S.204 54-0328  Señores, Quisiéramos Ver A Jesús 

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OBRAS DEL MENSAJE

Señores, Quisiéramos Ver A Jesús

Louisville, Kentucky, E.U.A.

54-0328

1 …amigos Cristianos. Deseo saludarles esta noche en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Al comienzo de este avivamiento, confío en que esta será una gran bendición para todos los que están aquí, y para los que van a llegar más adelante en los servicios.
Cada tarde, queremos empezar lo más pronto que podamos, para… para que yo pueda estar aquí alrededor de las ocho y cuarto u ocho y media. Ese era mi intención hoy de llegar a esa hora, y solo llegué un poco tarde. Yo manejé mi propio auto, y me confundí allá en el tráfico y eso me retuvo un poco, así que lamento llegar un poco tarde. Ellos estaban fuera esperándome cuando llegué —mi muchacho lo estaba.
Y entonces ahora, esta noche, mientras estamos reunidos aquí para comenzar esta reunión de oración, orando por los enfermos, creyendo en Dios para lo Sobrenatural; confío en que todas las personas aquí asumirán la iniciativa por sí mismos de estar bajo oración en todo momento. En sus hogares, estén ayunando y orando. Vengan con grandes expectativas. Porque si Ud. no espera nada, no recibirá nada. Solo recibirán lo que esperan.

2 Ahora, en la ciudad esta noche, creo que se están celebrando dos o tres avivamientos más, de servicios de sanidad. Nosotros no estamos aquí para competir con esos hermanos. Solo estamos aquí para hacer nuestra parte. Y estamos creyendo en Dios y le pedimos a Él que ayude a todos los enfermos y afligidos en todas partes donde la gente está orando por los enfermos; en cada iglesia, en cada denominación. Nosotros creemos que Dios escuchará la oración de cualquier persona sincera que pueda creer.
Ahora, yo no soy, de ninguna manera, un sanador Divino. Yo creo en mi otra reunión aquí en Louisville, y muchas veces estando aquí con nuestro querido hermano Cauble y la iglesia, yo nunca en ningún momento dije que yo era un sanador Divino. Lo cual, si yo lo hiciera, eso estaría errado, porque no lo soy. Y no hay ningún otro hombre que sea un sanador Divino. Nosotros solamente somos ministros del Evangelio, para predicar, orar por los enfermos. Dios es el Sanador Divino.
Y todo lo que Dios puede hacer por Ud., Él lo hizo en Jesucristo. Su obra de redención para el alma y el cuerpo está completa. Incluso para el rapto, ya está completo. Cuando Jesús resucitó de entre los muertos, Dios justificó… nos justifica por la fe, creyendo que, que Dios lo resucitó de entre los muertos y estamos esperando el rapto, que vendrá. Todo sucederá en su sazón. Y nuestra salvación, nuestra sanidad y todo se completó cuando Jesucristo murió en el Calvario.

3 Ahora, aquí adentro, muchas veces tenemos, en las reuniones, tenemos un método de obtener las tarjetas de oración. Bueno, desearíamos que hubiera otra forma de controlar sin tener que repartir tarjetas de oración, pero esta es la única manera legítima que uno tiene para mantener a la gente en línea… formada.
Nosotros hemos intentado muchas formas. Y, a mí nunca me gustó el método que teníamos antes de que tuviéramos tarjetas de oración para repartir, de la gente encaramada y algunos de ellos llorando y saltando el uno sobre el otro y empujando y empujándose a través de la línea. Eso no parece Cristianismo. Yo creo que el Cristianismo es ordenado. Y Pablo vino a poner a la iglesia en orden y que todo se hiciera decentemente y en orden. Y yo creo que Dios honra eso, más cuando nosotros lo mantenemos ordenado y bajo el poder del Espíritu Santo para que sea el Líder de la iglesia y del pueblo.

4 Ahora, esta noche y mañana en la noche, y ahora hasta que la multitud llegue a ser lo suficiente para… El espacio para sentarse aquí no será… será inadecuada. Después nos iremos al Memorial Auditórium, que nos van a permitir tener. Nos prometieron eso.
Ahora, mañana… Si conocen a una persona enferma, y así sucesivamente, tomen su teléfono, llamen a alguien, traigan a alguien con Uds.; o alguna persona que no sea salva, para que puedan ser salvos en esta reunión. Eso es lo principal: es que la gente sea salva. La sanidad…
Jesucristo solamente usó la sanidad para juntar a Su multitud, luego Él predicó el Evangelio. Después que Él sanó a unos pocos, Él trajo Sus llamados al altar, y así sucesivamente. No lo que Él llamó “llamamientos al altar”. Los llamamientos al altar son algo que nosotros hemos adoptado. Nunca hubo un llamado al altar en la Biblia. Pero, la gente creía. Los creyentes eran añadidos a la iglesia.
Nosotros tuvimos un sistema en los primeros días. Los Metodistas: los llamábamos al altar y los poníamos a que oraran profundamente. Bueno, yo creo que eso funciona bastante bien, por lo que Dios lo ha bendecido, y nos quedamos con ese sistema de oración en el altar. Yo creo que para eso fueron hechos los altares, para que la gente ore. Es un lugar de adoración. Venga al altar a adorar a Dios.

5 Ahora, no quiero tomar mucho tiempo en las tardes que son para hablar, porque tal vez algunas tardes se dediquen por completo a los servicios de predicación. Vamos a estar aquí ocho días, si Dios quiere, lo cual es una reunión bastante larga… prolongada, para…. Pero, solo se anunció localmente. Y esa es la razón por la que pensamos que nuestro número de asientos… Creo que incluso el auditorio en aquel lugar solo tiene capacidad para, oh, entre tres mil y cuatro mil, algo así. Lo cual, solo a nivel local —Jeffersonville, New Albany, y por aquí— debería estar bien para cubrir esta situación.
Yo les estoy pidiendo a Uds., personas que están aquí esta noche, como mis queridos amigos en Cristo Jesús, que me apoyen en oración durante este tiempo. Y Uds. harán… Uds. harán… Y yo no estoy aquí para dar un espectáculo. Yo solo estoy aquí para hacer lo mejor que sé para lograr que la vida sea un poco más fácil y hacer que la gente sea un poco más feliz, para traer convertidos a Jesucristo.

6 Yo no estoy aquí para representar ninguna denominación, ya que yo no pertenezco a ninguna iglesia denominacional. Y yo no le doy preferencia a una más que otra, simplemente amo a todos sus convertidos a Jesucristo. Y es por eso que estamos aquí… y para intentar que la gente vea eso.
La sanidad Divina es para los Metodistas, los Bautistas, los Católicos, los judíos, los pecadores, para la ramera, lo que sea; la sanidad Divina es para cada uno de Uds. Jesucristo murió por cada uno de Uds., para su sanidad, de igual manera murió por la salvación de todo el mundo. Y si Uds. solo lo aceptan y lo creen…
Alguien podría decir: “Bueno, Hermano Branham, ¿sana Dios al pecador?”.
Sí, señor. Y cuando él es sanado, sus pecados le son perdonados. Eso es lo que dice la Biblia: “Ve y no peques más, o algo peor vendrá sobre ti”.
Ahora bien, el pecado no es algún tipo de acto inmoral; el pecado es incredulidad. Eso es correcto. La Biblia dice: “El que no cree, ya ha sido condenado”. Así que sabemos entonces que el pecado es incredulidad. Por lo tanto, no vaya y siga sin creer.

7 Ahora, la iglesia… Trataremos de llevar a cabo todo de manera tan ordenada y reverente como sabemos. Nosotros creemos en la salvación antigua y sincera, creemos en la libertad de las personas para decir: “Amén”, “Alabado sea el Señor”. Lo que sea que el Espíritu de Dios lo guíe a hacer, hágalo.
Y Él no le guiará a Ud. a hacer nada, sino lo correcto. Y Él es un Espíritu. Dios es un Espíritu: Y los que le adoran, deben adorarlo en espíritu y en verdad.
Y Dios… la misma palabra Dios quiere decir “objeto de adoración”. Así que a Dios le gusta que Sus hijos lo adoren; que nosotros podamos ser libres y que no estemos atados a yugos, sino que podamos ejercitar nuestra fe en Él y que le creamos y no nos avergoncemos de hablarle al mundo sobre Él, que Jesucristo resucitó de entre los muertos, vive y reina en nuestros corazones. Y no nos avergonzamos de eso. Nuestro rostro no se ruboriza al testificar de la gloria de Jesucristo, porque Él es digno de toda alabanza. ¿No cree Ud. eso? Eso es correcto.

