OBRAS DEL MENSAJE


¿Ahora Creéis?
Phoenix, Arizona, E.U.A.
54-0307E
1 Gracias, hermano. Buenas tardes, amigos Cristianos, y especialmente buenas tardes a los ministros que se pusieron de pie en ese saludo. El Señor Dios les bendiga, mis hermanos. Yo estoy con Uds. cien por ciento en este Evangelio también.
Y nuestro Hermano Moore me acaba de decir que unos… hay aproximadamente doscientos de ellos aquí tan solo de predicadores del Evangelio en esta noche. Dios les bendiga, mis hermanos y hermanas. Y que el Señor haga que Su gracia brille sobre Uds. y les dé lo mucho más abundantemente sobre todo de lo que puedan hacer o pensar, es mi oración.
Esta es la noche cuando nos reunimos para el cierre de una reunión, lo que siempre es un momento triste, sin embargo es un momento de bendición. Por lo general se llevan a cabo más sanidades en la última noche que el resto de todas las otras noches juntas.
2 Y cuando Uds. estaban cantando ese glorioso canto antiguo hace un momento: Solo Creed, Todo Es Posible, Solo Creed. Yo estaba pensando en eso, en quién escribió ese canto—Paul Rader. ¿Cuántos conocieron a Paul Rader? ¿Alguien conoce a Paul Rader? Claro, un hombre maravilloso.
No hace mucho yo estaba parado exactamente en el lugar donde escribió el canto, y eso estaba llegando a través de las ondas de éter, lo de “Solo Creed” y yo estaba pensando en Paul.
Déjenme decirles, yo soy una persona un tanto temperamental. Y cuando yo escuché eso, y sé que Paul Rader, quizá se sentó en esa misma silla cuando escribió: “Solo Creed”, y ellos me estaban dando la introducción a la plataforma, oh, no pude evitar llorar. Yo simplemente… Algo simplemente goteó en mi corazón.
Paul Rader. Yo estaba pensando, cuando él murió aquí en California, los comentarios que hizo. Él le dijo a un amigo muy personal mío, que es un amigo del alma mío, él dijo: “Hermano, si le hubiera vendido mi mensaje de gracia a los fervientes Pentecostales, en lugar de venir aquí para hacer lo que hice, yo estaría mejor hoy”. Eso es correcto. Yo digo: “Amén”, a eso.
3 Hace un momento estaba hablando con el Hermano Schuller, Jack Schuller, estaba teniendo una reunión aquí. Él dijo: “Hermano Branham”, dijo: “cuando yo entré a Fort Wayne, yo lo seguí a Ud.”.
Yo le dije, dije: “Hermano Jack, yo nunca vengo aquí como su competidor; vengo aquí como su hermano”.
Él dijo: “Pues, escuché lo que Ud. ha estado haciendo allá”. Y dije: “Solo paleando la leña”. Él dijo: “Eso está bien”.
Yo dije: “Bueno, Hermano Schuller, mi ministerio es más para orar por los enfermos”.
Él dijo: “Continué haciéndolo, Hermano Branham”.
Yo dije: “Nosotros, la gente Pentecostal…”.
Él dijo: “Yo también soy Pentecostal”. Él dijo: “¿Qué es una persona Pentecostal, Hermano Branham?: Dijo: ”Es un hombre que es un Metodista ortodoxo, que tiene mucho Espíritu en él“.
Eso es muy bueno. Ja, ja. Eso es bastante acertado.
4 Él dijo: “Cuando Ud. estaba en Fort Wayne”, dijo: “Tan pronto como yo llegué allí…”. Por supuesto, algunos de los formales más secos, Uds. saben, tienen algo que decir después de mi reunión.
Él dijo: “Los hermanos…”. (El hermano Billings y los del templo allí, quienes estaban respaldando mi reunión en donde yo estaba) él dijo: “Ellos fueron para allá y tomaron a una muchacha que era una perfecta maníaca. Ella estaba demente y había salido de las instituciones. La pondrían en una casa, y ella saltaría por la ventana. Una vez ella saltó de una ventana de dos pisos, de una casa de dos pisos, y cayó al patio y se lastimó. Completamente demente, no sabía nada de nada, la trajeron a la reunión y fue perfectamente sana”.
Dijo que él llevó a esa persona directamente a la plataforma y dijo: “Aquí está ella, y no quiero escuchar más críticas sobre el Hermano Branham”. Eso lo concluyó. Eso fue todo. Bueno, eso fue todo. Sí.
Hermanos, hay un gran número de ellos en esas denominaciones que están con nosotros de corazón. Eso es correcto.
5 Y el Hermano Jack Schuller es un buen hombre, Uds. me oyeron decirlo la primera noche que vine aquí. Él me dio una cosita, era su propio lema, así que me imagino que puedo transmitirlo.
Él dijo: “Hermano Branham”, dijo: “sin duda mucha gente habla de su sanidad Divina, orando por los enfermos”. Él dijo: “Ellos hablan de mí sobre dramatizar”, dijo… Me dijo que yo podía transmitir esto, así que lo haré.
Él dijo que no hace mucho alguien dijo: “Jack, ¿por qué no dejas de dramatizar todo eso y todo ese comportamiento, y solamente predicas a Cristo y abandonas eso?”.
Él dijo: “¿Es Ud. un pescador?”
Dijo: “Sí”.
Dijo: “¿Qué usa como carnada, un filete de res?”.
Dijo: “No”.
Dijo: “¿Qué usa Ud.?”. Dijo: “¿Gusanos?”. Él dijo: “¿A Ud. le gustan?”.
Dijo: “No”.
Dijo: “¿Para qué pescas con ellos?”.
Dijo: “Eso es lo que muerden los peces”.
Él dijo: “Eso es lo que pensé”.
Dijo: “Hermano Branham, de esa manera es con su ministerio. Cuando Ud. llega a la ciudad, la gente espera que Ud. ore por los enfermos”. Dijo: “Cuando yo llego a la ciudad, ellos buscan el drama”. Dijo: “No porque nosotros queramos hacerlo, sino porque ese es nuestro ministerio”. Eso es correcto. Quedémonos con ello hasta que Jesús venga. Eso es correcto. Solo manténgase exactamente con eso. Amén.
6 Ahora, a esta reunión. Yo he estado en Phoenix, creo que esta es la tercera o cuarta vez que he llevado a cabo servicios en Phoenix. Pero yo digo esto desde lo más profundo de mi corazón: este ha sido uno de los momentos más agradables en los que me haya quedado en Phoenix. Eso es correcto.
Mi muchacho se acaba de reunir conmigo… El Hermano Sharritt viene a buscarme por la noche y me trae para acá. Billy me encuentra aquí en la puerta y me acompaña hasta aquí. Y hermano, mientras veníamos, estábamos hablando, Billy se encontró conmigo allá y dijo… Yo dije: “Bueno, hijo, ¿qué tal…?”.
Él tenía un pequeño bolso en la mano dijo: “Papá, ellos te han dado una ofrenda de amor”. Yo quiero darles las gracias.
Yo dije: “¿Qué sobre la ofrenda, está ya…? ”Todo está pagado y les sobró algo para canalizarlo a los misioneros. Dios bendiga sus almas valientes. Con lo mejor de mi conocimiento, haré lo mejor que puedo con eso para la edificación del reino de Dios. Les agradezco amablemente, y que Dios les bendiga ricamente, y les recompense a ciento por uno por todo lo que han hecho.
7 Y luego, no quedarán deudas en esta ciudad, y por el estilo, todo quedará saldado. Y nuestra ofrenda misionera, y un par de cientos de dólares, o lo que sea que fue, lo que sobró de la otra, será depositado directamente en la ofrenda misionera. Todo irá para la obra en el extranjero, y sé que les sería de su agrado, que eso es… Y en mi ofrenda de amor, la cantidad que sea, doscientos o trescientos dólares, cuando llegue a casa, o sea lo que sea, las deudas que tenga, yo las pagaré, e iré directamente a otra reunión. Y lo que sobre de eso irá directamente a las misiones extranjeras. Esa es exactamente la verdad, y Dios sabe que eso es verdad. Les agradezco a todos Uds.
Yo quiero decirlo, un saludo, a mis hermanos y hermanas, los patrocinadores de esta reunión, y por la cooperación de estos pastores que han venido y que han puesto no solo su presencia, sino su tiempo y su corazón en la reunión: Uds. han sido maravillosos, mis queridos hermanos y hermanas. Y si nunca nos volvemos a encontrar de este lado del río, nos encontraremos al Otro Lado.
Confío que pronto pueda regresar a Phoenix para una reunión más larga. Hay una cosa que necesitamos aquí en Phoenix, o es un auditorio grande, con capacidad para ocho o diez mil personas o traer una carpa; eso es mejor, y luego quedarnos hasta que termine. Eso es correcto. [La congregación aplaude.] Muchas gracias, muy amables. Eso me hace sentir doblemente bienvenido, y yo lo aprecio. Yo soy su amigo para ayudarles en cualquier momento que pueda.
8 Ahora, a los laicos… No podemos tener una iglesia, a menos que tengamos a los laicos, Uds. saben. El pastor no puede hacerlo todo; tiene que tomar a unos miembros en la iglesia.
Cada uno de Uds. ha ayudado a apoyar esta reunión con sus finanzas. Uds. lo han apoyado con oración. Y esta noche, si el horario funciona de manera normal… Dos mujercitas han estado escondidas durante estos ocho días en la reunión, han estado ayunando y orando por esta reunión. Esa es una de las razones por las que fue un éxito. Eso es correcto. Y confío en que ellas estén aquí esta noche. Eso me lo dijo una autoridad bastante buena, lo cual yo creo que es fidedigno. Así que yo les aprecio hermanas, y yo les aprecio, no solo a ellas, sino a otros que han estado ayunando y orando también, y apoyándome con su maravillosa fe en Jesucristo.
Oh, cuando yo me paro alrededor de un grupo como ese y con ese muro de fe alrededor, uno no se asusta. Les puedo decir eso. Hay algo que se para justo al lado de uno y le hace saber que algo está con uno.
Luego, por soportar esta vieja predicación rústica. Esta predicación mía, es una… No soy un gran predicador; y Uds. incluso se congregaron alrededor de eso, así que yo les agradezco. Esa es demasiada gracia. Yo les aprecio mucho. Quiero agradecer a todos y cada uno de ustedes.
9 Ahora, a otro: este Hermano Bower aquí. Yo nunca lo conocí muy bien, solo por su nombre. Él es uno de los que me llamó. Lo escuché en el desayuno ministerial la otra mañana, lo escuché hablar por primera vez. Y aparte de ser un Cristiano, él es un diplomático. Eso es correcto. Él es un excelente hermano.
