervo, o lo que sea que Ud. quiera llamarlo? Yo sólo soy Su siervo, nada soy. Es sólo Él ahora. Yo soy… Bueno, Él… Es Él.
Y Ud. está consciente de que está en la presencia de Algo. Ud. sabe que no es un hombre. Y si yo pudiera sanarle, yo lo haría. Pero no tengo manera de hacerlo. Pero nuestro Señor Jesucristo tiene una manera de hacerlo. Ahora, mírenme sólo un momento. Y me gusta que Pedro dijo, mientras pasaba por la puerta Hermosa al hombre lisiado: “Míranos”. O, Elías le dijo a Josafat: “Si no fuera por la presencia de Josafat, ni siquiera te miraría”, el rey de Judá—Israel.

68 Ud. ha tenido problemas. Ha tenido una operación. Y eso fue algo en la espalda, como un riñón. Y no fue exitosa. Ellos unieron ese riñón a algo, y todo fue un error. Y el doctor que llevó a cabo eso está en una institución, mentalmente trastornado y acabado. Venga acá.
Gran Dios Jehová, ten misericordia. Ruego que sanes a esta mujer y sanes al médico. Él no pretendía hacerlo, Señor. Oro por ambos, que a través de uno tratando de ayudar al otro. Ahora, Señor, ayúdales a ambos. Y, Satanás, te escondiste del médico pero no puedes esconderte de Dios. Sal de ella. En el Nombre de Jesucristo, que se vaya y sea sana. Dios le bendiga, hermana. Vaya, y… [Palabras ininteligibles- Trad.]
Tengan fe. Sólo oren. Sólo crean. Uds. pueden ver la gloria de Dios.

69 Ud. que levantó su mano allí, señor, inclinándose así, ¿Quiere vencer esa alta presión arterial? ¿Cree que Dios lo va a sanar? ¿Cree que Dios lo ha sanado? Ud. estaba orando entonces, ¿Cierto? Ud. estaba orando para que yo dijera algo de Ud. Él lo oyó. Ud. está sano ahora. Puede irse a casa, sea sano.
La damita ahí también estaba orando, la siguiente ahí. Sí. La que cree ahí, con problemas de pulmón. Él también la sanó, así que puede irse a casa también, sea sana también. Dios le bendiga.
Venga, traiga al hombre. ¿Cómo está Ud. señor? ¿Me supongo que somos extraños, señor? Jamás lo he visto en mi vida, no sé nada de Ud. Sólo somos dos hombres que se han encontrado en el mundo, parados aquí delante de esta audiencia de gente. Y el Dios del cielo nos conoce a ambos. Él nos ha alimentado todos los días de nuestra vida.

70 Si Jesucristo, Su Hijo, se ha levantado de entre los muertos y se ha manifestado y está en Su iglesia para obrar las cosas que Él hizo en los días pasados, entonces si yo estoy testificando la verdad, entonces Él sabe todo sobre Ud. ¿Es eso correcto?
Veo al hombre alejarse de mí. Ud. ha tenido un problema… parálisis en su rostro. Ud. ha tenido eso desde niño. Un muchachito, cabello oscuro: paralizado en el rostro. Ahora Ud. está sufriendo con una úlcera estomacal, que es causada por fumar cigarrillos. Ud. fuma cigarrillos; Ud. no debería hacerlo.
Vaya, por cierto, lo veo con un rosario o… Ud. ha sido un Católico y acaba de ser recientemente convertido; ¿Es eso correcto? Y Ud. está preocupado por su padre y madre; ellos aún son Católicos. Ellos no están aquí, ¿Si? Su madre tiene venas varicosas en sus piernas y su padre tiene problema cardíaco; ¿Es eso correcto? Vaya lléveles el Evangelio en el Nombre de Jesucristo y que ellos sean sanos.

71 Tengan fe. ¿Creen Uds.?
¿Quiere Ud. vencer ese problema del corazón, con sus manos levantadas, esa dama sentada ahí? ¿Sí? Si quiere, póngase de pie.
Muy bien, dama. Ud. sentada junto a ella, Ud. tiene problema estomacal. ¿Quiere Ud. vencer el problema estomacal? Póngase de pie.
¿Quiere el resto de Uds. ser sano? Póngase de pie. Reto a cada uno de Uds. en el Nombre de Jesucristo, pónganse de pie.
O Dios, quien hizo el cielo y la tierra, muestra Tus bendiciones sobre esta audiencia. Yo condeno todo demonio que ha atado a la gente. Sal de ellos en el Nombre de Jesús…

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