8 Ahora, deseo ir a la Escritura para leer unas cuantas palabras. Solo estamos empezando un poco tarde. Cada noche vamos a tratar de salir a las nueve y media, si es posible, para que Uds. puedan regresar la noche siguiente.
Y justo venía hacia acá y escuché la voz del hermano Cauble diciendo que están aquí muchas personas que habían sido sanadas de enfermedades. Me estaba fijando en la audiencia en este momento y vi a una mujer que era tan solo un esqueleto aquí recientemente. El cáncer la había consumido tan gravemente que hasta los doctores le habían dado hasta la mañana siguiente para vivir. Simplemente… eso era todo. Y eso fue hace unos seis o siete años. Y ella está aquí sentada esta noche pesando alrededor de ciento cincuenta libras [68 kg.], en perfecta salud. Ni rastro de eso en ningún lado.
Usted dice: “¿La sanidad es duradera?”.
Tan duradera como lo es la fe. Eso es correcto. Del mismo modo… La salvación es de la misma manera. Mientras Ud. tenga fe, Ud. está sanado. Cuando Ud. pierde la fe, Ud. está acabado.

9 Ahora, deseo leer algo de la Palabra de Dios, porque… Él nunca dijo que mis palabras no pasarían, pero dijo que Su Palabra nunca pasaría. Así que, si yo leo Su Palabra, entonces yo sé que si Ud. no recibe nada más que solo la lectura de Su Palabra, entonces tendrá bastante para regresar a casa. Solamente una Escritura. Ud. puede depender toda su alma en Eso y solo saber que es un “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Y ahora, mientras mencionamos esa Palabra, observen en las líneas de oración, observen en la audiencia, las visiones no tienen… simplemente no más que solo la señal de la Presencia de Dios. Pero observe lo que Él le dice a la persona y a las personas en la audiencia. Veo que tenemos grabadoras aquí donde Ud. puede buscarlo y averiguar lo que Él dijo.

10 Ahora, yo he tenido…. ¿Cuántos han estado en mis reuniones antes? Veamos sus manos, en todas partes. ¡Oh, vaya! Casi es un cien por ciento. Entonces no habrá ninguna introducción a la operación del Espíritu Santo. Solo será para que Uds. solo crean.
Ahora en San Juan el capítulo 12, el 20… y los versículos 21 y 22. Deseo leer una porción de estos.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.

11 Ahora, ¿podemos inclinar nuestros rostros por un momento?
Nuestro bondadoso Padre Celestial, te damos gracias, esta noche, por Tu Palabra. Es verdad. Y oramos, ahora, para que Tú rompas todos los grilletes y liberes a la gente, en libertad. Y que el bendito Espíritu Santo bautice a todos los que están aquí esta noche de nuevo en Su Presencia. Que grandes señales y maravillas acompañen esta reunión, de modo que sacuda a toda la ciudad. Que la gente venga de tal manera, no porque es nuestro esfuerzo para Ti, sino por causa del Evangelio.
Concede, Señor, que los edificios se llenen y las calles estén con personas, grandes señales y maravillas, ambulancias trayendo a los enfermos, regresando sin ellos. Los lisiados empujando sus sillas de ruedas en la esquina, saliendo caminando, regocijándose. Que comience un avivamiento chapado a la antigua que abarcará toda la ciudad y las comunidades aquí. Trae a cada iglesia en unidad con Cristo. Y que haya un gran gozo en toda la ciudad. Concédelo, Señor.
Bendice estas cuantas palabras ahora. Inspira al que habla y al oyente. Y que el Espíritu Santo se mueva en nuestros corazones de tal manera que cuando salgamos de aquí esta noche, digamos como los que vinieron de Emaús: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros?”. Debido a Su Presencia, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

12 Esta alma que clama de estos griegos… Los griegos buscan sabiduría, y los judíos buscan señales. Y Pablo dijo: “Nosotros predicamos a Cristo crucificado”. Y los griegos siempre han querido sabiduría. Pero estos griegos, quizás eran prosélitos de la religión judía, y ellos subieron a Jerusalén para adorar en la fiesta de pentecostés. Y luego, mientras ellos estaban allí arriba, ellos habían escuchado hablar de la gran fama de este Jesús de Nazaret. Su fama se había dispersado por todas partes.
Muchos no creyeron en Él. Miles de personas no creyeron en Él, pero miles le creyeron. Y fue principalmente entre la gente común quienes lo escucharon y creyeron en Él. Los que eran del otro tipo, ellos no tenían mucho tiempo para Él, porque estaban satisfechos con su religión a los padres les habían enseñado ciertas cosas y les habían transmitido sus tradiciones. Y algo nuevo, no importa cuán fenomenal fuera, bueno… Él trató de decirles que eso estaba en las Escrituras que Él iba a venir. Y, oh bueno, si Él iba a ser esa persona, los sacerdotes sabrían algo al respecto, y por lo tanto ellos no estaban interesados.
Pero estos griegos, cuando oyeron… “La fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios”. Y ellos vinieron, buscando a Jesús. Y esto… Yo creo que ese ha sido el clamor del corazón de todo hombre y mujer que alguna vez ha escuchado algo acerca de Jesucristo, ha tenido eso mismo: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
Ellos no querían aprender Su teología. A ellos no les importaba nada acerca de Sus enseñanzas. A ellos no les importaba si Él… qué tipo de ropa usaba Él. A ellos solamente les interesaba una cosa: que querían ver a Jesús. Eso es lo principal. Y ese es el clamor de hoy.

13 Amigos Cristianos, yo mismo, como misionero, regresando de campos extranjeros, y cuando llegué al África fui recibido por el concilio de iglesias de Sudáfrica y todas las… de una costa a la otra. Un gran concilio de iglesias. Ellos me sacaron, dijeron: “Hermano Branham, nosotros no queríamos que Ud. viniera a enseñarnos alguna nueva teología. No queríamos que Ud. viniera a enseñar la Palabra. Porque quizá nosotros sabemos más al respecto acá que Uds. eruditos estadounidenses, porque encontramos eso en sus misioneros que vienen para acá.
Dijo: “Bueno, lo que estamos tratando de encontrar: Queremos ver que la Palabra de Dios sea manifestada”.
El arzobispo de la India, el presbiteriano ortodoxo oriental: una de las iglesias más grandes, políticamente religiosa, políticamente reconocida en el mundo. Incluso su bautismo será aceptado en la iglesia Católica del ortodoxo oriental. Y el arzobispo…
Recientemente hablé en el banquete de Hombres Cristianos de Negocios de Chicago. El arzobispo estuvo allí, y dijo: “Cuando ellos me ordenaron como arzobispo en la India… Pues”, dijo: “Uds. muchas veces enviaron misioneros”, dijo: “para enseñarnos la Biblia”. Dijo: “Nosotros sabemos más sobre eso de lo que Uds. alguna vez pensaron conocer”.
Y eso es verdad. Deberían escucharlos una vez. Este es un Libro Oriental, nosotros lo estamos enseñando en una forma Occidental; y es un Libro Oriental escrito al estilo oriental. Y nuestras parábolas y las cosas que enseñamos a partir de ahí a veces está tan lejos de estar en lo cierto como el Este del Oeste, la manera como lo enseñamos. Ustedes tienen que ver… tienen que ir al país donde se escribió el Libro para entender a lo que se refieren.

14 Él dijo: “Cuando ellos me ordenaron como arzobispo de la India”, dijo: “todos los grandes presbíteros, los sacerdotes y los cardenales, y todos, se acercaron y me impusieron las manos para recibir el Espíritu Santo. Y todo tipo de oraciones rituales que ellos leen de los libros y de todo”. Y dijo: “Ellos me impusieron las manos”. Dijo: “No pasó nada”.
Él dijo: “Yo vine aquí a los Estados Unidos con una persona que apenas tenía suficiente educación para hablar bien, y me impuso las manos, y yo recibí el Espíritu Santo”. Dijo: “Ahora, ¿cuál es la diferencia?”. Dijo: “La cuestión es que en la India, nosotros no queremos conocer sus folletos que están repartiendo, ni su teología, ni de construir esto o aquello. Nosotros queremos conocer a Jesús en…”.
Ahora, ese es el clamor del mundo hoy, es conocer a Cristo. Yo creo que Pablo dijo: “Conocer a Cristo es vida”. Y él lo conoció a Él en el poder de Su resurrección. No conocerlo a Él por Palabra. No conocerlo a Él por… Conocerlo a Él por la Palabra, eso está bien, pero eso está muy lejos de ser suficiente, el conocerlo a Él por la Palabra. Tenemos que conocerlo a Él en el poder de Su resurrección.

15 Ahora, si esta noche, ese clamor estuviera en Louisville, está en todas partes: “Quisiéramos ver a Jesús”.
Ahora, descubramos quién es este Jesús. Y yo creo que si Él es lo que Él dijo que es, y Su Palabra es correcta, entonces Él es el mismo hoy que fue entonces. Si Él ha cambiado un poco, entonces la Palabra no es correcta, y nuestra Biblia está en error.
Ahora, recientemente… Oh, no recientemente; hace algunos años, en una cierta ciudad aquí en el río, había un niño pequeño… o, joven, de doce, catorce años, el cual iba a la iglesia y era un chico muy, muy influyente, y él amaba al Señor. Y un día él le preguntó a su madre: “Madre, si Dios es tan grande, ¿podría yo alguna vez ver a Dios?”.
Ella dijo: “Ahora, yo no lo sé, hijito”. Ella dijo: “Nosotros vamos a la iglesia y eso es todo lo que sé al respecto”. Dijo: “Ahora, nuestro pastor nos visitará para almorzar”. Dijo: “¿Por qué no se lo preguntas a él?”.
Entonces, ese día, él se lo preguntó al pastor. Y el pastor dijo: “Hijito, no”. Dijo: “Ningún hombre puede ver a Dios en ningún momento”. Nunca lo ha hecho, o nunca verá a Dios en ningún momento“.
Bueno, él no estaba satisfecho con eso. Él le preguntó a su maestra de la escuela dominical. Ella dijo: “No. Nadie podría ver a Dios”.