No solo eso, sino que conocí allí a otros hermanos y hermanas que son verdaderos hombres y mujeres consagrados de Dios—la mera columna vertebral y corazón de Phoenix. Eso es correcto.
El Hermano Schuller me dijo, hace tres semanas, yo creo, que tuvo a quinientas personas que aceptaron a Cristo. Yo no sé cuántos hemos tenido aquí. Así que, creemos que cuando ambos nos vayamos esta noche, que Phoenix será mejor gracias a la cooperación de todos Uds. con nosotros en estas reuniones de evangelización que se han estado llevando a cabo en Phoenix.
Si Jesús viniera, habría por lo menos mil personas que entrarían que de otra manera no hubieran entrado. Por tanto le damos las gracias al Señor. Los dólares y centavos jamás podrían darle precio a esas almas, ¿no es así? Jamás, jamás. Y Dios nos bendecirá y seguiremos viviendo, como lo hemos hecho con más de lo que teníamos al principio. Ahora, el Señor sea con ustedes.
10 Otra persona que quiero reconocer aquí esta noche, y ese es mi buen amigo John Sharritt. Eso es. [La congregación aplaude.] Gracias. Muchos de Uds. quizá no lo conocen. El hombrecito que se queda atrás sin tener nada que decir. Yo no quise decir un hombrecito. Esos hermanos me corrigieron. Él pesa alrededor de doscientos veinte [99 kg.]. Y yo llamándolo un hombrecito, ¿se pueden imaginar eso?
Bueno, quiero decir que él es tan humilde como un bebé, simplemente un buen hombre. Y su querida y anciana madre de cabello canoso, y a ella, y a su esposa y a sus hijos, los saludamos con un respeto que solo un Cristiano puede hacer. Paz sea en sus hogares a partir de ahora. Ellos nos reciben inmediatamente y nos dan lo mejor que se puede hacer y… Oh, vaya. Yo simplemente no puedo expresar cómo nos sentimos con la familia Sharritt. Dios les bendiga, les dé larga vida.
11 Y muchos de Uds. conocen a John Sharritt, cómo él llegó a ser lo que es ahora, debido a la humildad en su corazón. Cuando un ministro vino aquí y John Sharritt era dueño de una pequeña cabaña como casa, y este ministro no tenía nada, el Señor le dijo que le diera esa casa a ese hombre, era todo lo que él tenía. Y él tomó a su esposa y sus ropas (según lo que entiendo, ahora), y se fue para algún lado; y la puso a ella en un garaje, [espacio destinado a guardar automóviles] y vivía allí y cuidaba de los edificios de alguien y cosas allá arriba, por el alquiler del lugar. Trabajando por aquí, y tuvo que pedir prestado suficiente dinero para entrar en los negocios, de alguien aquí en la ciudad. Y Uds. saben lo que Dios ha hecho por él. Y a él nunca se le infló la cabeza. Él es el mismo querido y viejo hermano Sharritt que solía ser hace mucho tiempo.
Y yo no sé… Espero que él no se enoje conmigo por decir eso. Pero no hace mucho tiempo, ese hombre estaba en las calles de la ciudad, vendiendo manzanas, a cinco centavos la pieza, para cuidar de una madre viuda. Dios bendiga su alma valiente, y que él viva mucho tiempo. Eso es correcto. Y ahora él se está haciendo cargo de muchas madres viudas. Cada una que entra, él las pone en alguna parte y las cuida. Dios las bendiga.
12 Ahora, otra persona que yo quiero reconocer esta noche es… Yo no conozco al hombre; no sé si él tiene un representante aquí o no. Pero es este hombre que tiene ese anuncio luminoso por aquí: The Blakely, creo que se llama. El hombre que tiene ese anuncio luminoso.
Yo nunca oí hablar del hombre. Me imagino que él no sabe nada de nosotros, pero sin embargo con esa cortesía, decimos: “Dios bendiga al Sr. Blakely, y que sus estaciones de servicio permanezcan siempre”. Amén. Gracias. Sr. Blakely, o su representante aquí, sea quien sea, así es como todos nosotros nos sentimos. Si alguna vez yo estoy en Arizona, sé en dónde comprar gasolina. Eso es correcto. Y yo creo que las personas se sienten igual. Cualquiera que tenga un corazón para ayudarnos en este gran tiempo de cruzada, estamos muy felices. Ese no es un comercial, eso no es fingido, eso viene de puro amor de mi corazón para el hombre. Eso es correcto. Eso es correcto.
No hay ni una sola cosa… Él nunca me pidió que dijera una palabra. Él nunca pidió que se dijera algo. Simplemente me siento así al respecto. Eso es correcto. Y de esa manera nos sentimos al respecto, cada uno de nosotros. Alguien que está interesado en nuestro Señor Jesucristo, nosotros estamos interesados en su bienestar. ¿Es correcto eso? Porque él es nuestro hermano. Ahora, oramos para que Dios bendiga a todos.
13 Ahora, lo que sigue es para este estadio aquí, creo que se llama Madison Square Garden. Yo he estado en el Madison Square Garden en Nueva York, un poco más grande, pero no sería más bienvenido. Eso es correcto.
Para el custodio. Hay un hombre que tiene que estar parado aquí en la noche con una linterna. No sé si él tiene el estacionamiento aquí o algo así. Un excelente caballero. Es al único que conozco personalmente que tiene algo que ver con eso. Y a Uds. que están aquí, los guardias, o los empresarios, o lo que sea, que se ocupan de esto, les agradecemos desde lo más profundo de nuestros corazones por abrir sus puertas. Y que cuando Uds. lleguen a la Tierra de Gloria, que Jesucristo le abra a Ud. las puertas y les reciba en Su Reino, es nuestra oración. Dios les bendiga. Si podemos servirles en algo, estaremos encantados de hacerlo.
14 Ahora, esta noche, siendo que es la última noche, y realmente ha sido un servicio de sanidad y un gran placer… Una cosa más que quiero decir antes de partir, también. El Hermano Jack Moore y el Hermano Brown, han estado conmigo en las buenas y malas. Y ellos están aquí conmigo esta noche, y han estado conmigo durante esta reunión. Y yo solo… Oh, yo no sé qué decir acerca de esos hermanos; simplemente son… Bueno, sencillamente somos uno en Cristo Jesús. Eso es.
Y así que, estoy confiando esta noche ahora, que Dios les bendecirá. Que cada uno de Uds. viva, y que yo viva, para vernos nuevamente en una gran reunión en Phoenix, Arizona. Que Dios les bendiga. A los blancos, a los hispanos, a los de color, a los indios, quienquiera que sea, paz sea sobre vosotros. Que Dios les bendiga es mi oración. Amén. [La congregación aplaude.] Gracias, gracias.
15 Ahora, deseo leer algo de la Palabra de nuestro Padre Celestial. Y después, voy a pedir oración por los pañuelos. Hay muchos de ellos aquí. Ahora… Oh, sí, yo acabo de recordar. Mi esposa me dijo también que le diera las gracias a la dama que hizo unos pequeños vestidos indios, uno para cada una de mis hijas y para mi esposa, también. Yo la vestí esta mañana con él y le tomé una foto. Ella es una india ahora. [La congregación se ríe.] Muy bien. Gracias por su amabilidad.
Alguien nos envió un pastel que tenía escrito: “Para los pequeños esquimales y el Hermano Branham”. Gracias.
Alguien le dio a Billy Paul dos dólares para que me los diera. Gracias. Cuando yo me estaba yendo esta tarde, un buen joven vino y dijo: “Hermano Branham, tiene que tomar esto”. Y lo puso en mi mano, eran seis dólares, un billete de cinco dólares y uno de un dólar. Dios le bendiga mi hermano. Y a… todos… si yo he omitido alguno, perdóneme. Yo quisiera mencionarlos a todos.
16 Ahora, en las Escrituras, que se encuentra aquí en el libro de los Hechos… Yo quiero leer primero, y luego, se encuentra en Hechos el segundo capítulo y el versículo 22. Ahora, yo solamente voy a leer y dar un testimonio. Y esta noche, voy a pasar todo mi tiempo en una línea de oración, orando por los enfermos. Quiero llamar a tantos en la plataforma como me sea posible, ver lo que nuestro Señor Jesús hará por nosotros. He estado orando las últimas horas, preguntándole a Dios qué hacer y cómo hacerlo. Y yo quiero, si Dios escucha mi oración, que no haya ni una sola persona enferma en este edificio cuando lo dejen.
Ojalá hubiera alguna manera de que yo pudiera… Nosotros solíamos tener la vieja línea rápida donde habíamos causado que la gente se abarrotara. Yo no sé. Algunos piensan que eso sigue siendo bueno, pero amontona a la gente, y así sucesivamente. Es un contacto personal; eso es correcto.
Pero si solo toman nota de esto, y lo creen con todo su corazón. Ahora, solo haga que eso sea un hecho fundamental, ¿ven? Que lo que ven a nuestro Señor Jesús… No es un hombre, ¿ven?
Y ustedes están sentados en medio de lo mejor que existe de Cristianos, ¿ven? Y están justo donde todas las oraciones están subiendo allí. Justo allí, cuando el Señor se está moviendo aquí sobre la gente. Pues, eso es exactamente lo que hace la sanidad, ¿no es así? Es la esencia misma de la sanidad.
17 Ahora, escuche aquí. Voy a hablar de Jesús, el Hijo de Dios. En el capítulo 2 del libro de los Hechos, en el versículo 22:
Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;
Déjenme darles el discurso de Pedro aquí nuevamente.
Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sois testigos;
¿De quién estaba diciendo eso? De Jesús de Nazaret. Dios lo aprobó, ¿a través de qué? Señales, maravillas y milagros.
18 Ahora, voy a leer lo que Jesús dijo en San Juan 5, comenzando con el versículo 33.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad.
Quiero que se fijen ahora, capten estas palabras atentamente en la lectura de esta Palabra. Justo antes de esto, dijo en el capítulo 30: “Yo puedo…”, versículo 30, más bien.
No puedo Yo hacer nada por Mí mismo; según oigo, así juzgo;… [¿Ven?].
Toda alabanza sea dada al Padre. Ahora, Él dijo: “Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad”.
Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.
Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. [¿En la luz de quién? La luz de Juan. Y en esa luz que él estaba trayendo, vosotros quisisteis regocijaros. Escuchen.]
Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. [Dios vindicándolo a Él. Escuchen].
También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí.
19 Ahora, en el capítulo 16 de San Juan, yo quiero leer un poco más, comenzando con el versículo 28.
Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices.