16 Y entonces, él hizo un pequeño viaje por aquí a la isla Six-Mile con un viejo pescador por el río. Al bajar esa tarde, después de una tormenta en el río, y remando su bote, mientras avanzaba, el arcoíris salió por el Este. Y mientras el viejo pescador miraba el arco iris, jalando su bote, las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas arrugadas, sobre su barba blanca.
Y el niño pequeño notó al anciano. Y él corrió desde la popa del bote hacia el centro, y dijo: “Señor, le voy a hacer una pregunta que mi pastor no pudo responder, mi madre no pudo responder, mi maestra de la escuela dominical no pudo responder”. Dijo: “Le voy a preguntar a usted: ”¿Puede alguien ver a Dios?“.
Y el viejo pescador se puso los remos en su regazo y abrazó al muchachito. Dijo: “Dios te bendiga, cariño. Todo lo que yo he visto durante los últimos treinta y cinco años ha sido a Dios”. Usted recibe a Dios aquí adentro, lo puede ver allí afuera, ¿ven? Pero Él tiene que entrar aquí primero. Esto primero tiene que venir aquí antes de que Ud. pueda verlo allá.

17 Jesús dijo la misma cosa: “Todavía un poco y el mundo no Me verá más; empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. Ahora, habrá algunos de “vosotros” en todas las generaciones en todas las edades. ¿Es correcto eso? “Vosotros Me veréis”. Ese es el creyente.
Ahora, si nosotros fuéramos a buscar a Jesús esta noche, no lo buscaríamos exactamente por el tipo de ropa que trajera puesta, ni esperaríamos ver cuánta educación, qué título tendría y de qué universidad o a qué denominación pertenecía Él; porque nunca lo encontraríamos en nada de eso. Aunque, por más bueno que sea eso, nunca encontraríamos a Jesús en eso: mezclado en alguna organización, o usando cierta ropa, o una cierta forma de vestir. Él se vistió como un hombre ordinario. Él caminó por las calles con otros hombres; no se miraba diferente a alguien más. Y él caminaba entre la gente —las multitudes— buscándolo a Él, y no pudieron reconocerlo, porque Él se veía como un hombre ordinario. Pero, sin embargo, Él era Dios mismo. Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo.

18 Cuando Él estuvo aquí en la tierra… Nunca hubo un nacimiento como el de Él, nunca hubo una muerte como la de Él, y nunca hubo nadie que resucitara de la muerte de esa manera. Él probó lo que Él era. Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo que Él era Dios, Él actuó como Dios, Él predicó como Dios, Él sanó como Dios, Él se levantó de los muertos como Dios. Él demostró que Él era Dios.
Él era más que un filósofo. Él era más que un maestro. Él era más que un erudito. Él era más que un profeta. Él era Dios. Eso es lo que Él era. Y la gente de hoy lo está limitando a un buen hombre, a un maestro, a un erudito o a un profeta. Él era más que eso. Él era Dios mismo —nuestro Salvador. Dios lo manifestó en carne para quitar el pecado y la enfermedad de los seres humanos, y para redimirnos de nuevo a Dios como lo fuimos en el principio. Y gracias a Dios, vamos camino de regreso esta noche. Eso es correcto.
Y estamos viendo grandes cosas y regocijándonos a lo largo del viaje, como lo hicieron los hijos de Israel: atravesando el desierto. Ellos tenían una serpiente de bronce para su sanidad. Ellos tenían agua de una roca cuando les daba sed. Ellos tenían maná del cielo; señales y maravillas siguiéndolos todo el tiempo.
Y allí estaban los otros sentados allí arriba, tan fundamentales como ellos lo eran en su enseñanza, pero no tenían señales ni prodigios. Pero Dios estaba vindicando a Sus verdaderos creyentes con señales y maravillas. Y ese fue un tipo muy bello de la iglesia hoy siendo guiada, donde las señales y maravillas están siguiendo a los creyentes.
Si Ud. nota, esas otras naciones estaban organizadas y establecidas en grandes organizaciones, y así sucesivamente; pero Israel habitaba en tiendas. Yo los llamaría a ellos “interdenominacionales”. Ellos estaban sentados allí sin una organización, sin un lugar, solo deambulando por el desierto, según como los guiara el Espíritu Santo.
¿No es ese un tipo perfecto de la iglesia hoy? Los llamados fuera, separados, apartados. Qué maravilloso.

19 Ahora, fíjense nuevamente, cuando Jesús estuvo aquí, la gente sabía que Él sanaba a la gente, pero Él no reclamó hacerlo por Sí mismo. Él dijo que no lo hacía. ¿Quién dijo que lo hacía? “El Padre que mora en Mí, Él hace las obras. No soy Yo el que hace las obras”.
Entonces, si viéramos a Jesús esta noche, no veríamos a un hombre diciendo: “Venid a mí y yo te mostraré cómo te sanaré. Yo haré esto”. Él no sería ese tipo de persona, ¿cierto? Porque cuando Él estuvo aquí, le dio el crédito al Padre que estaba en Él haciendo las obras. ¿Es correcto eso?
Entonces lo vimos a Él haciendo el bien. Lo vimos a Él siendo perseguido, burlado, riéndose de Él, retándolo. Alguien siempre en Su cuello, haciendo todo lo posible para poner algo sobre Él. Lo arrinconaban, lo rodeaban, y de todo: tratando de hacerlo un mentiroso, hacerlo una farsa, hacerlo un engañador. Pero cada vez, Dios venía a la escena y probaba que ese era Su Hijo. ¿Es correcto eso?
Dios sigue siendo el mismo esta noche. ¿No cree Ud. eso? Todo lo que ocurra, solo quédese quieto. Dios está en la escena. Él hará que todo salga bien.

20 Y luego, lo vemos a Él de ese tipo de persona. Y ahora…
Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, nos damos cuenta que las características de Él atraían a las personas hacia Él, lo primero fue Su amor hacia las personas. Él amaba a las personas, y la gente sabía que Él los amaba a ellos, porque Él tenía algo que decirles a ellos. Ellos sabían que este Hombre estaba familiarizado detrás de la cortina, más allá, de la muerte. Ellos sabían que Él sabía algo sobre el mundo del más allá —las regiones del más allá. Por lo tanto a ellos les encantaba hablar con Él. Él hablaba; Su conversación era sazonada y apacible. Había algo… Su carácter: dudo mucho que pueda existir un artista que pudiera pintarlo.
Si es verdad, en una visión una vez, yo lo vi a Él. Digo eso humildemente, porque yo no podría decirlo de manera positiva. Pero, si lo es, no existe artista que pudiera pintar ese cuadro del carácter. Él era un Hombre que podía ser firme y hablar, pero sin embargo Él era un Hombre humilde y amoroso. Había tantas características diferentes en Él, que la gente… Ud. no podría pintar Su cuadro. Él era la manifestación de amor, poder y deidad de Dios; y todo estaba en Él.

21 Entonces nos damos cuenta de que Él, mientras recorría la tierra aquí, había algo acerca de Él que lo hacía diferente de los hombres ordinarios. Lo vemos a Él un día en Su línea de oración al inicio de Su ministerio cuando recién comenzó Su fama; y había un hombre llamado Felipe que fue salvo. Y él creyó en el Señor Jesús, y comenzó a contarle a la gente acerca de Él —quería correr y contarle a todos. Esa es una buena señal de que él realmente fue salvo, ¿no es así? cuando quiere decírselo a alguien.
Él corrió y le dijo a su amigo Natanael. Y cuando él encontró a Natanael, lo encontró debajo de un árbol, tal vez orando. Y él dijo: “Ven y ve a quién he hallado: a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Él dijo: “¿Podría salir algo bueno de Nazaret?”.
Dijo: “Ven y ve”.
Y cuando él llegó a donde Él estaba… donde Él estaba… Ahora, este excelente hombre religioso de muy… tal vez ortodoxo en su creencia, llegó y se acercó: “Pues, iré a ver con respecto a este Hombre”.
Y cuando él se acercó, Jesús dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”.
Bueno ahora, ¿qué cree Ud. que pasaría hoy? El creyente hoy… o, el hombre diría: “Mire, ese tipo es uno que lee la mente. Él sabía que yo era un creyente. Él sabía que yo era Cristiano”.
Bueno, Él dijo: “… en quien no hay engaño”.
Y entonces él pensó: “Bueno, yo solo le preguntaré al hombre. Dijo: ”Rabí, ¿de dónde me conoces?“.
“Pues”, Él dijo: “antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
“Pues”, él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios; el Rey de Israel”, ¿ven?

22 Y luego, vemos otra ocasión cuando Él se encontró con a una mujer junto al pozo. Y Él habló con ella un momento. Y Él descubrió que ella tenía algunos problemas, es decir, que ella había tenido cinco maridos. Y con el que ella vivía en ese momento no era su esposo. Y al decirle esto, ella corrió y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”.
Ahora, ¿se imaginan que Él tuvo muchos críticos? Él dijo cuando fue a la tumba de Lázaro: “Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente”. Él dijo eso. Esa es la verdad.
Bueno, si Él era la Resurrección y la Vida, ¿por qué no resucitó a todos los muertos que murieron en Jerusalén durante el tiempo de Su estadía? Si Él hiciera esa declaración esta noche en Louisville, Kentucky, en la mañana los periódicos estarían publicándolo por todas partes. “Bueno entonces los doctores bien podrían deshacerse de sus instrumentos y todo. Tenemos un hombre aquí que puede resucitar a los muertos. Así que queda todo concluido”.
Pero Él solo resucitó a tres personas en todo Su ministerio. Tres es una confirmación. Tres es una señal. La Biblia dice: “En boca de dos o tres testigos sea establecida toda palabra”. Él levantó a Lázaro de la muerte, a la hija de Jairo, y a la mujer… el hijo de la viuda. Tres en Su ministerio como una señal.
Sin embargo, si Él fue la Resurrección y la Vida, probablemente miles de judíos que salieron de la iglesia, ortodoxos en su creencia, reconocidos en su religión, y así sucesivamente, murieron durante ese tiempo. Tal vez cientos de personas acudieron a Él: “Ven y resucita a mi hijo”. “Ven y resucita a mi hija”. “Resucita a mi padre”.
Jesús dijo: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú sígueme”.
Él nunca fue a ellos. Entonces, ¿qué hay de eso? Aquí está Su palabra que dice que Él era la Resurrección y la Vida, y aquí Él está fallando en producir eso. Solo con una señal de vez en cuando.

23 Ahora, nosotros sabemos que Él poseía poderes, y Dios estaba en Él. Y aquí iba Él al estanque de Betesda. Eso es el capítulo 5 de San Juan. Ahora, escuche atentamente: “En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese”.
Aquí venía Emmanuel —Dios mismo— velado aquí a los ojos humanos. Dios manifestado en carne.
Él le dijo a Tomás… Tomás dijo: “Muéstranos al Padre y nos basta”.
Él dijo: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido?”. Dijo: “El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre. ¿Cómo pues, dices tú: Muéstranos al Padre?”.
Aquí venía, entonces, Jehová Dios, en carne, caminando entre gente lisiada, coja, ciega, paralítica y seca. Lleno de amor, lleno de compasión, y sin embargo Él no tocó a ninguno de ellos.
“Yo quisiera ver a Jesús. Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
¿Ven lo que quiero decir? Él pasó junto a cada uno de ellos y se fue hacia un hombre que estaba tendido en un lecho. Dijo: “¿Quieres ser sano?”.
Él dijo: “No tengo quien me meta en el agua”.
“¿Puedes caminar?”.
“Sí. Y entre tanto que yo voy, otro se me adelanta y se mete al agua antes que yo. Ellos reciben la bendición; yo me quedo aquí sentado mes tras mes esperando”.
Él tenía una enfermedad; no se iba a morir con eso. Llevaba treinta y ocho años con eso.
Jesús dijo: “¿Quieres ser sano?”.
Y él le dijo que no tenía a nadie que lo metiera al agua.
Él dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa”.

24 Si se fijan, la lectura anterior de las Escrituras dice que Jesús sabía que el hombre llevaba mucho tiempo de esta manera, ¿ven? Él sabía. “¿Por qué no fue Él con estos otros?”. Él no sabía nada de ellos, pero sí sabía con respecto a este.
Entonces los judíos encontraron a este hombre cargando su cama en el día de reposo y lo interrogaron, y tal vez estaban cuestionando a Jesús sobre estas cosas. “¿Por qué Él no sana a aquel?”. “Déjame ver que Él sane a aquel, y lo creeré”. “Déjame ver que Él sane a este, y lo creeré”. Y sin embargo, la gente estaba siendo sanada en todas partes.
Los mismos espíritus críticos e impíos aún existen hoy en día. “Déjame ver que Él sane a este y yo lo creeré,” ¿ve Ud.? El diablo toma su hombre, pero nunca su espíritu.
Dios se lleva a Su hombre, pero nunca Su Espíritu. Su Espíritu sigue vivo. El Espíritu de Dios sigue viviendo en hombres, y sigue y sigue. “Vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”.

25 Miren. Luego está el “vosotros” aun viviendo, en quien lo ve y lo cree.
Como acaba de decir el Hermano Cauble, mientras yo estaba parado allí en el pasillo, que personas de aquí de su iglesia tienen declaraciones de los médicos; y sin embargo, todo el país critica la sanidad Divina. ¿Por qué pasa eso? Intentan pensar que es falso, que es un montaje. Es porque el diablo que vive en ellos no deja que los hombres crean. Sus ojos están cegados a la verdad y no pueden creer. Ellos no tienen nada con lo cual creer. ¿Cómo puedo yo mover una mano si no tengo una mano que mover? ¿Cómo puedo creerle a Dios cuando solo miro una palabra aquí, y Él no está aquí? Usted tiene que tener primero a Dios aquí, antes que pueda creerle a Dios.
“El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. ¿Es eso correcto? Ver es “entender”. Entonces, ¿cómo puede un hombre que no ha nacido de nuevo saber algo sobre el reino de Dios? Jesús mismo dijo: “El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar…”. Él no puede entenderlo. Él solo lo está mirando. Él no puede hacerlo.
Y muchas de estas personas que niegan esto no saben más de Dios de lo que un conejo sabría sobre zapatos para la nieve. Ellos simplemente no lo saben. Ellos dicen: “Oh, yo creo que existe Dios. Sí. Ajá. Eso es todo al respecto”. Pero, hermano, conocer a Jesús es conocer la vida: aceptando personalmente a la Persona Cristo Jesús que vive en el corazón del ser humano. Sí.
Entonces Ud. tiene una fe desafiante. Entonces hay algo allí dentro que Ud. sabe que no está parado solo. Como dijo Jesús: “El testimonio de dos es lo que Uds. requieren”. Él dijo: “Yo doy testimonio y Mi Padre habla, y los dos hacemos el testimonio verdadero”.

26 Si yo me paro aquí esta noche y hablo de algo, y Dios Todopoderoso responde, eso es un testimonio si dos es una confirmación. ¿Es correcto eso? Si yo digo que Ud. puede recibir el Espíritu Santo y Dios baja y le da a Ud. el bautismo del Espíritu Santo, eso es una confirmación de la verdad.
Alguien dijo que el Espíritu Santo fue solo para los años pasados. El Espíritu Santo es hoy. Hay personas sentadas aquí mismo ahora, una gran cantidad de ellas, que están bautizadas con el Espíritu Santo ahora mismo.
Entonces, no importa lo que digan los críticos, Ud. debe esperar eso. No escuchen eso. Solo cierren sus oídos y sigan adelante. Estamos llevando a cabo los servicios para el Señor Jesucristo. Y con la ayuda de Dios, eso es lo que vamos a hacer hasta que Jesús venga, o Él cambie el orden.
Y los hombres que son ordenados por Dios y enviados por Dios esperan en Dios para recibir instrucciones, y esperan en Dios para saber qué hacer. Y Dios cuida a su hombre. Él siempre lo hace.

27 Ahora, Jesús iba pasando por allí, y la pregunta: “¿Por qué no sanó Él a todo el grupo?”.
Escuchen Su palabra ahora: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”.
“Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Si Uds. lo vieran a Él, esa es la clase de persona que Él sería, ¿ven? “Todavía un poco y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”. ¿Es correcto eso? “Jesucristo, el mismo ayer, hoy y por los siglos”.
Luego, mientras nos fijamos en Él, Él no reclamó ser una gran persona. Él solo se jactó de Dios constantemente. Él dijo que Dios estaba en Él, y Dios hacía las obras.
Ahora, si Jesús ha resucitado de entre los muertos… ¿Creen Uds. eso? Digan: “Amén”. Todos los que están aquí admitirán que Jesús, conforme a las Escrituras, ha resucitado de los muertos. ¿Creen Uds. que las Escrituras son la verdad? ¿Creen Uds. que esta Palabra es la verdad? Entonces, si Jesús ha resucitado de entre los muertos, entonces Él es el mismo hoy que fue en aquel entonces. La única diferencia es: Él vivía en carne en ese entonces, en Su propia carne; Él vive en la carne de nosotros, esta noche.
“Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis; porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. Amén. Ahí lo tienen. Espero que vean.