[Aquí es donde quiero que lleguen ahora]. Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.
Escuchen. Debido a que Jesús sabía estas cosas, y se las dijo a la gente, ellos dijeron: “Ahora, estás hablando de tal manera que podamos entender”.
20 Él supo cuál era el pecado de la mujer. Él supo dónde el pez tenía una moneda en la boca. Cuando Felipe venía… o, Natanael, Él supo dónde estaba él debajo de un árbol, orando antes de que Felipe lo encontrara. Él dijo: “Por esto…”. Eso no es un proverbio. Él dijo: “Por esto creemos que has salido de Dios”.
Vea a Jesús el versículo 31:
Jesús les respondió: ¿Ahora creéis?
Que el Señor añada Su bendición a Su Palabra.
21 Permítanme decir esto, como nuestro Señor lo dijo: “¿Ahora creéis? ¿Ahora Uds…? El Evangelio ha sido predicado; el enfermo ha sido sanado; las señales y maravillas del poder sobrenatural se han movido por la audiencia, realizando cosas que supera cualquier capacidad de la mente humana. Jesucristo probándose Él mismo en la resurrección; el mismo ayer, hoy y por los siglos. Conociendo los pensamientos de la gente: un vidente ciertamente. No solo eso, sino que las almas han sido salvas y han sido llenas con el Espíritu Santo, la confirmación de la Palabra: todas estas cosas juntas, ¿ahora creéis?
¿Creen que Él ha resucitado de los muertos y que vive entre nosotros esta noche, el mismo ayer, hoy y por los siglos? ¿Ahora creen que Él no hace acepción de personas? Él sana a los hispanos, Él sana a los blancos, Él sana al indio. Él le muestra visiones al hispano, al blanco, al indio; a aquellos a quienes Él puede hablar su idioma, aquellos que tienen otro tipo de idioma y aquellos que tienen otro idioma.
Así que Dios es Dios sobre cada persona, cada color, cada raza, cada idioma; Él es Dios: resucitó de entre los muertos; está viviendo entre nosotros; no hace acepción de personas, ni hombres ni mujeres, sino todos en Cristo Jesús. ¡Oh! ¿No es eso hermoso?
22 Aquí esta noche, por fe, yo digo esto: Por fe creo esta noche que Uds. verán visiblemente, en esta audiencia, el mover del mismo Espíritu Santo que estaba sobre Jesucristo, mostrando señales y maravillas—sin lugar a dudas, el mismo Espíritu Santo haciendo las mismas cosas.
Ahora, cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él no reclamó ser un sanador. Él no reclamó ser una gran persona. Él dijo: “Yo… no puedo hacer nada por Mí mismo”. ¿Es correcto eso? “Yo solo hago lo que el Padre me muestra que haga. Lo que veo hacer al Padre, eso hago Yo igualmente”. ¿Es correcto eso?
23 Ahora, ningún profeta ni nadie, ni siquiera el Señor Jesús, nunca, en ningún momento, realizaron un milagro o hicieron algo sin que Dios lo haya mostrado o aconsejado primero.
Vean al gran profeta Elías. Alguien no hace mucho, alguien, y me criticó en el periódico. Y un hombre que estaba conmigo dijo: “Hermano Branham, yo iría allá y pondría una maldición sobre ese periódico”.
Yo dije: “Oh, hermano”. Jesús dijo: “No vengo a destruir a la gente; vengo para salvar a la gente”. Ellos critican, pero eso está bien; eso no me duele. Ese es el mejor cartel que tengo. Eso es correcto.
Obtengo toda esa publicidad gratis; no tenemos que pagar por eso. Porque el dinero que nosotros pagaríamos por eso, se lo llevamos a los misioneros, al extranjero. Vean, eso no duele, eso es bueno. Todos salen a ver de qué se trata todo el problema, y luego nosotros lo obtenemos gratis. Así que ellos simplemente hacen un favor sin saberlo, ¿ven?
24 Entonces él dijo: “Nosotros necesitamos a otro Elías que haya ido al Monte Carmelo y dijo: Ahora lo desafío a que salga y venga aquí.”.
Yo dije: “Espere un minuto, hermano”.
Dijo: “Elías nunca esperó por ninguna visión. Lo único que él hizo fue ir allá y hacerlo”.
Yo dije: “Discúlpeme, hermano. Ud. es un erudito, pero Ud. está muy desviado del camino en eso”.
Cuando Elías llamó aquello ese día en el Monte Carmelo, él colocó esas cosas y fue para allá, y dijo: “Señor, he hecho todo esto por mandato Tuyo. ¿Es eso correcto? Seguro, siempre, ¿ven? ”Por mandato Tuyo“.
25 Jesús dijo: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Yo hago la misma cosa que Él me muestra”. ¿Es eso correcto? San Juan 5:19. Dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo”.
En otras palabras, siempre en lo Sobrenatural. Y ninguna carne puede gloriarse en la Presencia de Dios. Así que nosotros solamente esperamos. Ahora, algunos hombres no ven visiones. Algunos van por inspiración de presentimiento. El Espíritu Santo le dice a un pastor: “Muévete a esta otra iglesia por aquí”. Aunque él no reciba el dinero, pero ellos están en necesidad. “Te quiero allá”. Él no espera una visión, porque ese no es su ministerio. Él simplemente va allá, y Dios obtiene tanto como si fuese una visión. Piensen. Muy bien. Otros se rigen por otra cosa. Pero todo junto es la obra del Espíritu Santo. El Señor les bendiga
26 Ahora, vean Cristianos, mis queridos hijitos en Cristo, mis adorables, detesto tener que dejarlos esta noche. Honestamente, es así. Yo no tengo que decir eso, pero realmente desearía tener un par de semanas más en Phoenix. Pero tengo mis reuniones tan programadas; simplemente empujando un día para allá y para acá… de esa manera.
Al punto que solo tengo que darme prisa, tan rápido como yo pueda llegar a casa, y salgo de inmediato. Yo entraré (si no ocurre nada) en una mañana y saldré inmediatamente esa tarde, ¿ven? comenzando al día siguiente. Así que, Uds. oren por mí, ¿lo harán? Y, tal vez, yo no volveré a verles más, me imagino, hasta que regrese del extranjero. Pero, tal vez esto esté en orden, quizá, para contar esa visión, les prometí que lo haría. Yo lo tengo escrito aquí en la Biblia.
27 Y esto es lo que sucederá: El Ángel del Señor que vino a mí y me dijo que regresara a África. Y Él me sentó en África y me mostró una reunión más grande que la que hubo allí la primera vez.
Luego mientras yo estaba parado allí, pues, otro Ángel descendió de los cielos. Él se veía como alguna clase de vestidura roja. Pero Él estaba por arriba de mí y me volteó hacia el Este. Y yo vi aquí a todas las personas africanas. Las personas africanas son fornidas, de complexión robusta, pero estas eran como personas delgadas. Parecía que tenían… como una manta a su alrededor, y que había sido levantada y acomodada de esta manera. Y yo no pude reconocerlo entonces. Pero, oh, eran muchísimos más de los que hubo de estas personas africanas.
Y este Ángel, por encima de mí, encendió una gran luz oscilante y comenzó a mostrar de esa manera. Y, tan lejos como podía ver, no había más que personas, y estaban sobre colinas y valles, y parecían como indios. Y luego, cuando este Ángel por encima de mí habló con el Ángel que siempre está conmigo, aparte del tipo grande, como de complexión oscura, cabello hasta Sus hombros, con sus brazos cruzados, Él estaba parado aquí a mi lado.
Yo lo escuché a Él cuando le dijo a Este otro que estaba parado a mi lado y la voz era tan fuerte que me sacó la visión, dijo: “Hay trescientos mil de esos en esa reunión”. Registra eso porque es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Su Palabra se cumple.
28 Cuando el arzobispo de la India vino a mi casa recientemente y recibió el Bautismo del Espíritu Santo—el arzobispo Polara—dijo: “Hermano Branham, la forma en que lo están buscando a Ud. allá”, dijo: “Eso significaba convertidos”. Dijo: “Yo le aseguro que habrá entre medio millón y un millón de personas en su congregación”. Él dijo: “Toda la India está esperando”.
Y con esta visión para respaldarlo, observe lo que nuestro Señor hará, ¿ven? Yo estoy esperando medio millón de convertidos en mi viaje. Nosotros vamos a África, a India, a Palestina, a Luxemburgo y Frankfurt, de regreso a Londres, y luego de regreso a casa. Y luego hacia abajo al Sur… Australia, Nueva Zelanda, y allá abajo. Ahora, tal vez, quizá pueda verlos después de que yo regrese del extranjero.
29 Les quiero pedir algo ahora. Cuando el camino se oscurezca en el África y la India… Recuerde, cuando Ud. vaya a la India, solo crea cualquier cosa. Los que hacen trucos, todo tipo de cosas; fue igual en África. No crean que esos brujos no lo retarán a uno. Seguro que lo harán.
Pero nunca me ha tocado ver, cuando media docena se presentaron frente a mí en una ocasión, que Jesucristo, el Hijo de Dios, no entrara allí con poder. Yo nunca he tenido miedo, nunca en mi vida, porque yo sé que fue Él Quien me envió. Depende de Él cuidarme. Eso es correcto, ¿lo ven?
Y cuando el camino se empiece a oscurecer allá, yo cerraré los ojos y recordaré que a través de este hermoso valle soleado de Phoenix, miles de personas están orando por mí. Y yo me sentiré seguro de que sus oraciones me están envolviendo. Y que Dios esté con vosotros.
Si algunos de Uds. pasa hacia a la gloria antes de que nos volvamos a encontrar, Dios sea con Uds. Yo los encontraré allá por la gracia de Dios. En ese gran día en el que no oraremos por los enfermos ni predicaremos el Evangelio; estaremos aclamando las alabanzas del Cordero. Dios les bendiga.
30 Ahora, yo quiero orar y orar por estos pañuelos.
Nuestro bondadoso Padre Celestial, mientras nos hemos reunido aquí en este edificio para la reunión de despedida de esta campaña, oh, gran Jehová Dios, te agradecemos por cada alma que fue salva. Te damos las gracias por cada persona a la que Tú le das el Espíritu Santo; los que renovaron su voto. Te damos las gracias por cada sanidad que Tú le das a la gente.
Viendo los testimonios que llegaron en las cartas desde que comenzó la semana. Después de que ellos se fueron a casa, se dieron cuenta que los tumores ya no estaban, los cánceres habían desaparecido, los médicos los han declarado sanos. Nosotros estamos muy agradecidos, Padre. Y que todos los que hayan entrado incluso por las puertas de la campaña, que todos sean sanados. Concédelo, Señor.