28 Jesucristo resucitó de los muertos esta hermosa mañana de Pascua, ahora que estamos a punto de abordarlo, ahora.
Y yo pienso en aquellos hombres que venían de Emaús, y Jesús caminando con ellos y no lo sabían. Y muchas personas aquí en Louisville caminan con Cristo todos los días, y sin embargo no lo saben. Personas sentadas aquí en este edificio esta noche han caminado hoy con Cristo y tal vez no lo saben.
Pero cuando Él los metió en el interior… o, una vez que Él estuvo allí adentro con ellos, ellos le pidieron, dijeron: “Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. ¿No entrarás?”.
Y así que Él ofreció… la invitación de ellos. Era un lugarcito humilde, tal vez. No importa cuán humilde sea, Él vendrá. No importa cuán humilde sea la bienvenida que le dé a Él, Él vendrá a los más humildes en este edificio. Él vendrá a los más pobres; Él vendrá a su casa. Él hará algo para que Ud. sepa que Él está allí, si Ud. solamente le abre a Él y se lo permite.
Entonces Jesús, una vez adentro con estos discípulos, con quienes Él había caminado, Él se dio a conocer a ellos. Y si Ud. nunca creyó en la sanidad Divina, nunca creyó en el Poder de la resurrección de Cristo, simplemente invítelo a Él a su corazón esta noche, y Él se dará a conocer a Ud. Él hará algo. Solamente por la manera que Él partió ese pan; ellos dijeron: “Pues, ha sido Él todo el tiempo”, ¿ven? Y ellos eran creyentes.

29 Y noten: Les había tomado todo el día hacer ese viaje para allá, y ellos regresaron en pocos minutos. Cuán ligeros serán sus pasos después de conocer a Jesús. Cuánto más ligera será su vida, caminando sobre las nubes, regocijándose. Y toda esa vieja condición, impía con grilletes desaparecerá. Y Ud. será resucitado junto con Él en Su resurrección; creyéndole a Él, teniendo fe en Él, y sabiendo que para usted todas las cosas están obrando para bien; que Él le está guiando, amándole, bendiciéndole, yendo delante de Ud. Lo llevará al cielo, haciéndole a Ud. inmortal cuando llegue la resurrección. Sanando su enfermedad a lo largo del camino; haciendo milagros.
Y sus ojos están abiertos. Entonces Uds. podrán ver, ¿ve Ud.? Hasta que sus ojos se abran Uds. no pueden ver. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

30 Ahora, si Jesús ha resucitado de entre los muertos, Él puede venir a este edificio esta noche, y efectuar y hacer con esta gente como Él lo haría si Él estuviera aquí en carne humana. ¿Es correcto eso?
Entonces, si Ud. viera a Jesús, abra su corazón esta noche. Invítelo a Él como ellos lo hicieron en Emaús. Diga: “Abre mi corazón, Señor. Solo entra. Yo vengo aquí a criticar, pero voy a cambiar mi opinión ahora mismo. Voy a abrir mi corazón y ver si Tú realmente entrarás”.
Vigile lo que Ud. piensa cuando salga por la puerta esta noche. Ud. pensará y sabrá que Jesucristo ha resucitado de los muertos y que vive con nosotros ahora.
El Señor les bendiga, mis amigos. Uds. son encantadores. Yo podría hablarles toda la noche. Pero yo sigo hablando… Voy a estar predicando dentro de poco, y eso como que le resta valor a la oración por los enfermos, porque eso es lo que vamos a tener en la noche. Y el Señor les bendiga ahora.

31 Ahora, como estos griegos dijeron: “Quisiéramos ver a Jesús. Ahora, no escucharíamos algunas de Sus enseñanzas, o no escucharíamos esto, o no sabríamos dónde Él se queda, pero quisiéramos ver a Jesús”.
¿A cuántos de Uds. les gustaría verlo a Él esta noche? Veamos sus manos. Por todo el edificio; Él los está mirando. Bueno, mi oración es que Él se manifieste a Sí mismo a Uds. esta noche —a cada uno de Uds. Haga que Él se manifieste a Uds. Y antes que yo comience la reunión…
Ahora, amigos, esto no tiene nada que ver conmigo ni con ningún individuo. Estoy tratando de hacer todo lo posible, todo lo que sé para hacerle la vida un poco más fácil a mi prójimo; hacer que ellos crean en el Señor, que nazcan de nuevo de Su Espíritu, y orar por los enfermos cuando están necesitados, y ayudarles; hacerles la vida un poco mejor.
Muchas veces la gente está de pie… Muchas personas justo aquí en este edificio esta noche de lugares de aquí de alrededor, domésticos de por aquí que estarían muertos en su tumba si no hubiera sido por Jesucristo; y yo soy uno de ellos Eso es correcto. Yo me habría ido hace años, justo aquí en el hospital judío, cuando un médico de esta ciudad, uno de los médicos famosos de esta ciudad, me dio tres minutos de vida. Y yo estoy aquí por la gracia de Dios.
Luego, cuando Él me dejó vivir, yo le entregué mi corazón a Él, y desde entonces he estado gritando desde la azotea. Y yo le creo a Él con todo mi corazón. Que Él venga esta noche y bendiga sus almas humildes.

32 Ahora, supongo que Billy repartió algunas tarjetas de oración. Y él solo me metió allí en el auto, y yo olvidé… ¿Alguien recibió una tarjeta de oración? ¿Cuál es la letra en eso? Díganme que letra es. “Y”. De acuerdo. Eso estará bien. De acuerdo. Eso es todo lo que tengo que saber.
Muy bien. No podemos orar por todos al mismo tiempo, en una reunión. Yo no quiero llamar a muchos a la vez, pero quiero… Solo quiero llamar a todos los que yo pueda y orar por ellos.
Y ahora, recuerden, lo único que yo puedo hacer es orar por Uds. Recuerden, Dios es su sanador. Digamos eso todos juntos: “Dios es su sanador”, ¿ven? Yo solo oro por Uds. Y no solamente yo estoy orando por Uds. aquí, sino que ellos aquí también estarán orando por Uds. Estos que están aquí atrás también van a estar orando por Uds., ¿ven? Y, juntos, nosotros hacemos nuestro mejor esfuerzo para ayudarles —sin ningún otro propósito. Dios sabe eso. Esto no es un asunto financiero. Si eso hubiera sido así, yo habría aceptado el dinero hace mucho tiempo y en una ofrenda hubiera sido multimillonario, por lo que yo me habría jubilado —jubilado.
Que Dios me deje vivir hasta los cien años y siga todavía predicando el Evangelio. No hay jubilación en esto, si Él tarda.

33 No, no es eso, amigos. No es el dinero, no es la popularidad. Dios sabe eso. Él me lo quitaría ahora mismo. No es la popularidad; es porque yo quiero ayudarles. Dios sabe que esa es la verdad.
Y yo digo la verdad. Dios sabe que esa es la verdad. Él me ha respaldado en muchas batallas difíciles, y lugares cercanos en los que yo he estado, como ellos lo hicieron con mi Maestro. Pero, cada vez Dios ha venido a la escena y me ha ayudado. Yo he sido desafiado y todo. Yo he sido desafiado unas tres veces aquí en los Estados Unidos de las que estoy enterado. Y una de esas personas que hicieron el desafío está en la institución psiquiátrica esta noche; los otros dos están en la tumba. Y así que, yo no tuve que esperar ni una semana para que eso sucediera; eso sucedió entonces, ¿ven?

34 Por lo tanto, yo nunca he tenido miedo. He ido en humildad a predicar el Evangelio. Dios me envió a hacer esto. Y cosas de las que yo hablo aquí…
Incluso aquí uno de los periódicos de ustedes no hace mucho, el antiguo Herald Global, creo que fue ese, o algo así, declaró el artículo cuando sucedió aquí en el río, y esa Luz bajó y quedó suspendida donde yo estaba cuando estaba bautizando a un joven ministro hace muchos años. En todo el país… Ahora ellos tienen la fotografía de eso. Muchos de Uds. la tienen en su hogar. Está colgada en Washington, DC, en todas partes, hay miles de miles de fotografías. Y uno de los mejores en huellas digitales y documentos que se pueden encontrar en los Estados Unidos lo ha revisado y ha ido a todas partes; y él lo declara que es un ser sobrenatural. Probablemente hay gente sentada aquí esta noche que la ha visto descender, hacerse visible ante sus ojos; y yo oro para que lo haga aquí en Louisville esta semana, justo aquí frente a la gente.
Y, yo he dicho la verdad. Dios ha testificado que es la verdad. Y el mundo científico tiene que decir que esa es la verdad. Ahora, Uds. pueden sacar su punto de vista. Que el Señor les bendiga.