Y ahora, yo ruego que Tú nos bendigas juntos esta noche en el cierre de esta reunión. Y que el Poder de la resurrección de Jesucristo descanse sobre Tu humilde siervo, para que la gente preste atención y sepa que yo les he dicho la verdad, y por esto ellos creerán.
Bendice estos pañuelos, Padre, mientras yo pongo mis manos sobre ellos; personas necesitadas. Solamente mira aquí. Ven, Señor Jesús, y sácanos de esta casa de plagas. Oh, Dios, permite que Tu misericordia sea con esta gente. Algunos de ellos son indios, tal vez, algunos hispanos, algunos blancos, algunos de color. Oh, Dios, donde sea que ellos estén, sean quienes fueren, ellos son Tu pueblo.
Ahora, yo ruego que Tú liberes cada uno de ellos. Que Tu gracia y bendiciones…. Y si he hallado gracia en Tus ojos, responde mi oración, Dios. Y ruego con la más profunda sinceridad que Tú sanes a cada persona que toquen estos pañuelos. Concédelo, Señor. Que se haga para la gloria de Dios, en el Nombre de Su Hijo, Jesucristo. Amén.
Y en la pequeña confusión: si algunos de ellos no reciben sus pañuelos, solo escríbame y yo les enviaré uno. Dios les bendiga.
31 Ahora, solo un testimonio para que podamos comenzar… Yo quiero llamar a todos los que pueda a la plataforma. Me quedan unos diez minutos ahora, hasta que sea tiempo de llamarlos.
Solo un pequeño testimonio… Si Uds. lo han notado, yo no he dado ni un solo testimonio desde que he estado aquí, porque he puesto todo en la predicación de la Palabra. Cuando el Sr. Baxter y la administración están en ocasiones conmigo, ellos son los que predican y yo solo entro y testifico.
Ahora, generalmente, cuando uno está ungido, y se deja el hogar con ese Espíritu sobre uno., cuando uno entra y empieza a predicar, entonces de repente uno está en una actitud diferente. Ahora, después nuevamente, eso obstaculiza un poco la reunión, en cuanto a esa parte. Sin embargo, he apreciado la oportunidad de poder hablarles.
32 Ahora yo quiero dar un testimonio… muchos miles de testimonios. ¡Oh vaya! pues si yo me quedara parado aquí durante las próximas tres semanas, en esta plataforma, cinco horas al día, seguiría testificando de lo que yo he visto hacer a nuestro Señor Jesús. Eso es correcto.
Increíble casi—milagros—cómo Dios ha realizado cosas tan grandiosas. No yo, ahora; cómo Dios lo ha realizado, ¿ven? No hay hombre que pueda realizar estos milagros. Jesús no pudo hacerlos por Sí mismo, solo a medida que Dios le hacía saber cómo hacerlo y qué hacer. Ahora, Dios estaba en Él. Dios fue Quien hizo las obras. Ahora, noten.
Pero ahora, quiero dar un pequeño testimonio, no sé en dónde comenzar. Me estoy preguntando… pasando por mi mente qué decir. Bueno, aquí hay uno. Y luego, solo unos momentos, que percibamos la reunión, luego vamos a llamar la línea de oración.
¿Y podrían Uds., esta noche, con la ayuda de Dios, prometerme que van a añadir cada pizca de fe que puedan en el Calvario esta noche, para su sanidad? Hagan eso.
33 Ahora, yo acabo de dejar Chicago hace unas semanas y regresé a casa. Y estando tan cansado, apenas podía levantarme. Y en casa, benditos sus corazones, la gente viene… Uno no puede rechazarlos cuando uno llega allí. Entonces uno simplemente… simplemente tengo que ministrar mientras estoy allí.
Nosotros no hemos comido ni una sola vez en nuestra casa—llevamos cinco años viviendo allí—con las persianas abiertas. Eso es correcto.
Mi esposa, me imagino que la presentaron esta noche, aquí, lo iban a hacer. Ella tiene treinta y cuatro años y está casi completamente canosa, como se pueden dar cuenta. Si hay algún crédito para darle a la familia Branham, que no sea para mí; dénselo a ella. Ella es la que se ha parado entre la puerta y yo, ayudando a la gente, haciendo todo lo que podemos. Bendito sea su corazón, que Dios le dé una parte en el Reino de Dios.
Solo… Solo un predicador puede darse cuenta de lo que atraviesa la esposa de un predicador. Ud. lo sabe, hermano. Estoy tan contento de que Dios nos dio una ayuda idónea. ¿No es así? Sí señor.
Un hombre que tiene una buena esposa leal debería ser tan fiel y leal con ella. Y la que tiene un buen marido debería ser de la misma manera. Miren el mundo hoy y cómo está en el caos.
34 Entonces cuando nosotros… cuando llego a casa, yo salí con un viejo amigo llamado George Wright. Allá en la región donde la pequeña Georgie Carter… Uds. han escuchado eso en el libro, por supuesto, y el testimonio de ella. La persona más delgada que he visto, y más delgada que Florence Nightingale, cuando ella fue sanada. Pero Georgie era una mujer pequeña para comenzar, ella solo pesaba alrededor de treinta y cinco libras [15.8 kg.]; Uds. han escuchado su testimonio. Permaneció acostada nueve años y ocho meses, y nunca se levantó de la cama.
Y una hora después, ella estaba en el patio alabando, saltando, gritando, dando gloria a Dios. Ella es mi pianista en la iglesia Bautista Milltown en Milltown, Indiana, esta noche. No ha vuelto a estar en cama, solo para ir a dormir por la noche, desde entonces. Había estado postrada allí durante nueve años y ocho meses, ni siquiera se podía mover. Ni siquiera podía levantar su copa de las flemas para escupir en ella. Sus extremidades, hasta sus caderas, no eran ni así de gruesas. Si Ud. hubiera visto ese esqueleto salir de la cama, e ir al jardín, sentarse y bendecir las hojas. Y estaba sentada en el órgano tocando “Jesús Mantenme Cerca De La Cruz”, cuando su padre entró y se desmayó, con un balde de leche en su mano. Correcto.
En ese mismo… Ella iba a una iglesia que creía que los días de los milagros habían pasado. Y ellos dijeron que si yo alguna vez entraba por sus puertas, que ellos serían expulsados de la iglesia; así que a todos se les dijo que no me dejaran entrar. Pero Jesús me envió allí y yo entré. Ella quería que yo lo hiciera, y Dios la sanó. Y ahora toda la familia está llena del Espíritu Santo. Entonces eso es diferente ahora.
35 Entonces, fui a casa del señor Wright, un viejo y querido amigo mío, de setenta y tantos años. Y mi esposa, estando conmigo en la reunión, no sabíamos que existía esta condición. Y así que, cuando yo fui para allá, lo encontré con un coágulo de sangre en la parte posterior de ambas piernas. Y un especialista había estado allá, lejos en el campo donde él vive, y dijo que solo le quedaban unos tres o cuatro días de vida; que el coágulo de sangre era un endurecimiento de las arterias. Tan pronto como… El coágulo de sangre estaba en las articulaciones de sus rodillas, y tan pronto como eso se moviera, se iría su corazón, eso lo mataría instantáneamente. Si se iba a su cerebro, lo paralizaría. Sin esperanza en absoluto: el especialista.
Bueno, sucedió que encontré esa noticia cuando yo entré, y él estaba acostado en la cama con la mano en alto, llorando. Y dijo: “Oh, Hermano Branham, tratamos de contactarlo en Chicago”. Ellos enviaron telegramas, pero nunca los recibí.
Así que yo entré, me postré sobre el anciano, orando, pidiéndole a Dios que lo dejara vivir. Y me quedé allí ese día… unos dos o tres días, orando por el hombre, todos los días. Y yo estaba tratando de relajarme una mañana. Me levantaba, salía, sacaba mi vieja escopeta, subía a la colina y veía si podía asustar un conejo, y volvía a bajar, oraba por él, volvía a salir. Finalmente, la gente comenzó a darse cuenta que yo estaba allí. [Hermano Branham tose.] Discúlpeme. Así que yo volví al día siguiente y había aproximadamente ocho o diez carros llenos estacionados allí. Así que, no pude ir a la casa en ese momento.
36 Así que después al siguiente… Mi esposa me llamó y dijo: “Cariño, detesto llamarte pero”, dijo, “Vas a tener que volver a casa porque una misionera para los judíos”, una mujer Cristiana muy fina, ella vive… va a estar en Palestina al mismo tiempo cuando yo esté allá. Y ella es una mujer muy sobresaliente. Ella es graduada de Moody Bible en Chicago, y una excelente mujer. Una gran creyente en la sanidad Divina. Dios la ha sanado y ha hecho muchas cosas en su familia. Y su hija estaba en el hospital, y los doctores la habían desahuciado, de alguna clase de envenenamiento por el parto, y ella yacía allí, muriéndose.
Así que su Hospital Bautista en Louisville, Kentucky, que es hospital muy grande—se me olvida cuántos cientos de habitaciones tiene—uno de los mejores equipos médicos que hay en la nación, supongo, en este gran hospital.
Muchos de Uds. que están aquí de Louisville saben en dónde está, siendo el Broadway allá arriba. Y así que, ella yacía allí… Y James C. Robertson, un gran abogado Cristiano, conocido internacionalmente, muy amigo de… [Palabras inciertas]… en Inglaterra, que me estará llevando a Inglaterra esta vez, como el… como la revista Selecciones, va por todo el mundo.
Y él fue para allá. Y su padre es uno de los presidentes del personal, y habían hecho de todo, y consiguieron a todos los doctores que pudieron para esta mujer, porque él también es amigo personal de la señora Baker—la madre de la niña.
37 Así que me fui a casa, fui para allá. La familia Wright había estado llorando, dijeron: “Hermano Branham…”. El hermano Shelby fue conmigo. Su hijo, de unos cuarenta años, él dijo: “Hermano Branham, ¿qué piensa Ud. de papá? ¿Piensa que se va a morir?
Yo dije: “Sí, Shelby. Creo que tu papá se va a morir”.
Él dijo: “Señor, odio tener que dejar ir a papá”.
Su hermanita vino y dijo: “Hermano Branham, ¿qué piensa Ud. de papá?”.
Yo dije: “Yo creo que él se va a morir”. Yo dije: “Creo que él se está yendo a casa para encontrarse con el Señor”.
Por supuesto, nosotros sabemos que los Cristianos no mueren; no hay tal Escritura en la Biblia, ¿ven? Los Cristianos no mueren; ellos simplemente van a encontrarse con el Señor.