35 Ahora, al ver una visión, como todos Uds. saben, todos Uds. han estado en mis reuniones. Puede haber uno o dos que no hayan estado aquí. Es un don Divino. Es como un don para tocar música. Yo estaba viendo a las señoritas aquí esta noche. Y esta mañana fue cuando yo estuve aquí, cómo ellas estaban tocando esa música tan hermosa. ¡Vaya! Ojalá yo pudiera hacer eso, pero no puedo. Lo único que yo sé… Yo no sé si está afinado o desafinado, solo sé lo que está haciendo ruido, y lo que es música, y eso es todo lo que sé al respecto. Pero dejen que se desafinen un poco, ellos podrían decírselos, porque son músicos. Bueno, yo no lo sabría.
Y para construir esta casa, me estaba fijando en la arquitectura de ello. Me gustaría ver una como esta, construida por mí: se vería horrible. Pero vean, Dios tiene hombres para construir casas, Él tiene algunos para predicar el Evangelio, otros para enseñar. Dios ha puesto… Dios ha puesto en la iglesia primeramente apóstoles, profetas, maestros, evangelistas y dones de sanidad, y el de hacer milagros, y así sucesivamente, todo para la perfección de los santos. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

36 Ahora, si Él estuviera parado aquí esta noche, detrás de este escritorio donde yo estoy parado, con Su piel humana, usando este mismo traje, parado aquí; en cuanto a sanarle a Ud., Él no podría hacerlo. Porque Él no podría hacer dos veces lo que Él hizo una vez, ¿ven? Él ya les sanó a Uds. “Por sus llagas fueron Uds. curados”, dijo Pedro en el Nuevo Testamento. ¿Es correcto eso?
Isaías habló de la venida. “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados”, —Isaías. Pedro, después, dijo que ahí es donde fue hecho. Ahí es donde fueron perdonados de sus pecados: en el Calvario. Uds. simplemente acéptenlo. Él lo hizo hace dos mil años, Uds. lo aceptaron la semana pasada, o dos años atrás, o cuando haya sido. Él los sanó hace dos mil años. Ustedes lo pueden aceptar esta noche.
Pero lo único que nosotros podemos hacer es o predicar el Evangelio o alguna señal para que su fe apunte a Jesucristo. ¿Es correcto eso? Que el Señor les bendiga.

37 Ahora, formemos a la gente por acá a la derecha. Tomemos… ¿Dónde comenzó? ¿Del 1 al 100? De acuerdo. Comencemos con el 1, luego, y comencemos por aquí. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 1? Levante su mano, tarjeta de oración número 1. Vea a su…. Es una tarjetita como esta; tiene su nombre y dirección en ella. Por aquí tiene la fotografía y un número. ¿Dónde está? ¿Numero 1? Sí. Y-1. Venga aquí, señora.
Y-2. ¿Quién tiene la 2? ¿Tarjeta de oración 2? De acuerdo, señora. ¿3? ¿Quién tiene 3? Levante su mano para yo saber. ¿3? Muy bien, señor, aquí. ¿4? ¿Quién tiene el número 4? ¿Tarjeta de oración 4? ¿5? ¿Quién tiene 5? Levante su mano. ¿Número de tarjeta de oración 5? Alguien mire en el reverso de su tarjeta; puede ser una persona sordomuda, que no pueda hablar ni escuchar. Número 5. ¿Número de tarjeta de oración 5?
¿Disculpe? Muy bien. ¿Número 6? ¿Quién tiene el número 6? ¿Tarjeta de oración 6? ¿7? Levante su mano lo más rápido que pueda. ¿7? ¿7? ¿Tiene alguien la tarjeta de oración 7? Vea a alguien sentado a su lado. Puede ser alguien que no pueda levantarse, o algo así. Alguien los ayudará a levantarse, si es que ellos solo… ¿Tarjeta de oración 7? De acuerdo. ¿8? ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 8? De acuerdo. ¿8? ¿9? ¿Tarjeta de oración 9? ¿10? ¿11? ¿12? ¿13? ¿14? ¿15? ¿16? ¿17? ¿18? ¿19? ¿20?
Muy bien. Solo fórmense por allí de acuerdo a sus números y veamos cuántos tenemos allí entonces. Muy bien.

38 De acuerdo. Ahora, si la hermana en el órgano pudiera tocar para nosotros Solo Creed. Vamos a cantar humilde y reverentemente. Voy a pedirles una cosa. Ahora es, en este momento, pasan ya de los veinte minutos. Si solo me dan unos minutos, y no se estén moviendo.
Ahora, escuche estas instrucciones, por favor. No se muevan durante el tiempo de la oración. Permanezcan quietos. Observen. Y si sucede algo en la plataforma, guarden su paz. Solamente quédense quietos, ¿ven? Ahora los ujieres se encargarán de eso en la audiencia, ¿ven? Solamente quédense quietos.
Ahora, si Dios hace algún milagro, o algo así, y Uds. quieren regocijarse, regocíjense. Eso está perfectamente bien. Queremos que hagan eso: que se regocijen. Pero queremos que sean reverentes. No se estén moviendo. Mantenga a sus hijos cerca de Ud., y demás, en la reunión. Muy bien. Todo es posible, solo creed. Ahora, como… lentamente ahora, intentemos cantar.
Solo creed, solo creed.
Todo es posible, solo creed.
Solo creed, solo creed.
Todo es posible, solo creed.
Me pregunto si podríamos cantarlo de esta manera: ahora yo creo, ahora mismo. Me pregunto si pudiéramos levantar las manos, con los ojos cerrados, y cantarle a Él ahora.
Ahora yo creo, ahora yo creo.
Todo es posible, ahora yo creo.
Ahora yo creo, ahora yo creo (¡Alabado sea Dios!)
Todo es posible, ahora yo creo.

39 Padre en el cielo, pedimos que Tus bendiciones estén con nosotros. Y permite que el Señor Jesús venga a esta iglesia ahora. Toma control de nuestro ser. Y que el Espíritu Santo, esta noche, haga la obra de Jesucristo. Tú dijiste en Tu Palabra: “Cuando Él, el Espíritu Santo haya venido, Él os recordará estas cosas; y os mostrará cosas por venir. Y Él testificará de Mí”.
Y yo ruego, Dios, que el Espíritu Santo en mi corazón testificando de Jesucristo le muestre al mundo esta noche, o a la gente que está aquí presente, que nuestro Señor Jesús ha resucitado de entre los muertos y que vive entre nosotros. Concede estas bendiciones en el Nombre de Jesucristo y para Su gloria. Amén.
(Discúlpenme. Voy a tomar esto aquí porque no estoy… no hablo demasiado fuerte.)
Todos en armonía, creyendo ahora, digan “Amén”. Todos en armonía, creyendo. Ahora, aquiétense ahora. Ahora Uds. puede mirar hacia acá hasta que me escuchen decir: “Cierren sus ojos”.

40 Y ahora recuerden, tengo que decir esto de acuerdo con la ley de Indiana y en muchos otros lugares, supongo que en Kentucky también; no lo he preguntado. Pero, yo no soy responsable de los críticos, ¿ven? Porque los críticos son incrédulos que están cerca.
Recuerden, si Ud. es esa persona, no se quede durante esta parte del servicio. Porque sea conocido, mientras yo hablo en el Nombre del Señor, estas enfermedades pasan de uno a otro. Eso es correcto. Y en un incrédulo, uno no puede hacer nada con eso. Eso es correcto. Entonces, hay muchas personas esta noche que han estado en la reunión, criticando y demás, y nosotros tenemos grabaciones para mostrar lo que sucedió.
Así que, que el Señor les ayude y bendiga. Solo siéntense en silencio, sean reverente; oren por mí, su hermano, mientras yo ministro a los enfermos. Muy bien.

41 Ahora, ¿cuántos hay en este edificio ahora, parados aquí, que no tienen una tarjeta de oración, y quieren que se ore por Uds.? Levanten sus manos. En todas partes del edificio. Bueno, es de manera generalizada, en todas partes.
Ahora, les voy a preguntar algo. Ahora, si van a creer que esta es la pura verdad con todo su corazón, les aseguro que el Espíritu Santo se moverá allá en esa audiencia por donde están ustedes.
¿Cree Ud. en el mismo Jesús de la mujer que tocó el borde de Su manto… su fe lo tocó de tal manera, al punto que Él se dio la vuelta y miró a Su audiencia para ver quién lo había tocado? Dijo: “Tu fe te ha salvado”. Ella tenía un flujo de sangre. ¿Creen Uds. eso? Esa es la Escritura.
Bueno, si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, ¿no es Él el mismo cuando opera en nuestra carne? ¿No es eso correcto? Ahora, deje que su fe lo toque a Él; vea lo que Él hace al respecto. El Señor les bendiga
Ahora, para la gloria de Dios, yo tomo cada espíritu en este edificio bajo mi control, en el Nombre de Jesucristo, para la gloria de Dios. Yo estoy seguro de que entienden lo que eso significa. Sean reverentes.