38 Yo dije: “Él tiene setenta y dos años. Dios le prometió setenta. Ahora, él tiene setenta y dos años y ha sido un hombre fuerte y saludable. Pero ahora ha llegado su tiempo. Sus médicos estuvieron aquí y dijeron que él se estaba muriendo. Y el coágulo de sangre parece que le está hinchando su cuerpo ahora. Tal vez… Él ha vivido más tiempo ahora de lo que el médico le dio para vivir. Pero, yo le he preguntado a Dios… Dios no me ha dicho una palabra. Entonces, supongo que Dios se lo va a llevar”.
Yo dije: “Él es Cristiano, está listo para irse. Así que no hay nada… Él ya vivió su vida. Entonces, supongo que Dios se lo va a llevar”. Eso era todo lo que yo sabía.
Entonces ellos estaban llorando, por supuesto. Yo hice una oración de despedida para él. Me fui a casa (Gracias, hermano.), me fui a casa. Y cuando llegué a casa esa noche… A la tarde siguiente, fui al Hospital Bautista. Y tan pronto como yo llegué allá, su… su yerno… la anciana madre, su yerno, él era Católico. Y después de casarse con esta chica, se cambió de iglesia y se había convertido en Protestante. Y la familia de su madre todavía era Católica. Entonces mandaron llamar al sacerdote para que viniera y ungiera a la mujer para la muerte, solo como consuelo para la familia.
39 Así resultó ser que el sacerdote irlandés y yo nos encontramos allí al mismo tiempo. Yo dije: “Ahora, un momento. Yo no desprecio la religión de ningún hombre, en lo que a mí respecta; pero déjeme entrar a mí primero. Si este hermano… o, este sacerdote va a entrar allí para ungirla para la muerte, yo voy a entrar para ungirla para vida”. Vea. Yo dije: “No podemos mezclar esto”. Pero yo dije: “Si Ud. me lo permite, déjeme declarar vida sobre ella primero”.
Entonces ellos me dejaron entrar. Luego, cuando yo entré allí, había un grupo de personas paradas allí. Ella estaba un tanto en coma, hinchada hasta los ojos, y todo. Algún tipo de envenenamiento que proviene del parto, con el que no podían hacer nada—la ciencia médica.
40 Así que yo entré, pedí estar en la habitación a solas con ella. Me quedé allí, dije: “Hermana, ¿se acuerda de mí?”.
Y ella, tratando de abrir los ojos, dijo: “¿Quién es?”.
Yo dije: “El Hermano Branham”.
Y ella comenzó a llorar, las lágrimas lavando todo… la cara hinchada. Una mujer joven, de unos veintidós años.
Y ella dijo: “Oh, Hermano Branham, tome mi mano, tome mi mano”.
Yo dije: “Ahora, solo no se ponga histérica, querida hermana”, ¿ven?
Y yo tomé su mano. Dije: “Vengo a hacer una oración”.
Ella dijo:“”¡Oh!“. Y solo…
Yo dije: “Ahora, tranquila, tranquila”. Mire. “No se exalte. Espere a que Dios la sane, y luego podrá emocionarse”.
Y entonces, dije: “Venga firme, sensatamente, escúcheme ahora”.
41 Entonces, puse mis manos sobre ella y le pregunté a nuestro querido Señor Jesús si la iba a sanar. Yo oré por ella, me alejé de la cama y me iba a ir. Tomé mi abrigo y sombrero. Y cuando me di la vuelta, sobre esa cama estaba esa Columna de Fuego dando vueltas y vueltas.
Yo sabía que Él iba a decir algo. Ahora yo no había visto una visión en una semana o diez días, desde que había dejado la reunión de Chicago. Y allí estaba eso, dando vueltas.
Yo me quedé quieto. Vi lo que Él dijo. Me acerqué a la cama y dije: “Mi querida hermana, aunque usted conoce su condición…”.
Ella dijo: “Sí, Hermano Branham”. Ella dijo: “Yo oro que Dios le muestre una visión”.
Yo dije: “Él lo ha hecho. Y yo tengo el ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Y dije: “En unas seis u ocho horas van a poner un motor aquí para tratar de volverla en sí; porque Ud. va a entrar en coma. Pero en cuanto haya entrado en eso, solo un segundo, cuando ya habrá salido de eso”.
Y yo dije: “En el lapso de treinta y seis horas, Ud. va a estar en casa haciendo su trabajo, porque eso es un ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Hermano, cuando Dios dice eso, yo descanso tranquilo en Dios con el Espíritu, en cualquier momento. Eso será simplemente de esa manera. Yo salí, y el sacerdote—muy caballeroso, esperando afuera—él vino. Él me habló nuevamente cuando vino. Dijo: “¿Terminó?”.
Yo dije: “Sí, señor. Todo terminó”.
Dijo: “¿Todo terminó?”. Y él estaba hablando con el doctor.
Yo dije: “Yo tengo el ASI DICE EL SEÑOR”.
Y esta señora levantó las manos y comenzó a gritar, con toda su fuerza.
El doctor dijo….
Yo dije: “La mujer entrará en coma en unas seis horas”. Pero, en treinta y seis horas, ella estará en casa, trabajando“.
El doctor se metió las manos en los bolsillos, sacudió la cabeza y salió.
Aquí venía el joven, el ex Católico.
42 Él se acercó a mí y me abrazó, dijo: “Solo un minuto”. Él dijo: “Hermano Branham, ¿acaso lo escuché a Ud. decir ASÍ DICE EL SEÑOR en treinta y seis horas mi esposa va a estar en casa?”.
Yo dije: “Si eso no es así, yo soy un falso profeta”.
Él dijo: “Hermano Branham, mi bebé tenía pie equino [Deformidad en el pie —Trad.]. Usted oró por ella una docena de veces, me imagino. La llevamos para que se orara por ella. Y un día, cuando estábamos en una habitación aquí, llena de gente, Ud. vio una visión y dijo ASÍ DICE EL SEÑOR en veinticuatro horas los pies de su bebé se van a enderezar”.
Dijo: “A la mañana siguiente, cuando fui a la cuna, los pies del bebé estaban derechos y han estado derechos desde entonces”. Esa es una oración de fe.
Y él dijo: “Si Ud. dice: ASÍ DICE EL SEÑOR, mi esposa se va a casa en treinta y seis horas, yo ni siquiera iré a la habitación. Voy a buscar mi sombrero y me iré a casa, y voy a limpiar, y esperarla a ella”.
Yo dije: “Dios te bendiga, hijo mío. Si eso no es cierto, entonces yo soy un falso profeta. Solamente recuerda que eso es un ASÍ DICE EL SEÑOR”. Él tomó su sombrero y se fue.
43 Y yo salí y comencé a bajar los escalones, y había un tipo con el nombre de McDowell, McDowell Electric Company en Jeffersonville, estaba abajo de los escalones. Él era el mejor hombre en electricidad.
A su madre la acaban de abrir en Frankfort, Kentucky, con cáncer, a tal punto que ellos ni siquiera la cosieron. Ella tenía sesenta y un años. Ellos la abrieron y estaba tan llena de malignidad, ellos simplemente lo unieron y le pusieron unas cintas, la acostaron en la cama y dijeron que se iba a morir.
El hermano Mack dijo: “Hermano Bill, de seguro Ud. irá para allá”, —a unas setenta millas de casa [112 km.]. Dijo: “Yo sé que Ud. está cansado, amado hermano, pero yo… ¡Oh! Si Ud. pudiera…”.
Le dije: “Yo iré”.
44 Así que nos subimos a su auto y nos fuimos. Y yo fui al lugar donde estaba la mujer, oré por ella, comencé a salir del hospital y alguien puso su mano sobre mi hombro. Era una pequeña enfermera y estaba llorando.
Ella dijo: “Predicador, yo siempre creí que vería el día cuando esas cosas volverían como en los días de la Biblia”. Dijo: “Primera vez que he escuchado al respecto, pero”, dijo: “Yo creo que lo que Ud. pida a Dios allí, Dios lo hará”.
Yo dije: “Pues, bendito sea su corazón, hermana. ¿Qué le desea pedir a Dios?”.
Ella dijo: “Yo no estoy enferma”.
Pero yo dije: “¿Qué le puedo pedir a Dios por Ud.?”.
Ella dijo: “Nada. Sino que me permita también ser una Cristiana así”.
Yo dije: “Bueno, Dios se lo conceda, hermana”.
45 Yo salí. Fui a casa. Yo llegué más o menos a las cinco en punto de la mañana. Había dos carros llenos de personas estacionados frente a la puerta, solo oré por ellos, entré y me acosté y dormí hasta las nueve en punto.
Y yo me levanté y comencé a salir de la casa… comencé a salir de la habitación, perdóneme, hacia el pasillo, que lleva a otra habitación. Cuando yo comencé a salir, me puse mi bata de baño y comencé a salir. De pie en la habitación estaba una mujer joven muy atractiva. Yo nunca pensé que fuera una visión. Yo dije: “Buenos días. ¿Qué está haciendo aquí?”.
Y ella no dijo nada. Ella solo volteó su cabeza y dijo: “Madre, justo como me lo esperaba”.
46 Y cuando yo miré hacia un lado, supe que esa era una visión. Allí estaba esa mujer de cabello canoso, de sesenta y un años, con cáncer—que tenía cáncer—de pie junto a un teléfono, conversando con su familia, con algunos de sus amigos, apoyándose contra los muebles de su cocina en casa.
Yo dije… vi eso, y dije: “Pues, esa es la mujer por la que oré anoche”.
Y en ese momento escuché algo que estaba haciendo… terrones de tierra cayendo, cayendo. Yo miré alrededor. Yo vi un sauce y había grandes y grandes terrones amarillos de barro cayendo. Y yo oí al Ángel del Señor hablar y dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, la gente que se está riendo del señor Wright, él cavará sus tumbas”.
¡Oh Dios! ¡Qué sensación!
47 El domingo siguiente, el domingo que seguía, la mujer estaba en casa haciendo su trabajo tan normal y tan sana como podía estarlo. El personal de todo el personal Bautista allí… quiero decir, el personal del hospital, el Hospital El Buen Samaritano en Frankfort, a todos les desconcertó el cómo ella se mejoró. Ellos no pudieron encontrar nada del cáncer.
¿Saben Uds. lo que dijo el doctor cuando le pregunté? Él dijo: “Sabe, yo debo haberme equivocado”. ¡Oh, vaya! “Yo debo haberme equivocado”. Entonces algunos de estos otros deben haberse equivocado, o algo así. Muy bien.
Y el Sr. Wright, yo lo llamé y dije: “Yo tengo el ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Dijo: “Hermano Branham, él está casi paralizado esta mañana”.
Yo dije: “El hermano Wright cavará la tumba de aquellos que se están riendo de él”. Yo no sabía que él era un sepulturero, pero lo era. Y al segundo día el coágulo de sangre pasó, ellos no pudieron encontrar rastro de eso en ninguna parte. Y Sr. Wright, probablemente, esté arando en este momento. Amén. Perfectamente, normal y bien. ¿Qué es eso? Es la Palabra de Dios saliendo de la gloria, manifestada entre nosotros… [Palabras inciertas].
48 Se me pasó mi tiempo para ir a la India, el veintitrés del mes pasado. Me di mucha prisa. Por supuesto, así es como yo lo hago habitualmente, y Dios tiene que desacelerarme un poco. Tan solo por ser un irlandés, Uds. saben, y tratando de hacer cosas, y solo lo hago y a prisa.
Entonces, yo estaba yendo a la habitación para ministrar a algunas personas, allí estaba parado un hombre con una toalla sobre su cabeza. Era algo parecido a esta dama sentada aquí ahora, con esa toalla en la cabeza. Él era de tez oscura, y su nariz era algo aplanada por enfrente.
Y yo dije: “¿Cómo está, señor?”. Yo pensé que él era uno de los pacientes que estaban en la casa.
Él solo levantó los ojos y dijo: “Hermano Branham, no vaya al extranjero hasta septiembre”.
Pues, yo comencé a preguntarle. Él se había ido. Él desapareció.
Ahora, ¿qué es eso? Es la Palabra del Señor manifestada. Cuando esas visiones son perfectamente ciertas, son enviadas por Dios. Ahora, compare eso… A cualquier extraño en la puerta, yo deseo que Ud. compare ese momento. Vaya a mi ciudad natal, consiga mis libros, investigue cualquier testimonio, pregunte en cualquier momento si esas visiones fallaron una sola vez y cómo son estas cosas.
49 ¿Y no es ese el mismo Señor Jesús que estuvo con Pablo allá afuera esa noche en el mar tormentoso catorce días y noches, sin luna y estrellas? Todas las esperanzas que podían haber; Pablo perdió la esperanza, todos perdieron la esperanza. El viejo barco estaba inundado. Y allí estaba Pablo… Miren. Toda esperanza de ser salvos había desaparecido, y Pablo estaba abajo en la galera, tal vez, orando. Y el Ángel del Señor vino a él y le dijo: “Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo”.
Vuelve a salir; ese pequeño judío de nariz de gancho, saludándolos y gritando: “Tened buen ánimo.”. Pues, qué cosa, justo en medio de la tormenta. “Porque esta noche ha estado conmigo el Ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: ”No temas, Pablo. Y yo confío en Dios“, dijo: ”que será así como se me ha dicho“. En la visión, él vio el barco destrozado a la orilla del mar. Una vieja serpiente le mordió la mano; él simplemente la arrojó al fuego y siguió caminando. El Espíritu Santo.
Él en una ocasión se encontraba entre dos caminos, sin saber a dónde ir. Y cuando comenzó a ir por un camino, un hombre estaba en pie allí y dijo: “Pasa a Macedonia”. ¿Es correcto eso?
Si esto es… Si esto… Pedro dijo en el día de Pentecostés: “Esto es aquello”. Y si esto no es aquello, me voy a quedar con esto hasta que aquello llegue. Eso es correcto. Este es el Poder de la resurrección de Jesucristo. ¿Lo ama Ud. a Él?
50 Estoy cinco minutos tarde por estar hablando. Dios les bendiga. Llamaremos la línea de oración ahora, comenzaremos a orar por los enfermos. ¡Cómo me gusta hablar de Su bondad!
Muy bien. Billy Paul, donde sea que él esté… Yo no he hablado con él esta tarde… o esta noche. No sé si él repartió tarjetas de oración, unas más, si lo hizo o no. De acuerdo, Billy, donde sea que estés, aparece. Muy bien.
51 Ahora, yo quiero que se fijen que cada vez que el Señor realiza algo aquí en la plataforma, Él puede hacer lo mismo allá en la audiencia. ¿Es correcto eso? Él puede hacer lo mismo.
Ahora, esto aquí ahora… esto no es un espectáculo de fe. No es algo fabricado. Es el Poder de la Resurrección del Señor Jesucristo, el Hijo de Dios.
Solamente tengan fe y crean. Y si Uds. creen: “Todas las cosas son posibles para los que creen”. Dios les bendiga, a todos.
52 Billy, así de tarde otra vez, te daremos tu tiempo. [El Hermano Branham se ríe.] Oh, solo estaba bromeando. Muy bien. Mi muchacho me ha sido de gran ayuda. Yo diré esto, no porque él esté sentado aquí, pero él solo está en la adolescencia. Sin embargo, Dios está con el muchacho. Si ese muchacho entregará completamente su corazón después de recibir el Espíritu Santo… Él lo ha hecho. Pero si él se entrega completamente, tendríamos una doble línea de oración avanzando aquí esta noche.
Dios está con el muchacho. Nosotros estaremos yendo por la carretera, el algún lugar, él diría: “Papá…”. Sin haber pasado por ese camino antes. Él diría: “Vamos a pasar por un granero rojo. Hay dos vacas paradas cerca de la valla, son vacas blancas”, algo así. Conduciríamos algunas millas, diría: “¿Lo ves, papi?”. Allí lo tienen.
La otra noche veníamos hacia acá, él nunca había estado en este lugar antes. Y él dijo: “¿Sabes, algo que es extraño, papá?”. Dijo: “Cuando entres esta noche, habrá una cierta persona que te recibirá en la puerta, y una cierta cosa”. Y es solo… de esa manera fue, ¿ven?
Es el Ángel del Señor, el regalo de Dios, pasando al lado del niño. Si él tan solo se entregara a eso, habríamos empezado una doble línea aquí, ¿ven? Uds. oren. Dios conceda que sea así.
53 Él fue al extranjero conmigo al África. Él regresará nuevamente, si Dios quiere, si el Ejército no se lo lleva, en este próximo viaje.
[El Hermano Branham pregunta: “¿Qué tarjetas de oración repartiste, Paul? B, ¿qué?] Del uno a cien. De acuerdo. Comencemos con el uno entonces. Está bien. La tarjeta de oración B, es con B de bistec. Ese es un buen número… buena letra para comenzar esta noche, ¿no? B.
¿Quién tiene la tarjeta de oración número 1? B, número 1. Levante su mano. ¿Ahí? De acuerdo, señora. Venga para acá. Número 2 B, número 2. Levante su mano, rápidamente si puede. Deseo reunir a todo un grupo de gente si puedo. Número 2, ¿quién lo tiene? Levante su mano. Tarjeta de oración B, número 2. Es una pequeña tarjeta de oración azul, tiene un número en la parte de atrás.
54 Madre, me dicen que no has subido a la plataforma. Ponte de pie. Si tomas a este niño pequeño, yo lo haré. Ven aquí solo un minuto, cariño. El hacer esto, la va a matar, ella es muy tímida, pero yo quiero que suba aquí. Muy bien. Trae al bebé contigo. [La congregación aplaude.] Esta pequeña esposa, yo pensé que ella siempre… Es tan tímida, tan tímida, yo haré que suba aquí, aunque tenga que ir y cargarla hasta aquí yo mismo.
Esta es mi pequeña niña, Rebeca. Esta es Sara. Dios la bendiga. La reina de mi vida, la Sra. Branham. Ahora, yo la llamo a una Azúcar, a la otra Miel. Tengo una familia muy dulce. Y yo me veo sacando dividendos todo el tiempo, ¿no es así? De acuerdo.
55 La pequeña Rebeca aquí, solo unas palabras para ella. La pequeña Rebeca, de ocho años, será su cumpleaños, ella vio su primera visión hace dos semanas.
Una noche en Hammond, Indiana, ella estaba llorando cuando me sacaron de la reunión, y yo mismo estaba a punto de desmayarme, y le dije: “¿Qué pasa, cariño?”.
Y ella dijo: “Papá…”. Ella estaba muy atrás, había miles de personas, ella estaba arriba en el balcón. Ella dijo: “Papá, una pobre anciana acostada en una camilla, y tu dijiste: Todo aquel que desea ser sanado, levante su mano.”. Dijo: “Tú no podías verla. La multitud se puso de pie y tú no podías verla”. Su pobre corazoncito se estaba rompiendo. [Cinta en blanco].
“Bueno, cariño, ella no levantó la mano. Jesús la vio”.
Ella dijo: “Pero, papá, ella no… tú no la viste. Y ella quería que tú la vieras”.
Bueno, dije: “Todo estará bien. Jesús la sanará”.
Y a la noche siguiente, esta pequeña subió a ese balcón, y vio a la mujer y comenzó a orar por ella. Y esa misma noche, el Espíritu Santo me dirigió a la mujer. Y a ella la habían llevado en avión hasta allí, estaba paralizada por una embolia, y Dios la llamó, la sanó y la restauró completamente. Y ella salió del edificio esa noche cargando su cama. Eso es correcto. Se sentó allí orando.
Muy bien, cariño. ¿Quieres decir una palabra? ¿Quieres decir “Alabado sea el Señor”? ¿Quieres decir una palabra cariño mientras estás de pie? Ella es un poco tímida. Yo lo diré por ellas: “Nosotros les amamos”, ¿no es así, cariño? Y apreciamos la amabilidad de todos Uds. Dios les bendiga y gracias por esto, dándoles aplausos de esa manera. Dios te bendiga, cariño. [La congregación aplaude.] Gracias.
56 Tarjeta de oración… ¿Qué fue eso ahora, nosotros…? B, B-1, 1 ¿fue así? La siguiente tarjeta es 3. Ud. tiene 1, 2, 3, aquí. 4, ¿quién tiene…? tarjeta de oración número 3. ¿Es esta la dama? ¿Tiene Ud. la tarjeta de oración 3? 3, justo aquí. De acuerdo. Número 4. ¿Quién tiene el número 4? Ud., señora, ¿viene ahora? 4. ¿Quién tiene 5? ¿Quién tiene la tarjeta de oración 5? 6. Póngase de pie rápidamente. 6. De acuerdo. 7. Tarjeta de oración 7. Nosotros tratamos de obtenerlos uno a la vez, por lo que no… nos aseguramos que no falte nadie. 7.