42 ¿Cómo está Ud.? Me supongo que en este momento Ud. y yo somos desconocidos. Hasta donde sé, yo nunca la he visto. Dios nos ha visto a los dos, Él nos conoce a los dos. Y yo solo soy un hombre, Ud. es una mujer parada aquí. Eso es todo lo que yo sé de Ud. Ahora, ¿es Ud. creyente? Ahora, si Ud. es creyente, todo es posible para los que creen.
Ahora, si Jesús estuviera parado aquí, místicamente, a mi lado, y Él estuviera hablando con Ud., como lo hizo con la mujer junto al pozo, Él la conocería a Ud., sabría todo sobre Ud. ¿Es correcto eso? Y Él sabría, y podría decírselo a usted, así como Él podría hacerlo en la audiencia. Pero, ¿creería Ud. entonces con todo su corazón que esa es la verdad? [“Sí, yo lo creo”]. Lo creería. [“Sí, lo haría. Yo recibí una sanidad maravillosa… su ministerio en Connersville en la audiencia. Ud. me dijo que yo estaba sanada de un problema rectal”]. ¿Es eso un hecho?
Ahora, escucharon el testimonio, me supongo. Eso fue en… ¿Dónde fue eso, señora? [“Connersville”]. En Connersville. Eso pasó solo un par de veranos atrás… o, el verano pasado. [“El verano pasado”]. El verano pasado. Y Ud. tuvo…. ¿Qué fue? [“Un problema rectal”]. Problema rectal. [“Yo tuve tres operaciones]. Tres operaciones. Y estaba con un problema rectal allá en la audiencia. Y el Espíritu Santo se movió hacia allá y la llamó allá, y la sanó allá en la audiencia.

43 Ahí está el primer paciente parado aquí. [“Yo pasé algo, no sé lo que era, pero… no sé lo que era, sino algo que yo pasé”]. Uds. escuchan su testimonio, lo que sucedió después de eso. ¿Qué ocurrió sobrenaturalmente allí? Yo no conocía a la mujer. Yo no la conozco ahora. Solamente lo que…
Y Dios en el cielo sabe que esa es la verdad… [Palabra incierta]. En esta Biblia que está aquí ante mí, y Dios es mi Juez, eso es… eso es lo que yo sé de ella allí. Por lo que sé, yo nunca la conocí, nunca la había visto en mi vida. La he visto allá. Puede que yo no la haya visto; yo vi esa Luz suspendida sobre ella. Y tal vez simplemente sus pensamientos, yo capté sus pensamientos allá entre la audiencia.
Usted dice: “Usted le leyó su mente, entonces”.
Bueno, si Ud. quiere llamarlo así. Jesús hizo lo mismo. Él percibió sus pensamientos. ¿Es correcto eso? Bueno, díganme la diferencia entre percibir un pensamiento y leer una mente. No es este grupo de demonios aquí, en un pequeño… al lado de una calle, y una pequeña mano extendida de esa manera. Eso es psicología. Eso no tiene nada que ver con Dios.

44 Pero entonces, si el Señor Jesús ha resucitado de entre los muertos, y yo lo estoy representando a Él aquí esta noche, ciertamente, entonces Él me dejaría saber lo que está mal con Ud. ahora, o qué estaba mal. Y si Él lo hiciera, ¿elevaría eso su fe para creer por sanidad de nuevo? [“Sí”]. Lo haría. Muy bien. Que Él se lo conceda, hermana, es mi oración.
Pero, no es eso ahora. Ud. tiene algún tipo de problema interno. Está en…. Es un problema renal. Está en la vejiga, además. Yo veo una descarga, una sensación de ardor que viene de la vejiga. ¿No es así? [“Eso es verdad”]. Y Ud… Hay algo más que Ud. tiene en mente. No, se trata de un ser querido. Es un niño —su hijo. ¿No es así? [“Sí, así es]. Él tiene algo como asmático. Él está tosiendo, una tos muy seca todo el tiempo. ¿No es así?
Y ¿no es Ud. de Indianápolis? [“Sí. Oh, gracias, Jesús”]. Vuelva a casa. Puede irse y ser sana. Jesucristo la ha sanado. Dios le bendiga.
Tenga fe en Dios. Solo crea. Todas las cosas son posibles para los que creen.
Ahora, a esa mujer que estuvo aquí hace solo unos momentos, ella está sanada. Muy bien. Tenga fe en Dios.

45 ¿Cómo está, dama? Me supongo que desde tan lejos… Por supuesto ahora, en esto… parado aquí. Solo pongo mi mano allí, porque eso… vea, no es… Es la unción, ¿ve Ud.? es la unción. Y eso me hace sentir diferente de lo que yo realmente soy en la vida cotidiana, porque uno está en una condición dual. Uno está en dos mundos al mismo tiempo.
Pero supongo que somos desconocidos el uno para el otro. Nosotros no nos conocemos. Hasta donde yo sé, yo no la conozco. Y nosotros hemos… Este es nuestro tiempo de conocernos. Pero Dios nos conoce a los dos. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? [“Amén. Absolutamente”]. Yo creo eso; Ud. tiene una sensación de bienvenida a su espíritu, y Su Presencia está aquí ahora. Y si puede venir alguna ayuda, tendría que venir por medio de Él, ¿no es así? Ud. se da cuenta de que no sería yo, su hermano; sería Él, su Salvador. ¿Es correcto eso? Ud. cree eso.
Veo que se está alejando de mí. Ud. está teniendo algún tipo de… por todo su cuerpo, como dolores, parecido, por todo su cuerpo. Esa es una condición de artritis en los nervios, es lo que lo está provocando. Causa dolores agudos… dolores, dolores —a través de su cuerpo. Ud. tiene una u otra cosa… Noté que se estaba frotando la cabeza. Es un dolor de sinusitis. Eso es lo que es. Ha venido de su cabeza a sus senos nasales. [“Eso es correcto”].
Y Ud. tiene a alguien en quien está interesada. Debe ser su esposo. Él tiene la misma cosa. ¿No es así? [“Sí, así es”]. Eso viene de por aquí.
Y hay algo extraño acerca de Ud. Parece que yo sigo viendo agua azul moviéndose de esa manera. Y hay una cierta persona con la que Ud. está tratando que es un… Debe ser un… Es un pueblo diferente. Hay algo que Ud… Son los indios. Ud. es una misionera (¿verdad?) De la India. Yo veo el…. Bueno, vaya. Jesucristo la va a sanar. Dios le bendiga. Y que se pueda ir en paz. La paz de Dios sobre Ud.

46 Tengan fe en Dios. No duden; solo crean. ¿Están Uds. creyendo con todo su corazón?
Sí. Dios le bendiga, señor.
Simplemente sigue moviéndose —esa Luz. No creo que Uds. puedan verla. Pero aquí está, parada aquí. No, está sobre esta dama, aquí. Ella tiene hipertensión. ¿No es así, señora? ¿Acepta Ud. su sanidad ahora? No es necesario que tenga una tarjeta para ser sanada, ¿pero acepta Ud. su sanidad ahora? Vaya a casa entonces y sea sana, y que el Señor Jesús le bendiga y se restablezca.
Oh, amigos Cristianos, el Señor Jesucristo está ungiendo a esta audiencia. Solamente tengan fe en Él. Uds. verán la gloria de Dios: Su gran manifestación de Su bendición.

47 ¿Es Ud. creyente, señor, sentado allí? Ponga su mano sobre esa dama con ese abrigo de aspecto rojo, sentada allí. Ella está sentada allí, orando. Ella tiene una especie de problema en el pecho que la ha estado molestando. ¿No es así, señora? Sí. Ahora ponga su mano sobre ella allí, para que sea sanada.
Señor Jesús, que el poder de Dios venga sobre la mujer y la sane completamente. Yo lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga. ¿Cree Ud. ahora con todo su corazón? Ahora, ponga su mano sobre la dama que tiene al lado, para deshacerse se… Ella tiene algo mal. Sí, Ud. puso su mano en el lugar correcto. Ella tiene una condición asmática. ¿No es así, señora? Mueva su mano si eso es correcto. La veo a Ud. tratando de… De acuerdo.
Oh, Dios Todopoderoso, que Tu Espíritu venga a ella ahora. Tú la estás favoreciendo estando cerca de ella, hablando a través de Tu siervo. Yo ruego que ella sea sana, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Conforme a lo que cree, le será hecho. Ud. sabe que algo le dejó entonces. Ahora solo siga creyendo y eso no volverá. Pero cuando descrea, eso regresará.

48 Venga. ¡Oh, Él es tan maravilloso! Sus bendiciones están sobre Su pueblo. Muy bien. ¿Cómo esta Ud. señor? Por supuesto, yo veo que Ud. tiene algo en la garganta allí; se ve bastante rojo. Yo no sé lo que es, pero Dios sí lo sabe. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta… o Su siervo? ¿Lo cree Ud.? Con todo su corazón cree Ud. eso, ¿es así? [“Sí”].
Señor, eso es un cáncer. ¿No es así? Siendo que eso se estaba mostrando con un yeso en su cuello… Para beneficio de la audiencia para que ellos puedan saber: Uds. mírenme y créanme con todo su corazón. Algo más podría estar mal; porque eso se está mostrando. Si hubiera un hombre sentado allí lisiado, y yo dijera que estaba lisiado, cualquiera sabe eso; Uds. lo están viendo.
Usted es un desconocido aquí. Ud. no es de esta región. Ud. es de una región donde hay mucha madera dura; y hay parecido a pequeños lagos. Y eso es… Es una especie de región pantanosa cerca de Ud. allí. Y Ud. es de una ciudad pequeña. Y eso… Ud. es de Missouri. Y el nombre de la ciudad comienza con una “K”. Es Kennett, Missouri. ¿Es correcto eso?
Y Ud. es un desconocido para mí. Pero su nombre es Matterson, o algo así, M-a-t-t… Matterson. ¿No es así? [El hombre dice: “Masterson”]. Masterson. Y sus iniciales son I. A. ¿Es eso verdad? Vaya a creer ahora y el cáncer se irá de usted. Dios le bendiga en el Nombre de Jesucristo.
[Cinta en blanco]…

49 …el costado. Ud. tiene algo mal en su costado ¿no es así, señora? Ud. pensó que yo estaba hablando con Ud. hace un momento, cuando la miré a usted. Póngase de pie. Jesucristo la ha sanado. Vaya creyendo. Tenga fe en Dios; no dude.
Muy bien. ¿Le cree Ud. a Él ahora, señora? Muy bien. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Somos desconocidos el uno del otro, yo creo. Yo nunca la he visto a Ud., si estoy creyendo bien. Ahora, quiero que se acerque a mí un poco más, debido a la emoción en la plataforma.
Bueno, Dios nos va a juzgar a ambos uno de estos días, señora. Ud. se da cuenta de eso. Y Ud. está consciente, en este momento, que está parada en la Presencia de algo aparte de un hombre. ¿Es eso cierto? Ahora, eso no la lastimará. Eso es… Es el mismo poder que Ud. dice que siente que está entrando. Ese es el Ángel del Señor.
Usted tiene… Yo la veo que se está alejando de una mesa. Hay algo… está en el estómago. Ud. tiene un problema estomacal. Y eso es causado por una condición hepática. Se vacía en el estómago. Causa acidez y amargor. Y Ud. está con alguien. Es alguien… Es su madre. Y ella está aquí también. Y ella también tiene problemas estomacales. ¿Y acaso no tiene algo mal en su cuello? ¿Ella tiene algo mal en su cuello?
Y Ud. ha venido aquí… Ud. no es de esta ciudad; Ud. viene del río Cincinnati y Ud. ha venido en autobús. Y se supone que Ud. debe irse esta noche a las nueve en punto. Vaya en el Nombre del Señor Jesús y sea sana. Vaya. Ud. no tendrá que preocuparse por eso. Vaya a comer ahora y sea sana en el Nombre de Jesús.

50 Venga. Señora, veo que se mueve lentamente. Por supuesto, probablemente Ud. esté muy discapacitada. Supongo que somos desconocidos el uno para el otro. ¿No es así? [“Yo he estado antes en las reuniones”]. Oh, Ud. ha estado antes en mis reuniones. Bueno, Dios nos conoce a los dos, ¿no es así? Yo no sé nada de Ud. hasta ahora… Yo no sé nada de Ud. Pero Dios sabe todo sobre Ud. Si Dios me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará Ud. como su sanador? [“Amén”].
Yo veo una especie de habitación blanca. Oh, es un hospital. Ud. acaba de ser operada. Eso fue hace un año. Eso ha causado una debilidad que Ud. nunca ha superado. Ud. está sufriendo de gripe, o algo así, ahora. ¿No es así? ¿No es Ud. la madre de la señorita Arnold, o algo así? Yo la veo a ella de pie cerca de Ud.
Oh Dios, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo bendigo a esta pobre madre por su sanidad. Que ella se vaya esta noche y se recupere en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya regocijándose ahora, siendo feliz, crea con todo su corazón; y reciba su sanidad.

51 Venga. ¿Cree Ud.? ¿Cree Ud., si el Espíritu Santo, quién nos juzgará a los dos en el día del juicio, si Él revela su problema, aceptaría Ud. su sanidad? Esa unción me sacude tanto. Me pone tan débil, yo… veo… que trato solo de ver si… o ya sea orar. Si yo no le dijera nada, y oro por Ud. de la manera que está ahora, usted cree que será sanada.
Vea, su fe se ha encontrado con algo. Antes de yo siquiera decir algo, se ha ido de Ud. Eso es correcto. Yo sé que simplemente se tornó muy blanco a su alrededor. Veo lo que estaba mal. Ud. tenía problemas cardíacos. Ahora Ud. puede irse a casa, dele gracias a Dios, sea feliz. Dios le bendiga.
Padre, bendícela, yo lo ruego, en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga. Tenga fe ahora, creyendo con todo su corazón.
¿Cree usted, señor? Si yo no le dijera ni una sola palabra, pero solo oro por Ud., ¿cree Ud. que se pondrá bien? Esa es la manera de hacerlo. Entonces está convencido de que yo le dije la verdad. Toda esa enfermedad se iría de Ud. y todo. Ud. podría irse a casa, ser… ¿Es correcto eso? Así será. Dios le bendiga.

52 Digamos: “Gracias sean dadas Dios”. Ese hombre cree en Dios. Solamente tenga fe. Créalo con todo su corazón; Ud. recibirá.
Venga. ¿Está Ud. creyendo con todo su corazón? [“Por supuesto que sí”] Yo creo que sí. Ahora, si yo pudiera sanarle y no lo hiciera, yo sería un bruto, ¿no es así? Pero yo… Bendito sea el Señor.
Colgando sobre esa pequeña dama, sentada allí mirando… Ud. tiene algo mal en su garganta, ¿verdad, señora? Sí, señora. Bueno, eso lo hizo. Dios le bendiga. Su fe la ha salvado ahora. Vaya y sea sana.
Hay algo más. Yo veo ese mismo atragantamiento, como… Oh, es la señora sentada detrás de Ud. que tiene un bocio. Sí. ¿Quiere Ud. aceptar su sanidad también? ¿Cree que Él le sanó a Ud.? Dios le bendiga. Vaya y sea sana. Que el Señor Jesús conceda que su fe sea confirmada. Gracias al Señor Jesús.
Vean, amigos, oren. Uds. no necesitan tarjetas de oración; Uds. necesitan fe para creer.
Todavía está suspendida allí. Esa señora sentada al lado, la joven que está allí, tiene un problema cardíaco. ¿Cree Ud. que el Señor le va a sanar, hermana? Él lo ha hecho. Ahora, Ud. puede irse a casa y estar bien. Dios le bendiga.
¿Quiere Ud. superar esa diabetes? ¿Acepta Ud. a Jesús como su Sanador?
Señor Jesús, tranquilízala, y que ella… pueda dejar de tomar insulina y recuperarse, en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Tenga fe en Dios.

53 Venga, señora.
¡Oh, vaya! Lo que nuestro Señor podría hacer en este momento en esta audiencia de personas. Oh, si tan solo Uds. de manera unánime, empezaran a creer, no habría una persona débil en este edificio esta noche. Eso es correcto. Si Uds. creen con todo su corazón en este momento, Uds. no tendrían nada de que preocuparse, sino que serían sanos.
¿Me cree Ud., señora, como el siervo de Dios? Si Dios me revela cuál es su problema, ¿aceptará Ud. su sanidad? Bueno, si Ud. va a creer ahora mismo, ese problema del corazón se irá de usted y no la molestará más. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Vaya y puede recibirlo, y Dios será misericordioso con Ud. y le bendecirá.
Venga. Solo un momento, señora. Párese aquí un minuto. Hay algo… No era usted, sino que hay… Está bien. Gracias. [El Hermano Branham habla aparte.

54 “¿Qué estaba mal con esa mujer? ¿El corazón?”].
¿Cuántas personas están aquí que han estado sufriendo de problemas cardíacos? Levanten sus manos de inmediato, rápidamente. Yo creo con todo mi corazón que todo ha terminado para usted. Eso simplemente iluminó todo el edificio, cuando Ud. se fue. Algo estaba ocurriendo. Oh, esa es la manera. Esa es la manera de creer: de común acuerdo —todos ustedes, y ser sanados.
¡Alabado sea Dios! ¡Oh, vaya! Cómo es esto ahora, yo desearía poder transferir de Dios el… ¿Cree Ud. que esto es extraño? Esto es nuestro Señor Jesús.
¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? ¿Aceptará Ud., sin sombra de duda, al Señor Jesucristo en Su Nombre, si Dios me deja saber cuál es su problema? Problemas estomacales. ¿Es correcto eso? Ahora vaya a comer su cena.

55 ¿Creen ustedes? ¿Cuántos aquí tienen problemas estomacales? Levanten sus manos. De acuerdo. Cada uno de Uds. que tiene problemas estomacales, póngase de pie ahora mismo. Cada uno de Uds. que tuvo problemas cardíacos, póngase de pie en este momento. Todos los que tienen cáncer, pónganse de pie en este momento. Cada uno de Uds. que tiene algo mal, pónganse de pie en este momento. ¿Están creyendo? Levanten sus manos.
Padre Celestial, ven con gran poder y demostración, y envía Tus bendiciones sobre esta audiencia. Yo condeno todo espíritu malo, toda enfermedad, toda dolencia, toda aflicción, como Tu siervo. Mientras la unción, el Espíritu Santo se está moviendo por esta audiencia, yo condeno estas enfermedades y estas aflicciones, y digo en el Nombre de Jesucristo: “Sal de la gente”.
Todos los que creen en Dios, levanten sus manos y digan: “Gracias, Señor Jesús”. Créanlo con todo su corazón. Eso es. Sigan alabando al Señor.

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