Vamos a llegar a todos esta noche. [Cinta en blanco] Número 19, 20. ¿Cuántos… cómo vamos en la fila? ¿Eso es suficiente? ¿Cómo? [Alguien le habla al Hermano Branham] Entonces, ¿justo aquí? De acuerdo. Está bien. Cuando llegue su turno, puedes cargarla a ella o como sea…
De acuerdo. Todos sean reverentes. Intentaremos llegar con esos dos y luego veremos si podemos más. [El Hermano Branham le hace una pregunta a alguien.] De acuerdo. El Señor sea bendecido.
57 Ahora, si Ud… ¿Es esa su tarjeta? ¿Está la letra B en ese número? ¿La letra B está en ese número? De acuerdo, hermano, tal vez Ud. lo llame. Si no, no le prestes atención a eso, mire hacia acá y viva, ¿ven? Ud. se va a sanar. ¿Lo cree? Ud. solamente tiene una esperanza y esa está en Jesucristo, el Hijo de Dios. Tenga fe. Yo conozco su problema: un tumor, ¿ven? Yo sé lo que es eso, pero solo estoy esperando. Él no puede comprenderlo bien… Estoy tratando de ver a través de su fe. Yo tengo las últimas dos o tres noches.
Hace algunas noches Ud. realmente pensó que había concluido, ¿no es así? El Ángel del Señor estaba tan cerca de Ud., justo encima de Ud. ungiéndolo. Mire, lo que fue eso. Sus nervios han estado más calmados desde entonces, también, ¿ve? Eso es lo que era. Yo lo quiero a Él para Ud. ¿Ve? Yo no puedo tomar eso, yo tengo que pedirlo, ¿lo ve Ud.? Y Ud. solo crea con todo su corazón, y el hombre podrá salir caminando de aquí esta noche, tomar su cama e irse a casa. Amén. Solamente tenga fe… solo tenga fe, ¿ve? Ahora, no dude iglesia. Solamente tengan fe. Dios les bendiga.
58 Muy bien. Ahora, vamos a cantar “Solo Creed”, si Ud. lo hace ahora, lentamente. Eso es. Gracias hermana. Gracias hermana. Quiero decir, hay dos que extrañé hace rato: los músicos. Dios los bendiga a ambos. Y todos los cantos especiales; ese pequeño coro hispano, también. “Gloria a Dios”. [El hermano Branham lo pronuncia en español-Traductor.]—eso es todo lo que yo sé decir en español. ¿Es eso “Gloria a Dios”? Gloria a Dios. Gloria a Dios para Uds. Y que el Señor les bendiga. Muy bien.
Solo Creed. Solo Creed.
Todo es posible, Solo Creed.
Si Jesucristo, el Hijo de Dios, viniera y tomara el control de la reunión y reprodujera Su vida y Su amor a Uds., desde este día, en adelante, todos Uds. reclamen que Él es su Salvador, y vivan para Él y ámenle. Reclamen su sanidad, y Uds. lo recibirán.
59 Ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, tomo cada espíritu en esta habitación bajo mi control para la gloria de Dios.
Ahora, señora, solo quiero hablar con Ud. un poco. Yo tengo… Bueno, yo no tengo manera de conocerla, pero solo es Dios que la conoce. ¿Es cierto eso? Ahora, esto es… Somos desconocidos el uno para el otro, ¿no es así? Ahora vean, amigos, esta señora y yo somos desconocidos. Nunca nos hemos encontrado en nuestra vida. Somos totalmente desconocidos. Y yo supongo… ¿es Ud. hispana? Eso pensé. ¿Sí?
Ahora, pero ella habla inglés. Ahora, no nos conocemos. Probablemente ella fue criada aquí en Arizona. Aunque ella era… ella podría haber venido de México. Yo no lo sé. Pero de todos modos, nosotros nacimos, tal vez, a millas de distancia, y nosotros no nos conocemos; nunca antes nos habíamos encontrado en nuestra vida, hasta este momento. Ahora, ¿cómo… qué podría saber yo sobre la mujer? Ni una sola cosa. Dios sabe que eso es verdad, en este momento. Pero Él sabe todo sobre ella. ¿Es correcto eso?
60 Entonces Él… si yo he dicho la verdad que Él resucitó de entre los muertos, y Él dijo… Ahora, ¿y qué tal si Jesús estuviera parado aquí delante de la mujer? Ahora Él no podría decirle: “Yo te sanaré”, porque Él ya lo hizo, si eso es lo que ella necesita. Si ella necesita finanzas, Él es sus finanzas. Si ella necesita un Salvador, Él es su Salvador. Cualquier cosa que ella necesite, Jesucristo puede suplir esa necesidad y la ha provisto.
Lo único que Él podría hacer si estuviera aquí, sería decirle a ella cuáles eran sus necesidades, así como Él lo hizo con la mujer junto al pozo. Aquí, para comenzar en esta noche, hay un cuadro perfecto de Jesús en ese momento junto al pozo.
Ahora, no yo, sino Él, ¿ven? Ella es una mujer española, y yo soy irlandés. Toda una diferencia. Muy bien. Noten, su gente vino de España, la mía de Irlanda. Pero aquí estamos parados, dos, al igual que los samaritanos y los judíos aquella noche.
61 Ahora, vea, si yo he dicho la verdad, que Jesús resucitó de los muertos y que prometió las cosas que Él hizo, nosotros también las haríamos. Yo afirmo que cuando yo nací—sin religión alguna. Mi gente antes que yo, de Irlanda, por supuesto eran Católicos. Pero mi familia no tenía religión en absoluto. Y la misma mañana en que yo nací, tres minutos antes, cuando ellos abrieron una pequeña ventana vieja (no del tipo de ventana que Uds. tienen aquí en Phoenix, no), una pequeña puerta de madera, simplemente se empujaba para abrir. Esta Columna de Fuego que Ud. ve aquí, entró, colgaba sobre el lugar donde yo estaba acostado.
Lo primero que yo puedo recordar: fue ver una visión, ¿ve? Nada de lo que yo hice. Dios solo me permitió venir a esta tierra para hacer esta obra para Él. Yo solamente estoy cumpliendo con mi deber hacia Dios, ¿ven? Nada para mí; es para Uds. Ahora, si Él está parado aquí el mismo ayer, hoy y por los siglos, Él lo sabrá.
62 Ahora, señora, solo quiero mirarla, solo por un momento; solo hablar con Ud., para contactar su espíritu y ver lo que el Señor me dirá.
Por supuesto, Ud. sabe que me he estado demorando por algo; es la unción del Ángel del Señor. Porque si Él no viene, entonces yo no sé nada. Pero cuando Él viene, Él sabe todas las cosas. Si Él lo hace, por Su gracia, hacerme saber qué le sucede, Ud. aceptará su sanidad, o lo que sea. ¿Es correcto eso? ¡Aquí está!
Usted tiene algún tipo de hechizo; es epilepsia ¿No es así? Ahora, permítame solo un momento. Ahora, aquí está la cosa. Hay algo mal con la mujer. La visión me acaba de dejar. Hay algo mal con la mujer, lo sé; el sobresalto de la audiencia. Ahora, sean reverentes. Ahora, amigos, esto no es jugar a la iglesia. Ahora, sean reverentes.
Ahora, solo un momento, señora. Quiero que mire para acá otra vez. Yo perdí lo que era. Ahí está. Ud. tiene algo… Ud. se cayó con… es algo… Oh, es epilepsia. Ahí está de nuevo. Ese hombre tiene epilepsia, sentado allí mismo. ¿No es así? Ponga su mano sobre él. Vea aquí, señora. Vea aquí, señor. Ese demonio… Miren. Miren hacia acá. Yo puedo ver eso con mis ojos. ¿Ven esa raya negra moviéndose de uno al otro? Esos son los demonios clamando unos a otros pidiendo ayuda. Ellos saben que su tiempo ha llegado.
63 Mire hacia acá, señora. Quiero ver qué va a pasar. Ud. también está preocupada por alguien. Sí, ella tiene cáncer ¿Es correcto eso? ¿Y no vive ella cerca de las montañas, como en Superior, o algo así? ¿No es así? Mantengan sus mentes en Dios.
Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, yo condeno a este demonio. Tú no me tienes miedo, pero sí de Jesucristo. Tú puedes pasar… Ahora tú estás parado frente a Su representante. Sal de allí, en el Nombre de Jesucristo. Que él vaya y sea sanado, en el Nombre de Jesucristo. Dios le bendiga.
Gracias sean dadas a Dios. Porque Ud. verá la gloria de Dios
64 Usted está agitando su mano allí, hermana. Ud. tuvo la amabilidad de poner su mano en la espalda de ese hombre por mí, de orar conmigo. Ahora, Ud. ha estado teniendo problemas con el colon, ¿no es así? ¿Es eso correcto? Levante su mano, si eso es correcto. Ahora eso se ha ido de usted. Dios le bendiga. Ud. fue amable con alguien más. Dios sea con Ud.
Crean con todo su corazón. Crean que Jesucristo, el Hijo de Dios, está cerca, recibirán lo que pidan.
Muy bien, Hermano Brown, traiga…
65 ¿Cómo está Ud.? El bebé… Estoy en lo correcto, cariño. De acuerdo. Está bien. Papá, quiero que me mire un minuto. ¿Cree Ud. que yo soy el siervo de Dios? Yo creo que eso proviene de un corazón verdadero. Sí, es para el bebé.
Si yo puedo decirle por el poder de Dios… Y no pudiera sanar a su hijo, pero si pudiera decir qué le pasa al niño, ¿aceptaría Ud. a Jesús como el Sanador del niño? El bebé está sufriendo con un tumor ¿Es correcto eso? Son dos tumores, y hay uno en cada riñón. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo condeno el tumor. Que eso abandone al niño, en el Nombre de Jesús. Amén.
Señor… [Palabras inciertas] también lo ha dejado estando Ud. ahí parado, señor, ¿ven?
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
66 Muy bien. Está bien, ¿el siguiente, Paul? El siguiente… ¿Quién es la dama que…? Véame, hermana. ¿Cree Ud. que yo soy el profeta de Dios? Un siervo, quise decir. Yo no la conozco, pero Dios la conoce.
Si el Señor Jesús me permite saber lo que está mal en Ud., ¿aceptará Ud. su sanidad? Véame entonces, solamente un minuto. De la misma manera que Pedro y Juan pasaron por la puerta llamada La Hermosa y ellos dijeron: “Míranos”.
Yo veo una colisión. Ud. ha estado en un accidente automovilístico, y es su espalda. ¿Es correcto eso? ¿Cree Ud. que Jesús la sana? Muy bien. Ud. puede tener su sanidad. Puede irse a casa ahora y ser sana, en el Nombre de Jesucristo.
67 Tengan fe. Muy bien. Crean. Solo creed, todo es posible. Oren por mí, iglesia. Yo me estoy debilitando. Muy bien. Ustedes nunca sabrán lo que eso me afecta.
Por ejemplo acabo de ver un avión que pasó volando por aquí justo en ese momento. Aquí está. Es para esa pequeña madre. Solo… En una parte por allí, tiene un hijo en la Fuerza Aérea, ¿no es así? Eso es correcto. Póngase de pie. Usted estaba pensando en él entonces, ¿no es así? Dios lo sanó justo en ese momento. Ud. lo escuchará de él. Dios le bendiga. Vaya ahora y… [Palabras inciertas].
68 Nosotros somos desconocidos el uno para el otro, ¿no es así, señora? Yo no la conozco, pero Dios la conoce a Ud. ¿Cree Ud. que yo soy su profeta… o, Su, Ud. sabe, para ver? Un profeta es un predicador, que yo podría… a veces lo dice de esa manera.
Somos desconocidos el uno para el otro, ¿no es así? Yo no creo que la haya visto alguna vez. Pero Ud. está teniendo un problema, y unos exámenes que mostraron… ellos están mirando por la espalda, en el hospital o en una clínica, o algún tipo de radiografía. Es un riñón flotante, un cáncer, también.
Lo puedo ver a él ahora mirando al otro doctor, sacudió su cabeza. ¿No es eso verdad? ¿Cree Ud. que Jesús la va a sanar? Venga acá.
Bondadoso Padre Celestial, mientras sostengo mis manos contra su cuerpo, que ella sea sanada. Que ella viva, Señor, para Tu gloria. En el Nombre de Jesucristo lo pido la gloria de Dios. Amén.
69 ¿Me cree Ud., dama? La dama corpulenta sentada allí. ¿Cree Ud. que yo soy el profeta de Dios? ¿No le gustaría irse a casa y comer una buena cena decente una vez más? ¿Superar el problema estomacal, ser sana? Si Ud. cree con todo su corazón, Ud. puede recibirlo. ¿Lo cree Ud.? De acuerdo. Póngase de pie, diga: “Yo lo acepto, ahora”. Y vaya a casa y sea sana, sanada en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Observe esto… [Palabras inciertas]. ¿Cree Ud. que Dios le sanará con ese problema del corazón? ¿Sentada allí con el dedo en la boca? ¿Cree Ud. con todo su corazón que Dios le sanará? ¿Lo cree? Póngase de pie y acepte su sanidad. Sí, es Ud. Muy bien. Póngase de pie, Jesucristo la sana. Amén.
Siendo que Ud. fue tan amable, señora, hace un rato, esa condición asmática también la ha dejado. Amén. Ahora puede irse. Dios le bendiga y sea sanada.
Digamos: “Alabado sea Dios, Quien nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Tengan fe en Dios.
70 ¿Es este el paciente? ¿Cómo está Ud., señora? Dios le bendiga. Me supongo que somos desconocidos el uno para el otro. Solamente Dios nos conoce. Pero Él sí nos conoce. Yo no le conozco a Ud. y Ud. no me conoce a mí. Entonces, Dios podría…
Señora, ¿cree Ud. que Dios la sanará con ese bocio, sentada allí? Justo allí atrás. Yo veo que Ud. está orando por una madre también. Su madre tiene tuberculosis, ¿verdad? ¿No es así? Ud. aceptará y creerá, Ud. recibirá lo que ha pedido, puede creerlo.
Somos desconocidos el uno para el otro, pero no ante Dios.
A veces, cuando el Espíritu se está moviendo en la audiencia, yo apenas puedo ver. Está atrás en la parte oscura. Amigos Cristianos… [Palabra inciertas]… sentado allá atrás, solamente siga orando.
Yo vi a un niño pequeño, está aquí en algún lado que tiene un problema cardíaco, sentado justo allí atrás. Yo no puedo verlo bajo la luz aquí. Pero Eso está colgando sobre un niño con problemas cardíacos. ¿Creen que Él lo va a sanar? ¿Lo acepta? Póngase de pie. Dios le bendiga. Y vaya a casa y sea sano, en el Nombre de Jesucristo.
Solo creed, todo es posible. Eso simplemente se sigue moviendo en la audiencia, ¿ven?
71 Veo que se está alejando de mí. Ud. no es de esta ciudad. Ud. tiene algo… Yo veo indios alrededor de donde Ud. está. Usted es un misionero de los indios. Y Ud. es de un lugar… Veo por donde viene, pasando un letrero—Parker, se llama; Parker, Arizona. Y Ud. tiene un problema en la vesícula biliar. Y sus venas varicosas están en sus piernas, y problemas en el hígado que causan ese ácido en su boca, y amargor. ¿No es así?
Oh, veo que está hablando con un hombre que yo conozco; él es un tipo grande. Es George Craig de Indiana. ¿Y acaso no está alguien más con Ud., una mujer? Una misionera, también, está sufriendo con lo mismo que Ud. tiene. Vaya y ponga sus manos sobre ella, porque ambos están sanados, en el Nombre de Jesucristo.
¡Tengan fe en Dios! No duden. ¿Creen? Todas las cosas son posibles para los que van a creer.
72 ¿Quiere recuperarse de ese problema cardíaco, señora? Cree Ud. que Dios va… Él la sanó a Ud. en ese momento. Póngase de pie. Jesucristo lo sana completamente.
Ahora, ¿va Ud. a interpretar para ella? Ella es… es hispana, por supuesto, y ella tiene… ella tiene problemas cardíacos y diabetes. ¿Es correcto eso? Y por fe Ud. es Católica—Católica. ¿Es correcto eso? ¿Cree que yo soy el profeta de Dios? ¿Acepta Ud. ahora a Jesús como Sanador y Salvador?
En el Nombre de Jesucristo, yo condeno al demonio que ata a esta mujer. Que él salga de ella… [Palabras inciertas] Dios sea con Ud. y por Ud.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
73 Buenas tardes. ¿Habla inglés? Un poco. ¿Cree que soy el profeta de Dios? Gracias. No estoy diciendo eso, porque yo soy… Él me dijo: “Si yo lograba hacer que la gente me creyera”. Y la única forma… cuando yo capto su espíritu. Usted…. Si yo he dicho la verdad de Jesucristo, entonces Él vindicará que yo estaba diciendo la verdad. ¿Es correcto eso? Ahora, yo voy a su encuentro.
Yo veo un accidente. Ud. ha tenido un accidente, un accidente automovilístico y eso le aplastó las costillas. ¿Acaso ellos no le llaman a Ud. “Suerte” o algo así? ¿No se llama Ud. Russow o Ruseau? ¿No es eso cierto? ¿Y no vive Ud. cerca de las montañas? Ud. es de Superior, Arizona. Vaya a casa, sea sanado, en el Nombre de Jesucristo.
74 ¿Quiere terminar con ese problema de tuberculosis, hermano? Levante sus manos y diga: “Alabado sea el Señor. Te doy gracias. Yo quiero ser sanado”.
¿No se siente Ud.…. [Palabras inciertas] de pie, señora? Vaya a casa regocijándose, diciendo: “Alabado sea Dios”.
Tenga fe, crea. Muy bien. Inclinen sus rostros mientras esta mujer justa recibe su audición. Dios Todopoderoso, en el Nombre de Tu Hijo Jesús, quita la maldición de ese diablo que ha tapado sus oídos. Sal de ella. ¿Me escucha, señora? ¿Me escucha Ud. ahora? ¿Me escucha ahora? Diga: “Alabado sea el Señor”. [La hermana dice: “Alabado sea el Señor”] Ud. está sanada, hermana. Baje de la plataforma regocijándose. [Palabras inciertas].
Digan: “¡Alabado sea el Señor!”.
75 ¿Me cree Ud., señora? ¿Quiere Ud. volver a comer, terminar con ese problema estomacal? Simplemente diga: “Yo lo acepto en el Nombre de Jesús”. Dios le bendiga. Vaya y recíbalo, en el Nombre de Jesucristo.
¿Cree Ud., señora? ¿Quiere recuperarse de ese problema femenino? Vaya, acepte a Jesús y sea sana.
¿Le cree Ud. a Él con todo su corazón? ¿Desea Ud. deshacerse de los problemas estomacales también? Vaya a comer su cena, en el Nombre de Jesucristo. Sea sanada.
¿Quiere Ud. superar el problema de la espalda? ¿Lo quiere hacer, hermano? Vaya dándole gracias a Dios y alabando a Dios…
Todos ustedes pueden ser sanados. Tengan fe en Jesucristo Tengan fe.
Venga, señora. Ud. es joven. Ud. está nerviosa, está preocupada, a Ud. se le formó una úlcera péptica en el estómago por problemas estomacales. Vaya a comer. Jesucristo la ha sanado.
76 Venga. Usted tiene un absceso en el ovario, un problema femenino. Jesucristo la sana. Vaya a casa regocijándose y sea sanada, en el Nombre de Jesucristo.
Usted tiene una condición nerviosa, eso le hace sentir triste por la tarde. Yo la veo de nuevo a Ud., alejándose de una mesa. Ud. tiene una úlcera en el estómago. ¿Es correcto eso? Le tenía; ahora ya no la tiene. Vaya a casa, sea sanado, en el Nombre de Jesucristo.
¿Me cree Ud., señora? La enfermedad más seria en el mundo—problemas cardíacos que tenía. Vaya a casa ahora y sea sanada, en el Nombre de Jesucristo. Crea con todo su corazón.
¿Me cree Ud., señora, como siervo de Dios? Ud. tiene una afección de tos, que la hace asmática. Vaya a casa y créale a Dios con todo su corazón, y sea sana. Muy bien.
77 ¿Me cree Ud., señora, con todo su corazón? Ud. tienes una condición de anemia. ¿No es así? Y Ud. no es Cristiana. Ud. ha estado pensando en convertirse en Cristiana. ¿Qué tal si Ud. lo hace ahora? Y Dios la llevará al Calvario y le dará una transfusión de sangre de Su Hijo. ¿Lo aceptará Ud. como su Salvador?
Dios Todopoderoso, Padre de la Vida, Dador de toda buena dadiva, envía Tu misericordia a este pueblo, y que todos los individuos aquí sean sanados. Yo condeno a cada demonio que ata a estas personas.
Satanás, tú no puedes retenerlos por más tiempo. Sal de ellos, en el Nombre de Jesucristo.
Cada uno… [Palabras inciertas]… que cree que ha sido sanado… [Palabras inciertas]… póngase de pie… [Palabras inciertas].
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